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Fanfic Brittana Gp: Salvajemente 3. Epílogo.

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Mensaje por 3:) el Vie Ene 19, 2018 9:52 pm

no era la madre obviamente ( ya me acorde no voy a spoilear )!!! problemas problemas empezaron los problemas!!!
a ver cuanto tarda britt en poder hablar con san!!
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Mensaje por Isabella28 el Sáb Ene 20, 2018 6:16 am

Siento que a britt alguien la esta vigilando o esta escapando de alguien.
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Mensaje por micky morales el Sáb Ene 20, 2018 7:52 am

No me gusta el excibicionismo, que le pasa a San??que verguenza!!!! y ahora pq Brittany se tiene que ir????
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Mensaje por JVM el Sáb Ene 20, 2018 2:59 pm

Ese oficial no tuvo que haber llegado jajaja o hubiera habido algún callejón pero en fin jajaja
Pues sigo sin captar las pistas que ha soltado Britt tendria que leer la historia dese el principio jajaajajaja... pero es evidente que existe algo o alguien que esta reteniendo a la rubia .... mientras a disfrutar de los momentos que puedan estar juntas
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Mensaje por Tati.94 el Sáb Ene 20, 2018 5:32 pm

3:) escribió:no era la madre obviamente ( ya me acorde no voy a spoilear )!!!  problemas problemas empezaron los problemas!!!
a ver cuanto tarda britt en poder hablar con san!!
Jajaj no es la madre. La cosa sigue siendo complicada para Britt al parecer porque sino no tuviera qe irse asi. ¿Y hablar? Cuando están juntas parece qe se les olvidada cómo hablar! Jaja
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Mensaje por Tati.94 el Sáb Ene 20, 2018 5:36 pm

Isabella28 escribió:Siento que a britt alguien la esta vigilando o esta escapando de alguien.
Si! Parece que podría ser ¿Sera esa una de las razones por la cual desaparece? ¿Pero que hizo para estar escapando?
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Mensaje por Tati.94 el Sáb Ene 20, 2018 5:38 pm

micky morales escribió:No me gusta el excibicionismo, que le pasa a San??que verguenza!!!! y ahora pq Brittany se tiene que ir????
Se paso un poco pero menos mal q no había mucha gente pasando por alli excepto el policía.. Y Britt también, no le echó un frenazo.
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Mensaje por Tati.94 el Sáb Ene 20, 2018 5:40 pm

JVM escribió:Ese oficial no tuvo que haber llegado jajaja o hubiera habido algún callejón pero en fin jajaja
Pues sigo sin captar las pistas que ha soltado Britt tendria que leer la historia dese el principio jajaajajaja... pero es evidente que existe algo o alguien  que esta reteniendo a la rubia .... mientras a disfrutar de los momentos que puedan estar juntas
¿No? Jajaja imagínate qué espectáculo hubieran dado! Jajaj paciencia, paciencia...  Definitivamente algo la retiene y de ahi sus escapadas y mentiras.
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Mensaje por Tati.94 el Sáb Ene 20, 2018 5:52 pm

Capítulo 4


Su atención fue atraída por algo detrás de mí. Me volví a mirar.

Un Jaguar plateado frenó junto a la acera, y se detuvo allí.

Eché un vistazo a Brittany, y no me gustó ni un poco la forma en que miró ese coche.

—Tengo que irme —dijo inexpresiva, mirando el Jaguar—. Ese es mi aventón.

Había una mujer detrás del volante.

No podía ver mucho más allá de su perfil, ya que ni siquiera giró la cabeza para mirar en mi dirección, y llevaba gafas oscuras, pero vi suficiente.

Era joven, alta, brazos duros, rubia, y, desde luego, por mi estimación, más guapa que yo. Y por su coche, no carecía de fondos tampoco.

Fui reemplazada, si es que alguna vez tuve un lugar.

Me sentí enferma. Enferma, furiosa y completamente miserable.

—¿Quién es esa? —pregunté con mi mandíbula apretada. La oí tomar una respiración inestable.

—Es una historia muy larga, y no puedo hablar de eso ahora. Me tengo que ir.

Se apartó, moviéndose hacia el coche.

Tomé su mano, tirando de ella hacia mí. Me hallaba más allá de preocuparme por hacer una escena. Quería que la chica viera que yo era algo más que una amiga para ella.

Vi su mandíbula apretarse con fuerza, sus fosas nasales dilatadas, mientras giraba la cara hacia la izquierda, lejos de la vista de nosotras.

Podía sentir la hostilidad vertiendo de ella. La furia.

Esto le molestaba. Bien. Quería molestar a esa hija de puta.

Quería hacerle daño, en realidad. Y, ciertamente, esperaba que pudiera sentir la hostilidad, la ira absoluta, que salía de mí.

Aparté la vista de ella y la bajé a una inquieta Brittany. Me incliné y tomé su boca, azotando mi lengua dentro de ella para acariciar la suya.

Se alejó, y mis manos se lanzaron a sus caderas, deslizándose alrededor para acunar su culo mientras me aplastaba contra su cuerpo. Las palmas de sus manos fueron a mi pecho, y se apartó, aunque no con fuerza, como si su corazón no quisiera hacerlo.

—No, San. Por favor. Ahora no. Te llamaré más tarde.

No le hice caso, besándola de nuevo, sosteniendo con mis manos la parte posterior de su cabeza, no dejándola retroceder hasta que empezó a responder, dejando escapar un gruñido suave y comenzando a devolverme el beso.

Besé a lo largo de su mandíbula hasta que mi boca estuvo en su oído.

—No vayas con ella. Por favor. Ven conmigo.

Sus labios y cuerpo temblaron, sus pechos tiritaron con sus respiraciones profundas e inestables, era masilla en mis manos. Podría haberla tomado contra la pared en plena luz del día, delante de la idiota en el Jaguar, haciendo que el oficial de policía en algún lugar cercano nos arrestara, si yo hubiera querido. Casi quería hacerlo.

Medio me convencí de que yo había inventado la forma en que respondió a mí, pero aquí estaba, la prueba en mis brazos, su irrefutable mirada de adoración.

La besé hasta dejarla sin aliento, y entonces respiré mi aliento en ella.

—Ven conmigo —jadeé. Era una plegaria.

—No puedo. Sin embargo, te llamaré pronto, ¿de acuerdo?

—No. No te creo. —Mis manos frotaban y frotaban su espalda, sosteniéndola con fuerza contra mí.

—Voy a ir a verte tan pronto como pueda. Esta noche, si es que puedo. Lo prometo.

—Si me estás prometiendo cosas, prométeme que no vas a dormir con esta tipa, sea quien mierda sea.

Se puso rígida, entonces inhaló una respiración profunda y pesada.

Puso sus labios en mi oreja, y dijo muy, muy suavemente—: Te amo, y voy a ir a verte. Más tarde.

Me sorprendió tanto que la soltée

Se alejó, y deslizó en el asiento del copiloto del Jaguar de esa hija de puta antes de que pudiera detenerla.

Observé la mano de la tipa moverse para acariciarle el pelo cuando el coche comenzó a avanzar. Ella me lanzó una breve mirada preocupada, y luego desapareció.

