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FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 22

Mensaje por 23l1 el Miér Nov 21, 2018 6:44 pm

Capitulo 22




—De acuerdo—Santana dijo, cambiando de dirección con taza para café en mano y observando a su equipo, que se había reunido en la sala de juntas—Eempecemos con Beecher.

Empezó a explicar, a los demás, lo que habían descubierto con las pruebas forenses y el enlace entre los homicidios previos y el presente.

Después de un minuto completo oyendo maldiciones murmuradas y el desasosiego general, continuó explicando que quienquiera que matara a Jeff y a Jimmy también había eliminado a Beecher y todavía los eludía.

—¿Así qué más tenemos?

—Obtuve un positivo con la tarjeta visa de Beecher, sobre cargos en la misma por pornografía—Kurt dijo—La misma red que investigamos.

—Eso no quiere decir que el supiera de la misma—Mike señaló.

—Es cierto, sólo es un enlace indirecto, pero es una conexión. Por otra parte—Quinn dijo—, Eso prueba que él había uso de ello—desvió la mirada hacia la morena como buscando su reacción. Cuando la teniente inclinó la cabeza, continuó—Y si unimos esto con el resto de las pruebas podemos asociar a Beecher con la actividad criminal, sólo sería cuestión de tiempo que obtengamos algo más fundado para acusarle.

—¿Qué?—Santana sumó .

—Ya no importa—Mike dijo.

—Precisamente.

—Excepto que nadie sabe cuánto teníamos de él—Kurt dijo razonablemente—Eso queda muy en la superficie.

La morena se reacomodó en su asiento a la cabeza de la mesa.

—¿Deberíamos tener cuidado con nuestros informes?—interrogó a Kitty con una ceja levantada—¿Cualquier que estuviera usando el ordenador de Beecher para acceder a la información policial, sabría que estábamos sobre él?

—Si fueran buenos, que lo son—Kitty contestó—, Pueden haber obtenido nuestra información. Deben saberlo porque informamos de todo a Schuester antes de que supiésemos que había una fuga de información—hizo una mueca y negó con la cabeza.

—Seguramente todavía no sabrán que los he descubierto, pero sólo será cuestión de tiempo. Intentará cubrir sus huellas, pero es demasiado tarde” explicó con una sonrisa.

—Hay una cosa más—Kurt intervino—He encontrado algo en los movimientos financieros de Beecher. Hasta hace dieciocho meses atrás, hizo retiros considerables de efectivo, de forma regular, extendiéndose hasta un período de tres años. Luego se detuvieron.

—¿A dónde nos lleva eso?—Santana preguntó con cierto interés.

—Creo que podía estar siendo chantajeado.

—Y después—Santana pensó en voz alta—, Alguien pensó que él era más útil como fuente de información. Una vez que empezaron a usarle para sacar información, dejaron de chantajearle. Probablemente utilizarían algún incentivo para que él cooperara. Sea lo que sea lo consiguieron.

—¿Sobre él?—Kurt negó con la cabeza—No lo creo, pero estoy dispuesto a apostar a tiene algo que ver con jovencitas. Recordar que tuvo un cargo por agresión sexual que fue retirado.

—Así es que alguien sabía de sus gustos y lo usó, primero para chantajearle y después para pasar información.

—Eso es lo que yo creo—Kurt dijo.

—Tiene mucho sentido—Mike añadió.

La morena pasó otra página en su cuaderno de apuntes.

—Investigaremos su caso. Seguiremos las pistas de rutina y veremos qué sacamos. Revisaremos toda su información personal y de sus ordenadores traídos aquí—miró a Kitty—Eso es tuyo.

Sus ojos destellaron.

—Hecho.

—Mike—continuó adelante—¿Algo sobre la autoridad portuaria?

—¿Quieres decir algo además de un fuerte dolor de cabeza?

Suprimió una sonrisa.

El detective le lanzó una mueca de disgusto elocuente.

—¿Sabes cuánto papeleo hay por cada contenedor que viene del mar Caspio hacia Estados Unidos?

—¿Me estás diciendo que Jimmy Hogan había desarrollado un interés especial en el caviar?

—No sé en qué diablos estaba interesado—respondió gruñonamente.

—Lo único que sé ahora mismo es que hizo preguntas sobre tres barcos que ve tenían como punto de origen el mismo puerto en Rusia.

—Bien—Quinn dijo, incapaz para restringir su excitación—Eso tiene que significar algo, ¿no?

—La capitán Reise dice que el treinta por ciento de los barcos que llegan aquí salen de ese puerto. La pregunta importante es por qué esos tres barcos.

—Necesitamos que continúes por ahí—Santana dijo, haciendo una nueva anotación en su cuaderno—Investiga a las compañías navieras, sus manifiestos de cargamento, sus puntos de origen y destino. Cualquier cosa que tengan en común. Jimmy encontró algo y tenemos que saber qué fue.

— Howell está ya en eso. Tendré más información en uno o dos días.

—Bien—Santana dijo—Por ahora mantente con ello.

—No hay problema—le respondió

—¿Quinn, cómo está tu revisión?

—El Dr. Evans me dio hoy el alta médica—dijo inconscientemente, poniéndose derecha más derecha en su asiento—Lo único que ahora necesito es el alta del psicólogo.

—No sé yo—bromeó Mike—Quizá tengas que esperar un tiempo para eso.

La ojiverde sonrió abiertamente.

—Conforme. Quiero volverá meter a Quincy y Jazmín en los clubes. Con Beecher muerto y a la espera de más información de la autoridad portuaria, el único lugar donde podemos seguir más pistas es ahí—cerró su cuaderno de apuntes y lo deslizó dentro del bolsillo de su chaqueta de sport—Mis fuentes callejeras están vacías. A raíz de las detenciones por lo del vídeo, la gente se está manteniendo fuera de circulación, y no quiero que llamen la atención.

Nadie en la mesa miró a la rubia más alta. Todo el mundo sabía que Rachel era una de sus informantes.

Quinn se mantuvo como pudo en silencio, apretando los puños.

—La noche del sábado es siempre una gran noche en Ziggie—Kurt dijo—Quincy, Jazmín y los chicos podrían encontrarse. Podríamos hacer algunas preguntas.

—Organízalo. Ya es hora de sacar algo en claro de todo esto.





*****


—Simplemente piensa acerca de eso—Quinn oyó a Marley, cuando salía del ascensor.

—Vale, lo haré—la joven le respondió con vacilación.

—Lo digo en serio. Deberías hacerlo—Marley dejó de hablar al sentir la llegada de la detective—Hola, Q. ¿Ya ha terminado la reunión?

La ojiverde inclinó sintiendo, mirando curiosamente a las dos mujeres, percatándose de la incomodidad de su novia, algo totalmente inusual en ella.

La había visto a enfadada, terca, pero nunca inquieta. ella daño enojado, terco, aun.

Pero casi nunca inquieta.

—¿Qué pasa?

Rachel se levantó de forma apresurada y se dirigió a la habitación de invitados.

—Nada.

—Algo te preocupa—insistió acercándose a ella.

—Creo que deberíamos irnos a casa—le respondió acercándose al armario y sacando la maleta.

—Yo también—Quinn se había estado sobre el lado de la cama, observando a su novia—Estoy mejor, creo que pronto podré volver al trabajo.

—¿No tienes que ver a la doctora Pierce?

—Sí, mañana.

—Huh—Rachel empezó a doblar la ropa y meterla en la maleta.

—¿Qué te molesta?

—Nada.

—Bueno no es lo que parece. ¿Es por mí?—frunció el ceño—¿He hecho algo para molestarte?

—No.

—Pero hay algo—persistió.

Cerró de golpe el armario tan fuerte que tiró algunos objetos que había en su interior.

Miró rápidamente a su novia con irritación.

—Si quiera que lo supieras te lo diría. Deja de hacer preguntas.

La ojiverde se asombró por aquella imprevista reacción. Luego, con mucha tranquilidad, le respondió:

—Si te ha molestado algo que Marley te ha dicho, y no me lo quieres decir, iré a ella a preguntarle.

—Eres como un dolor, Q. De vez en cuando, deberías simplemente, ocuparte de tus propios asuntos—a pesar de sus palabras, la voz de Rachel era más suave.

—Tú eres me asunto.

La castaña suspiró, y se unión a su novia, sobre la cama, llevando una mano sobre su muslo. Quedándose con la mirada fija hacia delante, dijo con tono doblegado:

—Ella me ha ofrecido un trabajo.

—¿Sí?—Quinn dijo, cuidadosamente escondiendo su oleada de excitación—¿Cómo ha sido eso?

—Ella tenía que llevar unos papeles en el centro, cuando fuimos de compras, y simplemente me habló de ello. Innova, su empresa, está en el piso veinteavo, y se puede ver desde ahí, todo New Jersey.

—Sigue.

—Bueno—continuó—Podrías pensar que Marley al ser la dueña es una estirada, pero fue muy amable con todo el mundo.

—Eso me gusta—Quinn comentó, acercando su mano hasta tocar la de su novia.

—Ella presta atención a todo el mundo. Se preocupa.

—¿Así?—Quinn le preguntó—¿Y qué acerca del trabajo?

—La persona que se encarga del suministro de material, ya sabes que todo el mundo tenga papel, teléfonos y esas cosas se marcha. Se tiene que ir a otro estado, y quieren reemplazarle antes de que se vaya.




—¿Y ese sería tu trabajo?

—Sí.

—¿Qué piensas?

—No lo sé. Nunca he hecho nada por el estilo.

Le agarró de forma inconsciente la mano a su rubia.

—¿Qué ocurre si lo estropeo? ¿Si hago algo mal?”

—¿Cómo qué?

—No sé, como equivocarme al hacer algún pedido, perder algo, no sé.

—Bueno, entonces si te equivocas puedes solucionarlo. Todos nos hemos equivocado muchas veces—Quinn se encogió de hombros.

—¿Y los ordenadores?—dijo la palabra como si fuera una enfermedad mortal.

La rubia no pudo evitar reírse.

—No te rías.

—Cariño, mira lo que hago cada día. Piensa que te podría enseñar. Sería muy sencillo.

—Es que nunca tuve un trabajo. No sé si serviría para ello.

—Bueno—dijo suavemente y besó a su castaña amablemente en la mejilla—Deja que te enseñe. Lo harás muy bien, Rach. Te lo prometo.

—No quiero decepcionarte.

—Estás bromeando, ¿no?—tiró de su castaña hacia ella, tomándole la cara con ambas manos—Te quiero. Si quieres probar este trabajo, lo deberías hacer. Si no te gusta o no quieres hacerlo, olvídalo.

—¿Pero tú quieres que lo haga?

—Es menos peligroso que estar ahí afuera, haciendo lo que haces para Santana. Quiero que lo dejes. Quiero que lo dejes, cojas este trabajo o no—la besó en la frente, luego en la boca.

