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[Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por JVM el Mar Dic 20, 2016 1:37 am

Jajajaja me da risa Britt como es de castrosa con San pero eso hace que saque las cosas y que se tranquilice.
Y pues se están conociendo y empiezan a ser amigas¿? Jaja
Haber como siguen sus tutorías :)
La relación de Britt con su padre nada bonita, que feo sentirse así, que lo que haces tenga que ser perfecto por tu padre, sin importar realmente si te agrada o no.
Y bueno empezaron los celos?? Jajaja
* Gracias por dejar los capítulos de la semana.
Que te vaya súper bien, te deseo lo mejor, excelente semana. Un abrazote! *
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por JVM el Mar Dic 20, 2016 1:54 am

Que triste las situación de San y su familia, aparte de lo que le sucedió su familia también se vio afectada muy fuertemente :/ de una forma injusta e idiota, espero que encuentre la forma de verlos en esas fechas y que mas adelante puedan salir de ese lugar
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 20, 2016 2:13 am

CAPITULO 11
BRITTANY

Santana aparece alrededor de las cinco en un grueso abrigo con una capucha de piel y mitones de color rojo brillante. La última vez que revisé, no había ni una copo de nieve en el suelo, pero ahora me estoy preguntando si de alguna manera me dormí a través de una tormenta de nieve cuando estaba tomando mi siesta.

—¿Acabas de volar desde Alaska? —pregunto mientras baja la cremallera de su
acolchado abrigo.

—No. —Suspira ella—. Estoy usando mi abrigo de invierno porque no podía encontrar el otro. Pensé que podría haberlo dejado aquí. —Mira alrededor de mi dormitorio—. Supongo que no, sin embargo. Ah. Espero que no lo dejara en la sala de música. Sólo sé que una de esas chicas de primer año va a robarlo. Y me encanta ese abrigo.

Suelto una risita.

—¿Cuál es tu excusa para los guantes?

—Mis manos estaban frías. —Ladea la cabeza—. ¿Cuál es tu excusa para la bolsa de hielo?

Me doy cuenta de que todavía estoy sosteniendo una bolsa de hielo en mi costado, justo donde el cuerpo gigante de Greg Braxton se había estrellado contra mí. Estoy muy magullada, y Santana jadea cuando levanto el dobladillo de mi camisa para mostrarle el moratón del tamaño de un puño en mi piel.

—¡Oh Dios mío! ¿Sucedió eso en tu juego?

—Síp. —Me deslizo fuera de la cama y me dirijo a mi escritorio para agarrar mis libros de ética—. Los de St. Anthony tienen al Increíble Hulk en su equipo. A él le encanta lamentarse sobre nosotros.

—No puedo creer que voluntariamente hagas pasar a tu cuerpo a través de esto—Se maravilla—. No puede ser que lo valga, ¿No?

—Lo vale. Confía en mí, unos pocos rasguños y moretones no son nada en comparación con la emoción de estar en el hielo. —Miro hacia ella—. ¿Tú patinas?

—En realidad no. Quiero decir, he patinado. Pero por lo general sólo doy vueltas en la pista. Nunca he tenido que sostener un palo o perseguir un disco.

—¿Eso es lo que piensas que es el hockey? —Pregunto con una sonrisa—.¿Sostener un palo y perseguir un disco?

—Por supuesto que no. Sé que hay un montón de habilidad involucrada, y es sin duda intenso de ver —Admite ella.

—Es intenso de jugar.

Se posa en el borde de mi cama, inclinando la cabeza con curiosidad.

—¿Siempre has querido jugar? ¿O es algo a lo que tu padre te obligó?

Me tenso.

—¿Qué te hace pensar eso?

Santana se encoge de hombros.

—Alguien me dijo que tu padre es como una súper estrella del hockey. Sé que hay una gran cantidad de padres por ahí que obligan a sus hijos a seguir sus pasos.

Mis hombros están aún más rígidos ahora. Estoy sorprendida de que no haya traído a mi padre a colación antes de ahora, dudo que haya alguien en Briar que no sepa que soy la hija de Phil Pierce, pero también estoy sorprendida por cuan perceptiva es. Nadie me ha preguntado si realmente disfruto jugando al hockey. Simplemente asumen que debo amarlo porque mi padre jugaba.

—Me empujó a esto —confieso con voz ronca—. Estaba patinando antes de que incluso cursara el primer grado. Pero seguí jugando porque me encanta el deporte, aunque practico mayormente para ser porrista.

—Eso es bueno —dice en voz baja—. Creo que es importante estar haciendo lo que amas.

Temo que ella podría hacer más preguntas acerca de mi padre, así que me aclaro la garganta y cambio de tema.

—Así que, ¿Con cuál filósofo debemos comenzar, Hobbes o Locke?

—Tú escoges. Los dos son increíblemente aburridos.

Me río.

—Qué manera de hacer que me entusiasme por esto, Lóspez.

Pero tiene razón. La siguiente hora es brutal, y no sólo a causa de las aburridas y poco inspiradoras teorías. Estoy absolutamente muerta de hambre porque dormí hasta el almuerzo, pero me niego a poner fin a la sesión hasta que haya dominado el material. Cuando estudié antes para el examen, me concentré sólo en los puntos más importantes, pero Santana me hace examinar hasta el último detalle. También me obliga a reformular cada teoría, lo que tengo que admitir, me da un mejor manejo de la basura enrevesada que estamos estudiando.

Después de que nos las habíamos apañado con todo, Santana me interroga sobre todo lo que hemos leído en los últimos días, y cuando está satisfecha de que conozco mis cosas, cierra la carpeta y asiente.

—Mañana vamos a empezar a aplicar las teorías a los dilemas éticos reales.

—Suena bien. —Mi estómago se queja en voz tan alta que prácticamente sacude las paredes, y hago una mueca de dolor.

Ella resopla.

—¿Hambrienta?

—Famélica. Tuck hace todo lo de cocinar en la casa, pero no está esta noche, así que iba a pedir una pizza. —Dudo—. ¿Quieres quedarte? ¿Tener un par de rebanadas y tal vez ver algo?

Se ve sorprendida por la invitación. Me sorprende también, pero, sinceramente, no me importaría la compañía. Logan y los otros salieron a unirse a una fiesta, pero yo no estaba de humor para acompañarlos. Y me las he arreglado para ponerme por delante en todas mis lecturas del curso, así que he conseguido hacer toda la mierda esta noche.

—¿Qué quieres ver? —pregunta con cautela.

Hago un gesto hacia la pila de Blu-Rays próximos a mi televisor.

—Dean acaba de conseguir cada temporada de Breaking Bad. Sigo queriendo verlo pero nunca tengo tiempo.

—¿Es ese el programa sobre el distribuidor de heroína?

—Cocina metanfetamina. Escuché que es jodidamente increíble.

Santana se pasa los dedos por el pelo. Parece reacia a quedarse, pero igualmente reacia a irse.

—¿Qué más tienes que hacer esta noche? —pregunto.

—Nada —dice con tristeza—. Mi compañera de cuarto está pasando la noche en donde su novio, así que sólo iba a ver la tele de todos modos.

—Así que hazlo aquí. —Agarro mi teléfono celular—. ¿Qué te gusta en tu pizza?

—Um... setas, cebollas y pimientos verdes.

—¿Así que prácticamente todas las coberturas aburridas? —Sacudo la cabeza—. Estamos consiguiendo tocineta y salchichas y queso extra.

—¿Por qué te molestas en preguntarme lo que me gusta, si no vas a pedir nada
de eso?

—Porque estaba esperando que tuvieras mejor gusto que eso.

—Lo siento si encuentras los vegetales aburridos, Brittanyt. ¿Por qué no me llamas cuando tengas escorbuto?

—El escorbuto es una deficiencia de vitamina C. No pones luz de sol o naranjas en la pizza, cariño.

Al final, me comprometo a pedir dos pizzas, una con los ingredientes muy aburridos de Santana, la otra cargada con carne y queso. Cubro el micrófono y la miro.

—¿Coca-Cola dietética?

—¿Qué parezco, una marica? Coca-Cola regular, muchas gracias.

Riendo entre dientes, coloco nuestro pedido, luego pongo el primer disco de Breaking Bad. Pasan veinte minutos cuando suena el timbre.

—Guau. El repartidor de pizza más rápido que he visto —comenta Santana.

Mi estómago no se queja en lo más mínimo. Me dirijo abajo y agarro nuestra comida, entonces salto hacia la cocina para tomar toallas de papel y una botella de Bud Light de la nevera. En el último segundo, agarro una botella extra en caso de que Santana quiera una. Pero cuando se la ofrezco en el piso de arriba, ella niega vehementemente con su cabeza.

—No, gracias.

—¿Qué, eres demasiado mojigata para aceptar una cerveza?

Malestar parpadea en sus ojos.

—No soy una gran bebedora, ¿de acuerdo?

Me encojo de hombros y abro mi cerveza, tomando un trago profundo mientras Santana arranca un pedazo de toalla de papel del rollo y desprende una pegajosa rebanada cubierta de vegetales de la caja. Nos acomodamos en la cama para comer, ninguna de nosotras hablamos mientras enciendo de nuevo el programa. El episodio piloto es increíble, y Santana no se opone cuando pongo el siguiente.

Hay una mujer en mi habitación y ninguno de nosotras está desnuda. Es extraño. Pero un poco agradable. No hablamos mucho durante el programa, estamos demasiado absortas por lo que está sucediendo en la pantalla, pero una vez que termina el segundo episodio, Santana se vuelve hacia mí y abre la boca.

—Oh, Dios mío, ¿Imaginas no saber que tu marido está cocinando metanfetamina? Pobre Skylar.

—Ella definitivamente va a descubrirlo.

Santana jadea.

—Oye. ¡Sin adelantos!

—Eso no es un adelanto —Protesto—. Es una predicción.

Se relaja.

—Está bien, bueno.

Coge su lata de Coca-Cola y toma un trago profundo. Ya he acabado mi pizza, pero la de Santana solo está medio terminada, así que me robo un trozo y tomo un gran bocado.

—Ohhhh, mira quién está comiendo mi pizza aburrida. ¿Puede alguien decir hipócrita?

—No es mi culpa que comas como un pájaro, Lóspez. No puedo dejar que los alimentos vayan a perderse.

—¡Comí cuatro rebanadas!

Tengo que admitirlo

—Sí, eso realmente te hace una cerda total comparada con las chicas que conozco. Lo más que comen es la mitad de un plato de ensalada.

—Eso es porque necesitan mantenerse delgadas como rieles, así las personas frivolas como tú las encontrarán atractivas.

—No hay nada atractivo en una mujer que es toda piel y huesos.

—A-ja, estoy segura de que estás tan ofendida por las mujeres flacas.

Ruedo los ojos.

—No. Sólo estoy diciendo que las prefiero curvilíneas. —Me trago mi último bocado antes de llegar a otra rebanada—. A una persona le gusta tener algo a lo que agarrarse cuando está... tú sabes. —Arqueo las cejas hacia ella— . Va en ambas direcciones, sin embargo. Quiero decir, ¿No te gustaría dormir con un tipo que tiene un físico ejercitado más que con uno que es una rama?

Resopla.

—¿Es esta la parte donde te felicito por tu súper caliente cuerpo?

—¿Crees que soy súper caliente? Gracias, bebé.

—No, tú piensas que eres súper caliente —frunce los labios—. Pero supongo que tienes razón. No me siento atraída por chicos escuálidos.

—Entonces creo que es una buena cosa que Loverboy tenga músculos bien definido, ¿eh? Suspira

—¿Dejarías de llamarlo así?

—Nop —Mastico pensativa—. Voy a ser honesta. No sé lo que ves en él.

—¿Por qué, porque él no es la Srita. Gran chica en el Campus? ¿Por qué es serio e inteligente y no una furiosa mujeriega?

Mierda, supongo que ella ha comprado el acto de Puck. Si tuviera un sombrero, probablemente me inclinaría hacia el chico por crear exitosamente un personaje que vuelve loca a las mujeres, el nerd atleta.

—Puck no es lo que parece —le digo ásperamente—. Sé que se presenta como el inteligente y misterioso deportista, pero hay algo... resbaloso acerca de él.

—No creo que sea resbaloso en absoluto —Objeta ella.

—Claro, porque has tenido una gran cantidad de conversaciones profundas y significativas con él —digo—. Confía en mí, está presentando un espectáculo.

—Acuerdo en estar en desacuerdo —sonríe—. Además, no estás en posición de juzgar en quien estoy interesada. Por lo que sé, sólo sales con cabezas huecas.

Sonrío de vuelta.

—Estás equivocada.

—¿Lo estoy?

—Sí. Sólo me acuesto con cabezas huecas. No tengo citas.

—Puta —hace una pausa, la curiosidad grabada en su rostro—. ¿Cómo es que no tienes citas? Estoy segura de que todas las chicas en esta universidad matarían por ser tu novia.

—No estoy buscando una relación.

Eso la deja perpleja.

—¿Por qué no? Las relaciones pueden ser muy satisfactorias.

—Dice la mujer que está soltera.

—Estoy soltera porque no he encontrado a nadie con el que conecte, no porque soy anti-relación. Es agradable tener a alguien para pasar el tiempo. Ya sabes, hablar, acariciarse, todas esas cosas suaves. ¿No quieres eso?

—Con el tiempo. Pero no en este momento —Muestra una sonrisa arrogante—. Si alguna vez siento la necesidad de hablar con alguien, te tengo a ti.

