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[Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Dic 05, 2016 4:15 am

CAPITULO 14
SANTANA


Empecé a entrar en pánico cuando la puerta comenzó a cerrarse lentamente; las barras aparecieron frente a mi cara justo antes de que la puerta se cerrase por completo y me dejase encerrada con un fuerte ¡pum! La rotundidad del sonido hacía eco de la resignación de mi alma. Iba a pasar años en aquel sitio, para pagar por un delito que nunca cometería. Con el corazón desbocado, intenté reprimir mi histeria mientras levantaba las manos y me agarraba a los barrotes.

«¡Yo no he hecho eso! ¡Necesito salir!».

Mi lugar no estaba allí, pero en mi destino no había lugar para la justicia. No era como si no hubiera estado allí antes. Tuve que estar encerrada mientras esperaba mi juicio. Pero aquello era diferente. Ya no estaba esperando que me liberasen porque me habían declarado inocente. Me habían declarado culpable y sentenciado a cuatro años. ¿Cómo coño había ocurrido eso?

El terror se hizo presa de mí con manos de acero, y un escalofrío me recorrió la columna. No iba a salir. No iba a salir durante mucho tiempo. Mi situación era surrealista, pero la realidad estaba calando rápidamente.

—Yo no lo hice —susurré frenéticamente para mí misma, pero las palabras eran inútiles.

No había ni una sola persona que hubiera creído que era inocente. A partir de ese momento, incluso cuando saliera, sería una delincuente convicta.

—No. Por favor. Yo no lo hice. —Mi voz se volvió más alta, más histérica.

Sollozos de desesperación escapaban de mi boca, y me deslicé hasta caer de rodillas, las manos deslizándose por los barrotes; me sentía desesperanzada.

—¡No! ¡No! ¡No! —grité, esperando que alguien me escuchara, que a alguien pudiera importarle.

—¡Nooo!

—¡Santana! —Una voz firme atravesó mi cerebro nublado y aterrorizado.

—¿Brittany?

Lágrimas caían por mi rostro y mi cuerpo temblaba cuando me incorporé hasta sentarme en la cama.

—¡Dios! Creí que nunca ibas a despertar.

Rodeó mi cuerpo desnudo con sus brazos. «Un sueño». Solo era un suelo. Estaba fuera de prisión y Brittany creía que era inocente. De hecho, lo había demostrado. Me relajé en su cuerpo, aún algo confundida en la habitación a oscuras, aunque sabía que estábamos en su cama.

—Lo siento —farfullé contra su pecho desnudo.

—¿Pesadillas?

Asentí, aunque sabía que no me veía.

—Sí. Hacía tiempo que no tenía pesadillas.

Suponía que ver a Nora había disparado el dolor que seguía enterrado en lo más profundo de mi ser.

—¿Sobre tu pena de prisión?

—Sí. Estaba aterrorizada cuando me encerraron por primera vez. No podía creer que estuviera sucediendo realmente.

—¿Creías que el sistema de la justicia nunca se equivocaría?

—Por alguna razón, confiaba en que averiguarían la verdad. Pero en realidad nunca la buscaron. Era bastante probable que yo fuera culpable, así que nadie se molestó realmente.

—No estaba segura de poder culparlos en realidad. El caso parecía bastante claro y sencillo.

—Esto es por tu abuela, ¿no? —preguntó Brittany con voz ronca.

—Más o menos… sí. Pero ella también creía que yo era culpable.

—¡Joder! Debería haberle dicho que no. No debería haberte puesto en esta situación.

—No, no deberías. Estaba enfadada contigo, pero entiendo por qué lo hiciste. Si me hubieras preguntado, me habría negado. Y creo que tenía que oír su historia.

Cuando Brittany y yo abandonamos la fiesta, yo no hablé demasiado. A pesar de que inicialmente me apoyé en ella, terminé enfadada de que me hubiera hecho una encerrona para ver a la Sra. Mitchell. Me desvestí y me metí en su cama mientras ella se quedaba rezagada.

Emocionalmente exhausta, me quedé dormida antes de que ella llegase a la cama.

—Lo último que quería era causarte más dolor, San. —Su voz estaba cargada de remordimiento cuando me calmó inconscientemente frotándome la espalda.

—Lo sé. —Suspiré; sabía que Brittany estaba acostumbrada a hacer lo que pensaba que era mejor—. Pero me gustaría que me avisaras antes de volver a hacer algo así.

—Hecho. —Accedió de inmediato.

Me reclinó sobre la almohada y se me cerraron los ojos.
—Duérmete, cariño. Hablaremos mañana.

Puso un brazo sobre mi cintura posesivamente. Como yo seguía hecha polvo, obedecí su orden y dormí. Cuando volví a abrir los ojos, seguía oscuro. Durante un momento, me pregunté por qué me había despertado de manera tan brusca, pero solo tardé un momento en entender que era mi cuerpo excitado el que se negaba a seguir durmiendo.

«Ah, Dios».

Sentía el cuerpo caliente de Brittany, contra mi espalda, y su entrepierna considerable descansando contra mi culo desnudo. Ella me había atraído contra su cuerpo. Una de sus manos descansaba firmemente sobre mi tripa. La otra… «¡Oh, mierda!».

Sofoqué un gemido; mi cuerpo se tensaba mientras sus dedos merodeadores jugaban vagamente con mi clítoris. Estaba explorándome el coño como si le perteneciera, como si fuera una extensión de su propio cuerpo. No estaba segura de si ella estaba completamente despierta.

—No me digas que pare. —La voz de Brittany estaba ronca de deseo.

Supongo que mi pregunta sobre si dormía o no quedó respondida. Me estremecí cuando su aliento cálido sopló contra la piel sensible de mi cuello y mi oreja.

«Dios, se siente bien».

Al no estar segura de qué sentía por Brittany en ese preciso momento, no respondí verbalmente. Mi cuerpo la deseaba, pero mi cerebro seguía enfadado de que me hubiera echo una encerrona sin siquiera preguntarme si quería ver a la mujer que había sido mi acusadora. A pesar mi cerebro lógico tal vez pudiera entender su decisión, yo no podía evitar sentirme ligeramente… traicionada.


Se me cortó la respiración mientras miraba la oscuridad, mi cuerpo suplicándole a mi mente que se rindiera a Brittany.

—Sé que estás despierta, San.

Por supuesto que sabía que estaba despierta. Empezaba a gemir como una maníaca del sexo lasciva.

—Sé que me necesitas ahora mismo —dijo Brittany con voz áspera.

Se me arqueó la espalda cuando empezó a ponerse seria sobre hacer que me corriera.

—Por favor —respiré suavemente mientras mi cuerpo se tensaba, acercándose el clímax con rapidez a medida que me acariciaba el pequeño haz de nervios más y más rápido. Más y más fuerte.

Si estaba intentando demostrar que yo la necesitaba, lo estaba consiguiendo.

—Córrete por mí —exigió contra mi cuello, explorando con la boca la piel sensible de allí mientras la otra mano subía hacia mis pechos y calentaba las cumbres duras de mis pezones.

Yo me hundía en las sensaciones; todo pensamiento sobre nada excepto la satisfacción se esfumó de mi cabeza. Mi cuerpo estaba al mando, y necesitaba a Brittany.

Subí la pierna que tenía encima hasta hacer que descansara detrás de mi, estirándola por encima de los muslos de Brittany para darle todo el acceso que necesitara para volverme loca.

—Buena chica —susurró tiernamente—. Déjame entrar.

Tuve un pensamiento fugaz de que sus palabras significaban más que yo facilitándole la tarea erótica que ella había empezado, pero estaba demasiado ida en mi halo de placer como para analizar lo que había dicho.

Dejé caer la cabeza contra su hombro y me sentí tan vulnerable en ese momento, tan abierta, que casi daba miedo. Brittany podía tocarme como un instrumento, y yo respondía con la misma facilidad y naturalidad.

El orgasmo me inundó en una oleada de éxtasis que ascendió y después se propagó en ondas por cada nervio de mi cuerpo, dejándome agotada y relajada en sus brazos mientras gemía hasta pasar el clímax. Permanecí allí tumbada durante un rato; Brittany me sujetaba firmemente. Su mano se movió hasta acariciar mi cadera desnuda antes de preguntarme:

—¿Te sientes mejor?

—Hum… —mi capacidad para hablar no había vuelto por completo.

—Estabas intranquila. Pensé…

No recordaba haber tenido más pesadillas, pero tal vez no estuviera durmiendo bien.

—¿Y pensaste que un orgasmo podría ayudar? —No pude evitarlo. Sonreí a la oscuridad.

—No. Te abracé contra mi cuerpo; después no pude contenerme. —Había un toque de humor pícaro en su voz—. Tenía que hacer que te corrieras.

—¿Por qué? —Prácticamente recuperada, me volví en sus brazos para mirarla de frente.

—No podía dormir. Quería cuidarte. Supongo que ahora sé que no puedo sostenerte tan cerca y no tocarte.

Respiré su aroma mientras enterraba el rostro en su cuello. «¡Dios! ¿Cómo es que siempre hace estas declaraciones cuando tengo tantas ganas de indignarme?».

—¿No has dormido? ¿Has estado despierta? —levanté la cabeza para mirar el reloj. Eran casi las cinco de la madrugada. Suponía que habían pasado varias horas desde que me desperté con la pesadilla.

—No. Sé que hice lo correcto, pero me siento como una gilipollas. Evidentemente te ha alterado.

—Solo ha sido un mal sueño. El problema es que no hablaste conmigo. Tenía derecho a saberlo.

—Si te lo hubiera dicho, ¿te habrías reunido con Nora?

Me quedé en silencio durante un momento antes de responder.

—No lo sé, pero debería haber tenido esa opción. Durante años se me ha quitado la posibilidad de decidir por mí misma. ¿Sabes lo que es no tener opciones básicas, que te digan cuándo dormir, cuándo comer, cuándo trabajar, cuándo mear? ¡Por Dios!

En lo más profundo de mi corazón, sabía que ella no había tomado la decisión para estar al mando, aunque era una controladora. Lo había hecho porque sabía que me negaría a ver a la Sra. Mitchell. Sinceramente, yo sabía que esa habría sido mi decisión. Habría huido de esa parte de mi vida porque todo lo que quería hacer era olvidarla.

—No pensé en eso, San.

Puse los ojos en blanco en la habitación que seguía a oscuras. Para reconocérselo, que suponía que al menos entonces estaba pensando en ello.

—Sería un infierno —decidió.

—Era peor que eso. Era deshumanizador. —Mi experiencia era la razón por la que aún no sabía del todo quién era ni dónde encajaba en el mundo. Nunca había tenido la oportunidad de averiguarlo—. Dudo que tu hayas perdido el control alguna vez.


