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[Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Jue Jun 01, 2017 7:55 pm

hola morra,...

las hermanitas lopez y la intolerancia al tacto!!!... que le paso a quinn para tener el trauma ese???
espero que san en algun momento e entre luz a la caverna y le haga caso a quinn y a maribel y le pida matrimonio como debe a britt jajaj

nos vemos!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por Tati.94 el Jue Jun 01, 2017 9:36 pm

Jjaja "la intolerancia al tacto" jajaja. Si que son unicas y especiales las hermanitas ¿no? Algo me dice que lo ocurrido a Santana sera triste como lo que le pasó a Quinn . y esas conversaciones, quién mejor que Rachel para aconsejarle a Britt acerca de la situación de San.
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Jue Jun 01, 2017 11:04 pm

micky morales escribió:ahora es cuando yo quiero conocer ese pasado de santana que le impide dejarse tocar por britt!!!!!




Hola, y creo que seas la unica con esa gran duda la vrdd =/ Espero y este cap nos diga más! Saludos =D





JVM escribió:Jajajja la mamá poniendo en su lugar a este par de cavernícolas.... Haber que tal les va ahora que de nuevo estarán solas ....
Y pues intriga el pasado de la morena, que la habrá dejado tan marcada?



Hola, jajajaajaj y me parece mas q bn la vrdd jaajajajajaja. Espero y las cosas mejoren más a un y así ya se casan y tienes bbs brittanas jajaajajaj. E no eres la unica la vrdd y espero q este cap nos diga mas. Saludos =D





3:) escribió:hola morra,...

las hermanitas lopez y la intolerancia al tacto!!!... que le paso a quinn para tener el trauma ese???
espero que san en algun momento e entre luz a la caverna y le haga caso a quinn y a maribel y le pida matrimonio como debe a britt jajaj

nos vemos!!



Hola lu, jajajaajajaj y ese no es su unico parecido, no¿? jajajaaj.=O quinn¿? =O si ya lo explicamos en el primer libro ahora es san la q no se sabe jajaajajaj. JAjajaajajajajaj espero lo mismo la vrdd jajaaj osea no le cuesta nda, no¿? jajaa. Saludos =D






Tati.94 escribió:Jjaja "la intolerancia al tacto" jajaja. Si que son unicas y especiales las hermanitas ¿no? Algo me dice que lo ocurrido a Santana sera triste como lo que le pasó a Quinn  . y esas conversaciones, quién mejor que Rachel para aconsejarle a Britt acerca de la situación de San.




Hola, jajaja xD si q lo son xD son mas q parecidas, n¿? Yo tmbn creo lo mismo, pero espero q no sea así la vrdd =/ Eso mismo, pienso igual, osea para eso estan las amigas, no¿? Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Cap 9

Mensaje por 23l1 el Jue Jun 01, 2017 11:06 pm

Capitulo 9



Pasaron varios días antes de que Brittany leyera el informe médico de Santana.

Por alguna razón no volvieron a hacer el amor en la casa de Santana. Se fueron a la cama después de que Rachel, Quinn y Maribel se fueran, agotadas por la boda.

Durmió en la enorme cama de Santana, deseando que la tocara, pero no lo hizo.

De alguna manera, parecía distante, muy diferente de cómo habían estado durante su increíble experiencia en el muelle.

Permaneció esquiva el día siguiente.

Pasaron una mañana de ocio y la tarde viendo películas en su sala de proyección hasta que ella tuvo que volver a casa para hacerse cargo de algunos asuntos profesionales antes de volver al trabajo.

Había aceptado la proposición de Santana de hacerse cargo de la clínica como entidad de caridad y había presentado al hospital su dimisión.

Santana había insistido tenazmente que no volviera a trabajar en la clínica hasta que pudiera dedicarse a ella la jornada completa. La morena mantenía a sueldo a personal substituto hasta que pudiera volver.

A ella no le había gustado mucho, pero accedió.

Si trabajar exclusivamente en la clínica significaba que tenía que esperar unas semanas para volver, lo haría.

Santana no volvió a mencionar el matrimonio una vez que llegaron a un acuerdo acerca de la clínica. Ella se fue de su casa con un breve adiós y planes para mejorar la clínica y la morena le dijo que la llamaría.

Habían pasado tres días y aún no había oído nada de ella.

Ahora, el desasosiego empezaba a apoderarse de ella y su cerebro no le daba un respiro.

Algo no andaba bien. Su reacción cuando la toqué fue como si…

Abrió la carpeta de papel, con el pijama puesto y dando un trago a su copa de vino se atrincheró en el sofá. Sin saber muy bien por qué estaba leyendo el documento, pasó las páginas. Se encontró con el chequeo más reciente y los resultados negativos en todas las enfermedades posibles de transmisión sexual y en sus análisis de sangre de Santana.

No era ninguna sorpresa que estuviera en perfecta forma física después de haber visto su cuerpo al natural, en primer plano, un espécimen increíble de
perfección femenina.


Haciendo un esfuerzo por no pensar en eso siguió pasando las páginas, sin descubrir mucho, excepto unos anecdóticos incidentes víricos en los últimos doce años, pero nada significativo.

Brittany sabía que había visto lo suficiente para saber que Santana estaba
perfectamente de salud, pero la curiosidad la llevó hasta el grueso informe que había detrás de todos los documentos, preguntándose qué había sucedido para que acumulara tantos documentos viejos.

Sus ojos se abrieron como platos cuando descubrió que eran todos informes
sicológicos, documentación de sus citas con un sicólogo.


Víctima de abuso sexual… penetración forzada resultando en hemorragia… tocamiento de …entre los 11 y los 12 años.
[color]



Brittany apartó los ojos de los documentos con horror. Llevándose la mano a su corazón acelerado, intentó calmar su respiración agitada.

¡Dios mío, no! Hay un error. No puede ser Santana. Por favor, no ella.

Terminó el vino en dos tragos y puso el documento en el sofá para servirse otra copa, le venían mil pensamientos a la cabeza.

Regresó con una copa de vino hasta arriba, temblando aún mientras se sentaba.

Como médico, Brittany había visto los suficientes casos de violación y abusos sexuales. Todos y cada uno eran horribles, pero no podía aceptar que Santana hubiera sufrido de aquella manera.

—A veces, no me gusta que…me toquen.

Brittany se estremeció recordando su profunda voz de barítono al decir estas
palabras, la fugaz expresión de miedo en sus ojos al decirlas. Supo que algo no andaba bien, aquello fue una reacción instintiva. En algún lugar recóndito de su mente sonó la alarma en ese mismo momento, identificando su reacción como la de una mujer que de alguna forma ha sido dañado.

–Joder. Yo tampoco querría que me tocaran ahí si alguien me hubiera violado–susurro para sí.

Dejó el vino en la mesa y volvió a coger el documento.

Santana empezó su terapia y la continuó por tres años. Saltándose la narración de los incidentes más gráficos, leyó las notas del sicólogo, que empezaban tres años después de su relación con Santana y que comprendían otros tres años de tratamiento a partir de ese primer día.

Lágrimas brotaban de sus ojos mientras leía, un sollozo se escapó alguna vez mientras leía cómo Santana había luchado para superar los problemas causados por el abuso.

Había sido un valiente, probablemente más valiente de lo que ella hubiera sido en su lugar.

Santana había comenzado la terapia de forma voluntaria, con la esperanza de sobreponerse de ciertos síntomas que sufría y que eran similares al síndrome postraumático.

Y se había curado.

Había cosas que requerirían trabajo y paciencia el resto de su vida, pero había hecho todo lo posible para cicatrizar su trauma.

Posiblemente debería haberse sentido culpable por leer su historia, pero no era así. Santana aún tenía algunas cosas que tenía que superar y no podría ayudarlo si no lo hablara con ella.

Sin duda, la morena quería dejarlo atrás, pero había algunas cosas que aparentemente todavía la perseguían, cosas que solo superaría aprendiendo a confiar.

Brittany sabía que Santana no había tenido intención de que ella leyera esos documentos. Obviamente, le había pedido a alguien su informe médico y se lo habían dado.

Todo.

Sus visitas al psicólogo incluidas.

Limpiándose las lágrimas con la manga de su pijama, terminó su copa de vino y buscó el comienzo de la evaluación sicológica, sin estar lista para leer los hechos, pero decidida a hacerlo.

Hizo un esfuerzo por mirarlos clínicamente, como un médico lee el historial de un paciente, pero no le sirvió de nada.

Sollozaba a medida que leía, se le rompía el corazón a pedazos con cada incidente, incapaz de imaginarse nada excepto a su adorada Santana como una niña de once años, siendo víctimas de hombres que se excitaban torturándola.

Apenas había terminado de leer cuando le sobrevino un náusea incontrolable que la hizo correr al baño, como un lamento por el dolor de Santana.

Como médico, la doctora Brittany Pierce tenía una voluntad de acero y un estómago de hierro. Pero como mujer, Brittany exhaló hasta aturdirse y marearse, olvidándose de que era médico, reaccionando como una mujer que amaba.





La noche siguiente, Brittany se pasó por la clínica después del trabajo en la clínica y se sintió completamente innecesaria.

El joven médico que la sustituía, el doctor Hudson, parecía tenerlo todo bajo control con la ayuda de una joven enfermera, rubia, que parecía idolatrar al atractivo doctor.

Sintiéndose desposeída de sus dominios y aburrida, se encaminó a un restaurante donde iba a encontrarse con Mike Chang.

Tenía dos días libres y nada planeado.

Dio un suspiro, desacostumbrada a no estar ocupada cada minuto del día. Le sabía bien tener ahora algún tiempo libre, pero los días eran solitarios cuando no tenía nada en qué ocupar el tiempo.

Sus únicos planes eran cenar esa noche y probablemente darse un par de días para limpiar la casa, algo que solo hacía esporádicamente, cuando tenía tiempo.

Le vendría bien una limpieza a fondo y no tenía otra cosa que hacer.

Respiró hondo al girarse para entrar en el restaurante, reconociendo que echaba de menos a Santana. Pero dejaría que la morena la llamara cuando estuviera lista.

No tenía duda de que lo haría.

El restaurante era muy agradable, un lugar conocido por sus filetes y su marisco.

Nunca había estado ahí, pero se alegró de haberse puesto un vestido y tacones. Hacía un tiempo miserable, con viento y tormentoso, la temperatura por debajo de lo normal.

Se metió las manos en los bolsillos y se apresuró hacia la puerta, cruzó la entrada tiritando.

–¿Doctora Pierce?–preguntó la recepcionista.

–¿Sí? –respondió sorprendida y agradecida por la calidez del ambiente.

–La esperan. La llevaré hasta su mesa.

La mujer, alta y morena, le indicó a Brittany que la siguiera y la guió a través del sofisticado restaurante hasta una discreta mesa en una esquina.

La decoración era sencillamente elegante, acabado principalmente en blanco y negro con grabados modernos, pero de buen gusto, una pared construida enteramente de cristal para mirar al mar.