—Pero primero tengo que terminas unas cosas para Santana, Q—se alejó, anticipando las protestas de su rubia.

—Mira—Quinn dijo, esforzándose por contener su temperamento y su miedo—Santana nos dijo esta tarde que no quiere poner en peligro a sus fuentes en la calle. Que continuaremos con la investigación sin poneros en peligro.

—Bien, pero aún y todo debo terminar algo—pensó en que debía reunirse con Trudy.

Al menos tenía que verla. Advertirle que se mantuviera alejada.

Volvió a hacer su equipaje, fingiendo no oír rechinar los dientes de la ojiverde.

—Cariño—Quinn dijo—, Tienes que confiar en mí. Puedes hacerlo.



Cuando la castaña terminó de meter la ropa, cerró la maleta y se enderezó:

—Tengo una reunión esta noche. Es importante. Me tengo que ir.

—Bien, iré contigo.

—No—le contra—Jesús, Q. No tengo una diana en la cabeza que diga -informante de policía- Confía tú en mí. Sé lo que estoy haciendo.

—No quería…—susurró—Es solo que me vuelvo loca cuando pienso que te puede ocurrir algo.

La mirada de la castaña se suavizó y rápidamente se acercó a la detective, metiendo sus manos en su pelo. Se inclinó y la besó profundamente.

—No me va a ocurrir nada. Es solo un poco de trabajo como siempre—le acarició la mejilla—No saques conclusiones antes de tiempo. No voy a hacer nada. Y es por ti.

La rubia frunció el ceño, luego sus ojos se ensombrecieron con ojos de comprensión.

—¿Nada?

La ojimarrón sacudió su cabeza.

—¿Por cuánto tiempo?

Se encogió de hombros.

—¿Cariño?

—Un tiempo—la protesta de Rachel se interrumpió al ser arrastrada a los brazos de Quinn. Llevó los brazos alrededor del cuello de la detective, y descansó la cabeza sobre su hombro—Nunca nadie había sido tan importante como para ello, nadie como tú.

—Oh dios—Quinn gimió, enterrando su cara en el pelo castaño—Tengo que demostrártelo más a menudo.

—Lo haces—le respondió con una risa temblorosa.

La rubia negó con la cabeza, llevando sus dedos bajo la suave curva del pecho de la castaña:

—No me refiero a de esta manera. Sino de todas las maneras posibles.

Se movió para observar detenidamente a la ojiverde.

—¿De qué estás hablando novata? Suenas un poco loca.

—Si completamente loca—su pulgar recorrió un pezón la más baja, que reaccionó de forma instantánea—Quiero estar todo el tiempo contigo. Quiero que vivamos juntas.

Ante esas palabras, la castaña se rió severamente.

—Ya sabes donde vivo, no es un lugar muy selecto. Tampoco tengo mucho dinero.

—No me importa donde vivamos, en tu casa, en la mía o podemos buscar una para las dos. Solo quiero que estamos juntas.

—¿Seguro?—la miró con curiosidad—¿Dónde?

—Creo que tal vez podríamos buscar un lugar por aquí—llevó un dedo sobre los labios de la más baja—Podemos buscar un lugar tan pronto como este caso se cierre.

—Me parece bien—le chupó el dedo, luego se lo mordió.

—Bravo, bien—Quinn alivió su dedo de entre los labios de su novia. Y la besó suavemente—Pero ahora…






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.



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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Miér Nov 21, 2018 8:30 pm

Que bueno que Marley le da esta oportunidad a Rachel!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Mar Nov 27, 2018 6:58 pm

micky morales escribió:Que bueno que Marley le da esta oportunidad a Rachel!!!!




Hola, antes pedir disculpas por no publicar en días, asik lo siento! prometo q de vrdd no volverá a pasar! SI!! esk esta amistad q se esta formando es perfecta! jajajaja. Saludos =D






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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 23

Mensaje por 23l1 el Mar Nov 27, 2018 7:00 pm

Capitulo 23




Sábado


La sensación comenzó a crecer desde las profundidades de su estómago.

Los músculos de sus entrañas, sus muslos estremecidos, y sus talones clavados en el colchón se unieron a sus caderas levantadas. Se había quedado casi sin respiración, sus gemidos muriendo en su garganta.

Buscando ayuda desesperadamente, llevó un brazo sobre el cabecero y se agarró con fuerza, mientras sentía el empuje de su clítoris duro contra la boca de Santana.

En su mente, gritaba, pero apenas se le escapó un gemido desnudo. Las llamas lamieron su piel.

Se sentía totalmente excitada.

Una agonía de nervios crudos y el furor habían que su sangre recorriera su cuerpo a gran velocidad, entre sus muslos. Un relámpago caliente abrasó la longitud de su columna vertebral.

A penas tenia fuerzas para sostenerse.

—¡Oh, Dios, me voy a correr!

Durante unos segundos, que parecían minutos, horas, toda la eternidad, fue incapaz de formar ningún tipo de pensamiento, de razonar.

Reabasteciendo su espíritu como un diluvio en el desierto. Y luego, compasivamente, la paz siguió al cataclismo, y la tensión dejó su cuerpo.

Tomó aliento y gritó.

—Oh Dios Mío. Mis orejas están todavía repicando—Santana gruñó y comenzó a separarse, llevando nerviosamente una mano sobre la mesilla de noche.

Todavía luchaba para recobrarse de su orgasmo, inducido por algunos tirones veloces en su cuerpo, cuando sintió a la rubia acometiendo su clímax.

—Joder, el teléfono.

—Oh no—Brittany protestó, deslizando su mano bajo el centro del cuerpo de la policía.

—López.

La ojiazul supo en ese mismo momento, que su amante se había esfumado y la detective había tomado su lugar.

La morena sacó sus piernas fuera de la cama y se incorporó. Con un movimiento rápido el cuerpo de la teniente crujió de tensión.

—¿Qué lleva puesto?

El tono de su morena era muy serio, y no necesitó verle la cara para saber imaginarse el frio de sus ojos.

—¡No! Quédate ahí. Iré en cuanto haga unas llamadas. Bien te recojo en diez minutos.

Cuando la morena corto la llamada y se levantó, ella miró la hora. Todavía no eran las seis de la mañana.

—¿Quién era?

—Rachel. Creo que le ha pasado algo.






Santana condujo con una mano en el volante, y la otra en el teléfono.

A su lado, estaba sentada Quinn, totalmente rígida, con su espalda tan tiesa que no tocaba el asiento. Sus pies en el suelo y las palmas de las manos presionadas sobre sus muslos, con tanta fuerza que sus dedos estaban blancos.

—¿Qué es exactamente lo que te dijo antes de irse?—Santana preguntó.

—Había quedado para verse con Trudy—la voz de Quinn estaba llena de nerviosismo, como si estuviera en un desierto y tuviera la garganta seca.

Se quedó con la mirada fija a través del parabrisas, sobre los barrios familiares, sin ver nada. Sentía un cierto entumecimiento extraño en su pecho y estómago, como si estuviera llena.

No sentía dolor, solo miedo ante la oscuridad que se le estaba haciendo interminable.

—¿Sabes dónde podrían estar?

—¿Qué estás pensando?

Ante la falta de respuesta, el miedo recorrió todo su cuerpo. Había puesto a Rachel a trabajar para ella.

La había puesto en peligro.

Sería la única responsable de lo que le pudiera ocurrir.

Jesús.

—¿Quinn?

—No lo sé.

Frenó de golpe, cambió de marcha, y acercó el coche a la cuneta. Con un movimiento rápido se movió en su asiento y agarró a la joven detective por los hombros, obligando a que la mirara.

—Ella está ahí fuera, está esperando que vayamos a buscarla. Es lo que debemos hacer. Si alguien le hace daño no me lo perdonaré. Ahora limpia tu cabeza y piensa porque lo necesito. Ella nos necesita.

La rubia parpadeó.

Por primera vez, notó los dedos de su superior clavándosele en los hombros. Las cortantes palabras de Santana le habían atravesado.

Ella no estaba indefensa.

—The Diner. Tal Vez.

—No, suele estar muy lleno. Cualquier podría verlas—se inclinó más cerca de la detective, aflojando su agarre—Vamos Quinn. Es tu novia. La conoces. Piensa en algún lugar que ella conozca, un lugar en que confíe. Algún sitio seguro.

—En el Chen. Ahí es donde solíamos vernos, antes de que se metiera en esto—lo soltó de repente.

Sintió frío, sintió que su corazón empezaba a romperse.

—Sé dónde es—Santana volvió a su posición normal, en su asiento, apretó el acelerando y salió a toda velocidad, atravesando las calles, todavía casi vacías.




*****



—Sí, la recuerdo—Lilly Chen dijo.

Había abierto después de oír los fuertes golpes en su puerta, y las había recibido en bata, totalmente desconcertada por la visita.

—Estaba con otra chica, en la parte de atrás. Serían sobre las dos de la mañana.

—¿Ocurrió algo inusual?—Santana preguntó.

Lilly frunció el ceño.

—No lo sé. Hablaron, comieron y se fueron. Así suelen ser las noches de los viernes.

Sintió a la ojiverde ponerse inquieta a su lado, pero mantuvo la postura y su expresión bajó de intensidad.

Ella no podía permitirse perder el control.

Debía mantenerse firme.

Rachel las necesitaba.

—¿Recuerdas si algún cliente actuó de forma extraña? ¿Si alguien preguntó por ellas? ¿O si pasó algo durante su cena?

—¡Eso es, pasó algo raro!—Lilly exclamó, sus ojos brillantes—Un hombre pidió comida pero no se la comió. Se quedó un tiempo en el mostrador, pero no comió nada. Y dejó demasiada propina.

—¿A qué hora fue esto?—Quinn preguntó serenamente.

—Creo que fue poco después de las dos.

El corazón de la rubia se aceleró.

—¿Él hablo con ellas?

Lilly negó con la cabeza.

—No. Nadie lo hizo, o al menos, yo no lo vi.

—¿Y tus camareras? ¿Pondrían recordarlo?—Santana insistió.

—Mis hijos estaban trabajando anoche. Los podría despertar.

—No—Santana le interrumpió—Pero si no te importa, quisiéramos hablar con ellos más tarde—interrogar a sus hijos les llevaría mucho tiempo, y lo único que necesitaban ahora es saber dónde podría haber ido Rachel.

Encontrar a quien podría haber ido tras de ella podría esperar.

—¿Algo que puedas recordar? Lo que sea algo que no fuera común, como una noche más.

Lilly comenzó a negar con la cabeza otra vez, pero luego se detuvo.

—Rachel dejó el dinero sobre la mesa, no esperó a que le lleváramos la cuenta. Realmente no recuerdo haberlas visto salir por la puerta.

Los ojos oscuros estrecharon.

—Quizá salieron por la puerta trasera.

—Sí, es posible—Lilly estuvo de acuerdo—La puerta está cerca de los cuartos de baño. Pudieron haber salido de ese modo.

