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FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Lun Jun 25, 2018 7:54 pm

3:) escribió:hola morra,...

bueno al fin las tienen,...
a ver que pasa con verónica y toni???
bueno tres de tres!! al fin cedió rachel!!!

nos vemos!!!





Hola lu, si! mejor tarde que nunca, no¿? Aquí dejo otro cap pasa saber mas..., y espero esten bn =/ SI! ajajajajaj ya era tiempo! bn ai por las parejas de glee ajajajaja. Saludos =D





micky morales escribió:Al fin Rachel, pense que se resistiria para siempre, por suerte ya van hacia la salida, ahora a casa!!!!!





HOla, sii! jajajajaaj nononono...esk como poder tmbn¿? osea esa rubia de ojos verdes uff ajajajjaajaj. SI! cada vez mejor...de lo malo, algo bueno! Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 22

Mensaje por 23l1 el Lun Jun 25, 2018 7:56 pm

Capitulo 22





—Quinn, espera—dijo Rachel con urgencia mientras la rubia la arrastraba fuera del cuarto de Toni y cerraba la puerta—¿Qué está pasando afuera? No necesitas quedarte, todo está bien. Estoy Bi…

—Mike está a cargo. Y tú no estás bien—Quinn, con los hombros apretados y los ojos brillando más que cualquier fuego, la agarró de la muñeca y la condujo por el pasillo hacia una de las habitaciones vacías—Si estuvieras bien, no te habría encontrado con un lobo joven a punto de saltarte.

—Ella no lo estaba. Podría haberlo manejado—sin romper el paso, la silenció con un beso duro y feroz.

Sabía que sus piernas se movían, pero no sintió que sus pies tocaran el suelo.

Todo lo que sabía era la fuerza gruesa y embriagadora del deseo de la rubia que la inundaba, su cabeza daba vueltas, el sonido se desvaneció hasta no ser más que el rugido de su sangre y el tambor de su corazón, su vista estaba ciega a todo menos al denso verde de los ojos de la rubia.

Un verde más profundo que cualquier bosque, más caliente que cualquier llama.

Le apoyó sus manos en el pecho y se liberó del beso. Al instante deseó la boca en ella otra vez.

—Quinn, oh Dios… Quinny, espera. No podemos…ahora no.

Ésta la empujó hacia la habitación oscura, cerró la puerta y empujándola contra ella. La enjauló con un brazo a ambos lados de sus hombros, sujetándola con su cuerpo.

—Ahora sí. Ya he terminado de ver a otros Weres tratar de reclamarte.

Luchó por la razón, pero la boca de la rubia estaba en su cuello, besándola, mordisqueando su piel, raspando los músculos con sus dientes.

Quinn estaba caliente, pesada y dura, y ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello tan naturalmente como ésta la levantó su cara a la luz de la luna cuando corría bajo las estrellas.

La rubia era la llave que abría todas las necesidades que había trabajado tan duro para para guardar bajo llave.

—Quinn, pueden necesitarte afuera. Yo puedo esperar.

—Yo no. No puedo...ya no. Te necesito—dijo Quinn con boca en su garganta—Te necesito ahora, sólo por un minuto.

Le acarició la espalda, pasó los dedos por los músculos masivos de sus hombros, trazó la lisa pendiente de su cintura. Le pasó los dedos por el cabello y le presionó la cara con más fuerza contra su cuello.

—Me encanta la forma en que sientes. Eres tan hermosa.

—No dejes de tocarme—gruñó Quinn, sus dientes rozándole el hombro.

Le empujó la camisa y bajó la cabeza, deslizando la boca por la curva de su pecho, chupando, burlándose, atormentándola.

—Quiero tu piel—jadeó, enganchando sus dedos en la cintura de los vaqueros de la rubia y desgarrándolos. Empujó los pantalones sobre la curva del culo musculoso, marcándola con sus garras, tan lista para ella que sólo podía lloriquear—Quinn. Te necesito.

Ésta jadeó, deseándola como si quisiera ser presa de una cacería, con una ferocidad que la cegaba a todo lo demás. Había esperado tanto tiempo, quería tan locamente, tenía miedo de que se perdiera, la tomara demasiado fuerte, demasiado rápido.

Lastimarla.

La respiración ardía en sus pulmones, su estómago anudado. Un segundo más y ella la montaría y la tomaría, y quería mucho más.

Se puso de rodillas y se obligó a ir despacio. Apretó su mejilla contra el abdomen de la castaña y se frotó la cara sobre el suave polvo del pelaje que estaba sobre su vientre.

—Te lastimare.

—No lo harás—Rachel hundió los dedos en sus hombros—Soy un Were. No soy frágil.

—Me vuelves salvaje—murmuró.

—Eso me parece bien. Muy bien.

Le abrió los pantalones, los guio por sus largos y lustrosos muslos, besó los músculos temblorosos que expuso. Pasó sus manos por las piernas, con cuidado de no presionar demasiado fuerte, con cuidado de no sacar sangre.

Todavía.

Si la mordiera, la probara, su lobo gobernaría, y no se detendría hasta que entrara en su interior.

—Te quiero dentro de mí—jadeó Rachel.

Ésta rastrilló sus garras sobre sus hombros, y los relámpagos de dolor prendieron fuego. Su clítoris se endureció, golpeando rápidamente con su corazón furioso.

Gimió cuando los dedos de la castaña entraron en su pelo, presionando su rostro más bajo. Una nube de feromonas y sexo la envolvió.

Estaba ciega con la belleza, salvaje con el olor.

Estaba tan lista para estar dentro de ella que no podía pensar en otra cosa.

Apretó los labios contra el vientre de la castaña, corrió su boca por la sedosa piel, arrastró sus dientes hasta la unión de sus muslos.

Ésta le acunó el cuello.

—Por favor, oh por favor. Ahora.

Los jadeos de placer de la más baja, sus pequeños gritos de necesidad, le sacaron un gruñido posesivo de la garganta.

—Mía.

—Sí, sí—Rachel levantó las caderas hacia su boca—Pruébame.

Su lobo se elevó y se esforzó por retenerla.

Le acarició el interior de los muslos y apretó las piernas abiertas, siguiendo el camino de sus dedos con la boca. Lamió ligeramente, burlona, hasta que la castaña sacudió su cabeza hacia adelante con un gruñido de advertencia baja.

—Ahora, Lobo. Ahora.

Con sus garras le perforo el cuello, otro choque de dolor brillante y luminoso se disparó a través de ella, y se estremeció al borde de la explosión.

Cerró la boca alrededor de la castaña, tomando su clítoris firme y lleno entre sus labios, chupándola profundamente. Las piernas de ésta temblaron mientras la saboreaba.

—Quinn, Quinn, tómame. Por favor, por favor.

La sostuvo en su boca, lamiendo, chupando, burlándose hasta que la sintió hincharse, sintió las glándulas profundas tensas, y supo que estaba lista.

Se puso en pie, empujó las caderas entre los muslos y tiró de las piernas alrededor de sus caderas. Sosteniéndola contra la puerta con su cuerpo, presionó su tenso clítoris debajo de la castaña, uniéndose a ellas.

La cabeza de Rachel cayó contra la puerta.

—Oh sí. Sí. Te quiero por encima de mí, dentro de mí.

Empujó más profundo, y la castaña se cerró alrededor de ella.

La presión era insoportable, agonizantemente dulce, rompiendo perfectamente. Su culo se apretó y ella empujó, obligándola a cubrirla de feromonas y sexo.

El lobo de Rachel tenía hambre de aparearse, y ella la quería.

—Muérdeme—gruñó al oído de la castaña—Hazlo. Quiero tus dientes en mí cuando me corra.

Rachel se estremeció, su cuerpo, su mente se desató, pero no importaba lo mal que necesitaba, no se arriesgaría a la rubia.

Jadeando, sollozando, salvaje de hambre, se aferró a la razón.

Siempre había logrado evitar la unión final, pero nunca la había deseado tan ferozmente. Deslizando sus manos por la espalda sudorosa de la rubia, tomó su culo, enterrando sus garras en los duros y tensos músculos.

Apretando las piernas alrededor de las caderas de la ojiverde, cabalgó más fuerte, más rápido, sin piedad.

Rugiendo, la rubia se sacudió y su clítoris se tensó.

—Ahora, Quinn—le arrastró la boca hacia su hombro—Pruébame.

Quinn estaba perdida.

Enterró sus caninos en el hombro de la castaña y empujó violentamente, liberando una inundación de victus sobre el sexo ésta.

—Sí—gritó Rachel, liberándose violentamente, devastadoramente.

Pero se aferró, retenida.

No, no, mordería.

Quinn enterró su rostro en el cuello de la castaña y se vació indefensa, una y otra vez. Sus piernas cedieron y se arrugó.

Rachel amortiguó su deslizamiento hasta el suelo y llevó el rostro húmedo de la rubia a su pecho.

—Dilo—susurró Quinn—Por favor, dímelo, Rach.

Ésta cerró los ojos y frotó su mejilla manchada de lágrimas por el cabello rubio.

—Soy tuya, Quinn.

En todos los sentidos que puedo ser.





*****


Cuando Santana saltó del agujero en el lado de la montaña detrás de Brittany, encontró a Rafe esperándolas con una de las chicas en sus brazos y la otra en el suelo a los pies de Kitty.

Consiguió una buena mirada de las dos Vampiros por primera vez desde la explosión. Ambas estaban más heridas de lo que se había dado cuenta, sus ropas ardían, su carne se encrespaba, enormes áreas ennegrecidas y carbonizadas.

Nunca había visto a un Vampiro caminar al sol, pero pensó que estas dos podrían haberse acercado a esa inmolación final. Tenía que sacar a su compañera y a sus amigas de esta trampa mortal.

Levantó a la muchacha inconsciente en sus brazos.

—¿Dónde está Emily?

—Ella fue a buscar nuestro vehículo—dijo Rafe—Las limusinas están diseñadas para resistir el fuego.

Alrededor de ellas, el bosque ardía, las llamas saltaban de la copa de los árboles a la copa de los árboles, los enormes pinos explotaban como palitos de cerillas, el cielo tragado por nubes negras de humo.

Incluso el viento había sido silenciado por el rugido del fuego.

—Tendrá que correr a través de la llama para encontrarlo.

—Dijo que su lobo puede correr más rápido que esto—dijo Rafe.

Miró a Brittany.

La conflagración se acercaba a ellas. No podía arriesgar a su compañera y sus cachorros, y dudaba que pudiera hacer que su rubia se fuera sin ella.

¿Esperaremos? El fuego está cerca y podríamos tener que llevar a Kitty.

Dale cinco minutos a Emily. Las Vampiros estarán más seguras dentro del auto.

—De acuerdo. Bueno, esperaremos.

Kitty se volvió hacia ella.

—Tú y Brittany deberían cambiar y salir antes de que ese camino desaparezca. Rafe y yo nos quedaremos aquí con las humanas.

—No nos separaremos. Emily es fuerte y rápida.

—No hay razón por la que debamos todos morir—dijo Kitty.

—No, no lo hay. Y No lo haremos—señaló—Mira.

Una luz nebulosa brillaba a través del torrente de brasas ardientes, cada vez más brillante. Un vehículo irrumpió en el claro y patinó hasta detenerse. Las puertas se abrieron y empujó a Brittany hacia el compartimiento trasero.

—Apresúrense. Todos dentro.

Cuando las puertas se cerraron de golpe, llamó a Emily al volante.

—¿Puedes sacarnos?

—Sí—dijo Emily con calma—Todo el mundo aférrense.

Brittany se arrodilló en el suelo junto a las dos humanas y comprobó sus signos vitales.

—¿Hay algo para cubrirlas? Ambas están en estado de shock.

—Hay un compartimiento extraíble bajo el asiento—dijo Kitty—Tenemos algunos suministros médicos.

—¿Fluido intravenoso?—preguntó Brittany esperanzada, apoyando una mano contra la puerta mientras el vehículo saltaba y se mecía sobre rocas y otros obstáculos.

Kitty sonrió débilmente.

—Sangre sintética.

Brittany ordenó los suministros y encontró agujas intravenosas y bolsas de plástico de líquido. Logró obtener líneas en las dos chicas, a pesar de su estado deshidratado, y conectó las bolsas a los tubos de suministro.

Eso era todo lo que podía hacer por ellas ahora.

—Ven aquí—Santana tiró de Brittany en el asiento y la protegió contra su lado—¿Estás bien? Deberías haberte ido cuando…

La besó.

—Estoy bien. Tú eres quien está herida.

Santana gruñó.

—No debes correr riesgos. Dije…

—Te amo—susurró—Ahora cállate.

Los labios de Santana se curvaron, pero apoyó su frente contra la de ella y se contentó con abrazarla.

Emily dijo:

—Estamos acercándonos al cruce con la carretera principal. ¿Dónde quieres que vaya?

—Ve a la casa de Kitty—dijo Santana—Tan pronto como podamos obtener una señal celular, llamaremos al Compuesto y pedirles que envíen un vehículo para interceptarnos. Tienes que llevar a Kitty a casa.

—Sí, Alpha—dijo Emily, pisando el acelerador mientras ardientes árboles se estrellaban a su alrededor.

Ramas y arbustos, como antorchas ardientes, raspaban y golpeaban el coche, pero ella maniobró a través de los últimos obstáculos y saltó sobre una superficie pavimentada.

Siguió el camino alrededor del perímetro del complejo ardiente y subió a las montañas.

Santana vio las luces parpadeantes en el cielo. Helicópteros. Probablemente noticias y policía.

—No podemos permitirnos ser detenidas, no con estas chicas en el auto—dijo Brittany.

—Si están infectadas, no las queremos en un hospital humano.

—No queremos estar asociados con este sabotaje tampoco—dijo Kitty.

—Ellos bloquearán estas carreteras antes de tiempo—dijo Santana.

—Llama a Marley—dijo Kitty—Ella tiene un escáner de emergencia. Será capaz de rastrear qué carreteras están abiertas.

—Denme el teléfono del coche—dijo Santana, acercándose al asiento delantero—Y activa el GPS del vehículo.

Emily le entregó el teléfono y marcó el número de la castaña.

—¿Sí?—contestó Marley instantáneamente.

—Marley. Kitty está conmigo. Estamos en medio de un incendio forestal, y tenemos que salir de aquí rápidamente antes de que la policía cierre las carreteras.

—Dame tu localización.


Comprobó la lectura del GPS en el salpicadero y le dijo:

—Un minuto. ¿Está bien Kitty?