Brittany siempre se había encontrado en posición de decidir su propio destino. Yo, no. Nunca.

Rodó sobre su espalda y tiró de mi tronco para tumbarme sobre su torso. Al colocar mi cabeza en su pecho, respondió tristemente:

—No hasta que te conocí.

Me dio un vuelco el corazón y me pregunté si estaba diciendo que yo podía hacerle perder el control. Nunca la había visto realmente, pero me gustaría.

—Así que es usted humana, después de todo, Srita. Pierce —bromeé; mi enfado empezaba a disiparse.

—Eso parece —dijo secamente.

Había tomado una decisión difícil, y aunque yo no estaba de acuerdo con lo que había hecho, Brittany había escogido la opción más difícil porque pensaba que sería lo mejor para mí.

Podía perdonarle. Después de todo, a nadie le había importado tanto como para siquiera molestarse en pensar en mi bienestar.
Acaricié su pecho con una mano, saboreando la sensación de su piel cálida. Entonces, dejé que mi mano acariciara lentamente su abdomen hasta que pude recorrer con un dedo el ligero camino que llevaba hasta lo que ya sabía que era mi perdición. Sonreí al tomarla con mi mano, sin sorprenderme al ver que húmeda y excitada estaba.

—Santana. No empieces nada —dijo con voz ronca y tono mandón.

—¿Por qué? —respondí inocentemente mientras la acariciaba, fascinada por la sensación de la suave textura de su piel, y por la piel satinada extendida sobre sus labios vaginales—. Te
sientes increíble.

Nunca antes le había metido mano a nadie, y estaba disfrutando de sentir a Brittany.

—Voy a perder el control —gimió desesperada.

«Joder, esa es la intención». Quería que perdiera el control por una vez.

—Voy a hacer que te corras —prometí, aunque no tenía ni idea de si podía hacerlo.

—¡Joder!

Su palabrota necesitada me convenció para que lo intentara. No había nada que quisiera más que degustar su placer. Mi boca descendió por su cuerpo, arrastrando la lengua por sus abdominales deleitándome en el gusto salado de su piel.

Atrevidamente, retiré las sábanas de una patada hasta los pies de la cama, y moví la boca por coño húmedo, caliente, y excitado. Lamí su vagina y gemí suavemente ante el sabor de su néctar, de su humedad que tragué. Era la esencia de Brittany, y ella estaba absolutamente deliciosa.

No me importó que me cogiera del pelo.

—Necesito que me metas tu lengua, Santana. —Su voz ya sonaba desesperada y exigente.

—¿Me necesitas? —pregunté usando únicamente la punta de mi lengua para tocarla.

Quería oír lo mismo que ella hacía cuando me daba placer.

—Más de lo que he necesitado nada en mi vida, joder. —Su voz era grave y salvaje, áspera y ronca.

Mi corazón remontó el vuelo; eso era todo lo que quería oír. Pase mis dedos por su coño para expandir su humedad por los labios y saborearla, comerla tan duro como podía soportar.

Tal vez fuera inexperta e inocente, pero no era como si no hubiera oído y leído sobre actos sexuales durante años. Estreché los labios alrededor de ella y succioné al retirarme, solo para hacer que empujara mi cabeza hacia delante y volviera a tomarla casi de inmediato.

Dejé que aquella vez me enseñara, utilizando su agarre de mi pelo y la fuerza de su mano para decirme lo que quería. Y Brittany no era tímida.

—Chúpamela más fuerte, San. ¡Joder! No voy a aguantar.

Marcó un ritmo brutalmente rápido, levantando las caderas para follarse mi boca mientras su mano empujaba mi rostro hacia delante. Toda la experiencia fue carnal y cruda, y acaricié cada momento indómito de ella mientras decía palabrotas y gemía su aprobación.

—Dios. Me estás volviendo loca, San. Voy a correrme como una puta adolescente salida. — Sonaba como si le costara trabajo respirar.

No me importaba cómo se corriera; solo quería que ocurriera. Quería proporcionarle el mismo éxtasis que yo había experimentado hacía poco tiempo.

«Hazlo. Córrete para mí, Brittany».

Utilicé la mano libre para acariciarle su clítoris mientras la follaba con la lengua delicadamente, y su cuerpo se tensó.

—Échate atrás a menos que quieras llenarte la boca —me advirtió con urgencia.


Quería. La deseaba. Quería experimentar cada parte de Brittany. Apreté los labios y chupe como si fuera a terminar mi beso, a pesar de que ella estaba alejando mi cabeza de su coño palpitante, y entonces cogí tanto como pude de ella, y un poco más.

—¡Hostias, San! —gruñó desesperada; su espalda se levantó de la cama mientras ella parecía batallar… consigo misma—. Te sientes jodidamente bien.

Sentí su néctar abundante y caliente de su desahogo cuando dejó de intentar luchar consigo misma, y tragué felizmente. Su reacción fue exquisita; el momento, casi surrealista.

Brittany Pierce estaba completamente perdida en su desahogo, agarrándome el pelo salvajemente y casi haciéndome daño cuando se derramó con un abandono que yo nunca había experimentado antes.

Su cuerpo se relajó y se dejó caer de nuevo sobre la cama. Pude oír su respiración dificultosa cuando relajó su agarre sobre mi cabeza.

Saboreé la experiencia, limpiándola a lametazos mientras ella se esforzaba por coger aire, y después gateé de vuelta a su lado lentamente.

—Te lo advertí —dijo bruscamente, con voz ruda.

—Lo sé. Quería probarte —respondí sinceramente mientras me tumbaba bocabajo junto a ella y me ponía una almohada bajo la cabeza.

Aunque sabía que iba a ser doloroso cuando mi trabajo con Brittany terminara, quería experimentar todo lo que pudiera mientras estuviese con ella. Había estado privada de sentir nada aparte de miedo y aflicción durante tanto tiempo que no pude resistirme a aceptar cualquier clase de alegría que pudiera experimentar, aunque más tarde pagase por ello. Noté que se sentaba y alcanzaba la sábana y la colcha a los pies de la cama. Di un chillido cuando su mano cayó sobre mi culo desnudo con un ¡plas!

—¿A qué se debe eso? —pregunté con una voz falsamente escandalizada.

—Por volverme loca —gruñó mientras cubría nuestros cuerpos y me arrimaba a ella, haciendo que abandonara la almohada por su hombro.

Sonreí cuando me arropó con las sábanas en gesto protector.

—Yo diría que ha sido una locura bastante pasajera. Contrataste a tu hermanastra para ser tu prometida y termina siendo una convicta. Pero aun así no has huido.

Estaba bromeando con ella, pero en realidad tal vez estuviera un poco descarriada.

—No eres una convicta, y nunca huiría de ti. Te necesito demasiado, joder.

Sonaba completamente seria, y algo contrariada. Aquello hizo que me callara. Puede que mi corazón se estuviera regocijando, pero no podía leer demasiado en su confesión.

«Yo también te necesito».

La idea se me vino a la cabeza, pero cerré la boca para no decirlo en voz alta. Si había aprendido algo en mi dura experiencia, era que había pocas personas en la vida con las que pudiera contar excepto conmigo misma.

Cerrando los ojos, me dejé disfrutar únicamente de estar en sus brazos, brazos que me envolvían en gesto protector. Por el momento, me sentía a salvo, y con eso tenía que bastar.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Dic 05, 2016 4:33 am

CAPÍTULO 15
Brittany


Todavía sigo intentando descifrar cómo has conseguido una mujer que cocine tan bien como Santana —dijo Sebastian Pierce con aire despreocupado mientras se bebía un whisky de un trago.

No me había dado cuenta de lo mucho que echaba de menos a Sebastian y a Dane hasta que llegaron por Navidad. La presencia de Sidney tensaba las cosas, pero mi hermano pequeño no parecía perdidamente enamorado de ella. Al menos, esperaba que no lo estuviera.

Santana había sido increíble, preparaba comidas deliciosas y encantaba a mis hermanos hasta el punto de que juraría que ambos estaban medio enamorados de ella, cosa que me sentaba fatal. Para ser sincera, San estaba siendo ella misma, pero eso bastaba para que ambos quedaran intrigados, sobre todo porque no era exactamente la clase de mujer con la que solía salir.

—Soy una tipa con suerte —contesté, mirando a mis dos hermanos, sentados en lados opuestos del sofá del salón, desde mi asiento frente a ellos.

San había desaparecido después de la cena diciendo que tenía que envolver unos regalos antes de retirarse arriba. Sidney dijo que estaba cansada y también desapareció, aunque eso no me partió el corazón. Había visto bastante de esa zorra venenosa como para una vida.

Era Nochebuena, y yo había conseguido no pasar ni un minuto a solas con Sidney. Santana permaneció a mi lado, representando tan bien el papel de prometida amantísima que empezaba a acostumbrarme a ello. No puedo mentir. Me encantó cada minuto de que fuera mía, aunque fuera una fachada.

—Tienes mucha suerte, Brittany —coincidió Dane con una voz grave y pensativa—. No es fácil encontrar a una mujer a la que no le importe que seas rico y que no te quiera únicamente por tu dinero. Creo que puedes decir con toda seguridad que a Santana no le importa un bledo. Me doy cuenta de que solo quiere que seas feliz.

Lo miré boquiabierta, preguntándome por qué Dane pensaba eso. Casi me mató, pero tuve que preguntarle:

—¿Es así como es con Sidney?

—Ni remotamente —respondió Dane con desinterés.

—¿No crees que te quiera? —preguntó Sebastian, frunciendo el ceño mientras se levantaba para servirse otra bebida.

Yo seguí mirando fijamente a Dane, preguntándome qué estaba pasando en su cabeza. ¿Sabía que Sidney lo estaba utilizando?

—Sidney me resulta práctica. Está dispuesta a quedarse en la isla por lo que puedo darle, y tolera dejar que me la folle. ¿Alguno de vosotros cree que no sé que me está utilizando?

Nos miró a Sebastian y a mí con curiosidad. Joder, mi hermano pequeño era mucho más inteligente de lo que yo le reconocía.

—Entonces, ¿por qué la mantienes?

Dane se encogió de hombros.

—¿Quién más va a aceptarme? Quería follar y ella estaba dispuesta a sufrirlo si le daba bastante para compensar las molestias. No tengo ninguna fantasía de que le importe nada más que el dinero. Nunca le ha importado.

Había cierta amargura en la voz de Dane, pero sentí alivio de que no fuera a partírsele el corazón cuando Sidney decidiera que era hora de marcharse. De hecho, era más probable que Dane se cansara de sus lloriqueos y le pidiera él mismo que se fuera.

Sebastian volvió a dejarse caer sobre el sofá con un vaso lleno.

—Hombre, no te ofendas, pero Sidney es inaguantable, aunque sea una mujer muy atractiva.

