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[Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

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Activo [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Jun 05, 2014 1:00 am

Hola a todos; aquí les traigo un fic 100% original, mío... Love Fool. les pondré la descripción completa y el prólogo a continuación, ya que no me alcanzó toda.

-----------------------------------------------------------

Descripción:
Kurt vive feliz con su padre, quien, desde que su madre murió, no ha estado con nadie. Él lo ayuda a conocer a alguien por internet. Ella es perfecta, sólo que tiene un hijo. Kurt cree que es un niño pequeño, pero no sabe que se trata de un apuesto chico de su edad, que cumple con todo los requisitos para ser el amor de su vida.



Prólogo.



No se imaginan cuanto amo a mi padre, él es todo para mí, y es por esta misma razón que decidí crearle un perfil en esas páginas de internet para conocer gente. Sé que no es la opción más viable para alguien como mi padre que a penas a logrado usar el móvil de pantalla touch que le hice comprarse, pero algo es algo.

En un principio, la idea parecía ser bastante buena, hasta que conoció a Alice, una mujer viuda, independiente y trabajadora, además de divertida y que cumplía con el perfil de mujer que mi padre buscaba. Ella simplemente era perfecta… aunque no de todo. ¿Por qué? Porque luego de que llevaban más de un mes charlando por la página web, Alice le dijo a mi padre que tenía un hijo.

Ese punto jamás lo consideré al momento de tomar la idea. Siempre me mentalicé en una mujer soltera, divorciada o viuda… pero sin hijos. Y no es que no me gusten los niños, es sólo que, me incomodan demasiado… Al punto de querer arrojarlos por la ventana en cuanto ensucian la casa o te cambian del canal de moda al de las caricaturas. Soy intolerante con ese tipo de cosas, y bastante quisquilloso, por lo que un niño en casa, sería algo horrible para mí.

Mi padre no pareciera pensar igual. Yo le veo muy contento y para nada acomplejado con el asunto que a mí me tiene de los nervios, incluso ya me ha hablado de la posibilidad de enseriar las cosas con ella.



----------------------------------------------------------------------

Este fic también lo he subido a Fanfiction, por lo que si a alguien se le hace más cómodo leerlo desde allí, pues lo debe buscar por el mismo nombre :D

Espero les haya gustado, y les prometo que la historia es buena, y tiene de todo.


Gracias por leer ♥
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Gabriela Cruz el Jue Jun 05, 2014 3:53 am

No tardes con el primer capítulo.
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Darrinia el Jue Jun 05, 2014 5:38 am

Hola!!!!

La historia me gusta mucho... Amor entre "hermanastros" XD... Espero el primer capítulo...

Besos
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ★Alex Colfer★ el Vie Jun 06, 2014 3:19 pm

!Hola!

Me encanto el prologo.

Se ve muy interesante la historia.

Espero pronto el primer capitulo.

!Saludos!
  
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 08, 2014 10:14 pm

Hola, me gusta  el trama de la historia, actualiza pronto.

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Jun 08, 2014 10:57 pm

Gabriela Cruz escribió:No tardes con el primer capítulo.

De acuerdo, aunque ya tarde bastante :)

Darrinia escribió:Hola!!!!

La historia me gusta mucho... Amor entre "hermanastros" XD... Espero el primer capítulo...

Besos

Y te gustará mucho en cuando comiences a leer ;)

★Alex Colfer★ escribió:!Hola!

Me encanto el prologo.

Se ve muy interesante la historia.

Espero pronto el primer capitulo.

!Saludos!
  

Muchas gracias por comentar, y enseguida pongo el primer cap :D

Marcee Colfer ♥️ escribió:Hola, me gusta  el trama de la historia, actualiza pronto.

Estoy en ello, gracias por leer...


Y a continuación... el Primer capítulo de Love Fool <3
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Jun 08, 2014 11:31 pm

1.- Casa Llena.



Hace tres meses que mi padre conoció a Alice y hoy la ha invitado a cenar en nuestra casa. Papá no sabe cocinar, por lo tendré que hacer uso de mis habilidades culinarias, como siempre. Él ha estado emocionado todo el día, ya que por fin la conoceré en persona. Ellos ya han salido a cenar un par de veces y mi padre me dice que ella es la indicada, y que algo se lo dice muy dentro de sí.

Me decidí por preparar un estofado con verduras y surtido de ensaladas; una de mis recetas favoritas del libro que compré hace años. Decoré la mesa, puse las servilletas de tela blancas dentro de las copas de vino, acomodé las flores en el centro y los cubiertos a la perfección.

Para la suerte de mi padre, aun me quedaban algunas semanas de vacaciones, antes de entrar al instituto, así podré ayudarlo con este tipo de cosas.

- ¿Qué tal me veo? – preguntó mi padre, entrando en el comedor con un traje gris, acompañado de una camisa blanca y una corbata que no combinaba para nada. Me acerqué a él con rapidez y le hice sacar la prenda.
- Mucho mejor – puntualicé, desabotonando el primer botón - ¿A qué hora tendremos a Alice en casa?
- En menos de diez minutos – confirmó.
- De acuerdo, iré a arreglarme y así tendrán un tiempo a solas – le guiñé un ojo – Ya sabes cuánto tiempo me toma lo de vestirme y eso.
- Bien, sólo escoge algo sobrio – me advirtió risueño, apuntándome con su índice.

No presté atención a la advertencia, pues consideraba que mi estilo de vestir era exquisito. Nadie podría criticar mi sentido de la moda, además, es mejor que Alice me conozca tal y como soy, y no como mi padre pretende mostrarme. Sé que él jamás se ha sentido avergonzado de mí por ser así, pero a veces mi extrovertida forma de vestir, logra descomponerlo un poco. Como el día que llegué a casa con el uniforme de los Cheerios y se aterró al pensar que luego tendría que ponerme una de esas faldas con plises. Me costó bastante trabajo hacerle entender que los chicos no llevaban el mismo uniforme que las chicas, y que él no ha visto chicos en los animadores, porque no hay muchos, y por lo general, están en las bases de las pirámides.

Por suerte, la entrenadora Silvester suele ponerme en medio… pero de la pista… cantando o interpretando alguna canción de las divas de la vieja escuela. Soy como el centro del show, junto con mi mejor amiga Mercedes.


Bajé al cabo de veinte arduos minutos de tratar con mi cabello y seleccionar las prendas adecuadas. Y al parecer, lo había hecho bien, pues mi padre alzó un pulgar aprobatorio y la recién llegada me inspeccionó de pies a cabeza con una sonrisa.

- Tú debes ser Kurt, ¿cierto? – consultó ella.
- El mismo, único y auténtico – saludé con un beso en la mejilla.

La mujer se veía joven y vital, una sonrisa adornaba su rostro con naturalidad y el azabache de su rizado cabello le daba un toque que la hacía ver realmente hermosa. Una mujer bastante atractiva. Papá tenía razón, ella es simplemente perfecta.

Cenamos envueltos en una armonía que no sentía desde la última vez que un toque femenino adornaba la casa, y de eso, ya habían pasado nueve años. Alice hizo que ambos no paráramos de reír y bromear entre nosotros, a veces con algunas anécdotas de cuando mi padre intentaba tomar mi delicado juego de tazas de té, y quedó con el dedo índice atorado en una de ellas, o las noches de Halloween tratando de lidiar con mis disfraces, pues él quería vestirme de Superman y yo quería ser La Mujer Maravilla.

- ¿Y por qué un chico como tú querría vestirse de chica? – consultó conteniendo una carcajada.
- Pues… - me limpié la boca con la servilleta, luego de beber de mi copa – Adoro el cinto con la estrella, y considero que no necesito ser una chica para vestirme de una heroína.
- Es que, me parece raro… Mi pequeño siempre peleaba por conseguir un disfraz de Power Ranger o algún super héroe.

Le lancé una mirada breve a mi padre, con una pregunta implícita en ella. Él solo presionó los labios juntos en una mueca. ¡Ya lo pillo! Él no le ha dicho que soy gay. ¡Dios! Y eso que fue lo primero que le dije que debía hacer, para conocer su posición respecto a ese “asunto”. Por muy agradable que Alice pueda ser, no permitiré que mi padre esté con una homofóbica o que produzca un quiebre entre nosotros.

- Lo que pasa es que… - miré a mi padre, advirtiéndole que ni se le ocurriera interrumpir - … Los chicos gays solemos tener mejor gusto con ese tipo de cosas – continué con la mayor naturalidad que me fue posible – Ya sabe, esas estrellas y el glamour incluido en ello es… simplemente increíble.
- Oh, tú… tú eres… - su cejas se alzaron en sorpresa, pero no vi señales de desprecio o rechazo como en muchas otras personas, luego de decir una cosa como aquella.
- Homosexual, sí – afirmé con orgullo. Si esta mujer pasaba la prueba de fuego, estaba dentro, aunque tuviera a un odioso niño revolviendo entre mis cremas hidratantes.
- No… no puedo creer que Burt no me lo dijera.

De acuerdo, y a continuación viene la parte en donde se disculpa, poniéndose de pie, inventado alguna excusa para irse, y luego llama a mi padre para decirle que aún está enamorada de su esposo muerto o algo por el estilo y que su relación no puede ser. Lo he visto en muchas series y películas. Mi padre me miró apenado, pues sabía lo que circulaba por mi mente y que luego le exigiría saber el por qué no le había mencionado ese detalle tan importante.

- No… encontré el momento adecuado – se disculpó de forma barata. Yo alcé una ceja, incrédulo.
- Bien, pues… yo creo que cada quién es como es – comenzó a decir, mirándome casi con cariño – Y nadie tiene derecho a juzgar o criticar a nadie por su forma de ser.

Me sorprendí gratamente al oírla hablar así. Poco me faltó para ponerme en pie, rodear la mesa y abrazarla. Simplemente ella es perfecta.

- ¡Brindemos por eso! – exclamé alzando mi copa, y ella me siguió al instante. Mi padre aun parecía algo sorprendido.



Las semanas luego de esa cena, pasaron de forma intensa. Mi padre se sentía tan flechado por la candidez de Alice que me comentó sus deseos de proponerle matrimonio y vivir todos juntos. Al principio me compliqué un poco. Alice era increíble, pero ni siquiera sabía si nos llevaríamos realmente bien al momento de vivir juntos. No es lo mismo estar con ella el tiempo que dura una cena, que convivir bajo un mismo techo cada día.

Sin embargo, dos semanas después, me encontraba buscando colores para decorar la que sería la habitación del hijo de Alice, que por cierto, aun no veía ni una fotografía de él y tampoco sabía su nombre, pues cada vez que preguntaba, mi padre decía haberlo olvidado.

Durante mi última semana de vacaciones, lo único que hice fue mentalizarme en ser tolerante con el pequeño, tratarlo como uno más de la familia y portarme como un adulto ante la situación. Realmente lo necesité, créanme.

Alice y su hijo se mudarían con nosotros precisamente este fin de semana, o sea, en dos días más.

Ese fue el jueves y viernes más breves de mi vida, en donde casi me quedo calvo tratando de hallar la combinación de colores perfectas para el cuarto y las cortinas. Mi padre me dijo que le dejara esa labor a él mismo, pero me rehusaba a tener un cuarto en la casa con muros tapizados de póster de figuras de acción y súper héroes. Me estremecía de sólo imaginarlo, sumándole unas horrendas cortinas de los Power Rangers.


------------------------------------------------------------

Sábado, 9 am. Y yo ya no pude seguir por más tiempo en mi cama. Me vestí casual, pues de todos modos pasaría el día trasladando cajas y equipajes. Ya estaba resignado a ello. Mis infaltables pantalones de gimnasia, que no usaba hace mucho, una sudadera gigante que utilizaba en el invierno para dormir y un par de converse.

Bajé a la carrera, acomodándome el cabello con las manos, mientras brincaba los escalones. Tomé un bol y puse cereal y leche en él. Con poca delicadeza, me acomodé en la barra de la cocina y devoré mi desayuno. Tal vez la comida saliera tarde, por lo de la mudanza, así que, prefería comer lo suficiente para no morir de hambre.

En casa parecía no haber nadie, por lo que tecleé el número de mi padre y esperé a que contestara. Al segundo tono, lo cogió.

- Papá, ¿dónde estás?
- Vamos de camino, he venido a ayudar a Alice a meter sus cosas en el carro, que, por cierto… ¡Te encantara! – se oía emocionado.
- Genial, no puedo esperar a verlo – fingí entusiasmo.
- El viaje hasta Westerville es algo extendido, pero ya estamos a la mitad, por lo que creo que en treinta minutos llegaremos – explicó.
- De acuerdo, esperaré – colgué y, luego de dejar limpio mi bol de cereal, lo llevé al fregadero.

Saqué una bolsa de galletas y me senté en el sofá, poniendo el programa de “No Te Lo Pongas”, riendo en cuanto tomaban las horrendas prendas de las chicas y las arrojaban al basurero. Esa era, sin duda, mi parte favorita.

Oí un claxon, luego de un rato, resonar a las afueras. Habían llegado.

Esperé en mi posición desparramada en el sofá, con el televisor en “Mute”, esperando oír los apresurados pasos del mocoso, o tal vez unos incesantes “¡mami, mami!”, pero no oí nada de ello.

Al contrario, el timbre sonó y me dije a mi mismo que el chico era educado y bien portado, o tal vez sólo deseaba creer que así era.

Antes de poder llegar a la puerta, esta se abrió y mi padre entró con una maleta.

- ¡Bienvenidos! – dijo él, depositando el equipaje en el vestíbulo - ¡Están en casa!
- Hola. Kurt – saludó Alice, entrando tras él. Yo sonreí y alcé mi mano en saludo – Vamos, Blaine… No seas tímido – se dirigió a alguien más afuera. Seguramente el niñito.

Entonces estuve a punto de que se me resbalara la bolsa con galletas saladas que aún tenía en la mano a medio comer. En el umbral de la puerta se encontraba perfectamente parado un chico cinco centímetros más bajo que yo, vestido rigurosamente con una camisa a cuadros de manga corta, un suéter igual, color verde, pantalones ajustados a un tonificado cuerpo y un corbatín en su cuello. Su cabello peinado con esmero y gran cantidad de gel, le hacía parecer recién salido de la bañera. Una pequeña sonrisa bailaba en sus perfectos labios rosados y sus ojos mieles me atravesaron en cuanto se posaron sobre mí.

Me sentí un mendigo al lado de él, pues yo parecía aun estar pijama o peor que eso. Lucía como un recolector de basura, sin mi atuendo acostumbrado, ni mi fijador en el cabello, y lo que era peor… No me había lavado los dientes.

Me negué a abrir la boca. O siquiera a acercarme a él, por lo que me quité con rapidez las migajas de galletas del rededor de la boca y de mi sudadera. Alcé mi mano nuevamente en un saludo rápido y corrí escaleras arriba.

- ¿Kurt? – preguntó mi padre, mientras yo huía a mi cuarto - ¿Te encuentras bien?
- ¡Sí, no es nada! – grité, para no ser grosero con los recién llegados.
- ¡Ya te he dicho que no comas esas galletas, porque luego terminas con problemas estomacales! - ¡Dios! ¡Lo que me faltaba!
- ¡He dicho que no es nada! ¡Bajo en seguida! – volví a gritar con más fuerza, para descartar la posibilidad de que creyeran lo que mi padre acababa de decir.

Deseaba, literalmente, cavar un agujero y enterrarme vivo. No bastaba con que el chico me hubiera visto luciendo horrible, si no que mi padre va y dice que tengo problemas estomacales. ¿Qué podía ser peor que eso?

Me encerré en el baño de mi habitación y, con violencia, me cepillé los dientes. Luego cogí la lata de fijador y comencé a arreglar la maraña sobre mi cabeza. No logré dejarlo a la perfección, pero al menos estaba mejor. Luego de eso, fui directamente a mi armario, y busqué lo mejor que tenía en ropa casual. Opté por mis amados jeans rojos, una camiseta blanca ajustada y conservé las converse sólo por comodidad… y tiempo.

Cuando regresé al vestíbulo, me percaté de que mi padre y el hijo de Alice, ya habían metido casi todas las cosas, por lo cual me alegré de no tener que trabajar de más.

