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[Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

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Finalizado [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Vie Nov 11, 2016 2:23 am

Sinopsis



Un beso dura un momento.

Pero mil besos pueden durar una vida.

Dos niñas.

Un vínculo que se forjó en un instante y valioso por toda una década.

Un vínculo que ni el tiempo ni la distancia pueden romper.

Un vínculo que durará para siempre.

O eso es lo que ellos creen.

Cuando Santana López de diecisiete años de edad, regresa de su Puerto Rico natal a la tranquila ciudad de Lima, Ohio, donde se hizo amiga de Brittany Pierce siendo unas niñas, tiene una sola cosa en su mente.

¿Por qué la chica que era la mitad de su alma, que prometió esperar fielmente su regreso, la cortó sin una palabra de explicación?

El corazón de Santana se rompió hace dos años cuando Brittany se quedó en silencio.

Cuando descubre la verdad, encuentra que el mayor corazón roto aún está por venir.





*********************************************************************************************************************************

Hola, aquí la sinopsis y el prólogo de la siguiente historia.

Gracias por leer y comentar!

Pd: como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D
Pd2: aquí mis anteriores historias (adaptadas todas):

Wallbanger: http://gleelatino.forosactivos.net/t22310-resueltofanfic-brittanawallbanger-2-rustynailed-adaptada-final

El Affaire López: http://gleelatino.forosactivos.net/t22380-fanfic-brittana-el-affaire-lopez-4-algo-raro-y-preciso-adaptada-epilogo

A los 17: http://gleelatino.forosactivos.net/t22434-resueltofanfic-brittana-a-los-17-adaptada-cap-43-final

Tras el Telón de Pino: http://gleelatino.forosactivos.net/t22474-resueltofanfic-brittana-tras-el-telon-de-pino-adaptada-cap-36-final

Sin Condiciones: http://gleelatino.forosactivos.net/t22505-resueltofanfic-brittana-sin-condiciones-adaptada-cap-47-final

Blonde Girl: http://gleelatino.forosactivos.net/t22520-fanfic-brittana-blonde-girl-adaptada-prologo#538737

Ajuste de Cuentas: http://gleelatino.forosactivos.net/t22532-resueltofanfic-brittana-ajuste-de-cuentas-adaptada-cap-12-fin

Pídeme lo que Quíeras: http://gleelatino.forosactivos.net/t22535-fanfic-brittana-pideme-lo-que-quieras-adaptada-prologo#539712

Mi Mujer: http://gleelatino.forosactivos.net/t22564-fanfic-brittana-mi-mujer-3-confesion-adaptada-cap-35#542092

Sorpréndeme: http://gleelatino.forosactivos.net/t22576-resueltofanfic-brittana-sorprendeme-adaptada-epilogo#543891

Palabras para Ti: http://gleelatino.forosactivos.net/t22583-resueltofanfic-brittana-palabras-para-ti-adaptada-epilogo

Un Vuelo con Escalas: http://gleelatino.forosactivos.net/t22590-fanfic-brittana-un-vuelo-con-escalas-adaptada-cap-33-final#544923

Secretos del Pasado: http://gleelatino.forosactivos.net/t22595-resueltofanfic-brittana-secretos-del-pasado-adaptada-epilogo

En tus Brazos y Huir de Todo Mal: http://gleelatino.forosactivos.net/t22602-resueltofanfic-brittana-en-tus-brazos-y-huir-de-todo-mal-ii-pasion-adaptada-epilogo

Parejas: http://gleelatino.forosactivos.net/t22615p195-resueltofanfic-brittana-parejas-adaptada-cap-41-final#547481

La Chica de Servicio: http://gleelatino.forosactivos.net/t22617-resueltofanfic-brittana-la-chica-de-servicio-3-rindete-adaptada-epilogo-santana

A su Manera: http://gleelatino.forosactivos.net/t22622-resueltofanfic-brittana-a-su-manera-adaptada-cap-50-final

Pídeme lo que Quiéras 4: Y yo te lo Darpe: http://gleelatino.forosactivos.net/t22630-fanfic-brittana-pideme-lo-que-quieras-4-y-yo-te-lo-dare-adaptada-epilogo

Angel de Fuego: http://gleelatino.forosactivos.net/t22633-resueltofanfic-brittana-angel-de-fuego-adaptada-cap-39-fin

Después de Todo: http://gleelatino.forosactivos.net/t22642-fanfic-brittana-despues-de-todo-adaptada-epilogo

Pintando la Luna: http://gleelatino.forosactivos.net/t22644-resueltofanfic-brittana-pintando-la-luna-adaptada-epilogo

La Luna de Media Noche: http://gleelatino.forosactivos.net/t22647-resueltofanfic-brittana-la-luna-de-media-noche-adaptada-epilogo

Amor en Espera: http://gleelatino.forosactivos.net/t22651-resueltofanfic-brittana-amor-en-espera-adaptada-epilogo

Storms: http://gleelatino.forosactivos.net/t22657-resueltofanfic-brittana-storms-adaptada-epilogo

Fue un Beso Tonto: http://gleelatino.forosactivos.net/t22660-resueltofanfic-brittana-fue-un-beso-tonto-adaptada-epilogo

La Luna de Santana: http://gleelatino.forosactivos.net/t22664-resueltofanfic-brittana-la-luna-de-santana-adaptada-epilogo

Con Todo mi Corazón: http://gleelatino.forosactivos.net/t22666-resueltofanfic-brittana-con-todo-mi-corazon-adaptada-epilogo

La Esposa Del Vecino: http://gleelatino.forosactivos.net/t22668-resueltofanfic-brittana-la-esposa-del-vecino-adaptada-epilogo

Dulce Brittany: http://gleelatino.forosactivos.net/t22671-resueltofanfic-brittana-dulce-brittany-adaptada-epilogo

Eres Para Mí: http://gleelatino.forosactivos.net/t22674-resueltofanfic-brittana-eres-para-mi-adaptada-epilogo

Vampira: http://gleelatino.forosactivos.net/t22679-resueltofanfic-brittana-vampira-adaptada-epilogo

Rojo: http://gleelatino.forosactivos.net/t22687-resueltofanfic-brittana-rojo-adaptada-cap-34-final

Retroceder el Tiempo: http://gleelatino.forosactivos.net/t22695-resueltofanfic-brittana-retroceder-el-tiempo-adaptada-epilogo

Dulce Travesura: http://gleelatino.forosactivos.net/t22699-resueltofanfic-brittana-dulce-travesura-adaptada-epilogo

Compañeras: http://gleelatino.forosactivos.net/t22704-resueltofanfic-brittana-companeras-ii-carretera-del-infierno-adaptada-cap-34-y-35-fin

Pequeño Amor: http://gleelatino.forosactivos.net/t22711-resueltofanfic-brittana-pequeno-amor-adaptada-epilogo

Por la Eternidad: http://gleelatino.forosactivos.net/t22718-resueltofanfic-brittana-por-la-eternidad-adaptada-epilogo




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SE QUE ESTÁN SACANDO MIS ADAPTACIONES, POR "MI" PARTE Y "MIS" ADAPTACIONES NO ME MOLESTA, PERO AL MENOS NOMBREN AL FORO... SI SUBEN OTRO CAPITULO Y NO LO NOMBRAN, "EN CADA CAPITULO QUE SUBAN", VOY A BORRAR MIS ADAPTACIONES Y DENUNCIAR LA ADAPTACIÓN. Saludos =D





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Finalizado FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Prólogo

Mensaje por 23l1 el Vie Nov 11, 2016 2:25 am

Prólogo





Santana





Fueron exactamente cuatro los momentos que definieron mi vida.

Este fue el primero




Flashback


Lima, Ohio.
Estados Unidos de América.


Cinco años de edad.



¡Quiero volver! ¡Volver ahora! ¡Quiero mi casa!—grité tan fuerte como pude, diciéndole a mi mamá.

—No vamos a volver a casa, Tana. Y no nos vamos. Este es nuestro hogar ahora—replicó en inglés. Se agachó y me miró directamente a los ojos—Tana—dijo suavemente—Sé que no querías dejar Santo Domingo, pero tu papá consiguió un nuevo empleo aquí, en Ohio—su mano se deslizó arriba y abajo por mi brazo, pero eso no me hizo sentir mejor.

No quería estar en este lugar, en Estados Unidos.

Quería volver a casa.

¡Quiero volver a casa! Y no quiero hablar en inglés—repliqué.

Odiaba hablar en inglés.

Desde que nos estableciéramos en los Estados Unidos desde Puerto Rico, mamá y papá solo me hablaban en inglés. Decían que tenía que
practicar.

¡No quería hacerlo!

Mi mamá se puso de pie y levantó una caja del suelo.

—Estamos en Estados Unidos, Tana. Aquí hablan inglés. Has hablado inglés por tanto tiempo como has hablado noruego. Es hora de usarlo.

Me mantuve firme, mirando a mi mamá mientras pasaba a mi lado hacia la casa.

Miré alrededor de la pequeña calle donde ahora vivíamos.

Había ocho casas.

Todas eran grandes, pero todas lucían diferentes.

La nuestra estaba pintada de rojo, con ventanas blancas y un pórtico enorme.

Mi habitación era grande y estaba en el piso inferior. Pensé que eso era de algún modo genial. Nunca antes había dormido en el primer piso; en Santo Domingo mi habitación estaba en el segundo.

Miré a las casas.

Todas estaban pintadas de colores brillantes: celestes, amarillos, rosados…

Entonces miré a la casa de al lado.

Justo al lado, compartíamos un porche de hierba. Ambas casas eran grandes, y nuestros patios también lo eran, pero no había una valla o un camino entre ellas.

Si lo deseaba, podría correr a su patio y no habría nada para detenerme.

La casa era blanco brillante, con un pórtico que la envolvía por todo el rededor. Tenían mecedoras y una gran silla tipo columpio al frente. Los marcos de sus ventanas estaban pintados de negro, y tenía una ventana enfrente de la ventana de mi dormitorio.

¡Justo al frente!

No me gustaba eso.

No me gustaba el hecho de que podría ver dentro de su dormitorio y que ellos podrían ver el mío.

Había una piedra en el suelo.

La pateé con mi pie, observándola bajar por la calle. Me volví para seguir a mi mamá, pero entonces oí un ruido.

Venía de la casa de al lado.

Miré a su puerta delantera, pero nadie salió.

Subía los escalones de mi pórtico cuando vi un movimiento en el costado de la casa, en la ventana de la habitación de al lado, la que estaba al frente de la mía.

Mi mano se congeló en la barandilla y observé mientras una niña, vestida con un brillante vestido azul, trepaba por la ventana. Saltó al césped y desempolvó sus manos en sus muslos.

Fruncí el ceño, lo que hizo que mis cejas bajaran, mientras esperaba a que levantara su cabeza.

Tenía pelo rubio, el cual se apilaba en su cabeza como un nido de pájaros. Llevaba un gran lazo a un lado de este.

Cuando levantó la mirada, miró directo a mí.

Luego sonrió.

Sonrió hacia mí tan grande.

Se agitó, rápido, luego corrió hacia adelante y se detuvo frente a mí.

Extendió su mano.

—Hola, mi nombre es Brittany Pierce, tengo cinco años y vivo en la casa de al lado.

Observé a la niña.

Tenía un acento gracioso.

Hacía que las palabras en inglés sonaran diferentes a como nos enseñaron en Puerto Rico.

La niña—Brittany—tenía una mancha de barro en su cara y brillantes botas de lluvia en sus pies. Ellas tenían grandes globos rojos a un lado.

Se veía extraña.

Levanté la vista de sus pies y fijé mis ojos en su mano. Aún la extendía. No sabía qué hacer.

No sabía qué quería ella.

Brittany suspiró.

Sacudiendo la cabeza, alcanzó mi mano y la forzó en las suyas. Las sacudió arriba y abajo dos veces y dijo:

—Una sacudida de manos. Mi Abuela dice que solo es correcto sacudir la mano de la gente cuando la conoces por primera vez—apuntó a nuestras manos—Esa fue una sacudida de manos. Y fue algo educado porque no te conozco.

No dije nada; por alguna razón mi voz no funcionaba.

Cuando miré hacia abajo me di cuenta que era porque nuestras manos seguían unidas.

También tenía barro en sus manos.

De hecho, tenía barro en todos lados.

—¿Cuál es tu nombre?—preguntó Brittany.
Su cabeza estaba inclinada a un lado. Tenía una pequeña ramita atascada en su pelo.

—Oye—dijo, tirando de nuestras manos—Te pregunté por tu nombre.

Aclaré mi garganta.

—Mi nombre es Santana, Santana Marie López.

Brittany arrugó el rostro, sus finos labios rosas sobresaliendo de forma graciosa.

—Suenas rara—soltó.

Arrebaté mi mano.

¡No, no lo hago!—chasqueé.

Su rostro se arrugó aún más.

—¿Qué acabas de decir?—preguntó Brittany, mientras me volvía para caminar a mi casa.

No quería hablarle nunca más.

Sintiéndome enojada, me di la vuelta.

—Dije “¡No, no lo hago!” ¡Hablaba español!—dije, en inglés esta vez.

Los ojos azules de Brittany se volvieron gigantes.

Dio un paso más cerca, y más cerca otra vez, y preguntó:

—¿Español? ¿Cómo los latinos? Nosotros somos de Holanda. Mi Abuela me leyó un libro sobre los las personas que eran latinas. Decía que ellas eran mayormente de Sudamérica y Centroamérica—sus ojos se volvieron incluso más grandes—Santana, ¿eres latina?—su voz había perdido todo rechinar.

Eso me hizo sentir bien.

Saqué pecho.

Mi abuela siempre decía que yo era una mujer latina fuerte, como todas las mujeres en mi familia.

Éramos lindas, encantadoras y fuertes latinas.

Si—dije—Somos latinos de verdad, de Puerto Rico.

Una gran sonrisa se extendió por la cara de Brittany, y una aguda risa de chica estalló de su boca.

Levantó su mano y la arrastró por mi pelo.

—Por eso tienes el pelo bonito y negro, y ojos tan oscuros como la noche. Porque eres latina. Al principio pensé que no hablabas…

—¡Si se hablar!—interrumpí, pero Brittany no pareció preocuparse.

Pasé mis manos por mi pelo largo.

Llegaba más abajo de mis hombros.

Todas las niñas en Santo Domingo lo tenían así.

—… Pero ahora veo que es porque eres latina de la vida real. Como la cantante JLo. ¡Ella también tenía pelo largo y oscuro, y ojos oscuros! ¡Eres justo como ella!

Si—concordé—JLo lo tiene. Y es una latina linda, así como yo.

Brittany asintió, luego puso sus manos en mis hombros. Su cara se volvió toda seria y su voz bajó a un susurro.

—Santana, no le cuento a nadie esto, pero me gustan las aventuras.

Arrugué mi rostro.

No entendía.

Brittany dio un paso más cerca y miró a mis ojos. Apretó mis brazos. Inclinó su cabeza a un lado. Miró a todo nuestro alrededor, luego se inclinó para hablar.

—Normalmente no traigo a gente a mis viajes, pero eres una latina, y todos sabemos que los latinos se vuelven fuertes y valientes, y son real realmente buenos con las aventuras y explorando, y con largas caminatas  y… ¡todas las cosas como esas!

Seguía confundida, pero luego Brittany dio un paso atrás y extendió su mano otra vez.

—Santana—dijo, su voz seria y fuerte—, Vives justo al lado, eres una latina y yo amo a los latinos. Creo que deberíamos ser mejores amigas.

—¿Mejores amigas?—pregunté.

Brittany asintió y empujó su mano aún más hacia mí. Lentamente extendiendo mi propia mano, agarré la suya y le di dos sacudidas, como ella me mostró.

Una sacudida de manos.

—Así que, ¿ahora somos mejores amigas?—pregunté, mientas Brittany retiraba su mano.

—¡Sí!—dijo animadamente—Britt y San—llevó su dedo a su barbilla y miró hacia arriba.

Sus labios sobresalían otra vez, como si estuviese pensando con mucho esfuerzo.

—Suena bien, ¿no crees? “¡Britt y San, mejores amigas hasta el infinito!”.

Asentí porque lo hacía, sonaba bien.

Brittany puso su mano en la mía.

—¡Muéstrame tu habitación! Quiero contarte a qué aventura podemos ir después—empezó a empujarme hacia adelante, y corrimos a la casa.

Cuando nos empujamos a través de la puerta de mi dormitorio, Brittany se lanzó directo a mi ventana.

—Esta es la habitación exactamente al frente de la mía.

Asentí, y ella chilló, corriendo hasta mí para tomar mi mano en las suyas otra vez.

—¡San!—dijo emocionadamente—, Podemos hablar en la noche, y hacer walkie-talkies con latas y cuerda. Podemos susurrarnos secretos cuando todos lo demás estén dormidos, y podemos hacer planes, y jugar, y…

Brittany siguió hablando, pero no le tomé cuidado.

Me gustaba el sonido de su voz.

Me gustaba su risa y me gustaba el gran lazo blanco en su pelo.

Tal vez Lima, Ohio no va a ser tan mala después de todo, pensé, no si tengo a Brittany Pierce como mi mejor amiga.


Fin Flashback


Y fuimos Brittany y yo desde ese día.

Brittany y Santana.

Britt y San.

Britt-Britt y Sanny

Como nos decíamos.

Mejores amigas hasta el infinito.

O eso pensaba.

Curioso cómo cambian las cosas.









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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Las letras en cursiva son por que  están dichas en Español. Mientras que las que estén en negrita son por que están dichas en holandés la cual solo es Abuela o abuelita[/b]



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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Vie Nov 11, 2016 7:09 am

super interesante, no pdo esperar a continuar con la historia!!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Vie Nov 11, 2016 11:10 pm

hola morra...

quiero nuevo.cap...!!!
me encanto el primer cap!!

nos vemos!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Sáb Nov 12, 2016 12:27 am

micky morales escribió:super interesante, no pdo esperar a continuar con la historia!!!!!!



Hola, vamos bn entonces, no¿? jajajajajaaj. Aquí dejo el siguiente cap entonces jajajaaj. Saludos =D





3:) escribió:hola  morra...

quiero nuevo.cap...!!!
me encanto el primer cap!!

nos vemos!!!



Hola lu, jajaajajaja aquí te lo dejo entonces ajjaajajajaj. Vamos bn entonces jajjaja. Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Cap 1

Mensaje por 23l1 el Sáb Nov 12, 2016 12:31 am

Capitulo 1




Corazones Rotos y Frascos de Besos…



Brittany


Hace Nueve Años.

Ocho Años de Edad.




—¿A dónde vamos, papi?—pregunté mientras él sostenía mi mano suavemente, guiándome hacia el auto.

Miré hacia atrás a mi escuela, preguntándome por qué estaba siendo sacada de clase tan temprano.

Solo era la hora del almuerzo.

No se suponía que saliera todavía.

Mi papá no dijo nada mientras caminábamos, sólo me apretó la mano. Busqué a lo largo de la valla de la escuela, una extraña sensación tirando en mi estómago.

Me encantaba la escuela, me encantaba aprender, y ahora teníamos historia.

Era, absolutamente, mi asignatura favorita.

No quería perdérmela.

—¡Britt!—Santana, mi mejor amiga, estaba de pie junto a la cerca, viéndome marchar.

Sus manos sostenían muy fuerte las barras de metal.

—¿A dónde vas?—gritó.

Me sentaba al lado de Santana en clase.

Estábamos siempre juntas.

La escuela no era divertida cuando la otra no estaba ahí.

Volví la cabeza hacia la cara de mi papá en busca de respuestas, pero no me miraba.

Se quedó en silencio.

Mirando hacia atrás a Santana, grité:

—¡No sé!

Santana me miró todo el camino hacia nuestro auto. Subí en la parte posterior y me senté en mi asiento para niños, mi papá me abrochó el cinturón.

Oí el silbato en el patio del colegio, señalando el final del almuerzo. Miré por la ventana y vi a todos los niños corriendo hacia el interior, pero no a Santana.

Santana se quedó en la valla mirándome.

Su largo pelo negro estaba flotando en el viento, mientras decía:

—¿Estás bien?

Pero mi papá se metió en el auto y empezó a conducir antes de que pudiera responder.

Santana corrió a lo largo de la valla, siguiendo nuestro auto, hasta que él señor Will llegó y la hizo ir a dentro.

Cuando la escuela se perdió de vista, dijo mi papá:

—¿Britty?

—¿Sí, papi?—respondí.

—¿Sabes que la abuela ha estado viviendo con nosotros por un tiempo?

Asentí.

Mi abuelita se había trasladado a la habitación frente a la mía hace un tiempo. Mi mamá había dicho que era porque necesitaba ayuda.

Mi abuelo había muerto cuando yo era sólo un bebé. Mi abuelita había vivido sola durante años, hasta que vino a vivir con nosotros.

—¿Recuerdas lo que tu mami y yo te dijimos acerca de por qué? ¿Por qué la abuelita no podía vivir sola?

Respiré por la nariz y le susurré:

—Sí. Porque necesitaba nuestra ayuda. Porque está enferma.

Mi estómago dio vueltas mientras hablaba.

Mi abuelita era mi mejor amiga.

Bueno, ella y Santana estaban atadas, absolutamente, en la parte superior.

Mi abuela dijo que yo era igual que ella.

