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[Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

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Mensaje por monica.santander el Mar Dic 06, 2016 11:45 am

Jaja que genia es Britt!!!!!!!!
Saludos
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por JVM el Mar Dic 06, 2016 1:32 pm

Jajajajajaja en verdad amo la pareja que hacen simplemente son perfectas juntas
Que San haya llevado a Britt con ella en este paso tan importante fue muy bonito y aunque aun no hablan de lonque pasara si la contratan es obvio que no la dejara porque la ama infinitamente y ya no pueden estar separadas.
Espero que se la pasen increíble en este viaje con los asiáticos jajaja sin preocuparse por ser vistas juntas ni nada.
Esperó los próximos capítulos para ver que tal les va :) , gracias!
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Mensaje por micky morales el Mar Dic 06, 2016 8:09 pm

Esta Brittany es de armas tomar, yo tambien me la crei!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por Tati.94 el Jue Dic 08, 2016 8:07 am

Hola!! Por fin puedo comentar jajja, siempre estoy ansiosa por ver si actualizas esta historia, no puedo esperar aver como se va a enterar ryder.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por 3:) el Jue Dic 08, 2016 4:11 pm

No me jodas....
Britt es lo más... ja ja ja tenía que salvarse el él culo a san y su entrevista...
A ver como termina el viaje!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Dic 08, 2016 8:13 pm

CONTINUACION CAP. 27
BRITTANY


Un hombre con un letrero que decía “Santana López” nos esperaba cuando bajamos del avión. Sosteniendo mi mano, Santana comenzó a detenerse cuando lo vio.

— Hola—dijo con vacilación.
El pequeño hombre rellenito levantó la mirada hacia ella.

—¿Señorita López?

Luego Santana contestó

—: Eh, sí… supongo.

—El hombre sonrió y le tendió la mano.

—Lance Stanley. Soy de Booker y Finch, y por consiguiente quien los lleve al hotel.

—¿Tú… nos llevarás?

La sonrisa de Santana cayó mientras me miraba y luego a Mike—. Yo no… esto es… inesperado. Solo… supongo que pensé que tendría que encontrar el camino hacia el hotel por mi cuenta.

—Oh no, señorita. Este es el servicio completo con la experiencia de la entrevista. ¿Y puedo decir que es un honor conocerla? Todo el mundo habla de su portfolio desde que recibieron la solicitud.

—¿En serio? —Santana parpadeó antes de sacudir la cabeza y aclararse la garganta—. Quiero decir, gracias. Eso es… genial.

El señor Stanley se giró hacia mí.

—Y usted debe ser la señora López. Reconozco su cara por algunos de los dibujos libres que su esposa añadió a su portfolio.

—Tú…

Demasiado atónita para dejar pasar la parte de señora López, levanté la mirada hacia Santana, pidiéndole ayuda. Intervino, levantando la mano y sacudiéndola.

—Oh, no. Ella no es…quiero decir… todavía no. Es… —Me miró con expresión desesperada—. Es mi prometida.

Mis ojos se abrieron y la miré boquiabierta. Agarró más fuerte mis dedos.

—Está bien que la haya traído, ¿verdad? Me disponía a pagar de mi bolsillo todo lo de ella…

—Oh, seguro. Claro.

El señor Stanley despidió las preocupaciones de Santana.

—. Por supuesto, puede venir para revisar el área, y dar su aprobación. Felicidades por su futuro matrimonio, señora.

Cuando el hombrecito me envió una sonrisa, le di una débil sonrisa en respuesta.

—Mmm… gracias. Fue… Mire a Santana.—, toda una sorpresa.

El señor Stanley se inclinó para guiñar un ojo.

—Las mejores propuestas lo suelen ser.

Luego se enderezó y se giró hacia Santana.

—. La zona de recolección de equipajes está por aquí.

Santana asintió y tiró de mí mientras seguíamos al señor Stanley. Después miró hacia atrás con una mueca de disculpa hacia los Asiáticos, por abandonarlos. Mike levantó un pulgar, haciéndonos saber que hallarían el camino al hotel, sin problemas. Y así empezó nuestra noche de vino y cena como una casi pareja casada por los futuros empleadores de Santana, aunque nos enteramos durante el postre que el señor Stanley era más un secretario ensalzado que un ejecutivo real con la autoridad de contratar a Santana. La peor parte fue que intentó venderme la ciudad a mí, hablándome de todas las ventajas de vivir cerca del lago. Santana le siguió el juego, diciéndole que yo era una estudiante de cinematografía, lo que iluminó la cara del pobre hombre.

—Bueno, California es el mejor lugar para ese tipo de carrera. Vendrías al área perfecta con seguridad.

—Por lo tanto, ¿todos sus créditos se transferirían sin problemas si ella viniera aquí el próximo semestre? —preguntó Santana, pareciendo interesada en la respuesta.

Le envié una extraña mirada, que ignoró completamente.

—Estoy seguro que sí.

Para el momento en que el señor Stanley nos dejó en el hotel por la noche, mis nervios se hallaban completamente hechos polvo. Silenciosamente seguí a Santana a la habitación después de registrarnos, y no dije nada hasta que metió todas nuestras maletas dentro de la suite y cerró la puerta. Después me quedé ahí, mirándole mientras dejaba el equipaje en la cama y de inmediato se dirigía a la ventana para echar un vistazo a las vistas. Finalmente, rompí el silencio.

—¿Te importaría decirme que demonios acaba de suceder?

Miró hacia atrás e hizo una mueca.

—Hablas de la cosa de la prometida, ¿no?

Gemí ante el sonido de la palabra y asentí.

Suspiró y vino hacia mí.

—No lo sé. Solo… se me escapó. No esperaba que alguien me recibiera en el aeropuerto, te recibiera. Decirle que solo eras mi novia sonaba algo irresponsable, como si solo te hubiese traído conmigo para ir de fiesta a Lake Tahoe.

—Oh, así que… mentirle te pareció mucho más responsable, ¿eh?

—Mierda, no sabía qué hacer. Me preocupaba un poco que no te dejaran venir conmigo si no nos hacía parecer más… permanente. Así que improvisé. No estás tan enfadada ¿verdad?

Lentamente, sacudí la cabeza.

—No, pero… si terminas consiguiendo este trabajo porque te hice lucir más como la responsable mujer de familia, entonces me debes una parte de todos los sueldos que consigas.

Sonriendo, presionó su frente con la mía.

—Lo tienes, nena.

Con una risa inesperada por todo lo que habíamos pasado hoy, le sonreí.

—Primero, soy la novia falsa frente a tus padres, ahora la prometida falsa frente a tu futuro jefe. No puedo esperar para jugar a la esposa falsa después.

Santana tomó mi mano y besó mis nudillos.

—Y estoy segura de que serías la mejor esposa falsa del mundo. Ahora, ven aquí y mira estas vistas.

Me llevó hacia la ventana, y contuve el aliento mientras contemplaba la playa de arena iluminada con antorchas tiki y el más colorido anochecer brillando en las lentas olas del agua del lago.

—¡Guau!

Inhalé cuando Santana me rodeó con los brazos detrás de mí y apoyó su barbilla en mi hombro.

—. Vale, podemos mudarnos aquí.

Riéndose en mi oído, giró su cara para poder besar mi mejilla.

—Podríamos construir nuestra casa falsa en la playa y vivir falsamente para siempre.

Mi corazón latía con fuerza en mi pecho mientras sustituía por diferentes palabras todas las falsas. Pero luego solo negué con la cabeza, recordándome que era todo… falso. Si Santana se mudara aquí, yo no vendría con ella. Santana llamó a Mike, quien le informó que Tina se hallaba mareada después del viaje en avión; nos verían en el desayuno. Así que Santana y yo tomamos todas las ventajas del alojamiento. Pidió una botella de champán a la habitación, y nos quedamos en la cama, bebiendo de las copas burbujeantes en forma de flauta mientras veíamos películas hasta que nos empezamos a besar y luego hicimos el amor en la cama extra grande del hotel.

La mañana siguiente me desperté desnuda y relajada, medio tumbada encima de ella. Una de sus manos descansaba sin fuerzas en mi culo y la otra se encontraba enredada en mi pelo. La desperté haciendo un camino de besos en sus pechos. Se quejó, luego gruñó, y después gimió cuando mis labios se envolvieron alrededor de su erección matutina.

—Mujer —murmuró, hundiendo sus manos en mi pelo. Me dejó chuparla durante unos minutos antes de separarme y sacarme de la cama, solo para llevarme al baño y tomarme duro y desesperadamente contra la enorme pared de la ducha del hotel.

Después de vaciarse dentro de mí y yo haber jadeado mi liberación en su hombro, besó mi mejilla y preguntó

—: ¿Alguna vez sientes como si estuviera desgastando tu coño? Quiero decir, mierda. ¿Qué pasa si empiezo a dejarte en carne viva por tomarte tantas veces?

Cuando su mano bajó para acariciarme suavemente entre mis piernas, me reí y presioné mi frente con la suya.

—¿Alguna vez se siente como si mi coño dejara en carne viva a tu polla?

Ella sonrió.

—No.

Me encogí de hombros.

—Ahí tienes tu respuesta.

Con una risa divertida, envolvió los brazos alrededor mío y presionó su mejilla contra la mía.

—Amo tu forma de pensar.

Yo la amaba, punto. Después de vestirnos, nos reunimos con los asiáticos abajo en el comedor para un desayuno continental. Tina parecía una sábana blanca cuando se sentó con Mike en la mesa, bebiendo de una taza lo que parecía ser jugo de manzana.

—Joder, te ves como la mierda —espetó Santana.

Golpeé su brazo y le envié una mirada.

—¿Qué? —preguntó mientras hacía un gesto hacia ella—. Está tan pálida como un maldito fantasma.

También me preocupaba por ella. Solo habían pasado unos meses desde que le extirparon un riñón cuando se lo donó a su malvada medio hermana. Y le rogué a dios para que no estuviera teniendo una mala reacción de eso. Pero ella negó con la cabeza y nos ofreció una débil sonrisa.

—Estoy bien. Solo… un poco nerviosa. Mi padre me dejó un mensaje misterioso anoche. Algo sobre Cora.

Santana gruñó, sin gustarle la medio hermana de Tina en absoluto.

—Si esa perra está ahí, váyanse, ¿me oyes? —Miró a Mike—. No dejen que los arrastre en más de sus dramas.

—Oh, no tienes que avisarme.

Mike tomó la mano de Tina para ofrecerle apoyo.

—. Estamos totalmente preparados para dar media vuelta hacia el hotel si ella aparece.

—Bien.

Santana asintió y soltó un suspiro. Me miró, y vi remolinos de inquietud en su mirada. Cuando toqué su pierna debajo de la mesa, cogió mi mano. Pero el malestar no disminuyó. Parecía crecer y ulcerarse todo el tiempo que duró nuestro desayuno.

Para el momento que Tina anunció que iban a ir a ponerse en marcha e ir a donde su padre, Santana incluso tenía sudor resbalando por la frente. Con una inclinación de cabeza, me miró.

—Creo que es hora de ponerme mi traje.

Entonces me di cuenta. Se encontraba nerviosa por la entrevista. Después de seguirla hasta la habitación y que entrara al baño para cambiarse, busqué en el cuaderno que el hotel dejó en la habitación, presumiendo sus lugares de entretenimiento. Luego lo lancé a la cama, decidiendo que iría a tomar el sol a la playa con una bebida de frutas que tuviera una sombrilla, la mayor parte de la tarde. Dios, este iba a ser el día más largo de mi vida, esperando que apestara en la entrevista tanto como esperaba que le fuera genial, todo mientras me preocupaba por el viaje de Tina.

Iba a alcanzar el mando de la televisión para mantenerme ocupada cuando se abrió la puerta del baño, y salió una maldita extraña. Santana se maquillo y peino su cabello estilo salón. Su traje recién sacado la hacia ver elegante e increíblemente hermosa. Mi boca se secó mientras miraba a esta empresaria tremendamente guapa.

—Oh Dios mío —dije, y mi boca se abrió—. Tengo tantas ganas de darte una mamada en este momento.

Cuando me mostró esa sonrisa arrogante que era lo que adoraba más de ella, me deslicé fuera de la cama y me contoneé hasta su ubicación.

—Es el traje, ¿no es así? —preguntó, tocándose la garganta.

—Es todo acerca de ti, Santana López.

Me arrodillé enfrente suyo y me quedé mirando sus pantalones hasta que comenzó a formarse una tienda de campaña. Entonces miré a sus brillantes ojos.

—. Tengo la sensación de que el señor Grey me verá ahora.

Cuando lo desabroché, ella inspiró y agarró el marco de la puerta del baño con una mano.

—Supongo que esa es la frase de una película.

—Mmm. Muy bien.

Sacándosela, caliente y palpitante en mis manos, lamí el líquido de eyaculación prematura de la cabeza y después besé su marca de nacimiento antes de tomarla en mi boca.

Su traje de tintorería se hallaba tan fresco y limpio, que no me atrevía a hacer nada que pudiera ensuciarlo. Así que cuando me advirtió que se iba a venir, tragué hasta que terminó. Cuando me aparté y la miré, se me quedó mirando con una mirada aturdida en sus ojos, y se apoyó fuertemente contra el marco de la puerta.

—Eso fue… eso fue… mierda, Britt. Ni siquiera sé cómo decirte lo que me haces.

Se inclinó y me levantó en sus brazos.

—. Aquí estaba, volviéndome jodidamente loca por la entrevista, y tú solo… relajaste cada nervio agitado en mí. ¿Ahora ves por qué tenía que traerte?

Honrada porque se sintiera de esa forma, acuné su cara entre mis manos y la miré a los ojos antes de simplemente decirle

—: De nada.

Se rió en voz baja y cerró sus ojos antes de presionar su frente con la mía.

—Voy a echarte de menos hoy.

Cuando se retiró, su mirada preocupada me escrutó.

—. ¿Vas a estar bien aquí sola?

Asentí.

—Oh, sí. Claro. Planeo conseguir el bronceado de toda una vida.

Mi día de tomar sol en la playa funcionó mejor de lo que esperaba. Tenía un tostado dorado al medio día, así que caminé hasta una cabaña cercana, me pedí algo de comer, rechacé una bebida de un hombre que me miraba en el bar, luego fui a la habitación y me quedé dormida viendo una película que encontré en televisión. Y no me preocupé por Santana ni una sola vez. Bueno, de acuerdo. Me preocupé todo el maldito día, pero todo lo demás era cierto.

El sonido de mi teléfono móvil me despertó a media tarde de mi siesta.

—Estamos de vuelta —anunció Mike en mi oído—. El teléfono de San fue directamente al correo de voz así que imagino que sigue en la entrevista. ¿Quieres pasar el rato en nuestra habitación hasta que vuelva?

Miré a la solitaria suite.

—Sí, gracias.

—Ningún problema. —Me dio el número de su habitación y la encontré unos minutos después en el piso debajo del mío.

Tina se encontraba sentada en la cama, mirando a la pared cuando Mike me abrió la puerta. La miré y luego de nuevo a él cuando entré, sintiendo al ínstate la incomodidad.

—¿Cómo…? ¿Cómo fue todo?

Mike se encogió de hombro intranquilo. Tina me miró, pero la conmoción en sus ojos hizo que pareciera como si realmente no me viera.