Mike Chang se levantó al ver a Brittany acercarse a la mesa. La recibió con una genuina sonrisa en los labios.

–Hola, Britt. Me alegro tanto que hayas podido venir.

Estaba distinguido y elegante en su traje tostado, con una corbata tostada y azul marino a juego. Cada centímetro de él exudaba poder y control, pero nunca había percibido sensación alguna de malas intenciones detrás su sonrisa no lo había hecho.

La ayudó a sentarse antes de volver a su propia silla.

–¿Qué te gustaría beber?–preguntó, haciendo venir a un camarero y pidiendo un whisky con hielo para él.

–Solo una copa de vino–respondió, deshaciéndose de su abrigo.

Mike ordenó una copa de blanco zinfandel mientras que ella aceptaba el menú de la mano de uno de los camareros.

Él la miró sin disimulo en cuanto el camarero se fue. Su mirada, indescifrable.
Brittany lo miró con abierta fascinación.

¿Qué es lo que tenía este hombre que la atraía tanto?

Que la empujaba a querer abrazarlo hasta que no se sintiera solo nunca más. Soledad y tristeza parecían gravitar en torno a él como una nube de tormenta, aunque siempre lo había visto sonriendo. Podía distinguir las dos emociones, apenas perceptibles, pero devastadoras.

Desviando la mirada de su rostro, recorrió el menú.

–¿Qué es lo mejor aquí? Nunca antes había estado.

Él sonrió.

–Todo. Depende de lo que te guste.

–No soy particularmente exigente–respondió, burlándose de sí misma.

Les sirvieron las bebidas y pidieron lo que querían comer.

Mike le hizo un millón de preguntas mientras cenaban, con un interés adulador.

Para cuando llegaron los postres, hablaban como viejos amigos.

–Dime, ¿cómo conociste a Quinn y Santana?–preguntó curiosa antes de empezar su apetitoso mousse de chocolate.

–Nos hemos asociado para invertir en diferentes empresas durante años. Santana tiene instinto para elegir las inversiones adecuadas. Yo me limito a invertir–respondió, dejando su cuchara en el plato, una vez terminado el postre.

–Eso no es cierto–replicó ella, recordándole algunas de las inversiones que habían sido idea suya.

La miró sorprendido.

–Parece que estás atenta a la prensa financiera. Probablemente siguiendo a Santana–adivinó correctamente.

A Brittany le dolía admitir que había estado pendiente de Santana y sus logros financieros durante años.

Mike hizo un gesto con la mano.

–No me ofendes. No te preocupes. Está claro que hay algo entre Santana y tú. Me gusta Santana. No estoy pensando pisarle el terreno. Solo quiero que seamos… amigos-titubeó al decirlo.

Brittany examinó su expresión, parecía sincero, pero sospechaba que había algo más. Pensaba que lo que realmente quería era compañía, algo que ahuyentara la soledad que, para ella, emanaba desde su interior, un sentimiento de soledad tan profundo que era casi palpable.

–¿Dónde están tus padres, tu familia?–le preguntó, intentando descifrar por qué el hombre parecía tan solitario.

–Yo soy hijo único y mis padres murieron en un accidente de coche hace diez años.

Está solo. Completamente solo. Un alma gemela.

Brittany sabía exactamente como se sentía y se compadeció de él. Por otro lado, deseaba no haberle preguntado.

Él le sonrió, una sonrisa cálida que lo hacía aún más atractivo.

–Tuve unos padres extraordinarios. Tuve mucha suerte, aunque los perdí demasiado pronto-terminó el postre mientras escuchaba los recuerdos de sus padres, divertidas historias de tiempos más felices.

Evidentemente, había superado su pérdida.

Tenía que ser la reciente pérdida de su esposa lo que lo atormentaba.

–Debes saber que Santana no anda acostándose por ahí con cualquiera. ¿Lo sabías?–preguntó Mike después de haber interrumpido sus historias familiares para terminar su whisky.

Brittany casi se ahoga con el vino.

–¿Perdón?–inquirió, no muy segura de haber entendido por qué le decía eso.

Mike encogió los hombros.

–Quiero decir que… las historias acerca de Santana son en su mayoría falsas. Puede que lleve a sus amigas a fiestas, pero no se acuesta con ellas como la gente supone. Se ha ganado una reputación que no merece–terminó de decir con calma , pero con intensidad en sus ojos.

–¿Y cómo sabes que no es cierto?–le insistió, preguntándose adónde les llevaría la conversación.

–Santana y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Vamos a muchas de las mismas reuniones, socializamos en los mismos círculos. La mayoría de las veces vamos juntos. Cuando mi esposa vivía, íbamos con Santana y quienquiera que fuera su acompañante para la ocasión. Salíamos de compas juntos, luego llevábamos a casa a la acompañante de Santana primero y a Santana luego. A casa. Sola-tomó un respiro antes de continuar–Ahora que mi esposa falta, Santana y yo dejamos a su acompañante primero y luego salimos juntos. Pero los dos volvemos a casa solos–dijo frunciendo las cejas y mirándola fijamente–¿Entiendes lo que te quiero decir?

Brittany sonrió ligeramente.

–¿Estás diciéndome que ella no es la castigadora que la prensa ha creado?

–No te digo que sea un ángel, pero no es la persona que muchos creen que es. Simplemente sé cómo duerme porque vamos juntos a muchos eventos, aunque Quinn evita tantos compromisos como le sea posible, la mayoría de ellos de hecho-Mike sacó su tarjeta de crédito y la metió en la cartera de piel con la cuenta del restaurante que un camarero había dejado discretamente sobre la mesa. Puso la cartera al borde de la mesa y miró a Brittany directamente a los ojos–Solo he conocido a una de sus novias, y era una rubia menuda, completamente diferente a las amiguitas que lleva a las funciones de caridad o de cualquier otro tipo, y eso fue hace mucho tiempo. ¿A qué crees que se debe eso?

-No he estado con una mujer desde hace meses. No podría. Y hasta entonces solo me he acostado con mujeres que tenían el pelo rubio, cuerpos con curvas y a quienes no les importaba que dijera tu nombre cuando me corría. Mujeres que solo querían dinero y cosas materiales, porque no tenía nada más que ofrecerles.

Dios mío.

Santana había dicho la verdad.

Apartando los ojos de Mike, fijó la mirada en la pared detrás de él.

–¿Por qué? Podría elegir cualquier mujer en el mundo y ella se arrojaría a sus pies. ¿Por qué?

Mike se encogió de hombros.

–Ser rico puede ser una maldición al tiempo que una bendición. Tener dinero le hace a uno preguntarse si la mujer lo ama a uno realmente o solo su dinero y su poder. Desgraciadamente, en nuestro círculo, la mayoría de las mujeres están más preocupadas por el dinero que por uno–explicó con un tono ligeramente amargo–No me malinterpretes, a Santana y a mí nos gustan el dinero y el poder, nos motivan. Pero tiene sus inconvenientes en lo tocante a las relaciones personales.

–Pero, ¿no le gusta a la mayoría que las personas se rindan a sus pies?–preguntó con curiosidad, volviendo a mirarlo a la cara.

–Depende de la persona, supongo. Cansa y resulta poco atractivo a la larga. Y uno acaba sintiéndose jodidamente solo.

–¿Por qué me cuentas todo esto, Mike?–preguntó queriendo realmente saberlo–¿Estás haciendo de casamentero?

Mike dio una risotada nerviosa.

–No, por Dios. De hecho, sería mejor para mí si no te contara nada. No me importaría monopolizar tu tiempo y tengo la sospecha que Santana va a querer matarme por sacarte a cenar. No es exactamente sutil expresando su interés.

–Bueno… no lo va a saber por mí-se llevó dos dedos a la boca simulando cerrar los labios con cremallera.

Los labios de Mike dibujaron una sonrisa de aprobación.

–No… pero lo sabrá por ellos-señaló discretamente hacia una mesa al otro lado de la habitación, donde dos hombres de bulto, visiblemente fuera de lugar en el comedor, los miraban sin disimulo.

–¿Los conoce Santana? –preguntó confundida.

–Sí. Muy bien. Trabajan para ella. Son parte de su guardia de seguridad–respondió Mike irónicamente–Los he visto antes. Son, obviamente, tu lastre.

–¿Me está espiando?–replicó Brittany, indignada porque Santana la tuviera vigilada.

Mike extendió la mano a través de la mesa y la sujetó por el brazo antes de que ella pudiera levantarse.

–No lo hagas, Britt. No son espías. Son tu protección. Santana es muy conocida y ligada a ti sentimentalmente. Eso te convierte en un blanco. Créeme, yo haría lo mismo si estuviera viendo a alguien seriamente. Santana ha hecho un buen número de enemigos. Poderosos enemigos. Esa es la razón por la que nunca ha sido visto mostrando abiertamente sus afectos con ninguna mujer. Pero la imagen de Santana llevándote a cuestas como una mujer de las cavernas se ha visto en todas partes. Y parece que piensa llevar la cosa más lejos. Quiere que estés segura-sostuvo su mano, manteniéndola sentada, calmándola con el sonido de su voz–De hecho, no puedo creer que no haya llamado ya. Va a saber lo que haces la mayoría del tiempo. Probablemente esté un poco lento ahora porque no se encuentra bien.

Brittany no estaba segura cómo le hacía sentir que Santana supiera todos sus movimientos.

Era incómodo.

Seguro, entendía lo de la protección, pero tener a alguien continuamente siguiéndola era desconcertante.

–¿Has dicho que está enferma?–preguntó, asegurándose si había oído a Mike correctamente.

–Gripe. Le ha dado fuerte–Mike negó con la cabeza, preocupado por su amiga–Ha estado trabajando desde casa. No está para nadie. He hablado con sus asistente, Artie.

–Maldita sea. Me preguntaba por qué no me había llamado. Qué cabezota–dijo, apretando la mano de Mike al tiempo que se levantaba–Necesito ir a ver si está bien.

Mike se rio.

Soltó la mano de Brittany y se puso en pie.

–Espera. Te acompaño hasta la puerta-sacó un bolígrafo dorado de su bolsillo, firmó el recibo de la tarjeta de crédito que el camarero había dejado sobre la mesa y guardó la tarjeta en la cartera–Britt, probablemente no quiere que te contagies.

Brittany metió los brazos en la chaqueta que Mike sostenía educadamente para ella. Se abrochó la chaqueta y se llevó las manos a la cadera.

–Soy médico, por amor de Dios. Me he puesto la vacuna. Estoy expuesta a la gripe diariamente.

Mike le ofreció el brazo y ella lo aceptó.

–Te puedo asegurar que no está pensando con la cabeza. Su único pensamiento es protegerte.

–Estupendo. ¿Y quién la protege a ella?–replicó, indignada.

–Dudo que nadie haya pensado que lo necesite–respondió Mike pensativo.

–Lo necesita. Maldita sea. No necesita ser siempre la protectora–dijo con contundencia, deseando que alguien la hubiera protegido cuando era más joven–Todo el mundo necesita apoyo de vez en cuando.