- ¿Necesitan ayuda? – consulté en cuanto ambos estaban dentro, pero me referí más que nada al chico.
- Am… si quieres… aunque ya no queda casi nada más – murmuró mirándome extraño. Tal vez se estaba preguntando si en mi cuarto tenía alguna especie de hada madrina, y que de Ceniciento me había convertido en una persona normal… o algo así.
- Oh, bueno… De todos modos ayudaré – propuse, sólo para parecer agradable – Me encanta ayudar – añadí.
- ¿En serio? – se burló mi padre a mi lado. Yo sólo lo miré furioso - ¿Quién eres y que has hecho con mi hijo?
- Ja, ja – reí irónicamente y salí fuera, encaminándome hacia el carro, que, por cierto, era impresionante.

Todo negro, con una gran capacidad. Parecía acabado de salir de la concesionaria, muy hermoso para estar frente a nuestra casa.


- Lindo, ¿no? – oí la pregunta tras de mí.
- Lindo, no… ¡Jodidamente increíble! – exclamé, perdiendo un poco la compostura.
- Era de mi padre, pero me lo dejó a mí en su testamento - Me giré a mirarlo.

¡Woah! A la luz del sol era aún más hermoso. No podía creer que este chico fuera a vivir conmigo… ¡Diablos! ¿Sería mi hermanastro? Ok, ahora no me gusta mucho la idea.

- Blaine – se presentó, tendiendome la mano en saludo. Yo la apreté sin dudarlo. Estaba tibia y suave, e incluso, casi podía sentir como su olor se impregnaba en mi nariz, por la cercanía. El olía a limpio, a hombre y a gel de fresa. Estaba a punto de hiperventilar - ¿No me dirás algo como… “Hola hermano” o “Bienvenido a la familia”?
- Oh, ah… - me quedé en blanco, rebuscando algo que decir… pero las frases que circulaban por mi cabeza no se parecían en nada a esas. Eran algo como, “¿Eres gay? Espero que sí” o “¿Estás soltero? Sí, que bien, acabas de conocer a tu novio”… pero no podía decir ninguna de esas. De seguro saldría corriendo aterrado - Bie-bienvenido… Soy Kurt – fue lo único que se me ocurrió decir, antes de que él creyera que me había comido la lengua el ratón.
- Lo sé, mi madre no deja de hablar de ti – rodó los ojos y eso me hizo pensar en que, o yo le desagradaba, o que su madre realmente hablaba de mí.
- Espero que cosas buenas – reí a medias.
- Am… me… ¿me devuelves mi mano? – preguntó conteniendo una risa. Entonces miré nuestras manos aun unidas en un saludo eterno.
- Oh, lo siento, suelo ser algo distraído – me disculpé, golpeándome la frente mentalmente.

Aun no terminaba de procesar que aquel chico tan increíblemente atractivo, con esa sonrisa encantadora bailando en sus labios y sus ojos amielados, comenzaría a vivir conmigo. Pero, lo que más me afectaba en este momento es que él había dejado salir la palabra “hermano”. Si nuestros padres se casan, estaré jodido. Ni por muy rebelde o irreverente que suelo ser, podría cometer un acto tan descabellado como intentar algo con el chico que se supone es mi familia ahora. Independiente que no tengamos la misma sangre, mi consciencia jamás me dejaría en paz.


- ¿Cuándo comenzarás las clases? – Preguntó, apoyándose en la puerta trasera de su carro – Estoy muy ansioso de conocer McKinley.
- Pues… - sacudí mi cabeza, tratando de dar una respuesta coherente esta vez – Si me conoces a mí, conocerás el instituto.
- ¿Eres popular allí? – preguntó excitado.
- ¿Popular? No... yo no lo veo así – me puse a su lado – Digamos que sólo, pertenezco a los animadores, soy el que marca las tendencias de moda, el que canta mejor y… sí, podría decir que soy algo así como… destacado – asentí satisfecho con mi curriculum – Además de no sacar notas inferiores al 10, por supuesto.
- ¡Wow, entonces nos llevaremos genial! – él casi aplaudía y daba saltitos. Estaba realmente entusiasmado – Yo, en Westerville estaba en una academia privada de chicos, y todos me reconocían como el chico listo. He mantenido un registro de calificaciones perfecto. Aunque la mayoría adoraba oírme cantar junto a los Warblers.
- ¿Los qué? – alcé una ceja.
- Warblers. Es el coro acapela de Dalton – explicó él – Participamos en muchos concursos…

Yo rompí en una carcajada, interrumpiéndolo.

- ¿Estabas en el coro de tu escuela? – casi me burlé.
- Sí, ¿qué con eso? – comenzó a fruncir el ceño y yo tuve que detenerme.
- No lo sé, acá en McKinley es como un suicidio social, asique no lo hagas – reprimí una carcajada mayor.
- ¿Qué? ¿Me estás diciendo que no cante porque a los demás podría molestarles? – cuestionó mis palabras con recelo.
- Algo así… - murmuré no muy seguro de continuar el tema – Aunque el hielo es bueno para el cuidado de la piel, pero sin colorante rojo n° 2.
- ¿De qué hablas? – me miró desconcertado, como si me acabara de aparecer un tercer ojo en la frente.
- Nada, nada… Ya lo verás, chico del coro – me contuve de continuar riendo.
- Tú dijiste que también cantabas – inquirió él.
- Por supuesto, y debo añadir que lo hago muy bien… pero yo no lo hago en una salita diminuta… Yo me presento frente a miles de personas, de pie en medio de todos, siguiendo una performance elaborada a la perfección. Ya te enseñaré los videos – no pude evitar sonar altanero.

El chico me miró con notable desagrado y en medio de una tosecita falsa, soltó algo muy similar a “fanfarrón”. Yo decidí fingir que no lo había oído.

- Sacaré lo que queda – dijo señalando el maletero y dio la vuelta al carro.

De acuerdo, esa no había sido mi idea de bienvenida… y al parecer él lo tomó como una bofetada en la cara. Tal vez no era una buena decisión venirse a vivir con nosotros sin habernos conocido antes, sin saber de antemano como eran nuestras personalidades. ¡Dios! ¡Yo creí que sería un inquietante niño pequeño el que llegaría, y me traen un chico deslumbrantemente guapo que ya me odia! ¡Maldita sea mi boca presumida!

Sin decir nada, caminé hacia la casa y corrí a mi cuarto, recibiendo las extrañadas miradas de Alice y mi padre. En cuanto entré, tomé mi móvil y llamé a mi mejor amiga.

- ¡No era un niño! – Vociferé en cuanto oí que contestaba – Yo creí que era un mocoso insoportable y no lo era ¡Y nadie me dijo! ¡Ellos lo planearon! ¡Estoy seguro! ¡Sabían que me comportaría como idiota! ¡Los odio!
- Am… ¿por qué no me explicas todo esto con un poco más de calma?, porque… es fin de semana y deseaba dormir hasta tarde – dijo ella, antes de proferir un bostezo – Lo cual ya no podré hacer.
- Okay – dije inhalando para controlar mis atolondradas palabras – Recuerdas nuestra última conversación, ¿no? – Ella murmuró un “Mm-hmm” en confirmación – Yo, todo este tiempo, creí que tendría que vivir con un niño de primaria, pero hoy, cuando llegaron… apareció un chico que si lo vieras, te convertirías en agua… - me contuve de gemir, con el recuerdo de mi primera visión de Blaine, bajo el umbral de la puerta – Es… simplemente… perfecto.
- ¿Algún parecido a alguien? Como para hacerme una imagen mental – sugirió.
- Lo siento, creo que no hay nadie que se le asemeje – me encogí de hombros, aunque sabía que ella no podía verme, pero si imaginarlo – Mercedes, él… tiene unos hermosos ojos color miel, el cabello negro, es un poco más bajo que yo, pero podría inclinarme si quisiera besarme – reí ante eso. Ella soltó un “estás loco” – Y físicamente es tan… bien proporcionado… ¡Y su trasero! ¡Si tan sólo vieras su trasero! – Chillé emocionado – Hmm… - añadí frustrado, regresando a mis cabales – Pero creo que ya di el inicio de nuestra relación con el pie izquierdo…
- ¿Kurt, qué hiciste? – cuestionó, preparándose para reñirme.
- Sólo… comencé a presumir…
- Kurt – dijo con voz de madre.
- ¡Sabes que no puedo evitarlo! – Me defendí, agitando mi mano libre – Él quería saber acerca de la escuela y eso fue lo que dije.
- ¡No! ¡Tú le hablaste de lo que tú eras en la escuela, no de la escuela! – me descubrió.
- Supuse que él debía saberlo… - solté otra exhalación – Sí, lo sé… soy un idiota, y he hecho que él lo crea también.
- ¡Oh, sí! – la pude visualizar chasqueando los dedos frente a mí, con una expresión de haber ganado.
- Y, ¿ahora qué haré? – le pregunté, en busca de una solución a todo esto.
- Pues demostrarle lo contrario – respondió, como si fuera lo más evidente del mundo.
- ¿Y cómo se supone que haga eso? – Exclamé avergonzado – Sí es lo que soy… Los demás sólo me toleran porque soy popular, y les doy consejos de moda y estética… ¡Sin mí, morirían! – me apreté el puente de la nariz - ¿Ves? Lo he hecho otra vez ¡No puedo evitar presumir!
- Sólo trata de… - golpearon a mi puerta, por lo que alejé el teléfono, tapándolo con una mano. Luego lo puse nuevamente en mi oído, sin oír lo que me decía mi amiga.
- Alguien está a mi puerta, te hablo luego – corté, sin esperar respuesta - ¿Quién es?
- Am… Blaine – contestó su melodiosa voz del otro lado.

Entonces abrí mis ojos como platos. Miré a mí alrededor y me odié por no haber ordenado mi cuarto antes.

- ¡Un momento! – vociferé, guardándome el móvil en el bolsillo trasero, corriendo hacia la cama, estirándola lo mejor posible, y acomodando luego las almohadas para cubrir las imperfecciones que había dejado con la prisa. Recogí las prendas que había lanzado al suelo, luego de que me viera vistiendo como un mendigo, lanzándolas dentro del armario en un completo desastre. Ya me haría el tiempo para ordenarlas. Cerré las puertas y miré a mi alrededor, un poco satisfecho de lo hecho en tiempo record. Por último, tomé mi perfume y rocié un poco en el cuarto y en mí, sólo por si acaso. Caminé hacia la puerta, y la abrí, poniendo mi mejor cara.

Él estaba distraídamente apoyado sobre la pared del pasillo, con las manos en los bolsillos de su pantalón, y un pie apoyado formando una especie de 4. Me miró, y nuevamente esa sonrisa apareció en sus perfectos labios.

- Burt me ha dicho que me enseñarías mi cuarto – dijo, pasando una mano por su gelificado pelo.
- Oh, eso – por tercera vez en esa mañana, palmeé mi frente mentalmente. Debí haber tomado en consideración la sugerencia de mi padre, cuando señaló que él podría decorar su cuarto solo – Yo… - cerré la puerta tras de mí y comencé a caminar a su lado – Pues, digamos que me di a la tarea de… decorar el que sería tu cuarto – comencé a explicar, aminorando mi caminar a medida que llegábamos – Porque soy increíble en eso… - me detuve, al ver que estaba presumiendo otra vez – Am, bueno… el asunto es que tenía la idea de que cuando tu madre decía “hijo”, se refería a un niño de primaria… Créeme que me llevé una gran sorpresa cuando te vi allí abajo – traté de bromear, pero el sólo me miró sin sonreír – Fue tonto de mi parte no preguntar antes de pintar todo y comprar las cortinas… - él alzó una ceja – Pero eres libre de cambiar todo si quieres – añadí rápidamente.
- Okay – respondió dudoso.

Con la advertencia hecha, abrí la puerta, dejando ante sus ojos un cuarto pintado con distintos tonos de azul celeste, cortinas en color azul rey, una cama cubierta por un edredón blanco con diseños de pequeños carros (sugerencia de Mercedes), un escritorio pequeño y una cajonera celeste.

- ¿Tú hiciste todo esto? – preguntó entrando sin más, recorriendo la habitación, pasando las manos por las paredes y acabando sentado en la cama, probando la comodidad de esta, con pequeños saltitos.
- Sí… - se oyó más como una pregunta.
- Pues, me gusta el azul – afirmó con su cabeza – Pero tal vez cambié el edredón – bromeó, y me hizo sentir un poco más tranquilo - ¡Sí! ¡Me agrada! – confirmó, recostándose del todo en la cama.
- Bueno, cuando quieras, puedo acompañarte a comprar un edredón nuevo – propuse. El confirmó con un “Mm-hmm”.

Sin saber qué más hacer ahí, me di la vuelta para regresar a mi propio cuarto.

- ¡Hey, Kurt! ¡Espera! – me detuve y regresé, apoyando mis manos en el marco de la puerta – Gracias por… - señaló a su alrededor con sus dedos índices - …todo esto.

Sonreí en respuesta y me marché.

Pasé el rato, hablando con Mercedes, Rachel y Quinn, por Whatsapp; en nuestro grupo personal.

En cuanto les hable de Blaine, me exigieron que, aunque fuera a escondidas, le tomara una fotografía para enviárselas. Yo sólo reí por las locuras que decían, pero llegaron a enloquecer literalmente cuando les confirmé que el primer día de clases, llegaría con él a McKinley. Los emoticonos fueron pocos para ellas, entre la emoción y la felicidad.

Rachel: Y ¿ya sabes si es gay?
Quinn: Sinceramente espero que no.
Yo: Aun no lo sé, pero ningún hetero viste tan bien.
Mercedes: No es justo, tú siempre te los llevas todos.
Yo: Eso no es cierto.
Quinn: ¡Claro que sí! O ya olvidaste al chico del Lima Bean?
Yo: Él fue el que se insinuó descaradamente.
Rachel: Pero si tú le dejaste tu número anotado en la servilleta!
Yo: Fue él quien escribió “Chico Lindo” en mi vaso, en vez de mi nombre.
Quinn: A eso llamas insinuarse descaradamente?
Mercedes: Lo cierto, es que desde la barra le guiñó el ojo. Yo lo vi. También le acarició la mano cuando le entregó el vaso.
Yo: ¿Lo ven? Gracias Cedes.
Mercedes: No me des las gracias y preséntanos a tu chico.
Rachel: ¡Oh, sí!
Quinn: Los amigos comparten!
Yo: ¡Oigan! Él no es un pastel para repartirlo en rebanadas!
Quinn: ¡Ya quisieras! Para comértelo.
Yo: Ja, ja… que graciosa!
Mercedes: Acaso se olvidan que nuestro Kurtie está enamorado de otro chico?
Yo: Eso es cierto!
Quinn: Pero, ya llevas dos años tratando de cazar a Finn, y él no cede. ÉL NO ES GAY!
Yo: La esperanza es lo último que se pierde. Además, a él NUNCA le ha molestado MI COMPAÑÍA.
Rachel: Que no te aleje, no es una señal muy clara de que le gustes. Él es bueno con todos.
Yo: Trío de envidiosas!

Estuve a punto de enviarles una fotografía mía, enseñándoles la lengua, cuando tocaron a mi puerta. Esta vez, sabía exactamente quién era.

- ¿Kurt? – llamó.
- Pasa – mi padre asomó la cabeza y me miró.
- Alice se preguntaba si podías ayudarla a preparar, ya sabes, la comida… Aún no sabe dónde están las cosas y serías de gran ayuda si se lo enseñas.
- Claro, bajo enseguida – respondí con una sonrisa.

Tecleé rápidamente un “me voy” a las chicas, mientras que ellas hacían apuestas sobre si Blaine era hetero o gay, y si saldría primero con Finn o con él.

El día pasó veloz y sólo vi a Blaine en el momento en que almorzamos, porque estaba acomodando sus cosas en el cuarto. Cuando llegó la hora de la cena, él bajo y se acomodó en el sofá junto a mi padre, para ver el partido, lo cual me dio un mal augurio de que este chico tal vez sí era hetero.

Me quedé observándolo un momento, oyéndolo exclamar a la par con papá cuando alguien hacía una buena jugada y quejarse cuando ocurría lo contrario. Sin pensarlo, saqué mi móvil e inmortalicé su hermoso cuerpo, iluminado con la luz del televisor, y de la sala. Miré aquella obra maestra plasmada en mi pantalla, su sonrisa casual, su cabello, peinado a la perfección y sus brillantes ojos. Todo él era hermoso.

