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[Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por valeriux12 el Dom Dic 28, 2014 5:20 pm

Creo que ya es hora....



¡¡Hola!! :D Bueno mucho gusto soy Valeria. Yo he seguido este fic desde que lo empezaste,pero,nunca antes había comentado en él,porque desde hace unos meses atrás yo no en entraba al foro desde mi computadora,si no desde mi celular y en mi celular no podía iniciar sesión y así. Siempre he estado pendiente de cuando actualizas:B (bueno ya di mi explicación ahora...el capitulo*-*)





¡¡DIOS!! Que capitulo más grandioso,dios me encanto *o* me encanto que cantarán juntos y me gustó mucho "ver" a Kurt en fase Espía xd solo me temo de la decisión de Kurt :c ¡EL TIENE UNA IDEA ERRÓNEA DE COOPER! D:

Me da cosita que Kurt se sienta solo y triste,el es genial. Me encanta la amistad que tiene con Elliot me parecen muy lindos,aún que no me he puesto a pensar como serían siendo algo más...Kurt es de Blaine, así tiene que ser,así lo dice la profesión y hay que respetarla *0* xD Okno...Bueno adiós espero que actualices pronto :)
 Besitos
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Dic 28, 2014 10:10 pm

Helidra escribió:DEMONIOS SIEMPRE LO LOGRAS, ME DEJAS CON MAS INTRIGA, YA QUIERO SEGUIR LEYENDO, MENCIONE QUE SOY ANSIOSA!!!!

KURT SE EQUIVOCA CON COOPER PERO NO ES SU CULPA, Y ME TEMO QUE HARÁ ALGO DRÁSTICO COMO ACEPTAR DE OTRA FORMA A ELLIOT, BLAINE SE LO MERECE POR NO DECIRLE SUS SECRETOS A KURT Y YA ME IMAGINO LOS CELOS... BUENO ESAS SON MIS SUPOSICIONES...

GENIAL CAPITULO, ESPERO MAS PRONTO!!!
Jajaja... No se si lo mencionaste, pero ahora ya me queda claro. Somos iguales.
Exacto! Kurt está pecando de curioso... Por eso lo de que la curiosidad mató al gato.
Y Blaine también tiene culpa... Pero en fin!
Muchas gracias por dejar tu comentario :)

valeriux12 escribió:

Creo que ya es hora....




¡¡Hola!! :D Bueno mucho gusto soy Valeria. Yo he seguido este fic desde que lo empezaste,pero,nunca antes había comentado en él,porque desde hace unos meses atrás yo no en entraba al foro desde mi computadora,si no desde mi celular y en mi celular no podía iniciar sesión y así. Siempre he estado pendiente de cuando actualizas:B (bueno ya di mi explicación ahora...el capitulo*-*)


Hola Valeria! El gusto es mío, adoro tu nombre... Será el que le pondré a mi futura hija (si es que tengo una) También amé el título de tu mensaje :D
A mí también me ha pasado. Llevo meses leyendo el Fic de Escenas Borradas y aun no he podido comentar. No sé por qué esta página no arregla ese detalle de la pagina versión movil... Anyway!


valeriux12 escribió:

¡¡DIOS!! Que capitulo más grandioso,dios me encanto *o* me encanto que cantarán juntos y me gustó mucho "ver" a Kurt en fase Espía xd solo me temo de la decisión de Kurt :c ¡EL TIENE UNA IDEA ERRÓNEA DE COOPER! D:


Me da cosita que Kurt se sienta solo y triste,el es genial. Me encanta la amistad que tiene con Elliot me parecen muy lindos,aún que no me he puesto a pensar como serían siendo algo más...Kurt es de Blaine, así tiene que ser,así lo dice la profesión y hay que respetarla *0* xD Okno...Bueno adiós espero que actualices pronto :)
 Besitos
Gracias y sí... Kurt se dejó llevar por una primera impresión, pero ya todo se aclarará más en el siguiente capítulo.
Jajajja... cierto, Kurt es de Blaine y Blaine de Kurt, fin del tema!
Aunque adoro Kelliot, pero solo como amistad... Aunque no necesariamente tiene que ser Elliot... ok, mejor no spoileo nada.
Enserio muchas gracias por animarte a dejar un comentario!

Y a continuación... El capítulo de hoy :)
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Dic 28, 2014 10:40 pm

Hola!

Antes de que lean, quiero informarles algo.

Tal vez si alguno tiene cuenta en Wattpad, ya se haya dado cuenta, pero hay una cuenta llamada "CrissColferKlaine" que está publicando mis novelas SIN MI AUTORIZACIÓN.

Así que si pensaron que era yo, pues no, NO SOY YO... y sé que debemos ser respetuosos y todo, pero si alguien puede putear a la persona esa, se lo agradecería. Yo ya le envié un mensaje para decirle que si no las quita la reportaré, pero no sé si realmente vaya a hacerlo.

Bueno, ya no los aburro más... Sólo necesitaba informarles esto. En fin! Enjoy!


----------------------------------------------------------------

Capítulo 17: “Amigo”



De regreso en casa, tirado sobre mi cama, me puse a analizar los últimos sucesos ocurridos. Todo había avanzado demasiado rápido y no me había tomado el tiempo de pensar en nada.

Al parecer, por primera vez en mi vida, estoy dando algo por perdido. Sí, yo, Kurt Hummel, el que odia perder… dará un paso al lado en esto y verá su derrota desde la silla de espectadores.

Resultó ser que el tal Cooper realmente era una competencia más que digna, y se proclamó ganador en cuanto pisó el Starbucks. Alguien como yo, nunca le ganaría a un tipo como ese. Así que si Blaine era hetero y fingía salir con Tina, o si ahora quiere ser gay y tener un romance con aquel chico… Ya no me importará. De hoy en adelante doy por perdido todo lo relacionado a Blaine. Me resinaré a que aún es mi compañero de equipo en el glee y en los animadores, además de vivir juntos… Pero a esto se reducirá nuestra relación. No permitiré que vaya más allá que eso, porque no podría soportar romper más mi corazón. Mi orgullo no me dejaría jamás ir tras el chico de otro, y mi dignidad tampoco estaría de acuerdo con estar con alguien que no se acepta a sí mismo.

He llegado a hacer una retrospección dentro de mí, para determinar el cambio de pensamientos que he tenido estos últimos meses, y creo que la respuesta es Finn. Sí, desde que él me cambiara por Rachel… Bueno, nunca fuimos nada más que amigos, así que no me cambió por ella… Pero se sintió como tal… En fin, desde que él se fijara en alguien más y yo quedara sin ninguna alternativa de recuperarle… Ya no he vuelto a ser yo… o tal vez sí… Es como si hubiera experimentado un retroceso, y volviera a ser aquel Kurt antes de la popularidad, el que era amigo de Tina y usaba ropa que no era de diseñador.

Tal vez una versión mejorada y con más experiencia…

Con aquello más claro, solté un suspiro tranquilo… Pero, entonces ¿qué haría ahora? No tenía un chico en mis pensamientos a quien amar, sólo la compañía de Elliot…

Elliot… otro punto importante que me falta por analizar, aunque es lo único que tiene un orden en mi cabeza.

Es mi amigo, sólo mi amigo y no puedo alterar eso, no porque no pueda, sino porque no quiero… No me perdonaría jamás arruinar todo con la única persona que está a mi lado, sólo por arreglar mi situación sentimental. Sería demasiado egoísta, incluso para mí.

Prefiero limitarme a que el destino aclare mi camino a seguir de ahora en adelante. Y si he de conocer a alguien… ¡por favor! que sea un gay orgulloso, libre, sin complicaciones… y por supuesto, guapo.



Ahora que estaba disfrutando de mis vacaciones, y las respectivas celebraciones que tenía sobre mi cabeza, tenía la mente distraída, revisando catálogos por internet, con la esperanza de encontrar algo bueno para mi padre, Alice, y… Blaine.

El bullicio que sentí desde afuera, me hizo apartar la vista. La puerta se abrió y un montón de chicos ingresó en manada a la casa, riendo y bromeando con Blaine en medio. Fruncí el ceño al no reconocer a nadie. ¿Quiénes eran estos tipos?

- Esta casa es más pequeña que tu antigua casa – comentó uno del montón.
- ¿Al menos tiene una alberca? – bromeó otro, sacando algunas risitas de los demás.
- A mí me gusta – dijo el aludido, desprendiéndose de su abrigo y colgándolo luego en el perchero tras la puerta.

Los chicos avanzaron hacia la sala, en donde yo me encontraba, por lo que, antes de que tuvieran que pedírmelo, me moví hacia el comedor. Así podría observarlos silenciosamente, a una distancia segura, fingiendo que estaba ocupado con la laptop.

Todos los amigos de Blaine se acomodaron en la sala, sin dejar de hablar ni por un momento. Estaban aturdiéndome.

Pude identificar a uno de ellos, uno rubio que había visto en las fotografías del espejo en el cuarto de Blaine. Entonces esos eran los chicos de su antigua escuela… interesante.

También reconocí al castaño de ojos verdes, puesto que éste me miró y no despegó su mirada de mí. Yo fingí estar concentradísimo en el catálogo online, pero lo cierto era que aquellos ojos verdes me llamaban a mirarlos nuevamente.

- Kurt, ¡ven aquí! – Llamó Blaine con excesiva confianza, a lo cual alcé una ceja desde mi posición – Quiero presentarte a unos amigos de Dalton.

Sólo por cortesía, me puse de pie y caminé con pie de plomo hacia Blaine.

- Kurt, ellos son los Warblers – comenzó a decir el moreno – Él es Nick… - señaló al primer chico, sentado en el reposabrazos del sofá – Él es Jeff… - indicó al rubio de la foto – Este es Wes, y este Thad – con su dedo me mostró a los otros dos – Por allá está Trent… - el aludido alzó una mano – y David… - finalmente giró a ver al chico de ojos verdes – Y él es Sebastian – le lancé mi mejor sonrisa y él me devolvió una igual – Faltan algunos chicos, pero no estaban en casa, asique no pudieron venir.
- Hola a todos – saludé, alzando mi mano, conservando la sonrisa – Yo soy Kurt – todos saludaron amablemente – Bueno, yo… los dejo… estoy algo atareado… - señalé mi laptop y me retiré rápidamente de allí.

Ellos continuaron hablando largamente, mientras el llamado Sebastian, no apartaba su mirada de la mía. Parecía como un niño pequeño admirando una dulcería. Era incómodamente agradable la sensación que me producía su forma de mirarme.

- ¡Seb! ¡Sebastian! – le llamó Blaine con poca delicadeza al percatarse de que su amigo estaba ligeramente distraído.
- ¿Ah? – Respondió este, pegando un brinco - ¿Qué pasa?
- Estábamos votando para decidir entre ver una película o jugar algo – repitió molesto.
- ¿Y que ha votado la mayoría? – consultó, tratando de concentrar su atención en lo que Blaine le decía.
- Pues, todos hemos votado por jugar – ahora fue Trent el que respondió.
- Entonces juguemos – finalizó Sebastian, volviendo a lanzarme una mirada de soslayo.

Yo, por puro deleite, miré la expresión molesta en el rostro de Blaine, que veía a Sebastian con los otros entrecerrados, mientras éste me observaba a mí.

Reprimí una carcajada, cuando vi al moreno traer una caja de Monopoly. Pero me causó más gracia, el hecho de que nadie se quejara y que, al contrario, se alegraran. ¿Por qué mejor no trajiste un tablero de ajedrez, eh Blaine?

Todos los chicos se acomodaron alrededor de la pequeña mesa de la sala, sentándose sobre la alfombra. Siendo Blaine el banco, y habiendo repartido las fichas, comenzaron el juego.

Sinceramente me aburrían sobre manera los juegos de mesa, por lo que no presté atención, excepto a Sebastian, porque el muy atrevido, continuaba mirándome y ahora no se limitaba sólo a eso, sino que también me sonreía de lado, de forma maliciosa. Debía reconocer que era guapo y que sus ojos eran divinos.

El que hubiera llamado su atención, sin embargo, me sorprendía. Tal vez, luego de todo lo que he pasado estos meses, comienzo a ser inseguro con respecto a mi atractivo físico, pero al parecer… aún conservo mi encanto.

- ¡Sebastian! – La potente voz de Blaine me hizo voltear a verle, junto con el mencionado - ¿Quieres que tire también por ti o puedes hacerlo? – Sebastian rodó los ojos y lanzó los dados.
- ¡Cárcel! – Exclamaron todos – Tienes dos turnos menos, para mirar al más allá – el rubio lo codeó con complicidad, señalándome descaradamente. Yo, automáticamente, miré la pantalla del ordenador.
- Cállate – siseó él, avergonzado.

Y como se lo dijera su amigo, pasó aquellos dos turnos mirándome, dándome guiños y sonrisas furtivas, ignorando totalmente el juego que se desarrollaba frente a él. Yo no podía hacer menos se sonreír y sonrojarme con sus gestos.

Sólo para darle un mejor ángulo, me puse de pie con parsimonia, tomándome todo el tiempo del mundo. Luego caminé lentamente hacia la cocina. Agradecí profundamente el estar vestido con mis pantalones rojos y mi chaqueta negra ajustada. Adoraba como se me veían juntas, y al parecer no era el único.

- Kurt, ya que vas a la cocina, ¿por qué no le traes una servilleta a Seb? – escuché tras de mí las burlas de los amigos de Blaine – A ver si deja de babear – todos rompieron en risotadas y yo fingí no haber escuchado nada.

Cuando la puerta se cerró, suspiré negando con la cabeza, dejando que una sonrisa se expandiera en mi rostro. Tenía claro que estaba jugando con fuego, pero si deseaba dejar a un lado todo lo ocurrido con Blaine, conocer a alguien era el primer paso. Jamás pensé que sería alguien tan repentino y cercano a él. Pero eso ya no es mi culpa, nadie lo mandó a traer un amigo así de guapo a casa.

Bebí un poco de zumo y un plan cruzó mi mente a la velocidad de la luz. Puse ocho vasos en una bandeja y los rellené con jugo, debajo de cada uno, puse una servilleta de papel, después me dirigí a la sala.


- Les he traído esto – puse una expresión amable en mi rostro al escuchar los agradecimientos de los chicos. Comenzaban a agradarme.
- Gracias. Blaine pretendía matarnos de hambre aquí – se quejaban entre bromas – Por suerte que está Kurt aquí.

Repartí los vasos y el de Sebastian lo acomodé estratégicamente, lanzándole una mirada al depositarlo sobre la mesa. Él me quedó mirando tildado con fascinación, en lo que yo regresaba con la bandeja a la cocina, contoneándome como cuando vestía mi uniforme de los Cheerios.

Cuando me senté frente a la laptop, los chicos ya habían retomado su juego. Yo tomé mi laptop y abrí un nuevo documento en Word, luego, ajusté el tamaño de la letra para que cubriera toda la hoja y tecleé.

“Servilleta”

Volteé el ordenador para que Sebastian pudiera verlo. Él entrecerró los ojos al principio, pero después captó el mensaje. Yo regresé el aparato a su posición antes de que alguien más lo notara.

Vi con claridad la sonrisa que se extendió en el rostro de Sebastian al ver lo que había en su servilleta. Tardó un poco, mientras yo no alcanzaba a ver qué demonios estaba haciendo.

Mi celular vibró sobre la mesa y lo tomé de inmediato. Un nuevo mensaje había llegado y era un número desconocido. ¡Bingo!

“Gracias por esto. Es mucho más fácil de esta manera ;)
Seb.”

Yo alcé la vista y él me sonrió complacido.

En efecto, había escrito mi número telefónico en la servilleta, pues… siguiendo el consejo de Elliot, el hecho de que Sebastian hubiera venido justo ahora, en este momento a mi propia casa, debía ser por algún motivo y no sólo coincidencia.

“Sólo lo he hecho para que ya no me te molesten tus amigos. Están siendo un poco crueles”

Respondí, y para mi mala suerte, el móvil de Sebastian sonó indiscretamente, alertando a todo mundo de que alguien le había mensajeado. Él se sonrojó, y sus amigos comenzaron a gastarle bromas; diciendo de que si era “el otro” a mí no me iba a gustar, otros decían que de seguro era la madre, porque nadie más le mensajeaba. Yo tuve que ocultar mi rostro tras la pantalla para que él no me viera reír.

“Olvidé que lo tenía con sonido. Creo que no nos dejarán conversar en paz :(”

- ¡Venga, Sebastian! ¡Es tu turno! – exclamó Nick, dándole un golpe en el hombro.
- Okay, okay – se quejó.

El resto de la velada, la pasamos enviándonos mensajes, mientras fingía poner atención al juego. Blaine no le despegó la mirada de encima, ni a mí tampoco.

Tengo que admitir que me encanta ver a Blaine celoso. Bueno, suponiendo que son celos los que siente. Pero la forma en que arruga el entrecejo y aprieta los labios, entrecerrando los ojos, es súper sexy.

¡Ay, por Dios! Pero, ¿en qué demonios estoy pensando? No se supone que sean esos los motivos por los cuales esté coqueteando con Sebastian, sino porque realmente Seb es lindo y al parecer, él piensa lo mismo de mí.

En serio quiero dejar todo este asunto de Blaine de lado, sin embargo siento que será más difícil de lo que imaginé.

- Bueno chicos, ha sido una velada increíble, pero ya es tarde – los despidió Blaine – Seguramente los estarán esperando en casa.
- Sí, es tardísimo – se quejó Nick.
- Nos despachas sólo para no invitarnos a cenar – bromeó Trent.
- Los invitaría, pero no soy muy hábil en la cocina – se disculpó el moreno.
- Ya verás cuando la junta sea en mi casa – amenazó Jeff – No les daré ni un vaso de agua – todos rieron y se dirigieron hacia la puerta.

Un par de ojos verdes me miraron intensamente, y yo alcé la vista sólo para deleitarme con ellos.

- Es una pena que deba irme – murmuró acercándose a mí. Yo me puse de pie, para ir a su encuentro.
- Es cierto, pero eso no quita que no nos volvamos a ver, ¿o sí? – sugerí, mordiendo mi labio inferior, tratando de parecer inocente.
- Por supuesto que no – Sebastian sonrió de lado y se acercó para besar mi mejilla.
- ¡Sebastian! – Oí a Blaine llamarle con algo más que molestia – Sabía que me faltaba uno – comentó tratando de disimular su enojo.
- Nos vemos pronto – susurré, y como el beso que iba a darme fue interrumpido, yo mismo me aproximé y planté un beso en su mejilla.

Por el rabillo del ojo, vi al moreno rodar los ojos. Sebastian avanzó hacia él, recibiendo una palmadas en la espalda, que eran todo, menos amistosas. Antes de salir, volteó nuevamente a mirarme, y yo gesticulé con mi mano, simulando un teléfono, modulando a la vez un “llámame”.

Sabía que estaba siendo demasiado osado, incluso para ser yo… sin embargo, no quería dejar pasar la oportunidad de conocer a alguien más, que me quitara de una vez por todas a Blaine de la cabeza.

Antes de que él tuviera tiempo de reclamarme por distraer a su amigo, corrí hacia mi cuarto, con la laptop bajo mi brazo y me encerré.




Un par de golpes en la puerta de mi habitación, me hicieron dejar de lado mi rutina nocturna de hidratación. Llevaba una banda gruesa sobre mi frente, manteniendo el flequillo aparte de mi rostro, además de una mascarilla azul, para eliminar las impurezas de la piel.

Odiaba cuando alguien interrumpía mí tiempo sagrado, minutos antes de irme a la cama. Seguramente debía ser mi padre.

Giré el pomo y el rostro molesto de Blaine me espantó… aunque luego, el espantado fue él, al verme con el rostro cubierto de crema azul.

- ¿Qué demonios tienes en la cara? – Soltó, frunciendo el ceño – Pareces un avatar.
- Es un tratamiento facial para eliminar impurezas – respondí indignado por sus palabras - ¿Qué quieres, Blaine?
- Yo… - la expresión molesta regresó a su rostro – Quería hablar contigo de lo que ocurrió hoy.
- ¿Y qué ocurrió hoy? – fingí inocencia y caminé de regreso a mi tocador, para continuar con mi labor.
- Que ¿qué ocurrió? – El sarcasmo en su forma de hablar, era incómodo – Te la pasaste mirando a Seb, manteniendo un jueguito de guiños y sonrisitas… - gesticuló con sus manos, siendo aún más irónico - ¿Crees que no los vi?
- No veo lo malo en eso – tomé una toallita húmeda y rodeé el contorno de mi cara, para retirar el exceso de producto – Sebastian me pareció un chico guapo y tiene unos lindos ojos… Además, soy libre para mirar a quien quiera.
- Oh, entonces… Cuando tu novio universitario está aquí, vas y te enrollas con él, pero cuando desaparece, ¿atrapas al primero que pase por delante? – mi boca cayó abierta por la impresión al oírle decir eso. Sentí como la sangre me subía al rostro y me puse de pie frente a él para encararlo.
- Mira, Blaine – lo señalé con mi dedo índice – Si yo quiero enrollarme con Elliot o con Sebastian… ¡O con todos los chicos de Lima! – Alcé las manos – Ese es ¡MI! Problema… Tú piensa lo que quieras, a fin de cuentas, jamás me han importado los comentarios de las personas homófobas y cerradas de mente, que se creen que por el hecho de ser gay, tengo que cogerme a todo el mundo.
- Yo… Nunca he dicho eso – intentó replicar – No tengo problemas con tu sexualidad… Es sólo que Sebastian es uno de mis mejores amigos y… No quiero que se ilusione contigo, porque no tiene ninguna oportunidad de que algo pase…
- ¿Qué? – Chillé - ¿Quién te crees que eres? ¿Mi padre? Ni siquiera él controla con quién salgo y con quién no. Como ya te dije, si quiero salir con Seb, es mi problema. ¡No te metas! – enterré mi dedo en su pecho y él retrocedió dos pasos.
- ¿Sabes qué? – Dijo, de improviso, alzando las manos en rendición – A veces no sé qué es lo que me llama la atención de ti… En serio… Todo lo bueno en ti desaparece cuando te pones en plan de diva… - me señaló con la mano, como evidenciando sus palabras - ¡Ash!

Anduvo hacia la puerta, sin añadir nada más y la cerró de un fuerte golpe.

Para descargar mi enfado, lancé lo primero que tocó mi mano, estampándolo contra la madera. En estos momentos, odiaba a Blaine.

------------------------------------------------------------------

Otra vez vuelven los celos y las peleas de "Amor-Odio" de este par...

Nos Leemos :)
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por valeriux12 el Lun Dic 29, 2014 8:00 pm

Hola:B

Wow! ¿Sebastian? ¡NO! >:( Citando textualmente lo que dijiste "Aunque no necesariamente tiene que ser Elliot..." Me sorprendí Pero no me imaginé a Sebastian :o xD Nah mentira no te lo creas :c Me encanta leer sobre KurtBastian (*-*) aún que no pensé que iba a ver KurtBastian en el fic   No importa #YOLO xd



x'DD Me mató de risa cuando Jeff dijo que no les iba a dar un vaso de agua cuando fueran a su casa,me sigo riendo aún. Y cuando Blaine vio a Kurt con la cara azul y le dijo Avatar xDD


Aunque pensé que ya había quedado claro que Kurt era de Blaine y Blaine de Kurt :c (equis son shavoz) okno:B bueno ya basta,me gusto mucho el capitulo actualiza así de pronto otra vez :c xd


Te dijo la verdad...yo empece a leer este capitulo a las 3 y algo de la tarde pero me distraje GRAVEMENTE y hasta ahora lo terminé X'D siempre así me pasa en todo lo que hago o tal vez por que a cada rato me pedían que hiciera algo -.-' tal vez... Bueno adiós besos!