Mike la acompañó hasta su coche. Le respondió en voz baja, sentida.

–¿Sabes? Creo que tienes razón. Cuídala, Britt.

Dejándose llevar por su compulsivo deseo de aliviar el dolor de Mike, lo abrazó. Él la rodeo con sus brazos y le apretó la espalda. Permanecieron así unos instantes, como si una misteriosa conexión se hubiera cimentado entre los dos.

–Te llamaré-Mike la soltó y abrió la puerta del coche.

–Hablamos pronto–respondió Brittany, su espíritu un tanto agitado por la manera en que se sentía atraída por la tristeza de Mike.

–No permitas que Santana te dé órdenes–le dijo riéndose mientras Brittany se acomodaba en el coche.

Ella rio alegremente.

–No va a pasar, o encontraré un atenuante para justificar por qué era necesario estrangularla–le aseguró a Mike.

Santana iba a escucharla y se iba a mejorar en un santiamén.

Escuchó la risa satisfecha de Mike mientras cerraba la puerta del coche. Brittany salió del aparcamiento y se dirigió directamente a casa de Santana, haciendo un esfuerzo por ignorar los guardaespaldas que la seguían.






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Jue Jun 01, 2017 11:42 pm

hola morra,...

joder,.. mas que nunca esta justificada la necesidad de no ser tocada después de lo que le paso a san!!!
alguien va a morir por no llamar al medico jajja
me gusta esa especie de nueva amistad de mike y britt!!!

nos vemos!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Vie Jun 02, 2017 8:24 am

me gusta la amistad de mike y britt, lo que no me gusta es que ella se sienta "atraida" de alguna forma!!!!, ahora a ver como la recibe santana!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Vie Jun 02, 2017 2:19 pm

Pues esa atracción es porque ella esta en la misma situación y lo comprende ..... Solo espero que no vaya mas allá y confunda las cosas....
Y pué pobre San enferma y sabiendo que Britt vio a Mike se volverá loca jajaja...
Y pues ahora que la rubia sabe lo que le paso a San podrá ayudarla a superar su pasado
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Vie Jun 02, 2017 8:14 pm

3:) escribió:hola morra,...

joder,.. mas que nunca esta justificada la necesidad de no ser tocada después de lo que le paso a san!!!
alguien va a morir por no llamar al medico jajja
me gusta esa  especie de nueva amistad de mike y britt!!!

nos vemos!!!



Hola lu, si que si =/ y es tan triste como lo q quinn =( Oooooh si que si tmbn jajaajajajajaja. A mi tmbn asik vamos bn ai... y espero siga así ¬¬ ajajajaj. Saludos =D





micky morales escribió:me gusta la amistad de mike y britt, lo que no me gusta es que ella se sienta "atraida" de alguna forma!!!!, ahora a ver como la recibe santana!!!!!



Hola, si a mi tmbn me gusta esa amistad, en glee se vio nada la vrdd, pero solo la nombraron y m gusto jajajaaj, PERO tmbn me causa "ruido" esa atracción ¬¬ espero q solo sea mmm nada la vrdd xD jajajaajaj. Ufff ella es tan sensata que lo tomara mas q bn, np¿? jajajaja. Saludos =D






JVM escribió:Pues esa atracción es porque ella esta en la misma situación y lo comprende ..... Solo espero que no vaya mas allá y confunda las cosas....
Y pué pobre San enferma y sabiendo que Britt vio a Mike se volverá loca jajaja...
Y pues ahora que la rubia sabe lo que le paso a San podrá ayudarla a superar su pasado





Hola, aaah que razón llevas ai, no lo había ni pensado. =o pero nononon ni lo digas q pasa xD Ai pobre morena linda =/ jajajaaj ufff es como fiebre de 40 jaajjaajaj xD Pienso igual, espero y pueda =/ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Cap 10

Mensaje por 23l1 el Vie Jun 02, 2017 8:16 pm

Capitulo 10


Santana se quejó al darse la vuelta y puso la cabeza bajo la almohada.

Se sentía tan miserable que solo deseaba poder dormir hasta recuperarse.

El sudor le recorría el cuerpo formando diminutos remolinos que empapaban las sábanas, temblando encima del tejido húmedo.

–¡Mierda!–murmuró, no demasiado alto.

Si hacía un movimiento brusco, los homúnculos en su cabeza volvían a martillear sin piedad.

No había un rincón de su cuerpo que no le doliera y las costillas le protestaban por la continua tos.

Oyó jaleo abajo, pero lo ignoró. Fuese lo que fuese, sus hombres se encargarían de ello. Para eso les pagaba.

Ahora, solo quería estar a solas con sus miserias.

–No me importa que no quiera ver a nadie. Me verá a mí. Soy su médico.

Brittany.

Santana hizo un esfuerzo por incorporarse, pero la habitación le daba vueltas.

Desorientada, acabó nuevamente tumbada en la cama.

Estoy hasta los cojones. No puedo mover un dedo.

Y si había algo que Santana odiaba era sentirse impotente.

La puerta se abrió de golpe y abrió un ojo para contemplar la panorámica más bella del mundo.

Brittany.

Arrugó el entrecejo al ver dos de los guardias de seguridad sujetándole los brazos, uno a cada lado.

–Quitadle las manos de encima–ordenó, ronca, pero capaz de hacerse oír.

Los guardias la soltaron como si Brittany fuera hierro candente.

–Lo sentimos, señorita López. Se nos escapó en la puerta y no hemos podido detenerla a tiempo. Como dijo que no quería ser molestada…

–Ella es la excepción, siempre–refunfuño–Lárguense de aquí.

Los guardias se fueron, dejando a Brittany en la puerta de la habitación. Cerró la puerta y se sentó a un lado de la cama. Con una mano en la cadera, llevó la otra a la frente de Santana, con ternura, retirándole el pelo de la cara.

–¿Qué te estás haciendo? Estás ardiendo. ¿Estás tomando algo?

–No necesito pastillas. Se me pasará–graznó, mirándola con una curiosa fascinación.

La rubia fue al cuarto de baño. Santana la pudo oír enredando en los armarios.

–¿Qué coño es esto? ¿Tienes algo que cremas?

Por supuesto que era una pregunta retórica, aún así, cuando volvió a la habitación, como una furia mitológica, Santana se la contestó.

–No. No tomo pastillas. Nunca las necesito.

La rubia cogió el teléfono de la mesilla de noche y empezó a buscar en el directorio. Marcó un número con ímpetu. Una vez que verificó que hablaba con el asistente de Santana, le dio una retahíla de órdenes como haría un sargento de caballería. Colgó el teléfono con un malhumorado click y llamó a otro teléfono.

Una farmacia, por lo que pudo entender de la conversación. Cuando terminó dejó el teléfono en la mesilla dando un golpe lo suficientemente fuerte como para que Santana dibujara una mueca de dolor.

–Necesitas sábanas limpias y una ducha. ¿Crees que podrías si te ayudo?–preguntó con exigencia.

–¿Sabes? Esta actitud de médico mandón me pone. ¿Me vas a frotar la espalda?

–Si hace falta –cortó con rapidez mientras empezaba a tirar de las sábanas que cubrían el cuerpo sudoroso de Santana.

No queriendo que la rubia notara su fragilidad, Santana hizo un esfuerzo sobrehumano para sentarse. Lo consiguió, pero se tambaleó en el momento en que se puso de pie y empezó a toser tan bruscamente que no podía parar.

La rubia la sujetó con su cuerpo, más liviano de lo que parecía.

–Para alguien que es supuestamente una genio, eres una inútil cuando se trata de cuidarte a ti misma–dijo como un gato enfadado.

¡Guau!

Era excitante verla en esa actitud.

–Tienes que irte. No quería que lo supieras. Puedes contagiarte.

Le dio un vuelco el estómago solo de pensar en Brittany sintiéndose tan mal como se sentía ahora.

–Me expongo a esto a diario, Santana. ¿Por qué no me has llamado antes?–preguntó, exasperada–Tienes gente a tu entera disposición. Necesitas que te cuiden.

–No pido ayuda. Yo ayudo–retumbó su voz camino del baño, tambaleándose como una borracha.

Verdaderamente, nunca se le pasó por la cabeza pedir ayuda. Odiaba sentirse vulnerable y prefería esperar hasta tener control de la situación.

Se quitó las ropa interior, lo único que llevaba puesto, y abrió la ducha.

–¿Vas poder tú solo mientras busco sábanas limpias y hago la cama?

–Sííí–graznó una vez más, cuando el agua tibia le cayó encima.

–No la pongas más caliente. Aún tienes fiebre–le advirtió, mirándola con autoridad.

Verdaderamente, la ojiazul no podía estar más sexy en su papel.

Una arpía rubia a la que deseaba domesticar ahí mismo. Por desgracia, no estaba en posición de arrastrarla hasta su cubículo y poseerla apoyada en la pared de la ducha.

Pero cómo le gustaría.

Nada le gustaría más que aprovechar la pasión que la consumía en ese instante.

–¿De dónde venías?–preguntó, queriendo saber por qué llevaba un exquisito vestido de angora gris, color que acentuaba su pelo encendido, que se abrazaba a su cuerpo como un amante.

Probablemente no estuviera pensado para ser provocativo, pero en la rubia lo era.

De todas formas.

–Fui a cenar antes de venir aquí—se quitó los zapatos al salir del cuarto de baño, dejando la puerta abierta.

¿Con quién?

Lo quería saber, pero Brittany había salido como alma que lleva el diablo.

Dejó que el agua corriera por su cuerpo, limpiando el sudor de su cuerpo. Le echó un vistazo a la temperatura del agua, tentada de ignorar a Brittany y subirla, pero ella estaba dispuesta a todo.

Es posible que le diera una patada en el culo.

Sonrió y se apoyó en la pared para dejar que el agua la limpiara. Quería enjabonarse, pero solo tenía energía para mantenerse de pie bajo el agua.

Brittany regresó cinco minutos más tarde. La miró, completamente hipnotizada, mientras la rubia se quitaba cada una de las prendas que llevaba puestas, dejándolas amontonadas en el suelo.

No era un strip tease, pero Brittany solo necesitaba respirar para excitarlo, y verla desnudarse la había tensado y preparada para la acción.

Una lástima que el resto de su cuerpo no lo estuviera.

Enarbolando una esponja, Brittany se metió en la ducha, haciendo frente a algunos escalofríos por la temperatura del agua antes de ponerse manos a la obra. Roció la esponja con jabón y empezó a pasarla por la piel de Santana, deslizándola por su cuerpo con delicadeza.

Titubeó cuando llegó a las caderas y el cuerpo de Santana se tensó entero. Se obligó a reprimir el instinto de detenerla.

Era Brittany, queriéndola ayudar.

No la iba a rechazar.

No quería rechazarla.

Brittany dejó caer la esponja, y Santana sintió sus manos delicadas descendiendo desde las caderas y masajeando su sexo con los dedos. La sensación le causó un sobresalto inicial, pero no apartó lo ojos de Brittany mientras la tocaba, concentrándose exclusivamente en ella.

