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FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 1

Mensaje por 23l1 el Lun Sep 24, 2018 7:05 pm

Capitulo 1




Lunes



—No creo que al doctor le guste saber que estás subiendo y bajando escaleras—le advirtió la joven castaña vestida con apenas pantalón muy ajustado, una parte superior blanca, que apenas cubría su sujetador, y unos tacones dejando los pies a la vista.

Octubre estaba aproximándose pero Rachel raramente vestía algo más abrigado.

—Tengo que intentarlo—Quinn Fabray dijo gruñendo. Haciendo una mueca ante el esfuerzo, mientras se apoyaba sobre una muleta, intentando subir las escaleras del hospital—Vives en un tercer piso.

—Podemos vivir en tu piso, Q. Tienes ascensor y un portero, ¿recuerdas?—Rachel dio un paso atrás, dejando sitio para que la joven policía, de pelo rubio, colocara sus muletas en el siguiente escalón, pero lo suficientemente cerca, por si Quinn perdía el equilibrio y se caía.

En vista de que la rubia era más alta y con más peso que ella, tendría problemas si tenía que ayudarla a que no cayera, pero no estaba dispuesta a dejar que nada le ocurriera a su amante.

—No quiero estar tirada en mi departamento—hizo una pausa para secarse el sudor de la frente, retirando el pelo, que enseguida volvió a sus ojos.

No se encontraba bien, la pierna le dolía cuando la apoyaba, y los brazos le temblaban ante el esfuerzo.

No quería que Rachel la viera así. A pesar de la pequeña estatura de la joven, era implacable.

— Quiero ser capaz de volver al trabajo—no hacía falta decir que también sería mejor que ambas estuvieran visibles en las calles, del barrio de la castaña, para poder continuar manteniendo las apariencias.

Se suponía que Quincy y Rachel eran pareja.

El artículo destacado en la portada repentinamente había convertido en la verdad asuntos complicados, pero todavía necesitaban mantener las apariencias.

—¿Qué problema tienes? ¿Quieres perder tu reputación si saben que tienes a una prostituta en tu ostentoso departamento?—el tono de Rachel era menos acusatorio que ansioso.

Con ella en el hospital, vestida de noche, la joven oficial era el blanco de los
comentarios.

Viendo el color marrón de sus ojos, le dijo:

—Me importa una mierda lo que el portero piense—dijo apretando los dientes—Sólo me importas tú.

Treinta y seis horas antes, Quinn había sido apuñalada, mientras esperaba con aprehensión detener a varios sospechosos cruciales de una organización de pornografía por internet.

Esos arrestos llegaron al clímax, después de semanas de trabajo, por un inusual equipo de trabajo, formado por policías de Filadelfia y asesores civiles, dirigidos por la Detective Sargento Santana López.

La rubia quería volver a formar parte de ese equipo, más de lo que había quiero en su vida, exceptuando a la joven que la miraba fijamente con el ceño fruncido.

Estaba pálida, preocupada.

Y la forma más rápida a regresar con el equipo era continuar. Si no continuaba con su cobertura, perdería todo lo logrado hasta ahora.

—No te entiendo, Q.

—Yo sólo quiero estar contigo.

Emocionada, se acercó y le envolvió su brazo alrededor de la cintura.

—Eres la misma cabezona de siempre. Nunca he conocido a nadie como tú. No tienes que ser como López.

—No es por López—se dejó ayudar por mientras tomaba aliento y volvía a secarse el sudor perlado de su cara—Simplemente no quiero tener que utilizar estas muletas.

—Sí, a lo mejor deberías recordar que si tienes estas muletas es porque ayer te hirieron, perdiste mucha sangre, y tuvieron que operarte—le dijo con un bufido—Jesús, eres como un color en el culo.

—¿Me vas a estar gritando todo el tiempo?—Quinn fingió desasosiego, pero le sonreía abiertamente.

Se apoyó contra la pared, permitiendo que la castaña no tuviera que aguantar todo su peso contra de ella.

—No lo sé—le contestó, soltando el agarre de su cintura, después de besarle el cuello.

Eran amantes desde hacía menos de una semana, y Rachel no era capaz de mirarla sin excitarse.

—Eso depende de cuánto tiempo tardes en recuperarte. Si tardas mucho tiempo, podría enfadarme.

—¿Crees que no podría encargarme de mis asuntos?—Quinn agachó la cabeza llevando su boca hacia la de su amante y le pasó la lengua ligeramente sobre el labio inferior a la joven, la cual gimió suavemente, mientras su ritmo cardíaco subía como un cohete.

Oh mierda, ahora me acabaré cayendo.

Con el calor de cuerpo de su castaña calentándola de un extremo a otro, fue deslizándose poco a poco, apoyada en la puerta. Cuando deslizó su lengua sobre la parte interior del labio acercó una mano a sus pechos.

Prácticamente podía deslizar una mano por la cintura de la joven.

—Dios mío—masculló.

—No creo que este tipo de actividad sea adecuada cuando has recibido un apuñalada

Una voz al borde de la risa anunció detrás de ellas.

Deslizó su brazo protectoramente alrededor del hombro de su castaña, mirando hacia arriba.

Su mirada fija chocó con los risueños ojos verdes del cirujano, Sam Evans.

Se sonrojó.

—Buenos días.

—Sí, buenos días—Rachel gruñó, levantando su barbilla en dirección al Dr. Sam Evans—Tal vez Q le escuche—cuidadosamente, se desenredó de su novia—No quiere admitir que está débil.

—Rach—se quejó con un suspiro.

—Es la verdad.

Evans se apoyó contra la pared, en el hueco de la escalera, y cruzó los brazos en el pecho, observando a la rubia que a duras penas podía mantenerse en pie.

—¿Cómo te sientes?—cuando la rubia vaciló continuó—¿Huh tan mal?—se separó de la pared y la ayudó a incorporarse, llevando la mano bajo el codo de la joven—Vamos. Volvamos a tu habitación y echemos un vistazo.



Una vez que estaba de regreso y acostada, el doctor empezó a examinarla.

Mientras la joven oficial recorrió lateralmente con la mirada a Rachel, que estaba situada junto a la cabecera de la cama.

—¿Te duele?

—Menos de lo que parece.

Sam meramente inclinó la cabeza. Había algo en los ojos de la joven mujer que la inspiraba franqueza.

Un minuto más tarde, la había soltado el vendaje. Estudió atentamente la fila de suturas, extendidas a través de unos diez centímetros, en la parte interior del muslo.

Cuidadosamente, movió el muslo para asegurarse de que la incisión estaba limpia y sanando.

—Bueno está todo bien. No hay problema con la arteria—cuando terminó de palmarle la pierna, inclinó la cabeza con evidente satisfacción—Todo está funcionando como debería.

—Ya me lo imaginaba—la voz de Quinn sonaba firme, pero con cierto alivio.

La castaña no pudo contenerse y sólo otro bufido.

—Pero te recuento que has perdido mucha sangre. Tuvimos que hacerte una transfusión. Debes ir poco a poco, no queremos que se produzca ningún tipo de problema en tu recuperación. Todavía te sentirás débil durante un tiempo.

—¿Cuándo me sentiré mejor?—inconscientemente, había cogido la mano de Rachel, y ahora entrelazaban sus dedos. La fuerza del agarre de su amante la reconfortaba.

Le agarró apretadamente.

—Probablemente tardará varios meses hasta que vuelvas a la normalidad, pero día a día empezarás a sentirte mejor—Sam le sonrío—Solo ten un poco de paciencia.

—No me digas. Ella no sabe lo que es eso—aunque su tono fue sarcástico, realmente Rachel estaba preocupada por su amante.

—Eso parece un rasgo habitual en ciertos trabajos—Sam contestó—Si me prometes que vas a cuidarte, te puedes ir hoy.

—Sí, puedo hacerlo—miró a su amante—¿Rach?

Suspirando y mirándola con ternura respondió:

—Sí, vale novata. Lo que tú quieras.

La verdad era, que también quería llevarse a su rubia fuera del hospital. El lugar la asustaba demasiado, y ver a su amante, normalmente fuerte, ahora débil le asustaba aún más.

Suavemente, le acarició la mejilla.

—Bien, cariño, vayamos a casa.






******



La Dra. Brittany Pierce apartó a un lado una pila de carpetas y cogió el teléfono.

—¿Sí, Mercedes?

—Santana está aquí—
su secretaria le anunció, sin necesidad de preguntar nada más al respecto—Tienes treinta minutos antes de su próxima visita.

—Gracias. Dile que pase.


Esperó detrás de su escritorio, simplemente por el placer de observar a su amante cruzar la habitación.

Se habían visto por primera vez, en esta misma habitación, hacía unos seis meses antes, cuando la Detective Sgt. Santana López estaba investigando una serie de violaciones que habían terminado en homicidio.

Habían comenzado siendo amables adversarias y habían terminado como amantes apasionadas.

Como si la acometida del ciclón de ese amor inesperado, no hubiera sido suficiente, su morena casi había acabado muerta, por una herida de bala, ambas todavía se estaban recuperando física y emotivamente.

Disfrutaba con solo el placer de verla durante el tiempo que disponían. La detective le había llegado a los más profundo de su ser, más que cualquier otra mujer que hubiera podido conocer en su vida.

Sonrió cuando la puerta se abrió, y su amante morena, un poco más baja que ella y delgada entró. Llevaba un traje oscuro hecho a la medida totalmente impecable.

—Hola—Santana saludó mientras se acercaba a su amante. Se agachó y la besó—¿Tienes algo de tiempo?

—¿Mmm, para ver a Quinn?—pregunto.

—Eso también—con una expresión inusualmente cohibida, repentinamente dio un paso atrás y deslizó sus manos en los bolsillos de sus pantalones—Pero también quería hablar contigo. Tengo algunas noticias.

—Oh—mirándola con preocupación, se levantó, dejó su escritorio, y deslizó un brazo alrededor de su cintura—¿Ha ocurrido algo con el Capitán Schuester?

—Sí—hizo esa concesión—Llegamos a un acuerdo para mantener unido el equipo y seguir investigando, entre otras cosas, la fuga del departamento. También continuaremos con la investigación sobre la red de prostitución, o cualquier cosa que surja, sin obstrucción.

—Eso es lo que querías, ¿no?—conservó su voz neutral, una práctica muy arraigada para ella por los años de practicar la psiquiatría.

Todavía intentaba hacerse a la idea de que a causa de la profesión de su amante, corría el riesgo diario de lesión o incluso de muerte.

Su deseo por equilibrar entre el trabajo de la morena y su miedo e incertidumbre era todo un reto. No obstante, era una lucha que mantenía ella sola, sabiendo que su morena sólo podría ser ella misma siendo policía.

—¿Mantener unido al equipo?

—Sí. Absolutamente—Santana la abrazó con más fuerza, descansando su mejilla contra su cabello.

—Estamos cerca de unir todas las piezas: la fuga del departamento, el asesinado de Jimmy Hogan y Jeff Cruz, las chicas de los videos porno, los clubes sexuales, y todo ello se relaciona con el crimen organizado. Sólo necesitamos más tiempo.

Era imposible perder la corriente submarina de excitación y determinación en la voz de su morena, pero ella sentía algo más.

En su voz notaba algo de reserva y frustración.

Sabía cómo funcionaban las cosas, sabía muy bien el funcionamiento de la política.

Llegaste a un acuerdo con ellos.

—¿En qué tuviste que ceder?

— No es lo que tuve que dar—se quejó—Es lo que tuve que coger.

— Ven, siéntate y cuéntame—le señalo el sofá frente a su escritorio. Cuando estuvieron sentadas juntas, apoyó su mano sobre el muslo de su morena—¿Qué es?

—Noah Puckerman—Santana nombró al agente del Departamento de Justicia con desagrado obvio.

—¿Qué tiene que ver con esto?—Brittany exclamó con sorpresa.

Noah Puckerman había sido el enlace federal del gobierno con su morena, frente al equipo de investigación de la red de pornografía en Internet. Pero cuando el equipo había conseguido exitosamente el arresto, Puckerman había echado mano de su jurisdicción, y les había dejado fuera del caso.

Eso le había dolido mucho a su morena y al resto del equipo.

No podía imaginar a su amante, ni a ningún miembro del equipo volver a trabajar voluntariamente con él.

—Puckerman quiere estar involucrado—dijo exasperada—Sin Puckerman no ha equipo.

—Ah, veo que no hay elección—le apretó el muslo con compasión—Lo siento. Estoy segura de que encontrarás la manera de manejarlo.

—Probablemente, pero no sé qué pensará de esto Kitty. Tendré que convencerla.

Kitty Wilde era la asesora informática civil, y había trabajado para Justicia, en el pasado. Santana realmente no sabía por qué había dejado de trabajar para ellos, pero sabía que las cosas no habían terminado demasiado bien.

A pesar de la animosidad de Kitty, ésta se había acrecentado cuando su amante Marley había sido herida en un intento de asesinado.

Kitty era el objetivo pretendido, y se había sentido culpable por ello desde entonces. Ella le había atribuido la culpabilidad al propio Puckerman, el cual había retenido información crítica al equipo.

—Kitty no será un problema si se lo explicas correctamente.

Arqueó una ceja.

—¿Alguna sugerencia, Doctora?

Su rubia sonrió suavemente.

—Cariño, ¿qué es lo más importante en el mundo para Kitty?

—Marley—contestó inmediatamente.

—Sí. Y Kitty quiere a la persona que lastimó su amante. Tú y yo sabemos que el lugar más seguro para Kitty está con el equipo, no corriendo alrededor de por sí misma. Y Marley lo sabe también.

—No me parece bien—Santana dijo, frunciendo el ceño—Usar a Marley para
convencer a Kitty.

—Dios mío. Te quiero por lo honorable que eres, solo que no es nada deshonroso—Brittany se inclinó hacia adelante para besarla ligeramente en la boca—San. No estás usando a Marley. Le estás ofreciendo a Kitty justo lo que más quiere.

Suspiró.

—Está bien, lo entiendo, pero no será fácil convencerla.

—Ella accederá. Simplemente dale un poco de tiempo—descansó su mejilla contra el hombro y llevó un brazo alrededor de su cintura—Así que el equipo al completo volverá a juntarse otra vez. Kitty y Kurt con los ordenadores, tú Mike y Quinn en las calles. ¿Y qué pasa con Quinn y Rachel?

—Depende de lo rápido que Quinn se recupere de su apuñalamiento. Ya sabes, va a necesitar de ver de nuevo a un psiquiatra.

Brittany, era una asesora psiquiátrica civil para el departamento de policía.

—Sí. Conozco la política del departamento después de que uno de los suyos haya sido herido en el cumplimiento del deber.

—Sabes que podrían relevarla a un trabajo de oficina.

—No me estarás sugiriendo que facilite su vuelta al trabajo de forma prematura, ¿verdad?—el tono Brittany fue suave, pero afilado como el acero—Sabes que tengo mejor criterio que eso—contestó uniformemente.

Le besó la frente.

—Sólo quiero que la veas. Ya se lo dije antes de que la hirieran. Ha estado teniendo algunos problemas con su temperamento y no quiero que haga ninguna tontería. Ésta podría ser la oportunidad perfecta para su carrera.

La rubia inclinó su cabeza y estudió a su amante fijamente.