****


Tenía un infierno de un estado de ánimo después de eso. Traté de seguirlas, pero esa hija de puta me perdió antes de que llegara a mi coche y saliera del aparcamiento.

Fui a dar una vuelta, realmente sin rumbo, sin objetivo en mente, antes de volver a casa, esperando una llamada que estaba segura no iba a venir.

Era bastante miserable.

De hecho, me sentía enferma de celos, obsesionada con la forma familiar en que la mano de es tipa acarició su pelo.

Mía, pensé. ¿Cómo se atreve a tocar lo que era mío? ¿Y cuándo empecé a pensar en esa criatura salvaje como míaY

Y, curiosamente, el pensamiento más insoportable de todos: ¿Dijo sinceramente ese te amo, o solo encontraba nuevas maneras de jugar conmigo?

Me metí en un entrenamiento físico increíble ese día y todavía me sentía como una mierda.

No llamó.

No vino.

No debería haberme sorprendido. Era una mentirosa, después de todo.
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Mensaje por Tati.94 el Sáb Ene 20, 2018 5:58 pm

Capítulo 5


Emily Fields escribía horror, mierda mezclada con un montón de sexo y gore, pero nadie podría argumentar que no era sexo y gore bien escrito. Era una de las mejores en su género, solo vivía a diez minutos de distancia de mí, y últimamente, se perfilaba para ser una de mis amigas y confidentes más cercanas.

A decir verdad, en cierto modo solía pensar en ella como una idiota.

Era grosera, sarcástica, arrogante, y completamente obsesionada con hablar de sexo, lo que retrocediendo a cuando me encontraba casada y fui abandonada, no hubiera sido divertido en absoluto.

Había encontrado algún tipo de raro balance refiriéndose a sí misma como una solitaria social, lo que significaba, básicamente, que celebrara bastantes fiestas en su casa, pero casi nunca iba a ninguna parte.

También tenía un sentido completamente torcido del humor, que de nuevo, no habría apreciado hasta que estuve sin la carga de una esposa que no encontraba nada divertido, y con frecuencia se enojaba conmigo por reírme de cosas equivocadas.

No ayudaba que Elaine odiara sus tripas.

Pero, por supuesto, ella odiaba a mucha gente. Se convirtió en alguien difícil de tratar en un punto de orgullo personal. Emily era demasiado joven y fatigosa, demasiado alta y demasiado sexuada. Siempre pensé así, todavía pensaba así, incluso con mi recién descubierta afición por ella.

Su concepto crecía en mí, pero eso no significaba que no tuviera todavía sus peculiaridades.

Poseía un aspecto afilado, hambriento. Era alta y atlética con la piel bronceada y ojos pardos brillantes. Mantenía su pelo oscuro largo y rebelde, con la mandíbula tensa. Tenía la cosa de chica mala, y no una con la que te gustaría meterte.

Éramos cercanas últimamente porque encontré su compañía de pronto refrescante. Empecé a venir a su casa para tomar un café semanal; una sesión de ventilación.

Podía hablar con ella de cosas que no podía compartir con mis otras amigas y asociadas. Existía algo muy agradable en tener una camarada que no te dijera lo pervertida que eres por acostarte con una mujer más joven.

Por el contrario, quería saber los detalles, hasta de su talla.

—Entonces, déjame recapitular —dijo, mientras le contaba otra vez el desastre de mi vida sentimental. Simplemente no lo entendía. Me gustaba pensar en eso como algo propio de la edad. No era capaz de ver el necesitar algo más de una mujer además del sexo—. Esta caliente jovencita quiere revolcarse contigo de todas las formas y en todas partes, lo hace, luego se va, y tú tienes un problema con eso.

Rodé los ojos. Hablamos de esta parte un montón.

—Sí. Tengo un problema con eso. Quiero volver a verla, y no puedo encontrarla.

Silbó bajo, moviendo las cejas. Se podría decir mucho sobre ella, pero la chica no se tomaba a sí misma demasiado en serio. Era una cualidad que empezaba a apreciar, entretanto yo hacía un esfuerzo concertado para tomarme a mí misma menos en serio.

—Debe valer la pena —reflexionó—. ¿Es más caliente que Dani?

Miré a mi alrededor, no quería ofender a su ayudante, la agresiva Dani. Asentí. No tenía ninguna duda.

—Eso es impresionante. Dani es una preciosidad. Yo solo contrato preciosidades.

Ese era un hecho bien conocido. Ella lo hizo bien conocido.

—Brittany está en su propia liga. No exagero.

—No, te creo. Eres una tipa honesta. No eres de alejarte de los hechos, lo cual es irónico, ya que escribes ficción excelentemente. Así que conoces a esta mujer increíblemente caliente, con las tetas sumamente follables, que es simplemente genial, tengo que añadir, y te persigue, te folla los sesos, manda a la mierda tu cerebro, desaparece, y ahora te encuentras atrapada en este dilema, como, ¿qué coño es lo que vio en mí? ¿Por qué se fue? ¿Regresará? Y luego regresa dos meses más tarde, te da un caso grave de bolas azules, dice que te ama, y desaparece de nuevo, por qué, ¿un par de semanas? ¿Eso lo resume?

—Sí, supongo, si deseas simplificarlo. Yo sabía que todo se encontraba condenado, de todos modos, pero solo se siente tan incompleto.

—¿Condenado? ¿Por qué condenado?

—Está fuera de mi alcance. Nunca hay una razón válida para una brecha como la de nosotras.

Negó con la cabeza, y me dio una mirada como si fuera mi madre decepcionada. Me señaló.

—Tú, mi amiga, tienes baja autoestima. ¡Dani! —llamó a gritos a su ayudante.

Ella vino sacudiéndose, pelirroja, labios rojos, curvas locas.¿En dónde diablos encontraba a esas mujeres? Conocí a algunas de sus ayudantes, y todas se hallaban en esa categoría, rezumando sexualidad.

—¿Si, bebé? Trabajaba en algo.

—Publicar tu escote en Instagram de nuevo no es trabajar en algo. ¿Crees que no sé lo que estás haciendo ahí? Te has desabrochado tres botones, y mi teléfono recibe actualizaciones constantemente mientras tú holgazaneas.

Ella sonrió, totalmente descarada.

—Buena foto, ¿eh?

Se encogió de hombros.

—Se ven mejor en persona. San y yo tenemos una pregunta para ti.

—Disparen.

Me señaló con una sonrisa.

—Sé totalmente honesta. ¿Te cogerías a mi amiga?

Parpadeó un par de veces, y luego me miró, dándome una desconcertante ojeada.

—Sí —dijo, después de unos cuantos latidos—.¿Por qué? ¿Quiere follar conmigo?
—No, mi pequeña narcisista ninfómana. Esto volará tu mente, pero ni siquiera te sigue en Instagram. Es hipotético. Puedes buscar la definición de eso más tarde, pero mientras tanto, no interrumpas, solo apégate a lo que estoy pre…

—Tirana—murmuró.

—Es correcto. Y estás probando mi punto. Volviendo a lo que decía. ¿Por qué lo follarías?

Volvió a estudiarme. Era muy desconcertante.

