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[Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Oct 19, 2014 10:26 am

Buenos Dias, tardes, noches... Depende de a que hora estén leyendo... Aquí les dejo un nuevo capítulo de Love Fool, disfrútenlo :)

Capítulo 10: “Fiesta”
[Segunda Parte]


Me rendí incluso antes de comenzar a limpiar el desastre del baño. Eso había sido demasiado para mí. Aunque lo que me mantenía aun con cordura, era que la mitad de los desconocidos de la fiesta, ya se habían largado. Sólo quedaban un par de ñoños y mis amigos… o al menos los que están dentro de mi círculo.

Era hora de poner en marcha la segunda parte de mi plan.

- ¡Juguemos a la botella! – grité por todo lo alto.
- ¿Qué? – oí de parte de Blaine, quien estaba prácticamente recostado sobre Quinn, en su traje de Barbie.
- ¡Sí! – rió Mercedes, alzando la mano en que sostenía su bebida y agitando su sombrero de bruja con la otra.
- Buena idea Kurt – dijo Noah, pasando por mi espalda y susurrando a mi oído.

Todos nos acomodamos en un círculo mal hecho sobre la alfombra. Buscamos algo que le sirviera de base a la botella y comenzamos a jugar.

- Yo creo que Kurt debería empezar, porque él propuso el juego – sugirió Santana, arrastrando las palabras debido a su borrachera.
- De acuerdo – tomé la botella y la hice girar con fuerza, rogando internamente que apuntara a mi moreno, quien estaba justo frente a mí.

Luego de un minuto completo, la botella señaló a Brittany, la rubia novia de Santana. No era lo que yo esperaba, pero al menos me vengaría un poco de la latina, besándome con su novia, aunque jamás había besado a una chica. ¡Ugh!

Ella, igual de alcoholizada que la morena, dio brincos de alegría y gateó para acercarse a mí. Yo me aproximé a ella y la besé, imaginando la cara de un chico en mi cabeza. Britt besaba bien, pero era una chica, así que… ni modo.

- ¿Pretenden volverse heteros? – bufó Santana molesta, a lo que yo reí satisfecho.

Alcé las manos, con fingida inocencia, y ella entrecerró los ojos con desconfianza.

- ¡Mi turno! – Exclamó Rachel, girando la botella con un movimiento rápido - ¡Yay! – palmeó cuando se detuvo en Finn. ¿Qué? ¿Por qué se alegra tanto? ¿Será porque le tocó un chico en vez de una chica? Eso espero.

Finn se ruborizó, pero sin dudar se acercó a Rachel y la besó como si estuvieran acostumbrados a hacerlo, lo que se me hizo repulsivo. Si bien, yo aún estaba molesto con Finn, mis sentimientos por él seguían intactos. Él es el chico de mis sueños y sólo lo quiero para mí. Me enamoré perdidamente de él, hace tres años, cuando Santana me botó de la pirámide que estábamos formando para animar al equipo en la final de la temporada de futbol, y él corrió a ver si me encontraba bien. Desde entonces nos convertimos en los mejores amigos, y él, en mi hombre ideal. Algo bobo a veces, pero muy lindo, tierno, atento y divertido.

- ¡Ya basta! ¿No? – Farfullé haciendo una mueca de asco - ¿Quién sigue?
- ¡Yo! – alzó la mano Mercedes.

Uno a uno fueron girando la botella, creando las mezclas más raras. Mi amiga se besó con Puck, luego Quinn tuvo que besar a Rachel, lo que me hizo recordar lo que me contó hace un tiempo atrás, después Santana se besó con un chico en silla de ruedas que creo y se llamaba Artie. El siguiente fue Noah.

- Kurt, la botella ha hablado – dijo, guiñándome un ojo, cuando el cuello de la botella apuntaba en mi dirección. ¡Rayos, tendré pesadillas con esto!
- Espero que no me muerdas – bromeé.

Puckerman fue extrañamente dulce a la hora de besarme. Puso una mano en mi nuca, para atraerme hacia él y luego rozó mis labios con los suyos, antes de unirlos. Lentamente introdujo su lengua suave, capturando la mía, dejándome sin aliento. Acababa de descubrir que Noah era un gran besador.

- Puckerman, no sabía que fueras del otro equipo – balbuceó Blaine, mirándonos fijamente, con cara de pocos amigos. Nuevamente, sonreí satisfecho.
- No te pases, es sólo un juego – respondió el aludido, regresando a su sitio.
- Bien, sigo yo – Blaine giró la botella, y yo alcé los ojos cuando esta me señaló a mí.
- ¡Ay! ¿Otra vez? – se quejó Santana.

No podía creerlo. Mi plan originalmente era que al yo girar la botella, ésta lo señalara a él, pero ha sido a la inversa, lo cual es muchísimo mejor. Por una fracción de segundo, lo vi sonreír al mirarme.

- ¿E-eso n-no sería i-incesto? – preguntó Tina a su lado.
- No somos hijos de los mismos padres – refuté, feliz de verla tan preocupada - ¿En serio eres asiática? – dudé.
- Ya, bésense de una vez, que luego será mi turno – presionó Sam.

Nuevamente una sonrisa se instaló en su rostro, esta vez, algo lobuna. Él estaba recordando lo mismo que yo, estoy seguro. Yo avancé a cuatro patas hacia él, deseoso de besarlo una vez más. Parecía que habían pasado años desde la última vez que probé sus dulces labios.

Sin nada de delicadeza, él estampó su boca sobre la mía, devorándola hambriento. Al parecer, también me había extrañado. Mis sentidos se nublaron con la ferocidad de su beso y sus labios recorrieron los míos desesperados. Su mano en mi nuca, me obligó a profundizar más el contacto entre nosotros, al punto de hacerme sonrojar. Sabía que todos nos miraban expectantes y no tendríamos una explicación lógica a lo que estábamos haciendo frente a ellos.

- Ahm… ¿B-Blaine? – La voz de Tina resonó en el silencio bajo el cual había caído el lugar - ¡Bla-Blaine!

Él parecía no inmutarse, por lo que continuaba su tarea de comerme la boca. Yo no podía estar más satisfecho. Era feliz y besado por mi hermanastro… ¡Ash! Otra vez esa palabra, haciéndolo tan prohibido y malo.

- Okaaay – sentí una mano tironeándome del cinturón café que llevaba. En contra de mi voluntad, fue alejado bruscamente de los labios enrojecidos de Blaine, quien tampoco se veía con ganas de soltarme – Sam, ¿seguías tú? – Mercedes como siempre, siendo la voz de mi consciencia.

El círculo que me rodeaba, mantuvo los ojos fijos en mí, incluso Blaine, quien parecía estar hipnotizado. Había sido un gran beso, mejor que cualquiera que hayamos presenciado, pero no estaba bien. Y por eso, todo mundo me juzgaba ahora con la mirada.

- ¿Qué demonios ha sido eso? – Susurró muy molesta Mercedes – ¡Si no los detengo, hubieran acabado follando frente a todos nosotros!
- Estás exagerando – respondí de la forma más silenciosa que pude, mientras veía a Sam besar a Tina.
- ¿Exagerando? – Continuó mi amiga – Lo que ustedes hicieron fue exagerado.
- Blaine está completamente ebrio, y yo también he bebido… ¿Qué esperabas? – Traté de justificarme, luciendo natural – Además, Puckerman también me ha besado.
- Sí, pero Noah besaría cualquier cosa que tenga dos piernas y una boca – alcé una ceja, mirándola con evidente indignación – No te ofendas.
- Claro – ironicé.
- Pero tú y Blaine… parecía como si… como si…
- ¿Cómo si ya nos hubiéramos besado antes? – complete la frase, con un deje de triunfo en mi voz. Sabía que no lo creerían hasta que lo vieran – Bueno, yo se los dije… fueron ustedes quienes no quisieron creerlo.
- Es que es imposible… que…
- Acabas de verlo, ¿y aun así dudas? – Me encogí de hombros – Bueno, no te obligaré a confiar en mí.
- Kurt, sabes que no es eso… Es sólo que… es extraño – trató de explicarse ella.
- Extraño, pero no imposible – me puse de pie, dirigiéndome a la cocina.

Por suerte, la cocina había sido uno de los pocos lugares en donde el orden se mantuvo. Aunque no es como si hubiese mucho que romper aquí.

- ¿Q-qué de-demonios f-fue eso? – el tartamudeo inconfundible de Tina, me sacó una sonrisa sardónica, mientras me giraba para verla de frente.
- Tartamudeas más cuando te enojas – me burlé en su cara.
- ¿P-por qué lo has he-hecho? – volvió a increparme, con las mejillas enrojecidas.
- ¿Qué cosa? Yo no he hecho nada – la miré divertido – Te recuerdo que fue tu novio quien giró la botella, no yo.
- Pe-pero lo… lo has b-besado – sus ojos no se apartaban de los míos.
- Pues ¡felicidades! – Alcé las manos al aire – Acabas de descubrir de qué va el juego de la botella.
- E-eres odioso – se esforzó en decir.
- ¿Sabes que, Tina Cohen-Chang? – Caminé por la cocina, sin mirarla – Creo que estás haciendo un gran papel como novia… Pero como una de pantalla, porque aunque no quieras verlo, o te esfuerces en ignorar lo evidente, tú y tu noviecito comparten los mismos gustos… ¿O acaso no te has dado cuenta hace un rato? Blaine es gay.
- ¡E-eso n-no es cierto! – alegó, señalándome con un dedo, el cual aparté con mi mano y una mueca de desprecio.
- Lamentablemente a algunos, como yo, nos toca ser amados por todos, y a otras… pues, ser las tristes novias falsas tras las cuales se esconden los chicos que no se atreven a salir aun del closet. Acéptalo Tina, nadie verá en ti nada lo suficientemente bueno o interesante como para que le gustes o quiera salir contigo. Eres aburrida, sin gracia, torpe y una completa friki de feria… – mi rostro fue azotado por su mano, en la bofetada más fuerte que me habían dado en la vida. Volteé el rostro, por la sorpresa del impacto, sintiendo el ardor acrecentarse en mi mejilla.
- Disfruta de tu egocentrismo… hasta que te quedes solo y sin amigos – musitó con los dientes apretados, saliendo de la cocina como alma que lleva el diablo.

Apenas volví a estar solo, me permití quejarme del golpe. La muy perra me había dado fuerte y ahora de seguro, iba a pasarme el resto de la noche con la mano de ella tatuada en mi cara.

Largué el agua del fregadero y me mojé el rostro para enfriarlo, de la ira y del bofetón. El microondas me sirvió de espejo para cerciorarme de no tener una mano marcada. Para mi suerte, sólo estaba algo sonrojada.

- ¿Kurt? – Quinn había entrado en la cocina, con preocupación en sus ojos verdes - ¿Qué ha pasado? He visto a Tina salir de aquí, tomó su bolso y se largó. ¿Le has hecho algo?
- ¿Tú crees? – me señalé el lado de la cara que me había golpeado – Fue ella quien me hizo más que “algo” a mí.
- ¡Dios! ¿Te golpeó? – se sorprendió, acercándose en medio de una carcajada contenida.
- No te rías – le regañé.
- Lo siento… es que… Woah, ¿en serio te pegó? – continuaba burlándose, pero la ignoré.
- No le veo la gracia – bufé – Y, por favor, no le digas nada a nadie. Si alguien se entera, sabré que fuiste tú y no tendré piedad con tu cabecita rubia.
- De acuerdo, tranquilo. Nadie va a… saber que… Tina te golpeó – acabó con una sonora carcajada, por lo que salí de la cocina, dejándola para que continuara descojonándose de risa.

Llegué a la sala y vi cómo todos estaban parados afuera de la puerta del armario bajo la escalera, mirando sus relojes y celulares, esforzándose por mantenerse en pie, debido al estado de ebriedad en que se encontraban.

- ¿Qué hacen? – quise saber.
- Jugamos a “siete minutos en el cielo” – explicó Mercedes.
- ¿No les bastó con lo de la botella? – mi amiga se encogió de hombros, confirmando.
- Ellos sólo quieren besarse y toquetearse con medio mundo – comentó, mirando por tercera vez su celular - ¡Tiempo! – gritó, haciéndome dar un brinco por lo repentino.
- ¡Sáquenlos! – exclamó Puckerman, abriendo la puerta de un tirón, dejando ver la espalda de Finn, en el interior.
- ¡Se terminaron sus siete minutos chicos! – vociferó Santana, tironeando a Hudson.

En cuanto se despegó de la chica a quien no dejaba de besar, pude darme cuenta que se trataba de Rachel. Aquella imagen mental de ambos en el interior del armario, haciendo un sinfín de cosas, me produjo ganas de vomitar. Fue una fuerte patada en el orgullo, mi ex amiga, con el chico de mis sueños.


- ¡Y-yo quiero…! ¡Yo quiero ir a-adentro! – oí la rasposa voz de Blaine, quien arrastraba las palabras, mientras se acercaba a mí y me tomaba la mano, arrastrándome hacia el armario - ¡Con Kurt! Vamos… - me metió dentro y yo no fui capaz de reaccionar.

Aún estaba choqueado por la imagen de Finn y Rachel, además de la desinhibida actitud de Blaine, a quien no le importó que todos nos vieran entrar juntos al armario, al contrario, gritándoles a ellos que quería entrar conmigo.


- ¿Qué haces? – susurré, viendo cómo cerraba la puerta en medio de una carcajada – No… no podemos encerrarnos aquí.
- ¿Por qué no? – me miró, restregándose un ojo.
- Porque nos están mirando – respondí obvio.
- No mientras duren nuestros siete minutos… - sin tiempo que perder, y aprovechando la oscuridad del pequeño cuarto, se lanzó sobre mí y capturó mi boca con la suya.

Como dos completos desesperados, nos besamos, chocando nuestros labios sin contemplaciones, en medio de leves gemidos y respiraciones entrecortadas por el placer que nos producía el besarnos. Él me empujó contra la pared, lanzando al suelo algunas cosas que allí había, como escobas y cosas de limpieza. Sus dientes apresaron mi labio inferior, torturándolo con leves mordiscos, para luego recorrer con su inquieta lengua el interior de mi boca, en un intento vano por devorarme.

Estábamos fuera de control, acariciándonos y besándonos, en medio de la negrura del armario. Yo no dejaba de gemir dentro de su boca y él no descansaba a la hora de profundizar más y más el beso. Mis mandíbulas dolían, debido al esfuerzo que hacía por tratar de acaparar toda su boca. Era una locura.

De pronto, el aire fue necesario y mis pulmones me exigieron dos segundos para respirar. Entonces lo aparté con delicadeza, juntando nuestras frentes.

- Me gustas mucho, Kurt – balbuceó mi moreno – Me gustas demasiado.
- Estás ebrio… - murmuré algo triste – Mañana no recordarás nada de esto.

Y con ese pensamiento, volví a unir nuestros labios. Si mañana no se acordaría de nada, esta noche la iba a aprovechar.

Esta vez, el beso fue más tierno y lento, descubriéndonos y disfrutando del contacto íntimo de nuestras bocas. Era dulce y suave, como cuando besas a quien amas. Algo extraño en nuestro caso, porque yo no… y Blaine… jamás… no, o… ¿sí? No, definitivamente no… creo.

- ¡Se acabó! – gritaron los demás, abriendo la puerta del armario y dejándonos al descubierto frente a todos.

Entrecerré los ojos por la repentina luz cegadora. Azorados, salimos del interior del pequeño cuarto, con muchos pares de ojos escudriñándonos, juzgándonos a pesar de la inconsciencia bajo la cual los tenía el alcohol. En ese momento odié el hecho de que nuestros padres se hubieran conocido y enamorado; sabía que era un pensamiento demasiado egoísta el pensar en mi felicidad antes que en la de mi padre… Pero, vamos… ¿Por qué justo así? ¿Por qué Blaine no podía haber llegado a mi casa a entregar una pizza o algo más normal? Eso sería mucho menos tétrico que lo de ser hermanastros.

- ¡Blaine, hombre! – Exclamó Sam - ¿Tan ebrio estás que te enrollaste con tu hermano?

La encantadora sonrisa de Blaine se desvaneció levemente, como si acabara de darse cuenta de lo que acababa de hacer.

- So-solo es un j-juego… - se esforzó en decir, con la lengua adormecida.

Dicen que los niños y los ebrios siempre dicen la verdad… y tienen razón quienes afirman aquello. Todo esto era sólo eso. Un juego. Un tormentoso juego para mí y uno muy divertido para Blaine.



Al cabo de una hora, todos se habían marchado. No quedó ni un alma en casa, sólo un descomunal desorden, que seguramente por la mañana odiaré… Pero ahora mismo no tenía energía para molestarme por ello.

Mi moreno estaba desparramado en el sofá, con un pie colgando del reposabrazos y la cara aplastada contra éste. Respiraba con algo de dificultad y tenía la boca abierta desinhibidamente. Era como ver dormir a un niño pequeño.

Yo recogí mi olvidado sombrerillo de una de las mesas de bocadillos y me encaminé a mi cuarto, arrastrando los pies en cada paso que daba. Casi llegué al escalón final, cuando oí un murmullo ahogado contra el sofá.

- No me dejes solo… - Blaine se levantó, con ayuda de sus brazos y giró la cabeza para mirarme – Quiero… quiero dormir contigo…
- ¿Qué? – elevé ambas cejas en sorpresa. No esperaba oír algo como eso – No, tú… sólo duérmete.
- No… quiero dormir contigo – negó, arriesgándose a perder el equilibrio y caer en la alfombra.

Como un verdadero muerto viviente, se puso en pie, restregándose los párpados y anduvo hacia mí, llegando en lo que pareció una eternidad. Tomó mi mano y yo me dejé guiar hacia su habitación. Después de todo, el agotamiento de la fiesta de esta noche nos haría dormir profundamente, nada más pasaría.

En cuanto entré, lancé el sombrerito al suelo, en una esquina, junto con mis zapatos. Contuve un risa en cuanto vi a Blaine luchando contra su capa, que acaba de atascarse en su cabeza. Le ayudé y ambos nos tendimos sobre el edredón de su cama.

- Gracias… - balbuceó, antes de besar mi mejilla con una leve sonrisa. Envolvió mi cuerpo en un abrazo exagerado y nos dormimos.



Dejaré que ustedes me digan sus apreciaciones del capítulo :|
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Darrinia el Dom Oct 19, 2014 4:59 pm

Hola!!!

El Blaine habitual de los fics Klaine... No diré nada más porque no tengo nada bueno que decir sobre él...

Pobre Tina...

Espero que actualices pronto.

Besos
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Helidra el Dom Oct 19, 2014 9:28 pm

okey espero mas capítulos!!! y realmente espero que no se le ponga negro el futuro a Kurt pero presiento que Blaine lo va a negar y molestarse.

no se si los pillen o no pero cuando Blaine se defienda de todo porque él aun no acepta lo que siente ni quien es va a herir a Kurt, por muy borde que sea simpatizo con él.

espero mas capítulos pronto!!!
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Mensaje por Gabriela Cruz el Lun Oct 20, 2014 12:04 am

Solo quiero que Tina desaparezcá
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Vie Nov 28, 2014 2:54 pm

Me he desaparecido por mucho, lo sé... pero tengo mis motivos... I swear!

Los dejo con el capítulo 11 :)


Capítulo 11: “Sr. Presidente”



Algo cálido me cubría, lo sentía calentar mi cuerpo. Percibí un olor familiar, que disfrutaba en sobremanera oler… Blaine… ¿Blaine?

Abrí los ojos de inmediato, desconociendo al instante el lugar en el cual me encontraba. Este no era mi cuarto, ni mucho menos mi cama. Un par de enormes posters de Katy Perry adornaban las paredes en azul príncipe. Sobre el buró pude ver una colección completa de vinilos que iban desde Queen y los Bee Gees, a Sinatra.

El edredón marrón con detalles en blanco, se movió a mi lado. Volteé a ver a sólo un centímetro de mi cara, el rostro dormido de mi moreno. Estábamos durmiendo juntos, en su cuarto y yo no recordaba por qué.

Vagas imágenes de él pidiéndome que me quedara, que durmiera con él, llegaron a mi memoria luego de un rato. Miré a mí alrededor en busca de mi ropa, aunque… Me eché un vistazo por debajo del edredón y vi mi disfraz puesto aun.

