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[Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por 3:) el Mar Feb 13, 2018 9:55 pm

jajaja,.. ahi muchas cosas que ahi que saber!!!
van por todo!!!,... a ver como va la vida de casadas???
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por micky morales el Miér Feb 14, 2018 8:16 am

Pero que suerte Brittany, dejate llevar y disfruta de tu nueva esposa!!!!!
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por JVM el Miér Feb 14, 2018 6:40 pm

Tengo mis dudas sobre el matrimonio .... Siento que San lo hizo todo por su cuenta, por eso Britt no recuerda porque realmente nunca paso
Pero bueno mientras me agrada la idea de irse conociendo y todo va de maravilla hasta con las chicas
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Feb 14, 2018 11:54 pm

3:) escribió:jajaja,.. ahi muchas cosas que ahi que saber!!!
van por todo!!!,... a ver como va la vida de casadas???

Ellas se comieron el pastel antes de cualquier cosa, ahora a ver si pueden sobrevivir a los que se les viene
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Feb 14, 2018 11:55 pm

micky morales escribió:Pero que suerte Brittany, dejate llevar y disfruta de tu nueva esposa!!!!!

asi es, que disfrute mientras le dure,..... espero que le dure...
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Miér Feb 14, 2018 11:56 pm

JVM escribió:Tengo mis dudas sobre el matrimonio .... Siento que San lo hizo todo por su cuenta, por eso Britt no recuerda porque realmente nunca paso
Pero bueno mientras me agrada la idea de irse conociendo y todo va de maravilla hasta con las chicas

Bueno tienes un punto ahi, parece que Santana estaba mas cuerda de lo que Britt estaba, o sea que estaba en ventaja de alguna manera.... ya lo descubriremos...
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 15, 2018 12:06 am




Cap. 5



Las chicas han tomado asientos alrededor de una mesa cuando entro a la cabina. Me acerco, agradecida de que estén al final de la cabina, y que Santana y yo tendremos algo de relativa privacidad al otro lado

—. Necesito hacerle algunas preguntas a Santana sobre qué exactamente pasó anoche. Les haré señas a ustedes si necesito rescate o algo.

Rachel asiente—. Una llamada de pájaro o señales de humo sería apropiado.

—Anotado —digo, incapaz de mantener la sonrisa fuera de mi cara. Santana entra la cabina, y señalo con mi cabeza hacia el otro lado de la cabina

—. Necesitamos hablar.

—Okay.

Tomo asiento cerca de una ventana en la parte trasera del avión y ella se sienta en frente de mí

—. Necesito que me cuentes lo que pasó anoche. Lo que dije, exactamente lo que pasó. Porque acepté darle una oportunidad a esto, pero no puedo hacer eso si sigo en lado ciego por cosas como ‘casarnos fue tu idea.’

—Eso parece justo —dice Santana, acomodándose hacia delante con sus codos en sus rodillas

—. Dime cuánto recuerdas.


Me inclino hacia delante también y ahora nuestras caras están cerca y estoy distraída por el olor de su perfume y la proximidad de sus labios

—. Recuerdo el club, y la habitación privada, y todo lo que pasó ahí —un rubor trepa por mis mejillas, pero tengo que seguir con esto—. Recuerdo tu habitación de hotel y el sexo. Al menos las primeras dos veces que lo tuvimos. Después se pone un poco borroso. Si trato duro puedo recordar destellos de champaña. Nada después de eso hasta la mañana.

—¿Dónde viste tu anillo mientras tenías mi coño en tu boca? —mis mejillas se volvieron incluso más brillantes, y ella estira su mano para acariciar una con sus dedos—. No tienes que estar avergonzada.

—Yo simplemente no… no estoy acostumbrada hablar de sexo tan abiertamente.

—Con suerte eso cambiará —sonríe—. Tienes razón. Cuando tu memoria se pone borrosa es cuando pedimos servicio a la habitación. Tenías hambre. Mientras comimos y bebimos, me contaste más acerca de ti misma. Me contaste que eres de Nueva York, y mientras vives en la ciudad, tu familia es de Long Island. Me contaste historias graciosas de ti y tu hermana, y el hecho de que amas la comida mexicana —su voz vacila y me mira, y siento una sensación de pavor, como lo que ella va a decir a continuación no es bueno.

—Me contaste acerca de tu relación con Sam y sobre todo lo que pasó. El cómo no lo viste venir, y cuan herida estabas. Estás —ella traga—. Lloraste. Hice mi mejor esfuerzo por consolarte, incluso aunque pienso que lo que hice estuvo lejos de ser adecuado. Y cuando terminaste, dijiste que sólo estar casada era una de las cosas que más estabas deseando. La normalidad de ello.

Me rio para esconder mi enojo de que me haya quebrado así. Que dejé que Sam me llegara y porque ahora estoy casada y no hay nada normal al respecto.

—Y ahí es cuando la idea te llegó. Te encendiste como fuegos artificiales y dijiste que deberíamos casarnos. Yo ya sabía que me gustabas, que me gustabas más cualquiera que hubiera conocido en un largo tiempo, y dentro de mí sabía que era una buena idea, así que dije que sí. Te llevé a la joyería, la abrieron para nosotras porque soy dueña del hotel, y te dejé escoger el anillo que quisieras —toma mi mano y la gira para que el diamante brille en la luz de la ventana—. Como te dije, no pudimos conseguir anillos a juego enseguida, pero no te importó. Fuimos directo a la capilla. Fue rápido, pero dulce. Nos besamos, firmamos los papeles. Cuando regresamos al hotel, te cargué al entrar.

Había un poco de emoción en su voz

—. Te hice el amor, y nos quedamos dormidas juntas. Tú recuerdas todo lo demás. Me aclaro mi garganta

—. Gracias por contarme.

—Siento que no recuerdes —dice—. De verdad. Desearía que lo hicieras, porque estabas tan feliz. Desearía que hubiera una forma de mostrarte.

—No —digo—. Te creo.

Los pulgares de Santana corren a lo largo del borde de mi palma, el diminuto toque íntimo mandando escalofríos a través de mi piel

—. ¿Alguna vez has tenido un sentimiento tan profundo y tan fuerte que sabías con todo lo que hay en ti que estabas haciendo lo correcto?

—Eso pensé. Estaba equivocada —horrorosamente equivocada. Y ahora mi hermana está follándose a mi ex prometido y yo estoy casada con una millonaria.

Ella mira a nuestras manos conectadas

—. Sé que esto no es lo que realmente quieres, pero tengo ese sentimiento acerca de nosotras. Lo siento, más profundo de lo que alguna vez he sentido algo, que encajamos juntas. Gracias por darme una oportunidad.

Asiento, atraída por sus palabras. Cuando dice cosas así, es muy fácil de creer

—. Quiero sentir lo que estás sintiendo. Quiero estar segura sobre alguien. Sobre ti. Pero después de Sam, no estoy segura de que alguna vez vaya a ser capaz de sentirme así de segura otra vez. La mano de Santana sube para acunar mi rostro

—. Haré mi mejor esfuerzo para probártelo por tanto tiempo como tú me dejes. ¿Me dejarás hacer eso?

—Sí —no es exactamente lo mismo que yo siento, pero siento la unión de compromiso mientras digo la verdad. Vamos a intentar esto. Un matrimonio totalmente poco convencional entre extrañas.

—¿Puedo besarte?

La forma en que pregunta, suave y no completamente segura, hace que mi corazón revolotee en mi pecho. Asiento, y ella cierra la pequeña distancia entre nosotras para presionar sus labios en los míos. Puedo sentir la emoción detrás de su beso, que ella está agradecida que no me esté yendo, que estoy dándole una oportunidad. Puedo sentir cuán desesperadamente ella quiere esto. Nos quiere. Un teléfono interrumpe nuestro beso y Santana se aleja apologéticamente

—. ¿Debería traer un poco de champaña para ti y tus amigas?

—¿Más champaña? ¿Cómo puedo resistirme?

Estoy en un avión privado después de todo. Me sonríe, sacando su teléfono de su bolsillo mientras ella se pone de pie y se dirige a una cabina detrás de mí. Me siento mucho más tranquila después de nuestra conversación, y ya que estoy aquí, podría también disfrutarlo. Con ese pensamiento en mi cabeza, me dirijo hacia el frente del avión para unirme a mis amigas.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 15, 2018 12:40 am



Capitulo 6


Las horas en el avión pasan rápidamente y muy pronto estamos aterrizando en JFK. Todas estamos un poco achispados por la champaña sin fondo, pero no creo que hubiera una mejor manera de terminar este viaje que achispado. Después de todo, estar borracha era algo del tema. Salimos a la pista y nuestro equipaje está siendo llevado a coches negros que están aquí para encontrarse con el avión. Santana baja después del resto de nosotras, la mirada en su cara no es una feliz. Ella estuvo en el teléfono la mayoría del vuelo, y cuando le pregunté qué estaba haciendo, apenas tuvo tiempo de decirme que eran llamadas de negocios. Nada sorprendente.

Manejar Hoteles Emerald no puede ser un pequeño esfuerzo. Pero luce infeliz y enojada ahora, y comparado con la despreocupada Santana que he visto el día anterior, es un áspero contraste. Ella me encuentra al final de las escaleras y mete su brazo alrededor de mi cintura. Incluso en mis tacones tengo que levantar la vista para encontrar sus ojos

—. ¿Estás bien?

—Estoy bien —dice, pero no es convincente—. Sólo algunas desagradables decisiones de negocios. Seré capaz de decirte pronto, pero es demasiado complicado para hablarlo en la pista —suspira—. Pensé que iba a ser capaz de llevarte a casa, pero tengo que ir directamente a la oficina. ¿Te veré mañana?

—Está bien —estoy sorprendida por la confusión que siento. Después de estar tan cerca de ella, la idea de ir a casa a mi apartamento vacío parece desalentador. Pero esto también es bueno. No estamos saltando directo a vivir juntas, lo cual creo que sería demasiado. ¿Por qué no puedo tener un solo sentimiento sencillo?

Santana acuna mi nuca, levantando mi cabeza para encontrar la suya mientras me besa en una forma que me deja absolutamente sin aliento. Sin ella teniendo que decirlo, sé que ella está besándome en una forma que recordaré toda la noche. Ella es enteramente exitosa. Yo no estoy completamente estable sobre mis pies cuando me suelta, y ella presiona un pequeño beso en mis manos antes de que se dirija a su coche y chofer.

Mercedes se acerca, ondeando su mano por su cara como si ella tuviera calor

—. Diablos. Ese beso fue sacado de las películas.

