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BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por 3:) el Dom Mayo 14, 2017 7:54 pm

lindo detalle el de san,..
ya van desertando algunos,.. a ver si se va britt o no???
me encanta como van las cosas!!!
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por micky morales el Dom Mayo 14, 2017 11:12 pm

Espero de verdad que Britt decida quedarse, ahi todo es tan misterioso!!!!
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 28, 2017 3:52 am

Capítulo 10


La mañana llegó más rápido de lo que esperaba, y yo estaba eufórica con el pensamiento de volver a ver a Santana y decirle que mi respuesta era quedarme en la isla. Desafortunadamente, no me desperté lo suficientemente pronto para conseguir una ducha caliente (un error que no repetiría dos veces). Me vestí rápidamente y lo busqué, pero no pude encontrarlo en ningún lugar. Caminé de vuelta a mi tienda de campaña, despertando a Rachel para averiguar si ella sabía dónde podría estar.

―Probablemente está en la playa ―gimió ella―. Le gusta ejercitarse antes de que todos se levanten y dar una vuelta.

¡Así es cómo consigue lucir tan bien!

―¿Puedes llevarme allí? Nunca he estado en la playa.

―Me lo debes ―Ella me frunció el ceño y se sentó en su bolsa de dormir. Estiró su brazo para agarrar un abrigo y se puso sus botas―. Te llevaré allí y una vez que lo veas, me iré. No quiero estar en los
alrededores para que le digas lo que sea que tienes que decirle. Estoy bastante segura que sé lo feliz que estará ―me proyectó una sonrisa y yo tiré de sus brazos para hacer que se mueva más rápido.

―Iré a agarrar un rifle y volveré en seguida ―me guiñó un ojo―. Tienes que amar el bosque.

Rachel caminó conmigo hasta que vimos a Santana . Caminé a través de la rocosa playa, evitando charcos en mi camino para decirle mi respuesta. Estaba nerviosa por la elección que había hecho, pero se sentía bien.

Mis ojos escanearon los abetos, finalmente posándose en élla. Los músculos de mi estómago se tensaron al verla. Su esbelto y musculoso cuerpo estaba impresionante incluso desde este privilegiada punto de vista. Estaba reclinándose contra uno de los abetos, mirando hacia la costa. Todavía no me veía, lo que estaba bien mientras intentaba asimilar cada pizca de su calidad.

Estaba vistiendo jeans oscuros que eran holgados y colgaban bajos, abrazando sus caderas. Era imposible no notar la apretada camiseta blanca que vestía. Sus hombros eran tan anchos y musculosos que mi mente seguía imaginando mis manos pasando por todos sus músculos atléticos.

Realmente no lucía mucho como una ropa de ejercicio, pero quién sabe.

¡Oh mierda!

élla se giró para saludarme con la mano y me pilló comiéndomelo con los ojos. Demasiado para hacerme la tonta.

―Hey, Brittany ―gritó élla , saludándome con la mano. Su sonrisa era hermosa fuera-de-este-mundo.

Lo saludé rápidamente con la mano y me concentré en el último tramo de terreno rocoso para distraerme a mí misma. Escuché pasos viniendo hacia mí y levanté la vista para ver a Santana dando su torcida sonrisa sexy. Santana estaba de pie en frente de mí y extendió su mano.

―¿Quieres ayuda? ―arqueó una ceja.

Agarré su mano y sus dedos se enlazaron con los míos cuando me levantó durante el último tramo de suelo rugoso. Mi cabello estaba montado en todas las direcciones mientras la briza del agua se levantaba, y usé mi mano libre para sujetar el caos que estaba erupcionando en todas direcciones. Esta no era la mejor apariencia para alguien que tenía el cabello naturalmente ondulado.

―Tengo algo que decirte ―le dije mientras caminábamos hacia los abetos.

―Con suerte, serán buenas noticias ―dijo Santana suavemente, poniéndome bajo el follaje de las coníferas con élla.

élla alisó mi cabello, poniéndolo fuera de mi rostro, sus ojos caramelo quemando los míos.

―He estado pensando en volver o no a casa ―empecé.

―No quiero que te vayas ―interrumpió. Tenía una expresión solemne mientras sus palabras se quedaban merodeando en el aire.

Aparté la vista rápidamente y empecé a preocuparme por mi decisión. Tenía la oportunidad de abandonar este lugar ahora, pero tenía que ser hoy. Si no me metía en el avión, tendría que esperar
semanas antes de que llegase el siguiente. Pero, realmente, ¿qué me estaba esperando en casa? Levanté la vista hacia Santana , que me estaba mirando esperando por mi respuesta. Sus ojos se suavizaron cuando me asimiló. Mis labios se partieron ligeramente para decirle lo que había elegido, pero él habló primero.

―¿Esto te haría cambiar de opinión? ―Deslizó su mano alrededor de mi cintura y me acercó. Su otra mano se aferró a mi rostro, sus labios peligrosamente cerca de los míos. Calidez fluyendo por mis venas mientras élla presionaba su cuerpo contra mí. Todas las cosas acerca de él en que yo había pasado mi tiempo soñando, las estaba sintiendo ahora.

Quería ser besada desesperadamente. Suplicándole silenciosamente, sentí sus dedos enrollados en mi cabello cuando sus labios encontraron los míos. Su boca se partió lentamente, hundiéndose en la mía mientras el shock del beso se propagaba a través de mí. Rodeé su cuello con mis brazos, dejando que mis dedos corriesen a través de su cabello. Mi pulso se aceleró con cada movimiento de su boca mientras la suavidad de sus labios exploraba los míos.

Conseguí respirar cuando su boca dejó la mía, pero sus labios nunca dejaron mi piel. élla se deslizó bajando por mi mandíbula, besando suavemente mi garganta, planeando su camino hacia mi clavícula,
enviando una ola entera de estremecimientos a través de mí. Mis manos bajaron hacia su cuello, recogiendo su camiseta en mis manos mientras élla apretaba su agarre a mí alrededor.

Mi respiración se estaba volviendo más difícil de controlar a cada momento que pasaba mientras sus labios encontraban su camino de vuelta a los míos, dándome otro beso más antes de liberarme. Su
respiración adornaba mi garganta mientras sus labios se cernían tan cerca de mi piel.

―Dime. ¿Cuál es tu respuesta? ―susurró élla contra mi oreja.

―Ya me había decidido antes de esto ―susurré.

―¿Y? ―Sus ojos se entrecerraron, sonriéndome.

―Creo que ya lo sabes ―canturreé, agarrando su camiseta, volviéndolo a tirar hacia mí.

Nuestros labios conectaron, mientras yo envolví mis brazos alrededor de su cuello, acercándolo a mí. Sus dedos rozaron mi cabello, enviando más deleite estremecedor por mi espina dorsal. Mis manos
bajaron por sus brazos y se asentaron en sus caderas mientras élla me presionaba hacia élla, haciendo que mis piernas se sintiesen absolutamente inútiles. Sus labios se separaron de los míos, y élla acarició suavemente con su barbilla la curva de mi cuello.

―Estoy tan feliz porque te quedes aquí. Prometo hacer de esto una experiencia digna de ser recordada ―dijo, su respiración dispersa a través de mi cuello, creando un ansia por élla
profundamente. Podía sentir los latidos de su corazón latiendo contra su pecho cuando descansé mi cabeza contra élla, exhalando lentamente.

―Será difícil mantener mis manos lejos de ti ―murmuré, acurrucándome en élla, oliendo la fresca esencia de jabón y mar―, especialmente sabiendo que la ducha caliente sólo dura un par de
minutos.

Sentí su cuerpo temblar, mientras élla me apretaba más fuerte.

―Creo que la única manera en que sobreviviré contigo alrededor ahora es tomando toneladas de duchas frías.

Me reí y sentí sus brazos liberarme lentamente. Podría haber estado en sus brazos todo el día y estar completamente satisfecha, pero teníamos que volver al campamento por si podíamos ayudar en algo.

―¿Estás lista? ―preguntó élla. Sus ojos caramelo fijos en los míos, enviando un último revuelo a través de mí.

―No ―me reí―. Pero supongo que el avión llegará pronto. ¿Cómo fue la noche de servicio?

élla agarró el rifle que estaba apoyado contra un árbol que ni siquiera había notado hasta ahora, se lo colgó en su hombro y estiró el brazo para agarrar mi mano.

―Estuvo bien. No se durmió por horas y dijo cosas mientras dormía, pero no pude entender lo que estaba diciendo.

―Estaré tan encantada cuando se vaya de esta isla ―murmuré.

Cuando llegamos de vuelta al campamento, el lugar estaba en un ajetreo de actividad, y parecía como que todos tenían una tarea.

―Así es como se supone que el campamento tiene que funcionar ―se agachó y susurró en mi oreja.

Vi a Darryl y a Sam, dos de los campistas con los que realmente no había hablado, acarreando madera al montón de leña. Otros dos chicos estaban deshaciendo la tienda de campaña de Emily y doblándolo todo.

―¿Quiénes son esos dos? ―pregunté apuntando en dirección a la tienda de Emily .

―El alto es Vince y el otro es Blaine ―respondió élla ―. ¿Estás sopesando tus opciones ahora que te estás quedando?

―¡Ja-ja! ―Puse mis ojos en blanco, sonriéndole.

―Será increíble tenerte aquí ― Santana saludó con la mano a Rachel , que estaba caminando hacia nosotros.

― Emily no está mejor hoy de lo que estaba ayer ―dijo ella, torciendo sus labios en confusión. Sus manos estaban en sus caderas y la mirada en sus ojos no era nada como cuando la desperté. Parecía
asustada y ansiosa.

―El avión estará aquí pronto, ¿verdad? ―pregunté.

―En cualquier minuto. Iba a dirigirme allí con Kurt y Caleb.

―Genial. Iremos contigo ―me ofrecí.

―Maravilloso. Cuantas más manos sean mejor, para acarrear el resto de los suministros ―dijo ella.

―Iré a hablar con Kurt y Caleb acerca del viaje de montañismo esta tarde ―élla se giró hacia mí―. Vendrás, ¿verdad?

Asentí, sonriendo al ver el entusiasmo construirse detrás de sus ojos.

―No me lo perdería.

―Ugh ―dijo Rachel ―. Odio todo lo que tenga que ver con las alturas.

―Tampoco soy una fan ―susurré cuando Santana se había ido.

Los ojos de Rachel se hicieron enormes e hizo una mueca.

―¿Harías eso por él incluso cuando te asustan las alturas?

―Está bien conquistar los miedos y todo eso ―Levanté una ceja―. Especialmente a manos de Santana .

Ella puso los ojos en blanco y se rió.

―¿Quieres ayudarme a alejar a Emily de los chicos para llevarla al avión?

―Por supuesto.

Caminamos hacia la yurt y yo abrí la puerta para encontrar a Emily, con los ojos abiertos mirando directamente en frente de ella.

Estaba todavía estaba en la tabla de madera y probablemente ni siquiera se podía mover si quería, a juzgar por su herida.

―Hey, Emily . Te vas a casa ―dije suavemente, caminando hacia ella.

Sus ojos tenían una expresión oscura y desganada, y no estaba segura de que realmente me hubiera oído.

― Rachel recogió todos tus artículos esta mañana y estarán en el avión contigo. Los doctores te arreglarán tan pronto como aterrices ―continué, esperando que mostrase alguna señal de que me
estaba escuchando.

La puerta se abrió y Kurt y , Caleb Santana,y Tobby, entraron, listos para cargarla hacia la pista de aterrizaje.

―Escuché al avión aterrizar ―dijo Santana , mirándome.

―Genial ―repliqué, volviendo mi atención a Emily , quien todavía ni siquiera parpadeaba.

Los chicos levantaron a Emily y la sacaron con Rachel y conmigo siguiéndolos.

Podía oír a los chicos hablándole suavemente mientras los bultos en el suelo hacían un camino rocoso para ella, pero ella todavía no reconocía a nadie. Cuando llegamos al avión, un oficial y el piloto nos
recibieron.

El oficial ayudó a maniobrar a Emily en la sección del avión que había sido instalada para alguien que necesitaba estar recostado quitando dos asientos. Tan pronto como ella fue situada, el oficial se
giró hacia Santana y Kurt , asintiendo.

―¿Quieren mostrarme dónde está Tom? ―dirigió el oficial.

―Lo tenemos atado en una tienda de campaña.

―Tiene bastantes antecedentes, la mayoría cargos de acoso, pero veremos lo que tiene que decir.

―Definitivamente él estaba amenazando a Brittany ―habló Santana ―. Sonaba como si élla quería causar daño, no sólo atormentar.

―Es una fina línea a los ojos del sistema de justicia ―replicó el oficial. Le dio a élla una tarjeta―. Puedes llamarme si quieres averiguar más sobre el caso mientras avance.

―Gracias, oficial.

Sin querer ver realmente a nuestro cautivo una última vez, caminé de vuelta a la tienda de campaña para alistarme para el montañismo.

En realidad se estaba volviendo una día agradable con temperatura sensata. Ya estábamos en los 60º y pico, así que podíamos incluso llegar a los 70ºF y pico para cuando estemos escalando.

―Encuéntranos en la fogata cuando estés lista ―dijo Santana a través de la tienda―.Kurt y Justin ya se fueron para iniciar sus sesiones.

―Sólo me tomará unos minutos y estaré allí ―me enrollé el cabello en un moño y lo aseguré con unos clips. Mis nervios empezaron a sacar lo mejor de mí mientras pensaba en lo que en realidad estaba
planeando hacer hoy. Mis manos empezaron a transpirar y me las limpié en mis pantalones, sólo para que la humedad resurgiera.

El grupo ya estaba reunido alrededor de Caleb y Santana . El equipo estaba expuesto en el suelo con varios sets de cuerdas coloridas atrapando mi vista.

―De acuerdo, así que a dónde nos estamos dirigiendo está considerado una escalada fácil. Quizá al final de nuestro tiempo aquí, serán capaces de cruzar una escalada intermedia, pero por ahora, nos
quedaremos con rocas fáciles. Las rocas que he elegido son bastante empinadas, pero hay grandes agarres para manos y pies, junto con anclas pre-colocadas de años anteriores. Cada uno va a tener un compañero que es un escalador experimentado, así que Kurt , Caleb y yo vamos a observarlos

―dijo Santana Eché un vistazo rápido al grupo y me di cuenta de que yo era la quinta rueda.

―Yo escalaré con Toby y contigo ―dijo Santana , leyendo mi mente. ¡Mi rostro era tan transparente!

―Dan está con Justin y Caleb escalará con Parker.

―De acuerdo ―repliqué.

―Todo el equipo ha sido chequeado, pero ahora es el turno de ustedes para mirar todo y asegurarse de que todo está bien para ir.

Ahora, todos ustedes, excepto Santana , han escalado alguna vez, ¿verdad? ―inquirió Caleb.

Tobby, y Parker gritaron sí y levantaron las cuerdas y clips mientras Caleb y Santana deambulaban en los alrededores, explicando lo que deberían estar buscando. Yo levanté la cuerda naranja y azul y a mí me parecía bien. Santana terminó con Tobby y se puso detrás de mí, poniendo sus brazos a mí alrededor.

―Debes chequear tu cuerda por si tiene alguna rasgadura, por si está rota o deshilachada ―dijo élla , descansando sus brazos sobre mis hombros mientras usaba sus dedos para guiar los míos hacia arriba y abajo de la cuerda. Me encontré a mí misma recostándome sobre élla mientras examinaba la cuerda sin encontrar nada más que un espécimen perfectamente intacto.

―Y los clips tienen que tener esta liberación rápida y cerrarse en su lugar así ―dijo élla , mientras yo sentía la regularidad de su respiración.

―¿Todos listos para irse? ―preguntó Caleb, girando alrededor del grupo y todos asintieron al unísono. La mirada de Caleb saltó hacia Santana , quien todavía tenía sus brazos descansando sobre mis hombros y se rió.

―Todo bien. Tenemos unos veinte minutos de caminata para llegar a las rocas y luego podremos divertirnos ―gritó Caleb.

Santana me liberó y abrochó la correa de mi mochila sobre mis hombros y luego tensó la cuerda y el arnés de escalar alrededor de mi hombro y nos fuimos.

Caminamos una inclinación bastante empinada, lo que hizo sentir el viaje como mucho más lejos que veinte minutos.

―En unos cinco minutos estaremos allí ―voceó Caleb al grupo. Él estaba al frente, liderando el camino, con Santana a la cola de todos nosotros. Ambos estaban, por supuesto, armados, y me sorprendió lo raro de que, en todo el tiempo que había estado en el suelo, nunca había visto realmente a un oso pardo, además del único que vi cuando estaba en el avión. Creo que oí uno una vez, pero eso fue todo.

Cuando giramos por una esquina, un masivo grupo de rocas volaron en frente de nosotros. Parecían mucho más altas de lo que había imaginado, pero estaba determinada a escalarlas. No iba a ser la chica que no podía conseguir esto en frente de todos estos chicos. Además, esto era una de las cosas de la lista que mi padre tenía que nunca llegó a experimentar, así que en cierto modo, lo estaba haciendo por él.

―Estás espantosamente callada ―dijo Santana en un tono muy bajo.

Me giré para mirarla y asentí.

―Sólo un poco nerviosa. Creo que estar aquí mirando sólo lo va a hacer peor para mí. Cuando antes empiece... ―mi voz se fue apagando.

―Estoy en ello ―dijo Santana ―. Nosotros iremos primero.

Mi corazón cayó en picado. No estaba pensando en ir así de rápido.

Quiero decir, no quería ir la última, pero no quería ir primero necesariamente. entendió mi mirada de ciervo-en-el-foco-delantero y se rió.

Dejando caer su mochila, empezó a escanear el área y miró a Caleb.

―¿No se supone que Kurt y Justin ya deberían estar aquí? ―cuestionó Santana , rodeando el área.
―No veo sus cosas ―murmuró Caleb―, pero sí.

―¿Sabían que éste era el punto en dónde nos íbamos a encontrar? ―preguntó Santana.

Todos se separaron mientras Santana y Cory empezaron a caminar a la base de la roca más grande. Podía ver de lo que Santana había estado hablando con las grietas más grandes, espaciadas bastante frecuentemente, pero eso no hizo que mi índice cardíaco bajara ni un poco. No creía que sería capaz de calmarme hasta que acabase con eso.

Santana empezó a trotar al extremo lejano de la roca y la miró, protegiéndose los ojos con sus manos cuando me di cuenta de que pensaba que algo no iba bien.