—Gracias—le dijo—Siento haberte despertado.

—No importa—Lilly se despidió.


En cuanto volvieron a la acera, se dirigió a Quinn.

—Hay un callejón que recorre la parte trasera de estos negocios. Vamos a comprobarlo.

—Bien. Sí. De acuerdo—Quinn se dio la vuelta aturdida, sin poder casi moverse.

Su superior volvió a sujetarla por los hombros.

—Cálmate. Seguramente no será nada, incluso si él pudo seguirlas, eso no quiere decir nada. Debes mantener la calma—le dijo suavemente, aunque también se lo dijo así misma.

La ojiverde tomó un aliento profundo y recordó sus años de preparación para todo tipo de situaciones. Esto era una guerra, y las calles eran una parte de la batalla a la que tendría que hacer frente.

Esta era su misión, y nada podría desviar su atención. No se lo podía permitir.

El rugido en su cabeza creció todavía más. Su ritmo cardíaco se desaceleró, su vista se aclaró.

El estremecimiento apenas perceptible en sus manos se disipó. Se giró y se encontró con la mirada de su teniente.

—Si. Estoy bien. Tú te acercas por el norte y yo por el sur. Empezaremos desde el callejón que sale detrás del Restaurante Chen y de ahí iremos avanzando.

—Entendido.



Cinco minutos más tarde se reencontraron al lado de una puerta metálica, sin letrero.

Sólo podía ser la puerta de entrada de servicio de Chen, por las cajas de madera y los restos de comida apilados.

—Nada—Santana dijo seria—¿A dónde se dirigirían?

—Jesús—Quinn masculló, restregándose la cara—Si querían seguir hablando, probablemente pensó en volver a casa.

—Si pensara que las estaban siguiendo—Santana filosofó. Cambió de dirección, entrando en un estrecho, malsano y húmedo callejón—A las 2:30 de la mañana, la única actividad por aquí estaría hacia el sur de la calle. Ese sería el único lugar donde podrían mezclarse con el resto de la gente—apuntó hacia el oeste—Haremos un intento, dirígete hacia ahí, yo tomaré esta dirección, y nos encontramos a la altura del río.

—¿Pedimos respaldo?—Quinn preguntó.

—De momento no. ¿Llevas tu radio?

—Sí…

—Nos mantendremos en contacto cada cinco minutos. Llámame antes ves algo y si me necesitas.

—Sí.






Santana caminó rápidamente, ojos escudriñando ambos lados de lo estrecho de la vía pública.

Todos los comercios estaban cerrados, y eso todavía era demasiado temprano para las entregas, así es que estaba sola.

Podía sentir los olores de la cuidad: gasolina, basura, y un indicio ocasional de alguien desayunando.

Había frío, y se había dejado abierta la chaqueta para poder acceder de forma rápida a su arma, en caso de ser necesario.

Pensó en Brittany.

Pensó en Rachel.

Pensó que aquella joven estaba jugándose la vida.

Tenía que encontrarla.

Su móvil sonó. Eran tres minutos antes del tiempo acordado con Quinn. Ella miró el número en la pantalla mientras lo sacaba de su cinturón. Su estómago se encogió dolorosamente.

—López.

La voz de Quinn le llegó directa y clara, sorprendentemente estable, sorprendentemente normal, excepto por la ausencia absoluta de emoción.

—He encontrado un cuerpo.





No toques nada, la teniente le había dicho. Asegura la escena, le había insistido.

Quinn se movió mecánicamente, instruyendo a uno de los uniformados que había llegado, a los pocos minutos, para acordonar la zona con la cinta amarilla, aconsejándole a el otro a que empezara a preguntar a posibles testigos.

Era la primera vez que tenía que actuar como detective. Ningún orgullo, nada de arrogancia, nada de nervios.

No debía permitirse sentir nada de nada.

—Quinn.

—Sí—se dio la vuelta ante el sonido de la voz de Santana.

La teniente tenía una extraña expresión en su cara.

—¿Qué tienes?

—Mujer—se le quebró la voz. Frunciendo el ceño tosió. Probando de nuevo, y manteniendo apartado el dolor continuó—Mujer—otra vez el obstáculo en su garganta—…La mujer, la víctima. Detrás del contenedor de basura, en el callejón.

—Muéstramelo—se agachó bajo la cinta y la sujetó para que la rubia pasara detrás de ella.

Los músculos de la espalda de la detective estaban duros como una piedra. El sudor le corría desde el pelo hasta el cuello de su chaqueta de cuero.

—¿Está muerta?

—Tiene que estarlo—Quinn se adelantó unos pasos adentro—Tanta sangre.

—¿La has tocado?—la pregunta era suave.

—No. Solo he visto un brazo. La chaqueta—Quinn se rió, un sonido corto—Esa chaqueta estúpida. Le dije que no le calentaría lo suficiente. Mierda. Ella nunca escucha—se detuvo abruptamente delante del contenedor verde.

Había sangre por todas partes.

Él le había disparado.

Le había disparado en la cabeza.

Tembló violentamente.

—Oh Cristo.

Desde donde estaba, la morena sólo podía ver una parte del cuerpo.

Una mano pálida, extendida, bajo la manga de la chaqueta. Un zapato, su correa rota, yacía abandonado a corta distancia. Parte de una pierna en raso negro brillante. Una propagación gruesa que sólo podría ser sangre.

Lo había visto antes.

Centenares de veces.

Odiaba el olor de la muerte.

Esta vez, la furia la consumía. Intentó mantener su mente clara y su corazón frío.

—Quiero a alguien llamando a todas las puertas de ambos lados de la calle. Alguien ha tenido que oír el disparo. Quiero su nombre. Que nadie los interrogue. Que me lo dejen a mí. Nadie se acerca aquí hasta que vengan los de la escena del crimen. Quiero a Clarke, a nadie más—corrió su vista entre el cuerpo de la víctima y la ojiverde—Te quiero fuera de aquí. Vuelve a las oficinas de Kitty. Espérame ahí.

—Quiero verla—los ojos de Quinn estaban desolados, heridos—No quiero dejarla así.

—No. Vete ahora. ¿Lo entiendes?

—Por favor. Por Favor, Teniente.

Vaciló, consideró lo que sería para ella su estuviera en su lugar. Velozmente sintió una punzada en el pecho y se quedó sin aliento.

Jesús.

La abrazó y la llevó lo suficientemente lejos, para que nadie pudiera verlas. Ese era un momento privado para Quinn, y no necesitaba testigos.


—Vamos.

Conjuntamente, se movieron cerca del cuerpo y se pusieron en cuclillas. Con eficiente experiencia, tranquila, la morena examinó la escena. En cuando la puso a la víctima boca abajo, su cara se volteó.

—Disparo en la cara, con herida de salida—Santana habló en voz alta.

Había mucha sangre, que oscurecía el pelo. Un bolso no yacía muy lejos.

No se veía capaz de continuar.

No quería contaminar la escena.

Dejaría que Clarke hiciera su trabajo.

Al lado de ella, la rubia gimió.

—Bien—le insinuó, mientras le ayudaba a levantarse—Ya está. Ahora fuera de aquí.

—No. No—Quinn lloró.

—Quinn tienes que…

—El tatuaje en su tobillo…

—¿Qué?—volvió la mirada atrás abajo en el cuerpo, fijándose en un pequeño tatuaje rosa en la parte trasera del hueso del tobillo.

La ojiverde se levantó velozmente, recobrando el color en su cara.

—No es Rach—sin más palabras, se dio la vuelta y se marchó directamente hacia el callejón, pasando por debajo de la cinta de la escena de crimen.

Después de andar unos diez metros, se apoyó contra un poste de alumbrado y sin poder evitarlo vomitó.

Una docena de policías la vieron.

Nadie se rió.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Miér Nov 28, 2018 6:36 am

Dios, donde esta Rachel??? que bueno que no fue ella!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Jue Nov 29, 2018 7:29 pm

micky morales escribió:Dios, donde esta Rachel??? que bueno que no fue ella!!!!






Hola, nose!!! Si, pero igual preocupa, al principio pense q era y menos mal q no =/ Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 24

Mensaje por 23l1 el Jue Nov 29, 2018 7:30 pm

Capitulo 24





—Ten bebe esto.

Quinn, todavía apoyada contra el poste de alumbrado, y los ojos cerrados, intentó poner bajo control todo su sistema.

Todavía se sentía mareada, su estómago rodaba peligrosamente, y su corazón se movía de forma errática y locamente en su pecho.

Inclinó su cabeza en dirección a Mike, pero sin abrir los ojos.

—Un momento.

—Claro. Simplemente tomate tu tiempo.

—¿Qué haces aquí?—le preguntó, mientras tomada la lata de soda que le ofrecía—Gracias.

—Santana me llamó y dijo que teníamos una situación. Me detuve para saber que estabas bien.

—Sí. Una bonita función para todos los uniformado—dijo fieramente.

—Que los follen—Mike dijo enfáticamente—Ni caso. Me debes dos dólares por esta soda.

—Tranquilo te compraré una caja de seis.

—Me parece justo—Mike se encorvó en su abrigo—Hace un frío del demonio, aquí fuera.

La ojiverde tomó un sorbo del insípido carbonatado líquido, enjuagando su boca, y escupiéndolo en la cuneta. Luego se bebió el resto de la lata de un largo trabo.

—Sí. Puedes jurarlo.

—¿Cuál es la historia?

—Parece que alguien ha matado a Trudy.

—Cristo—Mike saltó como si le hubieran clavado un cuchillo—¿Dónde está Rachel?

—No lo sé—le respondió roncamente—Al principio pensé que era la que estaba ahí tirada.

Él le tendió una mano y tocó su brazo.

—No tienes que sentir ningún tipo de vergüenza. Todo el mundo acaba vomitando tarde o temprano.

Le dio una sonrisa agradecida.

—Bueno, ya estoy bien. Será mejor que me mueva y me ponga a trabajar—metió las manos en su cazadora de cuero y se dirigió hacia la furgoneta de los técnicos de la escena—Clarke ya está aquí.

—Bueno bien, mejor le echamos una mano. No hay nadie mejor que ella. A menos que…

—No, me quedo—Quinn tomó un paso tentativo, contenta al descubrir que sus piernas volvían a ser funcionales—Todavía hay mucho trabajo por hacer y…—el sonido de una voz conocida captó su atención.

—Déjenme pasar—gritó la voz.

Luego, una voz masculina profunda dio un grito de sorpresa, vio a una joven delgada entre varios uniformados.

Acto seguido la rubia salió corriendo a su encuentro.

—¡Suéltenme!—Rachel intentaba soltarse del agarre de los policías y acceder a la zona de la escena del crimen.

—¡Rach!—Quinn la atrapó por la cintura y la abrazó con tanta fuerza que casi la asfixia—Jesús. Rach, Rach. Dios mío.

