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si Fueras Mia

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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por JVM el Jue Nov 10, 2016 1:41 am

Creo que era exagerada la expulsión, esta loco el director!!
Y ahora la relación esta rara con Quinn, siendo la mejor amiga es complicado porque no tienes a quien recurrir, haber como siguen las cosas entre ellas, deben de aclarar lo que sucedió...
La sra. Pierce y Santana... Que historia habrá??
Y esperó que haya beso entre San y Britt... Esta vez nada de vómito sino todo lo contrario!! Espero nadie las interrumpa!!
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por micky morales el Jue Nov 10, 2016 7:28 am

secretos, secretos, es lo que hay entre la detective y la profesora, que le pasa a quinn, que fastidio!!!!!
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por idiveth el Jue Nov 10, 2016 9:28 pm

Capitulo 8: Es sólo una amiga.

Estábamos a un movimiento de vencer la distancia entre nuestros labios, a segundo de que yo cayera por el borde de su mirada, a un suspiiro de perder el control...

Ya no tenía el dominio de mis propios pensamientos, ni de mi cuerpo, ni de nada en absoluto, yo era un jodido titere cuyos hilos se enredaban entre sus dedos.

-¿Qué te pareció?- preguntó soltando mi mejilla y aprtándose un poco.

Su expresión no había cambiado y aun podía oler su perfume pero entendí que ya estaba muy lesjos. Y el frío de su distanciamiento me heló los huesos.

-Me ha gustado. Pero no conozco mucho de poesía así que no puedo darle una opinión inteligente- mi voz suena alterada, pero trato de controlarme.

-Lo sabrás, yo te voy a enseñar después de todo soy tu profesora- lo dijo acompañada por esa sonrisita suya que me ponía como un cubito de hielo en el infierno.

-La poesía no es mi fuerte, me cuesta mucho entenderla.

-No tienes que entenderla, tienes que sentirla, vivirla con tanta intensidad que al escuchar un verso tu piel entera ardera consumida por las pasiones del autor. 

Me quedé boquiabierta, mirándola como una idiota. Esta vez sus ojos no me torturaron, ni me encadenaron, en ese momento estar bajo su mirada se sintió como una suave caricia.

-Me gustaria experimentar eso- confieso.

-Ya veras que un día la vida misma te va a encarnar un poema tan hondo que sentirás que tu lo has escrito- murmuró poniéndose seria pero con la mirada iluminada- ¿Nos vamos a comer?.

Registŕe el libro para llevarmelo antes de salir. En el colegio sólo quedaban unos cuantos chicos jugando y una pareja despidiéndose acaloradamente lo cual me hizo recordar cuan cerca había estado de besar a mi profesora. El recuerdo coloreó mis mejillas. Realmente desearía tener poderes telepáticos y conocer loq ue ella pensaba con respecto al suceso.

Me abrió la puerta del auto y condujo en silencio hasta un pequeño restaurante bastante rustico a unos 15 minutos. El sitio estaba lleno de gente pero fuimos recibidas por una chica pelirroja de ojos azules que le dio un fuerte abrazo y un sonoro beso en la mejilla a mi maestra de literatura y no tardó más de dos minutos en prepararnos una mesa.

-San me encanta tener aquí.

Haló una silla para sentarse en nuestra mesa exageradamente cerca de mi acompañante.

-Es un gusto verte Dani- respondió muy seria.

-¿Cómo te ha ido?- preguntó mirándola como si no hubiera nada másinteresante en el mundo que la mujer morena frente a ella- Realmente me molesta que desaparezcas así como así.

-Mi madre enfermó, tuve que viajar.

En la pared estaba colgada la horrible pintura de una montaña que recibía más atención que yo en ese momento.

-Te he extrañado mucho guapa- comentó la mesera con ternura.

"Estúpida, ponte a trabajar y déjanos en paz" pensé dedicándole una mirada asesina de la que ella ni se percató.

Mi maestra se limitó a sonreírle.

-Podemos quedar cuando termine mi turno- insistió.

Tosí.

Ambas se giraron hacía mi.

-No sé si pueda...

Comentó la profesora Lopez mirando de nuevo a su amiguita.

-Entiendo si tienes otros planes- comentó la pelirroja tonta.

-Nada de eso, tengo mucho trabajo pero yo te llamo en un rato, vale- suspiró y de nuevo puso sus ojos en mi- Ahora queremos almorzar, si no te importa.

La chica se fue dejando tras ella un incómodo sielencio.

Miré el menú. No tenía hambre, ni ganas de hablar con la profesora, ni ganas de estar en un sitio rodeada de gente. Un horrible pensamiento cruzó mi mente diciéndome que Santana preferiría tener frente a ella a su amiga y no a su tonta alumna. Me sentía furiosa, de esa furia que sólo se va cuando rompes algo, por ejemplo: la bonita cara de la mesera.

-¿Qué vas a ordenar?.

La tonta regresó con su vocesita chillona y una risita estúpida en la cara.

-¿Brittany?.

Dudé.

-No tengo hambre- comenté mientras apretaba los puños- Sólo quiero un refresco.

La profesora me dedicó una mirada desaprobatoria e ignorando por completo lo que había dicho ella se otorgó el derecho de ordenar por las dos.

-No tengo hambre- dije de nuevo cuando la pelirroja se fue.

-Ya había escuchadoe eso- ella recargó los brazos sobre la mesa y se inclinó hacía mi- Brittany tu aceptaste almorzar conmigo, y ahora te niegas a comer... eso me hace pensar que te arrepientes de estar aquí.

-No- suelto de inmediato- Sólo que me siento un poco mal.

Suspiró y me miró fijamente. Concentré mi atención en el cuadro que adornaba la pared a sus espaldas.

-¿Pintas solo por hobby o es algo serio?.

Fue tan repentino el cambio de tema que yo miré a todos lados con la sensación de que la pregunta había sido formulada por alguien más.

-¿Qué?.

-¿Pintas sólo por hobby o es algo serio?- repite impaciente.

-De momento es solo un hobby, pero realmente creo que me gustaria hacerlo de manera profesional- me encogí de hombros- 

No quiero decidir eso aún; pero, ¿Cómo lo supo?.

-Ya te había comentado sobre mis habilidades en el campo de la grafología.

-Lo recuerdo y dijo que sabía mucho sobre mi...

-Así es.

La miro interrogante.

-¿Qué tan buena es?.

En ese momento se aparece la tal Dani con la comida, pero Santana la ignora.

-Eso me lo respondes tu, después de que hayas oído mis ibservaciones en tu escritura.

-Bien, impresióneme.

Ella me dedicó esa sonrisita que tanto me acaloraba.

-Eres más bien reservada, tienes problemas de confianza, y sólo cuentas con una amiga, para el resto de la gente adaptas una postura fría, no te interesan mas relaciones que las que ya tienes. Además sé que eres buena para los números y que por lo menos sabes tocar dos instrumentos: El bajo y la batería, si mis conocimientos no me fallan.

Me quedé boquiabierta. Ella continuó.

-No te gusta ver la tele ni disfrutas del cine como la mayoría, tu eres más bien una chica de caminar por el mundo con los auriculares puestos. Eres pésima con los idiomas, odias el deporte, detestas a los animales pero tienes una mascota y pese a que no la soportas fuiste tu quien la compró y eres tu la que se hace cargo por el simple hecho de que estarías sola en casa si no fuera por ese gato. ¿Cómo dijiste que se llamaba? ¿Volt? ¿Tunton?.

-Lord Tubbington- dije con un hilo de voz.

-Lord Tubbington- repite ella.

-No puede ser- susurro anonadada.

-¿Y? ¿Cuál es mi porcentaje de aciertos?.

-¿Está jugando conmigo?.

Ella arquea las cejas en un gesto de franca coqueteria.

-Si dices que soy un fraude demando a mi profesor.

-Acertó en todo.

-¿Qué me dices de tus habilidades musicales?.

-Fue una etapa de metalera durante mi adolescencia.

Ella me estudió con la mirada.

-No te imagino con perforaciones ni mechas rojas.

-Pero lso tuve- admiti.

Sonríe.

-Entonces soy realmente buena en grafología.

-¿Hay algo que no le haya dicho la forma de mi letra?.

-Si.

La miré interrogante.

-Tu numero de teléfono- dijo haciendo un gesto de frustración- Supongo que me dormí durante esa lección.

-Pues entonces tendrá que repetir el curso.

-No lo creo- y al decir esto sacó de su bolso un móvil idéntico al mío.

Revisé el bolsillo de mis jeans, no era un teléfono igual al mío. Era el mío.

-¿En qué momento...?.

-Es mi secreto- dijo mordiéndose el labio.

Cerré los ojos intentando hacer memoria. El teléfono lo guardaba siempre en mis pantalones y no había forma de que ella llegara ahí, excepto por... me ruboricé.

-En la biblioteca.

Ni siquiera había sentido sus manos en esa parte de mi cuerpo.

Recuperé mi celular.

-¿Consiguió desbloquearlo?.

-Por supuesto.

-¿Me dirá como o es un secreto?.

-Si te lo diré, pero luego. Quiero dejar una convrsación pendiente.

-Tenemos tiempo para conversar ahora.

Ella niega y me sonríe.

Es tan raro verla sonreír de esa manera después de que había estado haciéndole la vida cuadritos en clases.

-Tienes muchos problemas como para llegar tarde a casa, creo que te espera una larga conversación con tus padres.
Instintivamente comienzo a tomar refresco para pensar que me toca decir. ¿Sabrá lo que ocurrió con Quinn en el baño? Por supuesto que tenía que saberlo, toda la puta escuela se había enterado.

-No hay mucho que hablar... fue un chisme es todo.

Ella me mira de una forma que no me gusta para nada. Es obvio que no me cree.

-Un chisme bastante sólido si me lo preguntas. Ralmente me sorprende que el director no las hubiese echado a puntapiés del colegio.

Estaba casi segura de que mi padre fue la razón por la que no lo hizo.

-No tenía pruebas.

-No hacen falta pruebas cuando los hechos te acusan.

Me resultaba increible lo voluble que era el estado de ánimo de mi profesora. Hablábamos de mi etapa metalera y de un rato a otro ya me estaba juzgando por el chisme que recorria los pasillos del colegio. No sé si era bueno o malo pero resultaba evidente que no se andaba por las ramas, ella creía ciegamente en los rumores sobre mi y no se molestaba en disimularlo.

-Y había bastante hechos en mi contra- me atrevo a decirle- De alguna forma lo que ocurrió en la mañana también llegó a oídos del director.

-Yo se lo dije- declaró sin inmutarse- No me pareció adecuado su comportamiento con la señorita Fabray, creo que para cada cosa hay un lugar y en una institución de aprendizaje no caben noviazgos de motel.

¿Qué diablos estaba queriendo decir y por qué me dolían tanto sus palabras? Tuve el impulso de gritarle, de abofetearla, de soltarle que era una metida chismosa, pesada, odiosa... pero de todo había algo que me importaba más.

-No estaba besando a Quinn, es mi mejor amiga pero solo eso- le digo, porque realmente es lo único que quiero decirle- 
Jamás la he besado, no tengo ningún romance con ella... ni lo tendré.

Mi profesora me escudriña con la mirada por un largo rato.

-¿No te van las mujeres?.

-No me va la señorita Fabray.

Le respondo sin pestañear, sin ruborizarme, sin bajar la vista. Tengo medidas mis palabras y el sentido de mi oración. Por primera vez es ella quien desvia la mirada.

Vaya, lo ha pillado a la primera. Es tarde para arrepentirme.
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por 3:) el Jue Nov 10, 2016 10:42 pm

mmmmm san como grafologa si lo es da miedo jajajaj
bueno ya quedaron las cosas claras no ahi nada con quinn y san con dani???
a ver que pasa con la charla.de los padres de britt???
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por JVM el Vie Nov 11, 2016 1:24 am

Jajajajaja hasta que Britt hizo que San bajara la mirada!
Poco a poco van quedando las cosas claras, es obvio que San tuvo sus queberes con Daño y aún falta la platica entre Q y Britt...... Y sobretodo con los papás, haber como le va!
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por idiveth el Dom Nov 13, 2016 11:46 pm

Capitulo 9: Necesito de ti.