— Oh. Em… bien.

Me senté a su lado y tomé su mano, mirando a Mike en busca de una explicación.

Se encogió de hombros otra vez.

—Su padre le ofreció un millón de dólares en un fondo fiduciario que le quitó a Cora, y oh… su hermana está en un manicomio… después de intentar suicidarse.

Miré entre los dos antes de graznar

—: ¿Qué?

Tina agitó una mano hacia su novio.

—Lo que dijo él.

Miken suspiró y se dejó caer en la cama al otro lado de Tina, boca arriba con los pies en el suelo. Parecía tan conmocionado como Tina.

—Supongo que el señor decidió ser más duro con Cora y trató de conseguir que se comportara. Terminó sacándole todo su fondo fiduciario, y… a ella no le gustó eso. Así que se puso un poco… —Envió una mirada preocupada a Tina.


—Loca —dijo Tina por él mientras se giraba hacia mí—. Se volvió malditamente loca, trató de suicidarse, cortándose las venas, tomó un montón de pastillas. Ella… es un desastre. Ahora está en un centro de rehabilitación, bajo observación. Oh, pero no solo tengo que sentirme culpable por eso, luego nuestro padre me dice que me va a dar todo el dinero que le quitó.

—Espera. ¿Por qué tienes que sentirte culpable por eso? —pregunté.

—Su padre se la llevó de Ellamore por mí. Desbaraté toda su vida. Le robé a su novio. Yo…

—Tú no me robaste —gruñó Mike, sentándose para tomar el rostro de Tina entre sus manos e hizo que lo mirase a los ojos—. Nos enamoramos.

Pero el labio inferior de Tina tembló.

—Nada de esto habría pasado si no hubiera ido a Ellamore.

—Sí, y probablemente estaría ahora muerta —interrumpí, haciendo que las dos mitades de los Asiáticos pusieran su atención en mí—. Le diste un riñón. Después de toda la mierda que les hizo pasar a Mike y a ti, todavía le salvaste la vida. No hiciste nada malo. Si Cora está chiflada, es su maldita culpa, y digo que se merece todo lo que obtiene.

—Amen —dijo Mike en voz baja mientras le besaba la sien a Tina.

Tina se apoyó en él, puso su mano ofreciéndole apoyo en su muslo, y giró su mirada hacia mí.

—Es que… no quiero ese dinero. Su dinero. Se siente manchado. Quiero decir, mira en lo que la convirtió.

Levanté un dedo censurador.

—En primer lugar, se convirtió a sí misma en una perra malvada. El dinero no tiene nada que ver con la maldad de esa chica. Y en segundo lugar… —Me encogí de hombros—. No tienes que aceptar el dinero si no quieres. Nunca dejes que los ricos traten de controlarte con dinero. Pero…

Cuando sus ojos se agudizaron como si quisiera escuchar mi pero, sonreí y me detuve. Luego murmuré

—: Estoy segura de que siempre puedes encontrar algo útil para él. Obras benéficas… o tal vez un nuevo fondo fiduciario para tus futuros hijos.

Se mordió el labio, pensativamente

—Supongo que tienes razón.

Mike empezó a mecerse adelante y atrás con los brazos apretados alrededor de ella.

—Estoy con Brittany. Puedes hacer lo que quieras con él. Y eres demasiado buena en tu esencia como para dejar que algún tipo de dinero te convierta en algo que no eres. Pero siempre y cuando no vuelva nunca a Cora, soy feliz.

Después de otro momento pensando, Tina asintió.

—Tienen razón, chicos. Tal vez voy a aceptarlo.

Mike besó su cabello y yo le apreté la mano.

—Claro que lo harás.

Mi celular sonó, haciendo que cada músculo de mi cuerpo se tensara.

—Es Santana —anuncié, mi estómago saltando con nervios cuando vi su nombre—. Oye. ¿Cómo fue la entrevista?

—Dios, tu voz suena bien —respondió—. Pero, ¿dónde estás? Nuestra habitación está vacía.

—Estoy en la habitación de Mike y Tina. Acaban de volver y mierda. Tengo la sensación de que vas a amar las nuevas noticias sobre Cora.

—¿Oh sí? ¿Qué pasa con ella? Por favor, dime que está en un manicomio.

Me reí, preguntándome cómo demonios adivinó eso. Le informaba cómo se volvió loca cuando la puerta de la habitación se abrió y ella entró.

—Ya era hora de que la Zorra por fin obtuviera lo que se merecía —anunció mientras caminaba hacia mí. Levantándome de la cama, me besó con fuerza. Todavía llevaba ese traje caliente, así que agarré sus hombros y me aferré a ella cuando su lengua se disparó posesivamente en mi boca.

—¿Significa esto que la entrevista fue bien? —pregunté cuando me alejé por aire.

Cerró los ojos y enterró su cara en mi cabello.

—Sí —dijo, sonando un poco reacia a admitirlo—. Fue… genial, en realidad.

El dolor me invadió. Sabía que era horrible tener una pequeña parte que secretamente esperaba que le hubiese ido mal así no podría dejarme, pero no podía evitarlo. Iba a doler muchísimo cuando tuviéramos que separarnos.

—Estoy tan feliz por ti. —Besé su pecho y sus pestañas se abrieron.

Su mirada era ilegible por un momento antes de que mirara alrededor de la habitación y anunciara

—: Vamos a emborracharnos.

Tina quería cambiarse antes de dirigirse a la playa, pero Santana estaba ansiosa de empezar su fiesta, como ella la llamaba. Yo quería un momento a solas con mi mejor amiga para ver cómo se sentía en verdad después de su viaje de hoy, así que cuando ella y Mike salieron delante de nosotras, encontramos algo de ropa de playa apropiada para ponernos.

—Así que, en serio —pedí cuando Tina ataba un pareo alrededor de su traje de baño de una sola pieza—. ¿Cómo estás?

Suspiró.

—¿La verdad? No tengo ni idea. —Luego me miró y se echó a reír—. Estoy un poco aliviada y sin embargo me siento mal por Cora y a pesar de todo me alegro de que consiguió lo que se merecía, pero luego me siento completamente culpable por pensar eso, y…

Cogí su mano para calmarla. Luego sonreí.

—Está bien. Lo entiendo.

Asintió.

—Creo que Mike también está bien. Se veía muy sorprendido cuando el señor… quiero decir mi papá nos habló de ella, pero… creo que está bien.

—Estoy segura de que siente lo mismo que tú —acordé—. Quiero decir, Cora lo jodió casi tanto como te jodió a ti. —Luego le sonreí—. Pero creo que es adorable lo preocupados que están el uno por el otro. —Con una palmadita en el brazo, declaré—: Ustedes van a salir bien de esto.

Finalmente estuvo de acuerdo y tomé su mano para llevarla por la habitación del hotel. Le hablé de lo sexy que pensé que Santana se veía en su traje mientras paseábamos por las escaleras empedradas hacia la entrada en la playa, y rodó los ojos antes de decirme que era irremediable. Luego señaló.

—Oh, ahí están los chicos.

Alcé la mirada para encontrar a Mike y Santana, justo por delante de nosotras. Se habían puesto camisetas y pantalones cortos, y se encontraban siendo acechados por tres mujeres que se detuvieron delante de ellos. Una de ellas bajaba la parte superior de su bikini, enseñando a Santana y a Mike sus tetas.

—¿Chicos, están buscando un poco de diversión?

—Vaya.

Mike de inmediato se dio la vuelta. Sus ojos se hallaban abiertos con horrible conmoción cuando enfrentó nuestra dirección y nos vio ir hacia ellos. Pero Santana no se retiró en lo más mínimo.

Por supuesto, no podía ver su expresión desde atrás, pero era obvio que ella miró su pecho expuesto por más de unos pocos segundos.

Luego finalmente dijo

—: Sabes… no deberías estar muy orgullosa de esas cosas, cariño.

La boca de la mujer cayó abierta, claramente insultada

—¿Perdón?

Santana resopló.

—Muy pequeños. —Señaló a la mujer a la derecha—. Muy falsos. —Levantó la barbilla hacia la otra a la izquierda. Luego señaló a la que se exponía en el medio—. Y muy jodidamente flojos. Si quieres ver un par de pechos perfectamente llenos y naturales, deberías ver los de mi novia. —Silbó, largo y alto—. Ahora las de ella son excelentes tetas de grado A.

Mike eligió ese momento para aclararse la garganta y dar un codazo a Santana en el brazo. Santana lo miró.

—¿Qué?

Mike nos señaló y Santana se giró en nuestra dirección. Cuando su mirada se encontró con la mía, su sonrisa creció.

—Ahí estás —gritó—. Ven aquí, bebé.

Cuando la alcancé, agarró mi muñeca y me dio la vuelta hasta que me enfrentaba a las mujeres todavía boquiabiertas. Balanceando sus brazos a mi alrededor desde atrás, tomó mis pechos con ambas manos.

—Observen esta mierda. —Sus dedos me amasaban a través de mi ropa—. Esto es perfección. Los mejores pechos de todos los tiempos.

Mientras que las tres mujeres jadearon aturdidas antes de correr lejos, la miré sobre el hombro solo para hacer una mueca ante la potencia de su aliento.

—¿Cuánto has bebido ya?

Su sonrisa era un poco vidriosa.

—No tengo ni idea, pero vamos a divertirnos poniéndote al día conmigo.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por micky morales el Jue Dic 08, 2016 8:36 pm

De verdad no se que escribir, ellas son novias, actuan como novias, entonces pq tantas dudas si a san le toca irse a trabajar a otra parte????? se supone que algo se tiene que hacer con eso o no????
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Dic 08, 2016 10:56 pm

micky morales escribió:De verdad no se que escribir, ellas son novias, actuan como novias, entonces pq tantas dudas si a san le toca irse a trabajar a otra parte????? se supone que algo se tiene que hacer con eso o no????

Logico, creo que es un miedo irracional, ambas son cobardes por que es un hecho que quieren pero no lo dicen , no lo expresan, el que piense otro miedo o no tienen que afrontarlo. Ademas Santana odia que Brittany sea su sucio secreto.... veremos como progresan
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Dic 08, 2016 11:00 pm

CAPITULO 28

SANTANA


Lo juro, un camión de dieciocho ruedas es lo que me despertó la mañana siguiente, ya que se estrelló contra mí y luego retrocedió antes de golpearme de nuevo. Gemí y luego hice una mueca al escuchar mi propia voz demasiado alta.

—Santa… mierda.

Había pasado un tiempo desde que desperté con este tipo de resaca. Me acosté en las sábanas segundos antes de que pudiese estar segura de que seguía de una pieza. La luz que se colaba por la rendija de la cortina de la ventana seguía empeorando mi dolor de cabeza, pero no había manera de que me fuese a mover a corto plazo para ir a cerrar por completo la cortina.

—Oh Dios mío. —Una voz ronca sonó a mi izquierda—. ¿Por qué hay tanta arena en la cama?

Me las arreglé para rodar mi cabeza y me sentí eternamente aliviada de ver a Brittany a mi lado porque no recordaba nada —ni una maldita cosa— de la noche anterior, excepto una vaga visión de bailar con ella en la playa en una fiesta con un montón de extraños.

—Viendo la cantidad de arena en mi culo —arrastré las palabras—, voy a decir que probablemente nos acostamos en la playa.

Gimió y se agarró la cabeza antes de suplicar

—: Por favor… haz que pare.

No estaba en condiciones para levantarme de la cama, pero mi mujer se sentía mal, así que rodé hasta que caí en el suelo. Maldiciendo a mis adoloridos músculos y cabeza, agarré la mesita de noche y la usé para ayudarme a ponerme de pie. Desnuda y enredada en las sábanas, Brittany me observaba con ojos borrosos e inyectados en sangre.

—Te tengo —murmuré y la levanté, dando tumbos hacia el baño en vez de ir en línea recta.

Dejó caer su mejilla contra mi hombro y se aferró a mí en una manera floja y débil. Agradecida de que hubiese un banco para sentarse en la ducha, la senté y abrí la regadera, asegurándome de tener la temperatura correcta antes de mojarla.

Con un suspiro de gratitud cuando el agua la golpeó, abrió sus ojos y me dio una sonrisa cansada, solo para fruncir el ceño cuando me vio el brazo.

—¿Qué…?

Miré lo que le había llamado la atención, sorprendiéndome al ver un trozo de gasa pegado en mi brazo. Cuando puse la mano sobre la gasa, una picadura familiar me dijo exactamente lo que había pasado.

—Oh… joder.

Me golpeé con el puño en mi palpitante cabeza y maldije un poco antes de admitir

—: Creo que conseguí otro maldito tatuaje estando borracha.

—Me encogí de hombros—. Nunca salen bien los tatuajes cuando me los hago borracha. La última vez me hice un tatuaje del campeonato de futbol con Ryder, perdimos el partido al día siguiente.

Me apresuré a salir de la ducha y me fui al espejo para quitarme el vendaje. Las palabras entintadas en mi piel se veían al revés en el reflejo, pero aun así podía decir con exactitud que decía. A medida que mi boca se abría por la sorpresa, Brittany exclamó

—: ¿Qué dice?

Seguí mirándolo, sin saber que decir.

—Uh…es, um…

—No te hiciste nada femenino como un corazón, una rosa o una mariposa, ¿verdad?

—No… —Parpadeé ante el tatuaje—. Es… en realidad es una palabra.

—Bueno, ¿qué dice?

—Nada. —Fue rápido responderlo. Demasiado rápido.

—¿Nada? —repitió—. ¿Cómo, literalmente la palabra nada? ¿N-A-D-A?

—Sip. Dice NADA.

—¿Por qué te tatuarías algo que dice NADA?

—Probablemente porque era una borracha estúpida. ¿Por qué hacemos algo? ¿Por qué este mundo es redondo y gira en círculos? ¿Por qué el sol sale en la mañana y la luna de noche?


—Está bien, ahora suenas rara.

Brittany abrió la puerta de la ducha y abrió la boca, solo para congelarse cuando me giré y vio el tatuaje ella misma.

Sus ojos se abrieron

—. Ese es mi nombre.

—Sí… —dije lentamente.

Tenía su nombre incrustado en mi piel… con tinta permanente.


Constantemente molestaba a Finn por tatuarse el nombre de su mujer en su piel. Le dije que era un mal augurio. Iba a terminar perdiéndola de alguna manera —se marcharía, moriría, se la llevarían unos monos voladores— y entonces él se quedaría atrapado con un agridulce recuerdo de lo que ya no tenía. Y aun así, aquí estaba, copiando a ese hijo de puta. Nunca me dejaría vivir tranquila. Abrí los ojos y atrapé a Brittany estudiándome tranquilamente.

—¿Qué? —pregunté.

Negó antes de sonreír.

—Podría haber sido peor. Podrías haberte puesto borracha y acostada con otra, pero en su lugar, pensaste en mí, y ahora tienes mi nombre grabado en tu cuerpo.

Suspiré. Sí, creo que podría haber sido peor. Pero seguía preocupada, porque en serio, nunca pasaba nada bueno cuando me tatuaba en estado de embriaguez. Aunque me emocionaba un poco ver su nombre grabado en mi piel, y aún más ver lo mucho que parecía gustarle a ella, también me recordó lo difícil que era, porque joder, ¿y si esa mala suerte terminaba haciendo que la perdiese?

