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El hambre de los ricos

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El hambre de los ricos

Mensaje por madridcks el Lun Nov 14, 2016 10:53 am

Notas para entender el mundo de la historia: Es un mundo donde los que no tienen magia son esclavos. Quiero usar personajes de Harry Potter para no entrar en muchas descripciones físicas, pero no es la historia de Harry Potter, no es una historia para niños, es para adultos debido a escenas subidas, otras por su violencia,etc Quiero describir este mundo poco a poco porque es un mundo muy duro.

Espero que os guste.
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CAP 1

Corrían tiempos oscuros para aquellos que carecían de magia, conocidos como “muggles”. Siglos atrás, el mundo mágico había desatado una cruzada contra todo ser que no pudiera hacer magia, en especial los humanos. La pureza de la sangre primaba ante cualquier cosa. Expresiones como "tojour pur" podían leerse en todos los rincones del planeta, sobre todo en Francia donde la esclavización de los muggles había tenido lugar por primera vez.

Los muggles vivían en los territorios de los grandes señores, magos y otras criaturas mágicas, a los cuales les debían obediencia y un diezmo que constaba de la cuarta parte de sus ganancias, más el arrendamiento de sus hogares y el uso de las tierras. Las tasas resultaban asfixiantes, especialmente para las pequeñas aldeas como Haut Champ donde los inviernos eran terriblemente duros. Las nevadas cortaban los caminos, destrozaban las cosechas, etc.
Era temporada de hambruna y mortalidad. Por ello, los niños crecían muy rápido. Muchos de ellos trabajaban en las minas, en el campo o como era en el caso de Brittany, ayudando a sus padres. Brittany era una niña de diez años que empezó a trabajar a los 3 en la taberna de Aberforth "Bière pour tous". Sus días consistían en limpiar baños, encender el fuego, cocinar para los clientes, fregar suelos, limpiar mesas...Se podría decir que la taberna era su vida.

Aberforth, ¿dónde está tu hija con mi potaje? - preguntó uno de los clientes habituales.

-Disculpa, Pierre. Aún lo está haciendo.

Ya está, ya está - dijo Brittany corriendo con el plato - Perdón por la tardanza.

El cliente aceptó de buena gana la comida, con la gran nevada de fuera, un buen plato caliente no podía obviarse por una simple queja. Además, Brittany solía tener un efecto bastante tranquilizador en las personas, ya fuera por su pequeña cabellera rubia o su inocente personalidad.

Aberforth, que se dio cuenta de lo retrasada que iba en la cocina, le cambió el puesto para hacerlo él más rápido y que ella atendiera fuera. Durante un buen rato nadie entró ni salió de la taberna. Apenas se pidieron bebidas. Así que se dedicó a limpiar el mostrador.
De pronto, un señor y dos niñas, entre 8 y no más de 13 años, con ropajes muy ataviados, entraron en la taberna. Brittany se dispuso a atenderlos cuando se fijó en que la mayor desprendía una luz dorada casi hipnotizadora. Sin darse cuenta, dejó caer el trapo que tenía entre las manos. Al volver en sí se acercó a ellos - ¿Qué van a querer tomar, señores?

Mis señores - corrigió el mago. Ante la mirada perpleja de la muggle, prosiguió hablando -Mis señores. Yo soy James Potter, dueño de esta tierra en la que tú vives, por lo tanto, soy tu señor.

La muchacha enseguida rectificó - Ah, claro. ¿Qué van a tomar, mis señores?

¿De dónde viene vuestro agua? - preguntó el señor.

-Hay un manantial en las montañas. Todas las semanas nos...

James no queriendo escuchar más la interrumpió - Mejor trae una botella de vino que se conserva mejor. Y de comer...- miró alrededor a ver qué podía comer en ese lugar - El caldero más grande que tengas de bouillabaisse y un pollo para los tres.

Brittany abrió los ojos como platos. Jamás antes le habían pedido tanto en una sola mesa. El pollo y la bouillabaisse eran caros. Normalmente, le pedían una sopa normal, unas lentejas, comida de cuchara poco pretenciosa. El pollo de vez en cuando y para cuatro como mínimo.

Su reacción no agradó nada al señor - ¿Sucede algo?

No..., mi señor, no es nada- pero la mirada incrédula del noble la obligó a decir la verdad- Es sólo que ha pedido tanto y casi nadie tiene ese dinero.- Su incomodidad aumentó cuando las chicas se rieron. Una risa hermosa, sin lugar a duda, pero tan hermosa como maligna.

Esto sí que es bueno - murmuró la mayor de las chicas. Tenía una voz femenina y autoritaria, o mejor dicho, distante.
Lo que estaba insinuando era una ofensa que James no dejaría pasar- Te lo explicaré en lenguaje vulgar para que nos entendamos . La tierra es mía,eso incluye toda la aldea, en la cual está tu local, que es mío también, y tus pollos también son de mi propiedad. A ver si eres inteligente y adivinas lo que te voy a dar.

¿Nada?- En su pequeño cerebro de Brittany estaba intentando darle sentido. Siempre le habían dicho que daba la comida y la gente le pagaba. Ahora le daba a entender que no. Era complicado para ella- Pero...todos pagan.