—Está herida. Necesitará sangre unida en cuanto llegue a casa.


Kitty gruñó e intentó coger el teléfono.

—No está contenta de haberte dicho eso—dijo Santana.

—No, me imagino que no lo está—dijo Marley, su voz firme pero crepitante de urgencia—Gracias.

—No hay porque darlas.

—Si tomas la 22 a través de las montañas del sur, estarás despejada.

—Rafe y Emily verán que llega a casa pronto.

—Diles que tengan cuidado.


Se desconectó, ignorando la mirada de furia fría en el rostro blanco de Kitty, y llamó al Compuesto.

Mike respondió.

—¿Está todo seguro?

—Sí, Alpha.

—Bien. Ten a Aria preparando nuestro vehículo y nos encuentre con el Rover en el camino. Tenemos heridos.

—Sí, Alpha.


Kitty gruñó:

—Te olvidaste de ti, Lobo.

Tiró el teléfono al asiento delantero y se encogió de hombros.

—Me dijiste que era lo que necesitabas. Ella tiene derecho a saber.

—Ella no tiene que preocuparse…

—Ella también tiene ese derecho.

Los ojos de Kitty se encendieron.

—Basta—murmuró Brittany—Las dos.

Sonrió, contenta de ver el fuego de Kitty volviendo.

—Si fueras un poco más rápida y lograras evitar los problemas, Vampiro, no tendría que interferir.

—Debería haberte drenado.

Se inclinó hacia atrás y acercó a su rubia, su espalda y los hombros estaban desgarrados y sangrantes, las piernas y el abdomen magullados por la caída de las rocas, pero estaba viva, y Brittany estaba a su lado.

La fuerza vital de sus cachorros golpeaba su sangre, firme y fuerte.

Sus aliadas.

Sus amigas.

Habían sobrevivido.

Echó un vistazo a las jóvenes demacradas y febriles tendidas en el suelo del coche y frunció el ceño. Las sintió, la forma en que sintió sus lobos, pero no eran Weres.

Tampoco eran humanas.

Hasta que ella supiera lo que eran, eran suyas.

Brittany rodeó su palma sobre su abdomen, sus garras ligeramente marcando su piel. Le besó el cuello.

—Te amo.

La besó.

—Yo también te amo.

—Necesitas curarte cuando regresemos.

—No es lo que necesito.

Brittany sonrió y le besó la sombra de la mordida mate en el pecho.

—Lo sé. Eso también.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!

Pd2: Solo pedirles disculpas por los días que no he actualizado, pero no he tenido tiempo para adaptar caps, es por eso que esta semana voy actualizar día por medio para poder tener caps y así no fallar más!


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Mensaje por 3:) el Lun Jun 25, 2018 9:39 pm

hola morra,...

por suerte no a llegado a mayores los problemas!!!
buuuuenooo al fin tres de tres!!!
ya es mas que oficial lo de quinn y rachel!!!

nos vemos!!!
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Mensaje por micky morales el Mar Jun 26, 2018 6:24 am

Bueno por lo menos ya van a casa!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Miér Jun 27, 2018 8:22 pm

3:) escribió:hola morra,...

por suerte no a llegado a mayores los problemas!!!
buuuuenooo al fin tres de tres!!!
ya es mas que oficial lo de quinn y rachel!!!

nos vemos!!!





Hola lu, uyy si, menos mal y espero siga siendo así la vrdd =/ Ooooh si ajajajajaj...solo faltan algunas parejas nuevas o estamos bn asi¿? mmm¿? jajajaajjaja. SI! las cosas entre las parejas van mas q bn!...q sigan así noma xD Saludos =D






micky morales escribió:Bueno por lo menos ya van a casa!!!!!





Hola, si! ese es un gran peso menos, ahora recuperarse y seguir para descubrir al malo...mala xD Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 23

Mensaje por 23l1 el Miér Jun 27, 2018 8:24 pm

Capitulo 23



Quinn se giró y se apoyó contra la puerta, empujando a Rachel contra su costado.

Estaban todavía en el suelo, y cuando la castaña emitió un suave sonido retumbante en la parte posterior de su garganta y se cubrió con su torso, ella quiso volver a tomarla.

La piel de la castaña estaba húmeda con un revestimiento de las feromonas mezcladas que las envolvió a ambas. Olía rica y poderosa, como un claro escondido en el bosque lleno de árboles antiguos y tierra virgen.

Quería rodar con ella en suaves hojas fragantes bajo los pinos altísimos y aparearse en el caliente sol de verano.

La besó, acarició su hombro desnudo y bajó por su brazo. Temía que si la abandonaba, la castaña desaparecería.

—Tengo que consultar con Mike sobre el estado de nuestras defensas.

—Lo sé. También necesitas ver a Toni—dijo Rachel, rodeando la punta de los dedos sobre su pecho—Necesita orientación ahora, de alguien como tú.

—¿Como yo?

La castaña besó su cuello, raspó sus dientes a lo largo del músculo grueso que corría hasta su hombro.

—Alguien a quien ella mira. Un lobo dominante y agresivo, como ella será un día muy pronto.

—Hay muchos de esos que están alrededor.

—Pero ninguna que la aplastó por invadir su territorio—Rachel sonrió y se frotó la mejilla con su pecho—Necesita comprender que lo que estaba haciendo, lo que estaba sintiendo, no estaba mal. Están confundidas, ambas, por lo que se les hizo y cómo respondieron. Las emociones aumentadas, la ira, el miedo, el dolor producen a menudo una respuesta sexual. Tú y yo lo sabemos, pero a los jóvenes les cuesta mucho resolverlo todo. Hazle saber que ella no es la única que se siente así.

—No soy un buen ejemplo—dijo amargamente—Olvidas que estaba muy cerca de ser adicta a la sangre.

—Lo que recuerdo—dijo Rachel, pasándole la lengua por su labio inferior y mordiéndola lo suficientemente fuerte como para hacer que se estremeciera—Es que has salvado la vida de un aliado. Arriesgaste la tuya para salvar a Kitty. No tengo nada más que respeto por ti.

—Tú no estás—se interrumpió, avergonzada por su debilidad, no sólo por su debilidad por la euforia de la mordedura de un Vampiro, sino por su necesidad de saber que no era cualquier Were en la cama de la castaña.

—¿Amenazada por tu hambre?—Rachel dijo suavemente—¿Celosa de lo que un vampiro puede darte?

—¡No! Eso no es lo que quería decir—apretó su agarre.

Estaba siendo tonta por esperar, por la esperanza, de que la castaña sintiera cosas que ya había dejado muy claro que no le interesaba en sentir.

Rachel no quería una compañera.

Lo que ella quería era lo que acababa de darle, el alivio de su calor, la liberación sexual.

—No importa.

La castaña la agarró por los hombros y se sentó a horcajadas sobre ella, sus muslos apretujando sus caderas. Sus pechos casi rozaron su boca y gruñó.

Sonriendo, la más baja se inclinó y la besó.

—Para responder a tu pregunta, Imperator, sí, me molesta que encuentres más satisfacción de lo que te puedo dar con otra persona.

—No lo hago. Nunca lo he hecho—dijo frotándose la mejilla sobre el pecho de la castaña—Lo que encuentro con los Vampiros es el olvido, y eso no es lo que quiero contigo—le acarició la espalda, adorando la suavidad de su piel y la fuerza de sus músculos esbeltos.

Rachel se acercó a ella y la besó, deslizando su lengua profundamente en su boca, dejando que robara la oleada de hormonas en su boca, las oliera en su piel.

—Quiero la dulzura de ti por todas partes dentro de mí.

Gimiendo suavemente, la castaña frotó sus pechos sobre ella y entrelazó sus piernas. La cálida humedad entre sus piernas cubrió su muslo.

—No podemos. Necesitas irte.

—Todavía te quiero de nuevo.

La castaña se alejó con las manos temblorosas.

—Bueno. Puedes tenerme de nuevo, cuando estés segura de que estamos seguros. Vete ahora. Antes de que no te deje.

Se levantó con la castaña en sus brazos. La sostuvo contra su pecho y la besó hasta que la hizo gemir y se retorció entre sus brazos. El sonido la llenó de energía mientras su corazón temblaba.

—No me olvides.

—No lo haré—suspiró Rachel desigualmente—No puedo.

L llevó a la cama y la acostó suavemente. Acarició con yema de sus dedos sobre el pecho y trazó una línea hasta las marcas de mordida que había hecho en el hombro.

Ella no llevaba una marca de coincidencia. Nunca había querido que otra Were la marcara, para reclamarla, pero ella lo quería ahora.

—Volveré pronto.

Rachel le cogió la mano y le besó los nudillos.

—Ten cuidado.

Se volvió bruscamente y salió a toda prisa antes de que no pudiera irse, el deber o no.

Rachel no la había mordido.

Rachel no quería una compañera, y ella no mordería.

Siempre había sido la que evitaba la posibilidad de una mordedura mate, pero cuando la castaña la rechazó, le dolió.

Ella la quería.

La quería para ella, completamente.

Pero Rachel había sido clara, y honraría los deseos.

Lo que tenía era mucho más de lo que ella pensaba.

Pasó junto a Emma y su compañero, Will, llevando provisiones a una de las salas de tratamiento.

—¿Rachel?—preguntó Emma, preocupada por la oscuridad de sus rasgos elegantes.

—Al final del pasillo. Ella está bien.

—¿Y la Alpha?

Apretó los dientes.

—Ha sido retrasada.

Los ojos de Emma se abrieron, y frenó para tocar su mejilla.

—No te preocupes. Brittany está con ella. Ya sabes lo cuidadosa que estará con la Prima con ella.

—Es bueno que la Alpha la tenga—dijo Emma, mirando a su compañero—Bueno para todos nosotros.

—Sí—dijo sin reservas.

Siempre había sabido que Santana se aparearía, pero la eventualidad siempre había parecido lejana en el futuro, algo que no alteraría su vínculo íntimo.

Y entonces Santana había elegido a una Were convertida, una Mutia, alguien muy por debajo de ella y apenas digna de ser Manada, y mucho menos Prima.

Pero había estado equivocada sobre Brittany, la ojiazul era todo lo que Santana necesitaba en una compañera y exactamente igual que un Were como regii.

—Muy bueno para nosotros.



Cuando llegó a la habitación de Toni y Verónica, golpeó bruscamente y entró.

La pelinegra estaba en su cama como había estado antes, enroscada con los ojos abiertos, sin pestañear, interminablemente triste.

—¿Dónde está Toni?

—Ella cambio—Verónica dijo tristemente—Se fue. Fuera de la ventana.

Maldijo.

No tenían ninguna señal de equipos de ataque cerca de su territorio, pero las explotaciones de Timberwolf eran vastas y pequeñas fuerzas de ataque podían fácilmente cruzar sus fronteras y acercarse al Compuesto sin ser detectadas.

Si Toni corría sola, era vulnerable.

—Quédate aquí—saltó de la habitación y bajó por el pasillo.

Mike estaba en el centro del Compuesto, consultando con uno de sus lugartenientes.

—¿Dónde está Aria?—preguntó.

Mike la miró.

—Ella fue a buscar a la Alpha.

Su aliento estalló de alivio. La Alpha regresaba. Ella estaba bien.

—¿Viste a Toni?

Mike sacudió la cabeza.

—¿Está todo tranquilo?

—Sí. He doblado las patrullas fronterizas y tenemos observadores en las barricadas. Todo está seguro.

—Bien—cruzó al cuartel, donde los sentries y los aprendices se refugiaron.

Llamó a la puerta parcialmente abierta de Lexa. La joven morena saltó a la atención.

—¡Imperator!

—Te necesito.

Lexa se enderezó aún más.

—Sí, Imperator.

—Toni está corriendo sola. ¿Sabes dónde suele cazar?

—Sí, Imperator.

—Ella no ha estado fuera mucho tiempo, probablemente no ha ido lejos. Necesito que la encuentres y la traigas—vio el menor indicio de vacilación en los ojos de Lexa—Ella confía en ti.

—No estoy segura de que confíe en nadie más.

—Más razón para traerla a casa. Necesito que ambas tengan cuidado. Puede haber enemigos en el bosque. Si su lobo está en control, no luches contra ella. Déjala.

—Ella es mi amiga.

—Lo sé.

Lexa y Toni estaban casi iguales en su nivel de dominio, pero la primera era la más madura. Nivelada, en control de su lobo.

Le estaba pidiendo mucho, pero pensó que Toni respondería mejor a ella que a uno de los lobos más viejos.

—No quiero que ninguna de las dos se lesione.

—Entiendo.

—Infórmame cuando regreses—se volvió hacia la puerta.

Quería ver a la Alpha. Necesitaba saber que Santana estaba bien. Y no podía tolerar estar tan lejos de Rachel.

Su lobo caminaba, agitado y enojado.

Ignoró la necesidad arañando en su vientre, tenía deberes.

—Imperator.

Miró por encima del hombro.

—¿Sí?

—Gracias por confiar en mí para traerla de vuelta.

—Probablemente no me lo agradezcas cuando la encuentres. Ve ahora.

Lexa brilló, y un fuerte lobo gris y blanco saltó de la cama y salió por la ventana abierta.



Encontró a Mike en el cuartel general, conversando por teléfono sentado con uno de sus soldados. Esperó a que terminara y preguntó:

—¿Por qué no viniste a buscarme cuando la Alpha llamó?

—Ella pidió un vehículo, la llamada fue breve. No había tiempo para nada más.

—¿Dónde están?

—Sólo cruzando a Nueva York. Aria debe interceptarlas en cualquier momento. Estarán de regreso pronto.

—¿Cuál es el estado de los heridos?—Mike negó con la cabeza—No lo sé. La Alpha no nos dijo nada más.

—Todo bien. Mantener la vigilancia y los soldados adicionales en patrulla. Estaré con el prisionero.






*****


Rachel empezó al toque de la puerta.

No sentía a Quinn. Sintió su ausencia, un anhelo profundo en el interior, una inquietante y ansiosa necesidad de estar cerca de ella.

Respiró profundamente y todo lo que pudo oler fue la ojiverde, cubriéndola, llenándola.

—¿Quién es?

—Emma.

Suspirando, se sentó en el lado de la cama y buscó los pantalones.

No estaba avergonzada por su desnudez, ningún lobo lo había sido, pero necesitaba distancia, e incluso este escudo falso ayudó a reforzar su valor.

Se puso los pantalones de color caqui.

—Adelante.

Emma entró, encendió el interruptor que encendió una bombilla apagada en el techo y se recostó contra la puerta cerrada.