—Creo que te estás convirtiendo en toda una psicóloga.

Santana parpadeó y luego se rió.

—Pues bien, hablando de psiquiatras…

—Oh, no lo hagas—Brittany se quejó cuando su amante empezó a besarla y a acariciarla.

Apretando su abrazo sobre la cintura de su morena, se dejó llevar por el beso, aunque al instante se dio cuenta de dónde estaban y la hora que era.

Con un gemido apenas perceptible, se alejó.

—Ahora recuerdo por qué es mala idea que me visites durante el día.

—Para mí no es ninguna mala idea—su voz buen ronca y baja.

La rubia se movió más hacia atrás.

—Podrías recuperarte de algo rápido y volver a tu trabajo, pero esa idea no me entusiasma.

Sonrió abiertamente.

—Tenía que intentarlo.

Riéndose, Brittany se levantó y le alargó la mano a su amante.

—Saluda a Quinn de mi parte, y dile que cuando pueda la veré.

Brittany era la única que llamaba a Quinn por su nombre y apellidos, y eso la preocupaba. Era un poco inquietante, saber que su amante tenía una relación muy privada y singular con un miembro de su equipo al que había tomado bajo su protección y a la que intentaba guiar.

Sabía que su ojiazul nunca discutía los detalles de sus relaciones terapéuticas con nadie, pero a veces, se preguntaba qué le diría Quinn a Brittany en la intimidad quieta de sus horas conjuntas.

—Lo haré—dijo, antes de continuar—Quinn será ascendida. Conseguirá su placa

—¡San, eso es maravilloso! ¿Tienes algo que ver con eso?

Negó con la cabeza.

—No lo creo. Quinn se lo ganó, después de la última operación. Hizo un buen trabajo, y supo manejarse bien bajo las circunstancias.

—Estoy muy feliz por ella. Significará mucho para ella.

—Sí—vaciló—Yo...

—¿Qué?—le preguntó.

—También me han ascendido. De Detective a Teniente.

La rubia se quedó con la mirada fija.

—¿Y me lo dices ahora? ¡San! Supongo que aceptaste verdad?

La posibilidad de que la morena fuera ascendida, era algo que ambas habían hablado en varias ocasiones.

Ella había estado a favor de eso, esperando en secreto que relegara a su morena a dejar las calles.

Ésta inclinó la cabeza.

—¿Qué es lo que no me estás contando?

—Más o menos tuve que aceptar para mantener al equipo unido. A cambio, consigo dirigir una unidad de crímenes especiales dentro de la división.

—Ya veo—dijo lentamente—No se trata de un ascenso que te deje en un escritorio.

Silenciosamente, negó con la cabeza, observando a su amante fijamente. Anduvo hasta su escritorio, se sentó, y plegó sus manos en mitad de la mesa.

Después de algunos segundos más en silencio, ella dijo:

—Felicidades. Estoy muy orgullosa de ti. No sé por qué he pensado que podrías estar en un lugar donde no te sintieras contenta.

—Pero tú no eres feliz—le dijo suavemente.

—Soy feliz. Tú me haces feliz—levantó una mano y sonrío—Sólo necesito dejar de pensar tanto.

Santana recorrió con la mirada su reloj de pulsera.

—Sólo tenemos uno pocos minutos más.

—Esa es mi vida, cariño.

—Britt—le dijo mientras se acercaba a su lado—Te quiero.

Alcanzó su mejilla y se la acarició.

—Vuelve al trabajo, Detective. Todo está bien.

—¿Seguro?

De una cosa estaba segura. Que necesitaba a Santana, en subida, más que necesitaba respirar, y necesitaba tener la mente despejada para hacer su trabajo de forma segura.

No importaban sus dudas o sus decepciones, no la agobiaría con ellas ahora.

—Por supuesto. Estoy bien. Te quiero. ¿Me llamarás más tarde?

La besó velozmente.

—Claro que sí. Llevaré la cena a casa.

—Cuento con ello—Brittany le gritó cuando la puerta se cerraba detrás de su amante.

Luego se reclinó en su silla y cerró sus ojos.

Necesitaba enfocarse para volver al trabajo que tenía que hacer, y dejar a un lado esa semilla fastidiosa de miedo que empezaba crecer en sus profundidades.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.




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Mensaje por 3:) el Lun Sep 24, 2018 10:04 pm

hola morra,...

pobre quinn es fastidioso estar internado es una cagada!!!
ese miedo que tiene britt no ayuda mucho,..
a ver como va en el nuevo trabajo para todos???

nos vemos!!
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Mensaje por micky morales el Mar Sep 25, 2018 6:49 pm

Y aqui estamos de nuevo, Britt tiene que dejar a un lado sus temores, es entendible pero tampoco se puede vivir asi!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Miér Sep 26, 2018 6:54 pm

3:) escribió:hola morra,...

pobre quinn es fastidioso estar internado es una cagada!!!
ese miedo que tiene britt no ayuda mucho,..
a ver como va en el nuevo trabajo para todos???

nos vemos!!






Hola lu, =/ esta complicada la cosa, no¿? =/ Ufff...nop, pero esk como no tenerlo¿? Aki otro cap para saber mas! Saludos =D








micky morales escribió:Y aqui estamos de nuevo, Britt tiene que dejar a un lado sus temores, es entendible pero tampoco se puede vivir asi!!!!






Hola, me parece perfecto...espero q siga siendo así jaajajajajaja. Sip, pero es complicado con el trabajo de san, no¿? Eso mismo. Se entiende, pero ai q afrontarlo. Saludos =D



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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 2

Mensaje por 23l1 el Miér Sep 26, 2018 6:57 pm

Capitulo 2





Santana se encontró con el Detective Mike Chang que la esperaba en el abarrotado vestíbulo del Hospital Universitario.

Estaba con los hombros inclinados sobre el mueble mostrador de admisiones, donde se encontraba la recepcionista, que se reía de algo que él había dicho.

Mentalmente se estremeció, preguntándose qué era lo que encontraban tan atractivo en ese policía grande y rudo. Lo había conocido cuando le habían asignado para trabajar con ella, después del asesinato de su compañero Jeff Cruz.

Jeff además de su compañero había sido su amigo. Nadie podría ocupar su lugar dentro o fuera del trabajo.

Además Mike no tenía muy buena reputación en el cuerpo.

Aunque aparentemente estaba absorto en su conversación, Mike la saludó sin dejar de mirar a la recepcionista.

—¿Todo bien?

—Si.

—Bien—suspiró enderezándose, y se giró para afrontarla—Supongo que tenemos que hablar.

No quería responderle delante de toda esa gente, así que lo llevó hacia la zona de los ascensores.

Había conocido a Mike casi al mismo tiempo que a Brittany, y durante esos meses en los que se había hecho una idea de cómo era él, finalmente se había dado cuenta de que se había equivocado.

Bajos su fachada despreocupada, era un policía listo y cabal. Era de fiar y se mantenía firme bajo presión. Sin saberlo y ciertamente sin pretenderlo, él se había convertido en su compañero.

Y no estaba segura de cómo se sentía sobre ello.

—Tenemos que poner al equipo en marcha.

—¿Otra vez?—preguntó, mientras entraban en el ascensor.

—Sí, hoy.

Él gruñó, pero no dijo nada.

Esperó hasta estar fuera del alcance del oído del resto de la gente de alrededor, antes de continuar hablando.

—Tan pronto como veamos cómo está Quinn, iremos a hablar con Kitty, y ver la mejor estrategia a seguir.

—No le va a agradar lo de Puckerman.

—Lo sé.

—¿Y si no quiere seguir formando parte del equipo?

—Lo hará—abrió la puerta de la habitación y se detuvo bruscamente, chocando casi con su compañero que estaba detrás—Cristo.

—¿Qué?—Mike levantó la cabeza para mirar con atención alrededor de la morena.

—Nada.

—Déjame ver qué sucede.

Rachel estaba tumbada en la cama del hospital junto a Quinn. Su cabeza apoyada sobre el hombro de la joven oficial y una mano bajo la camisa.

La rubia estaba dormida con su mejilla apoyada sobre la cabeza castaña. Abrió los ojos y miró en dirección a ella.

—Hola.

—Les daremos unos minutos—dijo, se echó para atrás y salió de la habitación cerrando a la puerta.

Él emitió un silbido largo y bajo.

—Si no lo veo no lo creo. Vaya con las niñas. Pues sí que han hecho un buen trabajo.

—Déjalo, Mike.

Él se encogió de hombros.

—Oye, siempre dije que la niña era un bocado sabroso. Y si a ella le gusta Quinn.

—Rachel era mi confidente. Ahora trabaja con nosotros—dijo con cierto topo borde en su voz—Y ella se ha estado jugando la vida por nuestra investigación. Muéstrale un poco de respeto.

—Sí, vale es verdad—dijo con un suspiro. Metió los pulgares sobre su cinturón meciéndose en sus talones mientras contemplaba la puerta cerrada—Yo, lo siento, es que estoy simplemente un poco resentido. No estoy acostumbrado a que solo tengan algo de acción las mujeres—bajó la voz antes de añadir—Mujeres con otras mujeres.

—Bueno presta atención, quizá aprendas algo. No sabes lo afortunado que puedes llegar a ser—le respondió totalmente seria.

Mike la miró como si estuviera loca.

Entendiendo que ya habían esperado el tiempo suficiente, llamó a la puerta y la abrió. Se dio cuenta de que era la primera vez que habían hablado de temas personales, si es que se podía considerar así.

Con una risa feliz, entró después de ella.







—El doctor dice que me puedo ir a casa hoy—Quinn les anunció, ahora ya incorporada en la cama, con la sábana sobre la cintura, y Rachel sentada en una silla, cercana.

—Es una gran noticia—Santana se apoyó en el estribo de la cama, con el ceño fruncido moldeado entre sus ojos—¿A dónde irás?

—Uh, tengo mi piso—dijo insegura.

También recordó que tenía alquilado un departamento en el mismo edificio que su castaña. Era diminuto, estaba vacío y sólo tenía un colchón en mitad de la sala de estar.

Aunque nunca había dormido ahí.

—Quería decir que iré al departamento de Rachel—corrigió al darse cuenta de la mirada de su novia.

—Ya le dije a súper Q, que debemos continuar con nuestra cobertura—dijo Rachel encogiendo los hombros de forma despectiva—Deberíamos continuar cerca del barrio esta semana. Así será más natural, ya saben, si se queda conmigo.

—Es importante que nadie sepa de lesión—Santana añadió—No creo que puedan asociarlo con lo ocurrido ayer por la noche, pero es importante tomar todo tipo de precauciones.

La ojiverde abrió los ojos animándose ante la repentina excitación.

—¿Así que me quedaré a puerta cerrada?

—Es una posibilidad—Santana se expresó de forma equívoca.

No creía que la rubia estuviera en buenas condiciones para volver a las calles, en un corto periodo de tiempo, y tenía el presentimiento de que la investigación avanzaría rápidamente.

Los datos que Kitty y Kurt habían obtenido de la grabación del video, les habían llevado a la detención de docenas de inculpados. Las personas que estaban detrás de esta organización de prostitución y pornografía se pondrían nerviosos.

—Todavía no puedes andar, Q—le dijo Rachel.

—Sólo necesito un par de días—Quinn respondió, mirando fijamente a la morena—El Dr. Evans dijo que estaría bien en solo unos días.

La castaña se movió en la silla.

—No, no dijo eso.

Viendo que se avecinaba una tormenta, la morena sostuvo en alto una mano y dijo:

—No importa lo que dijera. No vamos a discutir eso ahora. Cuándo tenga el plan diseñado, hablaré contigo, y veremos cómo estás.

La verdad era que las necesitaba a ambas.

Necesitaba a Quinn y a Rachel devuelta en las calles, pero no se atrevía a enviar a una joven inexperta si no estaba al 100 preparada, tanto emotiva como físicamente.

—Quizá tenga algún trabajo de oficina para ti, antes de que puedas volver a cumplir con tu deber, Quinn.

Ésta dejó caer la cabeza contra de la almohada con un gemido.

—Dios, otra vez—luego, como si se diera cuenta de lo que le había dicho, precipitadamente añadió—Quieres decir que si veo a la Dra. Pierce, yo…

—Relájese, Detective—Santana dijo.

—Sí, pero…—vaciló, de su boca no sabía ningún sonido. Tragó saliva—¿Cómo me ha llamado?

Santana le sonrío y ambos, ella y Mike se rieron a carcajadas.

—Felicitaciones, Quinn—le explicó—, Has sido ascendida da detective.

—¿De verdad?—sin pensar, alargó su mano hacia la castaña. Que la agarró y la atrajo más cerca de la cama.

—Sólo tendrás que hacer el examen para que sea oficial, pero cumples todos los requisitos, no tendrás problemas—Santana hizo un intento por ocultas su alegría por la joven—Bien hecho.

—Bravo, niña bonita—Mike repicó. Gesticuló hacia su jefa con la barbilla—Aquí la morena también merece algún tipo de felicitación.

—¿Teniente?—Quinn hizo eco, antes de sonreír abiertamente ampliamente—¡Es genial

—Gracias—respondió quedamente.

—¿Y el equipo se queda conjuntamente?—Quinn preguntó ansiosamente.

Estar fuera de servicio hacía que su preocupación aumentara al no poder formar parte de ello, si la investigación seguía adelante.

Era algo que realmente le importaba.

—Digamos que la estamos reestructurando—Santana continuó explicando que su equipo se convertiría en una unidad de investigación de crímenes especiales, omitiendo las ramificaciones políticas que estaría detrás.

—Así que, Detective, estás de permiso médico hasta que el Dr. Evans y el psiquiatra del departamento te permitan volver al cumplimiento del deber. Cuando lleguemos a eso ya hablaremos de las asignaciones.

—Oh hombre—susurró. Después desvió la mirada de sus superiores a la castaña—¿Qué piensas?

La expresión de ésta era ilegible.

—Creo que tendré que lidiar de nuevo con esta cabezota.

La ojiverde sonrió abiertamente.

—Sí. Será lo más probable.






El cuarto se quedó muy tranquilo después de que Santana y Mike se fueran.

Rachel estaba en silencio sentada al lado de la cama. Su pequeña mano pequeña, con las uñas pintadas de rojo, se había movido de las sábanas hasta el muslo de Quinn.

Esta la acarició y le dio un suave apretón.

—¿Estás enfadada?

—No. ¿Por qué?

Volvió a acariciar su mano, pero la castaña no le devolvió el gesto.

—Antes, cuando estaban ellos, parecías estar bien, pero ahora te noto, no sé.

—Sabes, no tengo que estar en alerta sexual veinticuatro horas. ¿No puedes entender que no siempre estoy con buen estado de ánimo?

Un músculo en su mandíbula se tensó bruscamente, pero mantuvo su mano en la de la castaña.

—Creía que querías decirme algo.

La ojimarrón la miró fijamente y estuvo a punto de responderle, pero al ver el dolor no disimulado en sus profundos ojos, cerró la boca, tomó un largo suspiro y habló.

—Solo estoy preocupada.

—De acuerdo—dijo quedamente.

—Quiero que todo esté bien—le murmuró.

—Yo también—acercó la mano a su mejilla y la frotó contra de su piel—¿Qué te parece el ascensor?

La castaña sacudió su cabeza.

—¿Sobre mí quedándome contigo?