Aquello ofuscó mucho a la familia. Podrían ordenar cortarle la mano por la comparación, pero antes de que el patriarca saltase, la chica mayor lo detuvo.- James, deja que yo me encargue de esto.- Fue entonces cuando ésta se levantó temerariamente con su varita en la mano apuntando hacia la camarera de cabello platino cual ave sobre su presa. Brittany sintió cómo le levantaban la barbilla con la punta de la varita. En esa cercanía de ambas muchachas, algo intensificó el ambiente. Sólo estaban ellas, sus miradas se llamaban e inconscientemente se estaban inclinando la una hacia la otra. Algo en el interior de la mayor rugía sin cesar. Nunca lo había sentido antes. Una fiera tan poderosa que se agitaba como loca por dentro.

Antes de cometer un disparate, sacudió la cabeza, y le dijo a la camarera con voz tenebrosa- ¿Pueden todos hacer esto? - Y con un simple movimiento de muñeca, lanzó un hechizo que rompió todas las botellas del mostrador. El estallido del cristal llamó la atención de Aberforth, quien se asomó desde la cocina. Lo que vio fue una Brittany enfadada con los puños apretados y luciendo altanera frente a una maga que enseguida identificó como Santana Lopez, la hijastra de James Potter quien estaba en la mesa junto a su hija Amélie Potter. Se acercó aprisa, y obligó a Brittany a retirarse a la cocina- Les ruego que la perdonen, mis señores. Ella no pretende causar ningún mal. Es joven y no entiende.

Puede dar gracias a que mi hijastra se encargó de la situación- tomó la conversación el señor - Yo no soy tan clemente.

- Comprendo, mi señor.

Puede retirarse a servirnos la comida. Muero de hambre- dijo una caprichosa Amélie. Cuando Aberforth se marchó, Amélie no reprimió sus carcajadas - Ha sido lo más divertido de todo el día. ¿Habéis visto la cara de miedo del viejo?

Yo no le veo la gracia- dijo James Potter. Para él la situación era una niña que cuestionaba la autoridad.

Tras un silencio que permitía a los tres reflexionar, Amélie volvió a intervenir- Deberíamos enseñar a esa muggle quién manda aquí.

Mélie, no están las cosas como para castigar por los pueblos a cualquiera- James estaba al tanto de la situación global, del malestar de algunos. Como buen dirigente sabía cuándo apretar el yugo.

La pequeña mandataria se vio con convicción- No a cualquiera, a los nuestros.

Tanto James como Santana se miraron sin comprender la situación- Creo que ni tu padre, ni yo te seguimos.

Querida hermanita- prosiguió Amélie- Es mi octavo cumpleaños. De aquí a 3 años tendré mi primera sangre y para entonces, debería tener una esclava personal para que me ayude a todas las cosas básicas para las que no tenemos conjuros como bañarse, vestirse, bajar las escaleras...si Harry no tiene hijos, yo soy la heredera. Podría caerme por las escaleras antes de cumplir la mayoría de edad, y "¡adiós a la Casa Potter!

Ella es demasiado joven, no podría cuidarte- protestó James- Además de insolente.

Conmigo no será insolente- respondió Amélie con esa oscura mirada que Santana conocía tan bien. No quiso reconocerlo, pero por unos instantes, Santana tuvo miedo por la seguridad de esa niña de cabello platino. Su hermanastra enfurecía con mucha facilidad. Llegó a prender fuego a la cabeza de una esclava por equivocarse con el postre que había pedido.

Padre, le aseguro que será una esclava responsable, y lo más importante, sumisa. - Amélie estaba realmente insistente con ella- En cuanto a su edad, es sólo un aliciente. No quiero una vieja como la de Santana, su esclava en un par de años no servirá para nada.

A veces, James Potter le daba la sensación de que su hija no tenía 8 años, sino que era una mujer adulta con unos fines muy concretos. Sin embargo, ese día salieron porque le había prometido un regalo por su cumpleaños y no le podía negar el capricho. Así que cuando Aberforth regresó con la bebida, abordó el negocio- ¿La niña es tu hija?

No tuvieron que decir a quién se referían. Él, que sabía más por viejo que por diablo, dedujo que algo malo venía tras esa pregunta - Sí, así es, mi señor.

Santana lo miró con mucho asco de arriba a bajo - ¿No eres muy mayor para ser su padre?

Sonrió lo más amablemente que pudo- No tan mayor como parezco.

James interpuso la mano para ordenar silencio. Quería tomar el mando de la conversación- La situación es ésta. Mi hija, Amélie, acaba de cumplir 8 años y quiere un regalo bonito. Tu hija es bonita.

Santana comprendió lo mal que se podía entender aquello- Lo que mi padrastro quiere decir es que mi hermana necesita una esclava personal y eligió a tu hija.

Definitivamente no era bueno, era malo, muy malo. En su cabeza estaba inventando cualquier tipo de excusa para evitarlo. Debía impedirlo - Es demasiado joven.

Aprenderá - espetó James.

Y un poco torpe. Muy, muy torpe - Aberforth quería hacer lo que fuera necesario para que desistieran. No contó con Pierre, el cliente de antes, que intervino queriendo ayudar a la pequeña, pues las cosas no estaban fáciles para la gente de su clase. - Tu hija aprenderá. Es muy inteligente.

El anciano con cara de circunstancias intentó que Pierre volviera a su sitio, pero éste convencido de que sus motivos eran los correctos, agarró a Aberforth por el brazo y le alejó de los nobles. Ninguno entendía la actitud del otro, y se reprochaban mutuamente.

-¿Qué haces, Pierre?