—¿Estás bien?

Se echó a reír.

—Creo que sí. Sí—alzó los ojos a los de Emma, encontró simpatía y comprensión—Maravilloso. Asustada.

—Ella te quiere, ya lo sabes.

Se dio la vuelta y se dirigió a la ventana, buscando por encima de las copas de los árboles la luna. La calidez luminosa siempre la calmaba, pero no esta noche.

Su sangre seguía rabiosa por Quinn.

—Lo sé.

—Y tú la quieres.

Apretó su frente contra el áspero marco de madera y cerró los ojos. No podía mentirle a Emma. Apenas podía mentirse a sí misma.

¿Cómo se enfrentaría a Quinn y guardaría la verdad de ella?

—Sí, la quiero.

—No tienes que sufrir así.

La furia desplazó la desesperación y giró alrededor.

—¿Cómo puedes decir eso de todo el mundo? Ya sabes…

—No lo sé. Sé lo que las pruebas mostraron hace años. Hace años. Cuando eras una adolescente. Pero ya no lo eres. ¿Cuándo fue la última vez que dejaste que tus padres te estudiaran?

—¿Así puedo ver su tristeza y su decepción de nuevo?—negó con la cabeza—No por años.

—Sé lo terrible que es para ti, cómo de espantoso…

—No puedes saberlo. No puedes saber lo que se siente al no pertenecer nunca totalmente. Temer lo que sientes y lo que quieres.

Emma cruzó la habitación en un salto grácil y tiró de ella en sus brazos.

—Lo sé—le acarició el pelo—Pero no puedes estar segura. Mereces saberlo, y Quinn merece la verdad.

—Me odiará.

—No—murmuró besándole la sien—Ella te ama.

Se estremeció y se aferró a Emma.

—No lo hará, no si lo sabe. Ya sabes cómo siente. Ya sabes lo orgullosa que es.

—Tienes que confiar en ella.

Inclinó la cabeza hacia atrás y buscó en la cara de la peliroja.

—¿Confiar? ¿Confiar en que ella no romperá mi corazón? ¿O peor?

—Ella nunca haría eso.

—Nunca la obligaría a tomar esa decisión—se arrancó de la comodidad del abrazo. El consuelo y la simpatía sólo la debilitaban—Hay trabajo que hacer. Te ayudaré a preparar en caso de que tengamos víctimas.

—¿Qué vas a hacer?

—No lo sé—se rodeó con los brazos—Debería alejarme de ella. Pero no sé si puedo.





*****


Marley oyó la puerta de seguridad en la cámara principal, debajo de la casa de Kitty, abrirse y cerrarse.

Tomó aire y, esforzándose para estar tranquila, cruzó su dormitorio y abrió la puerta en el área común. Su corazón latía locamente, y cuando vio a la rubia, ahogó un grito.

Kitty y Rafe estaban cubiertas de quemaduras, horribles manchas carbonizadas de piel que exudaba sangre y líquido lento y enfermizo.

Nunca la había visto tropezar, pero ahora apenas podía caminar.

Manteniendo la cabeza erguida, con la voz firme, caminó hacia ellas y deslizó su brazo alrededor de la cintura de la rubia.

—Te dije que no te dispararan. Obviamente necesito ser más inclusiva la próxima vez—miró a Rafe—¿Qué necesitas?

—Solo alimentarme—dijo con voz ronca y débil.

—Zahn ha organizado los anfitriones. Gracias por traer a Kitty a casa.

—Me siento honrada—dijo Rafe, desapareciendo por una puerta que conducía a las habitaciones interiores.

Se volvió hacia Emily, que parecía lúcida y saludable. Su piel resplandecía con un bronce intenso y su cabello relucía brillantemente.

Nunca se había visto más fuerte ni más bella.

—¿Estás herida?

—No—dijo Emily.

—No tardará mucho en amanecer. Tendrás que alimentarte.

La morena se estremeció y sus ojos se encendieron.

—Sí.

Miró a Zahn, sin saber si podía confiar en Emily con uno de los anfitriones de sangre de la rubia. La morena parecía controlar su hambre, pero ella seguía siendo un recién convertido Vampiro.

—Te alimentaré—dijo Zahn.

Emily gruñó.

—Eres humana. Prefiero Weres.

—Yo soy un sirviente de sangre—replicó con voz pícara—No es una chusma que recogiste en un club de sangre. Lo que necesitas, yo puedo proporcionarlo.

—Entonces tendrás que hacerlo.

Sin decir palabra, Zahn abrió la puerta del vestíbulo y Emily la siguió, dejándolas a solas.

—Ven conmigo, cariño—dijo guiándola hacia su dormitorio—Déjame cuidarte.

—Marley—dijo con voz ronca, conteniéndose—No puedes estar sola conmigo ahora. Necesitamos…

Su temperamento deshilachado se quebró.

—No te atrevas a decirme lo que necesitamos. Sé lo que necesitas. Voy a alimentarte. Voy a darte todo lo que necesitas. No discutas.

—Lo siento.

La condujo a la cama y la ayudó a acostarse. Se desnudó y desvistió a la rubia, luchando contra las lágrimas ante la devastación del bello cuerpo de su amante.

Se deslizó bajo las sábanas de seda y envolvió sus brazos alrededor de ésta, juntando sus cuerpos, guiándole la boca hasta su garganta.

—Nunca tienes que disculparte por necesitarme.




Kitty lanzó un gruñido desesperado y golpeó con rapidez, agudamente. Ella se arqueó, jadeando ante el calor que la atravesaba. Gritó, llegando al clímax instantáneamente.

Temblando cuando el orgasmo fluyó a través de ella, construyéndose otra vez de inmediato, volviendo a crecer, el ciclo repitiéndose una y otra vez mientras ponía su mano en el cabello rubio.

Se perdió en el placer y volvió lentamente a la conciencia. Cuando abrió los ojos, Kitty estaba inclinada sobre ella, la preocupación grabada en su sorprendente rostro.

Trazó el arco de sus pómulos, la línea de su mandíbula. Su piel era impecable, sus ojos claros. Sonrió perezosamente.

—¿Estás mejor?

—Sí—Kitty la besó—¿Estás bien? Tomé más de lo que debía.

—Tomaste lo que necesitabas—se estiró, satisfacción haciendo sus músculos suaves y su mente un poco blanda—Me siento maravillosa.

El ceño de la rubia se profundizó.

—Deberías sentirte débil, mareada. ¿Un dolor de cabeza?

Sacudió la cabeza.

—No. Ninguna de esas cosas—la empujo a su lado—Quiero que me cuentes todo lo que pasó esta noche, pero primero, te necesito de nuevo. Mientras no estoy consumida por la sed de sangre, cuando puedes correrte conmigo. Hazme correrme otra vez.

La rubia tomó su pecho, rozó su boca sobre su carne, levantando la piel de gallina de placer.

—Te quiero.

Se arqueó sobre ella y deslizó su mano entre los muslos de la rubia, ésta estaba mojada y dura para ella.

—En cualquier momento, Vampira mía. En cualquier momento.





*****


—Un vehículo se acerca—dijo uno de los soldados de la empalizada.

—¿El Rover?—preguntó Quinn, saltando los escalones del cuartel.

El prisionero se había negado a hablar con alguien más que la Alpha, y temía que si permanecía con él mucho más tiempo, pudiera arrancarle la garganta.

Cada vez que lo miraba, veía los ojos salvajes de Toni y los tristes de Verónica.

—No, es civil. Una limusina.

Miró a Mike, que había salido detrás de ella.

—¿Estuviste notificado?

—No. Puede ser una trampa.

—Mantengan los portones cerrados—gritó al soldado en la valla. Le tendió una mano a Mike—Dame tu arma y alerta a los sentries.

Llevó el rifle de asalto y saltó sobre la muralla en la parte superior de la barricada de doce pies. Las luces cortaron los árboles a menos de cien metros de distancia. Se dejó caer en la maleza y corrió para interceptar el vehículo cuando salía del bosque.

Cuando la limusina se desaceleró, saltó a la carretera y apuntó su rifle al conductor. El elegante coche negro se paró de golpe a un pie de ella. Los centinelas Were armados se reunieron a ambos lados.

Una cara pálida e indistinguible se asomó por el parabrisas de cristal ahumado.

—Apague el motor y salga del vehículo.

La ventana bajó y un hombre gritó:

—Buscamos audiencia con la Alpha.

—Salga del vehículo—dijo— O abriremos fuego.

No pasó nada durante un segundo, e indicó a los centinelas que se prepararan para disparar.

Entonces ambas puertas traseras se abrieron.

Francesca y Betty salieron.

—Lo siento mucho de haber llegado sin previo aviso—Francesca sonrió y ella se estremeció bajo el aplastamiento de su esclavitud—Pero creo que la Alpha querrá escuchar lo que tengo que decir.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!



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Mensaje por 3:) el Miér Jun 27, 2018 9:20 pm

hola morra,...

a rearmarse!! todas,...
que tanto esconde rachel en su pasado????
a ver que tanto trae esta visita ahora??

nos vemos!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por micky morales el Jue Jun 28, 2018 7:16 am

Sera que Francheska viene a contarle la verdad a la Alpha???? que ocultara Rachel??? solo espero que Brittany y San lleguen al compuesto de una buena vez!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Lun Jul 02, 2018 7:56 pm

3:) escribió:hola morra,...

a rearmarse!! todas,...
que tanto esconde rachel en su pasado????
a ver que tanto trae esta visita ahora??

nos vemos!!



Hola lu, oooh si! Interesante pregunta...espero q nose nada grave =/ pff aki dejo otro cpa para saber mas =/ Saludos =D






micky morales escribió:Sera que Francheska viene a contarle la verdad a la Alpha???? que ocultara Rachel??? solo espero que Brittany y San lleguen al compuesto de una buena vez!!!!





Hola, =o dices tú¿? se estará colocando buena¿? mmm¿? Espero que esa pregunta tenga respuesta en este cap =/ JAjajaajaj eso tmbn xD Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 24

Mensaje por 23l1 el Lun Jul 02, 2018 7:58 pm

Capitulo 24




Las puertas de la empalizada se separaron, y Aria condujo El Rover al centro del Compuesto, girando alrededor de una limosina estacionada frente al cuartel general.

Santana se volvió hacia Brittany.

—Parece que tenemos visitas.

—Esta noche de todas las noches—gruñó Brittany—No confío en nadie.

—Podemos confiar en Quinn y Mike, no habrían permitido que nadie entrara si hubiera la menor posibilidad de una amenaza.

—Aun así, no me gusta.

—¿Estarás bien con ellas?—Santana hizo un gesto a las dos humanas inconscientes.

—Sí. Los conseguiré instaladas en la enfermería, pero es posible que no podamos cuidarlas aquí a largo plazo.

—Si sobreviven, es posible que no tengamos elección.

Brittany tocó la frente de la chica más cercana.

—Se consumen con fiebre.

—Y si se convierten, aunque lleven sólo algunos rasgos Were, tenemos que protegerlas.

—¿Es todo el mundo tuyo para proteger?—replicó—¿No importa el costo para ti, el riesgo? ¿No fue suficiente esta noche para probar que estás en peligro?

—Estoy bien—dijo Santana suavemente, acariciándole la mejilla.

Le agarró la mano, besó su palma.

—No estás bien. Estás desgarrada y sangrando, y la sangre que no perdiste en la explosión, se la diste a Kitty.

—Ella lo necesitaba, y yo me curo rápidamente—Santana la besó. Estaba agitada y desconfiada, su lobo fue impulsado a proteger a su pareja aún más ahora que llevaba a sus crías—Ve a cuidar a las heridas. Probablemente estaré en la sede por un tiempo.

La rubia frunció el ceño.

—Debería estar contigo.

—Siempre lo estás. Pero ahora mismo, estas dos te necesitan más.

—Emma puede monitorearlas después de estabilizarlas. Voy a acabar tan pronto como pueda—le agarró el cuello—También necesitas atención. Esas quemaduras son graves, y se curaran más rápido si las limpio.

—Voy a verlos tan pronto como pueda—salió del Rover y saltó al porche. Jake y Noah, de pie junto a la puerta, saltaron a la atención y la siguieron mientras ella avanzaba por el interior y subía por las pesadas escaleras de madera tallada. Quinn estaba de guardia fuera de su oficina—¿Que está pasando?

La ojiverde dijo.

—Estás herida.

—No es nada—gruñó, estaba golpeada y magullada, y todavía excitaba físicamente por la explosión y su preocupación por su rubia, Kitty y las chicas heridas.

Lo que realmente quería era arrastrar a su rubia a un rincón privado y enterrarse en ella. Pero antes de que pudiera hacer eso, necesitaba respuestas.

¿Quién los había alertado de que la instalación estaba siendo abandonada y esperaban que los prisioneros dentro de su interior fueran rescatados o planearan atrapar al grupo de rescate en la explosión?

¿Quién estaba detrás de los experimentos con estas niñas humanas, y cuál era su intención?

¿Por qué no era Emily susceptible al mismo daño de radiación que Kitty y Rafe habían sufrido en la explosión, y por qué había sido capaz de sentir a las chicas heridas a través de la barrera de plata cuando Santana no podía?

—¿Qué tienes que informar?

La ojiverde agarró la manija de la puerta antes que pudiera pasar a su oficina.

—Puede que no quieras entrar ahí cubierta de sangre.

Levantó una ceja.

—La Viceregal y su senechal nos han hecho una visita.

—¿De verdad?—lo consideró.

Francesca raramente mantenía reuniones fuera de su propio territorio. Parte de su poder consistía en hacer que otros vinieran a ella. Una visita improvisada en medio de la noche era completamente diferente a ella.

—¿Ha traído soldados?

—Sólo Betty y su conductor.

—Buscar otros vehículos. Ella no se permitiría ser vulnerable.

—Tenemos equipos buscando.

—Bien—se encogió de hombros.

Las heridas ya estaban cicatrizando pero no se curarían completamente hasta que cambiara. Incluso entonces, se curarían mejor si se limpiaran primero los restos contaminados con plata.

No tenía tiempo para ninguno de los dos.

—Dame una camisa.

—Sí, Alpha—Quinn hizo una pausa—Es bueno verte de nuevo.

Le pasó un brazo alrededor del cuello y la acercó. Frotó la mejilla con el pelo.

—Es bueno estar de vuelta. Y es bueno tenerte a mi lado.

Ésta le acarició el cuello.

—No hay otro lugar en el que prefiero estar.

