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[Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 08, 2018 7:14 am

3:) escribió:adhiero,.. que bueno que volviste y estés bien!!!
ya es hora de que san haga algo para acercarse mas a britt y le demuestre que quiere mas!!!

Estoy deseando que Santana haga pronto una movida inteligente....
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 08, 2018 7:16 am

3:) escribió:adhiero,.. que bueno que volviste y estés bien!!!
ya es hora de que san haga algo para acercarse mas a britt y le demuestre que quiere mas!!!

Estoy deseando que Santana haga pronto una movida inteligente....
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 08, 2018 7:17 am

Capítulo Quince


Brittany hizo una mueca cuando Santana se acercó.

-Puedo hacerlo.

-Shhh. Aún no puedes apoyar el peso sobre el tobillo.

A pesar de sus protestas, la cogió en brazos y la llevó al cuarto de baño, donde la metió en
silencio en la enorme bañera que podía hacer las veces de pequeña piscina. Cuando intentó ayudarla a quitarse la camiseta, ella se echó para atrás.

-No, puedo hacerlo yo misma.

Santana suspiró y dejó correr el agua.

-Estaré fuera. No te atrevas a salir de esta bañera sola. Envuélvete en una toalla y me llamas.

-De acuerdo- accedió malhumorada, consciente de que no tenía elección.


Era increíble que hubiese tenido que acabar inválida mientras estaba embarazada, viviendo con la mujer que deseaba. Parecía que estaba constantemente llevándola en brazos, metiéndola en la cama - siempre cerca para ayudarla y tocarla y dejar su glorioso aroma en ella. Y las hormonas del embarazo no mejoraban las cosas. Su apetito sexual se había disparado y era incontrolable y muy molesto.

Santana la oyó pronunciar su nombre y abrió la puerta, y la encontró sentada en el borde de la bañera, con el cabello empapado y los rizos pegados a la nuca. Tenía los hombros desnudos y aferraba la toalla alrededor de sus pechos.


-Ya he terminado- anunció, casi con enojo.


Santana reprimió una sonrisa y la llevó a su habitación. Cuando la depositó sobre la cama, Brittany esperó que la dejara sola para vestirse, pero, para su sorpresa, empezó a secarle las piernas con otra toalla.


-Santana…- le impactó que pudiese hacer algo así, con tanta impasibilidad; era maravilloso.


-¿Sí?

Estaba totalmente absorta, y comenzó a secarle el cabello mientras ella le miraba con ojos de cordero degollado.

Brittany no dijo nada, sino que la miró estupefacta, tratando de encontrar sentido al hecho de que aquella mujer era la misma que la había entrevistado mostrándose poderosa y distante. Era irreal y única; se quedó sin aliento.

Le amo.

Aquellas dos palabras aparecieron en su cerebro de la nada, y desvió la vista de su rostro, intentando abstraerse de las sensaciones que le provocaba, fijó la mirada en su hombro. Cuando intentó ayudarla a ponerse la camiseta, se lo permitió; no le quedaban fuerzas. Había perdido. Estaba enamorada por primera vez en su vida, aunque no tenía ningún derecho a enamorarse de ella.

***

Santana se estaba volviendo loca. Brittany no le hablaba.

Ya apenas se escuchaban risas en la casa, había menos charlas y más trabajo. Últimamente, parecía que siempre tenía algo que hacer. No le importaba que trabajara, pero echaba de menos su compañía. Brittany escribía ensimismada en su portátil, parando y frotándose las sienes de vez en cuando. Santana estaba en su mente de forma constante. Se cuestionaba sus intenciones, pero su subconsciente siempre fallaba a su favor.


¿Le importaba sólo por el bebé? No parecía ser así. Hacía demasiado. Estaba en casa demasiado, y no tenía por qué hacer la mayoría de las cosas que hacía. Siempre quería pasar tiempo con ella y estar cerca de ella, y no tenía que llevarla a todas partes a causa del esguince. Pero lo hacía, y parecía no importarle. No podía soportarlo más.

Durante la cena, Santana notó que mantenía la mirada en el plato.

-Siento mucho que tengas que estar encerrada en casa.

Brittany frunció los labios.

-No pasa nada. El tobillo mejorará pronto, y entonces pasaré tres días fuera para compensar.

Santana masticó despacio.

-¿Tres días?

Brittany la miró brevemente.

-Volveré para cenar y dormir, no te preocupes- le espetó.


Santana se quedó inmóvil ante el tono de su voz.

-Deberías invitar a Rachel.

Brittany levantó la cabeza de golpe y le observó boquiabierta.

-¿Invitarla a venir aquí?

Santana frunció el ceño.

-¿Pensabas que no podías tener invitados? ¿Por eso no ha venido nadie a verte?

Brittany se sonrojó y apartó la mirada.

-Sólo soy un vientre de alquiler, Santana.


No le gustó cómo sonaba.

-Pero somos amigos.

-Sí- dijo ella, obligándose a ser amable. Tenía que hacerlo. Se trataba de sobrevivir.

-No pensé que podía invitar a gente.

Santana abandonó lentamente su tenedor; ya no tenía hambre.

-Brittany, mientras vivas aquí, esta es tu casa. He hecho todo lo posible para que estés
cómoda, y no sirve de nada si crees que no puedes invitar a tus amigos. Que vengan a verte. Que usen la piscina y la sala de cine. No estás presa; eres libre de hacer lo que quieras. Quiero que este embarazo sea una experiencia feliz para ti.


Brittany luchó contra las lágrimas, bajando la mirada al plato. Le había ofendido. Había ofendido a aquella cariñosa y maravillosa mujer que no había hecho nada para merecerlo. Pero sus sentimientos se estaban descontrolando. Se había enamorado de ella y necesitaba algún tipo de protección.

–De acuerdo. Mañana la invito.

-Estupendo.-

Miró a su plato y vio que había terminado. Ya podía irse y sentirse triste en privado sin interrumpir su comida.

-Disculpa.

Empujó su asiento hacia atrás.

-Tengo que hacer una llamada.

Brittany le oyó salir pero no levantó la vista, y las lágrimas se deslizaron por sus mejillas hasta su regazo. Entonces se recompuso y se levantó de la mesa.

Por más que quisiera dar el gran salto y decirle lo que sentía, no podía soportar ser tan vulnerable. Siempre había hecho todo por sí misma, y ahora se estaba acostumbrando a la protección de aquella mujer. Tenía que alejarse de Santana. Debía protegerse. Tendría que dejarla atrás. Y al bebé.__
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 08, 2018 7:54 am

Capítulo Dieciséis


Dos días más tarde, Santana se sentía vacía; tenía frío y consideraba que nada tenía sentido. Siempre había estado absorta con sus metas, y entonces conoció a Brittany y perdió el rumbo. Y ahora, ella había decidido desaparecer. Estaba allí, pero como si no estuviera. Había invitado a su amiga, por lo que no habían cenado juntas, porque pidió que les sirvieran la cena en su habitación. Aquello reavivó viejos recuerdos traumáticos para ella; nunca había tenido una figura constante en su vida, siempre había esperado que las cosas fueran temporales, y no le había importado. Pero Brittany había causado estragos en su actitud ante la vida. Ahora tenía que enfrentarse a aquella mezquina nostalgia y seguir adelante. Trató de concentrarse en los preparativos para el bebé, pero su mente conjuraba imágenes felices de Brittany y el bebé juntos. Los tres creciendo en familia. Se frotó las sienes para aliviar el dolor de cabeza. Brittany no iba a quedarse. Brittany no iba a empezar a tener objetivos enfocados en la familia sólo porque iba a dar a luz a su hijo. Tenía su propia vida, y estaba claro que había decidido que ella no formaba parte de ella. Su ensoñación fue interrumpida cuando ella apareció en el salón.

-Hola.

Le sonrió, pero su sonrisa no alcanzaba sus ojos.

-¿Cuándo has vuelto?

-Hace unos minutos. ¿Están cuidando bien de tu amiga?
Brittany se sonrojó. Había sido horrible con Santana.

-Por lo visto, la Sra. Jones y su ayudante tenían órdenes de cocinar un banquete para nosotras.

La miró con los ojos entrecerrados, aparentando enfado. Santana sonrió.

-Sólo quería que lo pasarais bien.

Ella suspiró y se acercó a Santana, tomó su mano y la apretó.

-Gracias, Santana. Gracias por todo lo que haces

Y lo siento mucho. Pero no lo dijo. Se sentía como una bruja, pero tampoco lo dijo. Tenía que mantenerse alejada de ella.

-No hay de qué. ¿Qué tal el tobillo?

Ella se encogió de hombros.

-Como nuevo.

Santana le revolvió el cabello suavemente y se dio la vuelta. Brittany la observó alejarse y se obligó a dejar de mirar fijamente su cuerpo.

Te echo de menos.

Lamentaba no haber detenido su lujuriosa aventura de hacía tres semanas, pero no la cambiaría por nada del mundo. Iba a necesitar esos recuerdos cuando le dejara al cabo de otros cinco meses para regresar a su vida de siempre. Una vida en la que faltaría el afecto de Santana y su halo de protección.

***

Santana encontró a Brittany leyendo un libro en el sofá del salón.

-¿Qué planes tienes para hoy?- quiso saber.

Brittany levantó la vista, sobresaltada.

-Ninguno, la verdad. Me he pasado los cuatro primeros días de las vacaciones leyendo, y parece que voy a pasar los próximos dos meses haciendo lo mismo- explicó, malhumorada.

Se paró ante ella, obligándola a mirarle. Estaba harta de su confinamiento solitario. Podía evitarle todo lo que quisiera, pero podía hacerlo en un lugar mejor.


-No pareces muy entusiasmada.

Brittany sostuvo su mirada.

-Será porque no lo estoy. Es horrible no tener nada que hacer. Y tampoco voy a pasar todo el tiempo con amigas. Y tú ya no formas parte de mi vida.

-Levántate.

Brittany entrecerró los ojos.

-¿Qué?

-Que te levantes.-

La cogió del brazo y la ayudo a ponerse en pie.