—Así que ¿Tus cabezas huecas obtienen el sexo, y yo soy la que tiene que escucharte balbucear? —Sacude la cabeza—. Me siento como que estoy recibiendo la peor parte de ese acuerdo.

Muevo mis cejas.

—Oh, ¿Deseas el sexo también, Lóspez? Estoy feliz de dártelo.

Sus mejillas se vuelven del más brillante tono de rojo que alguna vez he visto, y me echo a reír.

—Relájate. Solo estoy bromeando. No soy tan estúpida como para acostarme con mi tutora. Terminaré rompiendo tu corazón, y luego vas a alimentarme con información falsa, y voy a fracasar en el examen de recuperación.

—De nuevo —dice con dulzura—. Fallarás el examen de nuevo.

Levanto mi dedo medio, pero estoy sonriendo mientras lo hago.

—¿Te marchas ahora o debo poner el Episodio 3?

—Episodio 3. Definitivamente.

Nos pusimos cómodas en la cama de nuevo, yo sobre mi espalda con mi cabeza en tres almohadas, Santana sobre su estómago a los pies de la cama. El próximo episodio es intenso, y una vez ha terminado, las dos estamos ansiosas por ver el siguiente. Antes de darme cuenta, hemos terminado con el primer disco y pasamos al segundo. Entre el suspenso, discutimos lo que acabamos de ver y hacemos predicciones, y ¿Honestamente? No he tenido tanta diversión platónica con una chica en... bueno, nunca.

—Creo que su cuñado está sobre él —reflexiona Santana.

—¿Me estás tomando el pelo? Apuesto a que ellos reservaron eso para revelarlo al final. Sin embargo, creo que Skylar va a averiguarlo pronto.

—Espero que se divorcie. Walter White es el diablo. En serio. Lo odio. Me río. —Él es un antihéroe. Se supone que lo odies.

El siguiente episodio empieza, y nos callamos inmediatamente, porque este es el tipo de programa que requiere toda tu atención. Lo siguiente que sé, es que hemos llegado al final de la temporada, la que termina con una escena que nos deja con los ojos abiertos.

—Mierda —exclamo—. Hemos terminado con la primera temporada.

Santana se muerde el labio y echa un vistazo al reloj despertador. Son casi las diez. Hemos visto siete episodios sin tan siquiera un descanso para ir al baño.


Espero que anuncie que es hora para irse, pero suspira en su lugar.

—¿Tienes la segunda temporada?

No puedo controlar mi risa.

—¿Quieres seguir viendo?

—¿Después de ese final? ¿Cómo no podemos?

Ella hace un buen punto.

—Por lo menos el de estreno —dice ella—. ¿No quieres ver lo que pasa? Estoy totalmente de acuerdo, y por eso no me opongo cuando se levanta para cargar el siguiente disco. —¿Quieres un bocadillo o algo así? —Ofrezco.

—Claro.

—Voy a ver lo que tenemos.

Encuentro dos bolsas de palomitas de maíz para microondas en el armario de la cocina, preparo ambas, y me dirijo al piso de arriba con dos cuencos de palomitas de maíz en mis manos.

Santana ha robado mi lugar, su pelo oscuro extendido sobre mi pila de almohadas, las piernas estiradas hacia fuera delante de ella. Sus calcetines de lunares, rojos y negros, me hacen sonreír. Me he dado cuenta de que no usa ropa de diseñador o atuendos de muy buen gusto, como la mayoría de las mujeres en esta escuela, o la ropa de fiesta de pacotilla que veo en el corredor griego y en los bares del campus los fines de semana.

Santana tiene todo que ver con vaqueros ajustados y leggings y suéteres ajustados, que pueden lucir elegantes si no siempre tirara un destello de color brillante. Como los calcetines o los mitones, o esas pinzas de pelo extravagantes que usa.

—¿Es uno de esos para mí? —Hace un gesto a los cuencos que estoy sosteniendo.

—Síp.

Le entrego uno, y se sienta y mete su mano dentro, entonces suelta una risita.

—No puedo comer palomitas de maíz sin pensar en Napoleón.

Parpadeo.

—¿El emperador?

Se ríe más fuerte.

—No, mi perro. Bueno, el perro de mi familia. Está en Indiana con mis padres.

—¿Qué tipo de perro?

—Un enorme perro callejero cruzado con sopotocientas razas, pero sobre todo parece un pastor alemán.

—¿Napoleón como palomitas de maíz? —pregunto cortésmente.

Ella sonríe.

—Le encanta. Lo conseguimos cuando era un cachorro, y esa vez, yo tenía unos diez años, mis padres me llevaron al cine, y él irrumpió en los armarios cuando estábamos fuera y se las arregló para conseguir una caja de paquetes de palomitas de maíz de microondas. Había como cincuenta de ellas allí. Mi mamá es todo acerca de las rebajas, por lo que si alguna vez hay una buena oferta en la tienda de comestibles, va a comprar todo el estante de cualquier producto que esté en venta. Supongo que ese mes fue el de Orville Redenbacher. Te lo juro, ese perro se comió todos y cada uno de ellos, el embalaje incluido. Estuvo cagando granos enteros y trozos de papel durante días.

Suelto una risita.

—Mi papá se estaba volviendo loco —dice ella—. Pensó que Napoleón tendría una intoxicación alimentaria o algo así, pero el veterinario dijo que no era un gran problema y que todo saldría eventualmente. —Hace una pausa—. ¿Tienes alguna mascota?

—No, pero mis abuelos tenían una gata cuando yo estaba creciendo. Su nombre era Peaches y era una mierda loca. —Empuje un puñado de palomitas en la boca, riendo mientras mastico. —Era dulce conmigo y mi mamá, pero odiaba jodidamente a mi padre. Lo cual no es sorprendente, supongo. Mis abuelos lo odiaban también, por lo que debe haber estado siguiendo su ejemplo. Pero hombre, aterrorizaba al viejo hijo de puta.

Santana sonríe.

—¿Qué hacia?

—Rasguñarlo en cualquier oportunidad que podía, mear en sus zapatos, ese tipo de cosas. —De repente me eché a reír—. Oh, mierda, ¿La mejor cosa que alguna vez hizo? Era Acción de Gracias y estábamos en la casa de mis abuelos en Buffalo, y todos estábamos reunidos en la mesa a punto de comer cuando Peaches entra por la gatera. Justo detrás de la casa estaba este barranco, así que solía merodear por allí. De todos modos, camina dentro y trae algo en su boca, pero
ninguno de nosotros puede decir lo que es.

—Oh Dios. No me gusta hacia dónde va esto.

Estoy sonriendo tan fuerte que duele.

—Peaches salta sobre la mesa como si fuera la reina del castillo o alguna mierda, da un paseo a lo largo del borde del mantel, y vuelca un conejo muerto en el plato de mi padre.

Santana jadea.

—¿En serio? ¡Qué asco!

—El abuelo se meo de la risa, y la abuela se volvió loca porque piensa que toda
la comida en la mesa está contaminada ahora, y mi papá... —Mi humor se desvanece cuando recuerdo la mirada en el rostro del viejo. —Vamos a decir que no estaba contento.


Eufemismo del año. Un escalofrío corre por mi columna vertebral mientras recuerdo lo que pasó cuando regresamos a Boston a los pocos días. Lo que le hizo a mi madre como castigo por “avergonzarlo”, como la había acusado de hacer durante su rabia. La única gracia salvadora es que mamá murió un año después. Ella no estaba allí para presenciar cuando él volvió su rabia hacia mí, y estoy agradecida por ello todos los días de mi vida.
A mi lado, Santana se pone sombría también.

—No voy a ver a mis padres para Acción de Gracias.

Echo un vistazo, estudiando su rostro. Es obvio que está molesta, y su suave confesión me distrae de los aplastantes recuerdos presionando sobre mi pecho.

—¿Sueles ir a casa?

—No, vamos a la casa de mi tía para las fiestas, pero mis padres no pueden permitírselo este año, y yo... no puedo darme el lujo de ir a ellos.

Hay una nota falsa allí al final, pero no puedo imaginar acerca de lo que podría estar mintiendo.

—Está bien —murmura cuando ve la simpatía en mi cara—. Siempre hay Navidad, ¿no?


Asiento, aunque para mí, no hay vacaciones. Preferiría cortarme las venas que ir a casa y pasar las fiestas con mi padre. Pongo mi tazón de palomitas en la mesita de noche y tomo el control remoto.

—¿Lista para la segunda temporada? —pregunto en voz casual. La conversación se
ha vuelto demasiada pesada, y estoy ansioso por desviarla.

—Dale.


Esta vez me siento a su lado, pero todavía hay más de medio metro de espacio entre nosotras. Es un desastre lo mucho que estoy disfrutando de esto. Simplemente pasar el rato con una chica sin preocuparme por cómo voy a deshacerme de ella o que vaya a empezar a hacer demandas sobre mí. Vemos el primer episodio de la segunda temporada, seguido del siguiente, y luego el siguiente... y lo siguiente que sé, es que son las tres de la mañana.

—Oh mierda, ¿esa es la hora? —Espeta Santana. Cuando expresa la pregunta,
un enorme bostezo toma su cara.Me froto los ojos cansados, incapaz de comprender cómo se volvió así de tarde sin que ninguna de nosotras se diera cuenta. Literalmente hemos visto una temporada y media de televisión en una sola sentada.

—Mierda, —murmuro.

—No puedo creer lo tarde que es. —Ella bosteza de nuevo, lo que desencadena un bostezo mío, y luego estamos las dos sentadas en mi dormitorio oscuro, yo ni siquiera recuerdo apagar la luz, bostezando como dos personas que no han dormido en meses.

—Debería irme. —Sale de la cama y pasa sus manos por su pelo. —¿Dónde está mi teléfono? Tengo que llamar a un taxi.

Mi siguiente bostezo casi me rompe la mandíbula.

—Puedo llevarte —le digo, atontada, deslizándome del colchón.

—De ninguna manera. Tomaste dos cervezas esta noche.

—Hace unas horas —Objeto—. Estoy bien para manejar.

—No.

La exasperación corre a través de mí.

—No voy a dejarte tomar un taxi y caminar por el campus a las tres de la maldita mañana. O te llevo, o te quedas aquí.

Se ve sorprendida.

—No me voy a quedar aquí.

—Entonces te estoy llevando. Sin discusión.

Su mirada se desplaza a las dos botellas de Bud en la mesita de noche. Siento su renuencia, pero también veo el agotamiento marcando sus facciones. Después de un momento, sus hombros caen y deja escapar un suspiro.

—Bien. Voy a quedarme en tu sofá.

Soy rápida para negar con mi cabeza.

—No. Es mejor si duermes aquí.

Cosa equivocada para decir, porque su cuerpo se pone más rígido que una
tabla.

—No estoy durmiendo en tu dormitorio.

—Vivo con tres jugadores de hockey, Lóspez. Quienes, por cierto, todavía no están en casa de una noche de fiesta. No estoy diciendo que va a suceder, pero hay una posibilidad de que uno de ellos podría tropezar su culo bebido en la sala de estar y manosearte o algo si te encuentran en el sofá. Yo, por el contrario, no tengo interés en manosearte. —Señalo a mi cama enorme—. En esta cosa pueden dormir siete. Ni siquiera sabrás que estoy aquí.

—Sabes, una dama ofrecería dormir en el suelo.

—¿Me veo como una dama para ti?

Se ríe de eso.

—Nop. —Hay un momento de silencio—. Bueno, voy a quedarme aquí. Pero sólo porque apenas puedo mantener los ojos abiertos, y realmente no quiero esperar un taxi.

Me acerco a mi tocador.

—¿Quieres algo para dormir? ¿Camiseta? ¿Pantalón de chándal?

—Una camiseta sería genial. —Incluso en la oscuridad, puedo notar el rubor de sus mejillas. —¿Tienes un cepillo de dientes extra?

—Sí. Gabinete bajo el lavamanos. —Le doy una de mis camisetas viejas, y ella desaparece en el cuarto de baño.

Me quito la camisa y los pantalones vaqueros y me meto en la cama en bragas y sosten. Mientras me pongo cómoda, oigo el inodoro bajar y la llave abrirse y cerrarse, y luego Santana regresa, sus pies descalzos golpeando suavemente la madera dura. Está de pie al lado de la cama durante tanto tiempo que finalmente me quejo con irritación.

—¿Te meterías en la cama ya? —Me quejo—. No muerdo. E incluso si lo hiciera, estoy medio dormida. Así que deja de cernirte sobre mí como un bicho raro y entra aquí.

El colchón se hunde ligeramente mientras se sube en la cama. Hay un tirón en la manta, un crujido y un suspiro, y luego ella está acostada a mi lado. Bueno, no del todo. Ella está en el extremo del otro lado de la cama, sin duda, aferrándose al borde del colchón así no se cae.

Estoy demasiado cansada para hacer un comentario sarcástico, así que sólo murmuro

—: Buenas noches —y cierro los ojos de nuevo.

—Buenas noches —murmura en respuesta.

Unos segundos más tarde, estoy muerta para el mundo.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 20, 2016 2:15 am

CAPITULO 12
BRITTANY

Soy adicta a ese momento justo antes de que me despierte, cuando las tenues telarañas en mi cerebro se entretejen entre sí para formar una bola coherente de conciencia. Es el momento extremo de Que Demonios. Desorientada y nublada, con la mitad de mi cerebro todavía perdido en cualquier sueño que estoy teniendo. Pero algo es diferente acerca de esta mañana. Mi cuerpo se siente más caliente que de costumbre, y me vuelvo consiente del olor más dulce. ¿Fresas tal vez? No, cerezas. Definitivamente cerezas. Y algo le hace cosquillas a la parte inferior de mi barbilla, algo blando y duro al mismo tiempo. ¿Una cabeza? Síp, hay una cabeza situada en el hueco de mi cuello. Y un delgado brazo cuelga a través de mi estómago. Una pierna caliente enganchada sobre mi muslo y un pecho suave apoyado en mi pectoral izquierdo.

