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[Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Dom Oct 30, 2016 4:35 pm

SANTANA


Cuando desperté en la mañana, me encontraba sola. En ese mismo instante, la eché de menos y llevé mi mano a su lado de la cama. La hendidura de una cabeza en la almohada junto a la mía me hizo sonreír. Al menos, tenía una prueba que era real.
El dolor punzante en mi espalda mientras tomaba una ducha era otra prueba más.

—¿Qué demonios? —murmuré, volteándome e intentando sentir esa parte de mi espalda para saber qué pasaba conmigo. No fue hasta cuando salí
de la ducha y me secaba que vi un destello de marcas de rasguños en mis omoplatos, y me di cuenta cuál era el dolor. Debió haber dejado su marca cuando la saboreé anoche. Me agarró bastante fuerte. Mierda, eso me agrado. Sonriendo, silbé mientras volvía a mi habitación en nada más que una toalla. Comencé a hacer mi cama, sintiéndome como una tonta cuando me detuve y me incliné para oler su aroma en mis sábanas. Cuando sentí su perfume único, suspiré e inhalé más profundo. Cielos, olía genial. Me encontraba a punto de volver a la cama y masturbarme pensando en ella cuando me frené.

¿Qué demonios hacía? ¿En serio estaba tan loca por esta chica sin conocer nada más cómo se sentía, olía, y sabía…. ah, y que tenía una anormal obsesión conmigo? Había perdido mi maldita cabeza. Infiernos, ya estaba loca por alguien; no necesitaba añadir a otra mujer a la lista. Anoche, le permití saber con mucha facilidad y le di algo de charla de mierda que quería. ¿Por qué lo hice? No necesitábamos hablar. Entre nosotras era solo físico. Y eso era todo de lo que se trataba, me ordené con un poco más de firmeza. De hecho, la próxima vez que me enviara un mensaje, la ignoraría. Debería encontrar otra chica que no tuviera ningún problema sobre que fuera todo físico, y mi vida volvería a la normalidad. No más estrés acechando, no más sueños perturbadores como el que tuve anoche sobre mi hermana, y no más de esta mierda de “sentimientos”. No para mí.

Junté un puñado de sábanas, y saqué con fuerzas las mantas de mi cama con la intención de sacar su olor de ellas, pero luego me di cuenta que, en
realidad, le haría caso sobre lavar mis sábanas. Maldita sea. Mierda. De todas formas necesitaba lavarlas. Seguí sacándolas del colchón, con un poco más de agresividad, enfadada que una mujer sin nombre ni rostro me hubiera hecho cambiar tanto de parecer en la semana. Se suponía que las personas no cambiaban de parecer. Antes que me diera cuenta, me crecerían ovarios, jajjaja lo que la naturaleza me privo desde que fue concebida, que ironia.

—Uff —resoplé—. No es probable.

Cuando una esquina de la sábana no se liberó del colchón después de jalarla, gruñí y tiré de ella con tanta fuerza que, cuando por fin se liberó, me
tambaleé hacia atrás. Terminé aterrizando sobre mi trasero con la toalla que tenía envuelta en mi soltándose y cayendo a mi lado.

Pero lo más doloroso fue el objeto duro como una roca que se enterró en mi cachete derecho cuando aterricé.

—Ay. ¡Mierda!

Con el trasero desnudo, me levanté y volteé para notar un collar, una cadena de oro alrededor de una piedra ovalada y brillante. Parpadeando, inhalé. —Oh, demonios. —Recordé cuando, anoche, le pregunté a la Visitante Nocturna sobre su collar; pasé mi pulgar sobre el brillante amuleto verde. El broche estaba roto, lo cual me indicó que se había caído accidentalmente de su dueña. Esto era el único vínculo que tenía con ella. Quien quiera que sea la chica, las esmeraldas eran algo importante para ella. Provocó que mi pecho se hinchara por el éxito del descubrimiento, y luego irritación por incluso querer saberlo.

El cumpleaños de Brittany era en mayo, por lo que me pregunté de inmediato cuál era la piedra natal para mayo. Mierda, no. Ya no la asociaría con
Brittany. Esta mujer debía tener su propia identidad, una identidad de la que necesitaba distanciarme. Me debatí sobre qué hacer. Ayer, hubiera sacado mi teléfono y enviado un mensajito, conservando su collar como rehén hasta que aceptara darme lo que quería. Demonios, aún quería hacerlo. Pero necesitaba pensar con la cabeza fría.

Después de arrojar el amuleto sobre mi cómoda, me vestí. Metí en la mochila un bloc de dibujo y un par de libros que podría necesitar, y comencé a
dirigirme a la puerta solo para detenerme y echarle un vistazo al maldito collar.
Antes de salir de mi habitación, tomé una rápida decisión; lo sujeté y lo guardé en mi bolsillo. El conjunto Asiatica-Mike ya se había ido; tenían clases muy temprano, por lo que me tomé mi tiempo asaltando la cocina. Me atraganté con una dona y jugo de naranja, luego me dirigí a la universidad. Mi primera clase del día era algo aburrido de ética de los negocios, e intentaría (con fuerza) no quedarme dormida. A continuación, clases de diseño arquitectónico, y luego un receso para almorzar antes de historia de la arquitectura. Durante mi hora libre, busqué algo de comida en el campus, y luego me tumbé en una gran y cómoda silla en el centro de estudiantes. Devoraba un sándwich cuando saqué el collar de mi bolsillo y jugueteé con el broche roto. Tal vez lo arreglaría, se lo devolvería, y luego pondría un fin a lo nuestro. Quería decir, sonó como si fuera importante para ella; estaba seguro que lo querría de vuelta. Y una última follada de despedida no le haría daño a…


—Oye, bastarda, ¿qué haces aquí? —La voz de Ryder me hizo saltar antes que su palma golpeara mi cabeza.

—Jódete, hombre —murmuré, haciendo mi rostro a un lado en caso que quisiera golpearme de nuevo.

—. Estoy comiendo mi almuerzo, ¿qué parece que hago?

Ryder se dejó caer en la silla a juego frente a mí y gimió al instante, echando su cabeza hacia atrás, retorciéndose en éxtasis.

—Maldita sea, son tan cómodas.

Fruncí el rostro haciendo una mueca.

—Hermano, deja de molestar a la pobre silla. En serio. —Sin darme cuenta que hacía hasta que fue demasiado tarde, eché mi brazo hacia atrás y le arrojé lo que sea que tenía en mi mano, golpeándolo en el centro de su pecho. Tiro perfecto.

—Ay. ¿Qué demonios? —Se frotó su pecho y recogió el collar.

Me congelé y dije en voz baja cada maldición que se me ocurría. ¿Qué mierda acababa de hacer? Antes de parpadear y levantar su mirada, Ryder miró fijo la esmeralda en su palma.

—¿Qué haces con el collar de Brittany?

Me quedé mirándolo.

—¿Qué?

De alguna manera, encontré mi voz para preguntar. Sacudí mi cabeza, confundida.

¿Dijo el collar de Brittany?

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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por monica.santander el Dom Oct 30, 2016 8:20 pm

Huuuuuuu siiiii!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por micky morales el Dom Oct 30, 2016 8:31 pm

Ahora si se descubrio todo!!!! supongo que santana no pensara que brittany venia pasando por su cuarto y se le cayo durante la noche!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por 3:) el Dom Oct 30, 2016 10:17 pm

Oh oh.... alguien va a morir!!!!????
San se gradua!!! Se ira???
A ver que le contesta a ryder ahora???
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por JVM el Lun Oct 31, 2016 12:27 am

Bueno parece que Ryder ya le dijo la identidad de su visitante nocturna, ahora esperemos que haya otra " reunión " entre las chicas y veremos si San le dice que ya sabe quien es.....
Con Ryder yo creo que inventará una excusa sobre como encontró el collar
Y sobre irse al final creo que Britt influirá mucho...
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Nov 07, 2016 3:49 am

CONTINUACION


Con sus ojos entrecerrados, Ryder, me miró con recelo, y envolvió, con lentitud, sus dedos alrededor del amuleto.

—¿Por qué mierda tienes el collar de mi hermana?

No sabía qué responder. Demonios, ni siquiera sabía qué pensar. Mi mirada se dirigió a su mano empuñada y la sangre se apresuró a mi cabeza. Por fin, señalé

—: No. No, ese no es el…

—Tuve que sacudir mi cabeza de nuevo, incapaz de comprenderlo.

—. No es de ella. —No podía serlo—. Yo… eh… —Observé a mi mejor amigo a ciegas, pero todo lo que vi fue el rostro de su hermana. Sus ojos azules. Su nariz. Mierda, incluso tenían los mismos labios. Mis manos comenzaron a temblar

—. ¿Estás seguro que es suyo?

Tenía que haber un error. Brittany no era la Visitante Nocturna, sin importar lo mucho que creí que podría serlo en un comienzo. Pero entonces, cielos, me excité ante la idea. Sacudiendo mi cabeza un poco más, miré a su hermano con la boca abierta, esperando que se equivocara.

—Infiernos, sí, es suyo —respondió—. Conozco la única joya que lleva.
Incluso grabé su cumpleaños en el reverso antes de dárselo.

—Le dio vuelta para mostrarme, y tuve que levantarme de mi cómodo asiento para acercarme y tomarlo de su mano. Di vuelta la esmeralda.

—Mátenme —solté. Ni siquiera había notado el día 24 de mayo grabado en el reverso. Miré a ciegas a mi mejor amigo—. Tú le diste esto —repetí con estupidez.

Pero oh, maldita, maldita sea. Esto era malo. Increíblemente malo.
Estaba segura que pudo ver toda la culpa en mi rostro porque frunció el ceño y me lo quitó.

—Por supuesto que se lo di. Fue para su decimosexto cumpleaños. Las esmeraldas son su piedra natal.

Mi cabeza debió haberse convertido en un péndulo porque seguía meneándose de un lado a otro en negación. Pero era de locos. Totalmente irreal.
¿Brittany era mi visitante nocturna? Imposible. En ningún ámbito de realidad todos mis sueños se materializarían así, incluso siendo posibles.

—Pero nunca la he visto usarlo —argumenté, porque… maldita sea. No podía permitirme creer que fuera verdaderamente cierto.


Ryder giró la piedra en su mano para recorrer la esmeralda con el pulgar.

—Es porque lo usa bajo su camiseta. Siempre le ha preocupado perderlo.

Sentía la garganta hundida en mi estómago porque, de un momento a otro, no podía hablar. Me recosté en mi silla, sintiéndome… demonios. Ni siquiera sabía qué sentía. Los sentimientos apestaban. Ryder me penetró con una mirada acusadora.

—¿Te importaría explicarme por qué lo tienes tú?

No. Sacudí la cabeza.

—Creí que era… —Mierda. Piensa—, de la mujer de Mike. Yo, eh… lo encontré en el sillón… de nuestro apartamento. Vi que estaba roto, así que iba a arreglarlo y devolvérselo a Tin… a la Asiatica.

Mierda, iba a perder la cabeza. Casi había llamado a la Asiatica por su verdadero nombre. Sin duda, el pánico y la conmoción me volvían torpe. Me encogí de hombros, esperando que fuera un gesto casual y señalé el
collar.

—Pero si estás seguro que es de Brittany, debió habérsele caído en algún Momento cuando visitaba a la mujer de Mike.

Ryder asintió, y una mirada cómplice invadió sus ojos.

—En serio sientes algo por ella, ¿verdad?


No podía respirar. Ni siquiera sabía qué decir. Mierda, me encontraba a un segundo de desmayarme. Sin embargo, en lugar de cruzar el espacio que nos distanciaba para estrangularme con sus propias manos, Ryder dejó que una sonrisa astuta se esparciera por su rostro.

—¡Lo sabía! Lo supe cuando te atrapé dibujando su nombre el otro día. Diseñándole un tatuaje a Mike, mi trasero. Deseas a su mujer.

Retrocedí, sorprendida, sin anticipar que diría eso.

—¿Perdón?

Simplemente siguió asintiendo como si estuviera seguro que tenía la razón.

—Sí, supe que pasaba algo cuando la dejaste mudarse con ustedes después que ni siquiera le permitieras a Cora pasar la noche.

Gruñendo, murmuré

—: No le permitía a la zorra pasar la noche con Mike porque odiaba sus putas entrañas, y tenía miedo que intentara salir de su cama una noche y se metiera a la mía. No tengo que preocuparme por eso con la Asiatica. De hecho, ella tiene principios.