—Creo que ese fue el punto —digo, el recuerdo del beso nadando en mi pecho y haciéndome sentir ligera.

—¿A dónde va? —pregunta Quinn.

—A su oficina. Aparentemente todas las llamadas fueron una especie de problema.

Rachel sonríe torcido

—. Que mal, supongo que la noche uno de la luna de miel no será tan ardiente como ambas esperaban.

Me sonrojo y ella se ríe

—. Estoy bromeando, pero no mucho. Un hombre en un pulcro traje se acerca a nuestro grupo

—. ¿Sra. López? Me toma un momento darme cuenta de que él está, en efecto, hablándome a mí


—. Cierto. Soy yo.

—Me han dado instrucciones de llevarla a casa, y a cada una de sus amigas también. Sólo déjeme saber cuándo esté lista para irnos.

—Gracias… —no termino, sin saber cómo llamarlo.

Él asiente su cabeza en una especie de saludo

—. Noah, señora.

—Gracias, Noah. Estaré justo ahí.

Mientras Noah regresa hacia al coche, miró alrededor hacia mis amigas, mis ojos ensanchados

—. Santo infierno, no tengo idea si esto va a funcionar o si mañana me despertaré y me daré cuenta cuán estúpido es esto, pero podría ser divertido mientras dure.

—Yo digo que lo disfrutes —dice Mercedes

—. La. Mejor. Venganza. Rachel hace una cara—. Eso es verdad, pero si ella sólo está haciéndolo para vengarse de Sam, esa no es una razón suficiente, y no es justo para Santana.

—¿De verdad te gusta? —la voz de Quinn es baja.

Esa ahora familiar confusión y atracción se eleva dentro de mí

—. Creo que sí. Y no creo que no haya nada de daño en sólo conocernos la una a la otra por unos días. Siempre lo podemos deshacer.

Ella asiente, y todas estamos calladas por un momento

—. Bueno —dice Rachel, mirando a la apuesta de sol—, estoy cansada y necesito vacaciones para recuperarme de mis vacaciones. Así que deberíamos todas descansar un poco, ¿y quizás reunirnos el miércoles para nuestras bebidas normales?

—Suena bien para mí —digo.

—Esperaremos un reporte completo sobre la Sra. Deliciosa —dice Mercedes, enfatizando sus palabras—. Un reporte completo. Sin detalles fuera, sólo como si nosotras te hubiéramos preguntado si ella no hubiera aparecido esta mañana.

Estoy riendo ahora

—. Hecho. Todas nos dispersamos a nuestros coches separados, ondeando la mano como princesas y soltando risitas como maniacas.

Noah está sosteniendo abierta la puerta para mí al gigante coche negro, y me ayuda a subirme. Le toma un segundo rodear al asiento del conductor y pregunta

—: ¿A dónde vamos, Sra. López?

—Oh, cierto —le doy la dirección de mi apartamento en el lado este, y nos marchamos.

El familiar horizonte de Nueva York pasa mientras conducimos de Queens a Manhattan, y el confort de estar en casa me calma. Dormito de vez en cuando, sólo despertando completamente cuando Noah se detiene en frente del edificio de mi apartamento. Noah abre la puerta para mí, mi maleta ya en su mano. No discuto mientras el la carga por los tres pisos de escaleras y me desea buenas noches. Creo que le digo ‘buena noche’ pero estoy tan cansada que probablemente no suena a inglés. Apenas puedo mantener abiertos mis ojos. Los eventos de los últimos días me han agotado completamente, y apenas puedo encontrar la fuerza para quitarme los zapatos mientras me dejo caer en la cama y me deslizo pacíficamente en la oscuridad.

El timbre de mi teléfono me despierta la mañana siguiente. Me siento derecha, confundida por un segundo sobre dónde estoy. Estoy en mi departamento, todavía en mi vestido Marchesa, el cual probablemente está arruinado por perder la consciencia usándolo. Mi teléfono está sonando desde la otra habitación, todavía en mi bolso donde lo dejé anoche. Lo saco justo cuando deja de sonar. Tengo suficiente tiempo para ver que es una llamada de mi madre antes de que la batería muera. Nada sorprendente, considerando los últimos 36 días. Agarro mi cargador y regreso a mi habitación, agarró mi laptop en mi escritorio mientras conecto mi celular. Mi anillo atrapa mis ojos mientras enciendo la computadora, y sostengo mi mano en alto para examinarlo. Realmente no quería parecer preocupada mientras Santana estaba cerca, pero de verdad es precioso, y sí luce exactamente como a algo que yo elegiría si tuviera la opción. Un diamante en el torbellino de otro, pequeños diamantes para un aspecto etéreo y no tradicional. Bueno, ahora que tengo algo de tiempo para mí misma, es tiempo de hacer un poco de búsqueda de mi nueva esposa.

Abro el buscador y meto su nombre. Santana López. Gracias a Dios puedo llamarla San. También, afortunadamente, no hay ninguna historia de nuestro matrimonio en Vegas. Si mi familia se hubiera enterado a través de las noticias pienso que sería renegada. Todo lo demás es justamente como ella me dijo. Es la CEO recientemente acuñada de Empresas Emerald, en sucesión a su padre. Una hermana menor, madre fallecida. No hay detalles personales, ella no ha hecho muchas entrevistas, y las que encuentro son principalmente acerca de negocios. Pero en cada una que ha hecho tiene el mismo carisma que he visto en ella. No hay muchas noticias sobre escándalos o fotos sensacionalistas de ella con mujeres. Considerándolo todo, parece demasiado bueno para ser verdad. Mi estómago ruge y agarro un tazón de cereal de la cocina. No he escuchado de ella desde anoche, y no puedo evitar preguntarme qué está haciendo. Esta mañana sé por seguro que Santana tiene razón. Hay algo entre nosotras. Siento un jale hacia ella que no le puedo explicar, y la extraño incluso aunque apenas hemos estado separadas o juntas siquiera. El teléfono gana suficiente batería que enciende, y el timbre de un correo de voz suena inmediatamente. Es mi madre, diciéndome que la llame de inmediato.

Estoy en el proceso de regresarle la llamada cuando el teléfono suena en mi mano. Nada impresionante, es ella.

—Hola, mamá. Ella no suena complacida

—. ¿Por qué no contestaste el teléfono antes? Dejé un par de mensajes.

—Lo siento —digo a través de una mordida de cereal—. Mi teléfono murió. Apenas acaba de encender.

—Sabes lo que he dicho acerca de mantener tu teléfono cargado.

Ruedo mis ojos

—. Sí, lo sé, mamá. Me quedé dormida anoche antes de conectarlo.

—Bueno, está bien. ¿Cómo lo llevas?

—Sorprendentemente bien —digo.

Me casé con una de las mujeres más ricas del mundo mientras estaba inconsciente de borracha, y ella no quiere un anulación, oh, y ella es abrasadoramente ardiente. Es tentador contarle sólo para ver cómo reaccionaría

—. Las chicas y yo tuvimos un buen rato, y creo que fue buena idea que fuéramos. Para… ya sabes, despejar mi mente.

—¿Entonces estás de vuelta en la ciudad?

—Sí —estoy cautelosa ahora.

Mi madre raramente pregunta dónde estoy a menos que ella tenga algún lugar en el que quiere que yo esté, y el tono en su voz me dice que ella estaba a punto de pedirme algo.

—¿Me estaba preguntando si podrías venir a la isla esta tarde para ayudar con la fiesta?

Sacudo mi cabeza, tratando de recordar si me dijeron sobre una fiesta o si esa es otra cosa que fue succionada por mi noche de locura alcohólica

—. ¿Qué fiesta? —mi madre está callada y mi estómago cae. No es un silencio bueno

—. Mamá, ¿qué fiesta?

—¿Kitty no te llamó? —su voz es innaturalmente alta y tensa, como si ella estuviera tratando de permanecer calmada.

Cubro mis ojos con una mano

—. No, Kitty no me llamó. ¿De qué exactamente es esta fiesta?

—Es todo de último minuto —dice mi madre, nerviosa—. Es la fiesta de compromiso de Kitty.

Siento ganas de vomitar. Me siento físicamente enferma. Trato de mantener mi voz suave y traquila

—. Kitty está comprometida. ¿Con Sam?

—Sí. Sé que no es justo de mi parte pedirte ayuda, pero es tan de último minuto que no tuve tiempo de contratar ningún servicio. De verdad podría usarte como apoyo, cariño. Pero entiendo si no quieres hacerlo.

Inesperadas lágrimas vienen a mis ojos. Han sido qué… tres semanas… ¿y Sam ya le propuso a mi hermana? No lo he visto desde que se fue. Todavía tengo el anillo que me dio en una caja en la estantería. No he tenido la oportunidad de regresárselo. Esto está tan jodido y es tan injusto. ¿Cómo se supone que vaya a esta fiesta y esté feliz por ella cuando ellos dos básicamente lanzaron una caja de explosivos a mi vida? Pero otra vez, ¿de verdad tengo derecho a estar enojada por esto? ¿Lo repentino de esto? Yo acabo de casarme de la noche a la mañana y nadie en mi familia lo sabe. Realmente no tengo pierna sobre la cual pararme cuando se trata de lo repentino y ataduras permanentes. Al carajo. Estoy enojada. Estoy enojada porque él se fue. Estoy enojada de que esté con Kitty. Pero debajo de ese pulsante río de siempre presente enojo que ha estado ahí desde que sucedió, hay otro pensamiento. Si fue demasiado fácil para Sam dejarme, entonces él no ha sido feliz y no habríamos sido felices después de que nos casáramos. Y entre más veo todo por lo que fue, no creo que alguna vez fuéramos felices. Si él hace feliz a Kitty, puedo superarlo. Puedo. Bueno, puedo intentar. Trago mi enojo y mi confusión y me aclaro la garganta

—. Iré.

—¿Estás segura, cariño?

—Sí —digo, aunque mi voz suena como si estuviera siendo estrangulada—. Además, me dará oportunidad de regresarle el anillo.

Mi madre hace un sonido de desaprobación

—. Sabes que esta no es la forma en que me hubiera gustado que resultara, pero puedo honestamente decir que nunca he visto a Kitty así de feliz. Nunca.

Suspiro

—. Bueno, supongo que eso es bueno. ¿A qué hora debería estar yo ahí?

—A las dos sería bueno. Nos dará algo de tiempo para prepararnos antes de que todos estén ahí.