Antes de que estuviera enferma íbamos a un montón de aventuras.

Ella me leía todas las noches sobre los grandes exploradores del mundo. Me contaba todo acerca de la historia, sobre Alejandro Magno, los romanos, y mi favorito, el samurái de Japón.

Eran los preferidos de la abuela también.

Sabía que mi abuela estaba enferma, pero nunca parecía enferma.

Siempre sonreía, daba abrazos apretados y me hacía reír.

Siempre decía que tenía rayos de luna en su corazón y rayos de sol en su sonrisa.

La abuela me dijo que eso significaba que era feliz.

Ella me hacía feliz.

Sin embargo, en las últimas semanas la abuela había dormido mucho. Había estado demasiado cansada para hacer cualquier otra cosa.

De hecho, ahora la mayoría de las noches le leía a ella, mientras acariciaba mi pelo y me sonreía. Y eso estaba bien, porque las sonrisas de abuelita eran el mejor tipo de sonrisas para recibir.

—Eso es correcto, calabacita, ella está enferma. De hecho, ella está muy, muy enferma. ¿Lo entiendes?

Fruncí el ceño, pero asentí y dije:

—Sí.

—Es por eso que vamos a casa temprano—explicó—Ella está esperándote. Quiere verte. Quiere ver a su amiguita.

No entendía por qué mi papá me tuvo que llevar a casa temprano para visitar a mi abuela, cuando lo primero que hacia todas las noches después de la escuela era ir a su habitación y hablar con ella, mientras ella estaba acostada en la cama.

A ella le gustaba escuchar todo acerca de mi día.

Nos dirigimos a nuestra calle y estacionó en nuestra entrada. Mi papá no se movió durante unos segundos, pero luego se volvió hacia mí y dijo:

—Sé que solo tienes ocho años, calabacita, pero hoy tienes que ser una niña grande y valiente, ¿de acuerdo?

Asentí.

Mi papá esbozó una sonrisa triste hacia mí.

—Esa es mi niña.

Se bajó del auto y se dirigió a mi asiento en la parte trasera. Tomando mi mano, mi papá me guio fuera del auto y hacia la casa. Pude ver que había más autos de lo habitual.

Acababa de abrir mi boca para preguntar de quienes eran, cuando la señora López, la mamá de Santana, vino caminando por el patio entre nuestras casas con un gran plato de comida en sus manos.

—¡James!—dijo en voz alta, y mi papá se volvió para saludarla.

—Maribel, hola—respondió.

La mamá de Santana se detuvo frente a nosotros. Hoy su pelo castaño estaba suelto.

La señora López era muy bonita.

La amaba.

Era amable, y me decía que era una hija más.

—Te hice esto. Por favor dile a Whitney que estoy pensando en todos ustedes.

Mi papá me soltó la mano para tomar el plato.

La señora López se agachó y me dio un beso en mi mejilla.

—Sé una buena chica Britt, ¿de acuerdo?

—Sí, señora—contesté, y la vi cruzar el césped para volver a su casa.

Mi papá suspiró, y luego ladeo la cabeza hacia mí para que lo siguiera hacia el interior.

Tan pronto como atravesamos la puerta principal, vi a mis tíos sentados en los sofás, y mis primos sentados en el piso de la sala de estar, jugando con sus juguetes.

Mi tía April estaba sentada con mis hermanas, Tina y Hanna. Eran más jóvenes que yo, sólo cuatro y dos años de edad. Se agitaron hacia mí cuando me vieron, pero la tía April las mantuvo sentadas en su regazo.

Nadie estaba hablando, pero muchos de ellos se secaban los ojos; la mayoría de ellos estaban llorando.

Estaba tan confundida.

Me apoyé en la pierna de mi papá, agarrándome con fuerza. Alguien estaba en la puerta de la cocina, mi tía Holly.

Era, absolutamente, mi tía favorita.

Era joven y divertida, y siempre me hacía reír. A pesar de que mi mamá era
mayor que su hermana, y tenían cosas que parecían entre sí. Ambas tenían el pelo largo rubio, mi mamá ojos verdes y mi tía Holly azules como yo.

Pero Holly era extra guapa.

Me quería ver igual que ella algún día.

—Hola, Britty—dijo ella, pero pude ver que tenía los ojos enrojecidos, y su voz sonaba rara.

Holly miró a mi papá.

Tomó el plato de comida de su mano y dijo:

—Ve con Britt, James. Casi es la hora.

Empecé a ir con mi papá, pero cuando miré hacia atrás Holly no nos siguió. Abrí la boca para llamar su nombre, pero de repente se dio la vuelta, puso el plato de comida en el mostrador y apoyó la cabeza en sus manos.

Estaba llorando, llorando tan fuerte, que ruidos fuertes vinieron de su boca.

—¿Papi?—susurré, sintiendo una extraña sensación en mi estómago.

Mi papá pasó su brazo por mis hombros y me guio lejos.

—Está bien, calabacita. Holly sólo necesita un minuto a solas.

Caminamos hacia la habitación de abuelita. Justo antes de que papi abriera la puerta, dijo:

—Mami está ahí, calabacita, y Emma, la enfermera de la abuela también está ahí.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué hay una enfermera?

Papá abrió la puerta del cuarto de abuelita, y mi mamá se levantó de la silla junto a la cama de la abuela. Sus ojos estaban de color rojo y su pelo estaba todo desordenado.

El pelo de mami nunca estaba desordenado

Vi a la enfermera en el fondo de la habitación. Estaba escribiendo algo en un portapapeles. Ella sonrió y me saludó cuando entré.

Entonces miré a la cama.

Abuelita estaba acostada. Mi estómago se volcó cuando vi una aguja adherida en su brazo, con un tubo transparente que llegaba a una bolsa colgando de un gancho de metal a su lado.

Me quedé quieta, de repente asustada.

Entonces mi mamá se acercó a mí, y mi abuelita miro en mi dirección. Ella se veía diferente a la última noche. Su piel era más pálida, y sus ojos no eran tan brillantes.

—¿Dónde está mi amiguita?—la voz de abuelita era tranquila y parecía rara, pero la sonrisa que me dio, me hizo sentir cálida.

Riendo hacia mi abuelita, corrí a un lado de la cama.

—¡Estoy aquí! ¡Llegué a casa temprano de la escuela para verte!

La abuela levantó su dedo y tocó la punta de mi nariz.

—¡Esa es mi niña!

Sonreí muy grande en respuesta.

—Sólo quería que me visitaras un ratito. Siempre me siento mejor cuando la luz de mi vida se sienta a mi lado y me habla un poco.

Sonreí de nuevo.

Porque yo era “la luz de su vida”, “la niña de sus ojos”. Siempre me llamaba esas cosas.

Abuelita me dijo en secreto que eso significaba que era su favorita. Pero me dijo que tenía que mantenerlo para mí, así no molestaba a mis primos y a mis hermanitas.

Era nuestro secreto.

Unas manos de repente agarraron mi cintura, y mi papá me levantó para sentarme al lado de la abuela en su cama. Abuelita tomo mi mano. Apretó mis dedos, pero todo lo que pude observar fue lo frías que estaban sus manos.

La abuela respiró profundamente, pero sonaba raro, como que algo estaba crujiendo en su pecho.

—Abuelita, ¿estás bien?—pregunté y me incline hacia adelante para presionar un beso suave en su mejilla.

Ella normalmente olía a tabaco de todos los cigarrillos que fumaba. Pero no podía oler el humo en ella hoy.

La abuela sonrió.

—Estoy cansada, pequeña. Y voy...—aspiró otra bocanada de aire y sus ojos se cerraron con fuerza brevemente.

Cuando se abrieron de nuevo, se movió en la cama y dijo:

—... Y voy a irme lejos durante un tiempo.

Fruncí el ceño.

—¿A dónde vas, abuelita? ¿Puede ir también?

Siempre nos íbamos de aventuras juntas.

La abuela sonrió, pero negó con su cabeza.

—No, mi niña, donde voy, no puedes seguirme. Aún no. Pero algún día, dentro de muchos años, me vas a ver otra vez.

Mi mamá dejó escapar un sollozo detrás de mí, pero solo mire fijamente a mi abuela, confundida.

—¿Pero a dónde vas, abuelita? No entiendo.

—A casa, cariño—dijo mi abuelita—Me voy a casa.

—Pero estás en casa—repliqué.

—No—sacudió su cabeza—Este no es nuestro verdadero hogar, mi niña. Esta vida... bueno, es sólo una gran aventura, mientras la tenemos. Una aventura para disfrutar y amar con todo nuestro corazón antes de pasar a la mayor aventura de todas.

Mis ojos se abrieron de emoción, entonces me sentí triste.

Muy triste.

Mi labio inferior empezó a temblar.

—Pero somos mejores amigas, abuelita. Siempre vamos en nuestras aventuras juntas. No puedes ir a una sin mí.

Las lágrimas habían comenzado a caer de mis ojos hasta mis mejillas. Mi abuelita levantó su mano libre para quitármelas de encima. Esa mano era tan fría como la que yo estaba sosteniendo.

—Nosotras siempre vamos de aventuras juntas, mi niña, pero no esta vez.

—¿No tienes miedo de ir sola?—pregunté, pero mi abuela solo suspiro.

—No, pequeña, no siento miedo. No tengo miedo en absoluto.

—Pero yo no quiero que te vayas—supliqué, mi garganta empezando a doler.

La mano de abuelita se quedó en mi mejilla.

—Todavía me verás en tus sueños. Esto no es un adiós.

Parpadeé, luego volví a parpadear.

—¿Como ves al abuelo? Siempre dices que te visita en tus sueños. Él te habla y besa tu mano.

—Exactamente así—dijo.

Me sequé las lágrimas.

Abuela me apretó la mano, y miró a mi mamá detrás de mí. Cuando volvió a mirarme de nuevo, dijo:

—Mientras no esté, tengo una nueva aventura para ti.

Me quedé inmóvil.

—¿La tienes?

El sonido de vidrio siendo colocado sobre una mesa vino detrás de mí. Me dieron ganas de mirar alrededor, pero antes de que pudiera, abuelita preguntó:

—Britty, ¿qué es eso que siempre te dije, que era el mejor recuerdo de mi vida? ¿Lo que siempre me hacía sonreír?

—Los besos del abuelo. Sus dulces besos. Todos los recuerdos de todos los besos que has recibido de él. Me dijiste que son los recuerdos más favoritos que tienes. No dinero, no las cosas, sino los besos que recibiste del abuelo, porque todos eran especiales y te hicieron sonreír, te hicieron sentir amada, porque era tu alma gemela. Tu para siempre.

—Así es, mi niña—respondió—Así que, para tu aventura...—miro a mi mamá de nuevo.

Esta vez, cuando mire alrededor, vi que tenía en la mano un gran frasco de vidrio lleno hasta el tope con montones y montones de corazones de papel rosado.

—¡Guau! ¿Qué es eso?—pregunté, sintiéndome entusiasmada.

Mamá lo puso en mis manos, y mi abuelita golpeó la tapa.

—Son mil besos. O por lo menos, lo será, cuando los rellenes todos.

Mis ojos se abrieron mientras trataba de contar todos los corazones.

Pero no pude.

¡Mil eran muchos!

—Britty—dijo mi abuela, mientras miraba hacia arriba para ver sus ojos verdes brillando—Esta es tu aventura. Como quiero que me recuerdes cuando no esté.

Bajé la vista hacia el frasco de nuevo.

—Pero no lo entiendo.

Abuelita se acercó a su mesa de noche y cogió un bolígrafo. Me lo pasó y dijo:

—He estado enferma desde hace un tiempo, mi niña, pero los recuerdos que me hicieron sentir mejor, son aquellos donde tu abuelo me dio un beso. No sólo los besos de todos los días, sino los especiales, aquellos en los que mi corazón casi estalla de mi pecho. Los que el abuelo se aseguró de que nunca olvidara. Los besos bajo la lluvia, los besos al atardecer, el beso que compartimos en nuestra graduación... aquellos en donde me abrazó y me susurró al oído que era la chica más bonita del lugar.

Escuché y escuché, mi corazón sintiéndose lleno.

La abuela señaló todos los corazones en el frasco.

—Este frasco es para que registres tus besos-especiales, Britty. Todos los besos que hagan que tu corazón casi estalle, los que sean los más especiales, los que desees recordar cuando estés vieja y gris como yo. Los que te harán sonreír cuando los recuerdes en tu mente—tocando el bolígrafo, continuó—Cuando encuentres a la persona que va a ser tu para siempre, sin importar si es hombre o mujer, cada vez que recibas un beso-muy-especial de esa persona, saca un corazón. Anota dónde estabas cuando se besaron. Entonces, cuando seas una abuela también, tu nieta, tu mejor amiga, pueda escuchar todo acerca de ellos, al igual que te he contado sobre los míos. Vas a tener un tesoro, el frasco de todos los preciosos besos que hicieron que tu corazón se acelerara.

Me quedé mirando el frasco y exhalé.

—Mil es un montón. ¡Son un montón de besos, abuelita!

Abuelita se rió

—No son tantos como crees, mi niña. Especialmente cuando encuentres a tu alma gemela. Tienes un montón de años por delante.

Abuelita contuvo el aliento y su rostro se arrugó como si estuviera sintiendo dolor.

—Abuelita—grité, sintiendo de repente mucho miedo.

Su mano apretó la mía.

Abuelita abrió los ojos, y esta vez una lágrima cayó por su pálida mejilla.

—¿Abuelita?—dije, esta vez más bajo.

—Estoy cansada, mi niña. Estoy cansada, y ya es casi hora de que me vaya. Sólo quería verte una última vez, para darte este frasco. Para darte un beso y así poder recordarte cada día en el cielo hasta que te vuelva a ver.

Mi labio inferior volvió a temblar.

Mi abuelita sacudió la cabeza, negando.

—No llores, mi niña. Este no es el fin. Es solo una pequeña pausa en nuestras vidas. Y te estaré observando, todos los días. Estaré en tu corazón. Estaré en la arboleda de flores que nos gusta tanto, en el sol y en el viento.

Los ojos de abuelita se estremecieron y mamá descansó las manos sobre mis hombros.

—Britty, dale a la abuelita un beso grande. Está cansada ahora. Necesita descansar.

Respirando hondo, me agaché y presioné un beso en la mejilla de mi abuela.

—Te amo, abuelita—susurré.

Abuelita me acarició el pelo.

—También te amo mi niña. Eres la luz de mi vida. Nunca olvides que te he amado muchísimo, todo lo que una abuelita puede amar a su nietecita.

Me aferré a su mano y no quería soltarla, pero mi papá me levantó de la cama y mi mano finalmente se soltó. Me aferré a mi frasco muy fuerte, mis lágrimas caían al suelo. Mi papá me bajó y, cuando me giré para irme, abuelita me llamó por mi nombre.

—¿Britty?

Miré hacia atrás, y mi abuelita estaba sonriendo.

—Recuerda, corazones de rayos de luna y sonrisas de rayos de sol...

—Siempre lo recordaré—dije, pero no me sentía feliz.

Todo lo que sentía era tristeza.

Oí a mi mamá llorar detrás de mí.

Holly nos pasó en el pasillo. Me apretó el hombro. Su cara estaba tan triste también.

No quería estar aquí.

No quería estar en esta casa nunca más.

Girándome, miré a mi papá.

—Papi, ¿puedo ir a la arboleda de flores?

Papá suspiró.

—Sí, bebé. Voy a ir a ver cómo estás más tarde. Sólo ten cuidado.

Vi a mi papá tomar su teléfono y llamar a alguien. Les pidió que me echaran un ojo mientras estaba en la arboleda, pero corrí antes de saber con quién hablaba.

Me dirigí a la puerta principal, agarrando fuerte mi frasco vacío de los mil besos contra mi pecho. Salí corriendo de la casa, y del porche.

Corrí y corrí, y nunca paré.

Las lágrimas caían por mi cara.

Oí que me llamaban.

—¡Britt! ¡ Britt, espera!

Miré hacia atrás y vi a Santana observándome. Estaba en su porche, pero inmediatamente comenzó a perseguirme por la hierba.

Pero nunca me detuve, ni siquiera por Santana.

Tenía que llegar a los árboles de cerezo.

Era el lugar favorito de mi abuelita.

Yo quería estar en su lugar favorito. Porque estaba triste de que se fuera a ir.

A ir al cielo.

Su verdadero hogar.

—¡Britt, espera! ¡Ve más despacio!—gritó Santana mientras daba la vuelta a la esquina de la arboleda en el parque.

Corrí atravesando la entrada; los grandes árboles de cerezo, que estaban en plena floración, formaban un túnel por encima de mi cabeza. La hierba era verde debajo de mis pies, y el cielo arriba estaba azul. Pétalos de rosas brillantes y blancos cubrían los árboles.

Luego, en el otro extremo de la arboleda, estaba el árbol más grande de todos. Sus ramas colgaban. Su tronco era el más grueso de todo el bosque.

Era el preferido de Santana y mío.

Era el de mi abuelita también.

Estaba sin aliento.

Cuando llegué debajo del árbol favorito de abuelita, me dejé caer al suelo, agarrando mi frasco, mientras las lágrimas caían por mis mejillas. Oí a Santana detenerse a mi lado, pero no miré hacia arriba.

—¿Mi Britt-Britt?—dijo Santana.

Así me llamaba.

Significaba “mi Brittany” para ella.

Me encantaba que me llamaba así y hablara en español.

Mi Britt-Britt, no llores—susurró.

Pero no podía evitarlo.

No quería que mi abuelita me dejara, a pesar de que sabía que tenía que hacerlo. Sabía que cuando regresara a casa, abuelita ya no estaría ahí: ni ahora, ni nunca.

Santana se sentó a mi lado y me atrajo en un abrazo. Me acurruqué en su pecho y lloré.

Me encantaban los abrazos de Santana, siempre me abrazaba tan fuerte.

—Mi abuelita, Sanny, está enferma y se está yendo.

—Lo sé, me lo dijo mi mamá cuando llegué de la escuela.

Asentí, moviendo la cabeza contra su pecho. Cuando no pude llorar más, me senté, limpiando mis mejillas. Miré a Santana, quien me estaba observando.

Traté de sonreír.

Cuando lo hice, me tomó de la mano y la llevó a su pecho.

—Lamento que estés triste—dijo Santana y me apretó la mano. Su camiseta estaba caliente por el sol—No quiero que nunca estés triste. Eres Mi Britt-Britt; siempre sonríes. Siempre estás feliz.

Sollocé y apoyé la cabeza en su hombro.

—Lo sé. Pero mi abuelita es mi mejor amiga, Sanny, y no voy a tenerla nunca más.

Santana no dijo nada al principio, pero luego dijo:

—Soy tu mejor amiga también. Y no me voy a ninguna parte. Lo prometo. Para siempre.

Mi pecho, que había estado doliendo tanto, de repente no dolía tanto.

Asentí.

—Brittany y Santana hasta el infinito—dije.

—Hasta el infinito—repitió.

Nos quedamos en silencio durante un rato, hasta que Santana preguntó:

—¿Para qué es este frasco? ¿Qué hay adentro?

Retirando mi mano, agarré el frasco y lo levanté en el aire.

—Mi abuelita me ha dado una nueva aventura. Una que va a durar toda la vida.

Las cejas de Santana bajaron y su largo pelo oscuro cayó sobre sus ojos. Lo empujé hacia atrás, y ella sonrió con esa media sonrisa suya, mientras lo hacía.

Todas las personas en la escuela querían que ella les sonriera de esa manera, me lo dijeron.

Pero sólo me sonreía a mí.

Les dije que ninguna de ellas podía tenerla de todos modos, ella era mi mejor amiga y yo no quería compartir.

Santana agitó el frasco.

—No entiendo.

—¿Te acuerdas de los recuerdos favoritos de mi abuelita? Te los he contado antes.

Podía ver a Santana pensando seriamente y luego de repente dijo:

—¿Los besos de tu abuelito?

Asentí y tiré de un pétalo de flor de cerezo rosa pálido que estaba en una rama colgando hacia abajo a mi lado. Me quedé mirando el pétalo. Eran los favoritos de mi abuelita. Les gustaba porque no duraban mucho tiempo.

Solía decirme que las mejores y más bellas cosas nunca duraban mucho tiempo. Decía que una flor de cerezo era demasiado hermosa para durar todo el año.

Era más especial porque su vida era corta.

Al igual que los samurái, belleza extrema, muerte rápida. Todavía no estaba muy segura de lo que significaba, pero dijo que lo entendería a medida que fuera creciendo.

Creo que tenía razón.

Porque mi abuelita no era tan vieja, y se estaba yendo joven, al menos eso es lo que decía papi.

Tal vez por eso le gustaba tanto la flor de cerezo.

Debido a que ella era exactamente igual.

—¿Mi Britt-Britt?

La voz de Santana me hizo mirar hacia arriba.

—¿Tengo razón? ¿Eran los besos de tu abuelo, los recuerdos favoritos de tu abuelita?

—Sí—respondí, dejando caer el pétalo—, Todos los besos que le dio que hacían que su corazón casi explotara. La abuelita dijo que sus besos eran los mejores del mundo. Porque significaban que la amaba un montón. Que se preocupaba por ella. Y que a él le gustaba por quien ella era exactamente.

Santana miró al frasco y resopló.

—Todavía no entiendo, Mi Britt-Britt.

