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[Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por Isabella28 el Vie Oct 20, 2017 12:43 am

Cual de las 2 esta mas jodida...y sigo amando a britt
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Vie Oct 20, 2017 8:24 am

ok va a ser un tanto dificil que Santana logre derribar esa coraza en la que esta envuelta Brittany, y en cuanto a Puck, que idiota al pensar que le gusto a Britt!!!!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Vie Oct 20, 2017 6:19 pm

Hola morra....

San y su faceta de angel guardian....uy rapido le saco san a britt que viene con su maletita de problemas....
Esto se va a poner interesante... San con tras la raza humana por defender a britt... A ver que no se le venga en mundo encima... O cuanto tarda en darse cuenta!?

Nos vemos!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Vie Oct 20, 2017 9:36 pm

Isabella28 escribió:Cual de las 2 esta mas jodida...y sigo amando a britt




Hola, jajajajaajajajaj xD mmm empate¿? xD Aiii si es tan linda... yo tmbn! ajjaja. SAludos =D





micky morales escribió:ok va a ser un tanto dificil que Santana logre derribar esa coraza en la que esta envuelta Brittany, y en cuanto a Puck, que idiota al pensar que le gusto a Britt!!!!!




Hola, la vrdd esk si..., pero es san... puede con su rubia...al igual q ella con su morena ajajjaja. Jajajaajajaja idiota xD es de san, q se busque su persona ¬¬ Saludos =D





3:) escribió:Hola morra....

San y su faceta de angel guardian....uy rapido le saco san a britt que viene con su maletita de problemas....
Esto se va a poner interesante... San con tras la raza humana por defender a britt... A ver que no se le venga en mundo encima... O cuanto tarda en darse cuenta!?

Nos vemos!!



Hola lu, esperemos y ayude =/ Si que si... será xq va por el mismo camino¿? mmmm. Dices tu¿? esperemos y sea así la vrdd jajajajaaj. Aii esk es lo q le nace con su rubia jaajajajaj. =O mmm interesantes preguntas... Saludos =D




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Finalizado FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Cap 4

Mensaje por 23l1 el Vie Oct 20, 2017 9:38 pm

Capitulo 4


Brittany


El resto de la semana pasó sin un avistamiento de Santana.

Ni siquiera ha tenido alguna fiesta.

Aunque, el día después de haber subido a silenciar la última fiesta, regresé a casa desde la biblioteca para encontrar un iPod y un set de auriculares en la puerta. Una pequeña nota roja decía:


Para ayudar con el escándalo de tu ruidosa vecina. —S.


La busqué durante los siguientes de días para darle las gracias.

El iPod se hallaba abastecido con más de dos mil canciones. Parecía que nunca se quedaba sin algo bueno que escuchar.

Después de que no vi u oí de ella por siete días enteros, me di cuenta que tal vez me evitaba.

Era lo que yo esperaba, pero aún dolía más de lo que quería admitir.

Por un momento pensé que quizá podría mirar más allá de todo lo que estaba mal conmigo, y podría finalmente tener un amigo.

Eso, sin embargo, no era el caso.

Hoy empecé la Universidad.

Tuve literatura Mundial y Física 101, luego tuve una reunión con mi nuevo jefe.

El Pastor Williams me había alistado para trabajar con un pastor en una Iglesia local.

No estaba segura de lo que el Pastor William le dijo a este pastor sobre mí, pero parecía seguro de que yo encajaría ahí muy bien.

El temor de que este nuevo pastor me diera una mirada y me echara había estado sopesando en mi mente.

Si una rockera  podía ver las fallas en mí, entonces seguramente un ministro de la Iglesia también podría.

Pero preocuparse por eso no iba a solucionar nada para mí. Solo empeoraría las cosas.

Me cepillé el cabello una vez más y me miré en el espejo. Había decidido usar un par de pantalones vaqueros hoy con la blusa más bonita que había comprado, la que combinaba con mis tacones color rosa.

No estaba segura de lo que la Iglesia esperaba que usara para el trabajo, pero desde que recién conocería al pastor hoy, me imaginé que esta vestimenta lo haría bien.

Me aseguré de tener los lentes en la mochila que tenía la portátil bien cuidada en el interior.

Una vez que me hallaba segura de que no olvidaba nada, me dirigí a mi coche.




Consiguiendo terminar dos clases sin perderme y asegurándome de que tomé buenas notas había sido más fácil de lo que anticipé.

Me sentí bien con los profesores.

No había hablado con nadie, pero eso estaba bien. No tenía que hacer amigos.

No me encontraba aquí para eso.

La iglesia donde estaría trabajando era Bautista muy parecida a la de mi niñez. De lo que podía decir, era una de las más grande en la cuidad. La vista de la costa era algo que no esperaba, pero me gustaba.

Algo como eso hizo que la iglesia se sienta menos como en casa. No necesitaba recordatorios de la vida que dejé atrás.

Caminar hacia la iglesia era literalmente terrorífico para mí. Muchos de mis peores recuerdos fueron en una iglesia.

Pero este era el trabajo que el Pastor Williams me consiguió.

Ellos estaban dispuestos a trabajar en torno a mis clases, y el pago era suficiente para que viva confortablemente. Si esto no funcionaba, tenía que buscar otro trabajo por mi cuenta, y no estaba segura de que estuviera siquiera calificada para hacerlo.

Subí la correa de la mochila más en un hombro y atravesé las puertas frontales.

El olor a coco llegó a mi nariz, lo que era extraño.

Nuestra iglesia nunca olía a loción bronceadora.

Me relajé mientras miraba alrededor a la casual atmósfera. La iglesia no estaba decorada como ninguna otra a la que haya ido.

—¿Puedo ayudarte?—preguntó una voz masculina, sacándome de mis pensamientos, y me di la vuelta para ver a un chico no mucho mayor que yo.

Estaba segura de que él no era el pastor. Ningún pastor que conocía era así de joven y guapo.

Su cabello rubio oscuro era corto, y sus ojos color verde brillaban. Hombros anchos y unos muy bonitos brazos fue lo más lejos que logré estudiarlo cuando se aclaró la garganta.

Levantando la cabeza, me encontré con su mirada. Su sonrisa era ahora entretenida.

Mierda. Actuaba como una idiota.

—Uh, sí. Estoy aquí para encontrarme con el Pastor Evans. Tengo una cita—expliqué sin tropezar con las palabras como normalmente hago cuando personas atractivas me hablan.

—¿Eres Brittany Pierce?—preguntó mientras sus ojos se abrieron con sorpresa.

Solo asentí.

¿Cómo sabía mi nombre?

—No eras lo que esperaba. Guau. Um, sí, está bien. Uh, estoy bastante seguro de que tampoco eres lo que papá esperaba. Solo, si, está bien—se detuvo y se echó a reír, luego sacudió la cabeza y se frotó la parte posterior de su cuello.

No estaba segura de lo que estaba mal, pero no podía ser el Pastor Evans.

Aunque algo le molestaba.

—¿Papá?—pregunté, incapaz de mantener el borde nervioso en mi voz.

—Papá—repitió, mirándome fijamente. Luego parpadeó y giró la cabeza, sonriendo mientras miraba por el pasillo—Sí, mi papá. El Pastor Evans es mi papá, y tu reunión es con él.

Está bien.

—¿Está aquí? —pregunté.

Asintió y dio un paso hacia mí y me tendió su mano.

—Soy Sam Evans. Es un gusto conocerte, Brittany.

Puse la mano en la suya para un educado apretón de manos.

—Gracias—respondí.

Cuando me soltó la mano, asintió hacia el pasillo.

—Por aquí.

Bien.

Eso había sido incómodo, pero me gustaba la sonrisa de Sam. Parecía sincera y amable.

En realidad nunca me habían gustado los hijos de los pastores antes. Había conocido muchos de ellos cuando venían a visitar la iglesia con sus padres.

Ellos siempre me trataban mal, o me daban miedo.

O si no hubiese sido una de sus hijas burlándose de mí, o uno de sus hijos mirándome con diversión.

Uno había ido tan lejos como tocarme y cubrirme la boca para que no sea capaz de gritar. Había dicho que sabía que yo era una puta sucia porque había escuchado los rumores. Solo que no había sido informado de lo caliente que era, y dijo que quería una probada de mi vagina. Yo había empezado a llorar mientras me metía sus manos en los pantalones.

Afortunadamente, el Pastor Williams apareció y le ordenó que se fuera. Luego me envió a mi habitación por el resto de la semana.

Nunca fue discutido.

Nadie nunca me preguntó acerca de eso o me revisaron. Solo se me dijo que me quedara en mi habitación.

Había estado aterrorizada y humillada.

No hacía falta decir, que las experiencias con los hijos del pastor no habían sido agradables.

Solo que realmente quiero que este trabajo funcione.

Sam me guio a la habitación.

—Déjame entrar y hablar con papá y decirle que estás aquí. Toma asiento y ponte cómoda. No será más de un minuto.

Asentí y me senté a esperar en el sofá de cuero suave.

La decoración en el cuarto era brillante y relajante. Una palmera se encontraba en la esquina, y una planta bambú adornaba el final de las tablas y la recepción.

El olor de coco se quedó allí también.

Noté varias velas que en latas de metal en estilo rústico que se hallaban alrededor.

Ellos obviamente las utilizaban seguido.

La puerta de la oficina del Pastor se abrió, y una versión mayor de Sam salió de la habitación. Sus ojos se bloquearon con los míos. Una sonrisa le iluminó el rostro mientras me sonreía.

Me puse de pie rápida y nerviosamente con la mochila.

—Estuve en tú iniciación hace diecinueve años, pero verte aquí de pie toda crecida, es difícil de creer que eres tú.

¿Este hombre había estado en mi iniciación?

El Pastor Williams no me había dicho eso.

—Tú definitivamente te has convertido en una hermosa joven. Pero ya Malcolm había dicho que te habías convertido en una mujer hermosa e inteligente. Solo que no estaba preparado para verlo.

Malcolm era el primer nombre del Pastor Williams. Sabía eso, pero nunca lo había llamado por ese nombre.

—Gracias—respondí, sintiendo la necesidad de decir algo pero sin estar segura de lo que debía decirle a este hombre.

Dio un paso atrás e hizo una seña para que vaya a su oficina.
—Veo que has conocido a Samuel. Él se estará reuniendo con nosotros. Hemos estado sin secretaria en la oficina por dos semanas ahora, y Samuel lo ha estado haciendo, pero te puedo asegurar que todos estamos listos para que regrese a su otro trabajo. No es muy bueno en este—había un tono divertido en la voz del Pastor Evans.

Sonreí y miré a Sam, quien se apoyaba en una estantería de libros, los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa de satisfacción en el rostro.

Se hallaba listo para entregarme su posición de secretaria. Entendí su entusiasmo por mi presencia aquí ahora.

—Hubiera comenzado la semana pasada si hubiese sabido que me necesitaban. El Pastor Williams dijo que no debía venir hasta hoy—expliqué, sintiéndome culpable por no venir antes.

—Malcolm quería asegurarse de que tuvieras tiempo para asentarte y estuvieras lista para tus cursos antes de que empezaras a trabajar. Estuve de acuerdo con él. Además, creo que mi hijo realmente mejoró en la última semana.

Miré a Sam de nuevo. Su sonrisa seguía en su sitio, pero puso sus ojos en blanco como si se divirtiera con su papá.

—Está bien, bueno, gracias. No me tomó mucho tiempo asentarme de todas formas—dije, sintiendo la necesidad de decir algo.

No era buena con pequeñas charlas.

—Bien. Me alegra que estés lista para sumergirte. Por favor, toma asiento. ¿Puede Sam traerte agua?

Negué con la cabeza y me senté en la silla de cuero negro con respaldo alto que está frente al escritorio del Pastor.

Pero en lugar de irse a sentar detrás de su escritorio, el Pastor Evans se sentó en la silla a mi lado. Luego se inclinó hacia atrás y me sonrió mientras me estudiaba.

—Tú definitivamente eres bien recibida aquí. Imagino que mi hija estará aquí muy pronto cuando escuche sobre ti.

No sabía cómo responder a eso.

No estaba segura de querer conocer a su hija.




Santana


Me había parado fuera del departamento de Brittany mirando a su puerta por al menos cinco minutes enteros.

Desde la noche de la fiesta, la había evitado.

No estoy segura del por qué, porque no era como si ella fuese como una de esas mujeres que tengo que evitar.

Nunca tocó la puerta o hizo algún intento de contactarse en absoluto.

Secretamente, he estado esperando que aparezca en mi puerta por su cuenta solo para agradecerme por el iPod y los auriculares que le dejé.

No que ella los necesitara esta semana.

Moví todas las fiestas a la casa de Mike. Brittany, sin embargo nunca apareció.

Ni siquiera de pasada.

Así que tal vez no estaba evitándola. Quizá ella me evitaba.

¿Y por qué demonios me importa?

—No estoy ahí—la voz de Brittany llenó el pasillo, y aparté la mirada de su puerta para encontrarla de pie en la parte superior de las escaleras.

Santa Mierda, usaba pantalones vaqueros ajustados con un par de putos tacones color rosa.

Dejé que la imagen de sus piernas ajustadas en sus vaqueros se fundieran un lugar en mi memoria mientras arrastré la mirada hacia arriba lentamente.

El material pegajoso de su blusa estaba cortado en un modesto estilo, pero demonios, se daba a entender el cuerpo que tiene debajo.

—No te he visto en toda la semana—su voz sonaba nerviosa—Quería agradecerte por el iPod. No tenías que hacerlo.

Mentalmente me golpeé a mí misma y me enfoqué en su rostro y las palabras que le salían de la boca.

No era como las chicas normales.

Era tímida e insegura de sí misma.

Tenía que recordar eso o la alejaría.

No que pudiera hacer algo con ella. Sería demasiado frágil para mí.

—Uh, sí, sí tenía que hacerlo. Ahora no me sentiré mal cuando tenga una fiesta—respondí con una mueca.