—Eh, novata—intentó salirse de su abrazo, pero no lo consiguió. Algo sobre la reacción de su novia la asustó y dejó que siguiera abrazándola. Deslizó una mano sobre su cuello y la acarició—Cariño, cálmate. Estás temblando. ¿Qué pasa, Quinny?

La ojiverde enterró su cara en el cuello de su castaña, asustada, para que nadie viera su cara.

La más baja conmocionada, la meció de regreso. En una voz baja y cortés preguntó:

—¿Cariño, qué pasa ? ¿Por qué estás llorando?

—Ella llevaba puesta tu chaqueta—con un brazo alrededor del hombro de la joven, se volvió mirando hacia los curiosos policías, y se secó la lágrimas de la cara—Vamos—la dijo guiándola fuera del alcance de los oídos de los presentes—¿Estás herida? ¿Te han hecho algo?

—¿Quién? No. Trudy nunca volvió. ¿Y qué dices de mi chaqueta?—la miró atónita—Estuve con Trudy en el restaurante de Chen, pero luego dijo que tenía que hacer algo y luego nos veríamos. Como había mucho frío y no llevaba abrigo le dejé mi chaqueta. La esperé durante una hora, pero no volvió.

—¿Se separó de ti?

La castaña la miraba sin saber.

—Dijo que tenía que encontrase con alguien. Algo sobre un acuerdo privado. Pero luego quería hablar conmigo, pero eso la esperé. ¿Qué pasa con mi chaqueta?

La rubia le acarició la mejilla, con la mano libre, todavía incapaz para creer que fue real.

—Cariño. Trudy está muerta.

La castaña se quedó paralizada ante la noticia, agarrando con fuerza la mano de su rubia.

—¿Cómo?

—Le han disparado. ¿La vista con alguien anoche?

—No. No la vi con nadie. Pero entró un tipo raro y ella se fue de inmediato. Mierda, sabía que algo andaba mal—se quedó mirando la cinta amarilla de la escena de crimen, en el interior del callejón—¿Es ella?

—Sí.

—Oh, cariño—al momento se dio cuenta lo que debía haber pensado su novia al ver a Trudy con su chaqueta—Pensaste que era yo. Lo siento, lo siento mucho, cariño.

La rubia negó con la cabeza y la besó en la frente.

—Está bien, ahora todo está bien. Porque tú estás bien—tomando varios alientos profundos, Quinn forzó lo que esperaba fuera una sonrisa reconfortante—Tengo que volver al trabajo. Creo que la teniente querrá hablar contigo lo antes posible.

—Claro, lo que sea—y se acercó más a su rubia.

—Ven—Quinn dijo, saliendo de su chaqueta y colocándosela suavemente a su castaña sobre los hombros—Te vas a congelar aquí fuera, con esa poca ropa.

La joven se deslizó dentro de ella, mirando con gracia lo grande que le quedaba.

—¿A dónde debería ir?

—Llamaré a un taxi para que te lleve a casa de Kitty—le dijo sacando un billete de su cartera—Quédate con Marley hasta que yo te llame o vaya ahí.

Cogiendo el dinero, desvió una vez más su mirada hacia el callejón.

—¿Estás segura de que es ella?

Tiernamente, la rubia le besó la frente otra vez.

—Sí. Lo siento, cariño.

—Ten cuidado, novata—llevó su pequeña mano sobre el pecho de su novia—Te quiero.

La ojiverde cubrió su mano y la apretó amablemente.

—Yo también te quiero.




*****



Brittany llegó veinte minutos después de Rachel.

Cuando dio un paso fuera del elevador, en el salón del lotf, Marley la estaba esperando. Se saludaron y se besaron en las mejillas.

—Hola. ¿Qué tal?

Marley sonrió.

—Mucho mejor. Gracias—extendió una mano para tomar el abrigo de la doctora—Rachel está en la cocina.

—¿Hay algo que pueda hacer por ti?

—No—dijo sacudiendo de cabeza—Kitty está abajo con Kurt, esperando a Santana y al resto. Gracias por venir. Pensé…—se detuvo, sonriendo débilmente—¿Está bien que te haya llamado?

—Perfectamente—le dijo reconfortándola y llevando un brazo a su cintura—Últimamente hemos tenido demasiada violencia para todos...Vamos y hablemos.

Rachel estaba sentada en la barra del desayuno, agarrando con fuerza una taza humeante. Levantó la cabeza ante la presencia de las dos mujeres, que se acercaban, pero no dijo nada.

—Hola—Brittany dijo, al pasar detrás de la joven, para sentarse en un taburete a su lado—Marley ha contado lo sucedido. Lo siento mucho.

—Creo que ha podido ser por mi culpa—Rachel dijo tan bajo, que la rubia penas la oyó.

—¿Por qué lo piensas?—le agradeció con la cabeza a Marley, que le ofrecía una taza de té.

El olor a jazmín y naranjas llenó el espacio.

—Alguien probablemente sospechó después de lo ocurrido la semana pasada, y Trudy fue la que nos llevó a aquello. Cada vez que los policías aparecen, siempre nos culpan.

La ojiazul pensó acerca del hecho que ambos su amante y la de Rachel eran policías.

La castaña pensaba que todo el mundo que estaba relacionado con la ejecución de la ley, estaban en el lado contrario al que ella pertenecía, en el que había vivido toda su vida, y en la lealtad que se formaba entre las mujeres que habían compartido su desesperada lucha por sobrevivir en las calles.

—No es seguro que la muerte de Trudy tenga que ver con ello. Puede haber sido por cualquier otra causa.

Rachel se encogió de hombros y alejó la taza al centro de la barra del desayuno.

—Supongo. Siempre hay gente a la que no les gustamos. Los traficantes, los chulos, los clientes, etc..

—¿Qué acerca de Trudy?—Brittany no podía cuestionar a la más baja, pero parecía que la joven estaba deseando hablar, al sentirse culpable por la muerte de su amiga.

Todavía no se sabían las circunstancias de su muerte, no sería tan sencillo como eso, pero le preocupan Rachel y Quinn demasiado como para dejar que la joven cargara con la culpabilidad.

Hizo un intento por no pensar en el hecho de que su propia amante, seguramente estaba experimentando la misma agonía de auto recriminación, en ese mismo momento.

—¿Sabes si tenía problemas con alguien?

—No lo sé. Tal vez. Ella estaba muy rara sobre algo. Quería hablar.

—Puedo suponerme cómo debes sentirte ahora mismo—le dijo amablemente, dándole palmadas cariñosas en la espalda—Pero trata de acordar que la única persona culpable es la persona que lo mató. Nadia más.

La joven la miró fijamente a los ojos:

—Santana les hará pagar.

—Sí, ella lo hará—le respondió con seguridad—Si ella sabe de algo es de Justifica.




*****



—Repasemos otra vez todo ello—Santana apremió amablemente.

El equipo entero estaba sentado alrededor de la mesa de reuniones, todo el mundo en sus asientos habituales, excepto que esta vez, Brittany y Rachel se habían unido a ellos.

Quinn, frente a Santana, en el extremo más alejado de la mesa, había vacilado, sólo un segundo, al ver aparecer a su novia, a la que saludó con una sonrisa alentadora.

La ojiazul se sentó al lado de la castaña una presencia reconfortante.

Ésta tomó aliento, y repitió lo que ya había dicho varias veces.

—Nos encontramos en el restaurante Chen, un poco después de dos. Nos acababan de servir la comida cuando Trudy empezó a actuar de forma rara. Como si algo le molestara. Le pregunté, pero no me quiso decir nada.

—¿Qué razón le diste para reunirte con ella?—Santana preguntó.

—No tengo posibilidad de decirle nada. Establecimos la reunión a través de un mensaje en un buzón telefónico. Por miedo a que alguien lo viera, le dije que quería verla para hablar de un trabajo—se encogió de hombros—Creo que sabía que se trataba del tema de porno, porque es el único trabajo en el que estuvimos juntas.

—¿Te dijo si ella le había mencionado a alguien vuestra reunión?—Mike interrumpió.

—No, no creo que lo hiciera. Ella era muy cuidadosa con esas cosas. A demás ella tenía miedo después de lo ocurrido.

—¿Viste algo inusual en el restaurante?

—Estaba abarrotado. Era como otras noches. Siempre hay muchos clientes. No noté nada raro, nada fuera de lo normal.

—Tal vez—Mike insinuó, fijando su atención en Santana—Trudy reconoció a algún apersona. A alguien relacionado con el porno por internet, o a alguien de los clubes donde ella bailaba.

—Eso podría explicar por qué quiso irse tan rápidamente, y también por qué la siguió sólo a ella, y no a Rachel—Santana estuvo de acuerdo.

—Trudy era el objetivo—Quinn dijo quedamente.

La morena inclinó la cabeza, asintiendo.

—¿Entonces por qué no la cogió antes de que llegara al restaurante? ¿Por qué arriesgarse a que alguien le pudiera recordar?—Kitty preguntó al grupo.

—Porque tal vez, ellos querían saber con quién se reuniría—dijo Mike.

Rachel se puso rígida y Quinn maldijo.

—Es posible—la teniente intervino—, Pero también puede ser que ella se escondiera desde lo ocurrido, y fuera la primera vez que salía y el la vio. Puede haber sido una simple coincidencia que estuviera con Rachel.

Mike gruño.

Todos los policías sabían que no podían creer en las coincidencias.

—Así que la pregunta es—ella continuó—, ¿Qué hizo o vio Trudy para que fuera lo suficientemente importante como para matarla?—se levantó abruptamente y miró alrededor de la mesa, a cada uno de ellos—Estamos perdiéndonos algo. ¿Qué sabía Trudy? ¿Alguien tenía miedo de que ella nos lo pudiera decir? ¿Rachel?

Frunciendo el ceño, clavó los ojos en la mesa, mientras sus palabras salían lentamente.

—Ella sabía de nuestra investigación de porno por internet, pero ya nos contó lo que sabía.

—Pudo reconocer al tipo del restaurante Chen y lo relacionó con nuestra investigación—Quinn dijo.

La teniente negó con la cabeza.

—No lo veo claro. Los federales los tienen en custodia, el porno por internet ya está comprometido. Debe ser otra cosa.

—¿Alguna deuda que tuviera?—dijo Rachel.

La teniente cambió la expresión de su cara.

—Tal vez, ¿qué más?

De repente Mike reaccionó. Se le veía contento, pero su sonrisa desapareció.

—Pudo ser algún tipo de trato que salió mal.

—Bien, podría ser—Santana dijo—Vamos a ver lo que sabemos. Todo se reduce a Trudy y a esos videos. No creo que sé a quién, sino dónde. ¿Qué más ahí?

La sala se quedó en silencio hasta que Brittany habló:

—¿Y por qué no preguntarse cuándo?

Santana entrecerró sus ojos.

Mike contuvo el aliento.