Un brazo me envolvió con propiedad de improviso, haciéndome pegar un bote de la sorpresa.

Aclaré mi garganta sonoramente, para despertarle y que me soltara, así yo podría largarme a mi cuarto y darme una relajante y extensa ducha matutina. Él no se inmutó.

- ¿Blaine? – le hablé, con voz ronca – Blaine, ¡Blaine! ¡Despierta! – Lo mecí con mi cuerpo, hasta que éste finalmente separó los párpados, dejándome ver sus ojos color miel, inyectados en sangre, debido al alcohol y el trasnoche – Buenos días… ¿Me sueltas para salir de aquí? – traté de sonar amable, pero no lo conseguí.
- ¿Por qué estás en mi cama? – Entonces sus ojos se ampliaron y me miró aterrado - ¿Q-qué pasó a-aquí? ¿Tú y yo nos…? – chilló histérico, pero yo lo interrumpí, antes de que siguiera diciendo estupideces.
- ¡Hey! Nada pasó… - le aparté la mano que aún me abrazaba de un manotazo – Ya quisieras, pero no tienes tanta suerte – reí de mi chiste, aunque él no le vio la gracia – Okay, me largo.
- De acuerdo – se apartó, cubriéndose hasta la barbilla y cerrando los ojos nuevamente.

Me sentí renovado en cuanto me hube bañado y cambiado de ropa. Moría de sed, por lo que bajé a la cocina y casi me caí por las escaleras en cuanto vi el desastre que había quedado luego de la fiesta. Esto es un estercolero. Comida pisoteada en la alfombra, confeti y globos reventados sobre todo el suelo, manchas que no se podía saber exactamente de lo que eran, manteles mugrientos, vasos rotos, sillones revueltos, cigarrillos a medio fumar en el vestíbulo, e incluso, prendas de vestir olvidadas.

Tendría que contratar a todo el elenco del programa “Cada cosa en su lugar” si quería lograr que esto quedara como estaba.

Mi padre me matará, eso es seguro.




El lunes llegó con sabor a victoria. Deseaba con tantas ganas ver a Tina cortando con Blaine, que adelanté una media hora mi rutina de hidratación esta mañana.

Caminé por los pasillos, siendo asediado por feas miradas despectivas. ¿Por qué demonios todo mundo me mira tan mal? ¿Tendré algo en la cara? O, aun peor… ¿Habré pisado excremento de perro?

Me aterré, encerrándome en el servicio más cercano y me observé detenidamente en el espejo. Todo perfecto. Luego me examiné el resto del cuerpo y nada.

Entonces ¿qué es lo que tanto me ven?

Salí nuevamente, dirigiéndome al casillero de Blaine. Debía estar en primera fila para verlos terminar.

En efecto, ambos estaban sumergidos en una especie de discusión, a la cual tuve que prestar mucha atención para lograr escuchar.

- Con el comportamiento que tuviste en la fiesta no me ayudas en nada – le reclamaba ella con el ceño fruncido.
- Lo sé, Tina y lo siento… - murmuraba mi moreno con voz monótona. De seguro ya llevaban un rato en lo mismo.
- Deberías pedirte perdón a ti mismo – contraatacó la asiática – Si continuas así, de nada servirá el plan.

¿Plan? ¿Cuál plan? ¿De qué demonios está hablando esa chica?

- Baja la voz – le siseó Blaine.
- ¿Ahora si te importa? – La chica se cruzó de brazos resoplando – Mira, si te estoy ayudando, es porque en serio me agradas, pero no me pidas que haga milagros.
- De acuerdo, no volverá a ocurrir, lo prometo – Blaine la cogió por la barbilla y besó su mejilla, mientras yo contuve una mueca de asco.

¿Y qué rayos había sido todo eso? Dios, no logré comprender nada… era como si hablaran en clave o algo. Pero, si algo me quedó claro es que ellos no terminaron… aunque tampoco es que parecieran una pareja real….

De pronto, una idea me descoló por completo…

¡Son una pareja falsa! ¡Lo sabía! ¡Oh Dios mío! Cuando le diga a las chicas…

- ¿Kurt? – la voz de Mercedes me sacó de mis pensamientos - ¿Has oído lo que comenta todo mundo?
- ¿Y a mí qué demonios me importa? – me reí, feliz de lo que acababa de averiguar – No vas a creer lo que voy a contarte…
- ¡Kurt! – me silenció mi amiga, con evidente molestia – Todo el mundo habla de ti.
- Eso desde siempre, pero me tiene sin cuidado – acomodé mi cabello.
- Es por lo que hiciste en la fiesta – continuó mi amiga - ¿Es cierto que Tina se fue por tu culpa? Te oyeron discutiendo con ella en la cocina y después ella salió hecha una furia ¿Qué le hiciste?
- ¿Qué? ¿Por qué siempre todos piensan que soy yo quien hace las cosas malas? – bufé indignado - ¿Tan malo parezco? Pues, ¿sabes qué amiga? Esta vez estás equivocada, fue ella quien se portó mal conmigo.
- Kurt, ¿Cuándo dejarás tu rencor de lado? Eso ya pasó hace mucho tiempo, deberías dejarlo pasar…
- Nunca – pronuncié con énfasis - ¿Me oíste?

Me alejé de ella y caminé hacia el salón. Pero Puck me salió al camino.

- Hola, Kurt – se acercó a mí y tomó mi mano con disimulo, llevándome hacia las taquillas.
- Créeme que mi humor no es de los mejores, y no quisiera descargarme contigo – le advertí, pasando mi mano libre por mi sien.
- Sólo vengo a decirte que yo te apoyo, es decir, si él se fija en alguien más, es porque ella no es suficiente – afirmó, señalándome el pecho con su dedo – Matemática simple.
- No sé de qué demonios me hablas – negué con la cabeza – Y aún menos si mencionas una asignatura que llevas reprobando desde la guardería.
- Ja, ja – ironizó – Lo digo por los rumores que andan circulando, de que tú corriste de tu casa a Tina porque ella se puso celosa, o algo así… Todo el mundo te considera más malo que yo… Y eso es decir poco – aclaró, haciéndome sentir enfermo.
- Que ¿qué? – chillé – No lo puedo creer…
- Pero tranquilo que yo lo entiendo… - trató de confortarme.
- Es que yo no la eché, ni siquiera le busqué pleito… - sentí mis mejillas arder – Fue esa loca la que se metió en la cocina y me trató de lo peor… incluso me abofeteó – confesé, temiendo las burlas de Noah.
- Woah, ¿dejaste que Tina tocara tu rostro de porcelana, Kurt? – no había ironía en sus palabras si no preocupación.
- ¿Y qué querías? ¿Qué le devolviera el golpe? – mascullé – Con eso me ganaría el infierno seguro.

De lejos divisé la melena afro de JBI y antes de que llegara a donde yo me encontraba con Puckerman, preferí huir.

- ¿Sabes qué? No te ofendas, pero comienza a oler a judío paparazzi, asique yo me voy – comenté, recibiendo un ceño fruncido de parte de Noah. Yo le señalé a Jacob y él captó el mensaje.

Me di media vuelta y comencé a caminar, pero el otro chico prácticamente corrió para darme alcance.

- ¡Hey, Kurt! ¡Kurt! – exclamaba a grito pelado tras de mí – Dinos que sientes al ser el dueño del tercer lugar en las votaciones para presidente de la clase… - ignorando que yo ni siquiera pretendía responder a nada, él comenzó a vociferar sus preguntas pensadas para desarmar todo mi reinado, o lo que queda de él - ¿Crees que se deba a tu horrible forma de tratar a todos, o a que tu hermanastro es una persona que sí sabe ganarse a sus votantes? ¿Qué tienes que decir con respecto a lo que le hiciste a Tina Cohen Chang en la fiesta? Mis fuentes confirman que ustedes discutieron y tú la echaste de tu casa… ¿Por qué lo hiciste? ¿Fue para mortificar a Blaine ya que te robó tu popularidad y a tus amigos lambiscones? – el ataqué no cesaba y todo el mundo nos miraba con aquella expresión en el rostro que comenzaba a odiar intensamente - ¿Qué harás cuando pierdas las elecciones? ¿Felicitarás a tu hermanastro o lo echarás también de tu casa? ¿Cómo enfrentarás la derrota?

Ya no lo soportaba más…

- Dime Jacob – me volteé, haciendo que se detuviera abruptamente frente a mí - ¿Cuándo te crearás una vida propia y lo suficientemente interesante para dejar de asediar la vida de los demás? – nuevamente giré sobre mis talones, disfrutando mi pequeña victoria, aunque sabía que no duraría nada.

Hoy sería el debate, y mañana las votaciones. Ya no quedaba tiempo para nada, ni para hacer una buena acción por alguien, algo caritativo para ganar audiencia, ni para asesinar a Blaine y hacerlo parecer un accidente. A menos que…

Tal vez si repartiera el rumor de que él y Tina no son una pareja real, cambiaría un poco las cosas… Pero, me prometí a mí mismo que jamás jugaría tan sucio como para llegar a eso. Si gano, será limpiamente, y porque soy el mejor, no por hacer trampa ni cosas por las espaldas.

Dignidad ante todo, aunque odio perder y me afecte en sobremanera toda la situación, no voy a rebajarme a ese nivel… Aunque también podría manipular las votaciones… ¡No y mejor ya me olvido de todo eso!

Una vez que ingresé al salón, y me quité de encima a Jacob, me sentí un poco más aliviado, sin embargo aquellas miradas despectivas seguían allí. Preferí ignorarlas en lo que durara la clase. Además, Quinn estaba allí.

- ¡Hey, Quinn! – llamé su atención. Ella giró la cabeza y me observó como todos lo hacían, luego miró un pupitre vacío y se sentó lejos de mí. Me quedé de piedra sin comprender de qué iba todo esto.

¿Por qué demonios ahora todo mundo me mira como si llevara escrito en la frente “Soy un ser despreciable”?

Arranqué una hoja de mi cuaderno y escribí en ella un mensaje para mi ¿amiga?

“Si me explicaras porqué te comportas así conmigo, podría comprender que te alejes”

Convertí el papel en una bola y se la lancé con gran agilidad. Ella lo cogió, desenvolviéndolo. Leyó y me lanzó una mirada de aquellas, para luego tomar su bolígrafo, escribiendo una respuesta que tardó bastante.

La hoja regresó a mí con una contestación.

“Me alejo de ti porque considero que no eres una buena persona. Aún no sé cómo no me di cuenta antes de lo egoísta que eres. No puedes andar por la vida quitándole los novios a las chicas. Gracias a Dios no tengo uno, o tal vez ya me lo hubieras quitado, como hiciste con Tina. Ella no te ha hecho nada para que la trates así, ni hagas una canallada como esa. Blaine es su novio, no puedes quitárselo, él la quiere a ella y lo que pasó en la fiesta sólo fue porque tú lo emborrachaste. Te desconozco Kurt, y no pienso tener a alguien como tú de amigo.”

Solté un profundo resoplido de frustración al terminar de leer la respuesta de la rubia.

Ahora lo entiendo todo… El asunto de las miraditas y el que todo el mundo me haya mandado al carajo es por culpa de la estúpida de Tina.

De acuerdo, si así van a ser las cosas, será mejor que haga de cuenta que ya no tengo amigas. No puedo llevar a cabo una campaña sin aliados, pero tampoco puedo contar con ellas de la manera que debiera. Necesito personas que confíen en mí, y no que me juzguen todo el tiempo. Y aún, si tengo que hacer todo solo… lo haré.


Estaba algo impresionado con la cantidad de estudiantes que se encontraban en este momento sentados, esperando a que el debate iniciara. Nunca llegaban a ser más de veinte nerds esparcidos por el salón de actos, pero ahora, prácticamente estaban acomodándose hasta en los escalones del pasillo.

Sólo espero que no se deba a Blaine, porque literalmente me arrancaré las pestañas una por una.

- Buena suerte – escuché a mis espaldas – La necesitarás.
- ¿Ah, sí? ¿Y eso por qué? – respondí, girándome para ver a Blaine a los ojos – No tengo la competencia suficiente como para preocuparme por perder – sabía que él era consciente de la gran mentira que acababa de soltar, pero no le daría el gusto de retractarme o mostrarme intimidado.
- Kurt… sabes bien que… pues, las votaciones no te favorecen del todo y… - se rascó la nuca apenado – Quien de seguro ganará… seré yo.
- Pues no cantes victoria tan pronto – bufé, acomodando mi flequillo.
- Kurt… - sus ojos claros me miraron intensamente, mientras que él se aproximaba a mí - ¿Por qué te presentaste para presidente de la clase, si esto a ti jamás te interesó? Digo, si realmente fuera tu vocación, lo hubieras echo hace mucho tiempo, ¿no? – las frases entre líneas, me hicieron morderme el labio inferior, para evitar estallar en insultos.
- Tienes razón… de haberme presentado antes, ya sería el presidente de la clase, pero… resulta que no me había dado la gana presentarme… hasta ahora – mis palabras eran caprichosas, sin embargo, no me importaba - ¿Tienes algún problema con eso?
- No, y jamás te he dicho nada por lanzarte a competir de frente conmigo en algo como esto. Pero es obvio que sólo lo haces para probar un punto, que ambos sabemos que no podrás…
- ¿Qué insinúas? – musité, cruzándome de brazos.
- Sólo no quiero que me odies y arremetas contra mí si tu estrategia falla y más tarde a quien nombren ganador, sea a mí… - soltó, hablando rápido - Porque lo quieras o no, somos familia ahora y vivimos bajo el mismo techo, además de asistir al mismo instituto.
- ¿Y hasta ahora te preocupas de eso? – Apelé - ¿Por qué no pensaste en todas esas cosas antes de besarme? ¿Eh? ¿Acaso pasaban por tu cabeza aquellos pequeños detalles cuando te quitabas la ropa junto conmigo en el sofá de la sala? – Su rostro palideció y su ceño se frunció en una expresión de profunda molestia – No intentes mostrarte ahora como el chico centrado y consciente, porque creo que ha quedado claro que evidentemente no lo eres.

Lo dejé con la palabra en la boca y me situé frente a todos mis compañeros, delante de un podio, con las pequeñas tarjetas que había preparado para recodar qué decir.

El debate se llevó a cabo como se pretendía, aunque no logré dar en el gusto a todos los oyentes con mis respuestas, pero al menos quedé tranquilo por haber sido plenamente sincero con mis deseos al obtener la presidencia.

Las votaciones serían esta misma tarde, por lo que en el último bloque, anunciarían al ganador por los altoparlantes. No podía negar los incontenibles nervios que estaban acabando conmigo, pero debía estar tranquilo, fuera cual fuera la decisión de todos, puesto que aunque Blaine ganara, ellos mismos, tarde o temprano, se darán cuenta de la persona a la cual eligieron y que no era como ellos pensaban.

- ¡Atención bebés llorones del McKinley! – se oyó la voz de Sue por todos lados – Me han dado la tediosa tarea de informarles el nombre del ganador de las elecciones de Presidente de la clase, quien tomará absurdas decisiones en eventos sin mayor trascendencia y disfrutará de privilegios injustificados, como faltar a clases y reprogramar exámenes, gracias a todos ustedes – rodé los ojos ante lo dicho por la entrenadora – Sin más explicaciones; el nuevo Presidente de la clase de McKinley es… ¡Blaine Devon Anderson!

Los aplausos y vítores no se hicieron esperar, y el salón completo estalló en exclamaciones de júbilo por la noticia recibida.

Era oficial, había perdido, pero no del todo.

Las clases finalmente acabaron y todo mundo se fue a festejar el nombramiento de Blaine, mientras yo me debatía entre irme caminando a casa o esperar la caridad de alguien que me llevara, pero no había nadie que se apiadara de la tacañería de mi padre por no comprarme un carro.

Salí al exterior, encontrándome con un cielo encapotado, amenazando con dejar caer una torrencial lluvia.

No anduve ni cuadra y media, cuando pequeñas gotas cubrieron mi rostro, y en cuestión de segundos, me encontré bajo un diluvio. Tenía mojados hasta los pensamientos y ya ni siquiera me importaba. Estaba acostumbrándome a dejarme a mí mismo de lado. Tal vez, hace un tiempo atrás, hubiera regresado al instituto a esperar a que parara de llover y me hubiera cambiado de ropa, pero hoy… no tenía ganas de nada, ni me preocupaba nada.

Llegué a casa y lancé mi bolso chorreante de agua lluvia al suelo, llevándome una exclamación de preocupación de parte de Alice.

- ¡Dios mío! – Ella corrió a buscar una toalla y regresó a toda prisa, envolviéndome - ¿Por qué estás así de mojado, Kurt?
- P-porque… af-afuera… llu-llu-llue-eve… - me esforcé en decir, en medio del castañeo de mis dientes - ¡M-maldic-ción! Q-que f-frío… teng-go…
- Será mejor que te quites toda esa ropa mojada y te recuestes un momento – incapaz de responder, asentí y en vez de recostarme, me metí bajo la ducha, quitándome la ropa dentro de ésta.

Una vez limpio y seco, me metí bajo las cobijas. Si lograba tener algo de suerte, mañana despertaría con una gripe de los mil demonios. Al menos así no tendría que asistir al instituto a verles la cara a todos los idiotas que de seguro se burlarían de mí.



No me gusta dar spoilers pero... en el capítulo que sigue, por fin veremos la versión de los hechos desde el punto de vista de Blaine, asi que... Esperenlo! :D
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Mensaje por Invitado el Vie Nov 28, 2014 3:54 pm

Hola nuevo lector , debo decir que me gusta mucho tu Fic . Me da un poco de pena kurt , esta bien lo admito esta mal lo que hace , pero creo que ya es demasiado que lo ignoren sus amigos como para que le den mas . Besos espero que publiques pronto

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Lun Dic 01, 2014 2:51 pm

Darrinia escribió:Hola!!!

El Blaine habitual de los fics Klaine... No diré nada más porque no tengo nada bueno que decir sobre él...

Pobre Tina...

Espero que actualices pronto.

Besos
Hola! Serás compensada con lo de Blaine... No quiero que se quede como el "patán", así tranquila ;)
Helidra escribió:okey espero mas capítulos!!! y realmente espero que no se le ponga negro el futuro a Kurt pero presiento que Blaine lo va a negar y molestarse.

no se si los pillen o no pero cuando Blaine se defienda de todo porque él aun no acepta lo que siente ni quien es va a herir a Kurt, por muy borde que sea simpatizo con él.

espero mas capítulos pronto!!!
Pues no lo niega, pero tampoco lo mencionan... Y, mas o menos eso es lo que le pasa a Blaine... su problema es la aceptación... Ok, mejor me cayo :D
Gabriela Cruz escribió:Solo quiero que Tina desaparezcá
Lo hará, don't worry!
diegocrisscolfer escribió:Hola nuevo lector , debo decir que me gusta mucho tu Fic . Me da un poco de pena kurt , esta bien lo admito esta mal lo que hace , pero creo que ya es demasiado que lo ignoren sus amigos como para que le den mas  . Besos espero que publiques pronto
Pues, bienvenido y muchas gracias. Sí, creo que me he ensañado un poco con Kurt, pero ya lo solucionaré ;)

No había respondido a sus comentarios en el capítulo anterior, así que aproveché de hacerlo ahora... Muchas gracias por tomarse unos minutos para dejar su parecer en cada capítulo.
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Lun Dic 01, 2014 3:02 pm

Capítulo 12: “El Diario”


Como hacía mucho no me pasaba, desperté en mitad de la noche. Temía bajar a la cocina, porque no deseaba ver a Blaine, pero mi garganta estaba seca y necesitaba beber algo.

Como pude, me levanté, a pesar del horrible dolor de huesos que ya comenzaba a darme. La gripe no se hizo esperar.

Llegué a la sala y comprobé que no había nadie. Bien, todo despejado.

Bebí un vaso de leche, casi por costumbre. ¿Qué acaso no podía beber jugo o agua? ¿Por qué siempre leche? En fin, ya me había acabado mi vaso.

Dejé la copa en el fregadero y me volteé para regresar a mi cuarto. Retrocedí de un brinco al ver a Blaine de pie frente a mí, con una manta envolviéndolo. Parecía un fantasma.