No,¿qué haces tú? - replicó el cliente- He venido a tu taberna durante muchos años, creo que podríamos decir que somos un poco más cercano que unos conocidos, así que deja que te diga que eres tonto si desaprovechas esta oportunidad. ¡Mira por la ventana! - señaló la nieve- Es la muerte. Los niños se están muriendo de enfermedades, frío y hambre. Tu hija está sana, pero, ¿por cuánto tiempo? En su hacienda tienen de todo, comida, calor... No les falta de nada.

El anciano sabía que su cliente lo hacía con toda su buena intención, pero desconocía el problema en el que estaba metiendo a Brittany.

James Potter era un buen jugador de ajedrez. Conocía los tiempos de espera para tomar acciones. Esperó a que todos los platos estuvieran servidos. No era bueno hacer negocios con el estómago vacío. Tras la comida, le insistió de nuevo. Esta vez no fue tan amable- Mi hija se está empezando a enfadar. Podemos hacer las cosas de dos formas. La que más te puede gustar es que me das a tu hija voluntariamente y yo me voy con ella sin hacer ruido. La otra es que yo doy la orden y hacemos un baño de sangre. Te doy dos minutos para decidir.

Mientras tanto en la cocina, Brittany hablaba consigo misma- Es mi señor, no señor blablabla. ¡Mi señor don Mierda! Seguro que es de los tipos que todos los años mandan pintar su casa...¡Así se intoxiquen con la pintura fresca!

Sospechosamente, Aberforth entró en la cocina para decirle que comiera. Era extraño, nunca comía a esa hora. Algo se guardaba para sí. Tal vez una verdad difícil de decir. Tomó aire como si en él hubiere valor- Los magos quieren que te vayas con ellos.

-Yo no quiero.

El anciano se arrodilló ante ella, y colocó las manos en sus hombros- No es tan sencillo, Brittany. Pueden obligarnos, ellos son magos.

¡Y tú también!- respondió la niña.

Pero no pueden saberlo, nadie puede saberlo. - Aberforth llevaba muchos años escondido de su pasado. Un pasado algo oscuro que podría volver si la verdad salía a la luz- Prometí a tus padres que te protegería, si les atacamos te pondría en el punto de mira. Correrías peligro.

Toda esa palabrería no convencía a la pequeña. ¿Qué tanto mal podría haber hecho para tener que esconderse? Para ella todo eran excusas. En ese momento, muchas ideas pasaron por su mente de lo que tramaba Aberforth, de acusarle de negocios a la simple confusión y viceversa. Nada tenía sentido- No me quieres contigo, es eso, ¿verdad?- se alejó de él con gran desconfianza- Puedo correr, no tengo que irme con ellos.

¡Por Merlín! ¡Son magos, no necesitan correr para atraparte!- se exasperó Aberforth. No sería su padre, pero la había cuidado durante muchos años. No iba a dejar que cometiera una tontería- Además, aunque lo consiguieras, te convertirías en una prófuga. No podrías volver. Ellos tienen gente que les lleva comida desde la aldea, pero a veces, dejan que sus esclavos vengan a por ella. Un día podrías ser tú la que viniera a comprar. Y tal vez, si te sigues acordando de mí, podrías visitar a este viejo.

Después de tanto tiempo viviendo con Aberforth, iba a ser demasiado duro alejarse de él. Sobre todo por las historias que tenía escuchado sobre lo que contaban de la haciendo de los Potter. Aberforth no era su padre, dolía decirlo, pero era así, su padre le hubiera dicho que corriera, que aprovechase la mínima oportunidad de huir, incluso que...Fue rápida y en segundos tenía la varita que el anciano tanto guardaba. Aberforth se la retiró. Le hizo comprender con su mirada apesadumbrada que luchar no le iba a servir de nada.

Lo único que le dijo aquél hombre antes de marchar fue un susurro disfrazado de abrazo- No dejes que lo sepan.
Santana los observaba desde una distancia prudente. Algo no encajaba en la escena. Un abrazo entre un padre y una hija. Recordó la muerte de su padre y se vio a sí misma llorando. -Ella también llora,pero, ¿llora por irse o por venir? - pensó.
Finalmente, todos estaban en el carruaje. Por antojo de Amélie, Brittany se sentó dentro del coche con los nobles. El viaje estaba siendo tormentoso, pues Brittany seguía pensando en todos las historias mientras las incesantes palabras de Amélie llenaban el silencio.

- Serás mi esclava personal, tendrás que vestirme, bañarme, ayudar a bajar las escaleras...

Sois magos,¿ no podéis apareceros y así no tenéis que bajar las escaleras, mis señores? - preguntó Brittany usando un tono sarcástico en el título nobiliario.

Amélie ofendida por su ignorancia respondió- Tonta,no puedo aparecerme hasta que no sea mayor de edad, aún me faltan muchos años para eso. Debería castigarte por tu estupidez.

La pequeña francesa fue calmada por la mano de su hermana que se posó en su hombro. La cual, todo sea dicho, no había abierto la boca desde la taberna, y no parecía que tuviera intención de hacerlo. Lo inquietante, era su mirada, su mirada penetrante que no abandonaba la figura de Brittany. Era como si examinase un objeto intentando encontrar por dónde estaba roto.
Por su parte, James no estaba prestando atención a las chicas. Pensaba en lo familiar que le resultaba el dueño de la taberna. No porque le fuera conocido, estaba seguro de que jamás lo había visto. Le recordaba a alguien, pero no conseguía averiguar a quién.

El silencio continuó hasta la llegada al hogar de los Potter. Allí las cosas se pusieron más feas aún.