Quinn cambió de posición adelante en su asiento.

Ambos, Kurt y Kitty alcanzaron para coger sus cuadernos y empezaron a hacer anotaciones.

—Bien, añadamos eso—Santana eventualmente dijo—Pensemos en lo importante que puede ser saber cuándo se hicieron esos videos. Sabemos que Trudy estuvo con otra de las chicas haciendo varios videos—enfocó la atención en la más baja otra vez—¿Sabes cuántas veces lo hizo?

—Sólo dijo que algunas veces, que ellos no querían que siempre fueran las mismas chicas. Le preguntó por algunas de nosotras.

—¿Estás queriendo decir que pregunto por prostitutas?

La castaña subió su barbilla:

—Si.

—¿Y sabemos quiénes serían sus clientes habituales?

—No lo creo—Rachel respondió—Han aparecido una gran cantidad de chicas nuevas que clubes como Ziggies, en el último año más o manos. Bailarinas, prostatitas o ambas cosas.

—Bien. Dejaremos de lado eso por un momento y pensemos que simplemente ellas están siempre ocupadas.

—¿Ocupas haciendo qué?—preguntó pero no obtuvo ninguna respuesta—Vamos gente, darme algo.





Había pasado las dos últimas horas, mirando el cuerpo brutalmente tratado de una chica joven, que los había ayudado en su investigación.

Mirando un cuerpo que durante unos minutos pensó que era el de Rachel. Aquello le había impactado, dolido y estaba llena de frustración.

—¿Haciendo trabajos sexuales?—Mike propuso.

—Podría ser. No creo que con ello se arriesgarán a matar a una joven. A menos que los clientes fueran de gran posición: jueces, policías, etc.

—Nosotros no hemos encontrado nada que sugiera que Beecher pudiera estar implicado en algo así—Kurt profirió—Nada parecido. Nada que se salga de lo normal.

—Seguir buscando—Santana instruyó—¿Alguna clase de reembarque de droga, quizá? Tal vez las chicas fueran mulas y no estuvieran disponibles para hacer los videos esas noches en particular—hizo una nueva anotación en su cuaderno—¿Kitty? Busca algo relacionado con prostitutas y estupefacientes, cualquier cosa que se pueda vincular con esto. Hazlo desde los últimos doce meses. Kurt—continuó, repentinamente energizada—Revisa el ordenador de Beecher y busca algo que pudiera tener durante la noche de las detenciones. Busca las fechas de las emisiones de video en vivo. Busca cualquier tipo de patrón—luego desvió su atención hacia la castaña—Quiero saber lo que te dijo Trudy sobre las noches que intervino en los vídeos.

—Simplemente lo que dije antes—respondió la joven, ya cansada y nerviosa—Cada pocos meses, es lo que ella me dijo. No me habló de las fechas.

—Necesito las fechas exactas.

—Lo preguntaré.

—No—Quinn dijo con fuerza—Quienquiera que disparara a Trudy te vio con ella. Podrías haber muerto. No estás segura.

—Seré cuidadosa.

Esta vez, fue Santana la que habló.

—No. Quinn tiene razón. Te quiero fuera de las calles.

—Espera un momento—la joven protestó—No puedes.

—Yo puede que tenga una idea—Kurt interrumpió—Puedo obtener los videos de los ordenadores requisados, al menos los que fueron descargados y guardados. Y a esta gente les gustarlo todo. Rachel puede ayudarme. Quizá pueda reconocer a alguien.

—Perfecto—Santana dijo con satisfacción—Mientras tanto, quiero a Quincy por Ziggie, esta noche. Mike, tu y yo seremos su apoyo.








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Mensaje por Tati.94 el Jue Nov 29, 2018 10:54 pm

Que bien que rachel está viva!! Y volvió quincy jajaja ahora con san?
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Vie Nov 30, 2018 6:10 am

Gracias a Dios y a todos los santos que existen que Rachel esta bien, me encanta cuando se reunen todas, a ver que pasa ahora!!!!
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Mensaje por 23l1 el Lun Dic 03, 2018 6:51 pm

Tati.94 escribió:Que bien que rachel está viva!! Y volvió quincy jajaja ahora con san?






Hola, sii!! es un gran alivio la vrdd! Mm se gusta quincey¿? mmm¿? jajajaaja. Aki dejo otro cap para saber mas! Saludos =D







micky morales escribió:Gracias a Dios y a todos los santos que existen que Rachel esta bien, me encanta cuando se reunen todas, a ver que pasa ahora!!!!





Hola, jajajaajajajajajajaja si, tmbn lo pienso así. Asik si, gracias todos por eso! SI! me encanta ese gran equipo! Aki dejo otro cap para saber mas! Saludos =D





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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 25

Mensaje por 23l1 el Lun Dic 03, 2018 6:52 pm

Capitulo 25




La Tarde Del Sábado



—¿Qué tal estás Detective?—Brittany preguntó cuándo Quinn se dejó caer, bruscamente, en la silla frente a su escritorio, con un suspiro.

—No muy mal—resistió su deseo de reclinar su cabeza y cerrar los ojos.

Casi no había dormido en toda la noche. Se había despertado sobre las tres de la mañana, y al darse cuenta de que Rachel no había regresado al departamento, empezó a dar vueltas hasta el amanecer, cuando Santana la había llamado.

La ojiazul le dio una sonrisa compasiva.

—¿Segura?

—Yo. Estoy bien. Solo necesito estar segura que todo mi trabajo de oficina está en orden…

—Pero es sábado, y…

Inusualmente, la ojiverde la interrumpió.

—Lo sé, pero la teniente no tiene en cuenta esa clase de…—se detuvo completamente mirándola al darse cuenta de lo que estaba diciendo.

—¿Y?—Brittany le insistió con una de sus sonrisas.

—Y es mi deber cumplir con sus órdenes, sea el día o la hora que sea.

—¿Esto tiene algo que ver con que trabajes esta noche? Con que ella este de vigilancia?

—Sí—Quinn dijo, su voz ganando fuerza mientras se incorporaba—Debo estar lista.

—Has tenidos unos días muy complicados.

La joven lanzó varios resoplidos fuera.

—Sí. Realmente, ha sido una semana de lo más variada. Me apuñalan, mi hermana aparece inesperadamente después dos años, y creo que el cuerpo de una chica muerta es mi novia.

—Y a pesar de todo eso, ¿quiere emprender esta asignación esta noche?

—Por supuesto—se vio confundida—Esto es todo lo que quiero. Es lo que debo hacer, y después de lo de esta mañana…—su voz se fue apagando inesperadamente.

—Háblame sobre lo ocurrió esta mañana—Brittany urgió.

Por un momento, la ojiverde guardó silencio, con sus ojos distantes, como si estuviera recordando. Luego, avanzó dando sacudidas como si se despertara de un sueño, y enfoco el rostro de la doctora.

—Fue lo peor que me ha pasado en la vida.

La más alta asintió con la cabeza, pero sin decir nada.

—Y todo por esa estúpida cazadora roja de cuero—Quinn se rió, intentando ocultar su dolor—Le queda muy bien, pero no sirve de nada si no la puede calentar. Y esta madrugada hacía mucho frío—clavó los ojos en su regazo, con las manos sobre sus rodillas—Trudy la llevaba puesta, pero yo no lo sabía. Vi el cuerpo, la sangre, la maldita chaqueta roja—se quedó en silencioso otra vez.

La rubia más alta podía sentir su agonía escrita a través su cara. Tuvo una visión de Santana yaciendo en un charco de sangre, su blanca piel, su pecho inmóvil. Volvió a experimentar el terror otra vez.

Su corazón ansiando a la joven frente a ella.

—Y creíste que era Rachel.

—Sí—dijo, con voz ronca—Creí que estaba muerta, y sentí como si mi interior se congelara. Quería morirme—negó con la cabeza, luego volvió a mirarla—Dios cómo dolía.

—Lo sé—Brittany dijo suavemente—¿Duele todavía?

La ojiverde tomó un aliento tembloroso e inclinó la cabeza.

—Un poco. Lo sé ella está bien. Pero todavía puedo sentirlo.

—Sí, ella está bien. Tu cabeza lo sabe, pero tu corazón necesitará más tiempo para creerlo.

—Casi no vengo esta tarde, porque no quería perderla de vista—Quinn sonrió—Pero creo que está empezando a sentirse asfixiada. Ya sabes es un sitio muy reducido.

La ojiazul se rió.

—¿Piensas hacer con ello?

—No sé. Ella es bastante independiente.

—¿Cómo te sientes acerca de eso?

—La mayoría de las veces no le doy importancia—Quinn hizo una concesión—Pero cuando ella insiste en hacer cosas con las que puede lastimarse, no puedo soportarlo.

— ¿Y han hablado de eso?

La ojiverde sonrió abiertamente.

—Normalmente acabamos discutiendo.

—¿Pero lo estáis manejando?

—Creo que la mayor parte del tiempo la vuelvo loca, pero sabe que lo hago porque la quiero.

—Bien—la miro fijamente durante un momento—¿Hay alguna otra razón para la que no quisieras venir esta hoy? A demás de dejar a Rachel fuera de tu vista?

La ojiverde miró hacia abajo, hacia sus pesadas botas negras de motocicleta.

Considerándolo un momento respondió:

—Pensé que me dirías que no puedo volver al trabajo.

—¿Por qué piensas que diría eso?

—Por lo de esta mañana. No lo he llevado demasiado bien.

—¿Oh? No creo haber visto nada en la reunión—Aparte del hecho que parecías estar exprimiendo tu ropa—¿Hubo alguna clase de problema?

Velozmente la ojiverde negó con la cabeza.

—No nada que ver con eso. Creo que lo manejé todo bien. Digo el protocolo, pero…

—¿Pero?

Dio un suspiró con exceso:

—Sufrí una crisis nerviosa cuando pensé que era Rachel. No quería creerlo. Luego vomite en la cuneta—hizo una mueca, recordándolo, todavía exasperara—Jesús. No puedo creer que hiciera eso.

—¿No crees que es algo natural, que alguien llegue a una situación así? ¿Y más cuando cree que han matado a la mujer que ama?

—Yo. Soy una policía—respondió inmediatamente—Debo ser capaza de manejarlo.

—¿Manejar esa clase de pérdida? ¿Cómo?

—Haciendo mi trabajo. Sólo haciendo lo que tiene que hacerse.

La rubia más alta luchó por ser objetiva.

Quinn se parecía tanto a Santana, tan cierto que anteponía su deber a su humanidad.

¿Dios mío, qué los hace hacer esto?

Esperaba desesperadamente poder entenderlo algún día. Sabía que su corazón nunca podría entenderlo. Entender que su amante pudiera enterrar tanto dolor en bien del trabajo.

No un trabajo. El trabajo.

Repentinamente, se dio cuenta de que nunca había hecho la pregunta correcta.

