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Fanfic Brittana Gp: Salvajemente 3. Epílogo.

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Mensaje por Tati.94 el Dom Ene 07, 2018 6:28 pm

3:) escribió:britt le va a hacer recuperar el tiempo perdido a san jajaja
al fin britt consigue lo que quiere, que no aparente que es una obsesión!!!
Si, sin duda Britt la va a compensar!! Sino es que la mata de un infarto!
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Mensaje por Tati.94 el Dom Ene 07, 2018 6:30 pm

micky morales escribió:Vaya, aparentemente Britt la tenia en la mira!!!!
Exactamente parece que Britt la había visto antes pero ¿En donde?
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Mensaje por Tati.94 el Dom Ene 07, 2018 6:32 pm

Capítulo 5


Alejó mi dedo, tirando de sus pantalones cortos. Pero no se sentó ni se puso el cinturón de seguridad. No había terminado conmigo.

Se trasladó arrodillándose sobre mí, su pecho justo al nivel de mis ojos. Agarré su pequeño culo perfecto y enterré mi cara allí.

Gimió, sosteniendo uno y llevando un pezón fruncido hasta mi boca.

—Chúpalos. Son tan sensibles, cariño. He tenido fantasías acerca de ti tocándolos, lamiéndolos, chupándolos, desde la primera vez que te vi.

Quería preguntarle sobre eso, pero tenía la boca llena. Mis dos manos se movieron hasta acariciarla con rudeza. Lamí sus pezones, atrayéndolos a mi boca.

Estaba dura otra vez, o todavía, y me empujé hacia ella mientras jugaba con sus tetas.

Era mejor que la Navidad, y ni siquiera la había follado todavía.

—La primera vez, voy a tomarte contra la puerta principal, porque eso es lo más lejos que vamos a llegar antes de entierre la polla en ese coño apretado tuyo.—Hablé contra su pezón, luego seguí con el otro, tirándolo con mi boca un poco brusca.

Gimió, rebotando en mi regazo.

—¿Estoy siendo demasiado dura con ellos?

—No.

—Son tan suaves. Tienes el pecho más espectacular del planeta, pero estoy segura de que sabes eso.

—Mmm, dímelo de todos modos.

Sonreí y la acaricié.

Con decisión, la senté de nuevo en su lugar. Traté de ponerle su sujetador, pero no pude hacerlo encajar de nuevo en él.

Se rio y me alejó con la mano para hacerlo ella misma.

—La segunda vez creo que va a ser en la cocina. Con tu cara contra el mostrador. Debe ser la altura perfecta.

Acomodó su cinturón de seguridad, luego se acercó y me acarició la polla con un ligero toque.

Regresando a la carretera, comencé a conducir con una mano, la otra cubriendo la suya, empujándola en mis pantalones cortos, y acariciando duro.

Se apartó, cuando nos acercábamos a la puerta. Apreté la punta de mi polla por última vez y extendí la mano para agarrar el volante.

El guardia asintió con la cabeza, con una pregunta en sus ojos. Abrió la puerta, pero trató de hacerme una señal por encima. No le hice caso. Realmente no quería hablar con él en este momento. Por no hablar de mi imposible erección.

Empecé a maldecir mientras conducía por el camino de entrada. Un familiar Mercedes negro se encontraba aparcado en la puerta principal. Se hallaba desocupado, me enfureció no ver a nadie alrededor. De alguna manera, la perra mantuvo una llave.

—¿De quién es el coche?

—Eleine. Mi ex esposa.

Lanzó un silbido.

—¿Viene a menudo?

—No. Nunca. Bueno, casi nunca. La última vez que la vi fue hace unos meses, cuando vino a pedirme dinero. No me preguntes por qué lo necesitaba. Le di millones en el acuerdo de divorcio. Mi mejor conjetura es que no pudo acceder a la cantidad total lo suficientemente rápido.

—¿Todavía tiene una llave?

—Supongo que sí. Aunque no se supone que la tenga, pero estoy segura de que no me fui dejando la casa abierta, y no la veo por aquí.

—Guau. ¿Robó una llave? Todavía siente algo por ti, ¿eh?

Le lancé una mirada.

—Difícilmente. Eso era un poco el problema con nuestro matrimonio.  Cuando éramos más jóvenes, la animé a ir a la escuela. Ella fue durante unos  años, luego la abandonó. Me dijo que la empujaba hacia una carrera que no quería. Dijo que quería quedarse en casa, cuidar la casa, aunque pagábamos a alguien para limpiar el lugar, pero le dije que estaba bien. Sólo quería que fuera feliz, pero nunca estaba contenta. Juro que pasó diez años, donde no hacía más que jugar en la computadora, adicta a algún juego en línea. Cuando la atrapé en su engaño, dijo que yo la hice quedarse en casa, que la retuve, y la convertí en un ama de casa deprimida.

—Joder, decídete, San, ¿la presionabas demasiado o la contenías?

Sonreí por la nota burlona en su voz.

—Ojalá lo supiera. Sólo hacía mi mejor esfuerzo. Dijo que trabajaba demasiado, entonces cuando me tomaba más tiempo libre para estar con ella, decía que la asfixiaba.

—Suena bipolar.

—Probablemente. Lo que sea que es, ya no es mi problema. —Nunca había estado tan feliz como lo fui en ese momento.

—Bueno, su pérdida es mi ganancia.

—Lo siento. Tengo que dejar de hablar de esto. Probablemente estoy aburriéndote hasta las lágrimas.

—De ningún modo. Quiero oírlo. Quiero saberlo todo. Cada pieza del rompecabezas.

—¿Soy el rompecabezas?

—Por supuesto.

Me pareció que era alentador. Y me encantó que pensara en las personas como rompecabezas. Yo pensaba lo mismo. Suspiré pesadamente. 

—Parece que no está saliendo. Supongo que debería terminar con esto.

—¿Así que voy a conocer a tu ex ya?

¿Por qué se veía tan alegre ante la perspectiva?

—¿Qué quieres decir con ya? ¿Pensabas en reunirte con ella después?

Me guiñó un ojo.

—Bueno, sí, eventualmente. Era inevitable, ¿no?

¿Qué demonios quería decir con eso? 

No podía empezar a adivinarlo. Sólo podía estar aliviada que no corría en la dirección contraria a la primera señal de drama.

—Espero que no te asustes fácilmente. Puede ser un poco brusca.—Esa fue la mejor manera en que pude definirla.

—Estoy segura de que voy a sobrevivir. Vamos, campeona, vamos a hacer esto.

Me reí. Amaba su actitud. Al momento en que entramos por la puerta principal, Eleine estaba lista para emboscarnos.