―Caleb ―gritó Santana

Mis manos ya no estaban húmedas. Estaban resbaladizas cuando incliné mi cabeza hacia atrás para mirar a la altura de la roca. Si algo iba mal, yo dudaba que pudiéramos huir de ello. Miré a Santana y noté lo agitado y preocupado que parecía. Miré a Toby y a Parker, que también los estaban mirando a los dos.

―Miren eso ―gritó Santana y apuntó a la roca.

Incapaz de ver de lo que estaban hablando, caminé hacia donde estaban, con Toby y Parker sobre mis talones.

―¿Qué crees que está pasando? ―preguntóToby .

Me quedé junto a Santana y él me miró con una expresión que no pude definir.

―¿Qué pasa? ―pregunté.

―Estuvieron aquí ―murmuró―. Pero ahora no están.

―¿A qué te refieres? ―pregunté, siguiendo su mirada y dedo cuando élla apuntó a la pared de piedra a, al menos, treinta pies de altura.

Allí, frente a nosotros, atados a las rocas, estaban colgando dos sistemas de escalada con nadie enganchado al arnés. Mis ojos cayeron inmediatamente al suelo en frente de nosotros, insegura de lo que hacer a continuación.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 28, 2017 4:47 am

Capítulo 11


Santana y Caleb empezaron a gritar frenéticamente, y yo me sentí completamente inútil cuando el silencio del bosque había devuelto grito tras grito.

–No entiendo –susurré, viendo a Santana mirar a Caleb.

–No están aquí –dijo Caleb en voz baja.

–No parece que se hayan caído –repliqué, notando que la suciedad parecía intacta, excepto por un par de huellas.

–Iré arriba. No creo que haya una forma en el mundo en que pudieran llegar a la cima con la forma en que su equipo está instalado, pero me aseguraré de que ellos no están varados –Dijo Santana solemnemente.

–No entiendo. ¿Cómo pudieron sencillamente desvanecerse? –pregunté mirando a Santana.

–Pudo haber sido un ataque de oso –dijo Caleb.

–Pero no hay sangre o pisadas de oso –dijo Santana –. Y hubiese sido imposible por donde estaban en el peñasco que hubiesen sido arrebatados. Los osos son astutos, pero ciertamente no pueden escalar una ladera de roca vertical.

Al pensar en Santana subiendo el peñasco me hacía tener pánico cuando miraba a las cuerdas colgando sin sus propietarios. Pero no podía ver la cima del peñasco desde donde estaba, y si Kurt y Justin sí que estaban arriba, necesitábamos saberlo.

–Ten cuidado –susurré.

Santana agarró una pequeña bolsa de creta que se había amarrado a su cinturón y me sonrió antes de volver a girarse hacia el peñasco. Cuando Santana empezó a escalar, su cuerpo lucía como una máquina mientras todos los músculos se contraían con cada movimiento.élla había deslizado la punta de su pie en una gruta, estirándose hacia arriba con su mano hacia otra cornisa, tirando y ajustando su cuerda mientras ascendía la roca.

Era increíble mirar a Santana usar sus piernas mientras escalaba el peñasco con tanta comodidad. Cada tanto podía hundir sus manos en la bolsa de creta antes de estirarse hacia otra protuberancia en la que agarrarse. Era hermoso mirar sus movimientos gráciles mientras escalaba la superficie restante, pero mi corazón empezó a golpear cuando sus manos agarraron el pico final de la roca y se desvaneció sobre la cumbre.

–¿Crees que están allí arriba? –le pregunté a Caleb.

Él me miró y negó con la cabeza.

–No, no lo creo.

Él deslizó su pulgar bajo la amarra de la mochila rodeando su hombro y frunció el ceño mientras escaneaba las huellas que guiaban hacia el peñasco, pero a ningún otro lugar.

–Esto es realmente rarísimo.

Miré detrás de mí y Tobby estaba bebiendo bebida de deportistas, sentado sobre una roca. Sus ojos estaban llenos de recelo. Estaba penetrando lentamente en cada uno de nosotros que algo iba seriamente mal.

–¿Y no es como que ellos están en algún sitio teniendo un tiempo para la comida? –pregunté, sabiendo la respuesta.

–No hay forma en que hubiesen sido capaces de subir o bajar así –dijo Parker, poniéndose junto a mí.

¿Dónde estaba Santana ? ¿Por qué no estaba de vuelta en este lado, bajando?

–¿Hay mucha superficie que cubrir allí arriba? –le pregunté a Caleb.

–Una justa cantidad.

Cuando pensaba en que no podía tomarle más tiempo, vi aparecer a Santana .

Nos saludó con la mano, dándonos a entender que estaba a punto de descender.

Santana empezó a bajarse con la cuerda, dando saltitos de una sección a la otra a la vez, seguido de movimientos lentos y ajustando la cuerda. Cada movimiento de Liam era deliberado y lento, incluso cuando apareció deslizándose hacia abajo un poco más rápido. Su cuerpo lucía como si estuviese construido para esto mientras estaba haciendo rappel por el peñasco.

–Pareces nerviosa –murmuró Tobby.

–Definitivamente eso –repliqué, entusiasmada cuandoSantana puso ambos pies en el suelo.

–¿Cuál es la noticia? –gritó Caleb mientras Santana de sacaba el arnés.

–Nada bueno –dijoSantana caminando hacia nosotros–. Y nada que tenga sentido.

élla había agarrado ambas cuerdas colgadas en su descenso y las estaba sujetando hacia arriba para que Caleb las chequeara mientras continuaba examinando las puntas.

–Esto no fue un accidente –dijoSantana .

–¿De qué estás hablando? –preguntó Caleb, su voz ronca mientras intentaba contener la emoción que todos estábamos experimentando.

–Mira esto –dijo Santana . Su dedo índice dio un golpe al final de las cuerdas.

–Parece manipulada –murmuró Caleb.

–No tiene sentido, pero eso es lo que pasó. Mira. Puedes ver dónde alguien cortó cada cuerda parcialmente, sabiendo que el peso adicional quebraría las fibras restantes –dijo Santana, sacudiendo su cabeza.

–¿Así que piensas que alguien cortó las cuerdas y ambos cayeron al suelo?

–Cuestionó Caleb, escaneando la tierra una vez más–. No veo evidencia de eso.

–Sé que eso es porque no hay –masculló Santana , pasando una mano por su cabello nerviosamente.

Empecé a ponerme incluso más mareada y me puse las manos en la frente. Miré a Santana , que era usualmente firme, y vi oscuridad apareciendo poco a poco.

–Tenemos que salir de aquí y pedir ayuda –susurró Santana–. Me parece que alguien pudo haber estado en la cima del peñasco, esperando.

–¿Cómo? –pregunté, pero nadie estaba escuchando. Todos parecíamos estar funcionando con piloto automático.

–Hay evidencia de que alguien más estaba haciendo rappel en algún punto, pero después de eso, no tengo idea de lo que pasó –dijo Santana , viniendo hacia mí.

Sentí su mano deslizarse por mi hombro, empujándome gentilmente por el camino. Nuestra caminata de vuelta pasó volando completamente. Se sintió como si fueron sólo minutos antes de que volviésemos al campamento. Rachel estaba explicándole a Artie que iba a ser su deber de seguir el siguiente día cuando se detuvo a saludarnos. Su expresión cambió rápidamente cuando miró a los ojos de Santana y luego a los míos.

–Pide ayuda –dijo Santana –. Kurt y y Justin están desaparecidos. Su equipo parece manipulado. Necesitamos hacer un seguimiento.

Oí el suave jadeo de Rachel mientras corría a por la ayuda y sentí mis propias lágrimas empezar a salir a la superficie ahora que estaba finalmente en la seguridad del campamento. Miré a Santana , que sólo seguía negando con la cabeza. Los otros campistas estaban rodeándonos ahora completamente, el shock pasando por cada uno de ellos.

–¿Qué pasó? –preguntó Marty, corriendo detrás de Caleb.

–Sus cuerdas... –la voz de Caleb se rompió.

–¿Las dos? –los ojos de Marty se entrecerraron.

Dave agarró una de las cuerdas y la examinó.

–Sí. Tenemos que hablar, en privado –dijo Santana , caminando hacia ellos.

Rachel volvió corriendo a nosotros gritando y negando con la cabeza.

Ninguno de nosotros pudo entenderla, pero su rostro estaba lleno de pavor mientras se nos acercaba.

–El teléfono satelital desapareció –farfulló ella.

–¿Qué? – Santana preguntó la pregunta que todos nosotros estábamos pensando. No había manera en que podíamos haberla oído bien.

Ella sacudió la cabeza y llevó sus manos hacia su rostro.

–El teléfono no está.

–De acuerdo. Que todos vuelvan a sus tiendas de campaña. Vamos a hacer pedazos este campamento hasta que lo encontremos –instruyó Santana.

Miré a Santana y élla asintió hacia mí, no porque me estaba diciendo que vuelva a mi tienda, si no porque le estaba preguntando si debía. Mi mente se congeló en las imágenes de Kurt y Justin en medio del aire, cayendo y no había nada que pudiera hacer para sacudirlas fuera de mi cabeza.

Miré a Rachel , que estaba completamente desconcertada, y yo caminé hacia ella, agarrándole la mano.

–Vamos a reagruparnos y luego ayudar a los chicos –le dije.

Ella asintió lentamente, mientras se limpiaba las lágrimas, y nos fuimos hacia mi tienda de campaña. Abrí la cremallera de la puerta de mi tienda y entré, sujetando la tapa para que Steph pasara.

–No entiendo lo que está pasando –susurró ella.

– San piensa que las cuerdas fueron cortadas deliberadamente –dije con una voz muy baja.

–Oh, no. ¿Es en serio? –preguntó.

Asentí y me giré para estar de frente a mi saco de dormir, y mi corazón se desplomó cuando vi dos cuervos negros más puestos sobre mi almohada, con una nota debajo.

Me incliné hacia mi almohada, estirando mi brazo hacia debajo de los cuervos tallados y tiré del trozo de papel de abajo. Mis manos estaban temblando mientras la desdoblaba.

–Rachel –mi voz tembló–. No creo que ese cuervo fuese de Santana .

–¿De qué estás...? –sus palabras se convirtió en un grito mientras cayó al suelo.

–Estaremos bien –susurré–. Estará bien.

Ella estaba completamente en modo colapso y no había nada que podía hacer. Yo sólo estaba atraída por la nota.

Escuché Santana entrar en la tienda, intentando recuperar el aliento.

–¿Qué está pasando? –demandó.

–Cuervos –fueron las únicas palabras que Rachel pudo decir.

Bajé la mirada a la carta que sostenía, leyendo en voz alta cada palabra juntada que estaba pegada al papel.

Un mal desapercibido.

Puedes estar dudando.

Pero todo desastre es este mal sin nombre.

Serás poseído hasta que tu alma esté quieta.

Y luego nunca más Cuando mis ojos cayeron sobre la lista de palabras, mis manos empezaron a sacudirse mientras estiré mi brazo dentro de mi bolso para agarrar mi libro de Egdar Allen Poe. Dejé caer el papel y le di la vuelta al Cuervo y estaba segura de que las palabras de esta carta habían sido tomadas del poema, de mi libro.

–¿Qué está pasando? –preguntó Santana .–Alguien puso dos cuervos más –susurré.

–No te sigo. ¿A qué te refieres con más? –sus ojos enganchados con los míos, agarrando mi codo.

–Había uno anoche sobre mi almohada, pero Santana pensó que era de tu parte, como algo que tú habías hecho para mí o algo –suspiré–. Iba a agradecerte por eso esta mañana en la playa, pero me distraje.

Santana levantó la carta y empezó a escanearla.

–No vamos a encontrar el teléfono, ¿verdad? –la voz de Santana era completamente desanimada.

No le respondimos.

–¿Es un poema de tu libro? –preguntó Santana , entrecerrando los ojos sobre las palabras pegadas.

–No directamente. Cuando vi las palabras nunca más, supe que tuvo que haber recoger las palabras del poema del Cuervo. Una vez que me giré hacia mi libro, vi todos los agujeros de dónde él había cortado las palabras.

–Supongo que sabemos por qué Chelsea estaba tan aterrorizada – murmuró Santana –. Quien sea que está dejando esos, debió de haber hecho algo que realmente la hizo perder los estribos.

–¿Además de romperse la pierna? Sí. Creo que podemos contar con eso.

–No quiero causar alarma a todos, pero necesitamos tener una reunión para revisar todo –dijo Santana .

–¿Crees que es uno de los campistas? –pregunté, ayudando a levantarse a Santana .

–Es lo que más sentido tiene. Hablaré con Marty y Caleb, ver lo que han encontrado y averiguar lo que quieren hacer. Quédense aquí y volveré por ustedes –élla me miró y luego a Rachel.

–Yo preferiría ir contigo –dije, mirando a , a quien no parecía importarle si iba o venía en este punto.

–Por supuesto –él sujetó hacia fuera su mano, la que agarré y usé mi otra mano para sacar a Rachel con nosotros, dejándola ir una vez que llegamos fuera.

Santana metió el papel en sus jeans y me puso más cerca. élla deslizó sus brazos lentamente alrededor de mi espalda mientras yo sentía a mi cuerpo derrumbarse en el de él. Miré hacia Rachel , que lucía como si estuviera en borde de un ataque de nervios, y no estaba segura de que yo fuera la persona para ayudara entretenerla, pero tenía que intentarlo.

–Estaremos bien –susurré.

–No vendrán por semanas –se voz de atascó.

–Puede que haya una explicación lógica –mi respiración tembló y me maldije a mí misma por mi carencia de habilidades de interpretación.

–No está previsto que vengan por semanas –repitió ella, mirando a la tienda sin siquiera parpadear–. Semanas.

Los brazos de Santana me soltaron lentamente cuando me sentí capaz de estar de pie otra vez por mí misma. Miramos a la fogata, y Marty y Caleb estaban discutiendo cosas con intensidad cuando llegamos.

–Lo puse al corriente con lo de las cuerdas –dijo Caleb.

–Bueno, desafortunadamente hay más novedades –dijo Santana , mirándome.

Todos los campistas todavía estaban en sus tiendas y donde estábamos nosotros parecía un lugar para reagruparse tan bueno como cualquier otro.

Santana explicó el poema basado en uno de mis libros y las esculturas de cuervo. Caleb y Marty lucían como si estuviesen tan shockeados como lo habíamos estado nosotros, pero había algo inquietante fermentando entre todos nosotros.

–¿Así que piensas que es uno de los campistas? –susurró Caleb.

–Estoy siguiendo esa línea –dijo Santana .

–¿Quién dice que es un campista y no uno de los LC? –soltó Rachel.

La expresión de Caleb se oscureció y tomó un paso adelante hacia ella.

–Ni siquiera vayas allí, Rachel . Ni siquiera puedes imaginar lo que acabo de experimentar allí.

–Estoy segura de que quien sea que esté haciendo esto, está esperando que nos fracturemos, y parece que eso ya está pasando –dije, agarrando la mano de Santana . élla la apretó gentilmente.

–¿Quién dice que no es nuestro empleado de mantenimiento? –Dijo Marty, ignorando mi afirmación. – él se cruzó de brazos y miró a nuestras manos.

–Escucha, no tenemos que empezar a hacer eso ahora. Quizá estas cosas no están relacionadas –dijo Santana . Podría decir que ni siquiera él estaba convencido de las palabras que salieron de sus labios.

–Sigamos buscando a través de las tiendas y sigamos por allí –dije, mirando a Rachel , que parecía estar reduciéndose a sí misma.

–Sí. Sólo pongámonos manos a la obra –refunfuñó Marty.

Buscamos en tienda tras tienda, saliendo con absolutamente nada, excepto expresiones aterrorizadas y muchas más preguntas que de las que teníamos respuesta. Cuando llegamos a la tienda de Justin todos miramos alrededor lentamente, preguntándonos qué podríamos encontrar. Se sentía mal revolver entre los efectos personales de alguien, pero tenía que hacerse.

La tienda de Justin estaba cuidadosamente organizada. Tenía bolsos en el extremo alejado, y luego varias pilas de ropa bien doblada el final de su saco de dormir. Caleb miró por las pilas de revistas, y yo sólo estuve allí de pie, escaneando el suelo cuando mis ojos cayeron sobre un tubo de algo debajo del saco de dormir.

–¿Qué es eso? –pregunté, apuntando al tubo de colores brillantes en la cima.

Marty caminó hacia allí y levantó el saco de dormir, revelando un tubo de pegamento.

–Bueno, eso no tiene sentido –murmuré–. ¿Hay alguna razón por la que necesitase pegamento?

–No realmente –dijo Rachel , agarrándolo de Marty y girando la tapa –Parece como si hubiera sido usado también.

–No crees que él armó esto, ¿verdad? –preguntó Caleb.

–¿Qué parte? –pregunté.

–Todo esto –ofreció.

–No es congruente. ¿Por qué dejaría un poema para Brittany , se iría y luego pedir a un oso que mueva su cuerpo estratégicamente? – Rachel miró con furia a Caleb.

–Quizá... –Caleb se detuvo, mirando a Santana .

–Escucha, antes de que empecemos a gastar nuestro tiempo con teorías conspiratorias, vamos a juntar el grupo y dejémosles saber lo que tenemos que hacer a continuación –dije.

–¿Y qué es eso? –Caleb arqueó su ceja.

–No tengo idea –repliqué–. Pero estoy segura de que se te ocurrirá algo para cuando empecemos a hablarles.

–No creo que nadie deba ir a ningún sitio solo. Aunque sea al baño o a su tienda. Creo que todos deberíamos compartir tiendas también –dijo Rachel con tranquilidad.

–Estoy de acuerdo –dije, saliendo de la tienda de Justin.

–De acuerdo. Haré que todos nos encontremos en la fogata –dijo Marty, saliendo también de la tienda.

Santana vino y estuvo junto a mí, sus ojos conectando con los míos, y vi un parpadeo de miedo que nunca había visto antes. Mi estómago se apretó y sin dudarlo, enterré mi rostro en su pecho.

–Estarás bien –murmuró élla, sus labios cerca de mi oreja.

Marty empezó a moverse rápidamente por todas las tiendas para informarles de la hora de la reunión.

Exhalé lentamente, liberándome de Santana . Miré alrededor del campamento, preguntándome si estábamos siendo vigilados.

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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 28, 2017 5:02 am

Capítulo 12


–Debemos encontrarlo. –Dijo Brady. Él estaba sentado junto a Mark, uno con quien volé, y todo el grupo se congeló.

Miré a Marty que estaba bastante callado.