Me reí mientras sus labios sobresalían y su rostro mostraba confusión.

Tenía labios bonitos; eran muy gruesos y con un arco de cupido perfecto.

Abrí el frasco y saqué un papel rosa en forma de corazón. Lo levanté en el aire entre Santana y yo.

—Este es un beso vacío—señalé al frasco—Abuelita me dio miles para llenar en toda mi vida—puse el corazón de nuevo en el frasco y tomé su mano—Una nueva aventura, San. Reunir mil besos antes de morir, de mi alma gemela.

—Yo... qué... ¿Britt? ¡Estoy confundida!—dijo, pero podía oír la ira en su voz.

Santana podía estar de muy mal humor cuando quería.

Saqué un bolígrafo de mi bolsillo.

—Cuando el chico o la chica que ame me bese, cuando se sienta tan especial que mi corazón casi vaya a estallar, solo los besos extra-especiales, voy a escribir los detalles en uno de estos corazones. Es para cuando esté vieja y gris, y quiera contarles a mis nietecitos todo sobre los besos más especiales de mi vida. Y sobre la dulce persona que me los dio—me puse de pie, el entusiasmo corriendo a través de mí—Es lo que quería mi abuelita que hiciera, Sanny. ¡Así que tengo que empezar pronto! Quiero hacer esto por ella.

Santana se puso de pie también.

En ese momento, una ráfaga de viento sopló pétalos de cerezo justo donde estábamos paradas y sonreí.

Pero Santana no estaba sonriendo.

De hecho, se veía francamente enojada.

—¿Vas a besar a un chico asqueroso o una chica, por tu frasco? ¿A uno o una en especial? ¿A uno o una que ames?—preguntó.

Asentí.

—Mil besos, Sanny! ¡Mil!

Santana sacudió la cabeza y frunció los labios de nuevo.

—¡NO!—rugió.

La sonrisa desapareció de mi cara.

—¿Qué?—pregunté.

Santana dio un paso, acercándose, moviendo la cabeza con más fuerza.

—¡No! ¡No quiero que beses a un muchacho asqueroso o una chica por tu frasco! ¡No voy a dejar que suceda!

—Pero...—traté de hablar, pero Santana me agarró la mano.

—Eres mi mejor amiga—dijo y sacó pecho, tirando de mi mano—¡No quiero que beses a chicos asquerosos o chicas!

—Pero tengo que hacerlo—expliqué, señalando el frasco—Tengo que hacerlo por mi aventura. Mil besos es mucho, Sanny ¡Muchísimo! Todavía serás mi mejor amiga. Nadie va a significar más para mí que tú, tonta.

Ella se quedó mirándome fijamente y luego al frasco.

Me dolió el pecho de nuevo; me di cuenta que no estaba contenta por la expresión de su rostro.

Se había puesto de mal humor otra vez.

Me acerqué a mi mejor amiga, y los ojos de Santana estaban fijos en los míos.

Mi Britt-Britt—dijo, su voz más profunda, dura y firme—¡Mi Britt-Britt! Significa mi Brittany. Hasta el infinito, por siempre y para siempre. ¡Eres MI Brittany!

Abrí la boca para gritarle también, para decirle que se trataba de una aventura que sólo tenía que empezar. Pero ni bien la abrí, Santana se inclinó hacia adelante y de repente apretó sus labios sobre los míos.

Me quedé helada.

No podía mover un músculo cuando sentí sus labios sobre los míos.

Eran cálidos.

Sabía a canela.

El viento sopló su pelo largo sobre mis mejillas. Empezó a hacerme cosquillas en la nariz.

Santana se retiró, pero su cara quedó cerca de la mía. Traté de respirar, pero mi pecho se sentía algo raro, como liviano y esponjoso.

Y mi corazón latía tan rápido. Tan rápido que presioné mi mano sobre mi pecho para sentirlo correr ahí debajo.

—San—susurré.

Levanté la mano para presionar mis dedos contra mis labios.

Santana parpadeó, luego parpadeó otra vez mientras me miraba. Saqué la mano y presioné los dedos contra sus labios.

—Me besaste—susurré, aturdida.

Santana levantó su mano para sostener la mía. Bajó las manos unidas a su lado.

—Yo te daré mil besos, Mi Britt-Britt. Todos ellos. Nadie va a besarte jamás sino yo
.
Mis ojos se abrieron, pero mi corazón no se detuvo.

—Eso sería para siempre, San. ¡Que nunca nadie más me bese significa que estaremos juntas por siempre y para siempre!

Santana asintió, luego sonrió.

Santana no sonreía mucho.

Normalmente daba una media sonrisa o una mueca. Pero debería sonreír más.

Era realmente guapa cuando lo hacía y se le formaban unos tiernos hoyuelos.

—Lo sé. Porque estaremos siempre juntas. Hasta el infinito, ¿recuerdas?

Asentí lentamente, y luego la incliné hacia un lado.

—¿Tú me darás todos mis besos? ¿Los suficientes como para llenar todo este frasco?―pregunté.

Santana me dio otra pequeña sonrisa.

—Todos ellos. Llenaremos todo el frasco, y muchos más. Reuniremos muchísimos más que mil.

Di un grito ahogado.

De repente recordé el frasco.

Saqué la mano para poder agarrar el bolígrafo y abrí la tapa del frasco. Agarré un corazón en blanco y me senté a escribir. Santana se arrodilló delante de mí y puso su mano sobre la mía, evitando que escribiera.

Miré hacia arriba, confundida.

Tragó saliva, se metió el pelo largo detrás de la oreja, y me preguntó:

—¿Acaso... cuando te… besé... tu… tu corazón casi estalló? ¿Fue extra especial? Dijiste que sólo los besos extra-especiales iban dentro del frasco—sus mejillas se tornaron de color rojo brillante y bajó la mirada.

Sin pensar, me incliné hacia delante y envolví mis brazos alrededor del cuello de mi mejor amiga. Presioné mi mejilla contra su pecho y escuché su corazón.

Latía tan rápido como el mío.

—Sí, Sanny. Fue lo más especial que un beso puede ser.

Sentí a Santana sonreír contra mi cabeza, luego me alejé. Crucé las piernas y puse el corazón de papel en la tapa del frasco. Santana se sentó con las piernas cruzadas también.

—¿Qué vas a escribir?—preguntó.

Me di golpecitos con el bolígrafo en los labios mientras pensaba detenidamente. Me senté con la espalda recta y me incliné hacia delante, presionando el bolígrafo sobre el papel:


Beso 1: Con mi Sanny.
                                En la Arbolada.
                                Mi corazón casi estalló.


Cuando terminé de escribir, puse el corazón en el frasco y cerré la tapa bien fuerte.

Miré a Santana, que me había estado observando todo el tiempo, y anuncié con orgullo:

—Ahí está. ¡Mi primer beso!

Santana asintió, pero sus ojos cayeron a mis labios.

—¿Mi Britt-Britt?

—¿Sí?—susurré.

Santana alcanzó mi mano. Comenzó a trazar patrones en el dorso con
la punta de su dedo.

—¿Puedo... puedo besarte otra vez?

Tragué saliva, sintiendo mariposas en el estómago.

—¿Quieres besarme otra vez... ya?

Santana asintió.

—He querido besarte desde hace un tiempo. Y bueno, eres mía y me ha gustado. Me gustó besarte. Sabes a azúcar.

—Comí una galleta en el almuerzo. Mantequilla de nuez. La favorita de abuelita—expliqué.

Santana respiró hondo y se inclinó hacia mí. Su pelo voló hacia adelante.

—Quiero hacerlo otra vez.

—Está bien.

Y Santana me besó.

Me besó y me besó, y me besó.


Para el final del día tenía cuatro besos más en mi frasco


Cuando llegué a casa, mami me dijo que mi abuelita se había ido al cielo. Corrí a mi habitación lo más rápido que pude. Me apresuré a dormirme.

Como me prometió, abuelita estaba ahí en mis sueños.

Así que le dije todo acerca de los cinco besos de mi Santana. Mi abuelita sonrió ampliamente y me dio un beso en la mejilla.

Sabía que esta sería la mejor aventura de mi vida.




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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Las letras en cursiva son por que están dichas en Español. Mientras que las que estén en negrita son por que están dichas en holandés la cual solo es Abuela o abuelita



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SE QUE ESTÁN SACANDO MIS ADAPTACIONES, POR "MI" PARTE Y "MIS" ADAPTACIONES NO ME MOLESTA, PERO AL MENOS NOMBREN AL FORO... SI SUBEN OTRO CAPITULO Y NO LO NOMBRAN, "EN CADA CAPITULO QUE SUBAN", VOY A BORRAR MIS ADAPTACIONES Y DENUNCIAR LA ADAPTACIÓN. Saludos =D




Última edición por 23l1 el Miér Abr 12, 2017 12:25 am, editado 1 vez
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Sáb Nov 12, 2016 1:34 am

Hermosa historia!! Me encanto
Me hizo soltar una lágrima cuando se fue su abuelita, me trajo recuerdos :'( .... Pero bueno vaya aventura que le dejo a Britt su abue, la mejor del mundo. Y que mejor que empezarla con San :3
Aparte la personalidad de San me encantó desde pequeña posesiva y protectora con SU Britt jajajaja.
Y bueno 5 besos menos de los mil que tiene que dar la pequeña rubia :D
Maratón!! Jajajajaja
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Sáb Nov 12, 2016 4:27 am

Preciosa historia..... muy tierna creo que me hará llorar... es la viva muestra de las Brittana,a como me las imagino desde pequeñas y siempre juntas....
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Mensaje por micky morales el Sáb Nov 12, 2016 7:32 am

Vaya, las anteriores reacciones han sido tan parecidas a la mia, que hermosa conversacion con la abuelita! san tan linda desde siempre, ahora a esperar a ver como transcurre la vida de las niñas hasta saber pq se separan!!!!!!!
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Mensaje por 23l1 el Sáb Nov 12, 2016 7:10 pm

JVM escribió:Hermosa historia!! Me encanto
Me hizo soltar una lágrima cuando se fue su abuelita, me trajo recuerdos :'( .... Pero bueno vaya aventura que le dejo a Britt su abue, la mejor del mundo. Y que mejor que empezarla con San :3
Aparte la personalidad de San me encantó desde pequeña posesiva y protectora con SU Britt jajajaja.
Y bueno 5 besos menos de los mil que tiene que dar la pequeña rubia :D
Maratón!! Jajajajaja



Hola, vamos mas q bien entonces jajajajaj. Eso es bueno =) Aii fue triste, no¿? =( =O...Jajajajaaj si! Osea! lo mismo pienso yo jajajajajja. Aiii si es un amor desde pequeña ajajajajajajajajy obvio si es su rubia jajajjajaaja. JAjaajjaajajjaaj pero q razón jajajajaja. =O intentare adelantar algunos caps para poder subirlo. Saludos =D





marthagr81@yahoo.es escribió:Preciosa historia..... muy tierna creo que me hará llorar... es la viva muestra de las Brittana,a como me las imagino desde pequeñas y siempre juntas....



Hola, vamos bn entonces! Uiiii lo mas probable esk si =/ Aiii yo tmbn jaajjaajajajajajaj. Saludos =D





micky morales escribió:Vaya, las anteriores reacciones han sido tan parecidas a la mia, que hermosa conversacion con la abuelita! san tan linda desde siempre, ahora a esperar a ver como transcurre la vida de las niñas hasta saber pq se separan!!!!!!!



Hola, jajajajaajajajajaja entonces es bueno jajajajajaa. Aii si. Aiii siii, si es un amor! jajajaajajajaja. =O si =/ Saludos =D



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El mundo de Brittany

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Finalizado FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Cap 2

Mensaje por 23l1 el Sáb Nov 12, 2016 7:13 pm

Capitulo 2


Notas Musicales y las Llamas de la Hoguera…



Santana


Hace Dos Años.

Quince Años de Edad



Se hizo el silencio mientras la rubia se acomodaba en el escenario.

Bueno, no todo estaba en silencio, el tronar de la sangre corriendo a través de mí rugía en mis orejas mientras mi Brittany se sentaba con cuidado.

Se veía hermosa en su vestido negro sin mangas, con su largo pelo rubio peinado hacia atrás en un moño, con un lazo blanco acomodado encima.

Levantando la cámara que siempre llevaba alrededor de mi cuello, llevé el lente a mi ojo justo cuando ella posicionó el arco contra las cuerdas de su chelo.

Siempre me encantaba capturarla en ese momento.

El momento en que cerraba sus grandes ojos azules.

El momento en que la expresión más perfecta iba a la deriva sobre su rostro, la mirada que tenía justo antes de que la música empezara. La mirada de pura pasión por los sonidos que vendrían.

Tomé la foto en el momento perfecto, y entonces la melodía comenzó.

Bajando mi cámara, me enfoqué simplemente en ella. No podía tomar fotos mientras tocaba. No podía obligarme a perderme ninguna parte de como se veía ella en ese escenario.

Mi labio se inclinó en una pequeña sonrisa cuando su cuerpo comenzó a moverse con la música.

Ella amaba esa pieza, había estado tocándola por tanto tiempo como podía
recordar.

No necesitaba partituras de música para esa; Greensleeves se derramaba de su alma a través de su arco.

No podía dejar de mirar, mi corazón latía como un maldito tambor cuando los labios de Brittany se retorcían.

Sus ojos permanecían cerrados, pero podía decir qué partes de la música adoraba.

Su cabeza se inclinaba hacia un lado y una gran sonrisa se extendía en su rostro.

La gente no entendía que después de todo este tiempo todavía fuera mía.

Solo teníamos quince años, pero desde el día que la besé en la arboleda de flores, a los ocho años de edad, nunca había habido nadie más.

Tenía anteojeras para cualquier otra persona.

Sólo veía a Brittany.

En mi mundo, sólo ella existía.

Y era diferente a cualquier otra persona en nuestra clase.

Brittany era rara, no popular.

No se preocupaba por lo que la gente pensaba de ella, nunca lo había hecho.

Tocaba el chelo porque le encantaba. Leía libros, estudiaba por diversión, se despertaba al amanecer sólo para ver salir el sol.

Era por eso que era mi todo.

Mi para siempre.

Porque era única.

Única en una ciudad llena de copias de cabezas huecas.

Ella no quería adular, o jugar o perseguir a las demás personas.

Sabía que me tenía, tanto como yo a ella.

Éramos lo único que necesitábamos.

Me moví en mi asiento cuando el sonido de su chelo se hizo más suave, Brittany llevaba la pieza al final. Levantando mi cámara de nuevo, tomé una última foto cuando Brittany levantó su arco de las cuerdas, con una expresión de felicidad rozando su bello rostro.

El sonido del aplauso me hizo bajar la cámara. Brittany separó el instrumento de su pecho y se puso de pie. Hizo una pequeña inclinación, luego escaneó el auditorio. Sus ojos se encontraron con los míos.

Sonrió.

Pensé que mi corazón estallaría a través de mi pecho.

Sonreí en respuesta, apartando mi largo pelo oscuros de mi cara con mis dedos.

Rubor tiñó las mejillas de Brittany, luego salió del escenario por el lado izquierdo, las luces de la casa inundaban el auditorio de luz.

Brittany había sido la última en presentarse.

Siempre cerraba la función.

Era la mejor músico en el distrito para el grupo de nuestra edad.

En mi opinión, eclipsaba a cualquiera en los tres grupos de edades por encima.

Una vez le pregunté cómo podía tocar como lo hacía. Simplemente me dijo que las melodías salían de su arco con tanta facilidad como respirar.

No podía imaginarme teniendo esa clase de talento.

Pero así era Brittany, la chica más asombrosa del mundo.


Cuando el aplauso se desvaneció, la gente comenzó a salir del auditorio.

Una mano se presionó en mi brazo. La señora Pierce estaba limpiándose una lágrima. Siempre lloraba cuando Brittany se presentaba.

—San, cariño, debemos llevar a estas dos a casa. ¿Está bien para ti ir por Britty?

—Sí, señora—contesté, y en voz baja me reí por Hanna y Tina, las dos hermanas de nueve y once años de Brittany, durmiendo en sus asientos.

A ellas nos les importaba mucho la música, no como a Brittany.

El señor Pierce puso los ojos en blanco y me lanzó una despedida con la mano, luego despertó a las chicas para llevarlas a casa.

La señora Pierce me besó en la cabeza y luego los cuatro se fueron.

Mientras caminaba por el pasillo, escuché susurros y risas saliendo a la derecha. Mirando sobre los asientos, vi a un grupo de chicas de primer año mirando en mi dirección. Aparté mi cabeza, ignorando sus miradas.

Sucedía mucho.

No tenía ni idea de porqué muchas de las personas me prestaban tanta atención.

Había estado con Brittany por tanto tiempo como me conocían.

No quería a nadie más.

Deseaba que dejaran de intentar apartarme de mi chica, nada jamás lograría eso.

Pasé a través de la salida y fui hacia la puerta de los bastidores.

El aire era denso y húmedo, haciendo que mi camisa negra se pegara a mi pecho. Mis pantalones negros y mis botas negras probablemente eran demasiado calientes para este calor de primavera, pero usaba este estilo de ropa todos los días, sin importar el clima.

Al ver a los artistas comenzar a salir a montones por la puerta, me incliné contra la pared del auditorio. Crucé mis brazos sobre mi pecho, sólo desdoblándolos para apartar el pelo de mis ojos.

Vi a los intérpretes recibiendo abrazos de sus familias, entonces, al ver a las mismas chicas y un par de chicos de antes mirándome, bajé mis ojos al suelo.

No quería que se acercaran.

Y no tenía nada que decirles.

Mis ojos todavía estaban en el suelo cuando escuché pasos viniendo en mi dirección. Alcé la mirada justo cuando Brittany se lanzó a mi pecho, sus brazos envolviéndose alrededor de mi espalda, apretándome con fuerza.

Resoplé una pequeña risa y la sostuve de regreso.

Ya tenía una altura de metro sesenta y ocho, así que no podía cernía sobre el metro setenta de Brittany. Me gustaba sin embargo, como encajaba perfectamente contra mí.

Inhalando profundamente, aspiré el aroma dulzón de su perfume y presioné mi mejilla contra su cabeza. Después de un último apretón, Brittany se retiró hacia atrás y me sonrió. Sus ojos azules se veían enormes bajo su rímel y maquillaje iluminado, sus labios rosados y exuberantes por su bálsamo de labios de cereza.

Subí mis manos por sus costados, deteniéndome cuando acuné sus suaves mejillas. Las pestañas de Brittany aletearon, haciéndola ver de todas las clases de dulce.

Sin ser capaz de resistir sentir sus labios sobre los míos, lentamente me moví, casi sonriendo cuando escuché la misma alteración en la respiración de Brittany de cada vez que la besaba, en ese momento justo antes de que nuestros labios se tocaran.

Mientras nuestros labios se encontraban, exhalé a través de mi nariz.

Brittany siempre sabia así, a cereza, el sabor de su bálsamo de labios fluyendo a mi boca.

Y Brittany me besó de regreso, sus pequeñas manos agarrando con fuerza los costados de mi camisa negra.

Moví mi boca sobre la suya, lenta y suavemente, hasta que finalmente me retiré hacia atrás, dejando tres cortos y suaves besos sobre su boca hinchada. Inhalé aire y observé los ojos de Brittany aletear al abrirse.

Sus pupilas estaban dilatadas.

Se lamió su labio inferior antes de lanzarme una brillante sonrisa.

—Beso trescientos cincuenta y dos. Con mi Sanny contra la pared del auditorio.

Contuve el aliento, esperando por la siguiente línea. El brillo en los ojos de Brittany me dijo que las palabras que esperaba que siguieran saldrían de sus labios.

Moviéndome más cerca, susurró:

—Y mi corazón casi estalló en llamas.

Ella sólo registraba los besos extra especiales. Sólo aquellos que la hacían sentir que su corazón era pleno.

Cada vez que la besaba, esperaba por esas palabras.

Cuando venían, casi me hacía explotar con su sonrisa.

Brittany se rio.

No pude evitar sonreír ampliamente ante el sonido de felicidad en su voz.

Presioné otro beso rápido en sus labios y di un paso hacia atrás para envolver mi brazo sobre sus hombros. La acerqué más y descansé mi mejilla contra su cabeza. Los brazos de Brittany se envolvieron alrededor de mi espalda y estómago, y la aparté de la pared.

Mientras lo hice, sentí a Brittany congelarse.

Levanté mi cabeza para ver a las chicas de primer año apuntar a Brittany y susurrar entre ellas. Sus ojos estaban enfocados en Brittany en mis brazos.

Mi mandíbula se apretó.

Odiaba que la trataran de esta forma, sólo por celos. La mayoría de las chicas jamás le daban oportunidad a Brittany porque querían lo que ella tenía.

Brittany decía que no le importaba, pero podía decir que sí lo hacía.

El hecho de que se tensara en mis brazos me dijo qué tanto.

Moviéndome enfrente de Brittany, esperé a que levantara la cabeza. Tan pronto como lo hizo, le ordené.

—Ignóralas.

Mi estómago se tensó cuando la vi forzar una sonrisa.

—Eso hago, San. No me molestan.

Moví mi cabeza hacia un lado y alcé mis cejas. Brittany sacudió la cabeza.

—No lo hacen. Lo prometo—intentó mentir.