Algo desencantada porque no se quedara ahí por más tiempo, sintió sus manos recorrerla, tan adorablemente, entera.

Apretó los dientes y endureció los glúteos cuando Brittany la acarició entre medio de los dos, dejando que sus dedos lo tocaran cerca del ano. Dejó escapar un bufido atormentado, en parte por miedo, en parte por placer.

Su toque era clínico, pero dolorosamente sutil, tentadoramente delicado.

De cuclillas, le enjabonó las piernas. Luego, se puso de pie y le lavó el pelo, tranquilizándola mientras le masajeaba el cuero cabelludo. Con la ducha de teléfono supletoria le enjuagó enérgicamente el pelo y todo el cuerpo. Luego cerró la ducha.

Brittany se secó con prisas, pero cogió otra toalla y dulcemente la acarició con ella, secándola con ligeros golpecitos. Después de ponerse una camisola de algodón de la pila de prendas que había dejado sobre el mueble del lavabo, cogió a Santana por la cintura y la llevó hasta la cama, ayudándola a ponerse una ropa interior limpias.


–Sin duda Artie es eficaz–se maravilló, recogiendo el vaso de zumo de la mesilla y pasándoselo a Santana.

Sacó pastillas de varios frascos y se las puso en la boca a la morena, como hubiera hecho con un niño recalcitrante.

–Nunca pensé que haría todo esto tan rápidamente.

–Para eso le pago–presumió.

Santana no se dejaba impresionar.

Abrió la boca obediente, sorprendentemente, y la rubia le administró las pastillas, acompañadas por un trago de zumo.

–Termina de bebértelo. Necesitas estar hidratada. Acabo de darte algo para la fiebre, la congestión, la tos y el dolor. Vas a quedarte frita, seguramente—le pasó los dedos por el pelo mientras hablaba, con un ceño de preocupación en el rostro. Santana terminó el vaso de zumo y Brittany se lo retiró–Túmbate y descansa.

–Quédate conmigo–le rogó Santana, incapaz de contenerse.

No le importaba nada si sonaba patética, su necesidad por la rubia era mayor que su orgullo.

–Por supuesto que me voy a quedar–replicó Brittany, como indignada.

Santana sonrió mientras que la ojiazul se lanzaba a una diatriba que incluía algo acerca de personas testarudas y otros reniegos acerca de personas y de ella en particular.

De alguna manera, sus quejas no le molestaban en absoluto… le hacían sentir un dolor amable en el pecho por la única mujer, aparte de su mamá y hermana, a la que le había importado.

Se apoyó en una almohada para ver a su fogosa rubia marcando el paso por la habitación, recogiendo sus ropas y poniendo en orden las cosas que había
desperdigado por el suelo cuando cayó enferma y que todavía no había recogido.

La rubia mascullaba por lo bajo, pero Santana estaba segura de que seguía con su diatriba, así que quizás se alegraba de no poder oírla.

En su lugar, se embebió en su contemplación, sintiéndose bien por el simple hecho de mirarla.

Ducharse la había ayudado.

Se sentía limpia por primera vez en días y a gusto entre sábanas limpias. Su dolor de cabeza se fue aliviando paulatinamente y el letargo, en lugar del malestar, empezaba a reclamar su cuerpo.

Tenía el cuerpo hirviendo y no solo por la fiebre, y se encendió aún más cuando la rubia se agachó, revelando su sabroso trasero. Se quedó embobada, incapaz de hacer nada más, mirando lascivo a su desnuda retaguardia mientras se agachaba para recoger los zapatos.

Brittany se incorporó y se dio la vuelta, mirándola con reprensión.

–¿Estás mirándome el culo? Necesito bragas–balbuceó.

Oh no, de ninguna manera.

Suspiró decepcionada cuando ella se metió en el baño, obviamente para buscar ropa interior entre las prendas que le había comprado y que nunca se llevó a su casa.

Después de volver del baño, cogió un termómetro de la plétora de objetos que Artie había dejado ahí y se lo puso en la boca a Santana.

–No hables–le advirtió, arqueando una ceja.

Frunció el ceño y cruzó los brazos. Que la mataran si no quería arrancarse aquella cosa molesta de la boca, solo por joder.

La rubia se rio, un leve, distendido sonido que flotó hasta los oídos de Santana como un bálsamo sanador.

–Pareces una niña mala–rio alegremente, poniendo la mano en la frente de Santana. Sonó un bip y retiró el ofensivo termómetro–Alta–anunció–Pero creo que más baja de lo que la tenías. Voy a tener que despertarte a mitad de la noche para darte medicación.

Santana frunció el ceño otra vez cuando le dio más zumo.

Lo último que quería hacer era tragárselo. Sentía la garganta como si se la hubieran pulido con papel de lija.

–Bébetelo. Necesitas fluidos–replicó, como si supiera lo que estaba pensando.

Clavó los ojos en la rubia mientras se bebía el zumo, contemplando como la hermosa arpía agitaba las medicinas que había encima de la mesita de noche, probablemente para posteriores dosis.

–¿Nadie te ha dicho nunca que eres un médico muy mandón?–preguntó Santana secamente, pasándole el vaso de zumo vacío.

¿No le había dicho nunca nadie lo excitante que era cuando se enfadaba?

Dejando la copa en la mesa, cruzó los brazos y la miró de forma castigadora.


–Solo mis pacientes menos colaboradores. Si no fueras tan obstinada, pensarías que soy el doctor más amable del mundo–respondió Brittany con un tono seudo azucarado.

–A mí me pareces muy amable, de todos modos–admitió, su voz, grave y ronca–¿Qué te ha pasado en la cabeza?–preguntó, arrugando el ceño, al notar un pequeño moretón en la sien izquierda que no había visto antes.

–Nada. Un pequeño accidente de coche. Simplemente me di un golpe en la cabeza–se metió en la cama y se cubrió con las sábanas. Apagó la luz sobre la mesita de noche, sumiendo la habitación en oscuridad.

Santana estiró los brazos para adueñarse de la rubia, abrazándola por la espalda.

¡Dios!

Qué bien se sentía así.

Apretó su pecho contra la espalda de Brittany y enterró su cara en la seda de su melena.

–No hay accidentes de coche pequeños. ¿Qué ha pasado de verdad? ¿Cuándo? Nadie me ha llamado. Esos guardias están más que despedidos–protestó, estremecida pensando que Brittany había tenido un accidente y no lo había sabido.

–No los vas a despedir. Me dejaron aquí porque mi coche ha quedado probablemente para la chatarra. Les dije que no te llamaran porque venía para acá de todas maneras. No pasa nada, Santana. Estaba de camino y el tiempo es un asco, ha estado lloviendo todo el día. Otro coche patinó en el agua al parase en un semáforo y me dio. Estoy bien–respondió algo exasperada.

A Santana, el corazón le latía tan deprisa que le faltaba el aire. Se apretó a Brittany más fuertemente, tocándola por todas partes.

–¿Y se tuvieras algo más serio de lo que tú crees?–preguntó, aterrada solo de pensarlo.

Brittany se dio la vuelta, poniéndole los brazos alrededor del cuello.

–No lo tengo. Estoy bien, Santana. Me preocupas tú. Tú estás enferma. Por favor, duerme. Me dieron por el lado del copiloto. Solo me asusté un poco. Soy médico. No me dieron tan fuerte como para hacerme daño, pero lo suficientemente fuerte para acabar con mi pobre coche.

–Necesitas un vehículo más grande. Algo más seguro. Y más nuevo–le respondió, con una mezcla de irritación y miedo en la voz.

–Duerme–insistió acurrucándose contra la morena.

Santana estaba mareada, posiblemente por la medicación, pero no podía impedir que la imagen del coche de Brittany siendo golpeado, con ella dentro, lo obsesionara.

¿Y si hubiera sido algo serio, o aún más serio?

¡Dios mío!

Esa imagen la iban a atormentar durante algún tiempo.

–Algo terrible podría haber pasado–dijo finalmente, taciturna.

–No pasó–intentó calmarla Brittany, poniendo la cabeza en su hombro y pasándole la mano por el pelo, acariciando su nuca formando círculos con los dedos–Por favor, descansa. Me preocupas. Tienes una buena gripe y necesitas dormir.

A Santana le dolía el pecho, pero no por la enfermedad. La voz dulce, preocupada, de Brittany la tranquilizaba y cerró los ojos, apretándolos fuertemente, conteniendo la emoción que la vigilante protección de la rubia le producía.

Podía entender su maniática preocupación por la seguridad de Brittany, pero tener a alguien que cuidara de ella era nuevo, y no sabía cómo llevarlo.

–Me alegra que hayas venido, cielo–murmuró ahogadamente, restregando el rostro en el pelo de Brittany.

–La próxima vez me llamas–le pidió adormilada.

–Nada puede pasarte, Britt. No lo soportaría–dijo con gravedad.

Santana se preguntaba cómo Mike pudo sobrevivir después de perder a su esposa. El dolor debió ser insoportable si Mike había sentido algo similar a su obsesiva necesidad por el delicado milagro en rojo que se acurrucaba en sus brazos.

–Pero estoy aquí, San–susurró Brittany.

¡Gracias a Dios!

–Te vas a casar conmigo–resonó Santana, cerrando los ojos, la somnolencia se apoderaba de ella.

La rubia no respondió.

Simplemente se acurrucó más en ella y suspiró.

Santana no dejó que la falta de respuesta le molestase. De hecho, sus labios dibujaron una sonrisa.

Estaba progresando.

Al menos, Brittany no dijo nada en contra.

Tampoco dijo no.

Con ese feliz pensamiento en la mente, se durmió.






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por Tati.94 el Vie Jun 02, 2017 11:01 pm

Que lindas!! Que horrible lo de la violación de San pero si no leí mal, dejó que Britt la tocara en la ducha, así que es un progreso pero tendrían que hablar de ello.
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Vie Jun 02, 2017 11:24 pm

hola morra,...

definitivamente san se estaba muriendo ahi jajaj va si no la mataba britt!!!
enserio estando en ese estado san sigue con el matrimonio!!!!
a ver como le va ahora con su dok particular!!

nos vemos!
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Mensaje por monica.santander el Sáb Jun 03, 2017 1:25 am

Testaruda hasta la muerte San. Jajaja!! !
Bien ahi!!!!!! Persevera y triunfaras San!!!
Saludos
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Sáb Jun 03, 2017 11:56 am

como es posible!!!!! tendre que esperar mas tiempo a que santana se entere que britt salio a comer con mike, solo espero su reaccion!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Sáb Jun 03, 2017 3:13 pm

Jajajaja una paciente un poco difícil la morena aunque lo hacía mas por ver enojada a la rubia jajajaja
Ahora a recuperarse que aun le faltan cosas por saber a la morena !
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Sáb Jun 03, 2017 8:12 pm

Tati.94 escribió:Que lindas!! Que horrible lo de la violación de San pero si no leí mal, dejó que Britt la tocara en la ducha, así que es un progreso pero tendrían que hablar de ello.