Todavía no estaba muy contenta para el momento en que terminamos de limpiarnos y salimos para desayunar. Llevaba ropa oscura y me recosté contra Brittany para mantenerme en pie, mientras ella se recostaba contra mí por la misma razón. Lo señalé, tan pronto cuando vi a Mike.

—Hijo de puta. ¿Qué demonios pasó anoche? —Levanté mis manos mientras me alzaba sobre él. Levantó la vista de su desayuno, y arqueé mis cejas.

—. ¿Dejaste que me hiciera un maldita tatuaje?

Sabía que él tenía que haber estado sobrio toda la noche. No solo era un mal bebedor al principio, pero desde que su mujer no podía beber demasiado después de su donación de riñón, él siguió el mismo camino. Solo sonrió y negó.

—Si supieras todo lo que te impedí hacer anoche, te darías cuenta de que el tatuaje fue algo pequeño.

—Oh Dios. —Me dejé caer en una silla y acuné mi cabeza entre las manos—. ¿Qué más pude hacer?

Si me dice que traté de ligar con otra, vomitaría. No sería tan difícil; ya siento como que podría hacerlo. Cuando Brittany se sentó a mi lado y me tocó la espalda, puse la mano en su pierna, preparándome para lo peor.

Mike y Asiática se miraron el uno al otro antes de sacudir sus cabezas y sonreír.

—Morena, ustedes dos sin duda saben cómo pasar un buen rato —fue todo lo que dijo.

Pero necesitaba un poco más de información.

—¿Qué? —demandé—.¿Qué hicimos que podría ser peor que un tatuaje?

—¿Por dónde deberíamos comenzar? —Mike se rió entre dientes—.Primero, tuve que evitar que hicieses besar el suelo a un tipo que miraba a Brittany. Supongo que notaste que le ofreció comprarle una bebida por la tarde, y… —Silbó entre dientes y sacudió la cabeza—. Después de que te aparté de él, hiciste todo un espectáculo diciéndole a todo el que pasaba por nuestro lado que ella era tu mujer. Lo juro, toda la gente en Nevada, Oregón y Arizona escuchó que Brittany estaba contigo.

—Está bien —dije despacio. Podía manejar el haberle dicho a un montón de borrachos que Brittany era mía—. ¿Eso es todo?

—Ni siquiera un poco. —Los asiáticos intercambiaron miradas divertidas entre ellos—. Hubo un momento en que decidiste que le ibas a decir a Ryder sobre…

—Hizo un gesto señalándonos a Brittany y a mí—. Ya sabes.


Eché un vistazo a Brittany. Llevaba gafas de sol también, así que no podía ver sus ojos, pero se cubrió la boca con la mano, obviamente horrorizada.

—Mierda. —Miré a Mike—. Por favor, dime que me detuviste.

Asintió.

—Por supuesto. Confisqué ambos teléfonos y los guardé toda la noche. Tomen.

Nos lanzó los celulares.

—Menos mal.

Dejé escapar un suspiro y tomé la mano de Brittany

—.Bueno, gracias por detenerme.

Lo peor que podría haber hecho era decirle a Ryder por teléfono que estaba con su hermana mientras me encontraba borracha y la tenía al otro lado del país.

Mike asintió.

—Y eso ni siquiera es lo mejor.

—Oh Dios —gemí—. ¿Qué más?

—Bueno… nos cruzamos con la fiesta de una boda en la playa. Supongo que había por ahí una de esas capillas abierta las veinticuatro horas para bodas. Ellos aceptan clientes sin cita e incluso los pueden casar en la playa. Fruncí el ceño y me rasqué mi cabeza aún adolorida.

—Pensé que solo tenían esas cosas en Las Vegas.

Tina se rió, así que le fruncí el ceño.

—¿Qué?

—Eso es exactamente lo que dijiste anoche —me informó—. Cuando te encontrabas completamente perdida.

—Y justo en ese momento decidiste que querías casarte con Brittany —agregó Mike.

Brittany se inclinó hacia delante.

—Lo siento, ¿qué?

—¿Traté de casarme? —repetí, levantando mis cejas con incredulidad—.¿Anoche?

Los asiáticos asintieron, y se echaron a reír.

—Pero nos detuvieron, ¿verdad?

Cuando volvieron a asentir, tanto Brittany como yo dejamos escapar suspiros de alivio.

—. Bueno, mierda. Está bien, puedo ver por qué decidiste dejarme hacer un tatuaje después de eso.

—En realidad. —Mike enrolló la manga de su camisa para revelar la palabra Tina garabateada en su bíceps—. El tatuaje fue idea mía. Fuiste tú quien me copió la idea.

Negué. Guauu. Al parecer, había sido una chica ocupada.

—Diseñaste esto para mí en el salón de tatuajes —continuó Mike con orgullo mientras miraba con adoración su tatuaje antes de sonreírle a Tina.

—Espera. —Agité mis manos—. ¿Estaba casi ciega de la borrachera y me dejaste diseñar un tatuaje que vas a tener en la piel por el resto de tu vida? Hombre, eso es jodido.

Mike se encogió de hombros.

—Todo salió bien, así que no tuve ningún problema con ello.


Me volví hacia Brittany y sacudí la cabeza. Después de un segundo, una lenta sonrisa se extendió por su rostro.

—Creo que este es el mejor viaje que he tenido en mucho tiempo.

Una vez que regresamos a Illinois y tuve que regresar a Brittany de nuevo con su hermano, creo que pasé por una mini depresión de mierda o algo así. Todavía me pasaba todas las noches para recogerla en nuestro lugar, la veía todos los días, y hablaba con ella constantemente a través de mensajes, pero no era lo mismo.

En Lake Tahoe, no había tenido que esconderla, ni necesitado colarme a hurtadillas. Había podida tenerla toda la noche y despertarme a la mañana siguiente con ella a mi lado. Joder, de acuerdo con Mike, había sido capaz de anunciar mis sentimientos por ella lo suficientemente alto en público para que hasta la gente de tres estados de alrededor los conociesen.

Pero ella… joder, aquí todavía era un secreto. Y odiaba eso. Brittany Pierce no era mi secreto. Ella era mi corazón y mi alma, y no podía seguir con esta mierda por mucho más tiempo.

Había estado tratando de esperar hasta que Brittany sacase a colación el tema y fuese su idea, para que no se sintiese ansiosa o asustada cuando por fin se lo dijésemos a Ryder, pero simplemente… no podía aguantar mucho más.

Además, otras cosas me obligaban a tomar decisiones antes de lo esperado. Así que alrededor de una semana después de lo Lake Tahoe, la llevé a mi habitación, después de recogerla en nuestro lugar, y le dije

—: Hay algo que necesito decirte.

Parpadeó y se echó hacia atrás sorprendida.

—Está… bien —dijo lentamente—. Suena serio.

Asentí. En realidad, había tres cosas de las que necesitábamos hablar, así que le tomé sus manos y la miré a los ojos. Pero cuando abrí la boca, algo hizo templar las paredes del pasillo justo fuera de mi habitación.

—¿Qué demonios? —Intercambiamos miradas de preocupación y a la vez nos apresuramos hacia la puerta—. ¿Tina? —grité. Mike se había ido a trabajar, por lo que solo podía ser ella.

—Oh, mierda. —Se encontraba en el suelo, medio apoyada contra la pared e inconsciente. Corrí a su lado, mi corazón yendo a mil por hora.

—.¡Asiática!

—Oh Dios mío. ¿Tina? —Brittany estaba justo a mi lado, arrodillándose conmigo mientras estiraba mis manos temblorosas, temerosa a lo que pudiesen encontrar.

Cuando sentí el pulso en mis dedos al tocar su garganta y su aliento en mi brazo, me senté de cuclillas aliviada.

—¿Qué le pasa?

Colocándose al otro lado de Asiatica, Brittany le apartó el cabello de la cara suavemente.

—No tengo idea. Creo que simplemente se desmayó.

—¿Pero por qué? ¿Crees que tenga algo que ver con su trasplante de riñón?

Mirándola, compartimos expresiones similares de preocupación.

—Vamos a llevarla a un hospital. —Me incliné para recoger la figura inerte del suelo—. Llama…

—Ya estoy en ello. —Miré hacia arriba justo cuando Brittany terminaba de marcar y se ponía el móvil en la oreja.

—Dios, eres una jodida mujer increíble.

Me guiñó un ojo pero luego comenzó a morderse el labio mientras esperaba.

—Vamos, Mike, contesta, contesta.

—No hay forma de que vaya a escuchar el móvil en ese lugar. Es un milagro cuando escuchamos el teléfono fijo.

—Entonces llamaré a Ryder y lo enviaré a recoger a Mike.

—Buena idea. —Gruñí cuando me enderecé con todo el peso muerto de Asiatica en mis brazos.

—Jodida mujer increíble, recuérdalo —dijo Brittany, volviendo a marcar en el móvil.

Corrió por delante de mí para abrir la puerta principal. Le di las gracias con un beso en la mejilla antes de cruzar la puerta.

—¿Ryder? —comenzó, luego frunció el ceño—. ¿Hola? ¿Ryder? Maldición.

—Sacudió el móvil mientras le fruncía el ceño—. La conexión es malísima. Me pregunto dónde diablos está.

—¿Le dijiste que ibas a salir con Tina esta noche?

—Sí. Gracias a Dios.

Mientras me detenía para apoyar un brazo contra la pared y tratar de distribuir el peso de Tina, Brittany miró hacia atrás y se detuvo.

—. ¿Estás bien?

—Sí. Solo… bien. Vamos. —Finalmente tenía un agarre firme.

Brittany una vez más me sorprendió con su previsión cuando nos llevó al coche de Asiática y lo abrió con un juego de llaves que había cogido del gancho de la pared antes de salir de casa.

Asiática se despertó de camino al hospital en el asiento trasero donde la habíamos recostado con su cabeza en el regazo de Brittany.

—¿Qué está pasando? —Parecía desorientada y somnolienta—. ¿Dónde estamos?

—Te desmayaste, cariño. —Brittany presionó su mano contra la frente de Asiatica y después la ayudó a sentarse—. Te estamos llevando a que te revisen.

—¿Me desmayé?

Fue el turno de Asiatica para presionarse la mano contra la frente—. Eso es tan extraño. Nunca me había desmayado. Recuerdo sentirme mareada, así que fui a la cocina para beber algo cuando el pasillo se inclinó y todo se volvió negro.

—¿Crees que tenga algo que ver con tu trasplante de riñón?

Asiática miró a Brittany por un momento antes de sacudir su cabeza lentamente.

—No sé. No creo. Después de la recuperación inicial, no he tenido ningún efecto secundario. Y honestamente, me siento bien. No tenemos por qué ir al hospital.

—No importa —le dije—. Ya estamos aquí. Y vamos a averiguar qué demonios te pasó.

—¿San? —dijo, observándome en el volante de su auto como si la sorprendiese verme allí. Entonces miró el asiento vacío del pasajero a mi lado—.Te ves graciosa allí sola.

—Sí, no me importa, estoy llevando a mis dos Miss Daisies a la tienda.

Asiática miró a Brittany, quien sonrió.

—Le está yendo bien con las citas de las películas, ¿verdad?

Me reí y hallé un lugar para estacionar cerca de la sala de emergencias. Pero después de que me bajé y les abrí la puerta a mis dos damas, Asiática se resistió.

—No tenemos… que ir. ¿Qué pasa si nos enteramos de que algo anda mal?

—Entonces es mejor enterarnos ahora y no después.

Brittany le dio un empujón por atrás y cuando Asiática cayó hacia mí, agarré su mano y la ayudé todo el resto del camino desde el carro. Sus dedos se envolvieron alrededor de los míos, y pánico ensombreció su rostro.

—Quiero a Mike.

El teléfono de Brittany apareció en su mano.

—No te preocupes. Lo encontraré por ti.

—No, espera. Sabes qué, esto no es nada. Estoy segura que no tengo nada. No lo llames. No quiero preocuparlo en el trabajo debido a una falsa alarma.

—Pero y si… —empecé, solo para callarme cuando Brittany me envió una mirada de advertencia.

Asiática alzó sus ojos preocupados hacia mí, por lo que aclaré mi garganta y asentí.

—Bien, no lo molestaremos. Todavía.

Entonces, nos sentamos en la sala de espera por cerca de una maldita media hora con una suspirante Asiática diciéndonos constantemente que esto era ridículo porque se sentía bien. Nunca fui tan feliz de escuchar a alguien llamar su nombre.

—Gracias jodido Dios.

Las tres no pusimos de pie y cuando nos llevaron a un cuarto donde ella se sentó en un catre, Brittany se fue a un lado y agarró una de las manos de Asiática, mientras yo hice lo mismo desde el otro lado. Le di a sus dedos un apretón de apoyo mientras la enfermera empezó a hacerle preguntas de rutina y comprobar sus signos vitales. Cuando las preguntas lentamente se volvieron un poco más personal, la cara de Asiatica rápidamente se volvió más roja.

—¿Cómo han sido tus ciclos menstruales?

Y joder. Esta vez, yo me volví roja remolacha con ella. Tosí en mi mano y atrapé a Brittany riéndose disimuladamente de mí. Le fruncí el ceño mientras Asiatica bajó su rostro y admitió

—: Han sido un poco ligeros los pasados meses. Es decir, mucho más ligeros de lo usual. Yo… yo no estoy siquiera segura si menstrué el mes pasado.

La enfermera asintió como si sospechara demasiado.

—¿Es posible que estés embarazada?

Las tres nos quedamos boquiabiertas casi simultáneamente. Por último, Asiatica sacudió su cabeza.

—No. Yo… yo tomo anticonceptivos. No es posible.

La mirada que la enfermera le envió nos dijo que eso era enteramente posible.

—¿Has estado enferma últimamente? ¿Algún vomito?

—No —empezó Asiatica, solo para detenerse—. Digo, supongo que en marzo vomité. Tuve un virus estomacal, pero solo duró un día.

—Solamente hace falta que un día no tomes la pastilla para quedar embarazada, y si vomitaste la pastilla… —Se encogió de hombros, diciéndonos que eso era todo.

—Y tuviste nauseas todo el camino a Lake Tahoe —intervino Brittany, lo que explicaba el inicio de las náuseas matutinas.

Asiatica miró a Brittany y luego a mí, su expresión más allá de asustada. Alcé las manos.

—Bueno, vamos a averiguar si está embaraza.

La enfermera sacó una vaso de plástico e instruyó a Asiatica a que hiciera pis allí. Una vez que se fue, Brittany vino hacia mí. Le di un fuerte abrazo, besando su cabello.

—Bueno, al menos puede que no sea algo potencialmente mortal —dije, aliviándome un poco.

Pero cuando Brittany alzó la vista, su mirada aún lucía preocupada.

—¿Estás segura? Me refiero a que, ¿está bien que ella quede embaraza tan pronto
después de la operación?

—Oh mierda. —Cerré los ojos y apreté mis dientes—. Me olvidé de eso. No lo sé.

Asiatica regresó, así que nos callamos acerca de nuestras preocupaciones y la hicimos recostarse una vez más. Momentos después, su doctor entró, sonriendo.

—Felicidades —dijo, dirigiéndonos su sonrisa tanto a mí como a Asiatica—. Tendrán un bebé.

