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[Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Mar Nov 29, 2016 1:28 am

Mmmm pues empezó bien el día, hasta que apareció Daño :/
Y la plática nada bien, esperó que San haya dicho eso para quitarse de encima a Daño y no porque hayan tenido la intención de volver y que la morena le dijera que hasta después de la obra -.- Además pensé que Britt estaría molesta por lo que oyó pero hasta va a salir con San.... Haber como les va
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Mar Nov 29, 2016 8:22 pm

Espero que santana no este utilizando a brittany pq no seria justo, a parte pq le da explicaciones a dani, quien es ella en verdad en su vida, agua pasada o aun algo presente???????
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por monica.santander el Mar Nov 29, 2016 10:47 pm

Mmmm me parece que San quiere quedar bien con Dios y el diablo y eso le va a traer problemas!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Miér Nov 30, 2016 10:35 pm

3:) escribió:Hola morra...

Que tanto tiene san con dani  para decirle... "no te tenes que poner celosa"????
Si las cosas salen así solamente fluyendo  no me quiero imaginar si le ponen empeño al asunto...
Mmmm  por ahora todo sería "normal" sexos casual sin compromiso... ex novia? Celosa...!! Pasos locos... a ver como sigue??

Nos vemos!!!



Hola lu, no lo se en vrdd =/ espero y no esten juntas =/ Jajajajajaajja ajjaajajajaja xD que esten juntas de una vez y listo jajajajaja. JAjajaajajajajaj tantas preguntas y sin respuestas, no¿? jajajaja. Aquí el siguiente cap para saber mas! Saludos =D





JVM escribió:Mmmm pues empezó bien el día, hasta que apareció Daño :/
Y la plática nada bien, esperó que San haya dicho eso para quitarse de encima a Daño y no porque hayan tenido la intención de volver y que la morena le dijera que hasta después de la obra -.-  Además pensé que Britt estaría molesta por lo que oyó pero hasta va a salir con San.... Haber como les va



Hola, mmmm iba todo tan bn ¬¬ =O esperemos y tengas razón, xq sino =/ mal, mal ai =/ Jajajaja no siempre pasa lo q esperamos, no¿? Aquí el siguiente cap para mas jajaja. Saludos =D





micky morales escribió:Espero que santana no este utilizando a brittany pq no seria justo, a parte pq le da explicaciones a dani, quien es ella en verdad en su vida, agua pasada o aun algo presente???????



Hola, nonono espero y no =/ Mmmm nose, espero que sea agua pasada o muy buenas amigas =/ Saludos =D





monica.santander escribió:Mmmm me parece que San quiere quedar bien con Dios y el diablo y eso le va a traer problemas!!!!




Hola, Mmmm la vrdd ahora q lo dices creo q tienes razón mmm, esperemos y no sea así =/ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Cap 5

Mensaje por 23l1 el Miér Nov 30, 2016 10:37 pm

Capitulo 5


Exactamente una hora después llamaron a la puerta de mi habitación de hotel y yo miré a mí alrededor una última voz antes de abrir.

Santana llevaba los mismos tejanos de marca, la chaqueta verde y las botas de tacón alto que se había puesto por la mañana. Los pies tenían que estar
matándola, pero no perdía la sonrisa.

—Hola —saludó cariñosamente.

Decidí que me gustaba el sonido de su voz.

Y mucho.

—Hola —respondí y la cogí de la mano, tiré de ella suavemente para que entrara y dejé su bolsa pinto a la puerta.

En la entrada no había mucha luz, pero distinguía su rostro lo suficiente. Santana me miró con curiosidad; seguro que intentaba adivinar qué me proponía.

—Señorita López, esta noche quiero que te relajes. ¿Podrás? Quiero que apartes cualquier pensamiento negativo de tu mente y que flotes.

— ¿Que flote?

—Exacto. Es mi remedio favorito para un día largo —respondió.

Abrí la puerta del baño y la observé mientras entraba y miraba a su alrededor. La luz estaba apagada y había colocado estratégicamente varias
velas aromáticas pequeñas de color lila. La bañera estaba llena hasta el borde de agua caliente y burbujas.

—Dios mío, podría quedarme aquí a vivir para siempre —exclamó y entró del todo en el baño y dio una vuelta sobre sí misma para verlo mejor.

—Tómate tu tiempo y relájate —le dije de camino a la puerta.

— ¡Espera! ¿No te quedas? Hay sitio de sobra en la bañera para las dos.

—Muy tentador, pero si hiciera eso creo que las dos salemos que la velada acabaría yendo por otros derroteros. Estaré fuera cuando termines. Ven a buscarme.

La dejé sola a sabiendas de que necesitaba tomarse un respiro de todo el mundo.

Yo puse música instrumental de jazz en el iPod y lo conecté a los altavoces. Luego me dispuse a relajarme también: me estiré en la cama y me quedé mirando al techo mientras el sonido meloso del saxofón obraba su magia.

No estoy segura de cuánto tiempo paso hasta que oí que se abría la puerta del baño y me incorporé para ver salir a Santana, calentita y ceñida con el albornoz del hotel que le había dejado preparado. Se detuvo y se apoyó contra la pared para observarme.

—Ha sido celestial. Lo necesitaba, gracias.

—Te lo dije. Y, para que conste, normalmente tengo razón. Es un don.

— ¿Ah, sí?

—Oh, sí. ¿Lo ves? Ya estás aprendiendo.

Santana se rio y subió a la cama para acurrucarse a mi lado. Tenía la piel caliente después del baño y olía maravillosamente a jabón de lilas. Me rodeó la cintura con los brazos y se inclinó sobre mí para darme un lento, aunque casto beso. Yo aproveché el momento para aspirar su olor.

— ¿Tienes hambre?

Lo pensó un segundo.

—No demasiada, pero podría picar algo. Podríamos pedir al servicio de habitaciones.

—¿Te apetece helado?—propuse y la besé en la nariz.

—Un helado estaría genial ahora mismo. No sé si tendrán. ¿Hay alguna carta por aquí?

—Tengo algo mejor —le dije.

Crucé la habitación hasta la nevera del minibar y saqué la tarrina de medio litro de helado que había comprado en el supermercado de la esquina.

—¿Este te vale?—pregunté.

Se quedó con la boca abierta.

—Vainilla con cookies. Me encanta el de vainilla con cookies. ¿Cómo lo has sabido?

Esbocé una sonrisa triunfante.

—Te he buscado en Google.

— ¿Me has buscado en Google?

—Bueno, esta noche no. Hace un par de semanas. Tenía curiosidad por saber más cosas de ti, pero me daba apuro preguntarte. Leí una entrevista tuya donde decías cosas que te gustaban y cosas que no te gustaban. Dejémoslo en que apunté algunas.

—Guay. Una chica que hace los deberes. Impresionante.

—Gracias.

—¿Ahora puedes volver aquí con ese helado? Si depende de mí, no quiero tardar ni un segundo más en teneros cerca a los dos.

Volví a acomodarme en la cama y nos pasamos la siguiente media hora devorando el helado y escuchando música para relajarnos.

Yo era consciente de que Santana no había mencionado a Dani ni tampoco el hecho de que la mitad del mundo libre se hubiera enterado de que pasamos una noche juntas, pese a su única petición de que fuésemos discretas.

Decidí sacar yo misma el tema.

—Como ya sabrás, me he encontrado con Dani esta mañana.

—Sí, eso he oído. Siento si ha sido incómodo.

—No ha sido nada que no pudiera manejar. Pero quería pedirte perdón por destapar lo nuestro.

—No, no es eso—se acercó más a mí en la cama y me puso la mano en la cadera—Yo no soy una persona de muchos secretos, solo es que, cuando estás de gira como ahora, es inevitable compartir con todo el mundo cada detalle de tu vida. Hoy ha sido el mejor ejemplo. Supongo que quería guardarme esto para mí durante un tiempo. ¿Tiene algún sentido lo que estoy diciendo?

Asentí.

—Tiene todo el sentido del mundo. Pero, para que conste, a mí no me importa lo que piense nadie de nosotras. Me importa lo que pienso yo y lo que piensas tú.

Ella hizo una pausa antes de hablar.

—Gracias.

— ¿Por qué?

—Por ser un maravilloso soplo de aire fresco. Por cuidarme esta noche cuando yo ni sabía que necesitaba que me cuidaran. Tú sí lo sabías.

Santana me miraba de una manera... Sólo con mirarme como ahora, me desarmaba por completo.

Era increíblemente sexy.

Noté que se me ponía la piel de gallina y ella también debió de notarlo.

— ¿Tienes frío?

Negué con la cabeza.

—Estoy bien. Pero a lo mejor estaría un poco más calentita si te acercases más.

—Interesante. ¿Así de cerca? —preguntó. Y se me subió encima.

—Sí, eso es bastante cerca, diría yo.

Nos miramos la una a la otra conteniendo el aliento. Cuando me besó en la boca me cosquillearon todas las terminaciones nerviosas.

Tenía unos labios suaves y carnosos y tan maravillosos que dolían.

Fue un beso hambriento y yo sentí que me perdía en él y mi cuerpo empezaba a tomar el control, pero supe qué hacer cuando la voz de la razón me interrumpió. Rompí el beso a regañadientes.

—No, nada de eso. Se supone que estás de relax.

—Bueno esto es cualquier cosa menos estresante—me besó en el cuello subiendo hasta la oreja—Tócame antes de que me vuelva loca.

No me hizo falta que insistiera más.

Volvimos a besarnos y le metí las manos debajo del albornoz para acariciarle los pechos. Con la palma sobre su corazón, me gustó notar lo rápido que le latía.

Cuando ella empezó a balancear las caderas contra las mías, el ardor de mi entrepierna empezó a inflamarse.

Santana tomó el control, se quitó el albornoz y luego, sin perder un segundo, acabó de desnudarme. Después se volvió a sentar encima de mí, lo que parecía ser su postura favorita de la noche, y empezó a cubrirme el cuerpo de besos.

Yo le hundí las manos en el pelo y la acaricié con ternura mientras ella me exploraba los pechos y el vientre con los labios, la lengua y los dientes.

Finalmente ascendió sobre la cama para volver a comerme la boca y a continuación me hizo separar las piernas y colocó las caderas entre ellas.

Apoyada sobre los antebrazos, me contempló y se apartó un mechón rebelde de los ojos. Yo estaba ardiendo y más que lista, pero también me maravillaba lo guapa que estaba encima de mí y no quería meterle prisa.

Empezó a balancearse contra mí sosteniéndome la mirada con una intensidad abrasadora. A medida que aumentaba el ritmo, se le abrieron los labios y dejó escapar un gemido quedo.

Dios, era embriagadora.

Le seguí el ritmo de las embestidas y la atraje hacia mí. Ella hundió el rostro en mi cuello y, cuando sentí que estaba cerca, deslicé una mano entre nuestros cuerpos y le acaricié un pecho.

Fue todo lo que le hizo falta: se le tensó el cuerpo y gritó mi nombre. Yo también noté que me desgarraba un orgasmo arrollador que me invadía por entero. Eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos, aferrada a Santana con todas mis fuerzas mientras duraban las oleadas de placer.

Cuando las últimas sacudidas dejaron paso a la calma, Santana se derrumbó encima de mí y me besó la barbilla, exhausta.

Yo volvía a estar maravillada por lo que acababa de experimentar... Otra vez.

Hasta aquel momento de mi vida, me habría clasificado como alguien que había disfrutado del sexo.

Sabía lo que era el buen sexo.

Sin embargo, aquello era como de otro planeta.