–Todo lo que necesitamos para ser encontrados primero. No podemos enfrentar más sorpresas contestó Marty, mirándome. Rachel estaba sentada junto a mí, así que me puse de pie rápidamente para ayudar a Marty a contestar cualquier pregunta. Él me sonrió y me dedicó unas veloces gracias.

–¿Si este fue solo un accidente, por qué tanto problema? Cuestionó Mark.

–No estamos seguros de que lo sea dije, encontrando mi voz.

–¿A qué te refieres? –Gritó un tipo. No pude recordar su nombre y miré a Rachel , esperando algo de ayuda.

–Artie, necesitamos que todos mantengan la calma para que podamos discutir las cosas de manera tranquila –replicó ella en un tono monocorde y después se inclinó hacia atrás –Hay un par de cosas que nos hacen considerar otra posibilidad. Parece que las cuerdas fueron manipuladas. Sin embargo, los problemas que aparecen con esa observación es que no solo el equipo de escalada mira en los equipos de los demás, cada escalador revisa el suyo propio. Es extraño que dos cuerdas dañadas se les hayan pasado por Alto. –Dije yo.

-¿Y si Justin o Dain lo hicieron? Eso tendría sentido si lo hicieron mientras subían. Tal vez Justin estaba cansado de estar aquí. –Dijo Parker.

Su cabello castaño estaba completamente enredado, y tenía ojeras bajo los ojos.

–¿Tienes razones para creer que Justin haría eso? – Cuestioné yo.

Parker comenzó a toser en su manga de la franela, y me pregunté por qué sonaba tan mal.

–No, ninguna. –dijo Parker, desinflado.

–¿Y dónde podrían estar los cuerpos? Los habríamos encontrado en la base del peñasco o por lo menos marcas de arrastre si un oso pardo los encontró primero –repliqué yo. Parker asintió con la cabeza, con los ojos vidriosos La otra cosa que apunta a que la persona involucrada es la misma
que puso el poema que recibí en mi almohada, junto con el papel y los cuervos de madera. Recibí uno ayer y dos hoy. –dije yo, escaneando al grupo por una reacción.

–¿Por qué no nos enteramos de lo del cuervo ayer entonces? –Preguntó Sam Estaba en la misma ropa que el día anterior, pero su pelo rojo estaba estaba sosteniendo su cabeza con las manos y se veía realmente desinteresado y exhausto. Sus ojos marrones estaban contantemente luchando por mantenerse abiertos.

–De hecho pensé que era un regalo. Cuando volví a mi tienda había dos más, junto con una nota.

–¿Qué había en la nota? –pregunto Sam –Era algo así como un poema embrujado –dije yo, sin querer dar demasiados detalles.

–Y ustedes no encontraron el teléfono. –Sam declaró en lugar de preguntar.

–Cierto –confirmó Marty –Lo que hay que hacer es reducir el número de tiendas de campaña a la mitad, así que todo el mundo estará compartiendo habitación con otra persona. Nunca habrá un momento en que alguien esté solo. Nunca.

–¿Cómo sabemos que esa persona sigue aún aquí? –Cuestionó Darryl, cruzando los brazos frente a él.

Todavía tenía los guantes de cuero que llevaba cuando estaba transportando madera antes. Su cabello castaño estaba escondido bajo un sombrero y parecía menos que agradable.

–No lo sabemos. Peor no podemos correr ningún riesgo hasta que regresé el próximo avión. contestó Marty.

–¿Y cuándo será eso? –preguntó Darryl.

–Dos semanas. –dijo Rachel –Al paso que vamos, no quedará nadie en dos semanas –murmuró Blaine lo suficientemente alto como para que sólo yo lo oyera. Estaba sentado en el banco al lado de donde yo estaba. No quiso mirarme. En cambio, solo lanzó trozos de corteza en el fuego que estaba arrancando del banco.

–Está bien, chicos desarmemos las tiendas que no usemos y muévanse a las que están cerca unas de otras. –Dijo Marty, apuntando cerca del dormitorio.

El grupo comenzó a desarmar las tiendas de inmediato, y yo me acerqué a Rachel y me senté. Tenía las manos cruzadas en su regazo y yo coloqué las mías sobre las suyas.

–¿Hay algo que pueda hacer para hacerte sentir mejor? –pregunté yo.

–No –susurró ella, mirando lejos de mí.

–¿Qué no me estás diciendo?

–El avión sólo vendrá en dos semanas si yo los llamo por suministros. No estaba firme en el calendario, ya que en realidad han dejado suficiente hoy para aguantar más de un mes.

–Bueno, tal vez cuando no oigan de ti, van a estar preocupados y enviarán un avión de todos modos. –dije yo, esperanzada.

–A menos que la persona que tiene el teléfono planeé responder a posibles llamadas entrantes. –dijo ella, volviéndose para mirarme –Quiero decir, mira lo que esa persona le hizo a Emily . Ella estaba viva, pero rota. Como persona, ella se ha ido. Sus huesos tal vez sanen, pero su mente tal vez nunca
se arregle. ¿Y si hay más de uno? Quiero decir que ya hemos que conseguido uno de ellos se vaya de la isla. ¿Y si hay uno grupo entero de ellos?

–Rachel , no podemos empezar pensando así. Necesitamos mantenernos centrados y fuertes para poder soportar lo que sea que esté haciendo esto.

Santana, David, y Caleb estaban hablando hacia nosotras lentamente. Santana parecía mentalmente exhausta cuando llegó a sentarse a mi lado. David y Caleb fueron a hablar con Marty.

–No te ves muy sexy, sabes –dijo Santana pasando su mano por sobre mí para agarrar la de Rachel –No la está pasando bien –admití yo en su defensa.

–No creo que esto vaya a terminar bien. –dijo ella, mirándonos a Santana y a mí.

–Debemos ser positivos. –dije yo.

–Rachel , no podemos darnos el lujo de que pienses así. –secundó élla Siempre vamos a estar a la vista de los demás. Saldremos de ésta. –Santana soltó la mano de Rachel y se puso de pie, viendo a los chicos desmantelando las tiendas de más.

–Vamos a desarmar tu tienda, y tú te moverás a la mía –dije y, uniendo sus manos en las mías y tirando de ella.

Santana abrió la marcha, y nosotros sacamos todas las cosas de Rachel y las pusimos donde íbamos a mover a mi tienda para poder desmantelarla y llevarla a la siguiente sección.

La energía del campamento se intensificó mientras la tarde daba paso al anochecer. El sol aún estaba alto, pero nosotros sabíamos que en solo cuestión de horas estaríamos enfrentando nuestra primera noche sabiendo que había algo fuera que buscaba hacernos daño. También decidimos que no tendría sentido salir en su búsqueda y rescate con tan poca luz.

Nadie tenía demasiada hambre, pero necesitábamos comer y Rachel tomó eso como su misión. Yo sentí alivio de que encontrara algo más que hacer que pensar en lo peor. La vi en el árbol, de pie en la plataforma escaneando el campamento y más allá. Ella tenía algo alrededor del cuello, pero no sabía qué hasta que la vi agárralo y levantarlo hasta sus ojos, binoculares. Rachel giró lentamente mientras revisaba toda la zona, deteniéndose aquí y allá para ajustar el enfoque, para, finalmente, bajar los prismáticos de nuevo, dejándolo colgar alrededor de su cuello. Ella estaba alcanzando uno de los contenedores cuando cerró la tapa de golpe y dejó escapar un grito. Mi corazón empezó a correr mientras Santana se levantaba de un salto y empezaba a correr, junto con los demás CL hacia el árbol. Rápidamente subió los peldaños, llegando hasta Rachel y alcanzando la tapa y luego cerrándola. David escaló la plataforma y estaba hablando con Liam, y entonces rodeó los hombros de Rachel con un brazo y la ayudó a bajar por los escalones. Corrí hacia el árbol y la abracé.

Las lágrimas corrían por su rostro sin fin, y ella se aferró a mí, casi aplastándome. Yo quería ayudarla y hacer que lo que vio desapareciera, pero no pude. Y había una parte de mí que quería ver qué era lo que ella vio. Miré a Ezra. que estaba acariciando la espalda de Rachel para calmarla.

–¿Puedes llevarla a la tienda y quedarte allí unos minutos? –pregunté yo Quiero hablar con Santana –Seguro.

A regañadientes me soltó, pero luego se sujetó a Ezra . Yo trepé rápidamente las piezas de madera y vi a Santana revisando el contenedor.

–hey, ¿qué has encontrado? –Pregunté suavemente.

élla me miró y negó con la cabeza. –Creo que esto es malo. Realmente malo.

Quién sea que esté haciendo esto no está tratando solo de asustarnos. Ellos buscan torturarnos.

Caminé hacia el contenedor y lo abrí. Había un cuervo muerto, con una Polaroid pegada. La foto era de , gritando. Sus ojos estaban muy abiertos y llenos de terror y su boca era un gran ovalo. Lo único que me dio alguna clase de pista de qué había encontrado era un guante negro sosteniendo un martillo.

–Estoy empezando a pensar que podría haber alguien en el campamento.– Murmuré yo.

élla asintió – Lo sé. Es lo que tiene más sentido. – Santana alcanzó el contenedor y sacó el pájaro y la foto, junto con algunas bolsas de papel marrón y bolsas de basura. Metió la foto en una bolsa de papel y al cuervo en una bolsa de basura.

–No sabía que aún existían estas cámaras –siseé yo. – La cantidad de pensamiento que esta persona ha puesto en esto es algo que ni siquiera puedo imaginar. ¿Deberíamos buscar otra vez? Si no estuvimos buscando una vieja cámara la última vez, dudo que notáramos esto.

Santana se sentó en la plataforma y me tiró hacia élla Me deslicé entre sus piernas y apoyé mi cabeza contra su pecho. Lo sentí presionar sus labios contra mi pelo, sólo inhalando y exhalando mientras me abrazaba.

–No heriría a nadie –replicó él al fin –Pero creo que si realmente hay alguien en el campamento, es lo suficientemente inteligente como para esconder estas cosas en el bosque. Apuesto que deseas tomar el avión fuera de aquí.

Sentí que se me soltaba lentamente, y me moví para poder mirarlo a los ojos.

–No si eso significa dejarte atrás para volver a casa. –Susurré yo Cada día que estoy lejos de mi padrastro, me doy cuenta más y más del daño que ha estado causando. –Dejé de hablar. Ahora no era el momento de ir por ese camino.

–Debe ser malo si crees que esto es una mejor opción –sonrió élla acariciando mi espalda.

–Bueno, al menos es diferente –dije yo, forzando un chiste.

–Quiero que experimentes la vida lejos de tu padrastro. No sé nada de lo que ha hecho y no puedo imaginar a una madre a la que no le importe, pero tú eres mejor que eso y la vida entera está esperando por ti.

–Aprecio eso –dije yo, sonriendo. –Realmente lo hago.

–Hubo un par de veces en que me perdí a mí mismo y una vez que eso pasa es fácil terminar en lugares bastante oscuros.

–Sabes, ¿tal vez mi padre no le dio el dinero a mi madre y a Kroy para mantenerme, sino para liberarme de ellos?

–Estoy seguro de que eso fue exactamente lo que hizo, bebé. –susurró élla Oírlo decirme bebé, creó una sensación que no esperaba, pero disfruté la intimidad que eso implicaba.

–Tal vez deberíamos bajar a cenar con todos. –Dije, liberándome, recordando que debía ir a ver a Rachel Me puse de pie y abrí una caja de paquetes de Stroganoff congelado y agarré suficiente para todos. Los metí en una bolsa de basura y miré mientras Santana bajaba por los escalones con la bolsa que contenía el cuervo para desecharla. Lo seguí rápidamente y agradecí una vez que mis pies tocaron el piso.

–Esta de verdad es la forma difícil de hacer todo. –gruñí yo, golpeando la bolsa de comida sobre m hombro mientras caminaba hacia la fogata.

–¿Qué agarraste para nosotros? –Preguntó Caleb, intentando crear un aura de normalidad que parecía imposible de generar.

–Stroganoff –respondí yo.

–-No hay nada como la carne en bolsas –dijo él.

Sin duda. dije yo, dejando la bolsa junto a él ¿Crees que puedes calentar agua para todos? Voy a ver a Rachel Él asintió e hizo un gesto al tiempo que agarraba un par de ollas que empezó a llenar con agua de los contenedores.

Yo abrí la puerta de la cabaña para encontrar a Steph durmiendo, y a Ezra. leyendo una revista junto a la puerta. Él se levantó rápidamente y salió junto conmigo.

–¿Cómo está? –Pregunté, sabiendo la respuesta.

–Nada bien. Creo que se estaba levantando hasta que esto ocurrió.

–Estoy de acuerdo. – Respondí –Caleb está haciendo la cena para todos.

Voy a buscar mi bolsa de dormir y mis cosas y voy a dormir aquí con ella. ¿Te importa esperar otro minuto mientras las busco?

–Para nada.

La cena pasó sin contratiempos. A pesar de que le dije a Caleb que no quería cenar, él aún así hizo una bolsa de la Stroganoff para mí y yo la agarré más de lo que pensé que lo haría. no tocó el suyo.

Nos sentamos todos alrededor de la fogata hasta el anochecer, mayormente tranquilos, pero a veces una ráfaga de charla estallaría sólo para calmarse de nuevo como si el peso del día nos hubiera aplastado a todos. Cuando nadie soportó más el cansancio, volvimos a las tiendas, excepto que yo planeaba dormir en la cabaña con Steph ya que nuestras bolsas de dormir estaban allí y se sentía marginalmente más segura que nuestra tienda. Santana agarró su bolsa de dormir y su almohada y nos encontró en la cabaña. En lugar de una noche llena de charlas y risas, ésta estaba llena de silencio y temor hasta que todos pudiéramos escapar a nuestros sueños antes de que la próxima pesadilla comenzara.

Me desperté por un fuerte golpe en la puerta, y con Ezra gritando al otro lado. Rápidamente alcancé la linterna que estaba bajo mi almohada y la encendí, pero Liam me había ganado de mano. Estaba en la puerta con un farol. Miré a Rachel que estaba sentada apretando con fuerza su bolsa de dormir.

–¿Qué ocurre? –Preguntó Santana Sus pantalones de pijama colgaban de élla y él estaba apoyado en el marco de la puerta.

–Hubo otro incidente. –Contestó Caleb, sosteniendo una linterna. Ambos estaban armados.

–¿Qué ocurrió?– Pregunté yo, agarrando una sudadera para pasármela por la cabeza mientras me ponía los zapatos. Rachel fue al instante a mi lado, y yo no estaba muy segura de si eso era bueno o no.

Santana se puso sus botas y se volvió para mirarme. Me di cuenta de que quería decirme que me quedara, pero sabía que yo me negaría. élla agarró su rifle, y nos hizo una seña de que lo siguiéramos. Rachel rodeó mi mano con sus cuando todo lo que había frente a mí era un gran corte en la parte de atrás y una sola bota de cuero, inclinada hacia un lado. El corazón latió de miedo cuando me di cuenta de que el agujero era lo suficientemente grande como para tirar de un cuerpo a través de la parte posterior de la tienda, sin siquiera dejar un solo rastro.

dedos, y nosotras seguimos Santana fuera, sin decir una palabra.

Ezra. y Caleb pasaron con cautela a través de las tiendas de campaña, y nosotros los seguimos, yendo por el sinuoso camino a la línea de baños y tiendas de ducha. Se detuvieron frente a la tienda de baño que estaba con la cremallera baja, e iluminaron con sus linternas hasta la parte trasera. Yo
estiré el cuello para ver qué iluminaban, temerosa de lo que iba a encontrar.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 28, 2017 5:44 am

Capítulo 13


—¿Quién era y por qué no tenía un compañero con él?—exigió Santana, con los ojos ardiendo, incluso en la oscuridad.

—Fue Darryl y él lo tenía —dijo Ezra. —. Sam ha desaparecido también.

Caleb alumbró a lo largo de las tiendas de campaña.

—Al parecer alguien arrastró a quienquiera que estaba de pie fuera del baño por ese camino frente a las duchas. No estoy seguro a quién tomó primero. ¿Posiblemente quienquiera que estuviera usando el baño?

—Maldita sea. — Santana miró a Rachel y a mí antes de entrar en la tienda.

—Tal vez, quienquiera que estuvo aquí escuchó la conmoción y la cremallera de la tienda y el agresor volvió y lo agarró también—ofreció

Rachel. Me quedé admirada al ver su control y calma.

—Podría ser. Las opciones son infinitas. Si hay dos que hacen esto también se podría explicar —dijo Caleb con gravedad.

—¿Qué está pasando? —preguntó Tobby, caminando detrás de nosotros con Brady—.

—Darryl y Sam desaparecieron —dijoRachel .

—Tienes que estar bromeando —dijo Brady, con los ojos muy abiertos—. Tenemos que ir a buscarlos.

—Absolutamente de ninguna manera se hará. No en la oscuridad.

Estamos en una completa desventaja, y eso es probablemente lo que el hombre quiere que hagamos —dijo Santana , saliendo de la tienda.

—No podemos dejarlos en algún lugar para morir —protestó Brady.

Santana, Caleb y Ezratodos dispararon miradas unos a otros. Yo sabía lo que estaban pensando. Es probable que no seamos capaces de encontrar a Sam o Darryl.

—Tan pronto como el sol salga, iremos a buscarlos, pero no antes — dijoSantana —. Vamos a despertar a todos y reunámonos en la tienda principal. Tenemos mucho de qué hablar.

—Vamos a echar un vistazo a nuestra tienda —le susurré a Santana , y él asintió mientras caminamos hacia la tienda principal.

En nuestro camino de regreso, hicimos parada en las tiendas en voz baja y pedimos a todos que se reunieran con nosotros en la tienda principal. Era evidente que las víctimas estaban siendo alejadas de la isla de uno en uno. Cuando llegamos a nuestra tienda, ni siquiera tuvimos que abrir la puerta para ver lo que nos esperaba, o tal vez sólo era yo. Sentí que mi alma se relajaba con el misterioso don que había adquirido recientemente.

Dos cuervos más fueron tallados y apoyados contra el exterior de la puerta, no en mi almohada. Quien los dejó pensó que estábamos durmiendo en la tienda, al menos ellos no sabían que estábamos en la
tienda principal. Eso posiblemente excluía a la mayoría de los campistas de ser la persona o las personas detrás de esto, a menos que alguien del campamento estuviera tratando de engañarnos. Oí la presencia de Santana detrás de mí mientras exhalaba fuertemente. Él puso su mano alrededor de mi cadera y me guió hacia adelante. Ni siquiera nos molestamos en buscarlos.