No debía preguntarse por qué hacían lo que hacían. Si no darse cuenta que el trabajo era una extensión de quiénes eran.

—¿Qué significa ser policía para ti?

La ojiverde se quedó callada ante la pregunta inesperada. Se tomó su tiempo, hasta formar su respuesta.

—Significa tomar todas las cosas que son importante para mí, acerca de quién soy y en lo que creo. Cuando soy policía, soy yo, más que cualquier otra cosa en mi vida excepto…—sonrió—Excepto cuando hago el amor con Rachel.

—¿No eres policía cuando estás haciendo el amor con una mujer?—Brittany dijo quedamente—¿Es eso?

—Sí—Quinn contestó solemnemente.

La ojiazul lo pensó.

Consideró todo lo que sabía de su amante, todo lo que había aprendido de la otra rubia y de otros policías a lo largo de los años.

Creyó en eso.

Realmente no se había parado a pensarlo, pero aceptó que ellos eran como eran. Ellos se sentían íntimamente conformados por su responsabilidad, su dedicación, y el orgullo de ser quienes eran.

Su responsabilidad, en este momento, determinaba si un policía podía trabajar de forma segura, a pesar de lo crítico que podría ser para Quinn y para su papel con respecto a todo el equipo.

—Parece que te gusta trabajar infiltrado. ¿No supone eso mucha tensión?

—No—admitió—No cuando soy Quincy—luchando, se encontró con la mirada de la doctora—Quincy es parte de mí. Sólo dejo que es parte salga a la superficie. No es como si fuera trabajo.

—Yo me preguntaba—Brittany dijo—¿Te gusta comportarte como un hombre o es algo difícil para ti?

La ojiverde sonrió abiertamente.

—Me resulta fácil. No es sólo por la ropa o el resto de parafernalia. Cuando soy Quincy y las personas me conocen como tal, me resulta fácil. Me siento segura. También me gusta cómo actúan el resto de personas con Quincy. Como Rachel.

—¿Cómo?—observó la cara de la más baja con sus ojos llenos de energía y su cuerpo enderezado, renovado de fuerza. No sabía si era debido a la mención de Rachel o de Quincy pero algo había infundido su excitación—¿Con qué propósito?

—Ella hinca a Quincy. Hace que funcione. Nunca deja que me olvide quién soy, cuando soy él…—hizo una mueca de disgusto, considerando sus palabras—¿Eso tiene algún sentido?

La más alta se rió.

—Creo que sí. Tener a Rachel cerca hace que creas en Quincy. Y guarda relación con su consistencia y sinceridad. Eso hace más fácil para ti proyectar su personalidad.

—Sí—Quinn sonrió abiertamente—Teniéndola cerca, todos están locos por Quincy. Me ayuda a ser él.

—Creo que es lo mismo que he dicho—se quejó, y la ojiverde Quinn se rió—Puedo ver que tu trabajo infiltrado no te supone ningún tipo de problema. ¿El resto?—insistió, repentinamente seria—¿No estás preocupada por el peligro?

—¿Preocupada?—consideró cuidadosamente la idea—No. Toma un cierto tiempo habituarse, a no saber lo que puede ocurrir, pero me siento preparada. Ser policía es algo parecido a ser soldado. Uno está listo pase lo que pase.

—Hablas como un soldado—Brittany comentó uniformemente—Erica fue una sorpresa.

—Sí, bueno, estuvimos muy cerca durante años, pero nunca se me ocurrió mencionarla.

La ojiazul hizo un sonido de asentimiento, observándola fijamente.

—De acuerdo—hizo una concesión—No me gusta hablar de ella—después de un momento, la rubia más alta continuó—Ayer la viste, ¿ha cambiado la forma en que te sientes sobre ello?

—No lo sé. Tal vez. Ahora me resulta más difícil sacarla de mi vida y de mi mente.

—Debe costar muy trabajo mantener a su gemelo apartado de su mente.

La ojiverde cerró sus ojos y tomó un suspiro:

—Es imposible. La mayoría de las veces no pienso en ella, pero a veces recuerdo las cosas que hacíamos, lo que pensábamos. Luego quiero olvidarme de ello. Realmente es difícil.

—Ahora, con toda esta investigación en marcha, probablemente no sea el mejor momento para explorar tus sentimientos sobre tu hermana, pero creo que deberías tomarte un tiempo para hacerlo.

Lentamente, rubia más baja inclinó la cabeza:

—¿Entonces, tu y yo podríamos hacerlo?

—Sí, podríamos.

—De acuerdo—respondió convencida. Luego se apoyó hacia delante, con la mirada fija—¿Entonces puedo volver al trabajo?

—Sí.




*****


Quincy estaba sentad en el borde de la cama, inclinándose hacia adelante para ponerse la botas de motorista.

Rachel, detrás de él, lo tenía abrazado alrededor de su cuello, corriendo sus manos de acá para allá sobre su pecho.

—Recuerda, que el Doctor Evans te dijo que no puedes andar en la moto—lo besó en la parte trasera del cuello.

—No lo haré—le contestó tratando de ponerse la otra bota.

Su pierna todavía le dolía de vez en cuando, sobre todo cuando estaba mucho tiempo en pie. Pero básicamente, eso le molestaba.

Todavía tenía las marcas de los puntos que habían tenido que darle, pero la incisión estaba curada y eso era lo que realmente importaba.

—Jazmín me recogerá con su coche.

—Podría ir contigo al Troc—le insinuó—Se supone que soy tu novia, ya sabes.

—Por supuesto que eres mi novia.

—Entonces, iré.

—Iremos a Ziggie después de la función de los chicos.

—Lo sé.

Quincy cogió el bastón que tenía delante la cama y pudo ver la cara de su novia. Sonrío abiertamente.

—Aja. Si alguien nos ve juntos creerán que no tengo permiso para salir solo con los chicos.

La castaña le recorrió con sus dedos la mandíbula.

—Estás guapo. ¿Así que saliendo con los chicos eh? Así se llama ahora a observar a un montón de chicas bailar desnudas?

—Yo no miro a las chicas, lo sabes.

—No me digas. Seguro que cierras los ojos cuando estás en Ziggie. He visto dónde están colocadas las mesas y prácticamente están en la cara.

—Vamos, Rach—protestó, llevando un brazo alrededor de la cintura de su novia, arrastrándola lateralmente en su regazo. Sus brazos automáticamente fueron alrededor de su cuello, y él acarició su garganta con la nariz—Tengo que irme. Aunque no lo creas en las única chica en la que pienso es en ti—le besó el cuello, restregó su mejilla contra su pecho—Todo el tiempo. Pienso en esto todo el tiempo.

La castaña le acarició la parte trasera del pelo, antes de llevar su boca hacia su pecho, y sentir el placer de su boca sobre su pezón. El fino material de su camiseta, que moldeaba su pecho.

—Lo sé—le susurró, cambiando de posición sus caderas contra la entrepierna de él—Y sé cómo te gusta esto.

Quincy gimió.

—¿Cómo? ¿Cómo cariño?

—Así—Rachel se recostó hacia atrás, llevando sus manos bajo la camiseta exponiendo sus pechos.

Observando la casa de Quincy, los ahuecó provocando que estos se endurecieran.

—Simplemente recuerda esto. Recuerda que esto es lo que te espera cuando vuelvas a casa—perdió su aliento cuando la boca del ojiverde los besó de nuevo.

Arqueó el cuerpo acercándolo, mientras él se movía de un pecho al otro, atormentando sus pezones con besos intercalados con mordiscos diminutos.

A los pocos minutos, ambos estaban jadeando.

—¿Eres consciente de lo que me provocas verdad?—Quincy gimió, todavía con ambas manos rodeando sus senos, apretando rítmicamente. Él levantó sus caderas para encontrarse con las de su castaña moviéndose a la vez—¿También lo necesitas verdad?

—Ajá—le respondió jadeando, con los ojos cerrados y las caderas presionando la prominencia entre sus muslos.

—¿Estás tratando de hacer que me corra con los pantalones vaqueros?

Una sonrisa pícara abrió los ojos y le preguntó:

—¿Puedes hacerlo?

—Sigue montándome así y verás—Quincy gruñó.

Deslizándose con un fluido movimiento se sentó sobre él, con las piernas envueltas detrás de sus caderas como se sentara en su regazo. La delgada barrera de su ropa interior se presionó sobre la protuberancia en su entrepierna.

Se frotó sobre él, con círculos rápidos, cada vez más rápidos y más duros.

Cautivado por las imágenes de placer corriendo a velocidad a través la cara de su castaña, llevó sus manos sobre la cuna de las caderas y la arrastró más fuerte contra él, aumentando la fricción entre ellos.

—Sigue cariño, córrete para mí.

—Me estoy corriendo—ella dijo agarrándose firmemente a sus hombros, meciéndose en tirones bien definidos y erráticos.

Olvidando su necesidad, él dejó de mirarla, y desvió la mirada hacia abajo, su estómago se cerraba herméticamente por la pasión que provocaba la humedad del tejido de sus vaqueros en su entrepierna. Aquella visión fue suficiente para que se corriera, pero se contuvo, concentrándose en seguir empujando arriba y abajo a su novia.

—Eso es cariño—susurró—Eso es.

Ella dio un grito alarmado y se aferró a su abrazo, tan fuerte contra de él, que éste pensó que podía explotar. Luego sufrió un colapso suave y caliente, mientras emitía una serie de pequeños sonidos de satisfacción.

—Dios mío—Quincy masculló, presionando su cara contra el pelo húmedo—Ya no miraré a otra chica, después de esto.

—Bien—le contestó medio adormecida—Ni tampoco nada de manoseo.

—No, sólo cuando venga a casa—Quincy prometió—Pero entonces, quiero el lote completo de manoseo.








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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por micky morales el Mar Dic 04, 2018 6:51 pm

Las calientes faberry!!!!!
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Activo Re: FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Miér Dic 05, 2018 6:48 pm

micky morales escribió:Las calientes faberry!!!!!





Hola, jajajaajajaja esas loquillas xD jajaajajajaj. Pero son lindas xjjajajajaj. Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 26

Mensaje por 23l1 el Miér Dic 05, 2018 6:49 pm

Capitulo 26




Horas del Día Domingo Anteriores…



—¿Te parece bien así?—le preguntó a Jazmín, cuando se movió furtivamente cerca de Quincy.

—Genial—hizo un intento por no clavar los ojos en los actores, jóvenes mujeres como Rachel.

Eran apenas postadolescentes. No sabía la edad que tendría Rachel ni los años en los que había estado en las calles, pero él tenía un trabajo que hacer.

Entre él y los cuerpos girando alrededor, el aire se encontraba demasiado cargado por el humo gris azul y el polvo a la deriva en ondas irregulares, batido por el movimiento de los bailarines.

Dos docenas las personas lascivamente curiosas, estaban congregadas en mesas o reservados, con sus caras fijas en la función que se estaba desarrollando delante de ellos.