No puedo mover mi cuerpo, o más bien no quiero. Siento que estoy en una nube demasiado alta como para arriesgarme a caer. Tengo miedo pero también estoy feliz, las razones de nuestra propia existencia son demasiado ridiculas para ser tomadas en serio y contra todo pronóstico aquí estamos, flotando en un universo sin fin.

Paso el resto de la tarde suspirándole a mi vacía habitación, recordando el almuerzo junto a mi profesora, recordando sus gestos, su sonrisa, su mirada... Dios, es demasiado perfecta para ser real.

Y saldría esa noche, no quiero ni pensar en que plan, con la estúpida meserita de pacotilla. Mis pensamientos comenzaron a dirigirse por un camino que me trastornaba.

Como mi único escudo busqué mis auriculares y dejé que las canciones me envolvoeran, era imposible que la profesora saliera de mi mente, pero al menos me deshice de su amiguita.

Cerré los ojos, escuché dos álbumes enteros de Melendi antes de que se abriera la puerta de mi habitación con la fuerza de un tornado.

-... Tengo un buen rato llamándote- alcancé a escuchar su reprimenda mientras me quitaba los audifonos.

-Perdón yo...

Ella se sentó en la cama a mi lado.

-Necesito saber que pasa con Quinn.

Vaya, otra que no se andaba por las ramas.

-Nada mamá. Ya lo dije en la oficina del director, yo no la besé.

Ella suspira tratando de apaciguarse.

-No hay nada malo si lo hiciste...

-No la besé.

-Confía en mi...

-No mejor tu confía en mi, no la besé... ella y yo... somos amigas, nada más. No me interesa de otra forma.

-Bien, te voy a creer, solo quiero que sepas que tu padre y yo te apoyamos, incondicionalmente en cualquier cosa. Vamos 
Britt, tú puedes contarme lo que quieras...

Una fugaz visión de Santana Lopez me nubla la vista.

-Ya lo sé mamá.

Ella no se va, me mira en silencio, hay algo en su forma de verme que no me gusta para nada.

-¿Qué tienes?- se decide a preguntar.

-Nada- respondo rápido.

Se levanta y comienza a caminar por mi habitación, ni siquiera pone mala cara al ver manchas de pintura sobre la alfombra, por lo que concluyo que está buscando algo, algo que le diga lo que yo me niego a confesarle.

Contempla la pintura sin terminar.

-Llevas mucho tiempo con este ¿No?.

Asiento.

-Casi no he tenido tiempo de pintar... ya sabes, muchas tareas.

-La profesora de literatura. lo dice como si esa fuera la explicación a los problemas del mundo entero.

Asiento y recuerdo ele xtraño encuentro en el colegio.

-¿Ya la conocías?- pregunto casi sin pensar.

Ella continúa mirando el cuadro, como sino me hubiese escuchado. Estoy a punto de formularle la misma pregunta cuando me responde.

-No.

Hay tantas cosas dichas en ese "No" que me pongo nerviosa. ¿De dónde conoce a mi profesora? Y ¿Por qué lo niega?.

-Hace rato me dio la impresión de que no era la primera vez que se veían.

Ella se gira hacia mi.

-La gente se pone nerviosa cuando ve a un policía, y más los criminales...

¿Qué estaba tratando de decirme? De cualquier forma la que menos me parecía Santana Lopez era nerviosa, más bien las dos se miraban con el mismo nivel de intenso odio.

Cada evz que conversaba con alguien sobre mi profesora de literatura surgían nuevas dudas. Esa mujer era un completo misterio.

-Recuerda lo ue dijo el director... no más escenitas de esas con nadie. Ya hablaré personalmente con Quinn para que se ande con cuidado.

Iba a salir de la habitación cuando me atreví a preguntarle.

-¿Qué pasa si resulta que me gustan las chicas?- las palabras salieron atropelladas.

Pero ella lo entendió y volvió sobre sus pasos para sentarse de nuevo junto a mi.

-¿Quieres hablar de alguien en particular?.

Bajé la vista avergonzada, tal vez era demasiado pronto para formular esa pregunta, pensándolo bien ni yo misma sabia lo que quería.

Me encojo de hombros.

-Sólo pregunto.

Ella suspira.

-Britt, si tuvieras una relación con una chica a tu padre y yo tendríamos exactamente el mismo conflicto que si fuera un chico- me toma de la mano- No estamos preparados para verte con alguien. Sea hombre o mujer. Pero tu felicidad siempre va a estar por encima de todos nuestros prejuicios.

Tengo el impulso de volver a dirigir la conversación hacía Santana Lopez. Me invade la necesidad de saber más sobre ella, durante todo el almuerzo habíamos hablado de mi, como la vez anterior. Pero insistir con mi profesora encendería los focos rojos en mi madre, después de todo era detective, tenía un sexto sentido que la hacia atar cabos con suma facilidad.

Se despidió plantándome un beso y de nuevo volvía fijar la vista en el techo, me sentí flotar hasta muy tarde en la madrugada cuando el sueño me atrapó, al día siguiente, sin embargo fui la primera en despertar, y no tenía una pizca de hambre.
quería ir lo antes posible al colegio pero la idea de reportarme enderma también me tentaba. ¿Cómo reaccionaría Santana Lopez al verme? Ayer evidentemente había quedado en shock cuando le dije que no me interesaba Quinn con una mirada bastante significante, ni siquiera sé por qué lo hice, me sentía envalentonada, ella hablaba sin tapujos y quise, por un instante, ser igual de directa, pero el tema no fue el más indicado ¿Cómo tenía que reaccionar yo al verla? ¿Fingir que nada paso para que sus pensamientos sobre mi y mi declaración perdieran fuerzas? ¿Acaso eso quería? ¿Retroceder? ¿Volver al principio?.

De nuevo sentía nauseas.

Miedo, cariño, ansiedad, deseo, rencor... yo era un manojo de emociones incontrolables que irremediablemente terminaban posándose sobre mi profesora de literatura.

Pero fue ella la que fingió que nada había pasado, durante su clase estuvo igual de fría y calculadora, apenas y me miraba lo necesario para hacerme preguntas, como si fuera cualquiera dentro de ese salón y no pude evitar cuestionarme ¿A cuantas chicas de mi clase ya se ha llevado a almorzar? El estómago se me encogió y apreté los puños, inexplicablemente rabiosa.

Cuando la clase finalizó fui la primera en salir. No esperé a nadie, a grandes zancadas me dirigí al baño y una vez adentro golpee la pared con fuerza. Iba a estallar, de pronto sentía que mi vida entera estaba de cabeza por cuestiones que se escapaban de mi entendimiento.

¿Qué estas haciendo conmigo Santana Lopez?.

Una chica de primero se acercó a lavarse las manos y me miró de reojo con cierto temor, como si fuera una cucaracha parlanchina que había salido de las cañerias.

Genial, ahora sería la lesbiana loca del colegio.

Bufé malhumorada al pasar por su lado y volví sobre mis pasos hasta quedar frente a la puerta de literatura.

Golpeé con los nudillos antes de ponerme a pensar que estaba haciendo ahí.

"Solo quiero verla" me dije interiormente. "Saber que ayer almorcé con ella... que no fue un sueño. Quiero que me mire".

Pero adentro nadie respondió, había notado antes que cuando lee se queda ensimismada, como si el libro se la hubiese tragado.

Llame con mas fuerza, de nuevo sin resultados.

Respirando profundo empujé la puerta y timidamente me asomé al interior. No estaba ahí.

Sin medir mis acciones entré al salón cerrando la puerta tras de mi. Caminé directo al escritorio.

Alli estaba ese libro que tanto leia.

Lo tomé entre mis manos y me senté en su silla. Era bastante comoda y tenía su aroma, respiré profundo y cerré los ojos dejando que la sensación de su cercanía creciera.

Me estaba convirtiendo en una desquiciada fetichista.

-¿Qué estás haciendo conmigo Santana Lopez?.

Repentinamente la puerta se abrió, me levanté como impulsada por una descarga eléctrica, pero ella me vio, aunque solo de reojo. Estaba más atenta al director que era quien había abierto sin dejar de mirarla mientras le gritaba.

-¡...creí que eras más lista!

Me alejé temblorosa del escritorio sin perderme detalle.

El director no se había dado cuenta que yo estaba ahí y mi profesora lo miraba impasible.

-Discutí con toda la junta para tenerte aquí- siguió gritando con un pie adentro del saalón y otro en el pasillo.

 La profesora de literatura arqueó las cejas y clavó sus ojos en mi. El director siguió la ruta de su mirada y de pronto ambos me dedicaron su total atención. Yo estaba de pie en medio del salón con la boca ligeramente abierta, temblando de pies a cabeza y mirándolos comouna idiota.

-¿Señorita Pierce que demonios hace aquí?.

Ahora yo era el blanco de su furia.

-Yo estaba...- mi mente no funcionaba del todo bien- Estaba bucando... un libro... yo creí que lo había dejado aquí, pero no 
está por ningún lado...

La profesora Lopez caminó despacio hasta su escritorio menteniéndose totalmente inexpresiva.

-Le envié su libro con la señorita Fabray- comentó sin mirarme mientras se sentaba en el lugar que yo había usurpado dos segundos atrás.

-Entonces iré a... a buscarla... a Quinn.

No podía creerlo. Santana Lopez me había seguido la mentira.

Pasé junto al director que me obsequió su peor mirada y cerré la puerta detrás de mi.

Me recargué en la pared y respiré profundo varias veces. Últimamente yo era una imprudencia tras otra. Estaba a punto de marcharme cuando la voz ronca del director se volvió a escuchar.

-De eso estoy hablando... Bo soy un hombre de segundas oportunidades y tú no te merecía ni la primera...

Hubo un silencio. Supuse que la profesora estaba hablando, pero como ella no se encontraba exaltada su voz me resultaba inaudible.

-Es hija de policías...

Mi corazón volvió a latir acelerado ¿Hablaban de mi?.

De nuevo el silencio que indicaba que ella estaba hablando.

-Te traen entre ceja y ceja. Un sólo movimiento estúpido de tu parte y nada te salva. Estás en la cuerda floja, desde que se supo lo de...

-Podemos hablar después- la escuché decir- Cualquiera podría estar cotilleando detrás de la puerta...

Salí corriendo del pasillo sin pensármelo dos veces. ¿Sabia que yo estaba ahí o lo dijo al azar? Cada día eran muchas preguntas sobre Santana Lopez y cada vez estaba más lejos de responder al menos  una. ¿Hablaba de mi? ¿De mis padres?.

Necesitaba pensar, al menos todos estaban muy concentrados en sus aulas y no tenía que soportar miradas inquisidoras sobre mi.

Salí al patio cuidando que nadie me descubriera de ociosa en horas de clases y me regalara una nueva visita de mis padres. 

Iba en camino a mi refugio detrás de un árbol gigantesco cuando el móvil, en el bolsillo trasero de mis jeans, comenzó a vibrar. Al consultarlo descubrí que había entrado un mensaje de un número desconocido.
curiosa lo abrí.

+¿Vienes? Ya estoy sola. Santana Lopez.

El corazón me dio un vuelco.
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por JVM el Lun Nov 14, 2016 12:50 am

Que esconderá San y que relación tiene realmente con el director para que le haya dado la oportunidad de dar clases ahí.... Y habrá tenido algún romance con alguna estudiante anteriormente???
Espero que le aclare algo a Britt!
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por 3:) el Lun Nov 14, 2016 1:55 am

que tanto esconde o paso con san?? para que el director reaccionara asi...
o mismo los padres de britt???
irá????
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por micky morales el Mar Nov 15, 2016 8:03 pm

ya quiero saber cual es el misterio entre los padres de britt y san y ahora hasta el director!!!!!
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por idiveth el Mar Dic 06, 2016 4:27 pm

Capitulo 10: Y entonces lo supe...