Mis ojos se abren poco a poco y encuentro a Santana acurrucada contra mí. Estoy sobre mi espalda con mis dos brazos envueltos alrededor de ella, abrazándola con fuerza a mi cuerpo. No es de extrañar que mis músculos estén tan rígidos. ¿Dormimos así toda la noche? Recuerdo estar en lados opuestos de la cama cuando me quedé dormida, tan lejos que casi esperaba despertar y encontrar a Santana en el suelo.

Pero ahora estamos enredadas una en los brazos de la otra. Es agradable. Estoy volviéndome más alerta. Lo suficientemente alerta para registrar ese último pensamiento. ¿Es agradable? ¿Qué coño estoy pensando? Abrazarse es un acto reservado exclusivamente para las novias.
Y yo no tengo novias.

Pero no la libero tampoco. Estoy completamente despierta ahora, respirando su aroma y tostándome en el calor de su cuerpo. Echo un vistazo al reloj despertador, el cual está puesto para sonar en cinco minutos. Siempre me despierto antes de la alarma, como si mi cuerpo supiera que es hora de levantarse, pero todavía la pongo como medida de precaución. Son las siete. Sólo he conseguido cuatro horas de sueño, pero me siento extrañamente descansada. En paz. No estoy dispuesta a dejar de lado ese sentimiento, sin embargo, por lo que sólo me acuesto ahí con Santana en mis brazos y escucho su
respiración constante.

—¿Eso que siento es humedad, estas excitándote?

La voz horrorizada de Santana corta a través del silencio sereno. Se dispara en una posición sentada, luego tropieza de nuevo hacia abajo. Sip, la señorita agraciada se tropieza mientras está acostada, porque su pierna todavía está colgada sobre mis muslos. Y sip, hay definitivamente una excitación atravesando mi cuerpo notandose en mi región sur.

—Relájate —digo con voz gruesa de sueño—. Es sólo un cacho mañanero.

—¿Un cacho mañanero? —repite—. Dios mío. Eres tan...

—¿repugnante? —respondo secamente—. Sí, lo soy, y eso es lo que ocurre con las
Personas en la mañana. Es biología, Lóspez. Nos despertamos hambrientas de contacto. Si te hace sentir mejor, no estoy de ninguna manera sobre excitada en este momento.

—Está bien, voy a aceptar tu excusa de la biología. Ahora ¿puedes por favor explicar por qué decidiste abrazarte conmigo en el medio de la noche?

—Yo no decidí una maldita cosa. Estaba dormida. Por lo que sé, tú fuiste la que se arrastró encima de mí.

—Nunca lo haría. Ni siquiera en sueños. Mi subconsciente es más sabio que eso. —

Clava su dedo en el centro de mi pecho, luego se lanza de la cama en un borrón de movimiento.

En el momento en que se ha ido, experimento una sensación de pérdida. Ya no estoy más cálida y acogedora, sino fría y sola. Cuando me siento y estiro mis brazos sobre mi cabeza, sus ojos oscuros se fijan en mis pechos cubiertos solo por el sosten y arruga su nariz en disgusto.

—No puedo creer que mi cabeza estuvo en esa cosa toda la noche.

—Mis pechos no es una cosa. —Le doy una mirada mordaz—. A otras mujeres parece que les gusta mucho.

—No soy otras mujeres.

No, no lo es. Porque otras mujeres no me entretienen tanto como ella lo hace. De repente me pregunto cómo he pasado a través de la vida sin las púas sarcásticas y las quejas molestas de Santana López.

—Deja de sonreír —suelta.

¿Estoy sonriendo? Ni siquiera me di cuenta de ello. Entrecierra sus ojos mientras busca su ropa. Mi camiseta cuelga hasta sus rodillas, haciendo hincapié en lo pequeña que es.

—No te atrevas a decirle a nadie sobre esto. —Ordena.

—¿Por qué no? Esto sólo aumentará tu credibilidad en la calle.

—No quiero ser otra de tus conejitas del hielo, y no quiero que la gente piense que lo soy, ¿entendido?

Su uso del término me hace sonreír con más fuerza. Me gusta que ella esté recogiendo la jerga de hockey. Tal vez uno de estos días, incluso voy a convencerla para venir a un juego. Tengo una sensación de que Santana sería una gran alborotadora, lo que siempre es una ventaja en los partidos en casa. Aunque conociéndola, probablemente nos interrumpiría y daría al otro equipo la ventaja.

—Bueno, si realmente no quieres que nadie piense eso, entonces te sugiero que te vistas rápido —enarco una ceja—. A menos que quieras que mis compañeros de equipo presencien tu caminata de la vergüenza. Que lo harán, porque tenemos práctica en treinta minutos.

El pánico ilumina sus ojos.

—Mierda.

Tengo que decir que esta es la primera vez que una chica ha estado preocupada por quedar atrapada en mi habitación. Normalmente se pavonean hacia fuera como si acabaran de embolsarse a Brad Pitt.

Santana toma un respiro.

—Nosotras estudiamos. Vimos TV. Me fui a casa tarde. Eso es lo que pasó. ¿Lo entiendes?

Lucho contra la risa.

—Como usted desee.

—¿De verdad me acabas de tratar como una princesa prometida?

—¿De verdad utilizaste princesa prometida como un verbo?

Me mira con el ceño fruncido, luego señala con el dedo en mi dirección.

—Espero que estés vestida y lista para irnos cuando salga de ese cuarto de baño. Me
estás llevando a casa antes de que tus compañeros se despierten.

Una risa de diversión se desliza mientras ella se marcha hacia el baño y cierra la puerta.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 20, 2016 2:17 am

JVM escribió:Jajajaja me da risa Britt como es de castrosa con San pero eso hace que saque las cosas y que se tranquilice.
Y pues se están conociendo y empiezan a ser amigas¿? Jaja
Haber como siguen sus tutorías :)
La relación de Britt con su padre nada bonita, que feo sentirse así, que lo que haces tenga que ser perfecto por tu padre, sin importar realmente si te agrada o no.
Y bueno empezaron los celos?? Jajaja
* Gracias por dejar los capítulos de la semana.
Que te vaya súper bien, te deseo lo mejor, excelente semana. Un abrazote! *

hola comentaste en medio de la actualizacion, por eso no pude contestar antes....
Sip, por algo tenian que empezar, por lo menos ya se toleran..

La vida de ambas es triste, pero creo que mas la de Brittany, aunque ambas tiene cada una un infierno diferente....
Gracias..... igual pero sigo con la actualizacion... no he terminado.....
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 20, 2016 2:19 am

JVM escribió:Que triste las situación de San y su familia, aparte de lo que le sucedió su familia también se vio afectada muy fuertemente :/ de una forma injusta e idiota, espero que encuentre la forma de verlos en esas fechas y que mas adelante puedan salir de ese lugar

Sip realmente triste,,, parece que ella si sufrio un trauma y que se salio fuera de las manos para toda su familia...

Pero si ambas no pasan con sus familias. tal vez lo pasen juntas....
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por JVM el Mar Dic 20, 2016 2:31 am

Jajajaja me gusta tu idea, que la pasen juntas!
Que mejor oportunidad para conocerse mejor que estando solas y en esas fechas tan importantes. Se harían una compañía muy agradable !!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 20, 2016 2:49 am

SANTANA

Estoy funcionando con cuatro horas de sueño. Mátame ahora. En el lado positivo, nadie vio a Brittany dejarme en los dormitorios más temprano, por lo que al menos mi honor sigue intacto.

Mis clases de la mañana se extendieron por siempre. Tengo una clase teórica seguida de un seminario de historia de la música, ambos me exigen realmente que preste atención, lo cual es difícil de hacer cuando apenas puedo mantener los ojos abiertos. Ya me metí tres cafés hoy, pero en vez de darme un impulso de energía, la cafeína sólo agotó la escasa energía que tenía para empezar. Tomo un almuerzo tardío en uno de los comedores del campus, escogiendo una mesa de la esquina en la parte posterior y enviando vibras de déjenme sola, porque estoy condenadamente cansada para entablar conversación con alguien. La comida tiene éxito en despertarme un poco, y es temprano cuando camino por las enormes puertas de roble del edificio de filosofía.

Me acerco a la sala de conferencias de Ética y me detengo en seco. Nada menos que Noah está merodeando en el amplio corredor, sus cejas oscuras fruncidas mientras escribe en su teléfono.

A pesar de que me duché y me cambié en el dormitorio, todavía me siento como una completa babosa. Mi traje se compone de pantalones de yoga, una sudadera verde con capucha y botas de lluvia rojas. El pronóstico del tiempo decía que venía lluvia que no llegó, así que ahora me siento como una idiota por mi elección de calzado.

Noah, por otro lado, es pura perfección. Vaqueros oscuros abrazan sus largas y musculosas piernas y su suéter negro se estira a través de sus amplios hombros en una deliciosa manera que me hace temblar. Mi corazón late más rápido cuanto más me acerco. Estoy tratando de decidir si debo decir hola o simplemente asentir en señal de saludo, pero él resuelve ese dilema hablando primero.

—Hola —Su boca se curva en una media sonrisa—. Bonitas botas.

Suspiro.

—Se suponía que llovería.

—Eso no fue sarcasmo. Estoy totalmente encantado por las botas. Me recuerdan a casa. —Se da cuenta de mi mirada interrogativa y rápidamente responde—. Soy de Seattle.

—Oh. ¿Es de ahí de donde te transfirieron?

—Sip. Y confía en mí, si no está lloviendo allí, entonces algo está mal. Las botas de lluvia son una necesidad para la supervivencia cuando vives en Seattle. — Mete el teléfono en su bolsillo, su voz adquiriendo una nota casual—. Entonces, ¿Qué te pasó el miércoles?

Frunzo mi frente.

—¿Qué quieres decir?

—La fiesta de Sigma. Te busqué cuando terminé de jugar al billar, pero ya te habías ido.
Oh Dios mío. ¿Me estaba buscando?

—Sí, me fui temprano —respondo, con la esperanza de que suene igualmente casual—. Tenía una clase a las nueve de la mañana siguiente.

Noah inclina su cabeza.

—Escuché que te fuiste con Brittany Pierce.

Eso me pilla con la guardia baja. No había pensado que alguien nos vería a Brittany y a mí irnos juntas, pero está claro que estaba equivocada. Y al parecer el chisme viaja más rápido que la velocidad de la luz en Briar.

—Me llevó a casa. —Le contesto con un encogimiento de hombros.

—Oh. No sabía que ustedes eran amigas.

Sonrío con picardía.

—Hay muchas cosas que no sabes sobre mí.

Santa mierda. Estoy coqueteando con él. Él también sonríe, y el hoyuelo más sexy que he visto alguna vez aparece en su barbilla.

—Supongo que tienes razón —hace una pausa significativa—. Tal vez deberíamos cambiar eso.

Mierda. Está coqueteando de vuelta. Y por mucho que odie admitirlo, estoy empezando a pensar que la teoría de Brittany de difícil-de-conseguir en realidad funciona. Noah parece curiosamente obsesionado con el hecho de que me fui de la fiesta con Brittany.

—Así que... —sus ojos brillan juguetonamente—. ¿Qué vas a hacer después cla…

—¡Lóspez!

Me trago un gemido por la alegre interrupción de, quién más que, Brittany. Un ligero ceño toca los labios de Noah cuando Brittany camina hasta nosotros, pero luego él sonríe y asiente hacia la intrusa. Brittany sostiene dos tazas de poliestireno en sus manos, y me entrega uno a mí con una sonrisa.

—Te conseguí un café. Me imaginé que debías necesitarlo.

No me pierdo de la mirada extraña que Noah dispara en nuestra dirección, o el parpadeo de disgusto en sus ojos, pero acepto con gratitud el vaso y quito la tapa, soplando el líquido caliente antes de tomar un pequeño sorbo.

—Eres una salvavidas. —Digo en voz baja.

Brittany asiente hacia Noah.

—Puck —dice a modo de saludo.

Los dos intercambian un tipo cosa de saludo de hermanos de fraternidad de golpear mano, no una sacudida, pero tampoco un golpe de puño por completo.

—Pierce —dice Noah—. Escuché que te llevaste sobre sus culos a los de St. Anthony este fin de semana. Buena victoria.

—Gracias —Brittany se ríe—. Escuché que conseguiste entregar tu culo en contra de Brown. Desafortunado.

—Ahí va nuestra temporada perfecta, ¿eh? —dice Noah con tristeza. Brittany se encoge de hombros. —Regresarán el golpe. El brazo de Maxwell es ridículo.

—Dímelo a mí.

Ya que califico el hablar de deportes en el mismo nivel de aburrido como la política y la jardinería, doy un paso hacia la puerta.

— Me estoy yendo. Gracias por el café, Brittany.