Papá, papá, quiero ser auror como el tío Sirius- dijo un niño de pelo azabache que corría cual caballo hacia ellos. Brittany dedujo que sería el hijo de James Potter. No sólo por lo de papá, lo cual resultaba bastante esclarecedor. Ambos tenían gran parecido.

Ya veo que Alizée te leyó la carta de tu tío - dijo James acercándose al salón. Para Brittany esa frase era el principio del fin. Ya sabía que la cosa no iba a acabar bien. Se limitó a observar en qué momento todo iría mal

Sí- contestó todo orgulloso- De mayor seré como él. Viajaré por todo el mundo, correré, y atraparé a los delincuentes.

Localizó el momento. Ése era el momento en el que todo iría mal. No conocía a la familia, pero si lo que había visto en el carruaje fuese de algún modo útil, tenía que llegar un comentario hiriente por parte de alguno de ellos.

Oh, tú no harás tal cosa- dijo Amélie entrando al salón detrás de James.

"Lo sabía"- pensó Brittany. No, no la defraudaron. Tampoco le parecía tan honroso el deseo de ser auror, esos asquerosos aurores atrapaban muggles que huían de sus amos. Los perros del diablo. Y cómo no, la medio hermana de Amélie, Santana, intervino en favor de Harry, en una intentona de dárselas de buena.

No Santana, Mélie tiene razón, y cuanto antes lo acepte mi hijo, menor será la decepción- el patriarca dejó patente el futuro de sus hijos- Tú no serás auror, Harry. Tú eres el heredero de los Potter, el portador del apellido. Mantendrás mis negocios, te embarcarás en otros, conocerás a una joven de buena posición y me darás nietos. Ellos harán lo mismo que tú. Y así sucesivamente para mantener el nombre de la familia.

No pudo evitar sentir un poco de compasión al ver a aquél niño que se fue a su cuarto llorando. En el fondo le daba pena, tanto dinero y no podía decirse que fuera más libres que ella. Él se quedaría en las tierras de los Potter porque su padre así lo dijo. Igual que ella.

Seguro que en las familias de los muggles no pasa esto, ¿mmm?- dijo Santana sintiendo su mirada observadora la mirada observadora. La niña de piel canela rodeó a la pequeña esclava- Apuesto que los muggles ni os preocupáis cuando vuestros hijos se dedican a algo peligroso como trabajar en las minas. Tomemos de ejemplo a tu padre. Él ni lloró. Ahora mismo debe de estar en su casa celebrando que hay una boca menos que alimentar.

El comentario sabía cómo llegar al corazón de Brittany. La furia del mismo se lo oprimió porque en algún rincón de su mente presentía que podía ser verdad. Luchó contra sus lágrimas y éstas ganaron. Poco a poco fueron saliendo contra su voluntad.

Madame Potter llamó a la esclava personal de su hija mayor, Rosmerta, para que se la llevase a su habitación, no quería aguantar las lágrimas de una esclava. Rosmerta era una mujer cerca de los 40 años y podía imaginar por lo que estaba pasando la nueva, pero tampoco encontraba nada que pudiera consolarla. Lloró tanto que Brittany podía sentir el escozor de sus ojos. Era el grito de su alma. Lo único que la distrajo fue cuando ya en la habitación de Rosmerta, entró cierta pelirroja.

¿Qué le pasa?- Escuchó Brittany entre sollozos.

Rosmerta,que finalmente hizo caso de su presencia, pensó que no era la mejor situación para presentar a las niñas - No le pasa nada. Ginny, por favor...

Ginny tampoco era mucho de escuchar cuando le mentían de forma descarada - ¿Es por que te han secuestrado?
Secuestrado, esa era la palabra que sentía Brittany que era la correcta. A ella nadie le preguntó.

¡Ginny, por favor! ¡Nadie ha secuestrado a nadie!- Rosmerta estaba escandalizada por el uso de la palabra secuestro. Llegada a oídos de los magos sería un castigo muy duro. Aunque dedujo que lo escuchó en algún lado o de alguien mejor dicho.

Brittany asintió. Le gustó aquella niña por su forma directa de hablar. No como los adultos.

No es un secuestro- insistió Rosmerta- El señor está en su derecho de hacerla llamar.
Para Brittany las justificaciones de aquella mujer eran absurdas. ¿Pero qué le pasaba? Su mente intentaba abarcar todo. La mujer ésta, la pelirroja, los magos...-¡Malditos!- gritó con toda su fuerza. Rosmerta, alarmada, le tapó la boca con su mano.- Me iré, volveré a casa con mi padre- murmuró convencida de que había escapatoria.

No sé de qué te quejas. Aquí no se está tan mal - dijo Ginny.

Fácil para ti - pensó Brittany.

La pelirroja se sentó en la cama de enfrente para mirarle directamente- Muchas veces cuando no tenemos nada que hacer, jugamos.

Ginny, no creo que le importe vuestros correteos por el jardín - le interrumpió Rosmerta.

Por primera vez, Brittany se dignó a mirarle. Sus ojos se esancharon como platos con un tinte de esperanza- ¿Corréis?

Rosmerta al ver que estaba dando resultado dejó que Ginny prosiguiera - ¡Sí! Y también bailamos.

¿Bailáis? - Llegados a este punto sus ojos parecían los de un búho.

Rosmerta continuó por la niña- Sí. Incluso algunos hacen tambores y cosas así, para tocar música. Otros cantan...no se está tan mal aquí, ya verás.

La niña cansada de tanto llorar se detuvo a pensar que a lo mejor las historias que se contaban de aquél sitio eran falsas. En un lugar que permitieran hacer eso no se podía estar tan mal, ¿verdad?
Yo soy Ginny- se presentó la pelirroja, aunque ya fuera obvio.