Sonrió y extendió la mano para meterse un mechón de cabello rubio largo detrás de la oreja.

Ese cabello era fascinante.

Como si necesitara una característica más atractiva en su ya perfecto cuerpo.

—Lo aprecio. Lo hago. Empecé las clases hoy, así que estudiar pronto será lo más importante—se movió hacia su puerta y la desbloqueó antes de mirarme.

No estaba lista para dejarla desaparecer aún. Se encontraba más cómoda hablando conmigo hoy.

De repente, me sentía curiosa. Quería escuchar más acerca de ella.

—¿Quieres un poco de café?—preguntó mientras abría la puerta.

—Sí, me gustaría un poco—respondí, agradecida por una razón para no irme.

Me sonrió, y juro por Dios, el mundo entero alrededor de ella se iluminó.

¿Cómo diablos esta chica se hallaba sola?

¿Dónde se encontraba la persona sobreprotectora protegiéndola de todas las malas cosas que se le acercan?

Era jodidamente irreal.

¿Su familia pensaba que era una buena idea enviarla lejos así?

¿Eran idiotas?

Se quitó la mochila del hombro y la dejó sobre el sofá. En una semana había hecho que el lugar se sienta cálido y acogedor. No había un montón de mierda alrededor, y no había fotos de ella con sus amigos o familia, lo que era raro.

¿No era, como, una cosa de nosotras las chicas?

—¿Cómo fueron tus clases?—pregunté, sabiendo que si ella controlaba la conversación, estaríamos en silencio.

Otra cosa a la que no estaba acostumbrada. Normalmente, hablábamos mucho.  

Llenó la cafetera con agua y me miró.

—Bien, pero no me preocupaba por estos dos cursos. El miércoles, tengo que hacer frente a hablar en público de Fundamentos,  y, bueno…—se interrumpió.

El color rosa en sus mejillas era suficiente. Sabía lo que quería decir.

No le gustaba la atención.

Había visto eso por mi cuenta en mi fiesta.

Pero demonios, ¿cómo manejaba llegar tan lejos en la vida sin ser el centro de atención donde sea que vaya?

—Me asombraste—dije—No quieres atención—dejé que mi mirada bajara por sus piernas en esos vaqueros y tacones, y mi sangre bombeaba más fuerte solo pensando en esas piernas y las cosas que podría hacer con ellas—Aun así logras llamar la atención.

Levanté la mirada para ver su rostro mientras se aleja de mí y mira por la ventana en su lugar.

—Estoy trabajando en mezclarme y esperando que la gente me deje ser respondió.

El dolor en su voz no me cayó bien.

¿Alguien la hirió?

Y si alguien lo hizo, ¿quiénes demonios eran ellos y como pudieron hacer algo para herir a alguien tan increíblemente vulnerable y dulce?

Debe haber un papá o un hermano mayor o novio o novia asegurándose que nadie la maltratara.

Pero no había visto a nadie con ella o cerca de desde que se mudó.

¿Por qué demonios sucedía eso?

No conocía a su familia, pero decidí que no me gustaban.

—Brittany—dije, gustándome demasiado la forma en que su nombre rodó en mi lengua.

Giró la cabeza para mirarme.

—¿Si?

Di un paso hacia ella y luego me detuve.

Se asustaba fácilmente, y eso no era lo que quería. Tampoco quería que se haga la idea equivocada, porque no había manera en el infierno de que estuviera tomando a alguien como ella.

No tenía relaciones amorosas.

Había tratado de tener una, y lo jodí. Sugar estuvo enamorada de alguien más, por lo que no le había importado, pero más o menos me mató.

No haría eso otra vez.

No lo hice bien.

Pero podía ser su amiga.

Podía ser una muy buen amiga. Era buena en eso.

Las mujeres éramos buenas siendo amigas.

—Si necesitas algo, o alguien, llámame.

Me estudió un momento y luego lentamente asintió. No me preguntó por qué o batió sus pestañas en una manera coqueta.

En su lugar sonrió.

—Está bien, gracias—fue la única respuesta que conseguí.

—Dame tu teléfono —le dije.

Se acercó a la mochila, sacando el teléfono, y entregándomelo. Agregué mi número y me envié un texto así tendría el de ella.

—Aquí—dije mientras se lo devolvía—Prométeme, si alguna vez me necesitas, me llamas.

Asintió otra vez.

—Te lo prometo.

—Bien—le sonreí y me acerqué a sentarme en su sofá. Apoyé los pies sobre la mesa—Ahora, ven y cuéntame todo sobre tus nuevas clases.

Ella no se movió al principio, y me pregunté si la había presionado mucho.

Esperé.

Finalmente se movió y caminó a la cafetera y sirvió dos tazas.

—¿Cómo tomas el tuyo?

—Negro —respondí.

Ella frunció el ceño mientras traía las tazas y me dio una.

—No te imagino como una persona que va por crema y azúcar —dijo.

La hacía sentir cómoda a mí alrededor.

Bien. Ese era mi plan.

Quería que se sintiera como si pudiera confiar en mí, porque necesitaba a alguien en quien jodidamente pudiera confiar.

—¿Cuál es tu especialidad?

Frunció el ceño y miró el café por un momento. Pensé que tal vez había terminado de abrirse a mí.

Luego suspiró.

—Quiero escribir libros. Pero primero necesito un título así puedo tener algo a lo que regresar en caso de que sea una escritora horrible y nadie compre mis libros. Así que, estoy haciendo mi maestría en inglés.








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Finalizado FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Cap 5 - P I

Mensaje por 23l1 el Vie Oct 20, 2017 9:42 pm

Capitulo 5 - Parte I


Brittany


Para las siguientes dos semanas, encontré un ritmo.

Clases, trabajo, estudio, y ocasionales visitas de Santana.

Mis clases no eran malas, excepto por la de discurso público.

No estaba lista para eso.

Trataba de prepararme para el día en que en realidad tuviera que pararme en frente de todo el mundo y hablar, pero el profesor aun no me había llamado.

El trabajo era genial.

El pastor Evans tenía varias sesiones de consejería en las tardes, y me quedaba sola para manejar los archivos, responder los teléfonos, y trabajar en las diferentes cosas que él dejaba en mi escritorio para tipiar.

Unas pocas veces, Sam se dejó caer con rosquillas y una sonrisa amistosa. Incluso trajo sándwiches un día de un deli en la ciudad y me convenció de tomarme un descanso con él afuera.

Me hacía sentir cómoda, y por primera vez en mi vida, no me encontraba constantemente preocupada por lo que podría pensar de mí.

Simplemente parecía aceptar mis fallas y era agradable.

Finalmente tenía un amigo.

Luego, estaba Santana.

También parecía querer ser mi amiga, y me sentía agradecida de que también fuera tan agradable.

Siempre se detenía para ver cómo estaba, y más de una vez trajo comida china y dijo que necesitaba ayuda para comerla.

Era curiosa sobre la universidad, y hacía un montón de preguntas. Entonces, me contaba historia divertidas sobre sus amigos y cosas que les habían sucedido durante actuaciones.

Siempre me reía tanto con Santana. Pero… había una diferencia.

Siempre me encontraba al borde con ella. No podía evitar que mi cabeza escapara con imágenes de Santana y desarrollando escenarios en los que no debería pensar con una amiga.

Me atraía Santana.

Desde la primera vez que la conocí, y mientras ella intentaba con mucho esfuerzo el ser una buena amiga, yo me acostaba en las noches en la cama dándome placer con imágenes de Santana en la cabeza.

Eso era el diablo en mí.

Me hacía sentir culpable cada vez que la veía. Especialmente, en las mañanas en que pasaba y yo aún lidiaba con el sueño que había tenido de ella la noche anterior.

Ninguna vez Santana coqueteó conmigo o me dio alguna indicación de que le atraía.

Solo era una chica agradable.

Una muy sexy chica agradable.

Podía mirarla por horas y nunca me aburriría.

En las noches en que ella tenía sus fiestas, había un nudo enfermo en mi estómago. Sabía que tenía una chica dispuesta ahí, e iba a hacerle las cosas que yo nunca experimentaría.

Cosas que me asustaban, y sin embargo me fascinaban.

Cosas en las que solo pensé desde que conocí a Santana.

Este encaprichamiento que tenía con ella solo se ponía peor.

Cuando vino a mi departamento y pidió mi opinión sobre dos camisas diferentes, se quitó una para probarse la otra.

Había perdido la voz.

El ver sus pechos bien definidos cubiertos por el sujetador negro y el deseo de tocarlos hicieron que mi cara se calentara. Me sentí sonrojar y ligeramente descentrada.

Cuando se había ido, me sentía tan culpable.

Me veía como su amiga, no como otra chica que quería algo de ella.

Santana no me ponía incómoda por mirar boquiabierta mi cuerpo, así que hacerle eso era equivocado e injusto. Pero entonces, yo no tenía un cuerpo como el suyo.

El tipo de cuerpo que detiene el tránsito.

Ahí es en donde estaba mi cabeza cuando Sam se apareció en el trabajo con una caja de pastelillos de chocolate.

Empujé los pensamientos de Santana al fondo de mi mente y me centré en Sam.

Si solo pudiera mirar a Santana como miraba a Sam, mi vida sería mucho más fácil.

—¿Tiempo de descanso? Tengo la buena fuente de mi hermana que no hay mejores pastelillos que estos—dijo con una expresión seria y una chispa en sus ojos.

Miré a la puerta de la oficina de su padre. Acababa de entrar ahí con una pareja casada, y si el teléfono sonaba y no me encontraba ahí para responderlo, entonces lo interrumpiría.

—¿Podemos tener el descanso aquí, así puedo coger el teléfono si suena?—le pregunté.

Sam asintió y haló una silla a mi escritorio.

—No hay problema—respondió—¿Papá tiene una sesión de consejería?

—Sí, y acaba de empezar —expliqué.

—Entonces, tengo una hora de tu tiempo para gastar—me guiñó y dio un pastelillo.

Iba a ganar peso con todos los dulces que me traía. Pero entonces, decidí que no importaba.

Había pasado la mayor parte de mi vida sin dulces, y de verdad me gustaban. El glaseado de crema de mantequilla se derritió en mi lengua, y solté un pequeño gemido.

Demasiado bueno.

Cómo había vivido mi vida sin este tipo de golosinas, no lo sabía.

Abrí los ojos para decirle gracias a Sam, pero la intensidad en su mirada me detuvo.

No comía su pastelillo.

Sus ojos se encontraban bloqueados en mis labios mientras estaba sentado, congelado. El único movimiento era el de las pupilas en sus ojos mientras crecían, y la vena pulsando en su cuello.

—Brittany —dijo en una profunda voz que me asustó.

—¿Sí?

No dijo nada por un momento.

Sus ojos subieron solo brevemente para encontrar los míos antes de regresar a mis labios.

Levanté la mano para tocar mi boca para asegurarme de que no había glaseado en ellos y que él no quisiera decirme y correr el riesgo de avergonzarme.

Extendió la mano y apartó la mía de mi boca con suavidad, entonces se acercó. Sus ojos nunca dejando mis labios.

Mi corazón se aceleró y con nerviosismo, me mordí el labio inferior preguntándome si debería moverme o decir algo.

—Voy a besarte—me dijo, y antes de que pudiera registrar lo que dijo, su boca estaba en la mía.

Era mi primer beso.

Sus labios eran cálidos y sabían a la menta de su goma de mascar. No me encontraba segura de lo que debía hacer. Me sentía curiosa sobre el besar, y me gustaba Sam —él era agradable— pero era el hijo de mi jefe.

También estábamos en una iglesia.

La Sra. Wilson odiaría que besara en una iglesia. Me llamaría inmunda y sucia.

Pero ella estaba muerta.

Deslicé una mano en el cabello de Sam y decidí que me gustaba hacer algo que esa mujer odiaría.

Cuando la lengua de Sam pasó por mi labio inferior y presionó entre mis labios, abrí la boca y lo dejé entrar.

—Te dije que esos pastelillos eran buenos—dijo una voz femenina, y entonces la boca de Sam se había ido.

Dejé caer mi mano de regreso a mi regazo y me di la vuelta para ver a una versión femenina de Sam de pie en frente de mi escritorio, una sonrisa conocedora en su rostro.

Esta era su hermana.

Había visto las fotos en la oficina del pastor. No había pasado por aquí en las dos semanas que llevaba ahí, incluso aunque el Pastor Evans dijo más de una vez que ella me amaría.

—No pudiste aguantarte, ¿no?—dijo Sam en un tono molesto mientras miraba a su hermana.

Ella alzó una ceja en su dirección y se encogió de hombro.

—Pasas todo tu tiempo libre viniendo aquí, y sabía que no era a papá a quien le traías golosinas. Así que, pensé en visitar a la nueva secretaria y presentarme.

Sam movió una mano para sujetar mi muslo.

Los ojos de su hermana lo vieron, y se rio y sacudió la cabeza.

—Parece que tienes a mi hermano todo alborotado—dijo, luego me sonrió—Soy Lilah. Siento no haber estado aquí antes para conocerte. He estado ocupada en alistar mis cosas para mudarme a mi dormitorio, y sabía que Sam mantenía tu compañía cada vez que podía.

Lilah tenía el mismo cabello rubio oscuro que Sam, pero era más largo y se curvaba alrededor de sus hombros. También tenía los mismos ojos verdes y pestañas largas. Pero tenía un hoyuelo en su mejilla derecha que Sam no.

—Es agradable conocerte—respondí—Y los pastelillos son asombrosos.

Me sonrió radiantemente.

—Lo sé, ¿cierto?—entonces, cambió su atención a Sam—No estabas exagerando.

Me perdía algo aquí.

—Tengo que irme. Tengo una reunión de almuerzo en treinta minutos. Volveré a visitarte cuando me encuentre en la ciudad la próxima vez. Se cuidadosa con él. No es tan dulce como parece—Lilah guiñó, dio la vuelta, y entonces se fue de la oficina.