—¿Qué está pasando? —preguntó Artie mientras se frotaba sus ojos aturdidos, subiendo los escalones de la tienda principal.

—Sam ha desaparecido —dijo , Artie en voz baja—. Y Darryl.

—¿Qué?—Artie dejó de moverse y Rachel chocó contra él.

—Están desaparecidos. Ahora, sigue moviéndote —respondióRachel .

Una vez que todos se sentaron,Santana cerró la puerta y se sentó enseguida. Recorrí la multitud, y parecía que la noticia ya se había regado por completo alrededor de todos. Me acerqué a uno de los
muebles y me senté.

—¿Qué vamos a hacer? No podemos simplemente sentarnos de brazos cruzados y esperar a ser secuestrados uno a la vez —gritó Mark.

—No seremos secuestrados uno a la vez —respondió Caleb con calma.

—Mañana por la mañana comenzaremos la búsqueda. Las tareas y las sesiones de aprendizaje se suspenderán indefinidamente hasta que resolvamos lo que está pasando aquí.

Santana comenzó a hablar desde la parte trasera de la tienda, sus ojos recorriendo cada persona dentro de ella, como si uno podría ser un posible sospechoso.

—Nos dividiremos en dos grupos de siete. Vamos a empezar a buscar en los senderos que comenzaron a limpiar la semana pasada y reagruparnos en el campamento a las tres de la tarde.

—¿Qué pasa si no queremos ir? Suena como una trampa mortal — murmuró Paul, sin levantar la vista de cualquiera.

—¿Quieres quedarte aquí y esperar a que alguien venga por ti? ¡Hazlo! —dijo Mark, sacudiendo la cabeza.

—Quienquiera que sea probablemente espera a que vayamos en busca de todos. —Paul levantó las manos en el aire y miró a Mark—. Probablemente ya nos está esperando.

—Estamos jodidos de cualquier manera. Dos personas desaparecieron en una caminata, y dos personas desaparecieron en el campamento. Quienquiera que sea nos atrapará no importa cómo —dijo
Vince.

—¿De verdad crees eso? —Preguntó Mark, levantando la ceja—. Tal vez estás tan seguro, porque eres tú. Eres el único con la ropa puesta.

El resto de nosotros estamos en pijama. No sería difícil para ti hacer lo que tenías que hacer.

La cara de Vince puso roja mientras se levantaba del suelo, listo para abalanzarse sobre Mark. Santana se levantó rápidamente y se acercó a Vince, frente a él para asegurarse de que no hiciera un movimiento, mientras que Ezra. se movió rápidamente al lado de Mark.

La tensión en el ambiente fue creciendo cada segundo, y vi que al final eso no ayudaba en lo absoluto.

—Mark tiene un punto —murmuró Blaine . Él levantó su gorro de lana sobre sus cejas y cruzó los brazos.

—Entiendo perfectamente que todos estamos entrando en pánico, pero eso no ayuda con nuestras posibilidades. Tenemos que trabajar en equipo. No tenemos el lujo de permitir que nuestra imaginación se salga de control —le dije, con la esperanza de que de alguna manera dejaran a un lado su testosterona y me escucharan.

—Si no estamos unidos, eso será nuestra ruina —continuó Rachel.

Podía sentir la tensión incómoda lentamente comenzaba a disiparse, pero el miedo seguía en el aire.

—Tampoco creo que dos personas deban dormir al mismo tiempo — dijo Rachel —. Creo que para dormir deberían intercambiar de tienda.

—Creo que cada uno debe tener un rifle —dijo Blaine , y varios de los campistas comenzaron a asentir con la cabeza en acuerdo.

—No podemos hacer eso —dijo Caleb, sacudiendo la cabeza—. Pero podemos darle algunos machetes que utilizamos para derribar a los pastos. Tenemos suficientes para todos.

Un escalofrío me recorrió la columna vertebral al pensar en lo que sus palabras implicaban. Mis ojos se posaban de una persona a otra mientras las veía captarla noticia, y no pasó mucho tiempo antes de que comenzaran las objeciones.

—Genial. Si resulta ser alguien del campamento fácilmente le estaríamos dando un arma, así uno de nosotros quedaría en pedacitos —argumentó Vince, cruzando los brazos frente a él.

—¿Prefieres estar desarmado? —preguntó Brady, poniéndose de pie rápidamente—. No quiero morir, y haré lo que sea necesario para sobrevivir.

—Voy a buscar los suministros que están en el cobertizo cerrado con llave—dijo Santana , empujando las manos en el bolsillo y sacando un juego de llaves.

Murmullos comenzaron a salir suavemente a través de la tienda de campaña mientras todo el mundo analizaba sus opciones. Santana se acercó a la puerta, con Caleb justo detrás de élla , y se giró para mirarme.

Mi estómago se anudó al instante al pensar que élla saldría afuera. Salté y me abrí paso a través del laberinto de cuerpos sentados y de pie en el suelo. No me importó que estuvieran armados.

Quienquiera que estuviera detrás de nosotros, nos había hecho sus objetivos y la única manera en que podíamos dejar de ser víctimas era defendernos.

—Vas a necesitar ayuda para traer todo —ofrecí, mirando a Santana.

Sus labios se rompieron en una sonrisa y negó con la cabeza hacia mí.

—No aceptas un no por respuesta de todos modos, ¿cierto? — susurró, abriendo la puerta.

—De ninguna manera —le susurré, sintiendo el frío de la noche, mientras caminaba debajo de su brazo.

Santana cerró la puerta una vez que Caleb estuvo fuera. Las estrellas en el cielo brillaban por primera vez desde que había llegado, y pensé en lo realmente aislados que estábamos.

—¿Qué piensas de todo lo que hay ahí? —preguntó Caleb.

—Creo que va a ser un gran problema, ya que el tiempo pasa, y se darán cuenta que la ayuda no llegara cuando la necesitemos.— Santana frunció el ceño, alcanzándome para agarrar mi mano.

—¿Crees que sea alguien del campamento? —pregunté.

—Sería difícil para mí creer que cualquiera de ellos podía hacer esto y no ser atrapado de alguna manera. Todos han estado en donde se supone que deben estar—respondió Caleb.

Los seguí detrás de la tienda principal, mi pulso se aceleraba con cada paso a medida que nos dirigíamos hacia el cobertizo que albergaba todas las herramientas de trabajo.

—No trato de sonar como una persona horrible, pero ¿realmente crees que es una buena idea repartir machetes a todos? —pregunté.

—No, en absoluto. —Santana se rió—. Pero creo que no tenemos otra opción. —Caleb alumbró el candado del cobertizo, y Santana insertó la llave, dándole un giro. Abrió la puerta de madera para revelar una formación ordenada de las motosierras, desmalezadoras y otros equipos que no reconocí. A lo largo de la pared colgaban varias filas de destornilladores, martillos y cuchillas. Entramos dentro
apresuradamente, como si en la oscuridad algo malo nos asechara.

—Nos falta un martillo —dijo Santana en voz baja, señalando un lugar vacío en el tablero.

—¿Cómo pudieron entrar aquí? —Preguntó Caleb, entrecerrando los ojos de Santana

—. Sólo hay un par de llaves del cobertizo.

—En realidad no crees que fue utilizado en Emily , ¿o sí? —Mi boca se sentía como algodón tratando de calcular todo lo que estaba pasando.

—Creo que podría ser —dijo Santana

—.Tenemos muchos tipos y marcas, dudo que lo reconozca de una manera u otra, pero tiene sentido.

—¿Por qué el candado no está forzado? —pregunté.

—No tengo la menor idea a menos que uno de nosotros lo dejó abierto, y alguien lo sacó en forma rápida. Démonos prisa, agarren todo y volvamos a la tienda principal —dijo Santana.

Santana me dio tantos machetes enfundados y cuchillos como pude cargar, con Caleb y Santana agarrando el resto. Caleb dejó el cobertizo primero, y yo iba detrás. Santana dejó caer los cuchillos en el suelo y cerró el candado. Recogió los cuchillos, y corrimos rápidamente a la tienda principal, sorprendiéndonos al encontrar al grupo bastante tranquilo esperando por nosotros. Pusimos el surtido en una mesa, y de inmediato comencé a sentirme mareada. La idea de que cada uno de nosotros tuviéramos que usar uno de estos era absolutamente horrible.

Santana vino detrás de mí, y todavía parecía mucho más estable que antes.

—A quienquiera que nos estemos enfrentando tiene una mente muy retorcida. Ni siquiera sé qué hacer con eso —dijo Rachel. Su mano lentamente corría por una de las grandes palas y me miró. Sus ojos
estaban desenfocados y ya no se parecía a la persona que conocí hace sólo unos días.

—Lo sé —estuve de acuerdo, asintiendo con la cabeza—. Nos está volviendo locos, creo.

—Está bien, así que ven y agarra un arma con la que te sientas cómoda, y esperemos que ninguno de nosotros tenga que usarla —dijo Santana.

Al instante, el grupo se acercó a la mesa, a recoger machetes y cuchillos y colocarlos de vuelta antes de analizarlos uno a uno.

Una vez que todo el mundo tenía su arma preferida, el grupo se disolvió lentamente en pares mientras los escuchaba decidir con quién obtendría la primera y segunda guardia para lo que quedaba de la
noche.

Miré a Santana que parecía agotado. Abrió los brazos y fue como si me invita. Estaba a sólo unos metros de mí, y yo no podía resistirme a su oferta. No estaba segura de cómo me mantuve la compostura durante tanto tiempo, pero por dentro me sentía como mi fuerza estuviera disminuyendo.

—Hola, nena —murmuró Santana —. Estás manejándolo muy bien.

—Es sólo un producto de tu imaginación mezclado con un poco de negación acerca de la situación que me llevará a mi fin —le dije, estirando el cuello para mirarle a los ojos—. Va a desaparecer muy
pronto.—Traté de sonreír, pero mis labios dejaron de cooperar. Él me apretó con fuerza, y apoyé la cabeza en su pecho, viendo como todos comenzaban a salir de la tienda principal para la larga noche que se viene.

— Rachel no parece ella misma —le susurré.

Sacudió la cabeza y miró a su prima que seguía de pie en la mesa donde los machetes y cuchillos más pequeños estaban extendidos. Ella estaba mirando a la pared con una expresión en blanco, y me
preocupaba que pudiéramos perderla.

—Va a ser difícil para todos nosotros, y los traumas que vivimos en el pasado probablemente volverán a atormentarnos más tiempo mientras estemos aquí —dijo en voz baja, liberándome para que pueda
mirarle a los ojos. Fruncí el ceño y estiré el cuello hacia un lado mientras trataba de averiguar de dónde vino ese vago recuerdo que le produjo esa pequeña sonrisa.

—Tomé psicología 101 en mi primer año de universidad. No esperaba que me sirviera aquí sin embargo.

—Intentó una sonrisa y me llevó de vuelta a su pecho lo que me hizo estar agradecía.

—Cualquier otro fragmento de información sobre la forma de mantener la calma y no correr a través de los árboles y sobre un acantilado sería bienvenido—le dije, golpeando su pecho suavemente
con los dedos.

—¿Es en esa dirección hacia donde te diriges? —preguntó.

—Todavía no. No. ¿Algún día?, tal vez —le contesté sarcásticamente.

Rachel se acercó a nosotros y parecía que estaba a punto de quedarse dormida estando de pie.

—Qué tal si duermes primero y los dos estaremos de guardia — ofrecí, mirando a Rachel . Me alejé de Rachel y comencé a organizar la bolsa de dormir de Rachel y todo lo demás sobre la cama plegable.

Ella asintió con la cabeza, y sus labios se torcieron en un gesto de agradecimiento cuando se zambulló en la bolsa y puso una almohada sobre su cabeza.

La conversación fuera de las tiendas se tornó en un leve murmullo mientras todos se situaban en sus tiendas. Era pasada la medianoche, y se sentía como si fuera a ser así para siempre hasta que el sol saliera de nuevo para nosotros, esto sólo creaba más urgencia de encontrar a quien estaba haciendo esto hoy. No quería volver a tener otra noche como esta.

Me metí en mi saco de dormir cuando Santana se acercó y se sentó a mi lado. El saco de dormir no me estaba calentando en lo absoluto, y comencé a temblar mientras me miraba fijamente.

—Podemos juntar nuestros sacos —comenzó—. Eso podría calentarte.

Asentí con la cabeza e hice un gesto para que élla agarrara su saco.

Miré a Rachel que todavía tenía la cabeza debajo de la almohada, y comencé a preocuparme de que podría terminar así, incapaz de hacerle frente.

Santana se puso sobre mí y me tendió la mano. La tomé y me arrastré hacia arriba, permitiendo que mi saco de dormir se hundiera de nuevo en el suelo.

—Dios mío, tus manos están congeladas —dijo, agarrando rápidamente los dos sacos y los unió para hacer un saco grande.

Desde que estuvimos haciendo guardia, decidimos sentarnos y dejar que el saco nos rodeara. Nos apoyamos en contra de uno de los cofres que albergaban los expedientes y medicamentos, y mi mente comenzó a relajarse. El calor del cuerpo de Rachel me calentaba, permitiéndome que el temblor disminuyera lentamente. Apoyé la cabeza en su brazo y deslicé mis manos alrededor élla.

—Perdóname por convencerte para que te quedaras aquí —comenzó Santana —. Nunca imaginé esto...

—No es tu culpa. Quise quedarme. La idea de nunca tener que ver de nuevo a mi padrastro fue lo que me hizo quedarme. Quería estar aquí contigo, pero también sabía que si me quedaba aquí, sólo lo vería a él y a mi mamá lo suficiente como para agarrar mis cosas y dirigirme a Oregón.

—Y yo que pensaba que yo era la única razón —bromeó.

—Nop. Ahora ya puedes dejar que se te suba a la cabeza —bromeé.

—Por favor, no te sientas con la obligación de contarme, pero claro que gustaría saber lo que pasa con tu familia —dijo.

Levanté la cabeza y giré mi cuerpo sólo un poco para mirarlo. El saco de dormir limitaba mis movimientos más de lo que creía. Sus ojos caramelos se clavaron en los míos, y sabía que me sentiría aliviada en decirle algunas cosas sobre mi familia.

—Hay tantas cosas, y creo que con el tiempo simplemente se sumaron. Cuando mi madre se casó primero con Kroy, yo era muy joven y no me quedaba en su casa mucho tiempo. Pero me acuerdo de
la primera vez que me alojé una noche, me encerraron en el dormitorio desde afuera, pueda que no parezca gran cosa, pero cuando tienes siete, y estas en un lugar nuevo es realmente aterrador. No importaba lo que les dijera aun así no me dejaba salir de allí. Tenía que ir al baño, e incluso eso no le importaba. Mi madre nunca intervino, y en retrospectiva, estoy segura de que ella lo sabía, pero disfrutaba atormentarme de esa manera.

Santana me apretó la mano con suavidad.

—A la mañana siguiente él por fin abrió la puerta, y por supuesto, las cosas eran un desastre. Me agarró y me metió en el baño y me dijo que limpiara. Recuerdo haber llorado por mi padre y mi madre entró en el baño, diciéndome que yo fui un error, y ahora sabía por qué nunca quiso tenerme. Gran parte de eso era una imagen borrosa. Recuerdo que fui a la nevera y todo lo que miraba tenía las iníciales de Kroy escritas, y ellos me echarían solo por comérmelas. Poco después supe que cuando llegué allí después de la muerte de mi padre, los mismos problemas sólo se multiplicarían.

—¿Le dijiste a tu padre cuando eso comenzó? —preguntó en voz baja.

Apoyé la cabeza hacia atrás y gemí un poco.

—No, y debí haberlo hecho. Mi padre sabía que algo pasaba, pero no creo que alguna vez pensara que me estaban descuidando, y cuanto más crecía, menos los veía, y más tonta me sentía por no decirle a mi padre en el primer lugar. Se volvió un círculo vicioso. Hubo una vez que fui allí porque mi madre fue muy agradable por teléfono, pidiéndome que regresara, y caí completamente con eso. Quería tanto su amor, que me creí todo. Cuando llegué allí resultó que Kroy se había ido, y ella sólo quería a alguien con quien sollozar y para que cuidara la casa por ella. A los trece años, yo haría cualquier cosa para agradarle, hice todo lo que me decía. Desafortunadamente, Kroy regresó cuando yo todavía estaba allí y me dijo que si alguna vez le contaba a mi padre sobre esto, haría mi vida aún más miserable, eso a los trece años parecía aterrador.

Me di cuenta de que sólo fui su reemplazo hasta que Kroy regresó. Todo el tiempo que estuve allí todo lo que ella me dijo que hiciera fue trabajar.

Cocinaba para ella, limpiaba para ella, lavaba la ropa, hacía todas las compras...—mi voz se rompió.

—Lo siento —susurró.

—No me amaba. No creo que alguna vez lo hiciera. Todo ese tiempo que lo hice fue hacer cosas para ella, aun así sólo me gritaba —suspiré.

—Una de las partes de las que me puedo reír ahora es que cuando iba a comerme algo, ella me decía que no podía porque era de Kroy, y él las querría cuando regresara. Fue muy extraño. Imagina abrir una nevera y tenerlo todo marcado como mantequilla de Kroy o los huevos de Kroy. Ver a un hombre de treinta y cinco años de edad, marcando su propia comida y todo lo demás en la casa era muy raro. Ellos realmente estaban locos o delirantes o algo así. De todos modos, se marcharon y me dejaron en la casa. No dejaba de pensar en que regresarían, pero no lo hicieron. A la mañana siguiente me di cuenta que necesitaba que mi padre viniera por mí, y por supuesto no se lo dije. Me inventé una
excusa del que mi mamá se hubiera ido. Siempre quise creer que era una mejor persona de lo que era.

—Parece una persona muy débil —susurró Santana —. Patética, en realidad.

—Lo es. En realidad pensé que una vez que consiguiera el dinero de mi padre dejaría a Kroy. Quería creer que sólo estaba en esa relación para no tener que trabajar, o lo que fuera su fantasía y que escaparía una vez que tuviera la oportunidad de tener su propia seguridad. Pero supuse mal. La primera cosa que hizo fue conseguir una cirugía plástica y comprar ropa nueva. De todas formas siguió y siguió, y una vez que comencé a vivir allí como una adolescente, eso sólo empeoró. A él le gusta decir que maté a mi padre. Mi mamá me dice que soy la razón de que mi padre se divorciara de ella, y la hice llegar a ser como es. He progresado en muchas cosas, porque empecé a hablar con un terapeuta, pero las cosas siguen siendo fijas. Se reflejan en una parte de mí que realmente no soy. Nunca me muestro enojada a menos que estén a mí alrededor. —Un bulto comenzó a formarse en mi garganta, y me di cuenta que no era debido a las historias que había revelado. Fue porque nunca antes se las había dicho a alguien excepto a mi terapeuta.