- ¿Kurt? – dijeron tras de mí. Yo guardé mi celular de inmediato y me volteé, fingiendo inocencia.
- ¿Sí? – miré a Alice con mi mejor sonrisa.
- Me ayudas con los platos – asentí y caminé con ella hacia la cocina.

En cuanto pude, le envié la foto a las chicas, añadiendo un “Mueranse de envidia”, y una carita sonriente.

Nos sentamos todos juntos en la mesa del comedor, veinte minutos más tarde.

- Kurt – habló mi padre – Alice y yo saldremos esta noche, asique, quedas a cargo de todo – yo asentí.
- No es como si necesitara cuidarme – murmuró Blaine, bebiendo de su vaso.
- Oh, no… no quise decir eso, es sólo por… costumbre – se disculpó Burt. Blaine le sonrió de vuelta.

De pronto mi cabeza comenzó a trabajar a gran velocidad. Estaría sin mi padre por alrededor de tres horas, lo que significaba que si me encerraba en mi cuarto, y me escapaba por la ventana, nadie se daría cuenta. Sonreí para mis adentros.

Me despedí de ambos en el vestíbulo y en cuanto la puerta se cerró, corrí escaleras arriba.

- ¿Kurt? – Me detuve a la mitad de mi huida - ¿Quieres que veamos una película o algo?
- Yo… - ¡Demonios! Una oferta tentadora.
- Creo que pasarán Iron Man 2 esta noche – él sonrió entusiasmado. Definitivamente este chico podía ser hetero.
- Uh, creo que nuestros gustos no son iguales – me disculpé – Lo siento, tendrás que verla solo – me encogí de hombros y seguí subiendo.
- Podemos ver algo que te guste a ti – le oí decir. La culpa me recorrió, pero tenía algo mejor en mente y no podía desaprovechar esta oportunidad.
- Será para otra ocasión – grité y me encerré en mi cuarto.

Tecleé de memoria el número de Finn en mi celular, y esperé a que contestara.

- ¿Kurt? – contestó.
- Hola Finny – saludé con cariño.
- ¿Cómo estás? Llevabas tiempo sin llamar – me acusó.
- ¡Si te contara!
- Tengo tiempo, cuéntame tus aventuras de este último mes - ¡Sí! Estaba esperando oír eso.
- Pues, que te digo… mi padre acaba de salir, asique podría pasarme por tu casa en diez minutos ¿Qué dices? – en ese momento deseé tener un teléfono fijo en mis manos, para enrollar el cable alrededor de mi dedo.
- Claro, te espero – respondió, haciéndome hacer una celebración silenciosa.

Me arreglé el cabello, tomé una chaqueta de mi armario y con cuidado, bajé por el árbol al lado de mi ventana.

Solíamos hacer esto con Finn, nuestras visitas nocturnas eran una especie de tradición extraña entre nosotros. La mayoría del tiempo, era él quien venía a visitarme, pero desde la última vez que Burt casi lo descubre, por caerse del árbol, decimos hacerlo cuando los padres no estuvieran.

Estos pequeños detalles, me hacían pensar que las chicas se equivocaban al decirme que era un iluso por creer que él se fijaría en mí. Yo pensaba lo contrario.

Su casa se encontraba a tres manzanas de la mía, por lo que caminé presuroso, intentado llegar lo más rápido posible. Para mi suerte, Finn con descaro, había puesto una escalera fuera de su ventana, ocultándola con la enredadera que cubría la casa.

Entré a la casa Hudson, como todo un ninja y trepé con maestría hasta la ventana de Finn. Dos golpecitos suaves bastaron para que él me ayudara a entrar.

- ¿Qué tal? – saludé.
- Pues, bien ahora – él sonrió como solía hacerlo, curvando un lado de su boca – He batido todos los records en la consola y no he tenido tiempo de conseguir más juegos.
- ¿Ansioso de volver al instituto mañana? – pregunté, acomodándome en su cama.
- No lo sé, prefiero no pensar en eso, ¿sabes? – Se sentó frente a mí – Entonces… ¿Me dirás qué te tuvo tan ocupado que ni siquiera me llamaste?
- Oh, sólo una mudanza – sacudí la cabeza.
- ¿Mudanza, dices? – Alzó una ceja - ¿Te has cambiado de casa?
- No, no… ¡Cómo crees! – Reí – Mi padre, que decidió traer a vivir con nosotros a la mujer que conoció por internet.
- ¿Tan pronto?
- Lo mismo quisiera saber yo.
- ¿Y qué has hecho con lo del niño? – preguntó.
- No es ningún niño… Tiene nuestra edad – aclaré.
- Un momento… Y ¿vivirás con él? – su ceño estaba fruncido.
- ¿Detecto celos? – me burlé.
- Kurt, tú sabes que no es eso – se rascó la nuca – Yo sólo no confío en cualquiera para que viva contigo.
- Y es muy lindo de tu parte, pero ya es muy tarde… Y no parece ser una mala persona.
- De todos modos, mantenme informado si es que él intenta algo… - lo miré conmovido y él sonrió.

Pasamos el rato, hablando de cosas sin importancia; los deportes, la ropa que debería usar mañana, la práctica… Como Finn estaba en el equipo, solíamos tener la práctica juntos, yo con las animadoras y él con los chicos.

Los amigos de Finn; Puck, Sam y Mike me tenían como un hermano menor, siempre cuidándome y haciéndome los gustos, sobretodo Noah… él decía que yo era adorable y que cocinaba jodidamente bien. Por eso siempre que se juntaban para jugar con la consola, me llamaban y me incluían. Son un encanto.


- Bien, me iré – declaré, caminando hacia la ventana – Nos vemos mañana. No llegues tarde el primer día.
- Adiós, Kurt – se acercó a mí.

Besé su mejilla y desaparecí de su vista.

Como un maldito mono, me trepé al árbol, entrando por mi ventana.

- ¿SABES LO PREOCUPADO QUE ESTABA? – Gruñeron a mis espaldas, mientras yo ponía el seguro – ¡Estuve a punto de marcarle a Burt, porque no lograba hallarte y tampoco tenía tu número!
- ¿Y para qué te preocupaste tanto? – Dije algo irritado con su comportamiento – No es como si me hubieran abducido los aliens – bromeé, pero él estaba más que furioso.
- Esto no es gracioso – bufó entre dientes.
- De acuerdo, al parecer tendremos que trazar la línea – declaré cabreado – En primer lugar, te prohíbo tajantemente que te metas en mi cuarto o en mi vida otra vez – él me miró con su ceño fruncido – Soy una persona poco tolerante y no querrás verme molesto porque puedo ser una verdadera amenaza – lo señalé con un dedo – Segundo, si yo me escapo por las noches, ese es mi asunto. Es a mí a quien castigarán en caso de que lo descubran. Tú haz de cuenta que ni oíste ni viste nada, ¿ok? - tomé aire y continué – Tercero; mi madre murió hace mucho tiempo, por lo que hace bastante que dejé de ser reñido, soy independiente y no quiero que vengas con aires de “correctito” a tratar de ponerme límites. Yo me mando solo, ¿queda claro? Además, serías una madre horrible.
- Kurt…
- ¡Cuarto! – Vociferé para no ser interrumpido – Cuando yo hablo… Nadie… repito… ¡Nadie!... me interrumpe. Ahora, ¡lárgate de mi cuarto, Blaine! – señalé la salida con violencia y él salió azotando la puerta.

De pronto, comencé a sentir que no sería capaz de soportar una casa llena… Las paredes empezaban a cerrarse y el espacio se sentía pequeño, todo me abrumaba… ¡¿Me estaré volviendo claustrofóbico?!



----------------------------------------------------------------------

OK! Este es el primer capítulo del fic :D

Espero que les vaya gustando la historia y que comenten su parecer mas abajo ;)

Gracias por leer.

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Gabriela Cruz el Lun Jun 09, 2014 12:33 am

Espero que pronto Kurt cambie su manera de ser con Blaine.
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Anny Hummel el Lun Jun 09, 2014 2:48 pm

¿que sí estuvo bien? estuvo fantástico!
Me gusta este Kurt, muchos de nosotros (incluyendome) vemos a Kurt como más lindo, más delicado y muy poco travieso o lo vemos como el promiscuo, lo estereotipamos y tú no! eso me encanta de verdad!
Continua lo más pronto posible y Furt! enserio que me encanta :D ya no veía fics tan ellos amigos o cercanos peró con amistad (me gusta más amigos que hermanos) huy Blaine ... lo cabreaste xD
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Mensaje por LeilaColfer el Lun Jun 09, 2014 3:32 pm

Me fascino, me encanta la forma de ser de kurt, Niño de mami, Tras chico rebelde, me encantaaaaaaaa*-* Besos
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Mensaje por LeilaColfer el Lun Jun 09, 2014 3:37 pm

Aah y se me olvidaba, amo Furt, esa amistad es super:*
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Mensaje por Darrinia el Lun Jun 09, 2014 8:37 pm

Hola!!!

Me ha gustado, pero creo que me iré a consolar a mi bebé Blaine... O a que él me consuele a mí... Nos consolaremos mutuamente...

Hoy estoy depre y un poco negativa...

Espero el siguiente capítulo...

Besos
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Mensaje por Invitado el Miér Jun 11, 2014 9:19 pm

Hola, me gusto mucho el capitulo, actualiza pronto.

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Mensaje por Bas Smythe el Jue Jun 12, 2014 9:06 pm


Comencé a leer el primer cap y en ningún momento quise detenerme. Pocas veces me mueven las narraciones en primera persona. ¡AME TU NARRACION! Además, desde el punto de vista de un Kurt que me ha facinado. Muchas gracias por tu trabajo. Espero actualices pronto. Que estés bien! Por cierto, Soy Sebastian, un gusto :)
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Jun 15, 2014 10:14 pm

Gabriela Cruz escribió:Espero que pronto Kurt cambie su manera de ser con Blaine.
Créeme que lo hará... pero no sé si para bien ;)
Anny Hummel escribió:¿que sí estuvo bien? estuvo fantástico!
Me gusta este Kurt, muchos de nosotros (incluyendome) vemos a Kurt como más lindo, más delicado y muy poco travieso o lo vemos como el promiscuo, lo estereotipamos y tú no! eso me encanta de verdad!
Continua lo más pronto posible y Furt! enserio que me encanta :D ya no veía fics tan ellos amigos o cercanos peró con amistad (me gusta más amigos que hermanos) huy Blaine ... lo cabreaste xD
Yo también adoro al Kurt como en la primera temporada, siendo extrovertido, "diva" y con sus comentarios tan irónicos y divertidos... Y por sobre todo Furt... Los amo!
LeilaColfer escribió:Me fascino, me encanta la forma de ser de kurt, Niño de mami, Tras chico rebelde, me encantaaaaaaaa*-* Besos
Jajaja... Chico rebelde! Gracias por comentar :D
LeilaColfer escribió:Aah y se me olvidaba, amo Furt, esa amistad es super:*
Somos dos, me encantan tanto como amigos, que como hermanos.
Darrinia escribió:Hola!!!

Me ha gustado, pero creo que me iré a consolar a mi bebé Blaine... O a que él me consuele a mí... Nos consolaremos mutuamente...

Hoy estoy depre y un poco negativa...

Espero el siguiente capítulo...

Besos
¿Sólo consolarse? Jajaja... ok no... ignora lo que dije. Y me da pena saber que estás depre... Me gusta que las personas siempre sonrían. Espero estés tan alegre como siempre, muy pronto :D
Marcee Colfer ♥ escribió:Hola, me gusto mucho el capitulo, actualiza pronto.
Gracias, estoy en ello :)
Bas Smythe escribió:
Comencé a leer el primer cap y en ningún momento quise detenerme. Pocas veces me mueven las narraciones en primera persona. ¡AME TU NARRACION! Además, desde el punto de vista de un Kurt que me ha facinado. Muchas gracias por tu trabajo. Espero actualices pronto. Que estés bien! Por cierto, Soy Sebastian, un gusto :)
Wow, gracias por engancharte de la historia :)
Hago lo que puedo en cuanto a la escritura. Y muchas gracias Seb (¿Sí puedo decirte así?) por leer y comentar, me haces sonreír :D

Y gracias a todos en realidad por darse el tiempo de pasarse por aquí, dejarme sus opiniones que siempre, siempre tomo en cuenta, y por animarme a seguir. ¡Uds son lo más!
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Jun 15, 2014 10:53 pm

2.- Integrándose.



El reloj digital sobre la mesita de noche, marcaba las 3 am. Y yo no era capaz de conciliar el sueño. Ahora que estaba más tranquilo, me sentía bastante mal. Había arremetido contra Blaine en el primer día, lo había corrido de mi cuarto gritándole como un demente y ni siquiera me sentía capaz de verlo a la cara nuevamente.

Era impresionante cómo en 12 horas había jodido por completo nuestra relación.

Me envolví en el albornoz que tenía sobre la silla, bajando a la cocina por un vaso de leche tibia. Tal vez eso me ayude con mis problemas de sueño. Mientras caminaba hacia el frigorífico, arrastrando los pies, pensaba en una buena excusa para no ir junto con Blaine al instituto en un par de horas más, pero no encontraba nada convincente.

- ¿Tampoco puedes dormir?
- ¡Dios! ¿¡Pero qué demonios!? – chillé, poniendo una mano sobre mi pecho, comprobando que mi corazón siguiera en su lugar, latiendo.
- Lo siento – se disculpó de entre las sombras. Yo encendí las luces y me llevé una grata sorpresa al verlo con el pelo revuelto en una maraña ondulada, una ajustada camiseta blanca sin mangas y unos muy pegados bóxer, dejando bastante poco a la imaginación. Él caminó hacia mí y yo tuve que apoyarme en el mesón de la cocina para no caerme – No quise asustarte – sonrió a medias.
- ¿Asustarme? No, como crees – ironicé – Así es como saludo por las noches.

Él sonrió gloriosamente y mis muros defensivos fueron destruidos. ¿Por qué tenía que ser tan devastadoramente encantador? Parecía un maldito príncipe de Disney.

- Oye, con respecto a lo de esta noche, yo…
- Blaine, no tienes que disculparte… – lo interrumpí – Sólo comprender que hay momentos en los que suelo ser… un poco… Idiota – me encogí de hombros – Que es la mayor parte del tiempo, por lo que te pido paciencia. No soy una mala persona, sólo algo presumido, obstinado e intolerante, además de que no me gusta perder y no tener la razón – añadí – Si logras obviar todo eso, podemos ser buenos amigos – sonreí.
- ¡Woah! La lista es larga – puso una mano en mi hombro y me temblaron las rodillas – Pero, puedo hacer un esfuerzo.
- Ok, voy por mi leche – dije, apuntando con mi pulgar hacia mi espalda – Dicen que es buena para dormir.
- Entonces dame un vaso a mí también, porque no quiero llegar con ojeras a mi primer día de clases. ¡Dios! ¡Estoy tan nervioso! – se mordió las uñas.
- ¿Por qué? – Consulté, vertiendo la leche en vasos – Sólo serán un montón de chicos subdivididos por rango de popularidad, obligados a compartir ocho horas diarias a la semana – hice un gesto y él volvió a reír.
- Sé que sonará algo raro, pero llevo tanto tiempo en una escuela de chicos, que creo que ya olvidé por completo lo que es estudiar con chicas… Y ¿qué tal si no le agrado a nadie? ¿O si se burlan de mí por ser “el chico nuevo”? – Hizo comillas en el aire, abriendo los ojos con exageración – Tengo miedo de no poder integrarme.
- ¿En serio estás así por eso? – Suprimí una carcajada – Pues, pierde cuidado… Recuerda que tienes un santo en la corte – me señalé con un dedo y luego le guiñé un ojo – Mientras estés conmigo, todo lo demás vendrá sólo.
- ¿Incluso las chicas? – fruncí el ceño.
- ¿Tanto te importan las chicas? – farfullé.
- ¡Por supuesto que sí! – Dijo evidente - ¿A ti no?

Me acerqué a él, poniendo el vaso en frente suyo, dejando el mío a un lado. Luego me incliné sobre el mesón, quedando a centímetros de su rostro.