Mi pulso continúa corriendo cuando entro en la sala de conferencias. Es curioso, pero mi vida de repente parece estar moviéndose a la velocidad del rayo. Antes de la fiesta de Sigma, el mayor contacto que tuve con Noah fue un miserable movimiento de cabeza desde tres metros de distancia, y eso fue en un lapso de dos meses. Ahora, en menos de una semana, hemos tenido dos conversaciones y, o me lo estaba imaginando, o estaba a punto de invitarme a salir antes de que Brittany interrumpiera.

Me deslizo en mi asiento habitual junto a Quinn, quien me saluda con una sonrisa.

—Hola —dice ella.

—Hola —Abro mi bolso y tomo un cuaderno y un bolígrafo—. ¿Cómo estuvo
tu fin de semana?

—Brutal. Tuve una prueba de química enorme esta mañana, y estuve toda una
noche estudiando para ello.

—¿Cómo lo hiciste?

—Oh, definitivamente lo pasé. —Sonríe felizmente, pero la alegría se desvanece rápidamente—. Ahora sólo tengo que hacerlo mejor en este remedial del viernes, y todo estará bien en el mundo de nuevo.

—Tienes mi correo, ¿Verdad? —Le había enviado a Quinn una copia de mi examen a principios de la semana, pero ella no había enviado un correo electrónico de vuelta.

—Sí. Lo siento, no respondí, pero estaba concentrada en química. Estoy pensando en estudiar siguiendo tus respuestas, esta noche.

Una sombra cae sobre nosotras, y lo siguiente que sé, es que Brittany se desliza en el asiento a mi lado.

—Lóspez, ¿Tienes una pluma extra?

Las cejas de Quinn casi golpean el techo, y entonces me mira como si me hubiera brotado una perilla en los últimos tres segundos. No la culpo. Hemos sido amigas de asiento desde que comenzó la escuela, y ni una vez siquiera he mirado en dirección de Brittany Pierce, y mucho menos hablado con ella.

Quinn no es la única que está fascinada por esta nueva disposición de los asientos. Cuando miro hacia el otro lado del pasillo, encuentro a Noah mirándonos con una expresión indescifrable en su rostro.

—¿Lóspez? ¿Pluma?

Regreso mi mirada hacia Brittany.

—¿Viniste a clase sin prepararte? Increíble.

Busco en mi bolso de nuevo y rebusco por una pluma, entonces la golpeo en su mano.


—Gracias. —Ofrece esa sonrisa arrogante suya antes de abrir su portátil a una página en blanco. Luego se inclina hacia delante y echa una mirada hacia Quinn—.Soy Brittanyt.

Ella abre la boca ante la mano que le está extendiendo antes de llegar a sacudirla. —Quinn —dice—. Encantada de conocerte.


Tolbert llega justo entonces, y cuando Brittany vuelve su atención al podio, Quinn
me lanza otra mirada de Que Demonios. Traigo mis labios a su oreja y murmuro

—: Somos algo así como amigas ahora.

—Escuché eso —dice Brittany—. Y no hay “algo así como” al respecto. Somos
mejores amigas, Quinn. No dejes que Lóspez te diga lo contrario.

Quinn se ríe en voz baja. Yo solo suspiro. Nuestra conferencia de hoy se centra en algunas cuestiones seriamente pesadas. Principalmente, el conflicto entre la conciencia de un individuo frente a la responsabilidad con la sociedad. Tolbert utiliza a los nazis como nuestro ejemplo. No es necesario mencionar, que es una hora y media deprimente.

Después de la clase, estoy muriendo de ganas de terminar mi conversación con Noah, pero Brittany tiene otras ideas. En lugar de dejarme rezagarme, o más bien, permitirme hacer una línea recta hacia Noah, toma firmemente mi brazo y me ayuda a levantarme. Robo un vistazo hacia Noah, quien camina rápidamente por el pasillo como si estuviera tratando de alcanzarnos.

—Ignóralo. —La voz de Brittany es apenas audible mientras me guía hacia la puerta.

—Pero quiero hablar con él —protesto—. Estoy bastante segura de que me iba a invitar a salir antes.

Brittany sólo sigue hacia adelante, su mano como un prensa de hierro alrededor de mi antebrazo. Tengo que correr para mantenerme al ritmo de sus largas zancadas, y estoy molesta como el infierno cuando salimos al aire fresco de octubre.

Estoy tentada a mirar por encima de mi hombro para ver si Noah está detrás de nosotras, pero sé que Brittany me reprenderá si lo hago, así que me resisto a la tentación.

—¿Qué demonios? —Exijo, sacudiendo su mano de encima mío.

—Se supone que debes ser inalcanzable, ¿Recuerdas? Estás haciéndolo demasiado fácil para él.

La irritación retumba en mi interior.

—El objetivo es conseguir que él se fije en mí. Bueno, se fijó en mí. ¿Por qué no puedo dejar de jugar ahora?

—Has despertado su interés —dice Brittany mientras caminamos por el camino empedrado hacia el patio—. Pero si quieres mantener su interés, tienes que hacerlo
trabajar por ello. A los hombres les gusta un desafío.

Quiero discutir con ella, excepto que creo que podría estar en lo cierto.

—Sólo mantenlo agradable hasta la fiesta de Maxwell —Aconseja ella.

—Sí, señora —refunfuño—. Ah, y por cierto, estoy cancelándote esta noche. Estoy agotada por nuestra maratón de anoche, y si no consigo dormir un poco voy a ser una zombi por el resto de la semana.

Brittany no se ve feliz.

—Pero íbamos a empezar las cosas difíciles hoy.

—Te diré algo, te enviaré por correo electrónico una pregunta de muestra del ensayo, algo que a Tolbert se le podría ocurrir. Date dos horas para escribirlo, y mañana vamos a repasarlo juntas. De esa manera puedo tener una idea en que tenemos que trabajar.

—Bien —concede ella—. Tengo práctica en la mañana y después clases. ¿Vienes
al mediodía?

—Claro, pero tengo que estar fuera de allí para las tres por el ensayo.

—Genial. Te veo mañana, entonces. —Alborota mi pelo como si tuviera cinco
años, y luego se va.

Una sonrisa irónica tira de mis labios cuando la veo irse, su chaqueta de hockey plateada y negra pegada a sus pechos mientras camina hacia el viento. No soy la única mirando, varias mujeres también voltean sus cabezas en su dirección, y puedo ver sus bragas prácticamente derritiéndose mientras ella lanza esa sonrisa pícara alrededor.

Rodando mis ojos, me dirijo en la dirección opuesta. No quiero llegar tarde a los ensayos, sobre todo porque Unique y yo todavía no hemos alcanzado un acuerdo sobre su ridícula idea del coro.

Pero cuando entro a la sala de música, Unique no se ve por ningún lugar.

—Hola —Saludo a MJ, quien está en el piano estudiando hojas de música. Su cabeza rubia se levanta, una sonrisa forzada en su rostro. —Oh, hola — Hace una pausa—. Unique no va a venir hoy.

Molestia estalla en mi vientre.

—¿Qué quieres decir con que no va a venir?

—Me envió un mensaje hace unos minutos. Tiene migraña.

Sí, correcto. Sé que es un hecho que un grupo de nuestros compañeros de clase, Unique incluido, se fueron a tomar algo anoche, porque uno de ellos me envió un mensaje con una invitación cuando Brittany y yo estábamos viendo Breaking Bad. Es fácil sumar dos y dos, Unique tiene resaca, y es por eso que faltó.

—Todavía podemos ensayar, sin embargo —dice MJ. Esta vez su sonrisa llega a sus ojos—. Puede ser agradable pasar a través de la canción sin detenerse a discutir cada cinco segundos.

—Sí, excepto que lo que sea que hagamos hoy, él simplemente lo vetará mañana. —Me dejo caer en una silla cerca del piano y le lanzo una mirada dura—. La idea del coro es una mierda, MJ. Tú sabes que lo es.

Asiente en derrota.

—Lo sé.

—Entonces, ¿Por qué no me respaldas? —exijo, incapaz de ocultar mi resentimiento.

Un rubor aparece en sus pálidas mejillas.

—Yo... —Ella traga saliva visiblemente—. ¿Puedes guardar un secreto?

Mierda. No me gusta hacia dónde está yendo esto.

—Claro...

—Unique me invitó a salir.

—Oh. —Trato de no sonar sorprendida, pero es difícil ocultarlo. MJ es una chica dulce, y ciertamente no es poco atractiva, pero también es la última persona que yo consideraría del tipo de Unique, ya que ella es una chica atrapada en el cuerpo de un hombre y de color..

Por mucho que yo le aborrezca, Unique tiene su atractivo. Tiene el tipo de cara de portada-de-álbum-amigable que va a vender un montón de discos un día, no hay duda sobre eso. Y mira, no estoy diciendo que la chica normal no pueda conseguir al chico caliente. Estoy segura de que pasa todo el tiempo. Pero Unique es un imbécil pomposo, obsesionado-con-la-imagen. Alguien así de superficial nunca sería atrapado con una cosa ratonil como Mary Jane, sin importa lo dulce que es.

—Está bien —dice ella con una risa—. Sé que estás sorprendida. Yo lo estaba también. Me preguntó antes de ensayar ese día —suspira—. Ya sabes, el día del coro.


Yyyyyy todas las piezas del rompecabezas encajan rápidamente. Sé exactamente lo que Unique está haciendo, y me toma un poco de esfuerzo tragar mi ira. Una cosa es convencer a MJ de respaldarlo durante nuestras luchas, otra es enamorar a la pobre chica. Pero, ¿qué se supone que debo decirle? ¿Él sólo te invitó a salir para que apoyes
todas sus ideas locas para el programa? Me niego a ser una idiota, así que pego la sonrisa más amable que puedo reunir y pregunto

—: ¿Quieres salir con él?

Sus mejillas se vuelven aún más rojas, y entonces ella asiente.

—¿En serio? —Le digo con escepticismo—. Pero él es como una diva. Como, ganarle a la diva Mariah Carey. Sabes eso, ¿Verdad?

—Lo sé. —Se ve avergonzada ahora—. Pero eso es sólo porque es un apasionado acerca del canto. En realidad, es un buen chico cuando quiere serlo.

¿Cuándo él quiere serlo? Lo dice como si fuera la confirmación del año, pero de la manera en que yo lo veo, la gente debe ser agradable porque lo son, no porque sea un movimiento calculado de su parte. Pero mantengo esa opinión para mí misma, también.
Adopto un tono discreto.

—¿Tienes miedo de que si no estás de acuerdo con sus ideas, él va a renegar de la cita?

Hace una mueca.

—Suena patético cuando lo dices de esa manera.

Um, ¿de qué otra forma quiere que yo lo exprese?

—Es sólo que no quiero tener ningún problema, ¿Sabes? —murmura, viéndose
incómoda.

No, no lo sé. En absoluto.

—Esta es tu canción, MJ. Y no deberías tener que censurar tus opiniones sólo para hacer feliz a Unique. Si no te gusta la idea del coro tanto como a mí, entonces dile. Confía en mí, los hombres aprecian una mujer que les dice lo que piensa.


Sin embargo, incluso cuando digo las palabras, sé que Mary Jane Harper no es esa mujer. Ella es tímida y torpe, y pasa la mayor parte de su tiempo escondiéndose detrás de un piano o acurrucada en su dormitorio escribiendo canciones de amor acerca de chicos que no devuelven el sentimiento.

Oh, mierda. Algo se me ocurre de repente. ¿Es nuestra canción sobre Unique? Estoy molesta ante la idea de que las letras emocionales que he estado cantando durante meses en realidad podrían ser acerca de un tipo que detesto.

—No odio la idea del coro —contesta evasivamente—. No me encanta, tampoco, pero no creo que sea terrible.

Y en ese momento, sé sin ninguna duda que va a haber un maldito coro de tres niveles parado detrás de Unique y de mí en el programa de invierno.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Mar Dic 20, 2016 2:50 am

JVM escribió:Jajajaja me gusta tu idea, que la pasen juntas!
Que mejor oportunidad para conocerse mejor que estando solas y en esas fechas tan importantes. Se harían una compañía muy agradable !!!


oh si!!!!!
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Mensaje por JVM el Mar Dic 20, 2016 2:05 pm

Pues ya esta dando frutos el plan de Britt, el tonto de Puck ya esta tras San. Espero que cambie de parecer conforme lo conozca.
Y bueno me encanta la amistad con Lospez jajajajajaja!,
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 2:31 am

JVM escribió:Pues ya esta dando frutos el plan de Britt, el tonto de Puck ya esta tras San. Espero que cambie de parecer conforme lo conozca.
Y bueno me encanta la amistad con Lospez jajajajajaja!,

Brittany es muy buena para leer a las personas, Sip Puck ya cayo pero me parece peligroso, no quiero que lastime a Santana...

Esa amistad!!! ajajajajjaja, vamos a ver si funciona..
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 2:40 am

CAPITULO 13
Brittany

Estoy trabajando en el mostrador de la cocina esta noche, frustrada como la mierda mientras leo sobre el ensayo de práctica que Santana “clasificó” para mí antes. Dejó mi casa con órdenes para que rehiciera el trabajo, pero estoy teniendo un momento difícil con él. La respuesta es simple, maldita sea, si alguien te manda a asesinar a millones de personas, dices no gracias, voy a pasar. Excepto por los criterios establecidos en esta teoría de mierda, hay pros y contras para ambas partes, y no puedo comprenderlo. Supongo que soy muy mala en ponerme en los zapatos de otros, y eso es un poco desalentador.

—Pregunta —anuncio cuando Tuck entra en la cocina.

—Respuesta —responde al instante.

—No he hecho la pregunta aun, idiota.