Ni siquiera era sólo la magnitud física, sino la intensa conexión que sentía con Santana. Experimentaba tantos sentimientos al mismo tiempo que resultaba un poco abrumador.

Una cosa sí tenía clara: me gustaba.

Me gustaba muchísimo.

Miré a Santana a los ojos y le pasé los dedos por el pelo, sin despegarme de ella. Ella meneó la cabeza; en su rostro se reflejaba el mismo asombro que sentía yo.

— ¿Qué es lo que pasa entre nosotras?—preguntó mientras nuestros cuerpos seguían entrelazados—Siento…—sr detuvo un instante como si buscara las palabras adecuadas—Siento que te necesito todo el tiempo. Es una locura. Es como una corriente eléctrica que...

Negué con la cabeza.

—No es ninguna locura, es real y ese es el problema.

Salí de debajo de ella con ternura y me senté en el borde la cama.

Yo no había querido hablar de mis sentimientos con Santana, pero aquella noche había hecho que me diera cuenta de que quería que lo nuestro, fuera lo que fuera, se basara siempre en la sinceridad.

Ella se sentó detrás de mí y me apoyó la barbilla en el hombro.

Ninguna de las dos dijo nada.

—¿Esto no es un rollo, verdad?—me preguntó rompiendo el silencio.

Negué con la cabeza de nuevo con solemnidad.

Finalmente me volví a mirarla a los ojos y su expresión era inquisitiva.

—Para mí no. Lo siento, pero siento cosas que no puedo llamar triviales, y eso es exactamente lo que dijimos que no pasaría. Para mí, esto no es solo sexo.

Ella no contestó.

Mierda.

El silencio se prolongó y me sentí estúpida y avergonzada. El ambiente había cambiado del todo en la estancia.

Me dediqué a recuperar mi ropa, que estaba desperdigada por el suelo, y empecé a vestirme.

Santana me observó en silencio y también se puso el albornoz que seguía sobre la cama. Su rostro permaneció completamente inexpresivo y el no tener ni idea de lo que pensaba me desarmaba, así que me dirigí al baño para ordenar me pensamientos.

—Vamos a intentarlo, Britt.

Me detuve en seco y me volví hacia ella.

Santana seguía con la mirada fija en la ventana y yo no le veía la cara.

— ¿Qué?

Se levantó, dio un par de pasos hacia mí y se encogió de hombros con una sonrisa esperanzada.

—Me haces reír, me pones nerviosa y me excitas y me haces pensar y muchas otras cosas. Mentiría si te dijera que no siento nada por ti más allá del sexo. No es lo que planeamos, pero es lo que ha pasado. Si tú estás dispuesta, yo digo que lo intentemos, esta vez en serio. No tenemos garantías, pero nunca las hay.

Reflexioné sobre todo lo que había dicho Santana en los últimos días, concretamente la conversación con Dani que me había hecho sentir diminuta.

—Le has dicho a Dani en tu camerino que no tenía por qué estar celosa de mí. Siento haberos escuchado sin decir nada, pero os oí hablar desde el pasillo y no me pude resistir. Esta tarde le has dicho que no soy más que un rollo de gira, hace sólo unas horas. Claramente no...

—No le iba a decir a Dani lo que siento por otra mujer, especialmente si ya está en guerra con ella. Tengo que ser discreta cuando hablo con una ex.

Me apoyé en la pared y procesé la información.

—¿Entonces te gusto? ¿Te gusto, te gusto?—pregunté exagerando las palabras.

Santana puso los ojos en blanco.

—Claro que sí, niñata. Me gustas—cubrió el resto de la distancia que nos separaba y apoyó la frente en la mía—¿Estamos completamente locas?

—Es un poco loco, sí. ¿Y qué pasa con nuestro trabajo?

—No podemos dejar que nuestros compañeros sufran o que la obra se resienta por nuestra culpa. Si las cosas no funcionan entre nosotras, lo manejaremos con profesionalidad. ¿De acuerdo?

—De acuerdo —la cogí por la solapa del albornoz y la atraje hacia mí—¿Y ahora qué?

—Ahora dormimos. No sé tú, pero yo no había estado nunca tan cansada.

Aun insegura del protocolo a seguir, sabía lo que quería preguntarle.

— ¿Te quedas?

—Solo si tú quieres.

—Decidido —respondí y tiré de su brazo, juguetona, para llevarla de vuelta a la cama—Y se acabó tanto hablar, lo digo en serio. Necesito descansar.

Santana soltó una carcajada, se acurrucó a mi lado y nos dispusimos a dormir.




El resto del tiempo que estuvimos en Chicago fue increíble.

Nuestro nuevo local favorito para las noches era la Bolera Gotham City, que tenía las paredes adornadas con superhéroes y una tienda que vendía cómics.

Estábamos en la tercera partida de la noche y Santana estaba haciendo todo lo posible por deshacerse de la competencia, léase, el resto de nosotros.

Había ganado las primeras dos partidas, pero Quinn y Kurt estaban cada vez más cerca.

Mi embarazosa actuación me había puesto al final de la clasificación, así que había cambiado de rol para convertirme en «animadora entusiasta» de los jugadores que optaban realmente a la victoria.

La siguiente en tirar era Santana y todos sabíamos que necesitaba un strike para mantenerse en primera posición. Le dedicó a Quinn una mirada matadora y lanzó la primera bola. Hizo un semipleno dividido 4-10.

—Ohh—se burló Kurt fingiendo empatía—Qué dolor.

Santana no respondió a la pulla, sino que se concentró en los bolos.

Estaba muy mona cuando fruncía el ceño para concentrarse en la mejor manera de tirar.

Finalmente hizo su intento: su técnica fue perfecta al tirar y yo contuve el aliento mientras la bola se aproximaba sin trabas al bolo número 4, lo tumbaba y viraba de repente hacia el número 10. Falló por apenas un par de
centímetros.

—Casi lo consigues—-opinó Quinn con actitud de apoyo y chocó el puño con ella para consolarla y ella aceptó a regañadientes, y se sentó a mi lado.

Observó fríamente cómo acababan de tirar los chicos; empezaba a darme cuenta de Santana se tomaba muy en serio lo de ganar.

Quinn falló el bolo número 3, pero Kurt tuvo un décimo turno impresionante e hizo tres strikes seguidos.

—Muy bonito —le felicité.

Todos le vitoreamos y chocamos los cinco con él mientras volvía a su asiento.

Bueno, casi todos...

—Capullo con suerte—murmuró Santana.

—Venga, no puedes ganar siempre, San—dije con un codazo amistoso.

Me miró con frialdad, sin pestañear.

—Bueno eso es una estupidez.

Me di cuenta de que hablaba en serio y tuve el buen juicio de cambiar de tema.

—¿Quieres irte?

—Sí, pero creo que prefiero estar sola esta noche. De hecho, me voy ya. Nos vemos mañana.

—Vale.

Tampoco había esperado a que le contestara.

Parece que incluso Santana podía ponerse de mal humor y, claramente, no era buena perdedora.

Aunque sonara raro, me gustó encontrarle algún que otro defecto. Aquello la convertía en una persona auténtica a la que podía comprender.

Nadie era perfecto.

Y era agradable llegar a ver a la verdadera Santana, con defectos y todo.




El sol se colaba a raudales por las ventanas del autobús en nuestro trayecto de seis horas desde Chicago a Columbus.

La compañía estaba desperdigada por el poco elegante autobús de la gira haciendo cosas diversas para pasar el rato.

Yo levanté la cabeza del hombro de Santana y sonreí. Al parecer se había dormido.

Habíamos estado la primera parte del viaje jugando al Twenty Questions o intercambiando historias vergonzosas de la infancia. Yo, sin embargo, no estaba tan cansada.

Le deje a Santana la manta de viaje que habíamos compartido hasta entonces y fui a sentarme con Rachel.

—¡Hola!—me saludo alegremente.

Me dejé caer en el asiento de al lado.

—Hola. ¿Qué hay?

—¿Aparte de este viaje de autobús infernal? Bueno, Kurt y Blaine no se hablan porque Kurt vio a Blaine darle un repaso al tío del mostrador donde paramos a comer y le ha llamado putón. Blaine se ha ofendido y está igual de enfadado que Kurt. Es todo un drama y en mi opinión deberían romper por unas horas. ¿Y tú qué tal?

No dejaba de sorprenderme la cantidad de información que podía soltar Rachel en tan poco tiempo.

—Bueno con pocas novedades en comparación.

—¿De verdad? Se les ve muy acarameladas ahí detrás.

—Sí, no quiero gafarlo, pero la verdad es que me gusta.

—Ah, eres muy mona cuando se te ilumina así la cara, como si fueras un farolillo. Todo el mundo está de acuerdo que quedan muy sexis juntas. Tendrían que salir lavando coches en algún anuncio o algo así.

Puse los ojos en blanco, pero ella continuó.

—Ahora en serio, hay algo diferente en ti desde que estás con Santana. Exudas luminosidad... Suena a tópico, pero estás resplandeciente.

—Creo que sé a qué te refieres. Me siento diferente. ¿Tiene algún sentido?

Asintió y supe que me entendía. Le di un golpecito afectuoso con el hombro.

—Eso sí, tengo que admitir que es un entorno bastante raro para empezar una relación. Nos conocemos desde hace pocas semanas, pero parece el equivalente a seis meses en el mundo real. Aquí todo se intensifica: la cantidad de tiempo que pasamos juntas, el escrutinio al que nos someten los demás y luego el hecho de que trabajemos juntas—traté de hallar las palabras adecuadas—Es un remolino con muchas variables, pero no creo que quisiera que fuera diferente. Nunca había conocido a nadie como ella, Rachel, es maravillosa.

—Britt, suena a que va en serio. ¿Para ti es así?

Rumié sus palabras.

En el fondo de mi corazón sabía que podía ser cierto.

Lo que sentía por Santana no podía compararse con nada que hubiera experimentado antes y era como si creciera más con cada día que pasaba.

Yo nunca había estado enamorada, pero lo que sentía por Santana podría estar encaminado en esa dirección.

—Mmm, eso es interesante—asentí, me quedé con la mirada fija en el respaldo del asiento de delante y pasé los dedos por la tapicería mientras consideraba la idea.

Rachel me cogió la mano.

—Eh, no quería asustarte. Solo digo que tienes esa mirada.

—No. no pasa nada. Me ayuda hablar contigo, de verdad. Gracias.

—Cuando quieras, nena—me dijo antes de volver a ponerse los auriculares para escuchar música.


Había un zumbido.

Un zumbido definido que no cesaba.

Cabeceé para que parara, pero nada, siguió sonando. Me di la vuelta y miré los números rojos que me devolvían la mirada. Apagué el despertador de un manotazo para que cesara aquel ruido horrible.

Eran las once de la mañana: hora de levantarse.

Mierda.

Antes de darme por vencida, un brazo me rodeó la cintura.

Sonreí.

El brazo siguió desplazándose sobre mi estómago y se adueñó de mi pecho derecho. Tomé aire de golpe ante la sensación.

El aliento cálido de Santana me hizo cosquillas en la nuca antes de que me la besara.

—¿En qué ciudad estamos?—preguntó en tono adormilado.

Yo adoraba la voz que tenía por las mañanas.

Me di la vuelta en la cama.

—Creo que en Louisville. Bueno, al menos durante los próximos tres días.

—Eso, Louisville—respondió perezosamente y estudió mis labios—Bueno Louisville tiene una pinta excelente esta mañana.

Recorrí la línea de su mandíbula con el dedo.

—Es verdad. Es una ciudad muy seductora.

—Sí, lo es.

Me hizo rodar hasta quedar encima de ella y me revolví cuando me metió la pierna entre los muslos.