- ¡Mierda! – bufé, soltando el aire de golpe - ¿Cómo demonios se te ocurre aparecer de la nada?
- Sólo… no quise asustarte… - murmuró, quitándose la manta y sentándose en la isla de la cocina – Te oí bajar y… te seguí, porque… necesitaba que habláramos.
- Yo no tengo nada de qué hablar – me puse a la defensiva, cruzándome de brazos.
- Pero yo sí – la firmeza de su voz me causó escalofríos – Kurt… necesito decirte que… lo que pasó en la fiesta… yo…
- Oh, por Dios… no lo hagas – lo detuve, acercándome y tapándole la boca con ambas manos – Te juro que si dices que fui un egoísta por tratar mal a Tina, y sacarla de la casa, te golpearé – había escuchado demasiadas veces esa acusación el día de hoy – Y para que sepas, ella fue la grosera.
- No… no era eso… lo que iba a decir… - aclaró apartando mis manos con delicadeza, y conservándolas entre las suyas, haciendo que quedáramos muy cerca – Yo… estaba hablando de los que pasó en el armario… - un nudo me cerró la garganta y sentí mis mejillas enrojecer. Él suspiró desviando la mirada, y pasó saliva – Yo… no quiero que pienses que lo que dije…
- Lo sé – le interrumpí. Sabía que si lo dejaba continuar, mi corazón se partiría en dos – Estabas muy ebrio y no eras consciente de lo que decías, mucho menos de lo que hiciste – me zafé del agarre de sus manos y retrocedí dos pasos – Pero tranquilo, para mí no existe esa noche… la borré completamente de mi memoria, así que puedes estar en paz.
- Kurt, no es…
- No necesitas explicarme nada más – me aproximé a la escalera – Todo está muy claro. Buenas noches.

Prácticamente hui a encerrarme en mi cuarto, conteniendo mis ganas de llorar. No era capaz de calmarme, el sólo de pensar en las horribles palabras que casi salen de la boca de Blaine, me habían destruido. Mi orgullo estaba por los suelos y mi cabeza no dejaba de darle vueltas a la frase no dicha por él.

“No quiero que pienses que lo que dije era cierto”… “Estaba muy ebrio y no pensaba en lo que hacía”… “Ni siquiera recuerdo bien qué pasó”… “Fue una estupidez, algo sin importancia, por favor olvídalo…”

Jamás se lo perdonaría.



¡Juro que mi cabeza estallará si vuelvo a estornudar una vez más!

No sabía si llamar a esto buena suerte, porque no se sentía como tal, sino más bien como si me hubiera metido dentro de una licuadora y triturado mis huesos. Era la peor gripe de mi vida, y estaba acabando conmigo, y con los pañuelos desechables.

Aunque no me podía quejar del todo, ya que Alice se había ocupado de cuidarme como un hada madrina; preparándome sopa de pollo, chequeando mi temperatura cada dos horas, cambiando la compresa fría de mi frente y ofreciéndose a traerme una manta cada que un escalofrío arremetía contra mí.

- Kurt, cariño – se asomó por la puerta con una sonrisa – Necesito salir, tu padre olvidó unos documentos y voy a llevárselos al taller – explicó y yo, como pude, asentí – También aprovecharé para pasar por la farmacia a comprar algo para ti – me miró con preocupación y luego añadió – No tardo.

Oí claramente como cerró la puerta de entrada y después, la casa quedó en un profundo silencio. ¿Cuánto tiempo más tendría que estar así? ¿Será que la gripe me durará más de una semana? Porque no quiero estar tanto tiempo sin asistir a clases, aunque sé que nadie me extrañará.

Di vueltas en la cama sin saber con qué matar el tiempo. No tenía a quien llamar, ni textear, tampoco había nada divertido en televisión… y estaba completamente solo.

¿Completamente solo?...

Una traviesa idea surcó mi mente y no pude ignorarla. Me puse en pie, envolviéndome con mi albornoz, y cubriéndome hasta arriba con las manos. Miré hacia la escalera, en cuanto salí al pasillo y al comprobar que no habían moros en la costa, anduve a toda la velocidad que me fue posible, cerrando la puerta tras de mí.

Solté el aliento una vez dentro del cuarto de Blaine… Pero, ¿qué es lo que buscaba exactamente? ¿Tal vez algo que me mostrara que él ocultaba algo? ¿Alguna cosa que me sirviera para desenmascararlo frente a todos? No… sólo necesito sentir su esencia.

Me senté sobre la cama y tomé la almohada entre mis manos, llevándola inevitablemente hacia mi nariz, para captar el aroma del chico, que aunque fuera mi némesis, también me traía loco. Tenía que reconocer que insoportable como era y por más que lo odiara por lo de anoche, Blaine no dejaba de ser apuesto como príncipe de Disney, y yo muero por él.

Presioné la almohada contra mi pecho, sintiendo algo cuadrado y duro dentro de ésta. Encontré una cremallera y la abrí, encontrando un pequeño cuaderno negro, con líneas rojas. ¿Quién demonios guarda un cuaderno en su almohada? A menos que sea… No puede ser… No creo que Blaine tenga un…

“Querido Diario…”

La primera frase que estaba escrita en la libreta comprobó mis conjeturas. Blaine Anderson tenía un diario de vida, el cual ahora estaba en mi poder. Por fin algo que me explicara en detalle que rayos pasa por la cabeza de mi moreno testarudo… Sin embargo, no puedo simplemente sacarlo y quedarme con él, obviamente notaría su ausencia.

Aunque… tengo hasta la tarde para regresarlo a su lugar.

Sonreí para mis adentros y sin más que esperar, me volví a mi cuarto, cubriéndome hasta la barbilla y comenzando a hojear el principio del cuaderno.

Rebusqué hasta la fecha en que mi padre conoció a Alice, pues me tomaría el tiempo de leer en orden las cosas que habían ocurrido.

Junio, 25.

Querido Diario:

Empezaré por decir que mi madre ha conocido a alguien y ella dice estar realmente enamorada. Y no es que vaya a ponerme en plan “hijo posesivo” con ella, porque aunque aún siento cercana la muerte de mi padre; me alegro sinceramente de que logre rehacer su vida con una persona que la ame. Si ella es feliz, yo lo seré mucho más. Lo que me ha tenido pensando en realidad es el hecho de que Burt, que es como se llama él, pues… tiene un hijo. No sé cómo reaccionará su hijo al saber de mi existencia, si es que no lo sabe ya. Por lo que mamá me ha dicho, tiene mi edad, su nombre es Kurt y su padre sólo habla maravillas de él. Puede que sea realmente divertido tener a alguien de mi edad en casa a quien poder contarle mis problemas y que me entienda. No me malinterpretes; mamá es genial aconsejando, pero me lleva dos décadas.

Me enternecí releyendo lo de que mi padre sólo decía maravillas de mí con Alice. Revolví un poco más adelante en las hojas del diario.

Julio, 12.

Querido Diario:

Esto del amor por internet es impresionante. Debo confesar que no le tenía mucha fé en un principio, pero mi madre y Burt me demostrado que sí funciona. Hoy fue a la casa de los Hummel a cenar. Hubiera querido ir, pero al parecer, la invitación era sólo para ella. De todos modos había hecho planes con Nick y Jeff para esta noche, así que… Nos vemos.

¿Esperaba que lo invitara? ¡Yo creía que era un irritante niño de preescolar!

Avancé hasta agosto.

Agosto, 22.

Querido Diario:

Mi madre ya ha hecho los trámites correspondientes a mi traslado de Dalton a McKinley. Al principio, ella me había dicho que podía seguir yendo a Dalton, y así no era necesario cambiarme de escuela, pero consideré injusto que una vez viviendo juntos, yo asistiera a una escuela privada, mientras que Kurt, a una pública. No es bueno comenzar nuestra relación de hermanos con diferencias de este tipo. Tampoco quiero que piense que soy un presumido. Otra cosa… ¿Sabías que Kurt tiene unos hermosos ojos azules? Mamá me dijo y yo quedé fascinado. Ya sabes cómo amo el color azul.

No sabía que pensar de su último comentario, porque parecía ser que él tenía un gran interés en mí aun sin conocerme personalmente.

Agosto, 29.

Querido Diario:

Decir que los nervios me carcomen, es decir poco. Mañana nos mudaremos a vivir con los Hummel y estoy súper ansioso. Tengo unas ganas increíbles de conocer a Kurt, ya que mi madre no ha dejado de hablar de él. Creo que aun sin verlo, ya lo he visualizado en mi mente. Sólo espero caerle bien y que sea amable. Bueno, si él es como su padre dice, todo irá de maravilla.

Negué con la cabeza, recordando lo mal que me había comportado el día que ellos llegaron.

Agosto, 30.

Querido Diario:

No sé cómo describir el día de hoy, porque fue realmente bipolar; pero lo intentaré. Primero que nada, debo decir, arriesgándome a sonar extraño... que Kurt es el chico más atractivo que he conocido en mi vida. Mi madre se quedó corta al decirme que era guapo... porque él es simplemente perfecto; su rostro tan blanco y sus facciones definidas y suaves... y sus ojos... En mi vida entera, jamás había tenido el privilegio de ver un par de ojos como los que tiene él. Sentí que me sumergiría en el océano de su mirada. Su cabello también es increíble, y tuve la suerte de que nuestro primer encuentro fuera cuando él estaba recién levantándose, porque la naturalidad de su aspecto, me dejó deslumbrado. Parecía un ángel despeinado. Y yo, no pude hacer más que quedarme mirándolo, sonriendo como idiota. Ni siquiera fui capaz de acercarme a saludarlo o decir algo inteligente. Bueno, tuve tiempo para presentarme luego, pero no fue como yo esperaba, y podría apostar que él se sentía tan contrariado como yo, porque tampoco actuó como si conocerme no le importara, al contrario. Cuando le di la mano para saludarlo, nos quedamos con las manos juntas mucho tiempo... fue extraño, pero sentí una conexión con nuestro toque…

Mis mejillas estaban ardiendo y no tenía nada que ver con la fiebre. Blaine realmente sabe cómo hacer sentir bien a alguien, incluso escribiendo.

…Lo que le dio un vuelco a todo, fue cuando le pregunté por el instituto... me pareció algo presumida su forma de responder, incluso se burló cuando le dije que cantaba en un coro en Westerville. Luego añadió que él era como el Dios de su escuela y que nadie lo superaba. Por lo mismo, preferí dejarlo solo…

Sabía que le había desagradado cuando comencé a presumir…

…Aunque Burt me hizo ir hasta el cuarto de Kurt, para pedirle que me enseñara mí cuarto. Fue divertido escucharlo decir que pensaba que yo era un niño pequeño, y que el cuarto lo había decorado él, con eso en mente. Pero, ¿sabes qué? el cuarto sí me gustó... tal vez cambie el edredón, porque ya no estoy en edad de tener carritos, pero lo demás pretendo conservarlo.
Burt también es de lo mejor. Me invitó a ver el partido con él, antes de la cena y lo pasamos genial hablando de las jugadas que hacían mal.
Lo que me hizo sentir horrible, fue después de que nuestros padres salieran, yo quise que Kurt viera una película conmigo, pues, para hablar y conocernos mejor, ya que seremos hermanos... Pero el no quiso... Y la razón fue simple. Él ya había hecho planes esa noche. ¿Y cómo lo descubrí? Porque se me ocurrió cambiar de estrategia, y en vez de ofrecerle ver una película, preparé mi juego de "Monopoly" para que matáramos el tiempo, pero por más que llamé a su puerta, no abrió. Entonces entré y me di cuenta que él había salido. Me senté a esperar a que volviera y pasó mucho tiempo hasta que lo hizo. Aunque mejor no lo hubiera hecho, porque me trató pésimo, diciéndome que era un entrometido y que él se cuidaba sólo y no necesitaba que nadie lo vigilara. Fue verdaderamente grosero conmigo, yo sólo estaba preocupado. Si Burt hubiera llegado y él no estaba, no sé qué pasaría.

De acuerdo, al parecer aquella noche se me pasó la mano con Blaine. Él sólo quería interactuar conmigo y yo comportándome como un exagerado.

Agosto, 31. (3 am.)

Querido Diario:

Como no podía dormir, bajé a la sala. Me siento aun fuera de lugar, como si no encajara, o como si no debiera estar aquí ¿Será que la discusión con Kurt es una señal de que no debimos venir a vivir con ellos aun? No quiero llevarme mal con Kurt, porque realmente me parece un chico interesante, pero su personalidad no deja que eso se vea. Aunque hace un rato pude verla con claridad. Él tampoco podía dormir y bajó. Estuvimos hablando y bebimos leche. Fue amable y me pidió que lo comprendiera, porque a veces su genio se le va de las manos y suele ser algo presumido y arrogante.
Además, me dijo que él es gay... ¡gay! ¿Puedes creerlo? Bueno, yo le confesé que en la fiesta de cumpleaños de Nick, besé a un par de chicos. Él pareció divertirse con eso... Pero yo le dejé claro que no soy gay, sólo... algo liberal. Cuando estudias en una escuela sólo de chicos, muchas cosas pasan entre ellos y eso no te convierte en homosexual... ¿o sí?

¡Lo sabía! Tal vez no fuera gay, pero estaba bastante confundido con respecto a su sexualidad. Un chico cien por ciento hetero, jamás se besaría con otros chicos, por muy ebrio que esté.

- ¿Kurt? - ¡Mierda! ¡Alice llegó! - ¡Ya volví!

Con la mayor rapidez, oculté el diario bajo el colchón de mi cama, acomodándome y fingiendo que dormía. Esa sería la única forma de que no viniera cada cinco minutos a ver si necesito algo.

- Ku… - su frase quedó en el aire, mientras que la oí acercarse y poner su palma abierta sobre mi frente – Descansa, cariño – antes de marcharse, cerró las cortinas y depositó un beso en mi mejilla, para luego cerrar la puerta con suavidad.

No podía negar que esta mujer sabía cómo cuidar una gripe y curarla con mucho cariño.

Me quedé un par de minutos pensativo, recordando la dulzura de mi difunta madre, hasta que recordé el diario. Nuevamente hojeé, hasta que encontré la página donde había quedado.

Septiembre, 01.

Querido Diario:

Hoy conocí a las amigas de Kurt, pero parecía que ellas ya me conocían a mí, fue algo extraño. También conocí a Tina, una chica increíble; tiene rasgos asiáticos y me dijo que había sido adoptada. Kurt la trató muy mal hoy cuando chocó conmigo, y por suerte me la topé después en clase de español, porque así pude preguntarle por qué le tiene tanto odio. Al principio no quiso decirme nada, pero luego de que le dijera que vivo con él y que somos hermanastros, me confesó que hace dos años, ellos eran mejores amigos, claro que esto mucho antes de que Kurt entrara a los animadores. Me dijo que accidentalmente lo había sacado del closet frente a toda la clase, esto porque ese día él le había dicho que le gustaban los chicos y entonces ella le mandó un mensaje diciéndole que lo apoyaba con lo de su homosexualidad, mientras estaban en clases. El teléfono de Kurt sonó y el profesor se lo quitó antes de que él pudiera hacer algo y lo leyó a toda la clase. Después de eso, dejó de hablarle y comenzó a tratarla muy mal. Y una vez que entró a las animadoras, jamás volvió a ser el mismo…

No puedo creer que se lo haya dicho… Y dando a entender que ella no tuvo culpa alguna… ¡Qué descaro! Todo mundo sabe que fue intencional.

…Ella me dijo que Kurt solía ser un chico muy servicial. Todos lo apreciaban por ello y siempre estaba rodeado de amigos, pero luego de lo que pasó, hubo un quiebre y cambió. Comenzó a ser frío y superficial con todo, incluso con sus amistades…

Qué fácil quedar bien, diciendo la buena persona que yo era… ¡Maldita lambiscona!

…Comprobé luego, todo lo que me dijo ella, cuando volvimos a encontrarnos en el pasillo y nuevamente la humilló sin la más mínima muestra de culpa. No sé qué pensar, Diario… Creí que Kurt era de esas personas que saben perdonar, pero de eso ya pasaron tres años y él se ve que aún guarda rencor, y mucho. Pero por otro lado, también tiene sus momentos (aunque son pocos) en que puedo ver aquella persona dulce y sencilla que Tina me describió. Nos sentamos juntos en Geografía y se disculpó. Incluso, me dijo que planearía una fiesta de bienvenida para mí, aprovechando la fecha de mi cumpleaños…

No supe si enfadarme o sonreír al leer aquello… era extraño.

…Pero, ¿sabes cuál fue mi parte favorita del día? El audicionar para las Cheerios. Realicé la rutina de baile que hacíamos en nuestros ratos libres con Nick y Jeff, y la entrenadora quedó encantada. Aunque al principio tuve un poco de nervios, después me sentí increíble cuando se pusieron de pie para aplaudirme. Creo que ya tengo un pie dentro de los animadores.
Hoy también descubrí algo... Kurt tiene una voz angelical. Cantamos en el carro y yo realmente creo que me he enamorado de su voz, y su forma de cantar… Es de otro planeta, tan dulce y tan delicado que... ¡Dios! ¡Me encanta! Muero de ganas de verlo actuar conmigo y los animadores, para oírlo nuevamente, sobre todo ahora que él es el capitán…

Nuevamente me ruborizaba con sus palabras plasmadas en el papel… ¿Realmente él piensa todas esas cosas? Bueno, tal vez ya no, pero en su momento lo hizo. Qué pena que no saberlo antes.

…Además de todo eso, conocí a los amigos de Kurt, aunque siendo sincero, ese tal Puckerman no me agradó nada de nada. No fue capaz de decir mi nombre bien y todos comenzaron a llamarme de otra forma por su culpa. Y estoy seguro de que tiene interés por Kurt... ¿Puedes creerlo? El chico se ve todo malote y eso, pero no le despegó la mirada a Kurt, incluso puedo asegurar que estaba acosándolo en la cocina. Cuando fui a ver a Kurt, ellos se encontraban demasiado cerca.
Me contuve de golpearlo, sólo porque no sé qué tipo de relación se traigan esos dos. Tal vez ellos acostumbran a tratarse así, con ese nivel de confianza o qué sé yo.
Aunque creo que a Kurt sí le molestó que le preguntara por ello, porque me atacó de inmediato, echándome en cara mi amistad con Tina, es decir, apenas vengo llegando y la estoy conociendo, pero me agrada... Y yo sólo quería aclarar lo que vi en la cocina. No me hubiera importado que me dijera que eran novios, amantes o que simplemente les gustaba tontear de vez en cuando... Puckerman no es un chico para él y quería dejárselo ver, pero él no lo vio así.

¿Detecto celos? Porque si Blaine estuvo celoso de Noah, comprendería la reacción que tuvo aquella noche. Pero más que celoso, parecía preocupado, o al menos, eso puedo deducir por lo que acabo de leer… “Puckerman no es un chico para él”… Suena como mi padre…

El sonido de mi celular me hizo pegar un brinco, golpeándome en la cara con el diario.

- ¡Mierda! – bufé, alcanzando el móvil y frunciendo el ceño al no conocer el número que estaba llamándome - ¿Diga?
- Amm… ¿Kurt? – la voz del otro lado de la línea se me hacía familiar – No sé si me recuerdes… pero soy el chico que casi te mata, hace unos días atrás.
- ¿Elliot? – la emoción era evidente en mi tono de voz.
- Sí, el mismo… - su risa llegó a mí suave – Que bien que no me hayas apuntado un número falso, siempre me pasa… por eso tenía miedo de llamar.
- ¿Por qué te daría un número falso? Fuiste muy amable conmigo – respondí, acomodándome en la cama.
- Te oyes extraño… ¿es-estás con gripe o llevas una pinza de ropa en la nariz? – bromeó.
- Sólo estoy pagando el precio de no tener un carro – suspiré dramáticamente – Ayer llegué empapado a mi casa y ya vez que no me fue muy bien con eso.
- Cuanto lo siento – se burló – Pero, te llamaba para darte una buena noticia, quiero decir, espero que para ti sea buena, porque para mí si lo es… - se enredó un poco con las palabras y yo solo reí silenciosamente – Digamos que, tengo un pequeño respiro con mis clases y me quedaré en Ohio hasta después de las fiestas así que… ¿Qué tal si nos juntamos? ¿Qué dices? – la idea me gustaba en verdad – Podría hacer el papel de chofer y llevarte a tu escuela y luego ir a recogerte y salir a bailar, al cine o a cenar… ¿Te parece bien?
- ¿Qué si me parece bien? – reí – Me viene de maravilla… es decir… eres como un ángel caído del cielo, llegado en el momento más oportuno… No tendré cómo agradecerte el que hagas todo eso por mí. ¡Gracias!
- Okay, supongo que eso es un sí… Así que, mantente siempre junto a tu celular, porque te llamaré en cuanto tome el avión – declaró, haciéndome sonreír al máximo.
- Será genial.