-Yo me llamo Brittany.

Le pelirroja la miró raro - ¡Parece nombre de niña tonta! - Sí, se ganó un manotazo de Rosmerta en la nuca. Eso no era un comentario afortunado. Brittany la miró con cara de reproche- ¡Ouch! Bueno da igual. El caso, cuando libres pásate por la cocina o el jardín. Seguro que tienes mucho tiempo libre. Nymphadora dice que las esclavas personales apenas trabajáis, que os convertís en vagas.

Rosmerta estuvo cerca de corregir a la niña, pero no quiso airear todas las tareas a las que tendría que someterse la nueva. No si quería que estuviera de buena gana.

Cuando Ginny se fue, que desde luego no se fue sin decir un último lo siento por su secuestro.
Rosmerta intentó recordar lo que a ella le dijeron cuando llegó al servicio de la familia siendo una cría. -Sabes, si trabajas bien durante unos días, te dejan visitar la ciudad.

La niña recordó lo que le dijo Aberforth sobre ir a la ciudad. Eso le daba oportunidades para escapar. La hizo sonreír. Rosmerta sabía que aquella mentira la mantendría entretenida y haría que se esforzase en todas las tareas. Le ayudaría a no quejarse y a llenar su mente con otras cosas. Para que poco a poco, lo que fue acabe siendo una sombra en el olvido.
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Re: El hambre de los ricos

Mensaje por JVM el Lun Nov 14, 2016 12:22 pm

Muy interesante historia!!
La hermana de San una pesada y por lo visto le hará la vida imposible a Britt, ojala la morena se la hubiera quedado como sirvienta o lo que sea :(
Mientras haber que tal le va a Britt con la niña esa :/
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Re: El hambre de los ricos

Mensaje por micky morales el Mar Nov 15, 2016 7:22 pm

que estupida es la hermanastra de santana, que malo que britt fuese obligada a irse, espero que santana la proteja, esa amelie no me da buena espina!!!!
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Re: El hambre de los ricos

Mensaje por madridcks el Sáb Nov 19, 2016 1:45 pm

JVM y Mickey Morales: sí la hermana es mala.Y aún tiene mucha maldad que mostrar jaja. Espero que os guste el capi.

CAP 2
Todo era muy extraño. El primer día Brittany se levantó a la hora habitual en la que solía abrir la taberna pero se dio cuenta de que no estaba en su casa, si no en la mansión. Allí la gente no parecía ser muy madrugadora. Rosmerta, que era la esclava personal, estaba dormida, por lo que probablemente todo el mundo estuviera dormido. Puso la oreja en la puerta para ver si se escuchaba algún ruido y todo estaba en silencio. Pensó en huir pero , ¿y si estuviera equivocada y hubiera alguien despierto? El castigo por intentar escapar sería la muerte o la amputación de algún miembro. Prefirió esperar por miedo a lo que pudieran hacerle si la veían.

Estaba intentando aceptar su nuevo rol aunque la idea de visitar el pueblo para escapar no se le había ido de la cabeza. Las constantes humillaciones que recibía de la familia no hacían más que incrementar sus ansías de huir. Primero, cuando vestían a las jóvenes brujas. Ella en su ignorancia intentaba seguir los pasos de Rosmerta, quien iba más despacio para que viera cómo se hacían las cosas.

Todos los Muggles son unos inútiles, menos mal que los domesticamos- decía Amélie a su medio hermana.
Si no sabes seguir el ritmo, deberíamos devolverte a la mierda de donde te sacamos- dijo Santana mirando con desdén desde el reflejo del espejo.

Amélie que no dejaba de mirarse lo bella que lucía continuó el insulto - Son muggles, la mierda es parte de ellos, no puedes sacársela.

Brittany agarró a Amélie del pelo, pero antes de que hiciera ademán de estirarlo. Rosmerta la frenó para que no hiciera una tontería. Disimuló para que no se dieran cuenta de sus intenciones- Así, el peinado se hace así, mira.
Fue creíble porque el peinado tenía su complejidad. ¿Acaso, no podían ir con el pelo suelto como el resto? No, porque eran nobles y todo tenía que ser super complicado.

Eso por el día, pero por la noche la cosa empeoró. La niña quería bañarse, como era obvio, Brittany le preparó el agua caliente. Nada del otro mundo. Lo inaudito fue que le pidiese que la bañase.

¿Perdón? - preguntó Brittany un tanto confusa.

Amélie resopló. Definitivamente, su esclava era idiota- Ya te he dicho que me tienes que bañar. Ya sabes, limpiar el cuerpo como hacen todas las esclavas personales. ¡Vamos, ¿no esperarás a que me bañe yo sola?!

A ver si lo estoy entendiendo - se acercó con cuidado de no invadir el espacio personal de su dueña- ¿Quiere que le frote el cuerpo, mi señora? - Era muy extraño tener que hacer esa pregunta.

Pues claro, ¿eres idiota? - preguntó Amélie. La pequeña bruja no entendía el problema de la esclava a la hora de comprender que le tenía que bañar.

Brittany con distancia lo hizo, era un toque muy poco intenso. De hecho, se podía notar el asco que le daba tocar el cuerpo de su dueña. Mantenía la distancia como si pudiera quemarse al estar cerca, y su cara era bastante expresiva. Entrecerraba los ojos intentando no ver tanta carne. Pronto, algo llamó su atención. La varita de Amélie estaba en el suelo. Brittany clavó su mirada ahí. Estaba muy cerca.