Presiono responder.

Escribo y borro mensajes con manos temblorosas y el corazón laténdome de prisa.

"¿Vienes?" esa fue una pregunta "Ya estoy sola" ¿Acaso era ese un ofrecimiento? No parecía molesta por haberme sorprendido hurgando en su aula, incluso había participado en mi mentira al director. ¿Qué es lo que quería? Tratándose de 

Santana Lopez era imposible adivinar, esa mujer era un misterio dentro de otro.

¿Qué tenía que responderle? Tal vez lo más indicado era mentirle, decirle que estaba en clases o de plano ignorar su mensaje y fingir que nunca fue leído.

Respiré hondo. ¿A quién trataba de engañar? Moría por verla.

Mi respuesta fue dicha en dos letras.

-Ok.

Mientras caminaba a su salón me sentí como un estúpido muñeco vudú, ellí estaba. Posiblemente me gritaría, me reportaría, me castigaría con un jodido ensayo, tal vez me bajaba puntos o mandaba a llamar a mis padres... me podía llamar para un millón de cosas y ninguna debería ser buena, sin embargo respondí "Ok" por el simple hecho de que cualquier castigo valdría la pena si saciaba mi necesidad de verla.

Apenas iba a golpear la puerta cuando ésta fue abierta dejándome con la mano en el aire.

Ella me escudriña con sus desquiciantes ojos negros por una fracción de segundo e inesperadamente me hala y cierra la puerta de salón.

Yo tengo un mini infarto, todos mis sentidos cayeron presos de su arrebato.

-Tú no sales de un problema y ya estás buscando meterte en otro.

Aquello es un regaño a todas luces pero ella no parece molesta en lo absoluto. Que mujer tan extraña.

Abrí la boca con la intención de diculparme pero ella me dio la espalda para caminar hacía su escritorio. Dudé unos segundos antes de seguirla.

-Usted me pidió que viniera...- comienzo a dudar que el mensaje hubiese sido para mi.

Tal vez cometió un error, tal vez el texto iba dirigido a otra alumna. Sentí como mi estómago era rociado por ácido y de nuevo tuve el impulso de alejarme.

-Yo te lo propuse- dijo con un falso tonito de inocencia.

En mi cerebro se dibuja un enorme signo de interrogación.

-¿No quería que viniera?.

-Me inquieta saber ¿Que no tienes mas clases?.

Con esos arranques bruscos que tiene se gira y mediante una seña me indica que me siente en su silla. Ella se pone sobre el escritorio y sus ojos me bombardean.

No le obedezco. Me quedo de piedra a su lado, mirándome las uñas.

-Algebra- susurré dudosa- Pero iba a llegar tarde asi que...

-Ah claro, que perdiste un libro ¿Ya lo encontraste?.

-No estaba buscando un libro...

Era mejor dejar de mentir.

-¿Perdón? Es que no te escuché bien...

Me había oído perfectamente. Bien, yo había entrado a su salón motivada por un impulso estúpido y ahora pagaría cara las consecuencias, ella estaba jugando conmigo. Me torturaría antes de matarme. No esperaba menos de Santana Lopez.

-No estaba buscando un libro- le digo en voz alta y enfrentándome a sus ojos.

Ella arque a las cejas interrogantes.

-¿Qué buscabas entonces?.

Le había mentido al director, no podía retractarse y decir que yo andaba husmeando en sus cosas. Así que el asunto solo era entre nosotras dos, nada me salvaba de un ensayo pero preferiría eso a una nueva visita de mis padres. Estaba claro que mi mamá y la profesora no e soportaban y no quería ser la causa de un altercado entre ellas, estaba visto que ambas tenían un carácter bastante explosivo.

-La estaba buscando a usted.

Vuelve a indicarme con un gesto que me siente. Pero me quedo como una estatua de mármol en mi lugar.

-¿A mi?.

Podía percibir el arduo trabajo de mi cerebro buscando excusas coherentes.

-Quería invitarla a almorzar.

Levantó mas las cejas.

-Usted me ha invitado dos veces- continúe- Me parece correcto que la tercera corra pr mi cuenta.
allí estaba, la odiada profesora de literatura, completamente muda. Llevaba muchos años trabajando en la docencia, se sabía todos los pretextos, pero nunca se esperó que una excusa viniera cargada de tan buenos argumentos ni una actitud tan decidida.

No planee mis palabras, pero cuando éstas salieron de mi boca entendí que lo que había dicho era verdad. Desde el principio esas fueron las intenciones de mi subconsciente.

-Siéntate.

El tono de su voz me advirtió que era mejor obedecer.

Ocupé su lugar. Se necesitaba más valor para sentarse ahí cuando Santana Lopez te estaba mirando del que ocupe para hacerlo en su ausencia.

-Brittany no puedo salir contigo- para nada me gustó la forma en que lo dijo.

-Entiendo si tiene otros planes...- me apuro a decirle- Puede ser cualquier día...

Suspira.

-A muchas personas no les parece adecuado que regularmente esté saliendo a almorzar con una alumna... entenderás que hay normas en este colegio- empieza a contar con los dedos- No besuquearse en los baños, no faltar a clases, no entablar una relación que vaya mas allá de lo profesional con los alumnos, nohurgar en las pertenencias privadas de un profesor, no...

-Vale, ya entedí- la corto- ¿Eso tenía furioso al director? ¿Que no me puede expulsar? Por que si es por eso yo misma me doy de baja...

-Tú no lo molestaste, fui yo.

-Porque salió conmigo- comprendo.

-Hubiese tenido el mismo lio por cualquier otra.

-Yo soy la hija de policías.

Se quita los lentes y cierra los ojos, en un movimiento casi inconsciente comienza a tallarse el puente de la nariz. Por primera vez la veo agobiada. Después de todo mi profesora de literatura era humana.

-Escuchar detrás de las puertas es otra falta al reglamento.

-¿Por qué no me acusó?- pregunto con timidez.

Ella se encoje de hombros.

-No quiero meterte en problemas.

Solo ella podía plantearme mil dudas en una respuesta.

-Entonces me está bateando- bromeo.

Ella curva sus labios en una sonrisa cansada.

-Sigues siendo mi alumna favorita.

-Y por lo visto las mas problematica. ¿Tampoco almorzará con las otras?.

Expreso en voz alta la duda que me staba carcomiendo el alma.

Pero ella vuelve a ponerse sus anteojos y me mira como si quisiera leer mis pensamientos.

-¿Cuales otras?.

-Con las que almuerza- le explico encogiéndome de hombros- Tiene un montón de grupos y no creo que yo sea la única que se lleva a...

Ella ríe con gana interrumpiéndome y mis mejillas e encienden.

-¿Estas celosa?.

Se estaba burlando de mi.

-Para nada- me apuré a decir y desvié mis ojos.

-Si te digo que eres mi alumna favorita deberías intuir que eres la única a la que he llevado a almorzar. No salgo con otra mujer.

Primero me dice que debemos alejarnos y luego prácticamente me coquetea. Esa mujer que me volvía loca y no de la forma agradable, realmente cada palabra provocaba un hervidero en mi cerebro y cualquier día de estos acabaría con una camisa de fuerzas, en una habitación de paredes acolchonadas susurrando "¿Qué estás haciendo conmigo Santana Lopez?" una y otra vez.

-Ok- era lo más inteligente que podía decir en esos momentos.

-¿Ok?.

De nuevo me miro las uñas.

-Tal vez deba irme, antes de que alguien vea que estoy aquí y el director... ya sabe... piense mal...

Estaba a punto de abrir la puerta cuando ella dice:

-Fue un placer haberte conocido.

Como si nunca mas nos fueramos a ver.

Y la realidad me golpeó de esa forma nada gentil que tiene para hacerlo, fue como esa sensación de caer cuando estas dormido. Por una fracción de segundo imaginé no volver a ver a Santana Lopez. Todo el terror, la tristeza, la rabia, la frustración... todo el remolino de emociones tenían un solo fundamento y fue entonces cuando supe, cuando comprendí que la queria. Mi cerebro no podía racionalizar nada de momento, sólo la quería y punto. De todas las formas en que se puede querer a una persona, tanto en cuestión de sentimientos, como de posesión... y más de posesión.

Vuelvo sobre mis pasos hacia ella.

-Allá afuera ya no es mi profesora.

Esta perpleja, esa es la palabra correcta para describir su expresión.

-Brittany...

-Todavía me debe un almuerzo y el director no puede saber lo que pase allá, es lo justo- y entonces ocupé una táctica de manipulación que había aprendido de ella- ¿O acaso no quiere almorzar conmigo?.

Una vez más consigo que ella desvíe lamirada.

Cuando vuelve a poner sus ojos en mi entiendo que he ido demasiado lejos.

-Señorita Pierce la conversación ha llegado a su fin. Quiero para la próxima semana un ensayo de 3000 palabras con el tema: La manía de reincidir en acciones ilícitas.

-¿Me va a castigar? ¿Eso responde?.

-Que sean 5000 entonces.

-¿Qué?.

-A mano.

Abro la boca para seguir insistiendo pero con una mirada bastante dura me dice que deje de fastidiar.

¿Yo la fastidio?

Atravieso el salón dando grandes zancadas.

-Una cosa más. La próxima vez qu vaya a hurgar en mis cosas espero que realmente haya olvidado un libro o habrá consecuencias mucho peores.

No me importa. doy un portazo al salir del aula.

Lo he arruinado. No éramos nada, pero con mis estúpidos impulsos ya había arruinado ese "Nada" que había entre ella y yo.

-¿Como pude ser tan imbécil?.
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Mensaje por micky morales el Mar Dic 06, 2016 9:54 pm

Santana es muy odiosa, yo le abria estampado su p... ensayo por la cabeza!!!!! hasta pronto, espero!
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Mensaje por 3:) el Mar Dic 06, 2016 9:54 pm

Bueno... el que no arriesga no gana!!! Pero bue!!!
En serio san que se trae.. es entendible las políticas del establecimiento...
Pero que no joda a britt si no va a llegar a más....
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Mensaje por JVM el Miér Dic 07, 2016 12:37 am

Aun falta comprender porque es así Santana y porque actúa así con Britt...
Por ahora solo la confunde y bueno hizo creer a Britt que lo que pasaba entre ellas solo lo imagino, sólo espero que al haber tomado la decisión de alejarla se aguante si la ve con Q o con quien sea!
Gracias por volver, esperamos los próximos capítulos :D
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Mensaje por idiveth el Mar Dic 13, 2016 7:11 pm

Capitulo 11: Ganas de ti.

-¿Qué hizo qué?- Hugo tenía los ojos como platos y varias personas se giraron hacía nuestra mesa.

-No me hagas repetirlo.

-Ya te lo había dicho yo- dice con una sonrisa de autosuficiencia- Si es qu eso es algo que se nota a todas luces, tú eras la única que no se daba cuenta...

-Ya basta. Cambiemos de tema.

-¿Y qué hiciste tú?- pregunta ignorándome.

-Se lo conté a un gilipollas morboso que trabaja en un restaurante de comida rápida.

Ambos reímos.

-¿Qué hiciste?- insiste él.

-Ya déjalo. No me sacaras ni una palabra más.

-Britt, por Dios, no puedes soltar una bomba así y luego dejarme con la duda... mínimo una bofetada en cada mejilla, con lo loca que eres...

-Por supuesto que no...

-¿Entonces si te besó?.

-¡Por supuesto que no!.

-Entonces como te libraste de su libido ¿Saliste corriendo?.

Respiro profundo antes de responder.

-Vomité.

Tal y como lo había previsto mi amigo se destornilla de risa frente a mi.

-Eres increíble, la pobre babea por ti hace años y cuando por fin se arma de valor tu vomitas... eso si que debió ser épico, yo no volvería hablarte si me hicieras algo semejante eh.

Me encojo de hombros.

-De hecho no habla desde entonces...

-Un tonto impulso mató una gran amistad.

Recuerdo a Santana Lopez y mi estómago se encoje. Terminó la semana y ella siguió con la misma actitud, remarcando que todo había terminado... antes de empezar. No sé que me dolía más, si no verla o su indiferencia.