- El asunto es el siguiente… - susurré mirándolo con intensidad. Él no retrocedió, sólo mantuvo sus ojos en los míos, como hipnotizado – Me importan mucho más los chicos… de preferencia guapos, divertidos, y con atributos… - le guiñé nuevamente un ojo y regresé a mi posición, sentándome frente a él, bebiendo de mi leche, disfrutando su rostro estupefacto.
- ¿Er-eres… gay? – yo asentí, sin apartar mi mirada de la suya. Él parecía sorprendido, pero más que nada curioso.
- ¿Tú no? – consulté, sabiendo de antemano la respuesta.
- Yo… - ¿estaba dudando? – Yo no, m-me gustan las chicas… Quiero decir, no tengo nada en contra… de hecho… - ahora fue él quien se apoyó en el mesón para acercarse a mí - ¿Te puedo contar un secreto? – Yo lo miré fascinado y le di un "sí" silencioso – Una vez hicimos una fiesta con los chicos de Dalton – susurró frente a mi rostro, haciéndome agua la boca – Y uno de los chicos propuso jugar a la botella. Era estúpido, porque sólo habíamos chicos, pero algunos eran, ya sabes, gays… Esa noche besé a cinco chicos distintos, aunque habíamos bebido un poco, pero lo recuerdo como algo divertido.
- Estoy impactado – musité sonriendo ante la nueva información adquirida - ¿Quién diría que aquel cliché de que “las apariencias engañan” era cierto?
- Bueno, sólo fue por una ocasión puntual… - aclaró, volviendo a sentarse – No es que me ande besando con cualquier chico cada vez que bebo.
- Claro, nadie lo ha sugerido – anoté mentalmente en mi lista de cosas por hacer: “1.- Emborrachar a Blaine”, luego añadí más abajo “2.- Jugar al juego de la botella”.

Bebimos de nuestros vasos en silencio, sólo lanzándonos miradas realmente intensas. Noté que se ruborizaba cada vez que yo mantenía mi vista en sus ojos, apartando su mirada.

- Bien, creo que comienzo a sentir sueño – dije, con mi humor mejorado – Me iré a la cama.
- De acuerdo, buenas noches – se puso en pie y besó mi mejilla, paralizándome.
- A-adiós – balbuceé y corrí escaleras arriba.

No pude evitar poner la yema de mis dedos sobre el lugar en el que sus labios me habían tocado. Fue un gesto tan tierno, verlo ponerse de puntillas y besarme, que me lancé sobre mi cama y abracé la almohada, con una enorme sonrisa.

Entonces, pude dormir.


Mi despertador sonó, alejándome de mis fantasiosos sueños, acerca de una fiesta en donde estaba rodeado de guapos chicos sentados todos en círculo, con una botella girando en medio, apuntando directamente a Blaine, quien estaba frente a mí. Él gateaba por el suelo y se acercaba a mi rostro. “¿Vas a besarme?”, susurraba yo, temblando de anticipación. “Es lo que más deseo hacer”, respondía con aquella sensual sonrisa de dientes blancos. Ponía una mano en la parte trasera de mi cuello y me pegaba a él, besándome con pasión, introduciendo su lengua para recorrer mi boca, luchando por liderar el beso, presionándose en busca de profundizarlo aún más.

- ¡Kurt! – Mi puerta estaba siendo aporreada por mi padre - ¡Apaga esa maldita cosa!

Abrí los ojos, y lancé un manotazo al despertador que dejó de sonar al instante. Me froté el rostro, alejando las imágenes de mi mente. Entonces me percaté de que no sería tan fácil, puesto que bajo mis sábanas, mi erección amenazaba con rasgar mi bóxer.

¡Demonios! ¡Necesitaría una ducha fría!

Luego de veinte minutos temblando bajo la regadera, me sentí en condiciones de temperar el agua. Había recuperado mi compostura y no pretendía volver a recordar aquel erótico sueño. Me arreglé frente al espejo, como lo solía hacer, antes de ir al instituto, luego me vestí con la ropa que había preparado.

Pronto comenzaría a usar mi uniforme de los Cheerios, pero debía esperar a que la entrenadora Silvester acabara con las pruebas de admisión, en donde no añadía a nadie nuevo, sino que sólo se burlaba de aquellos que trataban de formar parte de los animadores.

Bajé por mi desayuno y me encontré con Blaine, sentado en el mesón, tal y como había estado hace unas horas, bebiendo leche y confesándome que había besado algunos chicos con el jodido jueguito de la botella.

Aparté con violencia aquellos recuerdos de mi mente, antes de que mi amigo reaccionara, y tuviera que tomar otra ducha de agua fría.

- ¡Bueno días! – Saludó él, con alegría en su voz - ¿Emocionado?
- Tal vez – me encogí de hombros, cogiendo una tostada de su plato – Sólo quiero llegar y ver a los chicos nuevos – lo vi tensarse en su lugar y sonreí para mis adentros. Al parecer el tema de los chicos, le afectaba.
- Burt me dijo que tus amigas venían a recogerte… - comenzó a decir – Pero había pensado que podríamos irnos juntos, en mi carro – sonreí ampliamente.
- Por supuesto que sí – respondí, sacando mi móvil para textearle a Rachel.

“No vengas por mí. Encontré mi conductor personal – Kurt”

Comí en silencio y luego subí a lavarme los dientes. La respuesta a mi mensaje no tardó en llegar.

“Maldito suertudo. Más te vale que sea hetero – Rachel”
“Eso aún está indefinido – Kurt”


Reí ante eso y cogí mi bolso, regresando a la planta baja.

- ¿Nos vamos? – pregunté. Blaine asintió y nos montamos en su flamante carro.

Le di las indicaciones de cómo llegar al instituto y en menos de quince minutos, ya estábamos buscando un lugar para aparcar.

- Bienvenido a mi reinado – bromeé. Él sólo negó con la cabeza y bajó del carro. Yo lo seguí.
- Supongo que tendré que pasar por la dirección en busca de mi horario y todas esas cosas, ¿no? – dudó.
- Por supuesto, pero antes, déjame presentarte a mis amigas – lo tomé del brazo, haciéndolo entrar en el pasillo – Te encantarán.

Caminamos girando en algunas partes, y tal como lo pensé, las hallé reunidas junto a mi taquilla. Solía ser nuestro centro de reuniones.

- ¡Cedes, Rach, Q! – exclamé, soltando el brazo de Blaine y acercándome a ellas con los brazos abiertos, envolviéndolas en un abrazo grupal.
- ¡Kurtie! – gritaron las tres, ensordeciéndome.
- ¿Este es Blaine? – consultó Rachel en cuanto nos separamos.
- Oh, sí – lo tiré de un brazo y lo puse frente a mis amigas – Chicas, les presento a Blaine.
- Blaine Anderson – detalló él, saludándolas a cada una con un beso en la mejilla. Reí ante las expresiones de fascinación que hacían luego de ser besadas por él.
- Eres aún más guapo en persona – soltó Quinn.
- ¿Uh? – Blaine me lanzó una mirada de duda. Recordé la fotografía que les había enviado.
- Nada, no las escuches – lo aparté de ellas – El sol de estos meses les fundió las neuronas – empezamos a caminar, por lo que miré a las chicas – Nos vemos luego, debo acompañar a Blaine a la dirección.

Nos alejamos y solté un suspiro. Blaine rio divertido.

- Son algo… hormonales – murmuró.
- Son chicas, es su naturaleza – me encogí de hombros.

Anduvimos por los pasillos, y Blaine miraba fascinado hacia todas partes. De pronto, doblando en una esquina, fue arrollado por alguien. Él rápidamente sostuvo a la chica, antes de que esta cayera y se diera un buen golpe. En cuanto vi quien era, deseé que la dejara caer.

- Lo siento, estaba distraída – se disculpó ella, acomodando su bolso y su largo cabello negro.
- No es nada – comentó él, de forma amable.
- Tal vez si abrieras más los ojos, podrías ver por donde andas – solté molesto - ¡Oh! ¡Lo olvidaba! No puedes ir en contra de tu naturaleza asiática… ¡pobrecita! – fingí un tono apenado.
- Kurt… - siseó Blaine. Yo lo ignoré y chasqueé los dedos frente a la chica.
- ¡Vamos! ¡Muévete! – exclamé y ella prácticamente corrió para desaparecer de en frente nuestro. Yo sonreí satisfecho.
- ¿Por qué has hecho eso? – Miré a Blaine con mi ceja alzada – ¡Fue muy grosero!
- ¿Hacer qué? – Pregunté - ¿Lo dices por Tina? ¡Pff! Es una tarada.
- ¿Qué te ha hecho para que la trates de esa manera? - ¿me estaba regañando? – No creí que fueras así, Kurt – negó con la cabeza y dio un par de pasos lejos de mí.
- ¡Hey! – vociferé molesto. Él no volteó, por lo que tuve que alcanzarlo - ¿Tú qué sabes? ¡Además, ya te había dicho como yo era, no puedes culparme por no poder refrenar mis palabras!
- No, pero nada te da derecho de humillar a los demás – se volteó a mirarme y me habló muy de cerca, con evidente enojo – Eso es ruin y bajo, mayormente si se trata de un chica.

Se alejó, dejándome con una cara de tonto.

- ¡Aún no te he llevado a la dirección! – grité, para que regresara.
- ¡La encontraré yo solo! – respondió sin mirarme.

Se perdió entre los muchos chicos se circulaban por el pasillo, y yo quise patear un bote de basura.

Di la media vuelta y caminé en busca de las chicas. Después de todo, él tendría que volver a hablarme, porque aquí, yo gobernaba… Está perdido sin mí.



- De acuerdo, por ser el primer día, les consentiré que no estén llevando sus uniformes – comenzó a decir la entrenadora Silvester, mientras Mercedes y yo la mirábamos sentados frente a ella – El pertenecer a los animadores, les da un lugar aquí, y ¿cómo se supone que lo demuestren, si no llevan sus uniformes?
- Creímos que querría hacer las pruebas primero – dije, encogiéndome de hombros.
- Por supuesto que haré las pruebas, pero mi capitán de los Cheerios no necesita audicionar – declaró, apoyándose en su escritorio.
- ¿Perdón? Dijo… ¿capitán? – dudó Mercedes a mi lado.
- Sí, eso fue lo que dije mini Aretha – confirmó – Quinn me falló la temporada pasada, cuando se lesionó el tobillo. Y eso no me sirve… Asique ¡Felicidades, Porcelana! – me miró con una mueca muy similar a una sonrisa – Desde mañana, comienzas a mandar aquí.
- Muchas gracias entrenadora – musité yo, saliendo de mi nube de felicidad – No se arrepentirá.
- ¿Le podrían decir a Santana que venga a mi despacho? – Nos pidió – Necesito a alguien tan cruel como yo, para burlarme de los ilusos que audicionarán esta tarde. Becky es genial, pero considero que otra perra, no me vendría mal – me miró a mí – Te lo pediría a ti Hummel, pero las críticas sobre la ropa, no son lo suficientemente hirientes.

Salimos de la oficina de Sue y poco me faltaba para aplaudir de alegría.

- En cuanto le cuente a mi padre, morirá de felicidad – exclamé - ¡Soy el nuevo capitán de los animadores!

Mercedes me abrazó y luego continuamos nuestro camino.

En las afueras de la cafetería, nos topamos de frente con Santana, quien estaba de la mano de Brittany.

- ¡Hey, López! – hablé fuerte para que me oyera.
- Lady Hummel, también me da gusto ver tu cara – ironizó - ¿Cuánto dinero invertiste este verano para mantener alejado el acné de tu rostro de niña?
- Menos de lo que gastaste tú en ponerte ese par de pechos falsos – se mordió el labio ofuscada, porque sabía que no me equivocaba – Mira, si te estoy hablando, no es por gusto, créeme, tengo mejores cosas que hacer – dije cortante. Ella cruzó los brazos a la altura del pecho, mirándome con una ceja alzada – La entrenadora quiere verte, me pidió que te diera el recado – la esquivé para marcharme con Mercedes, pero ella abrió la boca.
- ¿Así que ahora eres la paloma mensajera de la entrenadora? – Podía oír la burla en sus palabras – Que bajo has caído Kurtie – se compadeció falsamente. Yo, sonriendo me volteé y me puse frente a ella, mirándola hacia abajo.
- Oh, no querida… – simulé simpatía – Me lo pidió luego de nombrarme capitán de las animadoras, asique… - puse mi voz de advertencia - Yo que tú, guardaría las frasecitas mal hechas con las que sueles hablar en ese barrio vulgar donde vives, y comenzaría a comportarme mejor con el que podría sacarte la popularidad de una patada.

Ella torció el gesto en una mueca altanera y giró sobre sus talones, alejándose con Brittany. Yo sonreí satisfecho de darle una cucharada de su propio veneno a esa arpía y continué caminando con mi amiga.

- Eso fue soberbio – se rió ella.
- ¿Tú crees? – Tomé su brazo – Yo siento que pudo haber sido mejor.
- Oye, ese no es Blaine? – preguntó Mercedes, mirando al frente sorprendida.
- No es él – murmuré al ver quien lo acompañaba - ¡No puede ser él! ¿Qué hace con la chica “Chang”? – bufé molesto.
- No lo sé, tal vez se conocieron en clase… o algo – sugirió ella.
- ¡Maldita asiática! ¿No se conformó con arrollarlo en el pasillo, ahora quiere cazarlo? – dije indignado.
- ¿De qué hablas? – mi amiga me miró, ladeando la cabeza.
- Nada, vamos – caminé hacia ellos, fingiendo mi mejor sonrisa – Hola Blaine – saludé - ¿Has encontrado la dirección?
- Sí, gracias por preguntar – respondió cortante.
- ¿Haciendo de guía turística? – me dirigí a Tina – Esa labor ya puedes dejármela a mí.
- No, gracias – me interrumpió Blaine, poniendo una mano en mi brazo para que volteara a verlo – Tina lo ha hecho muy bien – sus ojos me miraron, atravesándome con intensidad. Él estaba molesto, muy molesto – Además, tú debes estar muy ocupado – dijo sarcásticamente – Tu agenda debe estar repleta de personas a quien debes ir a humillar públicamente, asique, no te preocupes por mí, que puedo arreglármelas por mi cuenta.

Sentí que literalmente mi mandíbula llegaba al suelo. Me quedé estático, mirando cómo él la tomaba de la mano y se alejaban.

- ¡Ash! – Solté, apretando mi puño frente a mi rostro teatralmente – ¡Es una zorra!
- Creo que deberías calmarte un poco, Kurt – Mercedes se paró delante de mí y me abanicó con su carpeta – La vena de tu frente va a explotar si no lo haces.
- ¡Hola chicos! – Apareció la voz de Rachel a nuestro lado - ¿Qué hacen que no van a clase? Nos toca en el laboratorio, ¡Vamos!

Me dejé arrastrar, sin ser capaz de salir de mi estado de incredulidad. No entendía como Blaine podía matar todas sus posibilidades de ser popular en el instituto, sólo por una chica como Tina.

El resto de las clases pasaron como una nebulosa frente a mis ojos, excepto el último bloque, pues Blaine acababa de entrar al salón. No odiaba la Geografía, pero tampoco entraba dentro de mis favoritos. Aunque eso podía cambiar ahora que mi chico gelificado ocupaba el asiento junto al mío.

- Hola – saludó, sacando su libreta de apuntes y algunos lápices – Lamento lo de hace un rato – dijo, mirándome con sinceridad. Yo me negué a continuar comportándome como un tonto inmaduro, y mostré mi mejor sonrisa.
- Yo lo lamento más – mentí, porque lo cierto es que volvería a hacerlo – Es que… nunca me he llevado bien con Tina y, verte con ella… me sacó de mis cabales – me miró raro y luego rió – Tampoco quiero que pienses que soy así con todas las personas, yo no humillo a nadie…
- Tranquilo, eso fue… Am… - se sonrojo – Sólo lo dije porque estaba molesto. No es que realmente lo piense.
- Pues, que bien… - saqué mis materiales, al ver que la maestra había ingresado al salón y pedía orden a la clase.

Pasaron un par de minutos y yo me devanaba los sesos tratando de decir algo inteligente y agradable para iniciar conversación con Blaine, pero todo lo que pensaba era en preguntarle por qué se paseaba con Tina por todo el instituto o cosas por el estilo. De pronto, una idea brillante cruzó por mi mente.