—Eso es porque aquí es donde perteneces. ¿Mi camisa?

La ojiverde se liberó, bajó por el pasillo y sacó una camisa negra de manga larga del armario. Volviendo, se lo entregó.

—Gracias—se encogió de hombros en la camisa, ignorando el dolor ardiente en su espalda y brazos. Empujó la camisa en sus pantalones polvorientos y andrajosos—Esto es tan formal como me sale en mi propia guarida.

—Son Vampiros—dijo Quinn con desdén—No merecen nada de ti.

Sonrió.

—Deja a Jake y Noah aquí. Comprueba a las heridas que traje y asegúrate de que Emma y Rachel estén bien.

Quinn se tensó, un gruñido vicioso estalló entre sus dientes descubiertos.

—¿Por qué no estarían bien?

—Deberían estar bien, pero las cautivas están... enfermas. Parece fiebre Were.

—¿Y las trajiste aquí? ¿Con Rachel?—rugió Quinn.

Le escudriñó el pecho, no vio una mordedura de pareja, pero la ojiverde estaba actuando apareada.

Los Weres apareados no tenían sentido de su propia seguridad y desafiarían incluso cuando pensaban que sus compañeros estaban amenazados.

Decidió dejar pasar la insubordinación de la ojiverde.

—Sólo tienes que seguir las órdenes, Imperator.

Todavía gruñendo, Quinn saltó sobre la barandilla hasta el piso de abajo. Unos segundos más tarde, las puertas delanteras se estrellaron y se cerraron de golpe.

Girando, abrió las altas puertas de madera tallada y entró. Francesca, vestida formalmente con pantalones de seda negros cónicos y una chaqueta a juego ajustada, abotonada sobre sus obviamente pechos desnudos, estaba sentada en una amplia silla de biblioteca de cuero marrón frente al escritorio.

Betty, que parecía una llama negra con unos pantalones de cuero y una camisa negra, estaba junto a su lado derecho.

Andrew, desnudo con los pantalones vaqueros deshilachados, se recostó en la chimenea frente a Betty, con la mirada fija en el ejecutor de Francesca.

—Francesca—dijo cruzando para pararse frente a su escritorio—Este es un placer inesperado.

Ésta se levantó y la besó en la boca.

—Cada vez que te veo es un placer, Alpha.

Colocó una cadera en la parte delantera de su escritorio.

—¿Qué puedo hacer por ti?

—Creo, querida—dijo acercándose más y pasando los dedos ligeramente por el pecho—, Es lo que puedo hacer por ti.

Detrás de ellas, Brittany dijo:

—Quieres dejar de tocarla, Viceregal. No me siento en un estado de ánimo generoso.

Francesca miró por encima de su hombro, sus labios rojos llenos inclinándose hacia arriba en lo que parecía ser un verdadero placer.

—Hola, Prima. Debes estar acostumbrada a que otros admiren a Santana.

—Admiren, sí—Brittany cruzó a su lado y le envolvió su brazo alrededor de su cintura—Tocando, me temo que no.

—¿Cómo he podido olvidar lo territorial que los Weres pueden ser?—el tono de Francesca era ligeramente burlón, pero sus ojos ardían.

—Ha sido una noche larga, y estoy segura de que con el amanecer no muy lejos, querrás irte pronto.

La vampiro se echó a reír.

—La sutileza nunca fue tu mayor habilidad, Santana querida—se acomodó en la silla de cuero y cruzó las piernas.

Su chaqueta estaba cortada bajo, y ella indolentemente trazó las yemas de sus dedos a lo largo de la curva interior de su seno derecho. Sus pezones se apretaron bajo la seda, y Brittany retumbó una advertencia.

—Estoy segura de que no tienes intención de ser irrespetuosa con mi compañera, particularmente no en su propio territorio—le apretó la nuca a su rubia, pasando su pulgar arriba y abajo por los tensos músculos de su cuello.

Brittany estaba furiosa, su lobo rompía y gruñía, ansioso por pelear.

Generalmente era la más tranquila de las dos, no menos agresiva, no menos territorial, sino una diplomática por naturaleza, mientras que ella era una guerrera.

En este momento, sin embargo, su compañera no quería hablar, ella quería pelear.

—Creo que tu compañera apreciará mi visita, querida—Francesca bajó las pestañas mientras sonreía seductoramente a Brittany—Anoche, me invitaron a participar en un asalto a tu Manada.





*****


No pelees. No pelees.

Nariz en el suelo, Lexa golpeó a través de los bosques, saltando sobre troncos, desviándose a lo largo de senderos casi invisibles que serpenteaban entre arbustos y árboles, siguiendo el olor de Toni.

La imperator le había ordenado que no peleara, pero no le había dicho a su lobo que no peleara.

Ella y Toni habían crecido juntas, habían cazado juntas, y habían peleado más de una vez.

Ellas no se habían enredado, estaban tan cerca en el dominio que usualmente escogían otros compañeros, aunque había estado con otros Weres más dominantes que ella.

Acababan de caer en el papel de amigos y a veces de rivales.

Toni estaba cerca ahora, estrellándose a través de la maleza, sin siquiera molestarse con sigilo. No estaba cazando, estaba huyendo.

No iba a dejar que huyera.

Aumentó su velocidad, y cuando Toni entró en el claro donde los dos senderos se encontraron, le golpeó el costado, sujetando sus mandíbulas en el cuello cuando golpeó.

Se desplomaron una y otra vez, un enredo de patas y mandíbulas rompiendo y garras cortantes. El fuego se extendía por la cadera donde las garras de Toni la atraparon.

Gruñó y le agarró la oreja en sus mandíbulas, ésta aulló de indignación y dolor y, retrocediendo, la volcó sobre su espalda.

Toni fue rápida, y furiosa, y la atrapó con su gran peso sobre ella.

Era vulnerable, su vientre expuesto y su garganta desnuda ante las garras de la morena. Su adrenalina aumentó, podría matarla si perdía totalmente el control.

Juntó sus patas traseras y empujó contra el vientre de Toni, rastrillando su pelaje y la piel cortante. Ésta se arqueó para evitar las garras mortales, y la desalojó.

La pelirosa aterrizó sobre su espalda, e inmediatamente la montó. Toni era fuerte y enojada. Sintió su dolor y confusión, pero no se detuvo, no cedió.

Giró en círculos y cargó, rompió y mordió, hasta que ambas estaban desgarradas, sangrientas y exhaustas.

¿Suficiente?

Suficiente—Toni jadeo.

Se derrumbó y se volvió a la piel, rodó sobre su lado y miró a los ojos oscuros de Toni.

—¿A dónde ibas?

—No lo sé.

—¿Por qué estás tan enojada?—se acercó hasta que sus cuerpos casi se tocaron y sus rostros estaban separados sólo una pulgada.

Colocó su brazo sobre los hombros, y Toni se tensó.

No habría desconfiado de su toque, no antes. Con cuidado, acarició los duros músculos de la espalda de Toni y trazó las crestas en su espina dorsal hasta la curva de su culo.

La pelirosa gimoteo suavemente en su garganta, sus caderas se balancearon hacia adelante, y las puntas de los dedos se humedecían con las feromonas.

—No quiero que vayas a ninguna parte—susurró, su boca pastando en la de Toni.

Los ojos de ésta se prendieron fuego y sus caninos presionaron debajo de su labio. Le apretó la cadera, sus garras raspando ligeramente.

—Estaba solo corriendo. Yo hice enojar al imperator.

—Ella me envió para llevarte a casa. Quiere que vuelvas a casa, todos lo hacemos.

Le mordió el cuello.

—No quiero ir a ninguna parte ahora mismo.

Su corazón palpitó y su sexo se apretó. Con el vientre saltando, agarró el culo de Toni y la besó, ésta gruñó, un bajo, ominoso, excitante sonido en su pecho que hizo que los pezones le dolieran.

Se frotó los pechos sobre los de la pelirosa y tiró de la pierna hasta que le pasó el muslo por la cadera. Ésta estaba mojada, su clítoris duro e hinchado contra su pierna.

Le mordió el labio y deslizó su lengua sobre la were,

Quería rodar sobre ella y correrse.

Quería frotar su clítoris sobre el de Toni hasta que ambas se liberaran.

Las garras de la pelirosa se clavaron en su cadera y el retumbar se convirtió en un gruñido.

Ésta se alejó.

—No puedo.

La miró, jadeando, sin aliento.

—¿Por qué no?

—No puedo—se puso en pie de un salto—Déjame sola.

Se levantó y la miró.

—No.

Toni la empujó.

—Es fácil para ti.

—¿Qué es?

—Enredar—Toni pasó su mano hacia el suelo donde habían estado—Sientes la llamada, lo haces. No puedo.

—¿Por qué no?—repitió.

—Porque quiero... algo más.

—¿Alguien menos dominante?—se encogió de hombros—Lo sé, yo también. La mayoría de las veces. Pero te sentí. Estas lista.

Toni también estaba cubierts de brillo sexual. Su clítoris estaba hinchado, su cuerpo desnudo temblaba.

—¿Entonces por qué no?—continuó.

—Quiero lastimar—susurró Toni.

No pensó que estaba hablando de dolor físico.

—¿Necesitas herirte?

—Sí—dijo Toni, con la voz torturada y los ojos desolados.

—Somos Weres—dijo con calma—Somos guerreros. El dolor es parte de nuestra vida. No tienes nada de qué avergonzarse.

—No sabes lo que está hablando…

La atacó y la arrastró al suelo. Tomada por sorpresa, la inacción de Toni le dio una ventaja momentánea, suficiente para ella para voltearla sobre su vientre y montar su espalda.

Serpenteó un brazo bajo la garganta de la pelirosa y la otra bajo sus caderas apretó su clítoris contra la hendidura del culo y mordió el lóbulo de su oreja.

—He estado deseando hacer esto por mucho tiempo.

Toni se estremeció, y ella apretó su abrazo alrededor de su cuello. Trabajó sus dedos entre los muslos y alrededor de su clítoris. Las caderas de ésta se arquearon y ella jadeó.

—Será mejor que no te corras todavía—frotó su clítoris sobre el culo y acaricio duro, tirando y apretando.

—Más—gruñó Toni, le agarrando la muñeca mientras la acariciaba. Sus garras se clavaron en la piel—Más fuerte.

Se sintió preparada para liberarse y trató de esperar, pero Toni se sentía tan bien, olía tan bien, que no podía contenerse.

Enterró su rostro en el cuello de la pelirosa, y cuando su clítoris se contrajo y sus glándulas explotaron, la mordió con la fuerza suficiente para romper la piel.

Se acercó, sus dedos se apretaron en el clítoris, torciendo mientras Toni se golpeaba. Oyó un aullido, sintió que se corría en su mano, y se aferró.

Agarrada.

No dejaba que Toni se fuera.





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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 3:) el Lun Jul 02, 2018 9:05 pm

hola morra,...

tanteo de terrenos,...
al fin y al cabo son lobos no??? a ver como terminan las noche???
ahora se empiezan a vincular todos??

nos vemos!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por micky morales el Mar Jul 03, 2018 7:38 am

Espero que con lexa toni se calme y acepte volver sin problemas al compuesto, falta saber que tiene que decir la vicerregal!!!!!Me encantaria que Brittany le arrancara el pescuezo, pero no ahora, tal vez mas adelante!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Mar Jul 03, 2018 8:03 pm

3:) escribió:hola morra,...

tanteo de terrenos,...
al fin y al cabo son lobos no??? a ver como terminan las noche???
ahora se empiezan a vincular todos??

nos vemos!!!




Hola lu, eso parece jajaajaajaja. Si eso les sirve xq no¿? jajajaaj. Aquí otro cap para saber más! Si¿? Esperemos y si...xq eso es bueno, no¿? xD Saludos =D






micky morales escribió:Espero que con lexa toni se calme y acepte volver sin problemas al compuesto, falta saber que tiene que decir la vicerregal!!!!!Me encantaria que Brittany le arrancara el pescuezo, pero no ahora, tal vez mas adelante!!!!




Hola, esperemos y sirva de ayuda la una para la otra la vrdd =/ ¬¬ esa ¬¬ no kiero saber, pero si kiero ¬¬ JAajajajajajaja xD dilo para q eso si pase jaajajaja xD Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 25

Mensaje por 23l1 el Mar Jul 03, 2018 8:05 pm

Capitulo 25




Rachel colocó la tapa en el tubo de sangre y cuidadosamente la colocó en el estante del banco. Sus manos temblaron cuando extrajo el siguiente tubo y lo etiquetó cuidadosamente: Femenina desconocida número dos.

—Sus temperaturas están rebotando entre uno u cuatro y uno u seis—Emma murmuró.

—Eso suele ser fatal para los humanos después de unas horas—dijo, satisfecha de que su voz fuera firme—Deberían estar cogiendo—se apoyó contra el mostrador para estabilizarse—Tenemos que hacer algo para bajar la fiebre. ¿Hielo?

—Podemos intentar. Al menos estarán más cómodas—Emma colocó un paño húmedo sobre la frente de una rubia de piel tan delgada y pálida que parecía más un maniquí que un ser vivo. Un momento después, la puerta de la sala de tratamiento se abrió y su compañero se inclinó—¿Puedes traernos hielo?

Will asintió, y la puerta se cerró.

—Pero ya sabes—prosiguió Emma—, La temperatura normal para un Were es varios grados más alta que la de un humano. Tal vez...tal vez lo que estamos viendo es sólo un efecto de la transición.

—Pero no nos enfermamos, o casi nunca, e incluso cuando lo hacemos, nuestras temperaturas se mantienen estables—ajustó la línea intravenosa que transportaba fluidos y nutrientes a la hembra deshidratada y demacrada. Se preguntó si había parecido así cuando sus padres la habían traído a la lepiroja aquella primera noche—Tal vez deberías revisar tus registro, revisar mi historial.

—Estas chicas no son como tú—dijo Emma.

—Realmente no sabemos eso, ¿verdad?

La ojiverde levantó el párpado de la chica inconsciente y sacudió una linterna de un lado a otro.

—Siempre respondiste a los estímulos. Sus sistemas nerviosos centrales están tan decaídos, incluso sus funciones cerebrales son no reactivas. No creo que…

La puerta se abrió y miró, esperando a Will, se congeló cuando Quinn entró.

Había estado esperando y temiendo este momento. Habían estado separadas sólo un rato, pero cuanto más estaban separadas, más ansiosa y agitada se volvía.

Su lobo la arañó hasta que estuvo segura de que su piel debía estar sangrando.