Asiatica chilló en conmoción. Brittany saltó hacia la puerta que conducía al pasillo, ya sacando su teléfono del bolsillo.

—Llamaré a Mike —dijo mientras dejaba el cuarto.


Y miré a Asiatica antes de girarme hacia el doctor.

—Bueno, maldición, eso es impresionante, ya que nunca he tenido sexo con ella.

—Lo… lo siento.

El doctor se sonrojó y tartamudeó un momento antes de preguntar—: ¿Entonces, ustedes dos no…?

Asiatica y yo negamos. Entonces la miré.

—Ella es… mi hermana —dije al final y le di un cálido apretón a su mano.

—¡Oh! Bueno…

La sonrisa del doctor desapareció. Consultó su historia Médica.

—. Parece que…

—Espere. —Asiatica alzó las manos, deteniéndolo a media palabra—. Yo…yo no puedo quedar embarazada ahora. Doné un riñón hace cinco meses, y dijeron… dijeron que necesitaba esperar al menos de tres a seis meses antes de que pudiera quedar embarazada.

El doctor hizo una mueca de dolor.

—Sí… eso hace una diferencia. — Comprobó el historial médico—. Y dijiste que tus periodos han sido ligeros últimamente, además vomitaste una píldora en marzo, por lo que podría significar que tienes por lo menos dos meses. Agrega eso al hecho de que has estado tomando anticonceptivos todo el tiempo, y eso te pone en una categoría definitiva de riesgo.

—Oh, Dios.

Asiática se cubrió la boca con ambas manos. Se veía tan asustada que pasé un brazo alrededor de sus hombros. Se inclinó contra mí, agarrando mi brazo—. ¿Entonces qué… qué se supone que hagamos?

—Bueno… —El doctor soltó un suspiro antes de mirar un estante lleno de panfletos colgando de la pared. Tomó uno—. Si quieres interrumpirlo, hay algo de información al respecto allí, lugares a donde llamar para locaciones y…y… ¿señorita?

Asiática alejó su mano de los panfletos que él trataba de darle y estalló en lágrimas.

—Está diciendo… Oh Dios… ¿debo tener un… un aborto?

—¿Qué? No. —El doctor negó—. Por supuesto que no, nadie la forzaría. Es que… puedes tener un muy peligroso embarazo, y pensé que me pedías… asumí que querías… en realidad, solo trataba de darte toda la información, así estás totalmente consciente de todas tus opciones.

Alcé mis manos para hacerlo callar. Entonces gentilmente, me estiré y empujé el panfleto fuera de la vista de Asiática.

—Claramente, esa no es una opción que ella esté dispuesta a seguir. —Incluso lo dije en una voz calmada y racional.

Pero el idiota solo alzó el panfleto de nuevo y se lo empujó de vuelta a ella.

—Pero…

—¿Eres sordo, imbécil? —rugí—. Saca esa puta cosa de su vista. Ella no va a matar a su bebé.

Tan pronto como el grito salió de mis pulmones, Brittany apareció en la puerta. Mis ojos se encontraron con los suyos y lo supe, simplemente lo supe… lo había jodido en grande. De nuevo.

Un momento después, su rostro pálido se había ido de nuevo, totalmente desapareciendo de la puerta mientras ella huía.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Dic 08, 2016 11:34 pm

CAPITULO 29

SANTANA


Mis manos no dejaban de temblar mientras llevaba a Asiática de nuevo en nuestro apartamento. Dejó de llorar, pero todavía temblaba hasta la médula. Brittany debió irse con alguien al club y alertó a Mike del problema, porque él me llamó mientras llevaba a su mujer a casa del hospital... sin Brittany.

Le dije que nos encontrara aquí, así Asiática podría explicárselo todo, y luego colgué, porque no podía hablar. Asiática debió de entenderlo. Me había mirado tan pronto como Brittany se precipitó fuera de la habitación del hospital, y dijo

—: Tienes que ir tras ella.

Simplemente apreté mi brazo alrededor de sus hombros.

—¿De verdad quieres que te deje aquí sola... así?

Con un estremecimiento, miró al doctor y luego susurró

—: No —con los labios blancos.

—Entonces buscaré a Brittany después —le dije.

Pero mierda, era tarde, y estaba muy ansiosa. No podía dejar de recordar la mirada devastada en su rostro cuando grité esa mierda sobre el aborto. Era una maldita idiota.

—Yo... yo voy a ir a mi habitación —me dijo Asiática, en voz baja y asustada.

Asentí, pero en el último segundo, la agarré y le di un último abrazo, y un beso en la cima de la cabeza.

—Vas a estar bien, chica. Sé lo determinado que puede ser Mike. Y no dejará que nada te suceda a ti ni a tu bebé, ¿de acuerdo?

Me miró con sus ojos oscuros llorosos.

—Yo tampoco —prometió—. Pero gracias. Gracias por la tranquilidad, y por estar conmigo.

Sonreí y la dejé ir. Segundos después que desapareció en su habitación, la puerta se abrió y un Mike sin aliento irrumpió en el apartamento.

—¿Dónde está Tina? ¿Qué pasó? ¿Se encuentra bien?

—Se encuentra en su habitación. Ella te dirá todo. Me tengo que ir.

—Espera. —Sujetó mi brazo cuando llegué a la puerta—. ¿A dónde vas?

—Tengo que encontrar a Brittany. —Empecé a caminar por su lado, solo para hacer una pausa y darle un puño ligeramente contra su hombro—. Y, por cierto, felicidades.

Sacudió la cabeza, completamente confundido. —¿Eh?

Le sonreí mientras salía de la casa, pero tan pronto como cerré la puerta, la preocupación llegó de nuevo. Joder, ¿cómo conseguiría que Brittany me perdonara? Vi la desolación en su rostro; la lastimé mucho. Llegué a la casa Pierce en cinco minutos, cuando quizá debería haberlo hecho en diez. No me molesté en golpear, sino que corrí a la parte trasera y abrí la puerta. Cuando me metí en la cocina, fui abordada de inmediato.

—Gran... idiota. —Colton frunció el ceño una fracción de segundo antes de echar hacia atrás su brazo y golpearme justo en las pelotas.

Tomé una respiración profunda cuando el dolor explotó a través de mis testículos, revolviéndome el estómago y casi haciéndome vomitar por todo el suelo. Me puse de cuclillas, ya que colapsaron mis rodillas, y me tragué un gemido.

—¿Qué demonios le hiciste a Brittany? —exigió Brandt mientras retiraba su propio brazo. Cuando me golpeó en el ojo, apenas lo sentí; mis testículos seguían acaparando todo el dolor.

—¿Qué demonios? —jadeé, sentado en el suelo y descansando mi espalda contra la encimera, mientras me acunaba mi dolorido ojo e hinchadas pelotas.

—Dijiste que si alguien alguna vez molestaba a Brittany, debíamos lastimarlo donde más le doliera.

—Bueno, felicitaciones. —Todavía quería llorar de agonía, pero me las arreglé para no derramar las lágrimas—. Tuviste éxito. Mierda... porque eso de verdad dolió, maldita sea.

Colton, se acercó a mí, con cara de preocupación.

—¿Estás bien?

—No —gruñí—. Vine aquí para asegurarme de que Brittany estuviera bien, y ustedes me dieron una paliza, pequeños hijos de puta. ¿Cómo creen que estoy?

Ahora Brandt comenzó a lucir demasiado inquieto

—¿Quieres decir que no eres la que la hizo llorar?

De ninguna manera podría contestar eso, por lo que dije

—: Ayúdenme a colarme a su habitación para que pueda arreglar todo esto de nuevo.

Los dos hermanos se miraron el uno al otro antes de que se volvieran hacia mí. Luego extendieron sus manos al mismo tiempo, con las palmas hacia arriba.

—¿Qué? —les pregunté antes de que entendiera—. Oh, tienen que estar jodidamente bromeando. No esperan que les pague después de que me dieron una patada en las pelotas y me dejaron un jodido ojo negro, ¿verdad?

—Sí —dijeron juntos.

Murmurando, levanté mi cadera, e hice una mueca por mis testículos.

—Es jodidamente una estafa. Soy una mujer herida, y me chantajean. ¿Dónde está la humanidad? —Saqué dos billetes—. Solo tengo veinte dólares.

—Con eso bastará.

Cada niño tomó un billete de diez dólares y me sonrió con suficiencia. Cuando empezaron a salir de la cocina, les susurré

—: ¡Oigan! ¿Van a ayudarme a pasar a escondidas de su hermano, o no?

—Oh, Ryder no se encuentra en casa —contestó Brandt—. Él y Marley salieron a la tienda de comestibles.

—Hijos de puta —les murmuré, golpeando el pie contra el suelo, porque maldita sea, ambos sabían sin duda cómo dañar a una persona y luego darle una patada mientras se hallaba en el suelo.

Con otra maldición, sujeté la mesa para levantarme. No podía creerlo, acababa de ser engañada por esos dos pequeños traviesos. Como que me hacían sentir orgullosa... de la manera más irritantemente posible.

Tan pronto como me puse de pie, me faltó el aliento, porque más sangre corrió a mis bolas con una urgencia sensible.

—Mierda. —Respiré a través de mis dientes para ayudar a abatir el latido, pero cada paso por la casa, conmigo en su mayoría aferrada a las paredes, era una tortura. No llamé cuando llegué a la habitación de Brittany. Solo tomé el mango y abrí la puerta, tropezando en el interior.

Brittany se había escabullido en la esquina de la pared sobre la cama con las rodillas hasta el pecho y los brazos envueltos alrededor de sus piernas. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Tanto los ojos como nariz enrojecidos, me dijeron que estuvo llorando por un tiempo.

Jadeó cuando levantó la vista y me vio.

—¿Qué... ¿cómo entraste aquí?

—Por la puerta. —Olvidando mis propias heridas, me le acerqué, subiendo a la cama.

Era toda una idiota. Aquí se encontraba mi fuerte y decidida fiera, y yo la había roto. ¿Por qué diablos reaccioné de esa manera en el consultorio cuando había sabido que ella se hallaba en el edificio, cuando sabía que este era el tema más sensible para ella?

—Maldita sea. —Me arrastré hacia ella, gruñendo cuando se alejó de mí—. Maldita sea —dije de nuevo, empuñando mis manos y poniéndolas en contra de mi boca. Se me rompió el corazón. Simplemente... en jodidos añicos.

—. Cariño, no —le supliqué—, por favor.

De rodillas frente a ella, busqué su pelo, pero tenía miedo de tocarla. No quería hacer nada para lastimarla más de lo que ya lo hice—. Lo siento. Estoy tan arrepentida.

Sorbió y levantó el rostro.

—¿Por qué... ¿por qué lo sientes? Tú... tú no hiciste nada.

—Pero dije…

Sacudió la cabeza con fuerza, callándome.

—No dijiste nada que yo no me haya dicho a mí misma un millón de veces. Maté a mi bebé. Yo…

—No. Shh.

Tomé su rostro y por fin la llevé a mis brazos. Cuando fue por voluntad propia y se aferró con fuerza, tragué de alivio, tan contenta de que no estuviera enojada conmigo.

—Sería madre en este momento. Tendría un bebé, y…

—Y serías una madre que me gustaría follar.

De acuerdo, así que opté por una broma para aliviar su dolor. Pensé que en realidad podría funcionar. Funcionó antes. Pero comenzó a sollozar de nuevo.

—Santana. —Enterrando su rostro entre sus manos, dejó salir su dolor—. Esto no es divertido.

Me derrumbé.

—Lo sé. Lo siento. Lo siento mucho. Mierda, mira… —Tomé sus brazos y presioné mi frente con la suya—. Todos hacemos y decimos cosas que lamentamos. Para mí, es un montón de cosas. Pero sean grandes o pequeñas, tienes que encontrar una manera de perdonarte a ti misma y pasar de esa mierda. Ya que no podemos volver atrás y cambiarlo, tenemos que aprender de ello. Y si te arrepientes de esto o no…

—Sí, me arrepiento.

Asentí.

—Bueno. Entonces tienes que... No sé, joder. Pero no puedo verte destrozándote de esta forma. Quiero decir, mírate. Esta no eres tú. No lloras así, no te encoges en las esquinas. Te arruinó. Y es que... me gustaría poder aliviar todo, que yo pudiera... ¡joder! No lo sé.

Con ojos azules todavía brillantes por las lágrimas, me miró y esbozó una sonrisa trémula.

—¿Quieres saber lo que pasó por mi mente cuando te vi gritándole a ese doctor?


Hice una mueca.

—¿Que era una estúpida hija de puta?

Negó con la cabeza.

—No. Pensé... ¿dónde se encontraba esta increíble chica cuando necesité que hiciera eso por mí? ¿Cuando yo me sentía asustada y sola, temblando frente a los intimidantes y poderosos padres de Sander, o cuando entré en esa clínica sintiéndome mal del estómago? ¿Por qué tuvo que aparecer en el remolque de mi mamá a la mañana siguiente? ¿Por qué no pudo llegar a mi vida apenas un día antes?

La devastación me inundó. Mi garganta se encontraba seca, pero cuando traté de aclararla, tuve que parpadear varias veces para evitar que se mehumedecieran los ojos.

—A mí también me gustaría haber estado allí —dije con voz oxidada—. Pude haberle dado un vistazo a tu cara y saber que no era lo que querías hacer. Podría haberles dicho a todos esos idiotas que se jodieran.


Brittany tomó mi mano y luego apoyó la mejilla sobre mi hombro.

—Sé que lo habrías hecho. Pero lo que más me molestó fue escuchar lo que hiciste por Tina y pensar: ¿por qué no hice eso por mí? ¿Por qué no me enfrenté a todo el mundo y dije que no?

—Porque tenías miedo, estabas intimidada, y sola, como has dicho —le recordé.

Empecé a mecerme, aliviada cuando ella se acurrucó en mí, relajada contra mi pecho.

—. Además, eras joven, vulnerable, desamparada, y tenías el corazón roto por el idiota que te dejó. No sentiste como si tuvieras un montón de otras opciones.


Sorbió pero no respondió, se limitó a escucharme mientras acariciaba su pelo. Con un beso en su frente, dije

—: Cuando te vi en esa puerta en la oficina del doctor, en la forma que me miraste, pensé que eso era todo. Que habías terminado conmigo... por lo que dije. Pero te juro por Dios que ni siquiera pensé en lo que te pasó cuando lo solté. Yo solo... Asiática se estaba poniendo molesta, y ella claramente no quiere…

—Lo sé —dijo Brittany. Puso su mano en mi brazo, reconfortándome y me estremecí de alivio—. Lo supe en el segundo que lo escuché. Es que... necesitaba...

—¿Irte? —supuse—. ¿A tu casa?

Miró a su habitación y dio una pequeña sonrisa.

—Sí. Supongo que sí.

Respiré, aliviada porque sus lágrimas se habían detenido. Su rostro seguía estando rojo y con manchas y los ojos inyectados en sangre, pero ya no parecía hallarse al precipicio de un colapso total. Acurrucándome más en ella, descansé mi mejilla contra la de ella y le pregunté

—: ¿Cómo puedo ayudarte con esto? ¿Qué puedo hacer para aliviar tu dolor? Porque juro por Dios, haré lo que sea. Absolutamente todo.


Puso su mano en mi corazón y me miró, con los ojos llenos de tanta emoción, que parte de ella se desbordó, derramándose en mí.