Brittany miró por sobre mi hombro y se encogió. Cuando me miró a los ojos, dijo:

—Pero lo entiendo. Quiero decir, mírate, San. Eres hermosa. Misteriosa, exótica… ¡Latina!—se rió y presionó su palma entre mis pechos—Tienes todo ese estilo de chica malo y alternativa. Las personas no pueden evitar quererte. Eres tú. Eres perfecta.

Me moví más cerca y vi sus ojos azules abrirse más.

—Y tuya—añadí.

La tensión se desvaneció de sus hombros.

Deslicé la mano sobre la linda rubia en mi pecho.


—Y no soy misteriosa, Mi Britt-Britt. Sabes todo lo que hay que saber de mí: nada de secretos, ni misterios.

—Para mí—discutió, mirándome a los ojos de nuevo—No eres un misterio para mí, pero lo eres para todas las personas de nuestra escuela. Hombres y mujeres, todos te desean.

Suspiré, comenzando a sentirme enojada.

—Y lo único que yo quiero es a ti.

Brittany me miró, como si estuviera intentando encontrar algo en mi expresión.

Eso sólo me enojó más.

Enlacé nuestros dedos y susurré:

—Por la eternidad.

Con eso, una genuina sonrisa tiró de los labios de Brittany.

—Para siempre—susurró eventualmente como respuesta.

Dejé caer mi frente contra la suya. Mis manos acunaron sus mejillas, y le aseguré:

—Te quiero a ti y sólo a ti. Lo he hecho desde que tenía cinco años y estrechaste mi mano. Ninguna otra persona cambiara eso.

—¿Sí?—preguntó, pero pude escuchar el humor de regreso en su dulce voz.

—contesté en español, escuchando el dulce sonido de su risa bañar mis orejas.

A ella le encantaba cuando hablaba en mi idioma nativo.

Besé su frente, luego di un paso atrás y tomé sus manos:

—Tu mamá y tu papá se llevaron a las chicas a casa; me dijeron que te lo dijera.

Asintió, luego me miró, nerviosa.

—¿Qué pensaste de esta noche?

Puse mis ojos en blanco y arrugué la nariz.

—Terrible, como siempre—dije secamente.

Brittany se rió y golpeó mi brazo.

—¡Santana López! ¡No seas tan mala!—me regañó.

—Bien—dije, pretendiendo estar molesta.

La estrellé contra mi pecho, envolviendo mis brazos alrededor de su espalda, atrapándola contra mí. Ella chilló cuando comencé a besarla de arriba abajo por la mejilla, manteniendo sus brazos aferrados a su costado. Dejé caer mis labios en su cuello y atrapé su aliento, toda la risa olvidada.

Moví mi boca hacia arriba hasta que tiré de su lóbulo con mis dientes.

—Estuviste maravillosa—susurré suavemente—Como siempre. Estuviste perfecta ahí arriba. Te apoderaste de ese escenario. Te apoderaste de todos en el cuarto.

—Sanny—murmuró.

Escuché el tono feliz de su voz.

Me eché hacia atrás, sin mover mis brazos.

—Nunca estoy más orgullosa de ti que cuando te veo en ese escenario—confesé.

Brittany se sonrojó.

—San—dijo tímidamente, pero incliné mi cabeza para mantener el contacto visual cuando ella intentó apartarse.

—Carnegie Hall, recuerda. Un día estaré viéndote tocar en Carnegie Hall.

Brittany se las arregló para liberar una mano y suavemente me golpeó en el brazo.

—Me halagas.

Negué con la cabeza.

—No. Siempre digo la verdad.

Brittany presionó sus labios con los míos, y sentí su beso todo el camino hasta mis pies. Cuando se retiró, la solté y enlacé nuestros dedos juntos.

—¿Vamos a ir al campo?—preguntó cuando comencé a guiarla a lo largo del estacionamiento, sosteniéndola un poco más cerca cuando pasamos al lado del grupo de las personas de primer año.

—Preferiría estar a solas contigo—dije.

—Rach preguntó si iríamos. Todo el mundo está ahí—movió la mirada hacia mí. Por la mueca de sus labios, supe que estaba frunciendo el ceño—Es viernes en la noche, Sanny. Tenemos quince, y has pasado la mayor parte de la noche viéndome tocar el chelo. Tenemos noventa minutos hasta el toque de queda; de verdad deberíamos ver a nuestros amigos como adolescentes normales.

—Bien—me rendí y envolví mi brazo alrededor de sus hombros y coloqué mi boca contra su oreja y dije—Pero te tendré para mí, mañana.

Brittany colocó su brazo alrededor de mi cintura y me apretó con fuerza.

—Lo prometo.

Escuchamos a las personas detrás de nosotros mencionar mi nombre. Suspiré con frustración cuando Brittany se tensó levemente.

—Es porque eres diferente, San—dijo sin alzar la mirada—Eres una artista, en la fotografía. Usas ropas oscuras—se rió y negó con la cabeza.

Aparté el pelo de mi rostro y Brittany dijo:

—Pero más que todo es por eso.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué?

Alzó la mano y tiró de una hebra de mi pelo largo.

—Cuando haces eso. Cuando te apartas el pelo hacia atrás como lo haces.

Alcé una ceja, divertida.

Brittany se encogió de hombros:

—Es algo irresistible.

¿Sí?—pregunté, antes de detenerme para pararme frente a Brittany, apartando mi pelo hacia atrás con exageración hasta que se rió—¿Irresistible, eh? ¿Para ti, también?

Brittany se rió y apartó la mano de mi pelo para envolverla con la suya. Mientras seguimos el camino al campo —un pedazo del parque donde los chicos de nuestra escuela pasaban las noches— Brittany dijo:

—En realidad no me molesta que las otras personas te miren, pero los chicos lo hacen con una mirada distinta, como si fueras comida, por lo menos las mujeres no. Sé cómo te sientes con respecto a mí, porque es exactamente la misma forma en que me siento por ti—Brittany succionó su labio inferior.

Sabía que eso significaba que estaba nerviosa, pero no sabía la razón, hasta que dijo:

—La única chica que me molesta es Dani. Porque te ha deseado por mucho tiempo y estoy bastante segura que haría lo que fuera por hacerte suya.

Negué con la cabeza.

No me caía bien Dani, pero como estaba en nuestro grupo de amigos, siempre estaba alrededor.

A todos mis amigos les caía bien; todos ellos pensaban que era la persona más bonita del lugar. Pero jamás lo vi, y odiaba como era conmigo.

Odiaba como hacía sentir a Brittany.

—Ella no es nada, Mi Britt-Britt—le aseguré—Nada.

Brittany se acunó en mi pecho y giramos a la derecha, hacia donde estaban nuestros amigos. Sostuve a Brittany con más fuerza a medida que nos acercamos.

Dani se paró cuando nos aproximamos.

Girando mi cabeza hacia Brittany, repetí:

—Nada.

La mano de Brittany se apretó en mi cabeza, diciéndome que había escuchado.

Su mejor amiga Rachel saltó de donde estaba sentada.

—¡Brittany!—la llamó emocionada, acercándose para abrazar a Brittany.

Me caía bien Rachel.

Era despistada, rara vez pensaba antes de hablar, pero quería a Brittany y Brittany a ella. Era una de las pocas personas en esta pequeña ciudad que encontraba las peculiaridades de Brittany entrañables y no sólo raras.

—¿Cómo están, dulzuras?—preguntó Rachel y dio un paso atrás. Miró el vestido negro de Brittany para la presentación—¡Te ves hermosa! ¡Malditamente linda!

Brittany inclinó su cabeza en señal de dar las gracias.

Tomé su mano de nuevo. Y nos guie alrededor del pequeño fuego que habían encendido en la hoguera y nos sentamos. Me incliné contra un banco de troncos, tirando a Brittany para que se sentara entre mis piernas.

Me sonrió mientras se sentaba conmigo, presionando su espalda contra mi pecho y acurrucándose para que pudiera meter su cabeza contra mi cuello.

—Entonces, Brittany, ¿cómo te fue?—Quinn, mi mejor amiga, preguntó al otro lado del fuego.

Mi otra amiga cercana, Marley, estaba sentada a su lado. Inclinó su barbilla
hacia arriba en saludo, su novia, Kitty, también nos lanzó un pequeño saludo con la mano.

Brittany se encogió de hombros.

—Bien, supongo.

Mientras envolvía mi brazo a lo largo de su pecho, sosteniéndola con fuerza, miré hacia mi amiga de pelo rubio y ojos verdes, añadí.

—La estrella del espectáculo. Como siempre.

—Sólo es chelo, San. Nada demasiado especial—argumentó Brittany suavemente.

Negué con mi cabeza en protesta.

—Puso el lugar a sus pies.

Capté a Rachel sonriéndome.

Y también capté a Dani poniendo sus ojos en blanco despectivamente.

Brittany ignoró a Dani y comenzó a hablar con Rachel sobre la clase.

—Vamos, Britt. Juro que el señorita Sue es un maldito alien malvado. Un demonio. Infiernos, es de algún lugar de afuera por lo que sabemos. Traído por el director para torturarnos a nosotros los débiles y jóvenes terrícolas con algebra demasiado difícil. Es como consigue su energía vital; estoy convencida de eso. Y creo que está ensañado conmigo. Ya sabes, por el hecho de que sé que es un extraterrestre, porque, ¡Señor! ¡Esa mujer sigue haciendo reprobar mi trasero y dándome esa mirada horrible!

—¡Rachel!—Brittany se rió se rió tan fuerte que todo su cuerpo tembló.

Sonreí por su felicidad, luego me desconecté. Me incliné más contra el tronco mientras nuestros amigos hablaban, perezosamente tracé círculos en el brazo de Brittany, sin querer nada más que irme.

No me importaba sentarme con nuestros amigos, pero prefería estar a solas con ella.

Era su compañía lo que ansiaba; el único lugar en que quería estar era con ella.

Brittany se rió por algo que Rachel dijo. Su risa fue tan fuerte que golpeó la cámara que colgaba alrededor de mi cuello a un costado. Me lanzó una sonrisa de disculpa, me incliné, y alcé su barbilla hacia mí con un dedo y la besé en los labios.

Solo pretendía que fuera rápido y suave, pero cuando la mano de Brittany se enredó en mi pelo, acercándome más, se convirtió en otra cosa.

Cuando abrió sus labios, empujé mi lengua para buscar la suya, perdiendo el aire mientras lo hacía. Sus dedos se apretaron en mi pelo. Acuné su mejilla para mantenerla en este beso tanto como fuera posible.

Si no tuviera que respirar, imagino que jamás dejaría de besarla.

Demasiado perdidas en el beso, sólo nos separamos cuando alguien se aclaró la garganta al otro lado de la fogata. Levanté la cabeza para ver a Quinn sonriendo.

Cuando miré a Brittany, sus mejillas estaban sonrojadas.

Nuestros amigos ocultaron sus risas, y apreté a Brittany con más fuerza. No me avergonzaría por besar a mi chica.

La conversación se retomó de nuevo, y levanté mi cámara para ver que estuviera bien.

Mi mamá y mi papá la compraron para mí en mi cumpleaños número trece, cuando pudieron ver que la fotografía se estaba volviendo mi pasión. Era una antigua Canon de 1960. La llevaba conmigo a todos lados, tomando cientos de fotografías. No sabía por qué, pero capturar momentos me fascinaba.

Tal vez era porque algunas veces lo único que tenemos son momentos.

No hay repeticiones; lo que sea que pasa en un momento define la vida, tal vez es la vida. Pero capturar un momento grabado mantiene ese instante con vida, para siempre.

Para mí, la fotografía era magia.

Mentalmente pasé por el rollo de mi cámara. Fotos de la vida salvaje y acercamientos de las flores de cerezo en la arboleda ocupaba la mayor parte del rollo.

Luego habría fotos de Brittany esta noche.

Su hermoso rostro mientras la música se apoderaba de ella. Sólo había visto esa mirada en su rostro una única vez, cuando me miraba a mí.

Para Brittany, era tan especial como la música lo era.

Y en ambos casos, un lazo que nadie podía romper.

Tomando mi teléfono, lo levanté enfrente de nosotras, los lentes de la cámara apuntados en nuestra dirección.

Brittany ya no estaba siendo parte de la conversación alrededor de nosotras. Estaba en silencio, pasando las puntas de sus dedos a lo largo de mi brazo. Atrapándola fuera de guardia, tomé una foto, justo cuando me miró. Dejé salir una sola risa cuando sus ojos se entrecerraron con molestia.

Sabía que no estaba molesta, sin embargo, a pesar del esfuerzo que hizo por parecerlo. Brittany amaba cada foto que tomaba de nosotros, incluso si era tomada cuando menos se lo esperaba.

Cuando me enfoqué en mi celular, mi corazón inmediatamente comenzó a latir contra mi pecho.

En la foto, mientras Brittany me miraba, se veía hermosa. Pero era la expresión en su rostro lo que me derribó.

La mirada en sus ojos azules.

En ese momento, ese único momento capturado, había esa expresión.

La que me daba tan fácilmente como a la música.

La que decía que la tenía tanto como ella me tenía.

La que me aseguraba que estaríamos juntas por todos estos años.

La que decía que incluso aunque éramos jóvenes, sabíamos que habíamos encontrado nuestra alma gemela en la otra.

—Déjame ver.

La voz baja de Brittany apartó mi atención de la pantalla. Me sonrió y bajé el teléfono para que ella viera.

Miré a Brittany, no a la foto, cuando su mirada cayó sobre la pantalla. La miré cuando su mirada se suavizó y el susurro de una sonrisa aparecía en sus labios.

—San—susurró, mientras bajaba la mano para tomar mi mano libre.

La apreté con fuerza y ella dijo.

—Quiero una copia de esta. Es perfecta.

Asentí y besé su frente.

Y es por esto que amo la fotografía, pensé.

Podía sacar emociones, emociones crudas, de un segundo en el tiempo.

Apagando la cámara de mi teléfono, vi la hora desplegarse en la pantalla.

Mi Britt-Britt—dije en voz baja—, Debemos ir a casa. Se está haciendo tarde.

Brittany asintió.

Me puse de pie y la ayudé a enderezarse.

—¿Ya se van?—preguntó Quinn.

Asentí.

—Sí. Te veo el lunes.

Lancé una despedida para todos y tomé la mano de Brittany. No dijimos mucho mientras caminábamos a casa.



Cuando nos detuvimos en la puerta de Brittany, la tomé en mis brazos y la atraje contra mi pecho. Coloqué mi mano a un costado de su cuello. Brittany
alzó la mirada.

—Estoy muy orgulloso de ti, Mi Britt-Britt. No hay ninguna duda de que entrarás a Julliard. Tu sueño de tocar en Carnegie Hall se hará realidad.

Brittany sonrió brillantemente y tiró de la correa de mi cámara alrededor de mi cuello.

—Y tú estarás en la Escuela de Artes Tisch en la Universidad de Nueva York.
Estaremos en Nueva York juntas, como se supone que sea. Como siempre planeamos.

Asentí y rocé mis labios a lo largo de su cuello.

—Entonces no habrá más toque de queda—murmuré juguetonamente.

Brittany se rió. Moviéndome a su boca, presioné un suave beso en sus labios y me aparté.

Mientras soltaba sus manos, el señor Pierce abrió la puerta. Me vio apartándome de su hija y sacudió la cabeza, riéndose. Sabía exactamente lo que habíamos estado haciendo.

Nuestros padres supieron desde el primer momento de nuestro amor y lo tomaron de la mejor manera.

Nuestros papás eran los más contentos diciendo que no saldríamos embarazadas por accidente.

Hombres.

—Buenas noches, San—dijo secamente.

—Buenas noches, señor Pierce—repliqué, viendo a Brittany sonrojarse mientras su papá hacía gestos para que entrara.

Caminé por el pasto hacia mi casa. Abrí la puerta, caminé a través de la sala de estar y encontré a mis padres sentados en el sofá. Ambos estaban inclinados hacia adelante en sus asientos, se veían tensos.

Hola—dije, y la cabeza de mi mamá se alzó de golpe.

Hola, cariño—dijo.

Fruncí el ceño.

—¿Qué pasa?—pregunté.

Mi mamá le lanzó una mirada a papá.

Ella negó.

—Nada, cariño. ¿A Britt le fue bien? Lamento que no pudiéramos ir.

Miré a mis padres.

Estaban escondiendo algo.

Podía decirlo.

Cuando no dijeron nada más, lentamente asentí, respondiendo su pregunta.

—Estuvo perfecta, como siempre.

Creí haber visto un destello de lágrimas en los ojos de mi mamá, pero rápidamente parpadeó.

Necesitando escapar de la incomodidad, alcé la cámara.

—Voy a revelar éstas y luego me iré a la cama.

Mientras me daba vuelta, papá dijo:

—Vamos a salir como familia mañana, Tana.

Me detuve en seco.

—No puedo. Planeé pasar el día con Britt.

Mi papá negó.

—Mañana no, Tana.

—Pero…

Iba a discutir, pero papá me interrumpió, su voz era seria.

—Dije que no. Vas a venir, eso es todo. Brittany te puede ver cuando volvamos. No nos iremos todo el día.

—¿Qué está pasando en realidad?

Mi papá caminó hasta estar ante mí. Colocó una mano sobre mi hombro.

—Nada, Tana. Es sólo que ya casi no te veo por el trabajo. Quiero cambiar eso, así que vamos a ir a la playa.

—Bueno entonces, ¿Britt puede venir con nosotros? le encanta la playa. Es su segundo lugar favorito al que ir.

—No mañana, hija.

Me quedé en silencio, enojándome, pero pude ver que no iba a ceder.

Papá suspiró.

—Ve a revelar tus fotos, Tana, y deja de preocuparte.

Haciendo lo que dijo, bajé al sótano y al pequeño cuarto a un costado que mi papá había convertido en un cuarto oscuro para mí. Todavía revelaba rollos a la antigua en lugar de usar una cámara digital.

Pensaba que daba un mejor resultado.



Después de veinte minutos, di un paso atrás y vi la línea de nuevas fotos.

También había impreso la foto de mi teléfono, de Brittany y yo en el campo.

La tomé y la llevé a mi habitación.

Asomé mi cabeza en el cuarto de Ricardo mientras pasaba, viendo a mi hermano de dos años dormir. Estaba acurrucado contra su oso de peluche marrón, su desordenado pelo oscuro estaba extendido en la almohada.

Empujé mi puerta y encendí la lámpara. Miré al reloj, registrando que era casi medianoche.

Pasándome la mano por el pelo, caminé hasta la ventana, y sonreí cuando vi la casa de los Pierce a oscuras, con excepción de una tenue luz de la lámpara de noche de Brittany, su señal de que la costa estaba despejada y podía escabullirme dentro.

Puse seguro a la puerta de mi habitación y apagué la lámpara. El cuarto fue sumido en la oscuridad. Rápidamente me puse mis pantalones de dormir y una camisa.

Silenciosamente, levanté la ventana y salí. Corrí a través del pasto entre nuestras dos casas y trepé dentro de la habitación de Brittany, cerrando la ventana tan silenciosamente como pude.

Brittany estaba en la cama, metida bajo las sábanas. Sus ojos estaban cerrados y su respiración era suave y regular.

Sonriendo por lo bonita que se veía con su mejilla descansando sobre su mano, me acerqué, coloqué su regalo en la mesa de noche y me subí a su lado.

Me recosté, con mi cabeza compartiendo su almohada.

Habíamos hecho esto por años.

La primera noche que me quedé fue un error; trepé hasta su habitación a la edad de doce, para hablar, pero me dormí. Afortunadamente me desperté lo suficientemente temprano a la mañana siguiente para escabullirme de regreso a mi propia habitación sin que se diera cuenta.

Pero entones la noche siguiente, me quedé a propósito, luego la noche después de esa, y casi cada noche desde entonces.

Por suerte nunca nos habían atrapado.

No estaba muy seguro de que al señor Pierce le cayera igual de bien si supiera que duermo en el cuarto de su hija.

Ser mujeres no nos abstenía de reglas.

Pero quedarme al lado de Brittany en la cama se estaba volviendo más y más difícil.

Ahora que tenía quince, me sentía diferente alrededor de ella. La veía diferente.

Y sabía que ella también.

Nos besábamos más y más. Los besos se hacían más profundos, nuestras
manos comenzaban a explorar lugares que no deberían. Se estaba volviendo más y más difícil parar.

Quería más.

Quería a mi chica de cada forma posible.

Pero éramos jóvenes.

Sabía eso.

Eso no lo hacía menos difícil sin embargo.

Brittany se movió a mi lado.

—Me preguntaba si vendrías esta noche. Esperé por ti, pero no estabas en tu cuarto—dijo somnolienta mientras apartaba el pelo de mi rostro.

Capturando su mano, besé su palma.

—Tuve que revelar el rollo, y mis padres estaban actuando extraño.

—¿Extraño? ¿Cómo?—preguntó, moviéndose más cerca para besar mi mejilla.

Negué con la cabeza.

—Sólo… extraño. Creo que algo está sucediendo, pero me dijeron que no me preocupara.

Incluso en la luz tenue pude ver las cejas de Brittany fruncirse de preocupación. Apreté su mano para tranquilizarla.