¡Ay!- gritó Amélie. - ¡Me has echado jabón en los ojos! ¡¿A ti qué te pasa?! ¡Estúpida muggle!

No tardó en aparecer Santana tras la puerta. Entró preocupada y lo que se encontró fue a la nueva esclava mirando fijamente la varita que su hermana habría dejado caer al suelo. - ¿Qué está pasando?

- ¡La idiota esta que me ha metido el jabón en los ojos!

¡Claro, porque estaba muy ocupada mirando tu varita!-Santana, veloz como un rayo, tomó la varita de su hermana- ¡¿Qué pretendías hacer?!

Rosmerta también entró siguiendo a su dueña- ¿Mi señora, qué sucede?
Santana se volteó ante su esclava- la nueva miraba mucho la varita. Seguro que pretendía lanzar un hechizo o algo. ¡Es lo que hacen los muggles cuando roban las varitas de los magos!

¡Eso no es cierto! - protestó Brittany

Ni siquiera posible, mi señora - interrumpió Rosmerta. - Yo no sé muy bien cómo funciona la magia, pero si fuera tan sencillo como robar una varita, los muggles nos hubiéramos extinguido hace mucho tiempo porque sólo habría magos.

¡¿Y por qué miraba la varita de mi hermana?! - reclamó la niña desconfiando de la castaña. Le tomó por la cara y se lo

preguntó directamente a Brittany- ¿Por qué lo hacías, eehh?

Porque algo tan inútil como un palo marca la diferencia entre tú y yo - respondió Brittany con altanería- Quiero decir entre mis señores y yo. - Obviamente su tono respetuoso denotaba burla- comprenda que sí, que me llama la atención el palo.

Y así como le vino la contestación, le vino la bofetada. Tampoco esa fue la última, de vez en cuando acababa recibiendo alguna más. Casi siempre era Santana quien buscaba una excusa para dársela. Cuando eso pasaba, algo se caldeaba, sentía la misma melodía que sintió cuando la conoció. Algo la llamaba a unirse pero esa unión nunca se producía. Brittany conocía de sobra su puesto. Era entonces cuando le desconcertaba una sensación de vacío.
Cuando los golpes no eran suficientemente denigrantes, buscaron otra forma de reirse de ella. Amélie solía ser la más original a la hora de ridiculizarla. Como por ejemplo cuando se le ocurrió llevarla a sus clases, a pesar de las protestas de su profesor particular, Remus Lupin. Mientras Santana estaba en un pupitre individual con su propio libro, ya que iba más avanzada que su hermana, Remus Lupin mandaba leer a Amélie la historia filosófica del mito de las cavernas escrita por el mago Platón o de cualquier otra materia escrita por magos. Obvio, que Amélie no sólo se negaba, además obligaba a Brittany a leerlo aún a sabiendas de que Brittany no sabía leer.
El profesor Lupin tenía que ir reproduciendo los sonidos uno por uno para que la esclava los repitiera.

-El

El...- decía Brittany mirando el libro aunque no significase nada para ella aquellos símbolos ahí escritos.

Hom - insistía él.

Hom..- la esclava intentaba averiguar qué sonido vendría después- ¿hombro?

Las niñas se rieron de ella. Santana incluso pegó una patada a la silla de la esclava haciendo más evidente la incomodidad de ésta y la burla que se llevaba a cabo.

¡El hombre! - el profesor se estaba desquiciando con la situación- Señoritas, creo que esto es verdaderamente innecesario. Es una esclava, no está dentro de su capacidad aprender a leer. Lo único que provocan con sus risas es un retraso en sus estudios.

Brittany a través de la ventana veía a sus compañeros en el jardín. Ellos también la miraban a ella, parecían confusos. No sabía si por estar ella en clase o por las constantes burlas de sus dueñas. No lo iba a permitir. Aprendería a leer para ser ella la que se riese la última. Cada noche, cuando todos dormían, ella tomaba un cuchillo en mano, y al lado de su cama dibujaba en la pared los sonidos nuevos que iba aprendiendo. En las lecturas se equivocaba a propósito para ir recordando cómo se comportaban los dibujos en solitario y en conjugación con otros. Ella les proporcionaría la risa, pero no iba a dejar escapar la oportunidad de la que Aberforth le había hablado. Los libros. Le tenía dicho que eran maravillosos, que te hacían viajar a otros mundos mucho mejores. Ya que la verdadera huida era incierta, por lo menos intentaría ser libre aunque fuera en su imaginación.

De todos modos, seguía buscando alguna forma de poder ir a la aldea y ver a Aberforth. Cada vez que intentaba salir de la mansión sin ser vista se encontraba con alguna de las señoritas o la señora de la mansión. Parecía que tenían un radar que leyera su mente. Tanto la señora de la casa como su hija Santana. Amélie por otro lado era más fácil de despistar. Bastaba con distraerla intentando enfrentarla a su hermano Harry, debía de ser el apellido Potter, provocaba más enfrentamientos que inteligencia.

¿Dónde vas?- Con el tiempo Santana se iba haciendo más fría con ella. La atemorizaba. Se negaba a reconocerlo pero la tenía pánico.

A... bueno como su hermana está discutiendo con el señorito Harry pues...al jardín, no quiero ser testigo de discusiones fraternales- inventó Brittany de forma intercalada.

Santana la rodeó, mirando qué tanto tenía de especial aquella moza de pelo enmarañado. Nada. Era una niña corriente y moliente. - Ya. Voy contigo. Rosmerta debe de estar allí también.