Hoy, se había tomado un poco de tiempo y cuidado en su aspecto. Llevaba un ajustado vestido estampado de leopardo, que hubiera jurado que nunca habría usado ni muerta un año atrás. Era delgada, la única forma en su cuerpo se la daban sus huesos prominentes. Lo que quedaba de su pecho estaba siendo torturado en la fabricación del escote que se derramaba de su parte superior. El vestido era halagador, si te gustaba una mujer delgada. Me di cuenta de que no me importaba en absoluto, nunca más. ¿Lo hizo alguna vez?  Ni siquiera podía recordarlo.

Llevaba unos zapatos rojos muy altos que, de nuevo, no los habría usado hace un año. Su cabello estaba suelto. Era su orgullo y alegría. Era oscuro, grueso y ondulado, y lo mantuvo muy largo. Se había hecho algo, tratando de destacarlo con algo un poco metálico, y haciendo que se viera frito.

Su maquillaje era pesado y oscuro, sus ojos color chocolate delineados densamente. Era una mujer hermosa, siempre lo pensé, pero de repente me pareció que sólo se veía cansada y desgastada. Y promedio. Y, francamente, vieja. No estaba orgullosa de mí misma por pensarlo, pero maldición, la mujer hizo mucho para ganar mi desprecio.

Tan pronto como su mirada captó a Brittany, sus ojos se quedaron pegados a la otra mujer.

—Oh, Dios, San, ¿qué estás haciendo? ¿Qué tiene, dieciocho años? Vengo a verte, para hablar como adultas maduras, ¿y me encuentro con esto?

Brittany ni se inmutó. Completamente imperturbable. De hecho, sonrió.

Decidí entonces, en ese mismo momento, que ya podría estar enamorándome de ella.

—Brittany, ésta es mi ex esposa, Eleine. Eleine, ésta es Brittany. Ella tiene veinticuatro, por si quieres saberlo.

—Encantada de conocerte, Eleine. Espero que ustedes dos consigan solucionar este problema. Voy a tomar una ducha. Estoy toda sudada del gimnasio.—Me miró, batiendo sus pestañas—.Y simplemente sucia. Discúlpenme mientras voy a asearme.

Eleine la vio salir con la boca abierta. Su mirada se hallaba puesta en el culo de la mujer más joven. Parecía estar teniendo un rechazo categórico por ese espectacular culo.

Vi a Brittany marcharse, también, tratando de no babear.

—¡En serio, San! Esto es demasiado. ¿Qué estás pensando? ¡Ella es tan joven! ¿Es una prostituta? —preguntó Eleine con voz chillona, con Brittany muy probablemente todavía escuchándola.

Cerré los ojos con fuerza, tan molesta que quería arrastrar el cuerpo de mi ex fuera de mi casa y nunca más volver a verla.

—Por supuesto que no lo es —le dije con frialdad—. Y no tienes ningún  derecho a juzgar todo lo que pasa en mi vida.

—¡¿Te das cuenta de que es una cazafortunas?!

Tomé unas cuantas respiraciones profundas, calmantes.

—Bueno, tú sabes cómo detectar eso. Y dudo que sea posible que pudiera hacer más daño de lo que tú hiciste. Ciertamente, ninguna otra cazafortunas podría hacer a una persona tan miserable, y tomar la mayor cantidad de dinero, como tú. ¿Realmente tengo algo que perder en esta etapa de mi vida?

Se quedó sin aliento, indignada e iba a despotricar. Me di cuenta, ya que fue y sigue siendo la misma mujer, pero ahora, no tenía ningún poder sobre mí. Bueno, aparte del poder para molestarme.

El pensamiento fue liberador. Me moví a través de la casa hacia la cocina. Ella siguió todos mis pasos.

—¿Es así cómo me pides dinero? —le pregunté finalmente, interrumpiendo su discurso—. ¿Parece esta una manera inteligente de acercarte a una mujer que ya has ordeñado completamente en términos legales? ¿Alguna vez has pensado en pedirlo agradablemente?

Se sonrojó.

—Es sólo un préstamo, hasta que tengamos más de mi dinero liberado.

No me perdí el nosotros de eso, y por una vez no me importaba. O la parte  de mi dinero. Esa parte todavía dolía, pero era más sobre la amargura. Nunca trabajó ni un día, nunca limpió un plato, nunca trató de hacer mi día más jodidamente soleado, ¿y consiguió la mitad? ¿Qué maldito sentido tenía eso?

Me guardé todo eso para mí, y en su lugar pregunté: —¿Cuánto? —Pagaría mucho por simplemente sacarla de allí.

No era una idiota. Sabía que no era un préstamo.

—Cien mil.

Mis ojos se abrieron. La perra había perdido la razón.

—¿Es una broma?

Rodó los ojos. Nunca tuvo escrúpulos.

—Sé cuánto dinero tienes. Puedes ahorrar mucho en pocos meses. Demonios, incluso si no te pagaran de nuevo, sé que nunca lo notarias. De todos modos, sólo dejarías tu dinero en un banco.

Abrí la boca, supongo que para decir algo adecuadamente indignado, pero de repente, todo pensamiento racional abandonó mi cerebro.

Brittany se encontraba de vuelta, aún con su pequeño atuendo de entrenamiento, todavía sin ducharse. Me sonrió, sólo una dulce sonrisa.

—He decidido nadar antes de ducharme. ¿Hay trajes de repuesto por ahí?

Negué con la cabeza, con los ojos en su cuerpo, realmente deseando tener uno para ella. Tenía demasiadas ganas de verla en uno. Me guiñó un ojo y se volvió hacia Eleine.

Todavía no sabía qué coño significaban sus pequeños guiños, pero me encantaban.

—Oye Eleine, esta es una pregunta extraña, pero ¿mantienes algún bikini de repuesto en tu coche o algo así?

—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó Eleine, exactamente como una arpía.

Britany le había preguntado muy dulcemente, y sonrió muy dulcemente a la respuesta de la perra. Se encogió de hombros.

—Bueno, c'est la vie. Creo que voy a improvisar. Después de todo, es un patio privado.

Y con eso, se fue al piso de arriba. Negué con la cabeza, completamente desconcertada.

—¿Es un poco tonta o algo así? —me preguntó Eleine de nuevo, exactamente como una arpía. ¿Qué había visto alguna vez en la mujer, incluso antes de que me fuera infiel? ¿Siempre fue tan desagradable?

—En realidad, es muy brillante —dije, con mi tono plano. Era un hecho. Eleine trataba de ponerme a la defensiva acerca de la inteligencia de la otra mujer, y no podría haber encontrado un lugar menos doloroso para picar.