—Me gustaría decir que normalmente no es tan molestamente dramática, pero estaría mintiendo —dice Sam.

Me encontraba sola de nuevo con Sam, y esta vez teníamos un beso entre nosotros.

¿Qué le digo ahora?

Su mano subió y acunó mi rostro.

—¿Estás bien? Yo… ¿Estuvo bien el beso? ¿O presioné las cosas?

¿Presionar las cosas?

Sacudí la cabeza, insegura de que era a lo que exactamente se refería.

—No lo creo—respondí, recordando la emoción de besar a alguien. Había sido divertido—Me gustó—le dije con honestidad.

Dejó escapar un suspiro de alivio.

—Bien. Estaba tratando de no ceder y besarte, pero haces que sea difícil para un chico el concentrarse en algo más.

¿En serio?

La puerta del pastor Evans comenzó a abrirse, y Sam saltó para apartar su silla y caminar hacia la puerta para irse.

Pude escuchar al pastor Evans hablando con la pareja mientras la puerta permanecía un poco abierta.

—Te veré mañana—dijo Sam con una sonrisa torcida. Entonces, se fue.

Él no quería que su papá lo viera aquí conmigo, pero me besó. Algo no tenía sentido.

Pero entonces, sabía muy poco sobre los chicos.

Quizás su papá sería capaz de decir que nos habíamos besado y estaría molesto de que lo hiciéramos en la iglesia.

Decidí que era mejor que él se fuera.

Me gustaba este trabajo. No quería perderlo.




Santana


Me quedé de pie en la ventana, observando el estacionamiento afuera.

No había nada que ver en el estacionamiento. Podía mentirme y decir que estaba esperando al repartidor de pizza. La verdad era que esperaba a que entrara el auto de Brittany.

Anoche no fui a verla antes de mi presentación, y ella estuvo en mi mente la mayor parte de la noche.

Varios tragos de tequila y dos morenas con buenos tamaños de trasero fueron lo único que consiguió mantener a Brittany fuera de mi cabeza.

Los tacones repicaron contra el suelo de baldosas mientras una de esas morenas caminaba a la sala de estar.

Se excusó para usar el baño. Volví a mirar, todo lo que llevaba ahora eran los tacones con los que había aparecido.


Cuando abrí la puerta hace quince minutos para ver a una de mis aventuras de una noche de anoche de pie ahí, me maldije por traerlas aquí.

Ahora ella sabía en donde vivía. Quitármela de encima sería más difícil.

Sus pechos eran reales, lo que era agradable considerando que se mecían pesadamente mientras caminaba hacia mí.

Anoche esta parecía más competitiva que su amiga. Quería toda mi atención, y esas eran normalmente las que causaban problemas.

No tenía tiempo para problemas.

Tenía una piza en camino y con la intención de compartirla con Brittany antes de que me fuera a Live Bay.

Brittany y su dulce sonrisa y perfecto cuerpo. Esa risa que me hacía querer decir o hacer cualquier cosa para escucharla de nuevo. Y la forma en que a veces olvidaba guardarse y dejaba que sus ojos vagaran por mi pecho. El sonrojo rosa en sus mejillas cuando me cambiaba la camisa frente a ella.

Lo que era enteramente para mi beneficio.

No necesitaba la opinión de nadie en cuál camiseta me pondría cada noche.

A ella le gustaba mirar, y a mí me gustaba demasiado eso.

—Pensé que podríamos tener más diversión, solo los dos —ronroneó la morena mientras se detenía frente a mí y pasaba las manos por mi pecho.

Esa era la que quería dejar una impresión.

Podía decirle que llevaba demasiado maquillaje y su perfume era abrumador. Si fuera un tipo agradable, podía explicar que solo me gustaban las mujeres. Sexis piernas largas y grandes tetas.

Amaba tocarlas y follarlas.

Pero no era un tipo agradable.

Puse las manos en sus hombros y la puse de rodillas. Fue la suficiente voluntad.

—Llévame al borde. Para eso es todo lo que tengo tiempo—le dije sin endulzar esto.

Si ella quería irse, era bienvenida a hacerlo.

Sus ojos se elevaron a los míos y sonrió como si hubiera ganado algo. La chica era determinada.

No llevaba ropa interior. Tenía que lavar la ropa, y me encontraba sin varias prendas de ropa. Necesitaba lavar algo de ropa interior.

Mis pensamientos se encontraban en la lavandería cuando unos dedos fríos tocaron mi clítoris. Inmediatamente, mi cerebro cambió y jalé el taburete detrás de mí y me incliné justo cuando sus labios lo tocaron.

Su lengua se curvó alrededor antes de deslizarla completamente dentro de mi sexo y moverla y me di cuenta que tenía una profesional en mis manos.

Levantando las caderas, empujé más profundo.

—Así es. Mierda—murmuré, extendiendo la mano para agarrar un puñado de su cabello y mantenerla en el lugar.

Ella había empezado algo que me encontraba a punto de terminar. Raramente ponía las manos en alguien que no tuviera arcadas.

Sus manos agarraron mis muslos y se sostuvo sus ojos se elevaron a los míos y un triunfante brillo se hallaba en ellos.

Eso no iba a ayudarme, así que cerré los ojos y me imaginé otro par de ojos.

Esos ojos como joyas que era tan grandes e inocentes, y aun así curiosos.

Pensar en tenerla de rodillas frente a mí, tomándome así, me hizo alcanzar el taburete detrás de mí mientras mi cuerpo empezaba a soltar su liberación.

Estremeciéndome, mantuve los ojos cerrados, y el rostro de Brittany se quedó ahí a medida que mi cuerpo se relajaba.

Las afiladas uñas que se hundieron en mis muslos me trajeron de regreso al mundo real, y abrí los ojos para ver una sonrisa presumida.

Ella no era Brittany.

Mirando por la ventana, vi a Brittany salir de su auto con su mochila colgando de su brazo. La falda que llevaba tuvo mi completa y entera atención. Esas largas piernas suyas se veían tan malditamente suaves.

¿Le gustaría que las tocaran?

¿Haría suaves gemidos cuando la tocara?

—¿Cuánto tiempo tomará hasta que puedas jugar de nuevo? —preguntó la mujer que había olvidado.

Arranqué la mirada de Brittany mientras caminaba hacia el edificio. Nuestra cena estaría aquí en cualquier minuto y solo tenía una hora y media para pasarla con ella antes de irme a nuestro concierto de esta noche.

—Tengo que correr. Eso fue genial. Gracias—dije, subiéndome los vaqueros y la cremallera antes de alcanzar mi camiseta en el sofá.

Revisando la habitación, busqué mi billetera, pero noté que la chica aún estaba de rodillas con una expresión de incredulidad en su rostro.

¿Qué esperaba?

Les dije anoche que solo me gustaba follar. Nada más. Ella fue la que volvió a aparecer hoy. No se lo pedí.

—¿Solo te vas a ir? —preguntó.

—Sí, y tú también —respondí.

No se movió. Mierda. Iba a ser dramática.

No estaba de humor para el drama.

No debí haberla dejado darme placer.

Puta mala idea, Santana. Hacerla pensar que le debías algo.

—Escucha, amor. Te dije anoche que no lo hago con las chicas más de una vez. Quisiste desnudarte y dar saltitos frente a mí y todo lo que quería era una liberación. Me lo diste y hemos terminado. Anoche conseguiste un montón de magníficos orgasmos de mí. Así que, estamos a mano—la incredulidad en sus ojos se convirtió en furia mientras se ponía de pie. Aquellas lindas tetas eran atractivas pero tenía mejores cosas que hacer—Ve a vestirte. Tengo que salir—le recordé mientras apuntaba la puerta del baño.

—Eres una bastarda. Como puedes ser así siendo mujer. Idiota—siseó.

—Sí, lo soy. Ambas, gracias por notarlo. Ahora, ponte tu ropa.





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Finalizado FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Cap 5 - P II

Mensaje por 23l1 el Vie Oct 20, 2017 9:43 pm

Capitulo 5 - Parte II



Brittany


Tras cambiarme y ponerme un par de pantalones de yoga cortados y una camiseta de tirantes, saqué mis gafas de mi bolso y me las puse, luego me hice un desordenado moño para sacarme el cabello del camino.

Esta noche, planeaba escribir, pero primero tenía que encontrar algo para cocinar la cena. Había comprado varias cosas en la tienda que podía hacer con facilidad.

No me encontraba segura de para qué estaba de humor.

En mi camino a la cocina, un golpe sonó en mi puerta y me detuve para mirarla.

Esa tenía que ser Santana.

Nadie más venía por aquí.

Mirándome, debatí en correr a la habitación y cambiarme. Al menos, soltarme el cabello y quitarme los lentes.

No. No haría eso.

Santana no estaba aquí para estar impresionada por cómo lucía. Ella probablemente solo quería un consejo respecto a una camisa.

Me obligué a caminar a la puerta justo como me encontraba y la abrí. La lenta sonrisa de Santana iluminó su rostro mientras miraba cómo iba vestida.

Al menos, podía divertirla.

—No estás demasiado jodidamente adorable para las palabras —dijo.

No era adorable pero no iba a discutir con ella.

—Hola—respondí, entones el olor de la piza golpeó mi nariz y me di cuenta de que no iba con las manos vacías.

Traía una caja de la pizzería al bajar la calle.

Alzó la caja, de modo que podía verla.

—Necesito ayuda para comer esto—dijo con su sonrisa enteramente y demasiado sexy en el rostro.

Por qué estaba aquí de nuevo con comida para conmigo, no estaba segura.

¿De verdad le gustaba andar alrededor de mí?

¿Esto era lo que era una amistad?

Retrocedí y la dejé entrar. Se detuvo frente a mí y levantó un dedo para tocar la punta de mi nariz.

—Esos lentes—dijo, se rio, sacudiendo la cabeza. Entonces, caminó hacia la mesa con la pizza.

No parecía que estuviera burlándose de mí y mis lentes, pero ¿qué significaba eso?

Cerré la puerta y me di un momento para ajustarme a ella estando aquí antes de girar para mirarlo.

Ya caminaba a la cocina para traer los platos.

Si estuviera burlándose de mis lentes, esto estaba bien porque los amigos se molestaban.

¿Cierto?

Podía manejar algo de burla amistosa.

Sabía que me veía como una completa nerd con los lentes. No era como si pensara que eran atractivos.

Santana estaba acostumbrada a las mujeres en su mundo siendo hermosas y perfectas.

Quizás ese era el por qué me gustaba. No se distraía con mi apariencia.

Aunque, era completamente depresivo.

—¿Vas a quedarte ahí frunciéndole el ceño a esta perfectamente deliciosa pizza o vienes a comer algo?—preguntó Santana mientras me pasaba un plato.

Estaba siendo rara de nuevo.

Ella se encontraba aquí siendo agradable y amistosa, y yo hacía esto raro. Empujé mis pensamientos del por qué Santana se encontraba aquí y forcé una sonrisa.

Me había traído la cena. No tendría que cocinar ahora. Esto era algo bueno.

De todos modos, no me encontraba aquí para perder el tiempo con un chico o chica.

Tenía una vida qué construir. Un libro qué escribir. Tenía metas.

—Esa es mi chica—dijo mientras tomaba el plato de su mano.

No era su chica. Ella no quiso decir eso.

Decirme que no acelerara el latir de mi tonto corazón. Pero entonces, todo lo que Santana tenía que hacer era sonreírme o guiñarme el ojo y mi corazón se iba a un frenesí.

Era como si mi cuerpo no pudiera lidiar con la emoción que venía junto con Santana.

—¿Cómo estuvo el trabajo?—preguntó Santana, mientras sacaba una silla y se sentaba.

Me encogí de hombros. No había mucho que contarle en realidad.

—Bien. Lo disfruto. No lidio con un montón de gente y el pastor es realmente agradable.

No mencioné a Sam. Especialmente, después del beso que compartimos hoy.

No estaba lista para hablar de Sam.

No me encontraba segura de qué sentir en lo que respecta a él. Y no necesitaba que Santana leyera en algo que dijera.

—¿Vas a venir a escucharme tocar alguna vez?—preguntó, luego tomó un bocado de su pizza.

No.

Más que probable que no.

Ir a un club en donde no conocía a nadie más que una chica en el escenario no sonaba atractivo en absoluto.

Sonaba aterrador.

Sin embargo, no quería herir sus sentimientos.

—No estoy segura. No hago eso, o nunca lo he hecho. No conocería a nadie.

Santana me estudió por un momento.

—Podrías llevar a un amigo —dijo finalmente.

Un amigo.

Tenía dos de ellos. Al menos creo que lo hacía.

Todavía estaba tratando de averiguar en lo que consistía un amigo.

—Voy a ver si tengo alguien que quiera ir conmigo—dije, queriendo cambiar de tema.

—¿Todavía tienes esa clase de hablar en público? —preguntó.

Asentí.

Lo había sufrido y de alguna manera salí con vida. Pero eso no quería decir que siempre iba a salir aireada de ser llamada al frente.

—No es mi favorita —admití.

—Realmente tienes un problema de atención, ¿no? —preguntó terminando su primera rebanada de pizza.

No tenía idea de cuánto problema tenía con la atención.

Le encantaba.

No la había visto todavía actuar, pero me daba cuenta, por la mirada en su cara cuando hablaba, que adoraba tener todos los ojos en ella.

No tenía ninguna duda de que a esos ojos les encantaba cada minuto en ella también.

Tener una razón para mirar a Santana siempre era agradable.

—Simplemente no tengo buenas experiencias con ello... Me gusta pasar desapercibida.

No le iba a decir más.

Mi pasado necesitaba quedarse en el pasado.

Este era mí ahora y mi futuro. No quería traer toda la fealdad y el dolor de mi pasado a la vida que tenía ahora.

—El problema con eso, amor, es que eres jodidamente difícil de pasar desapercibida—dijo con una pequeña sonrisa en sus labios, pero una sinceridad en su mirada que me hizo pensar que no quería decirlo en un mal sentido.