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Mensaje por Emilia Alvares el Miér Dic 31, 2014 8:40 am

Hola nueva lectora :Tu fic es genial y el episodio esta fantástico (Kurtbastian) me encanta.
Lamento mucho lo de tus fics si te puedo ayudar en algo lo are : un beso 
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Miér Dic 31, 2014 5:40 pm

valeriux12 escribió:

Hola:B

Wow! ¿Sebastian? ¡NO! >:( Citando textualmente lo que dijiste "Aunque no necesariamente tiene que ser Elliot..." Me sorprendí Pero no me imaginé a Sebastian :o xD Nah mentira no te lo creas :c Me encanta leer sobre KurtBastian (*-*) aún que no pensé que iba a ver KurtBastian en el fic   No importa #YOLO xd


Jajajajaja... Hola! Creí que hablabas enserio... Pero, bueno... no mentí sobre lo que te había dicho, así que... :)

valeriux12 escribió:x'DD Me mató de risa cuando Jeff dijo que no les iba a dar un vaso de agua cuando fueran a su casa,me sigo riendo aún. Y cuando Blaine vio a Kurt con la cara azul y le dijo Avatar xDD

Ese Jeff es un loquillo y Kurt... es que siempre dice de sus tratamientos de belleza y yo no lo había puesto antes en el fic, así que me imaginé que más o menos así sería toparse con él en una mascarilla facial :D

valeriux12 escribió:Aunque pensé que ya había quedado claro que Kurt era de Blaine y Blaine de Kurt :c (equis son shavoz) okno:B bueno ya basta,me gusto mucho el capitulo actualiza así de pronto otra vez :c xd

Clarísimo como el agua ;)

valeriux12 escribió:Te digo la verdad...yo empece a leer este capitulo a las 3 y algo de la tarde pero me distraje GRAVEMENTE y hasta ahora lo terminé X'D siempre así me pasa en todo lo que hago o tal vez por que a cada rato me pedían que hiciera algo -.-' tal vez... Bueno adiós besos!


Suele pasar, a veces yo estoy escribiendo un capítulo y me quedo tildada mirando la nada y puedo pasar mucho tiempo así, hasta que algo me regresa a la realidad... Ok, eso que dije fue creepe! Anyway! Gracias por tu comentario linda!

Emilia Alvares escribió:Hola nueva lectora :Tu fic es genial y el episodio esta fantástico (Kurtbastian) me encanta.
Lamento mucho lo de tus fics si te puedo ayudar en algo lo are : un beso 

Hola y Bienvenida Emilia :D
A mi también me encanta Kurtbastian ;)
Con respecto a lo de mis fics, no te preocupes, ya solucioné todo. Ahora están subidos en mi cuenta de Wattpad, libres de plagios y eliminados de la otra cuenta :D
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Miér Dic 31, 2014 6:06 pm

Holaaaa!

¿Emocionados por comenzar un nuevo año? Pues yo no... Naaah! Mentira! Tiraré la casa por la ventana, aunque sé que eso es físicamente imposible, anyway!

Este es el último capítulo del año, en el último día del año... A menos que me lean desde China ;)

Sólo decirles que ha sido un excelente año, junto a ustedes, emocionandome con cada review, y cada vez que en Fb o en otros lados me decían que me leían, y que aman el fic y muchas etcéteras más y yo *.* lloraba de emoción... En fin! El mejor de todos. Gracias y espero contar con ustedes en los siguientes fics que siga publicando aquí y en todas las otras partes donde estoy.

Los amo con todo mi corazón.

Ahora... Enjoy!

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~

Capítulo 18: "Verdad"

El dolor de cabeza que me golpeó esa mañana, me recordó la discusión que tuve con Blaine anoche.

Me había enfurecido tanto, que lancé una de mis cremas más costosas contra la puerta. Realmente lo lamenté luego.

No podía creer el cinismo que tenía de venir a reclamarme cosas, sin siquiera tener la moral para hacerlo. O sea, él es el menos indicado para criticarme… Era él quien me besaba a mí y luego se iba con Tina. Eso es mucho más despreciable.

Además, yo ya tomé una decisión que no pienso cambiar por nada del mundo. Él se encontró con chico en Los Ángeles y eso no lo puedo olvidar. Así que, que se quede con él y a mí que me deje en paz.

Tomé mi celular, y comencé a ver que había de nuevo en mis redes sociales. Hacía tanto tiempo que ya no recibía solicitudes de amistad, o notificaciones de nadie. Podría perfectamente eliminar mis cuentas y ni siquiera lo notarían. Mi vida comenzaba a rayar en lo patético.

De improviso, una llamada entrante casi hizo que tirara mi celular, al ver de quién se trataba. Sebastian.

- Hola, Seb – saludé coqueto - ¿A qué debo el honor de tu llamada?
- Hola, Kurt… yo – se aclaró la garganta – Me estaba preguntando si aún seguía en pie aquello de volvernos a ver, porque tengo una reservación para dos en Breadstix, que me encantaría compartir contigo – explicó, y pude imaginarlo sonreír.
- Pues, me toca revisar mi agenda, para ver que tengo programado para hoy – bromeé.
- ¿Es enserio? – sonó decepcionado.
- Claro que no… Encantado voy contigo – respondí, tratando de aplacar la emoción de mi voz.
- Está bien, entonces… ¿Te recojo a las siete? – propuso.
- A las siete es perfecto – confirmé, abanicándome con una mano. Mi suerte parecía sonreírme.
- Genial – rió – Nos vemos más tarde. Adiós, Kurt.
- Adiós, Seb – finalicé la llamada e hice una celebración, bailando y agitando mis brazos.
- Am… Si ya dejaste de bailar… - oí la voz de mi padre y me paralicé, profundamente avergonzado de que me viera haciendo el ridículo – El desayuno está servido, baja enseguida.
- Okay – confirmé, corriendo hacia el cuarto de baño.

El desayuno fue agitado, puesto que mi padre y Alice estaban emocionados con la cena de navidad. Nos pidieron que ordenáramos la casa en lo que ellos iban a hacer las compras, y algunos regalos que aún les faltaban.

A pesar de la situación bajo la que me encontraba con Blaine, no pude hacer más que asentir, y rogar porque mi padre me dejara salir en noche buena. Sabía que si le cancelaba la cita a Sebastian, no se volvería a repetir.

La clave de que un simple crush se convierta en algo más duradero, es siempre acudir a la primera cita. No podía arruinarlo. Además, sólo me ausentaría por dos horas, llegando a casa alrededor de las nueve y media, justo a tiempo para disfrutar del ambiente familiar, el pavo y las anécdotas de navidades pasadas.

Sin cruzar ni media palabra, ni la más mínima mirada, Blaine y yo nos encargamos de ordenar la casa. Al menos la primera planta. Yo me ocupé de acabar de adornar la chimenea, poniendo medias con los nombres de cada uno, que Alice había comprado ayer.

Una vez acabado eso, y todo lo demás, subí a mi cuarto. Nuestros padres llegarían pronto y se encargarían del almuerzo, por lo que tenía tiempo de sobra para darme una ducha.


- La respuesta es no, Kurt – declaró implacable mi padre, en cuanto le pregunté si me dejaba salir con Sebastian – No puedes salir en noche buena.
- No serán más de dos horas, papá – apelé, poniendo mis manos al frente en señal de súplica – Te lo prometo, pero de verdad, es importante.
- Lo siento, amigo… Pero, el tráfico es horrible, el clima está para morirse y ambos sabemos que ni siquiera vas a mirar el reloj – continuó andando hacia las escaleras y yo lo seguí, empecinado en convencerlo.
- Papá, no puedes hacerme esto – me quejé – Jamás tengo citas, ya no tengo amigos y con el único que hablo, es con Elliot… Por favor, te juro que volveré temprano – las lágrimas traidoras picaban por salir, pero odiaba verme como un niño pequeño rogando por juguetes.
- ¿Y se puede saber con quién saldrás? – preguntó, parándose antes de bajar los escalones.
- Con Sebastian… él… es un amigo de Blaine, de los de Westerville – expliqué, tratando de sonar convincente – Es un buen chico, por favor – había repetido tanto aquello del "por favor" que comenzaba a perder sentido.

Mi padre suspiró y negó con la cabeza, luego me miró serio.

- Te quiero aquí antes de las nueve y media – advirtió señalándome con su dedo índice – Si te pasas de la hora, te caerá un castigo, ¿de acuerdo?
- ¡Todo lo que quieras papá! – Brinqué de felicidad, abrazándolo y colgándome de su cuello - ¡Gracias!
- Ya, ya… no te pases – bromeó él, correspondiendo a mi abrazo.


Justo cuando acomodaba mi gorra felpuda, el timbre sonó. A toda velocidad tomé mi celular, guardándolo en mi abrigo y corrí escaleras abajo.

- ¡Nos vemos más tarde! – Grité para todos los ocupantes de la sala, entre ellos, Blaine, quien me miró extrañado - ¡Adiós!
- ¿A dónde va? – oí que le preguntó a mi padre en lo que yo abría la puerta.
- Tiene una cita – rió él en respuesta.

Me desconecté de las voces del interior, en cuanto me topé con el par de ojos verdes que me miraban con nerviosismo.

- Hola – saludó, frotando sus manos la una contra la otra.
- Hola – pude ver el vapor de mi aliento, debido al maldito frío que hacía - ¿Nos vamos? – él asintió, tendiéndome su mano.

Lo agradecí en cuanto bajamos los dos peldaños que daban al portal de la casa, ya que estuve a punto de caer, resbalando con el hielo. Sebastian me sostuvo firmemente de la cintura, haciendo que me sonrojara, tanto por la vergüenza, como por su acercamiento.

Breadstix estaba completamente iluminado por luces de diferentes colores, que parpadeaban rítmicamente. Todo era navidad en el interior, incluso las camareras estaban con gorros de Santa Claus.

En efecto, Sebastian había hecho una reservación, explicándome que solían ser demasiadas las personas que acudían a cenar en esas fechas, abarrotando todos los restaurantes.

Nos ubicaron en una mesa algo apartada, dejando los menús sobre la mesa para que hiciéramos nuestro pedido.

- Respóndeme algo – pedí, luego de que mantuviéramos una conversación trivial durante cinco minutos - ¿Qué puede justificar el que no estés disfrutando de la noche buena con tu familia en casa? – la expresión de Sebastian se ensombreció.
- Mi padre está de viaje y mi madre… en mitad de un vuelo de 18 horas, supongo – respondió encogiéndose de hombros y cogiendo un palito de pan, para desmigarlo en su servilleta.
- ¿Estás… sólo, en navidad? – me atreví a corroborar. Él sólo asintió, pero luego volteó a mirar a otro lado, frunciendo el ceño.
- ¿Qué hace él aquí? – dijo, más para sí mismo que para mí. Seguí la dirección de su mirada, y estuve a punto de palmear mi frente.

¡Esto no podía estar pasando! ¡No podía ser cierto! ¿En qué demonios estaba pensando?

- ¿Blaine? – preguntó con evidente confusión el castaño.
- Oh… - el aludido fingió sorpresa - ¿Sebastian? ¿Kurt? – sonrió falsamente y actuando de la peor forma. Espero que no se haya unido al club de teatro, porque es un asco - ¿Qué hacen aquí?
- Pues, nosotros… - Sebastian me miró a mí, como dudando si decirle que estábamos en una cita – Invité a cenar a Kurt, y…
- Oh, qué casualidad encontrarnos aquí, ¿no creen? – cada vez el tono de voz que Blaine utilizaba, se me hacía más y más falso.
- Yo lo llamaría, un accidente – murmuré, mirando al moreno irritado – Ahora, que ya pasaste a saludar, ¿por qué no vas y buscas una mesa? - señalé el sector de la puerta – Por allá… bien lejos.
- La verdad es que lo haría, pero el lugar está lleno y me acaban de decir que ya no tienen sitio – su expresión cambió a una de profunda tristeza.
- No me digas – simulé la mayor de las penas – Tendrás que venir otro día, lástima – me encogí de hombros y continué revisando el menú, prácticamente ocultándome tras él, para ignorar a Blaine.
- ¿Saben qué? – Dijo dando una palmada del entusiasmo – Se me acaba de ocurrir una súper idea… ¿Por qué no los acompaño a cenar y así todos quedamos felices y contentos? – bajé el menú con violencia, estampándolo contra la mesa, dándole una mirada de odio al moreno.
- De ninguna manera – bufé apretando los dientes.
- Hermano… - habló Sebastian, al fin – No quiero ser grosero, pero…
- Entonces, no lo seas y hazme un lugar – empujó a Seb con poca delicadeza, y descaradamente se sentó frente a mí, dejando a mi cita en el rincón. Cogió la carta y como si nada, comenzó a hojearla, pasando una mano por su mentón mientras analizaba los platos.

Yo me quedé de piedra, con la boca abierta, sin poder creer que Blaine acababa de hacer esto. Había venido exclusivamente a arruinar mi cita con Sebastian y sin ningún tapujo se coló en medio. Repito, ¿Qué demonios pretende con esto?

La camarera llegó, en lo que aún no salía de mi letargo, tomando la orden de Blaine y Sebastian, que se vio forzado por el moreno a ordenar lo mismo que él. Cuando la mujer se dirigió a mí, yo nombré lo primero que vi en la carta y se la entregué.

Quería gritar y golpear a Blaine, además de decirle un par de verdades. Me sentía furioso por lo que me estaba haciendo. Estaba siendo muy egoísta y yo no me lo merecía.

- Me impresiona que lograras que Kurt estuviera puntual en su cita – habló Blaine, mirando a Seb, quien no comprendió a qué se refería – Lo digo, porque él siempre tarda dos horas más de lo normal para estar listo para sus citas.

Oh, no lo había hecho… ¡Maldito cretino! Había dicho "citas", ¿intentaba dejarme mal ante Sebastian?

- Kurt no necesita arreglarse, él es perfecto así sin más – respondió Seb, provocando una expresión de dulzura absoluta en mi rostro.
- Gracias, Seb… ¿Sabes? Muchas personas no se toman el tiempo de notar lo realmente importante en los demás – miré al moreno, con una ceja alzada.
- Bueno, a veces es difícil ver las cosas buenas, cuando alguien es tan insoportable – me contuve de abrir la boca en asombro.
- Es peor cuando se trata de personas acaparadoras – contraataqué – Ya sabes, esas que quieren estar en todas partes, y terminan con trastornos de personalidad. Finalmente no sabes quién es realmente.
- Si soy sincero, no he conocido personas así – murmuró Sebastian, ajeno a la verdad entre líneas que estaba lanzándome con Blaine.

Nuestra orden llegó, por lo que me dediqué a comer rápidamente. Si Blaine ya se había instalado aquí, era mejor acabar esta cita lo antes posible. Prolongarla era un riesgo.

- ¿Te dijo Kurt que es el capitán de los animadores de McKinley? – nuevamente intentaba desbaratarme frente a mi cita, estaba seguro.
- No, la verdad, no hemos hablado mucho – respondió el castaño, mirándome divertido.
- Lo hubiéramos hecho si tu no hubieras llegado… - alcancé a decir, pero el moreno me interrumpió.
- ¡Deberías verlo! – Exclamó, como si realmente fuera la gran cosa – Es un líder innato. Estuvo haciéndose cargo de las prácticas unos días y se comportó como todo un capitán de porristas. Humilló a una de las chicas nuevas, envió a la base de la pirámide a la mejor, que por cierto, estaba compitiendo también por el puesto de capitana, además de tratarnos a todos horrible – Sebastian frunció el ceño, un tanto incrédulo si Blaine le estaba tomando el pelo o era cierto lo que decía.
- No le hagas caso, Seb – le resté importancia – Seguramente se dio un golpe muy fuerte en la cabeza de pequeño.
- ¡Ay, Kurt! – Rió el moreno – No te hagas el desentendido. Sebastian debería conocer tus talentos, como el ser animador… Y por supuesto, tu especialidad en denigrar a las personas – me miró significativamente y yo sólo suspiré, sintiendo que él ganaba en su cometido de arruinar mi cita. No podía permitirlo.
- Por favor, Blaine… sólo te molestó que me metiera con Tina, porque era tu novia – solté - ¡Ah, no! Había olvidado que sólo te besabas con ella, y para ti, besarse no significa nada, ¿cierto? - ¡Jaque Mate!
- Si significa algo o no… Dependerá de la persona a la que beses – farfulló, desviando la mirada. Al parecer, había dado en el clavo.
- ¿Qué piensas tu Seb? Cuándo te besas con alguien, compartes sentimientos, ¿no? – Me dirigí a mi cita - ¿Cómo puede eso no significar nada?
- Pues, siempre va a significar algo, aunque no lo quieras… - intentó decir el aludido – No es como un apretón de manos o un abrazo… Es algo más, al menos así lo veo yo.
- Es que tú eres una persona normal, consciente de sus actos, que no juega con los sentimientos de los demás – Blaine me miró herido.
- ¿En serio? – Increpó el moreno, con molestia en sus palabras - ¿Y cómo puedes saberlo si acabas de conocerle?
- Es algo que se puede deducir con sólo verlo, Sebastian es transparente – dije, entrecerrando los ojos.
- Creo… creo que deberían calmarse – mi cita nos miró alternamente, sin saber qué hacer – Ambos llevan un buen rato hablando de cosas que no entiendo y siento que estoy sobrando aquí.
- No, claro que no Seb – me apuré en decir – El que sobra es otro – le lancé una mirada venenosa a Blaine.
- ¿Ahora piensas que sobro? – bufó ofendido.
- De acuerdo – Sebastian se puso de pie – Kurt, ha sido realmente lindo conocerte y todo eso, eres muy guapo y amo tus ojos, pero… me doy cuenta de lo que pasa aquí y… pienso que ustedes deben arreglar sus asuntos. No soy quien para juzgarlos, pero tendría que ser ciego para no darme cuenta que… aquí hay algo… entre ustedes…
- ¿Qué? – chillé.
- ¡Por supuesto que no! – exclamó Blaine.
- Sólo… háblenlo – Seb, sacó un par de billetes de su bolsillo y pagó la cuenta.
- Sebastian, por favor… estás confundiendo las cosas – intenté convencerlo de que se quedara – Blaine y yo…
- No, Kurt – me frenó él – Como te dije, eres guapísimo, pero… no puedo competir contra Blaine, porque ciertamente perdería – me dio una sonrisa triste y se marchó sin decir nada más.

Me dejé caer en el asiento. Hasta el momento no me había percatado que estaba sentado en el borde de este. Observé a Blaine lanzar un suspiro y mirar al suelo.

- ¿Por qué lo hiciste? – exigí en un hilo de voz.
- No lo sé – reconoció, negando con la cabeza, sin apartar la mirada de sus zapatos.
- ¿Por qué no pudiste simplemente quedarte en casa? – Alcé un poco la voz, pero aún seguía siendo baja - ¿Por qué venir hasta aquí? ¿Por qué fuiste tan egoísta? – Casi estaba gritando, pero había tanto ruido dentro del restaurante, entre los villancicos y los murmullos de la gente, que nadie nos prestaba atención – Sabías perfectamente que tenía una cita, oí cuando mi padre te lo dijo, ¡No tenías por qué venir! ¡No entiendo por qué lo hiciste! ¡Te comportaste como un imbécil! ¡No sabes todo lo que…!
- ¡Por celos! ¿De acuerdo? – me interrumpió, alzando la mirada y clavando sus ojos mieles en los míos - ¡Estaba celoso y no pude soportar que estuvieras a solas con Sebastian! – su confesión me dejó mudo. Sólo podía mirarlo, con los ojos abiertos de par en par, pero sin emitir sonido alguno – Él es un chico increíble y sabía que si hablaban y se conocían, terminaría por gustarte y yo… ¡Yo no pude permitirlo!

Tomó aire y continuó, con una expresión de profunda tristeza, mezclada con vergüenza.

- Kurt, tú me gustas demasiado como para dejar que alguien te aparte de mi lado – murmuró – No quiero que nadie más ocupe tus pensamientos, ni tu tiempo, sólo quiero que pienses en mí, y que estés conmigo… Estoy enamorado de ti, y me avergüenza reconocer que he tenido que verte con otro para darme cuenta de esto.
- ¿Qué estás diciendo? – mi voz volvía a ser solo un susurro débil.
- Que estoy profundamente enamorado de ti, de todo lo que eres y de todo lo que haces… y que lo he estado desde hace mucho tiempo…
- ¿Cuánto? – dudé.
- Prácticamente… desde que nos conocimos – respondió apenado.

No podía ser cierto. Este día ha sido el más utópico que he tenido. Me da terror pensar que en cualquier momento vendrá mi padre a lanzarme un vaso de agua fría para despertarme, y la imagen de Blaine frente a mí se desvanecería como un sueño. Me vi tentado a pellizcar mi brazo, pero me contuve.

- ¿Por qué ahora? – Cuestioné - ¿Por qué mierda esperar hasta ahora?
- ¡Ya te lo he dicho! – Dijo con evidente frustración - ¡Lo confirmé cuando te vi con el universitario ese!
- Esto no tiene sentido – susurré, lanzando la servilleta y poniéndome de pie. Blaine se apresuró en sostenerme del brazo para detenerme.
- Sólo… déjame que te lo explique – pidió, con los ojos cristalizados – Sé que me comprenderás, una vez que te diga todo. Por favor.

Me dejé guiar, hasta quedar sentado junto a Blaine, ocupando el lugar que Sebastian había desocupado. Me sentía, de cierta manera, ausente. Como si, estar y no estar al mismo, tiempo fuera posible.

Por un minuto completo, sólo escuché el sonido pausado de mi respiración, y los suspiros pesados que Blaine exhalaba.

- Tendré que contarte cosas, que tal vez no debería… Pero, sé que guardarás el secreto – comenzó, aclarándose la garganta, luego de que yo asintiera mirándolo a los ojos. Deseaba tanto saber que ocurría con él y que pasaba por su cabeza, que prometería lo que fuera con tal de que me lo dijera de una maldita vez – Bien… yo… tengo un hermano mayor, él tiene veintiséis años y… hace un tiempo, cuando yo, acababa de empezar la preparatoria, mi madre lo encontró besándose en su cuarto con un chico, que era su mejor amigo – parecía costarle demasiado trabajo hablar, por lo que me limité a mirarlo con atención, sin interrumpirle – No.. No quiero que pienses que… mi madre es homofóbica… eso no es así… - miró el suelo y negó con la cabeza - Es sólo que… La tomó por sorpresa y, digamos que no reaccionó de la mejor forma… A ella le dolió mucho que no le tuviera la confianza suficiente de decirle lo que le estaba pasando y Cooper malinterpretó sus palabras… - ¿Cooper? ¿El mismo Cooper que mencionaba en su diario? ¿El chico con el que se encontró en Los Ángeles… era su… hermano mayor? ¡Ay, cielo santo! – Él, sin pararse a pensar en nada, armó una maleta por la noche, y cuando nos despertamos… ya se había marchado. Mi madre intentó ponerse en contacto con él por todos los medios posibles. Deseaba disculparse, pero… nunca lo logró – torció el gesto, mientras se encogía de hombros, dándome una mirada triste – Lo que ella no sabía, es que muchas veces fue por mí a Dalton, a ver cómo me encontraba. Me dejó su mail y prometió mantener el contacto conmigo por ese medio, para evitar que mi madre supiera de su paradero.
- ¿Jamás le dijiste cuanto lo sentía tu madre? – las palabras salieron de mi boca antes de poder frenarlas. El negó nuevamente.
- Ni siquiera me dejaba mencionarla en nuestras conversaciones – suspiró – Las primeras veces que lo hice, él simplemente se marchaba, y yo no quería dejar de verlo, así que me acostumbré a no hablarle de ella – tomó mis manos entre las suyas – Cooper ahora vive con su novio en Los Ángeles y es feliz. Eso me tiene bastante tranquilo, pero… Mi madre no lo superó. Ella se avergüenza de sí misma por lo que hizo, y es por eso que no le mencionó nada a tu padre. Necesito que entiendas que… todo eso me marcó significativamente y… tenía miedo – sus ojos penetraban los míos con intensidad – Cuando te conocí yo… comencé a sentir algo extraño, cada vez que miraba tus ojos, te veía reír… o simplemente aparecía a mitad de la noche, para observarte beber leche tibia y cómo te dejaba una pequeña marca blanca sobre tus labios… - el alzó su mano y acarició el sector mencionado - Tuve sensaciones que jamás había sentido y me aterré. No sabía qué hacer y me cerré al hecho de reconocer que me gustabas, no sólo como un amigo o una persona cercana a mí, sino como algo más. Sentía que no podía hacerle esto a mi madre. Para ella sería revivir una situación que la lastimó mucho y no deseaba darle ese dolor – su mirada regresó al piso una vez más, pero sus manos no dejaron las mías – Estaba tan molesto conmigo mismo por sentirme así, que todo era un detonante para mi mal humor… De ahí nuestras discusiones… Era la única manera de mantener las cosas a raya. Sabía que si comenzabas a odiarme, no te acercarías a mí, y yo no tendría lugar a reafirmar mis sentimientos – su pulgar se deslizó por el dorso de mi mano, en una caricia suave, que me hizo estremecer – Luego, Tina me contó el porqué de tu odio hacia ella, y consideré que lo mejor sería hacer todo lo contrario a lo que tu querías. Necesitaba desagradarte para que no hubiera acercamientos, ni cosas en común, ni nada que nos hiciera estar el uno al lado del otro, más que lo estrictamente necesario. Bueno, después a ella se le ocurrió que lo mejor sería que fingiéramos tener algo. Con todo lo que la odiabas, ella no te creía capaz de pensar en mi diferente a ella. Nos verías en el mismo nivel y yo accedí – una sonrisa triste bailó en sus labios, mientras que la profundidad de sus ojos me cautivaba. No podía creer que él se hubiera esforzado tanto en que lo odiara.
- En un momento, puedo decir, que lograste que te detestara – comenté, riendo suavemente, para alivianar la tensión de su rostro. Pareció resultar.
- Y hubiera seguido así, de no ser por aquel fin de semana que nos dejaron solos… Yo… simplemente no pude evitarlo… era… como un sueño hecho realidad, aunque me maldijera a mí mismo después por ello – un leve rubor cubrió sus mejillas – Pero, esa fue mi perdición… Besarte… y luego ya no pude dejar de hacerlo, cada vez que te tenía cerca de mí, sentía que si no lo hacía, me iba a morir… No supe manejarlo y comencé a hacer estupideces… a comportarme como un estúpido… Y lo siento tanto – yo negué con la cabeza, dándole un apretón a sus manos. Debía reconocer que yo me comporté aun peor – Perdóname por dejar correr tanto el tiempo, pero… no sabía cómo hacer que las cosas fueran diferentes. Me aterraba el hecho de pensar que por mi culpa algo podría salir mal con mi madre y Burt. Yo no podía con el cargo de consciencia… Jamás me perdonaría el arruinarle la felicidad a mamá. Preferí reservarme todos mis sentimientos para mí mismo y forzarme a sacarte de mi cabeza… Sin embargo, ten vi con ese chico gótico, con pinta de vampiro y yo… sentí que la sangre me hervía – empuñó una mano, expresando su ira y yo tuve que taparme la boca para no reír ante lo que decía del aspecto de Elliot - ¡No te rías! No sabes lo mal que lo pasé. Viéndolos patinar y sus almuerzos en la cafetería del instituto, creí que me volvería loco. Pero, creo que sólo es porque estoy enamorado… - soltó en un suspiro. Sus ojos atraparon los míos y yo me sentí desfallecer.