La música estaba demasiado algo y Quincy tuvo que acercarse lo suficiente como para ser oído.

Jazmín olía a alguna especia exótica y a un indicio de algo más fuerte. A pesar de lo oscuro del lugar, podía ver su forma delgada vestida con pantalones negros flojos y una parte superior de cuello bajo, que marcaba su busto.

—¿Estás interesado en alguien?

En la última semana, había estado revisando una gran cantidad de fotos de posibles sospechosos. De momento, Quincy no había reconocido a nadie.

—No—Jazmín dijo—Están aquí, en alguna parte. Probablemente intentarán pasar desapercibidos después de los arrestos de la semana pasada. De todas formas, los jefes suelen enviar a sus lacayos a hacer el trabajo.

Ken Dewar se deslizó en el reservado junto a Quincy, ofreciéndole una botella de cerveza..

—Gracias—Quincy dijo—¿Has encontrado algo interesante?

—Todavía no, pero la noche es joven—le contestó, sorbiendo su cerveza.

—El barman me ha dicho que está lleno de gente, como la semana pasada. La verdad es que no reconozco a las bailarinas de esta noche, pero esta clase de trabajo, ya sabes, trae a gente nueva continuamente. Algunas caen enfermas o cosas peores.

El estómago del ojiverde se retorció cuando recordó la promesa de Rachel. Se juró que nunca dejaría que su novia volviera a ese tipo de vida.

—¿Has estado con alguna?

—¿Para más que una noche?

Al otro lado de la mesa, Phil rió disimuladamente.

—No importa—Quincy contestó—Sólo me preguntaba si alguna vez te habías ido a casa con ellas.

Ken, más ancho y fuerte de hombros que Quincy, tenía una mandíbula angular más oscura debido a la sugerencia de una barba.

—¿Normalmente ellas son las que se ofrecen o vosotros les invitan a salir?

—¿Por qué lo haríamos nosotros?—Ken preguntó sin sugerencia de censura en su voz.

—Hay chicas para todos los trabajos. Si quieren, pueden darte el placer que uno quiera.

Un músculo en el borde de la mandíbula del rubio se tensó, pero se mantuvo sin decir nada.

Esto no era sobre Rachel, era sobre él.

Esto sólo es trabajo.

Él intencionalmente tomó un trago de su cerveza y dejó su mirada fija sobre la mujer que los bailaba más cerca de ellos. Ella estaba desnuda, bañada bajo una luz inclemente que reveló el brillo apenas perceptible de revestimiento de sudor de su cuerpo.

Era ligeramente delgada, pero sana y atractiva. Sus pechos eran altos y grandes, su estómago largo y sensual. Sus piernas sugerentemente sinuosas.

Cuando la música pulsó, ella se puso en cuclillas con sus manos sobre sus rodillas, abriéndolas y cerrándolas de forma sensual. Mientras él se quedaba mirándola fijamente, ella le sonrió y extendió una mano mira despertó, excepto él la ayuda pero la apariencia en ella.

Cuando hizo, ella sonrió y extendió una mano como atrayéndole, con un movimiento. Él fingió interés, dejando que sus ojos siguieran sus movimientos, hasta posarlos entre sus muslos.

—Ella es sexy.

—Bravo—Ken dijo despectivamente—, Pero no es el tipo de chica para formar una familia.

—¿Así que no sabes dónde viven, ni realmente quién son?

—Nunca pienso en ello—Ken acusó recibo—Además, las chicas van y vienen, no duran mucho por aquí.

No es suficiente.

—¿Cuánto tiempo?

—¿Huh?—Ken preguntó, sin desviar la mirada de las maniobras acrobáticas de una alta rubia.

—¿Cuánto tiempo están normalmente por aquí?

A Ken le pareció que Quincy insistía demasiado y le prestó su total atención.

—¿Le has echado el ojo a alguien?

—Tal vez.

—¿Con qué pasa con esa pequeña sexy que tienes en casa?—su tono era incrédulo.

—Todavía no estamos casados, ni nada por el estilo.

Ken se vio escéptico, y Quincy creyó que el líder del grupo estaba comprobando su historia. Él tampoco se lo creería después de echar una mirada a Rachel.

—Estoy buscando a alguien que vi la semana pasada. Tal vez ya no esté.

—No lo sé en realidad—Ken dijo.

—Pero lo has notado—Y si lo ha notado es que debe hacer algún tipo de patrón.

—Sí, puede ser—Ken estuvo de acuerdo atentamente, recurriendo a los otros miembros de su compañía de teatro—Oye, chicos, escuchen.

Él ojiverde esperó impacientemente mientras los otros tipos hablaban.

—¿Qué pasa?—Jazmín preguntó.

—¿Recuerdan cada cuánto tiempo cambian a las chicas?

—¿Sí, por qué? ¿Tiene alguna en mente?

—Tal vez.

Ken se devolvió.

—Supongo que cada dos meses, o tres.

[i]¿Cada cuánto tiempo había hecho Trudy los videos porno?


La teniente López le había preguntado a Rachel.

Cada pocos meses, es lo que ella dijo.

—Necesito despejar la cabeza—Quincy dijo abruptamente. Miró alrededor de la mesa, donde estaba todo el grupo sentado y a Jazmín—¿Alguien quiere una cerveza o alguna otra cosa?

Como nadie respondió, se zafó del reservado y se dirigió a la barra.

—¿De vuelta otra vez, huh?—el camarero de los fines de semana la preguntó con tono aburrido, mientras limpiaba la barra con un trapo.

—Si. Mejor salir de la ciudad—Quincy contestó. Sacó un billete doblado de veinte de su bolsillo delantero y lo deslizó a través de la barra—Sírveme una botella.

El camarero se tomó su tiempo para estrujar el trapo y doblarlo, antes de meter la mano en el frigorífico de debajo de la barra, y sacar una botella de cerveza fría.

Cuando le fue a devolver el cambió, Quincy se inclinó sobre la barra y le dijo:

—Quédate el cambio.

Después de mirar hacia arriba y guardarse el dinero en el bolsillo, se acercó.

—¿Hay algo que quieras?

—Irina—le respondió—¿Ella está aquí esta noche?

El camarero le sonrió burlonamente.

—Estableciendo nuevas relaciones eh, ¿semental?

Se encogió de hombros.

—A ella también le gustó la otra noche.

—¿Quizá tengas mejor suerte con otra de las chicas?

—¿Qué eres, como su guardián o algo por el estilo?

El camarero endureció su mirada.

—Haces muchas preguntas—recostó los codos sobre la barra y lo miró con atención, recorriendo con su mirada hacia la entrepierna—Creo que te podría ofrecer a una o dos chicas por lo que veo ahí abajo.

—¿Cuánto?—Quincy preguntó, con el corazón acelerado.

—Depende de lo que quieras.

—Simplemente algo de compañía.

El camarero se rió.

—Sí, como si no me hubiera dado cuenta de cómo mirabas a esas chicas de ahí arriba. Dime lo que quieres o no hay trato.

—Bien, quiero follar, pero no en cualquier esquina. Quiero tomarme mi tiempo.

—Es aquí o en ninguna parte.

—Yo pagaré la habitación. Hay sitios de alquiler por aquí cerca.

—No puede ser. Las chicas no tienen permiso para salir de esta lugar.

Lo observó a los ojos, tratando de sentenciar hasta dónde podía insistir.

—Quinientos por una hora.

Él negó con la cabeza.

—Tienes un cuarto en la parte trasera. O lo tomas o lo dejas.

—Quiero a Irina—Quincy no la había visto en toda la noche. Ella siempre estaba por ahí.

Rezó para que se acordase de él y todavía estuviera interesada.

—Muchacho, debes tener mucho bajo esos pantalones vaqueros.

—No es cuánto, si no desde hace cuánto.

Le clavó los ojos, durante un momento, luego le sonrío y soltó una carcajada.

—Sí ya veo que tienes pelotas. Veré qué puedo hacer, pero no esta noche—inclinó su barbilla—Esas son chicas nuevas. Irina siempre se mantiene cerca de ellas para ver cómo se van adaptando. No puede dejarles esta noche.

—Déjeme hablar con ella. Tal vez para mañana por la noche.

—Debes tenerla muy dura—se rió. Sorprendentemente sonó simplemente un poco celoso.

—Trabajando aquí, yo no podría aguantar—Quincy dijo.

—Ah, te acostumbras a ello al cabo de un tiempo—él suspiró—Mira, veré que puedo hacer. Pero tendrás que guardártela dentro de los pantalones, esta noche.

Dejó caer su mano entre sus muslos y se apretó.

—Será todo un reto.

El camarero salió de la barra mascullando.




Quincy se detuvo con la botella a medio camino hacia sus labios, cuando sintió una mano alrededor de su centro desde atrás y acabó en su entrepierna.

Notó la presión inconfundible de unos pechos en su parte trasera, y la caricia de unos labios calientes sobre su oreja.

No estaba preparado para aquella sensación, y se esforzó en no estremecerse.

—Greg me ha dicho que querías hablar conmigo—aquella voz sedosa murmuró sensualmente.

—No solo conversación—le respondió, cubriendo la mano que le ahuecaba alrededor de la plenitud en sus pantalones vaqueros.

No estaba preparado para sentir lo que estaba sintiendo con aquella mano en su entrepierna.

Estaba excitado, endurecido.

Se asustó por su incapacidad de controlarse.

—¿Qué te contó grez sobre esto?

Ella le besó el cuello, llevando su otro brazo alrededor de su centro, manteniendo el sutil movimiento rítmico, mecedor de su mano en medio de sus piernas.

—Mencionó que podrías tener algo para mí.

—Sabes que sí—Quincy dijo, tirando de su mano fuera y dándole la vuelta para tenerla de frente.

Abrió su sus piernas, ahuecó su parte posterior adentro sus manos, y tiró de ella contra su entrepierna. Su pelvis chocada contra de su falso pene, y su estómago se apretó, intentando ignorar el zumbido de placer en su estómago.

—¿Qué es lo que quieres, niño nuevo?

Negó con la cabeza.

—Todo lo que tú quieras.

Ella rizó un brazo alrededor de su cuello, su senos en contra de su pecho.

—Así no es como me tratan los hombres cuando quieren sexo.

—Eso es porque soy un tipo inusual.

Ella sonrió, con una sonrisa de placer verdadero, y arrastró sus dedos sobre la mandíbula.

—No eres como los demás. Eso me gusta.

Se fijó en la joven. Tendría unos veinte año, de pelo oscuro, ojos azules y una piel pálida. De Europa del este, rusa quizá. Su acento la ubicaba sobre esa zona. Su cuerpo era exuberante donde el de Rachel era delgado, sus pechos más pesados, bajo una parte superior sin tirantes que le llegaban por encima de sus pezones. Su trasero se apretaba bajo sus palmas cuando se frotaba sobre él.

—Pero todavía eres un hombre—ella se rió—Eso lo dice todo.