—Porque es caliente. Buena tipa, te puedo decir. La ropa es un poco descuidada ahora mismo, pero su boca simplemente hace que me moje.

—¿Todavía te la cogerías si te dijera que está en quiebra?

Se mordió los labios, los ojos todavía rastrillando sobre mí.

—Sí. No me casaría con su culo en quiebra, pero segura como el infierno que la follaría.

La despidió con la mano.

—Gracias por tu experta opinión. Continúa con algo bueno y funcional esta vez.

Dani se pavoneó fuera de la habitación, haciéndolo con más énfasis, dándome una lenta y caliente mirada de soslayo en su retirada.

—¿Viste eso? Es una preciosura y te follaría, incluso si te hallaras en quiebra. Necesitas salir de tu auto odio y darte un poco de crédito. No tienes sexo suficiente porque eres una ermitaña. Si salieras más, las chicas estarían bajando sus bragas para ti por doquier, incluso si no supieran que estás forrada.

—Sí, pero…

—De acuerdo, ahora. Volvamos a los misteriosos pechos follables de Brittany. Fue vista por última vez cuando te bordó en un lugar público, como una acosadora, después, se fue otra vez, y estás preocupada, otra vez. Regresará. Es evidente que disfruta mucho. Es así de simple.

—Pero, ¿captas la parte donde sabía quién era yo todo el tiempo? Sabía de mi dinero, porque admitió leer mis libros desde que era niña. Definitivamente no se interesaba en eso. Y cuando se fue la primera vez, hace dos meses, actuó profundamente ofendida por el hecho de que sugerí que sabía que tenía el dinero antes de que la llevara a casa la primera vez.

Dejé que pensar en eso, dándome cuenta de lo comprometedor que era. Desde luego, me obsesioné.

—¿Y qué carajo, amiga? —finalmente disparó—. Así que sabía quién eras y fingió no hacerlo. No prueba que no esté atraída por ti.

—Eso prueba que es una mentirosa.

—Una vez más, ¿y qué carajo? La mayoría de las personas son mentirosas. Ella es buena para ti. Se metió en ti. Suena como si fuera una diosa en la cama. No ha pedido una cosa, aparte de tu pene. Yo digo que solo sigas la corriente. Se presenta, te la follas, por favor. Se va, tomas lo que te ofrece Rachel. Es caliente. Probablemente más del tipo de relación, que es lo que buscas, solo Dios sabe por qué.

Hice una mueca. Ni siquiera podía imaginar ir a una cita con alguien en este momento. Mi cabeza se encontraba demasiado jodida para eso.

—¿No estás lista para eso todavía? Bueno. Que sea sencillo. Ve a follar a Dani. No me ofenderé. Planeaba follarla cuando cerrara, pero puedes tenerla, si estás dispuesta. Infiernos, dóblala sobre su escritorio en este momento. Me pondré unos auriculares y fingiré que no está pasando.

—Eso es generoso —dejé salir, sintiendo un poco náuseas ante la idea. Ni siquiera me sentía tentada, y el simple hecho de pensar en eso me hacía sentir culpable, lo que era ridículo, porque Brittany y yo nunca hablamos de ser exclusivas.

Y por lo que sabía, ella se hallaba con esa hija de puta en el Jaguar mientras hablábamos.

—Bueno, eres mi amiga, y lo siento por ti. Cuarenta años de edad sin una onza de juego. Triste vieja bastarda. Escucha, si no estás dispuesta a coger a otra persona, tienes que ir allí y al menos dejar que Dani te dé una mamada. Está perfilada en eso, habla hasta la saciedad, sobre lo bien que hace los orales. Siempre camina por ahí, aspirando una cosa u otra, tratando de obtener una reacción de mí. Literalmente.

—Tus relaciones con tus asistentes son jodidas, lo juro —le dije, y no por primera vez.

—Me llaman tirana. ¿Lo sabías? A menudo. Mis empleadas, pasadas y presentes. Se ha convertido en mi seudónimo. Creo que empezaron un grupo de Facebook al respecto.

Traté de no reírme, aunque dudaba de que exagerara mucho.

—¿No me crees? Podemos preguntarle a Dani al respecto. Me gusta que sea honesta. Ella lo sabe. Le preguntaremos y te dirá que soy infernal para trabajar. Soy una bastarda exigente. No me gusta pedir las cosas dos veces, y espero que se hagan rápido.

»Explico en el primer día que no cojo donde duermo. Así de civilizada soy. Y si firmo tu cheque de pago, mieeerda no, no desordenaré mi vida. ¿Entonces, qué hace ella? Se viste como una gatita sexual y roza sus tetas contra mí cada vez que puede. Mantiene un frasco de piruletas en su escritorio y las chupa cada vez que piensa que yo podría notarlo.

»Y no es la excepción, es la regla. Esto es lo que siempre pasa: Firman un  montón de papeles, de acuerdo a un montón de cosas, odian trabajar para mí, y cerca de tres meses, todas renuncian.

—Porque eres una tirana —señalé.

—No, mira, esa es la parte interesante. Nunca, nunca renuncian debido a eso. Lo dejo claro desde el primer día, si quieres follar conmigo, no trabajarás para mí cuando suceda. Sin excepciones. Todas están de acuerdo, y unos meses más tarde, después de rozar sus pechos contra mí, agacharse mostrándome sus pequeños culos dulces, yo digo que no todo el tiempo, y ¿qué sucede? Renuncian, y me suplican que las folle.

—¿Y qué haces?

—Me obligo. Has visto las mujeres que contrato. Las follo hasta sacarles los sesos. Eso dura desde un día hasta una semana, y luego las despacho, con una referencia reluciente, porque soy así de generosa. Aunque tengo que decir, todo el asunto me molesta. Me gustan los dulces ojos, pero estoy harta de entrenarlas. ¿Viste cómo es Dani? Tocaste la puerta, ella no respondió, por lo que tuviste que entrar por ti misma. Tuvimos que servirnos nuestros propios cafés, porque se encontraba ocupada tomándose selfies sexys. Es terrible, ya que es relativamente nueva, y para el momento en que esté preparada, renunciará, para ya sabes, follarme.

Rodé los ojos.

—Pobre tipa. Son problemas muy graves los que tienes.

Sonrió.

—Son casi parecidos a tus problemas, mi amiga. Rubia caliente apenas legal que te acecha, obsesionada con la verga.

Me encogí por dentro. Tenía un punto. Tristemente, hastiado como era, casi siempre lo hacía.

—¡Dani!—gritó.

Ella vino paseando de nuevo con una sonrisa.

—¿Qué, bebé?

—Le decía a San sobre ese grupo privado de Facebook. Se llama Emily la tirana o algo así. Dime la verdad. ¿Estás en ese grupo?

—Sí. —Se veía bastante presumida al respecto—. Esas mujeres hablan de ti todo el tiempo.

Sonrió como si la hiciera feliz.

—Por favor, dales un mensaje por mí. No doy dos, tacha eso, no doy una solitaria mierda si todas ustedes quieren ventilar cosas sobre mí.

Ella puso los ojos en blanco.