—Buenos días, Britt-Britt.

Yo solo fui capaz de asentir en silencio como toda respuesta y pasamos la media hora siguiente como la mayoría de las mañanas perezosas de la gira: devorándonos mutuamente.

Agotada y satisfecha tras hacer el amor, me tumbé boca arriba y miré al techo. Santana se incorporó sobre el codo y me contempló.

—Múdate a Nueva York.

—¿Qué?

—Cuando termine tu contrato con el musical, me refiero. Deberías mudarte a Nueva York.

—¿Tú estarás en Nueva York?

—Sí, bueno, es mi casa, vamos. No estoy diciendo que nos vayamos a vivir juntas todavía, pero creo que sería apropiado, ¿sabes? Tendríamos que vivir en la misma ciudad si queremos hacer esto bien—se la veía nerviosa y estaba monísima—No tienes que contestar ahora mismo. Te lo puedes pensar.

Santana veía un futuro posible para nosotras y aquello lo significaba todo para mí.

Me inundaron varias emociones al mismo tiempo: felicidad, alivio, pero lo que ganó fue el deseo de besar aquellos labios carnosos tan perfectos.

Ella se retrajo y me sostuvo la mirada con una sonrisa que le llegaba hasta los ojos en forma de arruguitas en las comisuras.

—¿Es eso un sí?

—No se me ocurre nada mejor que estar juntas en Nueva York.

—¡Eso a mí me suena a sí!

Santana me cogió la cara entre las manos y yo celebre la decisión con una profunda y lánguida exploración de su boca que disparó algo más que la alarma.

Reí para mí: todo parecía indicar que esa mañana no nos íbamos a levantar.




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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D


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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Miér Nov 30, 2016 11:11 pm

Hola morra....

Apa.. van muy rápido para mi.. pero lo bueno es que san ve un poco ble futuro después de la gira...
Me gusta como van las cosas.. que fluya era no???

Nos vemos!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Jue Dic 01, 2016 1:17 am

Primero que bueno que San decidió darse una oportunidad en serio con Britt...
Y si las cosas van un poco rápido pero como dijo Britt el hecho de que pasen todos los días juntas hace que se conozcan mucho mejor, además de que todo es mas intenso así.
Me encanta que estén viéndose en un futuro juntas, esperó que todo siga igual de bien!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Jue Dic 01, 2016 1:29 am

3:) escribió:Hola morra....

Apa.. van muy rápido para mi.. pero lo bueno es que san ve un poco ble futuro después de la gira...
Me gusta como van las cosas.. que fluya era no???

Nos vemos!




Hola lu, eso parece xD Eso es lo bueno, viste todo tiene su lado bueno jajajaja. Y a mi! Jajaja eso mismo digo yo jajajajja. Saludos =D





JVM escribió:Primero que bueno que San decidió darse una oportunidad en serio con Britt...
Y si las cosas van un poco rápido pero como dijo Britt el hecho de que pasen todos los días juntas hace que se conozcan mucho mejor, además de que todo es mas intenso así.
Me encanta que estén viéndose en un futuro juntas, esperó que todo siga igual de bien!




Hola, si! eso es mas que bueno! Mmmm pero q buen punto tienes ai! y toda la razón la vrdd jajajajaajajaj. Aiii si son tan lindas!!!! Espero lo mismo la vrdd =) Saludos =D


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Finalizado FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Cap 6

Mensaje por 23l1 el Jue Dic 01, 2016 1:32 am

Capitulo 6



Me sentía rara.

Estábamos a mitad del segundo acto y me costaba actuar.

Era como si los focos brillaran más que de costumbre y cada vez me martilleaban más las sienes. En uno de los cambios rápidos en la bambalina derecha me planteé correr a mi camerino para tomarme una aspirina antes de volver a salir, pero seguramente era muy arriesgado con el poco tiempo del que disponía.

Santana estaña en la recta final de su número de las once en punto y yo tenía que estar de vuelta en cuanto terminara para el número final del musical.

Podía aguantar.

Como la hebilla del zar ato siempre se me clavaba en el tobillo, me agaché para ajustarla y fue entonces cuando oí los movimientos. Enseguida me puse en alerta y seguí las miradas de la gente que me rodeaba hacia el escenario, en donde Santana estaba en el suelo con expresión descompuesta y se agarraba la rodilla con fuerza.

Me erguí de golpe, rígida como un palo, y le cogí el brazo a Kurt que estaba a mi lado.

—¿Qué ha pasado?—pude preguntar aunque tenía la boca seca.

—Al hacer la pirueta le ha fallado la pierna y ha tenido una dura caída.

Se me nubló la mente de terror.

Mi primer instinto fue correr hacia ella para ver si era grave y hacer algo, lo que fuera, para ayudar. Di un paso adelante, pero me sujetaron unos brazos fuertes desde detrás.

—Que lo decida Blaine. A lo mejor está bien. Dale un momento—me susurró Kurt aunque se le notaba la preocupación en la cara.

Blaine me hizo un gesto de cabeza para que entrara, tal y como estaba previsto, para la última cena.

Al acercarme lo suficiente a Santana como para mirarla a los ojos se esfumó toda esperanza de que estuviera bien.

La cara que tenía, pese a mantener una expresión neutra, dejaba claro que algo iba muy mal. Le dolía, pero estaba haciendo un trabajo estupendo para esconderlo de las dos mil personas que nos estaban viendo.

Deseé cogerla en brazos y sacarla de ahí, pero me hallaba en una situación difícil y sabía que tenía que mantener la cabeza fría y ser profesional.

Empezó la escena y pronto fue evidente que Santana no iba a moverse tal como estaba planeado en el guion. La cosa pintaba mal y, por algún motivo idiota, me dio por que mi personaje se moviera más de lo habitual, como si pensara que así iba a compensarlo.

Acabé cruzando el escenario de extremo a extremo; seguro que parecía ridícula y sobreactuada. Menuda capacidad de improvisación bajo presión que tenía.

De todas maneras, nos las arreglamos para terminar la escena y ya solo quedaba el número final de Santana.

Dudé a la hora de dejarla ahí sola, pero no habría tenido ningún sentido que Alexis, la villana derrotada, se quedara en el escenario durante el cierre triunfal de la función, así que, pese a mí misma, me marché y lo contemplé todo desde las bambalinas llena de nervios.

Ahí estuve, contando los segundos para que terminara el musical y pudiéramos ocuparnos de Santana. La miré y esperé y no pude evitar darme
cuenta de que, pese al dolor que debía sentir, aún sonaba fenomenal.

No cabía duda de que era una artista buenísima.

Cuando las luces del escenario fundieron a negro y el público prorrumpió en aplausos, Kurt y yo salimos corriendo al escenario a oscuras, llegamos junto a Santana y la llevamos a la seguridad de las bambalinas dejando que caminara rodeándonos el cuello con los brazos.

Varios compañeros se pusieron a despejar un trozo de suelo y la sentamos con delicadeza.

Me arrodillé junto a ella y lo primero que vi fueron sus lágrimas. Lejos del aplomo y el control de que había hecho gala en el escenario, ante mí había una chica vulnerable presa de un dolor insufrible.

Las lágrimas empezaron a rodarle mejillas abajo y se la veía conteniendo los sollozos a duras penas.

Alargó la mano y me apretó el hombro con fuerza.

—No sé qué ha pasado. Aterricé de la pirueta y me dio un pinchazo terrible en la rodilla y me caí al suelo.

Se la veía completamente desolada y yo me sentía impotente.

—Shh—la tranquilicé enjugándole las lágrimas—No te pasará nada. Nosotros te cuidaremos.

Detrás de mí, Sugar me recordó que tenía que salir otra vez dentro de un momento para la bajada del telón.

Maldición.

Besé a Santana en la frente.

—Sanny, vuelvo enseguida.

Salí al escenario para la reverencia final y saludé al público con la mejor sonrisa que pude poner dadas las circunstancias. Parecía que todo el mundo daba por hecho que Santana no iba a poder aparecer en el saludo final, así que la música hizo un crescendo con la entrada de Evan, nos dimos las manos y aceptamos lo que habría sido una ovación para Santana.

Aquello seguro que fue la confirmación pan el público de que algo le había pasado a la estrella del espectáculo, pero el resto del reparto sonreímos y nos presentamos como un frente unido.

Por fin cayó el telón y se encendieron las luces detrás del escenario.

Todo el mundo se movía con cara de conmoción.

Hubo quien se quitó de en medio para no molestar y otros que enseguida acudieron a ofrecer su ayuda. Yo fui directa hacia Santana y la encontré con Dani, que se había sentado a su lado y le estaba acariciando el pelo.

Hice lo posible por no poner los ojos en blanco y dejarme llevar por los celos y darle un puñetazo en la cara. En lugar de eso, me concentré en lo más importante y me senté con Santana, le cogí la mano y busqué enseguida a Blaine, nuestro líder, para que tomara el control.

Como si me hubiera leído la mente, me devolvió la mirada.

—Se ve bastante hinchado ya. Podría ser grave. Voy a llamar a una ambulancia. Creo que lo mejor será que...

Pero no pudo terminar.

Santana lo interrumpió y habló lenta y decididamente.

—De ninguna de las maneras.

Aunque todavía había lágrimas en sus ojos, tenía toda la intención de mantener el control de aquella situación.

—Si llamas a una ambulancia ahora y viene al teatro mientras todavía hay público en el vestíbulo y fans esperando en la puerta trasera del escenario, de paso ve llamando a la comitiva del Canal 9. Prefiero pasar lo más desapercibida posible. Creo que si me ayudáis puedo llegar a la furgoneta.

Blaine asintió.

Tras un mínimo de coordinación y una salida discreta por una puerta lateral, nos pusimos en camino hacia Urgencias.

El dolor de cabeza que había desaparecido cuando Santana se cayó regresó con saña mientras esperaba noticias en la sala de espera.




¿Cómo podían tardar tanto?

Hacía una hora que se la habían llevado a rayos, pero todavía no me había dicho nada nadie.

Blaine estaba fuera haciendo llamadas. A los productores, supuse, para organizar un plan B, C o D en función de lo que dijeron los médicos.

Observé la sala y la gente que me rodeaba.

La mayoría parecían cansados, como si ya llevaran ahí media vida. Algunos
estaban ansiosos, a la espera de noticias sobre sus seres queridos, mientras que otros se veían sencillamente tristes porque ya habían recibido un diagnóstico poco esperanzador. También me di cuenta de que muchos me miraban y recordé que, aunque me había puesto unos vaqueros y una sudadera antes de salir del teatro, llevaba aún el maquillaje de escena.

Debía de parecer una chica de la calle, sobre todo considerando que pasaba
de la una de la mañana.

Fui al baño y me miré en el espejo. Se me veía cansada, nerviosa y preocupada.

Si la lesión era tan grave corno parecía, Santana no podría seguir con el espectáculo. Si tenía por delante una recuperación muy larga, no tendría sentido que siguiera de gira con nosotros. Su contrato quedaría cancelado y dejaría la gira de inmediato porque no podría actuar. Yo no estaba preparada para eso.

Acabábamos de empezar y necesitábamos ese tiempo para que nuestra relación se desarrollara.

Quería cada minuto de aquel tiempo que había esperado que pasáramos juntas.

Me lavé la cara con agua fría y me froté la piel para quitarme el maquillaje hasta volver a la normalidad. Luego me hice una coleta en el pelo y volví al pasillo.

Una enfermera que doblaba la esquina me miró interrogativa.

—¿Se llama Brittany?

Asentí.

—La señorita López pregunta por usted. Está en la habitación número 212, al fondo del pasillo a la derecha. El doctor Figgins irá enseguida para hablar con ella.