Reconozco que no le dije todo, pero fue un comienzo y me sentía libre.

—Me gustaría enseñarle lo que le corresponde.— Santana besó la parte superior de mi cabeza y me atrajo hacia Santana .

—Y me gustaría actuar como si fuera una mejor persona que eso, pero sería algo divertido de ver.—Sonreí y me quedé dormida mientras Santana me abrazaba con fuerza.

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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por micky morales el Dom Mayo 28, 2017 8:16 am

Que sera lo que esta pasando en ese lugar???? solo espero que los demas chicos esten secuestrados pero no muertos, la madre de Britt es una m.... enferma!!!!
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por 3:) el Dom Mayo 28, 2017 9:59 pm

no jodas.... se esta poniendo super tensa la estadía ahi,..
ahora quedan dos menos,.. a ver si los encuentran de una ves???
y sobre todo quien hace las cosas???
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Ago 27, 2017 5:08 am

Capítulo 14




Me desperté y Santana ya estaba despierto junto con Rachel , pasando los archivos acerca de los campistas. Su mirada se encontró con la mía y mantuvo una intensidad que causo que algo muy profundamente adentro se encendiera. Compartir con él sobre mi familia anoche me hizo abrirme de un modo que nunca había soñado.

--¿Qué está haciendo? --le pregunté, tratando de sacudir las sensaciones para asumir el control. Eche una mirada hacia Rachel y ella poseía una destello de energía pasando por detrás de sus ojos que
reconocí de la primera vez que la conocí. Tal vez el sueño había ayudado.

--Tenemos que revisar los archivos que tenemos de los campistas para ver si hay algún patrón o cosas que parezcan

--sospechosas --respondió, suspirando y deslizando más papeles de una carpeta.

Ella llevaba la ropa sudada, y su pelo era totalmente un desastre. Estaba igual que el mío, estoy segura. Santana , por supuesto, parecía absolutamente increíble y me hizo querer colocar una bolsa sobre mi
cabeza. Pero si una relación funciona desde el principio en el bosque cuando estaba hecha un desastre, las probabilidades de que saliera bien pueden estar a mi favor.

--¿Y?-- Pregunte.

--No hay nada en todo esto que podamos encontrar San --dijo, el silbido voló en el aire.

Salí del saco de dormir sin darme cuenta de lo frio que estaba, rápidamente lo agarre para llevarlo conmigo mientras miraba a lo que Élla estaban mirando.

--Creo que estamos tratando con alguien de fuera del campamento.

--Al menos que fuese Kurt quien planeo algo, pero mi instinto no quiere creerlo --dijo Santana . --Y no estoy segura de que debamos adentrarnos en los bosques para encontrar lo que sea, pero los grupos en los que estamos deberían ayudar a mantener nuestra seguridad.

--Espero que nadie de aquí, como Kurt o Justin. Pero es tan extraño, porque saben mucho acerca de nuestra instalación --Dije.

--Cierto. Pero no creo que todo lo que ha ocurrido es algo que una buena envoltura del lugar pudiera proporcionar.

--¿Vamos a ir a comprobar ese lugar donde encontraste a Tom? --Pregunte.

Santana se levantó de la mesa y se estiro, asintiendo con la cabeza.

--Creo que deberíamos.

--Dudo que encontremos nada, pero nunca se sabe.

--Está bien --Respondí, mirando hacia abajo en la mesa, notando mi propia carpeta desplegarse. Levante la vista hacia Santana que capturo mi mirada mientras dejaba mi carpeta.

--Tú estabas en el montón --Élla dijo, antes de que ni siquiera tuviera la oportunidad de hablar. Pero la verdad era que no las culpaba, aunque hubieran querido comprobar mi archivo de nuevo.

--Lo entiendo --Respondí, dejando atrás la vergüenza de estar aquí, en el primer lugar.

--Lo siento --susurró una vez más.

--La idea de una ducha es aterradora ahora, pero realmente necesito una. Es como el único sentido de la realidad que tengo ahora --dije, en un intento de aligerar el estado de ánimo.

--Bueno, estamos a la luz del día así que estoy segura que va a estar bien --dijo Rachel , sorprendentemente indiferente de mis miedos.

--Además, voy a estar en la parte frontal, y San puede colocarse en la parte trasera, y haremos lo mismo para los demás.

Reunió las carpetas de nuevo y volvió a deslizarlas en el gabinete.

--Volvamos a empezar --dijo.

Después de que todos estuviésemos duchados y listos, el campamento estaba solo comenzando a despertar y dentro de treinta minutos sabía que estaríamos en los caminos buscando cualquier indicio de lo que había sucedido. Rachel estaba de regreso a la yurta, e hice señas a Santana para que se reuniera conmigo en la tienda de la parte delantera y Santana asintió con la cabeza.

Cerrando la puerta detrás de Élla , frotó sus manos hacia arriba y hacia de mis brazos, en un intento para calentarme.

Creo que la carne de gallina es ahora un estado constante y no tienen nada que ver con tener frío Dije estrujando mi nariz en la de Élla .

--¿Crees que Rachel está bien?

--Realmente, ella está dando brincos entre estar bien y no, pero creo que es normal. Asentí con la cabeza. --Es difícil saber lo que se considera preocupante o no en las circunstancias actuales.

Frunció sus labios y asintió con la cabeza en consentimiento.

--Quería darte las gracias a ti por la noche pasada --Dije.

--No hice nada. -- Élla inclinó su cabeza ligeramente, con expresión desconcertada.

--Más de lo que sabes. Nunca he hablado con nadie de esas cosas.

--Sé que hay más que no me está diciendo y cuando sientes que lo necesitas, estaré aquí --Su pulgar tocó mi labio inferior, y yo sonreí, dejando que mi mirada cayese a la tienda en que nos hallábamos.

¿Cómo lo supo Élla ?

--Gracias --Murmure. El ansia de Élla fue calentando el interior de mi cuerpo, y como si Élla pudiera leer mi mente, llego hasta mí.

Brittany Respiraba tranquilo pero ásperamente, mientras sus dedos se enrollaban en mis codos. Le miré a través de mis pestañas cuando su boca estaba separada solo unos centímetros de la mía. Si nos hubiéramos conocido en otro momento y en un lugar diferente, yo ya habría hecho de las mías.
Una onda de felicidad se disparó a través de mi cuerpo y una sonrisa se deslizó a través de mis labios haciéndolo público, aun ni siquiera entiendo por qué. Sus manos rozaron mis brazos, reteniéndome por mis caderas. Sentí el firme cuerpo de Santana presionado contra mí, y quería más. El indicio de posesividad hizo que me encendiera mientras sus labios cayeron sobre los míos. Sus dedos
dejaron mi cadera y se enrollaron en espiral en mi pelo atrayéndome hacia Élla . La sensación de su boca buscando la mía, mientras él acunaba mi cabeza en sus manos creó una sensación que salió de mí, y no quería terminarla.

Mis manos acariciaron su cuello, dejando que mis dedos se enrollaran alrededor de su cabello mientras la besaba profundo. Todo en Élla tiraba de mí en más y más profundamente en su mundo sin importar donde estaba y lo que estaba enfrentando. Sus manos se desplazaron hacia debajo de mi espalda sin descanso mientras nos soltamos.

--Eres lo que necesito ahora mismo en mi vida --Susurré.

Sonrió y sus ojos se iluminaron mientras entrelazaba su mano con la mía.

--Bueno, vamos hacer que esto funcione y tener la oportunidad de ver lo que realmente podría ser.

Mi corazón se agitó cuando pensé en la posibilidad de pasar mi primer año en la Universidad con este espécimen perfecto de mujer, y luego se desplomo cuando me di cuenta de que ni siquiera llegaremos
allí.

Marty estaba caminando hacia la plataforma, saludándonos.

--¿Estáis preparados para salir pronto chicos? Tengo nuestro grupo listo para ir por la fogata.

--Sí. Mi grupo tomará el camino del norte, y tus chicos puede tomar el del sur --dijo Santana .

--Si hay algo fuera de lo común, tenemos esos marcadores naranjas que podemos utilizar. Solo espero que quien está ahí fuera no retire la hoguera antes de que podamos revisarla juntos.

--Cogeremos a Rachel y nos reuniremos contigo allá.

--Suena como un plan --dijo Marty y se giró hacia el foso cubierto de piedras quemadas.

Asentí, soltando la mano de Santana y abriendo la puerta de la yurt para encontrar la evidente ventana de vinilo sacada hacia afuera. Misojos bajaron inmediatamente a mi almohada donde otro cuervo estaba depositado. Me recosté en el marco de la puerta, y Santana vio como mis piernas se doblaban hacia abajo, recogiéndome antes de que me golpease contra el suelo.

--Ella no está dentro y hay otro cuervo -- le dije, mi voz temblorosa.

--Tenemos que encontrarla ahora.

--Marty reúne a todo el mundo.

--Vámonos Santana -- grito.

Se aseguró que pudiera pararme de pie y luego entro en la yurta y agarro su rifle.

La sensación de querer acurrucarme en una bola desapareció rápidamente, sabiendo que el tiempo no estaba de nuestro lado. Corrí al interior de la yurta y agarré el machete y spray de pimienta y corrí hacia
afuera. Santana ya estaba en la parte trasera de la yurta donde la ventana fue lanzada al suelo. No había ni rastro de ella. Vi un pequeño sendero que lleva de vuelta hacia el bosque, pero parecía demasiado estrecho para algo más grande que un conejo.

Santana comenzó el rastreo no me di cuenta de algo hacia una dirección diferente y lo seguí de cerca cuando el grupo comenzó a congregarse y mirar a la ventana en el suelo.

--Voy por aquí gritó, --despegando en la dirección del ahumadero.

--Deberíamos tener un CLs y tres campistas que se queden por detrás --grité, mientras avanzaba.

Corrí detrás de él a través del bosque tan rápido como pude con rama de árbol tras rama de árbol, golpeando y abofeteando mi cara inexperta. Imágenes de Rachel comenzaron a parpadear a en mi mente y la culpa comenzó a inundarme. Nunca se me ocurrió que ella sería vulnerable en la yurta. Nunca debí haberle pedido a Santana que viniera a la plataforma.

Santana gritaba el nombre de Rachel mientras esquivaba las ramas con facilidad. El crujido de los pasos de todos detrás dio paso a una respiración pesada mientras continuábamos con el frenético ritmo de
Santana.

Corrí hasta que mis pulmones quemaron y Santana se alejó más y más lejos. Mi corazón latía dentro de mi pecho y no podía avanzar más, y no estaba sola. Ezra, Vince y Bleine frenaron junto a mí, apoyando
sus manos sobre sus rodillas, faltándoles el aire como a los otros CLs y campistas que se unieron a nosotros. Me di vuelta para mirar al sendero, evaluando como de lejos habíamos llegado mientras trataba de calmar mi respiración.

-- Brittany --la voz de Santana resonó a través del aire. Quédate donde estás.

Me volví rápidamente mirando hacia atrás al sendero para ver a Santana corriendo hacia mí, sacudiendo la cabeza. Llevaba algo, pero no sabría decir lo que era. Todo el mundo había dejado de correr y comenzaron a caminar hacia mí, mirando nerviosamente detrás de ellos.

Habíamos llegado al borde del bosque, que daba paso a los rocosos valles alpinos que colindaban con la zona en la que estábamos. Mi corazón latía aún, pero no fue debido a la carrera. Santana ya no tenía su fusil atado sobre su hombro. Por el contrario, lo cargaba. Su expresión era grave cuando me alcanzo.

Sigue caminando por el sendero dijo tranquilamente. Mantén la calma.

Mire alrededor y vi a los CLs dar las mismas ordenes al resto de nosotros mientras comenzamos lentamente el descenso por el sendero.

Hay una madre oso pardo con sus dos cachorros, y ella no es la única familia en la meseta Santana
susurró, caminando hacia atrás del sendero más que hacia adelante mientras continuó para explorar
nuestro entorno.

--Santana, ¿Qué llevas en la mano?-- le pregunté, con voz temblorosa.

Élla lo mantuvo en alto para mí y fue entonces cuando lo vi. Un trozo roto de camisa de franela de Rachel estaba entrelazado entre sus dedos.

--¿No es ella la que esta con los osos, verdad? --pregunte no queriendo saber la respuesta mientras el temor se estaba formando en la parte posterior de mi garganta.

--No pude verlo --Élla respondió. Su expresión era de piedra, pero detecte un temblor leve mientras hablaba sobre su prima.

Nuestro grupo comenzó a apretarse en formación mientras descendíamos el camino. Se había limpiado sólo la semana anterior, pero aún tenía varias zonas rozadas que debían ser evitadas.

No entendía por que no hacíamos nada. ¿Estábamos simplemente comprando tiempo antes de lo inevitable? Cada cierto tiempo uno de los campistas cortaba alguna vegetación que estaba en el camino, tensándome cada vez que oía la hoja soplar a través del aire.

--¿Vamos a volver a subir ese camino? --Pregunte.

Movió la cabeza, y recupere el aliento sólo momentáneamente antes de que un disparo sonase en el aire.
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Mensaje por micky morales el Dom Ago 27, 2017 9:06 am

Lo que menos me imagine es que se llevarian a rachel, espero no le haya pasado nada malo!!!!!!
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Mensaje por 3:) el Lun Ago 28, 2017 1:10 pm

Una mas... Esperó que no le pase nada a rachel!
Esperó que hagaren a los osos o quien sea que lo hace?!
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Lun Sep 18, 2017 3:57 am

Capítulo 15


san se detuvo inmediatamente. Su expresión facial cayó completamente mientras agarraba mi codo y me ponía a su lado mientras nuestros ojos se movían del LC al campista y al LC.

—Mierda. Está de regreso en el campamento —dijo San, su voz sólo más baja que un grito—. No corras al campamento. Permanece conmigo a un ritmo más tranquilo.

San no soltó mi brazo en todo el tiempo que caminamos cautelosamente por el sendero. Echó un vistazo arriba y abajo del camino, buscando alguna evidencia de osos siguiéndonos o asesinos esperando por nosotros.

En el momento en que nos detuvimos justo antes de las afueras del campamento mi corazón latía con tanta fuerza que dañaba mis orejas.

Entendía la expresión vacía de Rechel ahora. Había perdido la esperanza y quería salir, pero no había manera de salir. Ella entendió eso y finalmente lo hice también. Escaneé nuestro grupo rápidamente,
dándome cuenta de que incluso no conocía a los chicos que se habían quedado atrás. Viendo a Caleb, Ezra, Mark, Brady, bleine, Vince y toby, intenté reconocer quienes faltaban. Miré de nuevo a Vince y lo vi
mirando detrás de Caleb. Seguí su mirada, pero no vi nada. Tal vez yo estaba imaginando cosas. Vince estaba probablemente en estado de shock como el resto de nosotros.

—Tenemos que encontrar a Finn, Parker,Puck y Marty —dijo San en voz baja a todo el mundo, dejando ir mi codo—. Esos son los que hemos dejado atrás.

Miré a Caleb cuyos ojos estaban completamente protegidos, y vi a Vince quien estaba a su lado, apretando su agarre sobre el machete, pero su mano estaba temblando. Ninguno de nosotros sabía qué
esperar, o que encontraríamos en el interior de los límites del campamento, pero la única manera de saberlo era empezar a buscar.

San dio el primer paso hacia el campamento, y todos nos siguieron de cerca. Mis ojos pasaban de una estructura a la siguiente. El cobertizo se veía igual que la última vez que lo vi, todavía cerrado. La ventana de yurta había sido reemplazada. Podía oler el humo del fuego.

Pero no vi ninguno.

—Marty —llamó San—. Ey, Marty.

—¿Puck? —dijo Brady, escaneando dentro de una tienda abierta.

Mi piel comenzó a hormiguear con la conciencia de que todo lo que tenía que hacer era comprobar para ver si algo había sido dejado atrás para mí. Entonces lo sabríamos.

—Vamos a ver el interior de la yurta —le dije a San, capturando un atisbo de duda en sus ojos.

—Está bien. Déjame ir primero —murmuró.

La seguí hasta la yurta, subiendo las escaleras lentamente y en silencio. San abrió la puerta, listo para dispara si fuera necesario, pero no había nadie dentro. Mis ojos cayeron a mi almohada donde el cuervo
había sido colocado, pero no habían sido dejados nuevos cuervos.

—Vamos a revisar la otra tienda —dije en voz baja, forzando al terror de vuelta a mi garganta—. Entonces sabremos si podremos esperar encontrarlos…o no.

Bajamos por las escaleras y sobre la carpa en la que originalmente habíamos planeado pasar la noche.

San dio a la cremallera un tirón rápido y metió la cabeza dentro. No había nuevos cuervos. Tal vez Marty y los chicos sólo estaban fuera como grupo y se encontraron con un oso o algo así.

Oí a Caleb gritar el nombre de San y mi corazón cayó ante el sonido, sabiendo que estaba siendo obviamente delirante. No podíamos tener tanta suerte. Tomé una respiración profunda y lo dejé escapar
lentamente mientras San cerraba la cremallera de la carpa de nuevo.

—Creo que él está junto a la hoguera—dijo San —. Vamos.

Paseamos por el laberinto de tiendas de campaña en la dirección de la fogata para encontrar el grupo congregado alrededor del Caleb. Había un murmullo bajo corriendo como una corriente eléctrica a través de todo el mundo. Ya sabía la respuesta incluso antes de verlos.

El fuego estaba humeando mucho y empujé atrás las lágrimas, deseando poder culpar al aire y no al miedo corriendo a través de mí. La multitud se apartó cuando llegamos para exponer a Caleb, sosteniendo
cuatro cuervos y otra nota. Había un rifle extra en el suelo—el de Marty.

¿Fue él capaz de dañar a la persona o lo había usado en su contra? Mis ojos recorrieron todo, buscando cualquier signo, y no había ninguno. No había señales de lucha ni signos de sangre. Tal vez había sido un
disparo de advertencia de Mary, alertándonos de que algo estaba pasando. Pero, ¿por qué no habría de haber sido capaz de detenerlo, entonces? Mi mente estaba en un giro continúo, pero la voz de Caleb me
liberó.