-¿Qué ocurre?

Tenía una expresión preocupada, y aquello alimentó su determinación.

- ¡Sra. Jones!- llamó.

Brittany liberó su brazo, presa del pánico, alternando su mirada entre la gobernanta y Santana.

-Santana, ¿qué ocurre?

-Ve con la señora Jones a tu habitación y haz la maleta. Para un viaje de cuatro días. Con ropa ligera. Hará calor donde vamos, y habrá humedad. Así que mete el traje de baño. Un sombrero. Crema para el sol.

Brittany se quedó inmóvil.

-¿Qué haces?

-Llevarte a una isla al otro lado del mundo.

Brittany lanzó una carcajada.

-¿Lo dices en serio?

-Sí, lo digo en serio, Brittany- respondió en tono amable.

-No puedes pasarte todo el embarazo entre en el sofá del salón y la Brittany de tu despacho. Por cierto, salimos dentro de tres horas.

Brittany seguía aturdida cuando el chófer de Santana metió su equipaje en el maletero del coche. Todo parecía irreal. La experiencia entera era completamente surrealista. El chófer. El coche. La maleta con sus iniciales que se había materializado de la nada. La morena sentada junto a ella con aspecto alegre y nervioso a la vez. Le dio un codazo accidentalmente al cambiar de postura.

-Perdona.

-No pasa nada. Siempre que te sigas comunicando conmigo- añadió fríamente.


Brittany apretó los dientes. No había esperado que abordara aquel tema.

- Perdona también por eso- dijo, sintiendo que se quitaba un peso de encima.

Santana cerró los ojos y suspiró, y le rodeó los hombros con su brazo. Bajó la voz para que no le escuchara el chófer.

-Brittany, estás gestando a mi hijo le dijo a cinco centímetros de su rostro, evitando mirarle a la boca, aunque le doliera aquel esfuerzo. -Eres muy importante para mí. Siempre serás parte de mi vida a través de este bebé. Y quiero que seamos las mejores amigas durante este tiempo, y que disfrutes.

Brittany bajó la vista hasta sus labios, y Santana lo notó. Y también la culpabilidad de su mirada y el rubor de sus mejillas. De forma abrupta, apartó el brazo y se enderezó. Le había dicho lo que tenía que decirle y además había averiguado la razón de su frialdad. Santana no era lo único que reproducía en su mente aquella noche de desastrosa indulgencia. Brittany Pierce la deseaba tanto como Santana a ella.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 08, 2018 7:55 am


Capítulo Diecisiete



Brittany se sentía abrumada. Por lo visto, la morena cuyo hijo estaba gestando tenía su propio jet y su propio yate en Tailandia para llevarlas desde Phuket a una pequeña isla en mitad del océano. Se estaba volviendo loca. Y se lo estaba pasando como nunca. Habían pasado el día caminando por la arena, comiendo manjares del lugar y explorando el pequeño mercado de la isla. Había mucha humedad y hacía calor, pero el agua era maravillosa y transparente.

Santana yacía sobre una tumbona, siguiendo con la mirada los movimientos de Brittany que merodeaba sin rumbo fijo en las aguas poco profundas de la orilla. Con un sencillo bikini blanco, sus curvas resultaban más tentadoras que nunca, y su pequeña barriga se asomaba con encanto sobre la parte inferior de su bikini.


-¡Brittany!- llamó, cuando ella se adentró demasiado entre las olas. La joven se dio la vuelta, sonriendo de oreja a oreja y apartándose el cabello de los ojos. El corazón le dio un vuelco y memorizó aquella imagen, sintiéndose como un monstruo por haber interrumpido su diversión, pero sabiendo que no le quedaba otro remedio a menos que quisiera sufrir un colapso nervioso.

-Por favor, regresa unos cinco metros- le pidió, con tanta amabilidad como pudo, aunque su corazón latía de forma salvaje.

En la isla de Phi Phi, Santana se había enterado de que padecía una fobia - la de perder a Brittany.

-¿Qué?- gritó ella en respuesta, todavía sonriendo.

-Regresa unos cinco metros, por favor- dijo más alto, poniéndose en pie y preparada para salir corriendo en su dirección cuando las olas la golpearon a la altura de la cintura. Tragó saliva y suspiró de alivio cuando vio que le hacía caso.

-Gracias.

El sol se estaba poniendo y era un espectáculo hermoso: Brittany en frente del ocaso. La observó jugando con las olas y sintió la necesidad de acercarse y sacarla del agua, pero se lo estaba pasando tan bien que no quiso arruinar aquel momento. También aceptó, con serenidad y madurez, que su preocupación por la seguridad de Brittany era por su propia supervivencia, y no por la del bebé que llevaba en sus entrañas. Tomó varias respiraciones, embelesada, hasta que Brittany se encaminó hacia ella.

Te adoro, Brittany, dijo en su mente. Eres irreemplazable.

Ella se fue acercando con la mano tendida, y Santana se quedó hipnotizada en aquel momento, queriendo atraparlo para siempre.

¿Cómo voy a vivir sin ti después de que te hayas ido?

-Vamos, chica aburrida- dijo ella alegremente. -Métete en el agua conmigo.


El corazón de Santana estalló de emoción cuando ella tiró de su muñeca, incapaz de levantarla. Sonriendo, se puso en pie y la siguió, con los brazos estirados mientras ella le arrastraba dentro del mar. Y entonces lo supo.

Maldita sea. Estoy enamorada de ella.

***


El spa había sido espléndido, y Brittany se sentía ligera e ingrávida cuando se encontró en la puerta con Santana.

-¿Qué tal el masaje prenatal? ¿Tan bueno como lo anuncian?

-Mejor- exclamó ella.

Santana rió.

-Podemos volver mañana- le dijo mientras se alejaban, y Brittany se apoyó contra ella.


-Me siento como si fuera gelatina.

Sin pensarlo, le pasó un brazo por encima de los hombros y le besó la sien.

-Apóyate en mí.

Volvieron a Phuket en el lujoso yate, y Santana le hizo fotos para enseñárselas a su hijo. No se lo dijo a ella, y Brittany se estaba divirtiendo demasiado como para cuestionar sus motivos.

En Phuket fueron de compras y cenaron, y Santana no podía creerse el cambio que se había producido en ella. Mantenía la distancia siempre que le era posible, ya era como una respuesta automática, pero se mostraba más abierta. La habitación del hotel era como una villa en miniatura a pie de playa, con una espaciosa sala de estar, una gigantesca cocina y dos dormitorios conectados por una puerta.

Una vez dentro, Santana cerró la puerta y entró en su cuarto. Brittany pensó en aquella puerta durante mucho tiempo mientras se duchaba; tenía la sensación de que significaba algo. Estaba allí para ser utilizada, pero estaba cerrada. Y cuando terminó, se quedó mirándola fijamente, absorta en sus pensamientos. No debería estar allí. Santana tenía razón. Eran amigas. Y Santana se había esforzado más de la cuenta. Se levantó y abrió la puerta de par en par. Cuando Santana salió del cuarto de baño, vio la puerta abierta y su corazón dio un vuelco.

Te amo, aulló su corazón.

Media hora más tarde, acababa de cerrar los ojos cuando escuchó un sonido. Se giró en la cama y vio a Brittany de pie en el marco de la puerta que conectaba las habitaciones, con un camisón verde que le llegaba hasta las rodillas.

-¿Estás bien?-

Se incorporó al instante.

-Sí- respondió ella con timidez. -No tengo sueño.


Santana volvió a tumbarse y tensó todos los músculos cuando Brittany se subió a la cama y se tumbó boca abajo junto a ella, apoyando su peso sobre los codos.

-¿Podemos hablar?

Santana se relajó y se puso de lado para ver su rostro.

-Por supuesto.

Suspirando, Brittany luchó contra el anhelo que se apoderaba de ella.

- Gracias por esto. Ha sido increíble.

Su rostro se iluminó y Santana se alegró de haber pensado en ello.

-No hay de qué. Perdona...- hizo una mueca. -...pero, ¿estás segura de que puedes tumbarte sobre el vientre de esa forma?

Brittany rió y se tumbó de lado.

-¿Mejor?

-Mucho mejor.-

Santana sonrió. Santana la miró a los ojos, tan grandes y vivaces. Parecía relajada y descansada.

-¿Tienes ganas de empezar con el programa?

-Sí.

Ella suspiró alegremente.

-Lo estoy deseando.

Y entonces, su sonrisa se desvaneció.

-¿Tienes sueño? Me puedo ir si...-

hizo un movimiento y Santana agarró su muñeca.

-Quédate.

Ella se volvió a acomodar, tomando una respiración profunda.

-¿Cuál es tu próximo objetivo después del bebé?- le preguntó.

Santana no podía apartar la mirada de su rostro.

-Creo que esperaré a que el bebé esté aquí para plantearme nuevos objetivos.

Brittany asintió con la cabeza.

-Buena idea.

-¿Cuál es tu próximo objetivo?

-De momento, sólo el programa.

Mmmm.-

Brittany desvió la mirada.

- Como no tendré problemas de dinero durante los próximos dos años, voy a centrarme únicamente en el programa. Y tal vez invierta.

-Deberías.

-Sí.

-Puedo conseguirte el mejor asesor financiero del país. Trabaja para mí.

-Por supuesto- bromeó ella, con una sonrisa.

-Suena genial.

-¿Puedo hacerte una pregunta personal?

Brittany sintió un poco de miedo, pero no podía decirle que no.

-Claro.

-¿Cómo fue tu infancia?

Brittany hizo una mueca.

-Normal, supongo. Tuve suerte en muchas cosas, aunque tuve que luchar mucho para llegar a donde estoy. Pero fui una niña feliz; no sabía lo que me estaba perdiendo. ¿Y la tuya?

Santana permaneció en silencio durante un rato, con la mirada recorriendo los ángulos de su cara, sus labios, sus ojos.

-Muy cómoda. Muy… fácil, se podría decir. Pero quería algo más que lujo. Quería poder.

-¿Eres una rebelde?

Santana sonrió.

-¿Tú no?