Le di las gracias y me dirigí a la habitación sin perder un segundo. Una vez ahí, entré despacio porque los hospitales siempre me habían puesto algo nerviosa.

Santana estaba sola, echada en la cama con la rodilla encima de dos almohadones. Tenía los ojos cerrados y el pelo oscuro desparramado sobre la almohada. Se la veía un poco pálida, pero también angelical.

Me acerqué a ella y le acaricié la frente con la mano. Abrió los ojos y me miró con intensidad uno instantes antes de esbozar una pequeña sonrisa.

—Hola. ¿Qué tal la paciente?—le pregunté en voz baja.

—Mucho mejor. Tienen drogas muy buenas en este sitio. Tendríamos que volver.

Levanté una ceja y asentí divertida.

—Me siento un poco atontada, me temo pero la rodilla está mil veces mejor—cerró los ojos de nuevo, pero no antes de cogerme la mano—Me alegro de que estés aquí—susurró.

—Descansa hasta que venga el médico. No me voy a ninguna parte.

Eso hizo.

Velé su sueño mientras le acariciaba el dorso de la mano con el pulgar.

Estaba más que aterrorizada por lo que pudiera pasar.

El doctor Figgins tenía mucha energía para ser las dos de la mañana y nada más entrar en la habitación se hizo con la situación.

—Vaya, vaya, vamos a ver, ¿qué tenemos aquí? ¿Usted también es actriz?—exclamó, prácticamente a voz en grito, en cuanto me vio dentro.

Sonreí y asentí con educación para no añadir más ruido.

Fuera como fuera, Santana ya estaba completamente despierta y ávida de información. Logró incorporarse sin mover demasiado la rodilla y yo le recoloqué los almohadones para ponérselo más fácil.

—Vaya, estamos encantados de tenerlas aquí—continuó el doctor Figgins—Supongo que encantados no es la palabra ya que no son las mejores circunstancias, ¿verdad? Pero nos alegra poder ayudarlas, mejor dicho.

Empezaba a tener la sensación de que aquel tipo pegaba más en una fiesta de cumpleaños infantil, pero le seguí la corriente.

Santana me apretó la mano y supe que estaba nerviosa.

—¿Qué dicen las pruebas?—quiso saber.

—Bueno tengo buenas y malas noticias—dijo.

Colocó los resultados de la resonancia sobre su sujetapapeles y nos lo enseñó. Yo tragué saliva y entorné los ojos para estudiar la imagen. No quería malas noticias y tenía la esperanza de que, como mucho, fuera un esguince.

—Las buenas noticias son que el daño no es permanente y, como bailarina, sé que eso es importante. Pero las malas noticias son que tiene una lesión seria de la rodilla derecha.

—¿Qué tipo de lesión?—preguntó ella con voz calmada.

—Tiene una rotura bastante importante en el ligamento cruzado anterior—explicó y señaló una banda opaca en la imagen.

Mierda.

Santana se había roto el ligamento cruzado anterior.

Era una lesión común entre bailarinas y había dejado fuera de juego a varias compañeras mías en el conservatorio con carreras muy prometedoras. Sabía por experiencia que el tiempo de recuperación podía llegar a ser prolongado.

—Así que me quedo fuera—murmuró con la mirada fija en la pared.

—Necesitará tratamiento y rehabilitación, sí, pero no se preocupe, jovencita. Le recomendaré a los mejores. Esos médicos...

—¿Tendré que operarme?—interrumpió todavía sin mirarlo.

—Bueno, no es cien por cien necesario operar un ligamento, pero es altamente recomendable para los que tienen un estilo de vida muy activo como es su caso. Con una reconstrucción del ligamento y rehabilitación, logrará fácilmente una recuperación completa. Como nuevo.

—¿Y el tiempo de recuperación?

—Es difícil de decir. Cada persona se recupera de un modo diferente, pero la media es de cuatro a seis meses. El objetivo principal es recuperar toda la movilidad y eso requerirá fisioterapia y una rodillera posquirúrgica.

Miré a Santana y la imagen me partió el corazón.

Una lágrima le rodaba mejilla abajo y se veía... desamparada.

Me senté a su lado en la cama.

—Eh—susurré—No es el final. Te cuidaremos y volverás a estar donde quieres estar. Tienes muchas ofertas esperándote ahí fuera y lo sabes.

—Da igual. Se ha terminado—replicó—Trabajar en este musical ha sido la experiencia más gratificante de mi carrera y ni siquiera sabía que estaba dando mi última representación.

No supe qué decir a eso.

Tenía razón.

Era una manera horrible de acabar y me dolía el corazón por ella.

Ninguna de las palabras de ánimo que podía ofrecerle iban a ayudarla en aquel momento.

En lugar de intentar decirle nada, la abracé para que supiera que estaba a su lado.

No podía hacer nada más.

Santana le dio las gracias al doctor Figgins y aceptó el pack de información que le tendió con la lista de las cosas que podía y no podía hacer y el nombre de un buen cirujano ortopedista de Nueva York.

Una rodillera, dos muletas y unos cuantos analgésicos extra. Después, salimos por la puerta de urgencias.

Nos sobresaltamos cuando nos cegó un flash mientras Blaine y yo ayudábamos a Santana a subir a la furgoneta.

—¿Cómo lo han sabido?—pregunté mirando al fotógrafo solitario que seguía sacándonos instantáneas.

Tenía razón.

Mientras Santana dormía en el trayecto de vuelta al hotel, me puse a mirar lo que se estaba diciendo en Internet. Abrí Broadwayscene.com en el móvil y me quedé helada al ver todos los hilos que había abiertos sobre lo que había pasado en la función de aquella noche.

Muchos de los que habían publicado daban una versión exagerada de los hechos porque lo habían oído "de un amigo que estaba ahí".

Otros estaban más preocupados por cómo estaba Santana. Era bonito saber que los admiradores se preocupaban por ella.

Luego enseñaría todos los buenos deseos que habían publicado para ella.

Lo que todavía me sorprendía era lo rápido que había corrido la noticia, fuera
cierta o no.

Me apoyé en el respaldo del asiento y contemplé las estrellas preguntándome lo que nos depararía el futuro.




Eran las siete menos cuarto de la tarde, ya casi hora de ir al teatro.

Sabía perfectamente que Rachel me esperaba abajo para ir juntas, pero no tenía ganas de irme.

El vuelo de Santana de vuelta a casa salía en poco más de dos horas.

Estaría en el aire antes de que empezara el segundo acto.

Ryder iba a llevarla al aeropuerto y ayudarla a embarcar, y su madre la recogería en Nueva York y se quedaría con ella basta que pudiera moverse
mejor.

—Eh—me dijo en voz baja desde la silla junto a la ventana en donde se había sentado—Ya es casi hora de que salgas, ¿no?

Me volví para mirarla a los ojos, ella me sonrió con dulzura y a mí se me llenaron los ojos de lágrimas.

—Ah, no. No empieces. Por fin he dejado de llorar yo.

La verdad era que habíamos pasado una tarde tranquila pero maravillosa, intercalada de momentos de emoción cuando recordábamos que era el último día que íbamos estar juntas en un tiempo.

Sin embargo, ya era tarde: los ojos de Santana volvían a estar húmedos.

Se puso en pie con dificultad y extendió los brazos hacia mí. Yo fui hacia ella sin dudarlo y estuvimos un largo rato abrazadas.

—Más te vale llamarme —dijo.

—Claro que lo haré. Seré tu acosadora particular. Tú tampoco te vayas a ir mucho de fiesta en la gran ciudad ¿vale? No quiero ver fotos tuyas en las revistas con la rodillera encima de una barra por ahí.

Nos reímos de la imagen.

Me aparté y la cogí de las manos, tragando saliva, para que el nudo que tenía en la garganta no me impidiera decirle lo que necesitaba decirle.

—Estos últimos dos meses, San, han significado mucho para mí. Ahora que marchas, sé que existe la posibilidad de que sigas con tu vida y, si eso pasa, sólo quiero que sepas...

—Shh. No tienes que decirme eso. No te será fácil librarte de mí. Tenemos planes en Nueva York cuando terminen los cinco meses de tu contrato y yo vendré a visitarte en cuanto pueda. Ahora vete al teatro antes de que me ponga a llorar como una magdalena otra vez.

La abracé con cuidado de no hacerle daño en la pierna lesionada. Santana me rodeó el cuello con los brazos y me besó apasionadamente. Yo me propuse memorizar cada detalle de aquellos labios.

—Hasta la próxima —le susurré al oído.

Luego me volví y salí de la habitación.


Estuve llorando en silencio durante los diez minutos de camino al teatro. Rachel me llevó cogida de la mano todo el tiempo sin decir nada.

Sabía que iba a tener que recuperar el control para la función, pero mientras me permití demostrar el dolor que me parecía tan reciente.

Ya la echaba de menos.

Al ver la puerta del escenario a lo lejos, empecé a secarme los ojos y respiré hondo varias veces para relajarme.

El espectáculo debía continuar.





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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Jue Dic 01, 2016 7:22 am

noooo porque, no es justo!!!!! y ahora quien va a suplir a santana????? que va a pasar ahora????
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Jue Dic 01, 2016 9:02 am

:/ pobre San, además es mucho tiempo de recuperación y de estar separadas!
Espero que se la pasen en contacto y se recupere lo mas pronto posible :(
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Mensaje por 3:) el Jue Dic 01, 2016 10:38 pm

Hola morra....

No jodas!!! Iba todo tan bien !!!
Espero que no se alargue tanto la recuperación de san...
Espero que en el resto de la gira.no pase nada mas!!!

Nos.vemos! !
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Vie Dic 02, 2016 7:05 pm

micky morales escribió:noooo porque, no es justo!!!!! y ahora quien va a suplir a santana????? que va a pasar ahora????



Hola, noooo!!! =( Nose =/ Nose =/ pero aquí dejo el siguiente cap para saber mas! Saludos =D





JVM escribió::/ pobre San, además es mucho tiempo de recuperación y de estar separadas!
Espero que se la pasen en contacto y se recupere lo mas pronto posible :(



Hola, si =( SI!!!! es lo peor! =( Espero lo mismo la vrdd =/ Saludos =D





3:) escribió:Hola morra....

No jodas!!! Iba todo tan bien !!!
Espero que no se alargue tanto la recuperación de san...
Espero que en el resto de la gira.no pase nada mas!!!

Nos.vemos! !



Hola lu, noooo!! SI!!! pero xq! =( Espero lo mismo =/ Noooo ni lo digas que pasa! Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Cap 7

Mensaje por 23l1 el Vie Dic 02, 2016 7:07 pm

Capitulo 7


La suplente de Santana, Tara Wilkerson, había estado haciendo el papel de Evan de manera temporal durante el último mes en los pases de Miami, Kansas City y Nueva Orleans.

Definitivamente no era Santana, pero hizo un trabajo bastante digno, en mi opinión.

La sustituta oficial todavía tenía que ser nombrada por producción. Si te creías lo que decían los foros, el anuncio oficial estaba al caer. Parecía ser que en aquellos foros la gente se enteraba de las cosas antes que nosotros.

Sin Santana la vida en la gira me parecía muy diferente.

Me sentía algo sola, pero al mismo tiempo también salía más con el grupo y pasaba tiempo con más variedad de gente. Como ya no tenía motivos para volver corriendo a la habitación de hotel, no lo hacía.


Era una tarde de martes en Houston y hacía calor litera para ser octubre.