—Simplemente ámame —susurró.

—Lo hago —le prometí.

Presionando mi frente en la de ella, la acosté hasta que la tuve tendida de espaldas en diagonal sobre su cama.

—. Te amo tan condenadamente tanto que me aterra.

Puse mis labios contra los suyos y le di un beso que podría enviar a una persona débil a un coma diabético; era tan malditamente dulce. Pero luego nuestras bocas se abrieron y nuestras lenguas se rozaron suavemente. Gemí y enterré mis dedos en su pelo mientras acomodaba mi peso encima del de ella.


—No tenía idea de que podría ser así —susurró, solamente alejando su boca de la mía lo suficiente para mirarme con asombro—. No tenía idea de que podría compartir mucho con una persona y sentirme tan... llena. Al igual que, no sé... sin ti en mi vida, no estoy segura de cómo ser yo. Te has convertido en una parte de lo que soy.

Sonreí, entendiendo por completo.

—Sí, bueno, me haces querer crecer y encarrilarme para poder cuidar de ti y ser una mujer lo suficientemente buena como para merecerte.

—Yo soy la que no te merece —respondió.

Froté mi nariz contra la de ella y sonreí.

—También lo pienso.

Me devolvió la sonrisa.

—¿Hemos tenido suficiente conversación seria y emocional? Porque estoy muy mojada ahora y…

—Estoy en ello —le dije mientras deslizaba mis manos por su cuerpo, justo dentro de la parte de atrás de sus pantalones hasta que acuné su culo.

Meciendo mis caderas entre sus piernas para que pudiera sentir lo dura que estaba, me quejé cuando envolvió sus muslos a mi alrededor y me tiró aún más cerca de su coño.

—Maldita sea, nunca podré tener suficiente de ti. Ni en mil años.

Arranqué su camisa, besándola y jadeando cuando se volvió tan salvaje, sujetando la línea del cuello de mi camiseta cuando la tiró por encima de mi cabeza.

—Quiero mirarte a los ojos y la cara mientras me tomas —ordenó ella.

No tuve problema con eso, así que asentí y me quité los pantalones mientras ella se apresuró a retirarse los suyos. Me tomó en su mano, lo que me estremeció con deseo, mientras veía sus pequeños delgados dedos envolverse alrededor de mi polla.

Cuando me presionaron en su palma, respiró y me miró.

—Quiero sentir esto dentro de mí... ahora mismo.

Sin romper el contacto visual, la puse sobre la cama y me acerqué a ella. Entonces entré, duro.

Arqueó su cuello y comenzó a gritar, pero puse una mano sobre su boca. Sus ojos se abrieron y luego recorrieron su habitación antes de que pareciera darse cuenta del lugar. Luego arrancó mis dedos de su cara, susurrando

—: Oh, Dios mío, San. Estamos en mi habitación.

Solo sonreí y la penetré de nuevo.

—No me digas, Sherlock.

Rechinó sus dientes y jadeó, empezando a perderse de placer.

—Pero... ¿y si... siquiera cerraste la puerta?

—No recuerdo —admití. Estuve ocupada con otros asuntos.

Mis pelotas punzaban cuando mi escroto se apretó alrededor de ellas, pero ni siquiera el dolor de ser golpeada recientemente me detuvo. Me encontraba ocupada con asuntos que eran mucho más importantes.

Brittany agarró mis brazos, clavando sus uñas en mi carne.

—Pero que si… —Abrió sus ojos en grande—. Dios mío. Me pareció oír la voz de Ryder en la cocina.

Solo negué con la cabeza y seguí bombeando dentro y fuera de ella.

—No me importa. Tengo que complacer a mi mujer.

Entonces me incliné para susurrarle al oído

—: Y demostrarle lo mucho que la amo.

Contuvo el aliento y sujetó mi rostro.

—Yo también te amo. Tanto. Tantooo... oooohhh... oh Dios... tanto.


La besé para ahogar sus gemidos de placer. Su coño se contrajo alrededor de mi polla, y eso fue todo. No pude aguantar más. Nos vinimos juntas, abrazadas fuertemente.

Una vez que me detuve, me desplomé sobre la cama, cara a cara.

—Maldita sea, somos jodidamente increíbles en esto.

Ella se rió y extendió la mano para jugar con mi pelo que se había humedecido.

—Sí, lo somos, ¿no?

Me cambié de mi lado para que pudiera sonreír a sus hermosos ojos azules.

—¿Te he agradecido últimamente por colarte en mi habitación la primera noche y engañarme?

Se encogió de hombros.

—Tu gratitud como que ya fue dada.

Riendo suavemente, me encontré pasando mi dedo índice ligeramente sobre la curva de su pecho perfecto.

—¿Cómo diablos convenciste a Kelly en cambiar lugares contigo?

Sus mejillas se volvieron al instante un rojo brillante.

—Uh, sí... sobre eso.

—Oh, Jesús —gemí, ya sabiendo que no me iba a gustar su respuesta—.¿Qué hiciste?


—Yo... podría haber... insinuado que tenías... una enfermedad de transmisión sexual, tal vez.

Cerré los ojos, me deje caer sobre mi espalda y no pude evitarlo. Me reí.

—¿En serio? Mierda. Muchas gracias. No es de extrañar por qué pocas mujeres coquetean conmigo en el trabajo últimamente.

Brittany se sentó y se mordió el labio.

—¿Te molesta?

Con otra risa, me encogí de hombros y me di la vuelta hacia ella.

—No, ya que terminó en mi favor, no. Pero recuérdame no hacerte enojar.

—Nunca me hagas enojar, San —dijo con una cara seria antes de romper en una sonrisa.

Abrí la boca para decirle listilla cuando alguien llamó a su puerta.

—¿Britt? —La voz de Ryder llegó a través de la madera, lo que me hizo cagarme encima.

—. Es la hora de la cena. ¿Lista para cenar?

Nuestros ojos se abrieron antes de que saliéramos de la cama juntas y forcejeáramos por la ropa que estaba dispersa por toda la habitación.

—Uh... ¡ya salgo! —gritó, y su voz salió demasiado asustada para mi gusto—. Solo me tengo que cambiar... primero.

—Mierda, mierda, mierda —le susurré en voz baja mientras metí mis piernas en mis vaqueros sin la ropa interior.

—De acuerdo —respondió Ryder—. Te daremos cinco minutos.

Estuve vestida en unos veinte segundos, mientras Brittany maldecía por su sujetador torcido. Extendí la mano para ayudarla, y levantó las suyas en derrota mientras lo enderezaba alrededor de sus pechos y luego deslicé las correas perfectamente en su lugar.

—Me iré por la ventana —le dije—. No te olvides de cerrarla después de mí.

Asintió mientras me observaba deslizar el vidrio y salir.

—¿Segura que puedes ocuparte de esto? —le pregunté.

Rodó los ojos, cerrando la ventana.

—Lo he hecho antes, ¿recuerdas?

Asentí.

—Cierto. Gracias. Te llamo luego, cariño.

Su rostro se iluminó con adoración.

—Bueno.

Nos besamos, duro y rápido. Cuando me separé, agregué

—: Te amo.

A lo que ella me envió la sonrisa perfecta.

—Yo también te amo. ¡Oh! Espera.

Me detuve y miré hacia la puerta de su dormitorio.

—¿Qué?

—¿Qué quisiste decirme antes? En tu casa... justo antes de que Tina se desmayara. ¡Oh, mierda! Tina. ¿Está bien?

Asentí, empezando a preocuparme de que la puerta de la habitación no estuviera bien cerrada.

—Sí, lo lleva bien. Un poco asustada, pero tiene a Mike con ella, y... —Mierda, no podía decirle lo que pensaba decirle antes. No aquí, así. Mencionar la llamada que recibí de Lake Tahoe y la cosa que encontré en mi equipaje después de regresar de allí podrían asustarla.

Inquietarla era lo último que quería hacer en este momento, por lo que me decidí por la tercera cosa que había estado planeando discutir con ella.

—Voy a preguntarle a tu hermano si puedo salir contigo.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Dic 08, 2016 11:54 pm

CAPITULO 30

SANTANA


Sabía que debería haber ido a casa a comprobar a Asiática y a Mike, pero aun así quería estar cerca de Brittany, más ahora que parecía tan buen momento como cualquier otro para hablar con Ryder y pedirle su permiso para llevar a su hermana en una cita verdadera. Así que en lugar de ir a buscar mi camioneta, me colé por el lado de la casa hacia la parte delantera. Después de saltar al pórtico, tomé una respiración profunda y llamé a la puerta. La mujer de Ryder respondió menos de un minuto después. Parpadeó como si estuviera confundida de verme.

Sonreí tan encantadoramente como pude.

—¿Puede Ryder salir a jugar?

—Uh… —Sacudió la cabeza—. Sí, seguro. Está aquí. Entra. ¿Qué pasa? Te ves…

Miró mi ropa arrugada y medio desgarrada.

—. Desordenada.

Mierda, debí haberme arreglado un poco antes de tocar. Brittany había sido un poco salvaje esta tarde.

Oh, bueno. Demasiado tarde para eso. Me encogí de hombros tristemente.

—Ha sido una de esas noches.

—¿Santana? —La curiosa voz de Ryder vino de detrás de su esposa.

Me asomé alrededor de ella para sonreírle.

—Oye, Morena. Mike y Asiática necesitaban el lugar para ellos por un rato, así que estoy temporalmente sin hogar. Aceptas perras callejeros aquí, ¿verdad?

Pasé alrededor de su esposa y respiré profundamente, levantando la nariz hacia el techo

—. Maldición, lo que sea que se esté cocinando, huele genial. Me encantaría quedarme a cenar, gracias.

Ryder apoyó un hombro contra el marco que daba a la sala de estar y levantó una ceja mientras cruzaba sus brazos sobre el pecho. Pero su esposa se rió de mis payasadas.

—No es nada lujoso —dijo—. Solo tacos. Y eres bienvenida a quedarte, San. No hay problema.

Ignorando a su esposo, le di otra brillante sonrisa.

—Gracias, señora. Voy a poner la mesa.

Mi oferta hizo que su cara se iluminara, pero agitó una mano.

—No tienes que hacerlo, pero gracias. Y puedes llamarme Marley, ya sabes.

Mientras la seguía dentro de la cocina, me estremecí.

—Sí, lo siento. No suelo llamar a las mujeres por su nombre. Es una especie de tic extraño que no puedo controlar.

Le di un encogimiento de hombros impotente.

—¿En serio? —Me envió una pequeña sonrisa astuta—. Nunca te he oído decirle a Brittany algo más que su nombre.

—Hmm —murmuré mientras abría la puerta del armario y bajaba una pila de platos—. Si quieres, puedo escoger un apodo para ti.

Con sus ojos llenos de horror, negó con la cabeza.

—¡No! Oh no. Quiero decir, en serio. No. Si es algo como el que le diste a Eva, simplemente paso.

—Oye, tengo que decir que Tetas de Leche ama su apodo.

Marley soltó una carcajada.

—Sí, estoy segura.

—Espera. Tengo uno. —Hice una pausa con un plato en la mano para estudiarla por un momento y alargar el suspenso. Luego la señalé y dije

—:Shakespeare.

Jadeó al instante.

—¡Oh Dios mío, me encanta!

Una fracción de segundo después, pareció darse cuenta de que actuaba demasiado femenina, así que se sonrojó y se tapó la boca.

—. Quiero decir, gracias. Aceptaré ese.

Con un guiño, continué colocando los platos.

—Lo tienes.

—Ryder, San acaba de darme el apodo de Shakespeare. ¿No te encanta?

Miré a mi alrededor para encontrarlo apoyado en la entrada de la cocina, sus ojos estrechados mientras me observaba sacar los vasos del armario.

—¿Desde cuándo se hicieron tan buenas amigas? —preguntó.

Abrí la boca para decirle que no era de su maldita incumbencia, pero Shakespeare dijo

—: Desde que la ayudé con su currículo hace unas semanas.

Presioné ambas manos sobre mi corazón y sonreí tan molestamente como pude.

—Estamos vinculadas. Fue hermoso.

Ryder contorsionó su rostro en una expresión de suprema confusión. Luego miró a su esposa.

—No coqueteó contigo, ¿o sí?

Ella suspiró y puso los ojos en blanco.

—Ryder. ¿En serio?

—Sí, Ryder —repetí—. ¿En serio? Fui una dama respetable.

Luego le guiñé a Shakespeare.

—. Después de que nos pusimos la ropa de nuevo.

El rostro de Ryder se volvió rojo oscuro.

—¡Hija de puta!

—¡Oh Dios mío, Ryder!

Shakespeare agarró su brazo y comenzó a reírse.

—. Bromea. Fue una broma.

Me envió una mirada con los ojos abiertos, para que terminara esto.

—. No creo que el pensara que fuera divertido, San.

Me encogí de hombros y saqué una papa del bol sobre la mesa.

—Bueno, seguro que a mí me divirtió, que es todo lo que cuenta. Algunas personas —arqueé mis cejas hacia Ryder—, toman las cosas demasiado jodidamente en serio.

—¿En dónde está todo el mundo? —preguntó Marley, desesperada por cambiar la conversación—. ¡Colton! ¡Brandt! ¡Brittany! La cena.

Colton llegó a la sala rápidamente, con Brandt pisándole los talones. Ambos se detuvieron cuando me vieron. Sus ojos se ampliaron como si no estuvieran seguros de que fuera a gritarles por lo que habían hecho antes. Pero simplemente les envié una enorme sonrisa.

—Hola, chicos. Tiempo sin verlos.

Brandt se aclaró la garganta, bajó la cara y se apresuró a llegar a una silla. Colton lo siguió con similar docilidad. Esperé a que ambos estuvieran sentados para tomar la silla entre ellos y sentarme. Se pusieron aún más inquietos, y casi reventé en una carcajada. Pero maldición, jodidamente los amaba. Mientras me acomodaba, una jadeante Brittany entró a la habitación, solo para detenerse de un tirón cuando se encontró con mi mirada. Se quedó boquiabierta, así que me encogí y me señale a mí misma.

—Lo siento, ¿tomé tu silla?

—¿Qué? —Parpadeó y miró los lugares—. No —empezó, solo para negar con la cabeza—, bueno en realidad sí, pero quédate. Está bien.

Le envió a su hermano mayor una mirada perpleja.

—. Uh… supongo que vamos a tener una invitada para la cena.

—Se invitó ella misma —entonó Ryder secamente.

Brittany se sacudió de nuevo y tomó la última silla disponible. Y así comenzó nuestra cena juntos como una gran familia feliz. Estaba a medio camino de mi segundo taco cuando Ryder frunció el ceño sospechosamente y se inclinó sobre la mesa, entrecerrando los ojos. Me alejé de él, con la esperanza de no estar luciendo un chupetón o algo así.

—¿Tienes un nuevo ojo negro? —preguntó finalmente.

No esperaba esa pregunta, así que dije

—: ¿Qué?

Brandt comenzó a asfixiarse con una tortilla. Mientras le daba unas palmaditas en la espalda, Ryder volvió su atención a su hermano del medio.

—¿Estás bien?

Brandt no podía mirarlo a los ojos cuando asintió.

—Ajá. Bien. Genial. Maravilloso. Esplendido.

Ryder miró a su esposa.