—Está bien. Estaré allí —dejé salir un suspiro y colgué. Las cosas que haces por la familia. No sólo tengo que ver a Sam y a Kitty. Y a ellos juntos. Sino que tendré que ver a todos lo que estuvieron en mi fiesta de compromiso hace seis meses.

Esto va a salir perfecto, puedo simplemente decirlo. Trato de componerme, me cepillo mis dientes y me cambio del vestido a unos pants cómodos en los que me puedo relajar hasta que esté lista para la fiesta. Pero no estoy cómoda. Todo aquí me recuerda al pasado. Hay un pequeño plato que tiene mis anillos que Sam me compró de una feria de la calle. Hay una foto de nosotros en Irlanda cuando fuimos por una escapada espontanea. Hay un punto en el piso donde tuvimos sexo después de que Sam pidiera que me casara con él. Ahora él está comprometido con mi hermana. ¿Quién coño hace algo así? ¿Qué clase de persona tienes que ser para completamente destruir a alguien de esa manera?
Necesito distracción. Ahora. Y encuentro una en mi esposa. Regreso a leer artículos sobre Santana. Santana López. Es cerca de medio día cuando hay un golpe en mi puerta. Me deshago de mi posición en el sofá, pongo mi laptop en la mesita de café y me estiro mientras me dirijo a la puerta. La abro, esperando que sea el cartero o un vecino, pero en su lugar encuentro Santana López en la puerta como si ella mágicamente hubiera salido de la pantalla de mi computadora y de los artículos que he estado leyendo sobre ella toda la mañana. Jeans y una henly nunca habían lucido tan bien.

—Estás aquí —digo, algo impactada.

Ella sonríe, y mi estómago hace una placentera voltereta que ahora asocio con ella

—. Estoy aquí. Me di cuenta que nunca intercambiamos números. Así que le pregunté a Noah dónde te dejó. ¿Está bien?


—Sí —digo—, quiero decir, no puedo creer que olvidamos algo como eso, pero sí, pasa. Me paro a un lado y la dejo entrar en el apartamento, de pronto consciente de que estoy usando unos pants desgastados y que de hecho no he limpiado mi apartamento en un tiempo

—. Umm… sí, no he limpiado, lo siento. No estaba esperándote. Regresaré rápido.

Santana atrapa mi mano y me atrae cerca, así que mi espalda está presionada a su pecho

—. Déjame adivinar —dice él jugando—, te ibas a ir a cambiar.

Me rio, y se siente bien después de la revelación de esta mañana, incluso si toda la cosa me pone ansiosa

—. Me declaro culpable.

—No me importa lo que uses —dice San—, incluso si luces malditamente bien en tacones. Te sorprendí, no hay razón para que te cambies.

—Okay —digo, todavía cohibida y ahora sonrojándome.

Me suelta y da unos pasos más en el espacio

—. Me gusta esto —dice—. Tiene el encanto de Nueva York.

—¿Quieres decir viejo y roto?

sonrió de lado.

—No, más como que está vivido. Tiene historia.

—Puedo ver eso.

Ella mira mi laptop, y desafortunadamente, el artículo que todavía está en la pantalla detalla la transferencia de poder entre ella y su padre

—. ¿Un poco de lectura ligera?

Agachando la cabeza, me aseguro de encontrar mi esmalte de uñas interesante

—. Podrías decir eso.

San aparece a mi lado y me guía al sofá como si este es su apartamento y ella es la anfitrióna. Nos sienta a una cómoda distancia de la una de la otra

—. ¿Qué pasa?

—Nada —miento.

—Eso no es verdad. Apenas y me ves a los ojos. ¿Algo pasó?

Ella no está equivocada, no me puedo hacer mirarla. Porque la vergüenza de Kitty y Sam es demasiado, y porque sé que ella será comprensiva y querrá arreglarlo, y no hay nada que ella pueda hacer

—. Sí, tengo que ir a la casa de mis padres esta tarde a ayudar con la fiesta de compromiso de mi hermana. Incluso aunque no la estoy mirando, siento su cuerpo ir completamente inmóvil

—. ¿Eso significa lo que creo que significa?

—Sip —digo ligeramente

—. Todo de último minuto, según mi madre.

—De verdad lo siento —dice, tomando mi mano.

Asiento

—. Sí, jodidamente apesta de verdad.

No es como que lo quiera de vuelta. Pero verlo con mi hermana… Santana hala mi mano, y la idea de confort físico es demasiado buena para ignorarla. Dejo que ponga sus brazos alrededor de mí y me atraiga cerca. Y de pronto puedo respirar más fácil, e incluso a través de mi alivio, estoy impresionada de que pudiera confiar en alguien así de rápido

—. Sabes —dice jugando—, es bueno que yo no sea del tipo celosa.

—Sí, lo es —digo en el mismo tono—, porque ella es del tipo celosa, y realmente una es un aspecto bueno.

—¿Entonces estás diciendo que soy más bella, supero en gran medida?
Estallo en risas

—. ¿Eso es lo que tomaste de eso?

—Tomaré cualquier cumplido que pueda obtener de mi esposa —no tengo qué contestar a eso —. ¿Te pone incómoda que te llame así?

—Sorprendentemente, no. Es sólo un poco raro. No estoy acostumbrada a ello. No estoy segura de que quiera estar acostumbrada a ello. No tienes idea de cuánto me confundes, San.

Se pone de pie, llevándome con ella, así que estoy acunada en sus brazos

—. Tú no me confundes —dice ferozmente.

Estamos en la habitación antes de que yo pueda parpadear y caemos en mi cama, tumbadas juntas, extremidades enredadas. Soy la primera en besarla primero. Dios, sus labios. Son mi parte favorita de ella, y dado cuán perfecta es el resto de ella, eso es decir mucho.

—No tengo mucho tiempo —digo—. Tengo que vestirme y dirigirme a la isla pronto.

Reconozco la sonrisa torcida mientras ella rueda sobre mí

—. No necesito mucho tiempo para hacer que te corras. Me besa otra vez, su mano deslizándose por mi estómago y baja mi prenda para encontrar que ya estoy mojada por ella. El efecto que tiene en mi cuerpo es como fuego y gasolina. Sin importar cuan poco nos toquemos, siempre está lista para explotar. Jadeo contra sus labios mientras ella desliza un dedo dentro de mí, encorvándolo hacia mi punto G. No puedo decir que realmente le puse atención a sus manos, pero estoy apreciando justo ahora cuán grandes son sus dedos estirándose exactamente donde la necesito.

San rápidamente añade un segundo dedo, acariciando contra el diminuto punto que se siente como si zarcillos de placer estuvieran estirándose a través de mi cuerpo


—. Oh mi Dios —sale como un gemido, rápidamente sofocado por los labios de Santana. Su lengua se conecta a mi boca en sintonía con sus dedos y mi cuerpo ya está comenzando a sacudirse. No duraré mucho, y ella está asegurándose absolutamente de eso. Su pulgar llega a descansar en mi clítoris y ahora ella está dentro y fuera de mí, y placer rompe a través de mí en una explosión. Gimo en la boca de Santana, mi coño apretando sus dedos mientras ella continúa follándome con ellos. No puedo respirar porque el placer está contrayendo mis pulmones. Mi respiración sale en pesados jadeos mientras ella saca sus dedos de mí, expulsando replicas como diminutos fuegos artificiales.

La frente de San está presionada contra la mía, y cuando puedo ver otra vez, sus ojos están sonriendo.

—Eres demasiado buena en eso —digo. —No creo que haya tal cosa como bueno en eso.

Ella tiene un punto. Me estiro por su cinturón, lista para reciprocar, y ella captura mi mano

—. No ahora, tienes que arreglarte.

—¿Estás segura? —bajo la vista a donde puedo ver su calor reclamándome obviamente haciéndola sentir incomoda en sus jeans.

—He estado peor —ríe entre dientes—. Quería que te relajaras, que te sintieras bien, que no te estresaras porque vas a llegar tarde.

Atraigo su cara a la mía y la beso, agradeciéndole sin palabras. Ella tiene razón, estaría ansiosa por estar retrasada, incluso si la fiesta es algo como un show de terror. Me siento para levantarme de la cama, aunque el pensamiento de quedarme en la cama con ella es uno más atractivo

—. Quiero ir a la fiesta contigo —dice Santana, mientras comienzo a revisar en mi clóset por algo que ponerme.

Me congelo

—. No estoy segura de que eso sea una buena idea.

—¿Por qué no?

—Porque están todos los que conozco y todos estarán mirándome ya que yo estuve comprometida con el mismo sujeto hace seis meses.

Ella sonríe, y yo trato de ignorar cuán natural el luce descansando en mi cama

—. Con más razón para que alguien te apoye.

—Sé que no puedo darle un sermón a Kitty en velocidad de comprometerse debido a esto —señaló entre nosotras—, pero no estoy segura de que añadir otra esposa a la mezcla sea buena idea.

Santana se pone de pie y cierra el espacio entre nosotras, presionándome contra la pared así que puedo sentir todo su cuerpo y cuan excitada todavía está

—. Te equivocas —dice ella—. Seguro, la gente podría reaccionar, pero si estamos juntas, nadie será capaz de compadecerte o hacerte menos o decirte nada más que felicitaciones —me besa suavemente, luego más fuerte y me derrito en ella. Estrecho mis ojos hacia ella

—. Estás usando mi cuerpo en contra de mí. Ella sonríe torcido—. Hago lo que tengo que hacer.

—Todavía no me has dado una respuesta directa sobre por qué quieres esto. Por qué quieres que esto funcione tanto.

—Quizás estoy enamorada de ti —dice levemente. Entonces presiona sus caderas en las mías—. Definitivamente estoy en lujuria por ti. Y la verdad es que es en alguna parte de en medio. Todo lo que sé es que no estoy lista para dejarte ir todavía.

—Bien —ruedo mis ojos e ignoro el revoloteo en mi pecho ante sus palabras.

—Te veré allí. No puedo aparecer en la fiesta de tu hermana en jeans —baja la vista, donde mi blusa ha caído de mi hombro y ella tiene la vista perfecta a mi escote

—. Y si no me voy ahora, puede que cambie de opinión sobre no hacer que llegues tarde. Ella está tan cerca, tan abrumadora que casi le suplico que rompa su promesa. Pero se aleja, tomando mi teléfono y agregando su número en él

—. ¿Me mandas la dirección?

—Lo haré. Toma mi mano y la besa―me pregunto si eso siempre será algo que hará―antes de que se vaya.