Di otro trago de café con hielo y esperé a que los rezagados tomaran asiento para la reunión semanal de la compañía antes de la prueba de sonido. La mayoría íbamos en pantalón corto y camiseta, y había algunos con gafas de sol para disimular los efectos de la noche anterior.

Blaine tomó la palabra.

—Antes de entrar en detalles específicos y en la programación, tengo un anuncio que hacer. Mientras estemos en Houston nos visitará nuestro estimado director, seguramente en un día o dos. Muy posiblemente se meterá en una de las funciones para asegurarse de que esta semana lo estáis dando todo. No que no lo hagáis siempre. Y otra noticia: creo que todos estamos de acuerdo con que Tara ha hecho un trabajo genial en el papel de Evan hasta ahora, pero a partir del jueves de la próxima semana habrá una nueva incorporación a la compañía. Kitty Wilde hará el papel de Evan de manera permanente. Estamos encantados de tener a Kitty entre nosotros y esperamos que le den un buen recibimiento.

Eché una mirada circular por la habitación.

Todos asintieron entre si y se intercambiaron un puñado de miradas curiosas. A mí el nombre no me sonaba y me extrañó porque pensaba que
buscarían a una actriz famosa para atraer público.

Tampoco es que necesitáramos basar el casting en fines promocionales porque el espectáculo se seguía vendiendo solo gracias a su reputación.

Tras unas pruebas de sonido sin incidentes, me fui a una librería que había enfrente del teatro y me senté en una mesa del ala de cafetería. Pedí un muffin de arándanos y saqué el móvil.

Santana contestó al segundo tono.

—Vaya, qué sorpresa. No creía que fuera a oír esa voz tan sexy tuya hasta la noche.

Sonreí para mí.

Oír a Santana al otro lado del teléfono me arrancó un escalofrío de excitación
por todo el cuerpo y me senté algo más derecha.

—Digamos que te echo de menos y he pensado en robarte un ratito. Además, tengo noticias. Ya han nombrado a tu sustituta.

—Ohhh, ¿quién es? Dispara.

—Kitty Wilde. ¿Te suena?

—Si, sé quién es. Es la suplente de Evan en la compañía que hace el musical fijo de Nueva York. Seguro que lo hará bien. Probablemente lo hará muy bien. Ha sido una buena elección.

—No importa, no será tan buena como tú.


Santana se echó a reír.

—Corrígeme si me equivoco, pero a lo mejor tu opinión está un poco sesgada.

—Para nada, yo soy completamente objetiva.

—Bueno, hazme un favor y apóyala cuando llegue. Recuerda cómo fue tu primera semana.

—Ya. Entonces, ¿debería recibirla con una toalla?

—Ah, qué mala eres. Y, para que conste, no, más te vale que no
—rio.

—Entendido. ¿Lo ve? Siempre hago caso de tus consejos. Eres muy sabia y especialmente guapa, si recuerdo bien. Aunque ha pasado tiempo.

—Demasiado
—hizo una pausa—Pone aquí, en mi glamuroso programa pegado a la nevera, que hoy estás en Houston. ¿Qué tal?

—Bueno hace calor. Es todo lo que puedo decir de momento. Mucho, mucho calor.

—¿Calor como para quitarte la ropa?


Noté que me subían los colores y exhalé poco a poco.

—Oye, estoy en un sitio público. Ahora mismo no puedes decirme esas cosas.

—Vale, vale, me comportaré. Es que estoy aburrida y eres mi distracción favorita.

—¿Qué tal la rehabilitación esta mañana?

—Muy frustrante, pero intento tener paciencia, como me dijiste. No soporto estar encerrada aquí, debería estar trabajando, siendo productiva. Esto es una mierda
—suspiró con pesadez.

Era su torrente de quejas diario, pero yo la entendía perfectamente. Yo lo pasaría fatal si hubiera quedado apartada como le había pasado a ella.

Mi trabajo era escucharla y eso podía hacerlo.

Me llevé a la boca otro trozo de muffin.

—¿Ya te han confirmado fecha para la operación?

—Ajá. El próximo miércoles.

—No puedo creer que no vaya a poder estar contigo.

—No te preocupes por eso, por favor. Es cirugía ambulatoria y no tiene mayor importancia. Yo de lo que tengo ganas es de que me operen ya para poder seguir con mi vida.

—Lo sé, Sanny. Cuento los días para volver a verte.

—En tres meses y medio serás una mujer libre. Ya estoy pensando en todas las cosas que quiero hacer contigo cuando te vea.


Cerré los ojos.

—Lugar público, ¿recuerdas?

Se rio.

—Bueno, me refería a ir a patinar sobre hielo, comer en restaurantes bonitos, pero, si tú quieres hablar de otra cosa ahora mismo, podemos.

—Perdona, supongo que estoy súper sensible. Sólo te echo de menos.

—Yo también te echo de menos. Será mejor que te deje volver a lo tuyo.


Aunque bromeara, yo notaba que ese día estaba un poco deprimida.

—Vale, hablamos esta noche.

—Claro
—contestó y colgó.





El miércoles por la tarde, mientras me sacaba con la toalla tras correr un poco en el gimnasio del hotel, Blaine, apareció por ahí.

—Por fin te encuentro—dijo en tono de exasperación—Te he llamado al móvil como cinco veces.

Me quedé quieta y lo miré de hito en hito nerviosa.

Ese día operaban a Santana y, aunque era una operación rápida y de rutina, seguía algo preocupada y había ido a correr para pensar en otra cosa.

—Mierda.

Miré el teléfono que tenía en el banco.

—Supongo que aquí no hay cobertura. ¿Es por Santana?

—No, no nada de eso, seguro que está bien—contestó—No quería preocuparte.

—Entonces, ¿qué pasa? ¿Ha ocurrido algo más?

—Seguramente no, pero necesito que vayas al teatro un poco antes esta noche para reunirte con Will y Emma.

—¿Una reunión de la compañía?

—No, quieren hablar contigo individualmente.

Los engranajes de mi cabeza se pusieron en marcha.

¿Por qué querían verme a solas?

No era ningún secreto que la última chica que había hecho de Alexis había sido despedida por ese mismo director después de que viera una de las funciones de la gira por sorpresa.

—Blaine, dime la verdad. Somos amigos. ¿De qué va esta reunión?

Me miró a los ojos con simpatía.

—Te lo diría si pudiera, pequeña, pero no me han dado detalles. Seguro que sólo quieren revisar algunas notas, no te preocupes.

Asentí y traté de calmar la inquietud ya que probablemente tenía razón y lo mejor era no ponerme histérica antes de tiempo. Era posible que le hubiera gustado cómo lo había hecho en la función y solo quisieran afinar un par de
decisiones interpretativas.

Fuera como fuera, la espera hasta las seis y media se me hizo eterna.




Entré por el escenario del Hobby Center y fui al despachito que usaban los directores de escena para trabajar.

Mentiría si dijera que no me sudaban las manos. Era como si me hubieran llamado al despacho del director y no supiera qué había hecho mal.

La puerta estaba abierta de par en par y al llegar vi a Will y a Emma estudiando una carpeta abierta sobre la mesa. Llamé con suavidad a la puerta para anunciar mi presencia y les sonreí educadamente cuando levantaron la vista.

—Brittany—saludó Emma—Qué alegría volver a verte. Entra, por favor, y siéntate.

Hice lo que me indicaba y me senté en el pequeño sofá de dos plazas que había frente a la mesa.

Tragué saliva.

Dos veces.

Al parecer era un hábito mío cuando estaba nerviosa.

Emma se sentó a mi lado y Will se quedó en su butaca al otro lado del escritorio de metal. Entornó los ojos para mirarme.

—Seguramente te estarás preguntando por qué estás aquí.

Asentí, pero hice de tripas corazón para que la sonrisa me saliera relajada.

No estoy segura de sí lo logré o no.

—No sé si lo sabías, pero Emma y yo vimos la función anoche. Yo me aseguro de ver cómo van las cosas cada pocos meses para ver que el espectáculo está en buena forma y ofrecer las directrices que considero necesarias. Admito que me sorprendiste un poco anoche y he pensado que podríamos hablar sobre ello.

—De acuerdo—logré decir—Deje que saque mis notas y algo para escribir. Quiero estar segura de apuntarlo todo.

Alargué la mano y abrí el bolso, pero él extendió la suya para que estuviera quieta.

—No creo que sea necesario. ¿Me dejas acabar?

Me erguí.

—Por favor.

Me invadió un mal presentimiento.

Si no quería que tomara notas de lo que me decía tenía que ser porque no me iba a dar la oportunidad de mejorar.

Empezaba a verme venir el tren de frente y no tenía pinta de frenar.

Pestañeé varias veces y me obligué a concentrarme.

—Lo que quería decirte hoy es que me gustó tu actuación de anoche.

Repasé mentalmente su afirmación para asegurarme de que lo había oído bien.

—Conoce muy bien al personaje y has tomado ciertas decisiones interpretativas únicas que acentúan las motivaciones de Alexis. Estoy muy contento con lo que he visto.

Mi sonrisa ya no fue la forzada sino auténtica cien por cien.

Un alivio innegable me recorrió de la cabeza a los pies y no pude contener un suspiro lento pese a la presencia de aquellos dos gigantes de la industria del teatro.

—Gracias. Por un momento he creído que me iban a despedir.

Emma se reo y me apoyó la mano en la rodilla.

—Al contrario, querida. Will y yo queríamos hablarte de una oportunidad y ver si podría interesarte.

Abrí mucho los ojos y los miré a los dos con expresión interrogativa. Cuando Will empezó a hablar, me incliné hacia delante en mi asiento.

—El musical ha agotado las entradas prácticamente en todos los teatros por dónde ha pasado. De hecho, para la producción de Nueva York no hay entradas disponibles hasta dentro de seis meses. Parece que este musical es la gallina de los huevos de oro y los productores quieren actuar mientras el hierro esté caliente y abrir una producción permanente de Tabula rasa en Los Ángeles. Nos han dado luz verde para empezar las audiciones oficiales en dos semanas, pero a mí me gustaría mucho que consideraras la posibilidad de tener el papel de Alexis en la producción de Los Ángeles.

Aquella serie de acontecimientos me cogió completamente a contrapié.

Había mucho que considerar sobre una oferta como aquella y la cabeza me iba a toda velocidad en un millón de direcciones diferentes. Eso sin mencionar que aún no me hacía a la idea de haber pasado de temer por mi empleo a ver cómo me ofrecían un ascenso en cero coma.

Emma aprovechó la oportunidad para intervenir.

—Sería un movimiento ideal para ti, Brittany. Habrá mucha prensa cubriendo las audiciones y la inauguración del espectáculo. Y, por supuesto, estamos hablando de Los Ángeles, una ciudad de perfil alto en donde podrías posicionarte muy bien para conseguir nuevas oportunidades como actriz.

—Si aceptase, ¿cuándo dejaría la gira?—pregunté.

—Seguirías aquí tres meses más y luego empezarías los ensayos en California con la nueva compañía. Habrá algunos cambios menores en el musical y queremos que estés ahí durante todo el proceso, como es natural.

Reflexioné detenidamente.

En aquellos momentos me quedaban tres meses y medio de contrato y luego había planeado trasladarme a Nueva York.

Aquella era una oportunidad excelente para mi carrera, pero echaría por la borda mis planes previos. Pensé en Santana y en lo mucho que quería darle una oportunidad a nuestra relación en el mundo real.

A lo mejor aquello solo supondría aplazarlo un poco.

Santana era actriz, comprendería lo importante que era aquella oferta. Sería duro estar separadas unos meses más, —pero con suerte lo superaríamos.

—Y, si acepto, ¿firmaría por otros seis meses?