Recordando el regalo que le traje, pasé la mano detrás de mí y tomé la foto de la mesa de noche. Le había puesto en un sencillo marco plateado. Toqué el icono de la linterna en mi teléfono y lo sostuve para que Brittany pudiera verlo mejor.

Ella soltó un pequeño suspiro y observé mientras una sonrisa iluminaba toda su cara. Tomó el marco y pasó un dedo a lo largo del cristal.

—Me encanta esta foto, Sanny—susurró, luego la colocó sobre su mesita de noche.

La miró por unos segundos, luego se giró de nuevo en mi dirección. Levantó el cobertor, lo sostuvo alto para que pudiera deslizarme bajo este. Pasé mi mano sobre la cintura de Brittany y me acerqué más a su rostro, dejando suaves besos sobre sus mejillas y cuello.

Cuando besé el punto justo debajo de su oreja, Brittany comenzó a reírse y se apartó.

—¡Sanny!—susurró—, ¡Me da cosquillas!

Me aparté y enredé mi mano a través de la suya.

—Entonces—preguntó levantando su otra mano para jugar con una hebra de mi pelo—, ¿Qué vamos a hacer mañana?

Poniendo los ojos en blanco, contesté.

—Nada, mi papá nos va a hacer ir a una salida familiar por el día. A la playa.

Brittany se sentó emocionada.

—¿En serio? ¡Me encanta la playa!

Mi estómago se hundió.

—Dijo que debemos ir solos, Mi Britt-Britt. Sólo la familia.

—Oh—dijo Brittany, sonando decepcionada. Se recostó de nuevo en la cama—¿Hice algo malo? Tu papá siempre me invita a ir con ustedes.

—No—aseguré—Es lo que te estaba diciendo antes. Están actuando extraño. Dijo que quiere que pasemos el día como familia, pero creo que hay algo más.

—Bien—dijo pero pude escuchar el tono triste en su voz.

Acuné su cabeza en mi mano y le prometí.

—Regresaré para la cena. Pasaremos la noche juntos mañana.

Ella tomó mi muñeca.

—Bueno.

Brittany me miró, sus ojos azules grandes bajo la tenue luz. Pasé mi mano a lo largo de su pelo.

—Eres tan hermosa, Mi Britt-Britt.

No necesité de la luz para ver el sonrojo cubrir sus mejillas. Cerré la corta distancia entre nosotras y aplasté mis labios contra los suyos. Brittany suspiró cuando empujé mi lengua dentro de su boca, sus manos subieron para agarrar mi pelo.

Se sintió muy bien, la boca de Brittany se puso más y más caliente a medida que nos besábamos, mis manos cayeron pasando por sus brazos desnudos hasta su cintura.

Brittany se movió sobre su espalda cuando mi mano se deslizó para tocar su pierna. Continué y me moví sobre ella, Brittany apartando su boca de la mía con un jadeo.

Pero no dejé de besarla.

Arrastré mis labios a lo largo de su mandíbula para besarla a lo largo del cuello, mi mano se movió bajo su bata de dormir para acariciar la suave piel de su cintura.

Los dedos de Brittany tiraron de mi pelo, y su pierna se levantó para envolverse alrededor de la parte posterior de mi muslo. Gruñí contra su garganta, regresando arriba para tomar su boca con la mía.

Cuando mi lengua se deslizó contra la suya, subí mis dedos más por su cuerpo. Brittany se apartó del beso.

—San…

Dejé caer mi cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, respirando profundamente.

La deseaba tanto que era casi demasiado para soportar.

Inhalé y exhalé mientras Brittany bajaba la mano para acariciar mi espalda de arriba hacia abajo. Me enfoqué en el ritmo de sus dedos, obligándome a calmarme.


Minutos y minutos pasaron, pero no me moví.

Estaba feliz recostado sobre Brittany, respirando su delicado aroma, mi mano presionada contra su suave vientre.

—¿Sanny?—susurró.

Levanté la cabeza.

La mano de Brittany estuvo de inmediato en mi mejilla.

—¿Bebé?—susurró, y pude escuchar la preocupación en su voz.

—Estoy bien—susurré de regreso, manteniendo mi voz tan calmada como era posible para no molestar a sus padres. La miré profundamente a los ojos—Sólo te deseo demasiado—dejé caer mi frente con la suya y susurré— Cuando estamos así, cuando nos permitimos ir tan lejos, como que pierdo la razón.

Los dedos de Brittany se enredaron a través de mi pelo y cerré mis ojos, amando tocarla.

—Lo siento, yo…

—No—dije con fuerza, un poco más de lo que pretendía.

Retrocedí.

Los ojos de Brittany estaban enormes.

—No. Nunca te disculpes por esto, por detenerme. No es algo que debas lamentar nunca.

Brittany abrió sus labios hinchados por los besos y dejó salir un largo suspiro.

—Gracias—susurró.

Moví mi mano y bajé mis dedos para enlazarlos con los suyos. Moviéndome a un lado, abrí mi brazo y moví mi cabeza para que se acercara a mí. Recostó su cabeza en mi pecho. Cerré mis ojos y simplemente respiré.

Eventualmente, el sueño comenzó a apoderarse de mí. El dedo de Brittany se movió de arriba abajo por mi estómago.

Casi me había quedado dormida cuando Brittany susurró.

—Eres mi todo, Santana López, espero que sepas eso.

Mis ojos se abrieron de golpe por sus palabras, mi pecho se sintió lleno.

Colocando un dedo bajo su barbilla, incliné su cabeza hacia arriba. Su boca estaba esperando por mi beso. La besé suavemente, delicadamente, y lentamente me aparté.

Los ojos de Brittany se mantuvieron cerrados mientras sonreía. Sintiendo como si mi pecho fuera a explotar por la felicidad en su cara, susurró.

—Por la eternidad.

Brittany se acurrucó de nuevo en mi pecho y susurró.

—Para siempre.

Y ambas nos quedamos dormidas.




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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Las letras en cursiva son por que están dichas en Español. Mientras que las que estén en negrita son por que están dichas en holandés la cual solo es Abuela o abuelita


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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Dom Nov 13, 2016 1:42 am

Que bonito que su relación haya sido manteniéndose igual de bella ahora que están mas grandes.
Y los demás envidiando lo que tienen, pero tiene razón San deben ignorarlos, Britt debe de estar mas segura de si misma su morena solo la ve a ella. Además de que bueno están en la edad de las hormonas locas jajajajajajaja, sin embargo creo que cuando estén juntas, sera el momento perfecto.
Esperó que lo que ocultan los padres de San no tenga nada que ver con su separación!!
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Mensaje por micky morales el Dom Nov 13, 2016 6:17 pm

yo pienso que se acerca la hora en que se separen y eso de verdad no me gusta para nada pero supongo que asi tiene que ser!!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Dom Nov 13, 2016 7:06 pm

JVM escribió:Que bonito que su relación haya sido manteniéndose igual de bella ahora que están mas grandes.
Y los demás envidiando lo que tienen, pero tiene razón San deben ignorarlos, Britt debe de estar mas segura de si misma su morena solo la ve a ella. Además de que bueno están en la edad de las hormonas locas jajajajajajaja, sin embargo creo que cuando estén juntas, sera el momento perfecto.
Esperó que lo que ocultan los padres de San no tenga nada que ver con su separación!!



Hola, aii siiii, si son tan lindas!!!! Aiii esos malditos ¬¬ que se metan en su vida y las dejen en paz! y si! san tiene toda la razón! que britt los ignore, osea como no desear ser ellas, no¿? jajajajajaja. Jajajajaajajajaajaja, creo lo mismo, cuando pase sera lo mejor y perfecto! =O ni nombres esa parte =/ Saludos =D




micky morales escribió:yo pienso que se acerca la hora en que se separen y eso de verdad no me gusta para nada pero supongo que asi tiene que ser!!!!!!



Hola, =o noononono no lo digas! no lo digas! Mmmm pero tienes razón... =/ Saludos =D


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Finalizado FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Cap 3

Mensaje por 23l1 el Dom Nov 13, 2016 7:10 pm

Capitulo 3


Dunas de Arenas y Lágrimas Saladas…



Santana


—Tana, tenemos que hablar contigo—dijo mi papá, mientras comíamos nuestro almuerzo en el restaurante con vistas a la playa.

—¿Se van a divorciar?

La cara de papá palideció.

—Dios, no, Tana—aseguró rápidamente y tomó la mano de mi mamá para hacer énfasis.

Mi mamá me sonrió, pero podía ver las lágrimas formándose en sus ojos.

—Entonces, ¿qué?—pregunté.

Mi papá se inclinó lentamente hacia atrás en su silla.

—Tu mamá ha estado molesta por mi trabajo, Tana, no conmigo.

Estaba completamente confundida, hasta que dijo:

—Me están transfiriendo de vuelta a Santo Domingo, Tana. La compañía se ha topado con un problema técnico ahí y estoy siendo enviado de regreso a solucionarlo.

—¿Por cuánto tiempo?—pregunté—¿Cuándo vas a estar de vuelta?

Mi papá pasó la mano por su pelo oscuro y corto, justo en la forma en que yo lo hacía.

—Aquí está la cosa, Tana—dijo con cautela—Podrían ser años. Podrían ser meses—suspiró—Siendo realistas, cualquier cosa, desde uno a tres años.

Mis ojos se abrieron.

—¿Nos estás dejando aquí en Lima, Ohio por tanto tiempo?

Mi mamá alargó la mano y cubrió la mía con la de ella. Me quedé mirándola fijamente. Luego, las verdaderas consecuencias de lo que estaba diciendo papá comenzaron a filtrarse en mi cerebro.

—No—dije en voz baja, sabiendo que no me haría esto.

No podía hacerme esto.

Miré hacia arriba.

Vi la culpabilidad resbalar por toda su cara.

Supe que era cierto.

Ahora comprendía.

Por qué vinimos a la playa.

Por qué quería que estuviéramos solo.

Por qué se rehusó a que nos acompañara Brittany.

Mi corazón se estaba acelerando mientras mis manos no dejaban de moverse sobre la mesa.

Mi mente giraba en círculos... ellos no lo harían... él no lo haría...

¡Yo no lo haría!

—No—escupí, en voz fuerte, atrayendo las miradas de las mesas cercanas—Yo no voy. No voy a dejarla.

Me volví a mi mamá en busca de ayuda, pero bajó la cabeza. Retire rápidamente la mano de debajo de ella.

—¿mamá?—rogué, pero negó lentamente con la cabeza.

—Somos una familia, Tana. No vamos a separarnos durante tanto tiempo. Tenemos que irnos. Somos una familia.

—¡No!—grité esta vez, empujando mi silla de la mesa. Me puse de pie, mis puños apretados a los costados—¡No voy a dejarla! ¡No puedes obligarme! Este es nuestro hogar. ¡Aquí! ¡No quiero volver a Santo Domingo!

—Tana—dijo mi papá, de manera conciliadora, levantándose de la mesa y extendiendo las manos.

Pero no podía estar en este espacio cerrado, con él. Girando sobre mis talones, corrí fuera del restaurante tan rápido como pude y me dirigí a la playa.

El sol había desaparecido tras densas nubes, causando que un viento frío azotara la arena.

Seguí corriendo, en dirección a las dunas, los granos ásperos golpeando mi rostro. Mientras corría, traté de luchar contra la rabia que me desgarraba.

¿Cómo podían hacerme esto?

Ellos saben cuánto necesito a Brittany.


Estaba temblando de ira mientras subía la duna más alta y me dejé caer para sentarme en su punto más alto. Me recosté, mirando al cielo grisáceo, y me imaginé una vida en Puerto Rico sin ella.

Me sentí enferma.

Enferma ante sólo la idea de no tenerla a mi lado, tomando mi mano, besando mis labios...

Apenas podía respirar.

Mi mente se aceleró, en busca de ideas de cómo podría quedarme. Pensé y pensé en todas las posibilidades, pero conocía a mi papá.

Cuando se decidía por algo, nada lo haría cambiar de idea. Iba a ir; la expresión de su rostro me había dicho claramente que no había salida.

Me estaban alejando de mi chica, mi alma.

Y no podía hacer una maldita cosa al respecto.

Oí a alguien subiendo la duna detrás de mí y sabía que era mi papá. Se sentó a mi lado. Aparté la vista, mirando hacia el mar.

No quería reconocer su presencia.

Nos quedamos en silencio, hasta que finalmente me rompí y le pregunté:

—¿Cuándo nos vamos?

Sentí a mi papá tensarse a mi lado, haciendo que mirara en su dirección. Él ya estaba viendo mi cara, con simpatía en su expresión.

Mi estómago se hundió aún más.

—¿Cuándo?—presioné.

Papá dejó caer la cabeza.

—Mañana.

Todo se quedó inmóvil.

—¿Qué?—susurré conmocionada—¿Cómo es posible?

—Tu mamá y yo lo sabíamos desde hace aproximadamente un mes. Decidimos no decirte hasta el último minuto porque sabíamos cómo te sentirías. Me necesitan en la oficina para el lunes, Tana. Hemos organizado todo con tu escuela, se transfirieron tus expedientes. Tu tío está preparando nuestra casa en Santo Domingo para nuestro regreso. Mi empresa ha contratado encargados de mudanza para vaciar nuestra casa en Lima, Ohio y enviar nuestras pertenencias a Puerto Rico. Llegan mañana, poco después de irnos.

Mire a mi papá.

Por primera vez en mi vida, lo odiaba.

Apreté los dientes y aparté la mirada. Me sentía enferma por la cantidad de ira corriendo por mis venas.

—Tanita—dijo mi papá en voz baja, poniendo su mano en mi hombro.

Me encogí de hombros soltándome de su mano.

—No—susurré—No vuelvas a tocarme o hablar conmigo de nuevo—estallé
comprendiendo—Nunca te perdonaré—prometí—Nunca te perdonaré por alejarla de mí.

—Tana, lo entiendo…—trató de decir, pero lo interrumpí.

—No lo haces. No tienes idea de lo que siento, lo que significa Brittany para mí. Ni una maldita idea. Porque si lo hicieras, no estarías alejándome de ella. Le habrías dicho a tu empresa que no te mudarías. Que tenemos que quedarnos.

Papá suspiró.

—Soy el técnico principal, Tana, tengo que ir a donde se me necesite, y en este momento eso es Santo Domingo.

No dije nada.

No me importaba que él fuera el maldito técnico principal de alguna empresa en crisis.

Estaba enojada porque sólo me lo estuviera diciendo ahora.

Estaba molesta de que nos íbamos, y punto.

Cuando no hablé, mi papá dijo:

—Voy a reunir nuestras cosas, hija. Ve al auto en cinco minutos. Quiero que tengas esta noche con Brittany. Quiero por lo menos darte eso.

Lágrimas calientes se construyeron en mis ojos. Volví la cabeza para que él no me viera. Estaba enojada, tan enojada que no podía detener las malditas lágrimas.

Nunca lloraba cuando estaba triste, solo cuando estaba enojada. Y en este momento, estaba tan molesta que apenas podía respirar.

—No va a ser para siempre, Tana. Unos pocos años a lo sumo, y luego, vamos a estar de vuelta. Lo prometo. Mi trabajo, nuestra vida, está aquí en Lima, Ohio. Pero tengo que ir a donde la empresa me necesite—dijo papá—Santo Domingo no será tan malo; es de donde somos. Sé que tu mamá estará feliz de estar cerca de la familia de nuevo. Pensé que podías estarlo, también.

No le respondí.

Porque algunos años sin Brittany eran toda una vida.

No me importaba mi familia.

Estaba perdida, viendo el ritmo de las olas, y esperé durante todo el tiempo que pude antes de ponerme de pie.

Quería llegar a Brittany, pero al mismo tiempo, no sabía cómo decirle que me iba.

No podía soportar la idea de romper su corazón.

El claxon sonó, y corrí hasta el auto, donde mi familia estaba esperando. Mi mamá trató de sonreírme, pero no le hice caso y me deslicé en el asiento trasero.

Mientras nos alejábamos de la costa, miré por la ventana.

Sintiendo una mano en mi brazo, me giré para ver a Ricardo aferrándose a la manga de mi camisa. Su cabeza estaba inclinada hacia un lado. Revolví su pelo oscuro desordenado. Ricardo rió, pero su sonrisa se desvaneció, y no dejó de mirar en mi dirección todo el viaje de vuelta. Me pareció irónico como mi hermanito parecía entender la cantidad de dolor que sentía, mucho más de lo que lo hacían mis padres.

El viaje se sintió una eternidad.

Cuando nos detuvimos en la entrada, prácticamente me zambullí fuera del auto y corrí a la casa de los Pierce.

Llamé a la puerta y la señora Pierce respondió después de sólo unos pocos segundos. Al minuto en que notó mi expresión vi que sus ojos se llenaron de simpatía. Miró a través del jardín hacia mi mamá y papá que estaban desempacando el auto.

Ella les dio un pequeño saludo.

Ella lo sabía también.

Había sabido que nos íbamos antes que yo.

—¿Está Britt aquí?—me las arreglé para preguntar, empujando las palabras a través de mi garganta tensa.

La señora Pierce me dio un abrazo.

—Está en la arboleda de cerezos, cielo. Ha estado ahí toda la tarde, leyendo—besó mi cabeza—Lo siento tanto, Santanita. Esa hija mía tendrá el corazón roto cuando te vayas. Eres toda su vida.

Ella es toda mi vida también, quería añadir, pero no me atreví a decir una sola palabra.

La señora Pierce me soltó y me alejé, saltando desde el porche, corriendo todo el camino a la arboleda.

Llegué ahí en cuestión de minutos, divisando inmediatamente a Brittany debajo de nuestro árbol de cerezo favorito. Me detuve, manteniéndome fuera de la vista mientras la veía leyendo su libro, sus auriculares púrpuras sobre su cabeza.

Ramas llenas de pétalos de cerezo rosa caían a su alrededor como un escudo protector, protegiéndola del sol brillante.

Ella llevaba puesto un vestido blanco corto sin mangas, un gran lazo blanco fijado en el costado de su largo pelo rubio.

Me sentía como si hubiera entrado en un sueño.

Mi estómago se encogió.

Había visto a Brittany todos los días desde que tenía cinco años.

Dormí a su lado cada noche. La besé todos los días desde que tenía ocho años, y la amaba con todo lo que tenía por tantos días que había dejado de llevar la cuenta.

No tenía idea de cómo vivir un día sin ella a mi lado.

Cómo respirar sin ella a mi lado.

Como si hubiera sentido que estaba ahí, levantó la vista de la página de su libro.

Cuando me paré sobre la grama, me mostró su sonrisa más grande.

Era la sonrisa que sólo tenía para mí.

Traté de devolverle la sonrisa, pero no pude.

Caminé sobre las flores de cerezo muertas, por lo que el camino cubierto de hojas caídas parecía un río de color rosado y blanco debajo de mis pies. Vi la sonrisa de Brittany desvanecerse a medida que me acercaba.

No podía ocultar nada de ella.

Me conocía tan bien como me conocía yo misma.

Ella podía ver que estaba molesta.

Le había dicho antes que no había ningún misterio conmigo.

No con ella.

Ella era la única persona que me conocía por completo.

Brittany se quedó inmóvil, moviéndose solamente para quitar los auriculares de su cabeza. Puso su libro a su lado en el suelo, envolvió sus brazos alrededor de sus piernas dobladas y se limitó a esperar.

Tragando, caí de rodillas ante ella y mi cabeza cayó hacia adelante en derrota. Luché contra la opresión en mi pecho. Finalmente, levanté la cabeza. Las lágrimas ya estaban en los ojos de Brittany, como si supiera que lo que iba a salir de mi boca lo cambiaría todo.

Nos cambiara.

Cambiará toda nuestra vida.

El fin de nuestro mundo.

—Nos vamos—finalmente logró expresar.

Vi su rostro pálido.

Una sola lágrima deslizarse por su suave mejilla.

Alejando la mirada, me las arreglé para inhalar otra corta respiración, y añadí:

—Mañana, Mi Britt-Britt. De regreso a Santo Domingo. Papá me va a llevar lejos de ti. Ni siquiera está tratando de quedarse.

—No—susurró en respuesta e inclinada hacia delante—Debe haber algo que podamos hacer—la respiración se le aceleró—¿Quizás puedas quedarte con nosotros? ¿Irte a vivir con nosotros? Podemos arreglar algo. Podemos…

—No—interrumpí—Sabes que mi papá nunca lo permitiría. Lo saben desde hace semanas, ya me han trasferido de escuela. Solo que no me lo dijeron porque sabían cómo iba a reaccionar. Tengo que ir, Mi Britt-Britt. No tengo otra opción. Tengo que ir.

Me quedé mirando fijamente una sola hoja del cerezo cómo se partía desde una rama baja.

Fue a la deriva como una pluma al suelo.

Sabía que, de ahora en adelante, cada vez que viera una flor de cerezo pensaría en Brittany. Ella pasaba todo su tiempo aquí en esta arboleda, conmigo a su lado.

Era el lugar que ella más amaba.

Apreté los ojos cerrados mientras la imaginaba completamente sola en esta arboleda después de mañana, nadie para ir de aventuras con ella, nadie para escuchar su risa... nadie para darle una ráfaga de besos para su frasco.

Al sentir un dolor agudo golpear mi pecho, me gire de vuelta hacia Brittany y mi corazón se desgarró en dos. Ella estaba congelada en su lugar contra el árbol, pero su linda cara estaba inundada de ríos y ríos de lágrimas silenciosas, sus pequeñas manos en puños, temblando en sus rodillas.