Casi como si estuviera diciendo que le gustaba lo que veía.

—Trato de mezclarme—contesté, sin estar segura de sí lo estaba malinterpretado o no.

Quería creer que dijo eso como un cumplido, pero ¿cómo podría?

—Eso es una vergüenza —dijo, y cogió otro pedazo de pizza.

Decidí cambiar de tema y preguntarle acerca de cómo aprendió a tocar la guitarra.

Nuestra conversación se hizo fácil entonces y relajada. Me encantó escuchar su voz y escucharla reír.




Lo que no esperaba era que Santana se presentara todas las noches y comiera conmigo durante las próximas dos semanas.

Pero lo hizo.

Y me gustó.

No, no sólo me gustaba... Planeaba mi día alrededor de ello.




Santana


Se estaba convirtiendo en un hábito.

Eso era todo.

Nada más.

No era adicta a ella.

No lo era.

Tan sólo una linda y pequeña distracción.

Ver a Brittany en las noches antes de irme a mis conciertos era una manera de tener un momento para ser sólo yo.

Brittany no requería que fuera otra cosa.

La noche anterior había rodado los ojos a uno de mis chistes y me arrojó la servilleta.

Había tomado toda la fuerza que tenía quedarme en mi asiento y no agarrar su cara y probar el sabor de esos labios.

No estaba nerviosa conmigo.

Ella me sonreía y me dejaba entrar cuando llamaba a su puerta.

De alguna manera se había convertido en mi cable a tierra. El lugar al que podía ir a encontrarme a mí mismo antes de salir y entretener a todo el mundo.

Ella no me hacía perder el tiempo ni me pedía nada.

Era fácil con Brittany.

O, al menos, eso era lo que me decía.

Si reconocía la verdad, iba a entrar en pánico. Así que en vez de hacerlo, iba a creer que esto era todo lo que quería de ella.

Tan sólo verla era suficiente.

Oír su risa hacía mi puto día.

—Hola—dijo con esa sonrisa del cielo mientras daba un paso hacia atrás y me dejaba entrar en su departamento.

—Tengo el Pad Thai que te gusta—dije, levantando la bolsa del lugar tailandés de esa calle.

Después de verla hacer esos pequeños ruidos de quejas dulces mientras comía la última vez que lo recogí, decidí que necesitaba verla comerlo de nuevo.

Sus ojos se iluminaron, y comenzó a aplaudir y rebotó sobre sus pies como una niña pequeña.

Las mujeres que se parecían a Brittany no deberían ser tan lindas.

El verla emocionarse por la comida me hizo querer alimentarla las tres comidas al día.

—Hice té dulce como me mostraste. Ven, pruébalo. Creo que lo hice bien dijo mientras corría a la cocina.

Hace dos noches había dicho que amaba el té dulce, pero que no sabía cómo hacerlo, y comprarlo era demasiado caro. Así que le había enseñado cómo hacerlo.

Se podría pensar que era brillante por la forma en que me miraba y me hacía preguntas. Era como si yo estuviera llevando a cabo un experimento científico.

Otra cosa sobre Brittany: me hacía sentir importante. Necesaria. Como si fuera una parte de su vida de la que dependía.

Eso se sentía jodidamente bien. Demasiado bueno.

Pero no era adicta.

No me importaba lo que había dicho Puck. Brittany no era una adicción.

Odiaba que él hubiera comenzado a acusarme de eso.

Dejé la bolsa en el suelo de la cocina de Brittany y la seguí a la barra donde estaba llenando un vaso de hielo con el té de la jarra de plástico que le había llevado cuando le enseñé a hacer el té.

—Pruébalo—dijo ella con entusiasmo bailando en sus ojos.

Si eso sabía a mierda, no iba a ser capaz de decirle. No con ella luciendo de esa forma.

Dañar a Brittany era algo de lo que era incapaz. Mentiría para formar su sonrisa.

Lo había hecho la semana pasada cuando había hecho un queso a la parrilla y lo quemó. Había parecido tan preocupada por lo que pensaba, por lo que ingerí hasta el último bocado como si fuera la mejor cosa que jamás había puesto en mi boca.

Preparándome para lo peor, cogí el vaso y bebí un trago. El sabor dulce estaba justo.

Ella había dado en el clavo.

Sin amargura en el té, la mezcla perfecta de hielo y azúcar. Sonriendo, dejé la copa y chasqueé los labios.

—Perfecto, amor. Eso fue jodidamente perfecto.

—¿En serio? —preguntó, con los ojos brillando.

Era en momentos como éste en que todo lo que quería hacer era agarrarla y besarla hasta que las dos estuviéramos despojándonos de nuestras ropas.

Mierda. Mierda.

No iba a pensar en eso otra vez.

Tenía que dejar de pensar en ella desnuda.

Era el tipo de chica con la que tienes una relación. No el tipo que follas porque no puedes dejar de lujuriar con ella.

También se estaba convirtiendo en importante para mí. Para mi cordura.

La necesitaba.

Y follarla arruinaría eso.

Esta cosa que teníamos, no podía arruinarlo. Nunca había tenido esto antes, y era demasiado importante como para meter la pata.

—De verdad. Llena mi vaso, y vamos a comer—le dije mientras me apartaba de sus ojos e iba a conseguir platos.

—¿Quieres un tenedor?—pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

Había intentado comer el Pad Thai con palillos la última vez, y había sido un desastre.

Se rio y asintió.

Nos conseguí a los dos un tenedor y me dirigí a la mesa para poner nuestros platos.

Esto era lo que no estaba dispuesta a perder.

Nunca había tenido un lugar en el que sentí que pertenecía. Este no era el tipo de amistad a la que estaba acostumbrada, y me encantaba.

Me despertaba cada mañana pensando en lo que iba a llevar a cenar y lo que iba a hablar.

Cosas sucedían durante el día, y la primera persona a la que quería contarle era a Brittany.

En el corto mes desde que se había mudado, se había hecho la persona más importante en mi vida.

Mierda.

Me di vuelta para verla sonriéndome como si hubiera colgado la luna, y mi corazón se encogió.

No. Esto era incorrecto.

Yo no era ese tipo de persona.

Necesitaba ver a la verdadera yo.

La que era cuando no estaba aquí cenando con ella y hablando de nuestros días.

Ella me miraba con... Oh diablos, no. Ella me miraba con algo más.

Puse el tenedor en el plato y miré la mesa. Tenía que recordarle. Ella tenía que recordar quién era yo.

Sólo era digna de su amistad.

Tenía que recordar que siempre seríamos sólo amigas.

Esta necesidad que tenía de su compañía la estaba confundiendo. Lo vi en sus ojos.

Esos grandes y hermosos ojos eran tan expresivos y confianzudos.

Mierda. Mierda. ¡Mierda!

—Yo, eh, se me está haciendo tarde. Tengo que correr. No vi la hora. Lo siento, pero tienes un montón de Pad Thai que puedes comer. Uh, sí, nos vemos... más tarde—divagué.

El pánico estaba en mi voz, pero no podía evitarlo.

Alejándome de la mesa, me obligué a sonreírle, pero no la miré a los ojos.

No pude.

Di media vuelta y salí como el infierno fuera de ahí.

Proteger a Brittany era mi intención original. Alguien necesitaba protegerla, pero maldita sea, no la había protegido de mí.

Pero todavía había tiempo para mostrar lo que ella había olvidado durante nuestras cenas acogedoras.

Yo era Santana López.

Era la cantante de una banda y follaba mujeres.

Muchas.




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Mensaje por Isabella28 el Vie Oct 20, 2017 10:29 pm

No puede ser!!! Como le dio su primer beso al boca trucha de sam...odio a sam!!!
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Mensaje por 3:) el Sáb Oct 21, 2017 8:52 am

Hola morra...

San si que sabe hacer memorables los momentos pero ahora????
A estas alturas se me hace mas peligroso sam que santana....

Nos vemos!!
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Mensaje por micky morales el Sáb Oct 21, 2017 9:02 am

Lo mismo pienso que el comentario anterior, su primer beso a labios de zalamandra????
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por JVM el Sáb Oct 21, 2017 12:53 pm

Igual creo que Sam aparenta ser algo que no es y su pinta de niño bueno le ayuda, así que espero no pase nada mas con el .... Y San es un rollo jajaja ambas se gustan pero la morena siente que no la merece y que no quiere algo serio y Britt cree que alucina cosas con ella.
Esperó que no le hagan daño a Britt ya ha pasado por mucho para seguir en esta nueva etapa!
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Mensaje por 23l1 el Sáb Oct 21, 2017 7:32 pm

Isabella28 escribió:No puede ser!!! Como le dio su primer beso al boca trucha de sam...odio a sam!!!




Hola, NO SE!!!! :@ esa san es la culpable ¬¬ Y yo... y creo q no somos las unicas ¬¬ Saludos =D





3:) escribió:Hola morra...

San si que sabe hacer memorables los momentos pero ahora????
A estas alturas se me hace mas peligroso  sam que santana....

Nos vemos!!




Hola lu, si que si..., pero ahora nada al parecer ¬¬ ;@ Pfff nose xq te creo ¬¬ Saludos =D





micky morales escribió:Lo mismo pienso que el comentario anterior, su primer beso a labios de zalamandra????




Hola, nadie sabe nada aquí. Y vuelvo a culpar a la linda, pero tonta morena ¬¬ :@ Saludos =D





JVM escribió:Igual creo que Sam aparenta ser algo que no es y su pinta de niño bueno le ayuda, así que espero no pase nada mas con el .... Y San es un rollo jajaja ambas se gustan pero la morena siente que no la merece y que no quiere algo serio y Britt cree que alucina cosas con ella.
Esperó que no le hagan daño a Britt ya ha pasado por mucho para seguir en esta nueva etapa!



Hola, esperemos y sea así =/ pero q no dañe a britt. X esto paso e beso y no fue ella ¬¬ Esk son mensajes, si, pero mas q contradictorios ¬¬ Nonononono ni lo digas q pasa ¬¬ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Cap 6

Mensaje por 23l1 el Sáb Oct 21, 2017 7:34 pm

Capitulo 6




Brittany


Nadie hacía el té dulce tan malo.

Pero no podía entender qué otra cosa hice. Santana abandonó mi departamento como si no pudiera escapar lo suficientemente rápido.

Eso fue hace dos semanas, y no regresó desde entonces.

Esa noche, y cada noche desde entonces, sus fiestas terminaron hasta bien tarde.

Utilicé el iPod que me dejó y, por suerte, funcionó.

Fui capaz de dormir, y solo de vez en cuando tenía golpes fuertes en el techo para despertarme; eso hacía que las cosas traquetearan en mi departamento.

Aparte de eso, me encontraba bien.

Me quedé junto a mi puerta durante una hora la noche anterior tratando de conseguir las agallas para abrirla y subir las escaleras para ver a Santana.

Tal vez debería pedir perdón por algo, pero no sabía qué sería eso.

Hice té dulce. A ella le gustó y buscó nuestros platos. Entonces… entonces, de repente se fue.

Me pareció extraño, pero le creí que se le hizo tarde y no se dio cuenta de la hora.

Pero no regresó la noche siguiente. Y después de una semana, supe que tenía que ser yo.

No fui a su departamento para enfrentarme a ella porque no soportaba que estuviera disgustado conmigo.

No debí dejar que se acercara demasiado.

No debí sentirme a gusto con ella.

Me puse ridículamente emocionada con mi té dulce. Ella me mostró cómo hacerlo, y ese lote fue mi tercer intento.

Estaba tan segura de que lo hice bien. Así que bajé la guardia, y fui yo.

Ella me vio. Eso era lo único posible.

Dejé que me viera, y lo que vio le provocó salir corriendo.

Fue una estupidez.

Debí saberlo, pero Santana me hizo sentir diferente. Quería confiar en ella, y porque lo quise tanto, confié.

Qué estúpida.

—¿Con el ceño fruncido de nuevo? Es la tercera vez esta semana que me aparezco para ver tu cara sonriente y no es lo que recibo.

Levanté la cabeza para ver a Sam de pie en la puerta con una bolsa blanca de panadería.

Parecía preocupado.

¿Por qué seguía viniendo?

No me besó de nuevo.

Pero me traía dulces y pasaba una buena cantidad de tiempo tratando de hacerme reír.

Pero no le dejé entrar. Tenía cuidado con Sam. Por eso él seguía viniendo.

Debí tener cuidado con Santana.

Sam levantó la bolsa en la mano.

—Rosquillas rellenas de crema con granas en la parte superior, como te gustan.

Le sonreí.

Verlo me ayudaba a olvidar la tristeza de la ausencia de Santana.

—Eres impresionante —le dije.

Su sonrisa se hizo más grande, y volvió a mirar a la puerta.

—Discúlpame mientras voy a comprar un poco más de rosquillas—dijo con un brillo burlón en sus ojos.

—No vas a irte con esa bolsa —dije, poniéndome de pie.

Sam dejó la bolsa en frente de mí y puso su mano en mi cintura antes de presionar un beso en mi mejilla. Permaneció ahí e inhaló profundamente antes de retroceder.

Me saludaba de esa manera desde nuestro beso.

—Tengo que verte fuera de esta oficina. Fui paciente contigo, porque pareces asustarte muy fácilmente y no quería arruinar esto, pero deseo llevarte a una cita. Por favor, sal conmigo. Esta noche, en cualquier lugar que desees. Tu deseo es mi orden.

Me quedé mirando a Sam mientras asimilaba sus palabras.

Me pedía una cita.

Nunca estuve en una. Él parecía tan esperanzado.

¿Si iba y bajaba la guardia, haría que también saliera corriendo y me dejara?

Esto de sus visitas en el trabajo era seguro. Una cita no lo era.

—Yo, eh…

¿Qué podía decir?

No quería alejarlo.

Era mi único amigo, y no quería estropear esto también. Ahora que sabía lo que era tener amigos, me gustaba mucho.

Quería amigos.