—Esto es para ti—dijo Caleb, empujando la nota hacia mí.

Miré a San cuyo rostro era imposible de leer y le asentí para que lo agarrara por mí.

—¿Cómo sabes que es para mí? —pregunté.

—Lo vas a ver muy pronto —susurró Caleb, bajando la mirada al suelo.

—Mierda —susurró San. Sostenía el papel en la mano con tanta fuerza que sus uñas se volvieron blancas mientras la leía.

La agarré de élla y reconocí las palabras pegadas de la última nota, excepto que esta vez mi nombre estaba usado con una sola letra pegada en la parte superior.

Brittany, Me recuerdo mirando en tu alma, Soñando con la respuesta,
Te he oído, La oscuridad, Me sorprendió, Me emocionó,

Los demonios me enviaron para ti, Y tú abriste la puerta

Mis manos temblaron mientras me di cuenta de que era a mí a quién esa persona quería. Quienquiera que fuese, me quería.


Todo lo demás era para enviarme un mensaje, aterrorizarme.

Miré a San, abriendo mi boca pero no tenía voz. Escaneé la nota una vez más y me acerqué a la hoguera, echándola a las llamas. Vi los bordes del papel encenderse mientras pensaba sobre lo que tenía que
hacer. Lo que todos teníamos que hacer.

—No vamos a volvernos como los demás —dije en voz baja, las lágrimas recubriendo mis ojos.

—¿Así que todos hemos pasado por este infierno porque alguien está detrás de ti? —dijo Brady, su voz llena de ira—. La gente está muriendo por ti. ¿Por qué no simplemente viene a por ti?

—Basta ya—dijo Caleb—. No sabemos que alguien haya muerto.

—Oh, por favor. ¿No es obvio? No voy a seguir jugando como si todo va a salir bien, porque a juzgar por mis cálculos, no es así —dijo Brady.

—Baja la voz—susurró Ezra, agarrando el cuello de la camisa de Brady, tirando de Brady hacia él—. Si estamos siendo observados, no podemos darnos el lujo de quienquiera que sea nos oiga. ¿Entiendes? —

Los ojos de Ezra estaban ardiendo para coincidir con su voz mientras empujaba a Brady lejos.

—Tenemos que conseguir averiguar esta mierda, amigo—susurró Vince, frotándose las sienes con sus dedos—. Esto no puede estar pasando.

—Nuestra pequeña princesa aparentemente tiene equipaje —dijo con ira Brady, caminando lentamente hacia mí.

Miré a San y vi la furia construyéndose en su interior. Tenía la esperanza de que Brady no hiciera nada estúpido porque no parecía que San fuera a tener la paciencia para ello.

—¿Cuándo dijo Rechel que venía el próximo avión? ¿Dos semanas?—preguntó Vince.

Asentí, sabiendo que no era el momento de decir que esto no era una garantía. Vi los movimientos de todos en el grupo poniéndose rígidos mientas Brady seguía avanzando hacia mí. Esto no iba a
terminar bien.

—Ella está aquí si la quieres. Yo te ayudaré a conseguirla, si me dejas en paz —gritó Brady al aire y antes de que yo pudiera parar algo, San había abordado a Brady en el suelo. Golpe tras golpe aterrizando
sobre él.

—¿Crees que esta mierda es divertida? —gruñó San. Caleb y Toby estaban tratando de sacar a San de encima de Brady, pero San estaba demostrando ser demasiado grande.

Corrí hacia élla y me agaché.

—Es suficiente. Es suficiente —le susurré a San—. Está bien.

Miré a Brady, cuyo labio inferior estaba abierto en dos y su pómulo estaba ya rojo. San se detuvo tan pronto como escuchó mi voz y se puso de pie rápidamente.

—Todos somos humanos, no animales y ninguno va a ser sacrificado mientras esté aquí —gruñó San, ajustando su camiseta.

Caleb extendió su m ano a Brady quien la aceptó, y se puso de pie, alejándose del grupo.

El grupo se estaba dividiendo y si no conseguíamos poner en marcha un plan para sobrevivir, ninguno de nosotros saldríamos de aquí. Miré alrededor del campamento, tratando de entender dónde podría estar escondida la persona. Escaneé los árboles y las plataformas sobre ellos, buscando algo que me diera una pista.

San se acercó y cogió el rifle de Marty.

—San, ¿puedo hablar contigo en la yurta? —pregunté.

Élla asintió y envolvió su brazo alrededor de mi hombro. Las lágrimas se evaporaron rápidamente mientras la ira me llenaba en su lugar.

—Vamos a conseguir resolver esto —dijo Caleb por detrás, mientras yo caminaba conSan a la yurta.

Tiré de la puerta y entré en la yurta, dejando escapar un largo suspiro.

—Quienquiera que sea me quiere a mí, pero obviamente va a matar a cada persona hasta llegar a mí —dije.

—Si quisieran matarte primero, lo harían —agregó San—. Quieren verte sufrir antes…

Asentí.

—Estoy segura de que quién está haciendo esto espera que nos quedemos juntos como un grupo. Normalmente, diría que es una buena idea, pero creo que deberíamos separarnos y estar lejos del
campamento. Prefiero tomar mis riesgos con los osos.

San dejó escapar un gran suspiro mientras se sentaba en la mesa, inclinándose hacia atrás. No dijo nada durante un rato. Se quedó mirando el suelo.

—Cuatro fueron liquidados esta vez. Cuatro. No vamos a dejar que desaparezca nadie más. Quien está haciendo esto se está volviendo impaciente o atrevido y ninguna conducirá a cosas buenas.

San se mordió los labios y empezó a asentir mientras lentamente conectaba su mirada con la mía.

—Tienes razón. Es un movimiento inesperado y posiblemente nuestra única oportunidad.

—Quiero encontrar a quien está haciendo esto antes de que me encuentren a mí —dije, agachándome y levantando los cuervos—. Creo que tenemos que dividirnos en tres grupos. Tú y yo en un grupo para
cuidar a los que lo necesitan y Toby y Caleb en otros dos. Sólo tenemos cinco campistas.

—Creo que tienes razón. Creo que es la única manera —estuvo de acuerdo.

—Quiero encontrar a Rechel. Quiero encontrar a los otros, —mi voz se rompió.

—Yo también —dijo San deslizándose fuera de la mesa—. Vamos a contarles a todos nuestros planes. ¿Has disparado un rifle antes?

—Incluso tengo mi insignia de cazador seguro de cuando tenía doce años—dije, riendo.

—Sólo acabas de conseguir ser más perfecta —susurró, sonriendo.

—Si crees que esto es perfección, estás igual de arruinado que yo— dije.

—Probablemente lo estoy —dijo mientras salíamos de la yurta, el cuervo de Rechel en mi mano.

Explicamos el plan a los demás y ya que nada más estaba funcionando, acordaron que deberíamos darle una oportunidad. Todo en lo que podíamos centrarnos de aquí en adelante era en sobrevivir, sobrevivir hasta que un avión decidiera venir por nosotros.

Todo el mundo empezó a recoger rápidamente los suministros necesarios para el corto plazo. Siempre podíamos volver al campamento base para tomar algo, pero por ahora las cosas más importantes eran
alimentos, refugio y una manera de mantener el calor. Yo estaba en la yurta conSan enrollando nuestros sacos de dormir mientras guardaba las mochilas que estaríamos acarreando con nosotros. Doblé todos los
cuervos y los metí en la bolsa.

—Tenemos que conseguir el teléfono —dijo San—. Apuesto a que una vez que encontremos un lugar con personas permaneciendo, conseguiremos el teléfono.

—Y espero que a Rechel —susurré, agarrando el paquete que San me dio.

—Vas a tener el rifle de Marty contigo —dijo, ayudándome a asegurar todo a mi alrededor.

—Bien.

—Vamos a continuar —respondió, dándome una última revisión antes de salir de la yurta.

Cerré la puerta y tomé una respiración profunda, con la esperanza de que habíamos tomado la decisión correcta.

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Mensaje por ana_bys_26 el Lun Sep 18, 2017 4:15 am

Capítulo 16



—Aquí es, —susurró San.

Había estado siguiendo a San durante horas e incluso habíamos tomado varios descansos con frecuencia, yo estaba exhausta. Nuestra primera meta era revisar por fuera el lugar donde él había encontrado a
Tom y aquí estábamos, solo que no podía ver nada.

—¿Dónde debería estar buscando? —Pregunté tranquilamente, escaneando frente a mí y a mi lado.

—Es a través de los arboles justo por ahí a la derecha, —dijo en un tono silencioso. —Pero no parece que alguien haya estad de regreso desde que vinimos y cogimos a Tom.

Mi corazón decayó un poco. Con toda la caminata hasta aquí, había estado teniendo la esperanza de que encontraríamos a Rechel. Sabía que era dudoso, pero era lo que me ayudaba a caminar a través del fuego y de la fatiga de mis músculos.

—Todavía tengo esperanza, —susurré y San asintió.

Agarro mi mano y me ayudo a atravesar la densa vegetación. Finalmente llegue a la cabaña de la que él estaba hablando. El lugar parecía estar en peor forma que la casa de humo que San me había mostrado solo hacia unos pocos días atrás.

—¿Se estaba quedando aquí? —Pregunte desconcertada. —Ni siquiera parece que sea seguro abrir la puerta.

Caminamos hacia la cabaña y San cerró la puerta, exponiendo una cuna y un enrollado saco de dormir. Juraba que si San se quedaba aquí abajo, su cabeza tocaría una pared, y sus pies la otra. Era así de
pequeño.

—Esto es realmente espeluznante, —dije, asomando la cabeza dentro.

—Nunca deberíamos habernos quedado una vez que encontramos a Tom, —dijo San, sacudiendo la cabeza.

—No podemos comenzar en un segundo a adivinar todo, —le dije, pensando en las decisiones que había hecho. —Imagina la espiral descendente que podría hacer con una de esas.

—Cierto, —dijo, exhalando en alto. —Imagino que podemos decir con seguridad que Rechel no está aquí.

Su voz se quebró levemente, y extendí la mano y alcance su brazo, apretándolo con suavidad.

—Algo me dice que todavía está viva y con toda sinceridad, es la única en la que he pensado sobre eso, —le dije, controlando la pesadez en sus ojos.

—Solo espero que no solo sean meras ilusiones, —dijo con suavidad.

Contra mi mejor juicio, di un paso dentro de la diminuta caja de un refugio, y miro alrededor. Mi estomago gruño, y enterré el puño en mi barriga para callarlo cuando me ocurriese.

—¿Viste algún alimento o instrumentos de cocina cuando le encontraste? —Pregunte, dando una patada al camastro para mirar por debajo.

El sacudió la cabeza.

—En realidad, no.

—Apuesto a que eso es por lo que estaba demasiado cerca de las otras personas.

—Eso tiene sentido, —dijo San, examinando el área que había pateado.

—Creo que estamos más cerca de lo que imaginamos. Es solo cuestión de tiempo. —Dije, ladeando la cabeza mientras miraba alrededor una última vez antes de salir de la cabaña.

—Imagino que es lo que usaban en el otro lugar para compartir toda la comida y el material. Debe estar por aquí, —persistí.

Seguí a San de regreso al camino, observando sus deliberados movimientos cuando nos busco alguna señal de done mirar después.

Un repentino movimiento en la maleza me congelo.

—San a mi izquierda, —siseé=

San se dio la vuelta con rapidez y visualice exactamente de lo que estaba hablando.

—Está bien, —susurro, —es la cola de una hembra de venado. Esta observándote. ¿Puedes verla?

Negué con la cabeza, extendiendo el cuello para intentar captar un destello de algo agradable por un cambio.

—Muévete un poco hacia adelante, —susurro San.

Di un paso lento, el cual me permitió ver los hermosos ojos de la hembra. Nunca antes había estado así de cerca de una cierva. Era magnifica, y me daba el recordatorio extra que necesitaba sobre la bondad de la diosa. Había cosas maravillosas fuera de ahí esperándonos. Solo necesitaríamos salir de la isla.

La cierva parpadeo y salto en la dirección contraria, dejando las hojas brillantes en su ausencia.

—Eso fue increíble, —susurré.

—Tenía la esperanza de mostrarte cosas como esta alrededor de la isla, —dijo, presionando los labios en una línea delgada.

Di un paso hacia élla y le di un beso en la mejilla.

—Bueno, solo verla durante unos pocos instantes hizo maravillas a mi espíritu. Adelante, supongo.

Continuamos por el diminuto camino cuando San gesticulo para que fuese a revisar fuera. Solo había alrededor de cientos metros de distancia y mi estomago comenzó a apretarse en nudos. Tenía que ser esta. Similar a la otra cabaña, el lado del edificio que estaba situado junto a todos los tipos de maderas. Pero en este donde había algo verde, piezas pintadas mezcladas con el marrón oscuro que solía ver. San dio media vuelta, mirándome ansiosamente.

El viento comenzó a ponerse a nuestro alrededor y sentí una repentina carga. Quería encontrarla. Sentía que estaba viva y dentro del gran edificio en el que estábamos mirando.

—Vamos a hacer que esto suceda, —susurré.

San comenzó a arrastrase a través de los arboles, e hice todo lo que pude para continuar. Ninguno de nosotros se preocupo por el ruido que estábamos haciendo. Solo queríamos llegar hasta Rechel.

Élla alcanzo la primera cabaña. Pero yo estaba demasiado detrás, jadeando y tratando de recuperar el aliento. Definitivamente era la más notoria para quien quiera que estuviese dentro de nuestra presencia.

Los listones entre los pedazos de madera y revestimientos eran fácilmente visibles a través, pero mis ojos no habían captado a nadie o algo en el interior del edificio cuando caminamos hacia la puerta.

Había un camino definido conduciendo hacia la puerta delantera y mi pulso se animo ante el pensamiento de lo que encontraríamos al otro lado de la puerta.

Los dedos de San se envolvieron a través del pomo, tirando para abrir la puerta, lo cual creó un alto ahogado chillido cuando el viejo metal se froto contra sí mismo. La vacía habitación, con telarañas y
polvo que nos dio la bienvenida me conto todo lo que necesitaba saber.

Las lágrimas bajaron en cascadas por mi casa cuando di un paso dentro de la vacía cabaña.

Rechel nunca había estado dentro. Nadia había estado aquí durante mucho tiempo. El cuarto comenzó a girar y el sentimiento de la absoluta desesperación me asusto más que lo que nunca había sentido
antes. La inquebrantable cantidad de destrucción que continuó al chocar en mi alma era imparable. Tenía que alcanzar mi final. Eso era.

Sanrodo a mi lado, sosteniendo mi cabeza en su pecho.

—Va a estar bien, —susurro.

— ¿Que si no lo es? —Pregunte. — ¿Qué si…?

—Se que no hay nada que pueda decirte para tranquilizarte. Pero conseguiremos salir de esta isla vivos, —interrumpió. —Pero has estado manteniéndolo unido bien todo este tiempo.

Sus manos dejaron mi cabeza, y di un paso atrás. Mirando a sus ojos marrones que estaban bordeados con humedad, supe entonces que tenía que ser fuerte por él cuando él había sido fuerte por mí.

—Encontraremos un lugar para descansar y haremos una trampa para que podamos descansar antes de que comencemos todo otra vez temprano por la mañana, —dijo, conduciéndome fuera de la cabaña.

Caminamos durante veinte minutos y encontramos un lugar que tenía una decente cantidad de albergue para montar un campamento.

No es que hubiese demasiado para montar un campamento. San había cogido una solitaria tienda y apareció de repente para que ambos nos apretujásemos. Ninguno pudo dormir así que hablamos durante
horas, pero cada conversación dirigía de regreso a Rechel, y me dolió el corazón incluso más en el momento en el que las estrellas aparecieron.

—No creo que pueda tomar mucho más de esto, —murmure, mirando hacia el hermoso cielo de la noche.

—Lo sé, bebe, —dijo San, abrazándome. —Pero tenemos que luchar hasta el final.

—Eso es lo que mi padre siempre me decía, —susurre, sintiendo las lagrimas emerger una vez más.
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Mensaje por micky morales el Lun Sep 18, 2017 7:04 am

quien podra querer hacerle daño a brittany y cuando aparecera????
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por 3:) el Lun Sep 18, 2017 9:49 am

El unico que puede joder a britt estaba a fuera de la isla!!!
A ver a cuantos casan antes de que llegue a britt? O al revés??

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Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Sep 23, 2017 4:18 am

Capítulo 17


Desperté a San apretándome con fuerza, su cuerpo presionado contra el mío mientras una de sus largas piernas estaba enterrada entre las mías. Se sentía tan increíble estar en sus brazos, ser sostenida
por a Élla toda la noche. En realidad estaba contenta de que fuésemos forzados a ajustarnos en esta diminuta tienda. Me encantaba sentir el calor de su respiración cuando dispersaba mi pelo. Sólo deseaba que
las circunstancias fueran diferentes.

Habíamos cerrado nuestros sacos de dormir juntos para hacer uno sólo otra vez, y eso ayudó contra las frías temperaturas, pero todavía no quería levantarme y salir de la tienda porque sólo sería señal de que teníamos que comenzar todo de nuevo.

—¿Qué estás haciendo? —murmuró, deslizando las piernas de las mías.

—Tengo la esperanza de que algún día tendremos la oportunidad de hacer esto por otras razones —suspiré.

—Yo también.

Con lentitud comenzó a quitar la cremallera de los sacos de dormir y sentí un escalofrió bajándome. Saqué mi goma del pelo de mi muñeca y me hice una cola de caballo, asegurándolo firmemente antes de
ponerme de pie.

—Hoy nos dirigiremos al este y sondearemos esa zona —dijo San , desenterrando una sudadera de una mochila.

—Suena bien —respondí.

Comencé a enrollar los sacos de dormir de nuevo. Me había hecho bastante buena en compactarlos para cargarlos y quería ayudar de cualquier forma que pudiese. Cuanto más tiempo tenía para permitir que las últimas notas penetrasen, peor me sentía con todo. Después de atar las bolsas, fui a por mí mochila, agarré una cantimplora de agua y me senté en una roca en la que San había vertido varios paquetes de
mezcla de surtidos sobre una hoja grande y la traje para compartir.

—Feliz casi cumpleaños —dijo.

Alcé la mirada hacia él y le sonreí. No podía creer que mi cumpleaños estuviese acercándose. Siempre imaginé un montón de diferentes formas para celebrarlo y estar en medio de una isla en Alaska definitivamente no era una de ellas.

—Gracias —susurré.