Hasta aquí el capítulo de hoy... Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo escribiendolo...

No leemos :)
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Mensaje por Invitado el Lun Dic 01, 2014 6:56 pm

Te lo digo en pocas palabras "A.M.O tu F.I.C "
Primero( Blaine todo un príncipe de cuentos)
Segundo (Espero que a Kurt se le ablande el corazón con las palabras de Blaine)
Tercero (Amo la pareja KELLIOT )
Cuarto( No creo que Tina lo haya echo intencional )
Y Quinto (Espero que Kurt sea el mismo de antes)

Eres la mejor Besos

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Helidra el Lun Dic 01, 2014 9:17 pm

esta simplemente genial, y adoro que siguieras el fic, realmente me encanta... y me quede saltando feliz con la aparición de Elliot, algo bueno que le pase a Kurt, solo espero que Blaine sufra un poco, pero no mucho, y que lo expongan solo frente al grupo, porque por mas borde y desagradable que sea Kurt el no tiene la culpa, me gustaría que fuera Kurt quien lo salve, y que sus amigas le pidan disculpas, pero que el sea humilde por una vez y no deje que Blaine pague sus culpas frente a todos, aun así no me gusta Tina.

en fin eso. sigue pronto porfisssssssssssssssssssssss!!!!!!
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Mensaje por Invitado el Mar Dic 02, 2014 5:57 am

Helidra escribió:esta simplemente genial, y adoro que siguieras el fic, realmente me encanta... y me quede saltando feliz con la aparición de Elliot, algo bueno que le pase a Kurt, solo espero que Blaine sufra un poco, pero no mucho, y que lo expongan solo frente al grupo, porque por mas borde y desagradable que sea Kurt el no tiene la culpa, me gustaría que fuera Kurt quien lo salve, y que sus amigas le pidan disculpas, pero que el sea humilde por una vez y no deje que Blaine pague sus culpas frente a todos, aun así no me gusta Tina.

en fin eso. sigue pronto porfisssssssssssssssssssssss!!!!!!
Hola concuerdo totalmente contigo , tenemos mucho en común .
Besos

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Miér Dic 03, 2014 10:32 pm

diegocrisscolfer escribió:Te lo digo en pocas palabras "A.M.O tu F.I.C "
Primero( Blaine todo un príncipe de cuentos)
Segundo (Espero que a Kurt se le ablande el corazón con las palabras de Blaine)
Tercero (Amo la pareja KELLIOT )
Cuarto( No creo que Tina lo haya echo intencional )
Y Quinto (Espero que Kurt sea el mismo de antes)

Eres la mejor Besos    
Muchísimas gracias :D
Primero (Por supuesto que lo es).
Segundo (Eso... no puedo decirlo aun)
Tercero (Me gustan más como amigos)
Cuarto (Por supuesto que no)
Y Quinto (Ya veremos)

Helidra escribió:esta simplemente genial, y adoro que siguieras el fic, realmente me encanta... y me quede saltando feliz con la aparición de Elliot, algo bueno que le pase a Kurt, solo espero que Blaine sufra un poco, pero no mucho, y que lo expongan solo frente al grupo, porque por mas borde y desagradable que sea Kurt el no tiene la culpa, me gustaría que fuera Kurt quien lo salve, y que sus amigas le pidan disculpas, pero que el sea humilde por una vez y no deje que Blaine pague sus culpas frente a todos, aun así no me gusta Tina.

en fin eso. sigue pronto porfisssssssssssssssssssssss!!!!!!
Gracias y obviamente no iba a dejarlo fuera, alguien tiene que darle celos a Blaine. Y acabas de darme una idea espectacular. Gracias a ti :D
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Miér Dic 03, 2014 10:47 pm

Un nuevo capítulo para todos ustedes :D

Enjoy!


-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Capítulo 13: “Glee Club”



Por razones obvias, me vi en la obligación de regresar el diario de Blaine a su lugar, antes de que él llegara y se diese cuenta de que lo había tomado, por lo que prefería dejar para después la continuación de la lectura. Pero los días que siguieron de ese, el diario no volvió a mis manos, sencillamente, porque Blaine lo traía consigo. Prácticamente revisé la habitación de esquina a esquina y no logré hallarlo, por lo que di por sentado que él lo portaba, precisamente para que yo lo encontrara. ¿Será que se habrá dado cuenta de que lo leí? Espero sinceramente que no, además de que fui muy minucioso a la hora de devolverlo, preocupándome de que quedara exactamente igual a como lo encontré. Tal vez sólo lo hizo por precaución, bajo la sospecha de que yo entrara a su cuarto. No puedo negar que es bastante inteligente.

Yo volví a clases, luego de pasar una semana completa en cama, bebiendo infusiones y sopas de pollo, además de un sinfín de medicamentos… Pero finalmente, logré recuperarme, sólo para darme en las narices con una noticia que me descompuso el cuerpo.

Todo lo que quedaba de mi cordura se vino al suelo en la asamblea escolar de hoy.

Como es costumbre cada vez que hay asamblea, todos los alumnos nos fuimos al gimnasio y como ya no tengo amigas, terminé sentado junto a Santana. La normalidad abundaba, hasta que Figgins habló.

- Para alegrar el ambiente de esta asamblea, y siguiendo la proposición de su nuevo presidente, Blaine Anderson – rodé los ojos, bufando audiblemente – Los dejo con el club glee.

Un chico de gafas corrió a quitar el micrófono de pedestal del frente y el telón se abrió de par en par. Me sorprendí sobremanera cuando vi un gran grupo de personas sobre el escenario, pues, por lo que tenía entendido, el glee no tenía más de cinco integrantes y medio. ¿De dónde salió toda esa gente?

Como se hallaban aun de espaldas, a la espera de que la música sonara, no podía distinguir a los perdedores que ahora se habían unido al penoso grupo del coro. Seguramente son algunos de los devotos fans del tan aclamado presidente de la clase…

Me quedé de piedra cuando, junto con la música, el glee comenzó a bailar y por ende, se voltearon. Tuve que pellizcar mi brazo para comprobar que lo que veían mis ojos no era ninguna alucinación o alguna clase de pesadilla.

- ¡Auch! – Mierda, esto es real.

Con claridad distinguí a Finn en medio de todos, siendo incapaz de ocultarse por su gran altura, pero él lucía feliz, cantando como si lo hiciera de toda la vida, junto a él, Mercedes, quien entonaba junto con Rachel, los altos de una canción de Journey. Más allá Puckerman, sosteniendo de la mano a Quinn para que esta diera un giro y fuera recibida por Sam. Mike hizo una voltereta en el aire, frente a la coreografía que todos realizaban armónicamente, para luego tomar del brazo a Tina y bailar con ella coordinadamente, a un lado del chico en silla de ruedas, que tocaba una guitarra eléctrica con gran destreza.

Y para completar el círculo, en frente de sus compañeros de grupo… Blaine, cantando malditamente bien y robándose el suspiro de todas las chicas, y seguramente de algunos chicos.

Era mi apocalipsis materializado, y no lograba procesar que esto estuviera pasando.

- ¿Cómo fue que todos ellos se unieron al glee? – supe que lo dije en voz alta, porque mi pregunta obtuvo una respuesta.
- Cosas así pasan cuando te ausentas – Santana me miró con su particular cara de perra – Te explico… ¿recuerdas que la narizota de tu amiga se encerró tres horas en el armario con Finn? – Sentí nauseas de sólo recordarlo – Pues resulta que hace mucho tiempo que llevaban un juego entre ambos, pero claro, ella era tu amiga y no se atrevía a decirte lo enamorada que estaba del chico de tus sueños… Pero, una vez que se aburrió de hacer el papel de buena amiga, se lanzó en conquista de tu hombre, y él no se veía para nada triste. Desde entonces, Finn se unió al grupo de ñoños, y por consiguiente, Sam, Puck y Mike imitaron su ejemplo… al igual que tus otras ex amigas… Debe sentirse horrible… - definitivamente, el peor día de mi vida.
- ¿Y cómo demonios es que estás enterada de todo eso? – sólo las chicas sabían lo mucho que me gustaba Finn.
- ¿Acaso no sabes que el conocimiento te da poder? – me preguntó, mostrando una sonrisa maliciosa – Mientras más conozcas a tu enemigo, mejor será tu estrategia de ataque. Y como mi enemigo eres tú, era mi obligación conocer todas esas cosas… Estás impresionado, ¿verdad? – se burló en mi cara.
- Vete a la mierda – bufé, haciéndome espacio para salir de allí.

Estaba asfixiado y sentía que la cabeza me estallaría en cualquier momento.

Tuve que decirle a la entrenadora Sylvester que estaba enfermo, para que me dejara salir. Una vez fuera, respiré profundamente y corrí…

No me detuve hasta que llegué al estacionamiento. No sólo quería salir del gimnasio, sino también del instituto. Todo en él me ponía enfermo, las paredes repletas de afiches con la cara de Blaine, las conversaciones con relación a lo genial que él es, las miradas de desprecio que me lanzan… Simplemente no lo soporto más.

Me quedé sentado junto a los carros, en el bordillo del pavimento, envolviéndome las rodillas con mis brazos, intentando controlar mi agitada respiración. No sólo estaba fúrico, sino también profundamente herido. Mis amigos, que ya no eran mis amigos, me habían abandonado por completo y ahora me encontraba solo, a la deriva. Ya nadie se sentaría conmigo en el almuerzo, ni se ofrecería para hacer un proyecto de ciencias en clases, mucho menos para salir de compras o ir al cine…

Si esto no es el infierno, entonces no sé lo que es… Pero se siente como tal.





Viernes, y por fin volvía a tener el estúpido diario entre mis manos. Blaine fue a su antigua escuela para una reunión con sus amigos de Westerville, y bajó la guardia, dejando el diario en casa.

Septiembre, 2. (4 am.)

Querido Diario:

Nuevamente me he desvelado y no pude hacer más que bajar a la sala esperando que él tampoco pudiera dormir. Por suerte, así fue. Arreglamos las cosas entre nosotros, luego de que discutiéramos por lo de Noah y él se fuera caminando solo a casa, dejándome atrás.
Esta noche descubrí un nuevo aspecto de Kurt, que me fascina. Las dos veces que nos hemos encontrado en la madrugada, es él quien se ofrece para servir leche. Podría perfectamente sólo beber él, pero no... Me pregunta a mí también. Sé que es una tontería, pero sabes que soy una amante de los detalles y las cosas sencillas, y eso me gusta mucho de Kurt…

Jamás creí que alguien notara algo tan insignificante como eso.

…Además, antes de irme a dormir, lo besé. Bueno, fue en la mejilla, sin embargo puedo decir que en mis labios quedó marcada la suave textura de su piel, y su olor tan... increíble, tan cítrico, pero a la vez dulce y varonil.
Bien, creo que mejor dormiré, o llenaré páginas y páginas con lo mucho que me gusta pasar tiempo con él por las noches.

¡Wow! Esto es demasiado bueno y malo a la vez. Es decir, ¿Blaine sentía… algo por mí? Porqué esto no es algo que escribiría un hermanastro, ni un amigo…

Me apresuré en voltear la página para leer el siguiente día.

Septiembre, 3.

Querido Diario:

Ayer no pude escribir porque salí con Tina a festejar.
¿Puedes creer que ya estoy dentro de los animadores? ¡Y Tina también! Creí que no lograría convencer a la entrenadora, pero finalmente lo hice. Ella llevaba mucho tiempo intentándolo y no podía dejarla así nada más.
Además, ayer vi por primera vez a Kurt con su uniforme de los Cheerios. ¡Dios! No sé cómo le hice para no decirle lo que pensaba, estaba tan increíble envuelto en poliéster rojo. Si tan sólo pudiera... Pero no, no lo haré. No puedo hacerlo... Desde lo de Cooper que nada ha sido igual, y yo aún no lo supero. Cada día que pasa lo extraño más y el hecho de que no me llama, y el no saber nada de él me desespera. No quiero que se repita un episodio como ese…

Pero, ¿Quién demonios es Cooper? ¿Acaso Blaine tuvo un novio? ¿O le gustaba un chico? ¿Será que era un compañero de su antigua escuela? Aquí dice que lleva tiempo sin saber de él, y que tampoco lo ha llamado… ¡Maldita sea!

…En fin, hoy no fue el mejor de los días.
Cuando estaba caminando por el pasillo con Tina, Kurt se nos acercó y nos dijo que era prácticamente una ofensa que personas tan incompetentes estuvieran luciendo el uniforme de los animadores. Eso fue muy cruel. Nosotros preferimos ignorarlo.
Pero al parecer, él también... porque aquí en casa no me habló, ni me miró para nada. Excepto cuando estaba mi madre o Burt, entonces se portaba como si nada y sonreía con cada cosa. Pero luego ellos salieron y volvió a la cara de póker y el mutismo. No lo entiendo, ¿qué pretende con eso? ¿Probar algún punto en particular? No creo que sea la forma correcta. Porque si es por haber entrado a los animadores, mejor me lo hubiera dicho antes de audicionar y no ahora que ya le he dado mi palabra a la entrenadora…

Merecido se lo tenía… Si quería que le hablaran, ¿por qué no fue con ese tal Cooper?

…Lo peor de esto, es que bajé en la madrugada, esperando a que él bajara también... y no lo hizo. Realmente esperaba que esto fuera una hermosa costumbre que formáramos, pero al parecer no será así.

Desesperado por saber si decía algo más del tipo ese, continué leyendo.

Septiembre, 4.

Querido Diario:

Hoy me siento un poco mejor que ayer, ¿por qué? Pues, porque como me postulé en algunos clubes, hoy me dijeron que estaba aceptado en todos. Fue increíble, y Tina me recordó que ella me lo había dicho, que era obvio que me aceptarían y todo eso…

¿Algunos? Por Dios, Blaine… Creo que incluso te aceptaron en el club de “Demasiado joven para quedarse solterona”.

…Además los chicos del club de Asuntos Académicos, me pidieron que me presentara para presidente de la clase. Dijeron que tenía el perfil para serlo y que hace mucho que alguien con ideas nuevas y prácticas no se presentaba, así que creo que voy a pensármelo. Creo que me está gustando McKinley, me recuerda un poco a Dalton, en el hecho de que todos me aceptan y me incluyen como si hubiera estado desde siempre aquí. Al principio creí que no encajaría para nada y que tardaría en hallar gente como yo, pero me he sorprendido al ver que no fue así…

Entonces la idea vino de un grupo de ñoños… Seguramente Dalton también era una escuela llena de nerds.

…Y con respecto a Kurt, bueno, él continúa ignorándome y negándose a bajar en la madrugada para solucionar todo este asunto. No sé qué es lo que está esperando que pase para hablar conmigo y decirme cuál es su problema. Sólo quiero saber qué hice mal y tratar de enmendarlo, dentro de mis capacidades, claro está.

Sí, como no… Eso no te lo creo, Anderson.

Tuve que interrumpir mi tétrica lectura, porque el timbre sonó. Metí el diario en el cajón de mi escritorio y corrí escaleras abajo. Me quedé de piedra cuando vi la cara de Blaine frente a mí.

¿Qué demonios está haciendo aquí? ¿No se suponía que se pasaría el día en Westerville? ¿Será que fue una trampa para pillarme? ¿Se habrá dado cuenta que tomé su diario? ¡Dios, y ahora qué hago! Si va a su cuarto y no lo encuentra, estoy muerto. Ninguna excusa sería lo suficientemente buena para justificar que he hurtado sus secretos y los he estado leyendo.

- ¿Me… dejas pasar? – preguntó, ya que yo me encontraba petrificado, bloqueándole el paso.
- Sí, claro – me hice a un lado – N-no se supone que… es-estabas e-en Westerville – murmuré, con la voz más aguda de lo normal debido a mi nerviosismo.
- Tranquilo, no voy a molestarte por mucho tiempo – respondió, frunciendo el ceño – Sólo olvidé algo.

Rápidamente subió las escaleras en dirección a su cuarto. Como un rayo, lo seguí de cerca.

¡Demonios! Lo que me temía… Pero, ¿quién coño lleva su diario de vida a una reunión de amigos? Eso no tiene ningún sentido… Tal vez olvidó algo más; como las llaves, el celular o su identificación. Esas cosas pasan.

No podía dejar de temblar y espiar lo que Blaine rebuscaba en su cuarto. Él estaba a cuatro patas, con el brazo completamente metido bajo la cama, tratando de hallar algo.

Ni las llaves, ni el celular, ni una identificación se buscan debajo de la cama. Es oficial, él está buscando su diario.

¡Mierda! Y, ¿ahora qué se supone que le diga? ¿Cómo voy a explicarle que yo lo tengo? No tengo que decirle que lo he leído, pero no creo que el piense que sólo lo saqué para mirar la encuadernación.

Cambió de posición. Ahora registraba su armario, con gran esmero. De la parte más alta, sacó una caja aplanada y la puso casi con parsimonia sobre la cama. Quitó la tapa y del interior tomó un saco azul marino, con ribetes rojos y una gran “D” en el lado izquierdo. ¿Eso era lo que buscaba tanto? ¿Una chaqueta? Seguramente es de su antiguo colegio… Me pregunto cómo se verá con ella puesta… y una corbata… ¡Concéntrate!

Me palmeé mentalmente y salí de allí. Sinceramente, como espía, era un fracaso.

Me senté en la silla del escritorio y solté un suspiro. Ahora que estaba dentro de mi cuarto, me sentía mucho más seguro y tranquilo. Bueno, también porque sé que no era el diario lo que Blaine vino a buscar, lo cual es un alivio.

En cuanto comprobé que se había ido, y su auto arrancó, regresé el diario a su lugar. No pretendía arriesgarme.




Después de pensar mucho las cosas, y en vista de que ya no soy ni la sombra del que era antes, creo que no me queda más remedio que seguir al resto. O sea, si no puedes contra ellos, úneteles.

- ¿Sr. Schuester? ¿Puedo hablar con usted un momento? – le pedí al maestro de español, antes de que entrara a la sala del coro.
- Por supuesto, ¿qué necesitas? – me llevó a su pequeño despacho.
- Quiero entrar al glee – solté, recibiendo una extraña mirada de sorpresa de parte de él, por lo que me apresuré en justificar mi decisión – Como usted sabe, yo pertenezco a los animadores y además soy la voz principal, por lo que no le quedará duda de que tengo aptitudes para entrar al coro. Seré un gran aporte, y sé que le falta un miembro para poder competir en las locales.
- Así era, pero Santana y Brittany se nos unieron la semana que pasó – respondió, pero su expresión se dulcificó al ver mi cara de decepción – Sin embargo, te he oído cantar y tienes un gran talento, por lo que si quieres entrar al glee, eres bienvenido. Nuestro lema es “todo el que audiciona, puede entrar” – me sonrió amablemente y yo lo secundé.
- Entonces sólo debo cantar frente a todos, ¿y ya?
- Exacto.

Salí del despacho del Sr. Schue con una pequeña sonrisa de satisfacción. Aun no tengo muy claro cuáles serán mis siguientes pasos, pero una vez dentro, podré aclararlo. Por primera vez puedo decir que Santana me dio un buen consejo. Necesito conocer a mi enemigo, si quiero saber cómo atacarlo.




- Chicos, por favor – el Sr. Schuester llamó la atención de todos – Reciban al nuevo miembro de club glee… - esa fue mi señal para ingresar al salón con la mejor de mis sonrisas falsas – Kurt Hummel.
- ¡¿Qué?! – percibí la sorpresa en la voz de Blaine, quien me miraba como si acabara de aparecer del interior de una lámpara - ¿Es una broma?
- No lo es… - dije con firmeza – Seremos compañeros de equipo, ¿no es genial? – añadí con ironía, disfrutando de cada expresión de molestia en las caras de mi ex amigos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Wuuuuu... Kurt is in the Glee Club! ¿Qué opinan? ¿Qué resultará de todo esto?