Hola, si que lo son! ajajajajja. Si =( su pasado y el de quinn lo son =/ Si, yo tmbn pienso q es un progreso o es en ciertas partes q no le gusta q la toquen =/ Si, osea, obvio q tienen q hablar de ello, xq si no las cosas no progresaran jamas! Saludos =D





3:) escribió:hola morra,...

definitivamente san se estaba muriendo ahi jajaj va si no la mataba britt!!!
enserio estando en ese estado san sigue con el matrimonio!!!!
a ver como le va ahora con su dok particular!!

nos vemos!



Hola lu, jajjaja se hace tan al fuerte y q nadie al cuide, pero llego su rubia jajajaajaa. JAjajajajaaj su amor es más fuerte que todo y tener a al rubia por todos los "medios" es su gran proposito jajaajja. Ufff si esa doc me demoro así no se va jajajja. Saludos =D





monica.santander escribió:Testaruda hasta la muerte San. Jajaja!! !
Bien ahi!!!!!! Persevera y triunfaras San!!!
Saludos



Hola, jajajaajajaj si no lo fiera no seria san, no¿? jajajajajaa XD Eso mismo digo y peinso yo jajajajajajaaj. Vamos ssan! aajajaja. Saludos =D






micky morales escribió:como es posible!!!!! tendre que esperar mas tiempo a que santana se entere que britt salio a comer con mike, solo espero su reaccion!!!!!



Hola, jajajajaajaj xDjaajajajaj naaajajaja xD morí ajajajajajajaaj espero q este cap ya traiga la "noticia", pero insisto, san es tan racional que entendera todo todo ajajajaj. Saludos =D






JVM escribió:Jajajaja una paciente un poco difícil la morena aunque lo hacía mas por ver enojada a la rubia jajajaja
Ahora a recuperarse que aun le faltan cosas por saber a la morena !





Hola, jajajaajajajaja si q ai q tener paciencia, al cual, britt tiene ajajajajajaj. Ambas tienen cosas que decir, unas mas delicadas q otras, pero ai cosas q decir... Esperemos y las digan asi ya no ai nada q no se interponga! Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Sáb Jun 03, 2017 8:15 pm

Capitulo 11


Brittany permaneció con Santana hasta que ésta se recuperó completamente, empleando sus dos días libres en sacarla de lo peor de la enfermedad y luego yendo a su casa todas las noches, después de trabajar, durante varios días para asegurarse que recibía el mejor de los cuidados.

La morena era, con mucho, el peor paciente que había tenido nunca, y eso que había conocido a unos cuantos difíciles.

A Santana López no le gustaban las debilidades y eso incluía, obviamente, todo lo que físicamente la obstaculizara.

Durante la enfermedad no dio más que problemas.

Completamente furiosa e irritada, mirándola desde su escritorio, recostada en la silla, ceñuda, Santana se ocultaba detrás de su fachada una vez más y Brittany odiaba que lo hiciera.

Le había mostrado cierta vulnerabilidad cuando había estado más enferma, pero otra vez se estaba comportando como una mula… con todas sus fuerzas.

No podía aceptar esa personalidad dominante suya.

Aun así, había momentos en los que la adoraba. Aquel, sin embargo, no era uno de esos momentos, intransigente en sus demandas e irracional en sus acciones.

–Te llevas el nuevo coche. Punto. No hay más que hablar–ladró Santana, como si ella fuera uno de sus empleados.

Brittany respiró hondo y exhaló de un golpe.

–Muy bien. Si no hay nada más que hablar, me voy. Y tú puedes coger el coche y metértelo por donde tú sabes porque no voy a usarlo. No tienes ninguna autoridad para decirme qué coche quieres que conduzca sin consultarme. No soy ninguno de tus empleados.

Deseando no haber ido a su casa aquel anochecer, intentó recuperar la compostura.

Todo lo que quería era asegurarse de que la morena estaba bien, que se estaba cuidando.

Santana se había comportado como una imbécil esa tarde, arrojándole, prácticamente, las llaves de su nueva caravana Mercedes, de color negro metálico, que le había costado más que lo que una casa le costaría a muchos, y exigiéndole que la condujera.

No es que no le gustara el vehículo, lo cierto es que le gustaba.

¿A quién no?

Lo que no le gustaba era la actitud de Santana, su distancia. Ordenaba y esperaba que los demás se precipitaran a complacerlo.

Se escondía otra vez, preocupada por haber mostrado demasiada debilidad, y esta era su manera de restaurar el orden después de la enfermedad.

Entendía lo que estaba haciendo y sus razones para ello, pero maldita sea…dolía.

–Ya sé que no eres uno de mis empleados. Si lo fueras, harías lo que te digo que hagas–rugió Santana–Y si cruzas esa puerta, voy detrás de ti.

Cruzando los brazos, Brittany la fulminó con la mirada.

–¿Y luego qué? ¿Cómo piensas obligarme a conducirlo?–dijo retándola. Su voz comenzaba a temblarle, irritada–Ni siquiera me has preguntado si me gusta, si la quería. Lo que yo piense no cuenta siempre y cuando haga lo que tú digas. ¿Qué coño te pasa esta noche?—una lágrima solitaria le corrió por la mejilla y la limpió con impaciencia.

Había muchas cosas que amaba de Santana, pero había unas pocas cosas que no podía tolerar.

Mandona…aceptable, de vez en cuando.

Exigente en la cama… afortunadamente.

Protectora… sí.

Distante y fría… intolerable.

Santana se levantó y se puso delante del escritorio.

–Tú no vas a ninguna parte–dijo con un sonido ronco–¿Por qué lloras?

Brittany se precipitó hacia la puerta, dispuesta a no contestar esa pregunta.

Porque te quiero tanto que me hace daño. Porque quiero importarte tanto como tú me importas a mí. Porque cuando me dejas fuera y actúas fríamente, me da miedo.

Abrió la puerta, frenéticamente, desesperada por salir de ahí. Al tiempo, sintió el empuje del cuerpo de Santana a su espalda, cerrando la puerta de un golpe, encerrándola entre los brazos, uno a cada lado de ella.

Brittany inclinó la frente sobre la puerta, derramando lágrimas sin control.

–Por favor, déjame salir.

–Dime por qué estás llorando. ¿No te gusta el coche? Lo puedo devolver. Comprar otro modelo, siempre y cuando sea seguro. Es elegante me recordó a ti—jadeaba.

Brittany sentía su aliento cálido en el oído.

¡Mierda!.

Se ablandaba, volvía a ser su Santana otra vez.

Esto es una locura, una vez tocando el cielo con las manos, otra preguntándome cuando voy a desplomarme de nuevo.

–No puedo soportar esta situación, Santana. Por favor.

Sus sentimientos eran un amasijo de sensaciones, lastre antiguo que volvía para atormentarla.

No podía evitarlo.

Necesitaba tanto a Santana para ser feliz que le asustaban su frialdad y su aspereza.

–¿Qué he hecho, cielo? Dímelo. Lo enmendaré–prometió con su voz cariñosa y genuina.

–Cuando eres fría y distante, me da miedo que no me quieras más–dijo ahogada por la emoción. No había querido decirlo, pero lo hizo–Sé que es cosa del pasado y sé que, de todas las mujeres, probablemente soy la mujer que más necesita de ti. Pero necesito saber que te importo, que mi opinión cuenta. Que yo cuento—hasta para ella misma sonaba patética, pero no podía evitarlo–Cuando siento que te alejas de mí, cuando eres fría, me da miedo.

Santana la rodeó con sus brazos, empujando su espalda contra su cuerpo, arropándola.

–Lo siento, mi amor. Lo siento–le susurró al oído, meciéndola adelante y atrás–A mí también me da miedo. Temo que te pase algo y que mi vida no valga nada si eso pasa. ¿No entiendes lo importante que eres para mí?

Brittany sacudió la cabeza, sus hombros agitándose por los sollozos ahogados, por la angustia que los miedos del pasado le habían provocado.

¡Maldita sea!

Había aprendido a estar sola, a no depender de nadie. Pero todas sus defensas se estaban desmoronando con esta morena.

Santana la volvió y la cogió en brazos. La llevó al sofá de piel que tenía contra la pared de su oficina, sujetándola fuertemente en su regazo.

–Te necesito Britt. Tanto que me asusta. Supongo que a veces me da miedo necesitar a alguien tanto que mi vida entera dependa de esa persona—dejó escapar un suspiro tembloroso mientras le acariciaba el pelo.

–Te necesito también, Santana. Tanto. No puedo soportar que actúes fría y distante. Me recuerda el pasado, cuando nadie me quería.

Ya le había dicho lo peor.

Algo que nunca sabría si la rubia no fuera capaz de exteriorizar sus emociones.

–¡Mierda!–dijo Santana pasándose una mano por la cabeza, con frustración–Cielo, a veces olvido que tú también tienes tus inseguridades. He sido una egoísta. En realidad sólo pensaba en protegerme a mí misma. Perdóname. Por favor. Intentaré no volverlo a hacer. Lo prometo. Pero no creo que pueda dejar de preocuparme—retrocedió, mirándola con intensidad. Sus transparentes ojos, tórridos y apasionados.

–Te quiero exactamente cómo eres, pero sin tu frialdad–dijo sonriendo a través de las lágrimas.

También había sido egoísta, dejando que sus miedos se apoderaran de ella, olvidando el pasado de Santana y lo vulnerable que debería sentirse en su estado.

–¿Y si hace mucho calor?–preguntó Santana con voz grave y ronca.

Se rindió y sonrió al mirarla a los ojos, que anunciaban sin ambages su deseo, su cara completamente desposeída de la máscara de hielo.

–Entonces, me quemaré feliz–respondió comenzando a montarse en la morena y rodeándole el cuello con los brazos.

Santana subió la mano por detrás de la cabeza de Brittany, empujándola hacia abajo para que se encontrara con su boca hambrienta.

La devoró.

Su lengua sedosa danzando con la de la rubia, exigente, sin contemplaciones.

Brittany estaba encima de la morena, pero aun así Santana llevaba las riendas. Llevó las manos a sus sienes, clavándoselas en el pelo, colocándola en su sitio para poseerla.

La rubia restregó la cadera en pequeños círculos contra las de la morena con las manos empuñándole el pelo, necesitándola, queriéndola unida a ella tan desesperadamente que gemía y besaba a la vez.

Estaba perdida, lo sabía… y no le importaba.

Respirando su aroma, saboreándola. Los botones de su blusa saltaron por los aires. Gimieron al encontrarse lengua con lengua, mientras que las manos de Santana buscaban desesperadamente los pechos de Brittany.

Abrió el cierre delantero del sujetador y le apretó posesivamente los senos. Brittany jadeó al separar su boca de la de la morena para arrancarse la blusa y el sujetador, arrojándolos sin cuidado en el suelo.

–Santana... te quiero junto a mí—echándose atrás, se puso de pie y se bajó el pantalón y las bragas a la vez, quedándose completamente desnuda frente a la morena.