—No.

—Vamos, cariño. Simplemente dime.

El silencio se hizo interminable que no pudo aguantar más.

—¿Rach?

—Es por esta cosa clandestina.

—Pensé que Quincy te gustaba—dijo en lo referente a su personaje clandestino. Le mordió la punta del dedo en broma—A él también le gustas.

—No es por Quincy. Sabes lo que me hace sentir—se movió en su silla, agarrando fuerte la mano de su novia.

—En el caso. Desde que todo esto empezó, alguien hizo matar al compañero de López, a plena luz del día, y luego intentaron matar a Kitty e hirieron a su novia. Hace apenas dos días te acuchillaron y casi et desangras hasta morir. Estas investigando en los clubes y la próxima vez puede salir peor.

—Eh, cariño. Soy policía—su tono era claramente incrédulo—Puedo cuidar de mi misa. La que pueda estar en problemas eres tú, siendo informante de López. Si alguien debe dejarlo eres tú.

—Mira novata—soltó con un bufido—Me sé cuidar muy bien en las calles. Lo llevo haciendo durante mucho tiempo. Sé muy bien cuál es mi lugar.

—No me digas que…—se cayó cuando sonó un golpe en la puerta—¿Sí?

La puerta abrió y Kitty asomó la cabeza.

—¿Puedo entrar o espero a que terminéis de discutir?

—Yo ya me iba—Rachel dijo, solando la mano de su novia.

—Oye—protestó. Se movió para intentar volver a cogerle de la mano, pero gimió de dolor ante el movimiento de su pierna—Oh, joder.

—¡Quinny!—la ayudó a tumbarse sobre la cama—¡Eres una cabezona!

—No te vayas—se quedó sin aliento.

—Vale, vale, no me iré—le acarició la mejilla—Me quedo.

Kitty se aclaró la voz.

—¿Ya están bien?

—Sí—contestaron a la vez.

—Bien—inclinó su barbilla hacia la más alta—¿Cómo te encuentras?

—No demasiado mal—respondió manteniendo el aliento.

La pierna le dolía como si alguien la hubiera pateado, más de una vez.

Vio los oscuros círculos bajo los ojos verdes de Kitty, normalmente vibrantes. Ahora que se fijaba, iba vestida con los mismos pantalones vaqueros descoloridos y la camisa blanca ajustada, que recordaba haberla visto.

—¿Y tú?

La rubia más baja levantó los hombros.

—Kurt y yo hemos estado trabajando durante horas sacando toda la información que hemos podidos sobre el asalto de la otra noche. Hemos conseguido una docena de fuentes de suscriptores potenciales, listas de distribución por correo electrónico, anuncios. Ya sabes ahogándonos en datos—a pesar de que su fatiga era obvia, exudaba excitación.

—Sabes que…—Quinn dijo repentinamente energizada—Podría ayudar a Kurt con los datos hasta que mi pierna esté mejor.

—Es una buen idea—contestó con vacilación.

Lo había considerado, pero se resistía a tratar de reclutar a uno de los hombres de López. Incluso había considerado contratar a algún detective privado, pero si Quinn está desocupada.

—Mira, ¿por qué vemos cómo te sientes en unos días?

Quinn se incorporó sobre las almohadas, negando con la cabeza vehementemente.

—Tengo el visto bueno de doctor para irme hoy mismo. Podría empezar mañana mismo.

—Tienes un pequeño problema—Rachel habló de forma sarcástica.

—¿Qué?—preguntó, recurriendo a su novia.

—No puedes andar, y mucho menos conducir o montar en la moto.

—Puedes quedarte en mi casa—Kitty propuso—Tengo bastante sitio. Sólo tendrías que usar el ascensor.

—¿Sí? Eso sería genial—Quinn hizo un alto, cuidadosamente sin poder mirar a su castaña—, Pero es que Rachel y yo…

—No es ningún problema, vendrán las dos—Kitty sonrió abiertamente a la más baja.

—Yo tengo intención de vigilarla, y alguien debería. Realmente me estarías haciendo un favor.

—¿Qué te parece?—Quinn le preguntó a su novia, casi suplicante.

—No puedo estar todo el día detrás de ti, lo sabes. También tengo cosas que hacer.

—Lo sé. No hay problema—los ojos de Quinn se iluminaron por la anticipación.

—¿Eso es un sí?

Se dio la vuelta para mirar a Kitty, agradeciendo su invitación.

—Claro. Por qué no.








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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Jue Sep 27, 2018 7:08 am

Magnifico, me encantan Quinn y Rachel, bueno en realidad me encantan todas las parejas!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Dom Sep 30, 2018 6:46 pm

micky morales escribió:Magnifico, me encantan Quinn y Rachel, bueno en realidad me encantan todas las parejas!!!!






Hola, a mi tmbn me encanta faberry! Jajajajaja si, la vrdd tiene un buen punto! xD pero siempre tiene q haber faberry, cuando ai brittana, no¿? jajajajajaja. Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 3

Mensaje por 23l1 el Dom Sep 30, 2018 6:48 pm

Capitulo 3





Cuando estaba saliendo con su porsche carrera del aparcamiento del Hospital, el teléfono sonó.

—Kitty.

—Soy Santana.

—¿Qué necesitas?

—¿Podemos vernos ahora en el edificio de la comisaría?

—¿Por qué?—
la mano de Kitty se apretó sobre el volante.

Un viaje hacia la burocracia de la policía era la último que quería hacer. No quería recordar cómo la habían tratado en el pasado.

—Me gustaría que hablaras con mi capitán.

—¿Es una petición oficial?

—No exactamente.


Aceleró hacia el centro de la ciudad, intentando decidir si se dirigía a sus instalaciones o si se desviaba hacia la comisaría.

Lo estaba sopesando.

Se había prometido a sí misma, hace siete años, que nunca más se asociaría voluntariamente con nada que tuviera que ver con ellos, a cualquier nivel.

—Es importante, Kitty.

Santana podría ser su amiga, pero también era policía. Era algo que Santana López nunca dejaría de ser.

La parte oficial de la petición era lo que no le gustaba. Tenía que hacer lo que estuviera en sus manos para descubrir quién estaba detrás del intento de asesinato de su amante.

Necesitaba tener la conciencia limpia.

Tan sólo se escuchaba el ronroneo del motor de su coche.

—¿Kitty?

—Sí—
aflojó el agarre en el volante, redujo una marcha, y giro a la izquierda hacia el Norte Filadelfia.

—Estaré ahí en unos minutos.






*****



Santana estaba de pie esperándola al lado de la zona de seguridad. Kitty la siguió silenciosamente hacia los ascensores.

—Ha habido algunas novedades desde la última vez que hablamos—le informó mientras esperaban a que las puertas se abrieran.

—¿Algún problema con los arrestos?—le preguntó, como si la parte legal de le preocupara de alguna manera.

La morena negó con la cabeza.

—No. Eso está todo atado. Los dos hicisteis un gran trabajo—una vez en el tercer piso, la puerta se abrió y le indicó que la siguiera—De hecho, por eso estás aquí.

El centro neurálgico del departamento de detectives era un enorme y brillantemente alumbrado espacio, lleno de mesas, teléfonos, ordenadores y voces de hombres.

La ojiverde vislumbró sólo a una mujer, en una pared alejada, a la que apenas se la oía hablar.

Andando con mucho cuidado a través de un largo y estrecho pasillo rodeado de escritorios fortuitamente colocados, pudo notar los ojos de todos en su espalda.

Excesivamente consciente del rápido golpeteo de su corazón, del nudo de ansiedad en su estómago, esperó al lado de Santana, que llamaba a la puerta de cristal de un despacho.

En esos momento, le vino a la memoria, cuando años antes había sido detenida, la había metido en un coche patrulla y puesto las esposas tan fuerte, que todavía tenía una débil cicatriz que se lo recordaba.

Aquello la había destrozado anímicamente.

—El capitán quiere hacerte una proposición.

—Es política, López—Kitty comenzó urgentemente—No me interesa…

—Simplemente escúchale—abrió la puerta e hizo las presentaciones correspondientes—Este es el Capitán Will Schuester. Señor, ella es Kitty Wilde.

Nada más entrar en el despacho, vio que era un pequeño cuarto, con un escritorio con sillas en frente y armario a lo largo de una pared.

El hombre rubio detrás del escritorio cubierto de papeles se levantó y le extendió la mano.

—Pensé ya era hora que nos conociéramos, Señorita Wilde—Schuester dijo en tono profundamente enriquecedor.

—Simplemente Kitty—le contestó, aceptando su mano automáticamente.

Will señaló una de las sillas y ella se sentó, cruzando las piernas de sus vaqueros azules, con una indiferencia que no sentía. Descansó las manos sobre sus rodillas, extendiendo los dedos, para intentar soltar la tensión acumulada.

Sin poder evitarlo empezó a tamborilear sus piernas.

La morena se sentó silenciosamente a su lado.

—No voy a fingir que entiendo su trabajo, señorita…uh Kitty—Schuester empezó diciendo, irguiéndose en su silla, con las manos cruzadas delante del escritorio.

Como siempre, su camisa blanca estaba libre de arrugas y abotonada para la parte superior, donde su corbata yacía pulcramente anudada. Llevaba enrollados los puños de la camisa.

—El hecho que usted jugó una parte muy importante en la investigación de la Detective López, sabrá que todavía hay mucho trabajo por hacer.

—En este punto, Capitán, su unidad electrónica de vigilancia debería poder revisar la mayor parte de la información que revelamos—sabía que eso probablemente no era cierto, pero era lo más educado que podía decir.

El capitán dijo, inclinando la cabeza:

—Eso sería cierto si tuviéramos una unidad electrónica de vigilancia. Pero no la tenemos.

A pesar del hecho que, en los últimos años, todas las ramas del gobierno y de la industria habían puesto énfasis en seguridad de sus ordenadores, las agencias estaban mucho muy retrasadas en desarrollar unidades electrónicas de vigilancia.

En su mayor parte porque carecían del personal con las habilidades necesarias.

Kitty no dijo nada.

—El alcalde, el jefe y la cabeza de Consejo Municipal y yo mismo le estamos muy agradecidos a usted y a la Teniente López al detener a esta organización de pornografía.

La expresión del capitán permaneció neutral, pero la corriente submarina más desnuda de su comentario sarcástico afiló su tono.

—También parecían estar profundamente avergonzados por el hecho que algo así existiera adentro de nuestra ciudad. Quieren estar seguros de que algo así no vuelva a ocurrir.

La ojiverde le echó una ojeada a la morena.

¿Teniente, huh?

Creo que sí que ha habido novedades en las últimas veinticuatro horas.


La morena se quedó con la mirada fija, su expresión completamente ilegible.

Se sintió momentáneamente irritada, esperaba que la pelinegra le hubiera dado algo de información.

Volvió a prestar atención a lo que el capitán le decía, aunque sus propios pensamientos apenas la dejaban oír.

—...Así que he autorizado a contratar un asesor del civil para establecer la unidad. Nos gustaría que lo aceptara.

—No estoy disponible pero puedo recomendarle a varios muy cualificados—Kitty dijo inmediatamente.

—El ayuntamiento quiere ver acción inmediata en esto—Schuester insistió—No creo que le llevara mucho tiempo, dado que tiene la mayor parte del trabajo avanzado.

—Obviamente, su sistema necesitará ayuda. No creo que tenga problemas en encontrar a alguien que lo haga.

—Usted ya demostró sus habilidades considerables, y la Teniente López la avala personalmente—la expresión de Schuester no había cambiado—Además, ha sido recomendada desde el más alto nivel.

—¿El más alto nivel?

—El agente Puckerman del Departamento de Justicia.

—Puckerman—Kitty susurró.

—Sería asignada a la unidad de la Teniente López.

Todavía estaba tratando de absorber el hecho que Puckerman la había avalado. Él debería haberla arrestado y su subsiguiente despido.

No entendía por qué había actuado de esta otra manera, aquello le parecía por lo menos sospechoso.

—Necesito pensarlo.

Schuester se levantó.

—Por supuesto—él extendió su mano. Cuando Kitty se la tomó, la apretó amablemente—Simplemente recuerde, que tenemos pendiente resolver los asesinados de do policías, el intento frustrado de su asesinato, que dejó a un familiar suyo herido, y…—recorrió con la mirada a la morena—La fuga de información en nuestro departamento. Me gustaría, le estaría agradecido si accediera a colaborar con nosotros, para esclarecer todas estos asuntos.

Kitty clavó los ojos en el monitor del ordenador del despacho, pero lo único que veía era a Marley yaciendo en la calle delante de su edificio, con la cara blanca, su cuerpo magullado y un río de sangre bajo su cabeza.

—Oh—se quejó suavemente—, Podría hacerlo.






*****



Marley Rose clavó los ojos en la pantalla del ordenador intentando enfocar.

Un ligero dolor de cabeza la impedía la habilidad de concentrarse. Ese desasosiego se cocía a fuego lento en el hoyo de su estómago.

Con esfuerzo, llevó sus dedos temblorosos sobre el teclado y empezó un memorándum para las cabezas de división de Innova Design Consultants, la compañía que había fundado con su exmarido y ahora ella dirigía.





Quince minutos más tarde, había completado un párrafo, y su cabeza amenazaba con estallar.

Diversos puntos de luz cruzaron velozmente su vista y sintió la marea emergente de la náusea.

Cerró sus ojos, esperando que se le pasara.

—¿Marley?—Kitty cruzó el desván en las largas zancadas, mostrando preocupación.

Se arrodilló junto a su silla, mientras le ahuecaba con su mano la base del cuello.

—¿Cariño?

Confortada por el toque fresco de los dedos de su amante, se apoyó en la caricia.

—¿No se supone que deberías estar trabajando?

La ojiverde se quejó, mirándola con tristeza.

—¿Qué estás haciendo?

—Intentaba trabajar un poco.

Kitty luchó para no demostrar su aprensión. Verla tan endeble, le rompía el corazón.

—¿Apresurando las cosas?—levantándole la mano se la besó—Sam dijo que deberías tener calma durante algunas semanas. No debes esperar demasiado.

La castaña volteó su cabeza, descansando su mejilla en palma de la mano de su amante.

—Había pensado en responder algún correo electrónico.

—¿Por qué no te acuestas un ratito?—le deslizó la mano bajo el codo—Vamos, te acompaño al dormitorio.

—¿Hay algo que no me estás diciendo?—Marley preguntó, sin moverse, analizándole la cara—¿Algo sobre lo que me ha ocurrido?

—No—se encorvó otra vez hasta que sus ojos estaban en el mismo nivel. Le sostuvo la mirada fija, mientras le acariciaba la mejilla—No. Me acuerdo que Sam dijo que podrían pasar algunas semanas antes de que los síntomas desaparecieran, los dolores de cabeza especialmente. No deberías estar trabajando con el ordenador tan pronto.

—Kitty—Marley dijo fervientemente—, Sólo estoy haciendo mi trabajo. Soy asesora de diseño”

—Lo sé, cariño, lo sé—el borde de ansiedad en la voz su castaña era inconfundible, y ella deseó reconfortarla—Pero solo llevas fuera del hospital una semana.

—Lo sé. Odio esto—Marley llevó los brazos alrededor de su cuello y se recostó en ella, apoyando su mejilla sobre el hombro—Odio sentirme tal débil, odio sentir que no puedo hacer nada. Y odio apartarte de mí.