Blaine acaba de lanzarme diez cubetas de agua fría encima, y yo no sabía cómo reaccionar. Si gritarle por tardar tanto en confesarme su amor, si lanzarme a sus brazos y decir lo mucho que lo amaba en este momento… o si…

Me aproximé a él, pasando mi mano por la parte baja de su nuca, para acercarlo a mí. Nuestros labios se unieron en un beso suave, triste, agridulce, lento y extraño. Habían demasiados sentimientos flotando en el aire y no podía determinar con claridad cuál de todos ellos predominaba el momento.

Luego de sentirlo en aquel contacto tan íntimo, me separé. El continuó con sus ojos cerrados unos segundos más, dándome el tiempo exacto para ponerme de pie y rodear la mesa. Cogí mi abrigo en silencio y caminé hacia la salida. Él se volteó al instante al oírme marchar.

- ¿Kurt? – El pánico en su voz era evidente, pero yo sólo caminé, confiado en que la camarera lo retuviera el tiempo suficiente para que pagara la cuenta y yo poder coger un autobús a casa o tal vez un taxi - ¡Kurt!

El aire gélido cortó mi piel como cuchillas en cuanto salí al exterior.

Tenía tanto que analizar, procesar y re pensar que ya no podía seguir junto a Blaine. Cuando lo tenía frente a mí, mi cerebro no trabajaba correctamente y mi cabeza solo albergaba un único pensamiento. Besarlo.

Por eso prefería tomarme un breve momento a solas para digerir la información adquirida. Por lo menos ya tenía la verdad… y eso me hacía sentir mucho mejor.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
AAAAhhh! Mueran Bitches! ¿A poco no estuvo intenso? Ash! Yo casi morí mientras lo escribía... ¡Y el que sigue será aun más intenso! *inserte voz de Cooper Anderson*

Feliz año a todos, pásenlo increíble, beban con responsabilidad... y prepárence para la última temporada de Glee. Compren pañuelos en cantidades exageradas, los necesitarán.

Nos leemos...
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Emilia Alvares el Jue Ene 01, 2015 10:30 am

ho my god creo que estoy muerta  , dios como vas a escribir de esa manera , quieres darme un infarto . 
No tengo palabras para describir este episodio ,  dios sos una genio . 
Y todavía me decís que el próximo episodio sera mas intenso , y falta muy poco para la ultima temporada de Glee , estoy saltando de la emocion .
Me encanta tu fic . Y que tengas un FELIZ AÑO NUEVO 
BESO 
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Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Vie Ene 02, 2015 9:57 pm

Emilia Alvares escribió:ho my god creo que estoy muerta  , dios como vas a escribir de esa manera , quieres darme un infarto . 
No tengo palabras para describir este episodio ,  dios sos una genio . 
Y todavía me decís que el próximo episodio sera mas intenso , y falta muy poco para la ultima temporada de Glee , estoy saltando de la emocion .
Me encanta tu fic . Y que tengas un FELIZ AÑO NUEVO 
BESO 

No por Dios! No quiero convertirme en asesina! :S
Gracias... Me sonrojas!
Y sí... El capítulo es... simplemente muuy fuerte :/
Gracias por tu comentario
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Vie Ene 02, 2015 10:15 pm

Holiiiis! Estoy tan feliz... Brinco de emoción... okya!

Les cuento... En word llevo 225 páginas escritas hasta el momento, con 19 capítulos, y aun me quedan 8 por escribir y el Epílogo...

Sí, nos vamos acercando al final... pero no aun, asíque guarden sus pañuelos :D

Ahora, enjoy!


~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~


Capítulo 19: "Fuerte"

Maldije mi mala suerte de no tener un carro, ya que ahora me sería de gran ayuda. Me encontraba muriendo de frío a la espera de un taxi, pero dudaba encontrar uno en noche buena, a esa hora y con el clima que había. Todo estaba nevado, al punto que parecía una glaciación en lugar de invierno.

Sabía que Blaine llegaría a buscarme en breve, pero no sabría que decirle. No tenía palabras para resumir todo lo que pasaba por mi cabeza en este momento. Casi podía oír los engranajes girando dentro de mi cráneo, tratando de tomar decisiones.

- ¡Kurt! – tal como lo pensé. Blaine corría, y los faroles de la calle me permitían ver el vapor de su respiración. Había oscurecido tanto que de no ser por la iluminación, estaría andando a tientas - ¡Kurt, espera! – Llegó a mí y yo me quedé viéndolo – No te vayas así, al menos… al menos déjame llevarte a casa – respiraba agitado y sus ojos parecían los de un cachorro, grandes y brillantes – No lograrás coger un taxi ni de milagro… Ven conmigo, ¿quieres?

Lo cierto era que agradecía que él si hubiera traído su carro, porque de otra forma, no sabía cómo regresar a casa. Había tenido la esperanza de una cita normal, en la que Sebastian me hubiera llevado a casa, pero nunca pensé que la situación se tornara tan extraña de un minuto a otro. Aunque me agradaba darme cuenta que haber perdido la cita con Seb, no me afectaba en lo más mínimo, y de cierta forma, estaba feliz.

Caminé junto a Blaine, de regreso al parqueadero de Breadstix, ambos en silencio.

Tenía la sensación de haberme quitado una pequeña pero dolorosa espina del cuerpo, como si llevara con ella atorada por demasiado tiempo, y por fin pudiera sentir el alivio de no tenerla ya más conmigo.

Saber que Blaine correspondía a mis sentimientos con la misma intensidad que yo lo hacía, y ser consciente de que nunca existió nadie más para él, más que yo… Era conciliador.

La calefacción dentro del vehículo, me calentó las mejillas. Al parecer, iba a pescar una gripe… nuevamente.

Mi moreno logró surcar las calles atestadas de vehículos, llegando finalmente a una calle despejada. En breve estaríamos en casa.

En medio del silencio del vehículo, sentimos una estridente música rockera proveniente desde afuera. Lancé una mirada por el espejo retrovisor y confirmé que pertenecía al carro detrás de nosotros. Muy seguramente estarían sordos, si llevaban la música a ese volumen.

Negué con la cabeza y me quité el cinturón de seguridad, para desabrocharme el abrigo que traía puesto. Comenzaba a ahogarme con el aire de la calefacción.

Un choque por la parte trasera, casi me envía expulsado por el parabrisas. Blaine giró alternadamente el volante, para mantenerse en la carretera. ¿Qué demonios había sido eso?

- ¡Maldición! – presionó el claxon, cuando el carro con la música estridente, se posicionó a nuestro lado.

Aterrado, observé el aspecto de los "dueños" del vehículo. Se notaba que habían bebido muchísimo y tal vez, consumido alguna que otra droga. Uno de ellos incluso se encontraba sin camiseta, ¡Con el frío que hace!


- Será mejor que nos regresemos – le pedí a Blaine, tomando su brazo.
- No te preocupes – dijo él, con cara de pocos amigos – Ya estamos cerca de casa. Los dejaremos atrás – se oía bastante seguro, pero yo no lograba contagiarme de su seguridad. Lo cierto, es que estaba muy asustado – Ponte el cinturón, ¿quieres? – me pidió, suavizando un poco su voz, y mirándome con serenidad.

Mis manos no llegaron a tocar la tela, cuando nuevamente el vehículo arremetió contra nosotros, esta vez, por el costado izquierdo. Mi cabeza fue a dar contra el cristal de la ventanilla lateral, pero no me hice daño.


- ¡Blaine, detente! – Chillé, girándome a verlo con el pánico que sentía – ¡Nos vamos a estrellar!
- ¡Si nos detenemos, ellos pueden hacer lo mismo! ¡No quiero que te hagan daño! – respondió con voz firme, pisando el acelerador a fondo.

Los tipos no se cansaban, mantenían la distancia con nosotros, dándonos empujones por detrás, y cuando lograban avanzar más, nos golpeaban por los lados. Yo estaba a un paso de empezar a hiperventilar, y Blaine no dejaba de soltar maldiciones, e intentar dejar el carro atrás.

En una maniobra arriesgada, los tipos nos adelantaron, y yo vi mi oportunidad de hacer algo para evitar morir en un trágico accidente.

- ¡Blaine, sólo vira en "U"! – Lloriqueé alterado, apretando su brazo - ¡No vamos a poder pasarlos! ¡Por favor, regresemos! – supliqué y sus ojos me confirmaron que lo haría.

Pisó el freno, para seguir mi consejo, pero la calle estaba con una capa considerable de agua nieve y hielo, haciendo que giráramos sin control, como si estuviéramos dentro de una secadora automática. Inevitablemente, nos salimos de la calle, cayendo por una pendiente poco profunda. Sin embargo, nos estrellamos de lleno con un abeto, por el costado donde estaba yo.

Oí el ruido de los cristales al romperse, los crujidos propios del choque y luego, mis oídos pitaron con fuerza. Me odié por no ponerme el cinturón de seguridad, puesto que reboté por el interior del vehículo, hasta que finalmente se detuvo contra el árbol.

Un dolor punzante en mi pierna, me hizo gritar, pero no lograba oírme… Era como si llevara tapones, y sólo podía escuchar el pitido incesante que se había formado en ellos.

Por un momento todo se oscureció, incluso el pitido se detuvo y lo único que me mantuvo consciente, fue el repiqueteo de mis latidos en el pecho.

Volví a abrir los ojos, en cuanto el dolor en mi pierna comenzó a arder, convirtiéndose en algo insoportable. Solté otro grito, que llegó apagado a mis oídos… pero, al menos podía escucharlo.


- ¡Kurt! – Alguien lloraba muy lejos y yo no lograba enfocar la vista, para saber quién hablaba - ¡Kurt! ¿Puedes oírme? ¿Kurt? – Cada vez se acercaba más, hasta que fue perfectamente claro - ¡Kurt! ¡Respóndeme, Kurt!

El sonido de vehículos pasando a la distancia, me recordó que nos encontrábamos cerca de la carretera. Habíamos chocado… ¿o no?

Todo era muy confuso en mi cabeza. ¿Y Blaine? ¿Dónde estaba Blaine?

Intenté moverme y chillé, retorciéndome de dolor. Algo estaba mutilando mi muslo y yo no soportaba el escozor que me producía.


- ¡Kurt! ¡Estás despierto! – Era la voz de Blaine, sonando realmente aliviada – N-no te muevas… Yo, yo voy a sacarte de ahí… ¡Tranquilo! – él estaba fuera del carro, pero ¿cómo había logrado salir?

Me concentré en tratar de espabilar, todo en mi cabeza daba vueltas y la punzada en el muslo me estaba debilitando. Pero tenía que mantenerme consciente de lo que estaba ocurriendo a mí alrededor. ¡Habíamos tenido un accidente, maldita sea!

Oí como Blaine quitaba la puerta de mi lado, la cual había perdido su forma. Ver su rostro aparecer, fue un bálsamo para todo el dolor que estaba sintiendo.


- ¡Oh por Dios! – exclamó, una vez que me mirara de pies a cabeza.

Yo no entendí al principio a qué se debía, hasta que bajé mi mirada a mi pierna. Lancé un nuevo chillido al notar que estaba cubierta de sangre, y que ésta brotaba a borbotones de una abertura en ella. Tenía algo incrustado, y en medio de la oscuridad y las lágrimas, no conseguía determinar qué era. Tal vez algún metal, eso era lo más probable.


- N-no mires, ¿okay? – balbuceó él, tratando de no caer en el pánico que yo me encontraba – Mantente respirando, y… y por nada del mundo t-te muevas… p-pediré ayuda – Blaine tenía un corte en su frente que también sangraba, y otro en la mejilla, pero él no parecía notarlo.
- Blaine – logré susurrar – M-me d-due… duele… - lloré, intentado seguir sus indicaciones de continuar respirando y no mirar la herida.

Pero, aunque no la mirara, sabía que estaba ahí, la podía sentir torturándome con su escozor, y con el hecho de que no podía moverme. Estoy condenado a quedarme aquí hasta que una jodida ambulancia llegue para ayudarme.

- ¡Ne-necesito una ambul-lancia – tartamudeó mi moreno, temblando.

Sólo entonces noté que nevaba. Hacía demasiado frío y yo también estaba estremeciéndome por las bajas temperaturas, sin embargo, mi mente no andaba bien. No lograba ser plenamente consciente de todo lo que estaba pasando, no con claridad al menos.

- Nos estrellamos… - continuó explicando Blaine a la persona del otro lado de la línea - ¡No puedo esperar tanto! ¡Maldita sea! – Bufó, al borde de la histeria - ¡Él tiene una pierna atrapada! – escuché como su voz se quebraba - ¿Qué? ¡No! ¡Está perdiendo mucha sangre! ¡Tiene que hacer algo! – arrugó el rostro con frustración, dejando que el llanto lo invadiera, y supe que no saldría de esta. Ellos no llegarían a tiempo y todo habría acabado para mí. Una nueva oleada de lágrimas me abordó y tuve que morder mi labio inferior para no gritar – De acuerdo, lo haré – finalizó la llamada, luego de indicarles remotamente donde nos encontrábamos, y guardó su móvil en el bolsillo, antes de llegar a mi lado- ¿Kurt? – me llamó, puesto que yo cerré mis ojos con fuerza. El daño de mi muslo me carcomía – Necesito que estés despierto, ¿de acuerdo? – Comenzó a instruirme - ¿Tienes frío? – y antes de que pudiera dar algún tipo de respuesta, se quitó su chaqueta, rodeando el carro y entrando por el lado del piloto. Acomodó la prenda sobre mis hombros y se quedó allí. Me abrazó, acariciando mis pelo, mientras yo me deshacía en sollozos lastimeros – Estoy aquí… contigo… - murmuraba en mi oído, sin dejar de acariciarme – Todo va a salir bien… la ambulancia llegará pronto… no te preocupes… - sabía que sólo trataba de tranquilizarme, y que la ayuda no iba a llegar, y si lo hacía, no sería pronto.
- Bla-Blaine… - me esforcé en decir.
- Shhhh… - siseó, pasando su mano por mi rostro con ternura – N-no te esfuerces… No ti-tienes que decir nada… - su cuerpo temblaba casi con violencia, ahora que estaba sin su abrigo.
- Y-yo… - si iba a morir aquí, al menos aprovecharía este momento para despedirme de él – Nece-necesito decirte… que… - las palabras salían en un hilo de voz – T-tú también… también me gustas… - sonreí con pesar por tener que confesarlo en esta situación.
- Kurt, n-no hagas esto… Y-ya me lo dirás luego… Cuando s-salgamos de aquí – sus dientes castañeaban y yo me comenzaba a sentir culpable por ello.
- Me gustas desde… desde hace mucho… Creo que… tuve una conexión… en cuanto te vi – comprimí una mueca de dolor, proveniente de mi pierna – Pero… ya sabes lo… orgulloso que soy – torcí el gesto – No podía decírtelo… no, mientras estuvieras… con Tina… - Blaine medio rió, y medio sollozó – Eso hubiera sido… humillante… - sonreí sin alegría.
- K-Kurt… por favor… - rogó nuevamente él. Yo lo ignoré, necesitaba decirle todo lo que sentía.
- Perdóname… - susurré, casi sin aliento – Por eso y… porque… leí tu diario… - lo sentí sobresaltarse, pero no dijo nada – Lo… lo encontré sin querer… y leí un par de páginas… al azar… - él continuó acariciándome, y temblando sin parar – Pero… no me arrepiento… porque gracias a eso, pude saber… que eres el único chico… que ha visto cosas buenas en mí… que ni yo mismo sabía que tenía… - las lágrimas picaron en mis ojos y sin más las dejé salir, ya no me importaba – Eso sólo me hizo… amarte más… Te amo, Blaine… aunque a veces te odié… siempre el sentimiento de amor fue más fuerte…
- ¿P-por qué… estás despidiéndote? – Murmuró él sobre mi oído – No t-te despidas… T-todo va a salir bien… T-te l-lo prometo… - depositó un tembloroso beso sobre mi cabello, y acarició mi mejilla – No voy a permitir que n-nada te pase… Nada… ¿me oíste? – yo sólo asentí. Él mentía, en busca de infundirme confianza, pero agradecía el intento.
- ¿Sabes? – balbuceé – Amo tu voz… cuando cantas… y amo tus… ojos… También amaba verte… por las madrugadas… a medio vestir – confesé, aprovechando que él no podía verme a la cara – Pero… lo que más amo… de ti… es que… no sé cómo… pero, me hiciste… una mejor persona… Y te amo por eso.
- Y-yo también… te amo… por romper m-mis esquemas.

Nos mantuvimos en silencio por un par de minutos, aunque no fuera realmente silencioso, debido a mis constantes sollozos de aflicción y las respiraciones temblorosas de Blaine, luchando con el clima. Al menos de esta forma, él podía saber si yo seguía despierto o no.

- ¿Pu-puedes… besarme? – pedí de improviso, luego de que sintiera que mis músculos doloridos se dormían bajo un manto de pequeños piquetes como agujas. No quedaba mucho tiempo.
- S-sí – tardó en responder, haciéndome pensar que se negaría.

Él se levantó levemente, para dejar mi rostro a su alcance, y con una delicadeza suprema, juntó sus labios azulosos con los míos. Estaba frío como el hielo, mientras que yo estaba ardiendo en fiebre, debido a la cortadura. Pronto estaría tan frío como él.

Fue un beso con sabor a despedida, aunque Blaine no deseara decirme adiós aún. Nos separamos, cuando el aire faltó.

- T-tienes q-que ser f-fuerte, Kurt – me animó él. Sus dientes cada vez castañeaban más – S-sé fuerte… resiste s-solo un poco m-más – sus ojos cristalizados, dejaban salir las lágrimas que se acumulaban en ellos – N-no quiero… p-perderte así… Por f-favor…

Continuó sus caricias por mi cabello, hasta que, lentamente, todo se volvió completamente negro.

Una vez rodeado de oscuridad, el dolor en mi pierna desapareció. No sentía ni frío, ni calor. Todo estaba en calma, podía respirar con tranquilidad y el agarrotamientos de mis músculos se había esfumado. Me sentía en paz… como si…

Un remezón, me hizo recordar un poco el malestar en mi pierna, pero no duró mucho tiempo, sólo un par de segundos en que tuve la ligera sensación de que volvía a doler.

A la distancia podía divisar unas manchas luminosas, bailando de un lado a otro. El silencio se veía interrumpido de vez en cuando por leves murmullos a lo lejos. Parecía como si alguien llorara con la cara tapada por una almohada.

El ruido de unos gritos, levemente más cerca, me recordaron los silbatazos de la entrenadora Sylvester en las prácticas de las porristas.

Otro momento de calma y negrura.

Más luces y molesto bullicio…

Alternamente sentía ambas cosas, sin que llegaran a prolongarse por más de un par de segundos.

En un determinado minuto, me pareció oír mi nombre, pero se oía tan lejano, que pude haberme equivocado.

No estaba seguro de si era un sueño, o me encontraba inconsciente en algún lado. Ya no sabía nada. Era como un pequeño velero, vagando a la deriva de las olas del mar. Sin tener idea de dónde venía ni mucho menos a dónde llegaría a parar.

Un sinfín de imágenes comenzaron, de improviso, a llenar mi mente.

"Vamos, Blaine... No seas tímido", pude oír con claridad la voz de Alice, para después ver a Blaine entrar por la puerta principal, mirándome nervioso.

"¿Te puedo contar un secreto?", drásticamente el entorno cambió a la cocina, y mi moreno me miraba divertido, "Esa noche besé a cinco chicos distintos"

"¿A cuántos clubes te has unido?", esa era mi voz, preguntándole a Blaine, mientras caminábamos por los pasillos de McKinley, "A todos", respondió él.

"Debo reconocer que... te ves muy bien cuando te enojas", volvía a ser yo y él, una madrugada en la cocina.

"Antepones la popularidad y el poder de gobernar, por sobre las cosas que realmente importan", su semblante cambió a uno molesto y yo me sentí ofendido con sus palabras.
"¡Ahora sal de mi cuarto y hazme el favor de no volver a entrar!", continuaba siendo hostil, esta vez, en su habitación, haciéndome salir de allí, luego de un portazo.

"Y-yo no sé qué demonios me pasa que no puedo… cuando pasas… no puedo dejar de mirarte… y te odio tantísimo por eso… ", las escenas cambiaban demasiado rápido. Ahora, nos encontrábamos en mitad de la escalera "Blaine, vete a la mierda".

La oscuridad volvió a reinar, pero frente a mí podía ver el brillo de sus ojos, y sentir el calor de su aliento, rozando mis labios… "Me gustas mucho, Kurt", susurró él, apoyando su frente a la mía, "Me gustas demasiado."

Y como si mi vida corriera a toda velocidad, en un cine… Me pude observar a mí mismo, pegado a la pared del pasillo, con Blaine a punto de besarme, y luego salir corriendo, lo siguiente, fuimos ambos sobre el sofá, después de que yo tropezara. Sus besos eran desesperados y yo respondía de igual manera, hasta que un celular nos interrumpió. A continuación, más besos, en la escalera, en la sala a media noche, en Breadstix… y en un carro.

¿Un carro? ¡El accidente! ¡Oh por Dios! ¿Será que estoy muerto?