- Blaine, ¿cuándo es tu cumpleaños? – susurré, temiendo que se mosqueara conmigo, pues estaba demasiado concentrado en lo que la maestra hablaba.
- El próximo mes – contestó, mientras escribía con su hermosa y caligráfica letra sobre el papel – Cerca de Halloween – añadió con una sonrisa de lado - ¿Raro, no?
- Genial, diría yo… - respondí, girándome en la silla, para verle de pleno – Porque, había pensado que… con las chicas podríamos organizar una fiesta de bienvenida para ti, y es casi perfecto que el próximo mes sea tu cumpleaños… Sería un “cumpleaños de bienvenida” – traté de sonar divertido, pero él me miró confundido, por un largo rato.

Me relajé en cuanto lo vi soltar una carcajada, que provocó un llamado de atención de la profesora, para ambos.

- Me encantaría – susurró cerca de mi oído. Un escalofrío recorrió mi espalda e inconteniblemente, un suspiro se me escapó. Por suerte él no llegó a oírlo.

Llevaba dos días compartiendo con este chico, pero aún no lograba entender de qué iba, porque; o sufría un caso grave de bipolaridad, o somos jodidamente iguales, y chocamos por ello.

El timbre que finalizaba la clase, sonó al fin y yo guardé todas mis cosas, en perfecta armonía con mi compañero de pupitre.

- Por fin nos vamos a casa – comenté, saliendo del salón, hombro con hombro con Blaine.
- Oh, ah… creo que tendrás que esperarme – dijo, rascándose la nuca – Es que… me he inscrito en algunos clubes y en los animadores – explicó con una amplia sonrisa al decir lo último – Y las pruebas son ahora, asique…
- Un momento… - alcé mi índice, deteniéndolo - ¿Te has apuntado a los Cheerios? ¿Por qué? ¿Acaso no sabes que Sue Silvester no acepta a nadie y solo hace pruebas para burlarse de todos?
- Pues… Sé que tengo habilidades para entrar, y… - yo lo miré algo compungido, pero él no se dejó abatir – Soy bueno en todo lo que me propongo.
- De acuerdo, te acompañaré sólo para recoger lo que quede de ti, luego de que esas tres perras destrocen tu autoestima – le puse una mano en el hombro y avanzamos hacia el gimnasio – Y, ¿a cuántos clubes te has unido? – pregunté.
- A todos – respondió campante. Yo lo miré asustado. ¿Qué pretendía con eso?

Él sonrió complacido de mi cara de asombro, sin siquiera inmutarse por ello. Dudé que fuera capaz de lograr llevar al día todas aquellas actividades extracurriculares, por lo que estaba más que seguro de que antes de que el primer trimestre del curso acabara, ya habría desertado al menos de la mitad.

Quizás subestimé su miedo de no lograr integrarse, pero al parecer, iba en serio. De cierta forma, era bastante lógico lo que él hacía… Si no se unía a nada, no conocería a gente, por lo que sería un perdedor total. Entonces, muy por el contrario, se ha unido a un montón de clubes, por lo que conocerá un montón de gente y la popularidad vendrá sola. Muy listo.



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Lo siento por no haber actualizado y tardar tanto... Pero, aquí estoy... Espero que les haya gustado y no olviden dejar su comentario :D
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Mensaje por Darrinia el Lun Jun 16, 2014 7:01 am

Hola!!!!!!!!!!!!!

La loca de Darri ha vuelto!!!!

Este Kurt es un pervertido!!! Así que soñando con Blaine... Jejeje

No me ha gustado como ha tratado Kurt a Tina... ¿Soy la única a la que le gusta esa chica? Yo me siento muy identificada con ella... Su timidez en las primeras temporadas, esa sensación de que todos la ignoran... Su crush con Blaine... La diferencia es que ella se convirtió en una Diva-Bitch y yo en una Perver-...-Perver

¿Blaine en las Cheerios? *Darri se derrite* Está taaaaaaaaaan sexy con ese uniforme... Su culo, su pecho, sus brazos... *Suspiro*

Algo me dice que va a haber una "guerra" de popularidad... Me gusta :)

Espero el siguiente capítulo...

Besos
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Jul 10, 2014 10:16 pm

Darrinia escribió:Hola!!!!!!!!!!!!!

La loca de Darri ha vuelto!!!!

Este Kurt es un pervertido!!! Así que soñando con Blaine... Jejeje

No me ha gustado como ha tratado Kurt a Tina... ¿Soy la única a la que le gusta esa chica? Yo me siento muy identificada con ella... Su timidez en las primeras temporadas, esa sensación de que todos la ignoran... Su crush con Blaine... La diferencia es que ella se convirtió en una Diva-Bitch y yo en una Perver-...-Perver

¿Blaine en las Cheerios? *Darri se derrite* Está taaaaaaaaaan sexy con ese uniforme... Su culo, su pecho, sus brazos... *Suspiro*

Algo me dice que va a haber una "guerra" de popularidad... Me gusta :)

Espero el siguiente capítulo...

Besos

Hahahaha... Pienso igual que tú. Y de hecho, en este fic pretendo darle un giro a Tina, porque siempre la ponen como la chica insoportable o cosas así. Aquí todos la amarán y aprenderán a quererla... :D
Blaine es un bombón en su uniforme, nadie lo puede negar... Y sí, la guerra se viene, pero se viene buena.

Gracias por comentar y en seguida un nuevo cap.
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Jul 10, 2014 10:27 pm

3.- Malas Decisiones.

Llegamos a la entrada del gimnasio, sorprendiéndonos de la gran cantidad de chicas y chicos que hacían fila para audicionar. Nos acercamos, para formar parte del montón. De pronto, todos se apartaron hacia un lado, dejando salir a una chica, que venía tapándose el rostro con ambas manos, mientras lloraba sonoramente. Blaine la detuvo con amabilidad, preguntándole si se encontraba bien, lo cual era obvio que no.

- ¡Ella es un monstruo! – sollozó la chica, aceptando el pañuelo de papel que Blaine le ofrecía y echándose a correr por el pasillo.

Ambos compartimos una mirada confundida, y yo sólo apoyé mi mano en su hombro, para darle ánimos. Sabía lo que pasaría, pero si él se empañaba en hacerlo de todos modos, a pesar de que ya le había hecho la advertencia, no podía hacer nada más.

- ¡Blaine Anderson! – oímos, luego de que por fin avanzamos en la interminable hilera de personas.

Caminé junto con él, entrando en el amplio espacio, que daba al interior del gimnasio. Una mesa estaba ubicada en medio, dejando el espacio suficiente para evaluar a quien se presentara. En ella, Sue Silvester destacaba en medio, con Becky Jackson a la izquierda y Santana López al otro lado.

- ¡No, no, no! – exclamó Sue, al verme, negando con su dedo y señalando posteriormente la puerta – Porcelana, no puedes estar aquí – vociferó – Ya tengo suficientes jurados.
- Yo… sólo vine a acompañar a Blaine a su prueba – expliqué, sintiéndome ligeramente molesto. O sea, nadie me negaba la entrada así como así.
- Lo siento, él debe audicionar sólo o simplemente no audicionar – declaró tajante.

Miré la burlona sonrisa en el rostro de Santana con los ojos entrecerrados y haciendo un berrinche, caminé dando largas zancadas fuera del gimnasio. Empujé a un par de nerds que se me atravesaron en la salida, y me los quité de encima. Estaba cabreado, y odiaba no saber que horribles cosas podría estarle diciendo ahora mismo Santana o Sue al pobre de Blaine. Él era un chico talentoso, no lo dudaba, pero no creo que ellas lo dejen hacer ni la mitad de su audición antes de comenzar a abuchearlo. Fruncí el ceño pensando el ello y me maldije por no haber insistido en asistir a las jodidas audiciones como juez.

Luego de cinco interminables minutos, Blaine salió, luciendo normal. No había signos de decepción en su rostro ni menos ganas de salir huyendo, como muchas veces había visto en otros chicos que hacían las pruebas para entrar.

- ¿Qué tal se han portado el trío de arpías? – pregunté, tratando de bromear.
- Creo que me fue bastante bien – respondió sin una pizca de sarcasmo – Ellas incluso se pusieron en pie para aplaudir, en cuanto acabé.
- ¿Qué? ¡Qué! – estaba jodidamente asombrado. La última vez que eso había pasado, fue la vez en que yo audicioné, presentando una rutina que había ensayado todo el verano - ¿Qué has hecho allá adentro? ¿Alguna especie de "Streaptease"?

Él sonrió de forma encantadora, negando con la cabeza. Tomó mi brazo, cruzándolo con el suyo y caminamos de esta forma hasta el aparcamiento.

Una vez montados sobre su carro, él encendió la radio, dejándolo en una estación en que pasaban una canción de Katy Perry.

- ¡No sabes cómo amo a Katy! – comentó, mirándome con aquella sonrisa aun en sus labios – Me considero su mayor fan.
- Katy es increíble, eso es cierto… Pero, Gaga es… Simplemente maravillosa – rebatí.
- Claro que no, o sea, sí… pero no más que Katy – discutió, subiéndo el volumen al radio - You're so hypnotizing, could you be the devil, could you be an angel – cantó junto con la música - Your touch magnetizing, feels like I am floating, leave my body glowing…
- Ya no cantes – reí, golpeando su hombro con suavidad – Arruinarás aquella canción, y pobrecita Katy – añadí, haciendo un puchero. Él cerró los ojos para cantar.
- You're from a whole another world, a different dimension – continuó ignorándome - You open my eyes and I'm ready to go, lead me into the light… ¡Vamos, canta conmigo!

Negué con la cabeza, pero accedí.

- Kiss me, k-k-kiss me, infect me with your love, and fill me with your poison – nos miramos, riendo como dos tontos - Take me, t-t-take me, wanna be your victim, ready for abduction – simulé un micrófono con mi puño y lo puse frente a él para que cantara - Boy, you're an alien, your touch so far away – le quité el "micrófono" y canté yo - It's supernatural, extraterrestrial…

Nos detuvimos en un semáforo y continuamos tarareando la canción, y cantándola… mientras que nuestros ojos conectaban de una forma increíble. Era como si él intentara ver a través de ellos, buscando mi interior. Me sentía sofocado y a la vez emocionado por las nuevas sensaciones que este chico me hacía experimentar.

Llegamos a la casa, luego de cantar dos canciones más que resonaron por todo lo alto, mientras andábamos por las calles de Lima.

- Debo admitir que no mentías cuando decías que cantabas bien – comentó, entrando conmigo al vestíbulo.
- ¿Bien? ¡Pff! Soy una maravilla – alardeé – Justin Bieber me envidiaría si me oyera cantar – Blaine soltó una carcajada sonora y vi cómo mi padre hacía acto de presencia desde la sala.
- Oírlos reír es bueno – dijo, palmeando el hombro de Blaine y luego medio abrazándome a mí - ¿Qué tal la escuela?
- Una locura – soltó él.
- Increíble – respondí al mismo tiempo - ¿Adivina a quién han ascendido a capitán de los animadores? – Comencé a decir, sin contener mi felicidad - ¡A mí!
- ¿Es enserio? – preguntó mi padre, con una enorme sonrisa - ¡Genial! – me envolvió en un paternal abrazo.
- ¿Por qué no me lo habías contado a mí? – consultó Blaine, mirándome con una expresión de indignación fingida – Yo también quería felicitarte.

Él me jaló hacia sus brazos y me desarmó por completo con aquel gesto tan natural. Me rodeó, pegándome a su cuerpo y yo tuve que poner toda mi fuerza de voluntad en no demostrar mi felicidad de forma física, porque si él lo notaba, no podría disimularlo con decir que tengo una bolsa de caramelos en el bolsillo del pantalón. Necesitaría algo mucho más grande que eso.

Imágenes de gatitos atropellados y gente mal vestida llenaron mi cabeza, consiguiendo mantener las cosas bajo control.

- ¡Serás el mejor! – exclamó el moreno, mirándome feliz.
- Gracias Blaine, papá – los miré a ambos, y quité una lágrima imaginaria con mi dedo.

Mi padre se marchó luego de un rato, diciendo que tenía algo de trabajo pendiente en el taller, por lo que nuevamente estaba a solas con Blaine.

- ¿Qué tal una película? – Propuso – Podríamos pedir una pizza y escoger algo que te guste.
- Tal vez… - me encogí de hombros, pero sentí el vibrar de mi teléfono.

Alcé mi mano, pidiéndole un minuto a Blaine, cogiendo la llamada

- ¿Diga? – respondí.
- Hola, Kurt – saludó Puckerman con su particular estilo de malote - ¿Estás en casa?
- Sí, me disponía a ver una peli, ¿por? – quise saber.
- Pues, tenemos programada una reunión de chicos en casa de Finn, ya sabes, lo usual… - sonreí, sabiendo con exactitud a lo que se refería – Algunos videojuegos sangrientos, muchas latas de Coca-Cola y tú cocinándonos una comida increíble – su voz cambió al decir lo último, sonando emocionado.
- No lo sé, es que… estoy con… con mi… am… - no sabía cómo demonios llamar a Blaine – Con el hijo de la novia de papá y, no quisiera dejarlo solo… me sabría muy mal hacerlo.
- Si es por eso, puedes traerlo, no hay problema… con tal de que vengas a cocinar para nosotros – declaró.
- Algún día, les cobraré por mis servicios otorgados – me quejé antes de confirmarle que en media hora estaría allí, con Blaine.

Al principio, éste se mostró algo reacio al respecto, argumentando que prefería pasar el tiempo en casa… conmigo. Pero, cuando yo le dije que sería la ocasión perfecta para que hiciera un par de amigos; que hablaban de películas de acción, videojuegos, pornografía y chicas… sobretodo chicas, él aceptó ir. No niego que eso me cabreó un poco y estuve a punto de mandarlo al demonio, pero me contuve a tiempo para reprimir mis hormonales palabras y salimos en dirección a la casa de mi platónico.

- ¡Hola a todos! – vociferé al llegar, para escucharme por sobre el ruido de las metralletas que resonaban por la sala. ¡Malditos videojuegos!

Miré a Blaine, quién parecía algo nervioso. Lo tomé del brazo y lo arrastré al interior de la casa.

- ¡Kurt, llegaste! – Noah fue el primero en correr a recibirme, envolviéndome en un abrazo poco delicado, girándome en el aire - ¡Ya estaba muriendo de hambre!
- ¡Por Dios, Puckerman! – fingí enojo – Sólo me utilizas para satisfacer tu hambre – el rió, medio azorado y negó con la cabeza. Luego su vista miró más allá de mí, centrándose en Blaine - ¡Oh, tú debes ser Brandon! – comentó Puck, dándole un apretón de manos.
- Blaine… - corrigió él, dejándose arrastrar a la sala por el chico del mohicano.
- ¡Oigan, chicos! – gritó él - ¡Miren! ¡Él es Braine, el amigo de Kurt! - se esforzó en presentarlo, errando nuevamente en el nombre.
- Blaine – una vez más explicó – Y soy soy hermanast…
- ¡Bienvenido! – vociferó Finn, alzando una mano en saludo. Sam y Mike lo imitaron, dándole un saludo poco formal e invitándolo a unirse.

Noah aprovechó que todos estaban más que concentrados en las violentas imágenes en la pantalla, inclusive el recién llegado, quien ya tenía un joystick en las manos, y se puso a mi lado, en la isla de la cocina. Me miró de lado, y yo, bajé la vista al suelo. Siempre hacía lo mismo. Cada vez que los chicos se reunían, era él quien me llamaba con la excusa de la comida, pero pasaba prácticamente todo el tiempo a mi lado, sin perder ocasión de adularme o coquetear, lo cual que descolocaba, porque solía decir frases homofóbicas cuando estaba con los chicos, o salir con cada chica que se le cruzaba por el frente.

- Extraño verte en tu traje de animador – comentó, acercando su mano a la mía. Yo no me moví. Lo cierto era que esas extrañas actitudes en él, no me molestaban en lo absoluto. Prefería pensar que era su forma de mostrar cariño de amigos – Luce genial en ti.
- Creo que desde mañana cumpliré tus deseos – bromeé, pero no pude evitar que mi voz sonara algo rasposa.
- Oí por ahí que has ascendido a capitán – su mano envolvió la mía, dándole un suave apretón – Felicidades.
- ¿Qué tal si cocinamos algo? – Noah solía ofrecerse a ayudarme. Una sonrisa lobuna recorrió su rostro y se puso en pie, tirando de mi mano hacia la cocina.
- Una tentadora oferta, viniendo de ti – revolvió mi cabello, a sabiendas que odiaba que me tocaran el pelo. Yo me alejé, tratando de restaurar la perfección de éste mirándome en el microondas, mientras que él sólo reía divertido.
- Algún día te afeitaré la cabeza mientras duermes – farfullé, alzando con mis dedos, mi cabello.
- Uh… - fingió un escalofrío – Estoy realmente asustado. Aunque tenerte de noche en mi cuarto no suena nada mal – yo negué con la cabeza, ante aquel comentario tan tremendamente homosexual.