Sonriendo, se lava las manos en el fregadero y luego ata un delantal rosado neón alrededor de su cintura. Logan, Dean y yo le dimos la monstruosidad con volantes como una broma para su cumpleaños, junto al argumento de que si iba a ser nuestra mamá gallina, bien podría lucir la pieza. Tucker respondió insistiendo en que es lo suficientemente masculino para usar cualquier tipo de ropa que lanzáramos en su camino, y ahora usa la maldita cosa como una insignia de honor machista.

—Está bien, probaré —dice mientras se dirige a la nevera—. ¿Cuál es la pregunta?

—Está bien, entonces eres un Nazi...

—Al diablo con eso —interviene.

—Déjame terminar, ¿Quieres? Eres un Nazi, y Hitler acaba de ordenarte cometer un acto que va en contra de todo lo que crees. ¿Dices, genial, jefe, mataré a toda esa gente por ti, o le dices vete a la mierda, y te arriesgas a ser asesinado?

—Le digo vete a la mierda —Tuck se detiene—. En realidad no. Pondría una bala en su cabeza. Problema resuelto.

Gemí.

—Lo sé, ¿Cierto? Pero este estúpido... —señalo el libro sobre el mostrador— cree que el gobierno existe por una razón, y los ciudadanos necesitan confiar en su líder y obedecer sus órdenes por el bien de la sociedad. Así que en teoría, hay un argumento para realizar genocidio.

Tuck saca una bandeja de alas de pollo del congelador.

—Pura mierda.

—No estoy diciendo que estoy de acuerdo con esa línea de pensamiento, pero se supone que debo defender el punto de vista de este tipo. —Arrastro una frustrada mano por mi cuero cabelludo—. Jodidamente odio esta clase, hombre.

Tuck abre la bandeja de carne y la coloca en el microondas. —La repetición es el viernes, ¿eh?

—Si —digo con tristeza.

Duda.

—¿Vas a jugar en el partido contra Eastwood?

Me animo, porque esta mañana recibí la noticia oficial de las Entrenadoras Beast y Sylverster que definitivamente voy a estar en el hielo el viernes. Al parecer, las calificaciones del examen de mitad de semestre no se introducen en el sistema hasta el lunes siguiente, así que por el momento, mi promedio es aun lo que tiene que ser.

Cuando llegue el lunes, si mi calificación de Ética es una D o inferior, voy a estar en banca hasta que cambie las cosas, y definitivamente nada con las animadoras. Banca. Jesús. Solo pensar sobre ello me hace marear. Todo lo que quiero hacer es llevar a mi equipo a una nueva victoria en el Frozen Four y llegar a los profesionales. No, quiero destacar en los profesionales. Quiero demostrarle a todos que llegué por mi propio mérito y no porque sucede que soy hija de un famoso jugador de hockey. Es todo lo que siempre he querido, y me siento mal sabiendo que mis metas, que todo lo que he trabajado tan duro, está en peligro a causa de una estúpida clase.

—Las entrenadoras dijen que estoy jugando —le digo a Tuck, quien me da los cinco
tan fuerte que mi palma arde.

—Mierda, si —exclama.

Logan entra en la cocina, un cigarrillo apagado colgando de la comisura de su
boca.

—Será mejor que no fumes eso aquí —advierte Tucker—. Linda perforara tu
trasero.

—Saldré de nuevo —promete Logan, porque sabe que es mejor no cabrear a nuestra arrendataria—. Solo quería que supieran que Birdie y los chicos vienen esta noche a ver el partido de los Bruins.

Entrecierro mis ojos.

—¿Que chicos?

Logan parpadea inocentemente.

—Ya sabes, Birdie, Pierre, Hollis, Niko —si es que puede dejar de ser dominado durante el tiempo suficiente para dejar su dormitorio— um, Rogers y Danny. Connor. Oh, Kenny, también, y...

Lo detengo antes de que pueda nombrar cada individuo en nuestra lista

—Entonces quieres decir a todo el equipo —digo secamente.

—Y sus novias, los que tienen —Nos mira a Tuck y a mí—. Es genial, ¿verdad? No será toda la noche ni nada.

—Siempre y cuando Traigan su propia botella, estoy bien —responde Tuck—.Y si Danny viene entonces será mejor que escondas el licor del gabinete.

—Podemos mover el licor a la habitación de G —dice Logan con un bufido—. Dios sabe que no va a beber ni una gota.

Tuck me mira con una sonrisa.

—Pobre bebé. ¿Cuándo vas a aprender a manejar el licor como una niña grande?

—Oye, manejo bien la parte de beber. Es la mañana después, que me hace pasar —Sonrío a mis compañeros de equipo—. Además, soy su capitana. Alguien tiene que mantenerse sobria para mantenerlos a ustedes asnos dementes a raya.

—Gracias, mamá —Logan hace una pausa, y luego niega con la cabeza—. En realidad, no, tú eres la mamá —le dice a Tucker, sonriéndole a su delantal antes de volverse hacia mí—. Supongo que eso te hace el padre. Ustedes dos son extremadamente domésticos.
Ambos le levantamos el dedo.

—Aw, ¿mamá y papá están molestos conmigo? —Da un jadeo ridículo—. ¿Van
a divorciarse?

—Vete a la mierda —dice Tuck, pero se está riendo.

El microondas suena, y Tucker saca el pollo descongelado, luego procede a cocinar la cena mientras yo hago mi tarea en el mostrador. Y condenado sea todo el asunto si esto no es doméstico como la mierda.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 2:56 am

CAPITULO 14
Santana

—Oye, San-San. —Tina me sorprende en mi trabajo nocturno, deslizándose en la cabina con una sonrisa radiante. Cuando Mike se desliza junto a ella, tengo que luchar para reprimir una sonrisa. ¿Están sentados en el mismo lado de la cabina? Whoa, deben estar siendo serios de nuevo porque sólo las parejas que están locamente enamoradas hacen eso.

—Hola, Santana —dice Mike mientras cuelga un brazo alrededor de los delgados hombros de Tina.

—Hola —He estado toda la noche tratando con clientes dolor-en-el-culo, así que estoy genuinamente feliz de ver algunas caras amables—. ¿Quieren algo de beber mientras miran el menú?

—Un batido de chocolate, por favor —anuncia Tina. Mike levanta sus dedos índice y medio. —Dos pitillos —añade con un guiño.

Me río.

—Dios, son tan dulces que me están dando dolor de muelas.

Pero estoy feliz de verlos felices. Para ser un chico de fraternidad, Mike es en realidad bastante decente y nunca ha jodido con Tina, hasta donde sé. Sus últimas rupturas fueron siempre decisión de ella, había pensado que eran demasiado jóvenes para hacerlo, y Mike había sido siempre infinitamente paciente con ella. Preparo su batido de amantes y lo entrego en la cabina inclinándome en una extravagante reverencia. —Madam, monsieur.

—Gracias, nena. Oye, escucha —dice Tina mientras Mike estudia el menú—.Algunas de las chicas en nuestra planta van a tener una maratón de películas de Ryan Gosling mañana por la noche.

Mike gime.

—¿Otra fiesta Gosling? No sé qué es lo que las chicas le ven en ese tipo. Es tan flacucho como la mierda.

—Es hermoso —corrige Tina antes de mirarme otra vez—. ¿Te unes?

—Depende de la hora.

—Tracy tiene clases en la tarde, pero va a estar de vuelta a las nueve. ¿Así que
alrededor de esa hora?

—Mierda. Estoy en tutoría a las nueve.

El rostro de Tina se nubla con decepción.

—¿No puedes hacer la tutoría antes?—Menea sus cejas como si tratara de seducirme —. Val va a hacer sangrías...

Tengo que admitirlo, estoy tentada. Ha pasado tiempo desde que he estado con las chicas o consumido algo con alcohol. No podría beber en fiestas (y por una muy buena razón) pero no me importaría algo de alboroto de vez en cuando.

—Déjame llamar a Brittany en mi descanso. Veré si está libre antes.

Mike levanta su mirada del menú, otra vez interesado en la conversación.

— ¿Así que tú y Pierce son mejores amigas ahora?

—Naah. Es sólo una relación tutora/alumna.

—Nuh-uh —Se burla Tina. Se vuelve hacia su novio—. Son totalmente amigas. Se envían textos y todo.

—Bien. Somos amigas —digo a regañadientes. Cuando Mike me da una sonrisa de complicidad, lo miro ceñuda—. Sólo amigas. Así que destierra todos esos pensamientos sucios de tu mente.

—Oh vamos, ¿realmente puedes culparme? Es ahora la capitana del equipo de hockey y de las porristas y pasa de las chicas más rápido de lo que pasa de un rollo de papel higiénico. Sabes que todos van a pensar que eres su próxima conquista.

—Pueden pensar lo que quieran. —Le ofrezco un ligero encogimiento de hombros—. Pero no es así con nosotras.

Mike parece poco convencido, lo que apunta a ser una cosa de hombres. Dudo que haya tipos por ahí que crean que las relaciones puedan ser puramente platónicas.

Dejo a Tina y a Mike y atiendo a mis otros clientes. Cuando llega mi descanso, entro disparada a la sala del personal en la parte trasera para llamar a Brittany. Pienso que el tono de la línea continuara para siempre antes de que finalmente conteste, un ronco “hola” dominado por la música a todo volumen en el fondo.

—Oye, es Santana —le digo.

—Lo sé. Tengo identificador de llamadas, tonta.

—Estaba llamando para ver si podemos cambiar la hora de nuestra tutoría de mañana.

Una oleada de hip-hop explota en mi oído.

—Lo siento, ¿Qué?

Levanto mi voz para que me pueda oír mejor.

—¿Podemos reunirnos más temprano mañana? Tengo planes a las nueve, así que esperaba poder ir alrededor de las siete. ¿Eso está bien?

Su respuesta es ahogada por el golpeteo ensordecedor de Jay-Z.

—¿Dónde estás? —Estoy prácticamente gritando ahora.

—En casa —su respuesta viene amortiguada—. Hemos invitado a algunas personas a ver el partido.

¿Algunas personas? Suena como si estuviera en medio de Times Square.

—¿Así que vas a venir a las nueve?

Me trago una maldición.

—No, a las siete. ¿Eso está bien?

—Brittany, ¡Mi cerveza! —Una voz ondea a través de la línea. A juzgar por el débil acento de Texas, debe ser Tucker.

—Espera un segundo, Lospez. —Escucho un crujido en mí oído, seguido de aullidos de risa, y luego Brittany regresa—. Está bien, mañana a las nueve entonces.

—¡Siete!

—Cierto, siete. Lo siento, no te oigo nada. Te veo mañana.

Me cuelga, pero no me importa. He descubierto en estas semanas que Brittany nunca se toma el tiempo para decir adiós por teléfono. Me molestó al principio, pero ahora tengo una especie de aprecio a su enfoque de ahorro del tiempo.

Meto mi teléfono en el delantal y regreso otra vez a la sala principal para contarle a Tina que estoy disponible para ir mañana en la la noche y ella chilla en respuesta.

—¡Sí! No puedo esperar para ver a mi Gosling. Es el más caliente. Chico. Del mundo.

—Estoy sentado aquí, sabes —se queja Mike.

—Cariño, ¿has visto los abdominales de ese hombre? —demanda ella.

Él suspira.

La noche siguiente, aparezco en la casa de Brittany a las siete en punto y entro de la forma habitual. Antes de dirigirme hacia arriba, asomo la cabeza en la sala de estar para decirle hola a Logan y a los chicos. Logan no está, pero sí Tuck y Dean, que levantan la mirada en confusión cuando me ven.

—Hey, Lospez —Tucker arruga la frente—. ¿Qué haces aquí?

—La tutoría de tu capitana, ¿Qué más?

Rodando mis ojos, comienzo a alejarme del borde de la puerta.

—No quieres ir allí arriba, muñeca —dice Dean en voz alta.

Me detengo en seco.

—¿Por qué no?

Sus ojos verdes brillan con diversión.

—Uh... él podría haberlo olvidado.

—Bueno, entonces iré arriba y se lo recordaré.

Un minuto más tarde, me arrepiento completamente de ese curso de acción.

—Oye, Pierce, vamos a terminar con esto, así puedo…

Me detengo a mitad de la frase, congelándome como un ciervo ante los faros después de abrir la puerta. Vergüenza choca contra mí cuando registro lo que estoy viendo.
Brittany está tumbada en la cama con todo su glorioso torso desnudo... mientras una chica desnuda está montada a horcajadas en sus muslos. Sí, la señorita Thang está completamente desnuda y se da la vuelta en una nube de pelo rubio con el sonido de mi voz. Turgentes pechos asaltan mi visión, pero no tengo tiempo para juzgarlos en un sentido u otro, porque sus estridentes chillidos cortan a través del aire.

—¡¿Qué demonios?!

—Mierda. Lo siento mucho —dejo escapar.

Entonces cierro de golpe la puerta y corro a la planta baja como si estuviera siendo perseguida por un asesino en serie. Cuando tropiezo dentro de la sala de estar, un momento después, me encuentro con dos caras sonrientes.

—Te dijimos que no fueras allí —dice Tucker con un suspiro.

La sonrisa de Dean se ensancha.

—¿Cómo estuvo el show? No pudimos oír mucho aquí abajo, pero tengo la sensación de que ella es una gritona.


Estoy tan avergonzada que mis mejillas se sienten como si estuvieran ardiendo desde dentro hacia fuera.