Brittany lanzó una risotada.

-Tenemos mucho en común- le dijo, con los ojos cargados de sueño, mientras hundía la mejilla en la almohada para estar más cómoda.

-Sí, es cierto. Admiro todo de ti.

Durante el siguiente minuto, yacieron en silencio mirándose mutuamente. Y entonces Brittany sonrió.

-Será mejor que me vaya. Tengo sueño.

Santana la agarró del brazo.

-Quédate. Duerme aquí.

Brittany sabía que no lo decía de una forma íntima. Sólo quería que aquel momento se prolongara, y ella también. Cerró los ojos sin decir palabra y sintió su mano acariciándole el antebrazo. Sintió un cosquilleo que le subía por el brazo y le calentaba el vientre, y se acercó más a Santana, medio despierta, hasta que rozó su hombro con los dedos, y se quedó dormida.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por JVM el Jue Feb 08, 2018 4:24 pm

Espero que este viaje las ayude a ser honestas y dejar de sufrir a lo tonto, solo por suponer cosas estan sufriendo ....
asi que mas les vale hablar pronto y que alguien de el primer paso
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por Tati.94 el Jue Feb 08, 2018 10:33 pm

Que triste qe ningun diga algo o haga añgo con respecto a sus sentimientos, van a esperar a qe llegue el bebe?
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por Isabella28 el Vie Feb 09, 2018 2:15 am

Deberían dejar de pensar tanto y actuar si se aman porque no intentarlo, digo yo.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por micky morales el Vie Feb 09, 2018 7:50 am

Ya este par me esta sacando de mis casillas, a que esperan para declarar sus sentimientos?????
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:05 am

JVM escribió:Espero que este viaje las ayude a ser honestas y dejar de sufrir a lo tonto, solo por suponer cosas estan sufriendo ....
asi que mas les vale hablar pronto y que alguien de el primer paso


Toda la razon espero que este nuevo ambiente sea donde vayan las ayude.....
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:07 am

Tati.94 escribió:Que triste qe ningun diga algo o haga añgo con respecto a sus sentimientos, van a esperar a qe llegue el bebe?


La mas valiente o la mas segura de sus sentimientos es la que dara el primer paso, quien sera no se????,,, ojala no esperen la llegada del bebe, ese detalle lo estaba dejando de lado
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:08 am

Isabella28 escribió:Deberían dejar de pensar tanto y actuar si se aman porque no intentarlo, digo yo.

Totalmente de acuerdo contigo....
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:10 am

micky morales escribió:Ya este par me esta sacando de mis casillas, a que esperan para declarar sus sentimientos?????



jjajajaja ya lo esperaba, bueno con suerte se decidan pronto......
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El mundo de Brittany

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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:45 am

Capítulo Dieciocho


Su habitación de hotel estaba a unos pocos metros de las olas. Brittany estaba sentada en una tumbona en la cubierta, mirando las olas, cuando Santana la llamó. Al pasar por el salón, echó un vistazo en la primera habitación, que era la suya, y su corazón dio un vuelco al ver la puerta que conducía a la de ella. Apareció por el otro lado y Brittany sonrió instintivamente al verle.

-¿Qué hacemos hoy?

Sus manos deseaban tocar sus brazos de nuevo. No podía sacudirse la sensación de su delicada piel bajo sus dedos, la forma en la que relucía, como si estuviera hecha para tocarla.

-Estaba pensando que podíamos quedarnos en la habitación. Hacer algo juntas.

-¿Como qué?- Su expresión flaqueó cuando Santana volvió a colocar la mano en su brazo.

Fue un movimiento automático. Se dio cuenta de que se estaba inclinando hacia ella, y ella hacia Santana.

-Pedir la cena al servicio de habitaciones. Puedes hablarme de tus planes de futuro mientras comemos.

Brittany regresó a la realidad. Planes de futuro, que no lo incluían a ella. No tenía demasiadas ganas de hablar de aquello, pero se obligó a esbozar una sonrisa.

-¿Tienes hambre?-

Vio apagarse una luz en sus ojos, y con su otra mano le acarició el brazo. Ella se estremeció visiblemente, y el cuerpo de Santana se encendió de necesidad ante aquel evidente e implacable anhelo.

-Sí. Un poco.

-Vamos.-

La tomó de la mano y la condujo fuera, a la pequeña cubierta y a la playa. Brittany rió, caminando más rápido al ver su obra.

-¿Cómo lo has hecho?- exclamó.

Santana sonrió mientras se aproximaban a la mesa para dos que estaba preparada junto a la orilla, con velas y la mejor vajilla.

-Oh Dios mío.-

Brittany se sentó en el asiento que le ofrecía y esperó a que Santana hiciera lo propio frente a ella.

-Mira eso.- rió, cuando una ola se deslizó bajo sus pies, cubriendo sus tobillos, antes de retirarse.

Santana abrió una botella de champán y se sirvió, observando su gesto de fingido enfado.

-Pensé que no te importaría.

Brittany rió y cogió el vaso de zumo que le entregaba.

-No me importa beber por las dos.

Santana la miró fijamente, contemplando su cabello agitado por la brisa.

-Tu sitio está en la playa. Le tendió la copa de champán. -Dale un sorbo. No es una celebración sin ti. Brittany obedeció y saboreó el líquido antes de devolverle el vaso.

-¿Qué estamos celebrando exactamente?

-Nuestro fantástico viaje. Me lo he pasado muy bien contigo. Ojalá lo hubiésemos hecho antes. Porque pronto no podrás volar y...-

Su voz se quebró al ver cómo se apagaba su mirada una vez más. Mierda. El lío en que había metido a ambas. Siempre estaban a punto de decir o hacer algo que les daba de bruces contra la realidad. Miró por encima de su hombro, detrás de ella, a unos cien metros de distancia, donde en la iluminada playa, un hombre llevaba a un niño a hombros, mientras su esposa chillaba y reía por detrás. Su corazón dio un vuelco y vio como Brittany se giraba para seguir la dirección de su mirada.

La observó, con la mirada fija en su perfil, mientras ella contemplaba la encantadora escena de aquella familia de tres jugando en la playa. Cuando volvió a girarse, su mirada se había recompuesto... y brillaba.

-Es precioso, ¿verdad?

Santana suspiró, negándose a contestar. Eran un sueño, pero no lo dijo.

-Soy la menor de tres hermanos…- comenzó, y se detuvo cuando ella se inclinó hacia adelante, absorta en sus palabras. -Nunca he hablado de esto- confesó, con una sonrisa tímida.

-Continúa.- Ella miraba cómo la luz de la vela se reflejaba en su rostro, en los atractivos ángulos de su pronunciada mandíbula. -¿Sabes que dicen que la menor es la más consentida porque consigue todo lo que quiere?- Ella asintió y él se encogió de hombros. -Creo que, para cuando nací, mis padres estaban tan hartos de niños que no me prestaron mucha atención - excepto a la hora de imponer normas.- Y añadió de forma enfática: -¡Y vaya cantidad de normas! Estaban por todas partes. No me podía dar la vuelta en la cama en mitad de la noche sin quebrantar una norma. Era tan… claustrofóbica.

Brittany se estremeció ante aquella sombra de dolor y angustia que desfiguraba sus facciones. Cuando no dijo nada, Santana continuó su historia para desahogarse y deshacerse del dolor y la impotencia.

-Quiero decir… me alegro de todo lo que tuve, crecí con un montón de cosas.- Hizo una mueca. -Pero no había mucho afecto en mi infancia, y supongo que en mi vida adulta… sentía que estaba condicionada a seguir así; a refrenar mis emociones y mis sentimientos; a volverme loca…- rió. -Y a hacer mis propias normas para compensar por las que ya no estaban.

-Tus objetivos.

-Sí, mis objetivos. Me han ayudado a conseguir muchas cosas, pero...- sacudió la cabeza. -Me hacen pensar que primero estaba limitada por las reglas de otros y después me limité a mí misma con mis propias reglas.

-Y... ¿qué has decidido hacer al respecto?

Santana suspiró.

-Creo que mis objetivos me han traído aquí, contigo, a punto de tener a mi hijo. Así que seguiré con ellos porque son mi segunda naturaleza, pero voy a intentar tomármelo con más calma. El bebé va a necesitar mucho tiempo y atención, y no se los voy a escatimar.

Brittany la observó con curiosidad, sintiendo su mirada sobre ella, cuando dos camareros aparecieron para servirles la cena. Comieron mientras Brittany le explicaba los detalles de su programa.

-…Y entonces voy a echar una solicitud para un programa en París, que he querido hacer durante mucho tiempo, pero no podía porque...- tragó saliva. -por falta de becas.

Santana sabía que el dinero iba a cambiar su vida, y se alegraba de haber podido ayudarla. Ella podría cambiar tu vida. Si se quedara. Si luchas para que se quede. Te desea. Escuchó atentamente su animada explicación y se le vino el mundo abajo. No. Brittany nunca se asentaría. Santana había crecido rodeada de normas; ella no. Le encantaba tener un camino a seguir. Quería ser libre e independiente, y Santana no quería atar a un espíritu libre.

Tomaron el postre en silencio, y Brittany esperó con impaciencia mientras las olas le bañaban los pies.

-Vamos.

La ayudó a ponerse en pie y esperó a que empezara a caminar delante de ella, pero Brittany se detuvo hasta que estuvo a su lado. El movimiento de las olas era música para sus oídos. Santana estaba absorta en sus pensamientos, pensando en todo y al mismo tiempo en nada en absoluto. No podía tenerla por la única razón de que no era buena para ella. No podía coger su mano, ni abrazarla, ni decirle que estaba enamorada de ella. No podía seducirla y llevarla a su cama, donde ella sabía que quería estar, porque comprendía la gravedad de sus metas. Lo eran todo para ella, y acabaría yéndose.

-Ha sido una idea genial- dijo Brittany, cuando el silencio duraba demasiado. -Me lo he pasado muy bien.

Echaba de menos la intimidad que habían compartido durante la cena, y quería aferrarse a ella de alguna manera, seguir hablando de sus sentimientos. Le encantaba sentir la arena bajo sus pies - era el final perfecto para una maravillosa velada con la mujer que amaba en secreto.