—Por favor—rogó, apretando su agarre en mi cintura—Juro que no voy a presionarte. Tú tendrás todo el control. Solo quiero pasar tiempo contigo.

Decirle que no sería un error. No podía hacerlo.

Simplemente tendría cuidado de no ser yo con él. Sería lo que él quisiera que fuera.

Podía fingir.

—Bueno. Sin embargo, es necesario que tú planifiques la cita. Yo nunca he estado en una.

Oh, mierda. Estaba siendo yo.

Maldición.

Sam se retiró y me frunció el ceño.

Lo hice.

Él iba a dejarme también. Iba a ver a la verdadera yo.

El interior feo iba a brillar a la vista.

Cerré los ojos, incapaz de ver a otro amigo huyendo de mí. Solo esperaba que lo hiciera rápidamente.

—¿Cómo?

Fue todo lo que dijo.

¿Cómo?

¿Qué quería decir con cómo?

Abrí los ojos y lo miré mientras observaba mi cara.

¿Buscaba algo?

¿Qué es lo que vio?

No podía hacer esto de nuevo tan pronto. Yo ya me sentía dolida por la partida de Santana.

Di un paso atrás y me senté en mi silla.

—Está bien. Simplemente vete. No necesito excusas.

Las rosquillas en la bolsa me recordó a los tallarines fritos tailandés que Santana me dejó en su gran escape.

La crema dulce ya no me atraía.

Traté de centrarme en los papeles que tenía delante de mí.

Sam no se movió al principio, pero cuando lo hizo, contuve la respiración y esperé que se alejara. En su lugar, se inclinó cerca.

—¿Qué ha pasado?—preguntó con suavidad.

Me volví hacia él, y mis ojos se toparon con los suyos.

—¿No te irás?—pregunté.

Su ceño se profundizó, y negó con la cabeza lentamente.

—No, Brittany. No voy a ninguna parte. No puedo entender por qué pareces creer que voy a irme.

No lo vio. No me expuse ante él.

Continuaba aquí.

Dejé escapar un suspiro de alivio y sonreí.

—Lo siento, pensé que debido a que nunca tuve una cita…

Cállate, Brittany.

Parecía no poder dejar de decir que nunca estuve en una cita.

—¿Era Malcolm muy sobreprotector? —me preguntó Sam.

¿El pastor Williams, sobreprotector?

Un segundo.

Él pensó que yo no salía porque no se me permitió hacerlo. No lo consideró algo malo.

—Sí —mentí.

Sam sonrió entonces.

—Bueno. Tendría que haberlo sido.

Si él supiera la verdad.

No. No podía saberla. También saldría corriendo.

—Por lo tanto, ese beso —dijo, mirándome a la cara con cuidado.

Asentí.

—El primero —admití.

La sonrisa de Sam se hizo aún más grande.

—Esta noche, Brittany. Te recogeré a las siete.

De verdad íbamos a una cita.

—Vivo en los departamentos Sea Winds —le dije.

Se enderezó.

—Lo sé.

La puerta de la oficina de su papá se abrió, Sam dio un paso atrás y se metió las manos en los bolsillos.

—Sam, visitando de nuevo hoy. Si no lo supiera, pensaría que tratabas de sobornar a mi secretaria con todos los dulces que le trajiste.

Sam se rio entre dientes.

—Sí, bueno, tal vez es así.

Su papá le lanzó una mueca antes de volverse hacia mí y sonreír. Fue forzado, pero él seguía sonriendo.

—Tengo que irme temprano para una cita con el dentista. ¿Puedes cerrar todo cuando te vayas?

—Sí, señor —respondí.

El pastor Evans regresó su mirada a Sam.

—Acompáñame afuera, hijo.

Sam se veía frustrado, pero asintió. Siguió a su papá y luego se volvió hacia mí, elevando siete dedos antes de desaparecer por la puerta.




Santana


Me encontraba sentada en mi silla favorita, con una cerveza en la mano, mirando a la pared, cuando la puerta del departamento se abrió y Puck se acercó con una sonrisa en su rostro.

La cerró detrás de él y me miró fijamente.

—Eres jodidamente estúpida morena—dijo, y luego se volvió para dirigirse a la cocina—Pensé que al ser una mujer y que te gustaran serías más que inteligente, pero no. Eres jodidamente estúpida.

Me decía que era estúpida ya que hace dos semanas traje a dos rubias y mantuve nuestra post-fiesta aquí.

Él era la única persona que sabía cuánto tiempo estuve pasando con Brittany y por qué mudé nuestras fiestas.

Yo no le dije por qué. Solo le permití estar enojado conmigo.

Regresó a la sala de estar con una botella de cerveza en la mano y señaló hacia el aparcamiento exterior.

—Si te levantas ahora, podrás ver a Brittany usando un vestido de verano sensual y un par de zapatos de tacón, entrando en el Honda Accord de un chico ricachón.

¿Qué?

Lo miré fijamente, dejando que sus palabras penetren, entonces me levanté y corrí a la ventana.

Efectivamente, Brittany caminaba por el estacionamiento. Un tipo de mi alto, como del porte de Puck se hallaba a su lado, con la mano posada en su espalda.

Mierda.

¿Quién era él?

Brittany no salía lo suficiente como para conocer gente. Ella era demasiado tímida.

—Debiste ver al tipo babeándole encima cuando nos presentó. Ella era totalmente inconsciente del hecho de que el tipo no escuchó ni una palabra de lo que dijo. No le importó una mierda quien era yo. Solo quería tenerla a solas. Ella incluso preguntó por ti. Quería saber si te encontrabas bien. Le dije que era bienvenida a pasarse por aquí en cualquier momento, pero sus ojos se abrieron como si estuviera aterrorizada y negó con la cabeza. No sé cómo diablos pasaste de salir con ella y hacerla reír a la idea de que le asustara verte.

Brittany se metió en el coche y el imbécil que sostenía su puerta se inclinó hacia abajo… y ¿la besó? Se puso de pie, rodeó corriendo la parte trasera del coche, y subió. Entonces ya se habían ido.

Volví a mi silla y me senté. No iba a hablar de esto con Puck. Él no lo entendería.

Mierda, ahora ni yo lo entendía.

Solo podía pensar en ese tipo besándola. Tocándola. Mi corazón latía con fuerza en mis oídos.

—No te preocupes. Estoy seguro de que vas a tener una o más chicas sensuales con quien tener un polvo barato esta noche. Al igual que la noche anterior. No hay necesidad de preocuparse por la chica con la que querías hablar realmente y no era una groupie usada. Tú te aseguraste de alejarla.

Cerrando los ojos, me negué a escucharlo.

—Ella es solo una chica amable con la que pasé un tiempo. La hice sentir bienvenida; eso fue todo. No me importa una mierda con quien sale—respondí en un tono aburrido, y luego tomé otro trago de mi cerveza y cogí el mando a distancia.



Y eso duró unos cinco minutos.

Lanzando el mando a distancia, agarré mi teléfono y le envié un mensaje de texto a Brittany.


¿Quién es el tipo?


Lo eliminé antes de poder enviarlo. Eso no era lo correcto para enviarle. Le daría una idea equivocada.

No estaba celosa.

Solo quería protegerla, si nadie más iba a hacerlo.


La banda va a tocar en Live Bay esta noche. Es hora de que vengas a escucharla.


Envié ese. Y esperé. Un minuto más tarde, mi teléfono se iluminó.


Estoy con un amigo.


Mierda.


Trae a tu amigo también.


Un minuto más tarde, no hubo respuesta.

Me quedé mirando el teléfono durante cinco minutos más, luego decidí que actuaba mal.

Lanzando el teléfono al sofá, me puse de pie y me dirigí de nuevo al baño para tomar una ducha.

Brittany no era mía para protegerla.





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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!

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Mensaje por micky morales el Dom Oct 22, 2017 8:23 am

Apenas comenzando la historia y ya odio a ese boca-trucha, como siempre, y Santana mas idiota imposible!!!!
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Mensaje por JVM el Dom Oct 22, 2017 12:20 pm

Solo me alegra que Sam este cerca porque así la morena se dará cuenta de la estupidez que cometió y bueno que sufra por alejar a Britt y hacerla pensar que siendo ella nadie se quedaría a su lado
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Mensaje por 3:) el Dom Oct 22, 2017 6:51 pm

Hola morra...

Eh dicho no me gusta la marsopa cuando anda serca de britt...
Oh oh alguien se dio cuenta que la cago jajaja... A ver como termina la noche??

Nos vemos!
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Mensaje por 23l1 el Dom Oct 22, 2017 8:39 pm

micky morales escribió:Apenas comenzando la historia y ya odio a ese boca-trucha, como siempre, y Santana mas idiota imposible!!!!



Hola, jajaajajajajaja nose xq te creo :@ siempre, siempre ¬¬ Pfff esk la morena no puede empezar bn, no¿? =/ Saludos =D





JVM escribió:Solo me alegra que Sam este cerca porque así la morena se dará cuenta de la estupidez que cometió y bueno que sufra por alejar a Britt y hacerla pensar que siendo ella nadie se quedaría a su lado




Hola, pero que sabia eres tu! Como siempre viendo el lado bueno de las cosas! Xq tienes gran! razón en esto! bravo, bravo! Esperemos y eso sea rápido la vrdd =/ Saludos =D






3:) escribió:Hola morra...

Eh dicho no me gusta la marsopa cuando anda serca de britt...
Oh oh alguien se dio cuenta que la cago jajaja... A ver como termina la noche??

Nos vemos!




Hola lu, ni a mi ¬¬, pero como bn dijo JVM, así san se dará cuenta de su GRAN error! Ves, es lo q digo! ajajajajaj. Esperemos y solucione bn, pero bn las cosas ¬¬ Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Cap 7

Mensaje por 23l1 el Dom Oct 22, 2017 8:41 pm

Capitulo 7



Brittany


Trae a tu amigo, también.


Tuve que leer ese último mensaje de Santana al menos diez veces en las pasadas dos horas.

No le respondí. No estaba segura de cómo.

Me había ignorado completamente por dos semanas, y ahora esto.

Miro a Sam.

La cena ha sido agradable. Ha hablado un montón sobre su familia y futbol. Era un gran fan del futbol.

El problema era que nada de lo que decía hacía que mi corazón revoloteara de la forma en que lo hacía cuando miraba el mensaje de texto de Santana.

Sam no me preguntó mucho durante la cena. Me contó un montón sobre sí mismo, y escuché.

Santana siempre me preguntaba por mí. Tenía que encontrar formas de encubrir la verdad sobre mi pasado, pero al menos me preguntaba.

—¿A dónde ahora? ¿Alguna sugerencia? ¿Quizás minigolf?—preguntó Sam, irrumpiendo en mis pensamientos.

Me sentía culpable por siquiera compararlo con Santana. Eso no era justo.

Sam era un tipo agradable, y me gustaba. Santana era… no sabía que lo quera Santana.

Mirando de nuevo mi texto, dejé que las palabras cayeran de mi boca antes de poder detenerlas.

—Hay una banda toando en Live Bay hoy en la noche. Conociste al bajista cuando viniste a recogerme.

Todavía no he ido a escucharlos.

¿Qué estaba haciendo?

Sam mencionó el jugar minigolf, y le estaba pidiendo que me llevara a un club.

¿Los hijos de los pastores siquiera iban a los clubes?

Sacudiendo la cabeza, lo miré.

—No importa. Ese no es un lugar apropiado al cual ir. Siento el haberlo mencionado.

Sam sonrió cuando giró el auto en una esquina.

—He estado en Live Bay antes, Brittany. Jackdown es una banda genial. Los he escuchado tocar varias veces. Encabezan el lugar y traen a las más grandes multitudes. Si quieres escucharlos tocar, entonces con gusto te llevaré ahí.

—Oh. Bien. Si estás seguro que está bien con tu papá. No quiero molestarlo.

La cara de Sam se puso seria por un segundo. Me lo hubiera perdido si no estuviera mirándolo. Una sonrisa forzada se formó rápidamente en sus labios.

—No te preocupes por mi papá. Creo que ya le aclaré eso una vez esta semana —dijo.

Quería preguntarle de lo que estaba hablando, pero no lo hice.



Entramos al estacionamiento de Live Bay, y toda mi emoción por ver la actuación de Santana tomó el centro del escenario en mi cerebro.
—El estacionamiento está de locos hoy. Te dejaré en la puerta, y puedes esperarme adentro mientras voy a estacionarme. No quiero que camines por la grava con esos tacones.

Sam se detuvo en la entrada frontal. No quería entrar ahí sola, pero tampoco quería sonar como un bebé.

Él trataba de ser lindo.

—Gracias—dije antes de abrir la puerta y salir.

El sonido amortiguado de la música en el interior llenó el aire nocturno mientras caminaba hacia la puerta.

Un tipo con una apretada camiseta negra y los brazos más grandes que alguna vez vi en mi vida se encontraba de pie ahí. Ambos brazos estaban envueltos en tatuajes parecidos a cadenas.

Levanté los ojos para encontrar los suyos y me di cuenta que me estaba observando. Una sonrisa divertida en su rostro.

Abrió la puerta y me señaló con la cabeza a que entrara.

—Le diré a tu hombre que pague tu entrada. Entra, dulzura.

¿Mi entrada?

¿Tenías que pagar para entrar?

Quizás debería pagar. Esto fue mi idea. Alcancé mi bolso.

—No, yo pagaré por los dos—le dije al gran hombre—Nena, si tú pagas, personalmente voy a patear su culo por dejarte hacerlo. Así que, necesitas caminar y entrar tu dulce cola.

Oh, mi. De acuerdo.

Me las arreglé para asentir y rápidamente entré. Una baja risilla desde atrás me hizo sonrojar. No estaba segura de cómo sentirme con que un extraño me llame dulzura y nena.

Quería esperar a Sam, pero no quería hacerlo cerca de la puerta y de ese tipo.