—Oh no, cariño. No—se levantó lentamente, envolviéndola en sus brazos, besando su frente y luego sus labios—Estás mejorando. Eso es lo más importante para mí. Dormir junto a ti cada noche. Despertarme a tu lado. Eso es todo.

Su castaña se presionó contra ella, necesitando su fuerza bien fundada.

—No completamente todo.

Su pulso se disparó como un cohete cuando el aliento de la más alta le acarició el cuello, y las suaves curvas del cuerpo se mezclaron con las suyas.

Aquello empezaba a estar fuera de su control.

Habían hecho amor varios días antes, a pesar de que ella había protestado. Su castaña había necesitado esa conexión, y ella no podía negarle nada.

A pesar que de que su amante la excitaba, el sexo era lo último que tenía en mente.

Lo único que quería era que Marley estuviera bien. El resto no le importaba.

Todo lo demás podía esperar.

La ojiceletes suspiró, posando sus labios sobre los suyos.

—Cariñó estoy cansada. Necesito recostarme—dijo con una sonrisa—Luego quiere que me cuestes que has estado haciendo desde anoche.



Una vez que estaban el dormitorio, ambas mujeres se pusieron de lado, para estar una frente a la otra, mientras le explicaba la reunión que había tenido con el Capital Schuester, el jefe de Santana.

Marley la escuchó sin hacer comentarios, con su brazo curvado alrededor de cintura de la ojiverde.

—¿Así que estás de acuerdo?—le preguntó cuándo su rubia se quedó en silencio.

—Más o menos. Acordé hacer un preliminar sobre la valoración del estatus de su recuperación electrónica y el análisis de capacidades, junto con mis recomendaciones para desarrollar un una unidad de vigilancia por medios electrónicos. Probablemente una vez que vean mi cuenta, será el final.

La castaña se rió amablemente.

—¿Por qué estuviste de acuerdo? No necesitas el trabajo. Y no puedo imaginar lo que costaría eso.

Su rubia se encogió de hombros pero no dijo nada.

El silencio le provocaba alarma, como un latido persistente en su cabeza, lo que no la dejaba pensar claramente.

Era consciente de que su ansiedad e incapacidad provocaban su dolor de
cabeza.

Suspiró.

—No tienes que hacerlo cariño, no quiero que te preocupes—le dijo suavemente.

—Desarrollar el ESU es un trabajo franco. El problema es que tienen un equipo muy anticuado y los bloqueos de caminos burocráticos estarán por todas partes, podría ser entretenido.

—¿Y?

La rubia le presionó sus labios sobre el pecho y le acarició en círculos suaves el centro.

—Y tendré acceso a casa ordenador del sistema. En alguna parte de ahí está la respuesta que necesitamos.

—Quieres decir—Marley comenzó con vacilación. Frunciendo el ceño, hizo un intento desesperado por clasificar los fragmentos de memoria y los que había olvidado tras el asalto—¿Quién mató al socio de Santana?

La ojiverde inclinó la cabeza.

—¿Y quién...me hizo daño?

—Sí.

—¿Y cuándo lo averigües qué piensas hacer?

Sabía la respuesta que su castaña quería. Lo sabía, pero valió ante la mentira que no quería contarle.

—No lo sé.

Levantó el cuello, ignorando la oleada de dolor, a miró a la ojiverde.

—Me prometiste que se lo dirías a Santana. Lo recuerdo. Me lo prometiste.

—Te lo prometí—Kitty susurró. Cerró los ojos y presionó su cara sobre la suave fragancia del pelo castaño. Su voz apenas registrada uno susurro—Es justo que paguen por lo que te hicieron.

—Lo sé—le acarició la mejilla, luego ensartó sus dedos en el pelo. Levantó
su boca hacia la de su amante y la besó suavemente—No voy a pedirte que conserves tu promesa, porque sé que lo harás.

La ojiverde dejó que su amante siguiera besándola hasta que su alma preocupara fuera apaciguada.

Se preguntó si podría conservar la confianza de su amante.








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Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.




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Mensaje por micky morales el Lun Oct 01, 2018 5:26 am

Bien el equipo esta casi listo, solo espero que llegado el momento Kitty no tome la justicia en su mano!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Lun Oct 01, 2018 6:47 pm

micky morales escribió:Bien el equipo esta casi listo, solo espero que llegado el momento Kitty no tome la justicia en su mano!!!!!






Hola, ooooh si q si!...nose si es bueno o no xD =O no lo había pensado, hasta ahora q lo dices...asik espero lo mismo la vrdd =S Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 4

Mensaje por 23l1 el Lun Oct 01, 2018 6:49 pm

Capitulo 4






Kitty se despertó sobresaltada por el sonido del teléfono al lado de la cama.

Con cuidado, y silenciosamente, trató de alcanzarlo sin mover la cabeza de Marley de su hombro, esperando no despertarla.

—Ya lo cojo yo—susurró, moviéndose hacia su lado de la cama. Cogió el teléfono inalámbrico y se lo pasó, antes de volver a acurrucarse contra el cuerpo de su amante.

—Kitty—contestó con voz gruesa por los restos de sueño.

No podía creer que se hubiera quedado dormida en mitad del día.

Raramente dormía, ni de día ni de noche, cuando estaba en mitad de un trabajo. La investigación que el equipo de Santana había estado realizando durante varias semanas, había ocupado un papel determinante en la resolución de la misma tanto ella como Kurt, ahora cuando estaba casi cerca de dar con el asaltante de su castaña, no podía pensar en otra cosa, que en el bienestar de su amante.

Marley era su prioridad.

—Ajá. Seguro. Eso suena bien...

—¿Hay algún problema?—Marley le preguntó cuándo colgó el teléfono con un gemido.

—No, simplemente una reunión con López—le besó en la frente y salió de la cama—Es solo que me tengo que ir. Deberías seguir durmiendo.

La castaña se rió y dijo:

—Cariño, lo único que hago es dormir—se incorporó lentamente.

—Déjame que te acompañe—tomó su mano cuando salían del dormitorio—Olvide decirte algo. Invité a Quinn a quedarse aquí, unos cuantos días. Hasta que se encuentre un poco mejor.

—Creo que es una buena idea. ¿Cuándo viene?

—Hoy mismo. Su novia Rachel también.

—Bien. Les prepararemos una habitación.

—¿No te importa?—se detuvo delante de las puertas del loft, con un brazo alrededor de la cintura de su castaña, atrayéndola más cerca—Porque si son demasiadas personas…

—No tengo intención de cocinar ni limpiar para ellas, cariño—Marley le regañó amablemente—Y seguro que la compañía será divertida—la besó y dejó que se marchara. Cuando se alejaba, le dijo suspirando—Dios cuánto te quiero.

—Yo también—contestó, volviendo a acercarse, le tomó de la mano y le acarició la mejilla y la besó—Oh, cariño—se quedó sin aliento—Tengo que irme. López llegará de un momento a otro.

—Tranquila, vete—Marley sonrió, sin ocultar su mirada de deseo—Estaré aquí esperándote.

—Lo sé—se quejó, acariciándole con su dedo el borde de la boca—Eres lo mejor de mi vida.






******



En la sala de juntas en el tercer piso de Wilde Seguridad, Santana se sirvió una taza de café.

El resto del enorme espacio estaba subdividido en áreas de trabajo diversas, llenas hasta arriba de ordenadores, diferente equipo electrónico, gran parte de la cual todavía no estaba a la venta del público.

Ante el sonido de unos pasos detrás suyo, se dio la vuelta y saludó a Kitty.

—Siento haberte avisado con tan poco tiempo.

La ojiverde se encogió de hombros y se dirigió directamente hacia la cafetera. Se sirvió una taza, tomó un largo sorbo, y recostándose contra el mueble mostrador, la estudio y le pregunto:

—¿Hay algún problema?

—Puckerman llegó para una reunión con Schuester, y decidí que ya tenía bastante.

—¿Qué quiere ese bastardo?—una voz dijo detrás de ellas.

—Realmente no lo sé—estudio a la ojiverde inclinando la cabeza y miró hacia el joven castaño, bien parecido, apoyado en el umbral de la puerta.

Su camisa, meticulosamente hecha a la medida y sus pantalones de marca, contrastaban claramente con el atavío informal de la rubia, pero las sombras bajo sus ojos azules profundos reflejaban lo mismo que los de ella.

—Hola, Kurt. ¿Cómo va todo?

Kurt Hummel, el asociado de Kitty, en Wilde Seguridad, sonrió con cansancio.

—Me siento como si estuviera moviendo una montaña con una cuchara. Hay demasiados datos que revisar.

—Debería hacer una pausa antes de que Blaine venga y te saque de aquí a la fuerza—Kitty le sugirió, refiriéndose a su otro mejor amigo y amante del castaño—Vete a casa, duerme un poco.

—Si supongo que no es mala idea. Nos vendría bien dormir un poco a todos—comentó Kurt amistosa y sarcásticamente—Justo me acabo de despertar—claramente sorprendido, se hundió en una de las sillas en la sala de juntas.

—Vaya si lo milagros realmente existe—riéndose, Kitty se unió a él.

El castaño miró hacia Santana.

—¿Qué hacemos aquí?

—Esperando a Mike. Llegará en cualquier momento.

En ese mismo instante, oyeron el sonido metálico y las tres cabezas se giraron hacia los monitores de seguridad, colocados en fila a lo largo de la pared. La pantalla del primero mostrada una imagen por encima de la puerta de la calle.

A Mike se le veía frunciendo el ceño hacia la cámara. Antes de que Kitty pudiera decir algo, él dio la espalda al edificio, como si mirara hacia atrás calle abajo.

—Oye—Kurt dicho cuando otra figura se materializó—Esa es ¡Quinn!

—Yo, mejor voy a écheles una mano—Kitty dijo, pulsando una secuencia del teclado para abrir la puerta de seguridad.

—Quieta—dijo Santana—Iré yo.


Tan pronto como estaban solos, el ojiazul interrogó a la rubia.

—¿Por qué estamos otra vez reunidos?

—Parece que el equipo está de vuelta.

—¿Segura? Genial, porque nosotros solos no podremos hacer todo el rastreo de toda la información que hemos sacado.

La rubia no dijo nada.

—¿Qué?

—Tendrás que hacerlo tú solo.

El castaño frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Voy a estar ocupada haciendo otro trabajo, esporádicamente.

—Estás bromeando—se quedó con la mirada fija, claramente confundido—¿Qué es más importante que lograr detener a estos tipos?

—Lo sabes, Kurt—contestó suavemente.

—Ahora estamos en su equipo, Kitty—la reprendió—Los tenemos contra la pared. Cualquiera de los detenidos nos llevará hasta el que hizo daño a Marley o hasta la persona que dio la orden.

—A partir de mañana—dijo con evidente satisfacción—, Tendré acceso a todo tipo de información, que utilizaré para localizar al responsable—ante su apariencia de perplejidad, siguió—, A cambio que acordado ayudar a desarrollar una unidad de vigilancia electrónica para el departamento de policía. Ahora seré asesor del civil de la policía.

—Estarás bromeando—el sonido de las voces que llegaban del exterior les interrumpió y giró la cabeza para ver a los que llegaban, aunque sin olvidar que tenía una conversación pendiente con su amiga. Sonriendo se dirigió a la joven oficial—Hola Q, ¿qué tal?

—Genial—Quinn, sentada en una silla de ruedas con Rachel al timón, que la miraba con una sonrisa—El doctor dijo que no debería pisar hasta mañana. Pero luego ya podré moverme.

—Con muletas—Rachel masculló—Tendrás que usar las malditas muletas, Q.

—Excelente—Kurt dijo—Hola, Rachel.

—Hola—la joven respondió, mientras ayudaba a su rubia a salir de la silla de ruedas para sentarse en una silla de la sala de juntas.

Santana se sentó a la derecha de Quinn, con Mike en frente. Una vez que Rachel se unió a ellos, la morena comenzó.

—Bien. Intentaré ser lo más breve posible. A partir de esta mañana, formaremos parte de un nuevo grupo. La unidad de crímenes especiales—miró alrededor de la mesa—Kurt, tú y Kitty tendrán que trabajar como asesores civiles. Kitty tendrá que salir, de vez en cuando, para desempeñar algo de trabajo directamente en la jefatura de policía, el resto de tiempo trabajará aquí. De hecho…—dirigió su mirada esta vez solo a la ojiverde—, Me gustaría que esto fuera nuestro cuartel general. No me fio de ningún otro sitio.

—Por mí no hay problema—Kitty dijo—Kurt y Quinn pueden establecerse aquí para revisar toda la información y documentación necesaria. Estaremos usando el protocolo de código del Departamento de Justicia, así que no debería haber ningún problema, si algo de esto llega a los tribunales.

—Conveniente—Mike observó—Bien pensado.

—Lo aprendí todo del tío Sam—Kitty sonrió abiertamente.

—Simplemente sabes de que estamos hablando.

—Ajá, correcto.

—Kurt—la voz de Santana se sobrepuso a lo amigable burlándose—¿Por dónde vas con el análisis de datos?

—Además de los tipos corriendo las estaciones repetidoras del vídeo que tenemos, ya he identificado a trescientos potenciales suscriptores, solo en la zona del área metropolitana. ¿Cómo de duro quieres ir tras ellos?

—¿Cuánto tiempo nos llevaría?

El castaño meneó su mano.

—Tenemos que volver hacia atrás, a sus tarjetas de crédito, sus contraseñas, alias de internet, direcciones de correo electrónico múltiples, servidores. Todo servirá. Con Quinn conmigo trabajando eso, probablemente algunas semanas.

—Con toda probabilidad—Kitty añadió—, Llegaremos a los usuarios finales. Serán usuarios que sólo quieren bajarse porno. Nada que ver con la estructura de la organización. Quizá no valga la pena el esfuerzo.

La mirada fija de Santana quedó distante como si considerase otras opciones.

—Estos tipos son pervertidos, y una cierta cantidad de ellos, probablemente sean personas atraídas sexualmente por menores. Necesitan ser investigados.

—Bien—Kitty estuvo de acuerdo—Pero dinos qué necesitamos investigar de ellos.

—¿Hay alguna oportunidad para que nos lleve a nuestro topo?

—No lo creo. Será casi imposible—Kurt filosofó—La mayor parte de los fabricantes de porno, y los distribuidores se introdujeron en el negocio porque les gusta el producto. Tal vez llegaron ahí a través de alguna persona de confianza, pero no creo que nos lleve a donde queremos.

—De momento, tú y Quinn seguirán con ello. Al menos hasta que Quinn esté lista para volver a las calles.

En cuanto escuchó eso, la ojiverde se puso más derecha, su cuerpo casi tembló ante la anticipación.

—¿Puedo volver?

Por el rabillo del ojo, Santana vio a Rachel ponerse rígida.

—Iremos viendo. Ahora es el momento de aprovechar la situación. Ellos están utilizando a prostitutas como modelos. Algunas chicas son locales, pero a otras no las hemos podido identificar. Quizá no sean de aquí. Quiero saber quiénes son y cómo han sido reclutadas. Hasta ahora, los clubes de sexo son nuestras mejores pistas—desvió su mirada de Quinn a Kurt—Y Jazmín y Quincy ya están dentro. Quiero seguir utilizándolos.