Santana entrecerró los ojos brevemente. Aquello no estaba funcionando. No era tan fuerte como había creído. Ella estaba allí, y estaba embarazada de ella, y deseaban su cuerpo y todo lo que era. Brittany podría cumplir con sus objetivos más adelante; ella se ajustaría a sus necesidades. En aquel momento, en un país extranjero y bajo el cielo iluminado por la luna, decidió que se había sobrestimado a sí misma. No podía soportarlo más. Haría cualquier cosa para estar cerca de ella - aunque sólo fuera un roce. Tomó su mano en la suya y se relajó cuando ella no la apartó. Por supuesto que no. El ambiente, el viaje, la habían cambiado. Habían abandonado el lugar que era un reflejo del contrato que había firmado - un compromiso legalmente vinculante según el cual era una gestante subrogada.

Sin embargo, durante el viaje, se había comportado como la amiga que ella esperaba que fuera. En aquel lugar, había relajado sus defensas. La acompañó en silencio al interior de la villa y cerró la puerta tras ellas, girando el pestillo antes de conducirla al salón.

-Saldremos para el aeropuerto a las once de la mañana.

-Mmmm- respondió ella, y sintió sus dedos dejando su mano; los agarró con fuerza, y Santana la miró a la cara. Todo había sido muy cordial, hasta que sus sentidos captaron el férreo agarre de su mano.

-Brittany…

En su mente había una espesa niebla. Al ver su ávida mirada fija en su boca, olvidó lo que iba a decir. Su corazón comenzó a latir con fuerza, y respiró entrecortadamente, resistiéndose, consciente de que aquello terminaría, sabiendo que jamás podría ser suya. Ella quería otras cosas, cosas más importantes que ella y su hijo, que también era suyo.

Pero continuaba mirando sus labios, y sus órbitas verdes casi le suplicaban que se abandonara a aquella tentación. Santana no era piedra. Dando un paso adelante, se inclinó y, con su mano libre, la asió por la nuca, atrayendo su cabeza hacia ella para colocar su boca sobre la de ella.

Brittany gimió ante la crudeza del beso, pero lo recibió con agrado, sintiéndose deseada, y desesperadamente necesitada. Su lujuria contenida se hizo evidente en la brusquedad de aquel punitivo beso. Santana liberó sus dedos y los enredó en su cabello, sujetando la cabeza de Brittany con ambas manos, a la vez que presionaba su cuerpo contra el de ella y la desplazaba poco a poco hacia la pared.

Brittany retrocedió, confiando en ella, entregándose sin reservas. Se aferró a sus antebrazos con fuerza mientras Santana hundía la lengua en su boca. Brittany lanzó un gemido cuando su espalda golpeó la pared y ella la aplastó con su cuerpo, presionando con el muslo entre sus piernas al mismo tiempo que inclinaba la cabeza para profundizar el beso.

Brittany recorrió su espalda con las manos, tirando de su camiseta hacia arriba, deseando sentir su piel bajo sus dedos. No podía soportarlo más.

-Te deseo- susurró en sus labios, y Santana se mostró aún más implacable, mordiéndole el labio inferior y tirando de él hasta que ella hizo un gesto de dolor.

-Maldita seas.-

Jadeaba y le latía la cabeza, y en ese momento perdió el control. Deslizó las manos por detrás de su cuerpo, cogiéndola por las caderas y levantándola del suelo. Brittany envolvió su cintura con las piernas, y Santana empujó contra su entrepierna, escuchando de nuevo aquel maravilloso gemido - el gemido que no le dejaba dormir por las noches.

Quería saciarse de su cuerpo y, consumido por la necesidad de poseerla, arrastró la mano por su espalda. Con su mano libre la sostenía, apretando la generosa carne de su culo. Ella se tambaleó e interrumpió el beso.

-No.-

Santana volvió a atrapar su boca, sujetándola con fuerza, separándola de la pared y dirigiéndose al dormitorio; una vez dentro, cerró la puerta de una patada. Las luces se encendieron de forma automática, tenues y discretas, y Santana la depositó con cuidado sobre la cama. Brittany se apoyó en las manos e inclinó la cabeza hacia atrás, con las piernas separadas por los muslos de Santana.

Cuando Santana deslizó una mano por su mejilla para retirar un mechón de su cabello, ella se quedó sin aliento y cerró los ojos, volviendo su rostro hacia la caricia.

-Brittany…

Había una interrogación en la forma en que pronunció su nombre. Brittany le oyó pero no abrió los ojos. Santana quería su permiso. Quería que se tomaran un momento para pensar. Pero ella ya lo tenía todo pensado. Estaba dispuesta a arriesgarlo todo por aquella oportunidad; la oportunidad de poder decir que era suya. Abrió los ojos y deslizó las manos por su pecho hasta su vientre y la cintura del pantalón, donde su pelvis presionaba contra la tela de sus bermudas, con orgullo, arrogantemente excitada. Colocó una mano sobre su prodigiosa vagina, con la respiración entrecortada al comprobar su humedad y la miró a los ojos.

-Me deseas.

Era una afirmación, no una pregunta. Y no había duda de que así era.

-Te deseo más de lo que he deseado nada en toda mi vida. Más que a cualquier objetivo, más que a cualquier otra cosa que me puedas dar.

Brittany se quedó inmóvil, con el corazón a cien. La deseaba más que al bebé. Lo acababa de admitir. No le daba miedo decirlo, y toda reserva restante desapareció. Reprimió un sollozo y se aferró a su cuello, ofreciéndole su boca.

-Te deseo de la misma forma.

Y entonces, comenzó de nuevo. Santana se deslizó sobre ella, arrastrando la mano por el lateral de su cuerpo, acariciando su carne y asiéndola por la cintura, colocando sus piernas a su alrededor. Cuando le quitó el vestido, ella se tumbó y dejó que trazara un camino de besos sobre su cuello. Le mordisqueó la garganta y los hombros, hasta llegar a los montículos de sus pechos, donde atrapó uno de ellos con la boca, masajeándolos a la vez, para después arrastrar los labios hasta su vientre.

Brittany arqueó la espalda cuando Santana le mordisqueó el abdomen y lo acarició con los labios con reverencia, dejando un camino húmedo sobre él, poniendo sus manos a ambos lados en un gesto posesivo, y depositó un beso en su ombligo. Brittany le acarició el cabello, sujetando su cabeza en el sitio y, en aquel momento, sintió que el bebé se movía bajo sus manos, bajo sus labios.

Santana levantó la mirada y ella miró hacia abajo.

-La niña se está moviendo- susurró, como si el bebé fuera a detenerse si le oyera.

Brittany sonrió, porque aquel momento era hermoso, y porque era la primera vez que había mostrado preferencia por el sexo del bebé. Pero Santana le sacó las bragas rápidamente y se incorporó para quitarse la camisa, y ella se olvidó de todo lo que las rodeaba. La ternura se apoderó de ella cuando Santana volvió a besar su vientre y, cuando intentó apartarle para saborear su cuerpo, Santana la volvió a tumbar y enterró la boca entre sus piernas. Con un grito lastimero, Brittany se deslizó hacia atrás ante aquella sensación tan intensa. Su sexo estaba muy sensible, y su nariz le rozaba al morderle la labia, provocándole una violenta sacudida. Su cabeza colgaba por el borde de la cama, y se aferró a las sábanas mientras abría más las piernas, con la lengua de Santana deslizándose por su hendidura, lamiendo y degustando, sumergiéndose en su cuerpo.

-Santana… Sus labios encontraron su hinchado clítoris y lo palpó, para después someterlo a roces con el pulgar.

-Te tengo, cariño.

El apelativo cariñoso hizo que la recorriera una tremenda ola de deseo. Sus palabras sonaban amortiguadas entre sus piernas. Cuando instintivamente intentó alejarse de su agresiva boca, Santana le clavó los dedos en los muslos para mantenerla en el sitio. Movió el pulgar sobre su clítoris en círculos, y ella luchó contra una intensa y fuerte oleada de placer. Perdió, y la euforia la traspasó al correrse. Las olas de placer eran infinitas, y le hicieron gritar, jadear y gemir, antes de que Santana la tomara en sus brazos y la colocara de lado, atrapando de nuevo sus labios con los suyos. Aún tenía la mano entre sus piernas, atormentándola, incitándola.

Brittany saboreó su propio cuerpo en sus labios, y deslizó la mano sobre su abdomen plano, recorriendo los músculos de sus abdominales, antes de tomar un desvío hacia su pecho. Acariciando sus pezones, interrumpió el beso y arrastró la boca sobre su cuello, y escuchó su respiración entrecortada de placer mientras le dejaba probar el sabor de su cuerpo.

Se montó a horcajadas sobre sus muslos y se inclinó hacia delante para morderle los pechos morenos. Le acarició la cintura y, cuando tiró de la goma de sus bermudas, Santana cerró los ojos.

-Soy toda tuya.

Brittany oyó aquellas bellas palabras y apartó la tela a mitad de camino, boqueando cuando vio su humedecida abertura. Con sus dedos acaricio los labios vaginales y los separo, y Santana gimió, mirándola a los ojos, y, con premeditación, su boca descendió hasta su abertura.

-¡Brittany!-

Se aferró a sus brazos para apartarla, pero Brittany se resistió y atrapó su clítoris con los labios.

-¡Dios!- gruñó ella, y aflojó las manos mientras contemplaba su boca en su coño. Su lengua se asomó descaradamente para tocar y lamerla, y subió su lengua a lo largo de su nervio y labios después ascendió. Santana gimió con desesperación cuando los labios de Brittany envolvieron con firmeza su clitoris, y atrapó mechones de su cabello al sentir la aterciopelada superficie de su lengua deslizarse a lo largo de vagina.