Dentro del club, la voz de Santana llenaba el lugar, y giré para verla de pie en el escenario, sonriéndole a las personas que gritaban su nombre.

Maldición, todas se ven dulces esta noche. Me hacen todo tipo de cosas—dijo.

Estaba sin camisa y solo en sujetador, y eso en sí mismo era algo por lo que gritar.

Entendía su excitación.

Ella me recordaba a un dios, de pie ahí. Su hermoso cuerpo exhibía un par de vaqueros que colgaban perfectamente de sus caderas y le daban a la multitud una vista de su estómago.

La promesa de lo que yacía debajo de la poca ropa.

Me acerqué, esperando ver más. Ella se reía de algo que Puck había dicho, y los hoyuelos que me fascinaban se desplegaron ante la multitud.

El color de sus ojos era negro esta noche. Más intenso de lo que normalmente eran.

Había una cualidad irreal en ellos.

Deslizó su mano por la parte más arriba de su estómago y justo en su pecho derecho y le guiñó a alguna chica cerca del escenario. El grito comenzó de nuevo, y arrojó su cabeza hacia atrás y rio. Los músculos en su cuello aparecieron, y mi mirada se empapó de ella.

Cada pecho.

Cada pulgada.

Cuándo miró de nuevo a la multitud, sus ojos brillaron con diversión-hasta que se centraron en mí. Entonces, se quedó completamente quieta.

Me había acercado al escenario más de lo que pensé. Lentamente, una sonrisa real tocó sus labios, y era como si nadie más se encontrara en la habitación.

Me quedé ahí, incapaz de alejarme. Me tenía encantada.

Su lengua tocó su labio inferior, y entonces frunció los labios en un beso antes de alcanzar su guitarra detrás de ella y deslizarla por su hombro.

Hagamos esto—dijo, rompiendo nuestra conexión y mirando a Puck.

Puck también estaba mirándome. Levanté la mano y le di un pequeño saludo. Sonrió y me dio un asentimiento.

—Ahí estás. No podía encontrarte en este lugar. Está abarrotado —la voz de Sam se encontraba en mi oído, y salté, sorprendida.

Me había olvidado de Sam.

Una mirada a Santana, y todos los otros pensamientos me dejaron.

Era una cita horrible.

Empecé a disculparme por alejarme tanto de la puerta cuando lo escuché: Santana cantando por primera vez. Su voz ya era uno de mis sonidos favoritos.

Pero escucharla cantar… era algo más.

La gruesa calidez de su voz curvándose alrededor de las palabras envió un estremecimiento por mi cuerpo.

No podía hablarle a Sam ahora.

Tenía que escuchar esto.

Santana había dominado la atención de todo el lugar con solo unas pocas palabras.


Solo otra noche, nena, y solo eres otra chica.
No hago lo de las mañanas y nunca lo haré.
Querías una probada y yo quería una distracción.
No vayas a rogar por más porque me gusta la persecución, no la muerte.
No consumas todo el tiempo, chica – lo das muy fácilmente.
Sabes en lo que te metiste, pero aún me ruegas.
No dejes tu número de teléfono – no voy a llamar.
Dilo, nena. Grita todo lo que quieras. Lo he escuchado todo.



Santana ya no tocaba la guitarra. Ambas manos se encontraban en el micrófono frente a ella mientras cantaba las palabras con una sonrisilla en la cara.

Era como si les estuviera cantando a todas las chicas. Ellas gritaban su nombre y extendían las manos hacia ella mientras se encontraba de pie ahí, casi haciéndoles el amor con sus palabras.


Todas quieren salvarme. Todas quieren poseerme.
Pero he sido poseída antes. Ese barco ha zarpado.
Ella tomó mi alma hace mucho tiempo atrás cuando salió por esa puerta.
Así que, no pienses que vas a ganarme.
No soy un premio y tú no anotarás.
Nada queda dentro para ganar. Estoy vacía ahí, y a ella hay que culpar.
He roto corazones y los he dejado en un sendero detrás de mí.
Pero solo me tuvieron una noche.
Ella poseyó mi corazón por años, entonces se lo llevó consigo en su vuelo.
Me gustó el escape que me diste, y lo tomaré sin remordimiento.
Ni siquiera me importa si lo finges. Estoy usándote más, no hay razón para forzarlo.


Los ojos de Santana encontraron los míos, y me congelé.

Verla así, en su elemento, hace difícil hacer algo más que mirarla.

Era dueña del lugar.

La sonrisa real que sabía que no era parte de su actuación tiró de sus labios antes de volver a inclinarse al micrófono.


No consumas todo el tiempo, chica – lo das muy fácilmente.
Sabes en lo que te metiste, pero aún me ruegas.
Alejarme es mi parte favorita porque sé que no perdí mi corazón.
Quieres más de lo que puedo dar. Algún día podrás verlo.
Todas quieren salvarme. Todas quieren poseerme.
Pero he sido poseído antes. Ese barco ha zarpado.
Ella tomó mi alma hace mucho tiempo atrás cuando salió por esa puerta.
Así que, no pienses que vas a ganarme.
No soy un premio y tú no anotarás.
Nada queda dentro para ganar. Estoy vacía ahí, y a ella hay que culpar.
Aléjate ahora si quiere mantener tu inocencia.
Corre, chica, si no estás lista para mí.
Cada cuerpo es el mismo y no importa cuán dulce te veas…
Siempre habrá solo un rostro que vea.
Has sido advertida y eso es todo lo que puedo hacer.
Vamos a olvidar la charla y el perder mi tiempo.
Esto es todo sobre mí, nena. No estoy preocupada por ti.
Solo otra noche, nena, y solo eres otra chica.
Todas quieren salvarme. Todas quieren poseerme.
Pero he sido poseída antes. Ese barco ha zarpado.
Ella tomó mi alma hace mucho tiempo atrás cuando salió por esa puerta.
Así que, no pienses que vas a ganarme.
No soy un premio y tú no anotarás.
Nada queda dentro para ganar.
Estoy vacía ahí, y a ella hay que culpar.



—¿Quieres encontrar un asiento y conseguir algo de beber?—preguntó Sam cerca de mi oído.

No quería dejar de mirar a Santana o perderme una palabra de lo que salía de su boca. Pero me encontraba aquí con Sam, y no podía quedarme aquí completamente absorbiendo a Santana.

Eso era grosero.

—Um, sí —respondí.

La mano de Sam envolvió la mía, y me jaló a través de la multitud hacia una mesa alta en la esquina que no tenía gente alrededor.

Un grupo de personas en la mesa al lado lucía como si necesitaran más de una mesa.

Sam debió haber estado pensando lo mismo.

—Disculpa, ¿pero esta mesa está libre o van a usarla?—le preguntó a una chica con largo cabello rubio y un rostro que pertenecía a la televisión, era así de perfecta.

Ni siquiera miró en mi dirección cuando respondió:

—Es toda tuya. Estamos bien con esta mesa.

—Gracias —respondió Sam.

—¿Eres el hermano de Lilah Evans, no?—preguntó la chica junto a la hermosa rubia.

Su sonrisa era amistosa, y era tan perfecta como la otra chica cuyos brazos se encontraban posesivamente envueltos alrededor de sus hombros.

—Sí, Marley Rose Fabray, ¿cierto?—replicó Sam.

La chica sonrió.

—Sip. Pensé que eras tú. ¿Cómo está Lilah? —preguntó la chica.

—Está bien. Se va de nuevo a Tuscaloosa esta semana.

Marley Rose volvió sus bonitos ojos hacia mí. Ni siquiera llevaba maquillaje.

Toda esa belleza era natural.

—Creo que no nos hemos conocido. No fuiste a la Secundaria Sea Breeze, ¿no?

Sacudí la cabeza.

—No. No soy de aquí —respondí, entonces me di cuenta de que no le había dicho mi nombre.

Me sentí como una idiota.

Ella parecía tan agradable. Nada como las chicas en casa que se veían como ella.

—Marley, esta es Brittany Pierce. Brittany, esta es Marley Rose Fabray. Brittany está trabajando en la iglesia para mi papá —les informó Sam por mí.

—¿Brittany? —preguntó otra voz femenina.

No había mirado a nadie más en la mesa porque de la única mirada que les había dado, el grupo parecía intimidante.

Obligándome a apartar la mirada de la conexión segura que hice con Marley, encontré a la que parecía modelo de Victoria Secret que me sonreía.

En donde Marley era muy natural, esta mujer era toda arreglada, pero aun así era preciosa.

Del tipo que detenía al tránsito.

—Sí—me las arreglé para responder, y le devolví la sonrisa.

—Ceo que vives en el departamento debajo del de mi hermana—dijo la morena.

No necesité que dijera más. Entonces, lo vi.

El oscuro de sus ojos era idéntico del de Santana, y su cabello era del mismo negro.

—¿Eres… la hermana de Santana?—pregunté.

Su sonrisa fue de complacida a brillante.

—Sí, lo soy —respondió.

—¿Santana? —preguntó Sam, recordándome que se encontraba a mi lado.

—Santana y Puck son compañeros de cuarto—le expliqué. Me volví a girar hacia la hermana de Santana—Sam solo ha conocido a Puck.

La morena pasó su mirada a Sam y luego volvió a mí.

—Soy Emily. Un placer conocerte, Brittany.

—Esto está a punto de volver jodidamente interesante. Necesito otra cerveza primero.

Una profunda voz cansina del chico al fondo de la mesa causó que Emily rodara los ojos mientras lanzaba una mirada molesta en la dirección del chico.

Miré rápidamente y vi a un chico muy alto y de buena constitución con ojos marrones y gruesas pestañas. Tenía el pelo corto.

—Cállate, Finn. No empieces—espetó Emily.

—Me iba a ir, pero creo que podríamos necesitar quedarnos por unos minutos—dijo la chica rubia linda.

Marley me dio una sonrisa de disculpa y luego codeó a la chica que todavía la sostenía cerca. Solo se rio entre dientes y luego inclinó la cabeza para susurrar en su oído. El sonrojo rosa en sus mejillas me hizo apartar la mirada de ellas para mirar a Sam.

Tomó eso como una pista.

—Bueno, fue lindo verte, Marley—miró a la chica rubia—Y Kitty.

—Necesitamos conseguir una bebida y agarrar esta mesa antes de que nos la quiten—dijo Sam, educadamente.

Sonreí a Marley y luego a Emily antes de darles un pequeño saludo con la mano y seguir a Sam a la mesa junto a ellos.

No quería hablar sobre Santana todavía, y tenía la sensación de que Sam iba a preguntarme de ella.

Vi la mirada en sus ojos cuando Emily reconoció mi nombre. Lo que me dio una secreta emoción.

¿Le había contado a su hermana de mí?

—¿Fuiste a la escuela con todos ellos? —pregunté, curiosa de saber más sobre Emily y sus amigos.

No había visto a ninguno de ellos en sus fiestas.

—Sí. Pero no nos juntamos con la misma gente. Marley y mi hermana eran amigas. Su hermana mayor, Quinn, es parte de ese grupo. No había escuchado que Marley estuviera saliendo con Kitty Wilde—bajó la voz—Me sorprende que su hermana le permita eso. Kitty no es conocido como una mujer de una sola mujer. Y Quinn, siendo su mejor amiga, lo sabe mejor que nadie.

Sentí como si estuviera mirando un episodio de Dawson’s Creek, escuchando esto.

—Ella parecía estar inconsciente de cualquier otra mujer en el mundo—dije honestamente.

—Noté eso. La pequeña Rose-Fabray debe haber conseguido domar a la bestia—dijo con una risita—Voy a conseguir una coca cola. ¿Quieres algo?

Quería un té dulce, pero no estaba segura de que tuvieran eso aquí.

—Um, claro. Una coca cola también—respondí. Asintió y se puso de pie—Vuelvo enseguida.

Sam no se había alejado tanto cuando alguien se movió a su silla. Era Emily. Se sentó.

—Hola de nuevo —dijo.

—Hola.

No estaba segura de por qué estaba en mi mesa. Entonces, di una mirada rápida al escenario y noté que Puck anunciaba que tomarían un descanso y regresarían en quince minutos.

—No tengo mucho tiempo antes de que ella venga aquí—murmuró.

¿Quién?

¿Santana?

¿Estaría enojada si ella me hablaba?

—De todas formas, Puck me dijo que eras nueva en la ciudad, y quería invitarte a almorzar un día.

Puck le contó a Emily sobre mí. No Santana.

Mi estómago se hizo nudos.

Me las arreglé para asentir.

—Eso suena genial.

Me sonrió radiantemente, y me sentí incluso más insegura.

¿Por qué alguien como ella querría pasar tiempo conmigo?

¿Y yo quería tener la oportunidad de que ella viera a la extraña y verdadera yo de la forma en que Santana lo hacía?

Emily me dejaría justo como Santana lo hizo.

Puck todavía era amigable, pero no me pedía pasar el rato con él, tampoco.

—Perfecto. ¿Qué día es mejor para ti?
—Martes. Salgo de clases a las once, y no tengo que estar en el trabajo hasta las una y treinta.

Emily sonrió, entonces alzó la mirada y arrugó la nariz. Incluso así se veía bien.

—Aquí viene —dijo.

Me di la vuelta para ver a Santana caminando hacia nosotras. Sus ojos se encontraban en mí, y sonreía con esa sonrisa con hoyuelos que parecía que era realmente feliz.

Bien.

Hablaba en serio en el mensaje.

—Viniste—me dijo mientras ignoraba la mesa junto a mí, la llena con los amigos de su hermana.

—Lo pediste—respondí, incapaz de quitar la sonrisa tonta de mi rostro al verla de nuevo tras dos semanas sin sus visitas.

La había extrañado.

—Pensé que tenías una cita.

Le había dicho que iba a salir con alguien. Nunca dije una cita.

Comencé a contestar, cuando fui interrumpida.

—La tiene—dijo Sam mientras puso mi Coca Cola en la mesa y la deslizó en frente de mí—Soy Sam, su cita—le dijo a Santana en su tono muy educado de voz—Debes ser Santana, la vecina.