Espero sus comentarios :)
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Mensaje por Invitado el Jue Dic 04, 2014 10:59 am

Como siempre digo AMO tu Fic , me gusta mucho la idea de Kurt en el club glee
Gracias por escribir.............

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Colferwoni el Vie Dic 05, 2014 1:00 pm

DIOS TEEEEEEEEEEEEEE AMOOOOOOOOOOOO SIGUEEEEEEEEEEEEE LO AMO <3 <3 <3 <3 <3

Eres una super escritora buenisima, la idea la han usado varias veces pero tu cambiaste el rumbo y lo hiciste genialisimo. Normalmente los fics Klaine se parecen todos entre si pero este lo desarrollaste muy bien, y la personalidad de cada personaje es buenisima, por cierto que Blaine es bipolar pero igual que importa me encanta. Y la cancion me mato, la ame. FELICIDADES Y SIGUE Y TE AMO. Aunque Noah me da miedo Agh
no quiero que lo toqueee  lol chao

Y DESCONFIO DE ELLIOT NO ME DA BUENA ESPINA, ESPERO QUE SOLO QUIERA HACER AAAAAMMMIIIIISTAAAD CON KURT me esta cayendo bien que no lo arruine el loquito ese :D y que Blaine se ponga celoso y los espie a todas partes que vayan AL CINE WUAT xD me lo imagino celosito aww :3

Oh, incesto y homosexualidad... mis 2 pecados favoritos.

Y es encerio DIOS me sento sucia o: D: haha <3

TE AMO :* <3 <3 <3

Por cierto, una pregunta:
Tienes muchos problemas para subir?
Me refiero a que, bueno se que debes escribirlo y eso tarda tiempo, pero siento que a veces tardas por algun problema, quisiera saber y saber si puedo apoyarte.

CHAO TE AMOOO <3 :*
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Mensaje por PhantomOfGlee el Sáb Dic 06, 2014 10:51 pm

Nueva Lectora

Bueno, realmente lectora fantasma, el primero que leí fue cuando aparece Elliot.
Yo realmente amo a ese hombre (Obviamente también a Kelliot) Amor, Amor, Amor
Amo tu fic, siempre logra sorprenderme, es asdfghjklñ
o también es: o así: o así: o así:    

bueno creo que necesitaría todos los smileys para describirlo.
Continua, ya quiero saber que pasara
Un beso, que estes bien, cuídate.

Nota: Mi comentario fue un desastre, pero no me quería ir sin comentar.

XoXo
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Lun Dic 08, 2014 11:54 pm

diegocrisscolfer escribió:Como siempre digo AMO tu Fic , me gusta mucho la idea de Kurt en el club glee
Gracias por escribir.............
Lo vas a amar aun más :D
Colferwoni escribió:DIOS TEEEEEEEEEEEEEE AMOOOOOOOOOOOO SIGUEEEEEEEEEEEEE LO AMO <3 <3 <3 <3 <3

Eres una super escritora buenisima, la idea la han usado varias veces pero tu cambiaste el rumbo y lo hiciste genialisimo. Normalmente los fics Klaine se parecen todos entre si pero este lo desarrollaste muy bien, y la personalidad de cada personaje es buenisima, por cierto que Blaine es bipolar pero igual que importa me encanta. Y la cancion me mato, la ame. FELICIDADES Y SIGUE Y TE AMO. Aunque Noah me da miedo Agh
no quiero que lo toqueee  lol chao
Gracias, gracias... Me sonrojas!
Jajajaja... Noah es inofensivo

Colferwoni escribió:Y DESCONFIO DE ELLIOT NO ME DA BUENA ESPINA, ESPERO QUE SOLO QUIERA HACER AAAAAMMMIIIIISTAAAD CON KURT  me esta cayendo bien que no lo arruine el loquito ese :D y que Blaine se ponga celoso y los espie a todas partes que vayan AL CINE WUAT xD me lo imagino celosito aww :3
Elliot es un amor de persona... Y Blaine... ya tiene más que celos...
Colferwoni escribió:Oh, incesto y homosexualidad... mis 2 pecados favoritos.

Y es encerio DIOS me sento sucia o: D: haha <3

TE AMO :* <3 <3 <3
Corrección: No son hijos de los mismo padres, asi que insesto no es... creo xD
Somos un par de sucias :D

Colferwoni escribió:Por cierto, una pregunta:
Tienes muchos problemas para subir?
Me refiero a que, bueno se que debes escribirlo y eso tarda tiempo, pero siento que a veces tardas por algun problema, quisiera saber y saber si puedo apoyarte.

CHAO TE AMOOO <3 :*
Muchísimas gracias por preocuparte así, es muy lindo de tu parte, pero la mayoría de las razones por las cuales no subo y me tardo un buen, es porque se muere mi computador, o el cargador... o el trabajo no me dejaba... pero ahora ya tengo tiempo de sobra :D
PhantomOfGlee escribió:
Nueva Lectora

Bueno, realmente lectora fantasma, el primero que leí fue cuando aparece Elliot.
Yo realmente amo a ese hombre (Obviamente también a Kelliot) Amor, Amor, Amor
Amo tu fic, siempre logra sorprenderme, es asdfghjklñ
o también es: o así: o así: o así:    

bueno creo que necesitaría todos los smileys para describirlo.
Continua, ya quiero saber que pasara
Un beso, que estes bien, cuídate.

Nota: Mi comentario fue un desastre, pero no me quería ir sin comentar.

XoXo
Jajajajjaa... Síii, hay demasiado sentimientos encontrados en el fic... Tengo una mente bipolar a ala hora de escribir ;D
Amé tu comentario
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Mar Dic 09, 2014 12:22 am

Holaaas... Tarde pero... bueh! Mas vale tarde que nunca :D

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Capítulo 14: “Disputa”




Tuve que ajustar mis horarios a la nueva actividad adquirida… El club glee.

Soy consciente de que todos me odian en ese club, pero no me importa, no debe importarme. Yo estoy asistiendo por una técnica estratégica de venganza, nada más.

Hoy en el ensayo, me divertí enormemente aguando todas las ideas tontas que se proponían para la competencia. Es decir, queda una semana y ellos aún no tienen preparada una lista de canciones. Muy seguramente se deba a que hasta hace poco, no podían participar, pero ahora que pueden, están vueltos locos seleccionando qué números realizar.

- Deberíamos comenzar con una balada – propuso Rachel, mirando de reojo a Finn – Yo tengo un gran repertorio y estoy segura de que si canto junto con Finn, quedará genial.
- ¿Una balada? – me mofé – Si me permiten… les diré que no podemos comenzar con una canción lenta, eso mataría de inmediato nuestra actuación. No soy un experto en coros, pero sí en animar, y si realmente quieren ganar, deben mantener al público interesado, no dormido – torcí en gesto, satisfecho.
- Creo que Kurt tiene razón – comentó el Sr. Schue y yo me aplaudí a mí mismo en mi fuero interno – Quizás una balada no sea lo más conveniente, pero sí me gustaría iniciar con algo suave y luego potenciarlo con algo más rítmico – gesticuló con sus manos - Tal vez… Love fool de The Cardigans – propuso y yo abrí los ojos como platos.
- ¡No! – exclamé, sintiendo un eco. Volteé a mirar a mi derecha y entendí que Blaine negó a la par conmigo.

Aquella era la canción que sonaba de fondo cuando nos besamos por primera vez, y desde aquel entonces no he vuelto a oírla por miedo a recordar lo ocurrido. Es casi como una kriptonita para mí… y al parecer, también para Blaine.

- ¿Qué hay de malo con esa canción? – quiso saber el Sr. Schue.
- No está a la altura de una competencia coral – me apresuré en decir, antes de que Blaine dijera alguna estupidez.
- Hmm… tal vez no… - el Sr. Schuester se rascó la cabeza, algo frustrado.
- ¿Y por qué no probamos con canciones originales? – nuevamente Rachel dando ideas sin sentido alguno.
- ¿Estás de broma? – me burlé sin contemplaciones – Es la primera vez en años que el coro logra juntar doce miembros para participar en la competencia ¿y tu pretendes ganarlas con canciones inventadas una semana antes? Si es así como piensas, no tienes ningún futuro como cantante.
- ¡Ya basta! – la chica se puso en pie para enfrentarme - ¡Sólo estoy tratando de dar ideas ya que lo único que se ha dicho, han sido críticas, y todas de parte tuya!
- Entonces sería bueno que pensaras un poco antes de sugerir estupideces – rebatí, sin dejarme intimidar.
- ¡Suficiente! – nos frenó el profesor – No quiero disputas entre ustedes, porque ante todo… son un equipo – nos miró a todos detenidamente – Y no importa si no tenemos las mejores canciones, ni una coreografía perfecta… Tenemos la oportunidad de participar y demostrar que el sentido del club glee, es disfrutar de lo que haces, junto a las personas con las que compartes el mismo sentir… Así que… tomaremos todo lo que se ha hablado hoy y comenzaremos a crear nuestra lista de canciones.
- ¿Cómo? – dudó Blaine.
- Pues… pondremos una canción con un buen ritmo… - el Sr. Schue me miró a mí – Luego, cantaremos una canción original – desvió la mirada a Rachel – Para acabar con una canción en la cada uno de ustedes pueda cantar un verso. De esta forma mantendremos la armonía y la unidad que un coro debe tener.
- Me parece genial – exclamó Finn con una sonrisa –Y ¿quién sabe escribir canciones? – todos se miraron entre sí y yo fulminé con la mirada a mi ex amiga.
- Debería ser Rachel quien la escriba, ya que fue su idea – soltó Santana, quien había estado extrañamente silenciosa.
- Concuerdo con Santana – dije yo. Tal vez nos odiáramos, pero sólo porque ambos somos igual de venenosos con las palabras.
- Lo dices solamente porque tu no eres capaz de crear una canción – rebatió Rachel.
- Estás… ¿desafiándome? – sonreí sin humor. Si algo no podía soportar, era que me dijeran que no era capaz de hacer algo.
- Tómalo como quieras – escupió, cruzándose de brazos y volteando a ver al frente, haciendo que su cabello se agitara.
- Pues ya verás cuando llegue con la mejor canción de la historia – afirmé, temiendo que mis palabras se volvieran en mi contra.

El club entero volteó a mirarme con incredulidad, pero yo me mantuve firme.

- Kurt, si quieres escribir una canción tu solo, está perfecto – comenzó a decir el Sr. Schue – Pero de todas maneras, los demás se esforzarán en crear un canción también. Todos pueden hacerlo – los animó.

¿Y ahora de dónde demonios sacaré inspiración suficiente para escribir una maldita canción? Y no cualquier canción, sino una que sea buena. ¿Por qué rayos abrí la boca?

El ensayo acabó, en medio de pequeñas discusiones de sobre qué escribir y si podían hacerlo en parejas. Yo sólo me limité a mantenerme en silencio, tratando de buscar en mi mente todas las palabras que rimaran, intentando formar frases y anotándolas mentalmente.

En cuanto llegara a mi cuarto, me pondría de lleno a hacer esto.




- Eres muy valiente – dijo Blaine, con un deje de sarcasmo en su voz – Entrar en el glee, y ofrecerte para escribir una canción… Realmente me sorprendiste.
- Me gusta sorprenderte – murmuré fingiendo desinterés, mientras tachaba la frase que acababa de anotar en mi libreta - ¿Puedes dejarme trabajar? – señalé las hojas esparcidas por la mesa, mirándolo serio.
- Por supuesto – alzó las manos con inocencia – Sólo quería decirte que puedo ayudarte con la música, una vez que tengas la letra… ¿Sí sabías que sé tocar el piano? También la guitarra, el violín…
- ¿Ahora presumirás lo talentoso que eres? – lo interrumpí molesto – Será mejor que busque un mejor lugar para crear.

Me puse en pie y subí las escaleras, encerrándome en mi cuarto.

"… Alguna vez diremos lo que sentimos, en lo profundo de nosotros… Derribar todos los muros…”

Escribí en la página, luego de arrancar la anterior y lanzarla al suelo. Por fin una línea que dijera algo con sentido…

Si era plenamente sincero conmigo mismo, nada coherente había venido a mi mente hasta que Blaine me habló. Pero no puedo escribir una canción pensando en él, no porque no pueda, sino porque ciertamente sería una muy triste… Sin embargo, él me inspira y… ¿por qué no aprovechar aquello?

“…Imagina que soy lo suficientemente bueno... Si pudiéramos elegir a quienes amar. Pero resisto y me mantengo fuerte, preguntándome si todavía nos pertenecemos...”

Lentamente las palabras inundaron mi mente, mientras recordaba aquella vez que nos besamos, nuestras desveladas, bebiendo leche tibia… sus manos, sus ojos, su cabello… Su sonrisa y la expresión de su rostro cuando se ríe… su voz profunda, la textura de su piel, la electricidad de su tacto… Todo lo que sentía al pensar en él, lo plasmaba en el papel.

“…Parece que ningún lugar es seguro para ir, y es una pena… Porque si sintieras lo mismo, ¿Cómo saberlo?...”

Pasé mi tarde sumido entre las hojas de mi libreta, ordenando las frases, formando estrofas e imaginando una melodía que le diera movimiento a las palabras, hasta que mi celular me interrumpió. Elliot.

- Hola, Elliot – saludé feliz de escucharlo nuevamente.
- Ya guardaste mi numero en tu móvil, eso es algo bueno – bromeó.
- Somos amigos, ¿no?
- Por supuesto que sí – rió – Kurt, sólo te llamaba para preguntar a qué horas sales de clases y en qué instituto estás.
- ¿Ya… ya estás en Ohio? – pregunté emocionado.
- No, pero mañana estaré allá, y quiero pasar por ti – explicó.
- Genial.

Luego de aclararle mi horario de salida y el nombre del instituto, finalicé la llamada. Dejé que una gran sonrisa se formara en mi rostro, imaginando el increíble día que tendría mañana.

Bajé a la sala, conservando mi agradable estado de ánimo. Por ahora tenía motivos; casi acaba mi canción y Elliot vendría a verme.

Una triste y suave melodía llegó hasta mí, desde la primera planta. Silenciosamente caminé siguiendo el sonido, encontrándome con un muy concentrado Blaine, frente a un teclado eléctrico, paseando sus dedos con destreza sobre las teclas, creando aquella increíble tonada. Me pregunto qué pensamientos lo motivan a tocar así. ¿Pensará en mí, como yo en él? ¿Seré alguna clase de inspiración para la tristeza en ella?

Choqué descuidadamente con el sofá, alertando a Blaine de que no estaba solo. Abruptamente se detuvo, volteando a ver cómo me pasaba la mano por la pierna que me había golpeado.

- Lo siento… no quise interrumpirte – dije, sentando y fingiendo que era eso lo que tenía planeado.
- No, no… yo… sólo estaba matando el tiempo – se rascó la cabeza, como si no supiera si continuar tocando o desconectar el aparato.
- Es muy linda… – comenté, cogiendo una revista de la mesilla y hojeándola sin ver nada en realidad – También triste.
- Suelo dejar que sea mi estado de ánimo quien me guie para componer – aclaró, presionando teclas al azar.
- O sea que, ¿estás triste? – curioseé, sin apartar la mirada de la revista en mis manos.
- Algo así… - contestó – Es triste cuando… sientes que quieres a la persona que se hace odiar…
- ¿Tina hace que la odies? – me burlé, conservando mi posición, aunque quería carcajearme de lo que acababa de decir Blaine. ¿Qué cosas hará Tina para que él sienta que la odia?
- Ella… ella y yo ya no estamos juntos.

Me quedé de piedra al oírle decir eso. Mis manos dejaron de cambiar las páginas de la revista y mi vita se clavó en un punto fijo. Blaine… ¿estaba libre?

- La verdad es que nunca lo hemos estado… - no podía con lo que estaba escuchando y realmente me estaba significando un gran esfuerzo mantener mi postura serena – Nos vieron juntos en el instituto y luego todo el mundo asumió que salíamos…. Pero eso jamás pasó.

Recordé las incontables veces que los había visto besándose en los pasillos. Si eso no era salir, ¿entonces que era? Aunque también arribó a mi cabeza el recuerdo de aquella vez que le pregunté si estaban saliendo… él jamás confirmó nada, sólo dijo que ella era una chica bonita después de todo, pero no quiso responder a mi pregunta.

- Pero, yo los vi besarse muchas veces – musité, arrugando levemente la revista con la presión de mis manos.
- Besarse no es salir – le restó importancia como si nada.

¿Acaso esa era la visión que Blaine tenía de las relaciones? ¿Por eso quedaba libre de culpa luego de besarme a mí? ¿Para él besarse no significaba nada?

- Estás… - me puse de pie y arrojé la revista con violencia sobre la mesilla – estás demente – solté con los dientes apretados.

Luego, regresé a mi cuarto. Tenía mucho que pensar y analizar con la nueva información adquirida, porque aun quedaban muchas cosas que no calzaban en el puzle. Seguro que las respuestas se encuentran en su diario, pero dudo que pueda acceder a él por ahora.

Aun no comprendo qué demonios pasa por la cabeza de Blaine. ¿Quién ilusiona a alguien sólo porque sí? Porque Tina parecía muy convencida de que realmente eran novios, si incluso me abofeteó por besarlo y todo. Eso no lo haces a menos que tengas algún título o formalidad con la otra persona, y si no eran novios, ella no tenía derecho de reclamar nada. A no ser que ella tampoco lo supiera.

Masajeé mis sienes en busca de algo de tranquilidad. Mi cabeza estaba trabajando a un doscientos por ciento y no sentía que fuera saludable para mí.

Me dormí sobre la cama, tal como me quedé anoche. Moría de frío y temí volver a enfermar. No podía permitírmelo, mucho menos hoy que vería a Elliot.

Para evitar mis temores, me vestí muy abrigado, usando mi bufanda a rayas, que Mercedes me regaló hace un año y mi abrigo azul marino.

Al bajar las escaleras, me topé con Blaine en la isla de la cocina, pero preferí ignorarlo. Aun no deseaba hablar con él, y lo ocurrido ayer no dejaba de dar vueltas en mi cabeza.

- Bueno días – saludó él, mirándome con una expresión extraña.
- Lo serán para ti – respondí malhumorado.

Colgué mi bolso al hombro y salí de casa, saltándome el desayuno. Seguía enormemente molesto con el hecho de que mi padre no me compara un carro aun. Bastó andar un par de calles, para arrepentirme del todo. Estaba congelándome y clima frío no ayudaba de nada. ¿Será que se pondrá a nevar? ¡Dios! Espero que no.

El sonido de un claxon me alertó. Continué caminando, pero entonces un carro negro se detuvo a mi lado y el claxon sonó nuevamente.

Volteé a ver y Blaine me miraba a la espera de mi reacción.

- Te llevo – no era una pregunta.
- No gracias, prefiero caminar – porfié.
- No seas terco y sube – insistió. Yo me morí de ganas de abrigarme en su carro, poner la calefacción al máximo y viajar con él al instituto, pero no daría mi brazo a torcer.
- He dicho que caminaré – dicho esto, aceleré el paso a sabiendas que no podría andar más rápido que él.

Sentí que se bajaba y comencé a dar zancadas más largas. No llegué lejos. Él se puso frente a mí y me detuvo, derritiendo el frío de mi cuerpo con su mirada.

- Por favor… - había súplica en sus palabras – No quiero que vuelvas a enfermarte…

Me tardé en responder, sólo para hacerle creer que realmente me desagradaba la idea de viajar juntos, aunque fuera así.

- No esperes ni media palabra de mí – comenté, retrocediendo lo que anduve y subiéndome de copiloto. Él, sonriendo con disimulo, rodeó el vehículo y se acomodó frente al volante.

En cuanto entró al parqueadero y detuvo el carro, salté fuera y caminé, dejándolo tan atrás como pude. No deseaba que nada que saliera de su boca, arruinara el buen humor que me quedaba por ver hoy a Elliot.

Espero que este día pase rápido.