Santana parecía a punto de ir a una reunión de negocios, hasta que la miró a la cara y a su abultada erección.

Se la comía con los ojos.

Su mirada, ardiente y torturada, anticipando el acto…necesitándola desesperadamente.

Se subió la falda y se bajó las bragas sin dejar de mirar enfebrecido el cuerpo de Brittany.

–Móntate–exigió con un rugido.

–Se te puede manchar el traje –dijo dubitativa, pero su vagina se humedecía con el solo pensamiento de montarla al instante tal y como estaba, en sus dominios, vestida coma un poderosa ejecutiva.

–Entonces será mi traje favorito. Lo limpiaré y me lo pondré todos los días, para recordarme cómo te hice sentir con él. Ven aquí. Ahora–murmuró, abriendo los brazos.

Se montó en la morena y ésta la rodeó con los brazos, posesivamente, buscando con su boca los sensibles pezones antes de que Brittany siquiera se hubiera acomodado en sus piernas. Arqueó la espalda mientras la morena le mordía ligeramente los pezones, con la suficiente dosis de dolor y placer como para perder el juicio.

Meciendo las caderas, colocó una de sus manos en el sexo de la morena para luego masajearle el clítoris, gimiendo con el roce.

El sexo de Santana estaba muy húmedo, ésta deslizó las manos por la espalda de Brittany y le apretó los glúteos. Una mano siguió descendiendo hasta que sus dedos alcanzaron los labios empapados de Brittany.

–¡Dios! Estás empapada. Para mí—su voz ahogada, sin poder apenas sujetarse las riendas.

–Tú también, te necesito–susurró inclinándose para mordisquearle el lóbulo de la oreja, avivando aún más la fiereza salvaje que se apoderaba de su cuerpo.

Frenética, sus dedos se apoderaron de la vagina de Brittany. La respiración
entrecortada y enfebrecida contra sus pechos cuando dejó de lamer y mordisquear sus pezones, inhalando y exhalando en un intento de recuperar el control de sí misma.

Con una mano se aferró a una nalga mientras que la otra dejaba los saturados labios y se abría camino hasta el ano de Brittany.

Sus propias secreciones lubricaban el orificio estrellado. Brittany dio una boqueada cuando sintió el dedo pulgar abrirse camino, penetrándola dulcemente una vez traspasado el apretado esfínter externo.

–¡Ah!–gimió, echando la cabeza hacia atrás, mientras la morena se adentraba paso a paso en ella, bombeando con suavidad.

No le dolió.

La excitaba tanto que estuvo a punto de tener un orgasmo.

–¿Qué estoy haciendo?–dijo retirando el dedo de golpe–Lo siento. Lo siento–repitió con gravedad, confundida.

–¿Qué? ¿Qué pasa?—se apartó para mirarla a la cara.

Sudaba.

Las gotas de sudor caían de su frente a la prístina camisa blanca, pálida, aterrada.

–Lo siento–repitió una vez más–Nunca he hecho esto. No debería haberte violentado de esta manera—respiraba con dificultad.

Todo su cuerpo en tensión.

Claro.

Obviamente Santana no practicaba ninguna forma de sexo anal … por su traumática experiencia. Tampoco ella, pero la sensación de plenitud había sido tan estimulante, tan erótica.

Santana había sido considerada, cuidadosa de no hacerle daño.

–San, no me ha dolido. Me gustó. Es excitante.

–No debería haberlo hecho. No debería–repitió moviendo la cabeza de un lado a otro, el sudor aun corriéndole la frente–Solo pensaba en penetrarte de cualquier manera… que perdí la consciencia.

Sosteniendo su cara entre las manos, Brittany le obligó a mirarla a los ojos.

–Fue sensual. Me encanta sentirte dentro de mí. No estoy preparada para tener sexo anal, pero casi me haces correrme. Fuiste considerada. No me has hecho ningún daño—la miró con ojos de adoración.

–¿De verdad te ha gustado?–preguntó asombrada, mirándola a la cara, buscando la verdad.

–Sí. Tienes mi permiso para violentarme de esa manera cuando quieras–le
respondió, apasionada y deseosa–Te necesito—quería arrancarle el semblante de remordimiento de la cara y sustituirlo por un semblante de placer.

–Tengo que tenerte, Britt. Ahora–suplicó desesperada.

Levantó las caderas y la morena se movió para acomodarse para que sus sexos rozaran sus muslos. Gimieron al unísono mientras, Brittany apretó los hombros, jadeando hasta que la morena encontró el roce perfecto.

Santana se agarró a las caderas de Brittany, su mandíbula apretada. Su expresión, animal y codiciosa. Más atractiva que nunca, su deseo y ansia de posesión a flor de piel, su poderosa figura tensa de deseo carnal.

Brittany gemía con cada movimiento de Santana haciendo el roce cada vez más perfecto si era posible.

–Sí–siseó, con la respiración entrecortada.

El aire alrededor húmedo, pesado y perfumado de deseo y necesidad a la vez.

Sus cuerpos enteros estremeciéndose.

Sus ojos fijos en los de Santana, abrazándose con la mirada, mientras que la morena controlaba sus movimientos.

–Quiero ir despacio. Saborear esta sensación. Eres tan perfecta, cielo. No puedo aguantarme –susurró jadeante.

Brittany se sentía a punto de arder.

–Muévete rápido, San. Me encanta tenerte así. Ojalá pudiéramos estar así siempre–suplicó.

La morena se movió más rápido, la curva de sus glúteos acariciada por la piel de Santana a cada movimiento, la fricción del clítoris contra el muslo de la morena.

Brittany se dio por completo a Santana.

Entregada a las sensaciones, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, desvalida.

–Te necesito, Britt. Te necesito–rugió Santana, una de sus manos deslizándose hasta el glúteo–Quiero tenerte por todas partes. Lo necesito—su pulgar volvió a buscar el ano de la rubia, ya húmedo, moviéndolo una y otra vez dentro y fuera de la estrecha oquedad al tiempo que recorría su canal vaginal.

–Sí, así–jadeó Brittany y gritando de gozo con cada espasmo que agitaba su cuerpo.

–Córrete, Britt–balbució cogiéndola por la nuca y llevándose la boca de la rubia a la suya, abriéndose camino entre los dientes con su lengua depredadora.

Aunque la rubia estaba encima de Santana, ésta continuó controlándola, exigiendo, insistiendo, dominando.

Todo lo que la rubia podía hacer era facilitar sus frenéticos movimientos… y correrse.

Separando su boca de la de Santana, Brittany gritó. El clímax recorrió su cuerpo como un huracán, desvaneciéndola, dejándola impotente.

–Sí. Sí. ¡Sííí!–Santana gimió, golpeándola intensamente con toda la fuerza, desahogándose en su seno, con el pulgar aun entrando y saliendo inconscientemente del ano de Brittany, exhausta por la violencia de su descarga se desplomó, quitándole las manos de encima y se dejó caer en el sofá, rodeándola por la cintura con sus brazos, sujetaba el peso de la rubia sobre su cuerpo–Me vas a matar–carraspeó, desmintiendo sus palabras con un beso en la frente, otro en la sien, en las mejillas, para terminar con un beso liviano en los labios enrojecidos–Lo siento, lo he vuelto a hacer.

Brittany no tuvo que preguntarle lo que quería decir.

–Te di permiso, San. No estás abusando de mí. Por favor, nada de lo que hagamos juntas es vergonzante. Lo he disfrutado, lo quería. Te quiero de todas las maneras, en todo mi cuerpo.

–Pierdo el control contigo, Britt-Britt–se lamentó.

–Lo sé. Y me encanta de qué manera me deseas–susurró, recostando la cabeza en su hombro.

–¿De verdad, Britt? ¿No te asusta? Porque a veces a mí sí me asusta–dijo pasándose la mano por el pelo.

–No, San. Nunca podría tener miedo de ti. Me puedes cabrear, pero la forma que tienes de quererme me pone a cien y no puedo resistirme. Te quiero tanto como tú a mí–le respondió cándidamente.

Santana movió la cabeza de un lado a otro.

–Eso no es posible, cariño–le dijo al oído.

–¿Preferirías controlarte? ¿Hacerlo sin pasión?–preguntó curiosa.

–No, claro que no. Eso no es lo quise decir. Dije, simplemente, que puede ser algo doloroso –dijo simplemente.

Brittany siguió con el dedo el trazo de las líneas del ceño fruncido de Santana.

–Todo es acostumbrarse–musitó–No puedo creerme que estoy completamente desnuda mientras que tú pareces lista para salir a dominar el mundo.

–Mejor que te acostumbres. Nos vamos a casar–replicó Santana–Y preferiría quedarme en casa y dominarte a ti.

Su posesivo tono de voz le produjo un escalofrío que le recorrió la espalda.

–Aún no te he dicho que quiera casarme contigo porque nunca me lo has preguntado. Tú dictas. Y hablando de eso, ¿qué vamos a hacer con el coche?

–¿Qué es lo que tú quieres hacer?–preguntó en voz baja, amable–Me gustaría que te quedaras con él. Quería dártelo como regalo. No era mi intención comportarme como una patán. Es grande, es robusto y tiene todos los dispositivos de seguridad conocidos. Quiero que lo uses porque me preocupa tu seguridad. Nada puede pasarte, Britt-Britt–suspiró hondamente.

Vale… que me diga Britt-Britt ayuda mucho, y como lo pide…eso está mejor. Al menos no se está comportando como una gilipollas.

Brittany dio un leve suspiro.

–Está bien. Lo conduciré. ¿Ves lo fácil que era? Pregúntame con tacto y te
responderé como tú quieres–le dijo divertida.

–¿Estás intentando domesticarme, rubia?–la regañó igualmente divertida.

Brittany rio ligeramente antes de responder.

–¿Sería posible?

–No. Pero tampoco quiero herirte–dijo mientras sus manos continuaban acariciando la espalda y los cabellos de Brittany, reclamando su propiedad.

Levantando la cabeza, clavó en la morena su mirada perpleja.

–¿Así que vas a dejar de comportarte como una cavernícola?

–Es lo mismo que me dijo mi mamá–replicó contrariada.

–¿Te dijo que eras una cavernícola?–dijo Brittany arqueando las cejas.

–Sí…Más o menos. Pero no es cierto–sentenció algo indignada.

–Sí que lo es, San–rio dando un ronquido.

–En lo del coche he sido civilizado–replicó.

–Después de pelearnos–le recordó, arrugando el entrecejo, retándola a negarlo.

–¿Y cómo se supone que voy a conseguir que hagas lo que yo quiero?–preguntó contrariada.

Brittany empezó a moverse, separándose a regañadientes de Santana. Se puso de pie.

–Llévame arriba y convénceme–le ofreció, diciéndole ven aquí con la mirada–Te demostraré que es una forma mucho eficaz que darme órdenes como si fuera una empleada tuya.

Santana se puso de pie rápidamente, cubriéndola con la mantita que descansaba en el respaldo del sofá antes de cogerla en brazos.