-¿Qué hay de tu profesora?- pregunta adivinando mis pensamientos.

-¿Qué hay con ella?.

Frunce el ceño.

-Eso es lo que te pregunté, andas toda despistada...

Intento disimular mis nervios con una risa.

-¿A qué viene tu pregunta?.

Hugo se ha terminado su hamburguesa y empieza a pellizcar la mia que esta casi entera.

-Fue raro verte con ella- dice restándole importancia- ¿Desde cuando te da clases? ¿Son muy amigas?.

Ese hombre tenía la jodida curiosidad de una mujer.

-A ti como que te encanta el chisme zopenco. Cualquier día de estos tu y Quinn se fugan juntos a esas marchas del orgullo.

-Si claro, ese día tú nos acompañas... que no te quedas atrás.

-¿¡Yo!?- pregunto tirándole en la cabeza una papa frita- Por si no lo recuerdas vomité encima de Quinn. No hay espacio para mi en esas marchas.

Mi traicionera mente dibuja los labios de mi profesora de literatura sobre un lienzo imaginario. Me ruborizo frente a Hugo, como si él hubiese podido ver lo mismo que yo.

-Yo no estaría tan seguro- susurra entrecerrando los ojos.

Finjo reírme para disimular mi repentino ataque de nervios. No me gusta para nada estar bajo el escudriño de su mirada, afortunadamente en ese momento mi teléfono comienza a sonar.

Lo saco de mi bolsillo y miro el número.

Me siento palidecer.

-¿Hola?.

Aún cabe la posibilidad de que me esté llamando por error.

-¿Dónde estás metida Brittany?.

No es un error, es ella. ¡Es ella! Santana Lopez me está llamando.

Los ojos de Hugo me hacen millones de preguntas y yo no puedo evitarlo, no puedo contenerlo. Respondo a todas sus dudas con mi más grande sonrisa.

-Yo vine a almorzar- contemplo la hamburguesa entera sobre mi plato- Pero ya terminé ¿Me necesita para algo?.

Silencio.

-Estoy terminando de revisar unos trabajos y tengo el resto de la tarde libre, así que pensé que sería buena idea verte y hablar... creo que nos quedaron algunos asuntos que discutir.

No sé si me está regañando o si está izando la bandera de la pz.

-Si- respondo con un hilo de voz y después de respirar profundo me atrevo a preguntar- ¿Dónde nos vemos?.

-Pues no puede ser en un lugar público. Ya sabes...

-¿Qué tal mi casa?- ofrezco sin pensarlo.

Hay un silencio sepulcral al otro lado de la línea.

-No creo que a tus padres les parezca buena idea recibirme en...

-Mis padres no están. Avisaron que llegaran tarde porque tienen un caso.

Ella duda unos segundos, que me parecen eternos.

-Nos vemos allá- concede al fin.

Y la llamada muere.

*****

Cuando doblo la calle descubro que hay un ford fiesta blanco frente a mi casa.

Mi piernas tiemblan mientras me acerco. Está dentro del auto revisando unos papeles tan concentrada que ni siquiera se percata que la estoy viendo. Mi deseo de pintarla crece, por lo menos quisiera tener una foto.

Me acerco despacio y golpeo el cristal, ella tiene un ligero sobresalto.

-Brittany- me saluda saliendo de su auto- ¿Dónde estabas?.

Sus labios se posan en mi mejilla obsequiándome un fugaz beso. Tengo que hacer un enorme esfuerzo para contener un suspiro.

-Yo... estaba almorzando en...

-¿Con tu amigo Hugo?.

La miro interrogante.

-¿Cómo lo supo?.

Se encoje de hombros.

-Tú me lo dijiste, que ibas a almorzar con él todos los fines de semana.

-No con él, más bien en el lugar donde trabaja- le dije- ¿Necesita algo?.

-¿Me invitas a pasar?- pregunta mirando mi casa.

Soy un manojo de nervios ambulante y mis manos tiemblan mientras busco la llave correcta.

La siento sonreír a mi lado. Lo que me faltaba, se burla de mi.

-Tienes una linda casa- dice cuando por fin logro abrirle.

Aterrada veo como dirige su atención a los cuadros que adornan las paredes.

-Mi madre insiste en exhibirlos... ya sabe como son los padres con sus hijos, ella ve esas pinturas mejores que las de picasso.

-Eres bastante buena- murmura- Realmente tienes talento.

Agradezco que esté de espaldas y no pueda verme enrojecer.

Camina despacio. No puedo creer que esté allí y no puedo entender que es lo que quiere. Se aparece de pronto como si nada, después de haberme ignorado.

-Es pequeña. Pero prácticamente estoy sola aquí, eso la hace parecer muy grande a veces.

Me adelanto para llevarla hasta la bíblioteca de mi madre.

-Tiene buen gusto- dice mirando algunos títulos.

-Yo solo me he leído unos cuantos.

-Es íncreible lo parecida que eres a tu madre.

-Si, todos me dicen eso.

De verdad que éramos idénticas. Pero mi madre era alta y de cuerpo atlético mientras que yo era una enana debilucha.

Aprovecho que está ensimismada mirando a su alrededor para contemplarla con mayor detenimiento, necesito guardar su imagen en mi mente. Así como está ahora, sin fingir ser nadie más, sin estar presionada por el sistema, agobiada por sus alumnos o cansada del trabajo.

No puedo entender como puede ser tan perfecta.

Se lleva las manos a los bolsillos de sus jeans.

-¿Cómo va ese ensayo?- pregunta caminando hacía a mi.

Es tan increible lo complicado que se vuelve respirar cuando ella está cerca.

-Lo empezaré en cualquier momento...- me encojode hombros- Estaba esperando el fin de semana para dedicarme a ello.

-No tienes que hacerlo. Por eso vine hasta aquí, estaba un poco alterada por mi encuentro con el director yo... no tengo motivos para castigarte.

-Entré a su salón sin permiso, el castigo está bien fundamentado.

Ella niega con la cabeza.

-Tú fuiste a buscar un libro. Esa es la declaración oficial.

Me sonríe.

Es increible como puede ser una verdadera pesadilla y luego simplemente se vuelve tan encantadora.

Pasa por mi lado y sale de la bíblioteca, voy detrás de ella, la miro curiosear por ahí como una niña dentro de una juguetería.

Tengo el impulso de caminar a su lado, de decirle que no quiero separarme de ella, que me gusta su compañía, de al menos invitarla a ver una pelicula, pero no me atrevo, siempre que quiero dar un paso hacia ella termino alejandome 20. No podía seguir más a mis impulsos, tenia que ser inteligente y paciente... muy paciente.

Se detiene frente a mi habitación. La puerta está abierta por lo que tiene una clara visión del trabajo sobre el caballete, una montaña de latas de pintura, una guitarra electrica en una esquina, el escritorio sobre el el que están varios bocetos a medias y la alfombra que todavía tiene manchas de pintura.

-Tu habitat natural- susurra mirando alrededor.

Se detiene a mirar, en la pared junto a mi cama hay dos posters, uno de Txus Di Fellatio y otro de Till Lindemann.

-Eso nunca lo hubiese imaginado- dice señalándolos- En cuestión de hombres tienes mal gusto.

-Los de justin bieber se habían terminado- le digo sarcástica.

Ella sonríe.

-Creí que la etapa metalera había muerto.

-No estan como para tirarlos a la basura- me defiendo- De hecho me gustan mucho.

-Si te van esa clase de hombres, el chico delrestaurante no tiene la mas mínima oportunidad.

-A mi no me va ninguna clase de hombres.

Muy tarde me doy cuenta de loq ue acabo de decir, otro estúpido implulso que podía arruinarlo todo.

Pero mi profesora prefiere fingir que no me ha escuchado y continúa paseándose por la habitación.

-Vaya, me he encontrado con tu doppeñganger.

-¿Mi qué?.

-Tu gemela malvada.

Sostiene una foto donde estoy yo. La reconozco, fue una instantánea que me saque antes de entrar a un concierto de Mago, allí tenía alrededor de catorce años, la mitad de mi cabello era de un rojo encendido, tenía un piercing en el labio y otro en la ceja, aparte de llevar una camisa negra con una estrella invertida y unos jeans rasgados.

Voy hasta ella para quitársela pero en un fugaz movimiento se aparta de mi camino.

-Eso es horrible.

Extiendo la mano para que me la de, pero permanece inmóvil y sonríe con malicia.

-Creo que la voy a conservar.

-Nada de eso.

De nuevo me acerco a quitársela y ella se hace a un lado.

-Puedo regalarte otra...

Ella la mira de nuevo.

Quiero que la tierra me trague.

-Me ha gustado ésta.

Salto para arrebatarsela pero es muy hábil.

-¿La quieres de vuelta?.

Prácticamente me abanica con la foto.

-No me puede robar eso. Soy hija de policias- la amenazo.

-Bastante torpe si me lo preguntas- se burla- Hagamos un trato, si consigues quitármela te la devuelvo.

Voy hasta ella. Primro todo mi empeño está en recuperar esa foto, pero durante el forcejeo percibo la cercanía de su cuerpo y mis objetivos se nublan.

Finalmente la acorralo en un rincón.

Inesperadamente ella guarda la foto en el bolsillo trasero de sus jeans.

-No crea que no me atrevo a quitársela...

-¿Te atreves?.

Ambas dejamos de reir ante la insinuación. Pero no dí un paso atrás, al contrario me acerque más a ella. La agarré de las caderas para separar su cuerpo de la pared, no era nada fácil. Para conseguir esa foto tenía que ser más brusca, y me invadía el terror de echarlo todo a perder, otra vez.

Busqué sus ojos, pero al hacer contacto con los suyos me acorralaron.

Entonces me di cuenta que habia algo en su mirada, algo que logró despertar de un tirón hasta la más recondita de mis emociones, porque me di cuenta que en sus ojos también había deseo.

Cerré los ojos.

¡Qué clase de puñetero juego era ese! Si ella quería besarme porque no lo hacía. Y lo que menos podia explicarme, si yo misma queria besarla, porque diablos permanecia inmóvl.

Dejamos de forsajear. Ella puso su mano en mi vientre y sentí como emprendía un lento y enloquecedor ascenso. Percibí su pulgar en mi pecho y un débil gemido escapó de mis labios.

Ese sonido fue el disparo que marcó el inicio de la carrera, fue el grito con el que se declaraba una guerra, fue una explosión que derrumbo las últimas losetas de cordura que aún quedaba entre nosotras.

En un brusco moviminto mi profesora invirtió los papeles.

Con excesiva fuerza me puso contra la pared.

Su mirada le hizo mil cosas a mis labios. Me quedé inmóvil, esperando sus besos, con la respiración entrecortada, el pulso acelerado y mis sentidos por las nubes.

Pero entonces ella hizo lo que menos hubiese imaginado en ese momento.

Dio media vuelta y se fue.
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Mensaje por micky morales el Mar Dic 13, 2016 9:06 pm

noooo pero que hija de p.... la santana, minimo la sigo y le estampo unos de los cuadros por la cabeza!!!!!
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Mensaje por 3:) el Mar Dic 13, 2016 9:34 pm

Santana es una patada en los huecos. ...
En serio el histeriqueo barato???
A ver que hace britt???
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Mensaje por JVM el Miér Dic 14, 2016 12:43 am

San me desespera, cela a Britt, le da a entender que no hay posibilidades con ella y luego vuelve como si nada y la hace cuestionarse de nuevo las cosas.
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Mensaje por idiveth el Miér Dic 14, 2016 9:29 pm

Capitulo 12: Ella juega conmigo.

-¿Es una daga esta que veo ante mi con la empuñadura hacia mi mano? Ven, déjame tomarte. No te tengo y aún así te estoy viendo. Visión fatal, ¿Acaso no eres tan perceptible al tacto como a la vista? ¿O no eres más que una daga del sueño, una falsa invención producto de una manera febril?.