Sonreí al percatarme de que Sebastian por fin había visto más allá del pelo rubio de Sidney y de sus ojos azul aciano para descubrir que no había nada en su interior que combinara con la belleza de su exterior. Dane se encogió de hombros.

—No me ofendo. Es una zorra chiflada, y lo sé. Creo que empiezo a preferir sentirme solo que tenerla cerca. —Volvió la cabeza—. ¿Es eso lo que ocurrió entre vosotras, Brittany?

Casi me atraganté con la bebida. «¡Joder! Lo sabe».

—¿Qué? —Me quité la bebida de la boca con una tos.

—¿Tú también te hartaste de ella? ¿Es eso por lo que la dejaste?

Dejé escapar un gran suspiro.

—¿Cómo sabes que salí con ella?

Los labios de Dane sonreían, pero su mirada era triste.

—Puede que viva en una isla, pero tengo acceso a los medios de comunicación. Me aseguré de que tú y Sidney habíais terminado antes de permitirle venir a la isla. Me sentía un poco mal ligando con una mujer con la que mi hermana había roto, pero no es como si tuviera gran variedad de mujeres entre las que elegir. Lo siento.

—No lo sientas —dije apresuradamente—. No era serio entre nosotras.

Asintió.

—Lo sé.

Sacudí la cabeza ante la ironía de que yo estuviera intentando proteger a Dane mientras él lamentaba salir con una mujer con la que yo había estado en el pasado.

—No sabía que saliste con Sidney. —Sebastian sonaba cabreado—. ¿Por qué no dijiste nada?

—Tal vez porque nunca te encuentro lo bastante sobrio para mencionarlo.

Mi tono era sarcástico y acusador. Sentí haber pronunciado las palabras casi de inmediato, pero no podía retirarlas. En realidad, había evitado decirle la verdad a Sebastian deliberadamente.

Observé cómo se oscurecía la cara de Sebastian, y dio un largo trago a su bebida llena.

—Por lo menos yo no tengo un palo del tamaño de una secuoya gigante metido por el culo —farfulló con amargura—. Lo siento si no soy tan perfecto como tú, hermana.

Yo no me consideraba tan estirada.

—No te pido que seas perfecto. Sólo te pido que intentes ser mejor. Deja de ir de fiesta todo el tiempo como forma de vida.

—No necesito ganarme la vida. Soy multimillonario. Tú ocupaste el lugar de Papá, así que, ¿qué esperas que haga?

—Fuiste a la universidad, Sebastian. Espero que madures. —Ahora estaba enfadada, enferma de que me criticara por algo que había tenido que hacer.

—¿Por qué? Nunca estaré a la altura de tus expectativas. ¿Por qué intentarlo?

—Yo no tengo expectativas. No soy Papá.

Miré a Dane, pero él no parecía dispuesto a meterse en la conversación. De hecho, parecía perfectamente feliz de dejarme resolverlo con Sebastian.

—Entonces deja de actuar como Papá —respondió Sebastian amargamente.

Empecé a hervir de furia.

—Nunca podré ser él. Nunca podría. Lo intenté, joder, pero nunca sería tan tranquila. Nunca sería tan sabia, y desde luego que nunca dirigiré Pierce tan bien como él.

—Lo haces increíblemente bien, Brittany —dijo Dane en tono alentador, decidiendo finalmente entrar en la conversación—. Eras joven cuando te hiciste cargo de la empresa.

—Me hice cargo porque tenía que hacerlo. Era la única lo bastante mayor para hacerlo. Creía que era la única que quería hacerlo. —Fulminé a Sebastian con la mirada—. Si querías aceptar la responsabilidad, ¿por qué coño no dijiste nada?

—¿Por qué no preguntaste? —me la devolvió enfadado.

Exploté.

—¿Crees que quería esto, joder? ¿Crees que quería ocupar el lugar de Papá cuando murió? Solo tenía veintiún años, y no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Estaba dando palos de ciego, intentando terminar la universidad mientras trataba de cumplir el trabajo como Directora Ejecutiva de Pierce. No. Estaba. Preparada. Joder. Nunca creí que diría aquellas palabras, mucho menos a mis hermanos. Pero ya eran adultos y había que poner fin a la temporada de nuestro distanciamiento. Todos estábamos rotos, y quería volver a vernos de una pieza.

—No soy mucho más joven que tú. Podría haber ayudado

Sebastian rompió el silencio; su voz ya no sonaba enfadada.

—Todo lo que quería era que tú y Dane tuvieran la oportunidad de llorar su muerte, y la oportunidad de recuperarse y llevar una vida normal.

Sabía que estaba respirando con fuerza, intentando poner mis emociones bajo control.

—Nuestra vida nunca iba a volver a ser normal —respondió Dane con seriedad—. Supongo que ambos pensamos que querías el puesto de Directora Ejecutiva y que nos querías fuera del negocio familiar. Yo sentí alivio al decirte la verdad. No quería ser un hombre de negocios.

Nunca fue algo que quisiera. Yo lo sabía. Pensaba que Sebastian también quería algo más. Miré pensativamente a mi hermano mediano y pregunté:

—¿Y tú? ¿Qué querías tú?

—Yo quería a mis hermanos —respondió Sebastian con voz áspera—. Quería que Papá volviera.

—Yo también quería eso. Pero tanta gente dependía de mí que supe que tenía que mantenerlo todo bajo control.

—¿Creías que tenías que mantenerte distante para seguir adelante? —preguntó Dane.

—Sí. Durante una temporada estuve en un terreno muy inestable, pero no quería que nadie lo supiera. —Estaba aterrorizada, pero no lo admití—. Todavía echo de menos a Papá todos los días —confesé.

—Todos lo echamos de menos —respondió Dane—. Creo que simplemente lo llevamos de distinta manera. Durante una temporada, yo me sentí culpable por haber vivido y que él hubiera muerto.

Sebastian y yo miramos a Dane con expresiones estupefactas. Mi hermanito pequeño había pasado tanto. Me fastidiaba que también tuviera que lidiar con la culpa de haber vivido cuando nuestro padre se había ido.

—No, Dane —pedí.

Mi hermano pequeño alzó una mano.
—Ya lo superé. Pero me llevó tiempo. Por desgracia, creo que Sebastian aún tiene asuntos pendientes.

—Yo no…

Interrumpí a Sebastian.

—Lo siento. Siento no haberles preguntado qué queríais a ninguno de los dos. Di demasiado por sentado. Estaba abrumada.

—Por mí no hay problema —respondió Dane, mirando directamente a Sebastian—. Como he dicho, agradecí que te hicieras cargo.

Sebastian puso su bebida sobre la mesa y dejó escapar un largo suspiro.

—Yo no estaba agradecido. Estaba celoso. Quería ser capaz de ser como tú, Brittany. Quería ayudarte, quería ser bastante mayor para ayudar.

—No desees eso —gruñí—. Era una mierda.

Durante años, había bloqueado cada emoción que sentía solo para mantener el control. Santana había sido la única capaz de atravesar mi apariencia de seguridad tranquila para verme exactamente como era. Nunca sentí luto por mi padre, y nunca había superado todo lo que había perdido.

—Tienes razón, Brittany. Tengo que madurar —admitió Sebastian reclinándose contra el sofá.

—¿Qué quieres hacer cuando seas mayor? —pregunté de broma.
Sebastian sonrió.

—¿Tal vez ser el segundo de a bordo en Pierce? Estoy pensando que tal vez podría volver a comprar mi parte.

Lo último que haría mi hermano en su vida era ser el segundo en nada.

—Sólo aceptaría una asociación igualitaria. Tendrás que apoquinar el dinero para ser socio.

Sebastian había estudiado Ingeniería, y siempre di por sentado que empezaría su propia firma de ingeniería. Después de todo, su formación complementaria era en Dirección de Empresas. En realidad sería un socio increíble si dejaba la bebida y las fiestas.

—Podría quitarte parte de la carga, Brittany —dijo Sebastian dudoso—. Creo que me gustaría eso. Podría dirigir algunos de los proyectos de construcción.

—Odio esa parte —le dije frunciendo el ceño.

Sebastian sonrió.

—Parece que podría funcionar.

—No voy a trasladar las oficinas centrales a Texas otra vez. —Llevaba demasiado tiempo trabajando para centralizarlo todo en Denver, y me gustaba.

—Venderé la propiedad y trabajaré aquí —cedió Sebastian.

—No será fácil —le advertí, a sabiendas de que sería difícil vender el patrimonio que tenía en Texas, incluida la mansión familiar cerca de Dallas que Sebastian poseía en la actualidad y donde vivía, cuando estaba en casa, claro.

—No necesito que sea fácil —dijo Sebastian con voz áspera y rotundamente—. Sólo necesito un propósito.

—Ya tienes uno —respondí rápidamente; sabía que quería que mi hermano volviera conmigo. Veía su determinación, y no tenía dudas de que podía cambiar de conducta. Sebastian asintió.

—Creo que ahora, sí.

Miré a mis dos hermanos, preguntándome cómo podía haber estado tan equivocada en lo que respectaba a Sebastian. ¿Había hecho lo mismo con Dane?

Como si oyera mis pensamientos, Dane señaló secamente:

—No pienses que yo me voy a mudar a Denver. Me gusta mi soledad.

«Vale». Tal vez había acertado en lo referente a Dane.

—Empezaré a trabajar en venderlo todo y en la mudanza justo después de las vacaciones—dijo Sebastian entusiasmado.

Tuve que sonreír ante su entusiasmo, y mi corazón se sentía más liviano que en años.

—Entonces, ¿estás listo para abandonar tu vida social?

Me percaté de que el whisky de Sebastian permanecía intacto, y de que no lo cogía impaciente. No le había visto darse un descanso al beber desde que había llegado.

—Se estaba volviendo aburrido —respondió sinceramente—. Creo que tal vez intente buscarme una mujer como Santana y que acabe sentando la cabeza.

—Tócala y, hermano o no, te mato —gruñí, sólo parcialmente serio.

Sebastian alzó una mano en señal de rendición.

—Obviamente está enamorada de ti. Si no estuviera tan colgada por tu culo, probablemente intentaría atraerla. Hace una pasta increíble.

—Es más que una buena cocinera —dije irritada—. Lo es todo para mí.

Me di cuenta de que ya no estaba actuando. Santana había llegado a significar muchísimo para mí en un periodo muy corto de tiempo. Separarse después de que terminaran las vacaciones ya ni siquiera era una opción. La necesitaba, y no quería imaginar lo que sería mi vida sin ella. Creo que desde el principio supe que nunca la dejaría ir.

—Eso es muy intenso —farfulló Sebastian—. No creo que nunca conozca a una mujer sin la que no pueda vivir.

—Yo tampoco lo creía —confesé—. Pero a veces nada puede evitar que te sientas así.