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~

Oh my God! No voy a añadir nada más, esperaré sus comentarios, ojala no me puteen demasiado :S

Nos leemos :)
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Emilia Alvares el Sáb Ene 03, 2015 9:57 am

Dios Mio estoy llorando como una niña de tres años al caerse de su bicicleta , como lo puedes dejar así , me dejaste congelada con el episodio . Lo primero que debo decirte es Soy tu Fan numero 1, Espero y kurt no se MUERA  no le puede pasar nada a kurt . 
No tengo muchas cosas para decir , solo que sos maravillosa escribiendo .
Espero y no demores con el próximo capitulo .
PD:- si comienzo a decir todas las cosas buenas e voz estaría todo el día .
 besos
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Mensaje por Helidra el Sáb Ene 03, 2015 10:37 pm

okey!!! siento no haber escrito antes, leí los capítulos y quede como... no se que decir, iba por un camino y se volteo... bueno en mi cabeza.

me has sorprendido porque definitivamente no me lo esperaba!!! las confesiones... geniales, Kurt no se puede morir, eso ya lo sabes!!! estoy segura que si lo matas te perseguiré... bueno no se donde vives pero es un detalle!!! jajaja no pero nos dejarías muy triste!

ya deseo leer otro capitulo, ver que sigue, como reaccionan cuando Kurt vuelva de la inconsciencia, ademas con los padres!

y aun espero que castiguen a Blaine por sus engaños aunque creo que me voy a quedar con las ganas!!! me gustaría que Kurt lo defienda, ademas de que sus amigas se disculpen por no creerle!!!

y por ultimo FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO!!! ESPERO QUE SIGAS ESCRIBIENDO TAN BIEN COMO AHORA!!!

por favor actualiza pronto!!!

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Mensaje por PhantomOfGlee el Dom Ene 04, 2015 3:29 am

OMG...
Esto no puede ser verdad
Espero que a Kurt no le pase nada grave.
¿Cómo puedes dejarlo ahí y no tener remordimiento de conciencia?

Yo tengo una duda...
¿Blaine le dirá a todos que es gay?
Digo, porque si quiere estar con Kurt lo tiene que decir no puede seguir igual

Todo fue tan rápido, nunca me lo hubiera esperado
creo que esa es una de las cosas que mas me gustan de la historia

Mil disculpas, porque había leído pero solo había comentado una vez.
Amo tu fic y la forma en la que escribes
Un beso y un abrazo querida y quería decir
Feliz Año, que este año sea mejor que el anterior.

XoXo
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Ene 18, 2015 12:01 am

Emilia Alvares escribió:Dios Mio estoy llorando como una niña de tres años al caerse de su bicicleta , como lo puedes dejar así , me dejaste congelada con el episodio . Lo primero que debo decirte es Soy tu Fan numero 1, Espero y kurt no se MUERA  no le puede pasar nada a kurt . 
No tengo muchas cosas para decir , solo que sos maravillosa escribiendo .
Espero y no demores con el próximo capitulo .
PD:- si comienzo a decir todas las cosas buenas e voz estaría todo el día .
 besos
Me disculparía por eso, pero... Era la idea del capítulo (Lo de impactar y eso)
Wow! Eres la primera que me dice eso... Yay! Tengo una fan :D
Por supuesto que NADA le puede pasar a Kurt, aparte de lo que ya le pasó.
No necesitas decir más de lo que ya has dicho, muchas gracias por tus palabras y por comentar ;)

Helidra escribió:okey!!! siento no haber escrito antes, leí los capítulos y quede como... no se que decir, iba por un camino y se volteo... bueno en mi cabeza.

me has sorprendido porque definitivamente no me lo esperaba!!! las confesiones... geniales, Kurt no se puede morir, eso ya lo sabes!!! estoy segura que si lo matas te perseguiré... bueno no se donde vives pero es un detalle!!! jajaja no pero nos dejarías muy triste!

ya deseo leer otro capitulo, ver que sigue, como reaccionan cuando Kurt vuelva de la inconsciencia, ademas con los padres!

y aun espero que castiguen a Blaine por sus engaños aunque creo que me voy a quedar con las ganas!!! me gustaría que Kurt lo defienda, ademas de que sus amigas se disculpen por no creerle!!!

y por ultimo FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO!!! ESPERO QUE SIGAS ESCRIBIENDO TAN BIEN COMO AHORA!!!

por favor actualiza pronto!!!

No te preocupes, yo también me dije a mí misma que ya comienzo a parecer a Ryan Murphy con lo que escribo xD
Obvio jamás lo mataría... No quiero ser perseguida, eso me asusta :S
No soy muy partidiaria de los castigo, pero sí Blaine tratará de hacer todo lo posible por compensar a Kurt... Y eso ya es algo, ¿no?
Muchísimas gracias por lo que me dices y por comentar :)

PhantomOfGlee escribió:OMG...
Esto no puede ser verdad
Espero que a Kurt no le pase nada grave.
¿Cómo puedes dejarlo ahí y no tener remordimiento de conciencia?

Yo tengo una duda...
¿Blaine le dirá a todos que es gay?
Digo, porque si quiere estar con Kurt lo tiene que decir no puede seguir igual  

Todo fue tan rápido, nunca me lo hubiera esperado
creo que esa es una de las cosas que mas me gustan de la historia

Mil disculpas, porque había leído pero solo había comentado una vez.
Amo tu fic y la forma en la que escribes
Un beso y un abrazo querida y quería decir
Feliz Año, que este año sea mejor que el anterior.

XoXo
¿Y tu crees que no me queda el remordimiento? Obvio que sí, pero había estado sin internet.
Blaine aclarará todo eso muy pronto, paso a paso ;)
Sí, a mí también me gustan las cosas repentinas que te dejen como *Oh, por Dios... No me lo esperaba*
Awws! Gracias, gracias... muy lindas palabras... Y gracias por tomarte el tiempo de comentar :D
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Dom Ene 18, 2015 12:33 am

*Se asoma por un rinconcito*
¡¡¡Mil perdones!!! Llevo desaparecida una cantidad imperdonable de tiempo, bueno... quizás no tanto, pero a mi computador se le rompió la pantalla *es un notebook* y luego, como si mi mala suerte no fuera suficiente, me quedé una semana sin internet. Por fin ahora puedo entrar desde un computador, y he estado actualizando desde mi celular en Fanfiction y Wattpad, pero esta página no tiene la opción de acceder desde un móvil, así que por eso no había podido actualizar... Pero, ya estoy aquí.

Enjoy!


Capítulo 20: “Cambios”




Una invasiva luminosidad llegó a mí desde el frente. Mis ojos estaban cerrados, como llevaban desde hace mucho tiempo. La verdad, no podía determinar desde cuándo. No sentía mis extremidades, ni mi cabeza... En realidad, era como si sólo tuviera mi mente flotando en alguna parte desconocida.

La luz cada vez se volvía más y más intensa. Un hormiguero me trajo de vuelta la sensación de pertenecer a un cuerpo. Lentamente fui consciente de mis piernas, mis manos y, finalmente, mi cabeza.

Presioné mis ojos con fuerza, en busca de conservar la oscuridad y la calma en que estaba sumido, momentos antes. Tenía el presentimiento de que si abría mis ojos, todo sería ruidoso y colorido.


- ¿Cuándo debería despertar? – escuché una voz femenina apagada a la distancia.
- Debió hacerlo hace un par de horas - respondió un hombre.

Las voces parecían salidas de debajo del agua. No eran claras, pero podía entenderlas. ¿Estarían hablando de mí? ¿Y yo dónde estaba? ¿Qué me habrá pasado?

- Tranquilos, sólo necesita descansar - nuevamente las voces invadían mi cabeza y yo lo único que deseaba era que desaparecieran.
- Gracias doctor - murmuró la mujer - Iré a ver a Blaine.

¿Blaine?

Comencé a sentir una desesperación horrible. De pronto, todo lo que quería era despertarme de una maldita vez. Forcé a mis ojos a abrirse. Un sin fin de pitidos sonaban al ritmo de los acelerados latidos de mi corazón. Me estaba agitando demasiado en mi esfuerzo por reaccionar.

- ¿Qué ocurre? – pude sentir la angustia en la voz del hombre que habló. Se me hacía muy familiar.
- Creo que por fin se está despertando - confirmó la otra voz masculina - ¿Kurt?

Un pequeño foco de luz me golpeó directamente en los ojos y ante mí, divisé el sonriente rostro de un hombre que jamás en mi vida había visto. Parpadeé un par de veces, para enfocar mi mirada en él. Traía puesto un delantal blanco, por lo que rápidamente me enteré que se trataba de un médico.

- Bienvenido a la vida, Kurt - bromeó él, ampliando aún más su sonrisa - ¿Cómo te sientes?

El doctor de alejó para chequear algo en la ruidosa máquinita a mi lado.

De pronto, un sin fin de malestares me abordaron, como si un gran peso cayera sobre mí. La habitación giró en un espiral interminable y tuve que sostenerme a ambos lados de la camilla en la cual me encontraba.

- ¿Tienes algún dolor? – volvió a preguntar.
- Me... siento... - Mi garganta estaba seca, por lo que mi voz se oía rasposa - Como la mierda.
- Eso supuse - rió él. Yo no le veía el chiste.
- Kurt... - susurró el otro hombre en el cuarto. Volteé mi mirada y la calma regreso a mí. Era mi padre.
- Pa... papá - me esforcé en decir.
- Tranquilo, amigo... todo está bien - el pasó sus pulgares por mis mejillas y sólo entonces noté que estaba llorando.
- ¿Kurt? - esa era la voz de Alice, que se asomó por detrás de mi padre - Estoy tan feliz de que despertaras - comentó emocionada - Ya verás cómo pronto saldrás de aquí.
- ¿Dónde... está...? - de pronto, no me sentí seguro de preguntar por él.
- ¿Blaine? - completó papá. Yo asentí como pude - Acaban de darle el alta, está arreglándose en la habitación de al lado.

Solté un enorme suspiro de tranquilidad. Saber que no le había ocurrido nada, me tenía considerablemente más calmado. Aunque mi cabeza era un mar revuelto de recuerdos e imágenes borrosas, estaba seguro que Blaine se encontraba conmigo antes de llegar aquí.

- ¿Q-qué fue lo que... nos pasó? - quise saber.
- Pues, ambos se salieron de la carretera y se estrellaron contra un árbol, o al menos, es lo que se pudo deducir por las condiciones en las cuales los encontraron - explicó mi padre - Luego le pediremos los detalles de lo sucedido a Blaine, y algunas explicaciones - frunció el ceño y miró a Alice, quien negó con una sonrisa.

Lo vi salir, siendo incapaz de retenerlo por más tiempo.

Si a Blaine le habían dado el alta, significaba que podría verlo pronto. Aquella nueva información me produjo una extraña sensación en la boca del estómago. No recordaba con exactitud lo último que había ocurrido, pero mi cuerpo vibraba en cuanto pensaba en él, por lo que suponía que algo importante pasó entre nosotros.


- A… Alice – susurré, llamando la atención de ella - ¿Puedes…?
- ¿Decirle a Blaine que venga a verte? – Adivinó ella – No va a ser necesario – rió, tomando mi mano con dulzura – No ha dejado de preguntar por ti. De seguro vendrá en un rato más.

Sonreí complacido. Teníamos mucho de qué hablar y él debía explicarme qué demonios nos ocurrió, y no me refiero sólo al accidente.

Luego de hablar un momento con Alice, me sobrevino un gran cansancio, que me obligó a cerrar los ojos. Cuando volví a abrirlos, había anochecido, y me odié por ello. Seguramente las horas de visitas se terminaron hace mucho y no podré ver a Blaine.

Solté un bufido molesto y oí como alguien daba un respingo desde la esquina de la habitación. Junto a la ventana se encontraba un pequeño sofá de dos cuerpos, y alguien recostado en él, a quien yo acababa de despertar.


- ¿Kurt? – susurró, y mis ojos se cristalizaron al instante en que oí su voz, algo ronca, pero igualmente hermosa.
- Blaine – dije, sintiéndolo dos segundos después, junto a mí. Me envolvió en un abrazo torpe, aunque no me importó - ¿Qué haces aquí... a estas horas?
- Necesitaba verte, y Burt me permitió quedarme, aunque el doctor insistió en que debía descansar en casa – puso ambas manos a los lados de mi cara y juntó su frente con la mía – Tenía que hablar contigo, asegurarme de que mi madre no mentía cuando dijo que habías despertado. Al principio, creí que sólo lo decía para que me quedara tranquilo… - estaba hablando rápido y de forma atropellada – Kurt, me siento tan… culpable… - siseó de improviso, presionando sus ojos, que acababa de cerrar con fuerza – Todo fue mi culpa, debí haberte escuchado, debí detenerme… Y mira en lo que terminó todo… Jamás voy a perdonármelo.

La secuencia de imágenes que invadió mi mente, de los dos juntos en el carro, aclaró todas las dudas que estaban rondando mi cabeza. Había sido aquel carro, con los chicos ebrios, que nos hicieron salirnos de la carretera. No era culpa de Blaine, ni mía…

- Blaine… - lo callé – El que yo esté aquí… escúchame bien… No es tu culpa, así que, deja ese discurso… - le di una media sonrisa, para demostrarle que estaba bien.

Blaine clavó sus ojos mieles en los míos, y me robó el aliento con la intensidad de su mirada. Aunque la luz era poca, podía observar con claridad las intenciones en su rostro, y no iba a oponerme a ellas.

Estábamos tan cerca, que no fue necesario más que eliminar la pequeña distancia entre nosotros, para unir nuestras bocas en un beso. Él capturó con desespero mi labio inferior, adueñándose de él, mientras que yo dejaba salir un leve jadeo, debido a la pasión que Blaine ponía en besarme. Él me había extrañado tanto como yo a él, y me parecía algo tan increíble que no me cabían todas las sensaciones en mi pecho. El monitor cardiaco a mi lado, delató lo que mi moreno estaba provocándome. Ambos nos separamos por falta de aire, pero el incesante "bip-bip" no se detuvo, haciéndonos reír de improviso.


- No sabía que era capaz de provocarte un arritmia – se burló él, señalando la máquina.
- ¿Quién dijo que era por ti? – le acribillé el ego. Él hizo una mueca, torciendo su boca y yo reí.
- ¿Te ha dolido la pierna? – quiso saber el moreno y sólo entonces reparé en el gran yeso que cubría mi muslo, desde su nacimiento, hasta la rodilla.
- No, no… sabía que tenía esto – respondí contrariado.
- Pues, no voy a mentirte… - negó con la cabeza, mirando el vendaje – Fue bastante feo… todo lo que pasó.
- ¿Y qué fue lo pasó? – Me apresuré en averiguar – Porque, no lo tengo muy claro.
- Quieres decir, ¿después de que cerraras los ojos? – Yo asentí – La verdad, creí que te había perdido y entré en pánico. Puse en práctica mi curso de primeros auxilios, comenzando por comprobar si seguías respirando. Sabía que si no era así, tendría muy poco tiempo para hacer algo al respecto y que aun así podría fallar, si no lo hacía bien. Nunca sentí más miedo en mi vida. Ni siquiera sé cómo logré mantenerme en movimiento, haciendo lo que debía, cuando por dentro estaba deshecho de sólo verte ahí, prácticamente muerto en mis brazos… - miré sus ojos anegados en lágrimas y mi corazón se rompió de tristeza – Por suerte, seguías respirando y con vida, aunque tu pulso era débil, casi no podía sentirlo, pero ahí estaba. Me esforcé en mantener tu temperatura, y me contuve de volverme loco, al menos, hasta que la ayuda llegó. Una ambulancia, luego un carro rescatista y la policía.
- Dime que la prensa no acudió también – dije afligido. Él negó sonriendo.
- Jamás experimenté tales niveles de impotencia… - apretó los puños – Vi cómo te sacaban del carro y te montaban en una camilla, atando las correas a tu cuerpo y… yo sólo podía gritar tu nombre, en medio de mi desesperación, porque a mí también tuvieron que llevarme en una ambulancia… sólo que… no quería estar lejos de ti. Tenía la sensación de que no volvería a verte más y enloquecí. Tuvieron que sedarme – añadió lo último, como si se tratase de una gran hazaña.
- Entonces, ¿no volviste a verme hasta ahora? – él asintió.
- Bueno, en teoría, te vi mucho antes – encogió un hombro – Llevo aquí desde que me dieron el alta.

Nos mantuvimos en silencio por un momento, que fue bastante largo. Sólo nos miramos, como si fuera la primera vez que lo hacíamos en mucho tiempo, al menos, se sentía como tal. Luego, volvimos a besarnos… muchas veces más.


Todos los nervios que había sentido antes de que el doctor entrara a mi habitación, se esfumaron en cuanto abrió la boca. No podía creer lo que estaba oyendo. Me parecía un chiste de mal gusto, y me vi tentado a mirar a mí alrededor en busca de algún indicio de que se tratara de una cámara oculta. Simplemente, mi mente rechazaba la información que acababa de recibir, negándose a procesarla y a entenderla.


- ¿De qué está hablando? – bufó mi padre, dando un paso en forma amenazante hacia el doctor.
- Cálmese señor Hummel, hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos, y en el caso de Kurt, debíamos actuar rápido o perdería más sangre de la que era capaz de serle transferida – detalló el médico – El metal prácticamente atravesó su muslo, quebrando y fragmentando el fémur, por lo que nos vimos en la obligación que usar una placa de titanio que reemplazara el sector del hueso que perdió. Pero, si quiere que su hijo no presente problemas futuros, él no podrá continuar haciendo lo que normalmente hacía – me miró con verdadera pena, aunque yo era no capaz de reaccionar, o demostrar alguna respuesta facial de lo que pasaba por mi cabeza – Tengo entendido que Kurt es el capitán del equipo de porristas en su escuela – mi padre confirmó con un asentimiento de cabeza – Pues… ya no podrá serlo. Tampoco desarrollar deportes como el atletismo, el futbol, la natación, o levantamiento de pesas, ni mucho menos el baile, o cualquier actividad en la cual deba ejercitar en exceso sus piernas – concluyó el profesional.

La imagen que me golpeó en ese momento, me desarmó por completo. Me veía andando por los pasillos de McKinley en una silla de ruedas, junto con Artie, tratando de no golpear a nadie, mientras abría un casillero que no era el habitual, si no uno a la altura de mi silla, sacando los libros con torpeza, para echar a andar nuevamente.

Fui consciente del grito que solté, cuando sentí los brazos de mi padre rodearme por el costado. Continué llorando a gritos, siendo incapaz de oírme a mí mismo, y mucho menos de contenerme. Estaba furioso con el mundo entero. ¿Por qué a mí? ¿Qué tan malo habría hecho en mi otra vida, para merecerme algo como esto? Sé que no he sido una persona modelo, pero creo que esto es mucho más de lo que puedo soportar.


- ¡No! – Grité, saliendo de mis cabales - ¡No puede decirme eso! ¡No quiero usar una maldita silla! ¡No puedo! ¡No!
- ¡Kurt! ¡Kurt! – Intentó frenarme el doctor, tomándome por los hombros, usando su voz conciliadora – Jamás dije que usarías una silla de ruedas. Tranquilo – eso me detuvo en seco – Tranquilo… respira, ¿okay?

Hice lo que él me indicó, normalizando mi respiración, inspirando por la nariz y exhalando por la boca.

- ¿Qué… pasara entonces? – me esforcé en preguntar.
- Es cierto, y muy lamentable, que ya no podrás hacer ningún deporte, ni mucho menos bailar… Pero, la placa de titanio no va a impedir que camines con toda la normalidad del mundo. Es más, de no ser por la pequeña cicatriz en tu muslo, ni siquiera lo notarías – oír eso me regresó el alma al cuerpo, pero no del todo.

Parecía como si mi cabeza recién comenzara a trabajar forzosamente en comprender todo lo que el médico me decía. Tal vez no estaría en una silla de ruedas, sin embargo, eso no quitaba que mi vida entera se vería truncada. Todos mis sueños de convertirme en un artista de renombre, se venían abajo. Había hablado cientos de veces con la entrenadora Sylvester de mi futuro y de mi proyecto de vida, y siempre el baile y la animación habían sido parte de ello. Ella ya me tenía lista una beca como porrista para una de las mejores universidades del país. Contaban con un programa de animadores de Elite y yo iba a formar parte de éste. Ahora… ya no tenía nada. Si no podía ocupar mi cuerpo, ni bailar… ¿Qué demonios se supone que voy a hacer? En menos de un mes, comienza el plazo para enviar las solicitudes a las universidades y yo… ya no puedo enviar la mía, porque no cuento con la capacidad física de desempeñarme como porrista. Estoy acabado… a los diecisiete años.

Una vez que comprendí aquello, la tristeza me invadió. Escondí el rostro en el pecho de mi padre, quien no me había soltado en ningún momento, y lloré amargamente.

El doctor abandonó la habitación, luego de darle algunas indicaciones a mi padre, en caso de que me volviera a alterar.

No podría determinar cuánto tiempo pasé llorando, mientras mi padre acariciaba mi cabello, pero sí sé que fue bastante.


Más tarde, recibí una visita que, pasara lo que pasara, me hacía sentir considerablemente mejor. Blaine.

Al verlo entrar, noté los vendajes que traía en el rostro y en las manos, que ayer no vi. Recordé entonces que el día del accidente había una cortadura en su frente y su mejilla. Pero dentro de eso, se veía bastante bien.


- Hola – saludó, con un leve rubor formándose en sus mejillas - ¿Cómo estás?
- ¿Quieres la verdad, o lo que digo por cortesía? – ironicé, soltando un suspiro.

La expresión de su rostro cambió drásticamente, acercándose a mí con preocupación.

- ¿Qué ocurre, Kurt? Ayer que te vi…
- Ayer… - lo interrumpí – Aun no tenía una idea de lo que me diría el doctor… Hoy en la mañana vino a pisotear mis esperanzas y…
- ¿Qué fue lo que te dijo, Kurt? Se claro – pidió, tomando mi mano entre las suyas.
- Pues, que ya no podré estar en los animadores, ni bailar, ni nada de eso – me obligué a contener las lágrimas. Ya había llorado demasiado.
- ¿Por cuánto tiempo? – exigió.
- Por siempre – mis ojos ardieron, e ignorando mi voluntad, las lágrimas me cubrieron el rostro.

Él puso sus manos en mis mejillas, tal como lo había hecho la noche anterior, juntando nuestras frentes.

- Kurt, Kurt… mírame – pidió, con la voz rota – Todo va a estar bien, ¿de acuerdo? Yo voy a estar contigo y juntos lo resolveremos…
- ¡No, nada va a estar bien! – Lloré más fuerte - ¿Qué se supone que haré con mi beca de animador? ¿Y qué hay de mi futuro? Ya no tengo nada… No soy nada…
- Para mí… lo eres todo, ¿okay? – susurró, limpiando la humedad de mi rostro con sus pulgares – No quiero que pienses así, al contrario… Siempre debes ver el lado positivo de las cosas, lo que ganas, no lo que pierdes…
- Esto no tiene nada positivo – comenté en un hilo de voz.
- Lo tiene – dijo con convicción – Es la oportunidad perfecta para buscar nuevos sueños, y un nuevo futuro… Sólo depende de ti… - me percaté de que él también lloraba, junto conmigo – Además, tienes una voz increíble… tu registro vocal es único y no puedes ignorar eso… Tal vez, encontremos un proyecto de vida en ello.
- Ya no queda tiempo – rebatí. Estaba tan depresivo, que sólo veía el lado vacío del vaso.
- Nos haremos el tiempo, lo lograremos… - besó mis labios cortamente – Te lo prometo.


Los días pasaron lentos, haciendo que me perdiera la celebración de fin de año y mis vacaciones de invierno. Blaine pudo regresar a clases normalmente, pero siempre acudía a verme en los horarios de visita, por las tardes. Aunque, hace dos días regresó a McKinley, el tiempo juntos se ha disminuido considerablemente.

Yo, poco a poco, comenzaba a aceptar el cambio en mis planes, tratando de seguir los consejos del moreno, de buscarle un nuevo ángulo a la situación y sacarle el provecho. No perdía nada con intentarlo.

En cuanto a nosotros, manteníamos esta extraña relación clandestina a espaladas de nuestros padres, en la cual nos besábamos fuera de la vista de los adultos, y fingíamos la mejor de las amistades en presencia de ellos.

Para mí era mucho mejor así. Tenía tantas cosas rondando mi mente, que añadir a eso, todo lo que conlleva una relación con mi futuro hermanastro, era demasiado.