—Lo que sea. Tu última ayudante, Coffee... —empezó. Tuve que parpadear un par de veces por ese nombre.—…Acaba de hacer un post sobre tu vagina—continuó—. Te odia a muerte, pero te hizo un favor. Dijo que eras exquisita —Levantó su brazo, haciendo un gesto con los dedos de una mano—. Con dedos tan hábiles. Y que tenías un sexy tatuaje allí. Dije que era mierda. Lo creeré cuando lo vea.

Casi me atraganté con el sorbo de café que había tomado.

¿Qué carajo? Lo triste era, que se trataba de una interacción normal para ellos. Empezaba a pensar que simplemente tenía asistentes para su mero entretenimiento. Dani ciertamente nunca parecía hacer ningún trabajo real.

—¿Estás tratando de nuevo conseguir que te muestre mi vagina?—le preguntó.

—¿Te asusta mostrármela?

La despidió con la mano.

—Ve y pregúntale a Coffee, si quieres saber. No la verás, no mientras trabajes para mí.

—Tirana—murmuró.

—Pero para que conste, creo que Coffee no me hizo ningún favor. Yo diría que mis dedos son como un taladro cuando mi clítoris esta tan duro que trata de hacer un agujero en mi ropa interior.

Ella rodó los ojos y volvió su atención a mí, lo que no era una mejora.

Se sentó a mi lado en el sofá en el que me encontraba, demasiado cerca.

—Le gusta negarse —me dijo, su mano en mi muslo.

Presionó sus grandes y duras tetas falsas contra mi costado mientras se inclinaba para susurrar en voz alta—: Estoy esperando que a ti te guste algo más.

Mierda.

Me sentía tan frustrada sexualmente que casi lo consideré, pero en realidad no la quería como alivio o pasatiempo, e, ilógico o no, se sentía mal, y me sentí culpable por la distracción aunque fuera por un milisegundo.

—Estoy con alguien —dije, aun si no sabía si era una mentira total. Prefería pensar que era una exageración.

—Estoy bien con eso —ronroneó Dani—. Puede unirse a nosotras.

—En ese caso, creo que es hora de que me vaya —dije, poniéndome de pie abruptamente.

—Te encaminaré —dijo Emily, risa en su voz—. Dani, da marcha atrás. La estás asustando. Es de la vieja escuela.

No miré hacia atrás para ver cómo ella respondía a eso.

—Dios, es agresiva —dije. No era un cumplido.

—Es esa generación. Los roles de género están revirtiéndose, ya no son los hombres los de la iniciativa. Unas mujeres vienen lanzandose por sexo mientras que otras como nosotras ahora, solo lo disfrutamos.

Negué con la cabeza. Era demasiado vieja para esto.

—¿Coffee? —pregunté a medida que avanzábamos a través de su casa—. ¿Es realmente el nombre de alguien?

—El nombre que le di. Yo las nombro. Coffee recibió el nombre debido a que en realidad hace un café decente. Joder, la extraño. Dani ni siquiera sabe cómo funciona la máquina.

Me reí. La bastardo merecía preparar su propio café.

—Oh, chica, se me olvidaba decirte—gritó cuando llegué a mi coche—. Esta fiesta de piscina la próxima semana, a la que finalmente aceptaste ir; me acabo de enterar de que Elaine estará allí, como invitada de uno de mis amigos. ¿Cómo quieres que me ocupe de ella? ¿Debería prohibirle entrar? Tú decides. Nunca me gustó, de todos modos.

Me encontré felizmente inafectada por eso. Agité una descuidada mano.

—Tú decides. No tengo una preferencia. Realmente no importa si viene o no. Es insoportable, pero estoy más allá de preocuparme por eso. Ya no es mi problema.

—Su hombre no va a estar ahí, si eso te hace sentir mejor.

—No particularmente. Es mucho más probable que trate de llegar a mí si él no está.

—Es cierto. La follaste varias veces después de que se fue. ¿Cuánto tiempo después? ¿Al mismo tiempo que a Brittany?

—No, no al mismo tiempo. Hubo una brecha de varios meses, en realidad.

—Pero follaste a Elaine después de que se separaran, ¿verdad?

Me sonrojé. Podría haberle reconocido este hecho cuando nos emborrachamos hace unas semanas.

—Sí. Apenas.

—Lo entiendo, chica. Fue un instinto de venganza y enojo, ¿verdad? Te metiste con la perra como ella lo hizo contigo, y como un bono, tenías que ponerle los cuernos al hombre, al igual que ellos te los pusieron. Un poco de ojo por ojo.

No se equivocó, pero todavía no me sentía bien por ello. Me gustaba pensar que había evolucionado desde entonces, como si fuera demasiado buena para caer en ese patrón nuevamente.

Había encontrado nuevos patrones jodidos con los que obsesionarme en estos días.
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Mensaje por 3:) el Sáb Ene 20, 2018 10:22 pm

no san no pega una,..
amo a emily jajajaja y su demencia san le tendría que hacer caso un poco por lo menos, pero ella va para el otro lado,... en serio tirarse a su ex de nuevo???
britt,.. britt,.. britt!!!
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Mensaje por Isabella28 el Dom Ene 21, 2018 6:30 am

Jajajaja emily y dani son un chiste me reí caleta con ellas :-D y britt donde esta
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Mensaje por micky morales el Dom Ene 21, 2018 9:21 am

Y quien es la tipa del jaguar y porque Brittany volvio a mentir??????
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Mensaje por monica.santander el Dom Ene 21, 2018 9:48 am

La insertidumbre me mata!! !!!! Muchas preguntas!! !!!
Saludos
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Mensaje por JVM el Lun Ene 22, 2018 4:33 pm

Jajajaja amo a Emily jajajaja .... y bueno quien habrá sido esa mujer que recogió a Britt, su madre? ..... dudo que sea algo mas porque de lo contrario no se hubiera quedado viendo solamente ...
Ojala Britt regrese para la fiesta de Em y pues ese te amo me dejo pensando porque lo solto de esa manera y en esa situacion nada bonita jaja
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 6:43 pm

3:) escribió:no san no pega una,..
amo a emily jajajaja y su demencia san le tendría que hacer caso un poco por lo menos, pero ella va para el otro lado,... en serio tirarse a su ex de nuevo???
britt,.. britt,.. britt!!!
Jajaj ai San. Y Emily si todo un personaje(espero que salga un libro de este personaje, si no es qe ha salido ya, no e mirado) Lo de su ex te digo, fue antes de conocer a Britt desde entonces no a pasado nada de nada con Elaine. Llamala qe llega!!
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 6:45 pm

Isabella28 escribió:Jajajaja emily y dani son un chiste me reí caleta con ellas :-D y britt donde esta
Jajja si son unas locas... Y Britt dijo que volvería, esperemos qe cumpla.
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 6:47 pm

micky morales escribió:Y quien es la tipa del jaguar y porque Brittany volvio a mentir??????
Parece inevitable que mienta. La del jaguar otro misterio!
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 6:49 pm

monica.santander escribió:La insertidumbre me mata!! !!!! Muchas preguntas!! !!!
Saludos
Si! Necesitamos respuestas!!!! Y qe San baje de esa nube de lujuria.
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 6:53 pm

JVM escribió:Jajajaja amo a Emily jajajaja .... y bueno quien habrá sido esa mujer que recogió a Britt, su madre? ..... dudo que sea algo mas porque de lo contrario no se hubiera quedado viendo solamente ...
Ojala Britt regrese para la fiesta de Em y pues ese te amo me dejo pensando porque lo solto de esa manera y en esa situacion nada bonita jaja
Jajaja nos encanto esta Emily, no estamos seguras de quien sea " la tipa " pero algo es seguro ella y San no se caen nada bien jajja. Bueno, quizás se lo dijo ese momento porqe San no la qeria dejar ir y para asi evitar qe enfrentara a la otra rubia, pero eso no quita que sea verdad ¿no?
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 6:57 pm

Capítulo 6


Trabajaba en el escritorio de mi oficina, exactamente dos semanas y tres días después de que Brittany me dejara con unas extremas bolas azules en un centro comercial, cuando sonó mi teléfono. Eché un vistazo a la pantalla iluminada de mi celular.