Al parecer, cuando anhelas algo con tantas ganas, es peor… Más lejano se vuelve. Pero al menos ya habían acabado las clases y a mi celular había llegado un texto de Elliot, diciéndome que estaba esperándome en la entrada.

Casi corrí, y en cuanto lo vi… me lancé sobre él en un abrazo. Tal vez no fuera lo más acertado, pues no nos conocíamos tanto como para tener esa confianza, pero… ahora sólo contaba con él, y saber que se quedaría por un par de semanas me hacía verdaderamente feliz.


- Woah, Kurt – rió él, correspondiendo a mi abrazo – No pensé que me extrañaras tanto.
- Como crees – solté, liberándolo de mi abrazo – Es sólo que necesitaba un abrazo desde hace mucho – encogí un hombro y medio sonreí.
- Eres tan… dulce – sus dientes perfectos formaron una sonrisa - ¡Hey! Y me presentarás al causante de tus tragedias – preguntó, alzando la cabeza por encima de la mía, como si realmente lo buscara – Me intriga saber si es más guapo que yo.
- Lo es – dije, pero me percaté luego – Quiero decir, sí es guapo… pero… no es… o sea…
- Tranquilo, mi ego está intacto – me frenó, poniendo sus manos sobre mis hombros – Entonces… ¿nos vamos al cine?
- ¡Por supuesto que sí! – exclamé, dando pequeños brinquitos.
- Pareces un niño pequeño así – se burló.
- Eso es porque eres mayor que yo… ¿Cuántos años tienes? – quise saber, mientras salíamos a la intemperie.
- Veintidós – alzó las cejas repetidas veces en un gesto muy divertido, yo sólo reí – Y tú has de tener no más de dieciséis.
- ¿Qué? – Chillé - ¿Tan inmaduro me veo? – él asintió sin remordimientos – Pues, para que sepas, en mayo cumpliré dieciocho.
- Woah – agitó las manos riendo – Que mayor – continuaba burlándose, pero no me importó. Al contrario, reí con él.
- ¿Kurt? – me volteé a mirarle, pero no había sido Elliot quien habló. Me giré aún más y sus ojos me capturaron con la guardia baja. Parecía molesto, y muy confundido - ¿Quién es él? – preguntó, señalando a mi amigo.
- Blaine… él es… - el chico a mi lado dio un paso hacia Blaine y le tendió la mano en saludo.
- Elliot Gilbert – se presentó. Su saludo fue recibido, aunque no de muy buena forma.
- ¿Es… amigo tuyo? – dudó, conservando su expresión de desconcierto.
- Sí, Blaine… - comenzaba a cabrearme con el interrogatorio - ¿Alguna otra pregunta? – él me miró fijamente - ¿No? Pues que bien, tenemos que irnos – tomé el brazo de Elliot y lo insté a moverse de una vez - ¿Qué película veremos? – dije, para llamar la atención de mi amigo y que apartara la vista de Blaine.
- No lo sé… no he pensado en ello – él me señaló su carro, y ambos nos subimos.

Blaine no se movió de su lugar. Nos observó marcharnos sin hacer ni el más mínimo movimiento. Sus ojos nos siguieron, hasta que ya no les fue posible hacerlo. Casi me dio miedo verlo así.

- ¿Ese no es el chico del que me hablaste? – quiso saber Elliot, volteando a verme. Yo asentí, torciendo el gesto - ¿Por qué no me lo advertiste?
- ¿Para qué? – dudé.
- Pues, te hubiera cogido de la mano, o pasado un brazo por los hombros – yo negué enérgicamente ante la posibilidad de que eso pasara.
- No, ni de coña – arrugué la nariz - ¿Qué lograríamos con hacer eso?
- Probar mi teoría – se encogió de hombros como si nada – Le gustas, eso se percibe en cómo me asesinó con la mirada.
- Elliot… yo no… no soy ese tipo de chico – enfaticé aquello – Creo que si realmente he de gustarle a alguien, no necesito hacer nada de eso. Él debería darse cuenta solo de lo que siente por mí.
- Confía en mí… a veces los hombres necesitamos un empujoncito – me guiñó un ojo y yo sonreí.
- Lo cierto es que, aunque así fuera… él y yo no podemos estar juntos – expliqué – Es un amor imposible, platónico y un fracaso seguro.
- ¿Por qué lo dices? – me cuestionó – ¿Embarazó a alguien? ¿Nacieron de la misma madre? ¿Está casado? – solté un suspiro apesadumbrado – Si no es así… nada impide que estén juntos.
- No lo entenderías, las cosas son mucho más complicadas que eso – comenté, dibujando un circulo con mi dedo, sobre el cristal empañado.
- Okay, dejemos ese tema de lado – propuso, encendiendo el radio - ¿Te parece si mañana vamos a patinar? Oí que abrieron una pista de patinaje en el centro comercial…
- Claro que me parece – confirmé, haciéndole un rostro al trazo circular – Aunque te advierto que soy un asco patinando.
- No te preocupes, yo puedo enseñarte – tomó mi mano y le dio un pequeño apretón.

El resto del trayecto, continué dibujando en el cristal. Lo dibujé a él, Blaine, junto a mí, tomados de la mano, dentro de un corazón. En cuanto vi las manos unidas como una sola, limpié la ventanilla con mi antebrazo. No podía con estos sentimientos. Estaba teniendo una gran disputa emocional, y no tenía una idea de cómo acabaría.

La película estuvo genial, y la compañía aún más. Con Elliot siempre tenía la sensación de conocernos de toda la vida. Era cómodo estar con él, contarle mis problemas y decirle que sus consejos estaban mal. No reímos de todo y criticamos la comida del cine. Fue una velada realmente increíble.

- Bien… en la puerta de tu casa, tal como acordamos – dijo en cuando aparcó.
- Me lo pasé genial, gracias Elliot – le di un abrazo breve y un beso en la mejilla, para luego bajar del carro – Nos vemos mañana – exclamé, agitando mi mano en despedida.

En cuanto entré a casa, me encontré con Blaine sentado en el sofá, quien me lanzó una mirada afilada. Yo lo ignoré y fui a la cocina por algo de beber. Obviamente él me siguió.

- ¿Lo has pasado bien con tu amigo? – recalcó en exceso la palabra “amigo”, diciéndola casi con odio.
- Sí, ¿por qué? – respondí cortante.
- Y, ¿se puede saber de dónde le conoces? – estaba de broma si pensaba que le daría explicaciones a él.
- No – bebí mi vaso de zumo.
- ¿Qué? – frunció el ceño.
- Me hiciste una pregunta y yo te la estoy contestando – expliqué, algo molesto – No tengo por qué decirte de donde conozco a Elliot. Ahora, si me disculpas… Voy a mi cuarto, tengo trabajo pendiente.
- ¿Escribir una canción, por ejemplo? – soltó, tratando de pillarme.
- En realidad, crear la música, porque la letra ya la tengo – se quedó de piedra.

Tal vez él me creía incapaz de poder componer una canción. Qué bueno es sorprenderlo así.

Subí los escalones, mientras soltaba un suspiro. Sinceramente no esperaba que la idea de Elliot funcionara, aunque me negaba rotundamente a creer que los motivos por los cuales Blaine acababa de interrogarme fueran… celos.

Sólo está molesto porque por una vez en su vida, alguien no pone su atención en él. Debe sentirse mal. Bueno, yo lo sé bastante bien… y es horrible.

Me senté sobre mi cama al estilo indio y pasé las manos por mi rostro, intentando enfocarme en lo que debía hacer ahora. Tratar de componer una puta melodía que convirtiera aquella letra en algo maravilloso y digno de admiración. Creo que no lo tenía nada fácil. ¿Cómo se supone que haga eso si no sé tocar ningún instrumento? Sólo se cantar y una canción acapella, no será lo suficientemente grandiosa como para taparles la boca a los ñoños de club glee.

Necesitaría ayuda… y me aterraba darme cuenta de que el único que puede solucionar mi problema es… Blaine.

¡No, no, no! ¡De ninguna manera! No voy a dejar mi orgullo de lado. No puedo… porque es lo único que me queda, y no quiero perderlo también.

Aunque por otro lado, no contaba ni siquiera con un piano de juguete como para crear ni la más simple melodía. Esto era una putada.


No sé en qué momento me dormí, pero desperté a las tres de la mañana, como si mi antiguo despertador nocturno se hubiese vuelto a activar.

- No vas a dejar que te ayude, ¿cierto? – preguntó él a mi espalda. Esta noche yo no estaba bebiendo leche ni tampoco lo haría. Me encontraba sentado en la orilla del sofá y pasaba las manos por mis piernas, para conservar el calor. Aquella noche estaba particularmente fría.
- No lo necesito – negué lentamente, manteniendo mi mirada perdida en un punto muerto.
- Sabes que sí… y yo sólo quiero enmendar un poco lo que ha pasado entre nosotros – se sentó junto a mí y detuvo una de mis manos, entre la suyas – Mira, hemos sido egoístas e inmaduros… Y ha estado mal, pero aún estamos a tiempo de arreglarlo.
- No hay nada que arreglar, porque no tenemos nada – susurré sin mirarle – No somos hermanastros, no somos amigos, ni mucho menos algo más que eso… ¿Qué somos? – Cuestioné retóricamente – Nada.
- Que no seamos nada, no quiere decir que tú no signifiques nada para mí – respondió, robándome el aliento. ¿Qué era exactamente lo que pretendía diciendo algo así?
- ¿Esto es por Elliot? – Quise saber - ¿Te ha molestado que te ignorara por salir con él?
- No – dijo con voz firme – Me ha dolido darme cuenta de que puedes irte de mi lado… - sus ojos me miraron llameantes. La sinceridad en ellos era avasalladora.
- No es como si eso te afectara… - su expresión ceñuda, detuvo mis palabras.
- Lo hace… - creí que diría algo más, pero en cambio, puso su mano en mi mejilla y se aproximó para besarme.

Todos los puntos nerviosos de mi cuerpo saltaron en respuesta. ¿Debería besarlo? ¿Será prudente hacerlo? Después de todo lo que ha pasado, no estoy muy seguro… Pero sus ojos… y su boca… ¡A la mierda!

Apreté mis párpados con fuerza y dejé que nuestras bocas se encontraran en un beso suave, dulce y triste… Sí, pude identificar con claridad la tristeza de parte de Blaine. Él lucía realmente afectado con todo este asunto, pero no entendía por qué.

Su mano sobre mi mejilla, me acarició con delicadeza, mientras que la otra mantenía su agarre con la mía, sobre mis piernas. En medio de la oscuridad, interrumpida sólo por el resplandor de una lámpara, nos besamos largamente, sin apuros, ni esperando llegar a más.

Si era plenamente sincero conmigo mismo, le extrañaba. Extrañaba encontrarnos por la madrugada, extrañaba beber leche tibia frente a él en la isla de la cocina, extrañaba incluso nuestras discusiones tontas, y robarle una tostada al desayuno…

Nos separamos, por falta de aire, sin alejarnos del todo, manteniendo nuestras frentes unidas. Esto era incómodo ahora, porque no sé cómo se supone que deba mirarlo.

- Es… es tarde… yo… mejor me voy a dormir… - titubeé y me puse de pie, pero él me sostuvo del brazo para que no alcanzara a moverme, parándose frente a mí.
- No… no quiero que te vayas así… - susurró lentamente – Necesito decirte algo… con respecto a lo que pasó en la fiesta… yo…
- Blaine, por favor… no sigas con eso… ya lo hemos aclarado y… no quiero tener que volver a oírlo – lo detuve. Nuevamente intenté regresar a mi cuarto, pero él no me dejó ir.
- Era cierto… - se apresuró en decir – Lo que te dije en el armario… es cierto – enfatizó la última frase.
- No sé de qué hablas – me hice el desentendido. No podía hablar en serio.
- Kurt, tu… tu me gustas… me gustas mucho, yo… - le tapé la boca con una mano. No podía dejar que siguiera hablando, porque si era parte de un juego, iba a herirme demasiado.
- Cállate… no quiero escucharlo… no quiero – las lágrimas picaron por salir, pero las retuve – No te imaginas cuánto daño me hace.
- No… no estoy mintiendo… - quitó mi mano de su boca con delicadeza – Realmente me gustas…
- ¿Desde cuándo? – pregunté molesto.

El bajó la mirada y soltó un suspiro apesadumbrado. Me dolía pensar en que sólo estaba confundido conmigo. Yo no podía gustarle; primero, porque se supone que es hetero, aunque no del todo. Segundo, hasta hace muy poco tenía novia, no una gran novia, pero una al fin y al cabo. Tercero, él me detesta, siempre me ha tratado de egocéntrico y superficial, entonces… ¿Por qué le gustaría? Yo no podría gustar de alguien así, que tantos problemas le traiga a su vida y que tenga la cabeza hueca. No, Blaine sólo está confundido y eso es todo. Muchas cosas producen “mariposas en el estómago”… el hambre, por ejemplo.

- ¿Sabes qué? – comenté, para no darle lugar a responder – No necesitas hacer esto… Es mejor que te tomes un tiempo para pensar las cosas, creo que sólo estás mezclando las cosas y yo no quiero equivocarme contigo – me miró contrariado, sin saber que decir – Si realmente siente aquello que afirmas, entonces defínete, sal del armario y deja de jugar… Si no es así, por favor ya no me busques… no pretendas que esté disponible para ti cada vez que quieras enrollarte con alguien, porque yo puedo ser muchas cosas, pero no soy el juguete de nadie…
- Kurt, no es así…
- No, hablo enserio… - lo interrumpí – Ni siquiera estoy molesto, porque puedo entender que estas cosas pasen… Sólo estoy dándote un pequeño consejo… Buenas noches.

Me encerré en mi cuarto y me prometí a mi mismo no volver a salir de él durante las noches. Si le había pedido a Blaine que no me buscara, yo tampoco debía hacerlo, ni darle lugar a que me encontrara. No quería sufrir por tener una falsa ilusión con él. Me gusta demasiado como para dejar que me lastime. Sólo no quiero acabar odiándolo por algo que él no puede manejar.

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Mensaje por Invitado el Mar Dic 09, 2014 7:44 am

Me alegra que Eliott y kurt sean amigos y al fin Blaine pone sus sentimientos a la luz , espero haga algo para que kurt este con el ,estoy deciando que comience klaine . Amo tu FIC sos una genio , besos.

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Helidra el Mar Dic 09, 2014 11:05 pm

holis!!!!!!!!!!!!!! gracias por actualizar, pero aun  quiero que Kurt tenga justicia, creo que Blaine es muy egoísta y presuntuoso, espero mas celos, muchos mas celos.

quiero que las amigas de Kurt le pidan disculpas!!! y que luego lo convenzan de perdonar a Blaine por bruto!!! mas celos por favor!!!!!! Elliot es lo máximo.

sigue pronto porfis!!!!!!!!!!!
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Dic 21, 2014 10:30 pm

Hola, por aquí paso dejandoles un capítulo, antes de que ya mañana no pueda.

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Capítulo 15: “Celos”


- ¡Yo abro! – grité, mientras bajaba las escaleras a toda prisa, evitando que alguien se me adelantara – Elliot, ¿qué tal estás? – saludé a mi amigo, de pie en el umbral de la puerta, tratando de calentar sus manos con su aliento.
- Muriendo de frío, pero bien – rió y luego besó mi mejilla – ¿Nos vamos ya? Estoy extrañando la calefacción de mi carro.
- Es que… aun no estoy listo… - dije avergonzado, recordando su advertencia de ayer de no retrasarme.
- Lo supuse – rió, torciendo el gesto, pero luego dejó que una enorme sonrisa asomara en su rostro – Pero, no importa, te esperaré.
- Por supuesto, pasa – le indiqué la sala y regresé a la segunda planta a toda prisa.

Me posicioné frente al espejo y acomodé mi cabello a la carrera, apuntando mentalmente el hecho de que tendría que olvidarme de ello luego, cuando me abrigara. No, me negaba rotundamente a poner un sombrero o una gorra sobre mi estilizada cabeza.

Rebusqué en mi armario por alguna chaqueta, una bufanda y un par de guantes. Até los cordones de mis botas altas y me dispuse a bajar. Me quedé a mitad de las escaleras cuando vi la espalda de Blaine, de pie en la sala. Estaba manteniendo una charla muy poco cortés y acababa de oír mi nombre salir de sus labios.

- Entonces, ¿lo llevarás a patinar? – preguntó brusco - ¿No crees que eso no lo hacen los amigos? Suena más a una cita.
- Oye, Blaine… - respondió Elliot con evidente diversión – Yo no sé cómo pasas el tiempo con tus amigos o si se golpean en todo momento y juegan videojuegos… Pero, no sé si lo has notado… Kurt no es así, él es diferente…
- ¿Por qué es gay? – Blaine parecía ofendido.
- Nada de eso, yo también soy gay… y es así como nosotros pasamos el tiempo juntos – trató de aclarar.
- ¿A qué te refieres con pasar el tiempo juntos? – el moreno no dejaba de lanzarle preguntas para pillarlo en algo.
- Tiempo juntos como amigos – dijo con cansancio – Mira, sé que son algo así como hermanos, pero creo que estás siendo un poco exagerado…
- ¿Exagerado? – chilló con sarcasmo – Eres un completo desconocido y has venido a llevarte a Kurt. Me preocupo por él porque le quiero, ¡por supuesto que voy a hacer un drama de todo esto! – elevó la voz y yo ya estaba llegando al límite de mi paciencia y también al final de las escaleras - ¡No me das buena espina! ¡Desconfío plenamente de ti!
- ¡Pero yo no! – exclamé cabreado, entrando en escena – Elliot, por favor vámonos, ¿sí?
- ¿Te irás así nada más? – se escandalizó Blaine.
- ¡Cálmate psicópata! Entiende que no puedes venir a hablarles así a mis invitados, es molesto y pareces un completo demente – rezongué y jalé del brazo a Elliot, para salir de una vez por todas de casa.
- Un gusto hablar contigo – bromeó mi amigo, recibiendo una mirada asesina de parte del moreno.

Salimos rápidamente hacia su carro y nos largamos del frontis de mi casa.

- ¿Aun sigues dudando de lo que te digo? – Elliot rió.
- Sólo cállate y conduce – le ordené con cara de pocos amigos.

Al llegar a la pista del centro comercial, me sentí mucho mejor. Había estado tan colérico con la actitud atrevida de Blaine, que olvidé a dónde veníamos.

Bajamos y pagamos el ticket de entrada, eligiendo un par de patines cada uno y riendo mientras tratábamos de andar.

Elliot lo hacía de maravilla, en cambio yo, aun no lograba soltarme de la barandilla que rodeaba la pista.

- ¡Vamos, Kurt! – me instaba él – No vas a pasarte todo el tiempo ahí, ¿o sí?
- ¡Es que no puedo! – me quejé – Si me suelto, voy a partirme el culo.

Elliot rió a mandíbula batiente, deslizándose hacia mí.

- Mírame, te tomaré de las manos y andarás así, conmigo, ¿de acuerdo? – me sostuvo por los antebrazos y yo lo miré aterrado – Confía en mí, no voy a dejarte caer.
- Eso no es lo que me complica… - confesé – Me molesta caerme y que esta gente se ría de mí. Es humillante.
- No debes fijarte en los demás, sólo concéntrate en mi mirada, ¡vamos! – me jaló con suavidad y sin darme cuenta, ya estaba bastante lejos de la orilla como para regresar – Lo estás haciendo, ¿ves?
- ¡Oh por Dios! ¡Estoy patinando! – reí con nerviosismo contenido.

Nos deslizamos uno frente al otro, por incontables minutos, riendo todo el tiempo. Elliot era un excelente profesor y no le importaba patinar de espaldas para que yo me sintiera más seguro.

- Okay, ahora, sólo te sostendré con una mano – me advirtió, dejando mis antebrazos libres y cogiendo mi mano derecha, entrelazando nuestros dedos - ¿Puedes patinar mejor ahora?
- Creo que sí – confirmé con una risita.

Efectivamente podía andar mejor, con algunos desequilibrios de vez en cuando, pero ya andaba con mayor confianza, gracias a Elliot. Mientras él intentaba dar un giro, desvié la mirada hacia la entrada de la pista, encontrándome con unos ojos color miel.

¡No puede ser! Era Blaine, pero… ¿qué demonios estaba haciendo aquí?