—¿Por qué está actuando tan raro?

Mientras Shakespeare se encogía de hombros, sin tener idea, Brittany respondió

—: Probablemente porque es un idiota.

Me reí.

—Secundo eso.

Brittany me miró, sus ojos brillando con malicia.

—¿Todos a favor?

Ella y yo levantamos la mano. Cuando nadie más pareció captar que votábamos por la idiotez de Brandt, agarré el brazo de Colton y lo levanté por él.

—Tres contra dos —dije—. Es oficial. Brandt es un idiota.

Mientras Brandt gritaba

—: Oye, eso no es justo.

Brittany y yo nos sonreímos a través de la mesa… hasta que su sonrisa cayó.

—Oh por Dios, realmente tienes un nuevo moretón. Justo alrededor de tu ojo izquierdo. El que te dio Tina era en el derecho.

—Ves, eso mismo pensé —señaló Ryder victoriosamente. Luego se rió por lo bajo.

—. ¿A quién cabreaste esta vez?

La cabeza de Brandt se levantó de golpe, sus ojos enormes. Debió haber pensado que iba a delatarlo. Pero me encogí de hombros.

—Es difícil de decir. He recibido muchos últimamente, es imposible que haga una lista, como, una hoja de cálculo o algo así. Honestamente, creo que están empezando a desovar y tener hijos juntos. —Colton se rió de eso. Así que seguí adelante, señalando mi palpitante ojo—. Juro que este es el nieto del que me diste el año pasado, Ryder.

Pero a Ryder no le hizo gracia. Entrecerrando los ojos, el bastardo me frunció el ceño.

—¿Por qué estás evadiendo la pregunta?

Me rasqué la mandíbula y me encogí de hombros con abandono despistado.

—¿Qué pregunta? No hiciste ninguna.

—¿Quién te dio el ojo negro? —preguntó lentamente.

Respondí de la misma manera

—: No te lo voy a decir. Es jodidamente vergonzoso, hombre. Siento como si me hubiera golpeado una niña pequeña.

Un sonido de incredulidad se produjo de la garganta de Brandt cuando se dio vuelta para fruncir el ceño por mi ofensa.

—¿Mike te golpeó de nuevo? —preguntó Ryder con un suspiro.

—.Coqueteaste con Tina, ¿verdad? ¿Es por eso que tenías que venir esta noche?

Me di una palmada en la frente y gemí.

—Oh, maldito Dios. Eres tan despistado. ¿En serio?


—¿Qué? —exigió Ryder, claramente perturbado.

Shakespeare se levantó de repente, diciendo

—: Sabes, Colton. Creo que es hora de tu baño.


Quería apuntarla y decirle a su esposo: Ves, hasta ella entiende lo que está pasando aquí, pero miré al chico.

—Amigo, ¿todavía tomas baños?

Él parpadeó hacia mí.

—Sí. ¿Por qué?

—¿Por qué? Porque las duchas son impresionantes. Son como un millón de pequeños dedos húmedos masajeándote todo el cuerpo.

—Guau.

Ryder resopló una carcajada mientras me lanzaba una mirada extraña-


—. Mira quién suena toda poética esta noche. Me encogí de hombros y apunté mi pulgar hacia su esposa.

—Es por Shakespeare. Algo de su mierda literaria se me pegó.


Ella se rió entre dientes y le sonrió a Brittany.

—Adoro ese apodo.

Ryder solo suspiró. Cuando sonó el teléfono, se puso de pie y salió de la cocina para contestarlo. Marley siguió a Colton para ayudarlo a prepararse para la cama, mientras Brittany se levantaba y golpeaba a Brandt en el brazo.

—Oh Dios mío, ¿tú golpeaste a San? ¿En el ojo?

—¿Qué? —siseó, apartándose de ella—. Estabas llorando. Pensé que te había hecho llorar.

—Ella no me hizo llorar.

—Sí, me lo imaginé —murmuró Brandt—. Lo siento.

Brittany lo golpeó de nuevo, pero levanté mi mano.

—Oigan, oigan, oigan. Niños, compórtense.

Levanté la mirada hacia Brittany.

—. Si te hace sentir mejor, el más joven me hirió más cuando me golpeó en las bolas.

—Él… ¿Colton te golpeó en las bolas?

Cuando asentí, ella sonrió suavemente.

—Ah, es tan dulce que estuviera cuidando de mí.


—¿Qué crees que hacía yo? —demandó Brandt, levantando las manos con incredulidad.

Brittany frunció el ceño y lo abofeteó de nuevo.

—Supongo que la próxima vez también deberías ir por las pelotas.

—Vaya, oigan. —Me reí con inquietud—. Tal vez todos deberían dejar esa área de mi anatomía tranquila.

Hice un movimiento sobre mi regazo.

—. Está fuera de los límites.

Pestañeando hacia mí, Brittany preguntó

—: ¿Eso me incluye también?

Estaba a punto de decirle que era la única persona permitida en esa zona cuando un grito hizo eco a través de la casa. Volé de mi asiento, preparada para ver a otra persona desmayada en el pasillo. Pero cuando salí de la cocina, con Brandt y Brittany detrás de mí, patiné hasta detenerme cuando vi a Shakespeare riendo, llorando y abrazando a Ryder.

—¿Qué demonios?

—¡Conseguí el trabajo! —gritó ella y soltó a su esposo para lanzarse hacia mí.

Cuando me abrazó con fuerza, tropecé hacia atrás antes de atajarla y devolverle el abrazo.

—Bueno, felicitaciones, Shakespeare. —Le palmeé la espalda mientras me desenredaba y se la pasaba a Brandt.

—. Sin embargo, sabía que lo lograrías. Eres una maestra genial.


Lágrimas brillaban en sus ojos mientras sonreía y abrazaba al adolescente.

—¿De veras piensas eso?

—Diablos, sí. Odio el inglés, y sobresalí en tu clase antes de tener que dejarla.

Le envié a Ryder una mirada reveladora por joder mi nota. Había terminado el semestre con una maldita B gracias al aburrido reemplazo que habían enviado por ella.

Él solo me frunció el ceño, así que puse los ojos en blanco y luego sonreí suavemente cuando vi a Shakespeare y Brittany abrazarse y bailar por todos lados. Después de que las mujeres se soltaron, ella volvió a abrazar a su marido. Cuando se besaron, Brittany se detuvo a mi lado.

—Este no es el mejor momento para hablar con él, ¿verdad? —dije por la comisura de mi boca.

Suspiró tristemente y negó con la cabeza.

—No. Probablemente no.

Mis hombros cayeron. Joder. Iba a tener que esperar aún más tiempo para mi Brittany.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por micky morales el Vie Dic 09, 2016 6:38 am

Son tan lindas juntas, lastima que todavia san no pda hablar con ryder, espero que la oportunidad llegue pronto!!!!
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Mensaje por Tati.94 el Vie Dic 09, 2016 8:03 am

Me alegra que ya se digan que se aman, y bueno ya san se decidio a decirle a ryder ,ojala le ancanse a decir y no lo descubra por el mismo
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Mensaje por monica.santander el Vie Dic 09, 2016 11:47 am

Hola!!!!! No me gusta que se demoren en decirle a Ryder!!!
Que le habrán dejado a San en la maleta luego de la entrvista??
Saludos
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Mensaje por 3:) el Vie Dic 09, 2016 12:12 pm

Jose tanto más va a tardar decirle a ryder ya quiero que se lo diga....
Me gusta como van las cosas... en hora buena para tina y el embarazo!!!!
San y su noche de locura ja ja ja ya se marco!!!
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Mensaje por JVM el Sáb Dic 10, 2016 12:21 am

Wow pues Tina embarazada !!!!
Y por fin las dos de dijeron las palabras mágicas TE AMO, realmente sólo les hace falta que lo sepa Ryder, porque en lo demás son una pareja.
Ahora falta saber que le quiere decir San a Britt, sea lo que sea espero que no se separen !
Aparte el tatuaje, en verdad llegue a pensar que se puso nada jajajajajaja, le salio su lado romántico
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Sáb Dic 10, 2016 1:41 am

CAPITULO 31
SANTANA


Que te llamaran para trabajar la noche de karaoke era una mierda. Pero Quinn decidió que tenía mejores cosas que hacer que atender el bar, así que Pick me pidió que la sustituyera.

Había estado pensando en pasar la mayor parte de la noche en la cama con mi mujer. Desde lo de Lake Tahoe, no podía tener suficiente de ella. Cada momento robado se sentía como si nuestro tiempo juntas se hiciera más y más corto. No podía esperar para enfrentar a su hermano y tener esa charla ya.

La suerte quiso que trabajara con él la noche de karaoke. Lo miraba desde el otro extremo de la barra, debatiéndome cómo abordar el tema, cuando Sam se me acercó y me dio un puñetazo amistoso en la espalda.

—Bueno, ¿cómo ha estado Santitany estos días? —Él arqueó una ceja, curioso—. ¿O es que prefieren Brittana? No estaba seguro de cómo se manejan.

Solté un bufido y puse mis ojos en blanco.

—Se llama Brittany, hijo de puta. Y estamos estupendamente. ¿Por qué lo preguntas? —Fruncí el ceño—. ¿Pretendes ligar con mi mujer?

Él se rió y sacudió las manos.

—No. No, no, no. Digo, si la quisiera, lo hubiera hecho ya.

—Oh, ya quisieras, idiota. No habrías tenido ninguna oportunidad.

—No lo sé —murmuró, pensativo—. Brittany y yo tuvimos siempre…

Entrecerré los ojos mientras su voz se desvanecía. Los celos me llenaron, y solo quería golpear su cabeza contra la pared más cercana. Pero una nueva canción empezó en el karaoke. Me quejé porque me harté de escuchar “All About That Bass” de Meghan Trainor, pero entonces una de las dos chicas en el escenario comenzó a cantar e incluso tuve que levantar las cejas, impresionada. No era frecuente que alguien que tuviera talento musical cantara en nuestra máquina de karaoke.

Me giré hacia Sam.

—Maldita sea, ella no será…

Pero mis palabras se desvanecieron, porque él no me escuchaba. El tipo tenía esa mirada en sus ojos. La misma mirada que Ryder tenía cuando hablaba de su esposa, o Mike cuando Asiática entraba en una habitación. La misma mirada que sabía que probablemente tenía yo cuando Brittany se encontraba cerca. Miré alternativamente entre Sam y la chica con cabello oscuro en el escenario que capturó su atención, mientras ella cautivaba al público con su voz ronca. La morena que estaba junto a ella finalmente se inclinó y la acompañó en los coros, pero se hallaba lejos de ser tan buena como su amiga. Las damas hicieron un pequeño baile juntas, moviendo el culo hacia la multitud, y miré a Sam, buscando su reacción solo para romper en una sonrisa cuando sus ojos se ensancharon y se agarró a la barra en busca de apoyo. Una gotita de sudor descendía por su sien.

—Oye, amigo, ¿estás bien?

Tenía que preguntarle, incapaz de frenar mi arrogante sonrisa. Pero, en serio, amaba esto. Se había descojonado tanto por mi obsesión por Brittany. Era jodidamente impresionante ver las cosas cambiar y verlo retorcerse en presencia de una chica.
Sam dejó escapar un suspiro antes de darme su atención. Tenía los ojos vidriosos por la sorpresa.

—Creo que… —Se detuvo para lamer sus labios y posar su mirada de nuevo en el escenario, donde las dos chicas terminaban la canción—. Creo que acabo de conocer a la chica con la que me voy a casar. Justo ahí. —Señaló hacia el escenario—. Aquella. Sí, ella va a tener mis bebés.

Resoplé por su proclamación demasiado dramática. Tuve que burlarme.

—¿Quién? ¿La morena morena? —De hecho, me sabía su nombre.

Pero Sam frunció el ceño antes de que pudiera añadir algo.

—No. La alta y hermosa . —Me dio una mirada incrédula—. O sea, ¿no acabas de oír su voz? ¿O de ver ese perfecto culo?

Empecé a reírme, pero las chicas que se abrazaban en el escenario se separaron la una de la otra justo cuando un tipo se acercó a ellas. La chica de los sueños de Sam, saltó del escenario hacia él, y éste la agarró por la cintura antes de bajarla lo suficiente para que pudiera inclinar la cara y darle un beso. Con lengua. Un montón de lengua. Al ver que no se separaron en busca de aire al cabo de treinta segundos, tuve que comprobar la reacción de Sam.

Le di un codazo. —Creo que ese tipo podría tener un problema con todos tus planes de matrimonio y de tener bebés con ella. Horror iluminó la cara de Sam mientras su mandíbula se desencajaba y sus ojos se ponían saltones. Entonces me miró, devastado.

—Eso no tenía que pasar.

Tiré mi cabeza hacia atrás y reí. No pude evitarlo. Ya era maldita hora de que alguna chica le causara un poco de sufrimiento.

—Cállate. —Me golpeó con su puño en mi hombro, pero eso solo hizo que me riera más fuerte.

—Oh, mierda. —Tuve que apretar mi vientre, porque me reía tan fuerte que dolía—. Mierda, hombre. Deberías haber visto la mirada en tu cara cuando besó a ese otro chico.

—Lo que tú digas. —Le dio la espalda al escenario, por lo que se hallaba enfrentando la parte posterior de la barra—. No me puedo creer que ya esté con alguien. Lleva puesta una camisa de Incubus y todo. En serio, ¿cuántas mujeres son fans de Incubus?

—No sé. —Arrugué la cara, pensando en ello antes de decir un número al azar—. ¿Miles?

—Vete a la mierda, morena. Esto no te parecería tan divertido si te sucediera a ti.

—Oh, yo creo que ya me sucedió a mí, y tú fuiste el primer hijo de puta en la fila que se burló de ello. Así que… ajá. La venganza es una perra, cariño.

—¿Qué es una perra? —preguntó Ryder, uniéndose a la conversación.

—Nada.

Absolutamente malhumorado, Sam cogió una bandeja de vasos sucios y salió de detrás de la barra para llevarlos a la cocina para limpiarlos. Ryder arqueó las cejas y me miró. Asentí con la cabeza hacia el escenario.

—Le creció una erección por la chica de cabello oscuro que cantó la última canción. Se sintió rechazado cuando ella le metió la lengua en la garganta a otro chico después.

—Ah.

Ryder asintió y luego dejó escapar una risa divertida.

—. Es de imaginar que fuera detrás de otra cantante. Sin embargo, ella sonaba bien.

Me encogí de hombros, a pesar de que concordaba. Cuando vi a la morocha que había estado en el escenario con ella acercarse al bar, me moví para tomar su orden. Justo antes de saludarla, me devané los sesos por recordar su nombre. Era algo parecido a Cody, Jude o… ¡Jodi! Ese era.

—Hola, Jodi.

Descansando mis codos sobre la barra que nos separaba, asentí con la cabeza en señal de saludo y le dirigí una sonrisa. A ella le brillaron los ojos como respuesta.

—San.

No habíamos terminado muy bien. Aparte de un poco de placer oral, nunca llegamos hasta el final, y no fue porque ninguna de las dos no estuviera dispuesta. Ella se puso un poco irritable diciendo que no quería hacer nada en la oscuridad, así que salí de su piso. Y me había odiado desde entonces.