Se pasea entre las hileras de escritorios con un libro abierto en las manos. Lee, pero he notado que muchas veces se queda mirando a sus alumnos sin dejar de hablar, por lo tanto estoy convencida de que aquel texto lo conoce de memoria.

Este día ha hecho lo que mejor le sale. Fingir que nada pasó.

Ella me confunde al punto de enloquecerme.

La sombra de un beso que nunca llegó aún está adherida en mis labios... y sabe a deseo.

Suspiro y desvío mis ojos. De nuevo, sin darme cuenta, me había quedado mirándola hipnotizada, tengo que aprender a controlarme o todos se daran cuenta de eso que yo misma me he negado a admitir.

El tiempo que dura la clase es ridículamente corto.

Guardo mis cosas despacio, cuando me llevo la mochila a los hombros todo se han marchado.

La profesora Lopez está en el pizarrón borrando las anotaciones de la clase, no puedo creer lo cerca que estuve de ella, incluso que cuesta creer que sea real. Dios, es demasiado perfecta.

Se gira y por un segundo mi presencia la pertuba, así como ella hace conmigo tan a menudo.

-¿Desea?- pregunta alzando la ceja y con un tono despectivo.

A usted.

Respiro profundo.

-Me gustaria saber como quedamos- digo titubeante.

Me mira como si fuera una tonta, mientras mi ser se debate entre golpearla o besarla.

Gira sus ojos hacía la puerta que permanece abierta.

-Hablaré con usted después.

Entiendo su preocupación y también volteo a ver la salida, algunos alumnos cruan veloces el pasillo para llegar a tiempo a sus respectivas clases.

-Nadie va a venir...

Me muevo despacio hacia ella.

-Hablaré con usted después.

-Nadie va a venir- repito cada vez más cerca.

-Señorita Pierce por favor, salga de aquí.

Me mira fijamente. En sus ojos hay nervios, preocupación, deseo, incluso miedo... pero ninguna emoción que sea acorde a sus palabras, no hay nada en su mirada pidiéndome que la deje, así que no lo haré.

De nuevo sus ojos van hacía la puerta, el pasillo ya está casi desierto. Es muy temprano para que la energía de los alumnos se propague afuera de las aulas.

-Nadie va a venir- y lo repito una y otra vez por que sé que eso es lo que ella necesita escuchar.

De nuevo nuestros ojos hacen contacto.

-¿Qué quieres Brittany?- susurra, porque no hace falta más que eso para que yo la escuche. Estamos demasiado cerca una de la otra.

A usted.

Una vez más ahogo mis pensamientos.

-Ya le dije que quiero saber como quedamos. Si nos vamos a ignorar, o si vamos a seguir siendo...

¿Qué éramos? Una alumna y su profesora almorzando, coqueteando, viéndose a escondidas, forcejeando... a punto de besarse... ¿Con qué palabra se explica todo eso?.

-¿Seguir siendo qué con exactitud?.

Su mirada me reta. Me acorrala. De pronto me siento pequeña. Ella ha tomadoel control de nuevo y siempre que lo hace un muro aparece entre nosotras.

Me encojo de hombros.

-Amigas...

Pone los ojos en blanco.

Allí estaba el puto muro.

-Usted y yo no somos amigas...

-Tiene razón- la interrumpo- Considerando que el sábado estuvo a punto de besarme y luego salió huyendo, creo que hay que buscar una palabra más adecuada.

Los papeles se invirtieron, ahora era ella la acorralada.

-Brittany, siento que te diera esa impresión, forcejeamos un poco y eso es todo lo que pasó...

-¿Trata de decirme que aluciné? ¿Eso mismo se dijo usted todo el fin de semana?.

-Señorita Pierce...

Bajo la vista, no soy tan fuerte para seguir, para ganarle en su juego. Si continúo presionándola pronto me quedaré sin nada.

Me muevo dispuesta a alejarme de ella cuando siento que su amno atrapa mi brazo y con brusquedad me obliga a mirarla.

-¿Ahora quien huye?- dice en un susurro.

La oscuridad de su mirada encadenando mi alma, sus manos suaves y frías enredándose en mi cintura, su pecho subiendo y bajando al mismo ritmo acelerado que el mío.

Ese era el infierno. Porque ninguna de las emociones que se estaban despertando en mi podían ser dignas del paraíso.

Nunca le había visto fumar pero mezclado a su perfume había un ligero aroma a tabaco. Cerré los ojos y aspiré la deliciosa fragancia de su cercanía, completamente embrujada por ella. Si antes creía que ella era la dueña de mi muñeca vudú ahora estaba segura, yo haría cualquier cosa que Santana Lopez me pidiera.

La distancia nos estorbaba, estábamos lejos de dar un paso atrás, habíamos cruzado un punto sin retorno y yo no podía esperar. Un solo movimiento fue suficiente para travesar los universos que había entre nuestros labios. Ni siquiera sé quien había gemido al sentir el primer roce. Solo sé que aquel beso nos había hecho tanta falta como el agua para quien muere de sed.

Sus manos me sostuvieron de la cadera con fuerza y tiraron de mi cuerpo para acercarlo más. Al mismo tiempo que su lengua experta se adentraba en mi boca.

Cada segundo que pasaba sobre sus labios me alejaba mas de la cordura y ella aprecia tan ansiosa como yo, pero se detuvo repentinamente y sus ojos fueron hasta la puerta.

-Aquí no- susurró sin soltarme. 

Mis manos acariciaron su mejilla y con suavidad la hice girar para depositar otro beso sobre sus labios.

-Britt... por favor...- implora sobre mi boca- Hablemos luego...

-¿Hablar de qué?- pregunto con suavidad- Dirá que alucine de nuevo.

Se pone muy seria.

-No esta vez. Pero por favor sal de aquí.

Se aleja pero la tomo de las manos.

-¿Cuando es luego?.

-Entra a clases, y cuando termines me buscas...

De nuevo camino hasta ella para besarla pero una voz me detiene como si hubiesen puesto una pared invisible en mi camino.

-Brittany.

Ambas giramos hacia la puerta.

Allí está ella.

La conozco tan bien que casi puedo ver el veneno burbujeando en su interior.

-Quinn- mi voz suena rara.

Camino hacia mi amiga sintiendo qu eme va a dar un ataque. Crucé la línea, su mirada recriminatoria me lo dice a gritos.

-La profesora de historia te está buscando.

Mira por encima de mi hombro, hacia la profesora Lopez. Comienzo a caminar lejos del salón para hacer que Quinn me siga, bastante nerviosa debe estar Santana para todavía aguantarse a mi amiga.

-No voy a entrar a su clase- susurro mientras ella camina tras de mi cabizbaja- No tuve tempo de hacer la tarea.

-Ni siquiera yo tengo las tareas atrasadas aún- su voz suena como si me estuviera hablando desde el otro extremo de un túnel.

-He tenido problemas para adaptarme este nuevo curso...

Ella hace un sonidito raro.

-No en literatura.

Mi corazón da un vuelco.

¿Qué tanto pudo haver visto o escuchado?.

-¿Por qué lo dices?- esa pregunta es la más difícil que he formulado en la vida.

-No sé- de pronto se detiene- Me doy cuenta que tú y la profesora son muy amigas.

Me la pienso dos veces antes de girarme hacia ella.

En su mirada hay rabia contenida.

-No somos muy amigas. No sé de qué hablas...

-¡Deja de fingir! Si aquí hay una estúpida, te garantizo que no soy yo.

Doy un paso atrás. Mi  amiga va al gimnasio desde hace dos años y ya la he visto enojada antes. Aunque nunca conmigo, no de esa manera.

-¿Qué rayos te pasa? Actúas como si yo hubiera hecho algo malo.

-¿Y no fue así?.

-No te estoy entendiendo. Ve al grano.

-¿Qué hacías con ella?.

-No te tengo que dar explicaciones.

-Soy tu mejor amiga.

-Y ahora mismo te estas comportando como una loca.

Puso los ojos en blanco.

-Has estado saliendo con ella- sentenció- Te estaba tomando de las manos frente a mis ojos- tiene los dientes apretados la mirada encolorizada- Y... alguien vio que... que...

Parece demasiado horrorizada con la palabra como para decirla en voz alta.

-¿Qué vieron?- la cuestiono impaciente.

-Estuvo en tu casa el sábado.

Lo dijo como si fuera un delito, un pecado. Habló con tal expresión de horror que más bien parecía haberse enterado que estaba consumendo drogas o que participé en una orgía. Aunque de alguna manera me aliviaba que no hubiese visto otra cosa.

-No tengo por qué darte explicaciones.

-¿No lo vas a negar siquiera?.

Respiré profundo. La conocia perfectamente, sabia que pensamientos estaban cruzando por su cabeza y lo que mas me aterraba era que la metiera en problemas por mi culpa.

-Quinn, déjame en paz, lo digo ens erio, no tengo por qué darte explicaciones de nada.

-Brittany sis e supone que soy tu mejor amiga entonces debes confiar en mi.

-Y confio en ti- le digo- Pero últimamente no te conozco. Te has estadocomportando muy raro...

-Me pasa lo mismo contigo- confiesa- Pero te quiero y qiero recuperarte.

-No sé de qué hablas.

Se acerca a mi y me sostiene de los hombros.

-Alejáte de Santana. Ella no es quien tu crees.

Su contacto me da nauseas.

La miro sin entender nada, actúa comosi estuviera ebria o enloqueciendo. Y empezaba a creer mas en la segunda opción.

-Te juro Quinn que ignoro el problema que tuvo tu hermano con ella o los motivos que te hacen odiarla, pero es una persona sensacional, me agrada y lo que yo haga o no con ella a ti no te incumbe.

-¿Ya hicieron algo?.

-Si. Almorzamos juntas- le suelto- Fue a mi casa por unos libros de mi madre. Ahora lo sabes ¿Contenta? Pues largo.

-Me parece que ella tiene segundas intenciones.

-¿Qué?.

-Dime lo que sabes de ella- exige sin soltarme.

No sé a dónde quiere llegar pero esa es una buena pregunta, durante los almuerzos hablamos de lebros, de mi, de mis padres, de mis habilidades artisticas, de mis gustosmusicales, de mi desempeño escolar, incluso de mi gato. Pero yo solo sabia que se llamaba Santana Lopez, que daba clases de literatura y que habia trabajado en una universidad.

Doy un paso atrás alejándome antes de volver a vomitarle encima.

-Yo no te debo explicaciones de nada Quinn.

-¿No te ha dicho que es una zorra?.

Eso es más de loq ue puedo soportar.

-No aguanto tus estupideces, cuando te controles me buscas...

Doy media vuelta para alejarme.

-¿Te dijo que estuvo en la carcel?.

La ignoro.

Pero ella corre hasta a mi y me sostiene del brazo como minutos antes lo habia hecho Santana. Aunque esta vez intente soltarme, pero el agarre de Quinn era firme y tenía las uñas enterradas en mi carne.

-La querida profesora de literatura está jugando contigo. Como lo ha hecho siempre con sus alumnas. ¿No te ha dicho por qué perdió su trabajo en la universidad?.

-Déjame en paz- susurro amenazante y esta vez Quinn entiende que ha llevado mi paciencia al limite.

Camina alejándose de mi pero repentinamente se gira y suelta la última gota de veneno que tenía en la lengua.

-Puedes no creer, pero busca en internet.

La conocia desde siempre. Ha tenido una copia de las llaves de mi casa desde la secundaria. Era mi mejor amiga y ahora la estaba odiando.

¿Que rayos le sucedía? Uno puede odiar a un profesor, por ser flojo o demasiado exigente, perono algradod e inventar una historia absurda sólo para que tu amiga lo odie también.

El resto de la mañana fue una tortura, ni siquiera tenía el valor de caminar por el pasillo que daba al aula de literatura por temor a que Quinn anduviera husmeando. Santana ya la tenía sentenciada por el director, yo lo había oído perfectamente, una sola falta y quien sabe qué suerte correría. No quería ser la alumna buscona que puso una mancha negra en su expediente y menos quería verla enfrentandose a mis padres.