Mi Britt-Britt—dije con voz áspera, finalmente, dejando todo mi dolor libre.

Corrí a su lado y la acuné en mis brazos. Brittany se fundió en mí, llorando en mi pecho. Cerré los ojos, sintiendo cada parte de su dolor.

Este dolor era mío también.

Nos quedamos así durante minutos y minutos, hasta que finalmente, Brittany levantó la cabeza y apretó la palma de su mano temblorosa en mi mejilla.

—Sanny—dijo con una voz quebrada—, ¿Qué voy... qué voy a hacer sin ti?

Sacudí mi cabeza, en silencio diciéndole que no sabía.

No podía hablar, mis palabras estaban atrapadas en mi garganta obstruida.

Brittany se relajó contra mi pecho, sus brazos como una mordaza alrededor de mi cintura.

No hablamos mientras las horas pasaban.

El sol se desvaneció para dejar atrás un cielo naranja encendido. En poco tiempo, aparecieron las estrellas, y la luna también, llena y brillante.

Una brisa fresca se deslizó alrededor de la arboleda, obligando a las hojas a bailar alrededor de nosotros.

Cuando sentí a Brittany comenzar a temblar en mis brazos, supe que era tiempo de irnos.

Levantando las manos, pasé los dedos por el abundante pelo de Brittany y susurré:

Mi Britt-Britt, tenemos que irnos.

Ella sólo me agarró con más fuerza en respuesta.

—¿Britt?—lo intenté de nuevo.

—No me quiero ir—dijo con voz casi inaudible, su dulce voz ahora ronca.

Miré hacia abajo mientras sus ojos azules miraron hacia arriba y se trabaron en los míos.

—Si dejamos esta arboleda, significa que es casi hora de que me dejes también.

Pase el dorso de la mano por sus mejillas teñidas de rojo. Estaban heladas al tacto.

—Sin adiós, recuerdas—recordé—Siempre dices que no hay tal cosa como un adiós. Porque siempre nos volveremos a ver en nuestros sueños. Como con tu abuelita.

Las lágrimas se derramaron de los ojos de Brittany, y limpié las gotas con la yema del pulgar.

—Y tienes frío—dije suavemente—Es muy tarde y tengo que llevarte a casa para que no te metas en problemas por perder el toque de queda.

Brittany forzó una pequeña sonrisa en sus labios.

—Pensé que las latinas peligrosas no jugaban según las reglas.

Me reí una sola vez y presioné mi frente con la suya. Coloqué dos besos suaves en la comisura de sus labios y respondí.

—Voy a acompañarte a tu puerta, y una vez que tus padres estén dormidos, voy a estar subiendo a tu dormitorio para una última noche. ¿Qué te parece eso para romper las reglas? ¿Suficiente para una latina peligrosa?

Brittany se rió.

—Sí—respondió, empujando mi pelo largo de delante de mis ojos—Eso es toda la latina que alguna vez necesitaré.

Agarrando sus manos, besé la punta de cada dedo y me obligué a levantarme. Ayudé a Brittany a ponerse de pie y tiré de ella en mi pecho. Envolví mis brazos alrededor de ella, manteniéndola cerca.

Su dulce aroma flotó en mi nariz.

Juré recordar exactamente cómo se sentía ella en ese momento.

El viento se hizo más fuerte.

Rompí nuestro abrazo y tomé la mano Brittany. En silencio, comenzamos a caminar por el sendero sembrado de pétalos. Brittany apoyó la cabeza en mi brazo, inclinando la cabeza hacia atrás para observar el cielo nocturno.

Besé la parte superior de su cabeza y la oí suspirar profundamente.

—¿Alguna vez has notado cuán oscuro está el cielo por encima de esta arboleda? Como es más oscuro que en cualquier otro lugar de la ciudad. Se ve de color negro azabache, pero por el brillo de la luna y los destellos de las estrellas. En contraste con el rosado de los árboles de cerezo, parece como algo salido de un sueño.

Incliné la cabeza hacia atrás para ver el cielo, y una sonrisa tiró de la comisura de mis labios.

Ella tenía razón.

Parecía casi surrealista.

—Sólo tú notarías algo así—dije mientras bajaba la mirada—Siempre ves el mundo de manera diferente a todos los demás. Es una de las cosas que me encantan de ti. Esta es la aventurera que conocí cuando tenía cinco años.

Brittany apretó su agarre en mi mano.

—Sabes, mi abuelita siempre decía que el cielo se ve cómo quieres que se vea—la tristeza en su voz hizo que mi aliento se atorara en mi garganta.

Ella suspiró.

—El lugar preferido de abuelita era bajo nuestro cerezo. Cuando me siento y miro a lo largo de las filas y filas de árboles, y luego, hacia arriba al cielo negro azabache, a veces me pregunto si ella está sentada en ese árbol exactamente allá en el cielo, mirando a lo largo de los árboles de cerezo, igual que nosotros, mirando hacia arriba el cielo nocturno al igual que lo estoy haciendo ahora.

—Estoy segura de que lo está, mi Britt-Britt. Y ella estará sonriendo hacia ti, como te prometió que haría.

Brittany extendió la mano y capturó en su mano una flor de cerezo rosa brillante. La sostuvo enfrente de ella, mirando fijamente los pétalos en su palma.

—Abuelita también decía que las mejores cosas de la vida mueren rápidamente, como la flor de cerezo. Porque algo tan hermoso no puede durar para siempre, no debería durar para siempre. Se conserva por un breve momento en el tiempo para recordarnos lo preciosa que es la vida, antes de desaparecer tan rápido como llegó. Dijo que te enseña más en su corta vida que cualquier cosa que está siempre a tu lado.

Mi garganta comenzó a cerrarse ante el dolor en su voz.

Ella alzó la vista hacia mí.

—Porque nada tan perfecto puede durar una eternidad, ¿verdad? Como las estrellas fugaces. Vemos las estrellas habituales por encima de nosotros cada noche. La mayoría de las personas las dan por hecho, incluso se olvidan de que están ahí. Pero si una persona ve una estrella fugaz, recuerda ese momento para siempre, incluso piden un deseo en su presencia—tomó una respiración profunda—Se dispara tan rápido que las personas saborean el corto tiempo que tienen con ella. Esa estrella fugaz es demasiado hermosa para durar y volver cada noche.

Sentí una lágrima caer sobre nuestras manos unidas.

Estaba confundida, sin saber por qué estaba hablando de cosas tristes.

—Porque algo tan completamente perfecto y especial está destinado a desaparecer. Eventualmente, tiene que desaparecer en el viento—levantó la flor de cerezo que todavía estaba en su mano—Igual que esta flor—la arrojó en el aire justo cuando una ráfaga de viento llegaba.

La fuerte ráfaga se llevó los pétalos hacia el cielo y lejos por encima de los
árboles.

Desapareció de nuestra vista.

—Britt…—iba a hablar, cuando me interrumpió.

—Tal vez somos como la flor del cerezo, Sanny. Como las estrellas fugaces. Tal vez nos quisimos tanto, demasiado jóvenes, y ardimos tan brillantemente que teníamos que desaparecer. No había otra opción. Era nuestro destino—señaló detrás de nosotras a la arboleda de cerezos—Belleza extrema, muerte rápida. Hemos tenido este amor el tiempo suficiente para aprender una lección. Para mostrarnos cuán capaces de amar realmente somos.

Mi corazón cayó a mi estómago y giré a Brittany hacia mí.

La expresión devastada en su hermoso rostro me cortó ahí mismo.

—Escúchame—dije, sintiendo pánico y colocando mis manos a cada lado de la cabeza de Brittany, prometí—Voy a volver por ti. Esta mudanza a Santo Domingo, no será para siempre. Vamos a hablar todos los días, nos escribiremos. Aún seremos Brittany y Santana. Nada puede romper eso, mi Britt-Britt. Siempre vas a ser mía, siempre poseerás la mitad de mi alma. Este no es el final.

Brittany sorbió y parpadeó las lágrimas.

Mi pulso se aceleró de miedo ante la idea de que ella se rindiera con nosotras.

Porque eso nunca se me había pasado por la cabeza.

No estábamos terminando nada.

Di un paso aún más cerca.

—No hemos terminado—dije con fuerza—Hasta el infinito, mi Britt-Britt. Por siempre y para siempre. Nunca termina. No puedes pensar así. No con nosotras.

Brittany se movió y copió mi postura, colocando sus manos en mi cabeza.

—¿Me lo prometes, Sanny? Porque todavía tengo cientos de besos que necesito que me des—su voz era tímida y asustadiza… estaba atormentada por el miedo.

Me reí, sintiendo el temor filtrarse de mis huesos, el alivio tomando su lugar.

—Siempre. Y te voy a dar más de mil. Te voy a dar dos, o tres o incluso cuatro.

La sonrisa alegre de Brittany me calmó.

La besé en forma lenta y suave, sosteniéndola tan cerca como me fuera posible. Cuando nos separamos, Brittany abrió los ojos y anunció:

—Beso número trescientos cincuenta y cuatro. Con mi Sanny, en la arboleda de cerezos… y mi corazón casi estalló—entonces prometió—Mis besos son todos tuyos, San. Nadie más tendrá nunca estos labios, sólo tú.

Rocé mis labios contra los suyos una vez más e hice eco de sus palabras.

—Mis besos son todos tuyos. Nadie va a tener estos labios, sólo tú.

Tomé su mano y nos dirigimos de regreso a nuestras casas. Todas las luces en mi casa estaban aún encendidas. Cuando llegamos a la puerta de entrada de Brittany, bese la punta de su nariz. Moviendo mi boca a su oído, susurré.

—Dame una hora e iré a ti.

—Está bien—susurró Brittany en respuesta.

Entonces salté cuando su palma se apoyó gentilmente en mi pecho. Brittany se acercó más a mí. La expresión seria en su cara hizo que de repente me pusiera nerviosa.

Se quedó mirando fijamente su mano, luego movió sus dedos lentamente sobre mi pecho y bajó hacia mi estómago.

—¿Mi Britt-Britt?—pregunté, insegura de lo que estaba pasando.

Sin decir una palabra, retiro su mano y se movió hacia la puerta. Espere que se girara y me explicara, pero no lo hizo. Entró por la puerta, dejándome clavada al sitio en su entrada.

Todavía podía sentir el calor de su mano en mi pecho.

Cuando la luz en la cocina de los Pierce se encendió, me obligue a caminar de regreso a mi propia casa. Tan pronto como pasé por la puerta, vi un montón de cajas en el pasillo.

Debieron haber sido embaladas y almacenadas lejos para mantenerlas fuera de mi vista.

Caminando pesadamente frente a ellas, vi a mamá y papá en la sala de estar.

Mi papá me llamó pero no me detuve. Entré en mi habitación justo cuando llegaba detrás de mí.

Me moví hacia mi mesita de noche y empecé a recoger todo lo que quería conmigo, especialmente la fotografía enmarcada de Brittany y de mí que había tomado la noche anterior.

Cuando mis ojos recorrieron la fotografía, mi estómago dolió.

Si era posible, ya la extrañaba.

Extrañaba mi hogar.

Extrañaba a mi chica.

Sintiendo que mi papá todavía estaba detrás de mí, dije tranquilamente:

—Te odio por hacerme esto.

Escuché su rápida inhalación. Me giré y vi a mi mamá de pie junto a él. Su cara estaba tan sorprendida como la de mi papá.

Nunca los había tratado así de mal.

Me gustaban mis padres.

Nunca había entendido cómo a otros adolescentes no les gustaban los suyos.

Pero lo entendía ahora.

Los odiaba.

Nunca había sentido tanto odio hacia nadie antes.

—Tanita…—comenzó mi mamá, pero me di un paso adelante y la interrumpí.

—Nunca te perdonaré, a ninguno de los dos, por hacerme esto. Los odio tanto a los dos ahora mismo que no puede soportar estar cerca de ustedes.

Estaba sorprendida por lo áspera que sonaba mi voz.

Era espesa y llena de toda la rabia que estaba construyéndose dentro de mí.

La ira que no había sabido que era posible sentir. Sabía que para la mayoría de la gente parecía de mal humor, hosca, pero en realidad, rara vez sentía rabia.

Ahora me sentía que estaba hecha de ella.

Sólo odio corría por mis venas.

Rabia.

Los ojos de mi mamá se llenaron de lágrimas, pero por una vez, no me importaba.

Quería que se sintieran tan mal como me sentía en este momento.

—Tana…—dijo papá, pero me giré de espaldas a él.

—¿A qué hora nos vamos?—gruñí, interrumpiendo lo que sea que estaba tratando de decir.

—Salimos a las 7 a.m.—me informó en voz baja.

Cerré los ojos; ahora tenía sólo unas horas con Brittany.

En ocho horas la estaría dejando atrás.

Dejando todo atrás, salvo esta rabia.

Me aseguraría de que viajara conmigo.

—No va a ser para siempre, Tana. Después de un tiempo, se volverá más fácil. Conocerás a alguien más con el tiempo. Seguirás adelante…

—¡No!—rugí mientras me di media vuelta, lanzando la lámpara de la mesita de noche al otro lado de la habitación.

El bombillo de vidrio se rompió en el impacto. Respiré con fuerza, con el corazón acelerado en mi pecho, mientras miraba fijamente a mi papá.

—¡No vuelvas a decir algo así de nuevo! No voy a superar a Brittany. ¡La amo! ¿No lo entiendes? Ella es mi todo y tú estás haciéndonos pedazos.

Vi su rostro pálido.

Di un paso adelante.

Mis manos estaban temblando.

—No tengo más remedio que ir contigo, lo sé. Sólo tengo quince; no soy lo
suficientemente estúpida como para creer que puedo quedarme aquí sola—apreté los puños—Pero voy a odiarte. Los odiaré a ambos cada día hasta que regresemos. Podrán pensar que sólo porque tengo quince años olvidaré a Brittany, tan pronto como alguna zorra de Santo Domingo coquetee conmigo. Pero eso nunca pasará. Y los odiaré cada segundo hasta que esté de nuevo con ella—hice una pausa para recuperar el aliento, y luego añadí—E incluso entonces, los odiaré por haberme alejado de ella en primer lugar. Por tu culpa, voy a perder años de estar con mi chica. No creas que por el hecho de que soy joven o reconozca lo que tengo con Brittany. La amo. La amo más de lo que podrías imaginar. Y me estás alejando, sin considerar siquiera cómo me sentiría—le di la espalda, caminé a mi armario y empecé a sacar mi ropa—Así que de ahora en adelante, me importa un bledo cómo se sientan acerca de cualquier cosa. Nunca los perdonaré por esto. A ninguno de los dos. Especialmente a ti, papá—empecé a empacar la maleta que mi mamá debió haber puesto en mi cama.

Mi papá permaneció donde estaba, mirando al suelo en silencio. Con el tiempo se dio la vuelta y dijo:

—Duerme un poco, Tana. Vamos a levantarnos temprano.

Cada vello de mi cuello se erizó con disgusto por su rechazo a lo que tenía que decir, hasta que añadió en voz baja:

—Lo siento tanto, hija. Sé cuánto significa Britt para ti. Probé dejar de decírtelo hasta ahora para evitarte semanas de dolor. Está claro que no sirvió de nada. Pero esto es la vida real, y este es mi trabajo. Un día lo entenderás.

La puerta se cerró detrás de él, y me dejé caer sobre la cama. Arrastré mi mano por mi rostro, y mis hombros cayeron cuando miré fijamente mi armario vacío.

Pero la rabia todavía estaba ahí, ardiendo en mi estómago.

Si acaso, estaba ardiendo con más fuerza que antes.

Estaba bastante segura que había llegado para quedarse.



Tiré la última de mis camisas en la maleta, sin preocuparme de cuán arrugadas quedarían.

Fui a la ventana y vi que la casa de Brittany estaba a oscuras, todas a excepción de la lamparita tenue indicándome que la costa estaba despejada.

Después de cerrar la puerta de mi dormitorio, me escapé por la ventana, corriendo por el césped. La ventana estaba ligeramente abierta, esperando por mí. Me deslicé por ella y la cerré con firmeza detrás de mí.

Brittany estaba sentada en el centro de su cama, su pelo y su rostro recién lavados.

Tragué saliva cuando vi lo hermosa que se veía en su camisón blanco, sus brazos y piernas descubiertas, y su piel tan suave y tersa.

Di un paso más cerca de la cama y vi el portarretrato en su mano. Cuando levantó la vista, pude ver que había estado llorando.

Mi Britt-Britt—dije en voz baja, mi voz se quebró al verla tan alterada.

Brittany colocó el marco en la cama y apoyó su cabeza sobre la almohada, dando palmaditas al colchón a su lado. Tan rápido como pude, me acosté junto a ella, moviéndonos hasta que estábamos a sólo centímetros.

Tan pronto como vi los ojos de Brittany inyectados en sangre, la rabia dentro de mí pareció estallar.

—Bebé—le dije, cubriendo mi mano con la suya—, Por favor, no llores. No puedo soportar verte llorar.

Brittany tragó.

—Mi mamá me dijo que van a irse muy temprano en la mañana.

Bajé mis ojos y lentamente asentí.

Los dedos de Brittany pasaban por mi frente.

—Así que sólo tenemos esta noche—dijo ella.

Sentí una daga atravesar mi corazón.

—respondí, parpadeando hacia ella.

Me miraba de forma extraña.

—¿Qué?—pregunté.

Brittany arrastró su cuerpo más cerca. Tan cerca que nuestros pechos se tocaron y sus labios se cernían en mi boca. Podía oler la crema dental de menta en su aliento.

Lamí mis labios mientras mi corazón empezó a golpear con fuerza.

Los dedos de Brittany se deslizaron por mi cara, sobre mi cuello y hacia abajo sobre mi pecho hasta que llegaron a la parte inferior de mi camisa. Me moví en la cama, necesitando un poco de espacio, pero antes de que pudiera alejarme, Brittany se acercó y presionó su boca contra la mía.

Tan pronto como la probé en mis labios, me incliné más cerca, entonces su lengua se abrió paso para encontrarse con la mía.

Me besó lentamente, más profundo que nunca.

Cuando su mano levantó mi camisa y se apoyó en mi estómago desnudo, tiré de golpe mi cabeza hacia atrás y tragué duro.

Podía sentir el temblor de la mano de Brittany contra mi piel.

La miré a los ojos, y mi corazón dio un vuelco.

Mi Britt-Britt—susurré y pasé la mano por su brazo desnudo—¿Qué estás haciendo?

Brittany movió su mano hacia arriba hasta que su mano estaba en mi pecho, y mi voz se detuvo por la espesura en mi garganta.

—¿Sanny?—susurró Brittany mientras inclinaba su cabeza para colocar cuidadosamente un solo beso en la parte inferior de mi garganta.

Mis ojos se cerraron mientras su boca cálida tocó mi piel.

Brittany habló contra mi cuello:

—Yo... te deseo...

El tiempo se detuvo.

Mis ojos se abrieron de golpe.

Brittany retrocedió unos centímetros y levantó la cabeza hasta que sus ojos azules se encontraron con los míos.

—Britt, no—protesté, sacudiendo la cabeza, pero ella puso sus dedos sobre mis labios.

—No puedo...—se quedó en silencio, luego, se recompuso y continuó—No puedo permitir que me dejes y nunca saber lo que se siente estar contigo—hizo una pausa—Te amo, Santana. Tanto. Espero que lo sepas.

Mi corazón golpeo con un nuevo ritmo, uno que sabía que tenía el amor de su otra mitad.

Era más fuerte y más rápido.

Era infinitamente más fuerte que el de antes.

—Britt—susurré, completamente sorprendida por sus palabras.

Sabía que me amaba, porque yo la amaba.

Pero esta era la primera vez que lo habíamos dicho en voz alta.

Ella me ama…

Brittany esperó en silencio.

Sin saber cómo responder de cualquier otra manera, pasé la punta de mi nariz por su mejilla, retrocediendo sólo una fracción para mirarla a los ojos.

Ta amo.

Brittany tragó, luego sonrió.

Le devolví la sonrisa.



—Te amo—lo traduje al inglés, sólo para asegurarme que entendía por completo.

Su rostro se puso serio, una vez más, y se movió para sentarse en medio de la cama. Estirándose por mi mano, me jaló para sentarme frente a ella. Sus manos cayeron a la parte inferior de mi camisa. Tomando una respiración temblorosa, la llevó arriba y sobre mi cabeza.

Cerré los ojos y sentí un cálido beso en mi pecho. Abrí los ojos de nuevo para ver a Brittany dándome una sonrisa tímida.

Me derretí ante la mirada nerviosa en su cara.

Ella nunca se había visto tan hermosa.

Tratando de luchar a través de mis propios nervios, puse mi mano en su mejilla.

—No tenemos que hacer esto, Britt. Solo porque me voy, no necesitas hacer esto por mí. Voy a volver; me aseguraré de ello. Quiero esperar hasta que estés lista.

—Estoy lista, Sanny—dijo, con voz clara y firme.

—¿Crees que somos demasiado jóvenes…?

—Tendremos dieciséis pronto.

Sonreí, al oír el fuego en su voz.

—La mayoría de la gente todavía piensa que eso es demasiado joven.

—Romeo y Julieta tenían alrededor de nuestra edad—argumentó.