Él se desapareció en medio de la gente en cuanto fijé mi mirada en él. ¡Maldito! ¿Estaba espiándome?

- ¡Kurt! ¡Cuidado! – oí la advertencia de mi amigo, y entonces alguien me arrolló, lanzándome de espaldas al suelo congelado.
- ¡Oh, mierda! – me quejé, intentando levantarme – Mi culo… aahg… - lloriqueé. Elliot estuvo junto a mí en segundos y me ayudó a poner en pie.
- ¿Estás bien? – él pasó una mano por mi chaqueta, quitando el polvo de nieve en ella - ¿Por qué no estabas prestando atención? Te dije que no te desconcentraras, hay demasiada gente aquí.
- Sí, lo sé… es que… - no podía decirle que Blaine había venido a espiarnos, porque no quería arruinar lo bien que estamos pasando el rato – Es… bueno, soy nuevo en esto, ¿qué esperabas?
- Por favor, no dejes de mirar al frente, ¿okay? – Pidió, con una sonrisa de lado – No quiero que llegues lastimado a casa… Sino, será a mí a quien lastimen – torció el gesto de forma divertida y me tiró para que regresáramos a patinar.

Dimos una vuelta completa sin que yo cayera o fuera nuevamente arrollado, pero entonces, Elliot se detuvo frente a mí y me tomó por los hombros.


- Tienes la nariz roja como Rudolph, el reno – se burló – Y ni siquiera te has puesto un gorra – negó reprobatoriamente con la cabeza, quitándose su felpudo gorro y acomodándolo sobre mi cabello – Así está mucho mejor.
- No quiero que te desabrigues sólo por mí – me quejé, apartando el flequillo que ahora estaba aplastado contra mi frente – Morirás de frío.
- Soy como una roca, no te preocupes – le restó importancia, acariciando mis mejillas con sus pulgares enguantados, mirándome fijamente a los ojos. Nos quedamos viendo largamente, por lo que inevitablemente me sonrojé. Parecía como si quisiera añadir algo o hacer algo más, pero no sabía cómo. Finalmente desvió la vista hacia otro lado – Bien, continuemos, se nos acaba el tiempo.

Al margen del incidente con Blaine al salir de casa y luego en la pista, puedo decir que me lo pasé increíble con Elliot. Es un amigo increíble, además de atento y divertido. Sabe escuchar y aconsejar, también sacar sonrisas en todo tipo de situaciones.

- Muy bien, nuevamente, sano y salvo en casa – dijo, al aparcar.
- Ha sido un día maravilloso – comenté, quitándome el cinturón de seguridad – Definitivamente tenemos que repetirlo.
- Estoy de acuerdo, pero la próxima vez, lo haremos en Nueva York – propuso y yo solo negué con la cabeza riendo - ¿Irás a visitarme algún día?
- Claro que sí Elliot, ¿qué clase de amigo piensas que soy? – fingí estar ofendido y él revolvió mi cabello en un gesto tierno.

La luz del pórtico se encendió, y entonces supe que mi padre o, en el peor de los casos, Blaine, estaba mirándome por la ventana.

- Bien, ¿nos veremos mañana? – quise saber.
- Tenlo por seguro – sonrió ampliamente – Vamos a almorzar juntos.
- Genial – asentí gustoso y besé su mejilla para bajar del carro.

Me despedí con la mano, una vez que llegué a los escalones, mientras que él se marchaba. La puerta se abrió y Blaine me miró con los ojos entrecerrados.

- Buenas noches – dijo cargado de sarcasmo. Yo me negaba a que arruinara mi estado de ánimo.
- Increíbles, diría yo – solté, con la más genuina de mis sonrisas.
- Al parecer, te lo has pasado muy bien con… ¿cómo se llama? – fingió pérdida de memoria y yo solo reí antes de contestar.
- Elliot, él es tan divertido… Nunca me la había pasado tan bien con alguien – podía ver la ira llamear en sus ojos, pero lo estaba disfrutando. No le venía nada de mal sufrir un poco – Bien, me voy a mi cuarto… Patinar con Elliot, me ha dejado agotado – recalqué las palabras claves y le vi arder de furia, mientras yo, conservando mi impecable sonrisa, subí a la segunda planta.

Al cerrar la puerta tras de mí, solté el más cargado de los suspiros. Estaba mentalmente acabado. Tenía a mi cabeza procesando cosas a capacidad máxima y ya no podía más.

Sobre mi escritorio divisé la libreta en donde estaba escrita la canción que aún no tenía melodía. Tal vez debería hacer algo al respecto. Sólo me queda un día y no he acabado.

Tanto tratar, logré hallarle un ritmo al coro. Sabía que así sería mucho más fácil luego desarrollar las estrofas.

Will we ever say the words we’re feeling (Alguna vez diremos lo que sentimos)
Deep down underneath it (en lo profundo de nosotros)
Tear down all the walls (Derribar todos los muros)
Will we ever have a happy ending (¿Tendremos alguna vez un final feliz?)
Or will we forever only be pretending (¿O simplemente estaremos fingiendo siempre?)
We will always be pretending (Siempre estaremos fingiendo)

Quizás sólo debiera pedirle al tipo raro, que siempre está sentado frente al piano en el salón del coro, que me ayude con el resto. No creo que para él sea algo del otro mundo.

Como llevaba un buen rato cantando el coro, para no olvidar la melodía, me lo sabía a la perfección. De seguro cuando lo cante frente a todos, van a morirse de envidia.

Me dormí temprano y desperté al día siguiente por la ruidosa forma de caminar de mi padre.

- ¡Es tarde, Kurt! ¡Venga, levántate ya! – Vociferó asomando la cabeza por la puerta – Hace mucho que no desayunamos todos juntos.
- No quiero – respondí con la cabeza pegada a la almohada. Dudaba que me hubiera entendido.
- Vendré en cinco minutos, y si no estás vestido, te arrojaré un jarro con agua – amenazó en medio de las risas de Alice, que le decía que me dejara dormir.

Más tarde, luego de haber desayunado, me pasé más de una hora hablando por teléfono con Elliot. Hoy no podría pasar por mí, porque tendría una reunión familiar, así que estaría ocupado.



Desde la segunda planta comencé a oír el sonido de un piano. Seguramente Blaine estaba tocando su teclado eléctrico. Pero aquella melodía se me hacía extrañamente familiar.

Decidí ir a fisgonear a las afueras de su cuarto. Mientras subía la escalera, la música se asemejaba cada vez más a algo dentro de mi cabeza, pero no podía identificar qué.

Me paré en el umbral de su puerta, que estaba entreabierta y lo observé tocar las teclas con gran habilidad. Sus ojos estaban cerrados en concentración y sus dedos presionaban las teclas casi como si no las tocara. Era hipnotizante verlo así, tan entregado, dándole vida a una música…

De pronto, como una bofetada, lo noté. Era mi canción, bueno… la melodía que ayer estaba cantando para darle forma al coro. Pero Blaine había desarrollado todo lo demás. Esto no podía ser cierto. ¿Será algo así como telepatía? ¿O acaso me escuchó cantar?

Finalmente acabó de tocar y no pude hacer más que aplaudir, haciendo que él se volteara asustado.

- Eso ha sido muy lindo… ¿de dónde te has inspirado? – la pregunta sonó con un deje de sarcasmo.
- La verdad es que… te oí cantar anoche y… luego no pude sacarme la melodía de la cabeza… así que… aquí está – sonrió de medio lado, con las mejillas sonrojadas. Se veía adorable.
- Es grandiosa, pero… recuerdo haberte dicho que no necesitaba ayuda – él me miró frunciendo el ceño.
- Lo siento, creí que te alegrarías de que te ayudara al menos con esto – su tono de voz sonó ofendido.
- Bueno, okay… aceptaré tu ayuda sólo porque debe de haberte tomado un gran trabajo y porque es grandiosa – él sonrió satisfecho – Voy por mi libreta.

Corrí a mi cuarto y regresé al de Blaine en menos de medio minuto, sosteniendo entre mis manos el cuaderno que contenía mi creación. Temía que él relacionara lo que decía la letra con lo que yo siento, aunque así sea, no deseo revelarle mis sentimientos de esta forma.

Blaine había inspirado esta canción, pero él no podía enterarse… sino, ya tendría la más importante de las batallas, perdida.

- Ya volví y… traje esto – moví la libreta en mis manos, para luego sentarme sobre la cama, ya que él estaba ocupando la silla del escritorio.
- ¿Puedo ver? – tendió su mano hacia mí, y yo dudé antes de dejarle mi cuaderno – Hmm… Increíble… - murmuró luego de leerla – Es… realmente muy emocional y… triste, pero hermosa… Has hecho un gran trabajo.
- Gracias… es… lo que se me viene a la cabeza cuando me pongo cursi – me encogí de hombros, restándole importancia.
- ¿La cantarás frente al coro? – quiso saber, mientras comenzaba a hacer sonar las primeras notas.
- La verdad, no he pensado en ello, pero… creo que sí… al menos para que los demás aprendan el ritmo y eso, ya sabes – le vi tan concentrado, tarareando la letra, mientras tocaba que me quedé tildado mirándolo.

Sus ojos bailaban dentro de sus cuencas, yendo desde el cuaderno, a sus manos sobre el teclado. El susurro grave de su voz, dándole vida a mis palabras escritas en el papel, me hacía vibrar. Si continuaba contemplándole, pronto comenzaría a hiperventilar.

Me entretuve mirando su habitación en detalle. Habían sido contadas las veces que había entrado aquí, por lo que me sentía un poco raro, como si no debiera entrar aquí. Sus posters en la pared, los vinilos en el aparador, un espejo de cuerpo entero, decorado con fotografías en las orillas. Su mesilla de noche con un cuadro de él junto a su madre y un hombre bastante apuesto. Seguramente sería su padre. Me acerqué y le observé de cerca, ambos tenían la misma sonrisa, y se le formaban los mismos hoyuelos en las mejillas. Pude ver también un cajón abierto en su armario, del cual sobresalían un par de corbatines multicolores. Anduve hacia él y me impresionó la cantidad de pajaritas que contenía aquel cajón. Blaine tenía al parecer una pequeña obsesión con las corbatas de moño.

- Hey… no estés fisgoneando – bromeó Blaine desde su posición tras el teclado – No sabes lo que puedes encontrar.

Yo negué con la cabeza y me dirigí a las fotografías en el espejo. En la primera había un grupo de chicos en uniforme. Blaine en medio, sonriendo con amplitud, como casi en todas las fotografías. Es bastante fotogénico, debo reconocer.

En la segunda, estaba apoyando su espalda en la de otro chico y ambos mirando a la cámara, pretendiendo parecer chicos rudos. El chico rubio a su lado conteniendo una carcajada notablemente.

La tercera foto parece ser de aquellas que te toman el primer día de clases, todo bien peinado y vestido a la perfección, con los zapatos relucientes y una impecable sonrisa en el rostro. Yo también tenía algunas así, aunque el resto del año asistiera de forma muy diferente.

En la cuarta, Blaine estaba junto al grupo, sobre un gran escenario, evidentemente actuando con el coro… que ahora mismo no recordaba el nombre.

La quinta y última, me provocó un pequeño remezón dentro de la cabeza. Blaine muy pegado a un chico castaño, de ojos verdes y algo más alto que él. Ambos riendo con complicidad y él acercándolo en un abrazo que no parecía ser de amigos. ¿Será ese uno de los chicos con los que Blaine se besó? Espero sinceramente que no.

Una extraña oleada de celos me calentó el cuerpo y las mejillas. Solía experimentar esa sensación cuando veía algunas chicas demasiado atrevidas cerca de Finn, pero ahora era diferente, porque ni siquiera sabía si Blaine tenía algo con los chicos de las fotos o no.

Preferí dejar de mirar las fotografías y me moví más cerca de él, apoyándome en el escritorio. Sobre éste me encontré con algo que no esperaba ver. El diario de Blaine… y estaba abierto en una página al azar.

Blaine estaba dándome la espalda, lo suficientemente concentrado para que no notara si yo estaba o no leyendo el diario, por lo que me atreví a echar una mirada rápida, mientras el continuaba tocando y murmurando frases de la canción.

Septiembre, 30.

Querido Diario:

Hoy estuve hablando con Tina acerca de Kurt... Me vi en la obligación de contarle lo que me pasaba con él, además de lo ocurrido con Cooper. Ella comprendió la gravedad de la situación y prometió ayudarme. Dijo que tenía un plan infalible.

Seguramente el plan de hacerse novios de mentira… Gran plan Tina ¡Bravo!

Esta tarde fui a casa de Puck a jugar videojuegos. Los chicos se han comportado realmente acogedores conmigo. Son muy divertidos y bastante singulares. Pero, Kurt no parece muy contento de que salga con ellos. En cuanto le dije que iría a jugar con ellos, cambió la expresión del rostro y se portó grosero conmigo.
Aunque en la madrugada lo solucionamos. Por más que me esfuerzo en no pasar tiempo a solas con él, es mucho peor... más necesito verle.

Okay, no esperaba una declaración como esa… Pero tenía que reconocer que no podía evitar sonreír ante eso. “Más necesito verle”, esa frase hizo estragos dentro de mí.

Ansioso por leer más, fingí aclarar mi garganta, al tiempo que volteaba un par de páginas más adelante. Gracias a Dios, funcionó.

Octubre, 25.

Querido Diario:

¡LO BESÉ! ¡Por Dios, lo hice!

¡Oh por Dios! No podía ser otra ocasión que narrara, ¡no! Tenía que ser precisamente esta.

Lo tuve contra mi cuerpo y lo sentí estremecerse con mi tacto. Fue mágico, increíble, y... algo que no debió pasar.
Juro que jamás planeé que las cosas se dieran así, pero al parecer, el destino conspiró en mi contra (o tal vez, a mi favor) e hizo que todo pasara como nunca pensé que ocurriría.

Mi respiración se agitó de sólo leer eso, pero me reprimí de emitir sonido alguno, para pasar desapercibido.

En un principio creí que iba a alejarse de mí y que sería un total desastre, pero correspondió a mi beso, se dejó llevar y se entregó sin más.
Llegó un momento en que sentí tantas ganas de fundirme con él que no noté cuando nos habíamos quitado prácticamente toda la ropa que teníamos puesta.

Los colores se me subieron al rostro, recordando aquella tarde. De pronto, la habitación había aumentado un par de centígrados de temperatura. Me abaniqué con una mano.

Sé que no es correcto, que lo que hacemos está mal y que no debería permitirlo, pero qué se supone que debes hacer cuando todo tu ser lucha contra tu razonamiento, exigiéndote que lo beses, ante la necesidad de su cuerpo.
Sufro de una enorme necesidad de él, y no hay otra manera de saciarla, que sentirlo junto a mí.

¡Santa mierda! Hasta con su forma de escribir, lograba despertar cosas en mí.

Pero finalmente, nada más pasó, porque Tina irrumpió con una llamada telefónica.
Me aterra darme cuenta de lo mucho que he deseado que mi móvil se hubiera quedado sin batería, para que nada detuviera lo que venía a continuación.

Choqueado con leer aquella confesión, decidí que sería mejor dejar mi lectura hasta ahí. Además de que Blaine en cualquier momento podía voltearse y atraparme in fraganti con las manos en su diario. Para evitar cualquier tipo de sospecha, cerré el diario, en lo que simulaba una tosecita grave, pero de este cayó una foto.

Con disimulo, me agaché, para regresarla a donde pertenecía, no sin antes echarle un vistazo, llevándome nuevamente una sorpresa. Era yo, en la fotografía…  




Estaba caminando por el patio del instituto con mi uniforme de Cheerio, algo molesto con la luz del sol. Volteé la foto y pude leer que Blaine había escrito algo.

Kurt en su uniforme.
Tan hermoso…  
Sep, 09.

Tuve que pestañear para aclarar mis ideas, ya que esto me desconcertaba.

¿Él me fotografió? No sabía qué pensar de todo esto. No me molestaba, pero tampoco era algo que me esperara encontrar. Ahora comprendo el dicho de que la curiosidad mató al gato.

- Creo que ya va quedando… - comentó el moreno, totalmente ajeno al sin fin de cosas de deambulaban por mi cabeza. Yo di dos pasos hacia él, para oír lo que llevaba de la canción – Reitero que lo que has escrito es asombroso… Yo no podría haberlo hecho mejor.
- Gracias.

Blaine cantó para mí, mi propia canción inspirada en él… Yo lo observé detenidamente, y él hizo lo mismo. Al parecer se había memorizado la letra en el tiempo que estuvo ajustándola a la música, pues sus ojos no rompían contacto con los míos en ningún momento.



Pasé una noche agitada, mi mente llena de pensamientos y conjeturas no me dejaba en paz, y los engranes de mi cabeza no paraban de girar como locos, buscando respuestas.

A la mañana del lunes, traía una ojeras horribles que no deseaba tener. Hoy Elliot había prometido venir a la hora del almuerzo y comer juntos. Sólo esperaba que las clases pasaran rápido.

El timbre anunció el receso y yo brinqué fuera de mi asiento como si me hubieran pinchado con una aguja. Corrí a mi casillero y metí todos mis cuadernos precipitadamente, haciendo que dos de estos cayeran. Me ocupé de meter los que aún tenía en las manos, ya recogería luego los otros.

- Ten – oí a mi lado. Blaine sostenía mis dos cuadernos y una sonrisa adornaba su rostro. Se veía siempre tan encantador.
- Gracias – tomé estos y los introduje en la taquilla con poca delicadeza – Lo siento, tengo prisa.
- ¿A dónde…? – su pregunta quedó en el aire cuando cerré la puerta del casillero de un golpe y corrí a la entrada, para esperar por Elliot.

Él no tardó en llegar, tan ataviado como siempre, con su chaqueta azul marino, adornada por cremalleras en todas partes y su cabello peinado de forma increíble. Me gustaba mucho su estilo.


- ¡Elliot! – le abracé efusivamente – Creí que no vendrías.
- ¿Y perderme las habilidades culinarias de las señoras de la cafetería de tu escuela? Por nada del mundo – se burló, pasando su brazo por mis hombros.
- Vamos.

Hacía mucho tiempo que nadie me acompañaba a la hora de almuerzo. Solía ocupar una mesa apartada, a la cual nadie quería acercarse. Era muy triste, pero la visita de Elliot me venía de maravilla.

Nos acomodamos en una mesa, sin parar de hablar. Él me contaba la odisea que fue su cena familiar y yo no paraba de reír.

- ¡No te creo! – exclamé entre risas.
- ¡Te lo juro! – afirmaba él – El zapato de tía Jane voló por la ventana… ¿Sabes lo que es buscar un zapato entre toda la nieve que había afuera?

Negué con la cabeza, y bebí un poco de mi soda. Sentí una penetrante mirada sobre mí y me volteé a ver a las mesas contiguas. Mis ex amigas me miraban sin poder creerlo. Ni siquiera se preocupaban de disimular su asombro, y tenían de qué… A veces olvidaba que Elliot era un chico realmente atractivo, con sus ojos azul celeste, su cabello y ese encanto natural, además de su bella sonrisa.

Por estar mirando a las chicas, pude ver claramente cuando Blaine entró en la cafetería. Venía feliz y tranquilo en su uniforme de Cheerio, pero al vernos, se detuvo y se ocultó tras la barra de comida para mirarnos mejor. Yo simulé no haberlo visto y continué hablando y riendo con Elliot.

No tenía necesidad de fingir que me la pasaba increíble con él, porque realmente lo hacía.

- ¿Qué harás luego? – preguntó él, bebiendo su soda.
- Pues me quedan un par de clases más y el ensayo con el club glee – fruncí el ceño y él rió.
- Aun no entiendo por qué te uniste a ese club si no te gusta – negó con la cabeza.
- ¿Para probar un punto? ¡Yo que sé! – desintegré una bolita de patata con mi tenedor -  En el momento me pareció una buena idea… Aunque ahora… ya no sé.
- Si preguntas mi opinión… - esperó a que yo le diera permiso de seguir hablando – Okay, soy un fiel creyente de que nada de lo que hacemos en esta vida es casualidad. Digamos que si tomas una decisión, nunca va a ser sólo porque sí, sino porque tenía que ser así… Tal vez haya algún propósito con el glee club.
- Esperemos que no te equivoques – reí.