Eleine comenzó de nuevo a hablar sobre lo que tenía que hacer con mi dinero (mi dinero literalmente, no el dinero que había tomado en el divorcio) y yo sólo me desconecté. De ninguna manera, le daría otros cien de los grandes. Podía hablar todo el día, pero eso no sucedería. Si hubiera pedido menos de veinte, podría haber cedido, pero esto era demasiado.

—No te voy a dar cien mil dólares —le dije fríamente, por fin—. Puedes esperar otros seis meses para llegar a los millones de mis dólares que tú no ganaste.

—¡Oh, yo lo gané! Estuve casada contigo, me lo he ganado. Me descuidaste, me dejaste pudrirme en el aburrimiento, siempre trabajando, y entonces…

Se interrumpió, se quedó sin palabras por la visión que flotaba en la parte inferior de las escaleras.

Mi quijada cayó.

Brittany me sonrió, sus brazos levantados mientras recogía su cabello en una coleta alta.

Estaba completamente desnuda, y fue la mejor vista que había tenido en mi vida. Ella sonrió y se encogió de hombros, no del todo consciente de sí misma.

—Lo siento. Tenía muchas ganas de nadar. ¿Dónde están tus toallas de piscina?

Señalé el baño que se hallaba en el patio trasero, tratando de conseguir que mi mandíbula trabajara lo suficientemente bien como para cerrar la boca de nuevo.

Se acercó a mí, caminando de puntillas para frotar sus labios contra los míos en el beso más suave. Agarré su cola de caballo, empujando mi lengua en su boca.

Era una bestia hambrienta. Se alejó con una risa suave.

—Ven y únete a mí cuando quieras, cariño.

Se fue, y se lo permití, pero sólo porque la alternativa era montarla en el piso con mi ex esposa en la sala.
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Mensaje por monica.santander el Dom Ene 07, 2018 10:12 pm

Hola!! Me intriga muchisimo Britt???
San manda a freir churros a tu ex!!
Saludos
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Mensaje por Isabella28 el Lun Ene 08, 2018 12:18 am

Que ocurrente britt :-D cien mil quería, anda a laaar!!
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Mensaje por micky morales el Lun Ene 08, 2018 7:39 am

jajajajajajajajajaja Britt es una pasada!!!!! espero que San no le de ni un centavo a esa arpia!!!!!
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Mensaje por 3:) el Lun Ene 08, 2018 10:44 am

Ja ja ja ja ja ja ja no podes britt se pasa... si que sabe como joder a la ex de san ja ja ja ja me encantó!!!
A la otra se le voló la teja en serio 100 mil!! No jodas!
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Mensaje por JVM el Lun Ene 08, 2018 6:54 pm

jajajajaja espero que elaine capte la indirecta de que sobra y que ya no tendra mas dinero de san ahora sus millones son de britt jajjaja
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 08, 2018 10:00 pm

monica.santander escribió:Hola!! Me intriga muchisimo  Britt???
San manda a freir churros a tu ex!!
Saludos
Hola! A todas nos intriga Britt, esa Elaine no supo aprovechar a San y Britt esta mas q encantada por eso.
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 08, 2018 10:03 pm

Isabella28 escribió:Que ocurrente britt :-D cien mil quería, anda a laaar!!
Jajaj Esa Brit cada vez nos va atrayendo mas ¿No?
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 08, 2018 10:05 pm

micky morales escribió:jajajajajajajajajaja Britt es una pasada!!!!! espero que San no le de ni un centavo a esa arpia!!!!!
Sii Elaine no se merece nada den San, qe interesada!! Y Britt jaaja la dejo bien callada con ese espectáculo y a San babeando.
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 08, 2018 10:08 pm

3:) escribió:Ja ja ja ja ja ja ja  no podes britt  se pasa... si que sabe como joder  a la ex de san ja ja ja ja  me encantó!!!
A la otra se le voló la teja  en serio 100 mil!! No jodas!
Si esa Elaine como se atreve a pedir tanto?!! Y Britt supo como joderla.
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 08, 2018 10:10 pm

JVM escribió:jajajajaja espero que elaine capte la indirecta de que sobra y que ya no tendra mas dinero de san ahora sus millones son de britt jajjaja
Jaja ahora todo lo de San es de Britt, esta rendida jjaja
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Mensaje por Tati.94 el Lun Ene 08, 2018 10:15 pm

Capítulo 6


Brittany no se fue de inmediato, en lugar de eso caminó hacia la cocina, abrió el refrigerador, y sacó dos botellas de agua. Se detuvo justo en frente de Elaine, sonriendo suavemente, y dando a la otra mujer una muy clara revisión de pies a cabeza de su competencia perfecta. Tenía que ser desmoralizante.

Elaine nunca había lucido así de bien, ni por un segundo en toda su vida (ni uno, en realidad) pero sobre todo no lucía así de bien ahora.

Brittany era una clase completamente diferente a todas.

—Espero que hayan resuelto todo esto, chicas. Encantada de conocerte, Elaine.

Con eso, Brittany salió por la puerta de atrás, y yo observaba su perfecto trasero con cada paso, hasta que se perdió de vista. Me volví a Elaine.

—Dame tu llave y vete.

Ella temblaba de rabia. Pensé que esa interacción tuvo que ser un golpe a su ego, por lo menos.

—Tú… tú… tú…

No tomaba mi nueva actitud muy bien. Siempre me había tenido haciendo lo que malditamente quería, pero no iba a jugar ese juego nunca más.

Era increíble lo que podía hacer en la autoestima de una mujer que otra mucho más joven le chupe hasta volarle la cabeza.

Negué con la cabeza y seguí a Brittany. De ninguna manera podía dejar pasar la oportunidad. Cerré la puerta muy decisivamente detrás de mí. Eleine mejor que no piense en seguirme. Efectivamente, Britt todavía estaba desnuda, rebotando lentamente en el trampolín.

Sonrió enormemente cuando me vio.

—Bueno. ¿Me vas a frotar un poco de aceite bronceador? Encontré una botella en el armario con las toallas.

Asentí, con los ojos pegados a ella. Si me hubiera pedido lamerle el culo mientras cortaba el césped con los dientes, yo hubiera estado de acuerdo en hacerlo. Hubiera aceptado cualquier jodida cosa en ese momento.

—¡Mira esto primero! —gritó, saltando más duro en el trampolín.

Me acerqué a la orilla de la piscina, hipnotizada.