Un millón de catástrofes pasaban por mi cabeza, no me pude concentrar en ninguna materia y al final salí regañada por más de un profesor. Al concluir la última clase hice lo más prudente que se me ocurrió. Irme a casa.

Seguía molesta por mi altercado con Quinn, pero ahora que había dejado a mi profesora a salvo, lejos de mi, podía escuchar más allá de los reproches de mi amiga.

Siempre había alardeado sobre saber cosas de Santana Lopez, pero ahora prácticamente me habíagritado que la profesora había hecho algo realmente malo para que la echaran de la univeridad. Dijo que había jugado con sus alumnas... que estuvo en la carcel.

Veneno, te quiere envenenar en su contra eso es todo. Me advirtió la voz de mi conciencia.

Pero al llegar a casa movida por un impulso desconocido caminé dando grandes zancadas hasta mi habitación y encendí la laptop.

Tardó una eternidad en cargar la página principal de google y otra más en generar resultados de la búsqueda con los términos "Santana Lopez".

La información que Quinn tenía estaba en la página web de un periódico, mas especificamente en la sección policiaca.
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Mensaje por 3:) el Miér Dic 14, 2016 11:18 pm

Mm mm mm mm independientemente Del lo que haya ahí tiene que hablar con san y por lo menos escuchar si versión!!!
A ver que pasa ahora.??
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Mensaje por JVM el Jue Dic 15, 2016 1:03 am

Mmmm :/ dan un mega paso y Quinn se encarga de que retrocedan.
Aunque tiene razón en que no conoce a San mas allá de lo básico y de cualquier forma merecía sabe esto, no de esta forma obviamente sino de San.
Esperemos ver como toma la noticia y que deje a la morena explicarse!
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Mensaje por idiveth el Miér Dic 21, 2016 10:14 pm

Capitulo 13: No me imagino sin ti.

Leo toda la noticia uno, dos... más veces de las que puedo recordar pero las necesarias para saber de memoria al menos la mitad del reportaje.

No sé cuánto tiempo paso mirando la pantalla, esperando que todo eso desaparezca de pronto, descubrir que estoy alucinando, que es una mala broma, que es un sueño.

Pero la noticia sigue ahí, las palabras que el reportero usó hacen eco en mi habitación. Y lo que siento no se puede resolver apretando los puños.

Cierro la laptop con fuerza y la lanzo contra la pared. Me levanto y de un manotazo tiro el caballete donde estaba a medio hacer el dibujo de un paisaje en calma. Pateo las latas de pintura salpicando con mil colores la alfombra. Golpeo la pared con fuerza hasta que mi mano enrojecida y ensangrentada es incapaz de seguir respondiendo a mi furia. Pero el dolor físico no es suficiente para aplacar mi rabia, salgo de casa azotando la puerta y comienzo a correr, en algún lado leí que el ejercicio era buena para apaciguar la ira. Pero ésta me persigue hasta un pequeño parque a seis cuadras, necesito calmarme, me siento cansada, adolorida, con ganas de asesinar a alguien y mi mano clama por atención.
Intento levantarla, mover los dedos y revisar los daños. Pero es inútil, una lagrima se escurre por mi mejilla, duele como el infierno, y no e slo único que me está torturando. Me siento sobre el pasto a espaldas de un viejo árbol. Ahora sólo quiero llorar, levanto las rodillas y recargo mi frente en ellas adoptando una posición fetal. Necesito calmarme, alejar mis pensamientos de todo aquello que me lastima, pero parece imposible, el dolor en mi mano es un recuerdo latente de aquel reportaje sobre Santana Lopez.

Ella me dolía. Me dolía haber flotado en su nube, que no era más densa que el humo de un cigarrillo y ya se había disipado, tal y como llegó, sin que yo tuviera tiempo para meter las manos o intentar defenderme. Aunque siendo realistas, allí, a miles de kilómetros sobre la tierra, era imposible hacer nada por mi misma.

No quería definir con palabras por qué Santana Lopez me afectaba de esa manera. No quería exponer la realidad ni siquiera ante mi misma porque podía escucharse ridículo y también en gran medida porque todas las expresiones que conocía para hablar de lo que sentía por mi profesora me parecían demasiado pequeñas, huecas.

Solo sé que hay personas que no son para ti, personas que sencillamente no son para nadie, y la profesora Lopez era una de ellas.

-¿Brittany?- una voz que acaricia las letras de mi nombre cada vez que lo pronuncia llegó hasta mis oídos.

Primero creí que era un sueño, una maldita pesadilla. Así que decidí ignorarla.

-Brittany, ¿Qué ocurre?- insistió.

Levanté la cara, con los ojos ardiendo y mis mejillas húmedas.

Ella se quedó petrificada una fracción de segundo, pero inmediatamente después se inclinó a mi lado. Intentó tocarme pero rápido me hice a un lado y no volvió a intentarlo de nuevo, se limitó a estudiarme con la mirada y sus ojos no tardaron en localizar mi mano amoratada y temblorosa.

-¡Por Dios...!.

Por primera vez la veía con el pelo recogido, unas gotas de sudor resbalaban por su largo cuello y vestía ropa deportiva que acentuaba más su perfecta figura. Era más que evidente de dódne provenía su talento para engatusar a chicas que tenían casi la mitad de su edad.

Ella se sentó cerca de mi. Quiso tocarme pero de nuevo la evadí.

-¿Qué pasa Britt?- susurró con tanta ternura que por un segundo creí que le importaba la respuesta.

Pero la voz en mi cabeza volvió a recitar las partes más dolorosas del reportaje.

-Quiero estar sola.

-Claro que no, nadie quiere eso. Déjame ayudarte.

Me miraba fijamente. Sus ojos me habían parecido el cielo, el infierno, y mundo planos con extremos peligrosos. Pero ahora, justo en ese moemnto yo no podía ver en ellos más que una inmensa oscuridad que succionaba todo a su paso.

-Brittany habla conmigo, por favor,
intenté levantarme para huir lejos de ella, de su belleza, de sus endemoniados ojos, pero me detuvo sosteniéndome de los hombros.

-Tiene que verte un médico.

Clave mi vista en unos niños que perseguían mariposas.

-Brittany ¿Qué pasa?- insistió acercándose a mi y acariciando mi mejilla- Si tienes problemas, déjame ayudarte.

La miré, pude percibir en ella preocupación y... ¿Dolor?.

-Déjeme en paz.

-Te estuve buscando a la salida, ¿Por qué no me esperaste como quedamos?.

Siento sus manos recorrer con ternura mi rostro. ¿Por qué no la busqué? ¿Por qué no me fui con ella? Hubiese pasado esa tarde disfrutando sus caricias, sus besos que tanto anhelaba. Sin sospechar la verdad, sin imaginármela, sin el más mínimo interés por saberla. Flotando en ese punto donde solo ella me podía elevar.

Así como había hecho con tantas otras...

-¿Por qué ya no trabajas en la universidad?.

Apartó sus manos de mi y por su expresión parecía que alguien le había lanzado un balde de agua fría. Esta vez fue ella quien dirigió sus ojos lejos de los mios. Tardó un par de minutos en responder, y tuve la sensación de que en esos dos minutos cabían varias eternidades.

-¿Lo preguntas porque te interesa saberlo o porque ya lo sabes?

Mi silencio fue elocuente.

-Es cierto- parece avergonzada- Me relacioné con algunas de mis alumnas.

Habló despacio, como si midiera sus palabras y si de alguna forma yo esperaba estar preparada para su respuesta me había equivocado, en alguna parte de mi aún conservaba la esperanza que todo hubiese sido un mal entendido, un chisme, pero ella lo estaba confirmando todo.

Apreté los puños, imaginar a Santana Lopez con alguien mas me convertía en presa fácil de una furia cegadora.

-Yo te respondí, ahora tengo derecho a que tu me respondas ¿Qué te pasó en la mano?.

Me debatía entre gritarle, fracturarme la otra mano dándole una bofetada o salir corriendo lejos de ella. Al final decidí responderle.

-Me golpee accidentalmente la mano con la pared- susurré.

-¿¡Qué!? Estás loca, ¿Por qué...?.

-Es mi turno de preguntar- la interrumpí con frialdad- ¿Cuántas alumnas?.

Ahora era ella la que parecía querer abofetearme. Pero también se contuvo y me respondió.

-No lo sé- comentó pensativa- Honestamente no puedo decirlo... pero esono importa... termino...

-¿Cuántas?- tengo los dientes apretados para no gritar.

-No lo sé.

-¿Tantas eran que no puedes recordar?.

Cierra los ojos y respira profundo, está perdiendo la paciencia, pero yo no tengo fuerzas para contenerme.

-No tiene caso hablar de eso...

-Tranquila, tomate tu tiempo para contarlas a todas...- era consciente del filo en mis palabras.

-Por Dios Brittany, trabajé en la universidad mucho tiempo... fueron 15 las que declararon pero...

-Se trataba de muchas más- termino su frase con la misma frialdad.

Realmente deseaba abofetearla.

-¿Cuántas veces te golpeaste accidentalmente?.

Miré mi mano que parecía un pedazo podrido de carne.

-También más de 15.

Cerré los ojos. Me sentía sin fuerzas y el dolor no hacía más que crecer.

-Déjame llevarte al doctor- suplicó.

Sentí sus manos atrapar mi cuerpo, su calor envolverme, su aroma hipnotizándome, sus labios besando mis mejillas bañadas por las lagrimas. No dije nada, ella me ayudó a levantarme y de nuevo me abrazó por la cintura. Tomamos un taxi y cuando estuvimos dentro recargué mi cabeza en su hombro, dejando que su apasible respiración me tranquilizara. Lo sabía, estaba tomando la mano del diablo, vendiéndole mi alma por un contrato lleno de huecos donde terminaría por hundirme de un momento a otro.

*****

Mis padres entraron al consultorio con paso firme y hablando con un nivel más elevado del necesario.
Primero me miraron a mi con preocupación, pero luego dirigieron su atención al doctor que calificaron de incompetente y al final se percataron de la profesora Santana. Mi mamá la miró como si fuera un gusano asqueroso que se arrastraba sobre sus botas y mi papá parecía dispuesto a sacarla a patadas de allí.

Al parecer todos en el lugar estaban actuando una película y yoe ra la única que no tenía la jodida idea de lo que pasaba a su alrededor.

-¿Qué te pasó Brittany?- preguntó mamá cuando mi padre sacó a Santana para hablar afuera.

-¿No me digas que van a interrogar a mi profesora porque yo tuve un accidente?.

-Déjaselo a tu padre.

-¿Mi papá fue quien la metió en la cárcel?.

-No estuvo en la cárcel- me corrigió- Se metió en muchos problemas, y fue detenida mientras se hacían las averiguaciones, pero al final salió bien librada.

-Porque era inocente, no pueden estarla acosando...

-Si podemos y más si estaba contigo- volvió a corregirme- Ella salió libre no porque fuera inocente, sino porque era lista. Sabía cubrir sus huellas, mentir, manipular. Toda mi vida he tratado con criminales. Santana Lopez se mantenía en la raya, pero a fin de cuentas todos en esa línea termian perdiendo el equilibrio y caen hacía un lado. La minoría se corrige pero los que no un día terminan esposados y hundidos hasta el cuello.

-¿Eso que significa?.

-Que mas le vale alejarse de ti ¿Si sabes por qué estuvo presa?.

Bajé la vista.

-Por tener relaciones con algunas de sus alumnas- murmuré despacio repitiendo no solo sus palabras sino también su forma de decirlo.

-Así es, y a tu padre no le gustan mucho las personas que juegan con otras- comentó amenazante- Hace tiempo que está buscando un motivo para encarcelarla y más cuando supo que entraría a trabajar en tu escuela.

Tragué saliva.

-Ella no ha hecho nada malo.

Sus ojos van hasta mi mano.

-No estaría respirando si así fuera- dijo mi padre entrand de nuevo al pequeño consultorio.

-¿Dónde está?.