No podía dejar de reír.

Dejé de reír cuando se acercó más y pasó la mano por entres mis pecho:

—Sanny—susurró—, He estado lista desde hace algún tiempo, pero estaba feliz de esperar porque teníamos todo el tiempo del mundo. No había prisa. Ahora no tenemos ese lujo. Nuestro tiempo, esta vez, es limitado. Sólo tenemos horas. Te amo. Te amo más de lo que nadie podría creer. Y... y creo que sientes lo mismo por mí.

—respondí al instante—Te amo.

—Por siempre y para siempre—dijo Brittany en un suspiro, luego se alejó de mí.

Sin retirar sus ojos de los míos, llevó la mano al tirante del camisón y lo empujó hacia abajo. Hizo lo mismo con el otro tirante, y el camisón cayó a sus caderas.

Me quedé congelada.

No podía moverme mientras Brittany se sentaba frente a mí, desnuda para mí.

Mi Britt-Britt—susurré, convencida de que no merecía esta chica... este momento.

Me acerqué más, hasta que me elevé justo encima de ella. Busqué sus ojos y le pregunté:

—¿Estás segura, mi Britt-Britt?

Brittany entrelazo su mano con la mía, luego llevó nuestras manos a su piel desnuda.

—Sí, Sanny. Estoy segura. Quiero esto.

No podía contenerme más, así que me deje ir y la besé en los labios.

Sólo teníamos unas horas.

Iba a pasarlas estando con mi chica, en todas las formas posibles.

Brittany movió su mano de la mía y recorrió mi pecho con sus dedos, sin romper nunca nuestro beso. Pasé los dedos por su espalda, empujándola más cerca de mí.

Se estremeció bajo mi tacto.

Dejé caer mi mano hasta el dobladillo de su vestido en su muslo. Mi mano viajó hacia arriba, hasta que me preocupé de estar yendo demasiado lejos.
Brittany se separó y apoyó la frente en mi hombro.

—Continúa—instruyó sin aliento.

Hice lo que me pidió, tragando los nervios construyéndose en mi garganta.

—Sanny—murmuró.

Cerré los ojos ante el sonido de su dulce voz.

La amaba demasiado.

Debido a eso no quería hacerle daño.

No quería ser responsable de empujarla demasiado lejos.

Quería que se sintiera especial.

Quería que entendiera que era mi mundo.

Nos quedamos así durante un minuto, encerradas en el momento, respirando, esperando lo que sea que viniera después.

Entonces las manos de Brittany se desviaron hacia el botón de mis jeans y abrí los ojos.

Me estaba observando de cerca.

—¿Esto está... esto está bien?—preguntó con cautela.

Asentí, incapaz de hablar.

Tomando su mano libre, me guió para desnudarla, hasta que todas nuestras ropas habían sido arrojadas al piso.

Brittany se sentó en silencio delante de mí, sus manos moviéndose nerviosamente en su regazo. Su largo pelo rubio estaba suelto sobre uno de sus hombros, y sus mejillas estaban encendidas.

Nunca la había visto tan nerviosa.

Nunca había estado tan nerviosa.

Extendiendo mi mano, pasé mi dedo por su mejilla caliente. Con mi tacto, los ojos de Brittany revolotearon hacia arriba, una tímida sonrisa tirando de sus labios.

—Te amo, mi Britt-Britt—susurré.

Un suspiro suave escapó de su boca.

—Te amo también, mi Sanny.

Los dedos de Brittany se envolvieron alrededor de mi muñeca y se echó hacia atrás con cuidado sobre la cama, guiándome a avanzar hasta que estaba junto a ella, mi torso moviéndose para cubrir el de ella.

Inclinándome, coloque suaves besos sobre sus mejillas encendidas y su frente, terminando en un largo beso en su boca cálida.

La mano temblorosa de Brittany se presionó en mi pelo y me jaló más cerca. Se sintió como sólo unos segundos más tarde, cuando Brittany se movió debajo de mí, rompiendo el beso. Colocó su mano en mi mejilla y dijo:

—Estoy lista.

Acariciando mi rostro contra su mano, besé los dedos apoyados en mi mejilla y absorbí sus palabras. Me quedé mirando a Brittany y sus mejillas enrojecidas por la vergüenza.

—Sabía que este día llegaría pronto, Sanny.

Besé a mi chica hasta que reuní el valor suficiente para hacer esto.

No pasó mucho tiempo, con el toque de Brittany calmando la tormenta en mi interior, hasta que supe que estaba lista.

Brittany abrió sus brazos, guiándome sobre ella. Mi boca se fundió con la de ella, y por un tiempo más largo, simplemente la besé. Probé el protector labial de cereza en sus labios, amando la sensación de su cálida piel desnuda presionando contra la mía.

Me aparté en busca de aire.

Me encontré con la mirada de Brittany y ella asintió.

Pude ver en su cara lo mucho que me deseaba, como yo la deseaba. Mantuve los ojos fijos en los de ella, y no me aparte ni una vez.

Ni por un solo segundo...




Más tarde, la sostuve en mis brazos.

Nos encontrábamos una frente a la otra cuando nos acostamos bajo las sábanas. La piel de Brittany estaba caliente al tacto y su respiración estaba ralentizándose de nuevo a su ritmo normal.

Nuestros dedos estaban entrelazados sobre la almohada que ahora compartíamos, nuestro agarre apretado, con las manos ligeramente temblorosas.

Ninguna de nosotras había hablado todavía.

Mientras estudiaba a Brittany observando cada movimiento que hacía, recé para que no se arrepintiera de lo que habíamos hecho.

La vi tragar profundamente y tomar una respiración lenta. Cuando exhaló, bajó los ojos a nuestras manos entrelazadas. Lo más lentamente posible, pasó sus labios sobre nuestros dedos entrelazados.

Me quedé inmóvil.

Mi Britt-Britt—dije, y sus ojos se alzaron.

Una larga hebra de su pelo había caído sobre su mejilla y la empujé suavemente hacia atrás, metiéndola detrás de su oreja.

Ella todavía no había dicho nada.

Necesitando que supiera qué había significado para mí lo que habíamos compartido, susurré:

—Te amo tanto. Lo que acabamos de hacer... estar contigo así...—mi voz se apagó, sin saber cómo expresar lo que quería decir.

Ella no respondió, y mi estómago se revolvió, temiendo que hubiera hecho algo mal.

Mientras mis ojos se cerraban en frustración, sentí la frente de Brittany contra la mía y sus labios susurraron besos sobre mi boca. Me moví hasta que estábamos lo más cerca que podíamos estar.

—Voy a recordar esta noche para el resto de mi vida—confesó y el miedo que sentía fue empujado lejos de mi mente.

Abrí mis ojos y apreté mi agarre alrededor de su cintura.

—¿Fue... fue especial para ti, mi Britt-Britt? ¿Tan especial como lo fue para mí?

Brittany esbozó una sonrisa tan amplia que la vista me robó el aliento.

—Lo más especial que un beso puede ser—respondió en voz baja, haciendo eco de las palabras que me había dicho cuando teníamos ocho años y la besé por primera vez.

Incapaz de hacer nada más, la besé con todo lo que tenía, derramando todo mi amor en el beso.

Cuando nos apartamos, Brittany me apretó la mano, y lágrimas se formaron en sus ojos.

—Beso trescientos cincuenta y cinco, con mi Sanny, en mi habitación... después de que hicimos el amor por primera vez—tomando mi mano, la colocó sobre su pecho, directamente sobre su corazón.

Podía sentir sus fuertes latidos bajo mi palma.

Sonreí.

Sabía que sus lágrimas eran lágrimas de felicidad, no de tristeza.

—Fue tan especial que mi corazón casi estalló—agregó con una sonrisa.

—Britt—susurré, sintiendo mi pecho comprimirse.

La sonrisa de Brittany cayó, y vi que sus lágrimas comenzaron a caer a su almohada.

—No quiero que me dejes—dijo con la voz entrecortada.

No podía soportar el dolor en su voz.

O el hecho de que estas lágrimas eran ahora unas tristes.

—No me quiero ir—contesté, con honestidad.

No dijimos nada más.

Debido a que no había nada más que decir.

Peiné el pelo de Brittany con mis dedos, mientras ella pasaba la punta de sus dedos arriba y abajo por entre mis pechos.

No pasó mucho tiempo antes de que la respiración de Brittany se hubiera nivelado y su mano se hubiera quedado inmóvil sobre mi piel. El ritmo de su respiración constante arrulló mis ojos hasta cerrarlos.

Traté de permanecer despierta el mayor tiempo posible, para saborear el tiempo que me quedaba. Pero al poco tiempo, me quedé dormida, con una mezcla agridulce de felicidad y tristeza fluyendo por mis venas.



Parecía que apenas había cerrado los ojos cuando sentí la calidez del sol elevándose besar mi cara.

Parpadeé hasta que abrí los ojos, viendo un nuevo día aparecer a través de la ventana de Brittany.

El día en que me iba.

Mis entrañas se apretaron cuando vi el tiempo.

Me iba en una hora.

Cuando miré a Brittany, durmiendo sobre mi pecho, pensé que nunca había parecido más bella. Su piel estaba sonrojada por el calor de nuestros cuerpos, y sonreí al ver nuestras manos todavía unidas en mi estómago.

De repente, los nervios me inundaron cuando pensé en la noche anterior.

Se veía tan contenta mientras dormía.

Mi mayor temor era que se despertara y lamentara lo que habíamos hecho.

Deseaba, tan desesperadamente, que amara lo que habíamos hecho tanto como yo lo hacía.

Quería que la imagen de nosotras juntas este tan arraigada en su memoria, como lo estaría en la mía.

Como si sintiera mi intensa mirada, Brittany abrió lentamente los ojos. Vi que el recuerdo de la noche anterior apareció en su rostro. Sus ojos se ampliaron cuando tomó nuestras manos sobre nuestros cuerpos.

Mi corazón saltó un latido ante la expectación, pero luego una lenta y hermosa sonrisa se extendió por su rostro.

Viendo esto, me moví más cerca de ella. Brittany enterró su cabeza en mi cuello mientras la envolvía en mis brazos. La abracé durante tanto tiempo como me fue posible.

Cuando por fin levanté la cabeza y miré el reloj de nuevo, la rabia de ayer vino estrellándose de nuevo.

Mi Britt-Britt—susurré, oyendo la rabia saturada en mi voz grave—Yo... tengo que irme.

Brittany se puso rígida en mis brazos. Cuando se movió hacia atrás, sus mejillas estaban mojadas.

—Lo sé.

Sentí las lágrimas golpear mis mejillas también. Brittany las limpió con suavidad. Cogí su mano y puse un solo beso en el centro de su palma.

Me quedé por un par de minutos más, absorbiendo cada centímetro del rostro de Brittany, antes de obligarme a salir de la cama y vestirme.

Sin mirar atrás, me deslicé por la ventana y corrí a través del césped, sintiendo mi corazón desgarrarse con cada paso.

Trepé por mi ventana.

La puerta de mi habitación había sido desbloqueada desde el exterior. Mi papá estaba cerca de la cama. Por un breve momento mi estómago se revolvió ante el hecho de que me habían atrapado.

Pero entonces la furia se encendió dentro de mí y levanté la barbilla, retándolo a decir algo, cualquier cosa.

Le di la bienvenida a una pelea.

No lo dejaría avergonzarme por pasar la noche con la chica que amaba.

La que él me estaba arrancando.

Se dio la vuelta y se alejó sin decir una palabra.



Treinta minutos pasaron en un instante.

Eché un vistazo por encima de mi habitación, una última vez. Levantando mi bolso, lo colgué sobre mi hombro y salí a la calle, mi cámara colgada al cuello.

El señor y la señora Pierce ya estaban en nuestra entrada, de pie con Hanna y Tina, abrazando a mis padres, despidiéndose. Al verme salir por la puerta, me encontraron al final de la escalera y me abrazaron despidiéndose también.

Hanna y Tina corrieron hacia mí y se lanzaron alrededor de mi cintura. Despeiné su cabello.

Cuando se hicieron a un lado, oí una puerta siendo abierta. Alcé los ojos y vi a Brittany corriendo.

Ella tenía el pelo mojado, claramente acaba de ducharse, pero se veía más hermosa que nunca mientras corría hacia donde estábamos todos, sólo yo en su punto de mira.

Cuando llegó a nuestro camino de entrada, se detuvo brevemente para abrazar a mis padres y dar un beso de despedida a Ricardo. Luego se volvió hacia mí.

Mis padres se metieron en el auto y los padres y hermanas de Brittany volvieron hacia su casa, dándonos un poco de espacio.

No perdí tiempo extendiendo mis brazos, y Brittany se abalanzó hacia mi pecho. Apreté con fuerza, inhalando el dulce aroma de su pelo.

Puse mi dedo bajo su barbilla, levanté su cabeza y luego la besé por última vez. La besé con todo el amor que pude encontrar dentro de mi corazón.

Cuando me separé, Brittany habló a través del torrente de lágrimas.

—Beso número trescientos cincuenta y seis. Con mi Sanny en su camino de entrada... cuando me dejó.

Cerré los ojos.

No podía soportar el dolor en el que ella estaba, en el que yo estaba también.

—¿Hija?—miré por encima del hombro de Brittany a mi papá—Tenemos que
irnos—dijo en tono de disculpa.

Las manos de Brittany se apretaron en mi camisa. Sus grandes ojos azules brillaban con lágrimas, y parecía como si estuviera tratando de memorizar cada parte de mi rostro.

Finalmente soltando mi agarre sobre ella, levanté la cámara y pulsé el botón.

Capturé este raro momento: el momento exacto en que el corazón de alguien se rompe.

Caminé hacia el auto, mis pies sintiéndose como si pesaran toneladas.

Cuando subí en el asiento trasero, ni siquiera intenté dejar de llorar. Vi a Brittany de pie al lado de nuestro auto, su pelo húmedo volando en la brisa, viéndome ir, despidiéndome con la mano.

Mi papá puso en marcha el motor.

Abrí la ventana. Extendí la mano y Brittany la sostuvo. Mientras miraba su cara por última vez, dijo:

—Te veré en tus sueños.

—Te veré en mis sueños—susurré de regreso y de mala gana solté su mano
mientras mi papá condujo el auto lejos.

Miré atrás hacia Brittany a través de la ventana trasera, mirándola ondear la mano, hasta que estaba fuera de la vista.

Guardé el recuerdo de esa mano ondeando, despidiéndose.

Prometí aferrarme a ella hasta que esa mano ondeando me diera la bienvenida a casa de nuevo.

Hasta que una vez más significara “hola”





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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por mayre94 el Dom Nov 13, 2016 9:08 pm

Hay por Dios! :( tenia que decirte... este capitulo me saco lagrimas :( no es para nada bonito que te alejen de la persona que amas! ... un Fic precioso! por favor actualiza pronto, espero que las Brittana se mantengan firme en su promesa y que el tiempo no haga que nada cambie. Saludos :)
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Dom Nov 13, 2016 9:56 pm

Demasiado hermoso este amor entre esas chicas, no veo la posibilidad de que dejen de amarse a pesar de la distancia, espero de verdad que sanny este de regreso pronto y saber si britt-britt la espero!!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Dom Nov 13, 2016 11:44 pm

mayre94 escribió:Hay por Dios! :(  tenia que decirte... este capitulo me saco lagrimas :( no es para nada bonito que te alejen de la persona que amas! ... un Fic precioso! por favor actualiza pronto, espero que las Brittana se mantengan firme en su promesa y que el tiempo no haga que nada cambie. Saludos :)



Hola, aiii siii =( nononono, no lo es =( Vamos bn entonces, no¿? jajajaja. Aiii espero lo mismo la vrdd =/ Saludos =D





micky morales escribió:Demasiado hermoso este amor entre esas chicas, no veo la posibilidad de que dejen de amarse a pesar de la distancia, espero de verdad que sanny este de regreso pronto           y saber si britt-britt la espero!!!!!!




Hola, aii siiiii!!!!!! son tan lindas! No, yo tampoco la vrdd =) Espero lo mismo la vrdd =( Aiii siiii osea, obvio q si ajajajaja o eso espero =/ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Cap 4

Mensaje por 23l1 el Dom Nov 13, 2016 11:47 pm

Capitulo 4


Silencio…



Santana [/b


[b]Santo Domingo

Puerto Rico



Un día después estaba de vuelta en Santo Domingo, separada de Brittany por el océano.

Hablamos todos los días por dos meses.

Traté de ser feliz con que al menos tuviéramos eso.

Pero mientras cada día terminaba sin ella a mi lado, la furia dentro de mí se construía. Mi odio por mi papá se incrementaba, hasta que eso quebró algo en mi interior, y lo único que podía sentir era vacío.

Me opuse a hacer amigos en la escuela, me opuse a cualquier cosa que haría de este lugar mi hogar otra vez.

Mi hogar estaba en Lima, Ohio.

Con Brittany.

Brittany no dijo nada sobre mi cambio de estado de ánimo, si es que siquiera lo notó.

Esperaba haberlo escondido bien.

No la quería preocupándose por mí.

Luego un día, Brittany no devolvió mis llamadas, correos o mensajes.

O el día siguiente, o el siguiente.

Dejó de ser parte de mi vida.

Brittany simplemente desapareció.

Sin palabras, sin dejar rastro.

Dejó la escuela.

Se fue del pueblo.

Su familia recogió todo y se fue sin previo aviso.

Por dos años, me dejó completamente sola al otro lado del océano, preguntándome dónde estaba.

Preguntándome qué había pasado.

Preguntándome si hice algo mal.

Haciéndome pensar que tal vez la empujé demasiado lejos la noche antes de irme.

Ese fue el segundo momento que definió mi vida.

Una vida sin Brittany.

Sin infinito.

Sin para siempre.

Solo… nada.




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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Lun Nov 14, 2016 12:35 am

hols morra...

ya me puse al dia!!!
2años ya??? donde esta britt?
es una mierda en ese momento cuando no se puede decidir por si solo!!!... era muy bonito lo que tenian...
a ver que pasa???

nos vemos!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por monica.santander el Lun Nov 14, 2016 12:42 am

Hola!!!
Que triste capitulo, se menpiantaron un par de lágrimas.
Por que tan corto el cuarto capítulo?????
Saludos
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Lun Nov 14, 2016 1:34 am

:(
Muy triste el ser separado de la persona que amas, tuvieron su "despedida" sin embargo no fue suficiente, nunca tendrían suficiente una de la otra.
Y bueno el tiempo ha pasado volando, San ahora sintiéndose vacía y llena de ira sin comprender que fue lo que paso con su Britt y porque desapareció así de su vida.
Creo que debe de haber una explicación, sin embargo ahora sólo hay preguntas :'(
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Lun Nov 14, 2016 8:03 pm

3:) escribió:hols morra...

ya me puse al dia!!!
2años ya??? donde esta britt?
es una mierda en ese momento cuando no se puede decidir por si solo!!!... era muy bonito lo que tenian...
a ver que pasa???

nos vemos!



Hola lu, eso es bueno! Uy si =/ como pasa el tiempo =/ Nadie lo sabe =/ Uyy si q lo es :@ Siiii =( Aquí el siguiente cap para saber eso! Saludos =D





monica.santander escribió:Hola!!!
Que triste capitulo, se menpiantaron un par de lágrimas.
Por que tan corto el cuarto capítulo?????
Saludos




Hola, sip =( =o pero es entendible la vrdd =/ =O no lo se xD pero aquí dejo el siguiente! Saludos =D





JVM escribió::(
Muy triste el ser separado de la persona que amas, tuvieron su "despedida" sin embargo no fue suficiente, nunca tendrían suficiente una de la otra.
Y bueno el tiempo ha pasado volando, San ahora sintiéndose vacía y llena de ira sin comprender que fue lo que paso con su Britt y porque desapareció así de su vida.
Creo que debe de haber una explicación, sin embargo ahora sólo hay preguntas :'(



Hola, sip =( Por lo menos tuvieron algo, no¿? Pero eso es vrdd, nunca =/ Si q paso =/ Y esta en su derecho la vrdd, no¿? Espero que este la vrdd =/ y toda la razón ai otra vez =/ Saludos =D


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El mundo de Brittany

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Finalizado FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Cap 5

Mensaje por 23l1 el Lun Nov 14, 2016 8:09 pm

Capitulo 5


Viejos Amantes, Nuevos Extraños…


Brittany


Lima, Ohio

En la Actualidad

17 Años



—Ella está regresando.

Tres palabras.

Tres palabras que enviaron mi vida en picada.

Tres palabras que me aterrorizaban.

Ella está regresando.

Miré fijamente a Rachel, mi amiga más cercana, apretando mis libros fuertemente contra mi pecho. Mi corazón despegó como un cañón y los nervios me abrumaron.

—¿Qué dijiste?—susurré, ignorando a los estudiantes a nuestro alrededor en el pasillo, todos corriendo a su siguiente clase.

Rachel puso su mano en mi brazo.

—Brittany, ¿estás bien?

—Sí—respondí débilmente.

—¿Estás segura? Te pusiste pálida. No te ves bien.

Asentí, tratando de ser convincente, y pregunté:

—¿Quién…quién te dijo que ella estaba regresando?

—Quinn y Marley—respondió—Estaba en clase con ellas y estaban diciendo que su papá ha sido transferido de nuevo aquí por la empresa—se encogió de hombros—Esta vez, para siempre.