—No, como será una producción permanente, parecida a la de Nueva York, necesitaríamos que firmaras por un año entero. El contrato es bastante estándar, pero si quieres puedo hacérselo llegar a tu representante para que lo revise por ti.

Un año.

Mis esperanzas se desvanecieron.

No podía vivir en Los Ángeles un año mientras Santana estaba en Nueva York y que las cosas entre nosotras pudieran funcionar tal y como esperaba.

Sin embargo, al mismo tiempo, ¿cómo podría justificar el dejar pasar aquella ocasión?

No podría.

Había pasado toda mi vida trabajando para lograr mi objetivo y dejar pasar aquella oportunidad iba en sentido opuesto a todo lo que había hecho hasta el momento.

Eso sin mencionar que sería una locura.

Asentí hacia Emma.

—Sí, por favor, envíenle el contrato a Finn Hudson, de la Agencia Journey. Necesitaría un poco de tiempo para pensármelo, ¿les parece bien?

Emma y Will cruzaron una mirada, pero asintieron en muestra de acuerdo.

Él rodeó la mesa y me cogió las manos entre las suyas.

—Creo que esto es algo de lo que quieres formar parte, Brittany. Que vaya bien la función esta noche y ya me dirás lo que decides.

Les di las gracias a los dos y me fui a mi camerino algo conmocionada.

Sentada frente al tocador, contemplé mi reflejo y poco a poco se me insinuó una sonrisa en la comisura de los labios.

Asentí y le devolví la sonrisa a la chica que me contemplaba desde el espejo.

Ambas sonreímos aún más.

Independientemente de si aceptaba el trabajo o no, eran buenas noticias.

Estaba haciendo un buen trabajo y alguien lo había notado.

Me permití un momento para regodearme en el entusiasmo antes de ponerme en modo serio.

Todavía tenía una función por hacer y esa tenía que ser mi prioridad.

Lo demás ya lo pensaría luego.





Tres horas y media después, volvía apresuradamente al hotel impaciente por hablar con Santana y ver qué tal estaba.

Como su operación de rodilla era ambulatoria, ya debía de haber regresado a casa.

Metí la tarjeta en la ranura de la puerta de la habitación y marqué su número sin titubear. El teléfono llamó y llamó y llamó hasta que finalmente saltó el buzón de voz. Volví a marcar y me sorprendió cuando descolgó un hombre.

—Hola, ¿eres Brittany? Soy Joe.

Ah, el amigo de Santana que la había llevado y traído de la operación.

Parecía un buen tipo.

—Joe, hola. Siento llamar tan tarde. Quería ver cómo estaba San. ¿Está por ahí?

—Está dormida y creo que no debería despertarla. Se ha tomado una Vicodina para el dolor y la ha dejado K.O. Las buenas noticias son que todo ha ido bien.

—Sí, son buenas noticias. ¿Te importa que vuelva a llamarla y le deje un mensaje en el buzón de voz?

—No, seguro que le encantará.

—Gracias, Joe.

—De nada.


Después de colgar, contemplé la habitación vacía, algo decepcionada.

Habría querido hablar con Santana y que ella misma me dijera que estaba bien. Eso de la relación a distancia era una mierda y en ese momento me di plena cuenta de lo difíciles que se pondrían las cosas si aceptaba el trabajo de Los Ángeles.

Parpadeé para contener las lágrimas estúpidas y paseé por la habitación mientras marcaba otra vez. Escuché su voz en la grabación del buzón de voz y sonreí.

Una parte de mí quería volver a llamar para escucharla otra vez.

—Hola, cariño. Acabo de hablar con Joe y me ha dicho que estás durmiendo. No quería despertarte, pero quería que supieras que estoy pensando en ti. Te llamo mañana. Si te despiertas, llámame. No me importa la hora que sea.

Colgué, pero no dejé de pasear.

Estaba agotada, aunque al mismo tiempo sabía que no sería capaz de conciliar el sueño.

Me miré al espejo un momento antes de coger el bolso para irme a Heat, el bar latino donde nos reuníamos todos. Fue un impulso; me vendría bien una copa.

Enseguida encontré a mis amigos y me relajé con la música a todo volumen y la iluminación tenue.

Rachel se sentó en un taburete para dejarme sitio entre Sugar y ella. Quinn y Dani estaban sentadas enfrente.

Al pasar le dediqué un gesto de cabeza a Kurt, que estaba sentado en la barra con Tina y Blaine.

—¿Cómo está nuestra niña?

—No estoy segura, no he llegado a hablar con ella y eso me tiene un poco nerviosa.

—Sonaba bien cuando yo hablé con ella—aseguró Dani en tono neutro mirándome a los ojos.

—¿Has hablado con Santana? ¿Cuándo?

—Hará una media hora, después del espectáculo. Sonaba bien. Estaba viendo películas en el sofá y decía que el dolor se podía soportar.

Seguía sosteniéndome la mirada sin emoción alguna, como lo haría una profesora con una alumna no demasiado lista. Yo la observé sorprendida por la nueva información.

¿Cómo era posible que Dani hubiera hablado con Santana en tan poca diferencia de tiempo y a mí me hubieran dicho que estaba dormida?

—A lo mejor no quería hablar contigo, no sé—añadió Dani con aquella sonrisa arrogante suya que me sacaba de quicio.

Antes de perder los nervios y hacerle daño, algo que sin duda pondría en peligro mi trabajo, me disculpé y me levanté de la mesa para no decir o hacer algo de lo que pudiera arrepentirme.

Abalanzarme sobre ella no era lo que más me convenía.

Me dirigí a la barra con paso firme y pedí un Martini seco. Me lo bebí sola hasta que Tina y Kurt me hicieron un gesto para que fuera con ellos unas cuantas sillas más allá y me sentara donde antes estaba Blaine.

Los dos estaban muy animados y jugaban a un juego de preguntas en la pantalla que había encima de la barra. Era divertido y no hacía falta pensar mucho, justo lo que necesitaba para distraerme después de todo lo que había pasado aquella noche.



Sobre las dos de la mañana y cuatro Martinis más tarde, miré a mi alrededor y me di cuenta de dos cosas: A) nosotros tres éramos los únicos que quedábamos de la compañía y B) las burbujas de mi whisky con soda se veían súper animadas, pequeñitas y monas.

Probablemente era hora de irme a la cama.


Volvimos juntos al hotel cantando canciones de My Fair Lady por la calle, siguiendo a Kurt, que había estado en la gira de ese musical antes de la nuestra.

Les di las buenas noches con un gesto torpe de la mano y logré llegar a mi habitación. Entré dando tumbos y me fui quitando la ropa de camino a la cama.

Fue entonces cuando noté que me vibraba la cadera y saqué el móvil.

Era Santana.

Mira tú, de repente sí que quería hablar conmigo.

—Hola—saludé en voz más alta de lo que había pretendido.

—¿Britt?

—Soy yo.

—Perdona, sonabas diferente.

—Me siento diferente
—repliqué. Y lo decía en serio, hacía siglos que no estaba tan borracha—¿Cómo estás?

—Se te traban las palabras. ¿Estás borracha?
—preguntó en tono preocupado.

—No te preocupes por mí, ¿vale? Se supone que me tengo que preocupar yo por ti. Pero no me dejas. A Dani sí la dejas. No es justo.

—Me dijo que estabas haciendo no sé qué, así que me fui a la cama. Pero acabo de oír tu mensaje y quería llamar.

—Lo siento, creo que he bebido demasiado.

—Sí, yo también lo creo
—replicó ella y le noté la irritación en la voz—Te llamo mañana.

—Vale, genial.


Apoyé la cabeza en la almohada y me quedé dormida con el teléfono en la oreja y las luces encendidas.

Definitivamente, no fue mi momento de gloria.




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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Vie Dic 02, 2016 10:18 pm

Hola morra....

Mmmmmmmmmmmmm....
Es una muy buena oportunidad la de britt para su carrera.... ahora el dilema existencial???
Me parece que dani lo Está haciendo bien!!! Que le salga bien es otra cosa!!!...
A ver que pasa ahora???... la distancia , que no empiece a hacer mella en la relación!!!

Nos vemos!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Sáb Dic 03, 2016 10:58 am

Sospecho que a partir de ahora las cosas no van a ser faciles para las chicas y su relacion, Britt aceptara pq es su sueño, es por lo que ha querido toda su vida, lo entendera Santana o se refugiara en Dani?????
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Sáb Dic 03, 2016 7:06 pm

3:) escribió:Hola morra....

Mmmmmmmmmmmmm....
Es una muy buena oportunidad la de britt  para su carrera.... ahora el dilema existencial???
Me parece que dani  lo Está haciendo bien!!! Que le salga bien es otra cosa!!!...
A ver que pasa ahora???... la distancia , que no empiece a hacer mella  en la relación!!!

Nos vemos!!



Hola lu, mmm si que lo es..., pero... y ellas¿? =/ Jajajaajjajaj esta jugando sus cartas y lo esta haciendo bn, no¿? =/ Esperemos y nada malo =/ Nooo!!! ni lo digas q pasa =/ Saludos =D





micky morales escribió:Sospecho que a partir de ahora las cosas no van a ser faciles para las chicas y su relacion, Britt aceptara pq es su sueño, es por lo que ha querido toda su vida, lo entendera Santana o se refugiara en Dani?????



Hola, nononono no digas eso =/Mmm tienes razón, es el sueño de britt y xfin se le esta haciendo realidad =/ Esperemos que san lo entienda y que dani no sea mas q una amiga =/ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Cap 8

Mensaje por 23l1 el Sáb Dic 03, 2016 7:08 pm

Capitulo 8


—¡Burro!—exclamé y puse las cartas encima de la mesa con expresión triunfante—Lo siento, pequeño, pierdes otra vez. ¿Cómo puede volver a pasar?—pregunté fingiendo estar fascinada.

Al mismo tiempo, me hice con los dos billetes de cinco dólares que habíamos puesto en el centro de la mesa Ryder y yo como apuesta.

—Eres una arpía, así es como vuelve a pasar. Te aprovechas de los becarios inocentes que no aprenden la lección—meneó la cabeza y se volvió a poner la gorra con la visera hacia delante—Hasta mañana, Pierce. Otro galló cantará, te lo digo yo.

Me reí y le vi marcharse indignado.

Era una especie de ritual antes de cada función: Ryder y yo apostábamos un poco de dinero a una partida amistosa de cartas. Pero él no ganaba muchas veces.

Era hora de prepararme para el espectáculo y, por primera vez desde hacía dos semanas, estaba muy animada y quería salir ya. Era como si me sobrara energía y me apetecía bailar.

Estábamos en Austin, después de pasar por Houston y por San Antonio.

Llevábamos tres semanas en Texas y por fin empezaba a habituarme al desacostumbrado calor, incluso en otoño mientras caían las hojas.

Miré el móvil para ver si tenía alguna llamada perdida o, concretamente, alguna de Santana.

Lo cierto era que estaba nerviosa porque, aunque había decidido aplazar el momento de hablar con ella sobre la oferta hasta tener los detalles claros, ya no había motivos para seguir esperando.

Finn había revisado el contrato que le había hecho llegar producción y todo parecía en orden. No había nada que se interpusiera entre dar el paso más inteligente de mi carrera y yo.

Le había dado vueltas y más vueltas en la cabeza.

Mi vida giraba en torno a mi trabajo y mi sueño era tener éxito en la industria.

Por otro lado, Santana y yo no habíamos tenido oportunidad de intentar una
relación en el mundo real, de descubrir si encajábamos tan bien dentro como fuera de la incubadora que era la gira.

Yo quería darnos ese tiempo, esa oportunidad.