Tenía la idea de que esperaba que Eleine se hubiera ido, pero fue un pensamiento fugaz. No pude mantenerlo en mí cabeza ni por un segundo, mirando los perfectos globos de los pechos desnudos de Brittany meciéndose en plena luz del día. Saqué mi polla y empecé a acariciarla.

Se rio e hizo una carrera fuera del trampolín, realizando un salto de carpa hacia el agua. Fue increíble. Era una buceadora. Acaricié más fuerte.

Salió del agua, nadando sin problemas a la otra orilla, justo frente a mí. La mitad de la piscina estaba cubierta estratégicamente por unas pocas grandes partes de sombra. Salió, elevándose a sí misma en el borde, en la mitad sombreada.

Bombeé más fuerte mientras su hermoso cuerpo se flexionaba mientras se movía. Hundió las piernas en el agua solo desde la pantorrilla. Se reclinó hacia atrás sobre sus manos y separó los muslos ampliamente.

Apreté y tiré con fuerza, acercándome.

—Para —dijo en voz baja, luego se agachó y empezó a tocarse a sí misma.

Estaba desnuda y en el agua en menos de cinco segundos, a través del agua en dos más.

Se rio cuando tomé un respiro de sus muslos, mis hombros enganchados debajo de sus piernas. Pasó una mano por mi cabello mojado.

—Eres tan guapa —me dijo. Negué con la cabeza, preguntándome si esto podría ser realidad.

—¿Estoy soñando en este momento? —le pregunté. Se rio de nuevo.

—Si estuvieras soñando, ¿qué harías ahora?

Alcé una mano y empecé a amasar una de sus maduras tetas, luego me levanté y chupé la otra. Gimió.

—Oh Dios, cariño, quiero que folles estas tetas. Están tan sensibles, y tú estás tan dura. Sería increíble.

Me aparté, bajé la mirada hacia su coño abierto. Era tan bonito, con pelo tan pálido como en su cabeza. Incluso en Playboy, nunca había visto un coño con un pequeño arbusto tan perfecto.

—Si esto es un sueño, y estoy bastante segura de que lo es, enterraría mi cara en tu coño y te chuparía hasta que grites.

Se movió, separando sus muslos un poco más ampliamente. Empecé a bajar mi boca hacia ella, pero me detuvo con una mano en mi hombro.

—Espera.

Levanté la vista.

—A algunas personas les gusta chupar el coño, y a otras no, pero lo hacen de todos modos. No quiero tu boca sobre mí a menos que jodidamente te encante.

Ni siquiera lo dudé.

—Jodidamente me encanta.

Me dejó seguir, y me dediqué con entusiasmo a ella, lamiendo, chupando, acariciando, mis manos ocupadas, tanteando su pecho con una mano, un dedo follándola con la otra. Me agarró del cabello, se extendió para mí mientras la follaba con la lengua.

Era fiel a mi palabra. La hice gritar, y a menos que estuviera soñando, se vino contra mi ocupada boca tres veces. Fue hermoso.

Finalmente, me aparté, desesperada, jodida.

—Vamos arriba —le dije con voz ronca, saliendo del agua. Se levantó, pareciendo un poco inestable, y me agarró la mano.

Vi sus rodillas, encontrando tan entrañable que las hubiera debilitado.

—Dios, eres tan buena. Tu lengua... enserio, San.

No podía dejar de sonreír mientras la llevaba adentro. No había ninguna señal de Eleine, gracias a Dios, mientras arrastré a Brittany por la casa y por las escaleras hasta mi habitación.

La tuve inmovilizada contra la pared de azulejos en mi ducha, un exuberante muslo arrojado sobre mi antebrazo, mi erección apuntando a su entrada. La miraba embelesada, a punto de hundirme, temblando de necesidad, cuando me di cuenta de que alguien golpeaba fuerte en la puerta de mi dormitorio.

No podía creer cuando reconocí la voz regañona de Elaine gritando para que abra. Mi mente no podía procesar que todavía se encontraba allí.

Brittany y yo estábamos en otro planeta en este momento, por lo que a mí respecta.

—Ignórala. Te quiero dentro de mí.

Cerré los ojos, metiendo mi palpitante polla de nuevo un poco.

—No la quiero en cualquier lugar cerca de nosotras la primera vez que tengamos que hacer esto.

—Fóllame —articuló Britt—.¿A quién le importa lo que esté haciendo? Deja que grite, con tal de que me hagas gritar de nuevo.

Lo intenté de nuevo, todo mi cuerpo temblaba con el esfuerzo de ir poco a poco, cuando la voz chillona de Elaine penetró una vez más.

—Lo siento. No puedo dejar que la primera vez sea así. Me alegro de que no te esté asustando, pero tengo que deshacerme de ella antes de hacer esto.

Dejé caer su pierna. Besó mi hombro y se alejó, saliendo de la ducha. Comenzó a secarse, y yo cerré el grifo y salí, observándola. Mojé todo el suelo antes de que ella terminara, pero todavía no me podía mover.

Me sonrió, caminando al dormitorio, dejando caer la toalla en su camino a la cama. Cogí otra para mí y la seguí.

Brittany estaba tumbada sobre su espalda, sus caderas sobre el borde del colchón. Levantó cada uno de sus tobillos lentamente, clavando los talones en la cama, sus piernas se abrieron lo suficientemente amplias como para darme la vista de toda la vida.

Me sequé mientras me acerqué, maldiciendo cuando estuve más cerca y observé el efecto completo de ella.

Eleine había dejado de hacer un escándalo, y por eso caí de rodillas en frente de Brittany, entre sus muslos entreabiertos. Me incliné cerca, respirándola por un largo momento, y luego empecé a lamerla.

La chupé de nuevo, lamiendo, acariciando, empujando dos dedos fuertemente mientras chupaba, oh tan suavemente, su clítoris.

Jadeó y se aferró a mi cabello. Sentí que apretaba rítmicamente mi dedo, y me alejé para ver su corrida. De nuevo. Era tan maravillosamente sensible.

Era el polo opuesto de lo que estaba acostumbrada.

El golpeteo comenzó de nuevo, y me aparté de Brittanh con una maldición.

—Cinco minutos —le dije—. Y luego voy a follarte hasta que ambas estemos fuera de combate.

Sonrió, estirándose, su hermoso cuerpo flexionándose con el movimiento. Rodó sobre su vientre, luciendo como si estuviera a punto de quedarse dormida.

—Si me duermo —murmuró, afirmando mis sospechas—, sólo me despiertas. Haz lo que quieras conmigo, cariño. Fóllame media dormida, si es necesario.

Me sacudí. Esto simplemente no podría ser realidad. Me agaché, acariciando mi cara en su culo.