Era un número desconocido pero desde lo de Brittany, siempre lo contestaba, sin importar qué, a pesar de que nunca fuera ella.

—Hola —dije en el teléfono, esperando que fuera un vendedor, con quien planeaba terminar con prontitud la llamada. Así fue las tres últimas veces que le contesté a un número desconocido.

—Querida—dijo la voz de Brittany, toda entrecortada en mi oído.

—Britt.—dije, reclinándome en mi silla de oficina lo suficiente como para darme espacio para respirar a través de un conducto de aire de repente apretado—. ¿En dónde estás?

—En ninguna parte cerca, por desgracia. Solo quería oír tu voz.

Conocía el sentimiento. Cerré los ojos, dejando que su voz me invadiera.

—¿Cuándo voy a verte? —le pregunté.

—Pronto. Muy pronto. Yo… no puedo dejar de fantasear contigo. —Se quedó sin aliento—. Todo el tiempo. Estoy en el cuarto de baño en este momento, masturbándome de nuevo, pensando en lo que me haces.

Me pellizqué la punta de la polla dura a través de la ropa. ¿Sexo telefónico? Esto era nuevo, pero por más loco que fuera, no iba a decir que no.

—¿Qué llevas puesto? —le pregunté, con la voz ronca mientras me acariciaba por encima de mis pantalones de gimnasia.

—Un vestido. Estoy usando ese pequeño vestido blanco que llevé esa última vez, cuando me tomaste en las escaleras. ¿Lo recuerdas?

Me moví en la silla hasta que pude liberar mi polla. Me toqué sin nada en mis manos.

—Oh sí.

—Tengo la parte superior desabrochada. Tuve que coser la parte que arrancaste, pero mis pechos están hacia fuera. Mis pezones se encuentran duros. Me miro en el espejo, y tengo mi falda levantada. Estoy tocándome sobre mi ropa interior.

—Hazlas a un lado, y frota tu clítoris —ordené entrecortadamente.

Algunos jadeos provenientes de su extremo de la línea me dijeron que estaba obedeciendo.

—Envíame una foto —lo intenté.

—No puedo. Este no es mi teléfono. Eso sería… una muy mala idea, pero me gustaría poder hacerlo. ¿Te estás tocando?

Gruñí de forma afirmativa, empuñando la mitad de mi polla, y luego subiendo y bajando lentamente.

—Te quiero dentro de mí —dijo—.Desnuda. Es todo en lo que puedo pensar.

Apreté mi base hasta que el líquido salió de la punta.

—Quiero eso. Voy a follarte sin preservativo la próxima vez que te vea. No me importa en donde nos encontremos.

Seguí tirando mi pene, bombeando con fuerza. Me iba a correr, y rápido.

—Tengo dos dedos en mi interior, pero no es suficiente. Necesito esa gran polla gruesa, querida. Y tu boca. Dios, echo de menos tu boca sobre mí. Y tus manos. —Hizo una pausa, su respiración cada vez más desigual—. Estoy usando un consolador ahora. Mis dedos no eran suficientes.

Me la imaginé usando un juguete en sí misma, ruidos de golpes llenando la habitación mientras tiraba con fuerza de mi polla.

—Dios, querida, puedo escuchar eso. Me está volviendo salvaje. Dime lo que estás haciendo con tus manos en este momento.

—Masturbándome —dije con los dientes apretados. Claramente era mejor en esto que yo. No pareció importarle, gritando en el teléfono mientras se tocaba a sí misma.

Lancé mi carga en el aire, sin molestarme en tratar de atraparlo.

—Necesito tu coño —gruñí a su oído mientras me corría.

—Sí —jadeó, todavía sin aliento—. Es tuya, y la tendrás pronto, cariño —se interrumpió de repente, y oí una voz apagada en su extremo.

Una voz femenina y extraña.

¿Alguien hablando con ella desde afuera del cuarto de baño?

Solo podía esperarlo. No existía ningún buen escenario aquí, pero ese era el mejor.

—Brittany —dije, con la voz apretada.

—Nos veremos pronto —susurró. La línea se cortó.

Me encontraba tan enojada que lancé el teléfono contra la pared.

****


Cuatro días más pasaron, y cada uno de ellos se añadió a mi rabia frustrada. Compré un nuevo teléfono, ya que destrocé al viejo, y pasé mucho tiempo en casa, cancelando los planes que tenía que involucraban que me aventurara a salir.

Tonto como era, esperaba que viniera a mi casa. Si la veía de nuevo, necesitaba que fuera privado.

Eran las tres de la mañana cuando por fin vino.

Fui hasta la puerta sin camisa, en sujetador y sudando por otro entrenamiento corporal de castigo. Contra todo pronóstico, me encontraba esperándola.

Llevaba ese pequeño vestido blanco. El del incidente de la escalera, hace casi tres meses.

No la toqué, solo la dejé pasar mientras daba un paso atrás e hice un gesto para que atravesara la puerta. Tragó saliva, y observé a su garganta esbelta trabajar con la acción.

Mis ojos pasaron por su cuerpo como unas manos hambrientas.

—Quítate el vestido —le dije con voz ronca, cerrando la puerta. Ella no lo dudó.

Se quitó sus sandalias blancas, e hizo a un lado su bolso grande de color amarillo, sacándose el vestido por encima de la cabeza.

Encontró mis ojos de manera constante, usando nada más que bragas de color rosa neón pequeñas, los globos levantados de sus pechos balanceándose con sus respiraciones pesadas.

—Mi habitación —le dije, sintiendo a la bestia violenta de mi necesidad apoderándose de mí con un agarre de hierro. Mi estupidez interna tomó relevo.

Luché contra ella, con esfuerzo. Comenzó a caminar, justo detrás de sus talones, lo suficientemente cerca para tener mi cara a la distancia de una mordida de su culo mientras subía por las escaleras.

Contuve el impulso. Me encontraba decidida a mantener el control aquí. No tenía intención de apresurar este primer contacto desesperado.

Oh no, me encontraba mucho más allá de eso. Sentí la necesidad de apresurarme hace dos semanas. Ahora mi necesidad se mudó a otro reino por completo. Un reino en el que lo que me controlaba más que mi propio deseo era una necesidad de compartirlo.