Cuando alcanzaron las puertas del jardín encontraron a un grupo de esclavos golpeando los tambores. Los cantos de los esclavos se escuchaban por toda la hacienda.

Cántale, María, a tu tierra santa.
Mírala, que envidia, que bien que ella canta.
Cántale, María, a tu tierra santa.
Mírala, que envidia, que bien que ella canta.

Los esclavos formaban círculos en los cuales entraba uno al centro para compartir la música con los que estaban fuera.
Con los tambores de mi padre,con los tambores de mi padre

yo aprendí así este baile
yo así bailo para todo aquél que cante.
Cántale, María, a tu tierra santa.
Mírala, que envidia, que bien que ella canta.
Cántale, María, a tu tierra santa.
Mírala, que envidia, que bien que ella canta.

Brittany miró a Santana, se planteó inconscientemente preguntarla si quería participar con el resto de niños, pero una mirada suya bastó para retirarse, dejarla allí observando cómo los demás se divertían. Ella no dudó en participar con sus compañeros. A los cuales, a la mayoría aún no conocía.

La señora de Potter llegó poco después y se sentó al lado de su hija en un banco del jardín - Definitivamente, los muggles llevan la música en la sangre. Vamos a tener que buscar un sitio de la hacienda para que cuando lleguen los Malfoy, sus esclavos y los nuestros tengan un sitio donde cantar y demás.

¿Vienen los Malfoy?- preguntó Santana algo molesta.

Sí, cariño. Sé que no te gustan mucho pero son buenos amigos de James. Estudiaron en el mismo colegio y Narcissa es prima de Sirius.- le intentó hacer entender la madre como buena madre que era. Para ella lo primero eran sus hijas, pero eso no quería decir que debiera consentirlas todo.

Pero Draco es un engreído, un estúpido...Y mira raro a las esclavas, sobre todo a esa niña con el pelo en llamas- Santana tenía 13 años, era demasiado joven para entender exactamente esa mirada pero no tanto como para no saber que aquello significaba algo malo.

Su madre le tomó de la mano,era complicado explicar las cosas sin llegar a acusar abiertamente a un miembro de las familias amigas - Santana, cariño. Draco es un hombre. Los hombres buscan mujeres, y... no te quedes nunca sola con Draco, ¿vale?

-Pero, madre, a mí no me mira, sólo a las esclavas.

La belleza de Alizée le había enseñado muchas cosas en cuanto a hombres se refería- Santana, algunos hombres miran a las esclavas porque con ellas pueden ser como ellos quieran ser. No se trata de un gusto específico por ellas, simplemente es porque ellas no van a hacer nada.

Santana tenía una vaga idea de a lo que se refería su madre. Miraba a las niñas que frente a ellas bailaban y cantaban, y realmente, se encontró a sí misma agradeciendo a los Dioses del Bosque por haber nacido con magia. Siempre supo que ella estaba por encima de esos seres, nunca se planteó lo que ello conllevaba.
Todos los esclavos bailaban ajenos a la conversación que estaba teniendo lugar en aquél banco no tan lejano de ellos. La música les hacía viajar a otro plano.

Si crees que los esclavos harán mucho ruido podríamos prohibir la música mientras estén los Malfoy- dijo Santana con algo de desdén.

¿Quieres prohibir la música?- Alizée se rió por la ingenuidad de su hija- suerte con ello. Lo que no se toca, no se puede prohibir. Harás bien en recordar estas palabras cuando seas una mujer adulta y tengas que organizar tus propiedades. Nunca te busques un enemigo intocable.

Brittany, distraída, danzaba como el resto. En algún momento ella estuvo en el centro del círculo como lo habían estado todos los demás. Aquello no compensaba todo lo que pasaba durante el día, pero de alguna forma les daba fuerza para continuar. Aunque Brittany en su mente nunca abandonó la idea de huir. Eso iba a ser constante en su vida. No se trataba de la incomodidad, realmente cosas más duras se vivía fuera de la mansión. Se trataba de que tener alguien tan poderoso en tu casa era asfixiante. Fuera el hambre acechaba pero siempre había esperanza. Dentro de la hacienda el temor era equivocarse y morir por los deseos de un caprichoso noble. Ella era nueva y sus dueños unos caprichosos.
Finalmente una mañana, Brittany se despertó a una hora muy temprana, como era habitual en ella. Se dio cuenta de que todo era como los días anteriores, aún estaba oscuro y nadie despierto. Con extremo cuidado salió de la habitación para inspeccionar la casa. Todo estaba completamente a oscuras. Fue apoyándose por las paredes para no tropezar. No había ningún signo de vida a su alrededor. Era ahora o nunca. Con la mano agarró el pomo de la puerta y lo giró muy despacito.

¡¿Qué haces?!- Una voz le sobresaltó. Se volteó asustada por una sombra que iba hacia ella.

Por suerte, cuando la sombra se acercó lo suficiente, pudo ver sus ropajes. Se trataba de otro niño esclavo. - Hay guardias en la puerta, si te ven pensarán que huyes- dijo aquél muchacho mordiendo la manzana.

¿Y tú quien eres?- La desconfianza de Brittany era evidente.

Ayudo en los establos- contestó mientras seguía comiendo- No me voy a entrometer pero el precio por intentar escapar es la muerte.