Mantener a Quinn a raya era agotador, y ya estaba corriendo en vacío. Había estado luchando contra su calor durante casi dos semanas, y ahora se enfrentaba a dos pacientes que encarnaban todo lo que temía.

La rubia tomó en las dos chicas sobre la mesa con una mirada caliente y dura.

—La Alpha dijo que tenían fiebre. ¿Es eso cierto?

Emma se deslizó entre la rubia y el extremo de la mesa de tratamiento, protegiendo parcialmente a la primera chica.

—Todavía no estamos seguras de lo que tienen, o de lo que se les hizo. Acabamos de empezar a hacer pruebas.

—Son humanas—dijo Quinn, su gruñido lleno de desdén y desconfianza—Lo puedo oler.

—Sí, lo son—dijo Emma—Pero también huelen a Weres.

—Huelen a animales enfermos, no Weres lobo. Los animales enfermos deben ser derribados—Quinn gruñó, su lobo exigiendo acción.

Estas humanas, estos enfermas y peligrosas humanas, podrían dañar a Rachel, y no podía permitir eso.

—Ellas van a morir, ya lo sabes. ¿Por qué arriesgarte a ti misma o a alguien aquí cuando es inútil?

Emma sacudió la cabeza.

—No lo sabemos. Ni siquiera sabemos qué les está pasando todavía.

—Sabes lo que sucede con los humanos infectados—dijo Quinn—Si no mueren, son salvajes, o terminan propagando la enfermedad. De cualquier manera, son un peligro para todos nosotros.

—Eso no es lo que pasó con Brittany—dijo Rachel en voz baja.

No tenía miedo de lo que Quinn podría hacerle, había vivido con la posibilidad de lo que podría tener que hacer durante toda su vida. Pero cortar la conexión con Quinn iba a destruirla tan seguramente como una ejecución.

—Brittany es diferente—dijo Quinn, su lobo cerca de romper su control. Su rostro se alargó, sus garras se desgarraron y el pelaje se espesó sobre su vientre—Brittany tenía la sangre de la Alpha, sus feromonas, su esencia para contrarrestar cualquier destrucción que el virus estaba haciendo. Estas chicas, ni siquiera sabemos qué tipo de mutantes se convertirán.

Rachel se estremeció.

Mutante, Mutia, mestizo, perro callejero.

Sabía los términos, y sabía cómo un orgulloso, dominante Were como Quinn vio a cualquiera que no fuera Manada.

—Si sentimos que son contagiosos o capaces de infectar a cualquiera de la Manada, recomendaremos el exterminio. Pero la decisión no depende de nosotros. La Alpha decidirá.

La rubia cerró la brecha entre ellas en un salto explosivo, agarrándola por hombros.

—No valen la pena. No valen un solo lobo en esta manada. No voy a arriesgarme a perderte.

—Quinn, tienes que irte—se estremeció.

Cada fibra de su ser anhelaba por la rubia, para unirse a ella.

Sus ojos destellaron verde-lobo y sus caninos se lanzaron hacia afuera. Su voz se convirtió en grava.

—No.

Le apoyó sus manos contra el pecho.

—Brittany es normal, ella lleva a los jóvenes de la Alpha. Ella puede haber sido infectada por un virus similar, y vivió. Estas chicas pueden sobrevivir, y si lo hacen, pueden ayudarnos a aprender a protegernos a nosotros mismos y a todos nuestros jóvenes en el futuro.

—No sobrevivirán—Quinn respiró profundamente, arrastrando su lobo hacia atrás, sosteniéndola hacia abajo.

—No hay evidencia alguna de que hayan sido mordidas. Lo que se les hizo, fue una especie de experimento médico. Han sido torturadas, Quinn.

—Ese no es mi problema, son peligrosas—dijo Quinn—Son un riesgo para otros en el Compuesto. Deberían estar enjauladas.

—Están demasiado débiles para ser cualquier daño—dijo en voz baja—Son pacientes, no enemigos.

—No sabes eso. Emma acaba de decir que no sabe lo que son. No sabemos de qué son capaces, lo que podrían transmitir. Tenemos jóvenes en el Compuesto—Quinn le agarró el brazo. Todo lo que podía ver era un peligro para la castaña—Al menos conténganlas.

—La guardería no es accesible desde esta zona—dijo Rachel razonablemente, casi mareada por la oleada de feromonas liberada por el tacto de la rubia—Cuando sepamos algo, le haremos saber al Alpha.

—La Alpha depende de mí para proteger la Manada—dijo Quinn, su voz y sus ojos duros e inflexibles—Hoy me lo has recordado. Yo digo que deberían estar detrás de las rejas. Muévanlas al bloque de la prisión.

—No podemos ahora mismo. Son demasiado inestables. Están inconscientes, no pueden hacer daño a nadie—ignoró los zarcillos del miedo que serpenteaban por sus profundidades.

Sabía que llegaría este día, pero se había permitido olvidar. Se había dejado creer, durante unas horas, que ella y Quinn podían compartir lo que otros Weres compartían.

Siempre había sabido que no era posible para ella, pero por Quinn, había ignorado sus propias defensas, y ahora, ella estaba indefensa.

Pero no abandonaría a estas chicas, aunque le costó todo.

—Deberías irte, Imperator. Este es nuestro trabajo.

—Y el mío es proteger a la Manada—Quinn no pudo pensar más allá de la furia de su lobo y la descarga de adrenalina le advirtió de una amenaza a todo lo que amaba—Los mutantes no pertenecen aquí, ¿cuántas veces necesitamos verlos convertirse en bestias sin sentido antes de que aprendamos eso?

Emma gruñó.

—Quinn, cuida tú…

—Brittany no se convirtió en una bestia—dijo con calma, más allá de la preocupación y el miedo ahora. El tiempo para la verdad había pasado mucho tiempo—Y yo tampoco.

Quinn se sacudió.

—¿Qué?

—Tampoco yo, Quinn—repitió, su corazón destrozando por el resplandor de la ira que se alzaba en los ojos verdes—Yo también fui humana.

—No—rugió Quinn y rodeó a Emma—Recuerdo cuando la Alpha te trajo aquí con tus padres. Los Berry son Weres.

Emma la miró con impotencia.

—Son mis padres adoptivos. Ellos me rescataron cuando el imperator de la Manada quería que me mataran. Ellos buscaron refugio aquí, y la mamá de Santana nos concedió asilo.

—¿Todo este tiempo?—preguntó Quinn aturdida—Todo este tiempo y tú nunca—se calló, furiosa ardiendo por su incredulidad—Santana lo sabe, ¿verdad?

—Si Quinn—la quiso tocar, peo la ojiverde se apartó bruscamente.

—No quieres tocarme ahora—dijo Quinn con énfasis mortal. Señaló a las chicas enfermas—Si veo a una de ellas fuera de esta habitación, mueren—se dio la vuelta y abrió la puerta, casi arrancándola de sus bisagras.

Se llevó una mano al estómago, preguntándose cómo podía seguir viva cuando todo dentro de ella se estaba muriendo.




*****


—¿Qué clase de asalto a la manada?—le preguntó Santana a Francesca, apretando el cuello de Brittany, su compañera estaba a punto de perder el control—¿Cuando y donde?

Ésta gruñó.

—¿Quién? ¿Quién planea atacarnos?

—Bueno, ese es el problema—dijo Francesca en voz baja, cruzando una pierna sobre la otra. Extendió el brazo y acarició la longitud del muslo exterior de Betty. Su senechal estaba como si estuviera tallada en mármol, sin apartar los ojos de la rubia—No conozco los detalles, sólo que algo está planeado y mi asistencia fue solicitada.

—¿Para hacer que?

—Me temo que tampoco lo sé.

—¿Qué sabes?—replicó Brittany, apartándose de ella y avanzando a grandes zancadas hacia Francesca. Se elevó sobre la Vampiro sentada, mirándola fijamente mientras la ira endurecía los planos de su rostro—Te gusta jugar, y no estoy de humor esta noche.

—Un paso atrás—murmuró Betty, su cuerpo todavía como piedra.

Santana gruñó una advertencia.

Francesca simplemente sonrió, inclinando la cabeza ligeramente para mirar a la ojiazul.

—Sé que Santana ha adquirido algunos enemigos muy poderosos en algunos lugares muy altos. Su intención de formar una alianza con los gobiernos humanos se ve como una traición a los Praeterns.

Ésta dijo:

—Ésa no es ciertamente la opinión de los otros concejales sobre la Coalición o los Praeterns que gobiernan. Zachary Gates es el líder de uno de sus clanes más poderosos, y apoya tanto la unión Praetern como los objetivos de la Coalición.

—Zachary es un hombre de negocios antes de todo—dijo Francesca encogiéndose de hombros—Sus inversiones principales están en el complejo militar-industrial, así que por supuesto él se aliará con los gobiernos humanos que proporcionan tanto de su negocio.

—¿Por qué me cuentas esto?—preguntó. Francesca nunca hizo nada que no la beneficiara en última instancia—¿Por qué te alias a mi si no estás de acuerdo conmigo?

—Santana—dijo Francesca, sonando herida—Sabes que siempre he apoyado a la Manada Timberwolf, y yo soy muy aficionada a ti.

Brittany gruñó.

Betty se deslizó frente a Francesca, casi tocando a la ojiazul.

—Harías bien en no amenazar a la Viceregal.

Saltó hacia adelante, aterrizando entre ellas, forzando a Betty a retroceder.

—Amenázala de nuevo y te destrozaré.

Betty sonrió.

—Te doy la bienvenida a tu intento.

—Está bien, cariño—Francesca le agarró la mano—Normalmente me encanta una pelea, especialmente cuando está por encima de mí, pero ahora puede que no sea el momento. Brittany perdóneme, la Prima está marcando su territorio.

Le dirigió a Betty otra mirada de advertencia y puso un brazo alrededor de la cintura su rubia.

No estaba dispuesta a permitir que su compañera peleara, pero tampoco le impediría que declarara su reclamo.

—Todavía no has respondido a mi pregunta. ¿Por qué nos lo dices?

—Esperaba que si te dieras cuenta de lo impopular que te has convertido en tu posición, tendrías que replantearte.

—Y si cambio de opinión, ¿qué harían exactamente tú y tus...aliados como yo?

—En definitiva, nos gustaría ver disuelta la Coalición—dijo Francesca—Creemos que el costo de la integración civil es demasiado alto e innecesario. Lo que buscamos es soberanía, el derecho a gobernarnos a nosotros mismos, separado de la ley humana.

—¿Quieres vivir entre los humanos pero no estar sujeta a la ley humana?

—Ya lo estamos, querida desde hace milenios.

—Los humanos no van a aceptar eso. Y hasta que la ley humana nos reconozca, los humanos no serán disuadidos de intentar exterminarnos.

—Si tenemos nuestro propio ejército—dijo Francesca en voz baja—, No se atreverán.

—¿Irías a la guerra en vez de negociar?

Francesca levantó un hombro.

—Algunos individuos muy poderosos preferirían sólo eso.

—¿Quién?—preguntó Brittany—¿Quién vino a ti?

—Escucho muchas cosas de muchas fuentes—dijo Francesca—Lo que importa es la unidad Praetern juntos somos más fuertes.

—Unidad—dijo Brittany con frialdad—¿Es eso lo que llamas enviar a tu ejecutor para ayudar a monstruos humanos a torturar a Weres en un laboratorio secreto?

Francesca sacudió la cabeza.

—Y es por eso que tenemos que trabajar juntos. Betty no estaba en ese laboratorio para hacer daño a nadie. Cuando oímos rumores de su existencia, naturalmente queríamos aprender más. Si no los hubieras liberado, naturalmente te lo habríamos notificado.

—Por supuesto—dijo Brittany.

Francesca se levantó y Betty se acercó a su lado.

—He venido por respeto a nuestras antiguas alianzas y afirmar nuestras nuevas. Por favor, considera dónde está tu verdadera lealtad, Santana, antes de que sea demasiado tarde.

Brittany envolvió su brazo alrededor de la cintura su morena y observó la salida de la Viceregal de la habitación.

—La próxima vez que te toque, voy a arrancarle el brazo.

La morena le acarició el cuello.

—Es muy antigua y muy poderosa.

—No me importa. Puede que te haya disfrutado una vez, pero ahora eres mía.

—Sí—susurró apoyándola en el escritorio. Raspó sus caninos por la garganta, luego lamió su camino hasta llegar a su boca. La besó, chupando el sabor dulce de las feromonas de Brittany de su lengua. Había estado esperando desde que habían escapado del bosque ardiente para saborearla—Soy tuya…

Las puertas se abrieron de golpe y Quinn se lanzó a la habitación, con los ojos desorbitados.

—¡Lo sabias! ¡Lo sabías y la dejaste vivir así! ¿Qué clase de Alpha eres tú?

Santana saltó antes de que la ojiverde pudiera lanzar un desafío. La cogió por la garganta y la tomó abajo, sujetando sus muslos alrededor de las caderas y su mano en la garganta.

—Otra palabra y te mataré.






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 3:) el Mar Jul 03, 2018 10:10 pm

hola morra,...

quinn la esta cagando muy mal,.. demasiado mal!!!
san sigue el legado de sus padres,... ayudar a todos!!!
a ver como termina el encuentro entre san y quinn!???

nos vemos!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Miér Jul 04, 2018 8:38 pm

3:) escribió:hola morra,...

quinn la esta cagando muy mal,.. demasiado mal!!!
san sigue el legado de sus padres,... ayudar a todos!!!
a ver como termina el encuentro entre san y quinn!???

nos vemos!!!




Hola lu, ¬¬ 0 comentarios para ella en estos minutos ¬¬ Lo cual es muyyy bueno y que siga así noma. Aquí dejo el cap para saberlo...y espero q esa ojiverde reciba su merecido ¬¬ Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 26

Mensaje por 23l1 el Miér Jul 04, 2018 8:40 pm

Capituo 26



Rachel se quedó mirando la puerta cerrada, incapaz de sentir la conexión que había tenido con Quinn momentos antes.

Su vínculo naciente se había roto bajo el peso de la ira y la aversión de la rubia, dejando un frío vacío más oscuro que sus noches más solitarias.

Forzó su mirada a los monitores junto a la cama de su paciente. La temperatura de la muchacha seguía siendo elevada, pero no había nada más que pudiera hacer.

Esperar era todo lo que quedaba. La fiebre se apagaría o la destruiría.

—No me necesitas aquí ahora mismo. Voy a salir a correr.