Ella no se hallaba tan desesperada como yo, o no se habría tomado tanto tiempo para volver maldita sea. Pero lo estaría. Estaba decidida a que así fuera.

Bajo mis manos, iba a experimentar el tormento al que fui sometida durante estas largas semanas, estos angustiosos meses de espera.

Recosté su cuerpo tembloroso en mi cama, todo despojado de ella, menos ese pequeño triángulo de neón que cubría el techo de vello rubio aún más pequeño entre sus muslos.

Con el que solía juguetear, usando una uña desafilada, comenzando justo por encima y yendo directamente hasta su sexo, colocando el material encima de mi dedo, y de forma dolorosamente lenta, retirándolo, dejando al descubierto sin prisas.

Cada uno de sus gemidos jadeantes fue una concesión para mi cuerpo adolorido, hundiéndose en mí deliciosamente.

Arrastré ese pedazo de malla a un lado, sobre sus pliegues, hasta que lo aparté, y mi dedo descansó en el pliegue profundo en donde el interior de su muslo se encontraba con su ingle.

Lo sostuve allí por un segundo, y luego otro, viéndola retorciéndose, esperando a que rogara. No tuve que esperar mucho tiempo. Jugué con su cuerpo hasta que se enroscó tanto con la tensión que vibraba con él.

Rogó.

Pidió.

Gritó mi nombre y arañó las sabanas antes de que yo hubiera terminado.

Ni siquiera tuve necesidad de poner un dedo sobre ella en primer lugar, solo juguetear con ese trozo de tela, arrastrándolo hacia atrás y hacia adelante, frotándolo sobre su clítoris mientras se retorcía y rogaba por mis manos, por mi tacto.

—Agarra tus senos —le dije en respuesta. La dejaría tener sus propias manos, pero no las mías, no todavía. Lo hizo, gimiendo de alivio al sentir su propia piel. Dejé de juguetear con ella para ver.

—No pares —suplicó.

Ignoré, viendo como sus pequeñas manos hacían rodar a sus grandes pechos en círculos inquietos, presionándolos, frotando, pellizcando sus pezones. Me vio observándola.

—¿Quieres esto? Fóllame, cariño.

Negué. No iba a tener la última palabra, no esta noche.

En lugar de ello, llevé mi boca hasta la suya, sin reparos hasta que estuvo tan cerca que podía probarlo en mi ocupada lengua. Me aparté, ignorando sus gritos y chillidos de protesta.

Me quité el sujetador y los pantalones cortos, me senté a horcajadas sobre su caja torácica, agarrando sus pesados pechos con fuerza.

Los junté, empujando mi polla entre ellos.

Me dejé conducir entre ellos solo un par de veces antes de que me apartara, pero eso fue suficiente para ordeñar unas gotas gruesas de semen en la piel tierna de su clavícula. Arrastré mis dedos a través de ese fluido errante, llevándolo hasta sus labios.

Ella los chupó mientras me inclinaba y empezaba a chupar un globo carnoso. Me quedé en su pecho, chupando por mucho tiempo y lo suficientemente fuerte para dejar marcas de magulladuras por todo su cuerpo sin defectos. No paré hasta que rogó mi pene.

La di la vuelta, y la tuve sostenida sobre los codos y las rodillas, su culo frente a mí al tiempo que la penetraba con los dedos.

Esto fue cuando finalmente me distrajo de mi curso.

—Cariño, por favor, solo tengo unas pocas horas antes de que tenga que irme de nuevo.

Saqué mis dedos bruscamente. Sin previo aviso, o incluso el permiso de mi cerebro, agarré sus caderas y la penetré. Sin protección.

Había condones en la mesita de noche, a tan solo unos metros de distancia, e incluso cuando sabía lo estúpido que era, lo mucho que iba en contra de mi mejor juicio, nunca agarré uno.

Quería preguntarle, por lo menos tener una conversación al respecto, por lo menos tener la seguridad de que si estuvo con otra persona, tuvo el sentido de hacer que los usaran, pero no era capaz de encontrar el coraje.

La respuesta equivocada era más de lo que podía aceptar. Conocía mis límites.

Salí, y me empujé de nuevo, unos sonidos guturales saliendo de mí de forma desgarradora. Estúpido o no, era el cielo de esta forma, piel sobre piel, dentro de ella.

Levanté sus piernas de la cama con un fuerte apretón en sus muslos, hasta que solamente sus codos le daban apoyo, y se encontraba orientada por el trayecto más apretado, y empecé a empujarme en serio.

Ella se vino primero, y rápido. La seguí rápidamente, vaciándome en su interior con un grito ronco. No me salí, seguí empujándome, y dejé que ordeñara cada temblor de mi liberación.

Cuando fue suficiente, me salí, moviéndola de un tirón sobre su espalda. La cubrí, tomando su boca con la mía, frotando nuestros cuerpos, todavía tan hambrienta de ella que me dolía.

Mis insistentes manos jugaron con sus pechos y se sumergieron en su coño, preparándola para el siguiente asalto.

Cuando las dos estuvimos desesperadas de nuevo, rodé sobre mi espalda y tiré de ella para que se sentara a horcajadas. Me alineé a mí misma en su entrada.

Hice una pausa mientras nuestros ojos se encontraron, incapaz de mantener una pregunta para mí misma.

—¿Deberíamos estar usando condones? —le pregunté, con un nudo en la garganta. Sus ojos firmes y seguros. No vaciló, negando.

—No —dijo Brittany, y su hermoso cuerpo se empaló en mi polla voraz.

Me hallaba bastante segura de que dicho pene mandaba en este momento, pero aun sabiendo que era una mentirosa, en ese mismo momento su respuesta fue suficiente para mí. En cualquier caso, si existían daños aquí, ya se hicieron.

Y rápidamente me encontré más allá de la capacidad de pensar cuando comenzó a moverse. Sus pechos erguidos rebotaban hipnóticamente, el resto de su piel tonificada flexionándose gloriosamente mientras me montaba. Agarré sus tetas perfectas, rodando las puntas sensibles contra mis palmas.

Me doblé hasta que estaba sentada debajo de ella, inclinada hacia delante, y los chupé con fuerza mientras ella saltaba sobre mi polla.

La dejé durante el tiempo que pude soportar antes de agarrar sus caderas y tomar el control, metiéndome con fuerza en ella una y otra vez hasta que llegué al borde, arreglándomelas al menos para llevarla conmigo.

Nunca paramos, no nos tomamos un momento de descanso antes de fuera hora de que se marchara.

La follé hasta dejarla sin sentido.

La tomé hasta que las dos nos sentíamos adoloridas.

Con rudeza.

La piel usada en exceso, los músculos tensos.

No se fue agitando una bandera blanca y floja a la mañana siguiente.

Por lo menos me encontraba despierta para verlamarchándose. Odiaba cuando se iba mientras dormía.

Hice que me mirara a los ojos y me dijera adiós.

—¿Cuándo volveré a verte de nuevo? —pregunté, ahuecando su mandíbula.

No fui una amante tierna esa noche. Fui bruta, ardua y jodidamente exigente, más exigente de lo que sabía que era capaz de ser.