—¿Puedes decirle a tu cachonda amiga que me llame cuando termine? En realidad, no. Dile que perdió su oportunidad. Mi tiempo es valioso, maldita sea. No estoy dándole más tutoría cuando es obvio que no toma en serio mi agenda.

Con eso, me marcho de la casa, mis emociones alternando entre la vergüenza y la ira. Increíble. ¿Cómo es que jugar con una chica es más importante para ella que pasar su examen de mitad de semestre? ¿Y qué clase de idiota haría eso cuando sabía que vendría?

Estoy a mitad de camino al coche de Tracy cuando la puerta se abre de golpe y Brittany sale corriendo. Por lo menos tuvo la decencia de ponerse un par de jeans, y camisa pero aún no está usando zapatos, para el caso. Se apresura hacia mí, su expresión es una mezcla de timidez y molestia.

—¿Qué demonios fue eso? —Exige.

—¿Estás bromeando? —Replico—. Debería estar haciéndote esa pregunta. ¡Sabías que iba a venir!

—¡Dijiste a las nueve!

—Lo cambié a las siete, y lo sabes —Mi boca gira en una mueca—. Tal vez la próxima vez podrías prestarme más atención cuando te llamo.

Corre una mano por su rubio cabello. El aire frío hace erizar su suave y dorada piel, y mi mirada es inconscientemente atraída por línea v que se dirige de su cintura hacia su pantalón desabrochado.

Ante la vista, un extraño parpadeo de calor viaja de mis pechos a mi centro. Mi cuerpo se siente repentinamente apretado y dolorido, mis dedos hormigueando con las ganas de... oh, joder. No. ¿Qué si la chica está totalmente depilada? Eso no significa que quiera montarla como una vaquera. Ya tiene otra persona haciéndole eso.

—Lo siento, ¿Está bien? —Refunfuña—. Cometí un error.

—No, no está bien. Uno, claramente no respetas mi tiempo, y dos, claramente no quieres pasar esta clase, de lo contrario tus pantalones estarían cerrados y tu libro de texto estaría abierto.

—¿En serio? —Cuestiona—. ¿Así que esperas que crea que estudias de veinticuatro-a-siete y nunca sales con nadie?

El malestar se agita en mi estómago, y cuando no contesto, la sospecha inunda
sus ojos.

—Has salido con alguien, ¿No?

Una respiración irritable escapa de mis labios.

—Por supuesto que sí. Sólo... no en algún tiempo.

—¿Cuánto tiempo?

—Un año. No es que sea de tu incumbencia —Endurezco mi mandíbula y desbloqueo la puerta del conductor—. Vuelve con tu fulana, Brittany. Me voy a casa.

—¿Fulana? —Hace eco—. Esa es una suposición grosera, ¿No crees? Podría ser una erudita Rhodes, por todo lo que sabes.

Levanto una ceja.

—¿Lo es?

—Bueno, no —concede—. Pero Tiffany…

Resoplo. Tiffany. Por supuesto su nombre es Tiffany.

—…Es una chica muy inteligente —acaba sombríamente.

—Uh-huh, estoy segura de que lo es. Vuelve con la Sra. inteligente entonces. Me voy de aquí.

—¿Podemos reprogramarlo para mañana?

Abro la puerta del coche.

—No.

—¿Es así? —Aferra su mano sobre el marco de la puerta—. ¿Entonces supongo que nuestra cita el sábado está cancelada también?

Me mira fijamente.
La miro de vuelta.
Pero ambas sabemos que no va a ser ella la que dé marcha atrás. De repente doy un flashback a la conversación que tuve con Noah en el pasillo el otro día. Mis mejillas calientes de nuevo, pero esta vez no tiene nada que ver con el hecho que acabo de atrapar a Brittany con los pantalones abajo. Literalmente. Noah finalmente ha reconocido mi existencia y es posible que arriesgándome en esta fiesta, haré pasar la oportunidad de hablar con él fuera de la escuela. No es como si estuviéramos en los mismos círculos, así que a menos que quiera limitarme a una interacción, una vez a la semana en Ética, tengo que ser proactiva y buscarlo fuera del salón clase.

—Bien —le murmuro a Brittany—. Te veo mañana. A las siete.

Su boca se curva en una sonrisa de satisfacción.

—Eso es lo que pensé.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por JVM el Miér Dic 21, 2016 3:08 am

-.- que horror encontrar así a Britt, pero bueno aun no son nada así que no puedo reclamar jajaja
Y San haciendo lo que sea por su querido Puck :/
Espero que nunca vuleva a encontrar a Britt en esa situación y menos si se supone que andarán.. No le puede poner los cuernos no??? Jaja
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 3:11 am

CAPITULO 15
BRITTANY

Me aseguro de estar en casa, y sola, cuando Santana aparece el jueves por la noche. Estaba más entretenida que avergonzada cuando nos encontró a Tiff y a mi ayer, y oye, al menos eso no había sido sólo por dinero. El rostro de Santana hubiera estado cien veces más rojo si hubiera oído los gritos de orgasmo de Tiffany. Honestamente, una parte de mi se pregunta si Tiff había estado fingido esos gemidos de estrella porno. No pretendo ser una estrella en la cama, pero soy atenta como el infierno y nunca he tenido ninguna queja en el pasado. Pero anoche fue la primera vez que sentí como si la chica en mi cama estaba haciendo un espectáculo.

Ahí había pasado algo increíblemente… insatisfactorio sobre toda las cosas. No sé si
ella estaba fingiendo o simplemente exagerando su placer, pero de cualquier forma,
no estaba tan ansiosa por repetir la función.

Santana toco a mi puerta, pero no se detuvo con un golpe. Lo hizo por lo menos diez veces más, y entonces dos más incluso después de que había gritado para que entrara.
La puerta se abrió y Santana tropezó al entrar, cubriendo herméticamente sus ojos con ambas palmas.

—¿Es seguro? —pregunta en voz alta. Con los ojos aun cerrados, extiende sus brazos hacia fuera delante de ella como una persona ciega que está a tientas en la oscuridad.

—Eres una jodida mocosa —digo con un suspiro.

Sus párpados se abren en un pop, y me corrige con una mirada oscura.

—Sólo estoy siendo cuidadosa —contesta en un tono altanero—. Dios no lo quiera entro
en otro de tus festivales de sexo.

—No te preocupes, no habíamos llegado a la parte del sexo aun. Deberías saber, que todavía estamos en la etapa de juego previo. Entre segunda y tercera base, para ser exactas.

—Asquerosa. Demasiada información.

—Tú preguntaste.

—No lo hice —Se sienta con las piernas cruzadas en la cama y tira del gigante bolso de clase—. De acuerdo, es suficiente charla. Vamos a leer tu ensayo, a revisarlo y luego vamos a hacer unos pocos de práctica.

Escribo sobre el papel arreglándolo, luego apoyo la espalda en una almohada mientras Santana lee. Una vez que lo hace, mira hacia mí, y puedo decir que está impresionada.

—Esto es bastante bueno. —Admite.

Maldición si no experimento una explosión de orgullo. Trabaje como una esclava sobre este papel Nazi, y el elogio de Santana no solo me agrada, pero es también una confirmación de que estoy mejorando en ponerme en los zapatos de otra persona.

—En verdad, esto es realmente bueno. —Corrige mientras hojea la conclusión otra vez.
Jadeo burlonamente. —Santa mierda. ¿Eso fue un cumplido?

—Nop. Me retracto. Chupa mi culo.

—Más tarde —sacudo mi dedo hacia ella—. Tú crees que soy inteligente.

Deja escapar un pesado suspiro.

—Eres inteligente cuando te aplicas —hace una pausa—. De acuerdo, así que esto puede ser una total mierda que decir, pero yo siempre asumí que la escuela era más fácil para las porristas y jugadoras. Académicamente, quiero decir. Ya sabes, repartiendo A gratis porque ustedes chicas son tan importantes.

—Me gustaría. Conozco a un par de chicos del equipo de Eastwood cuyos profesores ni siquiera leen sus trabajos, solo estampan una A sobre ellos y los entregan de vuelta. Pero los profes de Briar hacen su trabajo. Estúpidos.

—¿Cómo lo estás haciendo en tus otros cursos?

—Puras A en el tablero, y una maldita C en Historia del Español, pero eso cambiara una vez que regrese mi trabajo final —Sonrió—. Adivino que no soy la porrista y deportista tonta que pensabas que era, ¿eh?

—Nunca pensé que fueras una tonta —saca su lengua—. Pensé que eras una idiota.

—¿Pensaste? —Me abalanzo sobre su uso del tiempo pasado—. ¿Eso significa
que has visto el error en tu camino?

—Naah, todavía eres una idiota —hace una mueca—. Pero al menos eres una
inteligente.

—¿Inteligente es suficiente para poder terminar el examen? —Mi espíritu se hunde mientras expreso la pregunta. El recuperativo es mañana, y estoy empezando a estresarme por eso de nuevo. No estoy segura de que esté lista, pero la confianza de Santana alivia algo de mi incertidumbre.

—Definitivamente —me asegura ella—. Siempre y cuando mantengas tus propios prejuicios y te adhieras a lo que los filósofos harían, creo que todo irá bien.

—Es mejor estarlo. Realmente necesito esta nota, Lóspez.

Su voz es suave.

—¿El equipo es así de importante para ti?

—Es toda mi vida —digo simplemente.

—¿Tu vida? Guao. Estas poniendo mucha presión a ti misma, Brittany.

—¿Quieres hablar de presión? —Amargura tiñe mi tono—. La presión comenzó hace siete años y me forzó a una dieta alta en proteínas para promover el crecimiento. La presión comenzó despertando con el romper del amanecer seis días a la semana para patinar y correr, mientras tu padre hace sonar un silbato en tu cara por dos horas. La presión comenzó diciendo que si fallabas, nunca serias una mujer de verdad.

Su rostro se veía afligido.

—Mierda.

—Sí, eso lo resume todo —trato de empujar los recuerdos lejos, pero se mantienen destellando a través de mi mente, apretando mi garganta—. Confía en mí, la presión que pongo sobre mí misma es nada comparado con lo que tenía que hacer frente al crecer.


Ella entrecierra sus ojos.

—Me dijiste que amas hockey.

—Lo amo —mi voz sale ronca—. Cuando estoy en el hielo, es el único momento en que me siento... viva, supongo. Y créeme, voy a poner a trabajar mi culo para llegar a donde quiero estar. Yo... joder, no puedo fallar.

—¿Qué pasa si no lo haces? —Contrarresta ella—. ¿Cuál es tu plan de respaldo?


Frunzo el ceño.

—No tengo uno.

—Todo el mundo necesita un plan B —insiste Santana—. ¿Qué pasa si te lesionas y no puedes jugar nunca más?

—No lo sé. Supongo que me gustaría ser una entrenadora. O tal vez una comentarista del deporte.

—Ves, tienes un plan, entonces.

—Supongo que sí —la miro curiosamente—. ¿Cuál es tu plan B? ¿Si no lo logras como una cantante?

—Honestamente, a veces no sé si incluso quiero ser cantante. Quiero decir, me encanta, de verdad, pero hacerlo profesionalmente es otra historia. No estoy loca por la idea de vivir en una maleta o pasar todo mi tiempo en un autobús de gira. Y sí, me gusta cantar en frente de una audiencia, pero no estoy segura de que quiero estar en el escenario frente a miles de personas cada noche —se encoge de hombros, pareciendo pensativa—. A veces pienso que prefiero ser una compositora. Disfruto componer música, así que no me importaría trabajar detrás de cámara y dejarle a alguien más hacer toda la cosa de la estrella. Si eso no funciona, podría entrar en la enseñanza —da una sonrisa autocrítica—. Y si eso falla, siempre podría probar mi mano en stripping.

Arrastro mi mirada de arriba hacia abajo de su cuerpo, haciendo una gran demostración de lamer mis labios.

—Bueno, tú definitivamente tienes las tetas para eso.

Rueda sus ojos

—pervertida.

—Oye, sólo estoy afirmando un hecho. Tus tetas son geniales. No sé por qué no las alardeas más. Tú sabes, lanzar un par de tops escotados dentro de tu armario.


Un rubor rosa aparece en sus mejillas. Me encanta cuán rápido va de seria y descarada a tímida e inocente.

—Por cierto, no puedes hacerlo el sábado. —Le informo.

—¿Qué, stripping? —dice en tono burlón.

—No, ruborizarte como un tomate cada vez que hago un comentario lascivo.

Santana arquea una ceja.

—¿Cuántos comentarios lascivos planeas hacer?

Sonrío.

—Depende de cuanto tenga que beber.

Ella deja escapar un suspiro de exasperación, y un mechón de cabello oscuro se suelta de su cola de caballo y cae sobre su frente. Sin pensarlo, me acerco y meto el mechón detrás de su oreja.

La tensión instantánea de sus hombros trae un fruncido en mis labios.

—No puedes hacer eso tampoco. Congelarte cuando te toco.

Alarma revolotea a través de sus ojos.

—¿Por qué me tocarías?

—Debido a que se supone que soy tu cita. ¿Me has conocido? Soy una tipa de
manos.

—Bueno, puedes mantener tus manos para ti misma el sábado —dice ella
remilgadamente.

—Buen plan. Y luego Loverboy pensará que sólo somos amigas. O enemigas,
dependiendo de qué tan nerviosa te pongas.

Se muerde el labio, y su visible agitación sólo me hace fastidiarla más fuerte.

—Ah, y podría besarte, también.

Ahora me mira.

—De ninguna manera.