Abrió la boca, pero no me detuvo, y me trasladé hasta su cuerpo, besando cada uno de los pequeños dulces hoyuelos encima de su trasero antes de alejarme.

Elaine tenía su mano levantada para golpear de nuevo cuando abrí la puerta en sus narices.

Ni siquiera me había molestado en cubrirme y todavía estaba dura y palpitante, pero no me importó. Quería que saliera de allí hace cinco minutos, entonces todas mis fantasías más salvajes podrían seguir marchando.

—Te vas a ir, en este mismo segundo, o llamaré a la policía —le dije, con autoridad en mi voz.

Abrió la boca, sus ojos volaron a mi polla errante.

La agarré del brazo y comencé a dirigirla a través del pasillo y por las escaleras.

Avanzó con bastante facilidad, hasta que llegamos a la puerta principal, luego se volvió hacia mí de nuevo.

Pude ver de inmediato que su táctica había cambiado. Se lamió los labios, mirando mi cuerpo. Probablemente pensó que mi furiosa erección había tenido algo que ver con ella.

Malditamente improbable.

Puso una mano entre mis pechos, lamiéndose los labios de nuevo.

—Sólo quiero hablar. Saca a la puta de aquí, y podemos hablar. Lo digo en serio, San.

Abrí la puerta, sosteniéndola con mi mano.

—Dame la llave, y no la llames puta. Es una chica muy agradable, y estabas casada conmigo con la polla de un hombre en tu garganta, y eso sólo fue la parte que vi de primera mano. Así que si vas a llamar a alguien puta…

En realidad trató de abofetearme.

Agarré su muñeca. Su pecho se agitó, su otra mano fue a mi polla.

Tuve un horrible momento en el que pensé que iba a tratar de mutilarme, pero comenzó a acariciarme en la más descarada de las trampas.

Apretando la mandíbula, alejé su mano.

Precisamente hoy, decide tirar un truco psicológico como este. Me hallaba más allá de la peor suerte jamás.

—Mira ahora, esto es de lo que estoy hablando. Tú, de todas las personas, no deberías soltar por ahí la palabra puta. Dame tu llave, y no vuelvas.

Se quedó sin aliento por la indignación, y finalmente captó la indirecta, pero se fue sin darme la llave. Eso estaba bien. Cambiaría las cerraduras tan pronto como sea humanamente posible.

Mientras tanto, puse la cadena en la puerta principal, y luego fui alrededor de toda la casa, encerrándonos con seguridad. No quería interrupciones para la siguiente parte.

Brittany estaba sobre su vientre, durmiendo como un gatito contento, cuando me reuní con ella.

Suspiré, sin saber qué hacer. No quería ser una idiota insensible y despertarla. Era evidente que estaba cansada. Pero yo estaba tan dura que mis dientes dolían por ello.

Fui al armario, agarrando un puñado de condones que tuve que comprobar que no hubieran expirado.

Volví a la cama para sentarme en su cadera, llegando a sentirla entre sus piernas. Jugué con ella hasta que se encontraba completamente mojada, y todavía dormida.

Suspiré, maldiciendo a Elaine, una vez más.

Suavemente, rodé a Brittany sobre su espalda. No pude evitarlo. Iba a ser una imbécil.

No era tan creativa en la cama. Mi lista sobre ello era casi tan larga como mi lista de amantes, así que sólo empecé a chuparla de nuevo, las dos manos alcanzando hasta rozar sus pechos. Apreté con fuerza. La carne sólo se sentía demasiado bien.

La apreté hasta que la oí gemir y, luego me detuve porque no estaba segura de si había sido un gemido de placer o dolor.

Me moví por su cuerpo, empujando sus pechos juntos mientras lamía y chupaba cada uno, mi polla restregándose fuertemente en la cara interna de su muslo. No quería que esté dormida la primera vez que entrara en su interior, pero perdía rápidamente cada pedacito de mi auto-control.

Cuando sentí sus manos, finalmente, enterrarse en mi cabello, me moví de nuevo hacia abajo, lamiendo su clítoris, y enterrando dos dedos duramente. La trabajé durante menos de un minuto antes de que se corriera.

Me agarró cuando gritó su liberación. Era ridículo lo fácil que era hacerla venirse. Se sentía como hacer trampa. Apenas tuve que trabajar por ello.
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Mensaje por monica.santander el Mar Ene 09, 2018 1:23 am

Que tipa insoportable Elaine!!!! Corta mambo!!
Saludos
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Mensaje por Isabella28 el Mar Ene 09, 2018 9:43 am

Que aguafiestas es Elaine pero san la despacho rapidito...y ahora se viene lo mejor :-D
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Mensaje por micky morales el Mar Ene 09, 2018 11:08 am

Se viene lo bueno, espero que San cambie las p... cerraduras y prohiba la entrada de esa p... a donde vive, si hay vigilancia supongo que pde hacerlo!!!!!!
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Mensaje por 3:) el Mar Ene 09, 2018 3:45 pm

Yo no la hubiese hechado... le habrá la puerta para que mire y disfrute ja ja ja
A ver si la suerte ayuda a san y esta con bruto de una ves!!!
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Mensaje por Tati.94 el Mar Ene 09, 2018 8:09 pm

monica.santander escribió:Que tipa insoportable Elaine!!!! Corta mambo!!
Saludos
Si que metiche que es. Esperemos qe no aparezca d nuevo a interrumpir a las chicas 
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Mensaje por Tati.94 el Mar Ene 09, 2018 8:11 pm

Isabella28 escribió:Que aguafiestas es Elaine pero san la despacho rapidito...y ahora se viene lo mejor :-D
Sii!! Menos mal la echo de una vez por  y ahora si, a retomar.
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Mensaje por Tati.94 el Mar Ene 09, 2018 8:15 pm

micky morales escribió:Se viene lo bueno, espero que San cambie las p... cerraduras y prohiba la entrada de esa p... a donde vive, si hay vigilancia supongo que pde hacerlo!!!!!!
Si que si!!! Jjajaj si San seguro q se encargó de las benditas cerraduras! Pero la verdadera pregunta es ¿Pondran parar despues? Jaja
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Mensaje por Tati.94 el Mar Ene 09, 2018 8:18 pm

3:) escribió:Yo no la hubiese hechado... le habrá la puerta para que mire  y disfrute ja ja ja
A ver si la suerte ayuda a san y esta con bruto de una ves!!!
Jajaj sabes que ese mismo pensamiento me cruzo por la mente unos segundos. Y aqui esta ojala, lo qe todas esperamos sin interrupciones.
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Mensaje por Tati.94 el Mar Ene 09, 2018 8:27 pm

Capítulo 7




Me alejé para mirarla.