Y luego estaba la cuestión más importante que tenía siempre de fondo en mi mente y salía a la superficie cuando me sentía más insegura.

¿Sentía Santana por mí lo mismo que yo por ella?

A veces no lo sabía.

¿Y si rechazaba el trabajo, me mudaba a Nueva York y entonces ella decidía que estar conmigo no era lo que quería?

Estaría sin trabajo y con el corazón destrozado.

Me eché hacia atrás en el sofá y suspiré.

Tenía un buen dilema.

Eso sí, las buenas noticias eran que Santana se estaba recuperando bien.

Habían pasado varias semanas desde su operación y parecía que ya estaba en pie y podía moverse aunque necesitaba la rodillera. Con dos meses más de rehabilitación, volvería a ser la misma de antes.

Estaba impaciente por llamarla aquella noche.

Solo con pensarlo sonreí.



Al cantar la última estrofa de Watch Me, me sentí en racha.

Estaba disfrutando y tenía al personaje bien pillado aquella noche. Los focos no me dejaban ver a la mayor parte del público, pero las primeras dos filas se distinguían un poco y las expresiones faciales que veía no hacían más que animarme.

Estaban completamente metidos en la historia.

Me odiaban, pero precisamente por eso.

Después de la función, fui a la sala común ya cambiada con unos vaqueros y una sudadera con capucha de Tabula rasa. Al parecer todo el mundo se había marchado antes que yo aquella noche. Yo estaba remoloneando un poco, disfrutando de la jornada.

Fui a la puerta del escenario mientras me masajeaba un hombro que me dolía y me sobresaltó cuando se abrió de golpe y Quinn y yo casi chocamos.

—Eh—me cogió del codo para que recuperara el equilibrio—, Perdona, me he dejado la chaqueta y ya empieza a hacer frío. Por fin.

—No pasa nada—aseguré riéndome de cómo habíamos estado cerca de darnos de bruces.

—Hoy vas a salir a firmar autógrafos, ¿no? Hay gente fuera que pregunta específicamente por ti. Les he dicho que tardarías un minuto.

—No me lo perdería por nada.

Abrí la puerta y le sonreí al grupo de cuarenta y pico personas que extendieron sus pósteres, carteles y camisetas, nada más verme, para que se los firmara.

Muchos habían reunido las firmas de todo el reparto y costaba encontrar un hueco donde firmar.

—Eres mi personaje preferido del musical—me dijo un adolescente mientras le firmaba la camiseta.

Le dediqué una sonrisa radiante.

—Me alegro de oírlo. Pero soy un poco mala, ¿no crees?

—Absolutamente. Es súper guay.

Me reí y le dediqué un gesto de cabeza a su mamá, que me dio las gracias.

Luego avancé en la fila y cogí el siguiente cartel que me alargaron.

—Yo también creo que eres mi preferida.

—Gracias —sonreí sin levantar la vista del cartel mientras firmaba.

— ¿Alguna posibilidad de que estés libre esta noche?

Dejé la mano del rotulador quieta.

Conocía aquella voz, pero no era posible que... Levanté la vista hacia la propietaria del cartel y reconocí inequívocamente los chispeantes ojos que me devolvían la mirada pese a que llevara un gorro de lana y la visera le oscureciera parte del rostro.

Santana me sonrió lentamente y ladeó la cabeza con gesto de« ¡sorpresa!».

Durante un segundo nos quedamos mirándonos y sonriéndonos de oreja a oreja.

Los fans que estaban más cerca debieron de darse cuenta de quién era la mujer misteriosa porque oí que susurraban su nombre al final de la fila y empezaron a volverse cabezas en su dirección para verla mejor.

Pese a los mirones, la atraje a mis brazos y la estreché con fuerza, hundiendo el rostro en su pelo y aspirando su aroma un largo momento.

—¿He hecho bien?—me susurró al oído.

—No puedo creerme que estés aquí. Has hecho algo maravilloso.

—Venga, acaba. No me voy a ninguna parte.

—Ni te atrevas—le respondí también entre susurros.

La solté a regañadientes y seguí saludando a los fans. A cada uno le dedicaba unos segundos, que era una práctica que había aprendido de Santana.

Cuando le di las buenas noches al último y me hice la última foto, fui con Santana, la cogí de la mano y la llevé otra vez al interior del teatro. El pasillo
vacío que llevaba a la sala común estaba ya a oscuras y oía al personal de limpieza al fondo, pero no me importaba.

—¿Qué hacemos aquí?—preguntó ella con expresión divertida.

—Creo que es lo que suele llamarse robar un momento—la inmovilicé contra la pared con el peso de mi cuerpo y le rodeé el cuello con los brazos—Bueno, hola—dije incapaz de borrar la sonrisa de mi cara.

Seguía conmocionada y feliz de tenerla ahí.

—Hola—respondió en voz queda, y me apartó un mechón de la frente—¿Me has echado de menos?

—No tienes idea de cuánto.

—Ven aquí.

Me acarició la mejilla con la palma de la mano y me besó en la boca. A mí no se me ocurría una invitación mejor. Su boca era cálida y apetecible y me obligó a meterle la lengua más a fondo y a entrelazarla apasionadamente con la suya.

Acabamos enrollándonos sin reparos; le atrapé el labio inferior entre los míos, algo que le gustaba mucho según había aprendido.

Ella tenía las manos sobre mi cintura y todavía se apretaba más contra mí. No tardó en intercambiar nuestras posiciones y me empujó a mí contra la pared.

Me reí por dentro al reconocer la inversión de poderes, un baile de toma y daca que era habitual entre nosotras.

Santana me besó en el cuello, ascendió hacia la oreja y me chupó el lóbulo. Yo metí las manos debajo de su camiseta y le acaricié la piel caliente de la espalda.

Necesitaba tenerla más y más cerca, así que me arrimé a ella con firmeza hasta que nuestros pechos quedaron aplastados entre nuestros cuerpos, sin dejar de besarla.

Empezamos a respirar erráticamente.

Ella me acariciaba los costados y me estaba volviendo loca.

Si no se hubieran encendido las luces del pasillo sobre nuestras cabezas, creo que no habríamos parado, pero por desgracia lo hicieron y una señora de la limpieza nos observó desde el final del corredor.

Debía de tener unos setenta y cinco años y nos miraba confusa y un poco asustada.

—¿Puedo ayudarlas, jovencitas?—preguntó.

Santana dio un paso atrás para que yo pudiera recomponerme.

—Ya salíamos—le respondí con mi sonrisa más dulce.

Tenía la esperanza de que me reconociera del reparto y supiera que no estábamos ahí para matarla y esconder las pruebas.

—Disculpe por haberla molestado.

Ella nos siguió mirando fijamente.

Estaba claro que no se fiaba de nuestras intenciones.

—Buenas noches. Hasta mañana—le dije al mismo tiempo que Santana me arrastraba hacia la puerta entre risitas.

Salimos a la calle y se volvió hacia mí.

—¿Por qué me siento como una adolescente a la que acaban de pillar en el vestuario del instituto?

La miré fingiendo asombro.

—¿Te enrollabas con chicas en el vestuario del instituto?

—Por supuesto que sí.

Meneé la cabeza maravillada.

—Me llevas tanta ventaja que me siento ridícula.

—Diría que estás recuperando el tiempo perdido—dijo indicando la puerta de la que acabábamos de salir con la cabeza para referirse a lo que habíamos estado haciendo hacía solo un momento.

Yo le di la mano y paseamos por el centro de Austin con los dedos entrelazados.

La brisa nocturna era cálida y agradable y las estrellas brillaban intensamente en el firmamento. Aunque tenía la rodilla mucho mejor, todavía teníamos que caminar mucho más despacio de lo normal.

La miré ilusionada.

—¿Cuánto tiempo te puedes quedar?

—Tengo que volver a Nueva York mañana por la tarde.

—¿De verdad? ¿Tanto tiempo?—repliqué sin poder disimular la decepción.

—Ya lo sé. Ha sido cosa de última hora. Me han ofrecido seis episodios de Cazadores del tiempo y tengo que estar en el set para unas pruebas mañana a última hora. Sabía que si quería hacer una escapada esta sería mi única oportunidad, y me dije, qué mejor sitio donde estar a finales de otoño que Austin, Texas. Como conozco a una chica que está ahí...

—Una chica con mucha suerte que está encantada con la sorpresita, debo añadir.

—Esperaba que te gustara —sonrió ella, y me dio un tironcito del brazo.

—Enhorabuena, por cierto. Cazadores del tiempo es una serie muy de moda ahora mismo. Justo estaba leyendo sobre ella hoy.

—Lo sé, he tenido suerte—nos detuvimos en el cruce y esperamos a que el semáforo se pusiera verde—Pero también estoy un poco nerviosa. Hace tiempo que no hago televisión y, como esto podría llevar a otros proyectos, no quiero estropearlo.

—No te habrían llamado si no te quisieran a ti específicamente. Tú plántate ahí y haz lo que sabes hacer, San. Así no puedes equivocarte—cambió el semáforo y caminamos hasta el final de la manzana—¿Hacia dónde?

—Vamos al hotel. Tengo que saludar a alguna gente. Para ser educada y luego soy toda tuya.

—Suena bien. Pero solo te comparto porque respeto tu sentido de la etiqueta. Que quede claro.

—Eres muy generosa.

—Lo sé.




El agua caliente fue el remedio perfecto.

Lo había dado todo en la representación de la noche y ahora me alegraba de haberlo hecho sabiendo que Santana había estado entre el público.

Suspiré a medida que la tensión de la jornada se desvanecía de mi cuerpo.

Santana fue a la habitación de Quinn para recoger el equipaje que le había dejado guardar ahí antes y para ponerse al día con algunos de sus amigos.

Yo me adelanté y me duché para que tuviéramos más tiempo cuando volviera.

Llevaba diez minutos fuera y ya la echaba de menos.

Volvía a ser consciente de lo feliz que me hacía saber que estábamos en la misma ciudad.

Me sequé y me puse uno de mis camisones más sensuales. No era exactamente lencería, aquello era más del estilo de Santana, pero la culotte con borde de encaje y la camiseta ajustada de tirantes acentuaban mi figura donde debía.

Como Santana seguía sin volver, me senté en la mullida butaca y hojeé el folleto de atracciones turísticas de Austin que proporcionaba el hotel. Me apunté mentalmente algunas de las cosas que quería ver en mi tiempo libre, pero me interrumpió el sonido de la tarjeta que abría la puerta.

Levanté la vista para ver entrar a Santana arrastrando dos enormes maletas tras de sí. Enseguida corrí hacia ella para ayudarla.

—¿Por qué no te ha ayudado Quinn? No deberías llevar peso con la rodilla así.

—No es verdad —replicó ella—Mi traumatólogo ortopeda aplaudiría mis esfuerzos y me que estoy haciendo justo lo que tengo que hacer. Oh... estás muy sexy —dijo al detenerse y mirarme bien.

—Me acuerdo de que te gustaba este conjunto.

Di un paso hacia ella, pero, para mi sorpresa, ella pasó de largo y entró en la habitación sin más.

Eso me dolió.

—¿Podemos hablar un momento, Britt?

—Podemos hablar siempre, ya lo sabes—la seguí y me senté al borde de la cama, a su lado.

—Ajá—negó con la cabeza—Necesito que te sientes ahí. Esto es importante y no me fio de mí misma teniéndote así vestida.

Asentí y volví a la butaca.

—¿Qué pasa?

Inspiró hondo.

—Sé lo de tu oferta.

Pestañeé.

—¿Lo sabes?

Asintió y me miró a los ojos.