«Demonios, yo lo he intentado». Había golpeado mi saco de boxeo hasta que cada músculo de mi cuerpo gritaba, pero no conseguí echar a Santana de mi alma.

—Mejor tú que yo —replicó Sebastian—. Yo no quiero sentirme así.

—Yo tampoco —añadió Dane—. ¿Cómo os conocisteis?

En ese momento no había nada que quisiera más que confesarlo todo sobre Santana y sobre mí. Pero no podía. Todavía estábamos intentando arreglar nuestra relación, y no quería arruinar el progreso que habíamos hecho contándoles que lo había planeado todo con Santana. Además, le gustara o no, iba a ser mía.

—Es una larga historia —respondí sencillamente—. Pero nunca lo ha tenido fácil, y merece ser feliz.

—Me gusta —dijo Sebastian abiertamente.

—A mí, también —añadió Dane.

Asentí, contenta de que les gustara Santana, porque iban a verla conmigo para siempre. Quizás no resultara fácil convencer a San a de que se quedara, pero haría que me amase, y nunca querría irse. No importaba lo mucho que tuviera que esforzarme para conseguir que se quedara. Merecería la pena si conseguía que se quedara para siempre.

«¿Y qué pasa si no quiere quedarse? Teníais un acuerdo, y puede insistir en que lo cumplas. Ella ha cumplido con su parte».

La mera idea de Santana diciendo adiós me volvía loca. Decidí no pensar en el fracaso, porque no era una opción. Se quedaría. Nunca se marcharía. Sería mía para siempre, joder. Tal vez luchara contra lo inevitable, pero de alguna manera le haría ver que debíamos estar juntas.

Y, al final, yo ganaría.

No era tan arrogante con respecto a Santana como lo era con respecto a los negocios. Ahora ella era algo más que negocios para mí, y probablemente lo hubiera sido desde el momento en que entró atrevidamente en mi despacho. Pero yo ganaría. Ahora tenía que hacerlo para salvar mi cordura.
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Mensaje por micky morales el Lun Dic 05, 2016 8:07 am

Esto va mejor de lo que pense, ya Brittany se plantea no dejar ir a Santana y eso significa un futuro juntas, algo que San se merece, ojala sea bueno que Sebastian entre al negocio familiar, y tranquila entiendo de tus obligaciones, hasta pronto!!!!!
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Mensaje por 3:) el Lun Dic 05, 2016 8:18 pm

Que familia la de San. ...
En serio undir a la. Nieta por salvar a la psicópata de la hija no jodas...
Pero todo pasa por algo!!! Ya verán con el. Tiempo si san se acerca a su abuela o no???
Con todo lo que hace y dice britt san no tiene la. certeza de que nunca la va a dejar y va a hacer lo pocible para hacerla feliz!!
Me gustó la aprobación de los hermanos y que vuelvan a estar juntos otra ves!

Pd: por mi no te disculpes por tardar en actualizar. .. obviamente tienes cosas que hacer y te ocupan todo el tiempo del día. .. actualiza cuando puedas!!!! Por lo menos yo no te voy a apurar... comprendo que tienes obligaciones!
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Mensaje por JVM el Mar Dic 06, 2016 1:48 am

Vaya, muchas verdades salieron a la luz, lo de la familia de Santana jamás me lo imagine, lo bueno que salio de ahí es que sabe que tiene familia y aunque en parte fue quien le hizo daño esta tratando de arreglar las cosas con ella.
Britt con sus hermanos por fin teniendo una platica que debieron tener hace mucho tiempo, pero ahora ya sabe lo que cada uno quiere en la vida y lo que realmente sufrieron a la partida de su padre, ahora tienen un nuevo comienzo para volver a estar juntos.
Y la relación entre las chicas cada vez mas fuerte, ambas se aman sin embargo nadie lo dice por miedo de que la otra no sea lo que quiere. De San creo que por lo que le a tocado vivir tiene miedo de soñar con un futuro porque en el pasado le arrebataron sus sueños. Así que esperó que sean valientes y sean honestas para no dejar ir este amor.

* Suerte en toda tus actividades, si se puede !!
Ya sabes que aquí te esperamos cuando se te complique actualizar, siempre y cuando regreses jajajajaja.
Cuidare y que estes bien :D
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 2:19 am

micky morales escribió:Esto va mejor de lo que pense, ya Brittany se plantea no dejar ir a Santana y eso significa un futuro juntas, algo que San se merece, ojala sea bueno que Sebastian entre al negocio familiar, y tranquila entiendo de tus obligaciones, hasta pronto!!!!!

Hola, para Brittany ya todo esta claro, pero Santana no tiene una vida facil, no la ha tenido antes y creo que le costara un poco su felicidad.

Gracias por la comprension......saludos chicas en serio que las extraño cuando no actualizo....
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 2:20 am

3:) escribió:Que familia la de San. ...
En serio undir  a la. Nieta por salvar a la psicópata de la hija no jodas...
Pero todo pasa por algo!!! Ya verán con el. Tiempo si san se acerca a su abuela o no???
Con todo lo que hace y dice britt  san no tiene la. certeza de que nunca la va a dejar y va a hacer lo pocible para hacerla feliz!!
Me gustó la aprobación de los hermanos y que vuelvan a estar juntos otra ves!

Pd: por mi no te disculpes por tardar en actualizar. .. obviamente tienes cosas que hacer y te ocupan todo el tiempo del día. .. actualiza cuando puedas!!!! Por lo menos yo no te voy a apurar... comprendo que tienes obligaciones!

La familia de Santana es una porqueria completa, por lo menos ella salio normalita....
Hasta la abuela quiso salvar a su hija loca que a su nieta desamparada y pobre.. todo un caso..
Ojala las chicas puedan ser felices.

Gracias, Gracias.... Saludos.
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 2:23 am

JVM escribió:Vaya, muchas verdades salieron a la luz, lo de la familia de Santana jamás me lo imagine, lo bueno que salio de ahí es que sabe que tiene familia y aunque en parte fue quien le hizo daño esta tratando de arreglar las cosas con ella.
Britt con sus hermanos por fin teniendo una platica que debieron tener hace mucho tiempo, pero ahora ya sabe lo que cada uno quiere en la vida y lo que realmente sufrieron a la partida de su padre, ahora tienen un nuevo comienzo para volver a estar juntos.
Y la relación entre las chicas cada vez mas fuerte, ambas se aman sin embargo nadie lo dice por miedo de que la otra no sea lo que quiere. De San creo que por lo que le a tocado vivir tiene miedo de soñar con un futuro porque en el pasado le arrebataron sus sueños. Así que esperó que sean valientes y sean honestas para no dejar ir este amor.

*  Suerte en toda tus actividades, si se puede !!  
Ya sabes que aquí te esperamos cuando se te complique actualizar, siempre y cuando regreses jajajajaja.
Cuidare y que estes bien :D


Hola, Bueno no todo puede ser color de rosa verdad, todo esta saliendo bien, pero siempre hay una mosca en la sopa, ya sabras a que me refiero.....

Gracias, por tener siempre un comentario tan alentador para mi. te lo agradezco de corazón.... por lo menos no planeo irme...


Jajajaj subire un nuevo fic, aunque aun no he terminado con estos dos que tengo pero es que ayer lo comence y adelante un poco espero que les guste se llama SUEÑOS DE MEDIA NOCHE, EL TRATO.... lo leen cuando tengan tiempo y me dicen que opinan ok....
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 2:26 am

CAPITULO 16

SANTANA


]He odiado a mi hija desde el día en que nació, pero por fin va a pagar por mantenerme alejada de todas las cosas que debería haber tenido. Nací rica, y siempre debería haber sido rica. Me correspondía por derecho desde que nací. Va a ir a la cárcel para pagar el precio por quitármelo todo. Soy feliz. Por fin va a estar exactamente donde debería estar: pudriéndose en prisión. No importa que yo cometiera el delito por el que va a pagar. ¿Y qué si yo robé las joyas? Pertenecían a mi madre. Eran mías para robarlas. Lo importante es que Santana pague, y estoy segura de que será condenada. Voy a recuperar lo que merezco al casarme con un hombre rico. No debería haber tenido que casarme con él para conseguir lo que tengo derecho a poseer, pero ahora aceptaré lo que pueda. Me pregunto si está mal esperar que la niñata de mi difunto marido muera mientras está en prisión. No creo que esté mal, y espero que nunca salga viva de allí cuando la declaren culpable.

Cerré el diario de mi madre con un golpe, incapaz de leer ni una sola palabra más de sus desvaríos de loca. Aquella fue su última entrada en el diario, un pasaje escrito justo antes de su muerte. Me sequé las lágrimas, deseando no haber abierto nunca el diario. El corazón se me encogió en el pecho, y dejé que el dolor por la traición de mi madre me inundara, deseando que el libro hubiera permanecido fuera de mi vista. ¿Qué estaba esperando cuando lo abrí por la última entrada? ¿Que confesara que en realidad me quería y que se sentía culpable por lo que había hecho? «No hay posibilidad de eso después de lo que he leído».

El libro estaba sobre la cama de Brittany cuando subí a envolver su regalo. Solo podía suponer que el personal de limpieza lo había encontrado bajo la cama y lo había dejado sobre la colcha.

Con curiosidad, lo abrí y leí varios pasajes, incluido el que acababa de dejar de leer. No era como si Nora no me lo hubiera advertido, pero no estaba preparada para la maldad completa y absoluta que había en mi madre, el odio amargo que albergó hacia mí durante todos aquellos años.

—Me sorprende que me dejara vivir —farfullé en voz baja, con la voz aún llorosa.

Nunca entendería por qué no me había matado cuando era pequeña. ¿Acaso había marcado el límite en el asesinato? ¿O sabía que nunca se saldría de rositas? Ciertamente había deseado que estuviera muerta. Pero, por lo visto, nunca había tenido los huevos de acabar conmigo ella misma. No era por sentido de la misericordia. Eso quedaba claro por las entradas de su diario. Era más que probable que temiera terminar en la cárcel por asesinato.

«No es digna de mis lágrimas».

En mi mente racional, sabía que estaba loca y que yo no era responsable de sus sentimientos. Pero la niña que todavía vivía en mí se preguntaba por qué nunca pudo quererme. Había hecho lo imposible para ganarme incluso una miguita de su cariño. Cuando era niña, no entendía por qué me odiaba, y creía que era mi culpa. De adulta, era más lista, pero por alguna razón su odio hacia mí seguía doliéndome.

—Ha sido interesante leer ese… librito. —La voz de mujer sonó desde la puerta.

«Sidney».

Intenté no sentir náuseas ante su tono falsamente dulce. Sabía que bajo su apariencia de supermodelo rubia y despampanante yacía el corazón de una víbora.