—Ella no quiere decir eso, ya sabes—dijo Emma en voz baja, con la mano en su muñeca, su expresión tan tierna que dolía por estar en sus brazos, dolía por la comodidad de la Manada.

Había estado con la Manada todo el tiempo que recordaba, se había despertado con Emma inclinada sobre ella, y su mamá y su papá se agolpaban cerca de la pequeña cama, tocándola, calmándola.

Había despertado a la calidez, el amor y la pertenencia, y eso no había cambiado, incluso cuando sus padres le habían dicho antes de su primer calor por qué era diferente.

Habían admitido que no sabían qué pasaría si consumara un vínculo de pareja, pero eran científicos y la amaban. Le dijeron la verdad, su sangre era positiva para los antígenos de la fiebre Were, a pesar de que no tenía síntomas.

Su perfil de sangre era el de un portador, pero no podían estar seguros si la enfermedad estaba latente, neutralizada o esperando a un nuevo huésped.

Todavía no lo sabía, pero no podía arriesgarse. Preferiría dejar la manada que arriesgarse a infectar a una sola persona.

—No iré muy lejos—dijo, ya a medio camino de la puerta.

Emma terminó una nota en el gráfico y colgó el portapapeles en el lado de la cama.

—Todavía no han sonado la alerta de todo despejado. No deberías…

—La Alpha está de vuelta. El bosque está lleno de nuestros centinelas. Estaré bien.

—Ella no quiere decir lo que piensas— Emma la llamó.

—Por supuesto que sí lo hace. Siempre lo ha dicho—se deslizó fuera del cuarto del enfermo y cuidadosamente cerró la puerta detrás de ella.

Cuando llegó al final del pasillo y se lanzó por la ventana abierta, estaba en plena piel. Se elevó en la oscuridad, dando la bienvenida a la noche mientras se cerraba alrededor de ella.

Aterrizó ligeramente, en silencio, y se dirigió hacia el bosque, sola como siempre había sido y sería para siempre.




*****


Santana se agachó sobre Quinn, preparada para una pelea.

La rubia olía a miedo y dolor y furia.

No había estado tan fuera de control cuando sinceramente ansiaba la mordedura de un Vampiro. En lugar de golpearse, la rubia se quedó floja debajo de ella, como si ya estuviera muerta.

No se sometió, simplemente se rindió.

Frunciendo el ceño, se reclinó sobre sus talones y soltó su agarre en la garganta de la ojiverde.

—¿Qué demonios estás haciendo?

El pecho de la rubia palpitó como si acabara de terminar una vigorosa cacería. Ya era mitad lobo, con el torso resplandeciente de piel gris, los ojos alargados, la cara afilada y peligrosa.

—Sabías que Rachel era Mutia.

Dejó escapar un suspiro.

—Sí.

—Nunca dijiste nada, ni siquiera cuando sabías que la quería. Incluso cuando ella me rechazó una y otra vez.

—El pasado de Rachel es asunto suyo.

La rubia se estremeció bajo su peso, sus caninos reluciendo.

—No, no lo es, no cuando afecta la seguridad de la Manada. Entonces es mi asunto también. ¿O sólo soy tu imperator cuando te conviene, para servir en mi vientre y aceptar tus decisiones incluso cuando estás equivocada?

—Cuidado—gruñó—Ya te he dado más margen de acción de lo que te mereces.

La rubia permaneció completamente inmóvil, sin ningún reto.

—Siempre te he amado.

Miró a Brittany, esperando que su compañera objetara, pero la cara de ésta estaba compuesta, sus ojos preocupados pero tranquilos.

—Lo sé—dijo, aliviándose hasta que se arrodilló junto a la ojiverde.

Quinn no tenía lucha.

Brittany se agachó en el otro lado, apoyando una mano en el hombro de la ojiverde.

—Como yo te he amado.

La mirada verde estaba clavada en ella.

—No confiaste en mí. Rachel no confiaba en mí. Todo lo que soy no significa nada sin eso.

—Esto nunca fue sobre ti, Quinn—le tomó suavemente la mejilla y acarició sus puntas de los dedos sobre la afilada cresta de hueso—Eres mi amiga, mi general, mi segunda. Pero cada lobo en la manada es mío para proteger, incluyendo Rachel. Sus secretos son los suyos.

—¿Por qué no me lo dijo?—preguntó Quinn, con la voz llena de dolor y desconcierto.

Imaginó cómo se sentiría si Brittany guardaba algo tan importante para ella. Estaría furiosa y con el corazón roto, igual que Quinn.

Se enfurecería como la ojiverde estaba enfurecida.

—Rachel era sólo una niña, de cuatro años de edad, cuando fue encontrada vagando por las montañas en el norte de New Hampshire. Había sido atacada por un Were.

Quinn gruñó.

—¿En el territorio de Blackpaw?

—Sí. Se suponía que sus padres habían sido asesinados y a Rachel la dieron por muerta. Sus cuerpos nunca fueron encontrados nunca se descubrió su identidad. Había sobrevivido sola, atormentada por la fiebre, hasta que un equipo de exploradores pasó sobre ella. Cuando fue llevada ante su Alpha, fue condenada a muerte.

—Yo habría recomendado lo mismo—la mirada de Quinn se volvió hacia adentro, la agonía rasgó su cara—Me habría equivocado. Debe haber sufrido tanto y yo…

—Quinn—Brittany y le acarició el cabello—No eres responsable de lo que se le hizo. Sólo lo que le suceda ahora.

Ésta gruñó y se apartó bruscamente, rechazando el consuelo y la absolución.

—Yo también te habría matado. Le aconsejé al Alpha que te ejecutara. Pero ella, te amaba demasiado.

—¿Quieres que ejecute a Rachel ahora?— preguntó suavemente.

La ojiverde salió del suelo con un gruñido salvaje y sólo sus rápidos reflejos impidieron que enterrara sus garras en su pecho. La atrapó por detrás y sujetó los brazos a su costado.

La arrojó contra ella y la rubia se sacudió, salvaje de furia, y presionó su boca contra el oído.

—Es más importante para mí, para la Manada, de lo que sabes, Imperator. Y lo que sientes por Rachel es más de lo que vas a admitir. La valoro tanto como cualquier lobo en mi Manada. La protegería con mi vida. ¿Dirías lo mismo?

Quinn jadeó, un aullido atormentado se desgarro de su pecho.

Relajó su agarre y la rubia se desmoronó, apenas agarrándose con sus manos extendidas. Con la cabeza baja, con la espalda inclinada, susurró:

—Yo moriría antes de dejar que alguien la lastimara. Cualquiera, incluso tú.

—Eso es como debería ser con tu compañera.

Quinn se sacudió.

—No estamos apareada.

Brittany la acarició suavemente.

—¿No lo están?

La rubia se empujó hasta que estaba arrodillada, sus manos flojas a los costados.

—Ella no quiere una compañera. Ella…ella no me quiere.

—Ahora sabes por qué teme el apareamiento. Nunca hemos sabido cómo interpretar las pruebas, y Rachel se preocupa más por ti que por sus propias necesidades.

Quinn frunció el ceño.

—¿De qué estás hablando?

Miró a Brittany.

—Entonces no te lo contó todo.

—Dímelo ahora—gruñó Quinn—Como tu amiga, como el Were que la ama, dímelo ahora.

Volvió a mirar a la ojiazul, quien asintió con la cabeza.

—Cuando los Berry buscaron asilo con nosotros, Rachel estaba cerca de morir. Ella sobrevivió, y nadie sabía cómo ni por qué. Sus padres le hicieron pruebas repetidamente durante los primeros años después de que parecía haberse recuperado, y cada vez las pruebas indicaban que tenía fiebre Were.

—Pero ¿no volvió a estar enferma?—preguntó Quinn.

Sacudió la cabeza.

—No. De hecho, después de que la enfermedad aguda pasó, se desarrolló como cualquier otro joven. Su adolescencia progresó con normalidad.

—Entonces no lo entiendo.

—La interpretación de los Berry es que Rachel es portadora de la fiebre Were.

Quinn se sacudió.

—Una portadora. ¿Su mordida es contagiosa?

—No lo sabemos. Es posible, aunque la conclusión científica está lejos de ser cierta. Rachel no se arriesgará.

—Es por eso que ella no va a aparearse. Es por eso que ella no muerde—dijo Quinn, vacía.

—Sí.

Quinn miró la fijamente.

—La has permitido vivir entre tu grupo, sabiendo que podría extender la fiebre.

Le sostuvo la mirada, observando la atroz batalla que se desarrollaba en su rostro.

—Ella es una de las mías. No ejecuto a mis lobos por necesidades o deseos que no pueden controlar. Yo juzgo a mis lobos por sus acciones. Deberías saber eso.

La rubia se puso en pie, con los ojos abiertos y vacíos.

—Pido ser relevada de mis deberes como tú…

—No—se puso de pie y le agarró la nuca. Brittany estaba a su lado, una mano en la parte baja de la espalda, centrándola—La Viceregal dice que hay una campaña en marcha para debilitar la Manada, no sabemos cuándo o qué forma tomará el ataque, pero tenemos que esperar un asalto en cualquier momento. Te necesito.

—Tienes a otros que pueden servirte, otros en los que confías.

—Confío en ti. Confío en que seas más de lo que crees que eres. Tienes hasta el amanecer, entonces te necesito a mi lado. Ve y prueba mi fe en ti.

Quinn se estremeció, luego agachó la cabeza una vez, y salió de la habitación.

—¿Qué crees que hará?—Brittany frotó los nudos de tensión en su espalda.

—Si escucha a su lobo, estará bien. Si no lo hace, podríamos perderlas a ambas.





******


En la parte trasera de la limusina, Betty estiró su brazo a lo largo de la parte trasera del asiento de cuero suave y acarició el hombro de Francesca.

—¿Qué esperabas lograr esta noche?

Francesca se deslizó más cerca y cerró los dedos alrededor del interior de su pierna, el borde de su mano apoyada contra la V entre sus muslos.

—No estoy segura de que las intrigas de Hiram tengan éxito, y si falla y Santana prevalece, no la queremos como un enemigo.

—¿Y si Hiram logra debilitarla, incluso obligándola a cambiar de plataforma?

—Bueno, entonces, habremos ganado, ¿verdad?—Francesca le besó la garganta, burlándose con su lengua a lo largo de la cara inferior de la mandíbula—Esta es una de esas circunstancias, cariño, donde necesitamos estar del lado del ganador, sin importar quien sea b…

El coche patinó y chirrió hasta detenerse. Betty cogió a Francesca y la empujó sobre el asiento, cubriéndola con su cuerpo. Gritó al conductor,

—¿Qué es?

—Hay...un lobo ahí afuera.

Siseó.

—Estamos en medio del territorio Were. Por supuesto que hay lobos.

—Éste acaba de brincar sobre el capó de la limusina.

Soltó a Francesca y se giró para mirar por el parabrisas. Un lobo blanco y marrón la miraba fijamente, las patas extendidas, los labios hacia atrás en un gruñido de advertencia.

Algo en la ardiente mirada de oro hizo que su aliento se atrapara. A pesar de la fuerte fortificación de la limusina, la olía.

Su enfoque se estrechó hasta que todo lo que percibió fue su presa, su presa. Abrió la puerta y salió. Sosteniendo la puerta entreabierta, protegiendo a Francesca, le dijo al conductor:

—Sigue conduciendo. El coche de respaldo está esperando en la entrada de la tierra de la Manada. Ellos te escoltarán a casa—miró a Francesca—No estaré muy atrás.

—Ten cuidado, cariño—murmuró Francesca—Son campos de caza peligrosos.

Sonrió.

—Eso es lo que los hace interesantes.

La limusina se alejó y el lobo desapareció en la oscuridad. Mientras se dirigía al borde del bosque, el lobo saltó del arbusto y se acercó a ella. Se detuvo bajo un pino alto, la luna filtrándose a través de sus ramas como las barras de una prisión.

Se apoyó contra el árbol y miró al lobo.

—Me buscabas.

El lobo brillaba, parpadeando a la luz de la luna como un sueño etéreo, y luego Verónica se levantó de una posición de rodillas y se puso a unos centímetros de ella.

—Te sentí en el Compuesto.

Estaba desnuda como lo había estado cuando la había visto por primera vez, atada en el laboratorio e indefensa. Incluso entonces ella había sido hermosa, pero ahora estaba lejos de ser indefensa.

Ella era gloriosa a la luz de la luna, de cuerpo estrecho, de pecho lleno, y exquisitamente hermosa.

—Te he estado buscando—deslizó los dedos en el pelo negro y la atrajo hacia adelante, cubriendo su boca con la suya.

La besó, lentamente, dejando que sus dientes vieran la superficie interior del labio de la pelinegra, explorando la cálida y firme pendiente de su lengua, los puntos afilados de sus caninos.

No la cautivó. No tenía que hacerlo.

Había bebido de ella, y algo de la sangre de Verónica todavía fluía en sus venas.

Había llenado a Verónica de sus hormonas, y compartían una conexión hasta que el lazo de alimentación desapareció o se alimentara de ella otra vez, renovando su conexión.

—Te necesito—Verónica la presionó contra el árbol, frotándose contra ella, sus manos en su cabello, su boca caliente y hambrienta.

—Te acuerdas—murmuró.

—Sólo tú—Verónica cogió los botones de la camisa—Te recuerdo. Recuerdo que me abrazaste. Recuerdo que estabas dentro de mí. Recuerdo que me salvaste.

Le agarró la muñeca, deteniéndola antes de abrir la camisa por completo.

—¿Qué haces aquí?

La pelinegra se estremeció.

—No lo sé. Te sentí. Necesitaba...—tembló incontrolablemente—Te necesito.

—No—dijo bruscamente, reconociendo el frenesí sexual—No me necesitas—le agarró el cabello e inclinó su cabeza hacia atrás—Necesitas esto—se hundió en la garganta y Verónica se corrió con un grito estrangulado, exultante.

Bebió y fingió que la sangre de Verónica era todo lo que quería.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 3:) el Miér Jul 04, 2018 10:18 pm

hola morra,...

bueno ahora todo depende de que decida quinn???
a ver cuanto le juega el lobo???
verónica,.. verónica!!!,...

nos vemos!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por micky morales el Jue Jul 05, 2018 7:57 am

Al fin se sabe la verdad sobre Rachel, esperemos que Quinn acabe entendiendolo y la convenza de estar juntas, a ver como siguen las cosas!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Lun Jul 09, 2018 8:10 pm

3:) escribió:hola morra,...

bueno ahora todo depende de que decida quinn???
a ver cuanto le juega el lobo???
verónica,.. verónica!!!,...

nos vemos!!!