La sonrisa feliz de Santana desapareció. En su lugar tenía un ceño molesto que vi antes.

—Su amiga—corrigió a Sam.

Sam no parecía afectado por el tono entrecortado de Santana.

—Lo siento. No sabía. No te mencionó antes de esta noche —respondió Sam.

¿Qué?

¿En verdad acababa de decir eso?

Moví los ojos a Sam y me di cuenta del repentino cambio en su comportamiento.

No estaba calmado, tranquilo o sereno.

Sino tenso y la sonrisa en su cara era falsa.

La mano de Santana se movió de la parte posterior de mi silla para descansar en mi espalda.

—¿Te gustó la presentación? —me preguntó como si Sam no acabara de ser grosero.

—La amé. Sonabas asombrosa. No tenía idea que podías cantar tan bien.

Estaba siendo excesivamente efusiva. Lo sabía, pero no podía parecer evitarlo.

Había un motivo por el que las personas se arrojaban a sí mismas a Santana. Era como un imán, y era difícil alejarse de ella.

Cuando se acercaba, solo querías acercarte más.

Santana bajó la cabeza hasta que su boca se encontraba en mi oreja.

—Te he extrañado —dijo en voz baja.

No me fui a ningún lado. Quería señalar eso, pero entonces Emily nos miraba con interés no disimulado, y Sam renunció a la sonrisa de chico agradable.

Vine aquí con Sam, y tenía que recordar eso.

Levanté mi Coca Cola y le sonreí a Sam. Su ceño se aflojó algo.

—Nos alegra haber venido. Es una forma genial de terminar la noche.

Emily agachó la cabeza y se cubrió la boca, pero sus ojos bailaban con risa. Entonces se compuso.

—Vamos, Santana, estás ignorando a todos los demás. Deja que estos dos disfruten su cita. Puedes hablar con Brittany después—dijo Emily, poniéndose de pie. A mí, dijo—Martes a las once quince, encuéntrame en Pickle Shack. Es a menos de dos kilómetros desde el colegio, así que deberías encontrarlo con facilidad—alcanzó el brazo de su hermana, jalándola lejos de mí—Vamos—dijo en un susurro severo, y dirigió a Santana a su mesa.

Santana no se despidió de mí, pero por otra parte, Emily podría haber causado una escena si lo hubiera hecho.

Intenté bloquear las carcajadas detrás de mí y no escuchar lo que todos decían.

Podía escuchar al chico alto diciendo algo sobre ser derribada, e hice una mueca, preguntándome si le hablaba a Santana.

Malinterpretaron la situación.

No quería oír a Santana corregirlos. Eso solo habría sido bochornoso.

¿No podían mirarme y decir que no era el tipo de Santana?

Se hallaba completamente fuera de mi liga.

Echando un vistazo a Sam, me di cuenta que él también. Sin embargo, se sentó ahí.

—No sabía que eres tan cercana con la cantante líder de Jackdown—dijo Sam, entonces tomó un trago lento de su soda mientras me estudiaba.

Me encogí de hombros.

—Vive en el piso encima del mío y cuando me mudé, hablamos un montón y esas cosas, pero entonces como que dejó de venir. No la he visto en un par de semanas.

No iba a decirle sobre nuestras cenas juntas, las que se detuvieron sin ninguna explicación.

—Ella es malas noticias, Brittany. No la conozco, pero todos han escuchado de ella. Jackdown es bastante grande por el sur. Santana es… bueno, por ausencia de una mejor palabra, es una prostituta—dijo en voz baja, así la mesa al lado nuestro no lo escucharía.

Asentí.

Ya sabía que Santana dormía con un montón de chicas.

—Sé cómo es Santana. Solo somos amigas. Nada más. No soy su tipo, de todos modos.

Sam asintió en acuerdo.

—No, no lo eres. Me alegra que te des cuenta.

El dolor en mi pecho no podía ser evitado.

Escuchar a Sam confirmar que no era alta y hermosa como las chicas que Santana traía a su casa era doloroso.

Saberlo y escucharlo de alguien más, eran dos cosas diferentes.

No estaba de humor para quedarme.

Quería mi departamento y mis pijamas.

Quería mi silencio.

Tomando un trago más de mi soda, me puse de pie.

—Creo que estoy lista para ir a casa ahora —le dije a Sam.

Se veía aliviado, lo cual solo me hizo sentir peor. Nuestra cita comenzó agradable, pero no terminó bien.

No era la única lista para escapar.

—Por supuesto—dijo poniéndose de pie—Vamos.




Santana


—Me gusta—anunció Emily mientras yo observaba a Brittany alejarse con ese tipo—Es hermosa y muy dulce.

—Sam es un tipo muy agradable. Siempre fue amigo de todos en la escuela secundaria. No puedo pensar en una persona que no le guste—añadió Marley a la conversación.

Un par de tetas presionaron contra mi brazo. No estaba de humor. Mi cabeza se encontraba en otra parte.

Quitando importancia a la mujer indeseada, me di vuelta para mirar a Marley.

—¿Conoces a ese tipo?—pregunté.

No quería que este grupo se enterara que me importaba que Brittany estuviera en una cita.

Todos lo malinterpretarían y me acosarían sobre ello sin cesar.

Marley asintió y se mordió el labio inferior con nerviosismo.

—Tiene razón. Hombre de bien—dijo Kitty—Siempre hacía esa cosa del grupo de adolescentes cristianos en las mañanas. Pero no era como los otros niños religiosos. Él incluso se detuvo una noche cuando Quinn y yo teníamos un neumático pinchado. No tenía uno de repuesto o alguna mierda de esas, y Quinn no iba a llamar a su papá porque estaba muy ebria. Así que Sam nos dio un aventón.

Esto no era algo que quería oír.

Que a Kitty le gustara alguien tan completamente diferente de ella significaba que este tipo Sam probablemente era jodidamente perfecto para Brittany.

Mierda.

—¿Te gusta ella?—me preguntó Emily.

Mi hermana no era de las que se andaban por las ramas. Era una persona directa.

Solo desearía que hubiera elegido preguntarme eso sin todos sus amigos entrometidos como la mierda mirándome.

Me encogí de hombros.

—Ella no es mi tipo. Pero, sí, es una amiga. Me alegra saber que el chico con el que está es digno de ella—tomé un trago de mi cerveza—Tengo que volver. Los quince minutos casi terminan.

Nunca regresaba a tiempo.

Todos pensaban eso mientras caminaba hacia la puerta que conducía al escenario.

No hice caso de las chicas tratando de llamar mi atención. Solo necesitaba llegar lo más lejos posible de todos y golpear algo.

No quería que me importara una mierda que hacía Brittany en una cita.

Ella no era alguien con la que podría joder. Era frágil. Cuanto más tiempo pasaba con ella, más me daba cuenta lo frágil que era.

Yo no era buena con lo frágil.

Rompía mierda.

Nunca me lo perdonaría si la rompía.

Eso probablemente me destruiría.

¿Pero podría simplemente sacarla de mi vida?

La extrañé como una loca la semana pasada.

Ella me hacía reír. Realmente reír.

Y maldición, yo sonreía todo el tiempo cuando ella estaba cerca.

Me encantó verla encontrarse a sí misma y a su independencia. Hacía que la oscuridad que parecía vivir en mi pecho disminuyera.

Brittany me hacía sentir completa por dentro.

Nunca me había sentido entera. Siempre existió este vacío.

Intenté todo para llenar ese dolor oscuro en mi interior, pero nunca nada funcionó.

Hasta que Brittany me sonrió.

—Se terminó el descanso—dijo Puck al entrar por la puerta y darme una palmada en la espalda—Anímate. Estás pensando demasiado acerca de esto. Solo sé su amiga. Sé su puta amiga. Eso es todo. Inténtalo. Es posible que descubras que te gusta.

Vi como mi mejor amigo me sonrió y asintió antes de girar para volver al escenario.

Puck era la única persona en mi vida que realmente me conocía.

Conocía de mis lugares oscuros y sabía por qué estaban ahí. Ni siquiera mi hermana sabía todo.

No podía contarle; se culparía a sí misma por no protegerme. Por haberme dejado.

Pero Puck lo sabía.

Lo había visto.

Debería haber sabido que no podía ocultar mi batalla con Brittany de él. Lo vio por toda mi cara.

¿Tenía razón?

¿Podría ser mi amiga?

Sugar había sido mi amiga.

Claro, quería estar dentro de sus bragas la mayoría del tiempo, pero en realidad fue mi amiga. Aceptó mi lado oscuro y lo entendió. También era una de las personas más duras que conocía.

Hacerle daño era imposible.

Al menos para mí. Sabía que nunca la rompería.

Brittany no era Sugar.

Ella era tan inocente y... demonios, era preciosa.

Cerré los ojos y dejé escapar una sarta de maldiciones. Estaba perdiendo tanto mis puntos de chica ruda por ese pensamiento.

¿Quién demonios pensaba que una chica era preciosa, además de mi misma?

No Santana Jodida López.

—¡Piensa en ello más tarde, imbécil! Tenemos a una multitud que complacer—me gritó Puck desde el escenario.

Tenía razón.

Metí los pensamientos de Brittany en la parte posterior de mi cabeza y puse mi cara de juego.

Emily me estaría observando, y necesitaba hacerle perder el rastro.

Si ella pensaba que quería a Brittany, se rompería el culo para entrometerse en mis asuntos.

Amaba a mi hermana, pero era un infierno de quitarse de encima cuando se le metía algo en la cabeza.





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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por Isabella28 el Lun Oct 23, 2017 12:09 am

Hola!!! Volví...a mi bebé le dio mamitis y no me dejo leer ayer...y hoy se quedo dormidita temprano, santana avispate antes de que boca trucha te robe todas las primeras veces de britt!!
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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Lun Oct 23, 2017 8:29 am

Me encanta Brittany pero no deberia darle alas a ese labios de pescado, y Santana piensa demasiado para mi gusto, que querra Emily con Britt?????
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Mensaje por JVM el Lun Oct 23, 2017 1:48 pm

Jajaja Em queriendo conocer mas a fondo a Britt porque sabe que es especial para San y pues la situación de la cita un poco complicada con la morena y boca de trucha ahí.... Ahora haber como se comporta Santana con Britt
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Mensaje por 23l1 el Lun Oct 23, 2017 9:34 pm

Isabella28 escribió:Hola!!! Volví...a mi bebé le dio mamitis y no me dejo leer ayer...y hoy se quedo dormidita temprano, santana avispate antes de que boca trucha te robe todas las primeras veces de britt!!




Hola, lo cual es muy bueno! BB!!! aiiii!!! pero suele pasar, no¿? jajajaaja. =O laS! =O aiiaiaiaiai nonononono ni lo digas q pasa =S q se de cuenta rápido noma! Saludos =D





micky morales escribió:Me encanta Brittany pero no deberia darle alas a ese labios de pescado, y Santana piensa demasiado para mi gusto, que querra Emily con Britt?????




Hola, y a mi tmbn! Mmmm... esk si san no ayuda, ella creee q san es el indicado =/ LA vrdd esk si ¬¬mejor q intente cambiar asi es digan de britt (como ella piensa) Nadie lo sabe... Saludos =D





JVM escribió:Jajaja Em queriendo conocer mas a fondo a Britt porque sabe que es especial para San y pues la situación de la cita un poco complicada con la morena y boca de trucha ahí.... Ahora haber como se comporta Santana con Britt




Hola, aaah pero q razón llevas ai... si buen punto. ¬¬ ni lo nombres :@ Esperemos y mejor q nunca la vrdd ¬¬ Saludos =D


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Finalizado FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Cap 8

Mensaje por 23l1 el Lun Oct 23, 2017 9:37 pm

Capitulo 8


Brittany


No hubo fiesta esa noche.

Esperaba una, pero el ruido nunca llegó.

Escuché pies que caminaban arriba alrededor de la medianoche, pero eso fue todo.

Nada más.

Sam trató de parecer casual con sus preguntas, pero me di cuenta que sentía curiosidad por Santana.

Mis respuestas lo calmaron.

Le dije que parecían atractivos los hombres al igual que las mujeres, pero seguían siendo el primero que me beso.

Cuando me acompañó hasta la puerta, me besó.

Al igual que antes, se sintió bien, y la cercanía fue agradable. Su sabor era cálido, y los toques suaves de su lengua contra la mía fueron emocionantes. Me hubiera sentido feliz de permanecer afuera y besarlo durante horas.

Pero Sam terminó el beso y luego dejó escapar una respiración profunda antes de besarme en la frente y dar las buenas noches.

Había sido mi primera cita, y fue todo lo que esperaba que fuera.

Sam cumplió todas mis expectativas. Me gustó mucho su compañía, y me gustaron mucho sus besos.

Sam no se parecía en nada a Santana.

Sin embargo, todavía aguardaba que se diera cuenta de que no era digna de su tiempo; como hizo Santana.

Preocuparse de perder algo que no tenía, realmente era inútil.

Hoy no debía ir a la oficina.

Los sábados no trabajaba debido a que el Pastor Evans se preparaba para su sermón del domingo.

Pasé los últimos sábados estudiando, pero hoy quería hacer otra cosa.

Ayer fue día de pago, y ya era hora que derrochara en unos cuantos artículos de ropa.

El Pastor Evans no se había quejado de mis vaqueros, pero los días que llevaba puesto mi vestido de verano o una de las faldas que llevaba a la iglesia, hizo mención que le gustaba la forma en que iba vestida. Nunca dijo eso acerca de mis pantalones.

Me ataba las zapatillas cuando un golpe en la puerta me sorprendió.

Eran las diez de la mañana de un sábado. No tenía amigos. No podía pensar en una persona que se encontraría en mi puerta en este momento.

Apretando los cordones, me puse de pie y abrí la puerta.

Santana esperaba ahí en un par de vaqueros, viéndose increíblemente tentadora para que cualquier persona pudiera manejarla tan temprano.