—Es lo menos que puedo hacer —me guiñó un ojo, y podría decir que ambos estábamos en el mismo punto de agotamiento, sin importar lo mucho que intentábamos esconderlo.

—Definitivamente, parece que serán unos dieciocho para recordar.

Esperemos que viva para verlo —dije, tintineando la botella de agua con la suya, intentando hacer una broma.

—Esperemos —repite. Se sentó a mi lado y deslizó el brazo entorno a mi cintura. Recosté mi cabeza contra su hombro y tomé un profundo respiro.

—Creo que estamos más cerca de ella y de todos —dije—. Creo que los encontraremos.

Élla asintió.

—Yo también lo creo.

Con lentitud mordí algunos de los mueslis de casi cumpleaños, sabiendo que debería comer más, pero no estaba ni siquiera remotamente hambrienta.

—Asegúrate de comer todo eso. Estoy preocupado de que con todo lo que hemos estado en movimiento, tu cuerpo se esté volviendo demasiado cansado —dijo en voz baja—. Los dos necesitamos nuestra fuerza.

—Desearía que estuvieses diciéndome eso por una razón diferente — me quejé.

Se echó a reír, cogiendo un arándano seco de la mezcla de surtidos y metiéndoselo en la boca, justo cuando escuchamos un disparo, seguido de otro y de otro.

Mi corazón dio un vuelco.

Ésa era nuestra señal si algo iba mal entre nuestros dos grupos.

—No sonó tan lejos —susurró, agarrando su rifle.

—Me pregunto qué pasó —dije, sintiendo la sequedad metiéndose de nuevo en mi boca. —¿Por qué estarían tan cerca?

—Vamos —susurró.

Cogí mi rifle y miré de vuelta al campamento improvisado.

—Regresaremos a por todo después de que nos averigüemos qué salió mal —dijo, y nos fuimos hacia los estruendos.

Corrí al lado de San, esquivando las ramas y montículos que surgían continuamente. El fuerte viento agrietaba mis mejillas hasta que San comenzó a detenerse finalmente.

—Se supone que dispararía otra —dijo San —. Si no lo hace, entonces no vamos a ir más lejos.

Negué con la cabeza, a la espera junto con San. Su respiración cambió con ansiedad, cuando el silencio llenó el aire contra otro bramido. Empezó a sacudir la cabeza.

—Tenemos que salir de aquí. Algo no está bien. Deberían haber disparado otro tiro.

Mi corazón comenzó a palpitar con la idea de que estábamos de nuevo en la carrera, cayendo en otra trampa. Los ojos de San escanearon los míos por una respuesta y parpadeé para contener las lágrimas.

—Entonces vamos a salir —dije en voz baja.

Élla asintió con la cabeza y justo cuando se giró otro tiro fue disparado.

—Gracias a Dios —murmuré, saliendo después de élla.

—Sólo están a un par de minutos de distancia —gritó mientras continuábamos.

Estábamos justo al lado de un rocoso acantilado cuando vimos al grupo. Escaneé a todos rápidamente, en busca de cualquier persona que podría estar faltando.

—¿Qué pasó? —preguntó San.

—Hemos tenido un accidente —dijo Caleb, su mirada se posó sobre el acantilado.

—Oh, no —dijo San, caminando más cerca del borde.

—Mark fue a revisar el precipicio. Se cayó —dijo Dave, sacudiendo la cabeza.

Miré a mi alrededor a los pocos campistas que quedaban, y todas sus expresiones eran serias y derrotadas. Si no era otra persona persiguiéndonos, era la naturaleza jugando una broma cruel.

San se movió a lo largo del borde, escaneando el área de debajo.

Mi pulso se aceleró cuando vi las pequeñas piedras soltándose por un lado de las botas de San.

—Mantente alejada —le dije.

Élla me miró y sonrió levemente.

—Tengo esto.

Me asomé al borde para ver si podría encontrar a alguien.

—No habrá sobrevivido a la caída, —dijo San ominosamente.

—Él estaba intentando evitar eso —dijo Caleb, señalando al aparato con pinta nudosa.

—Es una trampa —dijo San, deslizando el dedo a lo largo del alambre—. Probablemente hay más dispersos en esta área.

Miré a la primitiva configuración, preguntándome qué podría realmente quedarse atrapado en eso. No parecía bastante grande paraun oso, aunque, en realidad, tampoco sabía muy bien lo grande que
necesitaría ser para uno.

—¿Cuándo va a terminar? Tal vez Mark tuvo suerte —murmuro Blaine .

Desgraciadamente, estaba cerca de coincidir con Blaine, y no es así como funcionaba mi mente usualmente.

—¿Has encontrado algo? —preguntó San todo bajo control.

Caleb negó la cabeza, balanceando su rifle sobre su otro hombro.

—Creemos que la otra cabaña está alrededor de donde encontramos a Tom. Tengo la esperanza de que pronto conduzca a algo —dijo San —.Tenemos que volver antes de que alguien descubra nuestras cosas.

Me puse tensa cuando Dave balanceó un machete entorno a algo de hierba.

—Probablemente es una buena idea.

—Manteneos alejados de las rocas, tal vez moved al grupo de regreso al bosque —sugirió Santana —. Siento lo de Mark. Realmente.

Blaine me disparó una mirada severa y frunció el ceño mientras caminaba detrás de mí para unirse a los otros. Sentí las miradas del resto de campistas perforándome la espalda. Sin duda era la única a la que todos culpaban y entendía por qué.

No miré detrás de mí, ni le dije nada a nadie cuando nos fuimos. No había nada más que decir. Estaban en esta situación debido a mí.

Santana agarró suavemente mi muñeca y me sacó de su línea de visión.

—Si disparan algún disparo más, no vamos a venir por ellos — murmuró Santana —. Son demasiado impredecibles. No me gusta cómo estaban mirándote, y creo que les gustaría sacar sus frustraciones contra alguien. Y puedo garantizar que no va a ser contigo.

—¿Crees que es tan malo? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta. Después de todo, yo lo había sentido.

Estábamos cerca del área en el que habíamos acampado la noche anterior, cuando un penetrante y agudo grito resonó a través del aire.

—¿Has oído eso? —preguntó Santana.

—Sí —le susurré—, tiene que estar cerca. Era su voz. Lo sé.

Ella dejó escapar otro grito espeluznante tan fuerte como el último, y nos fuimos, corriendo rápidamente a través del bosque.

Esta vez estábamos cerca.

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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Sep 23, 2017 4:55 am

Capítulo 18



La choza estaba a lo lejos, pero podía ver lo suficiente del camino que conduce a ella para saber que este lugar estaba ocupado. Alguien estaba viviendo dentro. El edificio era probablemente del tamaño de una habitación pequeña, pero más que suficiente para unas pocas personas.

La densa vegetación no hizo ningún movimiento obvio, incluso para el ojo inexperto.
Miré a Santana mientras examinaba los bosques que rodeaban el edificio. Sería difícil llegar silenciosamente con la cantidad de árboles y vegetación, pero tampoco estaba segura de que pudiéramos esperar hasta que viéramos salir a la persona o personas. No teníamos el lujo del tiempo, y creo que Santana estaba pensando en eso también.

—¿Quieres probar ahora o esperar? —susurré, sintiendo crecer mi ansiedad al pensar en los gritos de Rachel
Se volvió hacia mí y me agarró la mano.

—Quiero ir allí sola primero. Creo que puedo ir muy silenciosamente hasta la choza.

—No. No voy a dejarte ir sola. Cualquier plan que inventemos, debe incluirnos a ambas —le dije en voz baja, sacando mi mano de la suya con el ceño fruncido.

Otro grito agudo salió de la choza, enviando una oleada de náuseas a través de mí.

—Creo que va a salir de nuevo —le susurré.

Santana asintió.

—No podemos asumir que sólo hay una persona teniéndola secuestrada.

—No. Tienes razón —le dije, mientras la piel de gallina moteaba mi carne.

—Vamos a comenar lentamente a hacer nuestro camino hacia allí —dijo, señalando a una área de más reciente crecimiento que era lo suficientemente densa como para escondernos, pero nos permitiría ver la puerta.

—Entendido —dije, sabiendo que una vez que élla comenzara a despejar el camino, mi único objetivo era estar callada y tan cerca de sus talones como fuera posible.

Cada rama que levantaba para mí, traté de esquivarla sin rozarme contra ella, permitiéndole volver a colocarla como si nunca hubiéramos estado allí. Era un proceso que desperdiciaba mucho tiempo, pero creo que era ese nivel de precaución lo que nos había mantenido con vida hasta el momento.

Llegamos a la fortaleza vegetativa y nos sentamos después de que Liam descubriese que seríamos capaces de ver con claridad. Éllla agarró mi rifle y lentamente lo colocó delante de mí, con cuidado de no molestar a las ramas. Se sentó detrás de mí y puso su rifle a su lado, apuntando a la izquierda. Sentí su cálido aliento contra la parte trasera de mi cuello, pero no podía oír nada.

Acababa de dejar que mis ojos echaran un vistazo a una baya que colgaba delante de mí cuando vi la puerta abierta por el rabillo de mi ojo. Mi respiración se detuvo y también la de Santana. La persona parecía ser un hombre, pero era imposible saberlo a ciencia cierta, porque quienquiera que fuera llevaba un pasamontañas negro, una camisa negra y pantalones vaqueros holgados.

La persona cerró la puerta y se paró frente a la choza, mirando en ambas direcciones y luego hacia el frente. Se inclinó hacia el suelo como si hiciera algún tipo extraño de estiramiento como yo había visto en el yoga, y luego se enderezó. No parecía estar armado, pero eso no quería decir que no hubiera un arma o dos atadas en alguna parte.

Comenzó a trotar en el lugar durante unos segundos, finalmente se fue corriendo por el sendero que conducía lejos de la choza, lo que significa que probablemente trotaría junto a donde estábamos sentados.

Aumentó el ritmo de la corrida y yo miraba, incapaz de respirar, mientras el corredor corría junto a nosotros sin dar una mirada en nuestra dirección.

Tal vez los osos lo atraparían y lo harían más fácil para nosotros.

Le dimos unos cinco minutos más y no oímos el sonido de los zapatos contra el suelo antes de que nos levantáramos lentamente y nos acercáramos a la choza. El edificio había sido armado recientemente,
probablemente de los restos de las otras estructuras que habían sido esparcidos por la zona. Las piezas de madera que actuaban como revestimiento tenían muchos huecos en el medio, incliné la cabeza para tratar de ver el interior mientras San abría la puerta.

La choza lucía exactamente como había esperado que lo hiciera, con las paredes y pisos vacios. Rachel
estaba atada a una silla, inconsciente y desplomada en el centro de la habitación. Santana corrió hacia ella,
comprobando si tenía pulso y asintió con la cabeza.

—Ella aún está viva.

De inmediato comencé a buscar el teléfono satelital. Tenía que estar aquí. Había una mesa improvisada, a mi derecha, cubierta de papeles, mapas y fotos. Había un catre a la izquierda y luego dos grandes contenedores de almacenamiento Rubbermaid donde la comida era probablemente guardaba.

Corrí a la mesa primero, levantando y revolviendo todo, tratando de encontrar el teléfono mamut que no parecía como si fuera fácilmente ocultado. Saliendo con las manos vacías, corrí al primer recipiente y tiré de la tapa, sin encontrar nada, salvo la comida envasada. Busqué en ella rápidamente, dándome cuenta de que no estaba allí tampoco.

Santana estaba cortando las cuerdas de las muñecas y los tobillos de Rachel, y su cuerpo cayó hacia adelante. Rápidamente la agarró antes de que cayera al suelo de madera y la recogió.

—Ponla en el catre —le dije, buscando en el siguiente recipiente, encontrando más comida y un par de cosas que hicieron doler mi corazón. Había jirones de ropa que fueron trenzados entre sí. Reconocí las telas por lo que las víctimas habían estado usando. El que estaba haciendo esto estaba muy enfermo.

—No hay teléfono en ésta, tampoco —le susurré—. Sé que está aquí.

Estábamos tan cerca y dependíamos mucho de ese teléfono.

Eché un vistazo a Rachel y luego al catre que donde estaba.

—Levántala de nuevo. Voy a revisar debajo de las sábanas y el catre —le dije.

Levantó su cuerpo en sus brazos, y yo pasé las manos por debajo de las sábanas y mantas, encogiéndome ante la idea de que mi piel estaba tocando algo de este monstruo.

—No hay nada en la parte superior de la cama —susurré, levantando el catre hacia arriba—. Maldita sea.

No había nada debajo del catre tampoco. Santana colocó a Rachel de nuevo en el catre y yo seguí buscando en cada centímetro del lugar cuando mis ojos se posaron sobre una tabla en el suelo que parecía levantada. Un aleteo de emoción recorrió mi vientre y corrí hacia ella.

Levanté la pieza de madera del piso con los dedos y vi un montón de cosas interesantes que no incluían el teléfono.

—¿Qué ves? —preguntó Santana.

—Mira esto —le dije, señalando a una caja de jeringas y una pequeña caja de plástico que contenía filas de viales.

¡Oh, válgame Dios!

Mis dedos pasaron por encima de las tapas de los viales mientras me daba cuenta de que estábamos a un paso de descubrir la forma en que la persona había estado haciendo esto. Envolví mis dedos alrededor de la pequeña caja y se la entregué a Santana, y yo agarré la caja de cartón con jeringas y rápidamente coloqué la tabla de vuelta a donde la saqué.

—No hay teléfono todavía —le dije, incapaz de ocultar mi decepción.

—Lo encontraremos. Simplemente seguimos encontrando los escondites y estaremos haciéndolo bien —dijo Santana, acariciando mi hombro.

—Él ha estado drogando a todos —dije en voz baja, negando con la cabeza.

—Así es como él era capaz de hacerlo tan rápido y en silencio.

Mi pulso comenzó a acelerarse con la idea de una de las jeringas siendo metida en mi carne si él volviera antes de que nos hayamos ido.

Alejando esa idea, seguí escaneando el suelo por las tablas más flojas.

—Tenemos que salir de aquí, con teléfono o no —dije, resignada al hecho de que podría no resultar de la manera que yo esperaba—. El hombre puede estar de vuelta pronto.

—De acuerdo.

Santana estaba estudiando una de las botellas de líquido.

—¿Piensas en lo que estoy pensando? —le pregunté.

Élla asintió con la cabeza, agarrando una jeringa. Metió la punta de la aguja en el tapón de goma y poco a poco tiró del vástago del émbolo, llenando la jeringa con el líquido claro. Repitió el proceso varias veces más y colocó las tapas de las jeringas. Agarré dos y las metí en el bolsillo trasero de mis vaqueros, por si acaso.

Élla agarró los frascos de vidrio que quedaban, los estrelló contra el suelo cerca de los contenedores y los deslizó sobre el cristal roto. Abrió el recipiente de plástico y tiró las cajas en el interior, cerrándolo rápidamente.

—¿Qué crees que hizo con ellos después de la inyección y que despertaron? —preguntó élla.

—Si se despertaron —murmuré.

—Es cierto —dijo Santana, examinando los viales.

Un aturdido gemido afloró del catre y corrimos hacia Rachel. Ella se acurrucó en posición fetal, manteniendo los ojos cerrados.

— Rachel —dijo San suavemente—. Estoy aquí y también Britt.

Hemos venido por ti. Vas a estar bien.

Sus ojos se abrieron lentamente, monitorizando todo alrededor de la habitación, pero no mirándonos.

—Él va a volver —susurró, sus labios temblorosos—. Él va a regresar. Siempre lo hace.

—¿Has visto el teléfono? —preguntó San, metiendo sus brazos por debajo de ella para cogerla.

Ella le dio una mirada vacía y luego me miró. Sus ojos se abrieron con terror.

—Eres tú por quien él viene —susurró—. Es una trampa. Tu décimoctavo cumpleaños.

Miré a San mientras él la abrazaba contra su pecho. ¿Qué estaba diciendo?

—No tenemos tiempo para preocuparnos por el teléfono —le dije, corriendo hacia la puerta.

—Tenemos que salir de aquí ahora —murmuró San.

—Una herencia. Él viene para todos nosotros —pronunció ella una vez más.

Miré a través de los espacios alrededor de la puerta y no vi a nadie.

Abrí la puerta, estirando el cuello lentamente, sin ver ninguna evidencia de la persona que habíamos visto antes.

—Vamos —le susurré.

Rachel comenzó a sollozar en silencio contra el pecho de San mientras salíamos. A su camisa ya le faltaban jirones y mi corazón se hundió. ¿Qué hizo con ella? ¿Qué le iba a hacer?

—Shh —San consoló a Rachel

—. Vamos a estar bien.

No dimos más de dos pasos fuera de la casa cuando un hombre corrió directamente hacia San con una jeringa descubierta. Grité una advertencia a San, mientras yo arremetía contra al tipo que había reconocido de antes, vestida toda de negro.

La ira y la adrenalina que latían en mi interior, me permitieron empujarlo contra la pared con un movimiento rápido, su cabeza golpeando con un ruido sordo contra el revestimiento. Estaba lo suficientemente sorprendido como para permitir una apertura y la única oportunidad que necesitaba.

Su mano sosteniendo la jeringa comenzó a agitarse frenéticamente mientras trataba clavar la punta en mí, pero llevé mi mano hacia atrás y saqué una de mis jeringas de mi bolsillo trasero.

—Estoy detrás de ti —gritó San.

Mordí la tapa en un gesto rápido y clavé la punta en la parte expuesta del cuello del secuestrador, liberando el veneno mientras empujaba el émbolo. San clavó una de sus jeringas en el otro lado del cuello del hombre para una mayor seguridad y la presionó lentamente mientras el cuerpo del hombre comenzaba a relajarse.

Mi pulso estaba acelerado, y miré detrás de mí a Rachel que estaba sentada en el suelo, mirando la hierba alta y nada más. Todo fue en cámara lenta mientras quitaba mis dedos de la jeringa, que aún sobresalía del cuello del hombre

—Vamos a estar bien —susurré, mirando la jeringa con la que el tipo trató de apuñalarme, caer de su mano—. ¿Cierto?

Miré a San y de regreso a Rachel.

—Lo siento tanto.

—No tienes nada que lamentar —susurró San, sacudiendo la cabeza.

—Si yo no hubiera venido aquí, nada de esto hubiera ocurrido —dijeen voz baja, tratando de contener las lágrimas mientras Rachel todavía miraba a lo lejos a nada en particular.

Me acerqué al pasamontañas negro y lo saqué de su cabeza, revelando la identidad del asesino. Ya sabía quién era, pero quería verlo. Era mi padrastro.