-Brittany, para.-

Sus caderas se movieron hacia arriba. Brittany estaba absorta en su deseo y en los sonidos que emitía Santana. Gimiendo y succionando con más fuerza, oyó cómo gruñía otra vez, dando sacudidas de placer por debajo de ella. Brittany no se saciaba. Deslizó una mano por debajo de labios lista para penetrarla por que esta lista, humeda, y resbaladiza, presionó y la penetro con dos dedos con una feroz estocada. Santana gimió y se liberó, haciendo que ella aterrizara sobre su espalda a la vez que se deshacía de las bermudas. Acercándola hacia ella tirando de sus pantorrillas, se colocó por encima. Brittany se apartó el cabello de la cara, revelando su piel radiante e impecable. Sus pechos se derramaron hacia los lados y permaneció allí tumbada, lista para que Santana la tomara.

Santana asió sus redondeados senos, sujetándolos hacia arriba, y acercó la cabeza a uno de ellos. A la vez que succionaba, empujó su cuerpo contra la empapada y cálida abertura entre sus piernas.

-Tómame, montame- suplicó Brittany.

Su ruego resonó en sus oídos, haciendo que se aferrara a ella con más fuerza. Succionó sus pechos con furia, le mordió los pezones, escuchó sus gemidos, sintió sus manos tirando de su pelo, y se restregó contra su sexo, a pesar de la incomoda posición. Cuando deslizó la mano entre sus piernas para acariciar su clítoris una vez más, Brittany le agarró de la muñeca, obligándole a mirarla a los ojos.

-Santana, he esperado meses para tenerte dentro de mí. Por favor, no me hagas esperar más.

Santana jadeó, sosteniendo su mirada, con el corazón a cien por aquella confesión. Acariciando su muslo, restregó lentamente dos dedos contra su sexo.

-Antes de hacerlo, debes saber que vas a pasar la noche en mi cama. Y que no voy a echarme atrás como la otra vez.

Como respuesta, Brittany atrajo su boca hacia la suya y la besó con la misma furia que Santana.

-Sí- masculló contra su boca. -Me quedaré aquí toda la noche. Y quiero que estés dentro de mí una y otra vez, que me hagas venir con tu hermosa boca...

Santana interrumpió el beso y se movió, colocando la punta de sus dedos en la abertura de su cuerpo.

-Todas las noches…- susurró apasionadamente, y se hundió con todas sus fuerzas.

Brittany gritó, y el sonido resonó en las paredes. El dolor de tener que amoldarse y estirarse para acomodarle, hizo que sus extremidades se tensaran momentáneamente. Sus entrañas se dilataron para recibir sus embestida. Santana sintió cómo se tensaba su cuerpo al arremeterla, y esperó, pasando un brazos por debajo de sus piernas y elevando sus caderas, mientras se retiraba un centímetro para embestirla de nuevo. Brittany volvió a gritar, y Santana silenció el chillido con su boca. Sus caderas cobraron impulso y se estrellaron de nuevo contra ella. Sus quejidos de dolor y placer eran música para sus oídos. Memorizó la expresión de su rostro, que conectó con su alma, y supo que era suya. No tenía que reprimirse más. Aquel pensamiento la volvió aún más loca y, aunque sabía que debería ir más despacio, no podía. Además, Brittany se aferraba a ella, pidiendo más, jadeando y agarrando su pecho para acogerla más adentro. Santana cambió la dirección de sus embestidas, y la mirada de Brittany buscó sus ojos cuando presionó con más fuerza contra su clítoris. Sus gritos se transformaron en gemidos, mientras se deleitaba con la expresión de su rostro. La palpitante vena de su frente era prueba de su pasión. La tensión de sus hombros le marcaba los músculos al soportar su propio peso y reprimir el orgasmo hasta que ella se corriera.

-Córrete conmigo.- Le puso las manos sobre los hombros y, una vez más, demasiado pronto, estaba a punto de correrse. Furiosamente, la recibió; se le entumeció el cuerpo y su respiración se detuvo. Sus entrañas se tensaron alrededor de sus dedos, succionandolos. Con un gemido, sosteniendo su mirada, se estremeció bajo Santana, con el cuerpo aferrado a su moreno cuerpo. Santanas dio varias movimientos de adelante hacia atrás, sobre ella al derramar sus fluidos sobre ella, uniéndose de mil maneras.

Aminoró sus arremetidas, restregándose con las delicadeza mientras ella temblaba y gemía con delirio. Le clavó las uñas en la espalda, y Santana mordió su cuello en respuesta. Tras liberar sus piernas, que había tenido enganchadas uno de los brazos, deslizó sus manos por debajo de ella, meciendo su tembloroso cuerpo y recostándose de lado. Brittany aún tenía las piernas alrededor de ella y seguía unida a su cuerpo, cuando sintió su mano acariciándole la mejilla. Abrió los ojos, con el pecho subiendo y bajando al ritmo de su entrecortada respiración, y de forma instintiva se acercó más para plantarle un beso en los labios.

-Eres preciosa- le susurró Santana, y deslizó el dorso de un dedo a lo largo de su mentón. -Y creo que el azul de tus ojos es lo más bonito que he visto nunca.

Brittany sonrió adormilada.

-Yo siempre he pensado que el café de los tuyos es lo más bonito.

-A veces… cuando me miras con los ojos desorbitados, pareces tan joven que me invade una inmensurable necesidad de protegerte y de esconderte para que nadie te haga daño.

La sonrisa de Brittany se desvaneció al superarle la emoción. Ahora entendía lo que estaba haciendo. Le estaba diciendo todo lo que sentía pero nunca le había dicho. El muro había caído. En la pasión del momento, le había prometido que se quedaría en su cama, aquella noche, y Santana la había corregido diciendo que lo haría todas las noches. Estaba allí, y Santana esperaba que se quedara. Quería que se quedara, y ella no deseaba estar en ningún otro lugar.

- Me siento protegida junto a ti. Me siento vulnerable, y no odio esa sensación.


-Lo más bonito que he visto en mi vida...- deslizó los dedos por sus labios. -... eres tú con ese bikini blanco, en la isla de Phi Phi, acercándote con la mano tendida para llevarme contigo al agua.

Brittany sonrió y se acurrucó junto a ella, colocando su rostro en mitad de sus pechos. Suspiró, con las lágrimas abrasando el interior de sus párpados.

-Este siempre me ha parecido el lugar más seguro del mundo, y lo es.

Santana la envolvió firmemente con sus brazos y movió las caderas, haciéndola tomar conciencia de parte baja ya lista para otra ronda.

-Dios…- susurró Brittany acercándose aún más, y con el muslo rozó su entrepierna, levantando automáticamente la cabeza para ofrecerle su boca. Santana se colocó encima, con cuidado de no aplastarla. Su beso era delicado. Ahora se podía permitir tomarse su tiempo. Todavía sentía la urgencia, y trató de saciarla tocándola, palpándola, asegurándose de acariciar cada centímetro de su cuerpo.

Media hora más tarde, Brittany le suplicaba que la tomara otra vez. Y entonces, la colocó de espaldas, a cuatro patas, y enterró sus dedos dentro de su cálida y anhelante hendidura.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por Isabella28 el Vie Feb 09, 2018 12:43 pm

Eso tenian que hacer si ya no lo podian aguantar mas, se aman y tienen que criar juntas a su bb.
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Mensaje por 3:) el Vie Feb 09, 2018 4:57 pm

Aleluya... Al fin hijas del señor!!! No pudieron. Tardar mas en serio ya iban a esplotar!!,
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:52 pm

Isabella28 escribió:Eso tenian que hacer si ya no lo podian aguantar mas, se aman y tienen que criar juntas a su bb.

. Bueno se les cumplio lo que querian tanto las lectoras como las protagonistas no,,, se les cumplio...
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 9:53 pm

3:) escribió:Aleluya... Al fin hijas del señor!!! No pudieron. Tardar mas en serio ya iban a esplotar!!,

jajjajaja, la verdad si.... ajajajjaja
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Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 10:45 pm

Capítulo Diecinueve



-¡No tendría por qué si hubieras hecho bien tu trabajo!- espetó Santana a su CFO; demasiado estresada como para importarle que fuera demasiado valioso y competente para tratarle de aquella forma. Pero pronto recobró la compostura y se pasó la mano por el cabello.

-Ya hablaremos en otro momento, James. Dame diez minutos.

El hombre se marchó y Santana se reclinó en su asiento, flexionando el cuello. Durante las dos últimas horas, desde que regresó al trabajo, sus ejecutivos le habían estado bombardeando con autorizaciones, sanciones y propuestas. Toda la relajación de la que había disfrutado en su viaje con Brittany había desaparecido, siendo sustituida por la lacerante urgencia de las tareas pendientes. Durante su ausencia, la construcción de uno de sus nuevos edificios de oficinas en Washington había sido paralizada; el gobierno había elegido aquel preciso momento para modifica las normas sobre los requisitos de construcción. En la sucursal de Florida, el sindicato estaba preparando una huelga, y un trabajador había muerto por inhalación de humo en otro de sus negocios. Todos los problemas se estaban amontonando, y los riesgos eran demasiado graves como para dejar que fueran gestionados por sus administradores.

Su secretaria asomó la cabeza por la puerta.


-Srita. López. Félix Castor está aquí.

-Dame diez minutos, Cecelia- dijo Santana con tanta amabilidad como pudo reunir, y la mujer desapareció, cerrando la puerta tras ella.


A esas alturas, ni siquiera podía permitirse esos diez minutos. Cogió el teléfono y marcó el número de Brittany, y suspiró cuando escuchó su voz.

-Hey, cariño. Brittany hizo una pausa. -¿Va todo bien?

-La verdad es que no, pero lo irá en cuanto alguien me deje diez puñeteros minutos para respirar.

Se hizo un silencio al otro extremo.

-¿Quieres hablar de ello?

Ella sacudió la cabeza, aunque no podía verla, agradecida de tener a alguien con quien hablar.

-Todo es un lío, Brittany. Un verdadero lío. Tengo veinticuatro horas para hacer el trabajo de una semana.

-¿No puedes delegar?

-Están desbordados. Me necesitan para solucionar esto.

-¿Sabes lo que hago yo cuando tengo muchas cosas que hacer?-

Santana esperó y Brittany continuó.