Pero en ese momento el doctor comenzó con su insoportable parloteo. Me dio algo para el dolor, me mandó a hacer una placa y me puso una venda. Intentó averiguar como había pasado, al regresar a casa mis padres también lo intentaron, como no tuvieron éxito decidieron hacer la investigación por separado. No les dije una sola palabra. Pero al ser detectives dedujeron que algo me había enfurecido. Vieron el desorden en mi habitación y marcas en la pared. Supieron que yo misma me había provocado las lesiones, y llegaron a varias conclusiones, la que menos les gustó fue la que implicaba a mi profesora.

La había metido en problemas y lo sabía, después de todo ella nunca había intentado propasarse conmigo, nunca demostró tener segundas intenciones, ni mucho menos me dio motivs para que me encariñara. Yo fui quien la buscó. Todo había sido culpa de una gama de pensamientos y sensaciones que se mezclaron, creando accidentalmente unaemoción para la que yo no estaba preparada, una eoción que me tomó por sorpresa y que dio señales de vida, no cuando la besaba sino mientras pasaba las letras del jodido reportaje.

Llorando, imaginándola con alguien más, viendo la culpa en su mirada. Lo entendí todo, entendí minecesidad de ella, entendí mi deseo, entendí mis ansias... entendí que la amaba.

Eso era lo que me había negado, tal vez llegó desde el primer momento que la vi entrar al salón, tal vez llegó desde mucho antes de conocerla. A fin de cuentas era amor, en eso no cabian explicaciones.

Mis padres se cansaron de preguntarme y me dejaron sola pero los conocía lo suficiente como para saber que tenía que alejarme de Santana Lopez.

Las pastillas que me recetó el médico no sólo tuvieron éxito con el solor, sino que ademas me dejaban medio atontada por lo que esa noche no me costó quedarme dormida. Y ese sueño realmente fue reparador, al despertar mi único dolor era físico y en escala de uno al diez podia darle un tres, en cuantoa  todo lo relacionado con mi profesora, ahora podía pensar con claridad. No había razones para culparla de nada, y si mis padres lograban implicarla en cualquier cosa yo podia alegar su inocencia y lo haría, si era necesario lo gritaría ante ellos, lo gritaría ante los abogados, lo gritaría en la corte y a los periódicos y a todo aquel que se atreviera a acusarla. Para empezar, como primer acto oficial en su defensa tendría que alejarme de ella. El sólo pensamiento aplastó mi corazón como a una hoja de papel y me di cuenta de que pese a lo firme de mi empeño estar lejos de mi profesora sería insufrible.

Busqué mi móvil para poner música y me encontré con cinco llamadas perdidas de Santana, respiré hondo y las borré todas. Conecté mi teléfono al estéreo donde empezó a sonar "No me imagino sin ti" de el Tren de los Sueños, la canción dificilmente podía ser más adecuada.

Cuando salí de la ducha el reloj me señaló justo el tiempo que necesitaba para desayunar rápido y salir a tomar el autobús. 

Era un día realmente terrible, densas nubes negras se arremolinaban en el cielo y amenzaban con dejar caer su ira sobre la ciudad en cualquier momento.

-¿Vienes conmigo?.

Un ford blanco se detuvo frente a mi, ni siquiera lo había visto llegar, era como si de pronto se hubiera materializado en la calle.

Di un paso atras.

-Esperaré el autobús- susurré.

Ella me miró sin poder creer que la hubiese rechazado.

-El día pinta fatal...

-Llegaré puntual a clases si eso es lo que le preocupa- dije cortante mirando a todos lados para cerciorarme de que mis padres no estuvieran espiando.

-No, eso me da igual lo que m preocupa es que no llegues nunca- dijo y salió de su auto- Los autobuses ya de por si son peligrosos, pero lo son aun más en días como este.

-Lo dice porque no conoce a los conductores.

-No me interesa conocerlos, lo único que me importa es que estés bien.

Mientras lo decía se acercó a mi. Demonios, ¿Cómo es que no podía notar lo mal que me ponía tenerla tan cerca? ¿Por qué no se daba cuenta que yo la ponía en peligro?.

-No quiero meterla en problemas.

Me observa atenta. Su mirada penetrante parece traspasar mi mente y leer mis pensamientos.

-No me asusta tu padre- me confiesa como si de verdad hubiera leido mi mente.

-Debería. Él quiere ue vaya a prisión.

-Tampoco me asusta la cárcel.

Me acaricia la mejilla y yo tiemblo como una maldita hoja seca que esta a punto de desprenderse de su árbol.

-Mi único temor es que te pase algo malo- susurra y besa suavemente mi mejilla- Quiero protegerte y sé que tu harás lo mismo por mi ¿Me equivoco?.

Muevo la cabeza de un lado a otro.

-Yo no voy a dejar que la lleven a la cárcel.

-Entonces ven conmigo.

Subí a su auto con una sensación extraña en el estómago, como si estuviera montándome en otra nube, una más alta que la anterior.

-Lamento no haberte dicho.

-¿Decirme qué?- le pregunté confundida.

-El lío legal en el que estuve implicada.

-Ah claro- solté nerviosa.

-¿Fue un arranque de celos?.

-Para nada- mentí- Forma parte de su vida privada.

-Así es- me espetó- Pero aún así lamento que te hayas enterado por otro medio que no fuera yo misma. Por supuesto que hubo oportunidad para que te lo dijera pero no soy muy de andar pregonando mi vida privada.

-Entiendo. No estaba molesta por eso, quizás un poco confundida pero es todo...- mentí de nuevo.

El semáforo cambió y tuvo que detener el auto.

-No quiero que me odies por lo que sabes de mi- murmuró- Y menos que nada quiero que te alejes.

Sus palabras detuvieron mis latidos, mi respiración y cambiaron el curso de mis pensamientos que se estamparon directo en sus labios.

De nuevo puso su atención en el camino y avanzó lentamente detrás de una larga hilera. Pero yo no pude quitarle mis ojos de encima.

Ayer descubrí que la amaba, hoy no tenía dudas, la estaba deseando como nunca. Así, tal y como estaba todo, con lo complicado que era la situación, la estaba deseando a ella, pese a ser mi profesora de literatura, pese a que me llevaba varios años en edad y un millón de eternidades en experiencia. La deseaba y no me importaba en lo más mínimo que ella fuera una mujer... y yo también.

Cuando finalmente logŕe dejar de verla y miré al frente me di cuenta que conducía sobre unas calles que no llevaban al colegio...
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Mensaje por JVM el Jue Dic 22, 2016 3:43 pm

Se entiende el corage de Britt enterarse de esa forma e imaginar a San con alguien más :/
Sin embargo ahora sabe que ama a la morena y haber a donde la lleva!
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Mensaje por micky morales el Sáb Dic 24, 2016 7:07 am

Esto esta bien dificil, los padres de brittany son un gran inpedimento, me gustaria que santana le contara su version. Feliz navidad y que lo pases de lo mejor!!!!!
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Mensaje por idiveth el Miér Dic 28, 2016 8:13 pm

Capitulo 14: Deseo.

-¿A dónde vamos?.

Sonríe. Como si me pregunta fuera un chiste que solo ella podía entender.

-Olvidé unos papeles en mi departamento.

Miro el reloj en mi  móvil, hay tiempo para llegar puntual al colegio pero no el suficiente como para desviarnos.

-No te preocupes, será rápido- dice sorprendiéndome de nuevo con su habilidad para adivinar mis pensamientos.

Giro mis ojos hacía ella, no quiero distraerme de nuevo ni quedarme como estúpida mirándola. Pero es que contemplarla así, conduciendo, concentrada y con el aire alborotando su pelo, definitivamente puedo nombrarlo uno de mis paisajes favoritos sobre la tierra. Y no merece menos, es toda una obra de arte. Una pintura esquisita expuesta solo para mi.

"Por Dios Brittany tranquilizate" me regaña una vocesita muy parecida a la de Quinn.

"Es perfecta" alega otra voz.

"¿Qué pasó con eso de quedarte lejos para protegerla?".

"Fue ella la que me buscó".

"Y eso lo hace más peligroso todavía".

-¿Qué tanto me miras Brittany?- pregunta sonriendo de nuevo por ese chiste que yo desconozco.

Bajo la vista muerta de vergüenza.

-¿Son muy importantes esos papeles?- dije lo primero que me vino a la mente.

Ella suspira.

-No es que sean muy importantes, es que yo los tenía que haber entregado desde hace mucho y no lo hice.

De nuevo dirijo mi atención al camino, no puedo seguir mirándola de esa forma. Estábamos en un lío, lo que sea que tuviéramos la ponía en peligro, ya había estado envuelta en una situación semejante y ahora conmigo, las cosas empeoraban considerablemente. Yo era menor de edad, era hija de policías, los mismos policías que la arrestaron antes...

La trama quedaba perfecta para una novela. Una de esas novelas que no tienen final feliz.

-No puedo estar con ustred- tengo la sensación de que las palabras fueron dichas por alguien más- Deberíamos dejar de vernos.

Ella no dice nada, su atención sigue en la calle sobre la que conduce, pero conozco la reacciones de su cuerpo, veo como sus manos aprietan con fuerza el volante.

-Mis papás la vigilaran de cerca... cualquiera podía estar siguiéndonos justo ahora- instintivamente busco entre los conductores que nos rodean a algún colega de mis padres.

"Estas paranoica" me regaño.

Ella continua muda, pero las arrugas en su frente me indican que está pensando. Piensa en lo que le he dicho, en alejarse de mi, end ejar de vernos... tal vez eso era lo mejor, había otras mujeres a su alrededor. El rumbo que estaban tomando mis pensaminto me torturaba.

Respiro hondo, varias veces antes de que una idea definitiva y al mismo tiempo dolorosa entre a mi cabeza. Santana Lopez sencillamente no era para mi.

-¿Dijiste que vivias cerca de mi casa?.

Comento al darme cuenta que disminuye la velocidad en uno de esos sitios donde mis padres jamás podrían siquiera soñar con rentar un departamento. Y honestamente era la primera vez que yo estaba en esa parte de la ciudad.

-¿En serio dije eso?- preguntó saliendo del auto.

-Si.

Se encoje de hombros.

-Tal vez te mentí- dice como si fuera algo irrelevante- Acompáñame.

Pasamos por la recepción sin que ella le dirija la más mínima atención a un chico con granos que la saluda.

-Mi humilde hogar.

Es lo primero que dice al entrar a su departamento.

¿Humilde? mi padre no podría pagar un departamento como aquel ni aunque fuera el mejor angente de la interpol. El pasillo principal era muy grande y sobre las paredes blancas se encontraban pinturas auténticas, me había colado muchas veces a las exposiciones de arte como para saber que una obra de esas no cae del cielo, ni te llega envuelta como regalo de navdad.

-¿Te gusta?.

-Es muy...

Ni siquiera tenía una palabra para describirlo. ¿A quién demonios no le iba a gustar ese lugar?, donde sea que mirara había una pieza bellisima y evidentemente costosa.

-¿O los maestros ganam mejor de lo que imaginé o te dedicas a tráfico de órganos en la Deep Web?.

-Ninguna de las anteriores- afirmó- Resulta que mi madre murió y pues, me saqué la lotería genética.

-Lo lamento- fue lo único que se me ocurrió decir.

Ella suspira.

-Eso es porque no la conociste- dice con frialdad- Por personas como ella uno agradece que la muerte exista.

Me giro de golpe, no muy segura de haber escuchado bien.

-No se llevaban.

-Decir que no nos llevábamos es demasiado- me asegura- Éramos unas completas extrañas.

No entró en detalles, pero yo quería saber más. Quería saberlo todo.

-A su amiga de la cafetería le dijo que había viajado a visitar a su madre enferma.

-Mentí- murmura.

Al parecer eso se le daba muy bien.

-Por lo que veo viene de una muy buena familia- comenté intentando llevar mi propia atención lejos de su facilidad para mentir.

-Mis padres eran médicos en un lugar donde nadie más lo era- dice y sus ojos se mantienen fijos en un punto en la pared, lo 
cual me hace pensar que está recordando esa etapa de su vida- De ahí viene la fortuna que hicieron.