El chico se fue a una de las habitaciones de la casa, y Brittany, sin pensárselo dos veces, le siguió.LLegaron hasta lo que adivinó que era la cocina. El chico no se detuvo hasta llegar a un cuarto donde se almacenaba toda la comida. Era enorme

Pero debe de haber alguna forma de escapar- dijo Brittany detrás de él.

Olvídalo. La señora Alizée y sus hijas son Veelas- El chico lo dijo como si aquello tuviera que tener algún significado para Brittany, pero en realidad era como comenzar a hablar de una historia empezando por el final. - No sabes lo que es una Veela, ¿verdad?- La muchacha sacudió la cabeza para que comprendiera la negativa.- Es un poco difícil. Casi nadie conoce el poder de la magia Veela, puede que ni esos bichos mismos conozcan su poder completamente. Yo sólo sé que con personas muy muy muy bellas. Tienen más poderes que los magos, y una es el olfato, o al menos eso creo yo.

-¿Y por qué lo crees?

-Baquiay ejclaposue pevan

Estaba hablando con la boca llena y Brittany no entendía qué le estaba contando- Por favor, mastica y traga.

Aquí hay esclavos que llevan toda su vida con la señora Alizée cuando su apellido era Lopez y cuentan historias de cómo es capaz de reconocer olores o saber el lugar exacto de las personas. - defendió el chico- Sin ir más lejos, la semana pasada el cochero se demoró un poco en la aldea, y le mandaron buscar por temor a que estuviera huyendo. La señora de Potter envió a los guardias al lugar exacto donde estaba. No me creo que exista un hechizo localizador tan concreto. En mis 12 años de edad nunca lo ha hecho el señor Potter.

En ese momento, Brittany se dio cuenta de que su huida iba a ser más complicada de lo que había esperado. Si fuera verdad que era una cualidad Veela la tendría Santana, y puede que Amélie, aunque supiera fijo que por lo menos la sangre de la última fuera mestiza el parecido a su madre era asombroso.- ¿Santana y Amélie también son Veelas?

Si se comportan como Veelas, lucen como Veelas y hablan como Veelas, son Veelas - EL chico agarró un trozo de pan y se lo lanzó a su compañera- Vas a necesitar energía.

En ese momento escucharon unas voces. Brittany guardó su trozo de pan en sus ropajes.

Los guardias- susurró el chico- hay que irse.

Los niños buscaron una salida, la puerta del jardín parecía buena opción pero no estaban seguros si llegarían a ella antes de que los guardias entrasen. Brittany vio una ventana en lo alto. Era complicado alcanzarla pero no para ella que corría mucho. Dio unos cuantos pasos atrás y corrió contra la pared dando una fuerte patada a esta para darse impulso. Con sus pequeños brazos alcanzó la ventana y con gran esfuerzo consiguió abrirla. Agachada con medio cuerpo fuera, ofreció la mano a su compañero, quien impresionado, no volvió a reaccionar hasta escuchar las voces dentro de la cocina. En el primer intentó de imitar a Brittany, se chocó contra la pared. A la segunda intentona, ya logró agarrar la mano de ésta, aunque el peso era demasiado para la niña, logró colocar las manos del pelirrojo a los lados de la ventana. Y éste, con la fuerza que él tenía, que no era poca al trabajar con animales, se elevó. Una vez hecho, se colocaron en la ventana, bueno más bien a los lados de cara al exterior. Algo innecesario, pues los guardias no miraron por la ventana, estaba demasiado alta.

¡Qué raro!- escucharon decir a uno de los guardias- No hay nadie.

Se habrán dejado las luces encendidas- dijo el otro guardia. El primero seguía escéptico con eso pero su compañero insistió- Vamos,¿que crees que estaban aquí y escaparon por la ventana? ¡Los muggles no vuelan!

Cuando se fueron, Brittany comprendió que no podían comer- ¿No nos dejan bajar a comer?

El pelirrojo se asomó para comprobar que no había nadie- No, sólo podemos bajar a comer en el horario establecido para los esclavos, pero yo tengo más hambre.

-Les estás quitando comida, eso es robar.

El chico se le encaró- Sí, pero los dueños están dormidos. ¿Me vas a delatar? Eres la nueva, nadie te creerá.Además, tú también has robado, aceptaste el pan que te lancé.

Brittany le miró mal, hasta para eso había jerarquía. Brittany bufó y se bajó de nuevo por la despensa.

¡Espera un momento, ¿cómo te llamas?!- gritó el chico.

-Brittany.

Él la siguió pero ella continuó caminando- Yo soy Ron.

Ella le escuchó perfectamente, el problema es que le era indiferente y por eso, le ignoró. Era un chico muy raro. Decidió que era mejor esperar a que se hiciera de día en su habitación. Se sentó sobre la cama pensando en que huir iba a ser más difícil de lo que ya había supuesto. ¿Qué diablos puede hacer una Veela?
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Re: El hambre de los ricos

Mensaje por JVM el Dom Nov 20, 2016 12:59 am

Vaya San maltratando a Britt, pensé que la defendería de alguna manera de su hermana pero nop :/
Mientras Britt soportando las humillaciones y maltratos. Me da un poco de miedo la llegada de Draco, esperó que no le haga daño a nadie.
Y bueno haber que tal sigue su relación con Ron jajaja
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Re: El hambre de los ricos

Mensaje por micky morales el Dom Nov 20, 2016 5:37 pm

Si ese Draco toca a britt entrare a esta historia y retorcere su pescuezo como a una gallina!!!! (se me fueron los tiempos, sorry) solo espero que de alguna manera santana cambie y deje de ser tan m........!!!!
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Re: El hambre de los ricos

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