Levanto mi teléfono después de escuchar la puerta cerrarse y busco por contactos nuevos. Él no agregó su nombre, simplemente una palabra: Esposa.
Mi estómago hace esa pequeña voltereta, y hay una voz baja en mi mente que dice que toda esta cosa del matrimonio puede que no sea tan malo.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 15, 2018 12:52 am



Capitulo 7


Creo que voy a vomitar y ni siquiera he tenido una bebida todavía. Arreglo algo de fruta en un plato y lo coloco en la mesa de buffet en el patio trasero. Kitty y Sam se supone que van a aparecer en cualquier segundo, y puedo sentir el anillo quemando un agujero en mi bolsillo. Necesito devolvérselo, no quiero consérvalo. Necesito un cierre, pero también de verdad, de verdad no quiero verlo. Estoy dividida con qué hacer cuando pase. Llorar, preguntarle por qué y agarrar uno de los tenedores y sacarle los ojos. Es una probabilidad del cincuenta y cincuenta, en serio. Los invitados están deambulando alrededor y ha sido nada más que un desfile de holas incómodos y simpatías y condolencias y mejores deseos. Nadie sabe realmente qué decirme, lo cual supongo no es su culpa. Todo alrededor es incómodo. Ni siquiera sé qué decir la mitad del tiempo. Mi madre aparece con el último plato de tapas y me toca en el brazo

―. ¿Estás bien? Asiento, sutilmente escondiendo mi mano izquierda de ella. Pensé en quitarme mi nuevo anillo antes de la fiesta, pero no quise hacerlo. Tenerlo ahí es reconfortante, como alguna especie de escudo. Incluso si esto sale mal, sé que Santana va a estar detrás de mí, lista para atraparme. Es un sentimiento extraño, ser capaz de confiar en alguien tan rápido y tan completamente. Con Sam, siempre supe que tenía que ver por mí misma. ¿Cómo me dejé a mí misma ir a este lugar con él? En los dos días que he estado con Santana se vuelve realmente claro que mi relación con Sam no fue una sana.

Escucho las puertas de enfrente azotarse y dejó salir un suspiro. Va a pasar más pronto que tarde. Mamá se inclina y me da un apretón

―. Va a salir bien. Ya verás.

―Sí ―digo débilmente―. Ya veremos.

La sigo adentro de la casa mientras la puerta se abre y Kitty entra. Luce genial, bronceada por su tiempo en México y una cegadora sonrisa en su cara. Siguiéndola está Sam, con una sonrisa que conozco demasiado bien. Solía pensar que él guardaba esa sonrisa sólo para mí. Kitty es la primera en mirarme

―. ¡Brittany! ―se apresura hacia mí y me envuelve en un abrazo gigante―. Estoy tan feliz de que estés aquí. Pensé que podrías no venir porque es sólo un poco incómodo ―hace una cara―. ¡Pero estoy tan feliz de verte!

Me siento hueca por dentro. No hay duda de que amo a mi hermana, pero eso es más que un poco incómodo. Sobre su hombro, los ojos de Sam están puestos en mí, Kitty retrocede y mira entre nosotros. Cuando no hablamos, Kitty me empuja. Aclaro mi garganta

―. Hola, Sam ―resulta que ninguna de mis opciones funciona.

No creo que pudiera llorar ahora mismo y no hay ningún tenedor en perímetro cercano.

―Es bueno verte, Brittany. La forma en que lo dice tan casual y sin preocupación, como si fuéramos conocidos reuniéndose después de un largo tiempo en lugar de lo que realmente pasó. Mi madre interviene, apuntando hacia atrás

―. Arreglamos allá atrás, si quieren echar un vistazo.

―¡Perfecto! ―Kitty toma la mano de Sam y lo arrastra hacia el patio trasero y yo me hundo contra la pared.

―Eso salió bien ―mi madre dice en un tono sarcástico.

―Sí.

Nos quedamos en silencio por unos cuantos segundos antes de que yo me despegue de la pared

―. Mamá, creo que es tiempo de vino.

Ella sonríe

―. En la cocina, cariño.

―Ahí es donde estaré si me necesitas.

Abro la primera botella de vino blanco que puedo encontrar y me sirvo más que una copa saludable. Me hago una promesa silenciosa a mí misma de beber menos, pero esa ocasión llama por ello.

―Que conste, que me ofrecí a golpearlo hasta el cansancio.

Salto, dándome la vuelta

―. Jesús, papá. Me asustaste como la mierda.

Él ríe entre dientes

―. Supuse que este sería el mejor lugar para esconderse. Supongo que no soy el único pensando eso ―él levanta su propia copa de vino tinto.

―No sé por lo que estamos brindando.

―¿Sobrevivencia? ―me hace reír un poco, y el da una

―. No me gusta toda esa cosa. He escuchado historias sobre lo que está pasando, pero cuando de verdad pasa, es mucho menos romántico y mucho más desastroso. ¿Cómo lo llevas?

―Bien, papá. Estoy bien. Traje el anillo para devolvérselo, así que con suerte eso será todo ―corro mi mano a través de mi cabello y veo a mi papá mirar a mi mano. Mierda. Todavía no he descifrado la mejor forma de explicarle o cualquiera lo que está pasando.

Él alza una ceja

―. Ese no es el anillo de Sam.

―No, no lo es ―presiono mis labios juntos porque no voy a mentir, pero no voy a explicar.

―¿Tienes algo que quieras decirme?

Soy salvada de contestar por el fuerte sonido de un motor en la calle. Es tan fuerte que mi papá y yo miramos a la ventana para ver de dónde viene. Es el coche deportivo más hermoso que alguna vez haya visto. Pulcro y bajo al piso en un oscuro color plateado, parece merodear a través del suelo. Nadie que conozcamos es lo suficientemente adinerado para poseer un auto como ese, lo cual significa que sólo hay una persona que podría estar conduciéndolo. El carro se estaciona y Santana sale, acomodanse su hermoso vestido y quitándose sus lentes como si ella estuviera modelando en un comercial de un auto. Escucho a la gente en la otra habitación preguntarse quién es y por qué se está dirigiendo directamente a nuestra casa, porque todos aquí se conocen. Rápidamente me dirijo a la puerta principal porque tengo que llegar primero a ella. Me doy cuenta que no hablamos sobre cómo íbamos a soltarle esto a mi familia, si decíamos o no que sólo estábamos saliendo o si admitíamos que estamos casadas. O si siquiera le contaríamos algo en este momento. Logro abrir la puerta justo mientras ella sube a ella

―. ¿Es el hecho de que te guste hacer una entrada algo que deba saber de ti?

―Uno debería siempre hacer una entrada, cariño ―dice ella en un intencional acento afectuoso―. Impresiónalos desde el principio y ellos son masilla en tus manos.

No puedo evitar sonreír, incluso aunque escucho a más gente entrar, preguntándose sobre la hermosa extraña

―. Recordaré eso.

―Bien ―me mira de arriba abajo, y me sonrojo.

Me vestí con ella en mente, porque después de nuestro encuentro en mi apartamento, quería hacerlo. Quería que ella me mirara exactamente de la forma que me está mirando ahora. No es su color favorito, pero cerca, un fluido vestido turquesa de línea A, emparejado con el más alto par de tacones que tengo. Ella no tiene que decir nada, puedo sentir su aprobación y la apreciación irradiando de ella y es la cosa más natural del mundo cuando me jala contra ella y reclama mis labios. Me dobla hacia atrás así que estoy confiando completamente en ella para que me sostenga, y porque está poniéndonos exhibición

―. Presumida ―murmuro contra sus labios.

―Siempre ―murmura de vuelta.

Una garganta se aclara detrás de nosotras y Santana me pone sobre mis pies. Mi padre observando con sus brazos cruzados y una severa mirada en su rostro, aunque lo conozco muy bien para saber que es más por show. Santana es quien da el primer paso

―. Usted debe ser el padre de Brittany ―dice, extendiendo su mano―. Puedo ver el parecido ―mi madre se aproxima y ella se estira hacia ella también, todavía manteniendo una mano en mi cintura―. Y usted deber ser la madre. Tiene una casa encantadora.

―Es un placer conocerte ―dice mi madre―. Pero no puedo decir quién eres.

Santana está irradiando, y sé que va a lanzar la bomba y no puedo detenerla. Me doy cuenta de que no quiero detenerla

―. Está bien ―dice―. Mi nombre es Santana López, pero pueden llamarme San. Soy la esposa de Brittany.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Jue Feb 15, 2018 1:33 am



Capitulo 8


―¿QUÉ? ―la voz de mi hermana llega desde la puerta trasera

―. ¿Estás casada?

Presiono mis labios y le susurro a Santana

―: Probablemente debimos haber hablado sobre cómo dar la noticia. Sus dedos se aprietan en mi cintura

―. Sí. Se me ocurre que en retrospectiva eso podría haber sido un poco abrupto.

Kitty viene a pararse en frente de mí, sus ojos pegados a mi mano y el diamante que está ahí

―. Te casaste.

Trago

―. Sí, lo hice.

Mi madre está mirando entre nosotras, preocupada. Y en la puerta trasera, ahora veo a Sam, cuya cara es estruendo puro. Sólo lo he visto así de enojado un par de veces, y mi propio enojo se eleva para encontrarse con el suyo. Él no tiene derecho a estar enojado sobre esto.

―Lo siento ―dice Santana, girándose a mis padres

―. Eso fue un poco abrupto. Brittany y yo realmente no hemos hablado acerca de cómo dar la noticia. Sé que debe ser un poco de shock.

―Podrías decir eso ―dice mi padre.

Pero está conteniendo una sonrisa.

―Ya he interrumpido suficiente la fiesta ―le dice San a mi madre―. ¿Hay algo con lo que pueda ayudar?

Mi madre sacude la cabeza, claramente todavía desconcertada

―. No, eso está bien. ―Bueno ―dice mi papá―, consigámoste algo de beber. Me puedes contar un poco más de ti.

Atrapo su mirada

―. ¿Estás enojado?

Él ríe

―. Desearía poder mantenerme al corriente con la velocidad de la vida de mis hijas, pero si estás feliz entonces estoy feliz ―él regresa a la cocina, y Santana me besa en la mejilla antes de seguirlo.

―¿Cómo pudiste hacer esto? ―pregunta Kitty―. ¿Te casas de la nada y decides anunciarlo en mi fiesta de compromiso?

Sacudo mi cabeza

―. Yo no sabía que ella haría eso. Y Kitty ―digo tranquilamente para que el resto de la fiesta reunida pueda escuchar―. No creo que puedas darme un sermón sobre sorpresas cuando ahora estás comprometida con mi ex prometido. Con el que huiste.