—Esperaba que me lo contases tú, pero empezaba a parecer que no lo harías nunca. ¿La has aceptado?

—¿Qué? Claro que no—suspiré.

Me fastidiaba sobremanera que se hubiera enterado antes de que se lo contara yo.

Parece ser que no se podía mantener ningún secreto en aquella compañía.

—Si te soy completamente sincera, no sé lo que voy a hacer.

—Es una oportunidad increíble, Britt.

—Lo sé, créeme, lo sé, pero...

— ¿Pero?

— ¿Y nosotras? ¿Qué pasa con nuestros planes? ¿Con Nueva York?

—Es una situación complicada y quiero que hagas lo que es mejor para ti.

Me estremecí.

No era exactamente lo que quería oír.

¿Es que ya no quería que fuera a Nueva York?

—Eso que me has dicho es muy políticamente correcto.

Santana fijó los ojos en el techo y se tomó su tiempo ordenando sus pensamientos.

—No quiero ser lo que se interponga entre tú y tu oportunidad de dar el salto. ¿Qué pasa si lo nuestro no funciona? O, peor, ¿y si acabas odiándome por ello?

—Eso no pasaría nunca.

—Tú no lo sabes.

Levanté la mano para interrumpir la conversación.

—Escúchame. ¿Y si intentamos tener una relación a distancia? Sé que quince meses son mucho más tiempo que los tres que habíamos pensado, pero podemos lograr que funcione. Sé que podemos. Yo iría a Nueva York siempre que pudiera y Los Ángeles es muy bonito en primavera.

Mis palabras quedaron flotando en el aire y Santana pareció conmocionada.

—¿Un fin de semana rápido de vez en cuando? No sería más que eso, Brittany. No lo sé.

Me sequé una lágrima rebelde de la mejilla.

Había estado tan estresada últimamente que aquella conversación estaba siendo demasiado para mí.

Miré a Santana suplicante.

—No tienes que decidirlo esta noche. ¿Podemos dejarlo de momento y solo... estar juntas? ¿Olvidarnos del resto del mundo?

Santana asintió con una sonrisa de resignación en los labios. Cruzó la habitación y, cuando estuvo al alcance de mi butaca, la hice sentarse en mi
regazo con ternura, con las rodillas a cada lado de mis caderas.

En esos momentos necesitaba estar con ella más que nunca.

Me eché ligeramente hacia atrás, empecé a desabrocharle la camisa poco a
poco, con toda la intención, y se la retiré de los hombros. Resoplé cuando le recorrí la garganta con los labios y la lengua hasta llegar a su barbilla. Le subí el sujetador por encima de los pechos y comprobé que ya tenía los pezones duros, hambrientos de atenciones. Me metí uno en la boca y Santana echó la cabeza hacia atrás con la respiración entrecortada. Le rodeé el pezón con la lengua y se lo mordisqueé, juguetona, para provocarla.

Luego pasé al otro pecho y le dediqué las mismas atenciones.

—Parece que hace siglos que no me tocabas así—jadeó.

—Es que los hace—murmuré.

Empezó a mover las caderas contra las mías y yo me sentí mojada en un abrir y cerrar de ojos. Puso las manos sobre mis costillas por debajo de la camiseta y luego las subió y me cubrió los pechos para apretarlos y acariciarlos mientras nos frotábamos.

Las sensaciones que se me acumulaban en la entrepierna se dispararon en
intensidad. Aunque habría estado bien ir más despacio, el ansia superó a mis ideales y me convertí en una mujer con una misión.

Deslicé una mano entre nosotras, le desabroché los tejanos y metí los dedos hasta hallar su centro caliente. Le froté los pliegues húmedos y sus gemidos ante el contacto íntimo no hicieron más que animarme.

Ella me agarró la muñeca con firmeza y me guio más al fondo. Entonces empezó a moverse rítmicamente contra mi mano y durante todo el proceso no dejó de apretar mi propio clítoris hinchado y hacerme pensar que iba a ganarle la carrera. Eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos.

Quería aguantar un poco más.

—Britt, mírame...

Lo hice.

Sus ojos oscuros, entrecerrados por el arrollador deseo que la recorría, fueron el golpe de gracia en cuanto se posaron en los míos.

Noté que me precipitaba al abismo y que el orgasmo me desgarraba por entero y me proyectaba a la velocidad de un tren de mercancías.

El movimiento de sus caderas no hizo más que prolongar el placer intenso que me recorría todo el cuerpo como un torrente.

Santana cayó conmigo y los músculos que rodeaban mis dedos se contrajeron y me atraparon con fuerza. Gritó y se empaló en mis dedos hasta que las últimas sacudidas la dejaron saciada y satisfecha. Se desplomó sobre mí, hundió el rostro en mi cuello y me besó.

Yo le saqué la mano de los pantalones y la abracé con fuerza.




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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Sáb Dic 03, 2016 10:11 pm

Hola morra....

Me encantó la sorpresa de san.... aunque sea 24 hs o menos...
Es bueno que por lo menos hablen de la propuesta de britt... es verdad lo que dijo san son finales hipotéticos donde van a salir lastimadas o no!!!...
A ver que deciden???

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Dom Dic 04, 2016 8:09 am

Porque nunca la gente piensa que las relaciones a distancia pden funcionar, se separan, y cuando se dan cuenta se estan enrollando con otras personas disque por soledad!!!!! hasta pronto.
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Dom Dic 04, 2016 7:06 pm

3:) escribió:Hola morra....

Me encantó la sorpresa de san.... aunque sea 24 hs  o menos...
Es bueno que por lo menos hablen de la propuesta de britt... es verdad lo que dijo san son finales hipotéticos donde van a salir lastimadas o no!!!...
A ver que deciden???

Nos.vemos! !



Hola lu, aii si es un amor! algo es algo y eso vale! Si, si q lo es, es muy maduro! Mmmm =/ esperemos y no =/ Aquí el siguiente cap para saber más jajajaja. Saludos =D





micky morales escribió:Porque nunca la gente piensa que las relaciones a distancia pden funcionar, se separan, y cuando se dan cuenta se estan enrollando con otras personas disque por soledad!!!!! hasta pronto.



Hola, mmmm interesante pregunta y resolución..., pero tampoco lo se xD jaajjaajajajajajaja. Kizas q no le damos el tiempo de vrdd¿? =/ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Cap 9

Mensaje por 23l1 el Dom Dic 04, 2016 7:09 pm

Capitulo 9


La mañana llegó demasiado pronto.

Era de recibo que el día que Santana tenía que irse amaneciera nublado y lluvioso, con un frío desacostumbrado en el aire texano.

Por desgracia yo tenía compromisos con la prensa por el musical a primera hora y Santana tenía su vuelo al mediodía, así que se quedaría en el hotel hasta que fuera el momento de irse.

Acababa de salir de la ducha cuando se hizo hora de que yo me marchara.

No podía soportar la idea de volver a estar sin ella.

Le puse las manos en los hombros y la miré a los ojos en el reflejo del espejo mientras se cepillaba el pelo.

—¿Estás segura de que no necesitas ayuda para ir al aeropuerto?

—No, no hay problema.

—Estoy segura de que a Ryder no le importaría. Te ahorrarías el dinero del taxi y yo no tendría que preocuparme porque te hicieras daño en la rodilla. Ganamos todos.

—Vamos a hacer una cosa—se volvió y me rodeó la cintura con los brazos—Yo te prometo no hacerme más daño en la rodilla si tú me prometes relajarte un poco.

—Pides mucho—le di un beso en la frente.

Santana y yo habíamos hecho el amor dos veces la noche anterior y el tiempo que habíamos estado juntas me había recordado todo lo que sentía por ella.

No habíamos seguido hablando de Los Ángeles y sabía que iba a ser la última vez que nos viéramos antes de tener que darles una respuesta a los
productores.

Había pasado casi toda la noche en vela pensando en ello, pero finalmente había tomado una decisión.

Era un trabajo demasiado importante como para arriesgarme a perderlo y tenía que mantenerme centrada.

No quería renunciar a Santana, pero teníamos que encontrar un punto medio.

Si ella no estaba dispuesta, querría decir que no sentía por mí lo mismo que yo sentía por ella.

La separación sería una dura prueba para nuestra relación, pero yo estaba
convencida de que lo superaríamos.

La besé profundamente al despedirnos y me esforcé en memorizar su rostro.

Los ojos le brillaban por la emoción.

—Odio decirte adiós.

—Ya somos dos.

Me cogió de la mano y me acompañó a la puerta.

Era ahora o nunca.

Inspiré hondo.

—Tengo que aceptar el trabajo, San.

Se quedó quieta dándome la espalda.

Me daba mucha rabia no poder verle la cara.

—Es una oportunidad demasiado importante para rechazarla y he trabajado muy duro para lograrla. Dime algo, por favor.

Los segundos que tardó en volverse me parecieron años.

Finalmente me miró con una expresión horriblemente educada.

—Enhorabuena.

Negué con la cabeza.

Quise ponerle la mano en el brazo, pero me lo pensé mejor.

—No hagas eso. Esto no es el final. Quiero que estemos juntas. Dime que tú también lo quieres. Todavía podemos vivir en Nueva York dentro de un tiempo. Esto es solo un pequeño rodeo. Todavía podemos tenerlo todo.

Frunció el ceño y levantó un dedo.

—Quieres decir que tú todavía puedes tenerlo todo. Yo no quiero ser tu novia a distancia, Brittany, alguien que no es más que un fin de semana robado de vez en cuando.

—No sería solo eso.

—Sería exactamente eso—dijo con voz cálida, pero mirada gélida—Has hecho tu elección. No hay nada más que decir.

—Eso no es verdad.

Me aguantó la puerta abierta.

Yo no podía creerme lo que estaba pasando.

—Yo no he elegido esto. No lo hagas, San, creo que me estoy enamo...

Levantó la mano.

—No lo digas. Lo hemos pasado bien, Brittany. Vamos a dejarlo ahí. Te deseo todo el éxito del mundo.

No podría haber dicho nada que me hubiera hecho más daño.

Yo no era estúpida y entendía perfectamente el «a mí no me importas tanto» que se leía entre líneas.

Sentí que las paredes se me caían encima y de repente me pesaba el cuerpo
como si fuera de plomo.

En ese momento llamaron a la puerta y las dos dimos un salto.

—Brittany, ¿vienes? Llegaremos tarde—era Quinn.

Miré el reloj.

—Supongo que será mejor que te marches. Sé lo mucho que te importa tu carrera—dijo Santana.

Como no me salía la voz, me limité a asentir.

Tenía la mente en blanco porque nada era como yo creía. Miré a Santana por última vez y salí por la puerta.




Continuara...




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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Dom Dic 04, 2016 9:05 pm

Hola morra....

No jodas ahora san sale con esa mierda??? Después de incentivar a britt a. Aceptar....
Bueno duro hasta que duró! !!!...
A ver como queda cada una después de ahora!!

Nos vemos!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Lun Dic 05, 2016 2:24 am

Uhhhhh ... Se hizo todo una locura, se me hace egoísta de San responsabilizar a Britt de que su relación no fuera a mas por aceptar el trabajo cuando ella pudo intentar la relación a distancia con ella, sin embargo por miedo o sus ideas tontas dejo a Britt. Ojala piense bien las cosas y las arregle porque debería estar apoyando a su rubia en vez de ponerse en ese plan y sobretodo porque ella ya paso por ahí y sabe lo difícil que es :/
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Bambalinas (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Lun Dic 05, 2016 8:29 am

No se que decir, estoy furiosa con San, ahora Briit siente que es la responsable de que se haya acabado, no entiendo, que le impide a santana esperar por britt?????
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