—¿Quieres o no quieres que Puck crea que estas conmigo? Porque si lo quieres, tendrás al menos que tratar de actuar como si lo estuvieras.

—Eso va a ser difícil —dice con una sonrisa.

—Mierda. Me gustas un montón.

Resopla.

—Estoy totalmente por sacar esa cosa de resoplido que haces —le digo francamente—. Es una clase de actitud.

—¿Debería dejarte? —Tropieza—. No está en la habitación ahora mismo.
Puedes guardar el coqueteo para el sábado.

—Estoy tratando de conseguir que te acostumbres a él —hago una pausa como si estuviera reflexionando sobre algo, pero en realidad, estoy consiguiendo que Santana retroceda. —En realidad, cuanto más lo pienso, más me pregunto si deberíamos entrar en calor.

—¿Entrar en calor? ¿Qué diablos significa eso?

Inclino mi cabeza.

—¿Qué crees que hago antes de un partido, Lóspez? ¿Sólo aparecer en la pista y ponerme mis patines? Por supuesto que no. Practico seis días a la semana para prepararme. Tiempo de hielo, sala de pesas, viendo cintas de juego, reuniones de estrategia. Piensa en toda la preparación de antemano que va en ello.

—Esto no es un juego —dice ella con irritación—. Es una cita falsa.

—Pero tiene que parecer real para Loverboy.

—¿Podrías dejar de llamarlo así?

No, no tengo planes para detenerlo. Me gusta cuan enojada la pone. De hecho, me gusta sacarla de sus casillas, y punto. Cada vez que Santana se enoja, sus ojos oscuros arden y sus mejillas cambian a la sombra del más lindo rosa.

—Así que sí —dije con una inclinación de cabeza—. Si voy a estar tocándote y besándote el sábado, creo que es imperativo que ensayemos —lamo mis labios de nuevo—. Completamente.

—Sinceramente, no puedo decidir si te estás metiendo conmigo ahora —sopla un suspiro molesto—. De cualquier manera, no voy a dejar que me toques o me beses, así que borra todas esas ideas sucias de tu cabeza. Si quieres algo de acción, llama a Tiffany.

—Sí, eso no va a suceder.

Hay un picor en el tono de Santana.

—¿Por qué no? Parecía gustarte la noche anterior.


—Fue una sola vez. Y deja de intentar cambiar el tema —le sonrío—. ¿Por qué no quieres besarme? —Entrecierro mis ojos—. Oh, mierda. Sólo hay una explicación que se me ocurre —Me detengo. —Eres una mala besadora.

Su mandíbula cae en indignación.

—Ciertamente no lo soy.

—¿Si? —Reduzco mi voz a tono seductor—. Pruébalo
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por JVM el Miér Dic 21, 2016 3:39 am

Haber si acepta San todo esto de besos y toqueteo, porque ha de ser difícil para ella dejar que simplemente cualquier persona la toque de esa manera, espero que Britt no se propase en el juego o la presione demasiado :/
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Mensaje por micky morales el Miér Dic 21, 2016 9:00 am

Todavia ni parecen gustarse, esperemos que en la cita falsa o lo que sea, las cosas cambien!!!! ( no tenia internet para comentar, me disculpo por eso)12.20.2016
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 10:28 pm

JVM escribió:Haber si acepta San todo esto de besos y toqueteo, porque ha de ser difícil para ella dejar que simplemente cualquier persona la toque de esa manera, espero que Britt no se propase en el juego o la presione demasiado :/


ohh!!! jajajajajajajaj... no creo, vamos a ver, aqui no sabemos como van a salir las cosas.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 10:31 pm

micky morales escribió:Todavia ni parecen gustarse, esperemos que en la cita falsa o lo que sea, las cosas cambien!!!! ( no tenia internet para comentar, me disculpo por eso)12.20.2016


tu crees, pero yo creo que se gustan y mas... tal vez pasa algo antes...... espero.... sip, lo entiendo completamente, me pasa todooooo el tiempoooo.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Dic 21, 2016 10:32 pm

CAPITULO 16
SANTANA


De alguna manera he viajado atrás en el tiempo a mis días de parque infantil de tercer grado. A menos que haya otra explicación de por qué Brittany me está hostigando para besarla.

—No tengo que demostrar ninguna maldita cosa —le informo—. Sucede que soy una fantástica besadora. Lamentablemente, nunca lo llegarás a averiguar.

—Nunca digas nunca —responde con una voz cantarina.

—Gracias por eso, Justin Bieber. Pero sí, no va a suceder, amiga.

Suspira.

—Lo entiendo. Estás intimidada por mi potente belleza.

Levanta la barbilla, eso sucede todo el tiempo. Oh, hermana. Todavía puedo recordar los días, todo de hace una semana, cuando Brittany S. Pierce no era un fijo en mi vida. Cuando no tenía que escuchar sus palabras arrogantes o ver sus sonrisas perversas o verla inmersa en una batalla de coqueteo en la que no tengo ningún interés. Excepto que Brittany pasa a ser muy, muy buena en una cosa en particular: tirar el guante.

—El miedo es un hecho de la vida —dice ella con solemnidad—. No dejes que eso te desanime, Lóspez. Todo el mundo lo experimenta —se inclina hacia atrás sobre sus codos, como un pez gordo—. Te diré que, te voy a dar un pase libre. Si estás demasiado asustada para besarme, no voy a besarte.

—¿Asustada? —Retumbo—. No tengo miedo, idiota. Es sólo que no quiero.

Otro suspiro rueda fuera de su pecho.

—Entonces creo que estamos de vuelta a los problemas de auto-confianza. No te preocupes, hay un montón de malas besadoras en este mundo, cariño. Estoy segura de que con la práctica y la perseverancia, un día serás capaz…

—Bien —le interrumpí—. Vamos a hacerlo.

Su boca se cierra de golpe, los ojos muy abiertos por la sorpresa. Ja. Así que ella no esperaba que yo aceptara su farol. Nuestras miradas se conectan en una mirada fija que dura por siempre. Está esperando que dé marcha atrás, pero estoy segura de que puedo esperar a que ella se arrepienta. Tal vez es infantil de mi parte, pero Brittany ya se ha salido con la suya sobre esta cosa de la tutoría. Esta vez quiero ganar yo.

Pero la he subestimado una vez más. Sus ojos azules se oscurecen a humeante plata metálica, y de repente hay calor en su mirada. Calor, y un destello de seguridad en sí misma, como si está segura de que no voy a seguir con esto.

Escucho esa seguridad en el tono despectivo que usa cuando por fin habla.

—Muy bien, entonces, muéstrame lo que tienes.

Vacilo. Joder. No puede estar hablando en serio. Y no puedo estar realmente considerando hacer frente a este loco desafío. No estoy atraída por Brittany, y yo no quiero besarla. Fin de la historia.

Excepto que... bueno, no se siente como el final de nada. Mi cuerpo está envuelto en llamas, y mis manos están temblando no de los nervios, sino de anticipación. Cuando me imagino su boca presionada contra la mía, mi corazón se acelera más rápido que una pista de batería y contrabajo. ¿Qué diablos es lo que me pasa?

Brittany se acerca más. Nuestros muslos están tocándose ahora, y tampoco estoy alucinando, o puedo ver realmente su pulso palpitando en el centro de su garganta. No puede en verdad desear esto... ¿verdad?

Mis palmas se ponen húmedas, pero resisto limpiarlas en el frente de mis mallas, porque no quiero que sepa cuan nerviosa estoy. Soy totalmente consciente del calor irradiando de su muslo revestido en vaqueros, el tenue aroma de su loción, la leve curva de su boca mientras espera mi próximo movimiento...

—Vamos —se burla—. No tenemos toda la noche, bebé.

Ahora estoy erizada. A la mierda. Es sólo un beso, ¿verdad? Ni siquiera tiene que gustar. Cerrar esa boca inteligente suya será suficiente recompensa.

Arqueando una ceja, estiro una mano y toco su mejilla. Su aliento se corta. Paso mi pulgar sobre su mandíbula, aguantando, esperando a ver si me va a detener, y cuando no lo hace, poco a poco traigo mi boca a la suya.

Al segundo en que nuestros labios se encuentran, lo más extraño sucede. Pulsantes olas de calor se despliegan dentro de mí, a partir de mi boca y luego ondulándose por mi cuerpo, hormigueando en las puntas de mis pechos antes de viajar aún más abajo. Ella sabe como la goma de mascar de menta que ha estado masticando toda la noche y el sabor a menta impregna mis papilas gustativas. Mis labios se abren por su propia voluntad, y Brittany toma ventaja completa deslizando su lengua dentro. Cuando mi lengua se enreda con la suya, ella hace un bajo sonido de gruñido en la parte posterior de su garganta, y el sonido erótico vibra a través de mi cuerpo.

Inmediatamente, soy golpeada con una sacudida de pánico que me impulsa a romper el beso.

Tomo un suspiro tembloroso.

—Ya está. ¿Cómo fue eso? —Estoy tratando de no sonar afectada por lo que pasó, pero el ligero temblor en mi voz me traiciona.

Los ojos de Brittany están líquidos.

—No estoy segura. No fue suficientemente largo para que juzgue correctamente. Voy a necesitar más para seguir adelante. Su gran mano agarra mi mejilla. Esta debe ser mi señal para salir.


En lugar de ello, me inclino por otro beso.


Y es igual de inquietantemente increíble como el primero. A medida que sus lengua se desliza sobre la mía, acaricio su mejilla, y Dios, eso es un gran error, porque la sensación de su piel en mi palma intensifica el placer ya causando estragos en mi cuerpo. Su cara es fuerte y suave y sexy, y la pura atraccción de ella desencadena otra explosión de necesidad. Necesito más. No me lo esperaba, pero maldita sea, necesito más.

Con un gemido angustiado, inclino mi cabeza para profundizar el beso, y mi lengua explora con entusiasmo su boca. No, no con entusiasmo, avidez. Estoy hambrienta por ella.

Brittany entrelaza sus dedos por mi pelo y tira de mí más cerca, un poderoso brazo se envuelve alrededor de mi cadera para mantenerme en el lugar. Mis pechos ahora están aplastados contra sus pechos, y puedo sentir el martilleo salvaje de su corazón. Su excitación coincide con la mía. El gemido áspero y ronco que ella libera cosquillea en mis labios y envía a mi pulso a acelerarse.

Algo me está pasando. No puedo dejar de besarla. Es demasiado adictivo. Y a pesar de que esto podría haber empezado conmigo de alguna manera a cargo, ya no estoy en control.

La boca de Brittany se mueve sobre la mía con habilidad y confianza que roba el aliento de mis pulmones. Cuando mordisquea mi labio inferior, siento un tirón de respuesta en mis pezones, y presiono una palma contra su pecho para anclarme a mí misma, para tratar de evitar irme flotando en una nube de placer sin sentido. Sus labios calientes dejan los míos y viajan a lo largo de mi línea de la mandíbula, cayendo hasta mi cuello, donde planta besos con la boca abierta que dejan escalofríos a su paso.

Oigo un gemido torturado, y estoy sorprendida al darme cuenta de que venía de mí. Estoy desesperada por sentir su boca en la mía de nuevo. Empujo una mano en su pelo para traerla de vuelta a donde la quiero, pero los hilos rubios son demasiado delgados para agarrarse. Todo lo que puedo hacer es tirar su cabeza hacia adelante, lo que provoca una risita baja de ella.

—¿Es esto lo que quieres? —dice con voz gruesa, y luego sus labios encuentran los míos, y empuja esa talentosa lengua en mi boca de nuevo.

Un gemido sale de mi garganta en el momento exacto en que la puerta de la habitación gira abriéndose.

—Oye, B, tengo que pedirte prestado… —Dean se detiene. Con un chillido de horror, aparte mi boca de la de Brittany y me levanto de golpe.

—Ups. No quise interrumpir. —La sonrisa de Dean ocupa toda su cara, y sus centelleantes ojos verdes hacen que mis mejillas quemen.

Vuelvo a la realidad más rápido de lo que tú puedes decir el error más grande jamás cometido. Mierda. Acabo de ser atrapada besándome con Brittany S. Pierce.
Y lo estaba disfrutando.

—No estás interrumpiendo —dejo escapar.

Dean parece que está luchando contra la risa.

—¿No? Porque seguro que parece como que sí.

A pesar del apretado nudo de vergüenza alojado en mi garganta, me obligo a mirar a Brittany, silenciosamente pidiendo que me respalde, pero su expresión me pilla con la guardia baja. Intensidad profunda y un destello de molestia, pero este último se dirige a Dean. Y arrojada a la mezcla está algo parecido a la fascinación, como si no puede creer lo que ella y yo acabamos de hacer.

Yo no puedo creerlo tampoco.

—Así que esto es lo que ustedes dos hacen cuando están aquí arriba —sigue Dean—. Toda esa profunda e intensiva tutoría —hace comillas al aire ante la última palabra, riendo de alegría.

Su burla me irrita. No quiero que él piense que Brittany y yo estamos... involucradas. Que hemos estado tonteando durante la semana pasada detrás de las espaldas de todos.
Lo que significa que tengo que cortar sus sospechas de raíz. Tan pronto como pueda.

—En realidad, Brittany sólo está ayudándome a ponerme al día con mis habilidades de besos —digo a Dean en la voz más casual que puedo reunir.

En este punto, decir la verdad es mucho menos humillante que dejar que su imaginación
corra salvaje, pero la confesión suena loca cuando la pronuncio en voz alta. Sí, sólo perfeccionando mis habilidades para besarme con la capitana del equipo de hockey y de las porristas.