-Coge un cuaderno, escribe todas las tareas, divide tu tiempo y repártelo entre ellas. Cuando vayas tachando cosas a medida que las acabes, sabrás que estás avanzando. Es muy reconfortante, y motiva.

Santana sonrió ante el entusiasmo de su voz, ante la sencilla solución que le proponía para resolver la montaña de problemas que tenía.

-Lo intentaré.


-¿De verdad?- Sonaba dudosa.

-Por supuesto, cariño. Voy a escribirlo todo. Todavía me quedan siete minutos.-

En aquel momento, su secretaria volvió a abrir la puerta y Santana entrecerró los ojos.

-¡Ahora no!- gritó antes de que ella pudiera decir nada, y la puerta se cerró de nuevo.

-Todo va a salir bien, Santana. Aún te quedan seis horas en la oficina. Y después te puedes traer trabajo a casa. Te daré todo el tiempo que necesites.

Para cuando Santana dejó la oficina ya eran las nueve de la noche, y había logrado tachar un 20 por ciento de las tareas de su extensa lista. Fue como Brittany le había prometido; era gratificante y motivador saber que al menos estaba terminando algunas cosas.

Santana abrió la puerta de su casa quince minutos más tarde y encontró a Brittany sentada en el salón.

-Hey.-

Ella la miró, y los hombros de Santana se relajaron ante su imagen.

-Estás preciosa.-

Le pesaban los párpados y le dolía la espalda, y sus cansados músculos faciales tenían dificultades para sonreír.

-Gracias.-

Brittany sonrió, sabiendo que tenía un aspecto bastante normal con su camiseta gris y bermudas a juego.

-¿Has cenado?

-Mmmm- asintió Brittany.

-No sabía si tú lo habías hecho, y no quería obligarte a sentarte conmigo mientras yo comía.

Santana sacudió la cabeza.

-Nunca es una obligación pasar tiempo contigo.-

Pero su subconsciente le dijo que aquella declaración no era del todo cierta; se había atrasado demasiado con sus proyectos. Sus administradores no eran los únicos que no daban abasto; Santana tampoco. Por primera vez en su vida, Santana tenía problemas para mantener el ritmo, y todo porque había estado distraída. Distraída con ella y sus pueriles sentimientos hacia Brittany. Sacudió la cabeza para despejarla y dejó que sus ojos se regodearan en ella para recordarse a sí misma lo mucho que significaba para ella. Sólo estaba cansada.

Se sentiría mejor por la mañana. Se arrojó al sofá, quitándose la chaqueta del traje. Brittany la recogió del suelo, preocupada, con el corazón en un puño. Parecía agotada, y ella se sintió terriblemente culpable. En parte, sabía que era culpa suya. Había querido darle un descanso del estrés que le provocaba estar confinada en casa, embarazada y aburrida, y había terminado así.

-¿Quieres beber algo?

-Sí. Por favor.-

Recostó la cabeza en el sofá y se volvió de lado, tirando de su abrigo y tirando de unos cuantos botonos de su blusa a la vez que subía un asiento. Brittany regresó con la bebida y desaceleró el paso a medida que se acercaba. Santana tenía la boca ligeramente abierta y la mano sobre su camisa. Se había quedado dormida. Brittany se sentó en el otro sillón, mirándola durante varios minutos, y después se inclinó cautelosamente para quitarle los zapatos. Le colocó la pierna que tenía colgando sobre el sofá, le sacó las medias, y le echó la manta por encima. No sabía si tenía más trabajo por hacer, pero por nada del mundo iba a despertarle de aquel sueño.

Con sólo poner la cabeza sobre una superficie, se quedaba dormida. Estaba agotada; podía verlo en las líneas de su rostro. Cuando a la mañana siguiente se despertó en una cama extraña, se incorporó y miró a su alrededor. Recordando que había dormido en el dormitorio de la planta baja para estar cerca de Santana, se levantó y se dirigió al salón. Santana no estaba.

-¿Santana?- llamó atravesando la estancia. Encontró a la señora Jones en la cocina.

-¿Dónde está Santana?

-Se fue temprano, señora.

Brittany asintió, sintiendo un nudo en la boca del estómago. Además de la preocupación por su salud, le consumía la culpa. Estaba trabajando demasiado porque ella le había distraído de sus obligaciones.

-¿Ha dejado algún mensaje para mí?

La gobernanta sacudió la cabeza y Brittany asintió.

-Por favor, tráigame el desayuno a la piscina.

Después de desayunar, Brittany fue a trabajar en su oficina. Colocó el móvil junto al portátil, pero cuando dieron las seis de la tarde, Santana no había llamado una sola una vez, ni le había dejado ningún mensaje. Se estaba empezando a preguntar si también Santana se habría dado cuenta de que ella tenía la culpa del caos en el que estaba sumida su vida profesional. Santana regresó a las once de la noche y no encontró a Brittany en el salón. Arrastrando los pies por las escaleras, flexionó el cuello. La falta de tiempo para ejercitarse se sumaba a la tensión que padecía todo su cuerpo. Sabía que necesitaba el ejercicio, pero no tenía ni energía ni tiempo.

La puerta de su dormitorio estaba abierta, y encontró a Brittany dormida. Se acerco y se detuvo junto a ella. Acostada de lado, su vientre sobresalía de forma adorable, y quiso tocarlo, y tocarla a ella. Ni siquiera había oído su voz en todo el día. Durante los últimos cuatro meses, siempre la había tenido cerca, y acabaron teniendo que estar separadas después de convencerla de que se quedara con ella.

Estaba a punto de marcharse cuando se detuvo de nuevo. No era normal. Su obsesión con Brittany no era saludable. ¿Cómo podía estar segura de que estaba dispuesta a seguir con ella? No lo habían hablado. Habían estado demasiado ocupadas sin hacer nada durante el viaje y sólo habían pasado una noche juntas - una noche llena de pasión y el convencimiento de que todo iba a seguir igual. Pero no era suficiente. No tenía ninguna garantía. Estaba arriesgando su negocio por Brittany, y ni siquiera estaba cien por cien segura de que permanecería a su lado. Le había pedido que se quedara en su cama para siempre, pero ¿qué significa aquello realmente? Y ella no había dicho exactamente que sí. De todas formas, no podía confiar en aquel momento y aquella promesa. Se habían dejado llevar por la lujuria y los sentimientos, y la culminación de un deseo que se había prolongado durante cuatro meses. No estaban en sus cabales. Brittany era demasiado ambiciosa; quería demasiado de la vida.

Abatida por el torbellino de pensamientos y preguntas que no quería hacerse, se dio la vuelta. Sabía que debería meterse en la cama con ella y dormir juntas, con los brazos a su alrededor. Ansiaba la intimidad que habían compartido en una isla en la otra punta del mundo, pero se estaba convirtiendo en una cínica. Su oficina era un infierno, y no estaban haciendo nada a tiempo. Estaba perdiendo el juicio, y no podía competir con los objetivos de Brittany. Tenía miedo de que la relación que tanto se estaba empeñando en construir, fuera una inversión perdida; porque no importaba cuánto luchara, ni cuánto tiempo pasara con ella, Brittany lo dejaría atrás junto con el bebé.

En su propia habitación, se quitó el vestido y rechinó los dientes, furiosa consigo misma, y con ella, y con la vida en general. Su cerebro estaba agotado. Sus músculos extenuados. Quería a Brittany y quería recuperar su vida, pero parecía que sólo podía tener una de las dos cosas. Una vez más, la vida le había repartido una mala mano.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 10:46 pm

Capítulo Veinte



Una semana más tarde, por fin pudo regresar a casa a una hora civilizada, y Brittany se sorprendió al verla.

-¿Significa esto que vamos a cenar juntas?

Santana sonrió. El estrés había desaparecido en parte, y finalmente era capaz de pensar con claridad. Ya no se sentía tan pesimista sobre su vida, su relación y su trabajo, y caminaba con un renovado vigor. Tras lanzar su maletín sobre el sofá, empujó la negatividad fuera de su mente y abrazó a Brittany por la cintura. Ella se aferró a sus brazos, con lágrimas en los ojos y un miedo irracional en su interior. Sólo habían logrado pasar una noche juntas - una noche en la que se hicieron promesas que luego no tuvieron tiempo de cumplir. Había empezado a pensar que Santana había cambiado de opinión acerca de lo que quería. Se había pasado la última semana preocupándose constantemente por lo que Santana quería, y también por su salud. Tenía mucho que hacer. Había cosas más importantes que preocuparse por los miedos de una mujer embarazada y hormonal.

Rezó para que estuviera todo en su cabeza, pero era consciente de que no era así. Santana la abrazó con más fuerza, y sus labios rozaron su oreja. El deseo y la necesidad la inundaron una vez más y comenzó a respirar de forma entrecortada.

-Te he echado de menos- susurró, lamentándolo al instante, preguntándose si Santana aún quería eso.

-Yo también- dijo ella contra su oído.

El pecho de Brittany se colmó de emoción. Deslizó las manos por su espalda hasta sus caderas, y gimió cuando ella la atrajo más hacia sí de forma agresiva. Su cuerpo caliente y excitado lo presionó contra su cuerpo mas contra su abdomen. El corazón de Brittany palpitó salvajemente. Santana se retiró un poco e inclinó la cabeza, abriendo su boca sobre la de ella y besándola ferozmente, con una hambrienta urgencia. Ella se aferró a las solapas de su chaqueta, tirando de ellas mientras Santana le devoraba la boca. Su lengua salió al encuentro de la de Santana, y ella la atrapó en su boca, profundizando el beso. Sus manos viajaron por ambos lados de su cuerpo, y una de ellas se deslizó entre ambas para acariciar su vientre. Cuando interrumpió el beso unos minutos después, ambas estaban sin aliento.

-¿Todo bien entre nosotras?- preguntó Brittany tentativamente, y Santana asintió, tomando su mano y conduciéndola a las escaleras. Cuando entró en su habitación delante de ella y se dio la vuelta, se encontró con la más maravillosa de las vistas. Santana caminaba como una persona de la realeza, con autoridad y poder emanando de su figura. Deshaciéndose sin miramientos de su chaqueta y soltándose un ancho cinturón, cerró la puerta de una patada que hizo temblar las ventanas.