Seguía sintiendo la penetrante mirada de Blaine sobre mi nuca, pero no quería voltear a verle y que se percatara de ello. Si él era capaz de saltarse el almuerzo sólo para no perderse detalle del mío, ese era su problema. Yo no tengo porque ajustarme a sus celos.

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No respondo a los comentarios por ahora porque igual ya es tarde, pero prometo hacerlo en cuanto suba el siguiente :D

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Mensaje por Invitado el Lun Dic 22, 2014 7:44 pm

HERMOSO capitulo , Blaine todo celoso awww
No tardes un beso 

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Dic 25, 2014 5:03 pm

Bueno, como les dije en el capítulo anterior, responderé a sus comentarios ahora :D

diegocrisscolfer escribió:Me alegra que Eliott y kurt sean amigos y al fin Blaine pone sus sentimientos a la luz , espero haga algo para que kurt este con el ,estoy deciando que comience  klaine . Amo tu FIC sos una genio , besos.
Kelliot me encanta.
Falta muy poco para Klaine, aunque también se viene un suceso totalmente inesperado, y muy fuerte :/
Y muchas gracias, sólo hago lo que me gusta hacer más, escribir para ustedes :D

Helidra escribió:holis!!!!!!!!!!!!!! gracias por actualizar, pero aun  quiero que Kurt tenga justicia, creo que Blaine es muy egoísta y presuntuoso, espero mas celos, muchos mas celos.

quiero que las amigas de Kurt le pidan disculpas!!! y que luego lo convenzan de perdonar a Blaine por bruto!!! mas celos por favor!!!!!! Elliot es lo máximo.

sigue pronto porfis!!!!!!!!!!!
Hola! Te juro que le pongo todos los celos que puedo a Blaine, pero no quiero cambiar demasiado la historia solo por vengarnos de él ;)
Y con respecto a las amigas, pues ya veremos como las cosas irán cambiando para nuestro Kurt. Te apoyo en lo de Elliot.

diegocrisscolfer escribió:HERMOSO capitulo , Blaine todo celoso awww
No tardes un beso 
Blaine celoso es lo que más me gusta... Y cuando escribía me acordé de la escena del 5x14 *I love Kurt, I love him, he's my fiancé, not yours, so... Back off!*

Muchas gracias por leer y comentar :D
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Dic 25, 2014 5:13 pm

Hola! Como regalo de Navidad, les dejo este capítulo y espero que lo estén pasando increíble con sus seres queridos.

Enjoy!


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Capítulo 16: “Competencia”



Aunque estaba acostumbrado a funcionar bajo presión, no comprendía porqué me sentía tan nervioso. Quizás se deba a que estoy a punto de exponer mi corazón en una canción, frente a un grupo de personas que profesan un profundo odio hacia mí.

Blaine me miró evidentemente ansioso desde el piano, como instándome a comenzar. Había tocado la introducción dos veces, y estaba próximo a hacerlo por tercera vez… cuando abrí la boca.

Face to face and heart to heart (Cara a cara y corazón a corazón)

Mantuve mis ojos cerrados, para luego abrirlos y mirar fijamente a los de Blaine.

We’re so close yet so far apart (Estamos tan cerca pero tan lejos)
I close my eyes I look away (Cierro los ojos, aparto la mirada)
That’s just because I’m not okay (Sólo porque no estoy bien)

Volteé a ver a los demás, quienes me miraban ligeramente sorprendidos.

But I hold on I stay strong (Pero resisto y me mantengo fuerte)
Wondering if we still belong (Preguntándome si todavía nos pertenecemos)

Giré alrededor del piano, desviando de vez en cuando mi mirada hacia el moreno.

Will we ever say the words we’re feeling (Alguna vez diremos lo que sentimos)
Deep down underneath it (En lo profundo de nosotros)
Tear down all the walls (Derribar todos los muros)

Blaine cantó suavemente en la segunda voz, para acompañarme.

Will we ever have a happy ending (¿Tendremos alguna vez un final feliz?)
Or will we forever only be pretending (¿O simplemente estaremos fingiendo siempre?)
We will always be pretending (Siempre estaremos pretendiendo fingiendo)

Entonces la mirada miel de él, se clavó en la mía, como si sólo hasta ese momento hubiera comprendido el verdadero significado de lo que estaba cantando.

How long do I fantasize (¿Cuánto tiempo tengo que fantasear?)
Make believe that it’s still alive (Creer que sigue vivo)
Imagine that I am good enough (Imagina que soy lo suficientemente bueno)

En aquella línea, torcí el gesto inevitablemente.

If we can choose the ones we love (Si pudiéramos elegir a quienes amar)

La frase era clara… era directamente para él, como toda la canción.

But I hold on I stay strong (Pero resisto y me mantengo fuerte)
Wondering if we still belong (Preguntándome si todavía nos pertenecemos)

Esta vez, preferí caminar hacia el frente y cantar para todos, dejando a Blaine a mi espalda, haciendo los coros.

Will we ever say the words we’re feeling (Alguna vez diremos lo que sentimos)
Deep down underneath it (En lo profundo de nosotros)
Tear down all the walls (Derribar todos los muros)
Will we ever have a happy ending (¿Tendremos alguna vez un final feliz?)
Or will we forever only be pretending (¿O simplemente estaremos fingiendo siempre?)

En esta parte, me acerqué a él y prácticamente cantamos a sólo centímetros de distancia. Él, intensamente, sin apartar sus dedos del piano y yo, con toda mi alma.

Will we always be keeping secrets safe (¿Estaremos siempre manteniendo secretos a salvo?)
Every move we make (Cada paso que damos)
Seems like nowhere’s safe to go (Parece que ningún lugar es seguro para ir)
And it’s such a shame (Y es una pena)
Cuz if you feel the same (Porque si sintieras lo mismo)
How am I supposed to know (¿Cómo saberlo?)

Me encogí de hombros ante la última línea y nuevamente caminé alrededor del piano.

Will we ever say the words we’re feeling (Alguna vez diremos lo que sentimos)
Deep down underneath it (En lo profundo de nosotros)
Tear down all the walls (Derribar todos los muros)
Will we ever have a happy ending (¿Tendremos alguna vez un final feliz?)
Or will we forever only be pretending (¿O simplemente estaremos fingiendo siempre?)

La canción acabó y, de improviso, todo mundo se puso de pie, aplaudiendo como si les fuera la vida en ello. Yo abrí los ojos sorprendido, llevándome las manos al pecho, sin comprender muy bien sus reacciones. El Sr. Schuester caminó hacia mí y me envolvió en un abrazo, palmeando mi espalda.

- Felicitaciones, Kurt – dijo él, dichoso – Esa canción es… ¡Woah! ¡Increíble!
- Am… Gra-gracias… - balbuceé, aun afectado.
- ¡Creo que ya tenemos la primera canción de la lista! – exclamó él, para todos los del club y ellos celebraron con vítores.

Sentí que alguien apoyaba su mano en mi hombro derecho. Por el rabillo del ojo, vi el perfil de Blaine, quien sonreía con algo muy parecido al orgullo.

- Si me permite… - pidió Rachel, haciéndome rodar los ojos. Ya venía a buscarle lo negativo a mi obra maestra – Kurt, tengo que reconocer que has hecho un gran trabajo y… la verdad es que… siento mucho haber dudado que fueras capaz – yo la miré con las cejas alzadas en incredulidad – Estoy hablando muy enserio. Te debo una disculpa… Ahora, gracias a ti, tendremos las canciones suficientes para ir a Los Ángeles a competir.

Tuve la sensación de que por primera vez en mi vida, estaba siendo valorado por lo que era, además de ser la primera vez en mi vida que demostraba mi verdadera esencia. Me estremecí con el pensamiento.



- ¿Emocionado? – preguntó Blaine, llevando mi maleta junto con la suya y caminando hacia su carro.
- Supongo – me encogí de hombros, restándole importancia. Lo cierto era que estaba con los nervios de punta. Esta sería la primera vez que me subiría a un avión, pero no pensaba dejárselo saber.

Había pasado demasiado rápido esta semana para mi gusto, y ya teníamos la competición frente a nuestras narices. Junto a mi canción, añadieron dos más. Una que compusieron todos juntos y un mash up de dos canciones para el final.

Para aumentar nuestras posibilidades de ganar, se tomó la decisión de que la balada fuera interpretada por una pareja... Obviamente, la votación favoreció a Rachel y Finn. En realidad, creí que le darían la preferencia a Blaine, pero no fue así. Tal vez se deba a que ahora son una adorable pareja…

Aunque debo reconocer que no me molestó tanto como esperaba, la decisión tomada por el Sr. Schuester. Incluso, estaba esperando por la oleada de ira e insultos que suele abordarme ante estos casos, pero nada pasó… Lo cual me dejó una sensación extraña en el cuerpo que opté por ignorar del todo.

Con respecto a Elliot, él se portó increíble conmigo. Continuo yendo por mí a la escuela, para llevarme a restaurantes, cafeterías, parques de atracciones o a cualquier lugar que estuviera abierto y en donde se pasara un buen rato. Poco le faltó para sentarme en las piernas del Anciano vestido de Santa Claus, que todos los años se instala en mitad del centro comercial. Gracias a Dios, no lo hizo. Es curioso, pero la forma en que Elliot hace las cosas, convierte en algo imposible el decirle que no. Tal vez sea la dedicación que pone en ello o la emoción al hablar… o el simple hecho que se toma el tiempo de armar todo un panorama sólo por tratarse de mí. Creo que es el único al que le diría que sí, incluso si me propusiera ir a la luna… Excepto… quizás Blaine.

- ¿Te quedarás la tarde entera parado allí? – la voz risueña del moreno, me apartó de mis cavilaciones, haciéndome regresar a la realidad. Rodé los ojos y me monté en su carro.

Habíamos logrado evitar que nuestros padres nos acompañaran hasta el aeropuerto a despedirnos, ya que les dijimos que nos reuniríamos todos en el instituto y que desde ahí viajaríamos en autobús al aeropuerto. Blaine confiando en la seguridad de McKinley, dejaría su carro aparcado allí, para cuando regresáramos.

- Será una semana bastante interesante, ¿no crees? – se esforzó por entablar conversación. Las cosas entre nosotros seguían siendo muy incómodas. Ambos caminábamos uno frente al otro en una cuerda floja, sin dejar avanzar al otro y con el riesgo de simplemente caer. Al menos, en mi mente, visualizaba nuestra relación de esta forma.
- Pues, será genial conocer Los Ángeles – respondí, fingiendo desinterés – Después de todo, muchos actores y famosos pasean lo más del tiempo por la ciudad. Es una buena oportunidad de conseguir un par de autógrafos.
- ¡Mataría por uno de Katy Perry! – Exclamó más que emocionado – Digo… - aclaró su garganta, apenado – Haría cualquier cosa por algo así… ¿tú no?
- Tal vez, pero no creo que tenga la suerte de toparme con Britney Spears o Lady Gaga sin cincuenta guardaespaldas a su alrededor – nuevamente me encogí de hombros.

Él solo me miró de soslayo, sonriendo en pleno. El resto del viaje se realizó en silencio.


Llegar al LAX fue mucho más excitante de lo que había pensado. Una cantidad innumerable de personas te arrollaban, y pisaban tus pies… Pero el saber que estabas en otra ciudad, bastante lejos de casa, lo convertía en el viaje turístico más fascinante de la vida. Tal vez estaba exagerando un poco, sin embargo, no podía dejar de fotografiar todo lo que llamaba mi atención, y mis compañeros de grupo no estaban en condiciones diferentes.

Ellos se estaban comportando como niños en Disneylandia. Brincaban y se sacudían de los brazos unos a otros cuando les parecía ver a alguien famoso. Luego se calmaban cuando captaban su equivocación.

El hotel tampoco estaba nada mal, a pesar de tener que quedarme en el cuarto de las chicas. Sinceramente me parecía un poco ofensivo, pero no me quejaba del todo. Prefería mil veces la cordura y tranquilidad del grupo femenino, a enfrentarme a los disturbios provocados por exceso de testosterona del grupo de chicos.

Aunque luego me arrepintiera cuando las chicas comenzaran una guerra de almohadas en la que intenté integrarme sólo para cobrármelas con mis ex amigas. Acabé sepultado bajo un montón de plumas, almohadas, edredones y ellas. ¡Sí, se lanzaron todas sobre mí!

Pero tenía que reconocer que me estaba divirtiendo en sobremanera. Extrañaba mucho la compañía de mis ex amigas, y se sentía bien verlas reír, y poder reír con ellas, después de tanto tiempo.

Luego de quitármelas de encima a todas a punta de pellizcos, logré respirar con libertad.

Me percaté de que Tina había recibido un mensaje en su celular. Ella lo leyó y luego negó con la cabeza, mientras sonreía de lado. Se dispuso a salir del cuarto y yo, picado por la curiosidad, me vi en la obligación de ir tras ella, sólo por si acaso.

Mis sospechas eran ciertas. Había sido Blaine quien le había enviado el texto. Me quedé oculto tras un pilar, mientras Tina le preguntaba al moreno qué era lo que había pasado.

- ¡Cooper respondió a mi mail! – brincó de emoción, abrazando a la chica, mientras yo me retorcía de las ganas de acercarme para oír mejor. Había mencionado al tal Cooper ese que aún no sabía exactamente la clase de relación que mantenía con él – Le dejé mi número, para que me llamara en cuanto leyera mi mensaje y lo hizo - ¡Maldita sea! – Me pidió que nos juntáramos – añadió en un tono cómplice – Pero, ya sabes que de esto no se puede enterar nadie.
- Eso ya lo sé – murmuró la asiática - ¿Y dónde se verán?
- Pues, me dijo que por aquí cerca hay un Starbucks bastante discreto – se encogió de hombros, como si eso completara la frase.
- Entonces, ve tranquilo – Tina puso una mano sobre su hombro, en un gesto de confianza – Yo me aseguraré de que Kurt no se entere.

Abrí los ojos con sorpresa al escuchar mi nombre. Es decir, ¿por qué demonios yo no podía enterarme? ¿Acaso teme que ya no pueda seguir tonteando conmigo si descubro que está con otro chico? ¿O le preocupa que lo saque del closet frente a su club de fans? ¡Ash!

Al ver a Tina caminando de regreso a la habitación, prácticamente corrí a ocultarme en las escaleras de emergencia. Contaba con el par de segundos justos en lo que Blaine saliera del hotel, para ir tras él, antes de que la chica notara que no estaba en el cuarto y que las demás le digan que salí después de ella.

Mi moreno presionó el luminoso botón del elevador, mientras que yo opté por bajar escalones, ya que era lo más efectivo.

Llegué al lobby del hotel algo agitado, pero al momento exacto en que el timbre del ascensor sonó, anunciando su llegada. Blaine volteó a mirar a todas partes y luego salió del edificio. Yo me acomodé el cabello en uno de los grandes espejos de la recepción, para disimular mi prisa y después salí tras el moreno.

Me maldije por no traer conmigo mis lentes de sol, eso hubiera sido de gran ayuda. Pero en reemplazo, compré un periódico en un pequeño puesto, antes de cruzar la calle. De haber sabido que saldría en plan “espía”, habría echado en mi maleta un sombrero, junto con una mascada y tal vez un abrigo, aunque con el clima que hacía aquí, hubiera sido muy sospechoso.

Observé claramente cuando Blaine ingresó al mencionado Starbucks, por lo que me quedé congelado pensando en cómo le haría para entrar sin que se percatara. Esperé a que más personas ingresaran para ponerme tras de ellas y pasar desapercibido.

Cuando logré finalmente ubicarme en una mesa, me oculté detrás del periódico y observé al moreno con evidente emoción mirar hacia afuera, sin apartar los ojos de la puerta.

Al cabo de un par de minutos, un chico alto y bastante guapo ingresó al lugar. Posó la mirada en Blaine y el moreno en él, como reconociéndose. El papel crujió en mis manos al presionarlas, conteniendo la oleada de celos que me abordaba. Ambos se abrazaron con efusividad y yo entrecerré los ojos con ira. ¡Juro que si se besan, les aventaré una  silla!

Al parecer llevaban tiempo de no verse, porque desde mi posición, podía notar cómo la mirada miel de Blaine estaba completamente cristalizada, a punto de llorar. El tal Cooper ese, había tomado sus manos por sobre la mesa, entrelazando los dos pares como si fueran una sola. Se hablaban muy de cerca y mi moreno no dejaba de sonreír regocijándose de todo lo que decía el mayor.

Estaba claro que yo no tenía nada más que hacer aquí. Ni siquiera necesité ocultarme tras las demás personas al salir del local, porque toda la atención de Blaine, estaba puesta en ese tipo. Y, aunque me quemara por dentro, tenía que reconocer que yo jamás ganaría esta competencia. Él es demasiado apuesto para su propio bien, fue lo primero que noté cuando lo vi llegar… y se ve que Blaine está fascinado con él. Jamás me ha mirado a mí, de la forma en que lo hacía con él…

Quizás era necesario para mí ver todo esto, de otra forma nunca habría creído que alguien más estaba quitándome el interés de Blaine, pero estaba claro que sí.

Regresé al hotel totalmente devastado; me sentía como un tonto, ilusionado con un imposible. Y eso dolía.




Preferí dejar a parte mis sentimientos, con el fin de rendir al cien por ciento en la competencia, ya que la otra estaba perdida.

Nuestro turno de salir al escenario se presentó y los primeros en abordarlo, según lo pautado, eran Finn y Rachel, cantando mi canción. No logré despegar mis ojos de Blaine, durante lo que durara la canción, sintiendo en realidad cada una de aquellas palabras que había escrito pensando en él.

Ya ni siquiera podía imaginar un final feliz para nosotros… Era algo demasiado utópico. De hecho, estaba tan despechado que ni siquiera pensaba seguir dando la batalla por Blaine. Me había enfrentado a Tina, peleado con mis amigas y dejado a mis amigos por tratar de defender mi lugar con Blaine y nada de eso ha servido. Hoy en día no tengo nada, ni amigos, ni a él… Y ya estoy profundamente cansado de todo esto.

Luego de cantar y completar nuestra presentación regresamos tras bambalinas a esperar a que anunciaran a los ganadores.

- Y el primer lugar es para… - los jueces se tomaron su tiempo, para darle suspenso al asunto – Del instituto McKinley High ¡Nuevas Direcciones!

Todos gritamos eufóricos ante el triunfo. ¡Sí, incluso yo! Si hay algo que odio, es perder.

Entre todos nos abrazamos y no me percaté de quién envolvía efusivamente mi cuerpo, hasta que sentí su olor y esa peculiar corriente eléctrica recorriendo mi espina dorsal. Blaine, quien me miró a los ojos, un poco incómodo, con una sonrisa a medias en el rostro. No me imagino la expresión de mi rostro, para que él me viera así, pero poco importó, pues Tina apareció de la izquierda, arrebatándolo de mis brazos. Por primera vez debía agradecerle algo a la chica. La situación de por sí ya era bastante complicada en mi cabeza, como para tener que lidiar con los estragos que producía en mi sistema nervioso cada vez que me tocaba.

Efectivamente regresamos a Lima como los campeones de las seccionales, y toda la escuela reconoció nuestro triunfo al llegar. Me sentí parte de algo, como hace mucho no lo hacía… Tal vez Elliot no se había equivocado después de todo, y el club glee sí tenía una finalidad… Hacerme sentir especial, aunque fuera por un momento.

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Estaré esperando sus comentarios con ansias...

Nos leemos...
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Helidra el Jue Dic 25, 2014 10:04 pm

DEMONIOS SIEMPRE LO LOGRAS, ME DEJAS CON MAS INTRIGA, YA QUIERO SEGUIR LEYENDO, MENCIONE QUE SOY ANSIOSA!!!!

KURT SE EQUIVOCA CON COOPER PERO NO ES SU CULPA, Y ME TEMO QUE HARÁ ALGO DRÁSTICO COMO ACEPTAR DE OTRA FORMA A ELLIOT, BLAINE SE LO MERECE POR NO DECIRLE SUS SECRETOS A KURT Y YA ME IMAGINO LOS CELOS... BUENO ESAS SON MIS SUPOSICIONES...

GENIAL CAPITULO, ESPERO MAS PRONTO!!!
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