Pero a pesar de mis acciones, ocupaba un lugar pequeño y tierno en mi pecho, uno que solamente ella alguna vez fue capaz de desenterrar y exponer.

Su ausencia no hizo nada para enterrarlo de nuevo. No estaba segura de qué lo haría. De qué podría.

Se mordió el labio, y tuve que detenerme antes de besarla. Necesitaba esta respuesta.

Pasé más allá de necesitar saber todas las respuestas a solo saber con las que no podía vivir.

—En algún momento de los próximos cuatro días, con suerte no en el medio de la noche de nuevo, regresaré a verte.

Le quité con una caricia el cabello de la cara, estudiándola.

Parecía agotada, cansada, y bien follada. Me encantaba, y lo odiaba.

Con un suspiro de frustración, la besé en la frente, y la dejé ir.
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 22, 2018 7:04 pm

Capítulo 7


Habían pasado cuatro días, y justo sacaba el coche del garaje cuando vi un Jaguar plateado acercándose a la acera en frente de mi casa.

El Jaguar plateado.

Puse el coche en alto y salí, apretando los puños, y empecé a dar zancadas hacia ella.

Brittany abrió la puerta del pasajero, la más cercana a mí.

Esa hija de puta rubia se encontraba allí, detrás del volante y diciéndole algo, su guapa cara seria, sus ojos fijos en Brittany. Asintió, se inclinó hacia delante y le dio un beso en la mejilla, le dijo algo al oído, y después se bajó.

Fue entonces cuando la tipa puso sus ojos en mí, y toda su actitud cambió, su mandíbula se apretó con fuerza, su mirada se tornó gélida.

La tipa me odiaba, me despreciaba casi tanto como yo a ella. Lo supe con un solo vistazo.

Eché a correr, decidida a atraparla antes de que se fuera.

Brittany cerró la puerta, una mirada me dijo que realmente no quería que viera quien la acababa de dejar. El Jaguar despegó con un chirrido. Casi lo perseguí a pie, apenas deteniéndome de cometer ese acto de locura.

En su lugar, me giré hacia Brittany. Miraba de un lado a otro, entre mi coche y yo. Seguía en marcha, la puerta del conductor abierta. Medio me tentó la idea de ir tras ella en el coche, pero, ¿cuál era el punto? Ella se encontraba aquí ahora, por el momento, al menos. Era claramente lo más que recibiría alguna vez.

Fui hacia ella, agarrando sus hombros, con ganas de sacudirla.

—¿Quién diablos es ella? Dime.

—No puedo. Lo haría si pudiera. Créeme.

Negué con la cabeza. No confiaba en ella. ¿Cómo podría? Solo me había dado razones para desconfiar. No me daba ninguna respuesta, así que me vi obligada a sacar conclusiones, y esas conclusiones se basaron en la lógica, no en la esperanza, por lo que nunca trabajaban a su favor, porque no había ninguna razón buena, ni lógica, para las cosas sobre las que mentía.

Ella pareció saberlo.

—Lo siento. Quería verte, estar contigo, pero así es como tiene que ser. No puedo hablar de ella, y preferiría que no la hubieras visto. ¿A dónde vas en traje de baño?

Dejé escapar un suspiro de frustración, pasándome la mano por el cabello.

—No es importante. Vamos dentro. Si solo tengo un par de horas contigo, quiero pasarlas en la cama.

Era terca, manteniéndose firme cuando traté de jalarla hacia su casa.

—Dime a dónde ibas. Y puedo permanecer por más de unas pocas horas esta vez.

Ese consuelo hizo maravillas con mi estado de ánimo, y me hizo responder a su pregunta.

—Mi amiga tiene una fiesta en la piscina, pero no es nada importante.

Sonrió.

—Amo las fiestas. Vamos. Aunque tengo que ir a comprar un traje de baño.

No quería llevarla, no quería compartir su compañía con nadie más, por no hablar de una gran multitud.

Algo vulnerable brilló en sus ojos.

—Casi lo olvido. No quieres ser vista conmigo.

Mi estómago se revolvió. Eso ni siquiera era cierto, pero ahora tenía que demostrar lo contrario. Maldita sea. Y había algo más, un demonio de duda muy persistente que me hizo ceder rápido. No quería ser aburrida para ella, ser demasiado dócil para su parte salvaje, y asistir a una fiesta en la casa de Emily estaba destinado a ser cualquier cosa menos eso.

Me incliné y la besé brevemente, frotando sus hombros.

—Eso no es cierto en absoluto. No quiero ir porque quiero estar a solas contigo, pero si es tan importante, iremos. Aunque desde ahora te advierto que no me quedaré por más de dos horas.

Me abrazó.

—¿Te importa parar en una tienda en el camino? No tengo que nadar, pero sabes que amo el agua.

No había una tienda en el camino, pero no se lo diría. Conociéndola, tenía algo de miedo de que, si no tenía un traje, de alguna manera terminara nadando desnuda.

—No me molesta en absoluto. Solo dime a dónde vas a comprar trajes. No he comprado en una tienda real en años. Todo lo hago en línea.

Terminé buscando en el GPS una tienda de trajes de baño que se hallaba a unos treinta minutos fuera del camino de un viaje de diez minutos. No me podía quejar. Era más tiempo para tenerla para mí antes de que comenzara el caos, porque en cualquier parte en la que me presentara con Brittany por primera vez, sin duda sería eso.

Era una compradora rápida, ni siquiera se probó el bikini, simplemente agarró uno amarillo neón que tenía las piezas más minúsculas de cuerdas y triángulo.

—Oh, ¡me encanta este color! —dijo la empleada de ventas mientras le echaba un vistazo—. Se llama Amante del Sol. ¿No es el nombre perfecto para él?

Brittany concordó, y luego procedió a casi hacer una escena cuando traté de pagar, en lugar de utilizar su propio dinero. Retrocedí forma rápida, avergonzándome fácilmente por las escenas, aunque todo esto era exasperante, tan exasperante que mejor salí de la tienda mientras ella terminaba.

Nunca la había llevado a cenar. Eso hacía que mi afirmación de que se encontraba interesada en mi dinero fuera aún más ridícula, lo cual pensaba que era su punto.

Salió unos minutos más tarde, con el traje puesto. Casi no podía mirarla sin avergonzarme, así de sexy era. De hecho, me aseguré de no mirar su cuerpo después de que tuviera ese traje puesto.

Pero tuve suficiente con una mirada para tenerlo grabado en mi memoria.

Permanentemente.

No era porque fuera especialmente pequeño. Era pequeño, pero ya la había visto usando bikinis diminutos. Los triángulos que la cubrían eran del tamaño normal para un bikini de cuerdas.

Eran las cuerdas las que convertían la cosa en perversidad pura. Se entrelazaban sobre su escote hasta la base del cuello, provocando a lo largo de la piel, ajustándose bien sobre el escote, haciendo que cada centímetro aldescubierto fuera más pecaminoso. El mismo efecto de cordones entrelazados se encontraba sobre sus caderas, y justo sobre la V de tela que cubría su sexo.

Y olvidémonos de la parte posterior.

Era demasiado, las cuerdas apenas cubrían la parte superior de su culo, luciendo como si pudiera romperse en cualquier momento.