Santana besó la punta de la nariz de Brittany, dos días más tarde, cuando se iba a trabajar.

-Sal de compras. Gasta mucho. Por favor.

Brittany rió.

-Haré lo que pueda. Y en cuatro días tenemos la cita de la vigésima semana.

Santana sonrió.

-Me lo recuerdas todos los días.

-Estoy deseando ver al bebé.

-Yo también- le guiñó un ojo y abrió la puerta principal, entregando su maletín al chófer que estaba esperando fuera.

-Nos vemos a las seis.

Brittany hizo un gesto con el pulgar hacia arriba y se abalanzó sobre el desayuno. Santana se fue riéndose. Había empezado a comer por dos, y a ella le encantaba mirar cómo comía, como si estuviera enamorada de la comida. Durante la jornada, se ocupó de una pequeña crisis en la división de Florida. Al mediodía, se encontró pensando en la infernal semana que había pasado trabajando a todas horas. Le había hecho falta toda su energía y fuerza de voluntad para que todo volviera a la normalidad, pero lo había conseguido. Lo que más lamenta era haberse puesto en contra de Brittany cuando las cosas le iban mal en el trabajo. No le había dicho nada a ella y, afortunadamente, no habían tocado el tema; porque durante esa semana, se había ido antes de que ella despertara por la mañana, y había regresado después de que se fuera a la cama. No había intentado llamarle y hablar, y lo interpretó como un gesto de apoyo. Le importaba. Le había echado de menos, y aún así le había dado el espacio que necesitaba.

Cuando admitió que se había sentido sola en los días que había estado "desaparecida", tenía lágrimas en los ojos. También había admitido con dificultad que se había cuestionado sus sentimientos por ella durante ese tiempo. Era normal. Santana también se los había cuestionado. Se preguntó cómo había podido pensar que Brittany no merecía la pena. Estaba estresada, y el estrés le había hecho preocuparse por el futuro, por sus intenciones de permanecer con ella y con el bebé.

Ahora, sin estrés en el trabajo y con Brittany durmiendo en su cama - y despertándose en ella - se sentía más confiada. Ella no era capaz de fingir esos sentimientos. Hacía todo lo que estaba a su alcance para hacerle feliz, y sonreía y reía y le alegraba el día todos los días. Santana estaba dedicada a ella, pero le daba miedo admitir que aquellas dudas y conjeturas le habían dejado unas cicatrices permanentes en sus pensamientos. ¿Cómo podía haber llegado a pensar eso?

Se arrepentía de haberla dejado dormir sola todas las noches. Se arrepentía de no haberse acostado junto a ella y haberla abrazado durante el descanso de seis horas que tenía. Podrían haberlo solucionado todo; su corazón, sus temores - pero no había hecho el esfuerzo. Aquel hecho, por sí sólo, le hizo dudar seriamente de su dedicación a Brittany. Lo cierto era que nunca había tenido nada parecido a lo que tenía con ella. Siempre se había mostrado distante y dado sus relaciones por hecho, y nunca habían funcionado hasta que apareció ella. En realidad, había dejado de esperar que funcionasen. Con Brittany, había ocurrido de forma natural; estaban destinadas, y ella casi acabó con todo con su obsesión por el trabajo. Su secretaria llamó a la puerta y la abrió. Cecelia también estaba más cómoda cuando no se comportaba como una ogra.

-Hay una persona que quiere verte, pero no tiene cita. Dice que te conoce.

-No tengo tiempo de ver a nadie ahora, Cecilia. Tengo todo reservado para los próximos ciento cincuenta años. Dile que pida cita.

-Lo he intentado, pero dice que, palabras textuales, "Tú no me conoces, y si Mandy estuviera aquí me dejaría entrar en la oficina de Santana".

Santana se giró. Mandy había sido su secretaria antes de Cecilia.

- ¿Cómo te ha dicho que se llama?

-Mandy.

-No- dijo, nerviosa e impaciente.

-La persona que ha venido a verme.

-La señorita Alexandrov.

Santana frunció los labios y tomó una respiración profunda, asintiendo con la cabeza.

-Dile que nos vemos en el Gia's Deli del otro lado de la calle en diez minutos.

Cecilia se quedó inmóvil, un poco sorprendida. Se sonrojó al darse cuenta de que le estaba mirando fijamente.

-Sí, señora.

Santana comprobó sus citas para aquel día. Iba a tener que verla, pero no podía hacerlo en su oficina. Vera tenía un largo historial de fuertes discusiones y gritos cuando no se salía con la suya. En parte, era culpa suya. Nunca le había prestado ni el uno por ciento del tiempo y la atención que le prestaba a Brittany; por lo que no había sido muy feliz con ella. Estaba dispuesta a aceptar la responsabilidad por el deterioro de su relación con ella, pero no quería correr el riesgo de montar una escena en la oficina.

Cinco minutos más tarde, se marchó.

-Cancela la reunión con James que comienza en quince minutos; posponla para mañana- ordenó a su secretaria, antes de prepararse mentalmente para enfrentarse a su pasado.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 11:03 pm

Capítulo Veintiuno


Entró en el deli, que estaba atestado de gente durante la hora del almuerzo, y miró a su alrededor. Fue fácil de identificar y, a pesar de sí misma, sonrió al verla. Ella se levantó, con una sonrisa perfectamente compuesta en el rostro, enfundada en un vestido blanco plisado que se ceñía a su estrecha cintura. Como de costumbre, parecía que acababa de bajarse de la pasarela de un desfile de Gucci.

-Vera…- dijo, tendiéndole las manos, y ella las tomó, sonriendo.

-Es un placer verte- respondió con una voz refinada y un acento derivado de su herencia rusa.

Santana se sentó en el taburete próximo a ella en la barra, ya que no había ninguna mesa disponible.

-¿Qué tal estás?

-Muy bien.- Lanzó una rápida mirada a su cuerpo. -Tienes un aspecto diferente.

Santana sonrió.

-Me siento diferente.- Y en su corazón supo que era por Brittany. Brittany le había cambiado.

-¿Dónde estás viviendo ahora?

Las lágrimas brillaban en los ojos de Vera cuando tomó su mano.

-No sabes lo que me alegro de verte. Te he echado de menos.

Santana reprimió un sentimiento de culpa. Había intentado amarla a pesar de todas sus ausencias. Santana había sido la que le había fallado. Pero, ¿la había echado de menos una vez que desapareció de su vida? No. En absoluto. Ni siquiera había notado el cambio. Simplemente, no la amaba. Mientras le hablaba de sus recientes viajes y le informaba sobre la estancia de su padre en el hospital por una afección cardíaca, Santana supo por qué había venido a verla. Para darse un sentido de cierre. No había ningún drama en aquel encuentro. Vera no exigía ni se quejaba. Era la misma mujer feliz e independiente que había conocido antes de amargar su existencia y convertirla en una criatura infeliz y quejumbrosa. Su corazón se hinchió ayudándola a sanar, escuchándola atentamente, relajada, disfrutando de su visita. Al fin y al cabo, había compartido dos años de su vida con ella, uno de los cuales había sido su prometida; y le había importado, pero no lo suficiente. Sus pensamientos vagaron. Pensó en Brittany y en cómo se sentía cuando la miraba. ¿Y si la forma en que se conocieron las perseguía para siempre? ¿Y si nunca podían ser felices de verdad porque había entrado en su vida como vientre de alquiler?


Debería haber esperado a conocerla antes de seguir adelante con la inseminación. Pero sabía que aquello era una situación irreal. Nunca se le habría ocurrido. Era puramente un negocio, con una inversión personal por su parte. Quería un bebé y punto. Y Brittany había sido la candidata ideal. No sabía que se iba a enamorar de ella. No debería haber tenido al bebé antes que a la mujer, pero no podía retroceder en el tiempo. Ahora la tengo. ¿No? ¿Estaría alguna vez segura?

Podía amarla, dárselo todo y no cuestionar nunca su situación y papel en su vida, pero lo cierto era que Brittany era libre para elegir, y Santana no solía confiar en los demás - ni contar con ellos.

Vera miró su reloj y se puso en pie.

-Siento haberte entretenido tanto tiempo.

-No. Para nada. Me alegro de que hayas venido.

-Sé que estás muy ocupada y que has tenido que cancelar una reunión para verme.

Santana se encogió de hombros y puso las manos en sus antebrazos, sintiendo que aquello era una despedida adecuada. La última vez que se habían visto, ella había llorado y Santana había hecho gestos de disgusto y se había disculpado; había sido una pesadilla y un momento traumático para ambas. Aquello era el cierre para ella, y pudo ver el sosiego en su mirada.

-Por fin he conseguido que canceles una reunión.

Lo dijo con tal regocijo que Santana rió ruidosamente y la abrazó brevemente pero con firmeza antes de dejarla ir.

-Adiós, Vera.

Ella se alejó sonriente, sosteniendo su mano durante un momento.

- Adiós, Santana.

Suspirando, Santana se quedó allí parada, viéndola marchar. Su gracia, su belleza, su amabilidad seguían intactas, y esperaba de todo corazón que su experiencia con ella no la hubiera dejado marca. Se volvió hacia el camarero para pagar su café, cuando su mirada se encontró con unos enormes ojos azules - unos ojos asustados.

-Brittany.-

Sonrió ampliamente ante su inesperada presencia.

-¿Qué haces...? - se acercó a ella, pero se detuvo cuando captó su expresión. Llevaba un vestido verde hasta la rodilla, que de alguna manera hacía que su abultado vientre pareciera aún más adorable, y tenía lágrimas en los ojos.

-No, no, no…- puso un billete de cien dólares en la mano del camarero justo cuando Brittany se daba la vuelta y salía corriendo del deli.

La alcanzó en la calle, atrapándola entre sus brazos.

-Brittany, cariño...- empezó.

-¡No te atrevas!- le espetó ella, con lágrimas en el rostro.