Ella se pone pálida, y luego una cara de desprecio aparece en su cara

―. No es mi culpa que él sea más feliz conmigo.

―No, no lo es ―digo, cuidadosamente de conservar mi tono. Estoy a punto de reventar―. Y créeme, espero que los dos sean felices. Pero yo también merezco ser feliz.

Kitty se marcha bramando, arrastrando al furioso Sam fuera de la casa. Mi madre sacude la cabeza en sorpresa

―. Un aviso habría sido bueno.

―Lo siento. No quería soltar la noticia en el teléfono, y no sabía si lo aprobarías. Ella toma mi mano y examina el anillo que ella no notó antes

―. No estoy segura de que lo haga, pero voy a ir ahí con ella y tu padre, y hablaremos. Te dejaré saber qué pensamos ―me da un guiño mientras se dirige hacia la cocina―. Pero tú sabes lo que es mejor para ti, y tu padre y yo no nos interpondremos en el camino.

―Gracias, mamá.

Ella desaparece en la cocina donde puedo ver a mi padre y a Santana hablando.

Ella mira hacia mí y sonríe, y yo sonrío de vuelta. Recuerdo la primera vez que mis padres interrogaron a Sam. Yo estaba tan nerviosa que pensé que iba a desmayarme. Santana es una buena mujer, y yo no tengo ninguna duda de que encantará a mis padres.

Vago hacia el patio trasero, y esta vez las miradas que estoy recibiendo no son unas de mal disimulada lástima, sino de shock y confusión, algunas de admiración. Dejé mi bebida en la cocina, así que consigo otra de la mesa de buffet y un plato de tapas y vago más allá al jardín. Mis padres tienen un hermoso patio, y la pasión de mi madre es la jardinería. Solía encontrarlo pacifico en las noches de verano cuando era adolescente, y un poquito de esa paz llega filtrándose de vuelta mientras encuentro mi banca de piedra favorita. Desde aquí, la fiesta luce tranquila, incluso aunque puedo ver de los grupos de gente y las miradas en mi dirección que la bomba que lanzamos será la plática del pueblo por el previsible futuro.

Observo a los invitados, dejando a mi mente vagar, cuando Sam aparece a mi lado de la nada. Todavía está enojado, una fea expresión en su rostro

―. ¿Así que ahora eres una puta de oro?

Las palabras me golpean como una bofetada en la cara

―. ¿Disculpa?

―Han sido qué, tres semanas desde que rompimos y ahora estás casada con algúna sugar daddy rica.

Ira surge a través de mis venas, caliente y dulce

―. ¿En serio estás enojado, Sam? Porque no tienes pierna para sostenerte aquí.

―Creo que sí…

―No. No tienes. Primero, nosotros no rompimos. Tú me dejaste ―trato de esconder la forma en que mi voz se rompe un poco, la cicatriz todavía está demasiado fresca, pero insisto―. Tú me dejaste. Habías estado durmiendo con mi hermana por quién sabe cuánto tiempo mientras se suponía que estábamos preparando para casarnos. Me engañaste y rompiste mi corazón, así que no puedes decir nada sobre el hecho de que ahora estoy con alguien más ―me encojo de hombros―. No puedes tenerlo de ambas formas, y tú elegiste. Así está.

―¿Es por eso que viniste a esta fiesta, para que pudieras lanzarme a tu pendeja rica en mi cara? ―se hincha él mismo, como si de alguna manera luciendo más grande va a espantarme o me hará retractarme de lo que dije.

―No. Vine para poder darte esto ―alcanzo el bolsillo de mi vestido y agarro la caja que tiene el anillo. Lo sostengo para él y se ríe

―. ¿Crees que quiero eso de vuelta?

―No es correcto que me lo quede, y francamente no quiero nada que me recuerde a ti.

Sam se ríe incluso más fuerte

―. Haz lo que quieras con él, perra. Es falso. Mi corazón se salta un latido

―. ¿Qué?

―No es un diamante real. ¿Crees que de verdad pagaría por un diamante real? ¿Por ti? ―se ríe otra vez―. Ahora que sé cuan zorra eres estoy incluso más feliz de que no lo hice.

El enojo que he estado sintiendo por él las últimas semanas se refresca en congelada y pura furia. Todo sobre nuestra relación fue una mentira. Cada cosa. ¿Cómo pude haber estado enamorada de él? ¿Cómo pude pensar que esto era para siempre?

―. Sam, necesito que te alejes de mí ahora mismo ―aprieto mis dientes―. Ahora. Mismo ―si él está cerca de mí incluso un segundo más pienso que me voy a volver violenta.

Sam siente la debilidad y ataca

―. No importa de todos modos; ella puede tenerte. Ella tendrá siempre mi sobras mientas yo tengo a la hermana que no es un trapo húmedo y todavía tiene un coño apretado.

Santana camina entre nosotros dos de los árboles en el jardín, y no sé cuánto tiempo ha estado parada ahí. Por la mirada en su cara, fue el tiempo suficiente. El alivio cuando desliza su brazo alrededor de mi cintura es tan agudo que podría llorar. Ella está ahí para apoyarme, justo como dijo que lo haría. Su presencia fortalecerte, ella no me dejará hacer nada de lo que me arrepienta, y sé que me apoyará. Giro mi cara a su pecho, y la calidez de su cuerpo es tranquilizador.

―No creo que nos hayamos conocido ―dice Santana, su voz letalmente suave y tranquila―. Tú debes ser Sam. He escuchado mucho de ti. Yo soy la pendeja rica.

Sam hace una mueca de desprecio

―. No escuches a nada lo que la perra diga sobre mí. Simplemente está celosa de que no fue suficiente para mantenerme feliz.

Hay un pequeño sonido que sale de Santana, algo entre una risa y un gruñido

―. Te escuché decir lo suficiente para hacer mi propio juicio sobre ti. Déjame aclararme, tú nunca le hablarás a mi esposa de esa manera otra vez. Sam hace una cara y me mira

―. ¿Entonces la imbécil rica pelea tus batallas ahora?

Con Santana a mi lado, me siento más tranquila, y mi voz regresa a mí

―. Luces realmente enojada por el hecho de que ella sea rica. Pero aparte de eso, ella es mi esposa. Peleamos juntas nuestras batallas ―las palabras se sienten bien mientras las digo, y la forma en que Sam se pone morado de la cara sólo lo hace mejor.

Santana gira su cuerpo hacia mí, envolviendo ambos brazos alrededor de mí. Recuesto mi cabeza contra su pecho, y me gusta. Puedo escuchar el estable palpitar de su corazón bajo mi oído

―. No estoy segura qué idiotez te hizo pensar que era buena idea dejar a Brittany ―dice Santana―, pero tengo que agradecerte. Tu pérdida me hizo una mujer muy, muy feliz ―ella sonríe mientras me mira―. Y por supuesto, como lo has visto, soy extremadamente rica.
Sam está boquiabierto ahora.
Me mira

―. ¿Vas a dejar que me hable de esa manera?

―¿Por qué no debería, Sam? ¿Qué has hecho para merecer algo más?

―Fui tu prometido. Deberías respetarme.

La risa brota, fuerte y libre

―. Un prometido que me propuso matrimonio con un anillo falso, me engañó con mi hermana, me dejó y ahora me está llamando zorra. Te mereces todo menos respeto, Sam ―pongo sarcasmo en mi voz―. Con todo el debido respeto, Sam―el cual es ninguno―vete al carajo.

―Creo que tu nueva prometida… cómo la llamaste… la que del coño apretado, está esperándote.

Sam se lanza a nosotras, y Santana me empuja fuera del camino mientras él toma un sólido golpe en la cara. Ella no cae, apenas perdiendo su equilibrio. Ella esquiva el próximo puñetazo de Sam, atrapándolo por la muñeca y caen juntas. Es un borrón de brazos y piernas, pero Santana tiene el alcance, y tiene los brazos de Sam detrás de su espalda, bocabajo en el césped antes de que yo pueda tomar un segundo respiro. Invitados de la fiesta comenzaron a correr después de que Sam lanzara el primer golpe, y ahora hay un anillo de personas alrededor de la pelea, incluso aunque ya terminó.

―¡Sam! ―Kitty prácticamente grita mientras empuja a través de la multitud

―. ¡Suéltalo! ―ella empuja a Santana, y ella se pone de pie, soltando a Sam. El hombre en el piso es lo suficientemente sabio para no tratar de atacar otra vez. Veo a mi padre aproximarse y uno de sus amigos lo jala a un lado mientras se acerca. Kitty ayuda a Sam a levantarse

―. Vamos a conseguirte algo de hielo ―ella se gira hacia mí, y está rojo brillante con furia y vergüenza. Yo me encojo de hombros

―. Él lanzó el primer golpe.

Ella se pone rígida, e incluso aunque puedo decir que quiere decir más, no lo hace. Ella persigue a Sam, quien está rondando hacia la casa como un animal herido. Mi padre mira a Santana

―. ¿Escuché que recibiste un golpe? Ella asiente

―. Nada que no pueda manejar.

Una pequeña sonrisa cruza el rostro de mi padre

―. Sabía que me agradabas.

Atraigo a Santana contra mí mientras mi padre se aleja

―. ¿Estás bien?

―Estoy bien. Pensé que lo mataría cuando él estaba hablando contigo.

―Estoy feliz de que no lo hicieras. No estoy puesta para una relación de cárcel.

Ríe entre dientes, corriendo una mano a través de mi cabello.

―¿Parece que la conversación con mi padre salió bien?

Santana asiente

―. Eso creo. Son encantadores. Tu madre quiere tener una cena con sólo nosotras cuatro pronto.

―Eso suena genial.

Todos están regresando a la casa, y somos dejados solos en el jardín. Levanto la vista a Santana, la piel de sus pómulos roja e hinchándose, y la deseo. Ahora

―. Nadie nunca ha hecho eso, sabes ―digo―. Nadie nunca me ha defendido así.

―Tú te defendiste sola. Yo sólo fui un pequeño respaldo.

―Fue más que eso ―digo―. Creo que entiendo ahora por qué a las mujeres les gusta la fantasía del caballero en armadura.

Ella levanta una ceja

―. ¿De verdad? Ondeo mis dedos a través de su mano

―. De verdad. Ven conmigo.

En la parte de atrás de la propiedad está una pequeña casita. Mayormente usada para almacenaje y guardar las cosas de jardinería de mi madre, pero ahora mismo ofrece la única cosa que necesito: privacidad. Empujo a Santana adentro, y la atraigo a mi nivel para que me bese. Ella no objeta, empujándome contra la puerta y besándome fuerte.