—Vaya, te has enamorado profundamente de ella, ¿no? —Ryder sacudió su cabeza como si estuviera asombrado—. Nunca creí que vería ese día. Santana está enamorada.

—¡No estoy enamorada! —resoplé y negué con la cabeza—. Joder, estás loco.

—No te preocupes —La sonrisa del bastardo no se iba—, no le contaré a Mike.

—Como sea. —Puse mis ojos en blanco y decidí ignorarlo. Excepto que no funcionó, por lo que exploté—: No le contarás porque no hay nada que
contar. Maldita sea, estás completamente equivocado. No estoy enamorada de la Asiatica.

—Mi mirada se dirigió hacia su mano que todavía sostenía el collar, y tuve que empuñar mis manos para evitar arrojarme sobre él y arrebatárselo. Pertenecía a mi visitante nocturna, a Brittany. No quería que lo tocara.

—Sabía que algo te molestaba últimamente —murmuró, asintiendo—. No has sido tan insoportable ni vulgar como siempre. Debí saber que se trataba de una mujer.

Pues, casi. Pero no tan cerca.

—Estás loco, hombre. —Enfadada al saber que no conseguiría de vuelta el collar, me puse de pie y situé una correa de la mochila en mi hombro. Luego boté lo último de mi sándwich en el basurero más cercano—. No me sentaré aquí a escuchar esta mierda. No deseo a la Asiatica. No planeo robarle la mujer a Mike. Y he sido tan insoportable y vulgar como siempre.

—Para probar que la última parte era cierta, pateé su pie cuando pasé junto a él y me incliné para decirle lo más ofensivo y vulgar que se me ocurrió.
Y luego me fui de allí. Pero tan pronto como el aire de abril me envolvió; en mi interior, me sentí más claustrofóbica que nunca. El pánico se expandía en mi pecho succionando todo el oxígeno de mis pulmones hasta que casi estuve cerca de jadear por algo de aire. Con lentitud, di una vuelta, intentando concentrarme en
la borrosa imagen de los edificios y árboles a mi alrededor. Pero sentía que iba a desmayarme. Sin pensarlo, saqué el teléfono de mi bolsillo y luego inhalé y exhalé profundamente antes de poder concentrarme lo suficiente para enfocarme.

Después de desplazarme por la lista de contactos, sacudí mi cabeza, perpleja. Todavía tenía el número de Brittany en mi memoria, y era un número diferente
al de la Visitante Nocturna. Cotejado. No podían ser la misma persona. En algún momento, Brittany debió entrar a mi habitación y se le cayó el collar, y eso era todo. No es que supiera qué demonios estaría haciendo en mi habitación, pero era una posibilidad… excepto que anoche lo había sentido en la Visitante Nocturna e inclusive le pregunté por el collar. Y no explicó su importancia porque, cielos, se lo había regalado su hermano, mi maldito mejor amigo en el mundo. Oh, joder. Mi visión se oscureció en los bordes cuando consideré la posibilidad que de verdad fuera Brittany. Endurecido como una roca, mi polla se retorció en mis pantalones, y mi piel sensibilizada se estremeció.
¿Había follado a Brittany? El mejor sexo de mi vida. La forma que me llamaba Santana. La forma en que discutía conmigo y se metía en mi cabeza.
Cielos, fui tan estúpida. Nadie se metía bajo mi piel como ella. ¿Por qué siquiera consideré la idea que dos mujeres diferentes podían afectarme de la misma manera? Quizá porque quise creer que era alguien más, alguien con quien, en realidad, podría estar.

Enterré el rostro en mis manos y me enfoqué en respirar. Pero mi cuerpo ardía tanto que temía venirme en mis pantalones. Necesitaba respuestas, más
respuestas, respuestas sólidas y buenas, o me volvería loca. Indagando en mi teléfono otra vez, le envié un mensaje de texto a la Visitante Nocturna.

S: Esta noche.

Me respondió casi al instante, lo cual provocó que mi sangre corriera al ver su mensaje aparecer.

VN: ¿Qué? ¿Ningún “por favor”? No estoy muy motivada a aceptar.

Maldición, era una respuesta tan listilla; típico de Brittany. ¿Por qué no me permití darme cuenta antes? Mi polla latía con fuerza. Deseaba tanto que fuera ella, pero al mismo tiempo, no. Todo cambiaría si fuera Brittany. Ya no sería sexo caliente, divertido y sin sentido. Pero de nuevo, ya era algo más que eso, ¿no era así? Sin darme cuenta que ocurría, esta mujer atrapó toda mi atención. Y aun así quería más de ella. Apretando los dientes, comencé a escribir.

S: Ya estoy completamente dura por ti. No uses bragas a no ser que quieras que las arranque de nuevas maneras creativas, porque voy a follarte
DURO al momento que pongas un pie en mi habitación. Lo querías oscuro. Bueno, prepárate para el más oscuro, duro y pecaminoso sexo de tu vida.


Después de enviarlo, esperé, mordiéndome el labio inferior. Cuando respondió, suspiré con alivio.

VN: De acuerdo, estoy motivada.

Sonreí.

S: Prepárate para estar adolorida mañana. Te llamo luego, nena.

No respondió, y no quería que lo hiciera tampoco. Me encontraba muy ocupada volviendo a desplazarme por las C en mi lista de contacto. Cuando llegué a Brittany, le escribí un nuevo mensaje.

S: ¿Qué estás usando… digo, haciendo?

Si ella era la Visitante Nocturna, ya tendría su teléfono con ella, a no ser que tuviera dos teléfonos. Negué con la cabeza. No. Lo más probable era que
consiguiera uno de esos números de Google Voice. Y, mierda, ¿por qué no se me ocurrió antes esa idea? Veinte segundos pasaron y la decepción me llenó. Tal vez Brittany no era la Visitante Nocturna después de todo. Mierda. También empezaba a gustarme la idea. Pero entonces mi teléfono sonó, y mi corazón dio un vuelco.

B: ¿Por qué? dijo.

—Porque estoy a punto de descubrir todos tus secretos, mujer. —Una sonrisa se deslizó en mi cara. Pero en lugar de decirle eso, escribí:

S: Estoy aburrida.

La imaginé leyéndolo y dando un suspiro irritado. Mi deleite creció.

B: Me encuentro en la biblioteca con Quinn. ¿Quinn? Y Tina. Ya sabes...

Ah. Me gustaba esa abreviatura para ellos. Celosa de que no se me ocurriera a mí, me dirigí hacia la biblioteca mientras tecleaba una respuesta.

S: ¿Un trío? Pervertida.

B: ¿Una respuesta obscena típica de Santana? No me impresiona.


Me reí. Maldita sea, me encantaba su ingenio.

S: Dame veinticuatro horas, y encontraré una manera de impresionarte. Garantizado.

B: No estoy interesada,

contestó.

—Ah, lo estarás —murmuré. Guardando mi teléfono, subí los escalones de la puerta principal y la abrí. Nunca antes estuve en la biblioteca del campus, así que vagué sin rumbo por un minuto antes de encontrarla junto a los tortolitos en una mesa de estudio. Después de acercarme por detrás, me incliné y le susurré al oído

—: Demasiado tarde, niña. Prepárate para que vuele tu mente.

Brittany saltó y se giró para mirarme boquiabierta.

—¿Qué? ¿De qué diablos hablas?

—Nuestra conversación telefónica de hace un momento. —Cuando sus ojos parpadearon, me pregunté en qué conversación pensaba. Parpadeé de forma inocente y añadí—: Creo que me lanzaste un reto para impresionarte. Y lo acepté. Voy a sorprenderte... probablemente incluso antes de que te duermas
esta noche.

—Oh. —Rodó los ojos—. Pensé que como de costumbre, realizabas groseras insinuaciones sexuales.

Guiñé un ojo.

—Guau, tienes una mente sucia.

—Vi su cara cuando pronuncié esas palabras cuidadosamente elegidas. Sin embargo, ningún indicio de nuestra otra conversación telefónica cruzó su expresión. Simplemente me miró parpadeando. Sin inmutarme por su negativa a reaccionar, abrí mi bolso y en lugar de sacar los libros de texto para estudiar, encontré un plátano y una botella de Powerade. El apetito que Ryder mató hace minutos de repente rugió de nuevo a la vida. No era de extrañar; siempre me sentía vivamente alerta alrededor de Brittany.

—Sabes, no todo lo que hago o digo gira en torno al sexo —le dije, trayendo nuestra conversación de regreso.

Su mirada siguió el progreso mientras pelaba la banana y finalmente la llevaba a mi boca. Levantó sus cejas mientras me observaba.

—¿En serio?

Casi me ahogué mientras masticaba.

—Jesús, ¿estás segura de que no todo es una insinuación sexual contigo? Guau, estaba comiendo un bocadillo, no bajando imaginariamente mi cabeza para un chico. Y para tu información, solo recibo mamadas, no las doy.

Apretando los dientes, dio una palmada cerrando su libro y me miró.

— ¿Por qué demonios te encuentras aquí, molestándonos?

Me volví hacia Quinn por primera vez desde que llegué. Me miraban abiertamente, quizá preguntándose por qué era aún más molesta de lo habitual.

—¿Estoy molestándolos?

Asiatica contesto al instante asintió.

—Un poco, sí.

—Bastante —respondió Quinn justo detrás de ella.

Me aparté de ellas. No eran de ayuda. Pero Brittany ya había abierto su libro de nuevo y tenía la cabeza inclinada hacia abajo mientras estudiaba el texto. Sus cabellos pálidos formaban una pequeña onda que fluía por encima del hombro cubriendo su cara. Tuve que moverme en mi asiento para reajustar mis vaqueros, ya que empezaban a oprimirme. Mirar ese cabello me recordaba lo mucho que le gustaba que lo tirara. ¿Mis dedos estuvieron enterrados en esa bellísima cabellera rubia mientras la follaba?

Un gemido intentó trepar por mi garganta. Enseguida lo cubrí con una tos. Continuó ignorándome. Así que me quedé mirándola abiertamente. Tomó un bolígrafo y realizó algunas notas en el cuaderno al lado de su texto. Mi mirada se deslizó hacia sus delgados dedos. ¿Estuvieron envueltos alrededor de mi polla anoche, jalándome hasta que me vine en su boca? Podría ser. Y solo pensarlo disparó un latido de deseo puro a través de mí.

No podía esperar hasta esta noche. Esta noche, nuestras vidas cambiarían para siempre. Acabé mi plátano, y jugué con la cáscara mientras miraba alrededor, buscando una papelera cercana. Mis dedos se encontraron con la etiqueta autoadhesiva del producto. Después de quitar el adhesivo de la piel amarilla,
me incliné y lo presioné a la parte posterior de la mano de Brittany cuando aún se hallaba ocupada escribiendo.

Estropeé cualquier palabra que trataba de escribir.

—¿Qué demonios? —Sacudió su mano—. Estoy escribiendo.


Le guiñé un ojo.

—Ahora no se puedes decir que nunca te di nada.

—Oh, caramba. Gracias. Voy a atesorarlo siempre.

El sarcasmo en su voz y la expresión en su rostro me manifestaron que aún no había logrado impresionarla. Pero el día todavía era joven.


—¿En serio? —Arqueé una ceja—. Veinte dólares a que ni siquiera lo usarás mañana.

—Dios mío. En verdad, estás aburrida, ¿no?

Ni siquiera un poco. Simplemente sonreí a mi bragueta mientras terminaba de tejer la red que utilizaría para atraparla.

—¿Qué? Veinte dólares, Brittany. Suena como una apuesta fácil para mí. ¿O es que mi regalo no significa tanto para ti? —Puse una mano en mi corazón y fingí lucir lastimada.
Rodó los ojos.

Uno de estos días contaría cuántas veces podía hacerla rodar sus ojos en una sola conversación. Tenía que haber un récord mundial para esa mierda, ¿no?

—Bien —murmuró—. Pero es mejor que pagues.

—Oh, lo haré.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Nov 07, 2016 4:30 am

Capitulo 11
BRITTANY

Cuando Santana se deslizó de su silla y se alejó, la miré, preguntándome qué había pasado. Su alegre silbido resonó a mis espaldas antes de doblar en
una esquina y desaparecer de la vista. Giré hacia Sam, apuntándola.