La boca del castaño se curvó en una amplia sonrisa. Cuando habló, su voz no sobrepasó una textura endulzada como lo hacía Jazmín, aunque su postura fuera la misma.

—Qué divertido. Jazmín necesitará hablar con los demás y decirles que Quincy ha tenido un accidente con la moto. Eso explicará su pierna y su ausencia. Los chicos tienen función esta noche, y Jazmín les puede hacer una visita informal.

Durante la conversación, Mike cambió de posición en su silla, mostrando su expresión inquieta.

—Si Quincy sale rápidamente de Ziggies puede crear cierta cantidad de sospechas.

—Nadie sabe que estaba en la fábrica durante los arrestos—Quinn puntualizó rápidamente—Siempre puedo decir que recibí una llamada de mi novia—rápidamente desvió la mirada hacia su castaña—Diré que era una emergencia y que tuve un accidente.

El asiático asintió con la cabeza.

—Bueno, podría colar—Mike miro a la ojiverde más alta firmemente.

—Entonces todo arreglado—Quinn contestó con un equitativo indicio de autosatisfacción.

—De acuerdo—Santana intervino, inclinando la cabeza hacia la oficial—Tan pronto como tengamos el visto bueno del médico y del departamento, podrás volver a las calles y concentrarnos en Ziggies.

—Sí, señora.

—Kitty, has estado trabajando con los ordenadores del departamento. ¿Has logrado la identidad del hombre interior?

Ésta negó con la cabeza.

—Nada más allá de lo que supimos el fin de semana. Hay dos ADAs que tuvieron acceso a las autorizaciones. Todo sigue apuntando a Margaret Campbell y a George Beecher.

—Vuelve mañana y revisa todo de nuevo. Empieza por sus historiales pasados: familia, educación, finanzas, todo lo que se te ocurra.

—Hecho.

—Mike y yo los vigilaremos a los dos. Probablemente hagan algún movimiento, después de los arrestos de esta fin de semana. Tenemos que buscar algo fuera de lo normal.

Él frunció sus labios.

—Puedo hacer el primer turno de noche.

—De acuerdo, pero piensa que también tendremos que vigilarlos durante el día.

—Tú eres la jefa.

—Durante el día—Santana siguió con mordacidad—Puedes volver a revisar todo lo que tenemos sobre Jimmy Hogan. Si Noah Puckerman está de regreso de actualidad, y Jimmy Hogan era unos de sus hombres infiltrados, el departamento de Justicia tiene que saber algo, sobre su asesinato. Pero tener por seguro que no nos lo van a decir.

—Se quedará esperando a que nosotros obtengamos toda la información, pero no se la daremos. No pasará lo de la vez anterior.

Su comentario apremió un coro de malditos derechos y un rudo de Ninguna manera hijo de puta de Mike.

—¿Algo más?—preguntó, mirando alrededor de la mesa. Como nadie habló, dio por terminada la reunión y se levantó. Mientras el equipo se dispersaba, se acercó a la castaña—¿Tienes un minuto?

—No realmente—señaló a su ojiverde, que estaba pálida y cansada—Pienso que la novata necesita meterse en la cama.

—Puedo acompañarla arriba—Kurt se ofreció.

Viendo que no podía excusarse, se encogió de hombros.

—Vale. De acuerdo hablemos.

—Mejor demos un paseo—Santana insinuó, dirigiéndose hacia el ascensor.



Bajaron hasta la calle con Mike, y ella y Rachel empezaron a andar, mientras el asiático se dirigía a su coche, mascullando un adiós.

—¿Tienes frío?—Santana preguntó.

La joven sacudió la cabeza. Aunque llevaba puesta una ajustada chaqueta de color rojo pequeño, parecía tener frío.

—Parece que tienes frío.

—No, no lo tengo—la voz de Rachel sonó más borde de lo habitual.

Agarró el codo de la joven y tiro de ella fuertemente para llevarla hacia un café. Entraron en el local, y se dirigieron hacia la última mesa situada en la parte trasera del mismo. De camino a la mesa, indicó al camarero que les llevara dos cafés.

Un minuto más tarde estaban sentadas con dos tazas de café humeantes.

—Necesito localizar a Trudy—le dijo, refiriéndose a la gente joven bailarina y prostituta que había estado con la castaña en el estudio de porno la noche de los arrestos—No hemos sido capaces de localizarla desde que salió de urgencias la otra noche.

—¿La puedes culpar?—respondió fieramente—Primero la metemos con ese cerco delante de las cámaras, y luego se ve atrapada en medio de un asalto. Luego el amable de Mike la lleva al hospital. ahí la desnudan y la revisan por todas partes—sorbió su café, aparentemente olvidadizo delante de sus labios—¿Qué esperabas?

—Sólo quiero que esté segura. No quiero que está sola ahí fuera. Necesita dinero—se quedó mirando a la castaña—No quiero que vuela a salir a las calles a conseguirlo. No quiero que se exponga a más peligro.

La castaña se rió, aun su sonido era abruptamente triste.

—¿Quieres decir peligro como al que está expuesta todos los días?

—Quiero decir que si alguien se entera de que nos ayudó—no quería continuar hablando—Harán que hable y sabrán que tú también estuviste ahí. También podrías estar en peligro.

—¿Qué?—Rachel gritó—¿Pretendes sacarla de las calles?

Sin cambiar de expresión, continuó hablando:

—La podemos meter en algún tipo de programa, llevarla a alguna parte.

La joven desvió la mirada de la policía hacia la taza de café. Después de un largo momento de silencio, volvió a mirarla.

—Hablaré con ella.

Inclinó la cabeza.

—Q, no está lista para volver a las calles. El doctor dijo que todavía estaba muy débil porque había perdido mucha sangre.

No dijo nada.

—Ella quiere ser como tú—Rachel continuó hablando—, Quiere se dura, como si nada le lastimara, pero la próxima vez quizá no tenga tanta suerte.

—Ella es policía, Rachel—habló en voz baja, su tono era más suave—Tendrás que aprender a aceptarlo, si quieres estar con ella—sus palabras las tomaron, a ambas por sorpresa, y parpadearon simultáneamente—Cristo—masculló, dándose cuenta de que había tenido casi la misma conversación con Quinn, unos días antes, sobre el trabajo de Rachel.

Era una locura que las dos jóvenes estuvieran juntas.

Pero por alguna razón no quería que se separaran. Ella podría separarlas, pero no lo haría.

Al pensarlo, le vino a la mente el rostro de Brittany.

—Mira, haré como que no sé nada. Mantener vuestros asuntos personales fuera, y deja que Quinn simplemente cumpla con su trabajo.

—Pero es que es una cabezota—dicho vehementemente.

Se apoyó sobre la mesa, tomando las manos de la joven.

—Si quieres mantenerla a salvo, no la saques de quicio. Ella tiene que salir a las calles sabiendo que estarás ahí cuando regrese. Si no puedes hacerlo, mejor que la dejes ahora.

Los ojos marrones se ensancharon.

—Jesús. ¿Quién eres?

Sonriendo, fijó su mirada en la de la joven.

—Simplemente me preocupo por Quinn. Algunas veces un policía mayo toma uno novato bajo sus alas y lo ayuda en su carrera. El como si fuera una especia de trato especial. ¿Te parece mejor así?

—Por ahí va la cosa.

—Así que la volverás a enviar fuera con nada excepto su pene, ¿cierto?

Hizo lo posible para no reírse. Pensó en qué opinaría la oficial Quinn de
esta conversación.

—Tendrá respaldo la mayor parte del tiempo. Jazmín estará con ella—tendió una mano antes de que la castaña pudiera protestar—Estará bien, te lo prometo. Es de los mejores policías trabajando encubierto que he visto.

—¿Se lo puedo decir?

—No.

La joven le sonrió.

—A ella le gustaría saber que piensa eso, pero no se lo diré. Se volvería imposible.

—Bien. ¿Tienes hambre?

—Sí.

Llamó a la camarera y pidió dos hamburguesas con patatas fritas y coca colas.

Mientras esperaban, dijo:

—No quiero que vuelvas a las calles.

—Yo tampoco quiero volver ahí otra vez—respondió la joven con tristeza—, Pero no puedo hacer otra cosa.

—Podrías intentarlo.

La castaña se rió.

—¿Quieres que finja que estoy soplando alguna cuerda en un callejón?

—No quiero que hagan anda en ningún callejón, o asiento trasero de los coches, ni en ninguna habitación de ningún hotel. No quiero que te pongas en peligro.

—Tendré cuidado.

—No tienes que hacerlo, Rachel—su tono era negociador—Puedo conseguir que obtengas dinero de forma regular.

La castaña levantó la cabeza y la estimó atentamente.

—Has cambiado. Ya no solo piensas en tu trabajo. ¿Por qué?

Guardó silencio, pero enseguida la viene a la mente la imagen de Brittany envolviéndola en la oscuridad.

Y ella lo supo.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.



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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Mar Oct 02, 2018 5:40 am

Me necanta esta Santana tratando de que todos esten bien y preocupandose, todo gracias a Brittany!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Miér Oct 03, 2018 7:06 pm

micky morales escribió:Me necanta esta Santana tratando de que todos esten bien y preocupandose, todo gracias a Brittany!!!!!






Hola, a mi tmbn! esk siempre es mamá mono! ajajajajajaj... que tiene a su mamá mono q la hace cambiar jaajajaj. Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 5

Mensaje por 23l1 el Miér Oct 03, 2018 7:08 pm

Capitulo 5




Brittany sonrió a la asistente que protegía la puerta del santuario de Sylvester.

—¿Hola, Sue está ella por ahí?

La mujer rubia de ojos azules negó con la cabeza.

—No, pero para usted estará libre.

—¿Muy ocupada, huh?—sonrió—No importa, ya volveré en otro momento.

—Si quieres hablar con ella, mejor lo hagas ahora, aunque no te garantizo que tenga mucho tiempo.

—Te prometo que sólo será un minuto.

La asistenta le señaló al puerta medio abierta de la jefa de psiquiatría del Hospital, y volvió su atención al ordenador de su escritorio.

Murmuró un gracias y, el golpeteo ligeramente la puerta para anunciar su
presencia.

Sue levantó la cabeza y sonrió a su colega y amiga.

—Menos mal que vienes a rescatarme—una mujer de pelo rubio y una mirada azul, se quitó sus gafas de leer, y las dejó caer alrededor de su cuello.
Indicando una silla delante de su escritorio, con un gesto rápido, se reclinó y suspiró—La mayoría de las veces olvido por qué no quiero ser administrador. Esta semana, no la recuerdo muy claramente.

Miró la montaña de papeleo que tenía su amiga sobre el escritorio e hizo una mueca con compasión.

—Eso tiene un aspecto realmente horrible.

—Es peor.

—Lo siento. Si necesitas ayuda me presento como voluntaria.

Sue saltó un bufido.

—Probablemente sería una buena práctica para ti. Algún día, no muy alejado, estarás haciendo lo mismo.

—Gracias, pero me quiero tener que hacer ese tipo de trabajo. Me basta con lo que ya estoy haciendo—dijo inmediatamente.

—A veces me pregunto lo mismo. Con tanto papeleo, creo que ya no disfruto con mi trabajo.

—Por eso tenemos que separar el trabajo de esta tediosa burocracia.

La mujer mayor parpadeó, luego se rió con placer genuino.

—Seguro. ¿Tú lo haces?

—No, ya me gustaría.

—En fin, has venido a hablar de algo y te estoy contando mis problemas.

—Es lo justo, siempre soy yo la que viene agobiándote con los míos.

—Tonterías. Los amigos están para eso.

Viendo que la miraba impacientemente, se incorporó y empezó a explicarle por qué había venido.

—Necesito tu consejo, por supuesto. Es acerca de un paciente que tengo que volver a tratar. Hace un tiempo la vi en terapia. Ahora me veo personalmente involucrada con ella. Es más, Santana está involucrada también con ella.

—¿Por qué tienes que volver a tratarla?—le preguntó astutamente—Ella es policía, y ha sido herida en acto de servicio. Necesita ser descongestionada psicológicamente antes de que pueda volver a su deber. Ya la atendió por algo similar la vez anterior.

—Entiendo que has tenido trato con ella fuera de terapia.

Inclinó la cabeza afirmando.

—Es complicado.

—Por supuesto que es complicado, o no estarías esté aquí.

—Es una de las personas que trabajan para Santana, y yo también formé parte del equipo asesor, por lo que hemos trabajo estrechamente durante un mes más o menos.

—Así que todavía era una relación profesional, esencialmente.

—Sí, y esta joven mujer es extraordinariamente considerada con su trabajo. Es igual que Santana—sonrió, pensando en la irascibilidad de Quinn y la calma de su morena, su control apremiante—Aunque por otro lado con tan diferentes como la noche y el día.

—¿Le has tomado cariño no?

Ligeramente tomada por sorpresa, vaciló, pensando en la mañana que su amante le había llamado para decirle que Quinn había sido seriamente herida, y que estaba de camino al hospital.

Recordó su veloz alivio al saber que Santana estaba bien, pero inmediatamente se preocupó por aquella joven que ya conocía y que cada día le gustaba más.

—Me gusta ella. Pero no me gusta mucho cuando se convierten en mis pacientes.

—Estoy de acuerdo, y me alegro, pero también me preocupa—levantó una taza grande y sorbió haciendo una mueca—El té frío es casi tan malo como café frío—se inclinó hacia adelante, marcó en su teléfono una extensión y pidió a Becky que les trajera dos tazas de té—Así es que volverás a verla, en relación a su reciente lesión, ¿correcto?

—Sí. Normalmente estas cosas se resuelven en tres o cuatro las sesiones—esperó mientras su colega atendía a su asistente que traía las tazas de té—Gracias—dijo, tomando una taza grande—Pero algunas otras veces las cosas se salen fuera de lo normal y acabo viendo al paciente por un largo periodo de tiempo.

—¿Y es ahí donde piensas que pueden surgir los problemas?

—Potencialmente—sopló sobre la superficie del líquido caliente y sorbió—No necesariamente tendría que ser así, pero ahí donde se pueden empezar a confundirse los factores de la relación laboral. Pero no quiero transferirla a otro psiquiatra.

—Lo tomo como que no tienen una relación personal en la que te puedas ver implicada de alguna forma.

—No, no exactamente. Santana tiene esa clase de relación con alguien con quien ha trabajado, en particular un subordinado.

—Creo que el hecho de que estés hablando de ello, quiera decir que te preocupas por ello. Simplemente no debes dejar que las cosas se salgan del límite. No te preocupes, te conozco y sé que no tendrás problemas con ello—apoyó su taza grande sobre la esquina de su escritorio—¿Y cómo van las cosas entre la detective y tú?

—La Detective sargento es ahora Teniente. Justamente me lo ha dicho esta mañana.

—¿Eso es maravilloso, no?

—Sí creo que lo es—negó con la cabeza—Aunque no es lo que pensé que sería. Simplemente asumí que su ascenso conllevaría en su mayor parte, más trabajo administrativo. En lugar de eso, ha creo su propia unidad especial de crímenes especiales para investigar crímenes de alto nivel. No suena como algo más seguro que lo que hacía antes.

—Su trabajo todavía te preocupa—le indicó simplemente.