―Entonces lo que me estás diciendo ―dice entre besos―, ¿es que debería dejar a la gente golpearme más seguido? Alcanzo su vestido para subirlo hasta su cintura


―. Sí estás defendiendo mi honor, sí. Ríe entre dientes, y saco su braga, la cual ya está echada a perder por la humedad

―. Yo diría que es una muy buena recompensa

San me levanta sobre la banca de trabajo, sus manos acariciando mis piernas mientras levanta mi falta.
Comienza a pasar sus dedos por mis pliegues húmedos, mientras la beso y conduzco su mano a que tome por completo mi intimidad, desliza sus dedos de arriba a abajo, deteniéndose momentáneamente en mi clítoris el cual masajea, luego me lubrica muy bien mientras no deja de besarme, guió sus dedos para que esté en la entrada de mi coño, justo por encima de mis bragas, encuentro sus ojos―, vas a comenzar aquí, pero no vas a terminar allí ―lamo mis labios para que sepa exactamente lo que le estoy diciendo.

―Diablos, bebé. Pensé que no podías ponerme más caliente, pero acabas de comprobar que me equivoqué ―Santana toma la delgada tela de mis bragas, y la desgarra, sin desperdiciar tiempo al entrar en mí. Gimo. Sus maravillosos dedos están calientes y me demuestran el hambre que ella tiene por mi

―. Tú de verdad eres una esposa sucia, ¿no?

―Tal vez ―sonrío

―. Ciertamente no habría hecho esto con nadie más. Pero necesitas dejar de robar mi ropa interior. Menea sus caderas con las cuales empuja sus dedos y roza mi clítoris con el suyo y sus movimientos mandan escalofríos de llenura y placer a través de mí

―. ¿Qué si me gusta saber que no estás usando nada?

―Todo lo que necesitas saber ahora mismo es que quiero que me folles.

―Sí, Sra. López

San levanta una de mis piernas para que esté sobre su hombro, y tengo que morder mi labio para evitarme gritar, porque de pronto se siente como si ella estuviera en todas partes. Esto no era sexo, no era hacer el amor, era follar. Crudo y real y tan malditamente bueno. La banca de trabajo cruje mientras ella embiste dentro de mí, y sé que cualquiera caminando cerca de la casita va a poder escuchar. El pensamiento me hace humedecer más. Ellos ya tuvieron un espectáculo con una pelea e iban a tener otro ahora, porque no puedo evitar mantenerme callada. Estoy suplicándole que me folle y ella lo hace, fuerte y rápido y profundo, y cada golpe hace que fuegos artificiales estallen detrás de mis ojos. No voy a durar mucho. Santana estira su mano entre nosotras, provocando mi clítoris y añadiendo al fuego dentro. Mis nudillos están blancos, agarrando el borde de la banca, y sus labios azotan en los míos justo en tiempo. Santana empuja una última vez y me manda al borde. Grito en su boca, el sonido amortiguado, pero nada más.

El orgasmo es un cohete de placer girando en chispas y ondas y va así de rápido. Está goteando por mis piernas y sobre el piso. Ambas estamos respirando duro, y ella libera mis labios

―. Definitivamente necesito ser golpeada más seguido ―dice.

Dando un paso hacia atrás, ella saca sus dedos deslizándolos fuera de mí, y reacomodo mi falta antes de hundirme sobre mis rodillas. Ella no me dejó tocarla esta tarde, y quiero compensarla. Envuelvo mis brazos alrededor de sus caderas, y uso mis manos sobre su culo para atraerla más cerca. Parece más fácil tomarla profundo ahora, el deseo de hacerle sentir lo que yo he estado sintiendo relajándome. Me pruebo a mí misma en sus dedos, lengua y en su coño y eso lo hace incluso más íntimo. Santana maldice mientras la tomo hundiendo mi lengua en su cavidad tan profundo como puedo, y si mi boca no estuviera llena de ella, sonreiría. Sus manos vienen a descansar en mi cabello, pero no le dejo tomar el control. La tomo otra y otra vez, comiéndomela, follandomela con la boca , tragán así que la estoy acariciando con mi leguna, primero profundo lo mas que puedo, y luego lamiendo y chupando fuerte.

Bajo mis manos, los músculos en su culo se aprietan

―. Estoy cerca ―dice, voz apretada. No desacelero, manteniendo el ritmo de mi boca estable y uso mi lengua, trazándolo mientras succiono su clítoris fuerte, incluso mordiéndola su punto de nervios. Ella trata de advertirme, pero no puede hablar. Deja salir un sonido que no habla del todo, y se viene. El dulce y salado sabor fluye en mi boca y lo trago entero. Su coño se sacude en mi cara mientras ella se corre, y tomo todo lo que ella tiene para dar, bebiedo su néctar y limpiando todo el desastre que yo misma he provocado. No conozco mejor manera de mostrarle que estoy dispuesta a darle una oportunidad a esto, que aceptarla así, dándole placer porque estoy escogiendo hacerlo y no porque ella lo pidió.

Santana está mirándome fijamente, la mirada en su rostro algo como admiración. No habla mientras la ayudo a volver su vestido a su estado normal y me pongo de pie

―. Vaya, Sra. López, creo que usted podría estar sin palabras.

―Se podría decir eso.

Guiño

―. Deberías intentarlo más seguido.

Ella ríe, abriendo la puerta para nosotras y conduciéndome de vuelta al jardín

―. Sigue haciendo eso y no será un problema.

Nos tomamos de las manos mientras cruzamos el césped de vuelta hacia la fiesta, y se siente normal. Natural

―. No creo que nadie le vaya importar si nos vamos ―digo.


―Meterse en una pelea con los anfitriones de la fiesta tiende a hacer eso ―la sonrisa torcida de lado en su cara me dice que está reviviendo la pelea con Sam

―. ¿Te gustaría ir a cenar conmigo antes de que te lleve a casa?

―Eso sería muy agradable ―digo ―. Gracias.

―Es un placer, Sra. López.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por JVM el Jue Feb 15, 2018 7:06 pm

El estúpido de Sam se merecia mas ¡¡¡ Despues de lo que le dijo a Britt y como se comporto pfff me alegra que haya dejado a Britt asi pudo conocer a Santana
y bueno la morena ya se gano a sus suegros jaja todo de maravilla
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por micky morales el Jue Feb 15, 2018 7:50 pm

Bien hecho Santana, lastima que no pudiste partirle la madre pero espero que haya otra oportunidad!!!!!
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por Isabella28 el Jue Feb 15, 2018 8:04 pm

Ese sam se merece caer en un bosque de combos...me encanta san como es con britt.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por 3:) el Jue Feb 15, 2018 10:39 pm

yo quería mas sangre,.. era mucho pedir jajaja
muy buena defensa de san para britt!!!
a ver como sigue???
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por monica.santander el Sáb Feb 17, 2018 10:27 am

Hola!!!
Donde se encuentran mujeres como San??
Linda historia!!
Saludos
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por monica.santander el Lun Feb 19, 2018 2:41 am

Actualiza esta historia por favor!!
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 3:19 am

JVM escribió:El estúpido de Sam se merecia mas ¡¡¡ Despues de lo que le dijo a Britt y como se comporto pfff me alegra que haya dejado a Britt asi pudo conocer a Santana
y bueno la morena ya se gano a sus suegros jaja todo de maravilla

Muy bien por Santana, es la heroina mas bella que Brittany puede tener, y esta a nivel para respetarla y hacer que ese puto la respete...
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 3:20 am

Isabella28 escribió:Ese sam se merece caer en un bosque de combos...me encanta san como es con britt.


ojala pudieramos hacer esos deseos realidad.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 3:22 am

3:) escribió:yo quería mas sangre,.. era mucho pedir jajaja
muy buena defensa de san para britt!!!
a ver como sigue???


jajjaja lo mismo pense, una desfiguración de cara por lo menos, ajajajajja pero tengo que respetar lo que ya esta escrito....
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 3:23 am

monica.santander escribió:Hola!!!
Donde se encuentran mujeres como San??
Linda historia!!
Saludos

hola,, ya quisiera yo saber donde encontrarlas,,,, y te pasaria el dato,, no seria egoista en cuanto a eso,,, para que todas tuvieran su pedacito de cielo, jajajaja.

gracias, saludos.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 3:24 am

monica.santander escribió:Actualiza esta historia por favor!!

voy, voy, estoy en eso.....
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 3:46 am

NUEVE


—¿Estás segura que no necesitas una chaperona? —pregunta Quinn en el teléfono.

Ruedo mis ojos


—. Sí, estoy segura que no te necesito de chaperona en una cita con mi esposa.

—Bueno, nunca sabes —bromea—, pero en serio, estoy feliz que esté yendo bien.

Está yendo bien. Sólo han pasado un par de semanas, pero hasta ahora, estar en una relación con Santana se siente como siempre prensé que se debería sentir estar en una relación. Respeto mutuo y atracción, jodidamente buen sexo, y encajar en la vida de la otra de una manera que es natural. Pasamos casi todas las noches en el lugar de la otra, ya sea en mi apartamento o en su ridículamente hermoso apartamento en Upper West Side, o como esta noche, su mansión en Westchester.

Casarse con ricos tiene sus ventajas. Ahora estoy en el auto con Noah, conduciendo hacia la casa, y llevo el atuendo que Santana había enviado más temprano. Si cualquier otra persona hombre o mujer me hubiera pedido que usara cierta ropa para ella, le lanzaría un ataque. Pero su gusto en ropa es de hecho, mejor que el mío, así que no me importa demasiado.

La voz de Quinn es silenciosa

—. ¿Te estás enamorando de ella?


Mi corazón golpea en mi pecho ante la pregunta. Contra todo pronóstico, lo estoy. No parece ser real que alguien que pensé sería algo de una noche fuera alguien de quien pudiera enamorarme. Apenas pude evitar que se derramara en la cama la otra noche, y ahora está en mi cerebro. Estuvo en la punta de mi lengua cuando nos despedimos, justo después de besarme.

—Tal vez.

Ella se ríe

—. Esto sólo podría pasarte a ti, ¿sabes?


—¿Casarme con mi aventura de una noche?


—Eso, y enamorarte de ella. Hazme saber si necesitas una chaperona y un rescate.


Le saco la lengua a pesar de que no puede verme

—. Serás la primera persona a la que llame.