Pasamos un rato rebuscando entre las cosas de la alacena, en busca de algo que pudiéramos cocinar, hallando masas pre cocidas de Lasaña. Ambos "chocamos los cinco" ante el hallazgo. Buscamos lo restante y nos pusimos manos a la obra en preparar la cena para todos.

- He pensado en tatuarme la estrella de la bandera judía en mi hombro – comentó Puck, mientras salteaba la carne en una sartén - ¿Qué opinas?
- Hmm – puse cara de analista – Aunque los chicos tatuados son realmente excitantes… - empecé a decir – No soy partidario de dañar la piel con algo permanente – arrugué el entrecejo – Yo no lo haría.
- Asi que… - Noah me acorraló entre el fregadero y su cuerpo, haciéndome mirar directamente a sus ojos pardos – Te resultan excitantes los chicos con tatuajes.
- Depende del tatuaje – me apresuré en decir en un susurro suave, algo ahogado.
- Puedo hacerte cambiar de opinión…
- ¿Kurt, en cuanto…? – Puck y yo volteamos a ver el rostro contrariado de Blaine, que nos miraba como si acabara de aparecer un pulpo en la cocina. Noah retrocedió, regresando a su labor de cocinar la carne, como si su vida dependiera de ello. Yo, en cambio, me acerqué al moreno, que aún me miraba confundido.
- ¿Qué decías? – traté de sonar normal, pero no fui muy convincente.
- Los chicos se… preguntaban en cuanto tiempo tendrás… tendrán… lista la cena – explicó, cerrando los ojos a ratos y revolviendo la mano en el aire, en un intento de recordar lo que iba a decir.
- Creo que en un rato – declaré – Puedes decirles que no se desesperen – añadí con una sonrisa, pero él solo volteó, como presuroso por salir de mi vista.

Quedé con una sensación extraña en el cuerpo, luego de que Puck tuviera ese comportamiento y Blaine actuara de esa forma.

El resto de la velada pasó en una inquietante normalidad, en la cual Blaine, Puck y yo, compartíamos miradas de todo tipo, mientras los demás chicos comían como si no lo hubiesen hecho en años. Igual que siempre.

- "Ke loh prohmeko, Kuhg" – comenzó a decir Finn, con la boca repleta de comida – "Sih ahgun díah ke cambiag deh casa"… "o ge ciudag"… "Go meh goy conkigo. Ereg un puko genioh en ga cogina. Mamá ke engigiaría"
- ¡Demonios, Finn! – me quejé - ¿Y no podías esperar a tragarte todo eso antes de hablar? – él me sonrió apenado y los chicos sólo rieron.

Una vez que la comida se hubo terminado, me acurruqué entre Finn y Mike, quienes se debatían un duelo a muerte con unos personajes horrendos, que llevaban cabellos de colores y vestimentas extrañas. Pero peleaban como si fueran hadas, lanzándose encantamientos con estelas brillantes. Reí para mi ante ese pensamiento.

- Kurt… es algo tarde – habló por fin Blaine, luego de guardar un silencio sepulcral – Deberíamos irnos.
- No… pero si apenas llegaron – resopló Finn – Además, comenzabas a caerme bien, Brandon.
- Blaine… - dijo el aludido con voz cansada. Llevaba corrigiéndolos desde que Puck lo había nombrado mal.
- Como sea… Unos minutos más no les harán daño – insistió.

Crucé miradas con Blaine, en busca de una respuesta. Lo cierto es que estaba algo cansado y deseaba como nunca recostarme a dormir, pero tampoco quería ser aguafiestas.

- Será mejor que continuemos otro día – respondió entonces el moreno, poniéndose en pie y tendiéndome una mano para ayudarme a hacer lo mismo. No lo pensé mucho y la acepté. Me llevé una mirada letal de Puckerman, pero preferí ignorarlo. Era mejor así.
- Nos vemos mañana chicos – me despedí con un gesto de la mano libre, pues Blaine no había liberado mi mano aun – Y, Finn… No aceptaré que te desaparezcas todo el día otra vez.
- ¡Era el primer día! – Se justificó, entregándole el mando de la consola a Puck – La entrenadora nos hizo pruebas a todos, lo siento.
- Como sea, no dejaré que se repita – lancé un beso en su dirección y salimos al frescor de la noche.
- Debí traer mi chaqueta – murmuró Blaine, mientras caminábamos - ¿Tienes frío?

Yo negué, pero un involuntario escalofrío me delató. Él sin tardar ni medio minuto, se quitó su suéter sin mangas y lo puso sobre mi espalda, envolviéndome con sus brazos, para conservarlo en su lugar. Yo me abracé a mí mismo, avanzando por la acera así, uno pegado al otro.

- Entonces… - comenzó a decir él ojimiel, con evidente nerviosismo – Entre ese chico, ¿Puckerman?... y tú… ¿Hay algo? – yo me contuve de carcajear.
- ¡No, no, no! – Negué eufóricamente - ¡No! Es decir, es Noah Puckerman… ¡No! – simulé un escalofrío ante la idea. Blaine rió.
- Él no pareciera pensar igual – comentó, lanzándome una mirada inquisitiva. Yo volví a negar, conteniendo mi sonrisa.
- Somos buenos amigos, desde hace mucho, al igual que con Finn – aclaré, aunque no sabía por qué – Para ellos soy quien les cocina y se burla de lo absurdo de sus video juegos, pero con el que siempre pueden contar para todo.
- Eso es lindo, viniendo de ti – murmuró.
- ¿Qué quieres decir con "viniendo de mí"? – Hice comillas en el aire con exageración – ¿Acaso piensas que no puedo ser una buena persona de vez en cuando, que se gane un par de amigos?
- Hey, yo no he dicho nada de eso – se defendió, mirándome con las cejas alzadas – No seas tan intenso, por favor. Ves cosas donde no las hay.
- Oh, ¿cómo tu extraña amistad con Tina? – disparé, aunque estaba consciente de que no venía al caso – Tú dices que ella es agradable y todo eso, cuando yo veo todo lo contrario.
- ¿De qué demonios estás hablando, Kurt? – exclamó, soltando su agarre a mi alrededor - ¿Qué siempre será así entre nosotros? ¿No podemos llevarnos bien por cinco malditos minutos? – bufó, mirándome con intensidad.
- Lo siento – dije con la voz cargada de sarcasmo – Pero hay cosas que no consigo dejar pasar, ¡y una de esas es imaginarte a ti con Tina en situaciones románticas! – solté, arrepintiéndome al segundo siguiente.
- ¡Por todos los cielos! – elevó las manos al aire, como si clamara por algo de clemencia – No puedes estar hablando en serio, ¿cierto? No se ha pasado por mi cabeza ni en un solo momento la idea de salir con Tina. Y, de todos modos, ¿por qué rayos estamos hablando de esto? ¿Es que acaso no encuentras mejor distractor que cambiar el tema para no reconocer que tú y Puck tienen algo?
- ¡¿Qué?! – chillé tan agudo que temí romper sus tímpanos – ¡Creo que el que ha enloquecido eres tú! Y, ¿sabes qué? ¡Me voy a casa solo! – con despecho, le lancé su suéter directo al pecho. Él retrocedió un paso al recibirlo, quedándose algo sorprendido de mi reacción.

Caminé tan rápido como dieron mis piernas, sin llegar a correr. Sólo quería dejarlo atrás lo suficiente como para que no pudiera seguirme. Estaba furioso con su actitud. Y, aunque yo no era el más indicado de hablar de malas actitudes, él conseguía tirar por la borda mi cordura y hacerme rabiar cada dos por tres. Estaba comenzando a odiar esta extraña relación de amistad-odio que compartíamos.

Llegué a casa, encontrándome con las miradas curiosas de papá y Alice, pero no presté atención y subí directo a encerrarme en mi cuarto.

- Kurt, ¿No saliste con Blaine? – oí que gritaban desde abajo.

Blaine. Blaine… ¿Y qué de mí? ¿Acaso no les importaba lo mal que lo pasaba yo? Desde que llegó él, que ha estado acaparándolo todo. Es tan molesto.

Preferí no responder y morder mi lengua. Ya llegaría él y explicaría su parte. Por mí, como si se quedara calvo. ¡Qué me importa!

A los pocos minutos oí como llegaba el aclamado chico y mantenía conversación con los adultos, pero ni siquiera me tome la molesta en averiguar que diría por excusa. Al contrario, me puse mis audífonos y escuché los éxitos de Lady Gaga a un volumen ensordecedor.

Una ojeada a mi mesita de noche y me volví consciente de que nuevamente tenía insomnio. Eran las 3 am. Y yo aún no conseguía dormir. En una especie de déjà vu, bajé las escaleras en penumbra, dirigiéndome a la cocina por algo de leche.

- ¿Se volverá esto una especie de costumbre? – preguntaron tras de mí. Por poco me desmayo del susto, pero logré disimularlo, volteándome con una sonrisa.
- Es curioso – comencé a decir – Cada vez que discutimos, el insomnio ataca. ¿Debería culparte?
- No lo creo – sonrió él, encaminándose hacia mí desde la sala. Nuevamente vistiendo sólo su bóxer y una camiseta ajustada – Tal vez sea tu conciencia, por lo que estoy aquí dispuesto a oír que te disculpes – extendió los brazos, señalándose a sí mismo con una amplia sonrisa.
- No voy a disculparme – farfullé incómodo.
- Pues yo sí – eso me descolocó. Él cambió el peso de su cuerpo de un pie al otro y luego me miró con sus ojos mieles – Fue inapropiado, lo que dije y cómo actué – ladeó la cabeza y me miró con una media sonrisa bailando en sus labios – Aunque tu tuviste algo más de culpa que yo…
- De acuerdo, lo reconozco – alcé las manos, alejándome hacia la isla de la cocina – Estuve completamente fuera de lugar con lo de… Tina.
- Lo estuviste – sonrió satisfecho.
- ¡Y tú con Noah! – le acusé.
- Lo acepto – extendió su mano hacia mí - ¿Estamos bien ahora?
- Por qué no – estreché su mano y me dejé atormentar por la cálida corriente eléctrica que me recorrió - ¿Leche?
- Por favor – pidió y yo reí con ganas, abriendo la puerta del frigorífico.
- ¿Sabes? – le miré de lado – Perfectamente pudiste haber sacado leche por ti mismo hace mucho.
- Digamos que… albergaba la esperanza de que aparecieras – sonó sincero, y de tan sólo oírlo, mi estómago se contrajo.
- Bien, la próxima vez, serás tú el lechero – me burlé.
- ¿La próxima vez? – se extrañó - ¿Pretendes discutir otra vez conmigo?
- No… yo, no me ref… es decir, claro que puede… pero no… - balbuceé, sin saber que decir – Ninguna relación de amistad logra ser perfecta… Es posible que volvamos a discutir por no congeniar en algo… ¿No crees?
- Hmm… Espero sinceramente que no – me miró, acercándose más de lo que me hubiese gustado – Aunque debo reconocer que… Te vez muy bien cuando te enojas.

Sus labios fueron plasmados en mi mejilla, y su vaso bebido de un sorbo. Yo me quedé estático.

- Buenas noches – murmuró, caminando a las escaleras – Y… gracias por la leche.

Desapareció de mi vista y yo aun no lograba pestañear. ¿Qué demonios había sido eso? ¿Acaso comenzaba a alucinar con tanta lactosa? Espero que no. De seguro sólo lo ha hecho de cariño y yo lo he agrandado todo en mi cabeza porque el chico está para comérselo. Pero, ¿qué demonios estoy diciendo? ¡Dios! Necesito una ducha fría… ¡Pero son las 3 de la mañana! Mejor me voy a dormir, antes de seguir tomando malas decisiones.

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Adoro los caracteres fuertes de ambos, y sus discusiones... Habrán muchas más.

Bye!
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Darrinia el Vie Jul 11, 2014 6:12 am

Hola!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Vale... Tengo cositas que comentar...

Tina... No entiendo por qué Kurt le reclama a Blaine por Tina... Ellos no han hecho nada, sólo son amigos... Sus celos son demasiado evidentes... Pero aun así, debería dejar que Blaine haga su vida...

Lo mismo que él hace lo que quiere con Puck... Cosa que no entiendo... Espero que Noah no les cause demasiados problemas por sus celos con Kurt...

Me gustan sus encuentros nocturnos (aunque espero que pronto me gusten más)...

Por cierto, que me alegra que Blaine haya conquistado a Sue, Santana y Becky... Me habría encantado ver una performance de Tina y Blaine como Cheerios en Glee (ya comprobamos la flexibilidad de Darren al final de la cuarta temporada... Sólo pido que me la hubieran enseñado un poquito más... No me repongo de aquellas imágenes y de las de él bailando Twerk... Uff...).

Espero tu actualización pacientemente ;)

Besos
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Gaby Klainer el Sáb Jul 12, 2014 2:46 pm

Hola...Soy tu nueva lectora...

Tengo que decir que me encanto tu fic...La idea en si es tan sasjkdhjksdskjdhskjdh SO HOT...Klaine "hermanastros" 

Kurt Cheerio
Blaine "hetero" o "bisexual"
Klaine celosos 

Demaciada perfeccion para mi... 

akjsakjdaskd

Espero y continues con esta historia...He aqui una nueva lectora para ti

    Besos    
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Miér Ago 06, 2014 4:01 pm

Darrinia escribió:Hola!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Vale... Tengo cositas que comentar...

Tina... No entiendo por qué Kurt le reclama a Blaine por Tina... Ellos no han hecho nada, sólo son amigos... Sus celos son demasiado evidentes... Pero aun así, debería dejar que Blaine haga su vida...

Lo mismo que él hace lo que quiere con Puck... Cosa que no entiendo... Espero que Noah no les cause demasiados problemas por sus celos con Kurt...

Me gustan sus encuentros nocturnos (aunque espero que pronto me gusten más)...

Por cierto, que me alegra que Blaine haya conquistado a Sue, Santana y Becky... Me habría encantado ver una performance de Tina y Blaine como Cheerios en Glee (ya comprobamos la flexibilidad de Darren al final de la cuarta temporada... Sólo pido que me la hubieran enseñado un poquito más... No me repongo de aquellas imágenes y de las de él bailando Twerk... Uff...).

Espero tu actualización pacientemente ;)

Besos

Hola, primero que nada... Lo de Tina, es porque a Kurt le encanta ser el centro de atención, y se siente amenazado con cualquiera que le quite de la luz del reflector. Lo de Puck, digamos que... Kurt no lo hace a propósito... y no, nunca traerá problemas, será más bien divertido... ya verás. Yo también adoro los encuentros nocturnos... y sí, los amarás. Creo que todos quedamos con ganas de ver a Blaine haciendo algo más que agitar los pompones, mientras Sue cantaba "Little Girls", pero bueh! Todavía nos queda una temporada más *se pone a llorar como tarada porque no habrán más después de esa*
En fin, muchas gracias por ser paciente, porque he tardado una eternidad. Mil perdones.


Gaby Klainer escribió:Hola...Soy tu nueva lectora...

Tengo que decir que me encanto tu fic...La idea en si es tan sasjkdhjksdskjdhskjdh SO HOT...Klaine "hermanastros" 

Kurt Cheerio
Blaine "hetero" o "bisexual"
Klaine celosos 

Demaciada perfeccion para mi... 

akjsakjdaskd

Espero y continues con esta historia...He aqui una nueva lectora para ti

    Besos    

Primero que nada... Muchas gracias y bienvenida :)
A mi también me parece que lo que es, en cierta manera, prohibido, es mejor xD

Blaine no es Bicurioso... aunque tampoco sabemos si es Hetero... Él solo es muy similar a Darren, con su HETEROSEXUALIDAD *notese el sarcasmo*

Obvio continuo con la historia. Gracias nuevamente :)
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Miér Ago 06, 2014 4:31 pm

De acuerdo, les debo una explicación... Digamos que estuve completamente muerta cerebralmente. Tuve una laguna mental y no supe como continuar, miraba lo que había escrito y no salía nada de mi cabeza. Pero, de la nada me llegó la inspiración de Andrómeda, y me puse manos a la obra, hasta llegar al capítulo 8... Asíque tranquilos... La historia continúa porque la amo demasiado como para dejarla sin acabar. Sin más que decir...