—Honestamente, si me preocupa. Se marcha cada mañana a un trabajo donde pueden herirla o incluso matarla. No lo admito libremente, pero me estoy adaptando.

Su amiga sonrió.

—Suenas un poco enfadada. Aunque eso es mejor que estar deprimida, que era como te sentías las última vez que hablamos sobre esto.

Lanzó varios resoplidos.

—Supongo que me estoy moviendo hacia la aceptación, aunque no me gusta verla marcharse por las mañanas. No quiero pensar lo que le puede suceder ahí fuera.

—No puedes estar siempre pensando en ello. ¿Eres feliz con ella?

—Oh Dios, sí—contestó instantáneamente—Yo…—se sonrojó—, Estoy locamente enamorada de ella.

—Bravísimo.

—Estamos hablando de vivir juntas.

—Eso es una estupenda noticia.

—Creo que estoy lista para ello—dijo—, Pero no estoy segura de si ella lo está. Ella no me lo ha dicho, pero es lo que pienso.

—Tiene miedo a decepcionarte.

La miró sobresaltada.

—¿Cómo lo sabes?

—La pregunta sería, ¿cómo lo sabes?

—Oh—masculló con frustración obvia—Odio cuando llegamos a este punto en nuestras conversaciones—tomó aire y lo expulsó—Lo supe. Lo sé. Sólo quiero que ella se dé cuenta de que no soy como otras mujeres con las que ha estado.

—Imagino que ella lo sabe—le Sue dijo seria—De lo que ella no se ha dado cuenta es de que es diferente contigo de lo que lo era cuando estaba con otra persona. Cuando se dé cuenta de ello, podrá confiar en sí misma. Quizá debas marchar algún tipo de territorio.

Le dio una risa nerviosa.

—No creo que me sentiría celosa de las mujeres con las que ha estado, aun si me las encontrara.

—Eso sería perfectamente normal. Las relaciones ciertamente traen nuestros miedos más ocultos a la superficie. Sobretodo estando enamorada.

Cuando se levantó, puso un brazo alrededor de sus hombros y conjuntamente caminaron hacia la puerta, como dos buenas amigas.

—Creo que puedes manejar perfectamente lo que te está ocurriendo, con la joven policía y tu amante. La confianza será tu juicio. Siempre tenlo presente.

—Gracias. Yo confío en mi juicio para esto, pero algunas veces cuando Santana está preocupada, pierdo toda mi perspectiva.

Le dio un abrazo a Sue y, sintiendo más ligero de corazón, salió del despacho para afrontar el resto de su día, deseando que pasaran las horas para estar de nuevo con su amante.





*****



—Vamos, cariño, métete en la cama conmigo.

Rachel, con los brazos cruzados en el pecho, miró a Quinn suspicazmente desde la puerta.

—¿Qué has tomado?

—Lo que fuera que Kurt me dio—Quinn señaló varias receta de ampollas en la mesa de noche—Él dijo que…supuso…que me las tomaría. Lo que fuera me hizo bien.

—Nuh-uh.

—Ven—Quinn palmeó la cama al lado de ella mostrando una sonrisa—Si me abrazas seguro que me dormiré la siesta.

—Estarás de broma.

—Sí, vale.

—Estás mintiendo, Q.

—Tal vez—Quinn tendió su mano—Vamos, cariño. Compláceme.

—Está bien, pero sólo unos minutos—se quitó las sandalias y se acercó a la cama. Se quitó la parte de arriba y la falda y se metió desnuda a la cama—¿Qué?

—Eres tan sexy—la voz Quinn sonó ronca, con los ojos totalmente abiertos contemplando a su joven amante.

—¿Qué te pasa? Sabes que no podemos. No con tu pierna en ese estado.

—Shh. Sólo estaba mirando, Rach.

—¿Entonces por qué siento como si me tocaras?

—Debe ser porque estoy deseando tocarte—respondió riéndose.

Sus caderas dieron un pequeño tirón involuntario.

—Cállate, Q. No hay forma de que hagamos nada.

—Cada vez que te veo es como si…

—Estás loca, novata—levantó las sábanas y se deslizó dentro de la cama, cubriendo a las dos hasta los hombros. Se acercó rodeando una mano sobre su cuerpo y apoyando la cabeza sobre el abdomen pálido—Cierra los ojos y duerme.

—¿Por qué te tapas?

—Sabes por qué. Me éxito sólo con la forma en que me miras. Por eso.

—¿Sí?—Quinn se movió y deslizó la sábana fuera de su cuerpo dejándola desnuda, y se acercó más para besarla justo por encima de uno de sus pezones—¿Y ahora?

—Ajá—se arqueó hacia atrás y acercó su tenso pezón a los labios rosados—Béseme ahí.

La ojiverde con un gemido quieto, cerró su boca sobres aquel pequeño pezón y después de lamerlo durante varios segundos lo succionó.

Cuando los dedos de la castaña temblaron en su pelo, acercándola más, usó los dientes. Inmediatamente la respiración de Rachel empezó a acelerarse, mientras su cuerpo iniciaba una serie incontrolables sacudiéndose.

La rubia continuaba excitándola con caricias a lo largo del abdomen de su amante.

—¿Te gusta?—movió su lengua haciendo círculos sobre el pezón oscuro—¿Cariño?

—Siiiiiii—como pudo alejó a la rubia—Alto, Q, detente.

Ésta Temblando, colocó su mejilla entre los pechos, haciendo lo posible para contener el deseo del sitio inexplorado para saborearla por todas partes.

Las caricias de sus dedos se detuvieron en el borde de las hebras sedosas entre los muslos de Rachel, y luchó para no deslizarlos más abajo, en aquél calor mojado que la esperaba.

El corazón de la castaña latía a gran velocidad, como si estuviera escapando de algo.

Quería seguir, lo deseaba desesperadamente, pero sabía que podría lastimar a su amante.

Al ver su inseguridad le preguntó:

—¿No te gusta?

La castaña soltó uno sonido constreñido, mitad sollozo mitad risa.

—Algunas veces, cuando me tocas así, me siento también que me siento confundida.

—¿Confundida?—Quinn no se movió, se quedó quieta escuchando con todo su corazón, queriendo entender lo que su amante necesitaba de ella.

—Cuando tu boca recorre todo mi cuerpo, no sé no puedo explicarte lo que siento, es como si te introdujeras dentro de mi piel, como si me tocaras en lugares inexplorados. Siento como si estuviera en suspensión, Quinn, y no sé lo qué ocurrirá si me dejo ir. Tengo miedo.

—No voy a dejarte—le prometió fervientemente—Estaré justo aquí para sujetarte.

Rachel volvió a acercarse hasta que sus caras estuvieron juntas. Miró directamente a los ojos verdes.

—Te creo. Es solo que nadie me había hecho sentir así cuando me tocas—se rió severamente—Yo…

—Te quiero.

—¿Te das cuenta de qué hago?

—¿Qué?—llevó sus labios sobre los de su castaña, le acarició las caderas suavemente con las puntas de los dedos.

—Lo sabes, Q. Intercambio sexo por dinero.

—¿Cuándo fue la última vez?

—No quieres saber esas cosas.

—Sí, quiero—respondió suavemente.

—Fue hace una semana más o menos. Un par de trabajos en un coche.

La ojiverde nunca detuvo sus suaves caricias, dijo:

—¿Antes de que te unieras a López como su informadora legal?

La castaña asintió con la cabeza.

—Ella me pidió que lo dejara, que me ayudaría.

—¿Y esa es la única razón?

Esta vez, la castaña negó con la cabeza negativamente.

—Eso era por López.

—¿Y?

—No lo sé—susurró—Después de que ese psicópata matara a Ann Marie, dejé todo menos las cosas rápidas. No quería estar a solas en un cuarto con algún desconocido.

La rubia parpadeó.

—Pero eso fue hace unos meses.

—Sí.

—Tal vez debería dejarlo todo.

—¿Me lo estás pidiendo?

—No sé si tengo derecho a hacerlo—Quinn movió su mano sobre las caderas Rachel, continuando sus suaves caricias—Es sólo que no quiero que nadie más te toque.

—No pienses en ello, por favor—llevó su mano sobre la cara de su rubia, acariciándosela hasta detener sobre su mandíbula. Suavemente llevó sus dedos sobre su boca—Nadie me ha tocado, sólo tú.

—Algún día—Quinn susurró—, No quisiera tener que preguntar.

—Quinny—le dijo suavemente—, No te miento.

—No quiero que lo hagas—Quinn la besó suavemente—¿Tampoco ahora?

La risa de la castaña era temblorosa.

—Nada de sexo.

—Nada de promesas.

—Q—le susurró, mientras dejaba que le acariciaba el abdomen. La ojiverde sin apartar lo ojos fue bajando la mano entre los muslos—¿Qué miras?


—Oh, Dios, eres tan hermosa—tomó aliento y continuó—Quiero que te corras.

Las caderas de la más baja se ondularon para unirse al dulce y lento ritmo de los dedos de su amante, sobre aquella zona tan sensible.

Intentando mantener los ojos abiertos, pero sin poder enfocar, no consiguió apartar la mirada hasta que un pequeño grito salió de su garganta. Con su cuerpo temblando, apoyó la frente contra la de la rubia.

Con una voz que apenas salió de su interior, le susurró:

—No creo que pueda continuar más.

—Todavía no—Quinn se sofocó, intentando no apresurarse—Amo la forma como te siento. Quiero que esto dure por siempre. Por favor no te corras todavía.

La mano de Rachel se apretó sobre su antebrazo, clavándole los dedos, mientras los espasmos regulares de sus caderas surgían sin poder detenerlos.

—Hay dios mío. Sí, no te detengas.

La rubia contuvo su aliento, atenta a los suspiros de Rachel escalando hacia su clímax.

La acarició más fuerte, sabiendo que era demasiado tarde a hacer cualquier otra cosa que llevar a su castaña a su liberación, mientras la oía gritar.

—Oh, Quinn—sollozó—Dios mío.

La rubia se quedó dentro de ella, mucho tiempo después de que sus contracciones hubieran terminado y dejara de gemir. Aun tan íntimamente unida, deseó estar todavía más cercano, si fuera posible.

—Te quiero.

—¿Si te toco…—Rachel le dijo totalmente exhausta—…¿Me prometes no moverte?

La rubia se rió.

—Seguro.

—Lo digo en serio, novata. Si te alteras demasiado puedes arriesgarte a dañarte la pierna.

—Soy policía. Tengo perfecto control sobre las cosas.

—No me digas. Pues demuéstramelo.

La rubia se mantuvo firme durante un tiempo, hasta que las tiernas manos de Rachel la empezaron a torturar, tal y como sabía que pasaría.







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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Miér Oct 03, 2018 7:18 pm

La preocupacion de Brittany se entiende y en cuanto a Quinn y Rachel, ya me extrañaba que no hubiesen hablado del trabajo de Rachel!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 3:) el Jue Oct 04, 2018 7:13 pm

Hola morra,..

Hice maratón completa jaja
No me gusta lo terca que se pone rachel en dejar su trabajo,...
Y bueno kitt no se queda atrás para nada!!!
A ver cómo le va a san en el nuevo trabajo y equipo??

Nos vemos!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Lun Oct 08, 2018 6:43 pm

micky morales escribió:La preocupacion de Brittany se entiende y en cuanto a Quinn y Rachel, ya me extrañaba que no hubiesen hablado del trabajo de Rachel!!!!!





Hola, claro q si...mas q obvio, no¿? Jajajajaajaj difícil de no tocar el tema, no¿? =/ Saludos =D







3:) escribió:Hola morra,..

Hice maratón completa jaja
No me gusta lo terca que se pone rachel en dejar su trabajo,...
Y bueno kitt no se queda atrás para nada!!!
A ver cómo le va a san en el nuevo trabajo y equipo??

Nos vemos!!!




Hola lu, perdida!!!! jajajajaajaj menos mal q volviste! Se entiende su posición, pero esk es tan difícil =/ JAjajajajaj esa kitty...es una loquilla jajaajja. Uuh interesante...interesante ajajajajaj. Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 6

Mensaje por 23l1 el Lun Oct 08, 2018 6:45 pm

Capitulo 6



—Uy, lo siento— Rachel se topó con la mirada fija de la otra mujer, en mitad del camino a la cocina, intentando desaparecer.

El lotf estaba totalmente en silencio, por lo que pensó que ella y Quinn serían las únicas ahí.

Menos mal que estoy algo vestida.

Marley se apartó de la estufa con una media sonrisa.

—Hola. Soy Marley.

—Oh, entonces debes ser la novia de Kitty—le respondió indecisa, porque la palabra novia no parecía ir nada con aquella mujer tan atractiva, descalza y vestida sólo con una bata de seda negra.

—Sí, soy su novia—Marley contestó con una risa—Y supongo que tú eres Rachel, ¿no?

—Sí. Mira, no quiero molestarle. Yo simplemente…

—Estaba a punto de hacerme un té. ¿Te gustaría acompañarme?

Té.

Aunque lógicamente su estado de humor era para tomar una cerveza, asintió con la cabeza.

Intentando hacer un esfuerzo por no parecer demasiado obvio, estudió a la castaña en la oscuridad. Bajo el resplandor de las luces del exterior, la mujer parecía muy pálida e inestable.

Sabía lo que le había pasado, aunque hasta ese momento no fue consciente de la gravedad de sus lesiones.

—Probablemente deberías sentarte. Puedo hacer el té, si me dices donde están las cosas.

—Yo, solo estaba tratando de ser autosuficiente—Marley dijo, sonriendo.

—¿Por qué?—le preguntó la joven, acerándose más, repentinamente siendo consciente de cómo estaba vestida.

Llevaba los pantalones vaqueros de su ojiverde y su camisa, ambas totalmente grandes para alguien de su tamaño. También estaba descalza.

Se dio cuenta de que era mucho más baja que la ojiceleste.

—Odio estar enferma, y no quiero que Kitty esté siempre pendiente de mí—se apoyó contra el mueble mostrador de mármol—El té está ahí, en esa caja de encima.

—Estoy segura de que a Kitty no le importa—le indicó, mientras miraba las filas de bolsitas de té, pulcramente colocadas sobre una superficie madera.

No reconocía ninguno de aquellos nombres de té.

—Creo que ya tiene suficientes preocupaciones como para que yo se las añada.

Detectando la obvia nota de frustración en la voz de aquella hermosa mujer, la recorrió con la mirada hasta posarla en el hombro.

—Estoy segura de que no le importa estar pendiente de ti. ¿Cómo te encuentras? ¿Hace mucho que saliste del hospital?

—Hace como una semana—Marley se llevó una mano sobre el hombro, retirando su pelo castaño—Dios mío, parece que a veces no puedo pensar claramente.

—Eso ocurre cuando uno ha sido maltratado. Mejorarás.

Los ojos celestes se desviaron hacia la cicatriz rosada en su frente.

—Supongo que no es divertido verdad.

—No.

—¿Te apetece algún tipo de té es especial?—inclinó su barbilla hacia la caja—¿Menta? ¿Tiempo Somnoliento?

—Realmente no me gusta mucho el té. ¿Tienes alguna otra cosa? La soda o algo por el estilo?

La mujer más alta vaciló, empezando a pensar en la edad que tendría la castaña.

Se sintió como un estúpida.

Daba igual la edad que pudiera tener aquella joven.