- Hola, hermoso – susurró Blaine, entrando a mi habitación, mirando a su alrededor si es que habían moros en la costa - ¿Qué tal la has pasado el día de hoy?
- ¿Sinceramente? Ha sido un asco – fruncí el ceño – ¿Esta camilla? Un asco. ¿La comida? Un asco. ¿El sonido de la máquina? Un asco. ¿El yeso? Un maldito asco… Me da una picazón horrible – el rió ante mis quejas, tomando una silla para sentarse junto a mí.
- Que tortura… - acarició mi mejilla con su mano – Prometo compensarte en cuanto salgas de aquí, que… según tengo entendido… será dentro de muy poco – comentó con cara de entusiasmo. Yo sonreí desganado.
- ¿Pasaste antes por casa? – pregunté, luego de mirar cómo iba vestido. Él pareció no entender – No llevas tu uniforme de los Cheerios.
- Ah, eso… yo… - él se rascó la nuca, desviando la mirada un par de segundos y luego regresando su atención a mí – Renuncié.
- ¿Qué? – me escandalicé, abriendo mis ojos como platos.
- Ya no soy un animador – la sonrisa en su rostro me hacía pensar que se trataba de una mala broma.
- ¿De qué estás hablando? ¡Nadie puede dejar los animadores! O te mueres o Sue te saca – dije, recordando las incontables veces que lo había oído de los labios de la mismísima entrenadora.
- Dije que iba a apoyarte, y que estaría siempre contigo… - me miró ladeando su cabeza, dibujando figuras en el dorso de mi mano con su dedo - ¿Cómo sería capaz de pasearme en el uniforme de los Cheerios, sabiendo que eso te haría daño emocionalmente? No lo soportaría.
- Blaine, tú… no tenías… - las palabras se atoraron en mi garganta, que se cerró debido a los sentimientos que me invadieron – Por Dios, me haces sentir peor.
- Hey, no… no lo he hecho por ti… - me silenció – Lo he hecho porque no podía ser tan egoísta… Sólo puse primero mis prioridades… Y tú eres mi mayor prioridad.
- Eres tan cursi – reí, en medio de las lágrimas que se habían escabullido de mis ojos.
- Te amo… - soltó de improviso, impactándome con el recuerdo de mi cita fallida en Breadstix y él diciendo aquello.

Esta era la tercera vez que me lo decía.


Tal como Blaine lo había pronosticado, no pasaron más de dos días cuando el doctor decidió que me daría finalmente el alta. Claro, que tendría que esperar hasta la tarde, una vez que acabara el horario de visitas.

Ese día, Blaine trajo flores para mí y una expresión indescifrable en el rostro.


- Te has equivocado – lo molesté – Esto no es un funeral.
- Tonto, son para ti – las acomodó en mi regazo y yo las llevé a mi nariz para percibir el dulce olor de los pétalos – Quería darte algo especial hoy.
- Gracias – me sonrojé, ocultando mi rostro tras el ramo – Pero, ¿qué tiene de especial el día de hoy?
- ¿Bromeas? – Me lanzó una mirada incrédula – Por fin saldrás de aquí, ¿eso no lo hace especial?
- La verdad, es que no – respondí con seriedad. Él frunció el ceño y yo reí – Estoy jugando contigo, no sabes lo feliz que estoy de volver a casa. Quedaré con el trasero plano si paso otro día acostado en esta horrenda camilla – intenté bromear, pero podía notar que la mente de Blaine estaba concentrada en otra cosa - ¿Ocurre algo?
- Es… que… - sus mejillas se tiñeron de carmín y, como siempre, tomó la silla del costado, sentándose junto a mí – No… has leído la tarjeta.
- ¿Qué? – dudé, y él me señaló el rectángulo de papel que estaba en medio del ramo – Oh, okay – puse entusiasmo en mi voz, y cogí la tarjeta, desdoblándola, luego de leer "Para: Kurt" – "Soy un chico de pocas palabras…" – recité leyendo en voz alta – "…Y creo que decir 'Te Amo' resume fácilmente la mitad de todo lo que siento por ti…" – una sonrisa boba apareció en mis labios y continué – "…La otra mitad la puedo sintetizar en una pregunta… ¿Quieres ser mi novio?" – en cuanto leí eso, me quedé sin aire. Estaba pasando, realmente estaba pasando.

Había esperado por meses a que algún día me ocurriera algo así… Aunque fuera con Finn, pero finalmente el momento estaba viviéndolo con alguien que jamás imaginé.


- Y… ¿qué dices? – Blaine me miraba expectante, aguardando mi respuesta - ¿Quieres ser mi novio?

Y ahí estaba yo. ¿Cómo se supone que deba responder a una pregunta cómo esa? Quizás con lo que él espera que diga, un gran "sí", mientras me arrojo sobre sus brazos, envuelto en risas y besos… Pero no me siento en condiciones de tomar esa actitud frente a su pregunta. Precisamente ahora, no es el momento. No cuando estoy en el hospital, no cuando me han dado aquel diagnóstico, no cuando estoy propenso a caer en una depresión.

Ni siquiera tengo espacio en mi cabeza para pensar en la responsabilidad que implica tener un novio. Simplemente no podré corresponder de la mejor manera, ni tendré el ánimo que él espera… Ya no soy el chico que era cinco minutos antes del accidente, y nunca volveré a serlo.


- Yo… - tomé una inhalación profunda – No.
- Kurt, no sabes lo feliz… ¿Qué? – su expresión cambió drásticamente a una de desconcierto - ¿No?
- No… por ahora – añadí, con la intención de aclarar que mis sentimientos por él no habían cambiado, sólo que no me encontraba en mi mejor momento – Lo siento, Blaine.
- Es que… no lo entiendo – negó con la cabeza, reforzando el agarre de sus manos sobre la mía – Yo… realmente quiero estar contigo – aseguró, mirándome directamente a los ojos.
- Y yo también, pero no así… No con todo esto encima… - intenté explicarme.
- De acuerdo, no voy a presionarte – me dio una sonrisa, cuya felicidad no llegó a mostrarse en su mirada – Incluso, creo que tienes toda la razón… Tú te mereces un novio mejor – yo negué enérgicamente con la cabeza, no deseaba que pensara eso de mí – Voy a hablar con nuestros padres y les diré que nos amamos y que deseamos estar juntos – declaró, tomándome por sorpresa – Además, le diré a los chicos del glee cómo fueron realmente las cosas… No es justo que conserven una mala imagen de ti, cuando la culpa de todo la tuve yo.
- Ambos… - le corregí, sintiéndome orgulloso del chico que tenía frente a mí. Sólo esperaba que realmente lo hiciera – La culpa fue de ambos.
- No me contradigas – me riñó de broma – En serio… quiero ser capaz de merecerte, y lo mínimo que debo hacer, es esto… Perdiste mucho, por mi causa y no es justo.

Se aproximó a mí para besarme, pero en ese momento, alguien entró al cuarto de improviso.

- ¿Kurt? – Blaine se alejó lo más que la silla le permitió y yo fingí estar muy ocupado acomodando las flores sobre la mesita a mi lado - ¡Kurt!
- ¿Elliot? – exclamé, extrañado de verlo ahí.
- ¡Oh por Dios! ¿Estás bien? – se acercó a mí, ignorando olímpicamente la presencia de Blaine – Me encontré con tu padre esta mañana, por esas cosas de la vida y me dijo lo de tu accidente. Me sentí horrible por no venir antes, de verdad, lo siento – habló rápido y atropellando las palabras.
- No te preocupes, sigo vivo – bromeé. Entonces, le lancé una mirada discreta a Blaine, para que nos diera un momento a solas, pero él me respondió con una llena de desdén, haciendo muecas hacia Elliot. Le fruncí el ceño para que captara que iba enserio y finalmente cedió - ¿Me has traído flores, o te pasarás a una cita luego de salir de aquí? – comenté, señalando el ramo que traía en su mano, una vez que estuvimos solos.
- ¿Quién sabe? – Me siguió la corriente – Pero, no… Estas son para ti… Y, prometo comprar unas mejores cuando salgamos en una cita – me reí de su broma, hasta que me di cuenta de que no lo era. Mierda… No podía estarme pasando esto.
- Me encantan nuestras salidas como amigos – me fui por la tangente, intentando desviar el tema.
- No, no, no… En cuanto estés fuera de este lugar… Tú y yo tendremos una cita – exigió con una bella sonrisa – Primero, porque me lo merezco y segundo… Porque desde hace mucho tiempo que quiero invitarte a salir.
- Elliot… me alaga mucho tu invitación, pero tú sabes que…
- Estás prendado de tu hermanastro, lo sé – alzó los ojos al techo, y los regresó a mí, sin alterar la esperanza en sus ojos azul grisáceo – Sin embargo, eso no quita que no puedas salir conmigo.
- Lo siento… es que… - me sentí mal incluso antes de que las palabras salieran de mi boca – No sólo me gusta Blaine, yo… estoy enamorado de él… y él de mí – presioné mis labios, ante la tristeza que cubrió su rostro – Lo hemos hablado y, estamos en medio de algo… - divagué – No es nada formal aún, pero…
- No tienes que explicarme… - me interrumpió él, con aquella sonrisa de decepción que había visto en Blaine – Yo, creí que tal vez tenía una oportunidad contigo, por la forma en cómo nos hicimos cercanos en poco tiempo, y nuestras salidas… Perdóname, me lo he imaginado todo – sus ojos reflejaban vergüenza y eso me partió el corazón.
- Elliot, eres una increíble persona, y mi mejor amigo en este momento… No quisiera que eso terminara aquí, mucho menos de esta manera – pedí, al ver que tenía intenciones de marcharse.
- Tienes razón – asintió y me envolvió en un abrazo.
- ¿Qué está pasando aquí? – escuché la dura voz de Blaine, luego de que se aclarara la garganta con exageración.
- Nada – solté molesto, apartándome de Elliot.
- ¿En serio? Porque no se ve como nada - ¡Por todos los cielos! Lo que me faltaba, una jodida escena de celos.
- Oye, amigo… Sólo me estaba despidiendo – aclaró Elliot, poniéndose de pie frente a él.
- Primero que nada, no soy tu amigo – le apuntó con su dedo índice en el pecho, de forma amenazante – Y segundo, no soy estúpido. Escuché claramente lo que estaban hablando.
- ¿Nos espiabas? – chillé, incrédulo de lo que oía.
- Kurt es mi amigo – respondió Elliot con total sinceridad.
- Pero tú no lo ves como tal – Blaine lo miró con los ojos dilatados – Y, ¿te digo algo? Siempre sospeché de ti y tus intenciones con Kurt, ¡Y no me equivoqué!
- Blaine, basta – le advertí. Él no quiso oírme.
- Sin embargo, ¿sabes qué? Él me ama a mí – enfatizó los adjetivos posesivos con orgullo – Y yo lo doy todo por él, así que será mejor que te bajes de tu nube de fantasía, porque nosotros estamos juntos. ¿Te queda claro?
- Por supuesto – susurró Elliot, totalmente herido, y eso fue la gota que colmó el vaso.
- ¡Blaine! – vociferé. Él volteó a verme ligeramente sorprendido – Sal de aquí ¡Ahora! – mi tono de voz era amenazante, y Blaine notó que había metido la pata hasta el fondo – Y no quiero que regreses hasta que no seas lo suficientemente maduro para aceptar mi amistad con Elliot.

Sin añadir nada más, él dejó el cuarto, caminando altanero. No entendía cómo una persona podía experimentar tantos cambios, con sólo subir en la escala sentimental de otro. Si bien, él y yo estamos relativamente juntos, eso no le da ningún derecho a proclamarse mi dueño y alejar a punta de amenazas y golpes a la demás gente que me rodea. Yo quiero un novio, no un amo, ni un acreedor. A veces me sorprendía lo medieval que podía ser Blaine.

-o-o-o-o-o-o-

Auch! Los celos de Blaine son tan explosivos! ¿Qué les pareció el capítulo? Por favor no me odien, gracias :D
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por Gaby Klainer el Mar Ene 20, 2015 7:29 pm

-Redobles Snix(?

-Sonido de redobles-

volviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii....

-Sonido de grillo-

:c

xD

Lo siento, tenia ganas de hacer eso xD

Holiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, me encanta.En serio.Me encanta

Creo que me enamore de tu fic

-Oh Fanfic adorado ¿Te casarías conmigo?
-No
-...
-...
-...Auch...

NAJshabsdbHBHJSABSBDGASDGFJBDGFIOHDYFDHGB

Pero es que enserio, tu fic es fantabuloso

Me enamore

Pobre de mi Kurtie.................................Pero aun le queda su voz.............Y ese cuerpo, tan hermoso, tan perfecto, tan blanco -Stop Gaby Stop, esos pensamientos no van aquí-

Awwwwwwwwwwwwww Blaine es un romántico.


Me imagine lo de Elliot Adoro esa pareja....Como Guilty Pleasure....También Kurtbastian....Y este fic tiene ese toque así que sjdkshfbdkhsfdjkshfjsdfjlkdjfkd.

Perooooooooooooooooooooooooo, amo a mis bebes Klaine


Pobre Blainey al final......Pero es que es muy celoso.....Debería usar esa energía en otra cosa que no sean celos 7u7


Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno espero cuando B y Kurt les digan a todos que se amannnnnnnn \(*-*)/


Besos

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Vie Ene 23, 2015 3:33 pm

Gaby Klainer escribió:-Redobles Snix(?

-Sonido de redobles-

volviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii....

-Sonido de grillo-

:c

xD

Lo siento, tenia ganas de hacer eso xD

Holiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, me encanta.En serio.Me encanta

Creo que me enamore de tu fic

-Oh Fanfic adorado ¿Te casarías conmigo?
-No
-...
-...
-...Auch...

NAJshabsdbHBHJSABSBDGASDGFJBDGFIOHDYFDHGB

Pero es que enserio, tu fic es fantabuloso

Me enamore

Pobre de mi Kurtie.................................Pero aun le queda su voz.............Y ese cuerpo, tan hermoso, tan perfecto, tan blanco -Stop Gaby Stop, esos pensamientos no van aquí-

Awwwwwwwwwwwwww Blaine es un romántico.


Me imagine lo de Elliot    Adoro esa pareja....Como Guilty Pleasure....También Kurtbastian....Y este fic tiene ese toque así que sjdkshfbdkhsfdjkshfjsdfjlkdjfkd.

Perooooooooooooooooooooooooo, amo a mis  bebes Klaine    


 Pobre Blainey al final......Pero es que es muy celoso.....Debería usar esa energía en otra cosa que no sean celos 7u7  


Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno espero cuando B y Kurt les digan a todos que se amannnnnnnn \(*-*)/


         Besos          

Hola Gaby!
Morí con tu presentación!! Supongo que mi fic es algo difícil, por eso se ha negado a casarse contigo xD
Y en cuanto a tus pensamientos... Suele pasar que uno habla de más, cuando se trata de semejante bombón.
Kelliot y Kurtbastian son lo más... Pero nada como Klaine!
Cuando amas, los celos afloran aunque no lo quieras... Y así es Blaine, al menos en mi fic.
En el capítulo que sigue verás el courage de Klaine para contar lo que tienen ;)
Gracias por comentar :D
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Vie Ene 23, 2015 3:58 pm

Hola queridas y queridos lectores... Aquí estoy yo otra vez... Con un nuevo capítulo... Aunque algo desanimada por los spoilers sobre Klaine, pero Anyway! Ver para creer... Soooo...

Enjoy!



Capítulo 21: “Confesión”



Me costó dos semanas de terapia intensiva el volver a caminar. No es que no pudiera, pero me rehusaba a tener que ser ayudado todo el tiempo o a depender de un par de muletas. Gracias al esfuerzo extra que puse en recuperarme, tan sólo debo usar la férula y el yeso por tres semanas más.

Blaine jamás faltó a una sesión con el médico, al contrario, muchas veces habló con su madre para faltar al instituto y así poder acompañarme. Tal como me lo había prometido, no me dejó solo en ningún momento, se mantuvo junto a mí, apoyándome y ayudándome, incluso besándome en recompensa, cuando nadie miraba.

Pero ya, por fin, podía andar tranquilamente por la casa, sin tener a Alice tras de mí, diciéndome que no me moviera y que ella se encargaba de todo. En serio, quiero mucho a esta mujer, pero se pasa con la sobreprotección.

Mi padre no estaba muy de acuerdo en que regresara al instituto aún, temiendo que fuera demasiado pronto o sufriera alguna clase de caída o golpe. Blaine fue quien me ayudó a terminar de convencerlo, prometiéndole que él velaría por mí seguridad y bienestar, sin dejarme solo ni a sol ni a sombra. Debo reconocer que la idea no me desagradaba para nada. Sería genial tener a mi moreno cuidando de mí todo el tiempo.


- ¿Estás listo? – consultó Blaine, cruzándose mi bolso sobre el de él, y tomándome por el brazo, para ayudarme a llegar a la puerta de entrada.

Habíamos madrugado, para no andar a las prisas, tratando de llegar al instituto.


- Tranquilo, no es como si pudiera volver a romperme algo más – intenté bromear, pero él no le halló la gracia.
- Sólo camina, ¿sí? – me riñó Blaine, casi alzándome en brazos para bajar la escalinata del portal.
- No puedo hacerlo, si me cargas como si fuera un bebé – me quejé, tratando vanamente de zafarme.
- Lo siento – murmuró sin soltarme.

Una vez llegamos a la acera, caí en la cuenta de que ahora ninguno de los dos tiene carro. ¿Cómo se supone que vamos a ir al instituto?

Mi padre nos había prestado el suyo para asistir a la terapia, pero dudo que nos lo preste permanentemente.

Un pequeño carro rojo, que yo conocía bastante bien, se detuvo frente a nosotros, haciendo sonar el claxon una vez.


- Ya era hora – comentó Blaine, llevándome hacia él.

Una cabeza rubia se asomó por la ventanilla. Quinn Fabray.

- Hola Blaine, Kurt… disculpen el retraso – ella rodó los ojos – Ya sabes, cosas de chicas.
- Okay – rió él, acomodándome en el asiento trasero y ajustando el cinturón de seguridad.

Rodeó el auto, mientras que yo me sumía en un más que incómodo silencio.

No entendía muy bien de qué iba todo esto, pero estaba muy seguro que formaba parte del plan de Blaine, con lo de arreglar las cosas y limpiar mi nombre.

Quinn y Blaine se enfrascaron en una animada conversación, en la cual intentaron incorporarme. Sin embargo, me mantuve reacio a contestar con otra cosa que no fueran monosílabos.

Estaba siendo grosero y lo sabía, aunque tampoco podía ser amable y fingir que nada ha pasado. Y lo digo por la rubia animadora, que de tener superpoderes, le hubiera atravesado el cráneo con mi mirada. Estuve observándolos todo el tiempo, en silencio desde mi sitio, con unas enormes ganas de brincar fuera del vehículo cuando dio la luz roja.

Por suerte, llegamos rápidamente al parqueadero de McKinley. Blaine corrió a auxiliarme, en cuanto la animadora se detuvo.


- Te acompañaré a cada salón en donde tengas clases. Te dejaré sentado y después me iré – me instruyó el moreno, andando conmigo hacía mi olvidada taquilla – Tendrás que esperar por mí al finalizar la hora, ¿de acuerdo? Ni pienses en andar por ahí tú solo.

Yo rodé los ojos, negando con la cabeza ante el parecido que tenía con su madre. Igual de sobreprotectores. Aunque me hacía sentir importante.

- Supongo que no puedo esperar un beso de despedida – bromeé, una vez que llegamos al salón de lengua.
- Lo haría, pero no aceptaste ser mi novio, así que… - se encogió de hombros – No quiero quedar como un aprovechado.
- Eres un descarado, Blaine Anderson – fingí indignación.

Él rió ante lo dicho y besó mi frente, tomándome por sorpresa.


- Nos vemos al final de la hora – advirtió y se marchó, dejándome con una sonrisa boba en los labios.

La mayor parte de la clase, recibí miradas curiosas de parte de mis compañeros, o más bien dicho, mi férula recibió toda la atención.

No estaba enterado si, además del director y los profesores, alguien más sabía lo del accidente. Pero, con el bocazas de Blaine suelto por ahí, muy probablemente, todo Lima lo supo.

Tal como me advirtió, lo primero que vi en la puerta del aula, en cuanto sonó el timbre, fue el rostro sonriente de mi moreno.

Caminó hacia mí, tomando mi bolso y colgándolo en su hombro, justo como lo hizo esta mañana.


- ¿Cómo te lo has pasado? – quiso saber mientras me alzaba de la silla.
- Bien, supongo – contesté – Aunque creo que tendré que acostumbrarme a que todo mundo me mire como si me hubiese crecido un cuerno en la frente.
- Será sólo los primeros días – le restó importancia, arrugando la nariz – Llevas mucho tiempo sin asistir a clase y llegaste con esto – señaló mi pierna – Ellos seguramente estás especulando por qué.
- O sea que… ¿Nadie sabe lo que nos pasó? – cuestioné.
- Por supuesto que no – negó con la cabeza.
- Es mucho mejor así – comenté, en tanto llegamos a mi taquilla.
- Am… Kurt, este… - Blaine se rascó la nuca, mirando el suelo – Los chicos del glee… organizaron algo para ti y… me pidieron que te llevara al salón del coro.
- Okay, sólo promete que no es para pedirme que escriba otra canción – bromeé – Si la anterior fue triste, esta sería deprimente.
- Nada de eso, lo juro – avanzamos por el pasillo en dirección al club glee – Y tu canción es hermosa – añadió, haciéndome sonrojar.
- Habla de ti… y de mí – musité, desviando la mirada, sintiéndome lo suficientemente cursi para estar avergonzado – Lo sabes, ¿verdad?
- Claro que lo sé – me regaló una hermosa sonrisa, justo antes de entrar al aula.

Una lluvia de papel brillante picado, globos y vítores, me hicieron cerrar los ojos, asustado.

- ¡Bienvenido Kurt! – exclamó un coro de voces al mismo tiempo.

Yo abrí los ojos al oírlos, comprobando que todos estaban ahí; el señor Schue, Finn, Puck, Rachel, Quinn, Mercedes, Santana, su novia, el chico de la silla, Sam, Mike y Tina. La expresión de felicidad en sus rostros era auténtica, y yo no podía, o más bien, no quería asumir que se debiera a mí.

Rachel, Mercedes y Quinn anduvieron hacia mí, envolviéndome en un abrazo que no supe cómo corresponder.


- Kurt, no sabes cuánto lo sentimos – comenzó a decir Rach, con los ojos llenos de lágrimas.
- Sí, fuimos egoístas al no creerte y dejarte solo – la secundó la rubia.
- Prometemos que jamás se repetirá – añadió la morena.
- Oh, chicas – susurré, perdido entre los cálidos brazos de las muchachas – Esto es tan bizarro, pero gracias.
- Debes darle las gracias a tu chico – Rachel me señaló a Blaine con un movimiento de cejas.
- Fue él, el que reconoció abiertamente que te había besado y que llevaba mucho tiempo enamorado de ti – le lancé una mirada al aludido, que decía todo lo impresionado que estaba de él.

La cuarta chica en venir a mí, fue Tina.


- Kurt, yo también quiero disculparme – dijo, mirando sus zapatos – Yo fui parte del plan de Blaine, pero… se me pasó la mano contigo la noche de la fiesta.
- Continúa – musité, realmente disfrutando este momento que creí que nunca pasaría.
- No debí golpearte - ¡Mierda! Eso sólo lo sabía Puck – Estuve totalmente fuera de lugar y… lo siento – ella me miró directamente a los ojos, recordándome a la tímida chica gótica que se acercó a mí en primer año para pedirme prestado un bolígrafo – Por todo. Yo… no tenía derecho de exponerte así ante la clase – estaba hablando de tiempo atrás – Fui descuidada… aunque no lo hice a propósito, te perjudiqué y rompí la confianza que tenías en mí – sentí las lágrimas calentar mis mejillas al caer – Pero estoy muy orgullosa de ti, por todo lo que has conseguido luego de eso. Te levantaste y no dejaste que nadie te humillara. Les abriste un camino a todos los chicos que estaban en el closet y les diste la confianza para andar por los pasillos con la frente en alto, aceptando su sexualidad… Eso fue increíble – no la dejé continuar, porque la envolví en mis brazos.