Me volví hacia ella mirando fijamente el libro que tenía en la mano.

—¿Qué?

Se deslizó en el interior del dormitorio con una sonrisa confabuladora en el rostro que al instante quise borrarle de la cara con una bofetada.

Siempre que pude, evité permanecer cerca de ella e ignoré sus pullas desagradables cuando tenía que estar en su compañía. Me gustaban los hermanos de Brittany y mi corazón lloraba por Dane. Tal vez estuvieran juntos, pero Sidney no se merecía a Dane. Sí, tenía cicatrices, pero no se merecía otra espina en el costado ni un grano en el culo como aquella mujer. Era tan fría como la Antártida.

—Oh, espero que no te importe, pero estaba buscando algo para leer y encontré ese librito que tienes en la mano. Ha sido una lectura muy interesante. Creo que a la gente le fascinaría enterarse de que Brittany Pierce va a casarse con una delincuente y de que su padre fue engañado para casarse con una psicópata. Toda la historia familiar sería un chasco, supongo. Después de todo, va a casarse con su hermanastra.

El gesto de Sidney se tornó en una sonrisa malvada.

«¡Zorra!».

Iba husmeando deliberadamente y había encontrado el diario de mi madre. Yo no lo había leído entero pero, por lo visto, Sidney sí que lo había hecho.

—¿Has robado mis cosas personales? —pregunté enfadada.

Fulminé con la mirada su cara demasiado maquillada, y los mechones rubios que siempre se veían perfectos. Incluso cuando estábamos en casa, de manera informal, se vestía como si fuera a una fiesta. Aquel día llevaba tacones y un vestido corto verde que dejaba al aire la mayor parte de sus muslos, aunque probablemente fuera hacía una temperatura bajo cero.
Sidney se encogió de hombros.

—Estaba buscando material para leer. Me encontré con la información por coincidencia. Tienes que admitir que no será una historia bonita. Brittany prometida con su hermanastra delincuente, y su padre engañado para casarse con una demente. Brittany habría estado mucho mejor conmigo —farfulló Sidney.

—Nunca estaría mejor con una zorra como tú —gruñí.

Sidney dejó escapar un sofoco fingido.

—La gatita empieza a enseñar las uñas. Supongo que te pones bastante violenta después de haber estado en prisión. Hasta tú tienes que admitir que es un poco enfermizo estar prometido con tu hermanastra.

—No. Somos. Familia.

No pensaba explicarle mi relación con Brittany. No era asunto suyo.

—Vamos al grano, ¿de acuerdo?

Todo rastro de inocencia desapareció de la voz de Sidney, y estaba mudando su piel de serpiente superficial.

—. El sitio de Brittany está conmigo. Ya no puedo seguir jodiendo con el bicho raro de su hermano. Ni siquiera aguanto que me toque. Es horroroso. Ni siquiera puedo hacerlo por su dinero. Me pone la piel de gallina.

—Tú me pones la piel de gallina—dije con voz ronca, tan enfadada que apenas podía contenerme.

—Solo estás celosa —racionalizó Sidney—. Soy guapa y lo sabes.

«Eres fea por dentro, que es donde cuenta».
No respondí. Me limité a fulminarla con la mirada.

—Déjame a Brittany, y nunca diré una sola palabra de lo que leí en el diario. Sigue con ella durante más tiempo y daré la primicia mañana, en Navidad. Tienes dos opciones. ¿Cuál eliges?

Sidney levantó dos dedos burlonamente. Yo estaba que echaba chispas, con una rabia que nunca antes había sentido, incluso cuando me traicionó mi madre.

—No va a volver contigo.

Sabía que Brittany había visto lo que había detrás de la débil fachada de Sidney.

—Lo hará —dijo terminantemente.

—¿También vas a chantajearla a ella? ¿Con qué?

—Puedo dejar a Dane fácilmente o puedo partirle el corazón. Sinceramente, no me importa cómo vaya. Puedo decirle que es un bicho raro y que no puedo dejar que vuelva a ponerme una mano encima.

—¡Guarra! —le escupí, deseando tener la munición para decirle que se jodiera. Por desgracia, no sabía qué hacer.


Cada detalle de nuestras vidas sería diseccionado, y no podía ver a Brittany pasar por eso. Lo que no quería era ver a su padre arrastrado por el barro después de su muerte. Eso mataría a todos los hermanos Pierce. Sabíamos que aquello iba a terminar. Únicamente tendría que cerrarlo antes de lo que habíamos planeado.

Los ojos de Sidney se entrecerraron.

—Decide —exigió.

—Me iré. Pero que sepas esto… nunca vas a recuperar a Brittany. Ya sabe que eres una zorra, y no va a volver contigo. Nunca.

—Quiere a sus hermanos. Estuve con ella lo suficiente como para conocer sus debilidades.


El simple hecho de que fuera a utilizar el amor de Brittany hacia sus hermanos contra ella hizo que sintiera náuseas.

—Sal. De. Aquí.

No quería que volviera a entrar en la habitación de Brittany nunca más.

—Espero que te hayas marchado para mañana por la mañana. Y deja el anillo.

Sidney miró el antiguo anillo de compromiso.

—. Va a dármelo a mí. Siempre quise un compromiso navideño.

«¡Por encima de mi cadáver! No voy a quedarme nada que pertenezca a Brittany, pero desde luego que ella nunca se lo pondría».

Finalmente, mi rabia alcanzó la superficie y no pude contenerla. Di unos pasos hasta Sidney, alcé la mano y le crucé la cara de una bofetada mientras oía el satisfactorio ¡zas! de mi mano al entrar en contacto con su cara.

—He dicho que salgas de aquí —repetí entre dientes apretados.

—Me has pegado, escoria de mierda —dijo furiosa.

—Vete o volveré a hacerlo —amenacé ominosamente, más que dispuesta a meterme en una pelea de gatas en toda regla. Ahora estaba enfadada y no sabía que hacer con mi rabia ardiente. Tal vez Sidney fuera mucho más alta que yo, pero era una flacucha y dudaba que tuviera pelea para rato.

Con la mano en la mejilla hinchada, me advirtió:

—Desaparece para mañana por la mañana.

Volviéndose, salió con andares afectados. Cerrando la puerta, eché el pestillo rápidamente; sabía que si volvía a verla tal vez no fuera capaz de contenerme. Me dejé caer sobre la cama, aterrizando sobre la espalda. ¿Qué coño iba a hacer? «Tengo que irme».

Todo lo que quería realmente era hablar con Brittany, pero sabía que me diría que no huyera y que ella se encargaría de los efectos colaterales. No podía permitir que eso sucediera. Parecía tan feliz con sus hermanos cerca. No quería problemas debido a mi pasado, no cuando afectaba a Brittany y a su familia.

El dolor en mi pecho era atroz al pensar en separarme de ella. Durante las últimas semanas, nos habíamos unido más y más. No tenía duda de que estaba enamorada de ella, y abandonarla dejaría una herida que probablemente nunca se cerraría.

«Tengo que amarla lo suficiente como para dejarla marchar».

Y la quería tanto y más que eso. Nunca habíamos tenido futuro realmente. Tenía que arrancarme la tirita y lidiar con mi dolor para poder pasar página con el tiempo. No tendría el trabajo prometido, pero ahora que no tenía antecedentes, podía conseguir otra cosa.

«Estaré bien. Estaré bien».

—¡Santana! ¡La puerta está cerrada! —sonó la voz de Brittany desde el otro lado de la puerta.

Me levanté de un salto, intentando aplastar el pánico que sentía ante la idea de vivir sin ella. Giré el pestillo de la puerta y la dejé entrar; después cerré y volví a bloquear el paso.


—¿Estás bien?

Cuando vi la compasión tierna en sus ojos al mirarme quise romper en llanto y la abracé, intentando memorizar su aroma. Sus brazos me rodearon la cintura de inmediato y me sostuvo así.

—Eh, algo va mal.

—No —lo negué—. Solo te echaba de menos.

—Creo que me alegro de eso —dijo con picardía.

—¿Todo bien con tus hermanos?

—Todo está bien. Creo que Sebastian va a mudarse a Denver para trabajar conmigo.

Sonaba aliviada y… feliz. Se me aligeró un poco el corazón. Sabía que quería volver a estar unida a sus hermanos, e iba a ocurrir.

Poco a poco, pronto la rota familia Pierce volvería a estar unida.

—Se te oye feliz.

—Lo estoy —contestó, deslizando una mano por mi espalda para apretarme el culo envuelto en unos vaqueros—. Solo quiero una cosa más estas Navidades.

—¿Qué?

—A ti —respondió con voz ronca.

—Ya me tienes —bromeé.

«Dios, tengo que mantener esta conversación ligera».

Dio un paso atrás; yo estaba fascinada por la luz en sus ojos azul líquido.

—Te quiero para siempre, Santana.

Me dio un vuelco el corazón al mirarla a los ojos. Eso también era lo que yo quería, aunque no iba a suceder. Pero quería que supiera algo:

—Mira, tengo algo que decirte, y no quiero que reacciones, ¿vale? Solo quiero que sepas algo.

Asintió, pero su gesto era de confusión. Inspiré profundamente.

—En algún momento de este falso compromiso, se ha convertido en mucho más que una simple actuación. Me importas, Brittany. No sé cuándo, y no sé cómo ocurrió. Solo sé que es verdad.

Abrió la boca para decir algo, pero cubrí sus labios con los dedos mientras proseguía.


—No tienes que decir nada. No tengo expectativas. Solo quería que lo supieras: estas han sido las mejores semanas de mi vida.

—No te comportes como si te estuvieras despidiendo, Santana —dijo con voz áspera, con mirada abrasadora.

Ladeó la cabeza y capturó mis labios antes de que pudiera reaccionar. Su lengua me penetró la boca con un objetivo determinado, y me abrí a ella. La necesitaba en ese preciso momento, tenía que estar con ella por última vez.

—Fóllame —exigí con urgencia en el momento en que liberó mi boca.

—Eso planeo —coincidió, dando un paso atrás para manosear la cremallera de mis Vaqueros.
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Mensaje por JVM el Mar Dic 06, 2016 2:57 am

:/ pues desgraciadamente algo tenia que arruinar la perfección en la que estaban.
Y bueno otro motivo por el que San no imagina el futuro, algo o en este caso alguien lo arruina. Además que feo que sea justo cuando leyó todos los pensamientos de su madre. Al menos sabe que la relación de los Pierce va encaminada a mejorar.
Y ahora otro acto de amor para Britt dejarla para no causarle problemas.
Esperó que la rubia la busque y se entere de lo que paso para que San se fuera.
Lastima que sera otra navidad horrible para ambas. Y ojalá corran a la maldita zorra de la casa y la vida de todos los Pierce!!!