Disfruten!



Capítulo 4: “Actitudes”





Segundo día de clases y yo bajo a la carrera para alcanzar a desayunar algo, pues me he quedado dormido, atrasándome con mi ritual de belleza. Hoy estoy metido dentro de mi flamante uniforme de los animadores, y debo decir que amo cómo realza mis atributos, sobretodo en la parte trasera.

- Woah… Te ves muy bien – oigo de parte de Blaine, quien está sentado en la isla de la cocina, comiendo un par de tostadas. Nuevamente, robo una de su plato y me la como – Oye, ¿siempre robarás de mi desayuno?
- No te quejes, te estoy ayudando a conservarte en forma – reí, sacudiendo las migajas de mi boca.
- Si quedo, ¿tendré que vestirme así? – preguntó, apartándome de mis pensamientos rutinarios.
- ¿Qué? – lo miré y él me señalo, o más bien a mi uniforme – Oh, sí… ¿Qué creías? ¿Qué andarías con falda por el instituto?
- Es una idea tentadora – bromeó.

Nos encaminamos a la escuela, pero esta vez, me dejó conducir su auto. Realmente lo amaba. Al auto, por supuesto.

- Me toca francés – comentó Blaine, chequeando su horario.
- ¡Genial! ¡A mí también! – Palmeé alegre – Vamos.

Sentí una mano sostenerme del hombro y me encontré con la entrenadora, quien con un solo gesto de su cabeza, me indicó que la siguiera.

- Lo siento, te veo en clase – le susurré a Blaine, apartándome de él – ¡Resérvame un lugar! – le vi asentir y caminé tras Sue Silvester.

Adoraba la potencia de esa mujer a la hora de proponerse el obtener algo, como ganar, por ejemplo. Pero a veces, cuando las cosas no eran como ella deseaba, me asustaba bastante. Era mejor complacerla lo más posible.

Entré en su despacho y me senté frente a su escritorio. Ella se reclinó en su asiento y me miró.

- Porcelana – comenzó a decir – Sue Silvester ha sido impresionada la tarde de ayer – alcé una ceja, incrédulo. No sabía que me había llamado para comentar la funesta audición a los animadores. Recordé a Blaine con pesar – Hacía mucho tiempo que no veía algo semejante. Ha sido…
- Horrendo – completé, llevándome un ceño fruncido por su parte. Me callé de inmediato.
- ¡Increíble! – alzó las manos al aire – Desde tu audición que no veía tanto ritmo y talento en una persona – se acercó a mí a través del escritorio – Hubiera llorado de emoción, de no ser porque hice que me sacaran los lagrimales ya que llevaba años sin darle utilidad – se encogió de hombros con indiferencia, luego regresó a la expresión de asombro – Pero ese chico fue como un espectáculo pirotécnico. Logró excitar a mis chicas y no pude evitar aplaudir de pie - ¡Dios! ¡No puede ser cierto! ¿Está hablando de Blaine?
- ¿C-cómo se llama? – pregunté sin querer realmente escuchar la respuesta.
- Blaine Anderson – moduló cada letra, como si lo disfrutara – Es un chico nuevo, no creo que lo conozcas.
- E-es mi… es… - los ojos de Sue se centraron en mí, mirándome con interés – Es el hijo… de la novia de mi padre… vivimos juntos.
- ¡Perfecto! – Medio sonrió satisfecha – Le ayudarás a ponerse al día con las rutinas y con el reglamento de los animadores, porque sinceramente no recuerdo en dónde puse las fichas. Después de que entraste, no las había necesitado más.
- Disculpe, entrenadora – murmuré algo temeroso - ¿Está segura de querer integrar a Blaine?
- Claro – dijo indiferente – Y tal vez, si el chico es bueno, serán co-capitanes.
- ¿Qué? – chillé.
- Sin celos, Porcelana – dijo, estirándose para alcanzar una pequeña pesa de mano, comenzando a ejercitarse con ella – Ahora, lárgate de mi oficina.

Salí bufando del despacho de Sue, con la sangre hirviéndome en las venas. Simplemente, no podía ser cierto. Yo tuve que matarme por dos malditos años para ascender a capitán, ¿y él en un día ya casi lo consigue? ¡De eso nada! ¡No voy a permitírselo!

Pasé por afuera del salón de francés, dispuesto a entrar, cuando la imagen frente a mí me hizo congelarme. Blaine estaba riendo felizmente acompañado de Tina. ¡Ella ocupando MI lugar junto a él! ¡De ninguna manera!

Entré, explicándole al profesor que estaba en el despacho de la Sra. Silvester y me acerqué a la alegre “parejita”.

- Estás en mi lugar – murmuré lo más calmado que me fue posible.
- Oh, lo siento, Kurt – comenzó a decir Blaine – Creí que ya no volverías, y le pedí a Tina que se sentara conmigo.
- Pero ya estoy aquí – escupí entre dientes, batallando con la gran cantidad de insultos que se formaban en mi cabeza – Así que…
- ¡Señor Hummel! – La voz del profesor me hizo voltear - ¿Hasta qué hora tendremos que esperar para que tome asiento? Además de llegar tarde, está interrumpiendo la clase.
- Sí, señor – siseé, molesto.

Le lancé la peor de las miradas a Tina y me encaminé al único lugar vacío. ¡Junto a Brett Stoner! ¡Ugh! ¡Jamás se lo perdonaría a Blaine!

Pasé el resto de la hora ideando las mil maneras de descuartizar al moreno mientras dormía, haciéndolo parecer un accidente doméstico. Odiaba estar sentado junto a ese chico raro, mientras que la asiática ocupaba mi lugar junto al idiota de Blaine. ¡Ash! ¡Ni que estuviera tan bueno! ¿A quién engaño? Blaine es simplemente un adonis en toda su expresión.

Al acabar la tediosa clase, salí airado con ganas de voltear todos los pupitres al pasar. Pero me contuve de armar una escena que pudiera perjudicar a mi reputación.

Me tardé más de lo necesario en mi taquilla, sin ganas de toparme con nadie. Juro que descargaré toda mi bronca contra el primero que aparezca.

- He confirmado que los rumores son ciertos – la voz de Santana apareció junto a mí, y no sabía si había sido de lo más oportuna o debía sentir pena por lo que se le venía – Eres el nuevo capitán de los animadores ¡Bravo! – continuó irónicamente.
- Así es, Santi – farfullé con fingido aprecio – Por lo que te recomiendo salir en este instante de mi vista, si no quieres acabar sosteniéndome en la base de la pirámide.
- ¡También oí que no gobernaras solo! – se apresuró en decir, antes de que lograra cerrar mi casillero.
- ¿De qué demonios hablas? - bufé – Yo soy el único que manda aquí.
- No fue lo que oí de Sue, y es una pena que tu “hermanastro” venga a derrocarte, ¿no? – simuló compadecerse de mí.
- No es mi hermanastro, ni me quitará nada – exclamé saliéndome de mis casillas - ¡Y más te vale mantener tu boca cerrada, antes de que te la cierre yo!
- Uuuiii – alzó las manos en señal de rendición, pero con una sonrisa satisfecha por haberme cabreado – Al parecer tienes más miedo del que creía… El chico es bastante bueno – empequeñecí los ojos, mirándola con autentico odio, y ella lo captó – Ok, me voy… Pero sabes que esto no se queda así.

Se alejó, meneando sus caderas como si estuviera andando sobre una pasarela. Le alcé el dedo del corazón a su espalda y me volteé presuroso por salir de allí. Me quedé congelado al ver a Blaine entrando en el despacho de Sue, ¿junto con Tina? ¿Qué demonios?

Miré a todos lados y al no ver a ninguna de las chicas, me acerqué en plan “espía” a la oficina de la entrenadora. Pegué el ojo a la ventana, que ¡gracias a Dios! Estaba entreabierta y podría oír lo que hablaban.

- Ha sido una gran presentación la del otro día – comenzó a decir Sue – Es por eso que he decidido que te unirás a los animadores de manera inmediata.
- ¡Oh, no sabe cómo se lo agradezco! – La emoción era perceptible en su voz – Pero… si voy a entrar, tengo una condición.

¿Qué? ¿Había dicho “condición”? ¿Acaso no sabe que Sue Silvester no permite que nadie le imponga condiciones? ¡Está perdido!

- ¿Una condición? – Sue no sonaba en nada alterada con el atrevimiento del chico – Y supongo que tiene algo que ver con la chica que te acompaña, ¿no?
- Sí – confirmó él, haciendo que apretara los puños con ira. ¡Maldita Tina Cohen-Chang! – Tina lleva audicionando desde hace dos años y este año también lo ha hecho… Ella tiene una voz preciosa y podría ser de mucha ayuda en las presentaciones. Kurt me ha dicho que él y Mercedes cantan, mientras los demás bailan… Sería mucho más potente para un campo lleno, si tuviera un cuarteto en vez de un dúo. De todos modos, no aceptaré entrar en los animadores, si Tina no me acompaña - ¡Ok! ¡Es oficial! ¡Voy a matarlos a ambos!
- Lo siento, Blaine – hablo por fin la entrenadora, haciendo que respirara un poco aliviado – Pero no me interesa añadir a más chicas, tengo las necesarias. Sólo te necesito a ti. Tienes potencial y puedo oler desde aquí lo talentoso que eres. Y si hay algo que ama Sue Silvester, es a las personas talentosas. No son fáciles de encontrar en este agujero de Ohio, lleno de gordos perezosos que sólo saben lamentarse de lo triste que es su vida, sin siquiera esforzarse en cambiarla. Por eso no puedo dejar que rechaces mi oferta. Piénsalo bien, y si Tina es tu amiga, y realmente quiere verte surgir, no te estorbará en esto.
- Y-yo… me-mejor me voy – tartamudeó la chica, intentado ponerse de pie.
- Buena idea – murmuró Sue, pero Blaine la sostuvo del brazo.
- Entrenadora, no habrá otra respuesta, por mucho que lo piense – la determinación en él me desconcertaba. Sus ojos no se desviaban del rostro de Sue, sin titubear ante su respuesta – Solo entraré si Tina también lo hace.

Entonces no tengo que preocuparme más. La entrenadora Silvester le dará puerta de inmediato.

- Esta bien – respondió ella, haciendo que casi me desmayara allí mismo en el pasillo – Ambos están dentro – Blaine sonrió y envolvió a la chica en un abrazo – Becky les entregará sus uniformes y los espero en el entrenamiento de hoy a las 4 en punto. ¡No se atrevan a llegar tarde! – amenazó.
- ¡No entrenadora! – respondieron al unisón.
- ¡Ahora, fuera de aquí!

Corrí a encerrarme a los servicios más cercanos, antes de que me descubrieran fisgoneando. Si antes estaba furioso con Blaine, ahora me sentía colérico, y a un punto crítico en el que cualquier cosa podía actuar como un detonante para mi ira y transformarme en Hulk. Quería golpear y patear a todo el mundo, luego gritar y llorar.

Finalmente, sólo me encerré en un cubículo, subiendo los pies al inodoro cerrado, y escondiendo mi rostro entre mis rodillas, lloré.



Pasaron algunos días grises para mí, luego de recibir aquella noticia. Aunque no lo sentí real, hasta que no vi a la parejita de inseparables, caminando por el pasillo, luciendo el uniforme de los Cheerios. Me hizo falta una cantidad increíble de autocontrol para no arrojarme sobre ellos y darles una paliza. En cambio, sólo escupí algunas hirientes palabras para ambos, haciendo que estos se alejaran por donde había venido, sintiéndome miserable luego.

En casa no hablábamos a menos que fuera estrictamente necesario. Más bien dicho, YO no hablaba con él, y fingía que todo estaba bien frente a Burt y Alice, para no levantar sospechas de nada.

También confirme que Blaine hablaba en serio cuando había mencionado unirse a todos los clubes. El único en el que aún no le daban una respuesta, era en el equipo de futbol. La entrenadora Beiste había tardado un poco con las pruebas, ya que se había enfermado.

Lo que más me sorprendió fue cuando se postuló para “presidente estudiantil”. Lo consideré en primer lugar, una idiotez, pero al ver el gran apoyo que cada día aumentaba de parte de todos, comencé a entender. Él, inteligentemente, por el hecho de estar en todos los clubes, se llevaba el voto de simpatía de todo el mundo. ¡Era más astuto de lo que creía!





Esa tarde me juntaría con las chicas en mi casa, con el fin de hablar un poco de esta agitada primera semana de clases. Habían pasado muchas más cosas de las que esperaba, por lo que debíamos analizar punto por punto, cada situación, además de buscar posibles ligues y novios y pensar en el baile de Sadie Hawkins que planeábamos hacer antes de las vacaciones de invierno. Aun no teníamos la autorización de Figgins, pero tengo mis influencias y sabía que podría lograrlo si me lo proponía.

- Hay una cosa que aún no hemos hablado – comentó Quinn, haciéndonos callar con sus manos - ¿Sigue en pie lo de la fiesta de cumpleaños qué harías para Blaine?
- Am… - ¡Diablos! ¡Lo había olvidado por completo! – No estoy seguro de querer hacerla ahora… Ya saben lo enojado que estoy con él.
- Kurt – Rachel puso su mano en mi hombro, mirándome dulcemente – No debes ser así con él. Acaba de llegar a un lugar diferente, y sólo quiere encajar. No puedes enojarte por eso.
- Rach tiene razón – añadió Mercedes – Además, él no te ha hecho nada. Y dudo que temas que te arrebate tu popularidad – rió.
- No es eso… - susurré cabizbajo – Es sólo que… nada, olvídenlo.
- Yo creo que tenemos que hacer la fiesta de todas maneras. Da igual si es para Blaine, la idea es festejar.
- Estoy de acuerdo – alzó la mano la rubia, con una sonrisa – Y como es cerca de Halloween, podemos hacerlo ese día y hacer que vengan con disfraces. ¡Eso lo haría más emocionante!
- ¿Cuántos años tienes? ¿Ocho? – me burlé.
- ¡Anda, Kurt! – Insistió Mercedes – Ser el anfitrión de la fiesta, te dará puntos de popularidad.
- ¡Oh, tú…! – comencé a hacerle cosquillas y todos finalmente decidimos, entre risas y juegos, hacer la jodida fiesta de “bienvenida-cumpleaños-halloween”.

La semana que siguió a esa, había comenzado con aires nuevos. Sue Silvester me había dejado al mando, mientras ella se encargaba de algunos asuntos legales, para incluir pirotecnia en los números de los animadores, por lo que yo dirigía las prácticas, sintiéndome un dios.

Como estaba harto de ver a Blaine y a Tina tan juntos todo el tiempo, la idea de alejarlos y a la vez, castigarlos un poco, era tentadora. Y no dudé en tomarla.

- ¡Anderson! – Vociferé con el altavoz de Sue – ¡Ponte en la base, al lado de Santana! – Me llevé una rodada de ojos por parte del moreno, pero obedeció sin emitir ni una sola queja - ¡Chang! – Era el turno de la némesis de mi cuento de hadas - ¡Esta semana serás la encargada de la hidratación del equipo! – Las ganas de carcajearme por el altoparlante eran casi incontenibles, pero logré ponerlas al margen y continuar con la voz autoritaria, sin rastro de humor - ¡Ve por el contenedor de agua!

La chica estuvo a punto de quejarse, pero la mirada inquisidora con la que la fulminé, fue más que suficiente para que cerrara la boca y se tragara su objeción, haciendo lo ordenado.




- No deberías ser así con ella – oí el susurró de la rasposa voz de Blaine, irrumpiendo esa madrugada, mientras bebía mi vaso de leche.

La semana anterior me había contenido de levantarme a esas horas, a sabiendas de que Blaine estaría esperando sentado en el sofá, para que arregláramos el asunto. Pero yo no deseaba arreglar nada. Aunque no había resistido la tentación de verlo en poca ropa, por lo que luego de esa semana, había bajado con la clara intención de verlo en sus ajustados bóxer que me encantaban.