—Tengo cerveza y vino.

—Gracias, mejor prepararé té para las dos—y sacó dos bolsas de té.

—Perfecto—cansada se sentó en la barra del desayuno mientras la castaña más baja preparaba su té—Gracias.

—De nada—Rachel le contestó mientras se acercaba al taburete de al lado—Esto está tan ordenado y limpio como las oficinas de Kitty. Es muy parecido, excepto por los ordenadores.

—¿Estás trabajando con Kitty?—Marley frunció el ceño—Lo siento no lo recuerdo. ¿No eres policía verdad?

La joven soltó un bufido.

—No por Dios, de ninguna manera.

—¿Trabajas en seguridad de ordenadores?

—Yo, uh. Algunas veces ayudo a López en las calles.

—Oh. ¿Entonces también trabajas con Quinn?

—Si—Rachel se quejó—, Y está deseando volver al trabajo.

—Sí, parece que ellas solo tiene eso en la mente—Marley sonrió como si fuera algún tipo de pensamiento secreto.

—Les agradezco que nos dejaran quedaros aquí hasta que tenga la pierna mejor, así será más fácil. De verdad muchas gracias—Rachel sorbido su té, sorprendida por lo a gusto que se encontraba con aquella mujer.

—Sí, supongo que así será más fácil para todos. Ya sabes el equipo.

—Si me alegro de que sean un equipo—Marley dijo con apego obvio—Algunas veces sé que Kitty preferiría trabajar sin su ayuda de nadie, pero siento que ella está mejor si trabaja con los demás. Me gusta pensar que protegen unos a otros, y no se queda encerrada como siempre en su trabajo.

—Sí—su pensamiento se desvió hacia Santana, y a aquella noche en el almacén.

Ella confiaba en que la latina vendría a rescatarla. En cierta forma en las últimas semanas, confiaba en Quinn, Santana y los demás, y ya hacía mucho tiempo que no se sentía tan sola y asustada.

Aquellas personas, por muy diferentes que fueran, le hacían sentir bien.

—Si estoy de acuerdo.








—Oye, cariño—Quinn dijo perezosamente—¿Qué traes para mí?

—Té—Rachel le contestó, colocando la taza en la mesilla de noche. Encendió la lámpara y examinó las ampollas plásticas de la receta—Son cosas fuertes—abrió una, sacudió una píldora, y se la extendió a su amante—Aquí, toma esto.

—¿Té? ¿En vez de cerveza?

La joven sacudió su cabeza.

—Nuh-uh. No con este tipo de medicación. Eres una burra—frunció los labios—Creo que ya estás mucho mejor.

La rubia se rió y trató de alcanzar el té.

—Las tomaré por ti, pero cuando las tomo me atontan.

—Ah, eres tan buena—Rachel se recostó a su lado y la besó—Tal vez si te sigues portando bien te daré una recompensa más tarde.

—¿Vas a alguna parte?—Quinn le exigió, atrapándola para que no se alejara—Vuelve a la cama es muy tarde.

—Te dije que no estaría todo el día aquí—le respondió soltando el agarre—Sabes que tengo una vida. Tengo cosas para hacer.

La ojiverde se incorporó en la cama, y apartó de un empujón el té y la píldora encima de la mesilla de noche.

—¿Qué cosas? ¿Qué es que no puede esperar hasta mañana por la mañana?

—Necesito ropa—señaló los pantalones vaqueros y camisa prestados, que todavía llevaba puestos.

—Puedes ir mañana. No te hace falta ropa para volver a la cama—Quinn sonrió abiertamente.

—¿Qué te pasa? Deberíamos tener más cuidado con tus lesiones—a pesar de sus palabras, su tono fue dulce. Le pasó la mano por el pelo—No más acción por resta noche. Necesitas descansar un poco.

—Vale, vuelve a la cama y dormiré.

Se levantó.

—Volverá más tarde Q.

—¿Por qué te marchas?—sus ojos estaban oscuros, su voz era nerviosa—¿Estás trabajando? ¿Es eso? Porque si necesitas dinero…

—Si lo necesito, pero no lo voy a aceptar de ti—dijo enfadada—Ni ahora ni nunca, así que olvídalo.

—¡Un momento!—le dijo cuándo la castaña se daba la vuelta para salir de la habitación. Retiró la sábanas y llevó las piernas al borde de la cama. El dolor la golpeó instantáneamente—Joder.

En un segundo, Rachel estaba de regreso en su lado.

—Eres idiota—amablemente, la ayudó a levantar las piernas de vuelta a la cama—Parece mentira. ¿Qué estás tratando de hacer?

—Me estás sacando de quicio—Quinn gimió. Una oleada de náuseas siguió al dolor y como pudo cerró los ojos para intentar evitar vomitar.

Me estás casando de quicio, Rachel recordó esas mismas palabras de López.

Si la quieres, si estás segura de ello, no la vuelvas loca. Ella tiene que salir a las calles sabiendo que estás segura y que estarás ahí cuando ella vuelva.

Si no puedes con ello, déjala ir ahora.


—Toma—le dijo suavemente, ofreciéndole de nuevo el té y la medicación para el dolor—Q, necesitas tomarte esto, venga.

Débilmente, la ojiverde accedió, luego cerró sus ojos otra vez. Cuando sintió el leve peso del cuerpo a su lado levantó un brazo y la acercó a su cuerpo. Esta apoyo su mejilla sobre el mismo.

—¿Estás bien?

—No.

Le besó la mandíbula suavemente.

—Q, necesitas darme un poco de espacio, sólo eso. No quiero que nos enfademos.

—Lo sé. Lo siento, Rach.

—Vale—masculló, acercándose más. Con un suspiro, llevó su cara contra el cuello de su ojiverde—Está bien.

Ésta le acarició el brazo desnudo y luego la besó.

—Es solo que no quiero que estés con nadie. Te quiero.

—No empieces con eso ahora—advirtió—No te estoy engañando.

—Lo sé , lo sé.

—No me iré, Quinny. Te lo prometo. Estaré aquí cuando despiertes—le acarició el pecho y volvió a besarle en la boca.

Ésta llevó sus dedos alrededor de la parte de atrás de su cuello, acercándola más para saborear mejor aquel profundo beso. Luego la dejó ir.

—Hasta luego.




******


Brittany se despertó al sentir un movimiento en la oscuridad de la habitación.

Lejos de darle miedo, aquella sensación de bienvenida la apaciguaba. Tener a Santana en su casa le hacía sentir segura.

Miró el reloj junto a la cama. Eran las 3:38.

Meses atrás, su morena habría patrullado hasta que saliera el sol.

—Llegas temprano—levantó las sábanas y le hizo sitio en la cama a su amante.

Suspirando, su pelinegra se acomodó a su lado.

—Lo siento. No quería despertarte.

—No te preocupes. Me gusta despertarme cuando vuelves a casa—curvó su pierna sobre los muslos morenos y el toque de la piel de su amante la enardeció como siempre.

—¿Ha ido todo bien?

—Sí—le deslizó su mano bajo su pelo y le acarició la parte de atrás del cuello, con los dedos—He pasado más últimas seis horas observando a George Beecher en un local de mujeres medio desnudas.

Se rió.

—No creo que eso sea tan malo, cariño.

—Bueno no me gustan nada lo lugares dónde van los solteros. Casi preferiría dejarlo ir. Había estado vigilando a uno de los dos sospechosos de ser la fuga del departamento.

—Mierda, perece mentira que haya dicho eso—recordó la noche en que había salido corriendo del edificio de Kitty, donde Marley yacía inconsciente en mitad de la calle, y se dio cuenta de lo lejano que parecía aquello—Dios, un fiscal auxiliar.

—Mejor que un policía—Santana comento.

—Sí. Confío en la información de Kitty. Tenemos que continuar vigilando a los dos hasta que tengamos algo más sólido.

—¿Así sin más? ¿Les seguirás a todas partes, todas las noches?

Su morena se encogió de hombros.

—Una vez que tengamos alguna evidencia sólida, podré justificar, ante Schuester, la vigilancia de veinticuatro horas. Hasta entonces, es lo que hay. Mike está vigilando a la otra sospechosa.

Se quedó en silencio, intentando entender la realidad del trabajo de su amante.

Que fuera un servicio valioso, no lo dudaba.

Que fuera algo importante en la vida que vivía tampoco lo dudaba.

Respetaba la habilidad de su amante y se enorgullecía de su dedicación, pero odiaba su trabajo cada minuto del día o de la noche.

—Lo entiendo—finalmente dijo, porque a pesar de cómo se sentía, su morena hacía lo que necesitaba hacerse.

—No es peligroso—dijo pudiendo leer los pensamientos de su rubia—Sólo extremadamente aburrido.

Se movió, para poder llevar la palma de su mano sobre el centro del pecho de la otra mujer. Con los dedos recorrió el tejido cicatricial del pecho izquierdo, donde había sido herida de bala.

—Eso no volverá a ocurrir—le susurró a Brittany, llevándose sus dedos a la boca para besarlos.

Le besó cada dedo hasta llegar a la palma de la mano. Cuando la rubia gimió suavemente, el sonido herido la llegó a lo más profundo de su ser.

Repentinamente, sintió que su corazón explotaba:

—Britt.

Aquella palabra fue una bendición en la oscuridad.

—Sí—contestó tácitamente.

La morena arqueó su parte de atrás y reflectó sus caderas hasta que la rubia estuvo debajo y sujeto su cara, con las manos.

—No quiero que te preocupes.

—No lo hago—Brittany la besó, primero suavemente y luego más más profundo hasta que sus lenguas se acariciaron.

—Miente muy mal, Dra. Pierce—le mordió le labio inferior, antes de bajar su boca hacia su garganta.

Cuando recorrió sus labios a lo largo de la piel suave, la ojiazul le subió la cabeza de regreso, exponiendo su necesidad. La confianza en ese simple gesto la dejó sin aliento.

Deslizó una mano entre los muslos blancos, encontrando a su amante mojada. Le acarició los labios, el clítoris hasta deslizarse, con suma lentitud, a través del deseo de su rubia.

Quedándose sin aliento, se agarró a ella y elevó sus caderas buscando más aquel tentador toque.

—Eras tan buena haciendo esto.

—¿Qué?—restregó su mejilla sobre pecho de su ojiazul y capturó un pezón con los labios. Lo acarició con la lengua, lo chupó y lo mordió suavemente—¿Quería decir haciendo esto?

—Sí. Oh Dios—Brittany casi gritó cuando su cuerpo se puso rígido. Metió su cara en el cuello de su morena y, con en una voz casi inaudible, le susurró—Haz que me corra.

La morena se incorporó para llegar más adentro de Brittany. Empujó firmemente, quedándose sin aliento, cuando la superficie resbalosa del tejido fino la envolvió con pasión, reclamándola una y otra vez.

—Oh Cristo—Santana susurró—Te quiero—se movió para está frente a su amante, con su brazo empujando sin parar entre los muslos.

—No puedo—Brittany respiró fuertemente pero con dificultad—No puedo aguantar mucho más.

Con el pulgar, encontró el clítoris de rígido su amante y lo acarició con fuerza

—No quiero que esperes. Quiero que te corras ahora mismo.

—Oh, Jesús—tembló, luego se congeló cuando un grito desgarró su garganta.

Cuando el clímax la llevó al borde de la cúspide, dejó caer su cabeza contra el hombro de su pelinegra.

La inesperada sensación que recorrió el cuerpo de Santana la llevó hasta el borde de la explosión.

—Tócame. Britt, Dios mío, tócame.

Inmediatamente ésta pasó rozando su mano por todo el cuerpo de su amante, recorriendo el pecho, el abdomen hasta llegas entre sus piernas, deteniéndose alrededor del clítoris.

Más allá del pensamiento, tiró de la morena con el mismo ritmo que marcaba su cuerpo, casi demasiado duro para darse cuenta de sus acciones.

—Oh—Santana gritó, conmocionada por el orgasmo—Oh dios.

Cuando se aferraron la una a la otra, en los momentos del final de la liberación, sus gritos se unieron y eventualmente, fueron disminuyendo hasta terminar casi en un sollozo.

La morena llevó con ella a su amante, de nuevo sobre la cama, acunándola sobre su pecho.

Esta buscó a tientas y tiró de las sábanas para cubrirlas.

—No sé cómo lo haces—Brittany se quejó, todavía con su voz gruesa por los vestigios de la pasión—Siempre sabes lo que necesito, y cuando lo necesito.

—Simplemente soy afortunada por adivinarlo—Santana dijo en serio. Le acarició el pelo y continuó hablando—Me siento afortunada de tenerte en mi vida.

—Lo que tenemos es precioso—puntualizó Brittany.

—Lo sé—suspiró—Y no estoy segura de merecerlo.

La rubia presionó sus dedos sobre la boca de su amante.

—Shh—la besó mientras le acariciaba la cicatriz en el corazón—Te quiero más que a cualquier otra cosa en mi vida. Simplemente te quiero aquí conmigo, todas las noches. Todas las que puedas darme.

—Lo haré—Santana susurró.

Lo haré cuando esté segura de no decepcionarte.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.



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Mensaje por 3:) el Lun Oct 08, 2018 9:22 pm

hola morra,...

si el subconsciente de todas hablaran seria tremenda mente caótico!!!
a ver si rachel cumple lo que prometió??

nos vemos!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Mar Oct 09, 2018 6:40 am

Es muy dificil quedarse tranquila cuando sabes en que trabaja tu pareja y no puedes hacer nada para evitarlo, creo es lo que sienten Marley, Brittany y Quinn!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Miér Oct 10, 2018 6:47 pm

3:) escribió:hola morra,...

si el subconsciente de todas hablaran seria tremenda mente caótico!!!
a ver si rachel cumple lo que prometió??

nos vemos!!!





Hola lu, ooooh siiii! los miedos o verdades no dich@s =/ Ufff cosa difícil, pero no imposible, no¿? XD Saludos =D







micky morales escribió:Es muy dificil quedarse tranquila cuando sabes en que trabaja tu pareja y no puedes hacer nada para evitarlo, creo es lo que sienten Marley, Brittany y Quinn!!!!!





Hola, si q si...además q ningún trabajo es como "tranquilo" =/ creo q marley sería la única =/ SI!...las q mas "sufren"...complicada la cosa...Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 7

Mensaje por 23l1 el Miér Oct 10, 2018 6:49 pm

Capitulo 7




Martes


—Oye, estaba pensando cuándo aparecerías—Kurt saludó a Quinn, con una sonrisa cariñosa y fue a ayudarla—Ayúdame a ponerme ahí y pongámonos manos a la obra.

Cautelosamente, la ojiverde apoyó sus muletas contra un banco, se sentó en una silla y se deslizó a través del suelo de madera, para acercarse a la silla del castaño.

—Qué bien poder estar aquí abajo.

—¿Cómo te has librado?

—Rach se acostó tarde. Ahora está dormida. Supongo que Marley también está tomando una siesta.

—Genial. Empecemos antes de que Rachel venga y me vuelva a llevar a arriba.

—Sí, ya me siento mucho mejor.

—No le digas nada a ella. Está claro que le gusta cuidarte.

La rubia sonrió abiertamente.

—¿Dónde están todos los demás?

—Santana llamó temprano. Ella y Mike tiene que estar en el juzgado por otro caso. Vendrán más tarde. Kitty está en el edificio de la policía. Está con los nuevos equipos electrónicos—negó con la cabeza—No tienen ni idea.