—¿Estás bien? —le pregunté. Estaba tan tranquila, sólo mirándome, luciendo un poco deslumbrada.



Asintió y sonrió, abriendo más los muslos. Las cortinas de la habitación estaban muy abiertas, y la luz del sol jugaba libremente sobre su cuerpo. Incluso en esa luz para nada indulgente, era perfecta, cada centímetro de ella.



—¿Estas bien con… tú sabes…? ¿Estas lo suficientemente despierta como para saber qué es lo que está pasando?



Intentó sentarse, y me tuve que mover para que pudiera hacerlo. De repente me aterraba la idea que no fuera a dejarme follarla.



—Un segundo —dijo suavemente—. Vuelvo enseguida.



Fue al baño.



Me senté, moviéndome hacia el borde de la cama. Esperaba que no se fuera. Era de tarde, y sabía que tenía que estar en algún lugar esa noche. Necesitaba demasiado que se quedara al menos un par de horas más, cinco minutos más, si no podía ser exigente.



Mi mente estaba corriendo, preguntándome cuando regresaríamos a que me dejara follarla.



Regresó, todavía desnuda, y sonriendo.



Se movió hacia mí, subiéndose a horcajadas en mis muslos. Agarró mi cabello.



—Quiero montarte —susurró—. Recuéstate.



Me recosté, temblando, mientras cumplía su promesa, moviéndose a horcajadas sobre mí. Sin discusiones o retrasos, agarró uno de los condones, lo abrió y me lo colocó, su toque firme y seguro.



Me montó, sin provocación ni dudas, sólo se empaló a sí misma y comenzó a moverse, arriba y abajo, sus tetas saltando enérgicamente.



Me había preocupado que sólo estuviera bromeando conmigo, que esta fuera una situación de tortura donde sólo iba a burlarse de mí.



No era eso. Esta era la gran cosa. Y era jodidamente increíble. No duré ni treinta segundos.



Se sentía como el cielo en su coño, y yo estaba demasiado excitada como para serle útil.



Cerré los ojos, sumamente avergonzada, cuando dejó de montarme abruptamente.



—Lo siento —jadeé—. Ha pasado mucho tiempo, y quería eso con muchas ganas.



Se movió incansablemente sobre mí.



—No lo sientas. Eso fue increíble. Sí, podría haber durado más, pero se sintió tan bien, que ni me importa. Siempre hay una próxima vez.



Se movió para levantarse de encima de mí. La sostuve de las caderas. Ahora sólo estaba semi-dura, pero empecé a mover las caderas, rebotando sólo para sentirla.



—Debería haberte follado las tetas primero, entonces habría durado más en tu coño.



—Me gustó. No lo lamentes. Todo fue genial. No tenemos que hacer todo de una vez. Podemos tomarnos nuestro tiempo, San.



—Me preocupa que no te veré otra vez. Y después de esa actuación…



Ella sonrió y me acarició la mejilla.



—Tontita. No me iré a ningún lado, y eso fue delicioso, así que deja de ser tan dura contigo misma. Me encanta tu cuerpo; me encanta todo lo que hemos hecho. Tú me lamiste hasta que perdí la cuenta de cuántas veces me vine, por el amor de Dios. Deja de actuar como si hubieras sido egoísta.



Increíblemente me estaba poniendo dura de nuevo. Comencé a flexionar las caderas. Oh, sí, había regresado.



Joder, sí.



Me cambié el condón como si estuviera siendo cronometrada, y me moví de nuevo hacia ella, besándola, acariciándola.



Tan pronto como estuve segura que tenía una verdadera erección en las manos, la volteé sobre su espalda y comencé a follarla duro.



—Dios, te sientes increíble —le dije, besándola, chupando su lengua, mientras le agarraba el trasero con ambas manos y la penetraba.



—Eres asombrosa —me dijo de forma soñadora, con los ojos vidriosos.



Trabajé duro su coño ese momento, asegurándome de que obtuviera placer, amando cada segundo que tuve en el paraíso, follándola duro y rápido, luego cambiando, yendo lento y parejo, observando su hermoso rostro todo el tiempo.



Me tomé mi tiempo, trabajándola con empujes medidos, pero incluso así, mi propio orgasmo me sorprendió, acercándose, y estallando sobre mí, el más poderoso que podía recordar.



Me sacudí y grité mientras me venía profundamente dentro de ella.



Ni siquiera tuve la energía para moverme, desmayándome sobre ella, probablemente dejándola sin aire.



Cuando me desperté, estaba oscuro, tenía una manta hasta el cuello, y ella se había ido.



Había otro mensaje en el espejo, con un labial rosa fuerte, metido en un corazón.



¡ERES LA MEJOR! TE VEO EN EL GIMNASIO MAÑANA. BESOS.



Lo primero que hice a la mañana siguiente fue llamar a un cerrajero y programar una cita para esa misma tarde. Esa mierda con mi ex nunca iba a volver a ocurrir.



Fui al gimnasio dos horas antes. Sabía que ella no estaría allí, pero también sabía que cuando estuviera, sería difícil para mí completar la rutina.



Brittany entró al gimnasio, paseándose, a tiempo. Estaba ocupada, y tenía una vista prefecta de ella desde donde hacía levantamientos oblicuos en una torre multifuncional, por lo que no me perdí el hecho de que cada hombre, e incluso algunas mujeres, dejaron de hacer lo que hacían para mirarla con admiración, o demonios, con la boca abierta.



Bajé hasta que mis pies tocaron el suelo, apreciándola.



Era una mujer explosiva, no había dudas. Hoy usaba pantalones cortos amarillo neón y un sostén deportivo negro. Sus zapatillas para correr combinaban con sus pantalones cortos. Su cabello se encontraba en una cola de caballo desordenada, y se veía lo suficientemente bien como para comerla.



Y vino directamente hacia mí, me miró sólo a mí. Era irreal.



No se detuvo cuando me alcanzó, en cambio vino directo a mí, lanzando los brazos alrededor de mi cuello y presionándose cerca. Acercó mi cabeza hacia la de ella y comenzó a besarme. Le devolví el beso, pasando las manos por sus hombros, por su columna, y por su trasero. No pasó mucho tiempo antes de que estuviera agarrándolo con ambas manos y frotándome contra ella.



Se alejó con una risita.



—Sólo estaba saludando. Nos vas a meter en problemas, San.



Parpadeé, intentando salir de mi neblina de lujuria. Se acercó más, inclinó mi cabeza para hablar en mi oído.