Hola lu, ai tienes un punto =/ Uff eso es difícil de decir...esos instintos de lobos xD ¬¬ que esta haciendo esa niña¿? Saludos =D







micky morales escribió:Al fin se sabe la verdad sobre Rachel, esperemos que Quinn acabe entendiendolo y la convenza de estar juntas, a ver como siguen las cosas!!!!





Hola, siii! ai tmbn se va avanzando¿? Espero lo mismo, asik esto tmbn dilo todo el rato para q eso pase =/ Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 27

Mensaje por 23l1 el Lun Jul 09, 2018 8:11 pm

Capitulo 27



Santana entró en la pequeña sala de espera en el extremo más alejado de su cuartel general, cerró la puerta y cruzó los brazos sobre su pecho.

No dijo nada, mirando al hombre que estaba sentado encadenado a una silla de madera recta, a tres metros de distancia. La ventana detrás de él, a diferencia de cualquier otra ventana en el Compuesto, estaba cerrada.

La luna, casi llena, se deslizaba justo por encima de las copas de los árboles, cortando una franja de plata a través del cielo negro. Su llamada de atención era un tirón dulce y agudo en su sangre.

No la miró.

No lo conocía, nunca podía recordar haberlo visto antes. Era grande según los estándares humanos. Su cabello negro grueso bien corto dejaba a la vista la camisa de camuflaje caqui que igualaba a sus BDUs. Sus ojos eran planos, incluso negros, el color del cielo al mediodía.

Sus mejillas estaban quemadas por el viento, cubiertas de barba oscura, su piel por encima de la línea de barba rubicunda y ligeramente pelada. Un moretón purpura cubría su mejilla izquierda, subrayado por una sola marca de garra.

Aria Montgomery había demostrado admirable moderación al derribarlo. No estaba dañado, salvo el moretón.

La castaña había informado que no llevaba armas, sólo prismáticos y una radio.

Inusual para un mercenario estar sin armas.

Retumbó suavemente y él palideció.

—¿Quién eres?—preguntó.

—Mi nombre—se interrumpió, tosiendo, su voz sonó oxidada y sin usar. Se enderezó—Me llamo Matt Rutherford.

—De acuerdo. Ahora sé tu nombre. Dime quién eres y hazlo rápido. Tengo poca paciencia para los que torturan a mis lobos. Si no pensaba que tenías información que quería, ya estarías muerto. Si descubro que no tienes nada que decirme, entonces lo serás.

Él sabiamente dejó caer su mirada hacia su hombro, presionando sus temblorosas manos contra sus muslos. Su respiración era rápida, respiraciones superficiales, ansiosas y temerosas. Su manzana de Adán se balanceó en su grueso cuello mientras tragaba varias veces.

—No las torturé.

—¿Qué hiciste?

Un puño frío se centró en su pecho.

Él había estado ahí. Sabía lo que se había hecho a Verónica y Toni.

Su lobo quería castigo, quería su sangre, quería que sus entrañas se derramaran en el suelo, vaporosas y rojas el color de su rabia.

Retuvo el lobo salvaje, a pesar de que ella quería lo mismo.

—Traté de protegerlas cuando pude.

—Pero no las liberaste.

—¡No podía!—la miró a la cara, luego rápidamente la aparto—Traté de obtener información para usted. Llamé a la reportera.

Lo estudió.

Nadie, excepto unos pocos de confianza, sabía que Marley había recibido una llamada anónima sobre las jóvenes cautivas.

—¿Por qué no me llamaste ni a la policía?

—¿La policía?—él hizo una mueca—No, gracias. Algunos guardias de seguridad eran policías fuera de servicio. Y pensé que si no las encontrabas, un reportero podría descubrir la verdad, eventualmente. Esto va más allá de esos prisioneros es más grande que eso.

Sabía eso ahora, las hembras humanas añadían otra capa a la conspiración.

—¿Para quién trabajas?

—No estoy seguro. El nombre en mi cheque era Biotech Research Center. No sé a quién pertenece.

—¿A quién le reportas?

—Recibimos nuestras tareas por correo electrónico, normalmente sólo veinticuatro horas antes. Nos mudamos mucho. Yo no estaba en ninguna instalación por más de unos días a la vez, luego me transferirían a otro lugar y volvería a hacer el ciclo. No sé quién está a cargo.

—Alguien en el lugar debe de haber estado dando órdenes—dio un paso más cerca, y él se encogió.

Podía sentir los huesos en su rostro cambiando y su pelaje deslizándose por su torso y abdomen. No podía mantener a raya a su lobo, no ahora, sin pensar en los enemigos que habían tomado y torturado a sus jóvenes.

—Por favor—susurró—Hice todo lo que pude.

—Espero que tengas razón—murmuró deteniendo un pie delante de él—De lo contrario, estás muerto.

—Yo era un guardia—dijo Rutherford—Recibí mis órdenes por radio mientras estaba en la instalación. Trabajé con el mismo equipo de guardias la mayoría de los turnos, así que no sé cuántos están involucrados. Rara vez había visto a nadie más, excepto a unos cuantos técnicos de laboratorio cuando le entregamos los…—el sudor estalló en su frente—Los sujetos.

Gruñó y él se retorció en su silla.

—Tú conoces sus nombres.

Él negó con la cabeza.

—No nos lo dicen. La más grande, la de pelo oscuro, era la número uno. La otra, la rubia, sujeto número dos.

—Toni y Verónica. Esos son sus nombres. Esos son las que torturaste.

—No soy uno de ellos.

—Las mantuviste prisioneras. Eso te convierte en uno de…

—No—su voz era más fuerte—Yo estaba tratando de ayudar a detenerlo. No soy uno de ellos. No quiero lastimar a ninguno de ustedes. Pero si nosotros no sabemos quiénes son, no podemos detenerlos.

—¿Quiénes nosotros?

Su mirada se alejó de su hombro hasta la esquina más alejada de la habitación.

—Ahora no es el momento de guardar secretos—dijo con suavidad letal.

Sus hombros se hundieron, como si hubiera decidido que su destino ya estaba sellado.

—Yo pertenezco a un grupo que apoya tus objetivos. Creemos que a todas las especies Praetern se les debe otorgar los mismos derechos y protección bajo la ley. Que la soberanía de sus territorios y gobernabilidad debe ser preservada. Estamos de tu lado. Sabemos que hay una oposición pública fuerte y organizada, pero también tenemos pruebas ahora que hay una oposición encubierta aún más peligrosa. Intentamos averiguar quiénes son al igual que tú.

—¿Quieres que crea que estuviste ahí para ayudarnos?

—Cuando fui encubierto, no sabíamos lo que estaba sucediendo, no es seguro. Habíamos oído rumores de experimentos, de laboratorios secretos, y algunos de nosotros usamos contactos que teníamos para conseguir trabajos dentro. No sabía lo suficiente al principio para evitar que tomaran a tus...tus Weres. Intenté proteger al sujeto. Toni y Verónica. Te juro que traté de ayudar. Pregúntales.

—Oh, lo haré—consideró que su personalidad pública podría haber impedido que aprendiera acerca de este grupo y los laboratorios secretos.

Tal vez se había distanciado demasiado de las necesidades de la Manada mientras jugaba con los humanos.

La culpa ardía en su vientre.

—¿Cuánto tiempo estuviste encubierto?

—Siete meses—sonaba amargado—Los siete meses más largos y feos de mi vida. Me dolía ir ahí todos los días, pero temía que si dejaba de ir, estarían todos muertos.

Se volvió bruscamente y caminó hacia la pared del fondo. Agarró el alféizar de la ventana con tanta fuerza que sus garras hicieron abolladuras en la madera.

La solución de su lobo era simple proteger, luchar, matar. Tenía que pensar. Empujó la ventana con tanta fuerza que el cristal se sacudido en su marco.

Respirando profundamente, dejó que el olor del aire de la montaña y la vida silvestre aliviaran su ira. Vio cómo la luna se deslizaba por el cielo, flirteando por detrás de las nubes, y sentía agujas de pino bajo sus patas y la brisa de la noche crujiendo su piel.

Respiró de nuevo y pensó en todo lo que Toni y Verónica habían sufrido, en cómo habían luchado para sobrevivir y su deseo de escapar desapareció.

Sintió a Brittany cruzar el Compuesto con Emma, sintió los latidos del corazón de su Manada, incluso el delgado y distante pulso de la vida de las chicas infectadas.

No podía huir del dolor, ni apartarse de la fealdad del odio y el prejuicio.

Era el centro, nacida para el deber el deber que abrazaba voluntariamente. Dejando la ventana abierta, se volvió hacia el prisionero.

—¿Qué tan grande es su operación?

—Grande, creo. Yo estuve en al menos cuatro laboratorios diferentes.

—¿Y todos ellos tenían sujetos cautivos?

—Sólo tuve interacción directa con los prisioneros en dos—Matt hizo una mueca de dolor—Pero eso no significa que no estuvieran ahí. Sólo que no los vi.

—¿Eran todos lobos Weres?

Matt asintió, como si tuviera miedo de hablar.

Gruñó.

—¿Puedes decirme dónde están los otros laboratorios?

Sacudió la cabeza.

—No, fuimos transportados en autobús desde una zona central de carga cada noche. Las ventanas estaban tapadas, y no se nos permitía tener ningún tipo de dispositivos electrónicos. No había manera de rastrear nuestra ubicación o incluso calcular la distancia. Sé que por lo general estábamos andando alrededor de una hora.

Le creyó.

Olió el miedo, pero también indignación, cuando habló de la tortura. No olía como el enemigo.

—Quiero conocer a tus líderes.

—Creo que mi portada está comprometida, y si me ven con alguno de ellos, los pondré en peligro—su mandíbula se tensó—No voy a hacer eso.

Hombre valiente, y estaba en deuda con él.

—¿Tu organización proveerá asilo?

—Si ellos pueden.

—¿Qué estabas haciendo en el bosque esta noche?

—Me escapé cuando atacaste el lugar la primera vez y mantuve vigilancia hoy. Cuando vi a los camiones trasladando equipo pesado todo el día, me di cuenta de que estaban evacuando el lugar y llamé a la reportera de nuevo. Yo no estaba seguro, pero pensé que había otros aún ahí. Entonces, cuando todos los empleados, incluidos los guardias, se fueron al atardecer, supe que algo iba a caer.

—¿Estabas en comunicación con alguien?

Matt sacudió la cabeza.

—Nadie, entonces. Se supone que debo reportarme mañana a las siete.

—Si podemos corroborar tu historia, tal vez todavía serás capaz de hacerlo.

Salió de la habitación. Necesitaba a su pareja antes de perder el control.





*****


Rachel siguió a la luna, corriendo sin destino, cediendo a la llamada primaria.

Las hojas bailaban por encima de ella sobre hilos de plata, el suelo brillaba con sombras cambiantes, el aire mordía y se burlaba de su nariz.

La respiración brotó de sus pulmones desiguales, los hombros tensos, y sus cuartos traseros se estiraron y empujaron mientras ella conducía su cuerpo duro y rápido, cortando entre árboles, saltando sobre rocas y ramas caídas, patinando por pendientes cubiertas de musgo.

Rodeada de belleza, corrió hasta que le dolía el corazón a cada paso, pero no podía superar su dolor.

Un grito rompió el repiqueteo constante de sangre en sus oídos, y se detuvo, con el pecho agitado. Sacudiendo la cabeza de un lado a otro, levantó su hocico y buscó en el viento el olor de peligro.

Un grito agudo cortó la noche, y ella captó el olor de Were desde el bosque a su izquierda. Uno de la Manada estaba en problemas.

Olió sangre y su lobo corrió hacia la fuente.

Rompió en un claro y vio a Verónica en el borde del bosque, desnuda, sangrando, en el apretón de un Vampiro.

Proteger. Defender. Matar.

Gruñendo, con todas las fibras para matar, se dirigió hacia el enemigo.

Se lanzó a atacar la garganta, pero un golpe invisible la golpeó mientras ella todavía estaba en el aire, golpeando su cuerpo, sacando la conciencia de su mente.

Gritó, una explosión de dolor detonando dentro de su cabeza.





******


Quinn tenía un montón de práctica de rastrear a los enemigos a través del oscuro y denso bosque.

Seguir el rastro de Rachel fue fácil.

Su sangre aumentó en el tiempo a la castaña, su corazón palpitó en sincronía.

La sintió, la conoció en su más profundo alcance, tan claramente como sabía su deber para la Manada y su lugar a lado de Santana.

Con el pecho agitado, los pulmones gritando, corrió a buscarla. Su lobo no recordaba lo que había hecho para alejar a Rachel, pero sabía que tenía que llevarla a casa.

No podía dejar a Rachel sola.

Necesitaba a Rachel.

No podría estar sola nunca más.

Un dolor ciego golpeó la parte posterior de su cabeza y ella tropezó, rodando una y otra vez en el suelo. Tambaleándose, gimoteó y buscó en vano un enemigo.

Estaba sola.

Andando vacilante, los sentidos embotados, perdió el rastro. Se dejó caer al suelo sobre su vientre, gimoteando, escarbando en círculos inútiles, incapaz de escapar del horrible asalto.

Rachel.

Rachel estaba herida.

Se obligó a levantarse y avanzó hacia la pared de la agonía. Tenía que encontrarla.

Alguien, algo, estaba lastimando a su compañera, y ella lo haría detenerse o moriría en el intento.







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Mensaje por 3:) el Lun Jul 09, 2018 8:23 pm

hola morra,...

bueno san esta avanzando con encontrar a todos!!!
a ver si llega quinn a rachel antes de que le pase algo peor!!!

nos vemos!!!
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Mensaje por micky morales el Mar Jul 10, 2018 6:33 am

Condenados lobos pq tienen que salir sin avisar, solo espero que no les pase nada a Quinn y a Rachel!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 11

Mensaje por 23l1 el Mar Jul 10, 2018 7:57 pm

3:) escribió:hola morra,...

bueno san esta avanzando con encontrar a todos!!!
a ver si llega quinn a rachel antes de que le pase algo peor!!!

nos vemos!!!






Hola lu, lo cual es algo, y eso es bueno, no¿? Tienen que!...no¿? no¿?! Saludos =D








micky morales escribió:Condenados lobos pq tienen que salir sin avisar, solo espero que no les pase nada a Quinn y a Rachel!!!!!