Mi cuerpo empezó a temblar y San3 me agarró antes de que colapsara. Mientras él me abrazaba con fuerza, miré al lado del cuerpo de mi padrastro y vi un trozo de plástico que sobresalía de debajo de él.

—Me parece ver el teléfono —murmuré, mi garganta y labios completamente secos e imposibles de mojar.

—¿Qué, nena? —susurró.

—El teléfono. Creo que lo tenía con él o lo tiene, quiero decir —le dije, apartando suavemente a Liam.
Me acerqué a Kroy y tomé la brillante pieza de plástico y, efectivamente, era la esquina del teléfono.

Su cuerpo cayó sobre un lado mientras tiraba del teléfono consiguiendo liberarlo de su cinturón.

Sostuve el teléfono con las manos temblando, sin poder siquiera hacerlo funcionar. Miré a San y sus amables ojos marrones me recorrieron mientras tiraba suavemente del teléfono satelital en mis manos.

—Voy a hacer la llamada —dijo, sonriéndome.

Lo miré y asentí. No pensé que sería capaz de encontrar mi voz.

Miré detrás de San a Rachel, que ahora nos estaba mirando, y corrí hacia ella, arrodillándome frente a ella.

Agarró mis manos y las puso sobre su regazo cuando la primera de muchas lágrimas compartidas cayó.

Oí a San hablar por teléfono, y el tiempo ya no parecía tener valor.

No tenía ni idea de cuánto tiempo estuvo al teléfono, o el tiempo que nos llevó caminar de regreso al campamento, o el tiempo que tardó el helicóptero de la Guardia Costera en llegar. Lo único que importaba era
que todo había terminado y estábamos vivos.

Miré por la ventanilla del helicóptero presionando la frente contra el cristal. Miré hacia abajo al folleto ReBoot que había empezado todo, y San entrelazó suavemente sus dedos con los míos.

La Guardia Costera ha podido comprobar lo poco que habíamos conseguido decirles por teléfono, pero resultó que era mi padrastro era el nuevo propietario del campamento ReBoot. Al parecer, si yo hubiera muerto antes de mi decimoctavo cumpleaños, mi herencia habría pasado automáticamente a Kroy y mi madre. Él había planeado toda
esta cosa. Era difícil creer que este tipo de maldad existía en el mundo.

Sentí las lagrimas surgir de nuevo y miré a San.

—Estamos bien ahora —articuló hacia mí en vez de pelear con el ruido del helicóptero.

—Ya no creo que quiera hacer silvicultura —le grité y un par de los chicos de la Guardia Nacional me sonrieron.

San me apretó la mano y miré el folleto una vez más antes de meterlo en mi bolso.

Se había acabado, pero ahora dependía de nosotros dejar que nuestras vidas comenzaran.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Sep 23, 2017 5:23 am

Capítulo 19

un mes después…

El teléfono zumbó y miré hacia abajo. Ver el nombre de Santana aparecer fue lo más excitante que me ocurría desde que los Guarda Costas llegaron a la isla. Mi estómago giró en un millón de diferentes direcciones mientras miraba a la cama vacía de mi compañera de cuarto. Ella me había prometido que no estaría de vuelta hasta
mañana, y yo ni siquiera sabía lo que pensaba hacer con esa información, pero estaba más allá de la esperanza.

El teléfono zumbó de nuevo. Estaba sólo a una manzana de distancia. Corrí al espejo y reuní mi pelo en una coleta, me maquillé con un poco de máscara y pintalabios y corrí hacia el vestíbulo.

Pulsé el botón del ascensor y me di cuenta que éste no tenía la misma prisa que yo y lo abandoné para irme por las escaleras.

Empujé la puerta y volé los tres tramos de escaleras. Sentía que todos y cada uno de los pasos que hacía eran como saltos. Había estado contando los días hasta que él llegara aquí. Estaba segura de que mi compañera de cuarto pensó que yo estaba loca, pero no me importaba.

Puede que sonara un poco obsesionada, pero ella no tenía ni idea de por lo que acababa de pasar. Intenté decirle, pero cuanto más hablaba más extraño sonaba.

Los medios de comunicación consiguieron apropiarse de la historia.

Y las dos primeras semanas fueron una locura, así que al menos ella sabía que no estaba mintiendo. Pero fue un primer contacto extraño.

Mi estómago pasó de estar alborotado por la emoción a excitado por la ansiedad en aquel momento. Corrí por el vestíbulo a través de las puertas.

¿Y si había sido demasiado duro para élla separar todo lo que había pasado de mí? Podía entenderlo. Después de todo nada de esto habría pasado si no hubiera aparecido en ese maravilloso campamento y pensar que me pareció que el problema iban a ser los otros campistas.

Una oleada de escalofríos recorrió mi columna vertebral cuando mi mente volvió Rachel atada en la cabaña improvisada. Si yo no podía alejar esas imágenes, ¿cómo podría San? Tenía la esperanza de que nuestra relación no sólo estuviera destinada a durar en la isla, pero había pensado mucho en esa posibilidad durante las dos últimas semanas.

Al ver a una camioneta abriéndose paso después de un cruce, casi salí fuera de mi piel mientras lo veía sacando la mano fuera de la ventana abierta por el lado del pasajero. Comencé a saltar arriba y abajo sin importarme el ridículo y miré a los otros estudiantes que vagaban por el campus.

Su amigo subió la camioneta a la acera y San abrió la puerta y saltó antes de que el vehículo se hubiera detenido.

Corrí tan rápido como pude y élla abrió sus brazos para mí; me introduje en ellos con tal fuerza que casi nos caemos los dos al suelo.

San comenzó a reír y a girarme alrededor mientras sentía sus manos apretándome con cada giro.

No podía parar de besar cada centímetro de élla que pudiera alcanzar mientras me cogía con fuerza. Quería hablar pero temía que las lágrimas tomaran el control de nuevo, y por una vez quería que me viera sin lucir como un desastre.

—Cariño se siente bien que estés en mis brazos de nuevos —suspiró.

Oí el golpe de la puerta de la camioneta cerrándose y vi por encima del hombro de San como su amigo se acercaba a nosotros.

Mis piernas estaban completamente envueltas alrededor de la cintura de San, y no tenía planes de moverlas o saltar fuera de sus brazos independientemente de quien se suponía que tenía que conocer.

—Soy Nick.

—Encantada de conocerte Nick. Soy Britt —dije pasando la mano sobre el hombro de San para saludar. Parecía agradable, pero en ese momento quería a San sólo para mí. Habían pasado cuatro largas semanas con sólo mensajes de texto, llamadas, correos electrónicos ayudándome a pasar los días.

—Sólo tenía que conocer a la chica sobre la que San se había pasado hablando las últimas semanas —dijo Nick guiñándome un ojo— . No creo que nunca lo haya visto recordar un nombre durante más de un día, y menos durante tanto tiempo. —Me gustó más Nick de lo que al principio pensé.

—Basta Nick —advirtió San. Nick cruzó sus brazos delante de él. El llevaba unos pantalones cortos oscuros que eran anchos y bajos, con una interior térmica debajo de su camiseta, pero sus ojos azules me llamaron la atención, eran cálidos y completamente traviesos. Comenzó a caminar por delate de la vista de San así que no pude verlo más.

Tomé una respiración profunda, y por Dios que el olor que me llegó me recordó a Alaska.

—Tienes amigas —preguntó Nick sonriendo.

Sentí los brazos de San apretarse alrededor de mí y supe que le estaba echando una mirada a Nick que sólo lo hizo reír más fuerte.

—Me voy a marchar. Sólo tenía que saludar —dijo Nick andando de vuelta alrededor de San hacia la camioneta.

—Encantada de conocerte, y fue aún mejor que me hicieras saber que San podía recordar mi nombre —dije sonriendo y lentamente soltando mis piernas de la cintura de San y bajando de nuevo a tierra.

—Tu nombre es el único que valía la pena recordar —susurró San cuando vimos subir a Nick al camión y marcharse conduciendo.

—Eso estuvo bien, cariño. —Solté una risita mirando sus ojos color caramelo, que me hacían sentir a salvo con élla y con cualquier cosa de este mundo.

—¿Quieres venir a ver mi espectacular dormitorio? —pregunté casi sin dejar de mirar sus labios mientras el comenzaba a responder. ¡Dios y había estado perdiéndomelos!

—Todo lo que quieras enseñarme cariño —contestó apartándose de mí ligeramente mientras me daba un beso en la frente. En realidad no quería alejarme del abrazo de San, me giré a regañadientes mirando hacia el viejo edificio que estaría llamando hogar durante un año.

Había algunas chicas, apiñadas en el césped, cuchicheando, riendo y disfrutando del precioso buen tiempo y supe que era afortunada de estar aquí con San.

—¿Cómo lo está llevando Rachel? —le pregunté. Habíamos estado pasándonos un montón de correos de ida y vuelta, pero sabía que sólo iba a saber la verdad a través de élla.

—Lo está haciendo mejor de lo que probablemente debería —respondió—. Estoy sorprendido por la fuerza de esa chica. Siempre creí que mi prima era fuerte, pero jamás tuve la seguridad de que fuera así.

Le brillaban los ojos y los bajó hacia mí.

—Al igual que tú. Sabía que había algo especial en ti pero nunca imaginé que fueras una tipa dura —murmuró—. Mi madre siempre me aconsejó que buscara una mujer fuerte para casarme algún día, y creo que la he encontrado.

—No sé si estás intentando hacerme la pelota o algo así, pero ya lo he organizado todo para que mi compañera de cuarto no esté durante la noche — dije rompiendo la distancia.

—¿Lo supiste? —dijo en voz baja acercándome a sus brazos gentilmente acariciándome suavemente la mejilla—. No he podido dejar de pensar en ti desde el día en que te conocí.

Su combinación de fuerza y suavidad era adictiva.

—Yo tampoco —jadeé sin aliento mientras él deslizaba sus labios por mi cuello.

Aplausos y gritos se comenzaron a escuchar de las chicas que estaban sentadas en el césped.

—Eso es justamente lo que estoy buscando, esa mirada en los ojos de una mujer —gritó una de ellas gritó y las otras comenzaron a reír—. No la dejes escapar.

—No lo haré —contesté gritando incapaz de ocultar mi sonrisa.

Sus ojos tenían un brillo que nunca había visto antes, y eso creó un deseo entre nosotros que me moría de ganas de explorar.

—Mejor que te llevo dentro antes de que alguien intente cazarte — bromeé.

—Ya estoy cazado —susurró mientras deslizaba sus brazos sobre mis hombros y caminábamos hacia las escaleras que iban en dirección a mi dormitorio.

Miré hacia las chicas, y la que antes había hablado me guiño un ojo y mi sonrisa sólo pudo crecer.

El me soltó y me abrió la puerta del vestíbulo.

—Tengo una tarjeta entera de comidas para usar antes de que comience el trimestre de otoño. ¿Tienes hambre? —bromeé.

—Sólo de ti —gruñó.

—No tenía ni idea de que tenías tanta labia cuando estuvimos en Alaska —dije entrecerrando los ojos hacia élla—. Si no te conociera mejor diría que realmente eres un mujeriego.

—Eres tú la que lo ha dicho —dijo levantando sus manos al aire inocentemente—. Probablemente sólo funciona en ti.

—¿Quién dijo que está funcionando? —Sonreí presionando el botón del ascensor.

—Es sólo una corazonada —dijo deslizando sus brazos alrededor de mi cintura, poniendo su barbilla en el hueco de mi cuello.

El ascensor se abrió y entramos, mientras presionaba el tercer piso un chico entró en el ascensor. Maldición me gustaba lo que estaba ocurriendo en ese ascensor hasta ese momento.

—San —dijo el chico—. Es bueno verte hombre.

Mis ojos se dirigieron a San que lució incomodo echando un vistazo al chico por encima de mí.

—No hagas como si no te acordaras de mí —bromeó él sonriendo.

—No, Nathan. Claro que te recuerdo —dijo San con una expresión completamente carente de todo lo que habíamos estado experimentando sólo minutos antes.

—¿Cómo has estado?

—Mejor de lo que parece —contestó San mirando por encima de mí—. Es mi novia —dijo San, y esta introducción de repente anuló todo lo que estaba pasando en ese ascensor entre estos dos.San me llamó su novia.

Intente parecer un poco fría y sólo asentí con la cabeza a Nathan y envolví mi brazo alrededor de San otra vez, y esperé a que el ascensor llegara a nuestra planta y nos dejara salir, cosa que hizo en cuestión de segundos.

—Ha sido bueno verte hombre —dijo Nathan—. Espero volver a verte por aquí.

—Sí. Nos vemos —dijo San, que casi me tiró al salir del ascensor.

—Novia, ¿eh? —le pregunté ya de camino a mi habitación.

—Lo di por hecho —dijo de repente avergonzado.

—Me encanta —dije abriendo la puerta de mi habitación—. ¿Quién era ese chico? Parecía que había una vibra rara.

—Sólo es un tipo que estaba en mi mismo pasillo del dormitorio el año pasado —dijo desestimando la conversación, aunque noté que había más.

Empujé la puerta para revelar el pequeño dormitorio. Mi cama era la que estaba directamente en frente nuestro, con una pequeña mesilla de noche con cajones y unos estantes que yo misma había colgado con cinta de doble cara, y que en el fondo, esperaba que no se cayera encima de mí a media noche; aunque la etiqueta prometía que no lo haría, pero no podía estar segura.

—Esto es exactamente como me imaginaba que sería —dijo San sonriendo mientras cerraba la puerta detrás de nosotros—. Es perfectamente adecuado.

—¿Qué significa eso? —dije cruzando los brazos mirando todo lo que había colocado alrededor del pequeño espacio. Lo veía bastante soso.

—Tu escritorio está completamente ordenado, y en vez de maquillaje en cada esquina, tienes libros. Tu colcha es completamente brillante y alegre, y tienes un oso de peluche sobresaliendo de una mochila que probablemente has intentado esconder, al probablemente has intentado esconder, al menos eso pienso —dijo sonriendo completamente.

—Lo que sea. Estoy orgullosa de Henry —dije cogiendo la bolsa que parecía escondida y tirándola sobre la cama.

Cuando me volví después de hacer un experto lanzamiento de mi oso, San cogió suavemente mi barbilla y puso su boca sobre la mía.

Nuestras bocas se convirtieron en una cuando deslizó sus labios en los míos. Mi deseo frenético por élla, creció más y más con cada profundo beso y el gentil ritmo de su boca apretando en la mía; me trasladó a otro mundo.

—Eres preciosa —murmuró con sus labios recorriendo mi mandíbula hacia el largo de mi cuello. Eché mi cabeza atrás dirigiendo sus labios a mi garganta y al sentirlos contra mi piel, mi respiración se hizo más sonora mientras el continuaba poniendo besos a lo largo de mi clavícula antes de que yo escapara de sus brazos.

—Gracias —susurré.

—¿Por qué? —preguntó con voz ronca.

—Por querer volver a verme —respondí. Sus manos cayeron a su lado y se alejó un paso de mí.

—¿Porqué no querría? —preguntó desconcertado.

—Por todo lo que…

—Jamás vuelvas a decir eso. Te amo Britt, desde la isla.

Mi mundo comenzó a girar y mis rodillas temblaron antes de que San me tumbara en la cama con élla, abrazándome con fuerza.

—Yo también te amo —susurré. Élla continuó abrazándome y sentía los latidos de su corazón latir a toda velocidad por el deseo que también yo estaba experimentando.

—Me siento más cerca de ti que de cualquier otra persona, pero siento que todavía hay mucho que necesito saber de ti —dije suavemente, girándome para verlo mientras me apoyaba en mi codo—. Mencionaste cuando regresamos a la isla que es posible que nunca vuelvas al lugar donde te criaste, y nunca dijiste nada más.

Se quedó callada y miró hacia otro lado.

—No quiero nada para arruinar lo que podríamos tener —dijo en voz baja.

—Cariño, con todo lo que ya ha ocurrido, no creo que un poco equipaje de tu pasado sea lo que se interponga entre nosotros —le ofrecí—. Tú sabes más de mí que cualquiera y me gustaría ser capaz de decir lo mismo. mRechel e comentó que no lo tuviste fácil, pero no me dio más detalles ya que consideró que era algo que tú necesitabas contarme, no ella. Así que estado esperando, pero sigo sin saber nada.

—Te lo contaré todo, te lo prometo —murmuró con sus labios masajeando mi oreja—. Pero ahora no.

Poco a poco giró su espalda inclinándose sobre mí.

—Te lo prometo, te contaré todo a cerca de mi familia y todo lo demás… —Su voz se interrumpió cuando presionó su frente contra la mía—. Sólo que no todos los días le puedes rogar a un compañero de habitación que desaparezca —bromeo.

Mis labios comenzaron a temblar con deseo mientras su boca estaba muy cerca de la mía, y entonces todo fue rápidamente olvidado mientras sus labios se encontraron por fin con los míos, introduciéndome en un mundo que nunca antes había experimentado y que no quise que nunca acabara.






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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Sep 23, 2017 5:30 am

Epílogo





Caleb, Ezra, Brady, Paul, Vince y Blaine fueron encontrados con vida. La Guardia Costera los localizó a las veinticuatro horas de recogernos. Durante la investigación policial, nos enteramos de que algunos de los cuerpos habían sido recuperados y algunos todavía seguían desaparecidos. Mark fue la última víctima en la isla y la única
que fue un accidente. emily aún estaba muy sedada y no podía recordar exactamente lo que había sucedido, pero Kroy siendo demasiado pomposo, dejó un diario en el que detallaba cada acción.

Tom, el chico que atacó a emily, era un viejo amigo de la universidad de Kroy y le pagó una suma de dinero para participar. Y Kroy, también encontraron partes de él justo donde les dijimos a la Guardia Costera que lo habíamos dejado, pero los osos llegaron a él primero. La mejor noticia es que mi madre confesó accidentalmente y fue acusada como cómplice del asesinato de ocho personas. Estaría mintiendo si dijera que estaba contenta por ello.

La gente tiende a pensar que son mucho más inteligentes cuando están borrachos, y siendo este su estado
favorito, ella selló su destino.
FIN
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Mensaje por micky morales el Sáb Sep 23, 2017 1:06 pm

Muy buena la historia con un buen final!!!!
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Mensaje por 3:) el Sáb Sep 23, 2017 9:38 pm

muy buena historia!!!
al fin termino el karma de britt y su familia,.. mejor sola va o con san jaja
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