Era extraño. Me había jurado a mí mismo que jamás la iba a perdonar por lo que había hecho, pero definitivamente, me retracto. No puedo odiarla más de lo que me odio a mí mismo por lo orgulloso que fui. Aunque nunca lo noté, de no ser por aquel incidente, tal vez, hoy no sería lo que soy, un chico abiertamente gay, impulsador de un movimiento a favor de la tolerancia y respeto total a los homosexuales. Puede que este sea el único instituto en todo Ohio, en donde gays y lesbianas pueden sentirse libres.


- De todos modos, estarás en la mira – susurré sólo para ella, oyéndola reír junto conmigo luego.
- No hay problema – se separó de mí e hizo un saludo, poniendo sus dos dedos juntos en la frente.

Y como si estuviesen haciendo fila, el siguiente en envolverme en sus torpes brazos, alzándome en el aire, olvidándose de mi pierna, fue Finn.


- Por favor, no vuelvas a casi morirte – pidió después de regresarme a tierra firme – Y espero que hayas memorizado el número de placa – yo negué, en medio de una sonrisa ahogada en lágrimas. No me molestaba llorar, si era de felicidad. Me sentía como en una mañana de navidad, recibiendo el cariño de mis seres queridos.

El resto optó por un abrazo grupal, puesto que el receso acabaría y el tiempo pasaba rápido.

Me volví finalmente hacia Blaine, quien había aguardado pacientemente junto al piano.


- Gracias – alcancé a soltar en un siseo, lanzándome posteriormente a sus brazos; aquellos brazos que me habían reconfortado en los peores momentos aun cuando ambos estábamos luchando con el orgullo.

Oculté mi rostro en su cuello, tomándome un par de segundos para disfrutar el aroma silvestre y varonil de Blaine. Él me recibió, estrechándome contra su cuerpo, haciéndome sentir en la gloria. Luego de haber tenido aquellas horribles semanas, por fin podía decir que era feliz, sin importar el diagnóstico del médico, ni la incertidumbre que me produce pensar en el futuro, sé que si estoy junto a Blaine, todo estará bien.

Dejándome llevar por aquel pensamiento, alcé mi rostro y capturé sus labios en un beso. Y en aquel contacto, olvidé que estábamos en un salón llenos de los chicos del glee, olvidé mi pierna, olvidé la relación que unía a nuestros padres, olvidé incluso porqué estaba ahí, entregándome plenamente a través de ese beso, esperando que él pudiera sentirlo también.

Nos envolvieron los gritos, aplausos y bromas, de parte de los chicos, obligándonos a regresar a la realidad, después de una cantidad indeterminada de tiempo.

Supongo que desde ahora, lo mío con Blaine es oficial, al menos aquí en McKinley… Sólo espero que mi padre no se lo tome tan mal cuando llegue el momento de confesárselo a ellos.



Dos golpecitos suaves en mi puerta, me advirtieron que Blaine tampoco ha podido dormir. No me atreví a hablar, por si llegase a despertar a alguien, por lo que, tan rápido como me lo permitía mi pierna, caminé hacia la puerta de mi cuarto, abriéndola algo nervioso. Ni siquiera identifico el motivo de mis nervios, ya que no es la primera vez que nos encontramos a las tres de la madrugada, aunque nunca como hoy.

Recibí a Blaine, jalándolo al interior de mi habitación, cerrando la puerta tras de él, dejando que él atrape mi cintura con sus manos y mis labios con los suyos. Este chico logra activar todos los puntos sensibles en mi cuerpo con un simple toque de sus dedos. Lo cierto es que me enloquece.


- Hola – susurró, juntando nuestras frentes.
- Hola – respondí, en medio de un suspiro.
- He tenido una pesadilla – murmuró, haciendo un adorable puchero, mientras agitaba sus espesas pestañas - ¿Puedo quedarme contigo esta noche?
- Puedes quedarte todas las noches que quieras – dije riendo – No necesitas inventarte pesadillas.

Blaine me besó cortamente, acompañándome a mi cama, recostándose sobre ella y acomodándose para que su brazo me rodeara a la perfección. Yo me dejé hacer.

- ¿Blaine? – musité, pasando mis dedos por su pecho.
- ¿Sí? – contestó él, y yo sentí la profundidad de su voz resonar en el oído que tenía sobre él.
- Te amo – solté, para alzar mi cabeza después, mirando sus hermosos ojos color miel.
- Yo también te amo – plasmó un tierno beso sobre mi frente, sonriéndome complacido.
- No me dejaste terminar – sonreí de lado – Te amo y quiero estar contigo, sin importar lo que pase – él se sorprendió levemente ante mis palabras – Quizás somos jóvenes aún y nos queda mucho por vivir… pero estoy seguro que tú eres mi alma gemela y con quien debo estar – sus ojos brillaron con la luz que reflectaba la ventana y supe que estaba a punto de llorar – En este tiempo, nos hemos tomado el tiempo de conocernos y de aprender el uno del otro. Nos hemos odiado y amado… y si después de vivir todo eso, estamos juntos ahora… es porque estamos destinados a compartir la vida juntos – tomé una respiración breve, secando una lágrima de mi mejilla – Sólo estando a tu lado me siento pleno, porque tú me completas, y por eso, no quiero perder ni un solo minuto más… ¿Quieres ser mi increíble y apuesto novio? – finalicé con una risita que él secundó.
- ¿Cómo podría decir que no a esa confesión tan cursi y romántica? – Bromeó, acomodando el flequillo de mi frente – Pero, ¿puedo ser sólo tu novio? – Consultó – No creo reunir las otras cualidades.
- ¿Bromeas? – Reí – Eres mucho más que eso.
- ¿De verdad? – Me besó brevemente – Eso es genial, gracias – volvió a besarme – Te amo – otra seguidilla de pequeños besos, esta vez, por mi mejilla y cuello.
- Gracias a ti, por enseñarle a tu madre las maravillas del internet.

Ambos reímos, antes de sumirnos en una ardiente sesión de besos, que se prolongó hasta que Blaine pasó a golpear mi pierna, en un precipitado movimiento.

- ¡Ups! ¡Lo siento! – Susurró, volviendo a su lugar – Lo siento.
- Tranquilo… está bien – contuve la mueca de dolor y me esforcé en sonreír, tratando de no arruinar el momento.
- Creo que ya es hora de dormir – sugirió él, y aunque no deseaba despegarme de su boca, ni dejar de sentir sus caricias, asentí con la cabeza. Me acurruqué junto a su cuerpo, acepté su abrazo y me dormí.



Ser novio de Blaine, ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida; es atento, preocupado, divertido, romántico, apuesto y un increíble besador. Ahora mismo, no sé cómo las cosas llegaron al punto en que están, pero; es jueves, son más de las tres de la madrugada y estoy sentado sobre la isla de la cocina, con Blaine besándome y haciéndome perder la cordura.

Sus manos estaban envolviendo mi cintura, apegándome a su cuerpo, que reaccionaba a lo que hacíamos, mi camiseta se encontraba tirada en algún lugar, al igual que la suya, y sólo le quedaba el bóxer, aunque creo que no por mucho tiempo. Sus besos habían trazado un excitante camino desde mi boca hasta mi torso, y de regreso, pasando por el lóbulo de mi oreja, produciendo un par de gemidos contenidos. He mordido tantas veces mis labios para acallar los jadeos, que estoy seguro que mañana dolerá como el infierno, pero por ahora, no puede importarme menos.

Su lengua chocó con la mía, cuando nuestros labios se volvieron a unir con desespero. Parecía como si nos hubiéramos besado en meses, y acabáramos de hacerlo. Sus manos viajaban por mi espalda, descendiendo más de lo debido, sólo para presionarme más cerca de él, enloqueciéndome, provocándome y desquiciándome por el hecho de sentirlo así, tan mío.

A la distancia oí como un cristal se hacía trizas, sin embargo, ninguno de los dos se detuvo. Estábamos demasiado ocupados, como para prestarle atención a otra cosa que no fuéramos nosotros mismos. Tal vez fuera uno de los vasos en donde bebimos leche tibia, no lo sé.

Con mis manos temblorosas, bajé hasta el elástico de su ropa interior, y jugueteé con él, indeciso si continuar o no. No es que me sintiera inseguro, pero consideraba que este no era el mejor lugar para llevar a cabo aquello a lo que nos estábamos encaminando.

Un gemido de placer se me escapó de los labios, pero Blaine solo siseó para que no hiciera ruido, conteniendo la risa.


- ¿Kurt? – oí la voz de… ¡No puede ser! ¡Mierda! - ¡Blaine! – Exclamó mi padre escandalizado - ¡¿Qué demonios pasa aquí?! – yo palidecí y no fui capaz de emitir un solo sonido. Blaine, al parecer, tampoco.
- ¿Burt, qué es lo que ocurre? – Alice apareció dos segundos después, mirándonos confundida, para luego expandir las cejas en sorpresa y cambiar su expresión a una de profundo desagrado.
- Eso es precisamente lo que quisiera saber yo – bufó mi padre, cruzándose de brazos, evidentemente molesto.

Sentí a Blaine que me ayudaba a bajar de la mesada, aunque no podía ser consciente de ello. Me puso mi camiseta en las manos y en media fracción de segundo, lo vi ponerse la suya. Estábamos prácticamente desnudos, en mitad de la noche, sobre la mesa de la cocina, comiéndonos a besos y con mi padre y Alice de espectadores… Esto no podía ser peor.

- B-Bur-Burt… y-yo… - tartamudeó Blaine, que parecía aterrado – Es… es q-que…
- Blaine… Por favor, dime que es lo que está pasando entre ustedes – pidió Alice, con la voz quebrada.
- Él… y yo… no-nosotros… - a mi moreno no le salía el habla.
- ¿Ustedes… se estaban besando? – preguntó su madre, casi con asco. No entendía su reacción, porque mi padre sólo parecía sorprendido y algo molesto, pero no había repulsión en su mirada como en la de ella.
- S-sí… nosotros… es-estamos juntos… m-mamá – logró decir finalmente, tomando mi mano. Yo aún no me había vestido con mi camiseta, por lo que tan rápido como pude, la pasé por mi cabeza y la acomodé.
- ¿Juntos? – Cuestionó mi padre, quien se veía más tranquilo - ¿Qué quieres decir con eso exactamente?
- Kurt y yo… somos nov…
- ¡Blaine! – Irrumpió su madre, algo histérica - ¡Esto no puede estar pasando! ¡Tú no eres así! – Comenzó a recriminarle - ¿Qué es lo que te hizo cambiar? ¿Ha sido Kurt? ¿Él te ha llevado a esto?
- ¿Qué? – y eso fue lo primero que dije, producto de la indignación. ¿Quién creía que era? ¿Un psicópata acosador? ¿O una especie de hipnotizador?
- No, mamá – dijo él, a la defensiva, presionando mi mano con la suya – Yo, en realidad… estoy enamorado de…
- ¿Enamorado? ¿Has dicho enamorado? – chilló, alzando las manos.
- Alice, cálmate – murmuró mi padre.
- ¿Cómo quieres que me calme? ¿No has oído lo que ha dicho? Está hablando de amor… y eso no está bien.
- ¿Disculpa? – Mi padre la miró con el ceño fruncido - ¿Insinúas que ser gay… no está bien? ¿O es que acaso Blaine es un ser especial, que no puede enamorarse de una persona de su mismo sexo?
- Yo… no estoy diciendo eso… - intentó explicarse, agitando la cabeza – Lo que digo… es que Blaine jamás tuvo actitudes así antes. Él no es gay, no puede serlo.
- ¿Por qué no, mamá? – Intervino el aludido - ¿Qué hay de Cooper? ¿No es él gay también?
- No metas a tu hermano en esto – exclamó molesta - ¡Eso fue diferente!
- ¡Te estás comportando como aquella vez, mamá! – Respondió en el mismo tono de voz - ¿No te importa perder otro hijo más por tus prejuicios?
- ¿Qué? A ver, ¡un momento! – Los detuvo papá – No estoy entendiendo nada, ¿de qué demonios están hablando?
- Burt, yo… te explicaré luego – gruñó ella, mirando con furia a Blaine, y de paso, a mí.
- Por supuesto que lo harás – se volteó a vernos a nosotros – En cuanto a ustedes chicos… ¿Por qué no nos hablaron de esto? – su semblante se relajó – Y te lo digo a ti Kurt, creí que tenías confianza en mí…
- Papá, yo… - la voz se me quebró.
- No, no te estoy pidiendo una explicación, porque sé cómo funciona esto… Cuando te enamoras, haces estupideces… y no los culpo – luego nos señaló con su dedo índice – Eso no significa que haya estado bien… Se supone que somos una familia ahora, y las familias se dicen las cosas y las solucionan juntos.
- Aun no puedo comprender como esto pudo pasar – farfulló Alice, negando con la cabeza – Todo es culpa de Kurt.
- Mira Alice – papá la miró de aquella forma en que me miraba cuando cambiaba las hamburguesas del almuerzo, por una ensalada Caesar – Si vuelves a culpar a Kurt, aquí habrá un gran problema entre tú y yo, ¿de acuerdo? – Advirtió – Considero que ambos son lo bastante maduros como para diferenciar lo que está bien de lo que no – se encogió de hombros – Aunque aún lo parezcan, ya no son niños. Y si es así como son, y quieren estar juntos – se apuntó el pecho con el pulgar – Yo voy a apoyarlos, porque mi hijo es lo más importante para mí y he aprendido a valorarlo como persona, y no por sus gustos. No niego que es complicado en un principio, pero si realmente lo amas, dejarás que sea quien él quiera ser – le lancé una mirada a Blaine, con los ojos anegados en lágrimas, y vi cómo él lloraba sin contenerse, observando a mi padre con agradecimiento – Y créeme que te entiendo, Alice. No era lo que tú esperabas, ni el ideal que habías planeado, sin embargo, tu hijo es un muchacho increíble y yo no podría estar más feliz de que esté junto al mío – nuevamente nos miró – Cuentan con todo mi apoyo, no lo duden.

Un silencio se formó, luego de que papá terminara de hablar, el cual se rompió cuando Blaine caminó hacia mi padre y lo envolvió en un abrazo. Sonreí al ver la escena, mientras Alice me acribillaba con la mirada. Ella podía estar todo lo molesta que quisiera, pero eso no iba a cambiar las cosas.

- Gracias – susurró mi moreno, regresando donde mí.
- De acuerdo, ahora… Tú y yo tenemos una conversación pendiente – le dijo a la madre de Blaine, tomándola del brazo con delicadeza y andando hacia las escaleras.
- ¿Y los dejarás ahí solos? – le oí murmurar.
- No creo que vayan a hacer nada más – bromeó papá.

Esperamos un par de minutos, en los que ninguno de los dos dijo ni una sola palabra. Mantuve mi mirada en sus ojos, en tanto Blaine se esforzaba por ya no llorar. De improviso se acercó a mí, pasando los pulgares por mis mejillas. Yo ni cuenta me había dado de que también lloraba. Todo había pasado demasiado rápido.


- Kurt, no quiero que te molestes con mi madre, ella… creo que vivió un pequeño flashback en su cabeza y… enloqueció – su voz era tan suave y tranquilizadora que no pude hacer más que asentir – Pero, aunque todo el mundo se venga en nuestra contra, quiero que tengas muy claro que nada, escúchame bien… Nada, me va a separar de ti, a menos que tú ya no desees estar más conmigo – yo negué enérgicamente con la cabeza. De sólo pensarlo, se me revolvía el estómago – Entonces, no tienes de qué preocuparte. Superaremos estas y todas las pruebas que se interpongan, porque te amo más que a mi colección de corbatines y a mi gel para el cabello – yo reí divertido.
- Y yo, te amo a ti… - rocé mi nariz contra la suya de un lado a otro – Más que a mi colección de revistas de Vogue y ser popular.
- Mientes – me acusó él – Ser popular lo es todo para ti.
- Tú lo eres todo para mí – sus ojos se cristalizaron. Me observó como si no hubiera visto nada más increíble en su vida y entonces, me besó con ternura.

Preferimos ir a dormir, luego de aquel momento, para evitar más problemas, y porque faltaba poco para que amaneciera. Tendríamos clases en pocas horas y necesitábamos descansar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Okaaay!!! Capítulo inteeenso! Pero amarán el que sigue, yo lo sé... It Get's Better! (creo que así se escribe)

Nos leemos!

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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por The-Gleek's-Gt el Lun Ene 26, 2015 9:24 pm

OMG
OMG
OMG
OMG !!!!

Solo eso puedo decir respecto a esta increíble Fic que estas haciendo realmente esta impresionante, sabes es la primera vez que leo una fic tan completa y que me hace imaginar todo lo que pasa como si fuera un capitulo o una serie de verdad, JAJA eh leído antes varias fics pero no las termino de leer ya que me aburren y no son tan emocionantes como esta, enserio me atrapo tanto que en tan solo 5 días me leí los 21 capítulos completos  ***algo que no había hecho antes, en otras fic que van adelantadas leo si mucho 1 episodio diario, pero con la tuya no lo puede hacer*** espero que escribas mas y la termines muy bien **realmente no deseo que termine nunca JAJAJA** y si es a caso ya se acerca el final, seria maravilloso que puedas crear una segunda temporada o algo así JAJAJA en cada relación pasan muchas cosas y mas si hablamos de KLAINE....

Aquí tienes un nuevo lector y por cierto me encanto que en los primeros episodios los chicos le cambiaban el nombre a Blaine y le decían Brandon ya que así me llamo ya JAJAJA sigue actualizando pronto pues que aquí tienes un nuevo lector fiel...

Gracias
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por PhantomOfGlee el Mar Ene 27, 2015 7:53 pm

No Me Jodas

Yo simplemente estoy asdfghjklñ
Lo juro, el capitulo fue precioso pero aún así...
No me gusto que Kurt perdonara a todos tan fácil
Yo no los hubiera perdonado, si, soy super rencorosa.

Kurt todo cursi cuando le pidió que fuera su novio
eso me gusto mucho *suspiro de idiota*

Alice realmente enloqueció, hizo sufrir a Blaine
(Luego se queja de que se le van los hijos)
Super maldita al culpar a Kurt...
Lo bueno es que Burt la calmo y los apoyo

Anyway, un abrazo y un beso linda.
Actualiza. AMO TU FIC

XoXo
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Ene 29, 2015 1:38 am

The-Gleek's-Gt escribió:OMG
OMG
OMG
OMG !!!!    

Solo eso puedo decir respecto a esta increíble Fic que estas haciendo realmente esta impresionante, sabes es la primera vez que leo una fic tan completa y que me hace imaginar todo lo que pasa como si fuera un capitulo o una serie de verdad, JAJA eh leído antes varias fics pero no las termino de leer ya que me aburren y no son tan emocionantes como esta, enserio me atrapo tanto que en tan solo 5 días me leí los 21 capítulos completos  ***algo que no había hecho antes, en otras fic que van adelantadas leo si mucho 1 episodio diario, pero con la tuya no lo puede hacer*** espero que escribas mas y la termines muy bien **realmente no deseo que termine nunca JAJAJA** y si es a caso ya se acerca el final, seria maravilloso que puedas crear una segunda temporada o algo así JAJAJA en cada relación pasan muchas cosas y mas si hablamos de KLAINE....

Aquí tienes un nuevo lector y por cierto me encanto que en los primeros episodios los chicos le cambiaban el nombre a Blaine y le decían Brandon ya que así me llamo ya JAJAJA sigue actualizando pronto pues que aquí tienes un nuevo lector fiel...

Gracias
Ay, Dios!!! Ya me hiciste llorar :'(
Pero, en serio... Am... Primero que nada... ¡BIENVENIDO!
Te agradezco en el alma por tu hermoso comentario y tus lindas palabras... Cada vez que leo cosas como las que tu me escribiste, me siento un poquito menos Loser. Es difícil ser bueno en algo, pero yo amo escribir, es todo para mí y amo a ese par de idiotas *Kurt y Blaine* aunque aun no reconozcan que se siguen amando.
Es bueno saber que tengo un lector fiel.
En serio, muchas gracias por tu comentario.
Besos

PhantomOfGlee escribió:
No Me Jodas

Yo simplemente estoy asdfghjklñ
Lo juro, el capitulo fue precioso pero aún así...
No me gusto que Kurt perdonara a todos tan fácil
Yo no los hubiera perdonado, si, soy super rencorosa.

Kurt todo cursi cuando le pidió que fuera su novio
eso me gusto mucho *suspiro de idiota*

Alice realmente enloqueció, hizo sufrir a Blaine
(Luego se queja de que se le van los hijos)
Super maldita al culpar a Kurt...
Lo bueno es que Burt la calmo y los apoyo

Anyway, un abrazo y un beso linda.
Actualiza. AMO TU FIC

XoXo
Hola...
A favor de Kurt diré, que él es una muy buena persona, solo algo diva, pero buena persona. Es muy fácil que caiga con las personas, sino recuerda cuantas veces cayó con Blaine, a pesar de lo mal que se llevaban en el principio.
Alice solo tuvo un flashback, pero eso va es pasajero, lo prometo.
Muchas gracias por lo de linda, aunque no lo soy xD
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Activo Re: [Fic Klaine] ¨Love Fool¨ Cap. 22 y 23 (Actualización Doble)

Mensaje por ℳᵎᵎℛᶯᵅ✿ el Jue Ene 29, 2015 2:55 am

Así es chicas y chicos... Ando generosa y muy feliz con lo que se nos viene este viernes en el elevador con Klaine, así que, hago actualización doble porque... pues, porque YOLO!

Pero, más les vale comentar un biblia luego de que lean... Porque lo que leerán no es apto para cardiácos... okno!

ADVERTENCIA: *Sí, tengo que advertir algo, si no luego alguien puede quejarse o qué se yo* El capítulo 23 CONTIENE SMUT, así que si no les gusta, o son muy puritanos, o en el peor de los casos, muy pequeños de edad... mejor se saltan el final del capítulo. Supongo que lo pondré oculto como spoiler o algo así.

Dicho esto... Lean!



Capítulo 22: “Consejos”



Iniciábamos una nueva semana, y yo cada vez podía andar mejor con mi pierna. Era un problema a veces, pero ya casi no la notaba.

- ¿Sabes? He estado pensando en nosotros – comentó Blaine, mientras nos sentábamos a almorzar, por primera vez solos.
- Espero que cosas buenas – murmuré, pinchando un apio con mi tenedor – No soportaría una ruptura en este momento.

Blaine soltó un bufido, luego tomó mi mano libre.

- Kurt, cariño, ¿quieres dejarme terminar? – pidió él, mirándome con aquellos ojos de cachorro, que lograban desarmarme por completo.
- Si me hablas así… – me incliné sobre la mesa, coqueto – Y me miras así… puedes hablarme toda la vida – le guiñé un ojo y lo vi sonrojarse, sonriendo mientras desviaba la mirada.
- Okay, como te decía – continuó manteniendo su semblante alegre – Estaba pensando en que, a pesar de que ya somos novios oficialmente… No hemos tenido una cita… una primera cita, como corresponde – me quedó mirando, ladeando la cabeza, a la espera de mi respuesta.
- Tienes razón, y eso está muy mal – negué con la cabeza – Necesitamos una cita urgentemente – puse ambas manos sobre la mesa, dándole énfasis a mis palabras – Pero… ¿quién invitará a quién?, y lo más importante… ¿a dónde iremos?

Blaine tomó mi mano entre las suyas, con una mueca de suficiencia.

- Digamos que… ya lo tengo todo arreglado – me guiñó un ojo, como yo lo hice hace un rato y después, continuó con su almuerzo, dejándome en la duda de qué era lo que planeaba.



Dos días más tarde, me encontraba sentado en el asiento del copiloto del carro de papá, de camino a alguna parte, que Blaine se negaba a revelar. A la distancia pude ver una gran cantidad de luces multicolores, parecía ser una especie de parque de atracciones. Blaine aparcó y supe que nuestra cita no sería lo que yo esperaba.


- ¿A esto te referías cuando dijiste que lo tenías todo arreglado? – murmuré, inseguro de querer bajarme.
- Sí, ¿por qué? – la emoción en sus ojos avellana, me detuvo de decir algo grosero. Él parecía haber retrocedido un par de años, manteniendo una sonrisa de plena felicidad, mientras observaba el lugar frente a nosotros. Tal vez debía darle la oportunidad a esta cita - ¡Vamos! Me muero de ganas de entrar a la “casa del terror” – no pude evitar la mueca de espanto en mi cara al oír eso.