—¿Qué fue eso?

Mientras Tina se encogió de hombros, Quinn dijo

—: Ella debe saber.

Relucí mis dientes.

—No lo sabe.

No podía saber, sin embargo, no hacía falta un genio para darse cuenta de quién era yo. Lo único que tendría que hacer era encender la luz. Tal vez me siguió anoche después de que me fui. Tal vez finalmente reconoció mi voz. O tal vez Quinn solo ponía pensamientos en mi cabeza. Santana no le dejó saber a la Visitante Nocturna que sabía algo cuando le envió un mensaje. Y, de todos modos, ¿qué pasaba con eso, los mensajes de texto y viniendo a verme después de que ella le envió un mensaje? A menos que... no, no creo que supiera. A menos que sí lo supiera.

Mierda, no sabía qué pensar. Odiaba estar confundida. Odiaba la facilidad con que la Visitante Nocturna también aceptó esa invitación. Pero eso quizá tuvo algo más que ver con la manera sucia, oscura y pecaminosa en que prometió tomarme. Dios, era demasiado fácil para dejar que el sexo dominara mi sentido común. Pero no eran solo mis hormonas gimiendo por Santana; mi tonto y estúpido corazón también era pro- Santana . Negárselo era francamente imposible, sin importar lo mucho que tratara de animarme a mí misma de que algo bueno y sano no era el camino a seguir.

—Me tengo que ir —le dije a Quinn cuando cerré mi libro. Jamás podría estudiar ahora. Tenía una noche con Santana que esperar. Una noche de placeres oscuros. Oscuro. Umm, de repente me pregunté por qué me permitió dejar las luces apagadas. Sé que dijo que le gustaba el juego de no saber quién era, pero
fue su idea de mantenerlo oscuro la primera noche que fui, estropeando sus planes con Kelly. Tal vez ese rumor era cierto. Ella solo lo hacía de esa manera. Pero… ¿por qué? Uno pensaría que trataba de ocultar algo; una deformidad o una cicatriz o algo así. Excepto que Santana López no era una mujer modesta. Le vi sin
camisa en numerosas ocasiones... todos momentos gloriosos que te dejaban sin aliento. La vi en pantalones cortos; tan cortos que dejaban ver el músculo y
bronceado dorado de sus muslos tonificados. Ella no tenía ningún problema con exponer su esculpido cuerpo atlético. Las únicas cosas que no vi era su polla... o
su trasero. Sin embargo, dudaba que tuviera algo malo en su trasero, también la vi perfectamente moldeado en la parte posterior de sus mallas de fútbol. Sin duda no tenía ninguna deformidad existente. Eso solo dejaba su polla. Con el ceño fruncido, sacudí la cabeza. No. Esa parte de ella no se sintió extraña ni deformada. Y tampoco se sintió demasiado pequeña, en caso de que estuviera preocupada de que su tamaño no esté a la altura de su enorme ego. La forma en que me tuvo que estirar para entrar, sabía que tenía que ser fácilmente dos veces más grande que Sander. Me sonrojé y miré a mi alrededor, esperando que nadie supiera lo
mojada que me encontraba, o lo muy duros que estaban mis pezones. Pero, aahhg, esto era tan embarazoso. ¿Cómo podría Santana López excitarme de esta
manera totalmente sin siquiera estar cerca? Me aclaré la garganta y me dirigí hacia mi siguiente clase, a pesar de que era demasiado pronto para ello. Necesitaba algún tipo de destino porque mi mente se perdía demasiado. Sin embargo, ¿qué ocultaba? Si su polla está perfectamente formada y grande, entonces, ¿era de un color extraño, cubierto de manchas, rayas de cebra? Solté un bufido. Tenía que dejar de soñar despierta con la polla de Santana. De todos modos, segura que su preferencia por el sexo con luces apagadas tenía más que ver con razones emocionales que físicas, como un bicho raro. Tal vez... ooh, tal vez le gustaba fingir que se hallaba con alguien más — como, ejem, yo— así no se esforzaba para no ver la cara de su pareja. Ya admitió que no le gustaba saber quién era yo por lo que el escenario tenía sentido ahora. Sonreí, me gustaba la idea. Sí, yo era la razón de su extraño fetiche a la oscuridad. Segura.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Nov 07, 2016 4:42 am

SANTANA


Ella llevaba bragas. Tenía que rasgarlas con mis dientes. Abrió la boca, pero aun así cuando el algodón se rasgó, sus caderas subieron para encontrarse con la primera inmersión de mi lengua entre los labios de su coño.

—Oh, Dios. —Me agarró del cabello cuando gimió.

La comí sin piedad, ni siquiera haciendo una pausa entre cada lamida cuando me iba directamente a la pequeña protuberancia del músculo que tenía, de inmediato retorciéndose, esforzándose y jadeando. Sus dedos se apretaron en mi cabello y acercó mi boca con más fuerza contra ella. Su olor y sabor inundaron mis sentidos. Me encontraba tan híper consciente de cada maldito detalle, sabiendo que le daba sexo oral a Brittany. Mi polla palpitaba cuando metí dos dedos en ella. Empezó a venirse casi de inmediato, su cuerpo inclinándose hacia arriba, conteniendo la respiración, su pequeño y apretado canal pulsando alrededor de mis dedos. Estuve a punto de venirme en mis pantalones cortos mientras ella gritaba. Pareció durar para siempre. Mi lengua seguía masajeando, una vez más estremeciéndola. Me parecía que no podía dejar de lamer. Pero luego sus manos perdieron su agarre en mi cabello y sus muslos se aflojaron alrededor de mis oídos. La primera fase completa. La segunda fase lista para comenzar.

—Maldita sea, qué buen sabor. Recuérdame volver para el postre en un minuto.

Recogiendo sus piernas mientras me arrastraba por su cuerpo, sujeté sus rodillas junto a sus orejas para que no tuviera el control de aquellas largas y deliciosas extremidades.

Esta noche, yo mantenía todo el control.

—Vas a tener que aferrarte a mí para esta siguiente parte —le dije, manteniendo sus piernas en su lugar con mi torso cuando encontré sus manos y entrelacé nuestros dedos. Luego la besé. Nuestras lenguas se emparejaron; me pregunté qué pensaba de su propio sabor. Gimió con aprobación, así que corrí mis pulgares a lo largo de la parte posterior de sus manos cuando me quité mis pantalones cortos. Ya tenía mi condón, listo para ir. Cuando la yema de mi pulgar se encontró con la etiqueta del plátano que le puse en la biblioteca, gruñí y tuve que dejar de lado el beso para presionar mi frente con la suya.

Pero joder. Estaba con Brittany. No tenía manera de disputarlo ahora. Mi cuerpo se convirtió en un cable de alta tensión. Me hallaba tan lista para explotar en su interior que temía que podría venirme antes de que me deslizara dentro. Aún jugando con la etiqueta, dejé que mi pulgar comenzara a quitarla del camino.

—Oye. —Luchó contra mí, tratando de detenerme. Pero la tenía fija en su lugar.

—Oh, lo que sea —le dije al oído—. Tú y yo sabemos que nunca iba a pagarte veinte dólares.

Abrió la boca y se tensó debajo de mí.

—Oh, Dios mío.

Me sumergí dentro de ella, absorbiendo su conmoción y disfrutando de ella, tomando ventaja para besarla de nuevo. Apretando los dedos alrededor de sus muñecas, atrapándola a la cama. Mi torso aún mantenía sus muslos arriba e inmóviles, estirándola hasta que se sintió adicionalmente apretada alrededor de mí mientras tenía un acceso más profundo.

—Mieeeerda. —Gemí y presioné mi frente de nuevo con la de ella, bombeando mis caderas duro y rápido—. Me encanta estar dentro de ti. Maldita sea, te sientes tan bien.

—Santana.—sollozó, conteniendo la respiración mientras sus músculos se contrajeron alrededor de mí.

—. OhDiosmío, ohDiosmío, ohDiosmío.

—¿Ya? —me burlé—. ¿Tan pronto? Pero ¿no acabas de correrte, al igual que, hace treinta segundos?

—Cállate.

Trató de esquivarme, pero no muy eficazmente porque se encontraba demasiado ocupada tratando de evitar de venirse de nuevo.

—. Te... odio.

Luego soltó un largo gemido tenso cuando su orgasmo se hizo cargo. Mis ojos se voltearon hasta la parte trasera de mi cabeza. Privándome de todo lo que no estalló con ella. Pero quería torturarla durante tanto tiempo como sea posible. Cuando el mejor de sus temblores terminó y jadeaba inerte debajo de mí, me senté lo suficiente como para dejar que sus piernas bajaran. Las extendió de inmediato. Pero yo seguía entrando y saliendo de ella hasta que sollozó.

—No puedo. Por favor.

Pobre chica. Ya se sentía agotada. No creía que podría venirse de nuevo. Bueno, ya era hora de demostrarle lo mucho que se equivocaba. Agarrando sus caderas, nos di la vuelta en la cama hasta que ella se hallaba en la cima. Cuando le pedí que se sentara, dio un pequeño gemido de protesta.

—Santana, no puedo.

Agarrando su cara entre mis manos, le susurré

—: Maldita sea, Brittany. Tú empezaste esto. Tú viniste a buscarme y me engañaste. Ahora me tienes. Tu hermano va a matarnos a las dos por esto, así que mejor lo haces digno de nuestro tiempo. Siéntate allá arriba y fóllame como insinuaste la primera noche que llegaste a esta habitación, sin ropa interior.


—Oh, Dios.

Gimió un microsegundo antes de que su boca se estrellara contra la mía. Sus dedos enjaularon mi cara y su pelvis se movía contra la mía. Se volvió loca, besándome duro y sucio, rozando mi piel, saltando arriba y abajo en mi regazo. Esto me envió directo al borde, perdiendo el control y explotando dentro de ella. Me siguió al olvido, moviéndose hasta la última gota del orgasmo de ambas. Nos dimos un beso con la boca abierta y nos agarramos con fuerza entre sí. Una vez que mi polla liberó su última gota, nos di la vuelta otra vez hasta que volví a la cima. Manteniéndome dentro de ella, no dejaba de besarla, empujando mi lengua y ahuecando su rostro, uniendo mi boca con la suya. La boca de Brittany. Gemí y profundicé el beso, húmedo, con golpes lentos y perezosos, conectando con ella de una manera que nunca había conectado con nadie. Esta
noche era técnicamente nuestro primer beso oficial. No podía recordar si tuvimos cualquier acción de boca a boca en nuestras dos primeras noches juntas. Pero entonces, ahora sabía sin duda que era ella, y ella era consciente de que lo sabía, y eso lo cambió todo.

No nos separamos para tomar aire. Respiramos en la otra, con los labios bloqueados hasta que al final, ella apartó la cara, sin aliento.

—Santana. —Jadeó y presionó su frente en mi hombro—. No puedo creer que sepas…

—Cállate. —Con un gruñido salvaje, la besé de nuevo, empujando mi lengua sin piedad, y haciéndola gemir antes de que la succionara en su boca.

Parecíamos tener un duelo, luchando por más pasión, por... diablos, ni siquiera sabía qué.

—Mierda —dije, abofeteando el colchón junto a nosotras—. Mierda, mierda, mierda. No puedo creer que seas tú.

Me senté, necesitando espacio para aclarar mi cabeza, pero cuando me pasé los dedos por el cabello, todavía podía saborearla. Extendí la mano y encendí la luz, haciéndola jadear y parpadear, luego, levantó la mano para proteger sus ojos sensibles.

—Oh, Jesús.

Un sollozo extraño salió mi pecho. Se veía tan magnífica. Su cabello era un desastre por mis manos, pero nunca se vio mejor. Sus pechos que parecían perfectos escondidos en el interior de una camisa, eran aún mejor desnudos y empañados con quemadura de mi boca. Maldita sea, todo su cuerpo estaba... comencé a crecer con fuerza de nuevo. Se veía impecable. Agarré mi cabello con las dos manos.

—Maldita jodida mierda. En serio eres tú.

Frunciéndome el ceño, tiró de mis sábanas recién limpias para cubrir sus increíbles tetas.

—Bueno, siento decepcionarte.

Su barbilla se alzó majestuosamente y tuve tantas ganas de besarla, pero fui sobrepasada por mi enojo, o más acertadamente, por mi miedo, como para
ceder a ese impulso.