- Estoy a cargo ahora, puedo hacer lo que considere mejor para el equipo – fingí tranquilidad, aunque por dentro estaba deshaciéndome de ganas por pedirle que se diera una vuelta para observarlo mejor.
- De acuerdo – murmuró, sin rastro de molestia - ¿Por qué no viniste aquí la semana pasada? Deseaba hablar contigo.
- Lo siento, creo que dormí demasiado bien como para despertarme en mitad de la noche sólo por ti – eso no era cierto. Había dado vueltas en la cama por seis malditas noches, jurándome a mí mismo que era por mi bien. No podía dar mi brazo a torcer tan rápido, y aún menos después de lo furioso que había estado – Al parecer, solo fue coincidencia lo del insomnio.
- ¿Y qué hay de hoy? – insistió él, mirándome con cautela – Aunque fuiste tú quien me mando a la base, soy yo el que está dispuesto a arreglar las cosas. No me gusta que no hablemos o que me ignores.
- ¿Por qué? ¿Acaso no es suficiente con la atención de Tina y de tus mil ochocientos cuarenta y cinco clubes en los cuales de seguro eres el presidente? – bufé irritado.
- ¿De qué hablas? – me miró como si me estuviera creciendo un tercer brazo.
- Oh, cierto… Se me olvidaba que estaba hablando con el chico que temía no ser capaz de integrarse – reí irónicamente, sin humor.
- ¿Puedes dejar de ser sarcástico por cinco minutos y decirme qué es lo que realmente te molesta? – pidió con clara molestia.
- ¡Tú! – Pude ver el dolor en sus ojos - ¡Y todo tu esfuerzo por robarme la popularidad que me costó años conseguir! ¿Crees que es tan fácil caminar por esos pasillos, siendo abiertamente gay, sin que se rían de ti o intenten atacarte? ¡Pues para mí fue una enorme guerra, con algunas batallas más difíciles que otras, pero que finalmente logré ganar! ¡Por eso soy lo que soy y estoy donde estoy ahora! ¡Me merezco todo esto y no es justo que nadie venga a arrebatármelo!
- Kurt…
- No, Blaine… no me salgas con el cuento de que eres nuevo y quieres amigos y todo eso, que ya lo he escuchado muchas veces.
- No era lo que iba a decir – dijo con la expresión endurecida – Creo que… estás siendo superficial.
- ¿Qué? – chillé, olvidándome por completo de que eran pasadas las tres de la madrugada y había más gente en casa durmiendo.
- Antepones la popularidad y el poder de gobernar, por sobre las cosas que realmente importan, como la amistad, la familia y el disfrutar de las cosas simples de la vida – sus ojos aun mantenían el dolor en ellos.
- ¡Eso no es cierto! – me defendí.
- ¿Ah, no? Dime, ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu padre lo mucho que lo quieres o le diste un abrazo? – Me petrifiqué al oír aquello - ¿Hace cuánto que ayudaste a alguna de tus amigas con un problema personal o la aconsejaste? ¿Alguna vez te has tendido en un parque a miras las nubes o las horas simplemente pasar? ¡Dime cuando has hecho algo de eso y te diré que me he equivocado!

Abrí la boca, pero fui incapaz de emitir un solo ruido. Sentía como si hubieran colgado una foto mía desnudo, en internet, o como si alguien hubiera leído mi diario de vida a la clase. Estaba expuesto y con unas ganas enormes de ponerme a llorar, derrumbándome en el suelo, y golpeando con mis puños el piso. Blaine había tocado una fibra más que sensible, dejándome desarmado por primera vez en mi vida. Siempre había sido ingenioso cuando algún idiota decía algo de índole personal, esquivando aquello con un insulto o un juego de palabras. Pero esta vez no había nada que pudiera decir.

- Sería bueno que pensaras en ello de vez en cuando – murmuró Blaine, dándose la vuelta y subiendo las escaleras en silencio.

Exhalé todo el aire que había en mis pulmones, en medio de un sollozo que no pude contener y como pensé, me lancé al suelo, llorando como hace mucho no hacía.

Un par de minutos pasaron, cuando sentí una manta sobre mis hombros y un par de brazos acompañándola. El frío piso de cerámica desapareció y fui alzado y acunado junto a un cuerpo cálido. Continué llorando, esta vez en silencio, cohibido por no estar solo.

En cuestión de segundos, estaba siendo arropado en mi cama. Vi la silueta de Blaine alejarse hacia la puerta, y a pesar de que todo mi ser gritaba por pedirle que se quedara junto a mí, mi orgullo jamás lo permitiría.


Desperté al día siguiente con un horrible dolor de cabeza, que sólo se puso peor en cuanto anduve por los pasillos del instituto, los cuales estaban cubiertos de arriba abajo por carteles con la sonriente cara de Blaine, y un mensaje de “Vote x Anderson – Presidente”.

Hice uso de todo mi auto control para no arrancarlos a jirones.

Me topé con el susodicho, minutos después, junto a su taquilla, como siempre, acompañado.

- ¿No hay nadie más en este instituto a quien te puedas pegar como un chicle? – Solté irónico, mirando a Tina, quien se apartó un par de pasos, lejos de mí – Blaine, ¿tienes un momento? Necesito hablar contigo.
- Claro – se acercó al oído de la chica y le susurró algo. Yo rodé los ojos.

Lo arrastré a un salón vacío y cerré la puerta tras de mí.

- Con respecto a lo de anoche… - intentó decir él, pero yo negué con la cabeza para que se detuviera.
- Eso es tema aparte. Quiero hablarte de otra cosa – expliqué, sentándome sobre la mesa al estilo indio – Estuve hablando con las chicas, acerca de tu fiesta de cumpleaños.
- Oh, eso – su expresión se dulcificó.
- Pensamos que como será la noche de Halloween, podríamos decir que todos vayan con disfraces – esperé a que se riera, pero, en vez de eso, sonrió con el rostro bañado de emoción, como niño contemplando un árbol navideño – Y, am… queríamos también… hacer tarjetas de invitación y todo eso… por lo que quería saber si hay algún diseño en particular que te gustaría que llevaran, o un color. Cualquier cosa.

En lugar de responder, Blaine se acercó sonriente a mí y me alzó de la mesa, como si yo no pesara nada, haciéndome girar por el espacio vacío del salón y luego envolviéndome en la calidez de sus brazos.

- No sabes lo agradecido que estoy de que estés haciendo todo esto – susurró contra mi oído – ¡Eres increíble! Y, escoge tú los colores, se ve que tienes buen gusto.
- Sí, así es… - él rodó los ojos ante mi arrogante respuesta, pero mantuvo la sonrisa – Lo siento.
- Es igual – una vez más fui estrechado contra su cuerpo y luego se alejó sólo lo suficiente, para estampar un beso tronado en mi mejilla, poniendo mi mundo patas arriba - ¡Nos vemos luego!

Salió del salón dando brincos de felicidad y dejándome con el mismo sentimiento a mí. ¡Estúpido y perfecto Blaine!

Salí del aula y anduve hacia el salón de biología. Fui interceptado a medio camino y jalado hacia el servicio de chicos.

- ¿Qué dem…? ¿Noah? – abrí los ojos al verlo tan cerca.
- Hola Kurt – saludó él, acorralándome contra la puerta – Te vi con Brandon hace un rato, ¿qué hacían?
- Su nombre es Blaine y estoy organizando su fiesta de cumpleaños – respondí con voz monótona – Será la noche de Halloween.
- Y, supongo que estoy invitado, ¿no? – ladeó su cabeza, mirándome de cerca.
- Claro que sí, eres mi amigo – lo medio abracé, girándome y abriendo la puerta sin que lo notara - ¡Te veo luego! – grité escabulléndome.

Me reí para mis adentros al ver la cara de Puck. Tal vez Blaine tiene algo de razón con respecto a Puckerman. Simplemente no pareciera verme como un amigo y eso hace que me den escalofríos.

Un brazo rodeó mis hombros, segundos antes de entrar al salón. Miré a mi lado y sonreí complacido al ver a Finn abrazándome.

- Hola, desaparecido – bromeé – Extrañaba verte.
- Yo igual, pero… ya sabes – se encogió de hombros y luego corrió la silla para que me sentara – No es fácil ser yo.
- ¡Hey! Estás robando mis líneas – lo golpeé en el brazo y él sonrió – Es bueno compartir una clase, ¿no crees?
- Por supuesto, así tengo a quien copiarle en los exámenes – me revolvió el cabello risueño y yo se lo permití gustoso - ¡Oh! Casi lo olvido, ¿sabes quién es el nuevo en el equipo de futbol? – me miró ansioso porque lo adivinara.
- No lo sé – alcé una ceja - ¿Jacob Ben Israel? – reí.
- Tu amigo… ¿Brandon? – trató de atinarle.
- ¿Qué? – era lo último que faltaba. Ahora es cuestión de tiempo para que sea ascendido al trono del reinado y yo sea desplazado a un vil plebeyo.
- Sí, aunque la entrenadora sigue pensando que es algo bajito, pero es bastante rápido corriendo – Finn me miró sonriente, sin comprender mi estupefacción.

Me quedé en silencio por un momento, porque no quería dejar que esto afectara mi buen humor. Tenía una gran fiesta que planear y estaba esforzándome en ser mejor persona, por lo que no podía permitir que aquella noticia echara todo abajo.

- Estás muy callado… ¿qué pasa? – comentó Finn, mirándome con atención.
- Am… nada… - sacudí mi cabeza, espantando los pensamientos – Tenía algo en mente, pero no sé si estés de acuerdo – utilicé mi tono sugerente.
- Tan sólo dímelo – su sonrisa de lado, hizo latir mi corazón a una velocidad vertiginosa.
- Pensé que… tal vez esta noche podría escabullirme y… saltar hacia tu ventana, ¿qué dices?
- Digo que… - acercó su boca a mi oído – Es un hecho.

Creí que mi rostro se partiría a la mitad, debido a la enorme sonrisa que era incapaz de contener. Estaba feliz, al menos por ahora.

Jamás creí que durara tan poco mi felicidad.





- He estado pensando en qué hacer este año – comentó Rachel, mientras estábamos sentados en la cafetería – Porque, tú y Mercedes tienen los animadores, bueno, Quinn también, aunque ya no sea capitana… Pero, ¿y yo qué? – Se apuntó el pecho con un dedo, en forma teatral – También quiero brillar, además Sue me dijo que no, antes de que comenzara a bailar – dejo ver un puchero y todos reímos – Y ya he audicionado por tercer año consecutivo.
- Y, ¿qué tienes pensado? – quiso saber Mercedes – Porque nos gustaría saberlo.
- Pues, yo soy una estrella, y muy pronto estarán rogando por un autógrafo mío, cuando lance mi primer álbum de estudio y esté sonando en todas partes – los tres rodamos los ojos, conteniendo una carcajada - ¡Vamos! No pueden negar que canto malditamente bien, por lo que he pensado unirme al club glee.
- ¿Qué? – chilló Quinn.
- ¡De eso nada! - Mercedes chasqueó los dedos.
- ¡De ninguna jodida manera! – Bufé yo, señalándola con un dedo - ¡Todo, menos eso! ¿Realmente quieres brillar, o pretendes morir socialmente?
- ¿Qué hay de malo con el coro? – se quejó ella ofendida con nuestra negativa.
- Am… ¿todo? – Siseó la rubia – Ellos ni siquiera logran ser cinco.
- Además tienen a un chico en silla de ruedas – añadió la morena.
- Rach, sabes que te adoro, ¿no? – Comencé a decir, tomándola por los hombros, tratando de razonar con ella – Pero si te unes al grupo de frikis, no podría saludarte nunca más, porque no me gustaría que se confundieran las cosas y los demás piensen que fraternizamos con el lado loser del instituto. Nosotros somos populares y gobernamos este maldito lugar… No quisiera perder eso.
- Pues, lo siento mucho… Ya hablé con el profesor Schuester, que está a cargo del coro y él está encantado de recibirme.

Todos soltamos exclamaciones por lo bajo, sin saber si reír o largarnos de allí a conseguir otra mesa lejos de Rachel. Aunque ella no parecía inmutarse con nuestras quejas. Se le veía muy decidida.

El resto del almuerzo lo pasamos diseñando las tarjetas de invitación para la fiesta de Halloween, diciéndole a Rach que sería su “despedida de popularidad”.



- ¡Hey, labios de chica! – oí tras de mí, cuando salía de mi última clase. López - ¡Tu reino del terror ha acabado! Sue está de vuelta.
- ¿No me digas? – fingí mi mejor sonrisa.
- Compruébalo tú mismo – rió – Está en su despacho.
- De todos modos, llevo mucho tiempo con mi reinado… Y aun me queda mucho más, querida – fruncí el ceño, exasperado – Así que no cantes victoria tan pronto.

Me volteé, dejándola con la palabra en la boca y caminé a prisa por el pasillo. Necesitaba un momento para mí, a solas, y este día parecía nunca acabar.

- ¡Hummel! – lo que me faltaba.
- ¿Sí, entrenadora? – alcé la vista con una sonrisa falsa.
- Han llegado a mí rumores de que no seguiste mis indicaciones en los días que me ausenté - ¡De seguro fue Santana! – Y estuviste mandando a las bases a algunos chicos y chicas que no deberían estar allí. ¿Algo que decir?
- Es que…- alcancé a decir, antes de ser interrumpido.
- Porcelana, sabes muy bien que la única persona autorizada para ejercer abuso de poder soy yo, Sue Silvester, y mientras no tengas la potestad para llenar mis zapatos, te pediré que te limites a cumplir con lo que te pida explícitamente, y dejes los aires de diva para los antros gays que visites por la noche – mordí mi labio, conteniendo las ganas de proferir más de un insulto. Debía callar – Además, estuve hablando con Anderson y le dije que quería verlo cantar contigo y tu amiga Aretha, para cuando participemos en las locales. Ya he hecho el espacio en la vitrina donde pondré el trofeo, por lo que no quiero que nuestra presentación sea menos que perfecta. ¿Queda claro?
- ¿Qué? ¡No! – Solté, sin poder reprimirme – Blaine apenas se ha unido, no conoce las coreografías ni la forma en que funcionamos lo animadores. ¡No puede ponerlo a la altura en la que Mercedes y yo estamos! ¡Él no lo está!
- Te dejaré algo claro, Porcelana – Sue alzó su mano para comenzar a numerar – Anderson me ha demostrado el gran talento que tiene, de otro modo no estaría dentro – argumentó alzando un dedo, luego alzó otro y continuó – Los animadores funcionan porque yo estoy al mando – se señaló el pecho y siguió numerando – Y, si estás como capitán, es gracias a mí, porque sé que eres consciente de que tenías bastante competencia para el puesto… Por lo que, o haces lo que yo te digo, o Anderson ocupará tu lugar y tu estarás en la base. Tú decides – finalizó susurrando esto último cerca de mi oído, para luego desaparecer por el pasillo.

¡Bien! ¡Si no queda de otra, tendré que cantar con Blaine! ¡Demonios!

Golpeé la puerta de una taquilla a medio cerrar, haciendo que el ruido sordo resonara por el espacio vacío. Estaba tan cabreado, que sinceramente esperaba no toparme con nadie. Me sentía bipolar; estaba viajando de un estado de ánimo a otro como si cada actitud que toman conmigo me cambiara el humor. ¡Malditas actitudes!

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Okaaaay!!! Blaine, como siempre, no dejando que la personalidad avasalladora de Kurt le pase por ensima, le hace tener los pies en la tierra a nuestro castaño... Aunque fue algo fuerte. ¿Qué les pareció? Quiero saber sus opiniones.
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Mensaje por Gaby Klainer el Miér Ago 06, 2014 5:42 pm

Que bien que volviste...

Oh Por Glee...

Tantos sentimientos en un capitulo...

Casi muero con lo de Blaine y Tina...No se le pueden dar ordenes a Sue Silvester

Kurt es un sexy capitan Cheerio...

Espero que todos sigan el ejemplo de Rachel y se unan al CLub Glee

Puedo pedirte algo... ¿Podrias disfrazar a Kurt Sexy?

Me dio risa la respuesta a mi comentario...xD yo tambien creo que Darren es """""""""""""""""""""""""Hetero"""""""""""""""""""""""""" Por eso es que se lleva tan bien con Chris


besos

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Mensaje por Gabriela Cruz el Miér Ago 06, 2014 7:50 pm

Podrías desaparecer a Tina,
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