* Obvio leeremos la nueva historia, gracias !!!
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Mensaje por 3:) el Mar Dic 06, 2016 4:04 am

Odio a la zorra esa.. espero que el tiro no le salga por la culata!!!
Bueno todo no puede ir tan bien en la vida... espero que a san no se lo ocurra dejar a britt!!!
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Mensaje por micky morales el Mar Dic 06, 2016 10:21 pm

No pde ser, algo tiene que pasar para que esa zorra de los mil demonios no se salga con la suya!!!!!
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 11:55 pm

JVM escribió::/ pues desgraciadamente algo tenia que arruinar la perfección en la que estaban.
Y bueno otro motivo por el que San no imagina el futuro, algo o en este caso alguien lo arruina. Además que feo que sea justo cuando leyó todos los pensamientos de su madre. Al menos sabe que la relación de los Pierce va encaminada a mejorar.
Y ahora otro acto de amor para Britt dejarla para no causarle problemas.
Esperó que la rubia la busque y se entere de lo que paso para que San se fuera.
Lastima que sera otra navidad horrible para ambas. Y ojalá corran a la maldita zorra de la casa y la vida de todos los Pierce!!!

* Obvio leeremos la nueva historia, gracias !!!

Sip les adverti todo esta saliendo muy bien,,,,. gracias tambien estará otra adaptación que sera MORENA ENGREIDA Y BASTARDA.... JAJAJAJ . por que ya estan por terminar dos, que para este fin de semana espero tenerlas terminada ---- gracias por el apoyo, saludos, muchos
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 11:57 pm

3:) escribió:Odio a la zorra  esa.. espero que el tiro no le salga por la culata!!!
Bueno todo no puede ir tan bien en la vida... espero que a san no se lo ocurra dejar a britt!!!

Espero que asi sea, que Britt se de cuenta y descubra a esa zorra, azarosa, hija de su madre....... ojala no deje a Britt, y si pasa pues que la busque Britt..... saludos.
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 06, 2016 11:59 pm

micky morales escribió:No pde ser, algo tiene que pasar para que esa zorra de los mil demonios no se salga con la suya!!!!!

Asi es todo estaba demasiado bien para ser verdad no creen?????????
Esa zorra que sale sale, vamos a ver como avanza esto......
saludos, hoy actualizo por que mañana estare ausente....... las quiero mis lectoras fieles ..... muchos abrazos a la distancia.........
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 07, 2016 12:33 am

CAPITULO 17
SANTANA


Nos arrancamos la ropa mutuamente como si fuéramos a morirnos si no follábamos en los próximos segundos, y puedo decir sinceramente que así es como me sentía exactamente. Tenía tanta sed de Brittany que no podía respirar, y el corazón me latía desbocado como un tren de cargo descarrilado.

Tiré del pesado suéter de pescador que llevaba mientras se arrodillaba para desenvainarme de los vaqueros y las medias.

—Quítatelo —gemí, levantándole los brazos para que me dejara librarla de la prenda mientras me quitaba impaciente los vaqueros y la lencería que me había bajado hasta los tobillos a patadas.
Se puso de pie y me quitó sin esfuerzo el suéter y el sujetador mientras yo manoseaba vigorosamente la cremallera de sus pantalones. Las manos me temblaban tanto que al final Brittany tomó el mando y se quitó los vaqueros y las diminutas bragas ella misma.

Gemí cuando me sujetó las manos por encima de la cabeza, contra la pared, con ojos ardientes y salvajes mientras me miraba fijamente.

—Joder, Santana. ¿Qué coño me has hecho? —gruñó.

Yo no podía responder. La miré mientras el aire entraba y salía de mis pulmones. Brittany estaba en crudo en ese momento, y era arrebatadora. Mi cuerpo se tensó; vibraba con el deseo de tener a esa rubia conmigo,, junto a mi, dentro de mi.

—Por favor —supliqué, rodeándole el cuello con los brazos.

—Rodéame la cintura con las piernas —exigió mientras soltaba mis manos.

Di un salto y me cogió el culo con las dos manos, apretándome los cachetes mientras cambiaba de postura hasta quedar perfectamente posicionada.

Se me cortó la respiración; mi cuerpo ávido cuando sentí su centro tomando lugar junto al mio, como si fueramos un rompecabezas, su centro deslizándose dentro de mis pliegues húmedos y a lo largo de mi clítoris. Empecé a hundirme en las sensaciones mientras mis pezones como piedras rozaban a lo largo de los pequeños senos rosas de Brittany.

Se me podía olvidar mi propio nombre cuando estaba entrelazada de esa manera con Brittany; la sensación y su aroma no bastaban para hacer que me perdiera por completo.

—Agárrate a mí. —Su voz era dominante, pero también cruda y necesitada.

«¿Cómo si fuera capaz de hacer cualquier otra cosa que agarrarme a ti? Ahora mismo eres el centro de mi universo».

Apreté las piernas alrededor de sus caderas, instándola a que me follara.

Brittany no me decepcionó; su impulso hacia delante me clavó con fuerza contra la pared mientras embestía en mi vaina.

—Ah, Dios. ¡Sí! —Grité, preguntándome si alguna vez había sentido nada tan bueno como su cuerpo conectado al mío.

Clavando las manos en su pelo, me apoyé contra su pecho y la besé, metiéndole la lengua en la boca a medida que empezaba a embestir con un ritmo castigador, deslizándose arriba y abajo, con una fuerza que me dejó gimiendo indefensa contra sus labios.

Su asalto a mis sentidos fue inmisericorde cuando por fin me separé del abrazo para respirar, y su boca empezó a devorar cada centímetro de piel desnuda que alcanzaba. La lengua de Brittany allanó el camino desde mi oreja hasta mis hombros, y después arriba otra vez.

—Eres mía, San. Siempre me pertenecerás —dijo con un susurro áspero.

Cada terminación nerviosa de mi cuerpo prendió en llamas cuando su declaración en voz baja vibró en mi oído. Su posesividad feroz me hizo arder con más calor, y estaba desesperada por alcanzar el clímax. Cada golpe de su clítoris cuando me frotara mi clítoris, y el ritmo brutal me estaba enloqueciendo. Sentí como empezaba mi orgasmo.

Su mano se movió sobre mi trasero, permitiendo que su dedo acariciara a lo largo de la grieta de mi culo y por encima de la abertura fruncida de mi ano. La sensación de la yema de su dedo penetrando ese agujero prohibido desencadenó un violento clímax que se hizo presa de mi cuerpo como un pequeño objeto aspirado en la trayectoria de un tornado.

—¡Brittany! —grité mientras seguía follandome. Se me arqueó la espalda y mi cabeza entró en contacto con la pared. Me aferré a sus hombros mientras las uñas se clavaban en la piel de la parte superior de su espalda.

—¡Joder, sí! Márcame, San. Márcame, joder, porque desde luego que yo ya sé que soy tuya.

Gimió mientras me empujaba contra la pared una última vez, follándome con fuerza de manera que la sentía hasta la raíz.

Me sacudí en sus brazos en la agonía del clímax, mis uñas cortas aún incrustadas en su piel. Algún impulso animal que rugía en mi interior quería hacerla mío de cualquier manera que pudiera, especialmente después de habérseme declarado.

A medida que mi cuerpo empezaba a relajarse, solté la prensa de sus hombros y la rodeé con los brazos y con un sollozo, que era en parte de alivio y en parte de pena, mientras terminaba de derramar su corrida cálida mi vientre.

Mi cuerpo estaba saciado, pero tenía el corazón hecho pedazos.

«¿Cómo puedo dejar a esta mujer, a esta mujer maravillosa a la que ahora le pertenece parte de mi alma?

Me llevó hasta la cama y me tumbó con delicadeza después de retirar la colcha. Me hice a un lado y ella metió su cuerpo entre las sábanas.

—¿Qué pasa? —preguntó mientras me envolvía entre sus brazos con ternura.

—Nada —mentí, consciente de que probablemente había oído un sonido breve e involuntario de tristeza—. Creo que estaba… abrumada.

«Bueno, ésa es la verdad».

—Quiero hacerte feliz, San.

Brittany me ponía exultante, razón por la cual iba a ser tan condenadamente difícil alejarme de ella.

—Quieres hacerme feliz.

Ninguna de las dos dijimos ni una sola palabra y permanecimos tumbadas, los cuerpos entrelazados, mi cabeza sobre sus pechos mientras escuchaba el latido rápido y fuerte de su corazón. Deseaba que hubiera alguna manera de poder seguir con ella. Por desgracia, nunca encontré una solución, y sabía que esos instantes eran preciosos porque tendrían que sustentarme durante toda la vida.

Varias horas más tarde, volvía a estar vestida con la espalda apoyada sobre el cabecero mientras miraba a Brittany, dormida.

Había preparado una pequeña bolsa solo con cosas que necesitaba desesperadamente, como unas cuantas mudas y algunos efectos personales. Había dejado el anillo de su madre junto a su cartera y su reloj en la mesa de noche, lugar en el que sabía que lo encontraría casi de inmediato al levantarse.

No estaba segura de cómo les explicaría mi ausencia a Sebastian y Dane, pero ella pensaría en algo. Lo importante era que ni el nombre de Brittany ni el de su padre fueran arrastrados por el barro.

A sabiendas de que Brittany tenía un sueño pesado, dejé que mi mano le acariciara el pelo ligeramente.

—Tengo que irme —le susurré a un Brittany durmiente—. No quiero hacerlo, pero no puedo destrozarte la vida quedándome.

Suspiré, consciente de que tenía que levantarme de la cama y obligarme a marcharme, pero estaba intentando robar cada momento posible.

—Te amo —dije en voz baja; las lágrimas me corrían libremente por las mejillas—. Siento no habértelo dicho nunca, pero habría sido incómodo y complicado, y sé que odiarías eso.

En la distancia, oí uno de los elegantes relojes de Brittany repicando a medianoche, y supe que era hora de marcharme.

—Feliz Navidad, Brittany —murmuré con voz temblorosa mientras envolvía su mejilla dulcemente con la palma; después retiré la mano.

No volví la vista atrás cuando me levanté, me eché el ligero bolso de mano al hombro y agarré la chaqueta que había colocado junto a éste. Era un mar de lágrimas, que me nublaban la visión hasta el punto de que apenas veía la puerta cuando extendí la mano hacia ella y toqueteé en busca del picaporte.

Acababa de girarlo cuando un brazo muy fuerte y grande serpenteó hasta envolverme cintura y la voz de Brittany retumbó lo bastante alto como para despertar a todo el mundo que había en la casa.

—¿¡Dónde coño crees que vas!?

—Brittany, tengo que irme —luché, pero mi fuerza no era rival para la mujer furiosa que tiró de mi cuerpo contra el suyo.

—¡Y una mierda! No te vas a ningún lado. Me amas. Te he oído decirlo —exclamó con voz áspera.