—No estoy decepcionada —expulsé, francamente incrédula de que piense eso—. Estoy muy enojada. Prometí, le prometí a tu hermano que nunca iba a
tocarte.

Te lo juro, un microsegundo de culpabilidad cruzó su rostro antes de que estrechara sus ojos.

—Bueno, relájate. No me tocaste. Yo te toqué, ¿recuerdas? Te engañé y vine a buscarte; no tenías idea…

Aspiré, interrumpiéndola cuando negué con la cabeza.

—Sí... Tengo la sensación de que Ryder no va verlo de esa manera.

Dejándome caer hacia atrás contra la almohada, me quedé mirando al techo y me pregunté cómo diablos iba a salir de esto ilesa.

—Estoy muerta —lo dije más para mí que para ella—. Estoy tan jodidamente muerta. —Gimiendo por mi situación, me pasé las manos por la cara—. Cristo, Brittany. Él va a matarme.
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Nov 07, 2016 4:50 am

BRITTANY


Avergonzada, me mordí el labio y volví mi atención a Santana, quien me mataba con sus acusaciones perfectamente lógicas. Pero, ¿cómo pude haberle hecho esto a ella? La puse en la peor situación. Amaba y respetaba a Ryder; nunca querría traicionar a mi hermano así. Pero ignoré todo eso por mis propias necesidades egoístas. No podía creer lo perra que era. Me mordí el labio, luché contra las lágrimas y traté de pensar en una disculpa lo bastante buena cuando me di cuenta de la etiqueta del plátano que puso en mi mano antes.

Parpadeé, mirando fijamente. Sabía que era yo cuando la puso allí, ¿cierto? Sabía que era yo cuando llamó a la Visitante Nocturna y organizó la cita de esta noche. Sabía quién era yo cuando entré en su habitación esta noche, y me agarró de la cintura por detrás y me llevó a la cama donde me tiró en el colchón. Lo supo todo el tiempo que arrancó mi ropa y puso su boca y manos sobre mí. Esa hija de puta lo supo, y ¿ahora me echaba la culpa a mí? Apreté los dientes.

—Si estás tan enojada conmigo por engañarte, ¿por qué esperar hasta que te encontrabas dentro de mí para decirme que lo sabías?

La pregunta la desconcertó. Sus manos se apartaron de su cabeza al tiempo que parpadeaba hacia mí.

—¿Porque soy Santana?

—Lo expresó más como una pregunta que una respuesta.

Solté un bufido.

—Pura mierda. Pura maldita mierda. Tú me querías tanto como yo te he querido, y también por el mismo tiempo que te he querido, te lo apuesto.

Gruñendo mientras se sentaba, frunció el ceño.

—Bueno, es obvio que yo tengo más control de los impulsos que tú, porque no pensaba actuar sobre esos impulsos. Ryder es uno de los mejores amigos que he tenido. Y lo único que me pidió es que no esté contigo. Planeaba respetar sus deseos, maldita sea. No quiero traicionar a mi mejor amigo.

Perdí mi agarre en la sábana que sostenía hasta cubrir mi pecho cuando puse las manos en mis caderas.

—Oh, ni siquiera pretendas actuar toda santa conmigo. Aceptaré la culpa por las dos primeras noches, pero por esta no. Y no, es obvio que no tienes control sobre los impulsos más que yo, porque dormiste conmigo de nuevo después de descubrir quién era yo.

Cuando me di cuenta que su atención había caído a mi pecho desnudo, levanté la sábana de nuevo. Ella la agarró también, y utilizó la tela entre nosotras
para acercarme hasta que quedamos a unos centímetros de distancia. Sus ojos brillaron con ira y calor, y apretó los dientes con indignación, justo antes de decir

—: Solo porque dos noches contigo no son jodidamente suficientes.

Entonces su boca atacó la mía. La abrí para ella y le devolví el beso, duro y caliente. Amasando mis pechos, su agarre ligeramente áspero, me recordaba a
la vez que había jalado de mi cabello. Me gustaba cuando no era tan suave. Cuando era consumida por una pasión voraz. Empecé a enrollar mis piernas alrededor de su cintura cuando saltó hacia atrás, maldiciendo y limpiándose la boca con el dorso de la mano.

—Maldita sea —murmuró. Tenía el rostro enrojecido y los ojos vidriosos y desorbitados—. Maldita sea, no podemos volver a hacer esto.

La bofetada metafórica de agua fría no se sentía bien.

—Oh, Dios mío, ¿quieres dejar de ir de caliente a frío y aclarar tu maldita mente? ¿Me quieres o no?

Sus ojos se ensancharon mientras miraba a mi cara.

—Sabes que sí. Ese es el problema. Te quiero, pero no puedo tenerte.


Puse las manos en mis caderas.

—Bueno, ya me has tenido. En repetidas ocasiones. Y me has tenido cuando sabías quién era yo. Ya hemos establecido cómo puedes tenerme. La pregunta es... ¿vas a mantenerme?

Su garganta se balanceó nerviosamente mientras tragaba. Sus ojos lucieron atormentados y tentados cuando miró mi cuerpo. Luego cerró los ojos
y gruñó

—: No.

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Tragué saliva, tratando de secarlos antes de que ella abriera sus pestañas, pero sus ojos se abrieron como si pudiera oír mi agonía.

El arrepentimiento nubló de inmediato su rostro.

—Brittany.

Empezó a alcanzarme, pero levanté una mano.

—No. Para. He terminado. Estoy fuera. Tú y tu estúpido pene manchado pueden irse al infierno.

Se quedó paralizada.

—¿Mi qué manchado? Mierda. —Miró alrededor de la habitación antes de sisear—: Voy a matarla.

Cuando su rostro palideció, fruncí el ceño.

—¿Qué?

Ni siquiera oyó mi pregunta mientras se despotricaba a sí misma.

—No puedo creer que Asiatica te haya hablado de eso. —Su mirada se fijó en la mía, de repente intensa y desesperada—. Y no está manchado, hay un montón de puntos. Es una maldita marca de nacimiento. Eso es todo.

Negué con la cabeza.

—¿De qué diablos estás hablando?

—Espera. —Sus ojos se dilataron por la sorpresa—. Quieres decir... ah, mierda. Ella no te dijo, ¿verdad?
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Mensaje por monica.santander el Lun Nov 07, 2016 11:05 am

Si ya están en el baile por que no siguen bailando jaja!!!
Saludos
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Mensaje por 3:) el Lun Nov 07, 2016 9:54 pm

Y bueno ahi que disfrutar un poco!!!!
Bueno si san va a morir que sea con todas las ganas... jajajaja
A ver que pasa y si soguen con el juego o no???
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Mensaje por JVM el Mar Nov 08, 2016 1:25 am

Pues ahora si ya se descubrió la identidad de la visitante nocturna y San aprovechando para asegurarse que era ella jajaja.
Y pues es cierto si ya de cierta manera le fallo a Ryder, y no porque lo hubiera planeado que siga con Britt, que cambie para que su amigo vea que es digna de estar con su hermanita.
Y de machas hablara San jajajajajajaja..... Haber si Britt las descubre ahora que hay luz jajajaja
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 08, 2016 3:57 am

monica.santander escribió:Si ya están en el baile por que no siguen bailando jaja!!!
Saludos

ajajjajjajaj si que eres terrible chica, jajajaaja.... saludos
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 08, 2016 4:00 am

3:) escribió:Y bueno ahi que disfrutar un poco!!!!
Bueno si san va a morir que sea con todas las ganas... jajajaja
A ver que pasa y si soguen con el juego o no???

ajajjajajjaj, no eso de morir con las ganas no... jajajjajaj mejor que se las quiten, jajajaja de todos modos va a morir a manos de Ryder, o tal vez no y estan exagerando....

vamos a ver que proponen......
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 08, 2016 4:02 am

JVM escribió:Pues ahora si ya se descubrió la identidad de la visitante nocturna y San aprovechando para asegurarse que era ella jajaja.
Y pues es cierto si ya de cierta manera le fallo a Ryder, y no porque lo hubiera planeado que siga con Britt, que cambie para que su amigo vea que es digna de estar con su hermanita.
Y de machas hablara San jajajajajajaja..... Haber si Britt las descubre ahora que hay luz jajajaja

si eso tambien lo creo, que se calme un poco, ademas desde que esta con Britt son exclusivas, y sera mejor que se calle la boca.

jajajja la mancha famosa ya veremos..... Si ahora esta permitida la luz. jajajaajjaja. saludos...
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 08, 2016 4:10 am

No se si sere capaz de levantarme dentro de dos horas para ir a trabajar, pero todo sea por la causa....... ademas el cap. esta interesante....

Capitulo 12
BRITTANY


—¿Decirme qué? —solté una risa extraña—. En serio no enseñas tu polla, ¿verdad? Quiero decir, pensé en eso solo porque lo haces en la oscuridad y era la única parte de tu cuerpo que no exhibías en público, mas por si te trataran distinto por ser una chica y tener un pene.

Era solo una teoría...

—Mis ojos comenzaron a ampliarse cuando me di cuenta de lo extraño que me miraba—. Pero, guau... —solté un largo suspiro—. Es en serio, ¿no es así? Tú honestamente tienes una...

—Marca de nacimiento —gruñó—. Una puta marca de nacimiento.


Cuando apartó la mirada, me di cuenta de lo pálida que se puso.

—. Una... muy grande marca de nacimiento.

—¿Así que yo tenía razón? —Me reí a carcajadas—. Esto es increíble. Estoy muy impresionada.

Su ceño se frunció en total desacuerdo conmigo. Me aclaré la garganta y me tranquilicé porque el tema claramente le inquietaba.

—Lo siento. Yo solo... yo sabía que tenía que haber una razón por la que lo haces en la oscuridad, y... —Negué—. ¿Esto de verdad funciona? Quiero decir, ninguna de las chicas a las que oí contar chismes sobre ti en el baño lo mencionó, y mencionaron todo lo demás, así que estoy segura de que lo habrían hecho. No puedo creer que nadie con la que hayas estado antes lo haya visto.

Se encogió de hombros en uno de esos incómodos, yo-no-quiero-hablarsobre- esto y no se encontró con mi mirada.

—Otras dos chicas la han visto... además de Asiatica.

Mi espalda se enderezó.

—¿Y por qué Tina ha visto tu pene?

Ella abrió la boca para responder, pero se detuvo cuando vio mi cara. Sus labios se curvaron en una sonrisa.

—¿Estas celosa? ¿De Asiatica?

Bufé y le envié una mirada furiosa.

—No.

Sí, totalmente.

Su sonrisa solo creció.

—Ella se me metió a la ducha una vez; pensó que era Mike. —Su sonrisa disminuyó de repente y apartó la mirada—. Por decir lo menos, ella enloqueció. Lo mismo hicieron las otras dos.

No sé por qué me molestaba que tres mujeres hubiesen visto su pene, pero me molestó mucho. Me aparté, mi pecho apretándose con dolor, así que obligué a mi voz sonar informal.

—¿Ah sí? ¿Se asustaron?

—¿Qué crees? —Su mirada era dura y penetrante. Luego bufó con una risa burlona y se encogió de hombros—. La primera vez fue... bueno, mi primera vez. No pensé siquiera en ocultarla o avergonzarme. No sabía que era una maldita anormalidad. Todos en mi familia lo sabían y me habían visto
correr por ahí desnuda cuando era más joven. Nunca nadie me dijo: “Oye, esto podría asustar a alguna chica cuando seas más grande”.

—Por lo tanto ¿ella no la vio hasta después que ustedes dos tuvieron...? —Hice un gesto con las manos, preguntándome por qué hablaba de esto con ella mientras estábamos desnudas y juntas en la cama, argumentando acerca de cosas completamente ajenas y no de cosas más importantes... como nuestro posible futuro juntas.

—Correcto —dijo.

—¿Qué hizo ella? —Creo que la única razón por la que podía preguntarle era porque sabía que había terminado mal para ella. Si hubiera sabido que tuvo un buen rato con ella, no habría sido capaz de hacerlo.

—Ella gritó. Luego exigió saber qué demonios estaba mal conmigo y si era contagioso y... ya sabes. —Apartó la mirada, pálida y seria—. Toda esa mierda.

Solté un bufido.

—¡Qué perra!

Su mirada subió de nuevo a mí.

—Ella solo tenía dieciséis años.