–No tengo ningún problema con este protocolo. ¿Si quero algo solo tengo que hacerte el amor hasta que estés de acuerdo?

Brittany agitó la cabeza de una lado a otro, con una sonrisa. Quizás no era tan bueno su plan, después de todo. De esta manera, probablemente, la podría convencer de cualquier cosa.

–Bueno sí–dijo reacia, sabiendo que probablemente se arrepentiría.

Santana dibujó una sonrisa, una sonrisa malévola que hacía su rostro aún más atractivo, tanto que volvió a humedecerse.

–Quiero mucho de ti, Britt-Britt. Lo quiero todo—su voz era juguetona, deliciosa y pecaminosa–Quizás emplee algún tiempo en convencerte–añadió.

A Brittany se le aceleró el corazón cuando sus ojos se encontraron con la mirada oscura de Santana.

–Creo que podré aguantarlo–dijo sonriendo, desafiando su asedio.

–Vas a suplicarme—la miró arrogante, con una mirada abrasadora.

Lo cierto es que muy probablemente la morena sería capaz de hacerlo. Y ella lo disfrutaría cada segundo.

Santana le mordisqueó el lóbulo de la oreja y luego se la acarició con la lengua.

–Puedes empezar a suplicar ya si quieres–le susurró con deseo cerca del oído–Maldita sea, Britt. Ya me has caliente otra vez–dijo bruscamente–Eres una juguetona—salió de la habitación y atravesó la casa.

Subió las escaleras tan deprisa que Brittany rebotaba en sus brazos, riéndose cuando la morena se precipitó hacia el dormitorio.

–No caliento si no pienso cumplir lo prometido–murmuró.

–Sigues siendo una juguetona–gruñó Santana y la dejó caer suavemente sobre la cama y empezó a arrancarse la ropa–Y tú te vas a casar conmigo. Muy pronto–exigió, quitándose la camisa sin desabrocharse los botones.

Brittany suspiró ensoñadora viendo cómo Santana se deshacía frenética de la ropa, poniendo al descubierto cada centímetro de su perfecta femineidad.

Algún día, me pedirá que me case con ella.

Ya sabía que diría que sí.

Si no estuviera segura, no tendría relaciones sexuales con Santana y menos pensar que en tener un hijo de ella… aunque lo mantuviera en secreto.

Gloriosamente desnuda, la acechó gateando sobre la cama. Retiró la sábana que la cubría como desenvolviendo un regalo, con un semblante de absoluta fascinación dibujado en su espléndido rostro.

–Dame una fecha. Vamos a casarnos. Tú eres mía–reclamó, cubriendo el cuerpo de Brittany con el suyo y sujetándole las manos sobre la cabeza.

La rubia se fundió al calor del contacto con su piel, la sensación de piel contra piel la hizo ignorar el comentario.

Su fría conducta la hería, pero la mandona la volvía loca, su maneras dominadoras alentaban su deseo de tenerlo dentro de sí.

Sabiendo que nunca domaría a Santana y que realmente no quería hacerlo, se encontró con su boca exigente amordazando la de ella, dejándose llevar por la mujer que tenía su corazón, su cuerpo y su alma … Siempre los tuvo.






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Sáb Jun 03, 2017 10:33 pm

hola morra,...

joder san tiene que empezar a delegar un poquito de espacio y decisión para que britt también pueda decidir de una vez por todas,...
san a veces es medio bipolar,.. juega con los polos con britt,..
y sigue de terca con lo de la boda jaja

nos vemos!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por monica.santander el Sáb Jun 03, 2017 11:59 pm

Lo pedis lo tenes Britt!!!! Jajajaaj
San no puede con su Genio!!!!
Saludos
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Dom Jun 04, 2017 2:54 pm

aja y donde esta el reclamo por la cita con mike???? bueno, cuando tenga que ser sera, santana es como es y brittany siempre lo ha sabido, podria recurrir a intentar razonar con ella hablando y no con sexo, digo yo, no se!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Dom Jun 04, 2017 8:08 pm

3:) escribió:hola morra,...

joder san tiene que empezar a delegar un poquito de espacio y decisión para que britt también pueda decidir de una vez por todas,...
san a veces es medio bipolar,.. juega con los polos con britt,..
y sigue de terca con lo de la boda jaja

nos vemos!!!



Hola lu, jajaja si que lo tiene q hacer, pero a q entienda xD jajajajaja. Un poco si la vrdd xD jajaajajaj... y esperemos y britt no se canse =O JAjajajajaja esk quiere por todas las leyes a la rubia y esta bn, no¿? xD Saludos =D





monica.santander escribió:Lo pedis lo tenes Britt!!!! Jajajaaj
San no puede con su Genio!!!!
Saludos



Hola, jajajajajaajaja así de simple xD jaajaajaj. Uff no xD ella intenta, pero lo logra mucho xD jajajaajaj. Saludos =D





micky morales escribió:aja y donde esta el reclamo por la cita con mike???? bueno, cuando tenga que ser sera, santana es como es y brittany siempre lo ha sabido, podria recurrir a intentar razonar con ella hablando y no con sexo, digo yo, no se!!!!



Hola, mmm interesante pregunta mmm se estarán haciendo las locas¿? mmm. Jajajajajajaja podría ser, pero esk con esa morena loca no se puede jajajajaja xD solo unirse jajajajaja. Saludos =D




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Finalizado FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Cap 12

Mensaje por 23l1 el Dom Jun 04, 2017 8:09 pm

Capitulo 12


Dos noches después, Brittany estaba sentada bebiendo champán en uno de los salones más elegantes de la ciudad, intentando desesperadamente no parecer aburrida.

Lo único que mantenía su mente despierta era ver a Santana en su elemento, encantador y urbanita, afable y sexy y enteramente deseable.

Escondiendo la sonrisa detrás de una elegante copa de tulipán, la miraba descaradamente, aun tratando de digerir que la morena la quisiera de verdad, la necesitase.

Había tenido la oportunidad de saber que Santana podía llevar un vestido con estilo, pero no le pasó inadvertido el hecho de que se encontraba perfectamente cómoda en un ambiente elegante, una ostentosa función de caridad a la que le había pedido que la acompañara.

Con un vestido negro corto de rigor y con tacones altos, Brittany se sentía inadecuadamente vestida para la ocasión, como pez fuera del agua. Estaba muy segura de que todas y cada una de las mujeres ahí llevaba un traje exclusivo de alguna casa de modas de lujo y que ninguna llevaba bisutería.

Pero Santana fue completamente sincera cuando le dijo que estaba absolutamente maravillosa.

Era lo único que importaba.

Suspiró cuando Santana le dirigió una encantadora sonrisa a una mujer mayor, una sonrisa coqueta y carismática que ruborizó a la pobre señora.

Sin duda, Santana amaba a la mujer a cualquier edad y, por lo que parecía, todas estaban encantadas con ella.

Sin embargo, Brittany no estaba celosa.

La mujer que estaba observando era solo una porción de la mujer que ella conocía, la rostro de la López Corporation, la Santana López público, la elegante multimillonaria.

Pero ella es mucho, mucho más.

Brittany atesoraba esta información privilegiada, encantada de conocer a la verdadera Santana López y de que fuera una mandona extremadamente deseable, con un lado amable que la subyugaba hasta obligarla a aceptar que la amaba.

Siempre la había amado.

Siempre lo haría.

Para ella solo existía Santana.

Esa necesaria y elemental conexión se había cimentado cuando se conocieron y Brittany no había sido nunca capaz de romper el vínculo.

Aceptaba que Santana era la única persona para ella, que solo había habido una persona en su vida.

Un pensamiento que la asustaba, pero había sido estimulante reencontrarlo, descubrir que la morena la había echado de menos tanto como ella la había echado de menos a ella todos esos años.

Ojalá hubiera sabido la verdad antes. Ojalá hubiera sabido cuánto sufrió en el pasado.

Brittany suspiró trémula, agradecida por la segunda oportunidad.

¡Lo cerca que habían estado de no volver a estar juntas!

Era una mujer de ciencias, pero tenía que admitir que a veces los hados y el destino no podían negarse.

Los ojos de Santana recorrieron la habitación, buscándola. Se encontraron la mirada y la mantuvieron, una mirada de deseo que la morena reservaba solo para ella.

Contuvo la respiración mientras la miraba descarada, posesivamente, diciéndole con los ojos exactamente lo que estaba pensando.

La muda conversación fluyó entre las dos.

El calor, tan insoportable que Brittany necesitaba darse una ducha fría.

Se supone que iba al aseo. Querrá saber qué hago aquí, de pie, sola,
observándola.


De hecho, iba camino del aseo, pero se había parado a pedir una bebida y quedó hipnotizada con la imagen de su más que deseable mujer repartiendo encanto entre quienes la rodeaban.

Dirigiéndole una sutil sonrisa, alzó su copa en dirección a ella y se volvió camino de la larga escalinata que llevaba a los aseos.

–¿Necesitas compañía?–preguntó una voz grave, familiar, cercana, al oído.

Brittany se paró en el primer peldaño.

–Mike–respondió, contenta de ver su cara sonriente. Incapaz de contenerse, lo abrazó cariñosamente–Me alegro de verte.

Él también la abrazó y, con una sonrisa de satisfacción, le ofreció el brazo a
Brittany, que lo aceptó gustosamente.

¡Qué guapo estaba!

No había ninguna química sexual entre ellos, pero Mike tenía algo que le alegraba el corazón.

Estéticamente, podía apreciar lo guapo que era y lo bien que llevaba su esmoquin.

Era un ejemplar maravilloso e increíblemente afable.

Aun así, todo indicaba que había ido solo a la fiesta. Probablemente era pronto para él buscar acompañante.

–¿Te estás divirtiendo?–le preguntó mientras la acompañaba escaleras arriba.

–No mucho–respondió honestamente–No entiendo cómo Santana y tú pueden hacer esto continuamente.

–¿Hacer qué?–preguntó Mike curioso, deteniéndose al final de la escalera, con Brittany del brazo y una expresión de extrañeza.

Ella se soltó y dio un paso atrás.

–Esto. Todo esto–gesticuló señalando en torno al salón–Debe ser que no soy una persona de mundo–dijo sencillamente–Lo mejor de todo es ver a tantas personas guapas—y, descaradamente, le guiñó un ojo.

–Particularmente una de ellas–respondió Mike divertido–Me he fijado cómo
mirabas a Santana. Dudo que notaras la presencia de ninguna otra persona en el salón. Pareces feliz–añadió, más seriamente–, Aunque estés algo aburrida. Te acostumbras a todo a la larga–dijo encogiendo los hombros–Es casi una obligación que trae consigo el dinero. Es un pago equitativo.

Brittany hizo un gesto de reconocimiento, suponiendo que lo que Mike decía era cierto.

Había aspectos de su profesión que a ella tampoco le gustaban, pero se había acostumbrado a vivir con ellos.

Por Santana, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa.

–Te veré luego, Britt. Necesito hablar contigo acerca de algo–mencionó Mike
de manera casual cuando se separaban.