Dejé caer la bolsa y la chaqueta que llevaba en la mano cuando me levantó, dio unos pasos hasta la cama y me arrojó sin cortesías sobre las sábanas. Empecé a rodar para bajar de la cama, pero enseguida me montó a horcajadas y me sujetó las manos a los lados de la cabeza.

—Explícamelo —dijo con voz enfadada y entrecortada.

La miré, las mejillas aún rayadas por la humedad de mis lágrimas. Estaba furiosa, pero yo no le tenía miedo. A pesar de que su mirada fuera tempestuosa y de que tuviera las fosas nasales dilatadas por la rabia, no me haría daño.

—No puedo explicártelo.

—Por supuesto que puedes explicármelo, y vas a hacerlo.

Negué con la cabeza.

—No puedo.

—Dímelo, Santana . Y si tienes una buena razón, te dejaré ir.

La cabeza me daba vueltas con ideas.

—¿Lo prometes?

Asintió bruscamente una vez.

Tal vez decirle la verdad era la única manera de que dejara que me fuera. Y tenía que irme. Respiré profundamente y empecé a hablar.

—Sidney lo sabe todo. Robó el diario de mi madre. Creo que ha leído más que yo. Si no me voy, lo divulgará todo y le dirá a Dane que solo durmió con él para fastidiarte. Le hará daño.

Brittany parecía confundida.

—¿Eso es todo? Es una razón pésima. No te vas a ninguna parte.

—Es suficiente. Destrozará la reputación de mi padre, y la tuya. Y hará mucho daño a Dane. —Irritada, tiré de mis muñecas confinadas y la fulminé con la mirada.

—Sinceramente, cariño… no, no es suficiente. Joder, Santana, te quiero. ¿Crees que me importa una mierda lo que haga Sidney?

«¿Me quiere?».

—Obviamente me has oído hablando, así que sabes que yo también te quiero. No puedo permitir que te destruya. Ha amenazado con revelarlo todo sobre tu padre engañado para casarse con la loca de mi madre.

—Mi padre está muerto, Santana. Y no me importa una mierda lo que diga sobre mí o sobre ti. Pero dudo que se atreva a cumplir sus amenazas. Dane ya sabe que lo está utilizando. No va a partirle el corazón.

—¿Lo sabe? ¿No está enamorado de ella?

Era cierto que nunca me había parecido que Dane actuara como un enamorado, pero era un hombre callado.

—No —respondió llanamente—. Ahora vamos a hablar de nosotras.

Tragué el nudo que tenía en la garganta mientras elevaba la mirada hacia ella, sin palabras.

Sus ojos seguían ardiendo con intensidad, y no veía señales de que su enfado se estuviera disipando. Prosiguió cuando yo no hablé.


—Si te vas, me romperás el corazón, Santana. Nunca me he sentido así por ninguna mujer, pero no creo que pueda volver a juntar las piezas de mi persona si te vas. Necesito que te quedes conmigo. Pase lo que pase, lidiaremos con ello juntas, pero no puedes huir. No lo aguantaría.

El corazón se me encogió hasta que creí que me iba a estallar.

—¿Por qué yo? —pregunté en voz baja.

«¿Me quiere?». Seguía sin ser capaz de hacerme a la idea de tal afirmación, y no entendía por qué me quería. Oh, sabía que le importaba, pero me quería hasta el punto de ser su debilidad, una mujer a la que necesitaba desesperadamente. «¿Yo?».

—¿Por qué tú no? —preguntó con voz más calmada,

—Soy una doña nadie mestiza, Brittany. Una mujer que ha pasado en prisión la mayor parte de su vida adulta…

—Porque tu madre era una lunática —terminó—. Eres la mujer más fuerte que he conocido en mi vida. Creo que desde el momento en que admitiste que no conocías a Marley supe que estaba condenada. Simplemente no quería admitirlo, de modo que me convencí de que sólo necesitaba follarte. Pero no es verdad. Joder, lo necesito, pero necesito más que eso. Lo necesito todo de ti.

Sonaba contrariada, y tuve que sonreír.

—¿Crees que puedes dejar que me incorpore?

Su agarre sobre mis muñecas se volvió más suave, y al final tiró de mi hasta incorporarme mientras farfullaba:

—Te soltaré, pero no dejaré que te vayas.

Me agarró firmemente por la cintura y me sujetó entre sus piernas.
Suspiré al sentir el calor de su cuerpo contra la espalda.

—Quiero quedarme contigo, pero temo lo que pueda hacer Sidney. No quiero irme, Brittany.

—No te vas, y no me importa una puñetera mierda lo que haga Sidney. Se va de aquí. Me disculparé con Dane por quitarle su «follamiga», pero yo te necesito más que él a ella.

Permanecí allí sentada un momento, atónita. Tenía que ser la primera vez en su vida que Brittany pensaba primero en sus propias necesidades, y se lo dije.

—Esta vez tengo que hacerlo —admitió—. No valdría una mierda si me dejas.

Me quité los zapatos de un puntapié y dejé que cayeran al suelo. Después me di la vuelta, hincándome de rodillas y abrazando sus hombros desnudos.

—Te quiero. Pensaba que se me iba a partir el corazón —farfullé con voz llorosa.

—Lo habría arreglado, cariño —dijo Brittany con voz ronca mientras me acariciaba la oreja con la nariz—. No hay nada que no haría por ti.

Me aferré a ella cuando volvieron a caérseme las lágrimas, que aterrizaban sobre su piel desnuda mientras la abrazaba contra mí. Tampoco había nada que yo no haría por ella. Estaba convencida de que realmente no le importaba si mi pasado salía a la luz.

—La cosa se pondrá fea si habla —le advertí, mi miedo aún presente a pesar de que estaba completamente convencida de que me quería. En realidad, no quería que mi pasado le causara ningún daño en el futuro. Me mataría que le hicieran daño por mi causa.

—No importa —gruñó Brittany—. Lo único que me haría daño es que te marcharas.

Me vine abajo cuando dijo su respuesta franca, y me sentí agradecida con el destino que había llevado a esa mujer increíble a mi vida, la única persona que había creído en mí por completo. Me eché atrás cuando su brazo se extendió hacia la mesa y cogió algo.

—Has olvidado esto —dijo con un tono ligeramente molesto.

Tenía el anillo de su madre.

—No podía llevármelo —tartamudeé, sorprendida de que pudiera pensar que no se lo habría devuelto.

Alzó mi mano y me puso el precioso anillo en el dedo otra vez.

—Entonces, acéptalo ahora. Quiero que te cases conmigo, Santana. No que finjas, sino de verdad. Sácame de esta miseria y dime que serás mi esposa, que lo llevarás para siempre.

Miré de hito en hito de mi mano a su cara; no estaba segura de si me sentía feliz o aterrada. Entonces, como no podía contenerme, empecé a llorar.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 07, 2016 12:35 am

CAPITULO 18
SANTANA


La idea de tener a Brittany en mi vida para siempre como mi mejor amiga, mi amante y mi esposa era abrumadora.

«Cosas así no le ocurren a mujeres como yo».

Volví a abrazarla, gimoteando contra su cuello.

—Joder, ¿es tan deprimente la idea de casarte conmigo? —preguntó Brittany mientras me rodeaba fuertemente con los brazos.

—No —respondí con una tos que sonó más parecida a un sollozo—. Es increíble. Pero para una mujer como yo, es prácticamente una fantasía que la mujer de mis sueños me pida que me case con ella.

—Soy una gilipollas, San. Pero si aceptas aguantarme, me harás la gilipollas más feliz del mundo.

No pude evitarlo. Me reí. Tal vez Brittany fuera arrogante, mandona y estuviera decidida a salirse con la suya cuando pensaba que tenía razón, pero sus cualidades positivas compensaban todas esas cosas con creces. Además, a veces me gustaba su carácter mandón. Cuando no me gustaba, estábamos obligadas a discutir, pero nada de eso importaba. Nos queríamos, así que siempre haríamos concesiones de alguna manera.

—Eres un poco mandona —cavilé en voz alta.

—Estoy de acuerdo —admitió sin reparos.

—Y no me gusta cuando haces lo que crees que es bueno para mí sin consultarme.

—No lo haré —prometió.

Se me deshizo el corazón y no pude seguir bromeando con ella.

—Pero eres mi princesa en mi cuento de hadas y me rescataste cuando no quería seguir intentándolo —admití con voz llorosa—. Creíste en mí e hiciste que volviera a sentirme como una persona valiosa. Muy pronto, yo también empecé a creer que lo era. Tengo trabajo que hacer si quiero reencontrarme y dejar mi pasado atrás, pero sé que quiero hacer eso contigo. No estoy segura de qué voy a hacer con mi vida, pero ahora sé dónde pertenezco.

—¿Dónde? —preguntó con nerviosismo.

—Contigo —le susurré suavemente al oído—. Siempre contigo, si de verdad me amas.

—¿Eso es un sí? —preguntó con voz ronca.

—Sí, por favor. Te amo tanto que duele. Quiero casarme contigo.

Los lagrimones seguían cayéndome por las mejillas, pero no me importaba. Después de lo que había parecido un infierno de por vida, ahora tenía lo más valioso que había poseído en mi vida: el amor de Brittany.

—No quiero que sufras nunca, San. Creo que las dos necesitamos dejar el pasado donde pertenece: en el pasado. Es historia. Nunca fuiste culpable de nada excepto de dejarte el culo trabajando para sobrevivir.

Sus brazos se estrecharon en torno a mí, posesivos.

—. Te daré todo lo que esté en mi mano para hacerte feliz. ¿Qué planes tenías antes de ser arrestada?

Suspiré y apoyé la cabeza en el fuerte hombro de Brittany.

—La escuela de cocina. Mercedes me estaba ayudando a conseguir becas y a encontrar una escuela que me permitiera trabajar mientras estudiaba.

—¿En Colorado?

Asentí.

—¡Gracias, hostia! —exclamó—. Lo último que quiero es que tener que estar lejos de ti para hacerte feliz. ¿Todavía quieres asistir a la escuela?

—Más que nada —dije con melancolía.

—Encontraremos la mejor escuela de la zona y no dudes en probar nuevas recetas conmigo —dijo magnánimamente.

Reí con nerviosismo porque estaba contentísima.

—Gracias. Eso es muy amable por tu parte.

—Soy una cabrona egoísta —corrigió—. Y tú eres una cocinera increíble.

«Dios, adoro a esta mujer. Me hace sentir como si pudiera hacer cualquier cosa».

—Te amo —le dije sin aliento; mi corazón latía con fuerza con la adrenalina de amar y ser amada—. Te prepararé cualquier cosa que sea capaz de hacer. Es lo único que se me ocurre para devolverte lo que me has dado.