Hola, ajajajajajajaj xD ajajajajajajajajajaj morí xD ajajajajajajajaja...naturaleza¿? xD Espero lo mismo! no les puede pasar nada! Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Medianoche III (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Mar Jul 10, 2018 7:59 pm

Capitulo 28



Brittany se dejó entrar en la habitación de Toni y Verónica y tomó en las dos Weres en la cama.

Lexa estaba sentada frente a la puerta con la morena recostada entre sus piernas extendidas, la espalda contra su pecho.

La ojiverde vagamente le estrechó la cintura y apoyó la barbilla en el hombro de la morena, a la vez protector y posesivo.

Ésta estaba tan relajada como ella la había visto desde el rescate, a pesar de un magullón en su mandíbula y un racimo de arañazos en su pecho, que podría haber sido de una pelea o un enredo, probablemente ambos, por la forma en que las dos estaban envueltas una alrededor de la otra.

—¿Se van a quedar a dormir el resto de la noche?

—Sí, Prima—dijo Toni.

Lexa asintió.

—¿Dónde está Verónica?

La pelirosa vaciló y la ojiverde murmuró algo en el oído de la primera, ésta respiró hondo.

—No lo sé. Estaba inquieta, como si necesitara enredarse, y luego cambió y desapareció.

—¿No dijo nada? ¿Hay alguien con quien se haya enredado, con la que podría haber ido a reunirse?

La pelirosa negó con la cabeza.

—Nadie que yo conozca, pero actuó como si hubiera sido llamada.

Mantuvo su preocupación fuera de sus ojos, el Compuesto estaba todavía en alerta, y si Toni intuía que Verónica estaba en problemas, iría a buscarla, y Lexa probablemente seguiría adelante.

Ya era bastante malo que una de ellas vagara por ahí no necesitaba toda una serie de adolescentes exaltadas y de sangre caliente recorriendo el bosque.

Encontraría a Verónica en cuanto hubiese visto a su compañera.

—Ustedes dos duermen un poco.

—¿Qué hay de Verónica?—preguntó Toni—Debería buscarla.

—La Alpha y yo cuidaremos de ella. Quiero que ambas se queden aquí. Es una orden.

—Sí, Prima—dijo Lexa instantáneamente, y ella tuvo la sensación de que vería que la pelirosa cumpliera.

Las dejó y se dirigió a la sede.

Santana estaba en camino y estaba agitada, su morena había insistido en interrogar al cautivo antes de cualquier otra cosa, aunque ella necesitaba cambiar para curar las quemaduras, y necesitaba enredarse para romper la adrenalina y el estrés.

Tan pronto como descubriera lo que estaba llevando al lobo de su morena a un frenesí cercano, la haría correr.

—¿Qué es?—preguntó y, abriendo la amplia puerta de entrada e interceptándola cuando saltó al porche.

La morena la agarró por los hombros y la atrajo hacia las sombras. Le apretó la espalda contra la pared y tomó su boca, besándola fuerte, profundizando profundamente, cubriéndola con carne caliente y dura.

Rozó sus garras ligeramente arriba y abajo por la espalda de la morena, cortando la parte de atrás de su camisa para acariciar la carne. Levantó la barbilla y dejó que se deleitara en su garganta.

—Dime. Nadie puede oír.

—Cuando estuve atrapada en el edificio—murmuró Santana, agarrándole la camisa y sacándola de sus vaqueros—Tenía miedo de que estarías atrapada en la explosión, herida, que los jóvenes sufrirían—le lamió el mordisco en el hombro y marcó la piel con sus dientes—Me estaba volviendo loca tratando de llegar a ti, y luego el fuego…

Le agarró el cabello y presionó más fuertemente la boca en su piel.

—Estoy bien. Tú eras la que estaba en peligro, no yo—le acunó el culo y la atrajo entre sus muslos, necesitando la presión del calor contra la suya—Llamé, y tú no contestaste, No podía sentirte. El mundo se detuvo, San. Todo terminó para mí.

La morena levantó la cabeza, sus ojos taladrando en los suyos.

—No. Tienes todo por lo que vivir—Santana presionó la mano contra su vientre—Tú los tienes. Ahora lo son todo.

Cubrió la mano.

—Tú eres todo. Ellos son todo. Eres todo mi mundo.

—Te necesito mucho—murmuró Santana, envolviendo con los brazos en su cintura, arrastrándola hasta que los planos de sus cuerpos se encontraron y moldearon—Me das fuerza.

—San—susurró, acariciando su cabello, atrayéndole la boca hacia su garganta—Te amo. Tú eres nuestra piedra de toque, tú le das a todos los Were en la manada la fortaleza y el coraje.

La morena enterró el rostro en su cuello, dibujando profundamente su olor, absorbiendo su calor, reponiéndose en el poder y la certeza de la caricia.

Su lobo frenó su impenetrable ritmo y se dejó caer, agotado, en el fondo, liberando su feroz agarre en la mente y los instintos de la morena.

Ésta tembló.

—Te necesito.

Le sostuvo las caderas y deslizó su muslo entre los de la morena.

—Estoy aquí. Siempre estoy aquí. Soy tuya.

La morena apoyó ambos brazos a ambos lados de sus hombros y la besó.

—Tócame.

Se estremeció con una oleada de deseo tan poderosa que le dolió la garganta.

La morena tan rara vez dejaba su necesidad a la superficie. Sólo ahora, en esos momentos privados, se dejaba reconfortar.

Le abrió los pantalones y deslizó su mano dentro, cubriendo la húmeda e hinchada carne, su clítoris, firme y grueso, frotaba la palma de su mano, y apretó.

La morena echó la cabeza hacia atrás, gruñendo profundamente mientras la acariciaba, masajeando su clítoris, ordeñándola, llenándola.

Sus brazos temblaban y sus muslos se sacudieron. Se dejó llevar, y cuando sus piernas cedieron, su rubia estaba ahí.




*****


El olor de Rachel era más fuerte, más cerca ahora, y el lobo de Quinn se estrelló contra el matorral, sin prestar atención a las espinas y ramas que la desgarraban.

Olía sangre.

La sangre de Rachel.

Enloquecida, salvaje de miedo y furia, rompió en un pequeño claro, gruñendo, desafiando, buscando al enemigo.

Un lobo marrón como la madera yacía estropeado en el centro de la tierra cubierta de hojas.

Rachel.

En el lado opuesto de la cañada, Verónica estaba desplomada en la base de un árbol, desnuda.

Corrió hacia la castaña y se arrojó a su lado. Gimiendo, temblando, la olfateó. Cuando no respondió, aulló y lamió su hocico y su cuello.

Rachel no respondió.

Verónica gimió, y ella se despojó de su piel y se tambaleó hasta ponerse de pie.

—¡Verónica! ¿Qué pasó?

—No lo sé—dijo, sonando confundida. Envolvió sus brazos alrededor de su pecho desnudo y empujó hasta que su espalda estaba apoyada por el árbol—No recuerdo cómo llegué aquí. ¿Qué Sucedió? ¿Es Rachel? Esta ella—apretó las puntas de sus dedos al cuello—No lo recuerdo.

—¿Estás herida?

—No, no lo creo. Yo...me siento...—negó con la cabeza—Me siento bien…nada como lo que pasó...antes. No lo recuerdo.

Se arrodilló junto a la castaña y metió los dedos en su grueso cuello.

Un pulso delgado golpeaba bajo las yemas de sus dedos, fuerte y constante.

Un alivio tan dulce y fuerte la envolvió que se estremeció.

—Rach. Nena, ¿puedes oírme?—recogió al lobo marrón en sus brazos y se sentó en el suelo, apoyando el peso contra su cuerpo, protegiéndola en el círculo de sus brazos. Le acarició el hocico y el pecho—Rach. Estoy aquí. Nena, estoy aquí—se volvió hacia la pelinegra, que estaba de pie insegura a pocos metros de distancia—Vuelve al Compuesto, consigue a Emma. Trae el Rover. ¿Puedes hacer eso?

—Sí—Verónica asintió una vez, su expresión determinada. Cambio, y su lobo desapareció tan silencioso como la noche.

Enterró su rostro en la piel de la castaña y la inhaló. Al principio no reconoció la humedad que aclaraba sus mejillas.

No había llorado en tanto tiempo, la sensación era extraña.

No se molestó en apartar las lágrimas, pero la sostuvo fuertemente, derramando toda su fuerza y devoción en ella.

Si pudiera haberle dado la esencia de su vida, lo habría hecho.







El Manada siempre había estado en casa.

El hogar era refugio, pertenencia, libertad.

La manada le había dado refugio, comunidad, propósito, pero ella siempre había estado sola. Incluso cuando ella había sido abrazada y amada, siempre había estado separada.

Atrajo el olor de la noche, del bosque, de su compañera. Como siempre, sintió la conexión con todos los de la Manada, pero ahora no estaba sola, estaba unida, atada, una.

La alegría, brillante y dulce, la atravesó y abrió los ojos.

En lo alto, la luna estaba comenzando su viaje hacia abajo y las estrellas se deslizaban lejos, suavemente abriendo camino para el amanecer. El débil tacto de rojo brillaba sobre las cumbres de las montañas.

Quinn la estaba abrazando y estaba llorando.

Su lobo se retiró y cambio.

—Quinn—envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de la rubia y presionó su rostro contra el pecho—¿Qué es? ¿Estás herida?

—Rach—Quinn jadeó, su voz se rompió. La aplastó contra su pecho, acariciándola por todas partes que pudiera alcanzar, su cara, su cuello, su cuerpo. Acariciando su rostro, la besó—Pensé...tenía miedo…

Cerró los dedos en el cabello rubio.

—¿Dónde estamos?

—En el bosque. Tu lobo estaba herido.

Se sacudió.

—¡Verónica!

—Ella fue a buscar ayuda. Ella está bien. ¿Qué pasó?

Trató de sentarse, pero la rubia la apretó.

—No trates de levantarte todavía. Estabas inconsciente, pero no veo signos de lucha.

—No recuerdo cómo llegué aquí.

—Está bien. Lo resolveremos. ¿Dónde estás herida?

Las manos de la rubia eran tan suaves, su abrazo tan fuerte, nunca quería volver a moverse.

—Mi cabeza, recuerdo el dolor—le tocó la mejilla—¿Por qué estás llorando?

—¿Lo estoy?—Quinn se rió amargamente—En cualquier otro momento me habría avergonzado admitirlo delante de ti, pero no ahora. Tenía miedo de perderte.

—No podrías, ¿no lo sabes? Incluso si no me quieres—de repente, recordó correr, corriendo lejos.

La rubia se había alejado de ella…la abandonó.

El dolor la atravesó y se trató de liberarse.

—Lo siento—susurró Quinn—Lo siento mucho. Sé que te he hecho daño, pero te quiero más de lo que puedo decir.

—Te lo habría dicho hace mucho tiempo—apoyó la mejilla en el pecho. Si sólo tenía unos minutos con ella, no quería nada entre ellas—Debería haber confiado en ti.

—Probablemente tenías razón en no decírmelo—dijo Quinn, con la voz llena de arrepentimiento—Dije cosas estúpidas, y me equivoqué. Sé que tal vez no puedas perdonarme de inmediato…

Le apretó los dedos en la boca.

—Detente. No quiero tus disculpas.

La rubia le agarró la muñeca y tiró suavemente de su mano.

—Necesito disculparme, por eso y mucho más. Eres uno de los más fuertes, más valientes en la Manada, y todo el mundo te necesita. Tú cuidas de nosotros, no sólo por ser un médico, sino por entender nuestro dolor y quitarlo. Ninguno de nosotros lo merece, pero nos lo das una y otra vez.

Quinn estaba rompiendo su corazón.

Nunca quiso que ella sintiera la angustia y el remordimiento que estaba derramando de ella ahora.

—Escúchame—dijo firmemente—Tu trabajo es actuar en beneficio de todos. Todos confiamos en que tú debes poner primero la Manada para cuidar primero la Manada, y los individuos en segundo lugar. Todo el mundo entiende eso. Sé que por eso dijiste lo que dijiste sobre los humanos.

—Esa fue mi excusa—dijo Quinn sombríamente—, Pero no me disculpes. Estaba equivocada acerca de Brittany y estaba equivocada acerca de ti. Tal vez estoy equivocada acerca de esas dos humanas allá en la enfermería también. La Alpha te declaró Manada cuando te tomo a ti ya tus padres, y nada de ahí en adelante importa. Nada puede cambiar eso. No de donde viniste, no lo que hay en tu sangre. Eres Manada—la besó, un beso duro, exigente, reclamando—Y tú eres mi compañera.

Se sacudió.

—Quinn…si supieras…

—Lo sé. Sé de lo que tienes miedo, de lo que podría pasar si me muerdes. No me importa, no tengo miedo. Estás sana y fuerte, pero si no quieres morderme, podemos esperar hasta que tengas más pruebas. Y no importa lo que muestren, no importará. Eres mi compañera. Mordedura o no mordedura.

—No es justo para ti—se estremeció—Sin la mordida nunca liberarás completamente, nunca tendrás la unión final.

—Me he enredado toda mi vida y he evitado cualquier posibilidad de una mordida—gruñó Quinn—Te diré lo que no es justo. Estar sin ti, eso sería peor que la muerte. Por favor, no me dejarte. Por favor—la besó de nuevo—Te amo, Rach.

—Oh, Quinny—eufórica y aterrorizada, la besó.

No podía soportar escuchar a Quinn suplicar. No su amante fuerte, valiente, valerosa.

Le dolía el corazón como si pudiera estallar.

—Te amo.

La rubia suspiró como si acabara de terminar una larga caza y cerró los ojos.

—¿Estás segura de que no estás herida?

—Ahora no.

—El Rover viene—dijo Quinn, frotando mejilla en el cabello castaño—Volveremos al Compuesto en unos minutos. Emma se asegurará de que todo esté bien.

—No me dejes—dijo, incapaz de ayudarse.

No debería, lo sabía, debería tratar de encontrar la fuerza para enviarla lejos, pero no podía.

Aún no.

La rubia sacudió la cabeza.

—Eso no funcionará.

—¿Qué?—dijo suavemente, acurrucando su cara en la curva del cuello de blanco. Le encantaba el olor, la ligera rugosidad de la piel de su guerrera, el dulce sabor de sus besos—¿Qué no funcionará?

—No puedes enviarme lejos. Yo no me iré.

Las lágrimas llenaron sus ojos.

La besó, insegura de lo que traería otro día, sólo sabiendo que no podía negarla.

La necesitaba, la amaba demasiado.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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