Eso aun así no la excusaba para mí. Había traumatizado a mi Santana. La perra debía morir... bueno, en mi cabeza. Me imaginé a mí misma empujándola a un lado por un puente y escuchando su grito descender hasta que... vaya, ella
ya no gritaba. Y ay, yo realmente tengo problemas, ¿no?

—¿Y la próxima chica?

—Tianna —dijo.

Noté que en el interior, no le gustaba que yo conociera uno de los nombres de sus últimas putas.

Tianna, Tianna. La grande, gorda perra-anna, canté en mi cabeza.

—Ella me dio una buena mamada —continuó, y sí, no me gustaba saber eso. Pero ella ya no parecía saber que me encontraba en la habitación; estaba atrapada en un recuerdo—. Y ella parecía estar bien con hacerlo en la oscuridad
hasta que una noche sacó su teléfono celular y encendió la luz para que pudiera ver lo que hacía.

—Y también enloqueció —supuse.

Santana asintió.

—Oh sí. A lo grande. Me dijo que era una bicho rara y amenazó con cortar mi pene si yo le había pasado alguna ETS. Toda clase de mierda. En realidad, tuve que chantajear a alguien para que mantuviera su boca cerrada al respecto. —Dejó escapar un pequeño suspiro deprimida—. Todavía me odia.

En una fracción de segundo, pasé de loca celosa a corazón roto por simpatía. Pero en serio, ¿qué andaba mal con todas las putas que la habían visto? ¿Cómo iban a tratar un área tan sensible de una manera tan cruel?

—Quiero verla —espeté.

—¿Qué? —Me lanzó una mirada de incredulidad—. No. Además, no se supone que me veas así nunca más.

Como si recordara de repente la promesa que se hizo hace unos pocos minutos, agarró las sábanas y las levantó para cubrirse hasta la barbilla.

Rodé los ojos, pero luego sonreí y me arrastré hacia ella.

—Oh, vamos. Por favor. Te prometo que no te molestaré con mi reacción.

Santana se quejó y arrastró lejos de mí, sacudiendo la cabeza con fuerza.

—De ninguna jodida manera. Hasta Asiatica se asustó cuando la vio. Y ella es la última persona que heriría a alguien con su reacción a las diferencias...

—Bueno, ya sé que tienes algo diferente, así que no me va a tomar por sorpresa.

Apartó la mirada y el pánico en su rostro casi me mató.

—Es de color rojo violáceo muy brillante y se ve como una vena de sangre estallada o algo así. Y parece peor cuando estoy floja.

Levanté mis cejas, intrigada.

—¿De verdad? Entonces creo que debemos ponerte dura antes de que yo la vea en su mejor momento, ¿eh? —Inclinada, la encontré a través de la sabana y envolví mi mano alrededor de su pene. Cuando creció en mi mano, chasqueé la lengua para que se comporte—. Y el rojo violáceo brillante es en realidad uno de mis colores favoritos.

Santana me miró, su expresión llena de tanta incertidumbre, pero juro que también vi un dolor como si me quisiera creer, como si quisiera confiar en mí con la parte más vulnerable de sí misma.

—Brittany. —La forma en que dijo mi nombre y se endureció aún más bajo mi tacto me hizo tararear con deleite.

Me incliné para besarla, mi mano trabajando hacia arriba y abajo de su cada vez mayor longitud a través de la sábana. Ella me devolvió el beso, clavando su lengua profundamente en mi boca. Cuando gimió y tomó mi cara entre sus
dedos y la sábana cayó de entre nosotras, sabía que mi distracción había funcionado. Arranqué las cubiertas en el mismo momento en que quité la boca de ella y miré hacia abajo.

—Maldita sea. —Tomó aliento y puso su mano sobre su boca antes de dar vuelta la cara a un lado.

—¡Oh! —Genuina sorpresa llenó mi voz—. Es más grande de lo que pensé. —Entonces pasé mi pulgar sobre la marca que le había causado tanto dolor y añadí—: Así que esta es la marca de nacimiento.

Se dio la vuelta y me miró. Le sonreí tan inocentemente como pude. La diversión finalmente entró en sus ojos. Luego soltó una risa corta y desvió la mirada. Sus mejillas estaban un poco sonrojadas, sin embargo, así que sabía que
seguía avergonzada. Queriendo ponerla en absoluta confianza, me incliné hacia abajo hasta descansar sobre mi vientre y su regazo a la altura de mis ojos.

—Me recuerda a una de esas cosas de la prueba de Rorschach. ¿Qué imagen ves en la mancha de tinta? Hmm... —Puse mi labio inferior entre los dientes mientras la examinaba plenamente—. Yo veo... Virginia Occidental. O un muy extraño esperma deforme. No. Me gusta más Virginia Occidental. Cuando la miré, ella solo me miró, parpadeando, como si no me pudiese entender.

—¿Qué? —le pregunté.

Lentamente enterró sus dedos en mi cabello.

—No tienes que fingir que estás bien si no quieres. Si quieres huir, solo dilo.

Arrugué la cara con confusión.

—¿Por qué una marca de nacimiento me asustaría? En serio, Santana.

Volví a examinar mi prueba de Rorschach. Pero, pues no, lo único que podía ver era el estado Virginia Occidental... en una muy grande y deliciosa polla.

—. Sabes, esta es quizá la única vez que me gustaría ser capaz de ponerme a todo un estado dentro de la boca.

Cuando todos los músculos del estómago de Santana se tensaron, sonreí con aire de suficiencia. Entonces me incliné y la lamí desde la base hasta la punta, pero persistí en la punta hasta que lamí los comienzos de gotas en la ranura del
extremo.

—Mmm.

Yo cerré los ojos, saboreando el sabor salado de ella en mi lengua.

—. Virginia Occidental sabe bien.

Abrí mis pestañas y levanté la vista para encontrarme con su mirada. Mantuvimos el contacto visual intenso mientras mi boca se abrió y se inclinó hacia delante para tomarla entre mis labios ansiosos. Sus ojos brillaron anchos y sus dedos sujetaron con más fuerza mi pelo.

—Cristo —dijo entre dientes mientras me miraba tomar tanto como pude. Su cuello se arqueó hacia atrás y jadeó un par de veces. Luego golpeó el talón de su pie contra el colchón a mi lado como si necesitara aliviar algo del placer antes de mirar hacia abajo, lanzando su mirada entre mis ojos y el lugar donde mis labios se deslizaban hacia arriba y hacia abajo.

—. Dios, Brittany.

Ahuequé sus bolas, y soltó un sonido que estoy segura que ella no quería.


—Joder, esto es...

Arqueó sus caderas y al mismo tiempo empujé hacia
abajo la cabeza con el puño que tenía en mi pelo. Cuando me atraganté, aflojó la presión al instante.

—. Mierda. Lo siento. No quise... Jesús. Es tan jodidamente bueno. ¿Quién sabía que en realidad ver a alguien sobre mí me haría ponerme mucho más caliente? O tal vez eres solo tú. Observarte.

Chupe de ella un poco más y la llevé profundamente a mi garganta. Gritó otro sonido no intencional. Agarró las sábanas junto a nosotras con la mano que no estaba enterrada en mi pelo, y parecía estar preparándose para el gran final.


—Me voy a venir.

Su voz era tensa y sus dedos parecían de hierro, sujetando mi pelo.

—. Brittany, me… Mierda.

Santana trató de tirar de mí y me dio un montón de advertencias razonables, pero yo no quería ir a ninguna parte. Quería todo de ella. Gemí ante la presión sobre mi cabello y apliqué más succión y la acaricié más rápido. Dejó salir una corriente de maldiciones cuando inundó mi boca; fue tan sucia y deliciosa, que estiré mi mano y me toqué a mí misma mientras se venía.

Por un momento, Santana estaba demasiado conmocionada y saciada para darse cuenta de lo que hacía. Pero cuando notó que trataba de venirme también, sus ojos brillaron.

—Oh, yo no lo creo.

Agarrando mi muñeca, arrancó los dedos de la mancha de humedad que palpitaba entre mis piernas. Luego me giró sobre mi espalda y se subió encima de mí.

—. Anoche, estaba caliente cuando supe que te tocabas a ti misma, pero dos noches seguidas solo me hace pensar que no estoy haciendo mi trabajo. Este es mi coño, mujer. No quiero dedos tocando este clítoris salvo los míos.

Su pulgar al instante me encontró y comenzó a masajear sin piedad, enviándome a la cima de inmediato. Grité y me arqueé debajo de ella.

—Ninguna lengua probará esta crema salvo la mía.

Se inclinó, y no pude evitarlo, agarré su pelo en mis manos, tan ansiosa por sentir su boca sobre mí, que casi no podía soportarlo.

—Santana.

Se detuvo justo antes de hacer contacto y alzó la mirada.

—Y nadie me llama así, salvo tú.

Me encantó la forma en que me reclamó como propiedad, pero más que eso, me encantó la forma en que ella también me dio su propiedad. Tan pronto como su lengua cálida y húmeda me tocó, me vine.

No sé cuánto tiempo pasó. Creo que entré y salí del sueño durante un tiempo mientras yacía inerte y saciada en su contra. El sudor de nuestros cuerpos aún se secaba mientras nos aferrábamos juntas, pero yo sabía que estaba despierta porque sus dedos se mantenían acariciando arriba y abajo de mi espina dorsal. De vez en cuando, se sumergían hasta más de lo habitual, descendiendo hasta llegar a mi trasero y ella acunaba una nalga con una de sus cálidas palmas, pero un segundo más tarde, se ponía en marcha de nuevo,
acariciando un camino de vuelta hasta el centro de mis vértebras.

—Debería irme antes de dormirme —murmuré, demasiado somnolienta e inerte para moverme.

Santana no contestó, no trataría de conseguir que me quede, así que suspiré decepcionada y me senté. Pero cuando intenté arrastrarme fuera del colchón, agarró mi muñeca. La miré; mi corazón golpeando con fuerza en mi pecho.
En vez de pedirme que me quedara, dijo

—: No tienes coche.

Parpadeé.

—¿Eh?

Sabía que no tenía un coche. Se puso en posición vertical, con el rostro quemado por la ira.

—¿Estás jodidamente loca? ¿Cómo demonios has estado viniendo hasta aquí y volviendo a casa todas las noches? No me digas que has estado caminando, porque ¿son qué, veinte cuadras, entre tu casa y la mía?

Me aclaré la garganta discretamente.

—Está bien —le dije—. No te voy a decir eso, entonces.

Cerró los ojos y gruñó.

—Brittany. ¿Qué carajo?

—La primera noche, le pedí el coche a Marley. Y, además, son solo dieciocho cuadras, no veinte.

—Oh. Bueno, gracias a Dios —murmuró, sin sonar aliviada—. Porque esas dos cuadras menos lo hacen parecer mucho más seguro. No puedo creer la locura que haces. Nunca, nunca más te pongas en esa clase de peligro de nuevo solo para verme.

—¿Perdón? —Mi espalda se enderezó con superioridad moral ante su tono exigente—. No me digas lo que debo hacer. Yo puedo cuidar de mí misma.

—Puse las manos en mis caderas y la miré al tiempo que saltaba de la cama y comenzó con saña a levantar la ropa del suelo y sacudirla.

—Tomé una hora de entrenamiento de defensa personal el último semestre, además que siempre estoy armada con un spray, un silbato, y Ryder me puso al día con una de esas cosas ingeniosas como el Taser.

Completamente vestida, se colocó una gorra en la cabeza y agarró su cartera y teléfono celular de su tocador.

—Bueno, eso me hace sentir un medio por ciento mejor.

Frunció el ceño cuando yo todavía estaba sentada en nada más que sus sábanas. Luego dio una palmada

—. Vamos ya.

Negué.

—¿Adónde vamos exactamente?

Inclinó la barbilla hacia abajo, hacia su pecho, pero mantuvo el contacto visual mientras me lanzó una mirada seca.

—Te estoy llevando a casa.

De inmediato, comencé a sacudir la cabeza.

—Pero no puedes hacer eso. ¿Qué pasa si Ryder ve tu camión aparcado en nuestro camino y a mi salir de él, y te mata?

Dio un paso más cerca.

—¿Y si algún imbécil te ve en tu excursión de dieciocho cuadras y te viola y te mata? —Con un bufido, agregó—: Yo prefiero hacerle frente a tu hermano.