—Buen trabajo allí. —Incliné mi barbilla hacia el escenario, donde alguien mataba ahora una canción de Tim McGraw—. ¿Quién era la amiga que cantaba contigo?

Resopló e inclinó su barbilla.

—No es de tu maldita incumbencia. ¿Vas a servirme o no?

Un par de meses atrás, hubiera torcido esa pregunta en algo sucio y escupido una respuesta que la hubiera cabreado. Esta noche, era una buena chica y asentí amablemente.

—Claro. ¿Qué vas a tomar?

Jodi me dio su pedido de tres bebidas, cosa que me dijo que tal vez iba a pagar por la de su amiga y por la del hombre de su amiga. Puse los vasos en la barra delante de ella y le dije

—: A esta ronda invita la casa.

—Bien.

Me dio otra mueca amarga y cogió un vaso para beberse la mitad del contenido.

—. Es lo menos que merezco por la forma en que me trataste.

—Oye. —Fruncí el ceño—. No fui tan mala contigo.

—Y, sin embargo, me fui, sintiéndome como una completa idiota.

Cuando el dolor cruzó su rostro, me moví, repentinamente incómoda. Había estado todos estos años demasiado asustada de que alguien viera mi marca de nacimiento, y quizá había dejado a decenas de mujeres sintiéndose insatisfechas debido a mis problemas. Qué mierda de descubrimiento horrible.

Abrí la boca para disculparme cuando ella continuó

—: Y después de todo este tiempo, lo primero que me dices es “¿quién es tu amiga?”. Bueno, ¡vete a la mierda, San! Jódete. No puedes tenerla.

Su voz fue aumentando de volumen. Encogiéndome, eché un vistazo a mi alrededor para ver si alguien la había oído y, por supuesto, Ryder miraba hacia nosotras. Cuando su mirada chocó con la mía, levantó las cejas, curioso. Mierda.

Me volví hacia Jodi, sobrecogida por el pánico.

—Jesús, Jo. —Bajé la voz y deslicé la mano por la barra en su dirección—. Lo siento, vale. Juro por Dios que nunca quise hacerte pasar por algo que, obviamente, se ha quedado contigo tanto tiempo.

Ella no se creía mis disculpas, así que contuve el aliento y lo dejé salir todo.

—. Pasaba por algunos problemas personales en aquel entonces, y no tenía reparo alguno en perder el tiempo con cualquier chica. Nunca se me ocurrió que ocultar algo de lo que yo me avergonzaba te hiciera sentir a ti que hiciste algo malo. Porque no fue así. Eras una persona malditamente divertida con quien pasar el rato, y simplemente… lo siento.

Me miró por un momento antes de asentir lentamente.

—Vale. Cuando lo pones de esa manera, supongo… supongo que puedo perdonarte.

Asentí de forma respetuosa.

—Gracias. Ah, y para tu información, no pregunté por tu amiga para mi beneficio. Ya tengo a alguien. Preguntaba para… un amigo.

—Entonces… ¿para quién?


Su mirada vagó alrededor de la barra hasta que aterrizó en Ryder. Se inclinó más cerca, con los ojos muy abiertos.

—. ¿Ryder Ryder? ¿Al gran mariscal de ESU le gusta Remy?

¿Remy? Así que el amor de la vida de Sam se llamaba Remy, ¿eh? Ese era un nombre genial para una chica. Empecé a decirle a Jodi que no, que no hablaba de Ryder, pero continuó

—: Bueno, lo siento, pero Remy no está interesada en los atletas. Le gustan los músicos… y ella ya tiene uno. Así que dile al señor Mariscal Buenorro que tiene una mierda de suerte.

—Músicos, ¿eh?

Miré a mi alrededor en busca de Sam, deseando que pudiera escuchar la información que recolectaba de su futura esposa y madre de sus bebés. Pero todavía no había regresado de la parte posterior.

—Sí.

Jodi parecía un poco petulante mientras recogía las tres bebidas que ordenó y se deslizaba de su taburete.

—. Su novio es el cantante líder de una banda.

—Fascinante.

Centré mi atención en todo el club hasta que vi a Remy en su camiseta negra de Incubus, hablando con su novio cantante. Mis labios se arquearon. Ah, sí, no le costaría nada a Sam robarla de ese perdedor si la quería realmente. Cuando Jodi empezó a alejarse, me debatía si debería decirle a Sam la información que reuní de su mujer de ensueño cuando Ryder se movió a mi lado.

—Rechazada, ¿eh?

—¿Qué? —Lo miré. Mis pensamientos seguían distraídos.

Señaló con la cabeza a Jodi. Al darme cuenta de que pensaba que había coqueteado con ella, levanté mis manos.

—No. Yo no estaba… ¡No! He estado ahí ya. Ni siquiera hice eso, y no tengo ningún deseo de terminarlo.

Ryder resopló.

—Sí, claro. Lo que tú digas, perdedora.

Se acercó al otro extremo de la barra para tomar una orden y fruncí el ceño detrás de él. Mierda, pensaba que había estado buscando un polvo para esta noche. Idiota. Ryder me ponía de los nervios en más de un sentido. No solo me impedía estar abiertamente con Brittany, sino que ni siquiera se daba cuenta de lo mucho que había cambiado y evolucionado últimamente.

Estúpido ciego hijo de puta. Estuve a punto de no acercarme a él para hablar de Brittany después de que el bar cerrara, como planeaba hacer. Pero luego pensé en lo mucho que odiaba esconderme. Quería ser capaz de darle un beso en público o, mierda, incluso solo cogerla de la mano cada vez que me apeteciera. Estaba cansada de mantener las distancias, maldita sea. Esto terminaría esta noche.

—Oye.

Cogí el brazo de Ryder cuando todos empezamos a salir después de la limpieza del lugar—. Necesito hablar contigo un segundo.

Hizo una pausa y se giró.

—Claro. ¿Qué pasa?

Lo miré un momento, ni siquiera segura de cómo decírselo. Sus ojos se arrugaron con preocupación.

—.¿Estás bien? ¿Qué ocurre? Estás pálida.

Negué con la cabeza.

—No es nada. Solo… quiero decir…

Ryder levantó las cejas.

—¿Sí? —Su boca se abrió—. Mierda, te estás muriendo, ¿verdad?

—¡No!

Gemí y junté las manos en mi cabeza.

—. No, no, no. No es eso, para nada. Es solo que quiero invitar a salir a Brittany.

Solté la última línea como si me estuviera arrancando una tirita rápido, y vaya. De inmediato, me sentí mejor. Meses de culpa y preocupación rezumaban de mis hombros.

Pero Ryder parpadeó como si hubiera hablado en una lengua extranjera.

Frunciendo el ceño ligeramente, añadí

—: En una cita —le aclaré porque, según la expresión de su cara, me di cuenta de que claramente necesitaba una aclaración.


Negó con la cabeza y luego esbozó una sonrisa y me señaló.

—Sí, claro. Eres muy graciosa.

Oh, Dios. ¿En serio?

—No estoy bromeando.

Su sonrisa murió. Sacudió la cabeza otra vez, confundido.

—Pero… te gusta la mujer de Mike.

—No. —Negué con la cabeza—. Te dije cada maldita vez que lo sugeriste que no me gustaba la mujer de Mike. Quiero… salir con… Brittany.

—Y te dije cada maldita vez que mirabas en su dirección que no. Eso no va a suceder.

Me quedé mirándolo, sin saber qué decir a eso. Por alguna loca razón, no esperaba un rechazo inmediato. Creí que decírselo abierta y honestamente le sorprendería suficiente al menos para que lo considerara. Pero esto… No había planeado esto.
¿Por qué no había planeado esto? Me dijo que me mantuviera alejada de ella un millón de veces. ¿Por qué pensé que cambiaría de idea si me ponía de repente seria?

—Bueno…

Me quedé sin palabras unos instantes, sin tener ni idea de qué decir, porque no me iba a dar por vencida. No podía darme por vencida. No iba a dejar de verla, fin de la historia.

—. Lo siento, amigo, pero no era una pregunta.

Aunque, sí, lo era. Le pedía su aprobación y su bendición. ¿Por qué coño no me había dado su maldita bendición?

—Voy a invitarla a salir —terminé, mi voz llena de convicción.

Pero mi mejor amigo en la Tierra, el hijo de puta, se limitó a decir

—: No. No lo harás.

Exploté, lanzando mis manos en el aire.

—¿Qué mierda, Ryder? No me puedes decir que no de esa manera. Tiene diecinueve años. Ella puede tomar su propia decisión.

—¿Así que simplemente vas a salir con ella a mis espaldas?

—No —gruñí y cerré mis manos antes de presionarlas en mi sien—. Es por eso que estoy hablando contigo, adelantándotelo y tratando de hacer las malditas cosas bien.

—La maldita cosa correcta sería dejarla sola y simplemente mantenerte alejada.

Mordí mi labio inferior y sacudí la cabeza porque esa idea no era ni siquiera una opción.

—¿Por qué tienes un gran puto problema con que la invite a salir?

Con una breve carcajada, Ryder me dijo

—: Porque te conozco. Y no mereces tener nada que ver con ella.

Bueno, eso dolió. Incluso Ryder Ryder, el chico que me había cuidado las espaldas durante cuatro años, no creía que fuera digna.

—Gracias. Muchas gracias.

Di un paso hacia atrás para tomar una bocanada de aire y recuperarme del escozor.

Obviamente asumiendo que nuestra pequeña charla había terminado, Ryder se dio la vuelta para marcharse. Presa del pánico, porque esta era mi única oportunidad de conseguir que se cumplieran mis deseos, lo llamé.

—¿No has notado ningún cambio en mí últimamente?

Ryder se detuvo y se volvió hacia mí. Inclinó la cabeza hacia un lado, obviamente confundido.

Levanté mis manos, ofendida cuando no respondió.

—No he salido a ninguna puta fiesta ni he bebido ninguna noche. No he coqueteado con cada pedazo de culo que se ha cruzado por mi camino, no… ¡Joder! No he tenido relaciones sexuales con nadie desde…

Me devané los sesos, preguntándome con quién fue la última vez que lo hice antes de Brittany, hasta que me acordé.

—… la Visitante Nocturna.

Pero ese nombre solo hizo que Ryder resoplara y cruzara los brazos sobre el pecho.

—Con quien todavía te envías mensajes de texto eróticos.

Apreté los dientes y comencé a responder, pero él levantó la mano para detenerme.

—Y no intentes usar esa mierda de la abstinencia conmigo. Te he visto pasear en el trabajo mucho últimamente, vistiendo tu petulante sonrisa de “acabo de tener sexo”. Sé que todavía estás teniendo un montón de sexo.


Parpadeé, aturdida.

—No pongo ninguna sonrisa de “acabo de tener sexo”.

Cuando encontré a Sam escuchando mi conversación con Ryder, se encogió de hombros y me envió un guiño tímido.

—Sí, la pones.

—Mierda.

Me pasé la mano por el pelo, sintiendo mi control de la situación alejándose incluso más. Ryder levantó las cejas, como si espera que renunciara a la lucha. Un suspiro de cansancio me reclamó. Miré hacia las filas de alcohol que recubrían la pared y luego me concentré en él de nuevo.

—Como tu amiga —dije—, te voy a avisar. Voy a salir con ella.

Dicho esto, me di la vuelta para irme, pero mi supuesto mejor amigo dijo

—: Si incluso intentas invitarla a salir, se lo voy a contar todo.

Aspiré una extraña risa confundida y me di la vuelta.

—No sé de qué coño estás hablando. ¿Todo acerca de qué?

—Todo acerca de ti. Cada mujer que alguna vez follaste. Cada mujer a la que le faltaste el respeto, maltratada y luego cabreada.

Sus ojos azules eran hielo duro cuando me envió una mirada maligna de soslayo.

—. Quiero decir, las describiste todas para mí… en detalle, ¿no? Creo recordar una buena cantidad de ellas. Empezando por esa pelirroja cabreada que se acercó esta noche al bar y te insultó.

El pánico me inundó. No estaba segura de si iba a vomitar o romper a llorar. Pero la idea de Brittany escuchando acerca de cada aventura sexual que alguna vez tuve hizo que me entrara un sudor frío. Le haría daño; jodidamente la dañaría. No podía soportar que fuera herida.


—Eres un maldito idiota —gruñí.

Ryder abrió los brazos y se echó a reír con fuerza.

—Oye, tú eres la que amenaza con meterse con mi hermana. Tú comenzaste esto.

Levanté mis cejas.

—Entonces supongo que ha empezado.

Me di la vuelta y me dirigí a la salida.

—Oye —me gritó, su voz dura—. No te tomes esto como una especie de desafío. Brittany no es un premio que haya que ganar solo para molestarme. Si la tocas, te mataré.

Ni siquiera lo entretuve con una respuesta. Seguí caminando hacia la puerta.

—¡SANTANA! —rugió—. ¿Me estás escuchando, hija de puta? No le hagas daño a mi hermana.

Me cortaría mis propias bolas antes de herir a su hermana. Pero no me molesté en explicárselo. Salí de la discoteca vacía, enfadada, asustada y jodidamente preocupada. No solo mi plan de meterle gentilmente la idea de Brittany y yo juntas
fracasó épicamente, sino que ahora le alerté de mi interés. No seríamos capaces de escabullirnos a sus espaldas de la misma manera que antes. Siempre estaría observando y probablemente se convertiría en un idiota desconfiado. Tensión crecería entre Brittany y yo, y todo por lo que había trabajado en construir juntas estos últimos meses iba a ser sometida a la prueba definitiva.

Herida, me subí a mi camioneta, conduje a casa y entré a mi tranquilo y oscuro apartamento. Esperé hasta que estuve en mi habitación con la puerta cerrada antes de patear los cajones de mi cómoda y cerrar mis manos en puños.

—Pedazo de hijo de puta. Imbécil. Bastardo de mierda

—¿Qué te pasa?

Di un grito ahogado y me di la vuelta, ya que no esperaba que alguien estuviera en mi cama.

—¡Jesucristo!

Presionando la mano sobre mi corazón, miré boquiabierto a Brittany mientras se sentaba, las sábanas apartándose para mostrar que llevaba una de mis camisetas

—. ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

—Vine a ver a Tina antes y... me olvidé de ir a casa.

Un cegador e incontrolable amor me inundó. Sintiendo como si los granos de mi tiempo con ella se escabulleran, me apresuré a la cama, recién impresionada por cuán hermosa era para mí, por dentro y por fuera.

—¿Y cómo le va a Asiática? —pregunté, arrastrándome sobre el colchón con ella para estar en la parte superior del cubrecama a su lado.

Se encogió de hombros y apartó el cabello de mi frente con un toque suave.

—Tiene miedo. Tanto ella como Mike están asustados. Han ido a tres médicos diferentes, y todos les han dicho que quizá tendrá que reposar en cama en algún momento del embarazo. Están bien por ahora, pero creo que van a ser unos nueve meses estresantes.

Asentí mientras me quitaba los zapatos.

—Sí. Solo puedo imaginar lo mucho que esto va a apestar.

Cuando arqueé mi rostro para besar su mejilla, Brittany se retiró tan pronto como mis labios tocaron los suyos. Acariciando con su mano mi mandíbula, me miró de soslayo pensativamente, la simpatía llenando su mirada.

—Dime lo que está mal.