No estamos lejos de la casa ahora, y estoy sintiendo esas mariposas de anticipación que siempre tengo justo antes de verla. Es como si mi cuerpo supiera lo que viene y no pudiera esperar. Eso, o es toda la cosa de “enamoramiento” manifestándose antes de que mi mente lo supiera.


La casa de Santana es hermosa y extensa, con una vista al valle en la parte trasera que recorre kilómetros. Es casi fácil olvidar este tipo de escenario existe cuando vives en la ciudad, pero está tan cerca. Sólo he estado en esta casa una vez, y pasé la mayoría del tiempo desnuda. Estaré feliz de en realidad explorar la casa un poco esta vez y ver si Santana es tan buena cocinera como dice ser.

No todos los días tu esposa millonaria se ofrece a cocinarte.


Noah abre la puerta y salgo al calor de la tarde. Sólo Santana habría elegido estos zapatos. Tan fabulosos como son, apenas puedo caminar en ellos

—Gracias, Noah.


—Es un placer.


Noah ha sido mi chofer desde que volvimos de Las Vegas, y seguro que es mejor que viajar en metro. Santana abre la puerta, y está vestida en pantalones y camisa que está enrollada hasta sus codos. Me gusta cuando va un poco más casual, parece más despreocupada cuando lo hace. Sonrío mientras me acerco a la puerta.


—Deberías ser un estilista en lugar de CEO.

Ella sonríe


—. Mi padre habría tenido un día de campo de con eso, pero es divertido ayudar a la gente de vez en cuando.

Hecha un buen vistazo a mis piernas en estos tacones porque se irán. Santana hace una sobre-exagerada cara triste

—. Es una lástima, Sra. López, porque tus piernas lucen malditamente bien en ellos.


—Háblame dulce y quizá me los ponga más tarde —la uso para tener equilibrio mientras salgo de los tacones y pierdo 15 centímetros de altura. Santana se acerca hacia mí con un beso que me deja hambrienta de más, pero se aleja justo cuando trato de alcanzarla

—. Hola —dice.


—Hola.


—Espero que estés hambrienta —dice mientas me guía hacia la cocina—, estoy intentando impresionarte, así que pude haberme ido por la borda.


La cocina es un desastre, pero los olores que vienen del horno son divinos

—. ¿Qué estamos teniendo?


—Pollo con costra de parmesano, tomates rellenos, y si estás dispuesta a ayudar un poco, cocteles de sangría helada.


Me estiro, preparándome para zambullirme

—. ¿Qué puedo hacer?


—Todas las cosas para la sangría están cerca de la licuadora, si quieres comenzar ahí —Santana silba mientras giro—, no recordaba la espalda de ese vestido hasta ahora.


El vestido cae de mis hombros en la espalda, revelando un poco más de piel de la que normalmente me siento cómoda. Pero sólo somos nosotras dos, y ella ya ha visto todo. Probablemente lo verá nuevamente esta noche.

Echo fresas, hielo, vino y un poco de frambuesas a la licuadora

—. ¿Es el “cómo estuvo tu día cariño” algo que estamos haciendo ahora?

Ella lo piensa por un segundo

—. Podemos, si tú quieres. Siempre lo pensé como algo para personas que viven juntas. Pero cuando estás viendo a alguien tanto como nosotras, supongo que todavía cuenta —me mira de arriba abajo cuando habla sobre verme tanto como lo hace, y me sonrojo, mi cuerpo calentándose. Recuerdo la última vez que estuvimos en esta cocina juntas. Había mucha menos comida y mucho más chocolate, y las encimeras fueron usadas en varias… maneras interesantes.


—¿Cómo estuvo tú día, cariño? —digo.


—Estás pensando en el chocolate —dice ella.

Miro hacia otro lado rápidamente


—. Claro que no.


—Está bien —dice ella viniendo detrás de mí y envolviendo sus brazos a mi alrededor—, yo pienso en eso cada maldito día.


—¿Lo pensaste hoy?

Ella se ríe, sus labios contra mi piel

—. Sí, lo hice. Estaba en medio de una reunión con el presidente de nuestras cadenas francesas, y la imagen tuya extendida justo aquí en esta encimera apareció en mi cabeza. No quieres saber lo difícil que es hablar sobre negocios internacionales cuando tu cuerpo esta a mil como un motor, o tu entrepierna tan caliente y humeda como volcán en erupción, no se si puedo ser mas grafica .

—Mi pobre esposa —digo dulcemente—, eso debió de ser duro.


—Lo fue —dice fingiendo dolor—, tuve que esperar horas hasta que pude escabullirme. Y tocarme a mí misma, pensando en ti. Pensando en todas las cosas que me gustaría hacer. Contigo.


Me giro para encararla, poniendo mis manos alrededor de su cuello. Estoy completamente excitada ahora, y estoy usando ropa interior a pesar de que no estoy segura de cuánto tiempo duraré con ella


—. Creo que me gustaría escuchar más acerca de esas cosas. Quizá puedas mostrarme exactamente lo que hiciste.


Mi mano se desliza hacia su cinturón, y ella sonríe, alejándose de mí antes de que pueda tener un buen agarre en ella

—. Todavía no. Cena primero.


—Eres una provocadora —digo, haciendo pucheros.


—Sí. Lo soy.


Se ríe, yo también, y enciendo la licuadora. Fruta y vino explotan por todos lados, goteando después de ser arrojados al techo. Grito, esquivando los cubos de hielo mientras caen y apago la licuadora lo más rápido posible. Estaba tan atrapada en Santana que olvidé completamente poner la tapa de la licuadora. Estoy cubierta en jugo y frutos que han sido destrozados violentamente. Santana y yo nos vemos fijamente la una a la otra, congelados en horror, y luego ella estalla en carcajadas. Yo no.


—¡Lo siento!


—¿Por qué? Fue un accidente —dice todavía riendo—, pero te ves adorable cubierta de fruta.


Me esfuerzo por recoger el hielo disperso y frutas del suelo, apilándolo en el fregadero y la basura, lo que esté más cerca

—. Arruiné el vestido.


Santana se encoje de hombros, recogiendo unos cuantos trozos extraviados en el horno

—. Es un vestido, no es el fin del mundo.


—Aun así, me siento terrible. ¿Tienes toallas de papel?


—En la isla, donde empanicé el pollo —dice apuntando en la dirección.


Hago mi camino hacia la isla, la cual está media cubierta de pilas de papeles, el maletín de Santana y la otra mitad con los restos de pollo empanizado. Las toallas de papel están sobre la mesa, pero antes de alcanzarlas me deslizo en una pieza de hielo y me sostengo de la mesa, pero los papeles salen volando

—. Mierda —detrás de mí escucho a Santana reírse aún más.


—Realmente está bien, Britt.


—Lo limpiaré, sólo dame un segundo.


Agarro las toallas de papel y limpio mis manos antes de recoger los papeles para que no se dañen con el hielo o las frutas. Uno de ellos es nuestra licencia de matrimonio. Otro es una carta, y no pretendo leerla, pero mi nombre aparece y de repente me encuentro escaneando el texto.


Según sus deseos y requerimientos establecidos en el contrato, me he casado con Brittany Pierce, dentro del tiempo asignado. Incluida está una copia notariada del certificado de matrimonio para que pueda estar seguro que no estoy mintiendo. Ahora que he hecho lo que se me ha pedido, por favor envíe el saldo restante de mi herencia para que esto pueda ser terminado.


Mi cuerpo entero se congela, y de repente todo hace clic. Santana- López necesitaba a alguien para casarse y así poder obtener el resto de su herencia. ¿Qué mejor lugar para encontrar a alguien rápidamente que Vegas? Y estaba tan interesada en que nos quedáramos juntas. Sin importar qué, aunque no tuviera sentido. Ella me encantó, me hizo pensar que éramos una pareja real. Me hizo enamorarme de ella. Y todo fue por dinero.


—¿Cuánto? —pregunto.


—¿Cuánto qué?


Mi cuerpo está rígido, y apenas puedo moverme, pero me giro, los papeles aún en mi mano

—. ¿Cuánto era el resto de tu herencia? —ella se congela, volteando para ver los papeles en mis manos—. Quiero saber cuánto valgo.


—Britt, déjame explicar…



—Cuánto —mi voz hace eco a través de la cocina.


Santana traga

—. Trescientos millones.


—Guau —digo—, eso es mucho. Lo siento, no lo vas a conseguir. Porque esto se acabó.


Arrojo la carta y la licencia al suelo y camino hacia la puerta. Tomo mi bolso y mis tacones. Tal vez tenga suerte y Noah todavía esté cerca. No importa, siempre puedo llamar a un taxi.


Santana me está siguiendo

—. Por favor, sólo déjame explicar —suplica.


—¿Por qué debería? Después de todo lo que sabes que pasé, en realidad no significó nada para ti. Sólo fui un peón. Un medio para un fin.


—Eso no es verdad —dice, atrapando mi brazo en la puerta—, no lo es.

La miro ferozmente

—. Déjame ir, Santana. No puedes obligarme a permanecer casada contigo. No fui vendida en primer lugar, y ahora que sé que todo fue falso, mi decisión se volvió más fácil, así que gracias por eso

Santana deja caer mi brazo, y pongo distancia entre nosotras, caminando sobre la hierba y mirando para ver si puedo localizar a Noah.


—Tuve que hacerlo. Juro que lo hice. La herencia no es sólo dinero, es mi vida. Es la compañía, son mis hogares. Si no conseguía casarme, iba a perder todo.


—Entonces, ¿se supone que sienta pena por ti? —mi voz se eleva—. ¿La pobre pequeña millonaria?


—No —sacude su cabeza—, no es eso, sólo quiero explicar.


Me río, aunque nada de esto sea remotamente divertido


—. Adelante. Explica. Parece que todo lo que has tenido que hacer es explicar. Explicar lo que pasó esa noche. Explicar por qué permanecer casadas es una buena idea. Explicar cómo tuviste que usarme para obtener todo el dinero de tu padre —la aparto de mí y salgo de la hierba.


—Britt, por favor —suena desesperada, y supongo que lo está. Trescientos millones es mucho para perder.


Estoy a punto de darme la vuelta y decirle que se vaya al infierno cuando hay un agudo y cortante sonido detrás de nosotras. Girando, hay humo saliendo por la puerta, y el olor a algo quemado repentinamente se vuelve abrumador

—. Mierda —dice Santana, sacando su celular de su bolsillo.