-¿Hija única?.

Asiente.

-Después de mi, mi madre estuvo embarazada un par de veces, pero no salió bien.

Me quedo callada. Tratando de comprender sus palabras, de leer entre lineas datos importantes de su infancia.

-¿También eres hija única cierto?

Ahora soy yo quien asiente.

-Pero no es poruqe mi madre no haya podido, sino porque no quiso. Mis padres son las dos personas más entregadas a su trabajo que pueda haber.

-Tenemos mucho en común- susurra- La diferencia es que tú sabes perdonar y los amas, en cambio yo los aborrecí hasta el día en que olvidé que tenía familia. Pero no me veas así, que ellos compartían el mismo sentimiento hacía mi.

-Pero la heredaron. Tal vez no la odiaban en realidad.

Una sonrisa triste curó sus laios. Moría por abrazarla, pero estábamos solas en su departamento y tal vez no era lo más correcto.

-Por supuesto que me odiaban- afirma sin darle importancia- Mírame, una mujer como yo en un pueblo tan pequeño que cada vez que das un paso hay media docena de ojos trás de ti. Fui la gran vergüenza de mis padres.

-¿Porque era...?.

La palabra no pudo salir de mis labios.

-Si, porque era lesbiana.

-Entiendo- es todo lo que se me ocurre decir.

-No les di el gusto de que me enviaran lejos. Al cumplir 15 años me escapé con el dinero justo para tomar un autobús.

-No me imagino haciendo eso- comento- Debió ser difícil.

-Una verdadera pesadilla- me confesó y una fugaz sombra atravezó su mirada- Pero al final me fue bien en la vida.

-¿Y como fue que terminó heredando?.

-Mi padre murió primero y cuando mi madre recordó que tenía una hija ya estaba muy vieja para gritarme. Ella creía que el peor y más grande castigo para mí sería heredarme todo sin decirme una sola palabra, sin mirarme si quiera. Creyó que me iba a doler de algún modo el que ella no me quisiera. No era muy brillante para mi suerte.

Lo decia como si estuviera hablando de cualquier anciana loca de la calle y no de su madre.

-¿Realmente no te importa su indiferencia?.

-Claro que no. Sin presumir pero, yo tenía a muchas mujeres que me querían en ese momento.

Siento que algo me araña el estómago.

-¿Las quince universitarias?- pregunto con un nudo en la garganta.

-No te aferres a ese número, además en ese tiempo yo aún no trabajaba en la universidad.

Sentí como si un boxeador me lanzara un gancho al hígado.

No era psicóloga pero en sus palabras podía entender más de lo que me gustaría. Dejaba muy claro que siempre había habído muchas mujeres a su disposición y por egoísta que sonara esa parte era la que más me dolía de su pasado.

-Ven conmigo- me apremia al notar que me había quedado pensativa.

Sentir que me tomaba del brazo produjo en mi una descarga eléctrica que recorrió mi cuerpo y de nuevo todos mis pensamientos se centraron en la mujer que estaba a solas conmigo en ese departamento.

Nos dirigimos a una habitación que resultó ser la biblioteca, solo era un poco más grande que la de mi madre pero sin duda se hallaba en mejores condiciones. Las estanterias de cristal y los libros se encontraban perfectamente clasificados.

-Necesito que me ayudes a encontrar una carpeta- dudó unos momentos- Azul.

El escritorio se hallaba bajo montañas de hojas sueltas y carpetas de todos los colores.

-Necesito más información. Aquí hay mucho azul.

-Es un documento oficial de la escuela, tiene el escudo y está sellado.

Miro el desorden de papeles y de nuevo consulto la hora en mi móvil.

-Creo que ya es muy tarde- le informo- No nos dejaran entrar.

-Yo trabajo ahí. Puedo entrar.

-Pero yo no- alego.

-Deja eso en mis manos. Además sólo es un poco tarde.

-¿Llegaremos al mismo tiempo?.

Casi puedo escuchar la voz ronca del director gritándole a ella y llamando a mis padres.

-Déjalo todo en mis manos- dice de nuevo.

Parece muy confiada. ¿Qué rayos se trae entre manos? Quiero repetir lo que dije en el auto pero al verla tan concentrada en su busqueda prefiero no discutir y me apuro a revolver entre las hojas para buscar el dichoso documento, aunque con la mano derecha sin funcionar al 100 no voy tan rápido como me gustaría, ni soy tan ágil, accidetalmente un folder se escapa de mis manos y las hojas salen regadas en todas direcciones.

-Maldición.

Corro a recuperar las hojas. La profesora Lopez se agacha para ayudarme.

"Estúpida" "Estúpida" "Estúpida" es lo único que puedo pensar.

Por no poner atención mi profesora y yo llegamos al mismo tiempo a recoger la misma hoja, como ocurrió tiempo atrás en la biblioteca. Y de nuevo estamos en esa cercanía peligrosa donde solo existen nuestros labios y el miedo.

Pero esta vez ella no se levanta, ni se mueve. Y yo me siento incapaz de tomar la iniciativa para hacer cualquier cosa que mate ese pequeño instante donde somos dos seres humanos, compartiendo el aliento y el calor que emana de nuestros cuerpos. En ese momento, en la privacidad de esa biblioteca, nadie señala, nadie juzga y no es delito tenerla tan cerca.

Nuevamente estaba ahí. A pocos centímetros de sus labios, pero a una eternidad de sus besos.

Finalmente se puso de pie y yo la imité con una mezcla de emociones muy variadas. Mareo, tristeza, deseo, y miedo.

Tenía que calmarme. Le dí la espalda y fingí buscar las hojas mientras ella miraba el papel que acababa de levantar del piso.

-Britt- susurró.

-¿Qué ocurre?- le pregunté sin mirarla, temiendo que su capacidad para interpretarme la llevara a darse cuenta que me estaba enloqueciendo.

Ella se acerca, siento de nuevo el calor de su cuerpo y me vuelve a tomar del brazo obligándome a girar despacio.

La mano con la que me sostenía el brazo desciende lentamente hasta mi cintura.

-Necesito probar algo.

Mis latidos iban tan rápido que tuve la sensación de que ella podía orlos. Levanté la vista y mis ojos se detuvieron en sus labios, esos labios tan adictivos. Necesitaba desesperadamente de ella, necesitaba su calor, sus manos, sus besos, necesitaba que fuera mia.

Leyendo mis pensamientos me acercó más a ella, me envolvio con sus brazos y mi débil empeño por mantenerme lejos se esfumo.

Ella me dominaba.

Yo era suya.

-¿De verdad quieres ponder distancia?- preguntó en un susurro.

Su aliento caliente s estrelló directo en mis labios y cegada por el deseo tomé la iniciativa. Reclamé ese beso que tanto anhelaba.

Esa era una respuesta. No quería alejarme de ella, de una forma casi egoista no podría mantenerme lejos, aun cuando era consciente del peligro en el que la ponia.

Llevé la cabeza hacía atrás, dejando el cuello accesible para su boca. Lo recorrió entero con besos hasta llegar de nuevo a mis labios. Sentí su cuerpo apretarse contra el mio. Percibí su necesidad contagiándome. Y la electricidad nos sacudió a ambas, me costaba entender esas reacciones en mi, pero ella no me dio el tiempo de analizar nada.

Con un tiron me llevó hata el escritorio, me levantó y se colocó entre mis piernas. Los besos entonces se tornaron salvajes y se llenaron de jadeos.

Pero hubo un sonido, algo que se escuchó como el eco de un grito emitido en el infierno y me trajo de vuelta a la realidad. Donde éramos dos mujeres, y donde ella era mi profesora.

Interrumpí el beso. Santana quedó tan confundida que ni siquiera se movió cuando me escurrí fuera de su alcance.

Respiraba con dificultad y aún temblaba. Pero ese sonido en mi móvil sólo lo tenía programado para un número en especifico.

Respiré profundo antes de contestar.

-¿Qué paso papá?.

Escuché extraña mi propia voz.

-¿Donde estas?- pregunta alterado- Y Brittany quiero que te quede muy claro que si pregunto donde estas es porque ya sé 
donde no estas.

Voltee a ver a Santana que había palidecido de pronto.

Engañar a tus padres es fácil, engañar a la policía es sencillo, pero juntar ambos elemntos y mentir resulta una pésima idea, algo asi como el ingrediente secreto para un desastre.

-Voy para la casa- fue lo único que se me ocurrió.

Del otro lado de la linea se escuchaban varias voces.

-Por supuesto- dice con una fingida amabilidad- Ven a casa.

Cuelgo el teléfono.

-Tengo que irme.

Es lo único que digo y me apresuro a salir.

Santana corre detrás de mi y me detiene.

-Espera- me ordena muy seria.

Ella pasa los dedos por su pelo que se encuentra alborotado.

-Era mi padre- le digo- No puedo quedarme aquí ni un segundo mas.

-Espera- repite y va al teléfono.

Tiene una pequeña charla con alguien y cuando cuelga luce más pálida que antes.

-¿Qué ocurre?.

-Hay dos patrullas afuera.

Me siento prisionera justo en el sitio que segundo atrás me pareció el paraiso. Y lo peor es que sentía que había echado a los lobos a una mujer que en ese momento me importaba más que yo misma.

-Debe haber otra forma de salir- mi voz suena débil.

Ella regresa al teléfono y hace una llamada que me resulta inadecuadamente larga.

Unos minutos después alguien golpea la puerta. Al abrir resulta ser el chico con granos de la recepción.

-Él te va a sacar de aqui.

Realmente luce asustada, yo misma estoy aterrada.

-Tu padre va a querer saber donde estuviste.

-Tranquila- le digo poniendo mi dedo en sus labios- Yo sé que les voy a decir.

Ella suspira y me abraza.

-Sólo no digas mi nombre- murmura en mi oído.

-No soy tan tonta.

Santana me da un beso, es rápido y tan inesperado que cuando se aparta mi pecho clama por mas.
Pero no hay tiempo. El muchacho me apremia para que lo siga y en silencio me conduce hasta una parte del estacionamiento que están remodelando. Allí hay una cinta que indica que es peligroso y que nadie puede pasar. El único sitio libre de policias según me aseguró el propio chico que parecía de lo más aburrido, como si eso fuera algo de todos los días.

-A la señora Lopez le gusta meterse en problemas- comenta como si estuviera hablando consigo mismo- Mira que enrollarse con la hija de un policia.

Pongo los ojos en blanco.

-Estoy detrás de ti- le recuerdo- Te puedo escuchar.

-Vaya que tendrá problemas graves- continua como si yo no hubiese hablado- Ahora su "juego" es diferente... hay más piezas.

-Sospecho que quieres decirme algo.

-Para nada- me asegura- Ya estas a salvo, sigue derecho y te toparas con una estación de taxis.

-Creo que estas demente- le digo con la mayor amabilidad que me es posible- Pero muchas gracias por ayudarnos.

Él sonríe.

-Al menos tú si tienes modales.

Doy media vuelta y me alejo rápido temiendo que un policía aparezca de repente

Moría de nerios, pero no podía apartar de mi cabeza la idea de lo que pudo haber pasado si mi papá no hubiese llamado, si la policia no estuviera detrás de Santana.

Pero ahora realmente estaba decidida. Yo la defenderia de todo.

"Santana Lopez te meterá en problema" dice una vocesita en mi cabeza mientra tomo un taxi para ir a casa.

-Ella lo vale- le respondo con un arrebato de orgullo.

El conductor me mira preocupado por el espejo retrovisor.

No me importa.

En mi cabeza solo hay espacio para dos cosas, y ambas tenian que ver con mi profesora de literatura. Una era un deseo desmedido, algo que nadie mas habia despertado en mi y la otra el miedo. Miedo a que mi padre supiera que estuve con ella, miedo a verla en la cárcel, miedo a perderla.
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Activo Re: si Fueras Mia

Mensaje por micky morales el Miér Dic 28, 2016 8:45 pm

Que fastidio con los padres de Brittany, me encantaria saber sobre el pasado de Santana, hasta pronto!!!!!
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