—¿No usas un pareo o algo así? —le pregunté, en voz baja y áspera.

—Nop. ¿Te gusta el traje?

Asentí, sin mirarla. Si empezábamos a hablar de cómo se veía, aunque solo fuera para hacerle cumplidos, sabía que estaría dura por una hora, así que no dije una palabra más, dispuesta a que mi erección desapareciera para el momento en que llegáramos a la fiesta.

En el camino de vuelta al coche, comenté sobre la enorme pila de dinero en efectivo que había visto en su bolso.

Por supuesto, sabía de qué era, recordando bien su problema con el juego, pero parecía prudente señalarlo. Tal vez conseguiría una respuesta honesta de ella, por una vez. Y lo hice. Desconcertantemente.

Me lanzó esa mirada por encima del coche por un largo momento antes de hablar.

—Sabes de dónde es ese dinero —dijo Brittany, finalmente—. ¿Crees que no me di cuenta de que me seguías todas esas noches?

Lo dijo justo mientras encendía el coche. Me detuve en seco. La miré, sorprendida y sin habla durante mucho tiempo.

¿Supo todo el tiempo que la había seguido, y no lo había comentado, no le había importado?

—Nunca dijiste nada —señalé. Suspiró.

—Ni tú. Sabía que te imaginabas que hacía cosas peores. Pensé que te haría sentir mejor ver que no andaba metida en algo demasiado problemático.

—No te engañes, Brittany. Un problema con el juego es bastante malditamente problemático.

Sonrió.

—El juego es solo un problema si se pierde. Y si recuerdas, nunca pierdo.
No podía discutir con eso. Nunca la había visto perder. Tenía mis propias teorías al respecto, pero me sentía tonta por siquiera pensarlo, y mucho menos iba a preguntarlo.

—¿Alguna vez has sido una vendedora de cigarrillos? —pregunté, ya que en realidad, por una vez, estaba respondiendo.

—Nunca.

—¿Dónde has estado durante los últimos dos meses?

Lamenté preguntar, porque la pregunta reprimió con eficacia ese raro flujo de información.

—Elaine va a estar ahí —le dije cuando casi llegábamos a la casa de Emily, y solo en ese momento recordé advertirle.

—¿Todavía vas a fiestas con tu ex mujer? ¿Ahora se llevan mejor?

Me sonrojé.

—De ningún modo. Y no voy con ella. Solo voy, y me enteré de que iba. Pensé que debería advertirte.

—Así que todavía está detrás de ti —dijo, su tono perfectamente vacío.

No tenía idea de qué decir ante eso, o si podía ser verdad. Eran las cinco de la tarde cuando finalmente llegamos a la propiedad de Emily. El lugar se hallaba lleno, con la música a todo volumen en el fondo que se escuchaba mientras te detenías en la entrada.

Era una casa de locos, lo que esperaba, pero descubrí que me agitaba más ahora que traía a Brittany a dicha casa de locos.

Emily nos recibió en la puerta principal, en traje de baño y sosteniendo un cóctel. Era muy atlética, sus pechos bronceados relucían. Si solo hubiéramos sido nosotras, habría comenzado inmediatamente a burlarme de ella por engrasarse. Así las cosas, no quería llamar la atención hacia su cuerpo, si es que existía alguna posibilidad de que Brittany no la hubiera notado por sí misma.

Sonrió, dándome palmadas en la espalda, después de congeló y parpadeó un par de veces cuando vio a Brittany.

—Tú debes ser Brittany. —supuso con una sonrisa.

Le sonrió. Le gustaba que yo, obviamente, le hubiera hablado de ella, aunque esperaba que nunca se enterara de que quizás compartí demasiados detalles sobre nuestra vida sexual.

Nunca había sido alguien que diera a conocer detalles como esos, nunca antes, al menos, pero había empezado a salir con Emily después de que ella se fuera, cuando necesitaba desahogarme, así que al final terminé compartiendo demasiada información. Mi única excusa era que necesitaba a alguien con quien hablar, porque honestamente pensé que nunca la volvería a ver.

Sin embargo, esperaba que ella nunca supiera cuán explícitamente familiarizada se hallaba Emily con las cosas que hicimos juntas.

—San me ha dicho solamente las cosas más maravillosas sobre ti —le dijo Emily de manera simpática, y sin siquiera preguntar, se acercó y le dio un fuerte y apretado abrazo… la hija de puta pervertida.

—Santa mierda —articuló por encima del hombro de Brittany, hacia mí, el abrazo prolongándose un poco más de lo que me gustaba.

Le di una mirada poco amigable, y la soltó, sonriendo descaradamente.

—Me sorprende que no estuvieras en la parte trasera —le dije, jalando a Brittany más cerca de mí, ubicando mi brazo por encima de su hombro—.¿Por qué estás adentro durante tu propia fiesta?

Hizo una mueca.

—Fue una casualidad que estuviera aquí. Tuve una conferencia telefónica de diez minutos que no pude evitar. Sabes cómo es. De todos modos, ahora ya se acabó, y te guardé un lugar en la sombra. Por aquí. —Comenzó a moverse por la casa, y la seguimos, Brittany todavía pegada a mi lado, lo suficientemente cerca para poder sentir unos grandes senos rozando contra mi caja torácica.
Mierda. Me alejé de ella en un esfuerzo por no avergonzarme.

Emily nos llevó al mejor lugar de la casa, una cabaña cubierta con vistas perfectas y acceso a la piscina.

Me quité la camisa, aunque me encontraba en la sombra, y no tenía necesidad de trabajar en mi bronceado. Mi color natural, combinado con el hecho de que iba a nadar casi todos los días, se encargaba de eso.

Un camarero vino y tomó nota de nuestras bebidas casi al instante. Pedí un Mai Tai, pero Brittany solo pidió agua. ¿Quién hacía eso?

Una chica salvaje y fiestera que bebía agua en vez de cócteles.

Como siempre, era una contradicción.
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Finalizado Re: Fanfic Brittana Gp: Salvajemente 3. Epílogo.

Mensaje por 3:) el Lun Ene 22, 2018 10:00 pm

que raro que la "rubia" no se le pega en la espalda a britt jajaja
solo agua en serio????, por lo menos de a poco va saliendo lo de britt!!! fácil de conseguir dinero en las mesas,.. osea estas en las vegas!!!
a ver como termina la fiesta y a quien se cruzan??
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Mensaje por Isabella28 el Mar Ene 23, 2018 12:19 pm

Siento pena por britt y nose porque, me molesta la actitud de santana con britt.
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Mensaje por JVM el Mar Ene 23, 2018 3:16 pm

Un poco ruda la morena con Britt y no es por justificarla pero el tener mil dudas,y que no te las resuelvan hacen que imagine mil cosas que lo mas seguro es que sean erroneas pero que al final la hacen sentir mal y creo que esto hizo que levantara un muro aunque por poco tiempo porque en cuanto supo que el tiempo era limitado se dejo llevar .....
Y bueno Em conociendo a Britt y extendiendo el abrazo jajajaja, pero creo que lo interesante va a ser el encuentro con Elaine o con Dani jajaja... y tambien haber cuanto tiempo se queda Britt
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