Probablemente debería quedarme y ayudar. Probablemente debería asegurarme de que todo está bien. Hay muchas cosas que probablemente debería hacer. Pero a la mierda esas cosas. Nunca me han hecho ningún bien. Así que, mientras Santana observa cómo se incendia su casa, me giro y me alejo.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por marthagr81@yahoo.es el Lun Feb 19, 2018 4:02 am

DIEZ



Quinn ni siquiera dice nada cuando abre la puerta, una simple mirada es suficiente para decirle todo. O al menos el conseguir el vodka y el helado. Siempre ha sido así entre nosotras, sabemos lo que otra necesita.


Me toma media bebida, medio litro de helado, y media película de chicas estar lista para decir algo, pero se lo digo. Todo sobre cómo realmente me estoy enamorando de ella y cómo me usó para su dinero. Apesta.


—¿Qué mierda está mal conmigo? —le pregunto—, ¿hay algún faro sobre mi cabeza que solamente atrae personas que van a joder conmigo masivamente?


Quinn roba una cucharada de helado

—. No tiene nada que ver contigo. Algunas personas en este caso ella sólo son idiotas.


—Sí —apuñalo el helado con mi cuchara—, bueno, la cantidad que me he encontrado que son idiotas parecen ser muchos.


Ella hace una mueca

—. No puedo discutir con eso. Lo siento nena.


—Yo también.


Vemos el resto de la película en silencio, y para el final, cuando la pareja se besa y parecen los más felices en la tierra, ni siquiera puedo fingir que no soy un desastre. Quinn me pasa una caja de pañuelos. Me siento como si hubiera un agujero a través de mi pecho. Sólo un espacio rasgado donde la pena y la ira se arremolinan, y ahora que he comenzado a llorar, no siento que vaya a detenerse

—. Lo siento —le digo a Quinn.


Ella rueda sus ojos

—. ¿Por qué te disculpas? Estoy sorprendida de que no hayas tenido un colapso antes de esto.


Eso es por lo que amo a Quinn. Ella no tiene miedo de dejarte sentir, así que me apoyo en el dolor. Tomo los pañuelos y me acurruco en el sofá junto a ella y me pongo a llorar mientas ella cambia a otra película y me acaricia en círculos en la espalda.
Estamos a mitad de la película número dos cuando Quinn se aclara la garganta


—. Bien, tengo que decirte algo, y no estoy segura de cómo vas a reaccionar.


—Está bien…—digo.

—Cuando Sam desapareció —dice ella—, estabas molesta, y tenías todo el derecho de estarlo. Sigo pensando que, si lo volviera a ver, le cortaría las bolas.


Eso me hace reír un poco, aunque estoy lloriqueando y apenas puedo respirar.


—Pero a pesar de que estabas molesta, no estabas así —dice ella, haciendo un gesto hacia mí—, no estabas con el corazón roto.


Mi estómago cae

—. ¿Qué estás diciendo?


—No creo que necesite deletrearlo para ti, pero no estabas llorando en mi sofá sobre Sam el despreciable.


Suspiro

—. Puede que tengas razón. Pero eso no lo hace mejor.


—No, no lo hace.


Terminamos de ver la película, y me quedo dormida preguntándome si realmente tengo el corazón roto.


El fuerte golpeteo en la puerta es lo que me despierta. Casi me caigo del sofá porque me sobresalta.


—Buenos días, sol —dice Quinn desde la cocina.


El fuerte golpe vuelve a sonar y me estremezco

—. ¿Quién en su sano juicio está tocando así tan temprano?


Ella resopla, yendo hacia la puerta

—. No es tan temprano, y supongo que es tu distanciada esposa —me cubro la cara con una almohada y vuelvo a caer en el sofá —. ¿Quieres verla?


—En realidad no —digo—, pero fuimos interrumpidas anoche, y sí la escucho tal vez terminemos con esto.


Ella asiente

—. Sácala del camino.


El golpeteo vuelve a sonar y Quinn responde. Santana está parada afuera, luciendo agobiada y menos compuesta de lo normal. Como yo, ella sigue en su ropa que estaba usando la noche anterior, aunque ahora está arrugada y hay un par de lugares que parecen manchados de cenizas.



Quinn la guía dentro, y en el minuto que entra en la habitación sus ojos están en mí, mirándome de arriba abajo. La veo registrar mi rostro y lo que es probable, los restos de una noche llorando.


—¿La casa sobrevivió? —pregunto.

Quinn gira su cabeza hacia mí

—. ¡No me dijiste que prendiste fuego a su casa!


—No lo hizo —dice Santana, con voz áspera—. Pero sí, sobrevivió.


Nos miramos la una a la otra, y no quiero ser atraída hacia ella. La odio. La odio a ella y a su estúpido rostro perfecto, su perfecto cuerpo y la manera en que jugó conmigo. Alejo la mirada porque creo que podría comenzar a llorar de nuevo, y no quiero.


Santana se aclara la garganta

—. Me gustaría hablar con mi esposa a solas, Quinn.


Ella no le responde y en su lugar, dirige su pregunta hacia mí


—. ¿Estás bien? —asiento—. Estaré cerca por si me necesitas.


—Gracias.


Ambas esperamos hasta que se va y cierra la puerta del cuarto detrás de ella, dejando un enorme silencio.


Santana toma unos pasos cerca al sofá

—. No me diste la oportunidad de explicar.


La ira se hace presente, cálida y familiar


—. ¿Por qué debería? No estoy particularmente interesada en los puntos y comas de cómo me escogiste para manipular.


—Eso no fue lo que pasó.


—¿Y por qué debería creer cualquier cosa que dices cuando toda nuestra relación es una mentira?


—Porque, Britt, te amo.


Mi cuerpo se bloquea en su lugar, como si esas palabras lo apagaran. Las palabras que he querido que diga, que quiero decirle. ¿Cómo puede usarlas ahora? Lucho contra las lágrimas que suben a mis ojos

—. Te amo —dice nuevamente, su voz más cerca. —Sí, lo jodí. No sabía que mi padre había confinado mi herencia con una cláusula de matrimonio hasta que estuve a punto de firmarla. Fue su manera de asegurarse que el “nombre familiar” perdurara. Así que sí, necesitaba casarme con alguien. No fui a Vegas buscando casarme. Estaba enojada y quería emborracharme. Quería irme. Y luego te vi, y ni siquiera estaba pensando en el contrato, sólo te quería. Y luego tú —su voz de quiebra y toma un respiro—, eras increíble. Simplemente funcionamos, y cuando me dijiste sobre lo que había pasado con Sam y cómo te sentías traicionada, supe cómo te sentías, porque mi propio padre acababa de apuñalarme en la espalda. ≫Y cuando lloraste, dijiste que deseabas casarte, y que estabas preocupada de que nadie te quisiera nunca más, yo estaba tan enojada . Quería matar al hombre que te había herido y hecho sentir de esa manera. Y cuando lo sugeriste, supe que podía darte lo que deseabas, casarme contigo y podría escapar del contrato.


Santana da un paso hacia mi, y doy uno hacia atrás


—. Y luego en la fiesta de compromiso, te vi a ti con Sam, y vi cuan valiente eras, lo feliz que eras de tener a alguien a tu lado, y me di cuenta que no queria estar casada contigo solo por ese estupido y puto contrato. Podria haber sido cualquiera, pero Dios, Britt, no quiero que sea nadie mas.


Mi aliento se siente superficial en mi pecho, es mucha informacion que procesar

—. Como puedo creerte?


—No tienes que hacerlo —dice—, pero nunca envie esa carta. Primero queria decirte todo. Queria darte la oportunidad de irte antes de saber que ganaria yo de seguir casada contigo. Iba a decirtelo la otra noche. El resto de los papeles en la mesa eran el contrato.

No puedo luchar contra las lagrimas esta vez

—. Me mentiste.

—Lo se —se acerca—, y no puedo esperar que me perdones, pero espero que lo hagas.

—Me amas? —realmente estoy llorando ahora, mi voz con hipo.


Sus manos aterrizan en mis hombros

—. Lo hago —los dedos debajo de mi barbilla inclinan mi cabeza hacia arriba, y me besa, suavemente, tiernamente, y el hueco en mi pecho se cierra solo un poco, duele un poco menos. La amo, mas de lo que nunca imagine. Lo hago.


—Voy a renunciar —dice ella—, no enviaré la carta. Ya no me importa.


Apoyo mi cabeza en su pecho, completamente consciente de que mis lágrimas están empapando su camisa.


—Lo siento —dice Santana—. Sé que hicimos esto al revés. Pero te amo. En verdad, jodidamente te amo. Mucho, que ni siquiera puedo decírtelo.


Es difícil encontrar mi voz, y cuando lo hago, es áspera por las lágrimas

—.Yo también te amo.


Los brazos de Santana se aprietan alrededor de mí e inclina mi cabeza hacia atrás para que pueda verla. Me besa, y no es como ningún beso que hemos compartido antes. Este es el primero verdaderamente real de ambos lados, y las dos lo sabemos. Es todo pasión, fuego y de repente siento como si todo el mundo pudiera estar ardiendo alrededor de nosotras y aun así la dejaría que me tomara aquí mismo.

Desde otro lado del apartamento, escucho la voz de Quinn

—. Estoy feliz por ustedes, pero lo juro por Dios que si tienen sexo en mi sofá patearé sus traseros.


Nos reímos, y aunque sé que no es perfecto aún, y todavía tenemos cosas de que hablar, ya no está roto

—. Hay una cosa —digo, empujándola hacia atrás, lo suficiente para ver su rostro.


—Cualquier cosa.


—Quiero una boda —digo—. Una que en realidad pueda recordar.


Ella sonríe

—. Así que, ¿seguiremos casadas?


—¿Crees que te dejaría ir después de que no las arregláramos para encontrarnos la una a la otra?


De repente, estoy en sus brazos y fuera de la puerta de Quinn

—. En ese caso, Sra. López, permítame cargarla a través del umbral. Y directamente de regreso a nuestra casa.


—Nuestra casa —digo, jugando con la forma en que la frase rueda en mi lengua—. Me gusta.


—Me encanta —dice ella.

Me rio mientras la puerta del elevador se cierra detrás de nosotras, y estamos finalmente, realmente juntas.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por Isabella28 el Lun Feb 19, 2018 4:05 am

Yo sospechaba algo de santana pero no imaginaba eso, quedo la media cagada.
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

Mensaje por Isabella28 el Lun Feb 19, 2018 4:13 am

Menos mal que arreglaron la cagada jajajaja
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Re: [Resuelto]Brittana: Un Rapidito.. Cap. 9, 10 y Epilogo

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