Se despidió de él con un breve gesto de la mano, camino del aseo de señoras, a su derecha. Mike se fue a la izquierda, probablemente al aseo de caballeros.

Brittany terminó rápidamente, pero hizo una pausa mientras se lavaba las manos para mirarse al espejo.

Se había hecho un peinado un poco más elaborado, su maquillaje era correcto, pero ella era tan …común. Y tan diferente a todas las bellísimas mujeres presentes en la fiesta.

Sin embargo, después de hablar con algunas de ellas, no se sentía fuera de lugar.

Era médico y podía distinguir una cirugía plástica a kilómetros de distancia y algunas mujeres parecían sencillamente anoréxicas.

Aunque Brittany había tratado de participar en la conversación, muy pocas podían hablar de algo que no fueran actividades sociales, moda, o estupideces varias.

Santana me necesita.

Necesita una mujer con la que pueda hablar cuando llegue a casa. Y necesita amor. Desesperadamente.

Lanzó un pequeño suspiro y se secó las manos. Estaba convencida de que Santana probablemente habría intentado rodearse de gente para ocultar su vacío.

Sin éxito.

Ella misma lo había intentado, trabajando continuamente hasta agotarse, llenando cada hora del día con su trabajo. Pero el vacío había permanecido, oculto pero presente.

Un espacio que solo Santana podía llenar.

Abrió la puerta, salió al vestíbulo y se dirigió hacia las escaleras. Oyó una pelea al legar al primer peldaño, las voces acaloradas llegaban desde el otro lado del hall.

–Sé que la has estado llamando. Que la has llevado a cenar. Quiero que la dejes sola. Me pertenece. Siempre me ha pertenecido. La necesito, ¿te enteras?–la voz de Santana era fácil de identificar.

–Solo quiero su amistad–reaccionó Mike, firmemente.

–Tú quieres tirártela. Sientes algo por ella y no te culpo. Pero Britt es mía. Está destinada a ser mía. No puedo estar sin ella, así que búscate a otra–rugió Santana estruendosamente.

–No la quiero para mí–replicó Mike, su voz más cerca de la escalinata, obviamente alejándose de Santana.

Brittany vio que se acercaban, pero ellos no la vieron a ella.

Habían llegado a un punto muerto, mirándose uno a otro irritados y con abierta hostilidad.

–Quieres llevártela a la cama y eso no va a suceder–ladró Santana.

–Por amor de Dios, Santana. Deja de pensar con el culo por un momento y pon atención. No me va el incesto—Mike tenía la mandíbula contraída, la mano en un puño–Britt es mi hermana. Mi sangre –añadió.

Aparentemente, Santana se quedó sin habla porque no contestó. Se quedó mirando a Mike desconcertada.

Brittany se quedó helada, los dos estaban a unos tres metros de ella, pero estaban tan embebidos en su discusión que no habían notado su presencia.

Mike respiró profundo y se pasó la mano por su pelo.

–Nos separaron. Yo fui adoptado, ella no. No supe nada de ella hasta que la vi en la boda. Es la viva imagen de nuestra verdadera mamá. Yo salí más a mi papá y su familia. Después de revisar más detalladamente los papeles de mi adopción descubrí que era mi hermana. Iba a decírselo. Simplemente no he tenido la ocasión. Realmente quería decírselo primero a ella.

Brittany intentó digerir la información, su mente saturada por el esfuerzo de digerir que tenía un hermano. Pero la situación era tan extraordinaria que no sabía cómo reaccionar.

Alegría.

Confusión.

Rechazo.

Tenía un hermano y no lo había sabido nunca.

Un hermano del que no sabía su existencia.

Mike Chang es mi hermano. Con razón me sentía tan próxima a él.

Tragó aire ostensiblemente, el sonido retumbó en el cavernoso hall. Los dos
se volvieron para mirarla. La intensidad de sus rostros la hizo flaquear. Su tacón, enganchado en la lujosa alfombra de las escaleras.

Intentó agarrarse al pasamanos, sin éxito, incapaz de evitar una caída que parecía irremediable, tambaleándose inestable. Durante un breve instante sostuvo la mirada de Santana, el miedo que vio en sus ojos le dio escalofríos.

Todo ocurrió a cámara lenta para ella, un instante de terror que recordaría para siempre. Gritó al tiempo que Santana se abalanzaba a la barandilla que protegía de una seria caída al piso de abajo. Con determinación, se impulsó en ella para saltar en dirección a Brittany cuando esta empezaba a caer.

Su cuerpo voló por encima del traicionero hueco de la escalera, que podría matarla o, cuando menos, causarle heridas considerables.

Santana tenía delante de él a Mike y el hermano de Brittany no se había dado cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Santana eligió el camino más corto, la única forma de que su cuerpo podía detener el de ella.

El momento del impulso los llevó a los dos escaleras abajo, pero Santana la había arropado, envolviéndola con los brazos, protectora, escudándola con su propio cuerpo.

La caída escaleras abajo fue una pesadilla y todo lo que Brittany podía hacer era gritar refugiada en el pecho de Santana.

Sus brazos, protegiéndole la cabeza. Su cuerpo, absorbiendo los golpes a lo largo de todo el descenso, como si cumpliera una penitencia, cayendo a una velocidad de escalofrío, rodando una y otra vez hasta que, finalmente, sus cuerpos alcanzaron el final de la escalera.

La espalda de Santana golpeó la pared con una fuerza brutal, una fuerza capaz de detenerlas en seco.

El cuerpo de Santana se giró, como una marioneta, encima de ella.

–¡San! ¡San!—Brittany gritaba su nombre frenética y aterrorizada.

Temiendo que estuviera seriamente herida.

Santana no se movía, su peso yacía inerte y aplastante sobre el cuerpo de Brittany.

Dios mío, ¿y si se ha hecho daño? No quiero moverla. Podía tener alguna lesión en la espalda. Por favor, por favor. Que esté bien.

–¡Britt! ¡Santana! ¿Están bien?

Brittany podía oír cómo Mike renegaba por lo bajo cuando se agachó a su lado.

La voz asustada de Mike la hizo salir de su ataque de pánico.

Tenía que hacer algo.

Su cuerpo temblaba y jadeaba como si acabara de correr un maratón.

–Estoy bien–respondió entrecortada–Pero no sé Santana. No se mueve y me da miedo moverla. No sé si tendrá alguna fractura.

Intentaba pensar, dejar a un lado la imagen de Santana saltando sobre el vacío y protegiéndola con su cuerpo.

Ni siquiera se detuvo a calcular el riesgo, su único objetivo era detenerla y salvarla de cualquier daño.

–Por Dios, San, háblame. Por favor–susurró, rogándole que dijera algo, con todo su cuerpo en tensión sin saber si estaría bien–Te quiero. Te quiero tanto… Por favor, dime que estás bien, por favor.

–Es probable que simplemente me guste mucho esta postura, Britt-Britt—su voz sonó ronca, apenas audible.

El calor de su aliento acariciándole el oído, su boca descansando sobre la sien.

Gracias a Dios, está viva.

El corazón le martilleaba el pecho, latiendo tan fuertemente que la aturdía.

–No te muevas. Nos sabemos si tienes lesiones graves–le susurró en respuesta.

–Una ambulancia está de camino–dijo Mike con urgencia, intentando tranquilizarla.

–Está viva–sentenció Brittany, mirando a los ojos a su recién estrenado hermano.

Santana empezó a moverse, refunfuñando mientras intentaba quitarse de encima de Brittany

–Te he dicho que no te muevas–exigió Brittany con firmeza.

–¡Dios! Cómo me pone ese tono de médico mandón tuyo–le dijo con voz, opaca–Te estoy aplastando.

–No importa. Quédate así–le rogó–Espera.

–¿Me vas a decir otra vez que me quieres? –le preguntó, sujetando algo de su propio peso con los brazos.

Para impedir que se moviera, Brittany sacó los brazos de su regazo y rodeó el cuerpo de Santana.

–Sí, te quiero. Te quiero. Te quiero, Sanny–exclamó–Ahora estate quieta hasta que llegue la ambulancia.

–Britt-Britt, me quedaría aquí por siempre solo para oírte decir eso–le murmuró al oído–¿Te casarás conmigo?

Si no estuviera tan asustada, habría sonreído.

A todas luces, Santana estaba aprovechándose de la situación, pero no le importaba. Mientras que su morena estuviera bien, haría todo lo que quisiera, le daría todo lo que le pidiera.

–Sí–dijo sin apenas aliento–Nunca pensaba decir que no.

–Sigues siendo una juguetona–murmuró Santana, aparentemente contrariada.

–Pienso cumplir –informó tiernamente, acariciándole ligeramente el pelo. La
tranquilidad al oírlo hablar, abrumadora.

–Más te vale–refunfuñó.

Supo entonces que Santana estaba bien.

Las lágrimas asomaron a sus ojos y rodaron incontroladas por sus mejillas, mientras que sus manos se aferraban a la morena, una contra otra, protegiéndola hasta que llegara la ambulancia.

La mirada de Mike permaneció fija en la de ella, reconfortándola en silencio,
intentando decirle con los ojos que todo iba a salir bien. Su mano envolvió la de ella, cálida y gentil, calmándola, mientras que ella seguía abrazada a su morena.

Permanecieron así hasta que llegaron los paramédicos.






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

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Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Dom Jun 04, 2017 9:06 pm

He quedado estupefacta, su hermano???? jamas me lo habria imaginado ni en 100 años, ahora al hospital!!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Dom Jun 04, 2017 9:53 pm

hola morra,...

JO DE MEEEEE!!!!
es el hermano?????,... en serio!!!
espero que san esta bien de la caida???

nos vemos!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: La Obsesión (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Lun Jun 05, 2017 1:32 am

Vaya sorpresa nadie se imagino que fueran hermanos!!
Y bueno al menos de todo esto Britt ya aceptó casarse con San!!
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Mensaje por 23l1 el Lun Jun 05, 2017 11:46 pm

micky morales escribió: He quedado estupefacta, su hermano???? jamas me lo habria imaginado ni en 100 años, ahora al hospital!!!!!!



Hola, si!! xfin! siempre descubrian antes las cosas y ahora jo ajjaajajajajajajajajajaj. Un punto xfin para mi! jajajajajaja. Saludos =D





3:) escribió:hola morra,...

JO DE MEEEEE!!!!
es el hermano?????,... en serio!!!
espero que san esta bien de la caida???

nos vemos!!!



Hola, jajajajaja xfin! siempre descubrian antes los personajes y ahora no! ajajajajajajaj xfin!!! ajjajajajajaa. Aii si pobre morena de mi corazón! Saludos =D





JVM escribió:Vaya sorpresa nadie se imagino que fueran hermanos!!
Y bueno al menos de todo esto Britt ya aceptó casarse con San!!




Hola, bn ai, un punto para mi! siempre me descubrian los personajes! ajajajajajajajaj. SI! lo q tenia q pasar, no¿? jajaja pero siempre sale algo bn de las cosas, no¿? Saludos =D



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