No hay problema.

Dean suelta unas risitas.

—¿Así es?

—Sí —digo con firmeza—. Tengo una cita por delante y tu amiga aquí piensa que no tengo ningún movimiento. Confía en mí, no estamos interesadas la una en la otra. En absoluto —me doy cuenta de que Brittany todavía no ha dicho una sola palabra, y me dirijo a ella para su confirmación—. ¿Cierto, Brittany? —pregunto con intención.

Se aclara la garganta, pero su voz todavía es ronca como el infierno cuando habla.

—Cierto.

—Está bien... —Los ojos de Dean brillan—. Entonces voy a tomar tu farol, muñeca.

Muéstrame tus movimientos.

Parpadeo con sorpresa.

—¿Qué?

—Si un médico te dice que vas a vivir diez días, te gustaría buscar una segunda opinión, ¿no es cierto? Bueno, si tú estás preocupada por ser una besadora de mierda, no puedes simplemente tomar la palabra de B para ello. Necesitas una segunda opinión —sus cejas se levantan en desafío—. Déjame ver lo que tienes.


—Deja de ser un imbécil —murmura Brittany.

—No, él tiene un punto, —

le respondo con torpeza, y mi cerebro grita, ¿Qué? ¿Él tiene un punto? Al parecer, los besos derretidotes de cuerpo de Brittany me han convertido en una loca. Estoy perturbada y confundida, y más que todo, estoy preocupada. Preocupada de que Brittany sabrá que yo... ¿Qué? ¿Que nunca había estado tan excitada por un beso antes? ¿Qué me encantó cada segundo de este?

Sí, y sí. Eso es precisamente lo que no quiero que ella sepa. Así que me muevo hacia Dean y digo

—dame una segunda opinión.

Parece sorprendido por un segundo, antes de estallar en otra sonrisa. Se frota las manos, entonces cruje sus nudillos como si estuviera preparándose para una pelea, y el gesto ridículo me hace reír. Cuando llego hasta él, su bravuconería se tambalea.

—Sólo estaba bromeando, Lóspez. Tú no tienes que…


Lo interrumpí poniéndome de puntillas y presionando mi boca a la suya. Sí, esa soy yo, sólo otra estudiante universitaria besando a una persona después de otra. Esta vez, no hay calor. No hay hormigueo. Ni sentido de desesperación abrumadora. Besar a Dean no es nada en comparación con la forma en que se sentía besar a Brittany, pero Dean parece disfrutarlo, porque él deja escapar un gemido cuando separo mis labios. Su lengua entra en mi boca, y lo dejé. Sólo durante unos segundos, y luego doy un paso atrás y pongo mi cara más indiferente.

—¿Y bien? —pregunto.

Sus ojos están completamente vidriosos.

—Ah —Se aclara la garganta—. Ah...sí... No creo que tengas nada de qué preocuparte.

Se ve tan aturdido que no puedo dejar de sonreír, pero mi humor se disuelve cuando me volteo para ver a Brittany levantarse de la cama, su rostro cincelado más oscuro que una nube de tormenta.

—Santana —Comienza con aspereza.

Pero no puedo escuchar el resto. Ya no quiero pensar más en ese beso. O nunca. El mero recuerdo de éste hace girar mi cabeza y golpear mi corazón.

—Buena suerte con el recuperativo de mañana —las palabras salen apresuradas en una corriente rápida de nerviosismo—. Tengo que irme ahora, pero déjame saber cómo va, ¿está bien?

Entonces rápidamente recojo mis cosas y me apresuro a salir de la habitación
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por micky morales el Jue Dic 22, 2016 8:00 am

que le pasa a santana??? mas zorra imposible!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por JVM el Jue Dic 22, 2016 5:38 pm

:o !!!!
Jaajajajaja Britt provocando a San pero logró llevarse sus dos besotes.
Y lo de Deán fue solo para quitarse la sensación de lo que sintió con Britt y para que esta pensara que no tuvo ninguna importancia.
Pero Britt muriendo de celos y peor aún porque fue con su amigo :/
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Dic 23, 2016 10:00 am

micky morales escribió:que le pasa a santana??? mas zorra imposible!!!!

Que le pasa, pues es que se dio cuenta que quien la calienta en verdad es Brittany...
y stop right there.... no lo creo....
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Dic 23, 2016 10:03 am

JVM escribió::o !!!!
Jaajajajaja Britt provocando a San pero logró llevarse sus dos besotes.
Y lo de Deán fue solo para quitarse la sensación de lo que sintió con Britt y para que esta pensara que no tuvo ninguna importancia.
Pero Britt muriendo de celos y peor aún porque fue con su amigo :/

Asi es es debido a eso, es que ella beso al otro tipo, ya que me resulta dificil pensar que una victima de violacion, se pase a desfilar y repartir besos tras besos y menos prestarse a manoseos.
Hubo errores es cierto pero bueno para que hacer mas grande esto...
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Dic 23, 2016 10:04 am

CAPITULO 17
SANTANA

—Has perdido una apuesta —dice dudosa Tina.

—Síp.

Me siento en el borde de la cama y me inclino hacia la cremallera de
mi bota izquierda, evitando deliberadamente la mirada de mi compañera de cuarto.

—Y ahora vas a salir con ella.

—Uh-huh.

Froto mi pulgar sobre el lado de la bota y finjo que estoy limpiando una mancha en el cuero.

—Vas a salir con Brittany Pierce.

—Mmm-hmmm.

—Creo que es mentira.

Por supuesto que lo hace. ¿Una cita con Brittany Pierce? Pude también haber
anunciado que me voy a casar con Chris Hemsworth.

Así que no, no culpo a Tina por verme tan atónita. La excusa de perder una apuesta fue lo mejor a lo que pude llegar, y es mejor que nada. Ahora estoy preguntándome si debería confesar y decirle sobre Noah. O mejor aún, si debo cancelar la cita por completo.

No he visto a Brittany desde... el gran error... porque ahora me estoy refiriendo
al beso. Me envió un mensaje ayer después de haber preparado el examen. Cuatro
palabras miserables, dos de los cuales ni siquiera son reales: “pan comido, limón
exprimido.”

No voy a mentir, estaba encantada de oír que le había ido bien. Pero no lo
suficientemente emocionada para iniciar una conversación real, así que simplemente envié de vuelta una sola palabra, “bien”, y fue el único contacto que tuvimos hasta hace veinte minutos, cuando envió un mensaje para decirme que estaba en camino a recogerme para la fiesta.

En lo que a mí respecta, el beso no sucedió. Nuestros labios no se tocaron, y mi
cuerpo no la añoró. Ella no gimió cuando mi lengua llenó su boca, y yo no gemí
cuando sus labios se cerraron sobre ese punto sensible en mi cuello.

Eso no sucedió.

Pero... bueno, si no sucedió, entonces no tengo razón para cancelar lo de la fiesta, ¿Cierto? Debido a que lo confuso no importa y aunque me afectase la constante estimulación que el gran error me dejó, todavía estoy ansiosa por la oportunidad de ver a Noah fuera de clase.

No me atrevo a decirle a Tina la verdad, sin embargo. Normalmente soy muy confiada en otras áreas de mi vida. Cantar, tareas, amigos. Cuando se trata de relaciones, retomo a esa traumatizada de quince años de edad que requirió tres años de terapia antes de que fuera capaz de sentirse normal de nuevo. Sé que Tina lo desaprobaría si sabía que estaba usando a Brittany para llegar a Noah, y en este momento, no estoy de humor para ser sermoneada.

—Confía en mí, mentira es el segundo nombre de Brittany —digo secamente—.
La rubia trata a la vida como un juego.

—Y tú, Santana López, ¿Lo estás jugando? —Niega con la cabeza, incrédula—.
¿Estás segura de que no tienes una cosa por esta chica?

—¿Brittany? De ninguna manera —le digo de inmediato.

Uh-huh. Porque tu sieeeeeempre te lías con chicos que no te gustan. Alejo la burla interna. Nop, no me lie con Brittany. Simplemente estaba
cumpliendo un desafío.
La voz burlona se asoma en mi cabeza de nuevo. Y sentiste absolutamente
nada, ¿cierto?

Argh, ¿por qué no hay un interruptor de apagado para esa parte sarcástica de tu
cerebro? Excepto que sé que eso no borrara la verdad. Sentí algo cuando nos
besamos. ¿Esos hormigueos que Noah evoca en mí? Los sentí la otra noche con
Brittany. Eran diferentes, sin embargo. Las mariposas no flotaron simplemente en
mi vientre, tomaron vuelo y se deslizaron a través de todo mi cuerpo, haciendo que
cada pulgada de mí latiera con placer.

Pero no significaba nada. En el lapso de diez días, Brittany pasó de ser una
desconocida a una molestia de amiga, pero eso es lo máximo que soportare. No
quiero salir con ella, no importa qué tan buen besadora es. Antes de que Tina pueda interrogarme más, Brittany me envía un mensaje informándome que está aquí. Estoy a punto de decirle que espere en el coche, pero supongo que tenemos diferentes definiciones de aquí, debido a que un fuerte golpe en la puerta suena un segundo después.

Suspiro.

—Esa es Brittany. ¿Puedes dejarla entrar? Quiero arreglar mi cabello.

Tina sonríe y desaparece. Mientras cepillo mi cabello, oigo voces en el salón, seguido de una protesta chillona y luego pesados pasos vienen en dirección a mi habitación.

Brittany aparece en la puerta vistiendo jeans azul oscuros y un suéter negro, y
algo terrible sucede. Mi corazón se convierte en un delfín y hace una pequeña
estúpida voltereta de emoción.

Emoción, joder.

Dios, ese error realmente hizo un caos con mi cabeza.

Examina mi ropa antes de levantar una ceja.

—¿Eso es lo que estarás usando?

—Sí —me enojo—. ¿Tienes algún problema con eso?

Inclina su cabeza hacia un lado como si fuera Heidi Klum a punto de
juzgar un atuendo en Project Runway.

—Estoy totalmente segura de los jeans y botas, pero el suéter se tiene que ir.
Examino mi suelto suéter de rayas azul y blanco pero, sinceramente, no veo el
problema.

—¿Qué hay de malo en él?

—Es demasiado holgado. Pensé que hablamos sobre como necesitas mostrar
tus tetas de stripper.

Una tos estrangulada viene de detrás de ella.

—¿Tetas de stripper? —Tina hace eco cuando entra en la habitación.

—Ignórala —le digo—. Es una machista.

—No, soy una chica que le gustan las chicas —corrige, luego procede a mostrar su sonrisa de marca registrada—. Quiero ver algo de escote.

—Me gusta este suéter —protesto.

Brittany mira a Tina.

—Hola, soy Brittany. ¿Cuál es tu nombre, otra vez?

—Tina. Compañera de habitación de Santana y MJA.

—Genial. Bien, ¿puedes decirle a tu compañera de habitación y MJA, que se ve
como una rechazada del espectáculo de veleros?

Se ríe, y luego, para mi horror ¡Benedict Arnold! está de acuerdo con ella.

—No te lastimara usar algo más ceñido al cuerpo —dice discretamente.

Le frunzo el ceño.

Brittany sonríe.

—¿Ves? Estamos todos de acuerdo. Todo o nada, Lospez.

Tina mira desde mí a Brittany, y sé exactamente lo que está pensando. Pero se
equivoca. Nosotras no estamos liándonos, y definitivamente no saliendo. Pero
supongo que es mejor que piense eso a que sepa que voy a salir con ella para
impresionar a alguien más.

Brittany da pasos largos hacia mi armario como si fuera la dueña. Cuando
asoma su oscura cabeza en el interior, Tina me lanza una sonrisa. Parece muy
entretenida por todo esto.

Mueve las perchas para examinar mi armario, luego saca un top negro.

—¿Qué tal esto?

—De ninguna manera. Es transparente.

—¿Entonces para que lo tienes?

Buena pregunta.

Sostiene otra percha, esta vez un suéter rojo con un escote en V.

—Este —dice con un guiño—. Te ves genial de rojo.

Las cejas de Tina se alzan, y yo maldigo a Brittany por poner todas estas ideas
innecesarias en su cabeza. Pero al mismo tiempo, mi pecho va de caliente a
empalagoso, porque... ¿ella piensa que me veo bien de rojo? Al igual que, ¿en
realidad se dio cuenta de lo que he usado?

Brittany me lanza el suéter.

—Bien, cámbiate. Queremos llegar tarde, pero no estúpidamente tarde.

Tina ríe.

Las miro a ambas.

—¿Puedo por favor tener algo de privacidad?

Ambas son ajenas a mi enojo o solo están escogiendo ignorarlo, porque las oigo
charlando con facilidad en la sala de estar. Sospecho que Tina la está interrogando
intensamente sobre nuestra “cita,” y espero por dios que Brittany se pegue a la historia de la apuesta. Cuando su risa ronca flota en mi dormitorio, un escalofrío involuntario se extiende por mi columna vertebral.

¿Qué me está pasando? Estoy perdiendo de vista lo que quiero. No, a quién quiero. Noah. Noah jodido Puckerman. No debería estar besando a Brittany, o a Dean, para lo que importa, y distraerme con la extraña oleada de calor que se desata dentro de mí.
Es hora de enfocarme y recordar por qué accedí a esta farsa en primer lugar.
A partir de ahora.
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Finalizado Re: [Resuelto]BRITTANA: SUEÑO DE MEDIA NOCHE: EL TRATO- cap. 45 y Epilogo

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