—Estuviste increíble ayer. El mejor sexo de mi vida, sin comparación.



Tragué duro. Cristo, era adictiva. Se alejó, y comenzó a estirarse, a menos de un metro de medio de mí.



Quería regresar a mi entrenamiento, pero me encontré observándola, fascinada por cada movimiento de su cuerpo ágil.



Y luego, desafortunadamente, me encontré echando un vistazo alrededor, a la forma en que todos los demás la miraban, con la misma expresión embelesada que yo. Algunas de las miradas que recibía, la forma en que las ratas de gimnasio la miraban, hacían que saliera mi lado celoso.



¿Cómo podía estar así de celosa, así de posesiva por una mujer con la cual sólo había hablado por unos pocos días? No lo sabía, pero era imposible negar lo que ocurría.



—Lo siento por lo de mi ex esposa, ayer —le dije, cuando se volvió a acercar. Fue realmente un milagro que no se hubiera asustado.



Ella sólo levantó un hombro en un pequeño encogimiento que hizo que sus senos se movieran lo suficiente como para atraer mi mirada.



—¿Viste el vestido que usaba? Estaba toda sensual para ti. Creo que fue allí para seducirte.



Hice una mueca, porque probablemente tenía razón, y de verdad no quería que lo supiera. Hice la única cosa que una mujer podría hacer.



Cambié el tema.



—Entonces, si ese vestido se suponía tenía que seducirme, ¿qué se supone que tiene que hacer el atuendo que llevas?



—Hacerte perder cada gramo de sentido común que hayas tenido, y que des un paseo por el lado salvaje. ¿Está funcionando?



Por supuesto que sí. Ni siquiera necesitaba responder, ya que estaba bastante segura de que era una pregunta retórica.



—Nunca te he visto usar algo más —le dije, mi mirada en su firme estómago. Tenía muchas ganas de hundir el rostro allí. Y más abajo.



Se acercó, descaradamente cerca, enterrando una mano suave en mi cabello y agarrándolo. Iba a perderlo.



—Me has visto llevando nada. Eso es otra cosa.



Mi visión se volvió vidriosa. Perdí la mayor parte de mis funciones cerebrales por unos largos momentos.



Me besó la mandíbula suavemente una vez y luego se alejó.



Estaba congelada, observándola de nuevo mientras empezaba a levantar algunas pesas ligeras. Y después de un tiempo, comencé a obsesionarme por cuántas personas la miraban, y cómo la miraban. Era desconcertante la forma en que eso me hacía sentir. No era una mujer propensa a arrebatos físicos de cualquier tipo, bueno, no demasiado pero al ver la forma en que la miraban me hizo sentir violenta.



—¿Por qué te vistes de esa forma? —le pregunté en voz baja cuando volvió a acercarse—. Tienes un cuerpo hermoso, pero ¿tienes que mostrar cada centímetro de él?



Quise tragarme las palabras al instante en que salieron de mi boca. No quería sonar como una psicópata celosa, o peor, como una idiota posesivaO



O incluso, Dios no lo quiera, como una desagradecida que no apreciaba la espectacular vista que me estaba dando.



Por suerte, no pareció inmutarse. De hecho, sonrió una de esas  dulces sonrisas suyas. Era misteriosa y demasiado perfecta.



—No me habrías mirado dos veces si no estuviera vistiendo esto.



Enloquecí. ¿Podría ser que esta diosa en realidad sufriera de problemas de autoestima? Imposible. Blasfemia.



—Cariño, habría estado babeando sobre ti incluso si hubieras entrado cubierta de pies a cabeza con una bolsa de papel.



Negó con la cabeza, metiéndose directamente en mi espacio personal, sus manos yendo a la parte delantera de mis hombros, acariciándome.



—No es verdad. Puedes creer que es así, pero no lo es. Verás, la primera vez que vine aquí, te noté, pero ni siquiera me miraste. Estaba usando una sudadera, y no obtuve nada de ti. Al día siguiente, vine vestida así, y no podías apartar la mirada.



Parpadeé lentamente, perdida. ¿Podría eso realmente haber ocurrido? ¿Había estado tan ciega, tan encerrada en mi propia cabeza que tuvo que venir casi desnuda para que la notara?



Entre más pensaba en ello, más sonaba como algo que haría. No me sentaba bien, pero tenía sentido.



—Soy una imbécil. Lo siento. Tiendo a bloquear todo a mí alrededor cuando estoy pensando. Especialmente cuando hago ejercicio. Es tiempo de reflexión para mí.



Siguió sonriendo, acercándose hasta que su cuerpo estuvo presionado contra el mío.



—No estoy ofendida, y no me estoy quejando. Puedo ver cómo te afecto, y me encanta. Sólo te lo dije porque me preguntaste la razón por la que me vestía así.



Mis manos fueron hasta sus caderas. Me hallaba a un segundo de hacer algo que involucraría por lo menos una conducta obscena.



—¿Estás diciendo que sólo te vistes así por mí? ¿Que has tenido puesto un ojo en mí desde la primera vez que viniste aquí?



No vaciló al asentir, mirándome fijamente.



—Sí. Te vi y te quise. ¿Es tan difícil de creer? ¿Te has dado un buen vistazo?



Gemí y comencé a besarla.



Ella era demasiado. Todo mi ego lastimado y corazón pisoteado necesitaban comenzar a remendarse.



Se alejó después de unos cuantos latidos, sus manos yendo hasta entre mis pechos en un intento fallido de mantenerme a distancia.



Mis manos se encontraban llenas con su trasero, y acercándola, me froté contra ella. No me había olvidado de dónde estábamos; era sólo que había perdido la habilidad para que me importara.



—Espera, detente —dijo sin aliento, y fue suficiente como para que me alejara un paso.



No significaba no, incluso mi menos que estúpido cerebro era consciente.



—Hay un salón de masajes en la parte de atrás. No sé si tiene cerradura, pero estoy bastante segura de que está vacío ahora mismo.



Mi respiración temblaba, y la miré fijamente. Ella en serio sabía cómo atraparme con la guardia baja.



Agarrando mi mano, comenzó a arrastrarme en esa dirección.



Probablemente perdería mi membresía en el gimnasio por esto, pero, ¿importaba? Para nada.



La puerta que daba a la pequeña habitación a la que me arrastraba no estaba bloqueada. Eso no nos detuvo.



Se movió hasta la mesa, de espaldas hacia mí. Se bajó los pantalones cortos, y se inclinó hacia adelante, los codos en la superficie acolchada frente a ella.



—Necesitamos ser rápidas —dijo en voz baja.