Ahh, Santana se preocupaba tanto por mí que estaba dispuesta a enfrentar a Ryder para mantenerme a salvo. Eso fue increíblemente dulce. Iba a decirle lo considerada que era cuando dijo

—: Además, tendremos que pedirle prestado el coche a Asiatica. Ella deja la llave colgada junto a la puerta principal. Si a él se le ocurre mirar por la ventana cuando llegues a casa, pensará que ella te está dejando. Problema resuelto.

Mis labios se abrieron cuando un poco de decepción me llenó.

—Oh —le dije—. Buena idea. ¿Seguro que no le importará?

Resopló.

—¿A Asiatica? Claro que no. Ella me ama.

Diez minutos más tarde, nos acercábamos a mi casa, a solo dos cuadras de distancia cuando me moví incómoda en mi asiento. El coche de Tina era tal vez la cosa más cómoda que jamás había montado, pero se sentía diferente aquí
esta noche, con Santana al volante. Además se hallaba el hecho de que nada entre nosotras se resolvió ni remotamente.

—Puedes dejarme aquí —dije en voz baja.

Santana me lanzó una mirada dura.

—No creo. Le robamos el coche a Asiatica así que puedo verte ir derecho a tu puerta.

—Sí.

Me encogí de hombros.

—. Pero si te detienes aquí, puedo darte una buena despedida, y Ryder no tendría que preguntarse por qué las ventanas de Tina se empañaron antes de que yo saliera.

Pisando el freno, Santana desvió el coche hacia la acera y se detuvo. Pero no se estiró hacia mí. Ni siquiera me miró. Envolvió sus manos alrededor del volante y miró por la ventana del frente. Su mandíbula parecía dura en el reflejo
de las luces del tablero de instrumentos, y su expresión era tensa.

Empujé mi pelo detrás de la oreja y me pasé la lengua por los labios secos cuando me di cuenta de lo que esto significaba.

—Nunca me vas a tocar de nuevo, ¿verdad?

Santana dejó escapar un suspiro y susurró

—: No lo sé.

Entonces gruñó y soltó el volante para agarrarse la cabeza.

—. No lo sé. No lo sé. No lo sé.

Me abracé a mí misma, sintiéndome una mierda al hacerla pasar por esto.

—Lo siento —le susurré.

Santana me miró pero no dijo nada. Negué, derrotada.

—Sé en qué tipo de posición te pongo. Con Ryder. Contigo misma. Y... Lo siento mucho por hacerte pasar por esto. Lo siento, por engañarte. Lo siento... simplemente lo siento por todo. Pero sobre todo lo siento pero yo no... no me arrepiento de ello. —Hice una mueca—. Sé que es horrible y egoísta de mi parte, pero no me arrepiento. Me encantó. Amé cada momento, y solo... fue el mejor momento de mi vida. Así que gracias.

—Ven aquí —murmuró en voz baja, extendiendo su mano en mi dirección.


Me acerqué a ella y me llevó a su regazo. Una mano se fue a mi nuca, enredándose en mi pelo, mientras que la otra se apoyó en el lado de mi cara. Santana me miró a los ojos un momento, la tentación en su rostro tan aguda que me llenó de necesidad por calmarla. Entonces me acercó hasta que mi mejilla estaba contra su corazón y sus brazos a mi alrededor.

—Sabes que no estoy enojada, ¿verdad? —dijo en voz baja—. Cuando enloquecí antes, ni siquiera fue tan así. Yo estaba... no sé, teniendo un momento de locura porque la realidad de todo esto me abrumó, supongo. Sin embargo no debería haber dirigido eso a ti.

Bufé y limpié mi cara, aún sintiéndome una mierda por ponerla en una situación de este tipo. Apartándome de su cálido pecho, la miré a los ojos y susurré

—: Me voy a ir.

Sin embargo, dijo

—: No

y me besó. Sus manos mantenían cautiva mi cara mientras torturaba mi boca, acariciando suavemente con su lengua entre mis labios y reclamando un pedazo de mi alma.

Agarré la parte delantera de su camisa y la acerqué más, deslizándome en su regazo hasta que me mecía y frotaba mi calor contra su dureza. Santana se arqueó y gimió en mi boca. Pensé que me iba a tomar allí mismo, en el asiento
del coche de Tina, a dos cuadras de la casa de mi hermano, pero rompió el beso, palpitando y jadeando. Presionó su frente con la mía.

—Una semana.

Parpadeé, confundida.

—Una semana, ¿qué?

—De esto. Tú, yo, nosotras. Nos damos una semana para explorar... lo que queramos y luego, por respeto a... tu hermano, eso es todo. El final. Nunca hablamos de nuevo. ¿Bien?

Santana ni siquiera quería darme una semana. Lo pude ver en el tormento que se arremolinaba en su mirada y la tensión de su mandíbula, podría oírla en sus duras palabras susurradas. Traicionar a Ryder la mataba de verdad. Pero estaba
tan tentada como yo.

Asentí de inmediato, al darme cuenta que recibía más de Santana de lo que debería.

—Lo acepto —le dije.

Me sentía tan eufórica como triste, sabiendo que tenía siete días más con Santana.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por micky morales el Mar Nov 08, 2016 8:46 pm

Pero que m... que tanta pensadera, ok si santana quisiera algo serio con brittany habla con el dichoso hermano y que pase lo que tenga que pasar!!!!
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Mensaje por JVM el Miér Nov 09, 2016 2:12 am

Jajajaja pues Britt ya vio la marca de nacimiento y todo bien hasta le encontró forma de estado jajajajaja
Y según esto llegaron a un arreglo, solo una semana... La cual no les alcanzara para nada pero en fin, solo lo hacen para ganar mas tiempo y estar juntas.
Y es cierto el comentario anterior deberían hacerle frente a Ryder y lo que tenga que pasar de una vez, las dos se aman de verdad así que yo creo que lo vera y aunque se vuelva loco al principio después lo aceptara.
Pero mientras haber como aprovechan esta semana.
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Mensaje por 3:) el Miér Nov 09, 2016 4:12 pm

A ver si aguantan la semana si llegar a tocarse o a alg??
No fue tan malo que britt vea la marca!!
Mmmm quiero que pase ya esa semana a ver que pasa???... se puede venir la terser guerra mundial???
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 15, 2016 3:29 am

micky morales escribió:Pero que m... que tanta pensadera, ok si santana quisiera algo serio con brittany habla con el dichoso hermano y que pase lo que tenga que pasar!!!!

jjajajaj, tu quieres que se lancen al vacio jajaajjaj sip de todos modos se tiraron de cabeza a hacer sus cosas, ya que, ese secreto y tiempo de semana podria ser peligroso...... toda razón.
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 15, 2016 3:30 am

JVM escribió:Jajajaja pues Britt ya vio la marca de nacimiento y todo bien hasta le encontró forma de estado jajajajaja
Y según esto llegaron a un arreglo, solo una semana... La cual no les alcanzara para nada pero en fin, solo lo hacen para ganar mas tiempo y estar juntas.
Y es cierto el comentario anterior deberían hacerle frente a Ryder y lo que tenga que pasar de una vez, las dos se aman de verdad así que yo creo que lo vera y aunque se vuelva loco al principio después lo aceptara.
Pero mientras haber como aprovechan esta semana.

jjajaj si la bendita mancha, pero hizo lo que las otras no, la acepto y quizo y mimo como ninguna otra...... sip una semana creo que no les sera suficiente.

vamos a ver como les va.....
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 15, 2016 3:31 am

3:) escribió:A ver si aguantan la semana si llegar a tocarse o a alg??
No fue tan malo que britt vea la marca!!
Mmmm quiero que pase ya esa semana a ver que pasa???... se puede venir la terser guerra mundial???

Una semana... uhmmm creo que no sera suficiente... a ver que tan arriesgadas seran....

No, fue una buena actitud ante la mancha quererla con todo el paquete con el que viene......
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Nov 15, 2016 4:11 am

Capitulo 13
SANTANA


En verdad no quise que ganara la tentación. Se suponía que fuese más fuerte que un pequeño deseo tonto. Pero entonces, subestimé el poder de Brittany  S. Pierce.

Me quería, así que me tuvo.

Sabía que debí estar enojada. Debido a su astucia solapada, traicioné a mi mejor amigo e hice la única cosa que él no quería que hiciera. Pero saber que ella me deseaba tanto, que llegó a estos extremos, se convirtió en mi acosadora personal, realmente me excitaba. Y de esa manera, la ira solo desapareció en algún lugar entre la admiración, adulación y el deseo.

Aunque, eso no significaba que estaba lista para jugar a la mentirosa, el mismo día después de apuñalar a Ryder en la espalda. Excepto, sí, de todos modos, así es como terminó todo.

—Hoy trabajo —dijo, mientras cruzábamos juntos el campus.

Me envió un mensaje de texto después de mi última clase, exigiendo que nos encontráramos e la cafetería por una bebida.  Finn también se unió a nosotros, y después de que tuvimos un descanso para tomar café, decidimos irnos por separado antes de volver a encontrarnos esta noche en el trabajo.
Ya que era jueves —día de chicas— eso significaba que todos teníamos que trabajar. Dos manejando el bar mientras los otros tres servían las mesas. Y como cada semana anterior, resultó que Ryder y Lowe manejaron el bar cada jueves.

Normalmente no tenía ningún problema con servir mesas, ya que me proveía más propinas y conocía más chicas de esa manera, pero hoy, como que quería mantenerme detrás de la seguridad del mostrador. Ya no era una agente libre; no podía dejar que una mujer me deslizara su número telefónico o…

—Santa mierda.

Lentamente me detuve y parpadeé aturdida ante el mundo alrededor de mí. Pero, ¿pensé en mí misma como alguien apartada? ¿Alguien que ya no se encontraba disponible para las damas? ¿Comprometida? Guau. ¿De dónde vino esa mierda? Ya me había detenido en seco para absorber el shock, por lo que ambos, Ryder y Finn, también dejaron de caminar, y miraron hacia atrás.

—¿San? —preguntó Ryder, con la frente arrugada con preocupación—. ¿Qué pasa?

Negué con la cabeza. Iba a decirle que no era nada, pero no había manera de que lo creyera. Así que me conformé con fruncirle el ceño.

—Tú trabajas en el jodido bar cada semana. ¿Por qué no cambiar tu lugar de vez en cuando para que el resto de nosotros tenga un descanso de todas esas chicas toquetonas tomando nuestro paquete?

Ryder me miró como si estuviera loca. Luego sacudió su cabeza y resopló.

—¿Cómo si te importara eso? Además, estoy casado, tú estás soltera.
No tengo nada que hacer en la pista, trabajando en torno a un grupo de mujeres solteronas borrachas.


Hice una mueca. El impulso de decirle que ya no era soltera picaba mi garganta hasta que tuve que decir algo o tenía miedo de que lo fuera a decir todo. Así que apunté a Finn.

—Bueno, Finn ya no está soltero, y no tienes ningún problema con hacerlo servir mesas cada jodida semana.

—Tienes razón. — Ryder miró a Finn—. Lo siento por eso, Finn. Puedes servir en el bar esta noche si quieres.

Finn se animó y el placer inmediato nubló su rostro. Pero luego frunció el ceño ligeramente mientras miraba de mí hacia Ryder.

—¿Te encuentras seguro? No quiero causar ningún problema.

—Oh, adelante y tómalo —me quejé, agitando mi mano mientras me alejaba de ellos.

Me sentía rara estando cerca de Ryder todo el día. Pero extrañamente, la culpa no era la única cosa que me afectaba. De repente me hallaba muy irritada con él. Todo lo que dijo parecía molestarme. Necesitaba escapar. Pero en vez de dejarme ir, llamó mi atención.

—Oye. —Un segundo después, trotó y apareció a mi lado, manteniendo mi ritmo—. ¿Qué sucede contigo hoy? ¿Te encuentras bien?

Resoplé pero no respondí.

—¿Cómo van tus clases?

—Bien.

—Así que, ¿todavía logras graduarte?

Enviándole una mirada extraña, asentí.

—Sí. ¿Por qué?

Con una sonrisa frustrada, agitó sus manos en el aire.

—No lo sé, San. Dime tú. Algo definitivamente te molesta. No has sido la típica Santana molesta desde…. Joder, casi no puedo recordarlo.