Calma, Kurt. Respira. Tú puedes hacer esto. Blaine sólo intenta hacerlo diferente a lo tradicional. Eso no es algo malo, sólo… inesperado.


- ¡Ven aquí! – tomó mi mano, alejándome de la seguridad que sentía estando junto al carro - ¡La fila no es tan larga!
- ¿Seguro que no tendré problemas con mi pierna? – dudé, en lo que andábamos hacia el lugar.
- Tranquilo, sólo tendremos que caminar – parecía que nada aplacaba las ganas de este chico.

Luego de esperar un par de minutos, en los que rogaba internamente porque un desajuste eléctrico suspendiera la feria de atracciones por hoy; entramos en la famosa “casa del terror”. Aunque intentaba evitarlo, me desagradaba en sobremanera como esto se estaba tornando. El chico que estaba en la entrada y nos hacía entrar, traía una máscara mal hecha de “Jason” y en las manos sostenía un enorme cuchillo, que me comenzaba a poner nervioso. Un sinfín de cadenas colgaba de su cuerpo y su mirada perturbada, me obligó a dejar de observarlo.

Nos metimos en un estrecho pasadizo adornado con tela de arañas falsa, calaveras pequeñas incrustadas en las paredes y muy poca iluminación. Me declaraba oficialmente claustrofóbico.

Pero entonces, sentí las manos de Blaine rodeando mi cintura desde atrás, provocándome cosquillas en la boca del estómago. Se suponía que todos debíamos caminar en fila, sin correr, ni tocar nada de lo que viéramos dentro del tétrico lugar.

Me esforcé en seguir las indicaciones, cuando apareció una chica vestida de blanco, con el cabello cubriéndole el rostro. Lancé un grito que perfectamente se pudo oír desde el aparcamiento. Había salido de la nada y ahora caminaba hacia nosotros.

Tuve que recordarme un sinfín de veces que sólo eran personas, como yo o Blaine, pero con un maquillaje malditamente realista.

Después de varios gritos más y una que otra mala palabra dirigida a Blaine, el recorrido acabó y pude sentir la libertad venir a mí.


- ¡Eso fue genial! – exclamó el moreno, riendo ampliamente, mientras yo me sentaba en un banco, abanicándome con la mano.
- ¿Hablas en serio? – él parecía no comprender a qué me refería – Fue un maldito infierno allí adentro. ¡Jamás en mi vida volvería a entrar a algo así! ¡Primero muerto! – chillé, aumentando el movimiento de mi mano para tranquilizarme.
- No ha estado tan mal – intentó buscarle lo positivo. Se sentó a mi lado y yo le lancé una mirada asesina.
- Espero que haya una buena razón para haberme traído aquí – dije, con un tono de voz grave.
- La hay, ¿quieres un algodón de azúcar? – cambió el tema, dirigiéndose hacia un puesto de algodones. Yo solté un suspiro frustrado.

Hubiera preferido una cena en “Breadstix”, aunque todo el mundo va allí, es casi como tener una cena en la cafetería del instituto. Pero, eso es menos peor que esto.

Acepté gustoso el algodón que Blaine me ofreció, porque si quería resistir hasta el final de la cita, necesitaría algo de azúcar en mi sistema. De haberlo sabido, me hubiera tomado un par de ansiolíticos, para mantener los nervios a raya.


- ¿Qué tal si nos subimos a esos carritos? – apuntó hacia la zona en donde una indeterminada cantidad de pequeños coches se estrellaban sin piedad entre ellos.
- ¿Qué tal si me matas ahora? – susurré para mí. Él no me escuchó, porque estaba demasiado ocupado en llegar pronto a ponerse a la fila.

Ahora recordaba porqué evitaba este tipo de lugares. La primera vez que vine, tendría tal vez seis años. Mi padre insistió en que me montara en un juego que tenía una gran tetera de cerámica en medio y un par de tazas girando alrededor. Me pareció llamativo, porque adoraba jugar a “tomar el té” con mamá. Pero una vez arriba, me arrepentí. Acabé tan mareado que devolví todo lo que había comido, ensuciando mi ropa y mis zapatos favoritos. Fue tan vergonzoso y humillante, que le rogué a papá que jamás me trajera de nuevo. Y aquí estoy otra vez, doce años más tarde.

- ¿Saldremos ilesos de esto? – cuestioné, en tanto aun estábamos en la fila.
- Claro que sí, no dejaría que nada malo te pase – no sabía si sonreírle condescendientemente o reí con ironía. ¡Me metiste en una maldita casa llena de monstros! ¿Lo olvidaste ya? – Después lanzaré aros en los puestos de allá para ganar un enorme oso de felpa para ti – Okay, el chico era hábil. Sabía cómo hacerme sentir bien, aunque quisiera matarlo.
- De acuerdo, subámonos a los carros del demonio – murmuré, sacándole una sonrisa.

Al principio pensé que apestaría totalmente, al igual que el sitio anterior, pero luego de un rato estrellándonos contra los demás, descubrí lo desestresante que podía ser. Y así nos pasamos de juego en juego, cada uno peor que el otro.


- ¡Un poco más a la derecha! – grité, cuando el aro le rozó la cabeza al conejo mal pintado, del puesto de puntería - ¡Ya casi lo tienes!
- Este va por ti – dijo, lanzando el último aro que le quedaba. Me abalancé sobre él, cuando pasó por la cabeza del conejo y entró - ¡Sí!
- ¡Lo hiciste! – chillé emocionado.
- De acuerdo, elija su premio – bufó el tipo tras el mostrador, algo molesto.
- Quiero ese – Blaine señaló un hermoso oso blanco que medía, al menos, un metro. Tenía una preciosa cinta roja en una de sus orejas y las patas en el mismo color. Me lo entregó en cuanto lo tuvo en sus manos – Todo tuyo, cariño – comentó, besándome en la comisura de los labios.

Me puse nervioso con su gesto, puesto que estábamos rodeados de familias y, si bien, nunca me ha importado mucho lo que la gente piense de mí por ser gay, tampoco deseaba que un grupo de intolerables homofóbicos arruinaran nuestra cita.

Caminamos un poco, y tenía que reconocer que ya me sentía algo cansado. No solía pasar demasiado tiempo de pie, y ya había superado mi límite.


- ¿Podemos irnos ya? – pedí, tratando de sonar amable.
- Falta una última parada – comentó, y sus ojos suplicantes me hicieron asentir.

Para mi sorpresa, no me llevó a otro escandaloso juego que ponía en riesgo mi vida, sino que nos subimos a la “rueda de la fortuna”. Nos sentamos en nuestro carrito, poniendo el enorme oso, que determiné era “osa”, y el juego echó a andar.

Tomé la mano de Blaine en cuanto nos alejábamos de la tierra. Me invadió una horrible y a la vez interesante sensación de vértigo.


- No puedo creer que por fin estemos haciendo esto – comentó él, mirándome con una de mis sonrisas favoritas – Siento que han pasado años…
- ¿De qué hablas? – cuestioné.
- Tener una cita – explicó.
- Lo sé… y es tan tonto que hayamos tenido que casi matarnos para estar juntos – bromeé – Hubiera sido más fácil ser sinceros desde el inicio.
- Tal vez, debíamos vivir todo aquello, para amarnos como lo hacemos ahora – sonreí complacido – Porque te amo tanto, que me doy miedo – rió.
- Yo también te amo… aunque me hayas hecho entrar a ese horrendo lugar hace un rato o me subieras a un cochecito suicida – ambos reímos – Aunque este me gusta.
- ¿Ah sí? ¿Y por qué este sí te gusta? – quiso saber, alzando las cejas.
- Porque aquí puedo besarte sin que nadie nos interrumpa – puse mi mano en su barbilla, y lo atraje hacia mí, capturando sus dulces labios en un beso apasionado y muy romántico.
- Nos perderemos la hermosa vista – gruñó él, en cuanto nos separamos por algo de aire.

En ese momento, nos encontrábamos en la cima. Frente a nosotros se extendía un manto de luces de toda la ciudad de Lima. Era hermoso, brillante y mágico, como la navidad, o como los besos de Blaine.

- Es hermoso – susurré, deleitándome con el paisaje.
- Te dije que había una buena razón para traerte aquí – murmuró, acariciando el dorso de mi mano con la suya.
- Si soy sincero… - comencé a decir – Al principio creí que sería un total fracaso como cita… pero viendo esto, y teniéndote a mi lado… Puedo decir que ha sido la mejor cita de la historia.
- Yo sabía que dirías eso – murmuró él – No ibas a apreciar la magnitud del paisaje, si primero no vivías un pequeño horror.
- ¿Lo has hecho a propósito? – no podía ser cierto.
- Ha funcionado – se justificó – Ahora, aprovechemos que aún nos queda un recorrido hacia abajo – puso su mano acunando mi rostro y nos perdimos en otro beso.



Era hermoso llegar al instituto tomados de la mano, besarnos en los pasillos, compartir en clases y no obtener ninguna mirada de asco o repulsión. Todos habían sido testigos de mi historia con Blaine y sabían lo que había ocurrido. Pero no veían nada de malo en que fuéramos novios, ya que no éramos hijos de los mismos padres, y Burt y Alice ni siquiera se han casado aún. Con lo ocurrido hace dos semanas, los planes se habían postergado aún más.

Mi padre odia las mentiras, por muy insignificantes que sean, pero ama a esa mujer… Por lo que he oído, papá le aconsejó que tratara de comunicarse con Cooper, aunque no sé si ella lo haya intentado ya o aún no.

En cuanto a vernos juntos, supongo que para ella aun es algo chocante, pero sus expresiones se han suavizado estos días. No digo que nos acepte, sin embargo ve a Blaine feliz y creo que una madre, sin importar qué, eso es lo que más desea. Ver a sus hijos felices.



Me senté en el regazo de Blaine, dejando a mi pierna descansar sobre el sofá. Envolví su cuello con mis manos y lo besé pausadamente, saboreando el sabor a leche en su boca, sintiendo sus manos recorrer mi espalda y mis muslos desnudos.


- He hablado con mamá – comentó, una vez que nos separamos – Ella… me ha pedido el número de Cooper – me miró con una media sonrisa – Supongo que quiere intentar arreglar las cosas.
- Eso es genial – le di un beso corto – Ambos se merecen una segunda oportunidad.
- Lo sé, sólo espero que Coop quiera escucharla – su semblante se tornó sombrío.
- Hey – tomé su barbilla, conectando sus ojos con los míos – Tranquilo, ¿okay? Ya verás como todo saldrá bien. No hay mal que dure cien años.
- Te oyes como mi abuela – se burló, para luego besarme de nuevo. Esta vez, en un movimiento rápido, me recostó sobre el sofá, quedando sobre mí.
- ¿Debería sentirme ofendido? – pregunté, conteniendo mis ganas de besarlo como un loco.
- Para nada – fue él quien me invadió la boca con la suya, quitándome el aliento y desarmando mi cordura. Debía seguir consciente de que estábamos en la sala.




Otra semana se había ido y ya poco quedaba para dejar de usar esta cosa en la pierna. No quería ni imaginar el alivio que sentiré en cuanto me lo quiten.

Nos encontrábamos sentados todos en la mesa a la hora de la cena. Blaine sostenía mi mano por debajo de la mesa, y aunque nuestros padres eran conscientes de eso, no mostraban signos de molestia. Era oficial, ellos nos amaban tal como éramos y no pretendían evitar nuestro amor. Yo lo agradecía profundamente, porque no imaginaba mi vida sin Blaine en ella.


- Quiero… - Alice llamó la atención de todos – Quiero comentarles algo – se aclaró la garganta antes de continuar – La semana pasada, logré comunicarme con Cooper. Él, bueno… su novio, habló conmigo y prometió que lo convencería de que me escuchara, luego de que yo le dijera lo arrepentida que estaba y lo mucho que deseaba disculparme – yo miré a mi moreno con una sonrisa – Finalmente hoy, Cooper me llamó, y pues… hablamos por un largo rato… Yo, me disculpé y traté de… decirle todo lo que por años había querido… Y él aceptó mis disculpas – Blaine apretó mi mano con fuerza, soltando un suspiro de alivio – Incluso, prometió visitarnos para conocerlos a ustedes y bueno… Estoy muy feliz por eso – ella acabó, secándose las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos, mientras sonreía ampliamente. Mi padre le tendió una servilleta y besó su mano.

Era una gran noticia saber que por fin las cosas marchaban bien para los Anderson. Besé a Blaine frente a todos, sin importarme lo que dijeran. Él correspondió a mi beso, algo tarde. Fue breve, pero pude ver el sonrojo de él, cuando nos separamos. Me alegré aún más cuando miré a mi padre y Alice, observándonos con una sonrisa. Era lo máximo.


Al día siguiente, después de clases, me encontraba recostado sobre el pecho de mi novio, en su cama. Él acariciaba mi cabello, mientras yo jugueteaba con su mano. Llevábamos un rato así y era lo mejor del mundo.


- ¿Has pensado en ser cantante? – preguntó de la nada.
- ¿Cantante? La verdad es que no – respondí, mirándolo con curiosidad.
- Digo, tienes una gran voz y… no debemos olvidar que queda poco para la graduación – comentó, torciendo el gesto – Yo he pensado mucho en todo eso y, no puedo evitar sentirme culpable… y me siento en la obligación de ayudarte a hacer de tu futuro algo grandioso…
- No, Blaine… Ya habíamos hablado de esto y recuerdo haberte dicho que tu no tenías la culpa de nada – lo frené, viéndolo sonreír con tristeza – Los accidentes pasan, y nosotros tuvimos bastante suerte de no morir.
- Tienes razón – guardamos silencio por un par de minutos. Por un momento creí que dejaríamos el tema hasta ahí, pero no – He escrito un par de canciones – se levantó y caminó hacia su escritorio, dejándome algo desconcertado.
- Tú… ¿has escrito canciones? – dudé, ladeando la cabeza para mirarlo.
- Después de las locales, quise probar suerte – se explicó, rebuscando entre sus cuadernos – Además, tenía muchos sentimientos que describir… Y con lo del accidente, pues ahí… necesitaba sacar todo lo que sentía… así que – tomó una libreta azul y caminó de regreso, entregándomela – Quiero saber tu opinión.
- De acuerdo – abrí la libreta en la primera página y leí lo que decía.

Era una canción titulada “Jealousy”, la cual me remontó a aquellas semanas con Elliot. Entendía el por qué la había escrito y no sabía si reírme o no.

La segunda me dejó pensando, llevaba por nombre “Not Alone” y realmente deseaba escucharlo cantarla.


- ¿Puedes tocar esta para mí? – pedí, enseñándole la canción – Quiero oírla.
- Okay – recibió la libreta y se sentó frente a su teclado.

Dio vida a la música de aquella canción, tocando un par de teclas.

- I've been alone… - cantó - Surrounded by darkness… I've seen how heartless the world can be… - él me miró, dándome a entender que el motivo de la canción era yo, y eso hizo mi corazón palpitar con fuerza. Me puse de pié y me senté frente a él, para escucharlo mejor - Baby, you're not alone… Cause you're here with me, and nothing's ever gonna bring us down ‘cause nothing can – sonrió de lado - Keep me from lovin' you and you know it's true… It don't matter what'll come to be… Our love is all we need to make it through.

Lo miré, perdido en la pasión que lo envuelve cada vez que canta. Se veía tan hermoso así, o tal vez era el hecho de que sabía que él había escrito una canción pensando en mí y en todo lo ocurrido. ¿Tanto me ama? ¿Tan culpable se sintió? A veces, el que se siente culpable soy yo, por no esclarecer que ninguno de los dos podía saber de antemano lo que ocurriría, que no había modo de evitarlo, que sólo fue un accidente.

Me alagaba todo esto, y agradecía que intentara ayudarme a encontrar un nuevo futuro, pero si he de pensar en algo, ya no podría hacerlo individualmente, ya que mi vida está junto con Blaine.


- I still have trouble – continuó presionando las teclas con fuerza - I trip and stumble… Trying to make sense of things sometimes – la intensidad aumentó - I look for reasons, but I don't need 'em… All I need is to look in your eyes… - subió una octava - And I realize…

Repitió el coro de la canción, acabando con la respiración agitada y los ojos cristalizados. No dudé un segundo en ir hacia él y besarlo.

Esa era una gran canción, y era de él… mía… nuestra.



Alice no dejaba de correr de un lado a otro, arreglando la casa y preparando el almuerzo. Estaba tan nerviosa como Blaine. Yo tuve que detenerlo incontables veces, para que respirara y dejara de comerse las uñas.


- He esperado mucho tiempo por este momento, Kurt – farfulló él, lanzándose sobre mi cama – Es obvio que esté nervioso, y tenga miedo de que algo pueda salir mal.
- Cariño, como te lo dije anteriormente… Todo va a ir bien – me senté a su lado y tomé su mano – Tu madre parece feliz con todo esto, no creo que haga nada para arruinarlo a estas alturas del partido. Ella sabe que eso bastaría para perderlo indefinidamente.
- Lo sé, lo sé… Agh… Lo siento – tomó mi rostro y me besó – Es malo cuando mezclas nerviosismo, ansiedad y felicidad… Esto es lo que pasa – medio rió, volviendo a besarme.
- Te entiendo, sólo… no dejes que eso te consuma, ¿de acuerdo? – le pedí – Cooper llegará en cualquier momento y depende de ti darle la mejor de las bienvenidas.
- Cierto – su mirada cambió a una traviesa - ¿Sabes cuál es la mejor parte de su visita? – yo negué con la cabeza – Que se quedará en mi cuarto… y ¿adivina con quien tendré que dormir esta noche? – me miró de forma cómplice y yo le di un golpecito en el brazo - ¿Qué?
- Ahora entiendo el porqué de tus ansias – reí, uniendo nuestros labios nuevamente.

El timbre sonó y ambos nos separamos de golpe, para bajar a recibir al hermano de Blaine.

- ¡Oh, por Dios! Creí que nunca daría con la casa – fue lo primero que oí, en cuanto Blaine abrió la puerta. Cooper era aún más guapo de lo que yo lo recordaba, de esa vez que lo observé a distancia. Su cabello oscuro, sus ojos azules, su increíble sonrisa… Okay, tenía el cuñado más apuesto del mundo… Pero nadie igual que mi Blaine.
- ¡Cooper! – exclamó mi moreno, arrojándose a los brazos de su hermano. Éste soltó su bolso de mano y lo elevó un par de centímetros del suelo.
- ¡Hola enano! – le revolvió el pelo en cuanto lo regresó al piso – Es bueno verte – le dio una sonrisa genuina y luego alzó la mirada, viéndome a mí – Y tú debes ser Kurt – yo me sonrojé. ¿Blaine le había hablado de mí? Por supuesto que lo hizo.

Con toda confianza anduvo hacia mí y me abrazó, como lo hiciera con Blaine antes, aunque sin levantarme por los aires.

- ¿Qué te pasó en la pierna? – dijo, mirando mi férula - ¿A sido este enano el que te dejó así? – preguntó, tomándolo de tal forma que dejó su cabeza debajo de su brazo y le revolvió el pelo aún más.
- Oh, no, no… - yo agité las manos al frente, deteniéndolo – Tuvimos un accidente, nada más. No le hagas eso… él tardó horas en peinarse – reí, viendo el desastre que le dejara en la cabeza.
- Oh, de acuerdo – musitó Cooper, quitado de la pena - ¿Dónde está mi madre? – preguntó, pero antes que le pudiera responder, él ya se había encaminado hacia la cocina, como si conociera la casa de toda la vida.
- Gracias, hermano – bufó Blaine, mirando su reflejo en un cuadro e intentando regresar su cabello al orden que tenía anteriormente.
- Tal vez si no usaras tanto gel… sería mucho más fácil lidiar con eso – bromeé.
- No me digas que vas a aliarte con él ahora – se quejó – Voy a arreglar esto – me besó cortamente y subió las escaleras a toda prisa. Yo me contuve de reír a carcajadas.



- Se los juro, el libreto decía que tenía que golpearlo y yo le di un puñetazo justo en la nariz – contó Cooper, mientras todos nos habíamos reunido a cenar – Supongo que por eso no me dieron el papel – nos reímos de la historia, aunque él aseguraba que era cierta.

Cooper y Alice se habían pasado una buena parte del día encerrados en su cuarto, hablando de todo el asunto. Lo bueno de todo eso, fue que luego, ambos salieron sonrientes y felices, por lo que los temores de Blaine se disiparon y juntos organizamos la cena en familia. Un cuadro muy alegre.

- Entonces chicos, ¿qué harán luego de salir del instituto? – preguntó Coop, haciendo que dejara de reír al instante.
- Bueno, am… - Blaine tomó la palabra y se lo agradecí – Hemos estado hablando con Kurt y queremos probar suerte en el terreno de la música – dijo, tomando mi mano. Mi padre sabía que yo cantaba, porque ha asistido a todas mis presentaciones en la escuela, pero no creo que haya esperado esto – Aunque aún no es nuestra opción principal, pero es algo que nos gustaría hacer… Porque, podríamos hacerlo juntos – él me miró, sonriendo tan hermosamente, que revolotearon las mariposas de mi estómago.
- Eso es genial – nos animó mi cuñado.
- Por supuesto que lo es, ambos lo harán genial – se sumó mi padre, palmeándole el hombro a Blaine, que estaba junto a él.
- Serán los mejores – añadió Alice, mirándonos con algo parecido al orgullo.
- ¿Saben qué? – interrumpió Cooper – Yo tengo un amigo que es amigo, del conocido de un primo, de un excelente productor musical – todos volteamos a verlo con diversión – Tal vez pueda conseguir que oiga algo de su música… Y si le gusta… Los podría ayudar a formar una carrera, ¿qué dicen? – sus ojos emocionados viajaron de mi rostro al de Blaine.
- ¡Sería asombroso! – exclamó mi novio, girándose para observarme lleno de felicidad - ¿Has oído eso? – yo sólo pude asentir, sin saber que decir. Él me abrazó y yo le correspondí al instante.

Lejos, la mejor noticia que habíamos recibido… Aunque habíamos tenido muchas buenas nuevas estas semanas.

Quizás Blaine tenía razón con respecto a lo que me dijo en el hospital aquella vez. Puedo buscarle el lado positivo a las cosas, explorar dentro de mí y encontrar nuevos sueños para llevar a cabo, no todo estaba perdido… Aún puedo hacer de mi futuro, algo grande.






Capítulo 23: “Demo”




Jamás creí que volver a escribir una canción iba a ser tan complicado, y no pasaba por un tema de falta de inspiración o por no saber qué escribir, sino todo lo contrario. Teníamos tanto que expresar que de haberlo puesto todo, la canción duraría una hora en lugar de cuatro minutos.

Puedo decir que me siento orgulloso de nuestro trabajo, es decir… Pusimos nuestro corazón y derramamos nuestra alma en componer una canción para el productor del que Cooper nos habló.

Si realmente queríamos gustarle, debíamos ser originales y frescos, por lo que sería una canción pop, con una letra romántica y un ritmo divertido y contagioso… Esa era la idea.


- Tres días… ¡Tres días! – bufó Blaine, lanzándose a la cama, soltando un suspiro cansado - ¿Cómo le hiciste tú para escribir aquella vez? No recuerdo que tardaras tanto.
- Que importa ahora – le resté importancia con un gesto de mano – De todos modos, aquí la tenemos - agité las hojas que contenían la letra – Sólo queda componer el ritmo y grabarla.
- ¡Pan comido! – ironizó, yo negué con la cabeza.
- ¿Te estás escuchando? – le dije, lanzándome sobre él y besándolo cortamente. Ahora que ya no tenía el yeso, era mucho más fácil – Parece que ya te hubieras dado por vencido.
- No es eso – acarició mi mejilla con ternura – Es sólo que… estoy algo cansado – rozó nuestras narices – Te prometo que mañana compondremos todas las canciones que quieras – capturó mi labio inferior, tirando de él en un beso sensual. La sensación de tenerlo bajo mi cuerpo era asombrosa y rápidamente sentí el aumento en la intensidad de nuestro beso.
- ¡Puertas abiertas, Kurt! – farfulló mi padre, pasando por el pasillo y golpeando la puerta con exageración. Yo reí y Blaine se sonrojó divinamente - ¡Reglas son reglas!
- Sí papá, tranquilo – murmuré, conteniendo la risa.