Tragué.

—¿A la misma casa?

Rachel parpadeó, pero asintió.

—Lo lamento, Britt.

Cerré los ojos y tomé una tranquila respiración.

Ella iba a estar en la casa de al lado de nuevo… su habitación justo enfrente de la mía otra vez.

—¿Brittany? —preguntó Rachel, y abrí los ojos. Su mirada estaba llena de simpatía—¿Estás segura de que estás bien? Solo has estado aquí un par de semanas. Y sé lo que hará ver a Santana…

Forcé una sonrisa.

—Voy a estar bien, Rach. Ya no la conozco. Dos años es mucho tiempo, y no hemos hablado ni una vez en ese tiempo.

Rachel frunció el ceño.

—Britt…

—Estaré bien—insistí, levantando la mano—Necesito llegar a clase.

Estaba alejándome de Rachel cuando una pregunta apareció en mi cabeza.

Miré hacia mi amiga por encima de mi hombro, la única amiga con la que había seguido en contacto en los dos últimos años.

Mientras que todos pensaban que mi familia se había ido de la ciudad para cuidar a la tía enferma de mi mamá, Rachel sabía la verdad.

—¿Cuándo?—reuní el coraje de preguntar.

La cara de Rachel se suavizo cuando se dio cuenta qué quería decir.

—Esta noche Britt. Llega esta noche. Quinn y Marley están regando la noticia para que las personas vayan al campo esta tarde para darle la bienvenida. Todos van a ir.

Sus palabras se sintieron como una daga punzante en mi corazón.

No había sido invitada.

Pero, de nuevo, no debería estarlo.

Deje Lima, Ohio sin una palabra.

Cuando volví a esta escuela, sin estar del brazo de Santana, me volví la chica que siempre debería haber sido, invisible para el grupo de los populares.

La chica rara que usaba moños en el pelo y tocaba el violonchelo.

Nadie, excepto por Rachel y Kitty, le había importado que me hubiera ido.

—¿Brittany?—llamó Rachel de nuevo.

Parpadeé de regreso a la realidad y me di cuenta de que los pasillos estaban casi vacíos.

—Mejor ve a clase Rach.

Ella dio un paso hacia mí.

—¿Vas a estar bien Britt? Estoy preocupada por ti.

Me reí sin humor.

—He pasado por cosas peores.

Agaché la cabeza y corrí a mi clase antes de que pudiera ver la simpatía y la lástima en el rostro de Rachel. Entré a mi clase de matemáticas, deslizándome en mi asiento justo cuando el profesor comenzaba la clase.

Si alguien me preguntaba más tarde sobre qué había sido la clase, no sería capaz de decirles.



Por cincuenta minutos en todo lo que pude pensar fue en la última vez que vi a Santana.

La última vez que me sostuvo en sus brazos.

La última vez que presionó sus labios contra los míos.

Cuando hicimos el amor, y la mirada en su hermoso rostro cuando fue alejada de mi vida.

Inútilmente, me pregunté cómo lucía ahora.

Ella siempre fue más bajita que yo, pero de buen físico, bien construida.

Pero, como para el resto de su cuerpo, dos años era un largo tiempo para que una persona cambiara a nuestra edad.

Sabía eso mejor que nadie.

Me preguntaba si sus ojos aún se veían oscuros como la noche. Me preguntaba si aún llevaba el pelo largo hasta más debajo de los hombros, y si aún lo alejaba cada pocos minutos, ese irresistible movimiento que enloquecía a todas las personas.

Y por un breve momento, me permití preguntarme si aún pensaba en mí, la chica de al lado.

Si alguna vez se preguntó qué estaba haciendo en algún momento en particular.

Si alguna vez pensó en esa noche.

Nuestra noche.

La noche más asombrosa de mi vida.

Entonces pensamientos oscuros me golpearon duro y rápido.

La pregunta que me hizo sentir enferma físicamente… ¿había besado a alguien más en el paso de dos años?

¿Le había dado a alguien sus labios, cuando me los había prometido a mí por siempre?

O peor: ¿había hecho el amor con otra persona?

El agudo sonido de la campana me sacó de mis pensamientos.

Me levanté de mi asiento, caminando hacia el pasillo.

Estaba agradecida de que fuera el final del día escolar.

Estaba cansada y dolida.

Pero más que eso, me dolía el corazón.

Porque sabía que Santana estaría de regreso en la casa de al lado desde esta noche, en la escuela mañana, y no sería capaz de hablarle.

No sería capaz de tocarlo o sonreírle, como había soñado hacer desde el día que no regresé sus llamadas.

Y no sería capaz de besarlo dulcemente.

Tenía que permanecer lejos.

Mi estómago se revolvió cuando me di cuenta de que probablemente no se
preocuparía por mí nunca más.

No después de que simplemente la corté, sin explicación, de la nada.

Empujando las puertas hacia el frío y fresco aire, inhalé profundamente. Sintiéndome mejor al instante, puse mi pelo detrás de mis orejas.

Ahora que estaba más corto y estilizado, siempre lo sentía extraño.

Extrañaba mi pelo largo.

Comenzando mi caminata a casa, sonreí al cielo azul y las aves cantando en las cimas de los árboles. La naturaleza me calmaba, siempre lo había hecho.

Solo había recorrido unos cuantos metros cuando vi el auto de Quinn, rodeado por los viejos amigos de Santana. Dani estaba en la multitud.

Agaché la cabeza y traté de pasarlos rápido, pero ella gritó mi nombre. Me detuve de golpe y me forcé a girarme en su dirección.

Dani se apartó de donde había estado apoyada en el auto y se acercó.

Marley intentó jalarla para que regresara, pero ella se alejó de su mano. Vi por su expresión de suficiencia que no iba a ser amable.

—¿Has escuchado?—me preguntó, una sonrisa en sus labios rosas.

Dani era hermosa.

Cuando volví a la ciudad, no podía creer cuán hermosa se había vuelto. Su maquillaje siempre estaba perfecto y su largo pelo rubio perfectamente estilizado.

Ella era todo lo que una persona quería en una chica, y todo lo que la mayoría de las chicas querían ser.

Puse mi pelo detrás de mi oreja, un hábito que mostraba mis nervios.

—¿Escuchar qué?—pregunté, sabiendo exactamente lo que quería decir.

—Acerca de Santana. Está volviendo a Lima, Ohio.

Podía ver el brillo de alegría en sus ojos marrones. Alejé la mirada, determinada a mantener la compostura, y negué con la cabeza.

—No, Dani, no lo había escuchado. No he estado de regreso mucho tiempo.

Vi a Kitty, la novia de Marley, caminando hacia el auto, Rachel caminando detrás de ella. Cuando vieron a Dani hablándome, se apresuraron a unirse a nosotras.

Las amaba por eso.

Solo Rachel sabía dónde había estado el pasado par de años, por qué me había ido.

Pero desde el minuto en que regresé, Kitty había actuado como si nunca me hubiera ido.

Eran verdaderas amigas, me había dado cuenta.

—¿Qué está pasando aquí?—preguntó Kitty casualmente, pero pude escuchar el borde de protección en su voz.

—Le estaba preguntando a Brittany si sabía que Santana estaba regresando a Lima, Ohio esta noche—respondió Dani secamente.

Kitty me miró con curiosidad.

—No sabía—le dije.

Kitty me sonrió con tristeza.

Marley caminó detrás de su novia y puso un brazo sobre su cintura. La castaña movió su barbilla hacia mí en saludo.

—Hola, Britt.

—Hola—respondí.

Marley se volvió hacia Dani.

—Dani, Santana no ha hablado con Brittany en años, te lo dije. Ella ya ni siquiera la conoce. Por supuesto que no sabía qué estaba regresando, ¿por qué en el mundo le diría?

Escuché a Marley y supe que no estaba siendo cruel conmigo. Pero eso no quería decir que sus palabras no hirieran tan profundo como una estaca en el corazón.

Y ahora lo sabía, sabía que Santana nunca hablaba de mí.

Era obvio que ella y Marley habían permanecido en contacto.

Era obvio para mí que ahora no era nada para Santana.

Que nunca me mencionaba.

Dani se encogió de hombros.

—Solo me preguntaba, es todo. Ella y Santana eran inseparables hasta que se fue.

Tomando eso como mi pista para irme, moví la mano.

—Tengo que irme—rápidamente me di la vuelta y fui a casa.

Decidí atravesar el parque que me llevaría a Lima, Ohio. Mientras caminaba por el bosque vacío, los árboles de cerezo desprovistos de sus hermosas hojas, una tristeza me llenó.

Esas ramas estaban tan vacías como yo me sentía. Ansiando la cosa que las completaban, pero sabiendo que sin importar cuánto lo desearan, ellas no la tendrían de vuelta hasta primavera.

El mundo simplemente no funcionaba de esa forma.


Cuando llegué a casa, mi mamá estaba en la cocina.

Hanna y Tina estaban sentadas en la mesa haciendo sus tareas.

—Oye, cariño—dijo mi mamá.

Me acerqué a ella y le di un abrazo, agarrándola por la cintura solo un poco más apretado de lo usual.

Mi mamá levantó mi cabeza, una mirada preocupada en sus cansados ojos.

—¿Qué está mal?

—Solo estoy cansada, mamá. Voy a ir a acostarme.

Mi mamá no me dejó ir.

—¿Estás segura?—preguntó, poniendo su palma en mi frente, revisando mi
temperatura.

—Sí—prometí, moviendo su mano y besándola en la mejilla.

Caminé a mi habitación y miré fijamente por la ventana a la casa de los López.

Estaba igual.

Nada diferente del día en que se habían ido para volver a Santo Domingo.

No la habían vendido.

El señor López le había dicho a mi mamá que sabían que estarían de vuelta en algún momento, así que la mantuvieron.

Amaban el vecindario y amaban la casa.

Una empleada doméstica la había limpiado y arreglado cada pocas semanas durante dos años para asegurarse de que estuviera lista para su regreso.

Hoy, todas las cortinas estaban levantadas y las ventanas abiertas para que entrara aire fresco.

La empleada claramente se estaba preparando para la inminente llegada.

El regreso a casa que estaba temiendo.

Cerrando las cortinas que mi papá puso para mí cuando volví a casa hace algunas semanas, me acosté en mi cama y cerré los ojos.

Odiaba sentirme fatigada todo el tiempo.

Por naturaleza, era una persona activa, que veía el sueño como una pérdida de tiempo cuando podía ser pasado afuera en el mundo, explorando y creando recuerdos.

Pero ahora no tenía opción.

Me imagine a Santana en mi mente, y su rostro se quedó conmigo mientras caía en un sueño.

Era el mismo sueño la mayoría de las noches, Santana sosteniéndome en sus brazos, besando mis labios y diciéndome que me amaba.



No sé cuánto tiempo dormí, pero cuando desperté, fue por el sonido de camiones llegando.

Ruidosos golpes y voces familiares venían del otro lado del patio. Sentándome, quite el sueño de mis ojos.

La comprensión me llegó.

Ella estaba aquí.

Mi corazón comenzó a latir.

Latía tan rápido que me sujeté por miedo a que fuera a salirse de mi pecho.

Ella estaba aquí.

Ella estaba aquí.

Salí de la cama y me posicioné frente a las cortinas cerradas. Me agaché cerca así podía escuchar lo que estaba pasando. Distinguí las voces de mamá y papá entre el bullicio, junto con las voces familiares del señor y la señora López.

Sonriendo, me estiré para quitar la cortina.

Me detuve; no quería que me vieran. Retrocediendo, corrí escaleras arriba a la oficina de mi papá.

Era la única otra ventana que daba hacia su casa, una ventada donde podía esconderme a plena vista debido a la cubierta que la protegía del brillante sol.

Me moví al lado izquierdo de la ventana, solo en caso de que cualquiera levantara la mirada. Sonreí de nuevo cuando mis ojos cayeron en los padres de Santana.

Apenas lucían diferentes.

La señora López estaba tan hermosa como siempre. Su pelo estaba más
corto, pero además de eso era exactamente la misma.

El señor López tenía un poco más de canas, y parecía que había perdido algo de peso, pero la diferencia era pequeña.

Un niño moreno salió corriendo por la puerta y mi mano voló a mi boca cuando vi que era el pequeño Ricardo. Tendría cuatro ahora, calculé.

Había crecido mucho.

Mi corazón se apretó.

Lucía exactamente como un pequeño Santana.

Observé a los trabajadores amueblar la casa con increíble velocidad. Pero no había señal de Santana.

Eventualmente mis padres volvieron adentro, pero seguí vigilando la ventana, esperando pacientemente por la chica que había sido mi mundo por tanto tiempo que no sabía dónde comenzaba ella y terminaba yo.



Más de una hora pasó.

La noche llegó y estaba perdiendo la esperanza de verla.

Mientras estaba a punto de dejar la oficina, vi movimiento detrás de la casa de los López.

Cada uno de mis músculos se tensó mientras atrapaba un pequeño vistazo de luz brillando en la oscuridad. Una nube blanca de humo apareció en el aire por encima del área de césped entre nuestras casas.

Primero no estaba segura de lo que estaba viendo, hasta que una figura vestida de negro, emergió de las sombras.

Mis pulmones dejaron de funcionar cuando la figura entró al brillo del farol y se detuvo.

Chaqueta de cuero de motociclista, camiseta negra, jeans negros ajustados, tacones negros y un largo y brillante pelo negro.

Me quedé mirando fijamente, con un nudo en mi garganta, mientras que la chica impresionante levantaba su mano y la pasaba por su largo pelo.

Mi corazón se saltó un latido.

Porque conocía ese movimiento.

Conocía esa figura.

La conocía.

La conocía tan bien como me conocía a mí misma.

Santana.

Era mi Santana.

Una nube de humo salió de su boca de nuevo, y me tomó unos minutos darme cuenta de lo que en realidad estaba viendo.

Fumando.

Santana estaba fumando.

Santana no fumaba; ella nunca habría tocado los cigarros.

Mi abuela había fumado toda su vida y había muerto demasiado joven de cáncer de pulmón.

Siempre nos habíamos prometido que ni siquiera lo intentaríamos.

Estaba claro que Santana había roto esa promesa.

Mientras la veía dar otra calada, y alejar su pelo por tercera vez en unos minutos, mi estómago cayó. La cara de Santana se levantó hacia el brillo de la luz y exhalo una corriente de humo a la fría brisa de la noche.

Así que aquí estaba.

La Santana López de diecisiete años, y era aún más hermosa de lo que pude haber imaginado.

Sus ojos oscuros eran tan brillantes como habían sido siempre. Su una vez infantil rostro era ahora mayor y completamente impresionante.

Solía bromear con que era tan guapa como una diosa.

Mientras estudiaba cada parte de su rostro, estaba segura de que su aspecto los superaba incluso a ellos.

No podía apartar mis ojos.

Santana terminó su cigarro y lo tiro al piso, la luz de la colilla gradualmente apagándose en el corto césped.

Esperé, conteniendo la respiración, a ver qué haría después.

Entonces su papá llegó al borde del porche y le dijo algo a su hija. Vi los hombros de Santana tensarse y su cabeza moverse en dirección a su papá.

No podía descifrar lo que estaban diciendo, pero escuché claramente las voces elevadas, escuché a Santana responderle agresivamente a su papá en su nativo noruego. Su papá dejó caer la cabeza derrotado y volvió a la casa, claramente herido por algo que había dicho Santana.

Mientras el señor López se alejaba, Santana le enseñó el dedo medio a su espalda, solo dejándolo caer cuando la puerta de su casa se cerró.

Observe, rígida de sorpresa.

Vi como esta chica, una chica que una vez conocí de forma tan completa, se volvió un extraña ante mis ojos.

Decepción y tristeza me llenaron mientras Santana comenzó a caminar a través del césped entre nuestras casas.

Sus hombros estaban rígidos.

Casi podía sentir la furia irradiando de ella incluso desde este punto.

Mis peores miedos se habían realizado: la chica que conocí se había ido.

Entonces me congelé, quedándome quieta, mientras Santana dejaba de caminar y miraba a la ventana de mi dormitorio, justo debajo de donde estaba parada.

Una ráfaga de viento atravesó el patio, levantando el pelo de su rostro y, en ese segundo, pude ver un increíble dolor, severa añoranza, en sus ojos. La imagen de su torturado rostro, mientras miraba a mi ventana, me golpeó más fuerte que un tren.

En esa expresión perdida estaba mi Santana.

A esta chica, la reconocí.

Santana dio un paso hacia mi ventana, y por un momento, pensé que trataría de trepar, de la manera en que lo hizo todos esos años. Pero, abruptamente, se detuvo y sus manos se apretaron en puños a sus costados. Sus ojos se cerraron y sus dientes se apretaron tanto que podía ver la tensión en su barbilla desde donde estaba.

Entonces, claramente cambiando de idea, Santana se dio la vuelta y camino decidido hacia su casa.

Me quedé en la ventana de la oficina, en las sombras. No podía moverme con la sorpresa de lo que acababa de presenciar.

La luz de la habitación de Santana se encendió. La vi caminar alrededor de su cuarto, luego moverse hacia la ventana y sentarse en la cornisa. La abrió. Encendió otro cigarro y soplo el humo por el espacio abierto.

Negué con la cabeza en incredulidad.

Entonces alguien entró a la oficina, y mi mamá vino a mi lado. Cuando se asomó por la ventana, supe que se había dado cuenta qué estaba haciendo.
Sentí mis mejillas encenderse con calor por ser atrapada. Finalmente, mi mamá habló:

—Maribel dijo que ya no es la chica que conocíamos. Dijo que no les ha dado nada más que problemas desde que volvieron a Santo Domingo. Alfonso está perdido y no tiene idea de qué hacer. Están en verdad contentos de que a Alfonso lo trasladaran de regreso aquí. Querían a San lejos de las malas amistades que tenía en allá.

Mi mirada cayó en Santana de nuevo.

Ella lanzó el cigarrillo desde la ventana, y apoyó la cabeza contra el cristal.

Sus ojos estaban enfocados en una cosa y solo una cosa… la ventana de mi habitación.

Mientras mi mamá se movía para dejar la oficina, puso su mano en mi hombro.

—Tal vez es algo bueno que hayas roto todo contacto, cariño. No estoy realmente segura de que ella pudiera haber manejado todo lo que has pasado, por lo que su mamá ha dicho.

Lágrimas llenaron mis ojos mientras me preguntaba qué la había convertido en esto.

En esta chica que no conocía.

Me había alejado deliberadamente del mundo, los pasados dos años, para salvarla del dolor.

Así podía tener una buena vida.

Porque saber que en Santo Domingo estaba una chica cuyo corazón aún estaba lleno de luz hacía todo lo que estaba atravesando tolerable.

Pero esa fantasía fue rota cuando observé esta copia de Santana.

La luz de Santana era débil, ya no brillaba. Estaba oscurecida por sombras y llena de oscuridad. Era como si la chica que había amado hubiera sido intercambiado en Santo Domingo.

El auto de Marley estacionó en la entrada de la casa de Santana.

Vi el celular de Santana iluminarse en su mano, y lentamente caminó desde su cuarto hasta el porche. Caminó con una actitud descuidada hacia Marley y Quinn, quienes saltaron del auto.

Los abrazo a ambas como saludo.

Entonces mi corazón se partió en dos.

Dani salió del asiento trasero y abrazó fuerte a Santana. Estaba usando una falda corta y un top recortado, mostrando su figura perfecta. Pero Santana no le devolvió el abrazo, a pesar de que eso no hizo nada por disminuir mi dolor.

Porque Dani y Santana, parados lado a lado, lucían tan perfectas.

Ambas hermosas.

Todas se amontonaron en el auto. Santana entró de última, tomando valor, y entonces condujeron lejos de nuestra calle y fuera de mi vista.

Suspiré mientras veía los faros desvanecerse en la noche.

Cuando miré de regreso a la casa López, vi al papá de Santana parado en el porche, sujetando la barandilla, mirando fijamente en la dirección en que se acababa de ir su hija. Entonces levantó su rostro a la ventana de la oficina, y una triste sonrisa atravesó sus labios.

Me había visto.

El señor López levantó su mano y me dio un pequeño saludo. Mientras se lo
devolvía, vi una mirada de profunda tristeza en su cara.

Lucía cansado.

Lucía con el corazón roto.

Lucía como si extrañara a su hija.

Volví a mi habitación, me acosté en mi cama y tomé mi portarretrato favorito en mis manos.

Mientras miraba a la hermosa chica morena y la chica rubia embelesada devolviéndome la mirada, ambas tan enamoradas, me pregunté qué había pasado en los últimos dos años para hacer a Santana tan problemática y rebelde como parecía ser.

Entonces lloré.

Lloré por la chica que era mi sol.

Añoré a la chica que una vez ame con todo mi ser.

Añoré a Brittany y Santana, una pareja de extrema belleza y muerte aún más rápida.








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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Lun Nov 14, 2016 9:26 pm

Hola morra....

A ver si la vuelta ayuda a san a reconstruir oo que era o vuelve a ser lo que era antes de ese dichoso viaje!!!
Quiero el primer encuentro!!!... en los dos años cambiaron pero parese que san se llevo o mejor dicho elijio llevarlo asi....
A ver que pasa???

Nos vemos!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Besos (Adaptada) Epílogo

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