Santana se quedó inmóvil ante la agonía reflejada en sus ojos e intentó entender la situación, su enfado, su dolor.

-No es lo que…

-¡No!- exclamó Brittany, y discretamente se liberó del confinamiento de sus brazos, manteniendo un tono de voz bajo porque había mucha gente a su alrededor. Se dirigió hacia el vehículo mientras su chófer le sujetaba la puerta. Santana vio al hombre mirándole durante un instante, preguntándose qué estaba pasando, pero se alejó con Brittany en el asiento trasero. Caminando con paso decidido, sacó el móvil del bolsillo y cruzó la carretera en dirección a la oficina.

-¡Trae el coche al frente!- ordenó.

***

Quince minutos más tarde, irrumpió en su casa y subió las escaleras hasta la puerta del dormitorio de Brittany. Giró el pomo. Estaba cerrada.

-¿Brittany?- Ella no contestó. -¿Me quieres escuchar, por favor? Te lo puedo explicar, y no es para nada lo que piensas.

-Vete.

Cerró los ojos con fuerza. Brittany estaba llorando.

-No llores, corazón. No puedo…- se frotó la frente. -Por favor, abre la puerta para que podamos hablar.- Suspiró cuando la oyó sollozar de nuevo. -Venga, cariño. Me estás destrozando por dentro.

La puerta se abrió de golpe.

-¿Te estoy destrozando por dentro?- le espetó, con las mejillas empapadas de lágrimas.

La agarró por los hombros, pero ella se soltó.

-No me toques.

-Brittany, sólo ha venido a verme.

-Sé quién es. He visto fotos de cuando la exhibías en eventos de negocio.-

Apretó los ojos para bloquear la imagen que había visto en el deli. Las dos, Santana y Vera, parecían la pareja perfecta. Brittany nunca había tenido aquello con Santana, y tampoco podría. Vera era irreal, como si su cara y su cuerpo estuvieran permanentemente retocados con photoshop. Habían hecho una hermosa pareja, y ella era un desastre con sus enormes pechos y caderas, y ahora, encima, una barriga de embarazada.

-No puedo creer que me hagas esto.

La atrapó entre sus brazos y la sujetó con fuerza mientras ella intentaba escabullirse.

-Escucha, escúchame. Sólo ha venido a verme. Sólo quería tener una conversación normal y platónica después de la última vez que nos vimos. -¿Por qué te importa? ¿Por qué has tenido que hacerlo?-

Pero a Brittany no le importaba que la hubiese visto. Le importaba la pareja tan perfecta que hacían. Y si decidían volver, Vera criaría al bebé que le iba a dar a Santana.

- ¿Va a ser la madre de tu hijo?

Santana se quedó inmóvil.

-Tú vas a ser la madre de mi hijo. Ya lo sabes.

-No. Me mentiste.- Se liberó de su agarre. -Se te veía tan feliz...- Se tapó los ojos para tapar aquella imagen de alguna manera.

-Si me dejas ex... –

¡No!- exclamó. -Vete. O te juro que me iré de esta casa sin importarme ningún estúpido acuerdo que me hayas hecho firmar. Me iré y me buscaré un sitio para vivir y te daré el bebé cuando nazca.

Parecía dispuesta a marcharse. Queriendo darle tiempo para que se calmara, Santana retrocedió, y ella aprovechó para cerrar la puerta. Aquella puerta nunca había estado cerrada con pestillo desde que ella se mudó. Le escucharía. Lo entendería. No iba a ir a ninguna parte. Era suya y de nadie más, y algún día ella entendería esa realidad. O eso esperaba.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Vie Feb 09, 2018 11:24 pm

Capítulo Veintidós


Santana esperaba que Brittany desayunara con ella, pero no lo hizo. Tampoco se había presentado para la cena, y había insistido en comer en su habitación. Y no había vuelto a abrir la puerta. Se arrepentía de haberla dejado sola para que se calmara. Ya no tenía hambre, por lo que volvió a subir las escaleras antes de irse a trabajar, para intentar por última vez que le escuchara.

-Brittany- llamó, pero ella no respondió. -Me tengo que ir a trabajar, cielo. Tengo una reunión importante. Siento no poder quedarme.- Ella permaneció en silencio.

Brittany… te amo. Pero no lo dijo. Sonaría mal. Sonaría forzado. No era el momento de hacer aquella confesión. Había tenido su oportunidad y no lo había dicho en su momento, cuando había estado feliz y riendo.

-No voy a ir a ninguna parte, Brittany. Y Vera no significa nada. Si así fuera, todavía estaríamos comprometidas. Pero no lo estamos, porque nunca sentí mucho por ella. No vamos a volver juntas- dijo, con exasperación.

Estoy... Estoy enamorada de ti.

Lo tenía otra vez en la punta de la lengua.

-Brittany, por favor, si sales podemos hablar de ello. Te lo puedo explicar. Sabes lo que siento por ti.

Pero no hubo respuesta. Después de otros cinco minutos de suplicas para que abriera la puerta, se marchó, sintiendo la tensión en los huesos. La llamó desde el trabajo cada hora, como hacía siempre, pero ella no respondió. Llamó a la gobernanta para saber qué estaba haciendo Brittany, y le dijo que había estado nadando un rato y luego había vuelto a su habitación. Cuando Santana regresó a casa, ceno sóla. Después de la solitaria comida que había tenido dificultar para deglutir, volvió a intentar que Brittany abriera la puerta. Pero era muy terca. Cuando le subieron la cena, pensó que sería inoportuno aprovechar el momento y colarse en el cuarto.

A la mañana siguiente, se dirigió de nuevo al dormitorio.

-Sabes que puedo usar la llave para abrir la puerta, ¿verdad?- Hizo una mueca. -No lo voy a hacer, pero podría. Sólo quiero que tengas el tiempo y el espacio que necesitas. Pero, por el amor de Dios, Brittany, tenemos que hablar. Esto no tiene sentido.

Aquella tarde, Santana se quedó inmóvil en el umbral de la puerta principal. Brittany estaba sentada en el sofá del salón, con el cabello recién lavado, viendo la televisión.

-Hola, desaparecida- saludó con una sonrisa, y ella no le miró, sino que rápidamente se levantó y se dirigió hacia las escaleras.

Había terminado de trabajar pronto y ella no le esperaba.

-Por el amor de Dios, Brittany- exclamó.

-Estaré en mi habitación durante los próximos cinco meses- le informó fríamente.

-¿Podrías actuar como una mujer adulta durante cinco minutos?

Brittany se giró ante lo escueto de su tono.

-No se te ocurra hablarme así después de lo que has hecho… de las mentiras.

-¡No te he mentido!- gritó Santana, perdiendo la paciencia. -No he hecho nada malo y me estás castigando. Es la primera vez que veo tu cara en tres días. Por los clavos de Cristo, escúchame.

-No.

Brittany se dio la vuelta, pero Santana la alcanzó antes de que llegara a las escaleras.

-Me vas a escuchar ahora mismo.

Ella le apartó las manos.

-No. Te vas y pasas el día en un deli con tu preciosa prometida, mientras yo me quedo aquí con el bollo en el horno.

Santana hizo una mueca.

-¿Qué te pasa? Te estoy diciendo que no significa nada. ¿No lo entiendes? Vera quería verme y me reuní con ella. Nos vimos, nos sonreímos y nos despedimos.

-Mientes.

La giró hacia ella.

-¿Cuando te he mentido antes?

-Déjame pensar... cuando volvimos de Tailandia y me abandonaste por completo. No me digas que no tuviste dudas sobre la promesa de mantenerme a tu lado.

Se quedó helada. Había tenido dudas, pero sólo porque no confiaba en su compromiso para con ella.

-¿Lo dices en serio? No tuve ninguna duda. Estaba muy ocupada en el trabajo, y tú lo viste. Casi todas las noches llegaba a casa a las once.

-Pero me abandonaste, Santana. Por completo. Ni siquiera me enviaste un sólo mensaje de texto.

-Brittany, estaba ocupada...- se detuvo. -Estaba realmente estresada, cariño. Y dudé de tu compromiso para conmigo. Pero no del mío.

Brittany abrió mucho los ojos.

-Así que tengo razón.

-No, no la tienes, porque estaba estresada y preocupada, y todo me estaba afectando demasiado, y pensé... ¿y si me estoy dedicando demasiado a ella y luego se va y me deja por su adorado programa en París?

Brittany cerró la boca.

-Sólo estoy aquí porque soy tu vientre de alquiler, nada más.-

Comenzó a ascender por la escalera. Santana sintió una furia como jamás había experimentado antes.

-¿No eres más que mi vientre de alquiler?- le espetó.

Brittany intentó contener las lágrimas porque no quería que Santana las viera. Entró en su cuarto y dio un portazo. Santana respiró entrecortadamente, mirando fijamente las escaleras, aunque ella ya no estaba. Su corazón se rompió en un millón de pedazos. ¿Qué había pasado? Una vez más, no habían logrado nada. El encuentro con Vera, que no había significado nada, se había convertido en aquel monstruo que los estaba separando. Cómo deseaba que fuera solamente su vientre de alquiler; si así fuera, no tendría aquel horrible dolor en el pecho.
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por Isabella28 el Sáb Feb 10, 2018 3:40 am

Por eso siempre lo digo, nunca pero nunca jamas de todos los jamases te juntes con un ex cuando estas en pareja, he dicho y lo firmo con sangre. amen
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Mensaje por 3:) el Sáb Feb 10, 2018 5:54 pm

Las circunstancias no ayudan a san en ningún maldito momento y tampoco se arriesga a decirle a. Britt que siente aunque la mande por el tuvo!!!!
Si ahí confianza no importa con quien te juntes, sea la cumbre de las ex!!!! Britt necesita seguridad en la relación!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]Brittana: La Gestante Subrogada de la Millonaria López. Cap. 25 (FINAL) Y EPILOGO

Mensaje por micky morales el Sáb Feb 10, 2018 9:21 pm

Que estupido malentendido, Brittany esta siendo demasiado intransigente a mi parecer!!!!
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