Mierda. Mi billetera (con un condón) se encontraba en el casillero. Bien podría haber estado a un océano de distancia, con su trasero apuntándome así.



—No tengo ningún condón conmigo. Necesito ir a mi casillero y buscar uno.



—Estoy limpia y tengo un DIU —dijo, enderezándose lo suficiente como para quitarse el pequeño sostén deportivo.



Bueno, mierda.



Aparentemente, incluso la falta de protección no nos detendría.



No era idiota. Estaba lejos de serlo. Pero en ese momento descubrí que era tan capaz como cualquiera de tener un momento de estupidez. Me dije que podría preocuparme de ello más tarde.



¡Y en realidad funcionó!



Me sorprendía con cada segundo que pasaba.



Me desnudé, porque ella lo estaba, y quería sentir su espalda contra mis pechos cuando la montara por detrás.



Mis manos cubrieron las suyas, y moví las caderas hasta que sentí su húmeda entrada provocando mi punta. Con un gemido, agarré una de una de sus turgentes tetas, y moví la otra mano para guiarme a casa.



Me hundí en unos cuantos centímetros de perfección.



No fui gentil mientras usaba sus pechos como mangos y comenzaba a embestirla. No se quejó. No, ni siquiera un poco. Los sonidos que salían de ella eran en definitiva gemidos de placer.



Lo perdí y la tomé duro y rápido. Me avergoncé a mí misma, pero estar desnuda dentro de ella era demasiado para mí, y me vine antes de que ella lo hiciera.



Me salí mientras me corría, saliendo a borbotones sobre su trasero. No iba a ser fácil de limpiar, pero no conseguí preocuparme. Necesitaba hacer que se corriera. Necesitaba dejarla lo suficientemente satisfecha como para que regresara por más.



La giré, levantándola sobre la mesa. Era fácil de manejar, tan ligera como una pluma.



La empujé hasta que se hallaba tendida sobre su espalda, y comencé a trabajarla con los dedos, inclinándome para chupar la dura punta de un pezón.



Me detuve cuando creí que estaba cerca, porque estaba dura de nuevo, y tanto como si era capaz o no de venirme de nuevo, quería estar en su interior cuando ella lo hiciera.



La giré, extendiendo sus piernas, y poniéndome entre ellas, sus caderas al borde de la mesa. Estaba empapada, y entré rápido y duro, saliéndome, y luego entrando de nuevo, mi dedo trabajando su clítoris suavemente, mis ojos sobre su cuerpo perfecto y rostro encantador mientras se corría, apretando mi polla.



No me detuve, no podía, avergonzándome una vez más, al no durar más que un jodido minuto.



—Lo siento —jadeé—. Por lo general no soy así de rápida.



Se rio. Era una risa temblorosa, ya que obviamente todavía se recuperaba de su propio placer.



Era música para mis oídos. Amaba esa risa.



—No te disculpes por eso —dijo Brittany—. Fue increíble. Eres la mejor amante. Tienes que saber eso.



Negué con la cabeza, impresionada, mis ojos en su cuerpo extendido, bronceado y perfectoe



Se enderezó lo suficiente para ahuecar mi mandíbula en su mano.



—En serio. La mejor.



De repente me sentía demasiado débil, tan cansada que apenas podía pararme.



—Yo, eh… —Comencé a salirme de ella, e incluso agotada, observé mi progreso con cuidadosa adoración. Cada centímetro que salía parecía ser acariciado cariñosamente mientras lo hacía.



Me sentía temblorosa mientras me vestía, pero ella parecía hacerlo sin problemas. Reflexioné brevemente en la belleza de tener veinticuatro y no cansarme. Bien podría correr a mí alrededor. Y aunque sabía que biológicamente, el sexo tendía a ser más agotador para los hombres y para personas como yo, la diferencia de edad tenía que ser al menos un factor.



—Tengo unas cuantas horas antes de que tenga que estar en algún lugar —me dijo, agarrando mi mano—. Vamos a tu casa y tomemos una siesta.



Dejé que me llevara al auto e incluso no opuse resistencia cuando decidió conducir. Me había agotado. Estaba hecha masilla en sus manos.



—¿Por qué no vamos a tu casa esta vez? —le pregunté cuando comenzó a conducir.



Su expresión estuvo agradablemente en blanco. Ni siquiera cambió ante mi pregunta.



—Tal vez la próxima vez. Está un poco desastrosa ahora mismo.



—¿Cómo te movilizas? No tienes auto, ¿cierto?



—No —dijo, encogiéndose de hombros—. Pero está bien. No es difícil ir a donde quieras en este pueblo.



—Bueno, siéntete libre de usar uno de los míos. Hay varios en el garaje. Puedes escoger.



Su rostro se puso incluso más blanco y un poco menos agradable.



—Estoy bien, pero gracias.



—No me importa, en serio. —De repente se me ocurrió que me traería un inmenso alivio si supiera que tenía un transporte seguro. ¿Cómo se movilizaba? ¿Y cómo podía ser seguro hacerlo sin auto?



—No te preocupes por ello.



—Claro que lo hago. Sólo escoge un auto y úsalo. Me haría sentir mejor si lo hicieras.



—No, gracias.



—¿Por qué no?



—Porque no estoy aquí para usarte. Tengo el presentimiento de que ya has tenido suficiente de ello en tu vida, San.



—No estarías usándome. Te lo estoy ofreciendo, por mí, porque me haría sentir mejor saber que tienes una manera segura de movilizarte.



Palmeó mi rodilla y no dijo ninguna palabra sobre ello, sin importarle lo que acababa de decir. Era exasperante. Era tan terca como dulce.



Dulce y cariñosa. Incluso mientras conducía, seguía alargando una mano para tocarme; eran toques dulces, como una caricia en mi mejilla, frotando mi hombro, un golpecito en mi mano.



Todavía me sentía cansada, soñolienta, pero me senté como una piedra, las manos en mis rodillas mientras lo hacía.



Se siente bien ser tocada, pensé.



Era reconfortante, se me ocurrió, y me sorprendí ante el pensamiento.
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Finalizado Re: Fanfic Brittana Gp: Salvajemente 3. Epílogo.

Mensaje por 3:) el Mar Ene 09, 2018 9:28 pm

ya empezaron los peros de britt!!! empieza por la casa!!
san ya esta en la nube jajajaj a ver cuanto les dura el amor???
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Finalizado Re: Fanfic Brittana Gp: Salvajemente 3. Epílogo.

Mensaje por monica.santander el Mar Ene 09, 2018 9:55 pm

Sigo muuuuuuyyyyyyy intrigada por Britt!!!!
Saludos
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monica.santander
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