—Bueno, lamento decepcionarte —espeté—. No hay nada malditamente mal conmigo. No estoy jodidamente enferma. Y el mundo jodidamente no se acaba. Pero estoy cansada. Iré a casa a tomar una siesta antes de que tenga que aguantarlos a ustedes por el resto de la noche, perdedores.

Una sonrisa repentina iluminó su rostro.

—Oh, ¿así que de eso se trata?
¿Tu Visitante Nocturna no te ha dejado dormir últimamente? Casi me ahogo con mi propio oxígeno.

—¿Qué? No. Joder, se terminó. Ella no… no volverá.

Tuve que apartar la mirada cuando lo dije. Mi rostro se hallaba sonrojado. Pero cuando me alejé de Ryder, encontré la mirada de Finn por accidente. Cuando entrecerró sus ojos y frunció el ceño con severidad, parpadeé confundida. ¿Qué sucedía con él?

—Como vivo y respiro —murmuró Ryder a su lado—. Nunca pensé que vería el día en que una mujer te atara en nudos. —Su sonrisa cayó y me estudió por un poco más de tiempo—. Por lo que, ¿qué hiciste para enojarla y alejarla?

—Nada —murmuré, enojada de que pensara de inmediato que yo fui la razón para mi rompimiento imaginario con mi Visitante Nocturna—. Y para tu información, no me encuentro atad….

Olvidé lo siguiente que quería decir cuando encontré a Brittany y Asiatica caminando hacia nosotros. Los nudos en mi estómago se expandieron, dejándome saber cuan efectivamente atados se encontraban. Jesús, le pertenecía a esta chica por completo, y ella probablemente no tenía ni idea.

Calor corrió a través de mi piel. El impulso de ir hacia ella me llenó, y tomó todo lo que tenía en mí para solo no… ir. Pero Mike golpeó —con fuerza— mi brazo, haciéndome tropezar y apartar mi mirada de ella.


Le fruncí el ceño, pero solamente me murmuró tres palabras, las cuales parecieron ser: Deja de mirar.

Mierda, estuve mirando a Brittany en frente de su hermano, y me excité, incapaz de olvidar la noche de ayer, o la noche anterior a esa, o cada jodido viernes antes de esa.

—Oye, niña —le gritó Ryder cuando la notó—. ¿Lista para ir a casa? Marley dijo que haría lasaña para la cena.

—Umm. —La seducción involuntaria en la voz de Brittany casi me puso bizca. Evité mirarla directamente, pero podía decir que, mirándola por el rabillo del ojo, se frotaba el vientre.—. Podía morir obesa a cuenta de la lasaña de Marley.

Y yo podía morir obesa y feliz a cuenta de sus pequeños gemidos. Sin embargo, la mujer de Ryder realmente hacía una buena lasaña. De hecho, si hubiera actuado como siempre, daría un paso al frente y haría lo que sea para obtener una invitación a la cena, o joder, rogaría por una y terminaría invitándome yo sola ya sea que Ryder dijera que sí o que no. Pero presentía que si abría mi boca justo allí, diría la primera cosa en mi cabeza, lo que sería decirle a Brittany lo bien que se ve, o preguntarle si la vería de nuevo… a solas, en mi habitación. Por lo que mantuve mi boca firmemente cerrada y mi intención la puse en un jodido árbol frente a nosotros mientras los cuatro miembros del grupo hablaron unos minutos antes de que Ryder echara su brazo alrededor del hombro de su hermana, despidiéndose de nosotros y yéndose junto a ella.

Pasó frente a mí para irse, así que, no pude soportarlo. Tan pronto como pasó, moví el brazo que estuvo colgando a mi lado y lo extendí para que la parte de atrás de nuestros dedos se rozaran. Mantuve mi atención en Ryder, asegurándome que no viera nada de esto. Brittany respondió agitando sus dedos con los míos por lo que se entrelazaron por una fracción de segundo antes de que se apartara y se fuera.

Me quedé mirándola, pulverizada. Estuvo jodidamente aquí, ¿y la única cosa que logré hacer fue rozar mi mano contra la suya? No estaba jodidamente bien. Eso apestó. En grande. Girándome, nerviosa y cascarrabias, cuando encontré a ambos, Asiatica y Mike, observándome abiertamente, y con severidad. Mierda. Me olvidé de ellos.

Mike levantó su ceja en decepción.

—¿En serio? ¿Crees que podrías ser más obvia?

Parpadeé, confundida pero preocupada de que él pudiera sospechar.

—¿Uh?

—Harás que te atrapen si sigues mirándola de esa forma. ¿Y qué fue esa cosa con la mano? Ryder va a averiguar que ella es la Visitante Nocturna si te atrapa a escondidas en una mierda como esa.

Mi boca se abrió mientras lo miré, incapaz de decir algo. Pero, sí… atónita.

—Tú… ¿sabess? —Finalmente encontré las palabras para decir. Miré de él a una Asiatica ruborizada y encogida de culpa. Bueno, mierda. Ambos sabían—. ¿Por cuánto tiempo lo han sabido?

Mike suspiró y se frotó un lugar en el centro de la frente.

—Desde el domingo —admitió.

De nuevo, solo podía mirar. Incapaz de creerle, miré a su mujer para confirmarlo. Tragó saliva y asintió.

—¿Qué demonios? —exploté—. ¿Cómo pudieron saberlo antes que yo?

Asiatica se movió más cerca de Mike y comenzó a retorcerse las manos mientras confesó

—: Brittany. Ella, eh, confió en mí.

—Bueno… joder.

Puse mis manos en las caderas y miré el cielo donde las nubes formaban formas extrañas flotando sobre mi cabeza. Por un instante, me transporté a mi niñez donde mi hermana y yo yaceríamos sobre nuestras espaldas en el suelo y pensaríamos en imágenes sucias que veríamos en las nubes. Sí, me encontraba bastante preocupada que casi me conformé con sus recuerdos en lugar de lidiar con mis dos compañeros de habitación sabelotodo. Pero mierda, el dolor que vino con esos recuerdos me persiguió hasta el presente.

Negué con mi cabeza y le di una mirada feroz a Mike.

—¿Y nunca pensante en decirme quien se escabullía a mi habitación? Jesús, hombre.

Traicioné a Ryder, y no tuve ni idea. Sin embargo, decirlo así se sentía como una mentira, porque de acuerdo, tuve una idea, pero no lo sabía. ¿Lo supe? Mierda. El sabor repentino de la bilis en la parte posterior de mi garganta me hizo tragar saliva.

—Ya había sucedido para cuando me enteré —me dijo Mike—. ¿Qué hubiera ganado con decirte?

¿Hablaba jodidamente en serio?

—Me habría impedido hacerlo de nuevo, tal vez.

—¿Segura? —Levantó una ceja—. Lo sabes ahora, y no va… a evitarte que vayas por más, ¿o no?

—Cállate. —Le fruncí el ceño, tanto a él como a su mujer—. Ya es demasiado tarde. Ya hemos… —Mierda, no sabía que ya habíamos hecho. Pero no existía manera en la que podríamos solo… detenerlo, solo porque era malo mantenerlo a escondidas de Ryder. Ya pasamos el punto demasiados besos y orgasmos atrás. Ya nos establecimos y apuntamos directamente hacia nuestro choque con el destino.


—¿Recuerdas cuando Ryder pensó que yo hacía algo con Brittany y vino a patearme el trasero? —preguntó Mike de la nada, con su voz suave y casi disculpándose.

Resoplé.

—¿Cómo lo puedo olvidar? —Me demostró que Ryder nunca pensaría que era lo suficiente para ella si ni siquiera pensaba que mi perfecto compañero de habitación era digno de ella.

—Sí, bueno, luego se disculpó por haber exagerado, dijo que no era porque pensaba que no era lo suficiente para ella, sino porque pensó que andaba con ella a escondidas. Dijo que alguien más le hizo eso a ella, la trató como si no fuera el tipo de chica a la que llevas a una cita en público, y Ryder creía que se merecía algo mejor que eso. Se enojó porque pensó que la mantenía como un secreto.

Auch.

La vergüenza se abalanzó sobre mí con una venganza. Mi compañero de habitación se encontraba allí diciéndome que no era mejor que el hijo de puta de la ciudad natal de Brittany, que la utilizó, la dejó embarazada y sola, y tuve que estar de acuerdo con él.

—Bueno, ella sí se merece algo mejor que ser el secreto de alguien —dije, con la voz ronca de arrepentimiento. Pero mierda, siseé—: ¿Por qué no me dijiste antes de esta conversación?

—¿Hubiera hecho alguna diferencia?

Me encogí de hombros.

—No lo sé. Tal vez. —Pero era demasiado jodidamente tarde. Si le decía ahora, pensaría que estuve yendo a escondidas con ella, porque sí estuve haciéndolo.
Mal… di… ción.

Me froté las manos temblorosas sobre mi cara.

—No importa. Como dije, es demasiado tarde. Muchas gracias por tu jodida ayuda.

Caminé lejos de ellos en un manojo de nervios. Fue entonces cuando me di cuenta plenamente de lo mal que esto iba a terminar. Y comencé a entrar en panico. Sé lo que piensas. ¿Por qué simplemente no corto los lazos con ella si me encuentro tan preocupada por Ryder? Bueno, ¿por qué no le preguntan a un fumador porque no deja de fumar, a un alcohólico porque no deja de beber, a un amante a la lectura porque no deja de leer? Y jódete por pensar que una adicción era remotamente fácil de dejar. Yo era adicta a esta chica. Y no me encontraba ni cerca de renunciar a ella.

Y así comenzó la verdadera confusión. Así que, apuñalar a mi mejor amigo en la espalda era horrible, pero al final tener a Brittany, después de meses deseándola… era el maldito cielo.

En el día seis de nuestra semana de trato, apoyó su mejilla contra mi hombro, presionó sus pechos húmedos a mi lado y comenzó a trazar patrones en mis pechos antes de decir

—: Así que, mañana es nuestra última noche juntas, ¿eh?


Mis cejas se fruncieron. Ni siquiera quería pensar en ello; tomé su mano y me enfoqué en entrelazar nuestros dedos.

—No —dije lentamente—. Creo que tus cálculos están equivocados. Todavía tenemos, como, cuadro o cinco días más.

—Sí —murmuró por fin—. Claro, creo que tienes razón.

Y eso fue todo.  Al día siguiente, llegó nuestro tiempo límite. El día después de ese, pasó. Seguí buscando a mi Visitante Nocturna junto a la acera a una cuadra de su casa malditamente cerca cada noche y luego la dejaba en unas cuantas horas. Y seguí haciendo cosas indecibles y traviesas con ella. Y sí, amaba cada segundo de ello. Pero ella también lo amaba.

Por lo que, no en el octavo día —infiernos, ni siquiera en el duodécimo día— alguna de nosotras mencionó que pasamos nuestro tiempo límite. Me encuentro bastante segura que a ninguna le importaba que hubiéramos roto las reglas. En esas pocas semanas, nada importaba más que la próxima vez que estaría dentro de ella. Ni siquiera el hecho de que traicionaba completamente a mi mejor amigo en el mundo.

Sin embargo, aún odiaba cuando ella sacaba su nombre, especialmente cuando nos hallábamos envueltas y relajadas cerca del coma después de una ronda muy vigorosa de sexo.

—¿Es inmaduro de mi parte ocultarle esto a Ryder? —preguntó, su mejilla descansando en mi brazo y su perfecto culo escondido en mi regazo mientras mis brazos permanecían a su alrededor.

Un tic se formó en mi mentón, pero no lo vio, por lo que me encogí de hombros.

—Todavía somos jóvenes. ¿No se nos permite ser un poco inmaduras?

Suspiró. Odiaba ese suspiro porque me decía que mantener esto oculto le molestaba tanto como a mí.

—Sé que odias mentirle, pero yo… quiero esperar para decirle, si eso te parece bien. Esto es solo…

—Nada de su jodida incumbencia —gruñí, irritada porque él fuera un problema.

—Bueno, eso y… es nuevo y divertido, y él lo convertirá todo en…

—Créeme. —Acaricié su cadera para relajarla—. No me encuentro muy Emocionada con la idea de que mi mejor amigo se ponga como un papá desaprobador conmigo. Y sé que lo hará. NO me importa esperar. Tal vez si me ve sentar cabeza por un tiempo y sin perseguir a cada mujer que se cruza en mi camino, se hará más… abierto ante la idea.