—No me importa lo que hagas, siempre que seas feliz. Cocina. No cocines.

Me volvió sobre mi espalda con cuidado y cubrió mi tronco con el suyo. Sus oscuros ojos de azul cielo eran intensos cuando nuestras miradas se cruzaron y se sostuvieron. Sabía que había llegado la hora de liberarse, de desahogarse del pasado. Todo lo que había ocurrido era una desgracia, pero el karma me había proporcionado un futuro increíble, y una mujer que nunca dejaría que volviera a sentirme sola y asustada. Si tuviera que volver a pasarlo todo para terminar donde estaba en ese momento, lo haría sólo para estar con ella.

Tal vez todavía tendría alguna pesadilla ocasional, y no sabía cómo me sentía con respecto a mi abuela, pero ya lo averiguaría más adelante. Lo único que importaba era vivir para el presente, y sentirme agradecida de que el destino hubiera arrojado a Brittany Pierce en mi camino.

Brittany tenía razón. Yo no era culpable de nada excepto de intentar ser mejor persona. En adelante, tendría que olvidar mi rabia y mantener la cabeza tan erguida como pudiera. Era joven. Era increíblemente feliz. Y sabía que era capaz de hacer cosas buenas.

Las Sidneys del mundo podían irse al infierno.

Alcé la mano y envolví su mandíbula, dejando que mis dedos jugaran sobre sus labios.

—Yo también te amo, Brittany. Olvidaremos el pasado juntas.

—Trato hecho —accedió con voz ronca—. Tengo algo que quiero darte, pero no quiero volver a hacerte llorar.

Hizo parecer que mi llanto era peor que la tortura para ella. ¿No entendía que estaba llorosa porque estaba abrumadoramente feliz?

—No voy a llorar —prometí.

—Bien. —Me sonrió mientras rodaba hasta bajar de la cama. Se acercó hasta su armario y sacó una fotografía enmarcada del fondo del armario.

—No he tenido oportunidad de envolverla y ponerla debajo del árbol.

Durante un momento, me encontré tremendamente distraída con su cuerpo desnudo, los ojos clavados al culo más sexy y prieto que había visto en mi vida. Hasta que se dio la vuelta y me recibió la vista de sus senos, sus pezones rosas, sus curvas y su uhmmm…

Mis ojos devoraron cada músculo definido a medida que volvía a la cama. «Dios, ¿me quedaré muda y atónita siempre con sólo verla desnuda?». Vestida o desvestida, verla siempre me dejaba sin aliento.

Le devolví la sonrisa mientras alargaba el brazo para aceptar el gran marco. Medía al menos treinta centímetros de ancho y lo mismo de alto, y pesaba, probablemente debido al marco ornamentado. Le di la vuelta y me quedé inmóvil mirando el rostro que parecía devolverme la mirada.

Era una fotografía de mi padre. Me quedé boquiabierta con la sorpresa y, contraria a mi promesa, se me llenaron los ojos de lágrimas.

—Ay, Dios. ¿Cómo?

Yo no tenía fotografías de mi padre. Lo había perdido todo, incluida la mayor parte de mis objetos personales cuando me encarcelaron.

—La encontré en los registros públicos. La he retocado digitalmente y la he agrandado. Te pareces a él, San.

La fotografía original podría haber sido de una identificación de trabajo, o una foto tomada por un compañero. Era un primer plano, únicamente de la cabeza y los hombros, pero mi padre sonreía a la cámara, sus hombros anchos cubiertos por una de sus habituales camisas de trabajo azul marino.

Me temblaban los dedos al trazar el contorno de la cara de mi padre en su cubierta de cristal.

—Así es como lo recuerdo. Independientemente de lo mucho que trabajara o de lo difícil que fuera la vida, siempre estaba sonriendo.

Brittany volvió a sentarse en la cama y me rodeó con el brazo.

—Entonces os parecéis mucho —observó.

Nos parecíamos. La fotografía prominente me devolvió un pedacito de mi padre, y me hizo recordar lo orgullosa que me sentía de ser su hija.

—¿Cómo te doy las gracias por algo así?

—¿Bésame? —sugirió esperanzada.

Cogí la fotografía y la puse con cuidado sobre mi mesa de noche. Era demasiado grande para ponerla en una estantería, pero ya encontraría dónde colgarla más tarde.

Rodeando su cuello con los brazos, me acerqué más a ella y susurré contra sus labios:

—Gracias. —Entonces, la besé, volcando cada emoción que sentía en el abrazo.

Resultaba gracioso lo parecidos que eran nuestros regalos de Navidad. Yo había comprado un marco enorme y había colocado fotos de ella, su padre y sus hermanos en los espacios provistos; fotos que aparecían metidas en cajones por toda la casa. Pensé que quedaría bonito en su despacho. Era extraño cómo ambas parecíamos querer que la otra recordara tiempos más felices, un tiempo anterior a que nuestras vidas quedaran arruinadas.

Aquel regalo, junto con otros más pequeños, ya estaba envuelto y debajo del árbol para que lo abriera por la mañana.

Ambas terminamos el beso casi sin aliento. Brittany se levantó y me ayudó a ponerme de pie, desvistiéndome lentamente como si llevara años haciéndolo antes de dejarme con cuidado sobre la cama y envolverme con las sábanas y con la colcha.

Fue hasta el armario, se puso un albornoz rápidamente y se dirigió hacia la puerta.

—¿Qué haces? —pregunté desde mi cómodo capullo.

—Asegurarme de que Sidney se haya ido por la mañana.

Salió antes de que tuviera oportunidad de decir nada más, pero volvió unos minutos después. Brittany se quitó el albornoz, apagó la luz y se deslizó junto a mí.

—Hecho —afirmó mientras me recogía entre sus brazos.

Casi ronroneé satisfecha cuando nuestros cuerpos se encontraron piel con piel.

—¿Tan rápido?

—Cariño, no da tanto miedo como crees. Es una mujer que hace presa de hombres ricos. Lo último que haría es ir revelando secretos. No es bueno para sus perspectivas de futuro.

—¿Dane está bien?

—Hacer que se fuera temprano ha sido idea suya. Una vez que le dije que te estaba amenazando, estaba listo para librarse de ella. Le gustas. Y también a Sebastian.

—Me gustaría contarles la verdad en algún momento —le dije dubitativa.

Siempre había querido un hermano, y planeaba convertir a la familia de Brittany en la mía propia.

—Entonces, díselo. Puedes decidir tú misma si quieres compartir tu pasado o no. A mí no me importa de ninguna manera, excepto que odio lo mucho que has sufrido.

Me acurruqué contra su cuerpo cálido, tan contenta que no podría moverme si la casa estuviera en llamas. Dios, me encantaba la manera en que confiaba en mi juicio, la manera en que estaba dispuesta a aceptar cualquier cosa que decidiera hacer.

—Me lo pensaré.

Estaba cansada y se me cerraron los ojos mientras me relajaba contra su cuerpo.

—Te quiero mucho. Feliz Navidad, Brittany.

—Feliz Navidad, cariño —contestó besándome con ternura en la frente.

A medida que me quedaba dormida, me maravillé ante el hecho de que aquellas Navidades no hubieran ido exactamente como había planeado. Sabía que aquel trabajo con Brittany cambiaría mi vida, pero no sabía cuánto. Cuando elegí mi plan A el día que conocí a Brittany, nunca imaginé que no solo me salvaría de las calles, sino que terminaría siendo realmente amada.

Para una mujer como yo que nunca había conocido mucho amor en su vida, no era nada menos que un milagro, y el mejor regalo que pudiera recibir.

Me dormí con una sonrisa en los labios y abrazando estrechamente el mejor regalo de Navidad de mi vida.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por JVM el Miér Dic 07, 2016 1:38 am

Que bueno que Britt escuchó y detuvo a San, merecía saber la verdad y deshacerse de la zorra esa.
Ahora ya hay boda en puerta y mas sueños que cumplir juntas
Y bueno la familia creciendo mas. Esta navidad fue totalmente lo contrario a lo que pensaron que sería, y empezó de la mejor manera... Aun falta jajaja
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Mensaje por 3:) el Miér Dic 07, 2016 1:41 am

Joder por suerte que britt se dio cuenta de que san se iba....
Si.... una zorra menos!!! Ja ja ja
Amo todo lo que hace britt por san y sacarle una mínima sonrisa!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por monica.santander el Miér Dic 07, 2016 1:45 am

Muy bien por decir la verdad San!!!! Evitó un montón de cosas!!!
Saludos
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Mensaje por micky morales el Miér Dic 07, 2016 9:19 pm

Estoy tan feliz, al fin santana lo sera tambien junto a brittany y sus hermanos, la zorra a la calle, donde pertenece!!!!! hasta pronto.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Sáb Dic 10, 2016 1:30 am

JVM escribió:Que bueno que Britt escuchó y detuvo a San, merecía saber la verdad y deshacerse de la zorra esa.
Ahora ya hay boda en puerta y mas sueños que cumplir juntas
Y bueno la familia creciendo mas. Esta navidad fue totalmente lo contrario a lo que pensaron que sería, y empezó de la mejor manera... Aun falta jajaja


Gracias al destino que todo se resolvio, y que creen????? la historia ya termino solo falta el Epilogo que es lo que subire a continuacion..

GRACIAS A TODAS POR LEER, POR COMENTAR, Y NOS LEEMOS EN LAS OTRAS ADAPTACIONES. SALUDOS Y ABRAZOS A LA DISTANCIA....
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Sáb Dic 10, 2016 1:32 am

3:) escribió:Joder  por suerte que britt  se dio cuenta de que san se iba....
Si.... una zorra  menos!!! Ja ja ja
Amo todo lo que hace britt por san y sacarle una mínima sonrisa!!

Sip por suerte, agarro a Santana en el Acto, si no no se que hubiese pasado.

Exacto la zorras a su lugar.....

Vamos a ver que les depara el futuro a ambas, ya que solo falta el Epilogo, paso tan rapido que ni tiempo me dio de avisarles......

Gracias Gracias a todas por leer y comentar. Nos vemos pronto.. Ya subo el Epilogo
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Sáb Dic 10, 2016 1:33 am

monica.santander escribió:Muy bien por decir la verdad San!!!! Evitó un montón de cosas!!!
Saludos

Sip. muy bien por ambas....
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: DESAHOGO (adaptación). EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Sáb Dic 10, 2016 1:34 am

micky morales escribió:Estoy tan feliz, al fin santana lo sera tambien junto a brittany y sus hermanos, la zorra a la calle, donde pertenece!!!!! hasta pronto.

Y espero que sigas feliz ya que las Brittana estan Juntas y ya solo nos queda saber que les depara el futuro por que aca esta el EPILOGO.

Gracias por leer y comentar.... Hasta Pronto...
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