Sacudiendo la cabeza, miré a sus ojos, asustada de que pronto no sería capaz de mirarlos así nunca más. Nunca sería capaz de estirarme en la cama con ella, o de tirar de su cabello mientras la hacía correrse.

—Te amo —dije, diciéndolo más en serio que nunca antes, sintiéndolo moverse a través de cada fibra de mi ser y dándome cuenta de lo que esta mujer era para mí. Ella era mi alma gemela.

Sus ojos se llenaron de preocupación.

—¿Lo que está mal es que me amas? —supuso, tratando de hacerme sonreír, pero asentí con seriedad.

—Sí —dije—. Te amo, y por eso sentí el irritantemente noble deseo de abordar el tema de nosotras con Ryder.

—Tú... —Abrió mucho los ojos—. ¿Se lo contaste? ¿Lo de nosotras?

Negué con la cabeza.

—No.

Sabía que ella no quería que hiciera eso; ese fue el porqué no lo hice. Ese fue el motivo por el que hice eso en su lugar.

—. Pero yo... tal vez haya mencionado que quería invitarte a salir.

Ella gimió y cerró los ojos.

—Déjame adivinar. Te dijo que no.

Solté un bufido.

—Y algo más.

—Bueno... —Se encogió de hombros—. Creo que lo intentamos. Y aunque hubiera sido bueno dejarlo adaptarse a la idea en dosis lentas... tal vez deberíamos simplemente decirle que es demasiado tarde.

Mi mirada se agudizó en la de ella.

—¿Te refieres a decirle que ya estamos juntas y que lo hemos estado durante meses?

Asintió.

—Claro. ¿Por qué no? Ya va siendo hora, ¿no?

Gemí y enterré el rostro en mis manos.

—Sí, excepto por el hecho de que amenazó con revelarte mi completo pasado con otras mujeres si me atrevía a pedirte salir. Si se entera de esto, entonces definitivamente va a contártelo todo.

La preocupación iluminó sus ojos mientras comenzó a morder su labio.

—¿Es tan malo? Ya... ya sabes, ¿tu pasado?

Me encogí de hombros y desvié la mirada.

—No lo sé —murmuré—. No es bueno. —Volteándome hacia ella, le rogué con mis ojos que me perdonara—. Sabes que ha habido un montón, y que no era la mujer más considerada y respetuosa, pero mierda... ¿quieres oír hablar de todas ellas?

—No.

Sacudió la cabeza de inmediato.

—. Pero... yo solo... —Dejó escapar un suspiro—. ¿Sabes qué? Tal vez tú deberías contármelo. Adelantarte a Ryder en el golpe.

La miré como si estuviera loca.

—¿Estás completamente demente, mujer? No te quiero confesar toda esa mierda.

Sus ojos se llenaron de miseria.

—Mejor que me lo digas claramente antes de que Ryder me pille por sorpresa.

Con un gemido, enterré el rostro en mis manos.

—Me da vergüenza —admití en voz baja.

Cuando subí la mirada hacia ella, mi rostro se sentía caliente.

—. ¿Qué si te doy tanto asco que nunca me mirarás igual de nuevo? ¿Qué si…?

—Santana —dijo en voz baja, y atrapó mis mejillas entre sus manos—. Te conozco mejor que nadie en la Tierra. Soy plenamente consciente de que no eres perfecta. Ahora, por favor, confía en mí.

Asentí y lamí mis labios secos.

—Está bien.

Mirando su calmada y tranquila sonrisa, asentí de nuevo.

—. Está bien.

Cogió mi mano y me hizo ir bajo las sábanas con ella. Todavía llevaba mi equipo de barman, pero a ninguna de nosotras le importó. Después de envolver los brazos a su alrededor, ella acarició su rostro contra mi hombro y soltó un suspiro contenido.

—Así que, ya conoces a la primera chica —comencé—, Libby.

—La noche en que tu hermana…

—Exacto.

Ya estaba preocupada y lo suficientemente tensa así; no quería empezar a pensar también en Tina. Mierda.

—. Así que, sí. Estuvo también…

—Tianna —me ayudó Brittany de immediato—, quien también vio tu marca de nacimiento.

—Sí, y después...

Joder, mi mente se había quedado en blanco.

—Alguien te dejó marcas de rasguños en tu espalda el año pasado, ¿recuerdas? Vertí el café con leche de Reese sobre tu cabeza por eso. No había olvidado esa parte. Pero no podía recordar a la chica que causó todo eso. Después de buscar en mi cerebro un momento, dije

—: April. Ella era una chica Alpha Delta Pi... con Blaze.

—¿Blaze?

Brittany se tensó contra mí.

—. ¿Te refieres a la Blaze de mi clase de cine? ¿Te acostaste con Blaze?

Dios, no me gustaba esto. No me gustaba en absoluto.

—Ajá —murmuré y cerré los ojos con fuerza.


Después de un momento, ella dejó escapar un suspiro.

—Está bien —dijo finalmente—. Odio sus malditas entrañas, pero está bien. ¿Qué hay de... qué hay de Marci Bennett?

Cuando me quejé en voz alta, revelando mi culpa, Brittany se apartó de mí y se sentó, poniendo espacio en la cama entre nosotras.

—¿Marci Bennett? —repitió—. ¿La puta que consiguió que Marley fuera despedida de su trabajo? ¿La que casi hace expulsar a Ryder de la escuela? ¿Ella?

Asentí leventemente, y sus ojos se ampliaron con horror.

—Oh, Dios mío —susurró.

Levanté las manos.

—Escucha, solo hice eso para tener algo con que chantajearla para mantenerla callada.

—¿Y funcionó?

El pecho de Brittany se levantó a medida que comenzó a respirar con más fuerza, pero asintió, aún manteniéndose un poco calmada. Excepto que cuanto más se esforzaba en permanecer calmada, más mierda me sentía yo.

Asentí.

—Sí. Tengo algo con que chantajearla. Ella… posó para mí... un poco... desnuda. Tengo las fotos en mi teléfono para usar en su contra si alguna vez intenta hacerle daño a Ryder o a Marley.

—¿Tienes fotos desnuda de ella? ¿En tu teléfono? ¿Ahora?

Cuando asentí una vez más, se lanzó hacia mí y arrancó el teléfono de mi bolsillo trasero.

—Brittany... —comencé, con dolor profundo en mis huesos.

Se encontró con la pantalla del código de mi contraseña. Luego se mordió el labio, luciendo por un momento pensativa. Un segundo más tarde, apretó unos pocos números y entró.

Mi boca se abrió.

—¿Cómo demonios descifraste mi contraseña?

Apenas me prestó atención cuando encontró la aplicación de imágenes y la abrió.

—Es Tina —dijo—. No fue tan difícil de descifrar.

Comenzó a desplazarse a través de todas mis fotos y me entró el pánico, arrebatando el teléfono de su mano.

—No las mires —dije.

Atacándome con una mirada dura, apretó la mandíbula.

—¿Por qué no? ¿Ella es mucho más bonita que yo?

—No. Por supuesto que no. Jesús, no te hagas esto, Britt. Las borraré todas. Ya mismo. Ya ha pasado tiempo suficiente; estoy segura que ella siguió adelante y no dirá nada sobre Ryder.

Brittany me miró con los ojos heridos mientras buscaba las fotos y borraba cada una de ellas.

—Listo —murmuré en voz baja, mostrándole la pantalla—. Se han ido todas.

Ella lo cogió de mi mano y comenzó a mirar todas las imágenes.

—Así que Marci, Blaze y Kelly, cuyo lugar tomé, además de al menos dos de sus amigas. ¿Quién más?

Negué con la cabeza.

—Tal vez deberíamos parar aquí. Esta fue una mala idea.

Pero Brittany me quemó con una mirada dura.

—Solo sigue hablando. Ahora tengo que saberlo.

Me pasé las manos temblorosas sobre mi rostro, sintiendo la mierda levantándose alrededor de mí.

—Está bien —susurré—. Veamos. Estuvo…

Joder, no me podía creer que iba fuera admitir esto.

—. Cora.

—¿La hermana de Tina? —Sus ojos se ampliaron con horror—. ¿La ex de Mike? Oh, Santana. ¿Es por eso que Mike te dejó un ojo negro el semestre pasado? ¿Porque lo apuñalaste por la espalda con ella?

—No le engañé —insistí.

Luego me pasé la mano por el cabello frenéticamente.

—. Quiero decir, no a sabiendas. Aún no sabía que estaban juntos, no hasta más tarde, y entonces... mierda. Sabes que no le haría eso a Mike a propósito.

Cuando me miró con dolor formándose detrás de sus ojos, exhalé un suspiro doloroso.

—Sin embargo, también se lo hice a Finn, supongo.

—No.

Las lágrimas llenaron sus ojos mientras colocaba la mano sobre su boca.

—. ¿Te acostaste con Eva?

—¿Qué? ¡No! ¡Dios, no!

Cuando alcancé su brazo, retrocedió lejos de mí.

—. Su primera esposa —dije—. La que tuvo una sobredosis y murió. La verdadera madre de Julian. Ella vino al bar una noche y no tenía idea de quién era. Pero Finn me aseguró que estaba bien; él y ella nunca tuvieron ese tipo de relación.

—Pero ¿él técnicamente todavía estaba casado con ella?

No pude hacer que mis manos dejaran de temblar o que mi respiración se calmara. Odiaba verla así.

—Sí —dije con voz áspera—. Él técnicamente todavía estaba casado con ella... solo de nombre.

Cerró los ojos.

—¿Qué pasa con el resto de nuestros amigos? Nunca te has acostado con ninguna de las mujeres en nuestro grupo, ¿verdad? ¿Reese?

—No —susurré—. Nunca me he acostado con Buttercup o con cualquiera
de nuestras amigas.

Brittany sorbió por la nariz y se secó sus malditas mejillas. Fui a avanzar hacia ella, pero levantó una mano.

—Yo solo... necesito un segundo.

Dejé caer mi mano y exhalé, pero mis costillas se sentían como si quisieran ceder.

—¿Qué es...? —Ella limpió más lágrimas de sus mejillas con los dedos—. ¿Qué es lo que Ryder pensaría en decirme? ¿Algo que él creyera que es… malo?

—No lo sé.

Gemí y froté mi rostro, simplemente queriendo que esto terminara.

—. De nuestro primer año, supongo. Nos gustaba ir a fiestas, emborracharnos y traer a una chica a nuestra habitación de la residencia.

—Una chica —repitió Brittany lentamente—. ¿Una sola chica?

Asentí.

—Sí. Solo... una chica, una diferente cada vez.

—Y entonces... —Sacudió la cabeza, confundida—. ¿Qué? —Pero una fracción de segundo después, lo entendió. Sus ojos se ampliaron—. Oh, mi jodido Dios. ¿Tenías tríos... con mi hermano?

—¡No! Quiero decir, no... realmente. Simplemente nos turnábamos.

—Eww.

Tuvo arcadas y golpeó la mano sobre su boca. Las lágrimas caían con más fuerza, y yo maldije un poco más fuerte.

—Luego estuvo Faith McCrown.

—¿Sabes qué? No.

Brittany levantó las manos en señal de rendición y voló de mi cama.

—. No... no creo que quiera escuchar más.

—Brittany.

Fui tras ella, pero me alejó.

—No. Por favor, no me toques.

—Maldita sea.

Coloqué las manos en puños, con ganas de golpear algo o agarrarla como si mi vida dependiera de ello.

—. Sabía que esto era una mala idea.

—No, no lo fue. Solo... Necesito un poco de tiempo.

Agarró sus vaqueros del suelo y se los colocó debajo de mi camiseta demasiado grande para ella.

—. Me tengo que ir.

Observé impotente cómo metía los pies en sus zapatos.

—No tienes que irte.

Soltó una risa miserable y me dio una mirada oscura.

—No. En realidad, sí.

Cuando se puso de pie, abrí la boca para decir... joder, no tenía nada que decir para defenderme. Era una puta mujeriega, y eso era todo. Después de limpiar con los dedos su rostro húmedo una vez más, ella colocó los brazos sobre su pecho y me lanzó una mirada rota.

—Adiós.

Salió deprisa de la habitación, y como la completa idiota que lo jode todo que era, la dejé ir. Luego me dejé caer sobre la cama y susurré

—: Adiós.

Mientras, acunaba mi cabeza en mis manos e intentaba de no perder mi jodida mente.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por monica.santander el Sáb Dic 10, 2016 2:54 am

Britt quiso saber que se las banque!!!!!!
Que idiota es Ryder!!
Saludos
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por micky morales el Sáb Dic 10, 2016 5:30 am

Ryder me cae muy mal, que se cree, el si pudo hacer su vida y nadie lo chantajeo, britt quiso saber y ahora huye???? bueno a ver como van las cosas despues de esto!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por Tati.94 el Sáb Dic 10, 2016 2:43 pm

Ryder se paso con san ,digo el era igual antes si hasta compartian chicas hasta que llego marley, y ojala que britt supere toda esa informacion que san le dio, igual fue mejor que se lo dijera san.
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Mensaje por 3:) el Sáb Dic 10, 2016 9:08 pm

Ryder se esta combirtiendo en una patada al hígado cada ves mas....
En serio una chance no le da a san de ver que puede hacer con britt...
Es bueno que britt escuche el pasado de san de su propia boca... y no de Ryder y ver que le puede mentir??
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por JVM el Dom Dic 11, 2016 12:22 am

Que clase de persona es Ryder se la pasa cargándola y haciendo sufrir a las personas que quiere.... San le pidió permiso para salir con su hermana y en vez de apoyarla o darle el beneficio de la duda de su cambio simplemente la amenaza con hacer sufrir a Britt para que no la acepte.
Y bueno Britt conociendo mas del pasado de San, entiendo que le duela pero también debe entender que es eso, pasado que por ella San a cambiado, es una mejor persona. Espero que piense en eso porque al alejarse así de la morena la esta haciendo sufrir. :(
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Dom Dic 11, 2016 5:50 am

monica.santander escribió:Britt quiso saber que se las banque!!!!!!
Que idiota es Ryder!!
Saludos

Asi es quien busca tiene que estar preparada para lo que va a encontrar
Ryder es un completo idiota, lo odio en verdad, es un hipocrita....
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Dom Dic 11, 2016 5:52 am

micky morales escribió:Ryder me cae muy mal, que se cree, el si pudo hacer su vida y nadie lo chantajeo, britt quiso saber y ahora huye???? bueno a ver como van las cosas despues de esto!!!!

Hay una mayoria absoluta nos cae mal a todas, si es un hipocrita de primera..
Brittany tambien deberia agradecer que aunque lo que dijo Santana no fue lo mejor estuvo de acuerdo a decirle la verdad ella misma....
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Dom Dic 11, 2016 5:54 am

Tati.94 escribió:Ryder se paso con san ,digo el era igual antes si hasta compartian chicas hasta que llego marley, y ojala que britt supere toda esa informacion que san le dio, igual fue mejor que se lo dijera san.

Es un estupido Hipocrita, ahora quiere actuar como santo por que tiene a Marley, pero el actuaba igual que Santana, no respetaba a ninguna mujer hasta que llego Marley, por que juzga con una medida en la que el no calza.

Sip, creo que eso es un punto para Santana ella misma conto toda su mierda antes de que viniera alguien mas a contarle toda la historia sucia de Santana, pero esto es el pasado, que parte de eso no entiende..
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