No lo haría. Ella seguro también sabía esto. Ryder se ha embriagado demasiadas veces conmigo, me ha visto engancharme con un sin número de mujeres, infiernos, compartió mujeres conmigo tantas veces como para alguna vez dejarme seguir a alguien que le importa.

—Sí.

Brittany dejó escapar un suspiro y me envió una sonrisa cegadora, haciéndome saber que dije lo correcto.

—. Tal vez un poco de tiempo lo ayudará a… adaptarse a la idea.

Su sonrisa me hizo cosas, por lo que la hice rodar hasta que quedó sobre su estómago. Necesitando distraerla de la tristeza, la culpa y el malestar que siguió a la conversación sobre “Ryder”, froté su espalda y besé un camino por su espina dorsal. Una sonrisa iluminó mi rostro cuando me dio un suspiro de ensueño.


—Maldita sea, me encanta tu boca y manos sobre mí.

Su voz era lánguida, todavía ronca, por lo que me incliné para susurrarle al oído

—: Y a mí me encanta tu voz después del sexo. Solo escucharla me dan ganas de…

En lugar de describir mis fantasías, presioné mis caderas contra su perfecto culo desnudo y froté mi creciente polla contra sus dulces glúteos.
Contuvo el aliento y arqueó la espalda.

—¿De nuevo? ¿Tan pronto?

—¿Contigo? Siempre.

Luego de satisfacerme, tomé una de sus piernas y la moví del medio para poder meterme entre sus muslos.

—. Discúlpeme. Perdóneme, señorita. Solo necesito llegar aquí. Gracias.

Se rió a la vez que me deslicé en ella desde atrás. Y entonces…

—Oh — jadeó sorprendida—. Guau. Me encanta cuán llena me haces sentir, cuán perfectamente te deslizas adentro y afuera, cuán cálidos y estimulantes son tus dedos cuando ahuecan mis pechos y… sí. Eso.

Sonreí mientras pellizqué ligeramente sus pechos. Se arqueó y gimió, necesitada.

—Oh Dios. Santana.

Quería decirle que me encantaba cuando dijo mi nombre de esa manera.
Pero solo suspiré.

—Lo sé, ¿verdad? Soy bastante buena en esto.

Otra carcajada brotó de ella.

—Y tan modesta también.

—Modesta, muy modesta. —Rodé sobre mi espalda para que de esa manera quedara sobre mí pero mirando hacia el otro lado. El nuevo ángulo expuesto la hizo jadear, pero me aproveché de ello ahuecando su pecho en una mano y su clítoris con la otra—. ¿Quién quiere modestia cuando se puede tener el mejor sexo de tu vida?

—No… no yo, creo —jadeó, girando su rostro hacia un lado para que nuestras mejillas se rozaran—. Yo… uuuuuhhhh.

Reduje el movimiento de mis dedos, realmente llegando a la alegría del momento.

—¿Qué decías? —pregunté a la vez que mordisqueé el lóbulo de su oreja.

—Ay, cállate.

Jadeando y agotada sobre mí, sujetó mi cadera y enterró sus dedos en mi carne.

—. Solo termínalo ya.

Disminuyendo el progreso de mis dedos todavía más, apliqué más presión en los labios de su coño.

—¿No ha escuchado de la paciencia, señorita Pierce?

—Maldita seas —murmuró. Y luego arqueó su espalda, presionando su mejilla con la mía, y levantó sus caderas antes de bajar en mí y enviar una sacudida eléctrica a través de mi polla. Pero la niña no había terminado. Apretó sus músculos internos en el mismo momento que extendió una mano hacia atrás y agarró dos puñados de mi cabello. Y santo infierno, así que tal vez me gustaba que tiraran de mi cabello también.

—No es justo —gruñí y me vine, incapaz de detener el orgasmo que me agarró de las pelotas.

Brittany se rió mientras me corría dentro de ella. Y entonces gritó, siguiéndome en el olvido.

Si llegábamos a una segunda ronda en una sola noche, por lo general la llevaba a casa justo después, porque si no, sabíamos que nos dormiríamos y accidentalmente pasaríamos toda la noche juntas.

Pero ninguna de las dos se movió todavía. Incluso yo estaba demasiado cansada para pasar mi mano sobre su cuerpo como siempre me gustaba hacer. Es como si simplemente nos hubiésemos tumbado allí, débiles contra la otra.

No quería que el momento llegara al final, aunque sabía que tendríamos que irnos pronto.

La peor parte de cada noche era llevarla a casa de nuevo.

—Estoy pensando en empezar con píldoras anticonceptivas —dijo de la nada.

Cada músculo de mi cuerpo se tensó. Sabía que ella sentía mi reacción.

Pero mierda. Esta fue la primera referencia a un futuro entre nosotras que mencionó. Esto significaba que en realidad deseaba un futuro entre nosotras. La idea me asustaba tanto como me emocionaba. Yo había evitado las relaciones durante cuatro años por una razón, pero aquí me encontraba lista para sumergirme en la relación más peligrosa sin siquiera pestañear. Yo no era así, y esa fue la parte aterradora.

Pero, Dios, un futuro con Brittany. Esa idea me causaba felicidad pura. Me aclaré la garganta y puse toda la naturalidad que poseía en mi voz.

—Suena bien para mí.

—Bien —repitió.

No contesté, un poco mareada por lo que acababa de suceder. Acabábamos de hacer un acuerdo. Ahora éramos una pareja. Unos pocos minutos de silencio llenaron la habitación. Yo me sentía demasiado aterrorizada para decir cualquier cosa, incluso para ofrecerme a llevarla a casa.

Brittany inhaló y preguntó

—: ¿Cómo está progresando tu portfolio y la escritura del currículum?

Lista para hablar de cualquier cosa, menos de nuestro nuevo estado civil, me senté y empecé a salir de la cama.

—Te voy a mostrar si quieres verlo.

—Claro.

Mientras yo recogía la bolsa llena de mierda que reuní con mi portfolio y el material del currículum, ella se sentó desnuda y cruzó las piernas, esperando ansiosamente a que le mostrara lo que tenía. Hice una pausa, sorprendida por lo bien que se veía sentada de esa manera, puritana y a la vez traviesa. Tenerla aquí, desnuda en mi cama, era un sueño húmedo hecho realidad. Sacudiendo la cabeza para liberarme de tales pensamientos, le pasé mis cosas y me senté sobre el colchón a su lado.

—Éste es mi portfolio. —Se lo entregué—. Aquí está la lista de los lugares que buscan nuevos socios. Este es el currículum que sigo borrando y empezando de nuevo. Y este…

Ella levantó la vista de la mierda que acumulé en sus brazos.

—¿Así que todavía no has aplicado a ninguno de estos lugares? —Sacó las carpetas llenas de ofertas de trabajo.


Negué con la cabeza. Por supuesto que no había aplicado. Me moría de miedo de crecer y encontrar un trabajo de verdad. Me gustaba mi vida tal como era. Me sustentaba sola y me encontraba rodeada de mis amigos, y Brittany estaba en mi cama ahora. Si hallaba un buen trabajo, lo más probable es que tuviera que mudarme, y yo no quería dejar esto todavía, no cuando me sentía tan satisfecha aquí y más feliz que nunca.

—Mi currículum es una mierda —le dije en su lugar, utilizando esa excusa—. No puedo enviarlo así.

Brittany se mordió el labio mientras lo miraba por encima.

—Sabes… — dijo. Pensé que iba a ofrecerse a leerlo para mí, pero me sorprendió cuando dijo—: Marley acaba de repasar su propio currículum cuando solicitó ese puesto en la escuela secundaria. Estoy segura de que estaría encantada de ayudarte a hacer brillar el tuyo.


Ni siquiera había pensado en recurrir a ella, de todas las personas, en busca de ayuda. Por lo general, evitaba a toda costa a la esposa de Ryder. No porque no me gustara. Ella parecía bastante agradable, y hacía increíblemente feliz a mi mejor amigo. Pero era difícil no pensar en ella como mi profesora en lugar de la esposa de mi amigo, porque eso es lo que había sido la primera vez que la vi. Además, más o menos la insulté una noche cuando Ryder y ella habían estado saliendo, o en realidad, cuando tuvieron una pequeña separación. Pero ella me utilizó para mantenerlo alejado y que no quedara envuelto en un
escándalo sucio de un romance estudiante-profesora. Trató de protegerlo, seguro, pero no me había gustado ser arrastrada en medio de cualquier cosa que implicara molestarlo.


Y a pesar de que todos superamos eso y todo salió milagrosamente bien para ellos, todavía no me había disculpado por  gritarle esa noche... u otras cosas que hice que no fueron muy respetuosas para con ella. Eché un vistazo a Brittany y arrugué la cara, haciéndole saber lo dudosa que me sentía de su idea.

—No lo sé. ¿Crees que estaría dispuesta a ayudarme?

Se echó a reír.

—Um... es Marley. La arraigada profesora de inglés. Ella vive para este tipo de cosas.

—Bueno, está bien. Supongo que... le preguntaré, entonces.

Brittany se iluminó con la aprobación y la besé en la nariz. Luego volvió su atención a la lista de puestos de trabajo.

—Vaya, seguramente hay un montón de oportunidades para ti... —Su mirada se congeló en un detalle—. Y seguro que están muy lejos.

Cuando se colocó un mechón de pelo detrás del oído —su jugueteo nervioso con el pelo— supe que no le gustaba el aspecto de la distancia. Quería tranquilizarla y decirle que nunca me iría si ella no quería que me vaya. Pero mierda, existía oficialmente un “nosotras” desde hace dos minutos.

Probablemente era un poco prematuro para hacer tales promesas.

—Por la forma en que marcaste este, puedo decir que es tu favorito. —Se volvió para mostrarme de qué trabajo hablaba. El que yo había rodeado cinco veces y subrayado. El que se encuentra en Lake Tahoe. Cuando sus dedos fueron a su pelo otra vez, apreté los dientes.

—Sí —le dije. Sonaba como si hubiera un montón de grava en mi garganta—. Tiene los mejores salarios y beneficios, y es exactamente el tipo de trabajo que quiero hacer.

Brittany asintió.

—Entonces debes aplicar allí.

—Todavía no sé lo que voy a hacer. —Me quedé mirando a la hoja que empezó a temblar ligeramente en su mano.

Resopló como si mi indecisión fuera ridícula.

—Debieras. Es decir, parece la oportunidad de tu vida.

Cuando levantó la mano a su pelo por tercera vez, no pude soportarlo. Cogí su muñeca para evitar que tocara un solo rizo. Entonces me llevé los dedos a la boca y les di un beso. Sus ojos azules parecían llorosos cuando me miró.

—No sé lo que voy a hacer —repetí.

Pero sí sabía lo que no iba a hacer. No iba a dejar que se estresara por esto.

—Es tarde. Debería llevarte a tu casa.

Ella gimió y dejó caer el ejemplar de mi currículum en su regazo.

—No me gusta la parte de nuestras noches en la que vamos a casa.

—A mí tampoco.

Besé su cabello y quité lentamente mi carpeta de su regazo-

—. Yo no tengo que trabajar mañana por la noche. ¿Y si le dices a Ryder que vas a hacer algo con Asiatica y vienes a verme?

Tarareó y se hundió en mí antes de decir

—: Estoy trabajando hasta las nueve.

Gruñí de nuevo. Trabajo, escuela, hermanos. Estaba cansada de todo lo que se interponía constantemente entre nosotras. Mordisqueé su oreja, luego trasladé mi boca hasta su cuello.

—Entonces dile que Asiatica te va a recoger desde el trabajo, y te recojo yo.

Su cabeza cayó hacia atrás mientras me deleitaba en su cuello. Con un gemido, ella cedió.

—Está bien.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por micky morales el Mar Nov 15, 2016 6:48 pm

son cosas mias o este es el inicio de una relacion "?????????
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: PERFECTA (GP) Epilogo

Mensaje por JVM el Miér Nov 16, 2016 12:42 am

Jajajaja pues su semana se hizo interminable, y lo suyo va convirtiéndose en lago serio aunque no le pongan nombre.... El que Britt utilice ahora pastilla para cuidarse es un gran paso que hizo feliz a San por lo que conlleva, futuro.
Esperó que ya puedan dormir juntas y pasar toda una noche completa sin preocuparse de que Britt tiene que irse.
Y bueno esperó que a San ya no le toquen chicas toquetonas jajajajajajaj en el bar, porque ya esta fuera del mercado.
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