Es divertido vivir con tu novio, bajo el mismo techo, pero que tu padre te prohíba estar encerrado con él en el cuarto. Qué no daría porque nos dejaran solos un día de estos.

Llevábamos cerca de un mes de noviazgo, y seguía pareciendo como si fuera el primer día.


Ingresamos al salón del coro, al día siguiente. Ya habíamos hablado previamente con el señor Schue para que nos permitiera darles un pequeño anuncio a los chicos.


- Muy bien, Blaine, Kurt… tienen la palabra – dijo él, señalando el frente, mientras ocupaba un taburete.

Yo tiré del brazo a mi moreno y nos paramos en medio del salón.


- Bueno… - comencé a decir – Sólo queríamos compartir con ustedes nuestra felicidad – todos comenzaron a murmurar y algunos lanzaron silbidos – Porque… vamos a grabar un demo para un productor musical – solté. Los chicos nos miraron por un momento en silencio, y luego se abalanzaron hacia nosotros en un abrazo.
- Eso es increíble – chilló Mercedes.
- ¡Qué envidia! – se quejó Rachel.
- Serán famosos – declaró Quinn.
- Pero… aún no hay nada seguro en todo esto – los detuvo Blaine – Sólo es… una posibilidad. Puede que a él no le guste nuestra música y…
- Por favor, Blaine – interrumpió Noah – Ustedes juntos son mágicos – yo reí ante el comentario. Jamás esperé escuchar algo así de Puck.
- Gracias… - murmuró dudoso mi novio.
- De todos modos, es genial – añadió Finn y acabamos con un abrazo grupal.



- Sólo espero que esa computadora sea suficiente – murmuré, mientras preparábamos todo para grabar la canción.
- Lo es, tranquilo – Blaine acarició mi mejilla y luego regresó su vista a la pantalla del aparato – Cuando te haga una señal, pondré la pista y tu cantas, ¿de acuerdo? – instruyó, cliqueando un par de cosas más – Luego yo me uniré.

En cuanto oí la pista sonar, tomé una inhalación profunda y canté, siguiendo la letra que tenía escrita en las hojas frente a mí. Me sentía algo ansioso con respecto a esto. No podía ignorar a la pequeña parte de mi cerebro que seguía creyendo que todo esto era en vano y que sólo perdíamos el tiempo porque no somos lo suficientemente buenos para entrar en el mercado musical. Pero Blaine no ha dejado de insistir en que si nunca lo intentamos, jamás sabremos lo bueno que puede ser. Y aun, si no logramos ser contratados, ni nada de eso, al menos habremos ganado la experiencia.

Mi novio es de los que no da pie atrás cuando se propone algo, y en este momento, agradezco de verdad que sea así. De no ser por él y su exagerada autoestima, yo me habría convertido en un chico depresivo, adicto a las series de televisión y al helado de chocolate, además de haber ganado un par de kilos. La sola imagen me hizo estremecer.

Oí a Blaine cantar en armonía conmigo y sonreí, como últimamente solía hacer. Él era todo para mí… y no había día en que no se lo hiciera saber.

Tuvimos que grabar la canción un par de veces más, para que fuera perfecta, y finalmente lo conseguimos.

- Voy a enviarle el CD a Cooper – señaló Blaine, escribiendo el nombre de nuestra canción en el pequeño círculo plástico – El resto, tendrá que hacerlo él.
- Más le vale hacerlo bien – bromeé.

Los ojos avellanas de Blaine me miraron divertidos, y yo me sonrojé. Adoraba aquella forma que solía emplear al observarme detenidamente, como si intentara entrar en mi cabeza y leer mis pensamientos… Aterrador, pero encantador al mismo tiempo.


- Te amo, Kurt – susurró, acercándose a mí – Y, realmente, estoy feliz de hacer esto juntos.
- Yo también – él se inclinó hacia mí, capturando mis labios en un beso suave, tierno y cargado de emociones.

Cada vez que me besaba, sentía la urgente necesidad de lanzarlo sobre la cama y arrancarle la ropa a tirones, y se me hacía muy difícil el contenerme. He pensado mucho al respecto, sobre todo cuando despierto por las mañanas, con un gran problema en mi ropa interior, debido a los sueños en que hacemos el amor. Somos jóvenes y sé que es normal que tengamos tantos deseos de hacerlo… Pero amo a Blaine, y sinceramente me encantaría que él fuera el primero… y el último.

- Tus labios son tan adictivos… - balbuceó sobre mi boca – Pero será mejor que nos detengamos… o Burt vendrá a darnos la charla de las puertas abiertas – rió, besándome por última vez. Yo sólo negué con la cabeza riendo.
- Él sólo espera que lo reserve hasta los treinta – dije, y Blaine palideció.
- No pretenderás cumplir su deseo, ¿o sí? – quiso saber. Yo me puse serio por un momento.
- Claro que sí – el moreno frunció el ceño y yo lancé una carcajada – Sólo bromeo – él se vio considerablemente aliviado – Contigo a mi lado, sería como una misión imposible.
- ¿Sabes que podemos hacer? – preguntó, regresando a la computadora – Grabar covers de canciones.
- ¿Qué? – dudé, algo sorprendido de su repentina idea.
- Eso… Nos grabamos cantando y luego lo publicamos en YouTube – explicó con una sonrisa – Si queremos lograr algo de fama y un par de seguidores, esa es la forma más fácil. Muchos lo han hecho… Como Justin Bieber.
- De acuerdo… - respondí, no muy convencido de su plan – Y ¿qué canción cantaríamos?
- ¿Qué tal Love Fool? – propuso y yo me sonrojé, recordando aquella tarde hace un par de meses atrás – Es… una canción especial para ambos… y tiene un buen ritmo.
- Okay, hay que hacerlo – asentí riendo. Ahora que lo pensaba, podía ser algo divertido.



- Y… ya está publicada – aseguró Blaine, enseñándome el video de ambos cantando.
- Aun no supero que mi nariz se vea así – critiqué, señalándome en la pantalla.
- Tu nariz está perfecta, porque tú eres perfecto – dijo mi moreno, besándome en la mejilla.
- ¿Kurt? – llamó mi padre desde la planta baja – Ven aquí un momento.
- Okay – llegué a las escaleras y mi padre, junto a Alice estaban vestidos como para una cita - ¿Qué ocurre?
- Iremos a Breadstix a cenar, así que sean responsables y no hagan fiestas mientras no estamos, ¿de acuerdo? – advirtió, señalándome con su índice.
- ¿Fiestas? – me reí – Que bromista eres, papá.
- Hablo enserio… Ninguna clase de fiesta – logré leer la advertencia oculta tras esa frase y comprendí a qué se refería con ello.
- Papá, creo que ya estoy lo suficientemente mayor para que confíes en que seré responsable – al igual que él, estaba hablando entre líneas. Él asintió, luego de un breve silencio, y supe que el mensaje había sido recibido.
- No se duerman tarde – finalizó y ambos desaparecieron tras la puerta.

Suspiré. Amaba a mi padre, pero era molesto que siempre estuviera diciéndome lo que no debía hacer, cuando yo ya lo sabía. Aunque yo tengo una visión diferente de las cosas. Creo que puedo hacer todo, siempre y cuando me cuide, sea prudente y me proteja. Y sí, también me refiero al sexo.

- Nuestros padres han salido a cenar – comenté entrando al cuarto de Blaine – Supongo que no volverán en un par de horas – me bastó decir eso, para que, en medio segundo, mi novio se lanzara sobre mí como un animal de caza sobre su presa.
- ¿Eso quiere decir que estaremos solos un par de horas? – quiso confirmar. Yo, más que deslumbrado con lo grave que su voz sonaba, asentí con la cabeza – Genial.

Sentí sus manos presionarme contra él, su aliento me cosquilleó en el cuello y la piel se me erizó con el presentimiento de lo que venía. ¿Estoy realmente listo? ¿Sentiré algún tipo de arrepentimiento luego? ¿Será tan especial como siempre he soñado que sea?

Un horrible nerviosismo se apoderó de mí, haciendo que las palmas de mis manos sudaran, y que mi labio temblara levemente. Habíamos estado en situaciones similares antes, pero nunca como ahora.

Aquella vez que caímos sobre el sofá, fue distinto. Estaba completamente extasiado bajo los efectos de un misterioso y bipolar Blaine. Pero, ahora es mi novio, ya no hay secretos entre nosotros y siento la necesidad de que él me asegure que todo estará bien, porque es lo que, como mi novio, debe hacer. Todo es más complejo ahora y sé que si algo resulta mal, no soportaré si rompemos. Eso no.


- ¿Kurt, estás bien? – Blaine me regresó a la realidad – Estás temblando y te ves acongojado… Dime, ¿pasa algo?
- No… no, Blaine… es… - me senté en la orilla de la cama y sequé la humedad de mis manos en mi pantalón – Estoy nervioso… eso es todo… - evité mirarlo, porque me sentía verdaderamente apenado, y algo patético.
- Hey, eso no es todo – tomó el lugar frente a mí y con su mano, giró mi rostro hacia él – Hay algo que no me estás diciendo.
- Blaine, yo… - suspiré – Tengo miedo… yo… nunca he…
- Yo tampoco – interrumpió, adivinando mis palabras – Y anhelo que la primera vez que lo haga, sea contigo… Pero no voy a obligarte a hacer nada que no quieras – declaró, haciéndome sentir un niño inmaduro.
- No es que no quiera… - me apresuré en decir – Sólo que… he soñado tantas veces con que ese momento llegue… y me he formado una idea demasiado perfecta en mi cabeza… Temo que mis expectativas sean demasiado altas… - confesé – Y… soy de los que esperan pétalos de rosa y velas iluminándolo todo… con una canción romántica sonando de fondo… Y sé que todo eso es estúpido, pero…
- No, Kurt… no lo es – volvió a interrumpir – Tú te mereces todo eso… y más. No tenemos que hacerlo ahora.
- ¿Qué? – lo miré confundido.
- Digamos que… tengo unos ahorros… - comenzó a decir – Podemos… no sé, ir a un lugar especial… un hotel lujoso, y hacer lo de las velas y los pétalos… Ya sabes, hacerlo especial.
- Dios, Blaine… eres tan perfecto – susurré, con las lágrimas amenazando por salir. Me aproximé a su boca y lo besé.

No había conocido a un solo chico que fuera capaz de decir que no al sexo, sólo por hacerlo especial. Escucharlo decir que estaba dispuesto a cumplir mis deseos, era suficiente para mí. Este chico es el amor de mi vida, mi alma gemela, mi complemento perfecto… ¿Quién necesita velas y flores, cuando se tiene a un novio tan increíble?

Tal vez, mi primera vez con Blaine no será como en mis sueños, pero quedan muchísimas ocasiones por delante en las que podemos cumplir todas y cada una de mis fantasías.

Ahora sólo me importaba que él esté junto a mí, buscando y descubriendo nuevas formas de decir cuánto me ama.

Lo forcé a recostarse sobre la cama, quedando sobre él, sin romper el beso. Sus manos me envolvieron al instante y yo llevé las mías a su rostro, profundizando el beso.

Su lengua pidió permiso para invadir mi boca y yo gustoso, se lo permití. Con los vestigios del nerviosismo que sentía, llevé mis manos hacia su camisa, deshaciéndome de los primeros tres botones. Blaine intentó apartarse de mí, en cuanto entendió lo que pretendía. Yo me esforcé en que no lograra separarse, pero finalmente lo hizo.


- Kurt, no tienes por qué hacerlo… - dijo con la voz agitada – Yo esperaré a que…
- Tranquilo, quiero hacer esto – lo miré a los ojos, él me regresó la mirada con intensidad – Dejaremos lo del hotel para la segunda vez, ¿de acuerdo? – él sonrió y asintió con la cabeza.

Spoiler:
Volvimos a unir nuestros labios, girando sobre el edredón. Sentir su cuerpo viril sobre el mío, era la sensación más gloriosa que había experimentado. Su boca recorrió mi cuello, lamiendo… dejando besos húmedos y calientes en mi piel. Yo contenía las ganas de gemir, sólo para oírlo a él. Con sus hábiles manos, me despojó de mi camiseta azul, dejándome desnudo de la cintura para arriba. Recordé que había dejado mi trabajo a medio hacer en su camisa, por lo que lo retomé, buscando estar en igualdad de condiciones.

Mientras sus labios me recorrían el torso, yo le quitaba botón a botón, hasta que pude sacarla por completo. Era hermoso verlo así, con el pecho descubierto, sobre mí, besándome y jugando con su lengua en mi cuerpo, lamiendo mi piel, marcándome como suyo.

Pronto la ropa restante comenzó a ser innecesaria. Blaine, con una tortuosa lentitud, me quitó el cinturón y luego se encargó de mis pantalones. Yo había olvidado retener los múltiples jadeos que acudían a mí con cada excitante toque de parte de Blaine. Una brisa fría me recorrió las piernas, una vez que mis pantalones desaparecieron. Las manos de mi moreno, acariciaron desde mis rodillas, avanzando por los muslos, hasta llegar a mis caderas. Expulsé el aire de golpe ante su atrevida caricia, mirándolo con la mirada oscurecida. Sus ojos profundos estaban cargados de una combinación de emociones, entre ellas placer, lujuria y deseo. Me alcé un poco, para cogerlo del cuello y regresar su boca a la mía. Nuestros labios chocaron ruidosamente, mientras él volvía a recostarse sobre mí.

La sangre hacía mucho rato que ya no calentaba mis mejillas, pues se había trasladado hacia la zona sur de mi cuerpo y dolía. En medio del beso, palpé en busca de la cremallera de sus ajustados jeans. Quería quitárselos de una buena vez. Logré mi cometido luego de forcejear con el zipper. Me tomé un par de segundos para apreciar al adonis que tenía arrodillado frente a mí, con la respiración agitada, los ojos oscurecidos y una erección creciente.

Mentiría si dijera que los nervios se habían ido, porque mientras más ropa nos quitábamos, más aumentaban las ansias por saber que vendría después. La última vez que habíamos estado en esta situación, una llamada telefónica nos frenó. Ahora sabía que nada ni nadie no detendrían. Aunque, mi curiosidad era muchísimo más grande que mis nervios. Quería verle desnudo. Quería sentirlo contra mi cuerpo. Quería experimentar esto con él. Quería verlo sudoroso. Quería mirarlo cuando llegara al clímax. Quería todo eso… aunque fuera mucho para una primera vez, sólo deseaba hacer realidad las incontables noches de sueños con Blaine que he tenido estos últimos meses.

Sentí las manos de Blaine a cada lado de mis caderas, presionándome contra su erección, mientras su boca se fundía en la mía, besándonos apasionadamente, sin reservas. Sus dedos se deslizaron por mi piel, hallando el elástico de mi bóxer, con la clara intención de deshacerse de él.

¡Respira, Kurt! ¡Sólo respira y no pienses en nada más!

No era una persona insegura con mi cuerpo, pero además del espejo, nadie me ha visto desnudo. Todo esto es nuevo para mí.

En efecto, la tela fue descendiendo por mis muslos, y el dolor punzante que había sentido en mi miembro por la presión a la que estaba sometido dentro de mi ropa interior, desapareció, siendo reemplazada por la sensación de libertad.

Respiré agitadamente cuando Blaine dejó de besarme y se concentró en sacarme el bóxer, quitándolos del todo. Tuve que cerrar los ojos cuando vi que los suyos no dejaban de observar mi cuerpo, o más bien, una zona específica de él.

Mi cabeza cayó hacia atrás, aplastándose contra el colchón, y abrí la boca en busca de aire, al sentir la humedad de su lengua sobre mi erección. No daba crédito de lo que sentía. Estaba en la gloria, intentando no olvidar cómo se respira, mientras me deshacía entre gemidos y jadeos.

Blaine me estaba desquiciando. En mi vida, nunca había experimentado una sensación igual a la que estaba viviendo ahora mismo. Pero él debía detenerse o yo iba a arruinarlo todo, dejándome ir.

Como pude, lo tomé de los hombros, obligándolo a apartarse de su tarea.

Antes de volver a besarme, con gran rapidez, se quitó su ropa interior, haciendo que me ruborizara por verle desnudo y excitado de esa manera.

Me besó luego de eso, y yo pude degustar el sabor salado y picante en su boca. Nuestros cuerpos se rozaron, para convertirse en uno solo. Sentirlo piel a piel, no se comparaba con nada.

No tenía más que una idea general del mecanismo que suponía el sexo entre dos chicos, por lo que, cuando Blaine se acomodó entre mis piernas, comprendí que yo sería el que iba a sufrir un poco. Supongo que debí haberme informado más antes de hacerlo.

Mi trasero fue tomado por asalto por las manos de Blaine, que me acariciaron, y me presionaron más cerca de él. Comenzaba a desquiciarme con el hecho de sentir su erección frotándose contra la mía. No creía aguantar mucho tiempo más.

Mi novio se separó brevemente de mi boca, para estirarse hasta su mesita de noche y rebuscar algo en ella.


- Gracias a Dios que compré uno de estos – me enseñó un pequeño tuvo de color verde, que no supe lo que era – Esto hará las cosas más simples – añadió, volviendo a besarme con desespero.

Sentí sus manos algo frías cuando me tocaron nuevamente, hasta que caí en la cuenta de que era lubricante. Mis nervios se incrementaron, pero en mi cabeza repetí el mantra de mantenerme respirando.

Sentí la intrusión de un dedo en mí e inevitablemente traté de apartarme.


- Shh… tranquilo – susurró él sobre mis labios – No quiero lastimarte, por eso… necesito que te relajes y confíes en mí.
- Hmm… de acuerdo – respondí sonrojándome.

Su dedo regresó a mí, y concentré todas mis energías en relajarme, tratando de desviar mi atención en la exquisita forma en que él me besaba en ese momento.

Rápidamente, la incomodidad se convirtió el algo placentero y me sorprendí a mí mismo queriendo más. Él, leyendo mis pensamientos, añadió un segundo intruso, y creo que luego un tercero, aunque a estas alturas, no podía estar tan seguro.

Estaba dejándome llevar y disfrutando tanto de aquel momento. Me había excitado a un nivel descomunal y sentir las respiraciones entrecortadas de Blaine no ayudaba. Su mano abandonó su labor, y de improviso, sentí como era reemplazado por el miembro de Blaine.

Era consciente de que iba a doler, pero no me importaba. Blaine conectó su mirada a la mía y lentamente fue entrando en mí, tomando pausas cuando mi expresión le advertía que dolía. Yo jadeaba sin tapujos, ya no sentía vergüenza de demostrar todas las sensaciones que estaba sintiendo. El dolor se acrecentaba con cada milímetro que Blaine avanzaba, pero no quería que se detuviera.

Finalmente entró por completo. Yo solté una maldición, y Blaine rió. Con su pulgar, secó una inoportuna lágrima que había resbalado por el lado de mi cara y besó su rastro, después mis mejillas y la punta de mi nariz. Susurró que me amaba incontables veces y unió sus labios con los míos. Esperó pacientemente a que me acostumbrara a su invasión.


- O-okay… - musité en medio de un suspiro – Mue-vete… pero… Hazlo le-lento – pedí, presionando mis ojos fuertemente.
- N-no… no los cierres – dijo – Quiero verte, ¿de acuerdo? – pasó su mano por mi mejilla, sonriendo divinamente.

Tal como le pedí, comenzó a retroceder, reviviendo el malestar en mi parte baja. Gracias al cielo, la incomodidad se fue disipando a medida que Blaine se movía y el placer comenzó a llenarme nuevamente. Era placentero, aunque no lo fuera en un principio. Ahora estaba disfrutando plenamente el hacer el amor con mi novio, el amor de mi vida, el chico que se robó mi corazón, aquel con el que creí jamás podría estar… mi Blaine.

Sus embestidas cada vez eran más profundas y mis gemidos más altos. Le oía balbucear mi nombre, mientras me sostenía de las caderas para profundizar el contacto de nuestros cuerpos. Me besaba y luego me miraba y volvía a besarme.

Una de sus manos se posicionó en la base de mi miembro, rodeándolo con firmeza, y haciéndome enloquecer. Subía y bajaba, al ritmo de sus penetraciones y yo no hacía más que jadear complacido.


- ¡Oh, santa madre de Dios! Blaine… - gruñí con los dientes apretados y las uñas clavadas en la perfección de su espalda – No… no aguanto más…
- ¡Demonios, y-yo tampo-tampoco! – masculló, aumentando la intensidad de su movimiento – Me voy a… - sentí su boca estamparse contra la mía, algo brusca - ¡Te amo, Kurt! – gimió contra mis labios.
- Yo te amo a ti, Blaine – y entonces, me dejé ir.

Sentí un calor sobre mi estómago y después dentro de mí. El rostro comprimido de Blaine, me dijo que él también se había corrido.


Respiré agitadamente por unos minutos, buscando regular mi ritmo. Blaine cayó sobre mí, besando mi cuello, acariciando mi cuerpo y exhalando tan rápido como yo.

Esa había sido la experiencia más maravillosa y única que había vivido. Creo que no existirá ningún otro momento que iguale a este, excepto el día de mi boda y cuando tenga un hijo. Pero por ahora, este es el más increíble de todos.


- No sabes cuánto te amo en este momento – susurró él, jugueteando con mi oreja, como si fuera un gato.
- Lo sé, puedo sentirlo – besé su frente y le sonreí satisfecho.
- Espero haber cumplido con parte de tus expectativas – dijo divertido.
- ¿La verdad? – fingí indiferencia. Él me miró apenado – Has superado todas y cada una de ellas – su sonrisa regresó - Jamás hubiera podido idealizar algo como esto, porque ha sido simplemente perfecto.
- Es bueno saberlo… - me besó - Simplemente perfecto.


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Como dije anteriormente... Espero comentarios... muchos comentarios *Señala con el dedo, como Cooper Anderson*

Nos leemos!
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Mensaje por PhantomOfGlee el Lun Feb 02, 2015 9:33 pm


Realmente me has dejado así
ambos capítulos fueron preciosos.
La cita fue muy linda, aunque al igual que Kurt
no soy fanática de los juegos mecánicos.

Alice y Cooper juntos de nuevo. awwww
Ojalá escribas más de Cooper

Bueno, la idea del demo me encanto
espero que salga todo bien...

Con el final del capitulo fue una mezcla de:
Por fin lo harán y que tiernos son ambos.
Tu spoiler derrama miel.

Quería aclarar algo de mi comentario pasado
yo acostumbro llamar a la gente con palabras como:
Linda, querida, chula, preciosa e igual a los hombres.
Yo creo que en el fondo todos somos lindos y merecemos
un poco de cariño y me gusta recalcarlo.
Por lo tanto yo si creo que eres linda, realmente todos los somos.

Un abrazo querida, actualiza pronto.

XoXo
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Mensaje por valeriux12 el Jue Feb 12, 2015 12:00 am

¡¡¡¡ I'M BACK BITCHES!!!! 

Okno xD Bueno bueno, hola de nuevo, ya regrese lamento mucho no comentar antes o dar señales de vida, pero wow me quedé estancada en el capitulo del accidente:c como ya te había comentado, una mala experiencia personal.
¿Ahora, como pongo comentario de varios capítulos en un solo mensaje? IMPOSIBLE:O
¡¡ME ENCANTARON TODOS Y CADA UNO DE LOS MARAVILLOSOS CAPÍTULOS QUE ESCRIBES!! 

Me alegra que no les haya pasado nada demasiado grave a este par en el accidente, una pierna lastimada es mejor que no haber sobrevivido:C

Al principio no me gusto la actitud de Carole en el cap. 22 , me molesto un poquito aunque se que no fue su intención decir eso o reaccionar así.
Me da gusto que ella y Cooper hayan arreglado todo:) fue muy lindo
O: ¡KURT Y BLAINE TUVIERON SETSO! O: xD
Lo mejor que he leído, fue tan lindo y romántico :v
Me dio gracia donde Kurt "comprende que el es el que iba a sufrir" xDD Si ajá sufrir ewe claro.
Me encanto, dame más Klex niña *-* :v xD
Bueno bueno, creo que eso es todo, hola de nuevo y muchas gracias por estos capítulos tan geniales, besos y actualiza pronto
 No se me olvida que no usaron protección   Adiós awsedrftgyhujklñ
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