—Sí, la verdad es que nunca pensé que estaría asignada a esta unidad.

El castaño empujó una pila de listados impresos del ordenador hacia ella.

—Apuesto a Santana te podría asignar si se lo pidiera. Sería bueno tenerte de apoyo.

—Uh-uh. De momento empezaremos con esto. ¿Es información sobre los suscriptores de porno?

—Si. Necesitamos ponerles nombres—tomó todos los papeles y los separó en dos partes—Dos dividiremos y los iremos revisando para ganar tiempo.

—Por mí perfecto.

—Entonces—Kurt dijo pasándole un montón de papeles—, ¿Es como si estuvieras trabajando de forma clandestina?

—Correcto—dijo distraídamente mientras mantenida fija la mirada en la pantalla de su ordenador.

—¿Y Quincy, también te gusta?

Lentamente, la rubia se dio la vuelta para afrontar al castaño.

—Sabes que me gusta.

—¿Y estás bien con eso?

Si hubiera sido otra persona la que se lo preguntara, no habría podido contestarle. Pero el ojiazul era la única persona, además de su castaña, en quien confiaba para poder explicárselo.

—Me siento bien. Me gusta. Es simplemente otra parte de mí.

Kurt inclinó la cabeza, sin apartar su mirada esperando que continuara.

—Y, claro, a Rachel también le gusta. Eso es genial.

La ojiverde sonrió abiertamente.

—Y me agrada que a ella le guste.

—Bueno, eso es excelente—Kurt pareció medir sus palabras—Algunas veces puede ser confuso.

—¿Siempre te sientes así?—preguntó suavemente.

—No—Kurt contestó igual de suave—Nunca me siento confuso con cómo me siento, es sólo sobre lo que otros pueden pensar.

—Ya sé lo que piensan de mí las únicas personas que me importan.

El castaño la miró como si quisiera preguntar algo más, pero simplemente inclinó la cabeza.

—Los chicos preguntaron ayer por la noche por Quincy. Les dije que él había resultado herido por un accidente de motocicleta. Quieren ir a visitarte.

La rubia parpadeó.

—¿Aquí?

—Les dije que él se estaba quedando con unos amigos. Sería bueno para tu cobertura que los vieran a ti y a Rachel juntos.

—¿Qué hay de la seguridad y el resto de cosas en el edificio? ¿No crees que tendrán algún tipo de curiosidad?

—Ellos no tienen que acceder a esta planta. Se puede programar el ascensor para que les lleve directamente desde el garaje al departamento de Marley y Kitty.

—¿Y las caramas de la puerta? No es que sea algo habitual.

El más alto sonrió abiertamente.

—Podemos disimularlas tapándolas. No es la primera vez que lo hacemos.

—¿Entonces te parece bien? ¿Cuándo sería?

—Jazmín tiene una función esta noche. Los chicos probablemente estarán ahí. ¿Estarás arriba para verlos?

—Claro—se preguntó, sin embargo, si Rachel estaría lista para que Quincy
regresara al trabajo.





*****



Mike llevaba una taza rebosando de café lo que provocaba que fuera dejando salpicaduras a medida que iba caminando por el vestíbulo.

Él se apoyó contra el marco de la puerta de un cuarto grande, muy parecido a la brigada antivicio, donde había varios escritorios y sillas mal repartidos, contenían un montón de ordenadores.

Sorbiendo su café distraídamente, estudió a los dos hombres en mangas de camisa y pantalones chinos, que parecían sacados de una escuela de pijos, atentos a las explicaciones de Kitty.

Ésta estaba apoyada sobre la mesa de un escritorio señalando algo en un monitor, que él no podía ver.

Se había imaginado que ella estaría furiosa por hacer un trabajo que no le agradaba en absoluto, pero se sorprendió al darse cuenta de que estaba relajada y a gusto con lo que hacía.

Aun desde donde él estaba de pie, podía ver su energía. Se movió y empezó a acercarse al grupo.

—¿Cómo va todo?—preguntó.

—Simplemente organizándonos—Kitty le contestó, levantándose del escritorio.

Cuando ella le indicó el vestíbulo con una inclinación de cabeza, se despidió de los demás y la siguió fuera.

—Te he traído un café o lo que sea esto.

—Te lo agradezco. Aunque realmente es asqueroso.

—Veo que tienes a esos niños comiendo en tu mano. Parece mentira que sean detectives.

La ojiverde suprimió una sonrisa.

—Están ansiosos por aprender.

—¿Así que realmente estas cayendo en esta trampa electrónica del espía?

—Me pagan por hacerlo—Kitty sonrió abiertamente—Aunque si se enteraran que realmente me está pagando por recuperar datos interdepartamentales…

—No esperaba menor de ti.

—Sí, no había notado—recorrió con la mirada hacia el cuarto donde los detectives estaban absortos en sortear un enredo de cables. Aminoró su voz—Una vez que conecte las diferentes redes, podré hacer una lectura de todos los datos que necesite. Ya sé que alguien del interior ha estado haciendo manipulados datos del laboratorio de las escenas de crimen. Con acceso ilimitado, puedo rastrear de regreso al ordenador fuente, no simplemente al departamento que corresponda.

—¿Cuánto tiempo?—le preguntó ansiosamente.

—Si tuviera a Kurt y a Quinn aquí, tal vez una semana, pero no es el caso. Tendré que hacerlo sola, de forma que nadie pueda sospechar. No sé, podría tener suerte, sino tardaría semanas.

—¿Cuánto tiempo si duermes de vez en cuando?

La rubia lo miró furiosa.

—Ya tengo a una esposa, Mike. No necesito otra.

Sonrió burlonamente.

—¿Y un novio?

—¿Qué tal si dejas de decir tontería y vamos a tomar un café decente a algún sitio y nos ponemos manos a la obra?

—Esperaba que me pudieras hacer un favor.

—¿Qué?

—Necesito mirar algunos datos.

—¿Sí?—los ojos de Kitty se iluminaron—¿Sobre qué o quién?

—Bueno, podríamos empezar por el Capitán Schuester y Noah Puckerman.

—Quieres saber lo que estaba haciendo Jimmy Hogan para el departamento de Justicia, cuando fue asesinado.

Asintió.

—Schuester no tiene nada que ver—le respondió con seguridad—Cuando al principio pensé que era la fuente, revisé todo su sistema, sobre toda su vida. Nunca tuvo nada que ver con la asignación clandestina de Hogan. No encontré nada que lo relacionara con él. Por supuesto, nadie sabía nada de ello, pero está relacionado directamente con Justicia. Solo se le relaciona con Puckerman.

—Lo entiendo, pero tiene que haber algo más, ya que Hogan arrastró a Jeff Cruz, sino por qué estaría en los muelles con él y acabarían de la misma forma—sacó el paquete de cigarrillos de su chaqueta y se encendió uno—Hogan o pensó que Jeff sabía algo, o decidió que él participara en su investigación. Se supone que Hogan estaba infiltrado investigando el brazo de la droga de la organización de Zaroma, y López y Cruz no tenían nada que ver con ese tipo de investigaciones. Ellos no llevaban temas de drogas.

La rubia siguió la huella de humo del cigarrillo hacia el techo.

—Acabarás haciendo saltar la alarma antiincendios—su mente estaba ya rondando la conexión entre Jimmy Hogan, un agente federal trabajando a puerta cerrada, Jeff Cruz, un detective de crímenes sexuales, en una investigación de drogas.

La única conexión obvia era que todo ello estaba relacionado con la red del crimen organizado.

—¿Kitty?

—¿Huh? ¿Qué?

—Tiene que ser algo más específico, que simplemente el hecho de que la organización de Zamora esté detrás de los asesinatos de ambos Hogan y Cruz. Algo conecta las drogas y el sexo. Siempre se reduce a lo mismo—Mike dijo resignado.

—Algo se nos está pasando. ¿Por qué Puckerman nos podría sobre la pornografía en Internet?—ella metió sus manos en los bolsillos y empezó a caminar despacio—Tiene que haber informes de Hogan para Puckerman. Si los escribió en un ordenador o los envió por correo electrónico, tienen que estar en algún sitio.

—Tu trabajas en eso—dejó caer la colilla y la aplastó con el piel.

—Puedo intentar buscar cualquier cosa de los tipos a quienes Hogan supuestamente daba parte. Si puedo obtener un nombre, tendrás algo de lo que tirar.

—Genial. Mejor te dejo que continúes convirtiendo a esos niños en ciberdetectives.

—Sí. Será mejor que vuelva a ello.

—Si. Y no olvides sus capas rojas. Entretanto, seguiré con mi propia investigación—dijo riéndose.

Mike era un hombre fácil cuando tenía una misión.





*****


—Mmm—Rachel ronroneó y se estiró al notar una boca caliente besándola detrás de su cuello.

Sin abrir los ojos, con su cara todavía sepultada bajo la almohada, se movió tratando de tocar la forma familiar.

La sentía, pasó una manos sobre la curva de aquella caderas.

—Estaba durmiendo, Q.

—Bueno continua—le susurró, continuando su viaje táctil por el centro del cuerpo de su amante.

Haciendo remolinos, con su lengua, sobre la espalda de su castaña, llevó una mano hacia el interior de la pierna deteniéndose para acariciar la suave piel, del interior de los muslos.

—Yo me quedaré aquí mismo—continuo.

La joven se movió, jalando una rodilla, abriéndose a ella.

—¿Sí? ¿Entonces por qué me estás tocando?

—Porque eres sexualmente más atractiva—enfatizó sus palabras, mientras recorría muy suavemente a lo largo del borde de los labios de la más baja, cubriendo el fino tejido delicado y ya húmedo, que había provocado su toque—¿Ves?—le insinuó con voz ronca.

—Nunca me canso de esto—Rachel levantó sus caderas, en silencio, a modo de invitación.

—Yo tampoco—Quinn aflojó el contacto, para evitar cualquier peso que dañara su pierna, permitiendo mayor acceso a su mano para el sexo de la otra joven.

Continuó acariciándola suavemente, mientras llevaba un dedo sobre el clítoris de su castaña.

—Oh dios—Rachel jadeó—Ya estoy totalmente despierta.

La rubia se rió ahogadamente. Meció aquella tiesa prominencia hasta que la castaña empezó a lloriquear, y empezó a excitarse sólo con oírla.

—Oh dios.

—¿Qué?—Rachel empujado de vuelta a su mano—¿Qué, cariño? Su respiración empezó a acelerarse de forma gradual—Has empezado algo que deberás terminar.

Quinn deslizó con fuerza sus dedos donde sabía que su amante la quería, al mismo tiempo que arrastraba sus dientes por el cuello de la joven.

Rachel continuaba gimiendo una y otra vez, sin poder pensar respirar.

—Si no terminas lo que has empezado, novata, me las pagarás—le advirtió metiendo, a la fuerza, sus caderas en la entrepierna de la rubia—Y no me darás ninguna pena.

—Me arriesgaré.

—Vamos, cariño. No bromees. Quiero correrme.

—¿Ya?

—Tócame y lo verás—se quedó sin aliento cuando su rubia se zambulló dentro de ella, y volvió a salir—Hazlo otra vez y yo dejaré que te corras para mí.

El estómago de la rubia se contrajo y su clítoris empezó a dar sacudidas. Intentando ignorar aquel placer doloroso, presionó su pulgar sobre el apretado circulo de músculo entre el culo de su castaña y deslizó los dedos sobre los resbaladizos labios, provocándole una fuerte sacudida de corriente eléctrica por todo su cuerpo.

—Quinny—la voz de Rachel tembló—No sé si…

—Tranquila. Está todo bien—Quinn la apaciguó—No hace falta que hagas nada.

Las piernas de la más baja empezaron a tensarse.

—Háblame mientras haces queme corra.

—Claro, cariño—susurró, su boca contra la de Rachel.
La rubia cuidadosamente, continuó masajeando sobre el anillo sensitivo.

—Sólo quiero hacerte sentir bien.

Cuando Rachel volvió a empezar a empujar contra de ella, Quinn aumentó la presión con su pulgar, para deslizar sus dedos dentro de las calientes profundidades de su amante.

—Está bien. Sigue.

—Todavía estoy en la vía de entrada.

—Repítelo de nuevo—le pidió jadeando.

A pesar del empuje urgente de las caderas de Rachel, Quinn se contuvo, aguantando su propia excitación.

En lugar de eso, llevó la mano libre bajo el cuerpo de su amante y atrapó su clítoris.

La castaña creía que se desmayaría cuando lo único que puedo hacer fue gritar de placer, mientras su amante continuaba apretando más y más fuerte.

—Me corro. Quinny.

Con los ojos cerrados, y sonriendo, la ojiverde presionó su frente sobre su castaña, mientras la acariciaba a la espera de que se recuperara.


Unos momentos más tarde, ya calmada, Rachel le preguntó:

—¿Estás dormida?

—Uh-uh.

—¿Te has corrido?

—Uh-uh.

—¿Quieres?

Cuidadosamente, la rubia se dio la vuelta encima de su parte de atrás y la castaña entendió.

—¿Crees que te cansarás de ello?

—¿Cansarme de qué?—Quinn abrigó su mejilla contra de la parte superior de la cabeza de Rachel.

Nunca se había sentido tan tranquila en su vida.

—Ya sabes del sexo—cuando la respuesta de la rubia no llegó, se quedó petrificada—No importa. Es una tontería.

—Rach—murmuró, abrazándola fuerte—Quiero hacer el amor contigo durante el resto de mi vida.

—Me alegro, novata—forzó una risa, luchando para silenciar su sacudida—Simplemente me lo preguntaba porque yo…

—Lo sé—Quinn la interrumpió—Me siento igual que tú.

—Es que no hemos hablado nunca de esto. Es todo una locura.

—Vale—Quinn contestó fácilmente—Nosotras no tenemos que hablar de eso ahora—se incorporó y la besó en la boca.

—Yo, lo que quería decir…—no pudo terminar de hablar, y la miró a los ojos con un fuerte anhelo y deseo.

—Si me dejas, estaré siempre contigo—Quinn susurró. Le agarró la mano y la llevó por su abdomen hasta meterla entre sus piernas, donde la dejó para que la acariciara.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.



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Mensaje por 3:) el Miér Oct 10, 2018 9:16 pm

hola morra,...

no se pero no me gusta la actitud de rachel a veces,...!!!
a ver como van la investigación de kitt y mike??

nos venos!!!
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Mensaje por micky morales el Jue Oct 11, 2018 6:37 am

Tampoco a mi me gusta la actitud de Rachel a veces pero bueno a ver como siguen las cosas!!!!
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Mensaje por 23l1 el Sáb Oct 13, 2018 6:26 pm

3:) escribió:hola morra,...

no se pero no me gusta la actitud de rachel a veces,...!!!
a ver como van la investigación de kitt y mike??

nos venos!!!




Hola lu, mmmm...en q sentido¿? Uff tratar con mike es complicado xD ajjaajajaj..., pero espero q bn! Saludos =D






micky morales escribió:Tampoco a mi me gusta la actitud de Rachel a veces pero bueno a ver como siguen las cosas!!!!




Hola, en q sentido no te gusta¿? Aquí dejo el siguiente cap para saber mas! Saludos =D




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