La camisa que llevaba puesta le quedaba tan ajustada a sus perfectos pechos.

Odiaba esa camisa.

Me hacía pensar en cosas. Cosas que debía dejar de pensar en lo que se refería a Santana.

—Buenos días—dijo con una lenta sonrisa.

Me atrapó babeando por sus pechos. Rayos.

—Buenos días—respondí, y obligué a mis ojos a permanecer en su rostro.

No en su cuerpo.

Si tan solo sus ojos no fuera tan bonitos.

—¿Ya desayunaste? —preguntó.

Negué con la cabeza mientras la miraba fijo y confundida.

Santana nunca se levantaba a las diez. Festejaba toda la noche y dormía la mayor parte del día.

—Bien. Hay un lugar que conozco que hacen panqueques increíbles, y quiero unos—dijo, entonces caminó hacia las escaleras que conducen al estacionamiento—Vamos. Desayuna conmigo.

Debí preguntarle por qué se hallaba aquí.

Por qué quería desayunar conmigo después de que dejó claro en estas últimas dos semanas que terminó con esta cosa de amigos que teníamos.

Debí preguntarle si se debía a que tuve una cita anoche.

Pero no hice ninguna de esas preguntas. En su lugar levanté el bolso y lo puse sobre mi brazo. Luego giré para enfrentarla.

—De acuerdo—le contesté.

La sonrisa con hoyuelos en su cara que nunca dejaba de sorprenderme, hizo que mi estupidez valiera la pena. Dio un paso atrás y me dejó cerrar y bloquear la puerta.

Tal vez planeó la explicación de su salida de mi vida.

Tal vez existía una razón por la que huyó de mí como si tuviera una enfermedad.

—Yo conduciré —dijo.

Con el ceño fruncido, hice una pausa.

—¿Tienes coche?

Todo lo que le vi conducir era una motocicleta.

Sonrió.

—Ya no. Lo vendí—respondió. Luego acarició mi mejilla con su pulgar—¿Tienes miedo de mi moto? —preguntó.

Me estaba tocando.

Dejé caer los ojos en sus labios. Eran más gruesos que los de Sam.

Siempre parecían tan suaves.

Su boca también era más ancha que la de Sam.

¿Besaría de forma diferente?

¿Tendría mejor sabor?

—Brittany—su voz sonaba más profunda que antes.

Moví los ojos de su boca y levanté la mirada.

—¿Sí?

Dejó escapar una risa agitada y murmuró algo que no entendí.

—¿Vas a montar mi motocicleta?

¿Su motocicleta?

Se refería a su espantosa motocicleta.

¿Lo haría?

Quería.

Me dejaría envolver los brazos a su alrededor y sentiría su cuerpo. Bueno, tal vez la muerte era la pena por sentir los abdominales de Santana.

Logré asentir.

—¿Tienes un casco extra?

Santana pasó el brazo por mis hombros y empezamos a caminar hacia el estacionamiento.

—Cariño, no te pondría en mi motocicleta sin algo que proteja esta bonita cabeza.

Olía bien. Tomé una respiración profunda e inhalé su aroma limpio. No sabía qué jabón utilizaba, pero me recordaba al mar.

O sería su perfume.

—¿Disfrutaste de tu cita anoche?

Asentí, temiendo que si decía algo incorrecto, quitaría el brazo de mis hombros y entonces no podría olerlo.

—Marley dijo que Sam es un buen tipo.

Asentí de nuevo y decidí que tal vez debería unirme a la conversación en lugar de simplemente responder con gestos de cabeza.

—Sí, lo es.

—Bien —respondió.

Bien.

Esa simple palabra se sentía rara en mi pecho. No era una sensación agradable.

¿Por qué?

¿Quería que no le agradara Sam?

Eso sería una tontería.

No dijo nada más, pero tampoco se alejó de mí.

Cuando llegamos a su moto, sacó un casco plateado. No esperaba eso. Debe haberlo tenido para las mujeres a las que llevaba de paseos.

Me puse el casco y empecé a abrocharlo, cuando Santana me apartó las manos y lo hizo por mí. Luego apretó las correas.

Observé su rostro mientras parecía centrado en asegurarse de que el casco estaba bien y seguro.

Mi corazón dio un pequeño revoloteo que no pude evitar.

—Bien—dijo cuando terminó. Luego me hizo un guiño y lanzó su larga pierna por encima de la moto.

Me recordó a todas las películas que vi del sexy chico malo subir a su motocicleta.

Santana sostuvo su mano hacia mí.

—Vamos, amor.

Puse la mano en la suya y logré subir en la parte posterior sin hacer el ridículo.

Nunca había montado una motocicleta.

—Vas a necesitar deslizarte más cerca de mí. Pon tus brazos alrededor de mi cintura y mantenlos apretados—dijo por encima del hombro.

Dejé un par de centímetros entre nosotras. La idea de sentarse con las piernas abiertas y Santana ajustándose entre ellas era tan aterrador como emocionante.

Recordé que era solo un paseo.

Llevaba mujeres en su moto así todo el tiempo. No era gran cosa.

Puse las manos en su cintura. Las alcanzó y agarró, acomodándome contra ella hasta que mi pecho se presionó contra su espalda. Luego tomó mis manos y las puso sobre su estómago.

Tuve que acompasar mi respiración cuando sentí las ondulaciones bajo las manos. Fue casi suficiente para hacerme olvidar el hecho de que estaba aplastada contra la espalda de Santana.

—Así está mejor—dijo con placer en su voz. Luego arrancó el motor. La vibración recorrió mi cuerpo, haciendo que me sujetara más fuerte.

Una risa vino de ella antes de empezarnos a mover. Cerré los ojos al principio, tratando de pensar en otra cosa. Tenía la certeza que si veía a los coches en movimiento, entraría en pánico.

Golpeamos un bache en el camino, y mi pecho y entrepierna rebotaron contra su espalda ahuyentado mi miedo y arrojándome directamente en otra cosa, algo totalmente diferente.

Respirando rápido, dejando que el calor del cuerpo de Santana se filtrara en mí.

Se sentía muy, muy bien.

Mejor que cualquier otra cosa que pudiera recordar.

Sus abdominales en mis manos, eran tan tentadores. Quería tirar de su camisa hacia arriba lo suficiente para poder deslizar una mano por debajo.

La piel morena se grabó a fuego en mi memoria.

Agarré su camiseta con fuerza en mi puño para no hacer precisamente eso.

No podía sentirla. Pensaría que estaba loca.

Si quería que huyera de mí otra vez, todo lo que tenía que hacer era algo como eso.

No coqueteaba conmigo. Sabía la diferencia ahora.

Sam coqueteó conmigo.

Sus ojos siempre tenían un brillo juguetón que me decía que se interesaba en mí.

Que quería pasar tiempo conmigo, y le gustaba estar alrededor de mí.

Los ojos de Santana no tenían ese brillo. No era más que amable.

Tal vez eso era todo.

Tal vez pasé por encima de algún tipo de línea invisible de amigas que desconocía, y entonces corrió.

¿Me daba otra oportunidad para demostrar que podía ser una amiga y no tratarlo como cualquier otra chica por ahí?

¿Era eso lo que quería de mí?

¿Que fuera un escape de su realidad?

Solté el agarre apretado que mantenía en su camisa y alisé la tela sin frotar su estómago. No presioné las manos tan fuertemente contra ella, y me aparté para que mis pechos no tocaran su espalda.

Santana necesitaba un amigo.

Alguien que no sea de su mundo, alguien que no espere que beba, festeje, y entretenga a los demás.

Y yo quería serlo para ella.

No pensaría en su cuerpo o en sus pechos. Eso estaría fuera de los límites.

Me gustaría pensar en ella como una amiga. Alguien al que no tenía que impresionar y que no tuviera ninguna expectativa de mí o de ella.

Simplemente nos aceptaríamos la una a la otra.


Santana entró en el estacionamiento de un pequeño restaurante lindo.

El color azul marino de la estructura de madera del edificio tenía molduras blancas y un gran pórtico.

Si no tuviera la señal grande en el frente que decía: EL HUEVO FRITO, habría pensado que se trataba de la casa de playa de alguien.

El estacionamiento aún tenía varios coches afuera, aunque era un poco tarde para el desayuno y demasiado temprano para el almuerzo.

Una vez que Santana aparcó, tomó una de mis manos y me ayudó a bajar de la motocicleta. Mis piernas tenían un cosquilleo, pero la sensación se fue con rapidez.

Empecé a quitarme el casco, cuando Santana se dio la vuelta y terminó la tarea por mí.

—Gracias—dije, sonriéndole con lo que esperaba dijera que quería ser su amiga.

Estaría dispuesta a ser lo que fuera que ella necesitaba.

Nadie nunca necesitó nada de mí antes. La idea de que pudiera necesitarme de alguna manera me hizo sentir especial.

—¿Lo disfrutaste?—preguntó, colgando el casco en el manubrio antes de mirarme de nuevo.

—Sí. Una vez que me di cuenta que no estaba a punto de morir—respondí con honestidad.

Santana rio, luego agarró mi mano.

—Ven, amor. Vamos a comer. Te encantará la comida de aquí.




Santana


Debí haber follado a alguien anoche.

Me estaba jodiendo la cabeza.

Levantarse en la puta mañana solo para poder tomar el desayuno con Brittany, era una locura.

Pude haber dormido un poco más y haberla llevado a cenar.

Y tenerla en la parte trasera de mi moto fue una idea terrible. Debimos haber tomado su coche.

Esto iba a ser mi intento de salvar la amistad que comenzamos. Pensando en lo bien que se veían sus pechos en esa camisa sin mangas y lo bien que se habían sentido en mi espalda, no era de lo que se suponía se trataba.

Iba a tener que llamar a Elaine cuando hubiera terminado. Ella resolvería el problema.

—Eres muy talentosa. Disfruté oyéndote cantar anoche—dijo Brittany con su dulce voz musical.

Tenía la esperanza que imaginarla desnuda y envuelta alrededor de mi cuerpo no se plasmara por toda mi cara.

—Me alegro que hayas venido. Mi hermana disfrutó de conocerte. Puck mencionó a nuestra nueva vecina, y ella siempre es curiosa.

Más bien Puck le dijo a Emily que yo inventaba razones para ir a visitar a nuestra nueva vecina todo el maldito tiempo.

—Fue muy agradable. Voy a comer con ella esta semana—dijo Brittany, sonriendo, pero pude ver la mirada nerviosa en sus ojos—Quiero decir…Espero que no te moleste. No fue a propósito. Me pidió que comiéramos. Parece muy simpática y todo, y no he hecho precisamente amigos.

Eso dolió. Me lo merecía, pero aun así dolió.

Sus ojos se abrieron más, y sacudió la cabeza con una expresión de horror en su rostro.

Maldición, era adorable.

—Quiero decir. Tú, por supuesto. Es decir, creo que somos, quiero decir, tú eres, quiero decir, eh. Sé que eres una… amiga…más o menos…—dejó de tratar de darle sentido a sus divagaciones. Luego apretó los labios y bajó la mirada hacia la mesa.

Joder, la confundí cuando me alejé de ella.

La mayoría de las chicas se habrían aparecido en mi puerta exigiendo atención.

Brittany aceptó mi ausencia y continuó con su vida. No exigía nada de nadie.

Las chicas que se veían como ella, por lo general, utilizaban su belleza como armas.

A ella no le importaba.

Actuaba como si se mereciera ser tratada mal.

—Sobre eso—dije, sabiendo que tenía que disculparme. No levantó los ojos para verme—Siento haberme alejado esa noche y no haber tratado de verte desde entonces. Tenía algo de mierda pasando por mi cabeza, y estaba preocupada… Solo que no sé… Mierda—tenía que decirlo. Dejarlo salir—No quiero que te hagas una idea equivocada acerca de lo que hacíamos. Acerca de la razón por la me aparecí con la cena y pasar tiempo juntas. No eres la…—no iba a decir que no era la clase de chica que follaba, porque sonaba mal—Me gusta estar contigo. Me haces sonreír y eso me gusta. Te he extrañado en estas últimas dos semanas y todavía me gustaría ser tu amiga. Si se me consideras como una amiga, quiero decir—terminé.

Levantó la mirada para encontrar la mía, y su expresión aliviada me dijo todo lo que necesitaba saber.

No quería más que una amistad de todos modos. No iba a hacerle daño.

Sabía que era demasiado buena para mí.

Incluso si pareciera no darse cuenta acerca de su belleza, ella sabía que no era el tipo de persona que se merecía.

—Me gustaría eso. También me divierto contigo. Y te he echado de menos. No espero que sea otra cosa más que amistad.



El plato de panqueques que pedí lo dejaron frente a mí, y la misma orden la dejaron frente a Brittany.

No había manera de que pudiera comer todo eso, pero pensé que lo que ella no comiera, yo lo haría.

—Esto se ve muy bien—dijo, con una sonrisa, y luego una risa escapó de sus labios—No puedo creer que tengan crema batida sobre ellos. Y mantequilla de maní.

Le dediqué un guiño antes de levantar el tenedor y cuchillo.

—Cariño, si los panqueques no tuvieran crema batida y mantequilla de maní, entonces no vale la pena comerlos.

Se humedeció los labios, haciendo que casi dejara caer el maldito tenedor pegajoso en mi regazo. Las fantasías que había tenido sobre su lengua.

¡Mierda!

Tenía que calmarme.

—En realidad nunca he comido panqueques —admitió.

Esta vez sí dejé caer mi tenedor.




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Finalizado Re: [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Mar Oct 24, 2017 5:04 pm

Hola morra...

Primer encuentro de los 3 productivo... Ponele!!!
Parese que britt le va a dar a san la vida diurna que pierde jajaja....

Nos vemos!!
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Mensaje por micky morales el Mar Oct 24, 2017 7:51 pm

Esto entre ellas va tan lento que me estoy empezando a desesperar y temo que esa lentitud de Santana la aproveche labios de mero!!!!!
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