—¿Podemos ir a alguna parte?—él preguntó, asombrado al oír su voz con sonido jadeante.

—¿Estás listo tan pronto?—sonriendo, miró hacia abajo en sus pantalones vaqueros, y presionó su mano sobre la protuberancia en su entrepierna—¿Estás siempre así?

—Algunas veces—sonrió abiertamente y se movió ligeramente, como sutilmente pudo, porque la estimulación comenzaba a nublar su mente—¿Ahora mismo estaría dispuesto a todo. Por favor, podríamos ir a un lugar más privado?

Ella pareció mantenerse prudente, como si considerara sus palabras, luego sorprendido se inclinó hacia adelante y le besó con delicadeza en los labios.

—A cualquier otro, le haría esperar. Quizá para siempre. Pero tú me gustas y sé que te gusto. Creo que podía ser diferente contigo—le volvió a besar lentamente en los labios, mientas le acariciaba el cuello con las manos—Pero no esta noche.

—¿Cuándo?—se dio cuenta que sonaba ansioso.

—Mañana. Ven mañana—empezó a moverse fuera, pero Quincy atrapó su mano.

Le dio la vuelta, pero sin usar la fuerza, lo suficiente para que ella acabara de nuevo contra su ingle. Él rodeó su mano sobre la base de su columna vertebral, moviéndola contra él.

—Déjeme llevarte a alguna parte para que estemos a solas. No quiero estar aquí en la oscuridad. Quiero ver tu cara cuando te corras.

Su boca se abrió por la sorpresa, y él vio sus pezones endurecerse debajo de su ropa ajustada. Contuvo el aliento como ella le deslizó un dedo sobre la boca.

—¿Qué te hace pensar que puedes haces que me corra?

Quincy sonrió.

—Porque veo lo que necesitas en tus ojos.

—Bien, niño bonito—ella se quejó, dando un paso alejándose de su abrazo—Veremos.






—¿Quieres decirme qué ha sido eso?—Jazmín le siseó cuando Quincy se reacomodó al lado de ella.

—Creo que tengo algo.

—Bueno yo pensé que ella se te echaba encima en un segundo. ¿Estás loco? A los tipos que utilizan a estas chicas no les gusta que nadie se acerque a su mercancía.

—Ella no es mercancía—Quincy dijo en voz baja—Es su cuidadora.

—¿Cómo qué?

—Ella es la jefa de estas chicas. Cada vez que vienen chicas nuevas , ella es la que las vigila para que hagan bien su trabajo.

—¿A dónde nos lleva eso?

—Creo que puedo saber dónde nos llevará todo esto junto.








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Mensaje por micky morales el Jue Dic 06, 2018 5:58 am

vaya, no creo que si Rachel ve eso no salte a la yugular de Irina!!!!
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Mensaje por 23l1 el Vie Dic 07, 2018 6:59 pm

micky morales escribió:vaya, no creo que si Rachel ve eso no salte a la yugular de Irina!!!!




Hola, uuuuuuh si así noma dice o hace q quinn sepa q es de ella, como no lo va hacer si se meten así como a´si entre las faberry, no¿? jajajaj. Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 27

Mensaje por 23l1 el Vie Dic 07, 2018 7:01 pm

Capitulo 27





Domingo, al Amanecer…



—Rach, cariño—Quincy susurró, deslizándose bajo la manta delgada y curvando un brazo alrededor de la cintura de su novia dormida.

Él se reacomodó detrás de ella en la cama. Todavía estaba vestido. Sólo se había quitado las botas y la cazadora de moto, dejándolas junto a la puerta.

Ella parecía tan suave, tan sexy, con sus brazos alrededor de la almohada, tan inocente, que no podía dejar de pensar en abrazarla por un segundo.

—Despierta, Rach.

—Mmm—dijo suspirando, llevando su mano hacia la ingle del ojiverde.

—Cariño, hay que moverse, tenemos una reunión a las siete. Despabílate, cariño—la acarició con la nariz la parte de atrás de su cuello y besó la piel suave a lo largo del ángulo de su hombro.

Ella olía a legaña y a canela, ese olor que siempre le animaba.

Sin pensarlo, deslizó su mano bajo la camiseta que llevaba y la empezó a acariciar.

Esta vez la castaña solo pudo gemir.

Abandonó su tripa para subir hacia su pecho, acariciándola suavemente. Sintió la respiración de la joven incrementarse y supo que ya estaba despierta.

—Hola, cariño.

—Hola, cariño—Rachel se movió para abrazarlo por las caderas, tirando de sobre ella.

La presión repentina en contra de la dureza en sus pantalones vaqueros hizo que se excitara.

—Oh hombre, eso es tan bueno—Quincy masculló, su voz profunda, mientras notaba su estómago estremecerse.

Estaba duro y mojado, de toda la noche. Había estado toda la noche pensando en su novia, incluso cuando Irina había jugado con él, pero no había podido detener su excitación.

En cuanto lo tocara, se correría.

Alisó su mano bajo su estómago y la deslizó bajo la ropa interior, entre sus muslos, ahuecando su sexo mientras frotaba lentamente su pene contra ella.

—¿Necesitas algo cariño?—Rachel le susurró, notando su urgencia tanto como la de su rubio.

—¿Tú que crees?

Su castaña estaba mojada bajo sus dedos. La acarició sobre su clítoris, golpeando con su mano como si fueran sus caderas. Él sabía que no podría aguantar mucho de esa manera. Ya notaba su estómago demasiado apretado y amenazaba con diversas sacudidas y espasmos.

Cerró los ojos y frotó su cara contra de pelo castaño, su boca caliente en contra de su oreja:

—Me voy a correr.

—Mmm, lo sé—Rachel jadeó, contorsionándose en sus brazos cada vez más rápido—No te detengas, cariño. Haz que yo también me corra—cubrió la mano del rubio con la suya, presionando su palma encima de su clítoris y permito que él metiera los dedos simplemente su interior. Sujetándole ahí le pidió jadeante—, Sácalo fuera, cariño, quiero sentirlo entre mis piernas.

Quincy se abrió los pantalones vaqueros con su mano libre, mientras la sangre atronaba a través de su cabeza. Sacó a la fuerza el pene de sus pantalones, percibiendo la longitud del mismo, sacudiéndolo con fuerza libremente.

Gimiendo desesperadamente su corazón empezó a acelerarse amenazando con enviarle al borde del orgasmo.

Nunca había sentido nada tan fuerte en su vida.

—Cariño, creo que voy a correr.

La más baja se rió salvajemente, meciéndose en su palma.

—Simplemente toma aire y agárrate a mí, cariño. Déjate llevar.

—Lo intento—Quincy casi lloriqueó. Él presionó su frente contra el hombro e intentó concentrarse en su respiración y no en la terrible y dulce dolencia entre sus muslos.

—¿Así mejor?—Rachel le acarició.

—Sí, mejor.

La ojimarrón abrió más las piernas:

—Deja que te sienta Q.

—No sé qué hacer—Quinn confesó, estremeciéndose contra Rachel, echándola para atrás—Tengo miedo de hacerte daño.

—Simplemente llévalo entre mis piernas—murmuró—No me harás daño, Quinny.

Siguiendo su petición y con suma cautela, metió el pene entre los muslos de la otra joven. Repentinamente, todo se trataba de Rachel, y de la urgencia que sentía por apaciguar su propia excitación, mientras sentía el cuerpo de moverse bajo el suyo, cuando le acercó el pene contra el clítoris.

—Sigue—le dijo dulcemente—Sigue así, Q.




—¿Puedo?—Quinn dijo roncamente, moviéndola.

Como Rachel accedió, se puso encima de sus rodillas detrás de ella, moviendo las caderas de la castaña, hacia atrás, contra su entrepierna, empujando su pene, otra vez, entre los muslos de su pareja.

—¿Te gusta? ¿Lo notas?

La más baja se acarró como pudo de las sábanas y empujó de nuevo sus caderas hacia atrás, a lo largo de la longitud del pene.

—Estoy tan mojada. ¡Oh, dios, qué bueno!

Se agarró a las caderas de la castaña para estabilizarse, mientras su novia restregaba su clítoris sobre el pene, cada vez más rápido y con más fuerza.

Sintiéndola temblar, oyendo sus suaves gemidos, y ver cómo se deslizaba delante y atrás, sintió que volvía a necesitar correrse.

Gimiendo, se movió con velocidad, incapaz para detener las tijeretas en continuo aumento.

Necesitaba liberarse.

La más baja jadeante, se apartó y cambió de dirección encima de su parte de atrás.

—¿Qué necesitas?

—Oh Jesús—Quinn gimió, afligida.

Estaba a punto de estallar, apenas era capaz de pensar.

—¿Necesitas esto?

—No, pero a te podría apetecer.

La castaña se rió.

Se acercó al tocador, junto a la cama, y sacó de entre la ropa un paquete metálico. Se levantó y se pudo de rodillas, mientras sacaba un condón.

—Estate quieta.

Con los ojos nebulosos, Quinn observó cómo colocó el delgado látex sobre la cabeza del pene. Con la mano, Rachel acarició el mismo, acercándolo peligrosamente encima su clítoris.

—Rach, con cuidado. Estoy realmente excitada.

La castaña la recorrió con la mirada, mostrando una total expresión hambrienta.

—Tranquila, mejorará cuando te corras dentro de mí.

En ese mismo momento no hacía falta ningún tipo de pensamiento, ninguna preocupación, ninguna incertidumbre, porque con un brazo alrededor de la cintura de la ojiverde y la otra mano en su pene, la dirigió dentro suyo. Quinn gimió, lloró, soltó un grito ronco, y luego se levantó y bajó, entrando y saliendo cada vez más rápido, provocando la total excitación de ambas.

—Espera un momento, espera un momento—Rachel la urgió, sintiendo sus caderas temblar con cada golpe—Casi, cariño, casi. Oh, sí yo. Si.

—No puedo aguantar más. Estás haciendo que me…—Quinn no pudo terminar de hablar.

Sin poder contenerse, su clítoris explotó contra la base del pene, en el mismo instante en que la castaña se arqueó y gritó liberándose.

La ojiverde logró conservar la mayor parte de su peso fuera de la ojimarrón, cuando se derrumbó con la fuerza de su orgasmo, rizado sobre cuerpo de la misma, estremeciéndose.

La más baja la sujetó para que no se moviera, mientras continuaban sus temblores segundarios.

—Simplemente quédate ahí, cariño—dijo jadeando al nota que Quinn empezaba a retirarse—Sólo quédate un poco más.

Recobrando una parte de su fuerza, Quinn se apoyó con los codos, llevando su cabeza sobre el pecho de Rachel, tocando con su boca uno de los pezones.

Podía sentir a su castaña, rodeando lentamente sus caderas, estimulando de nuevo el pene.

—¿Te ha gustado?—le preguntó susurrando.

—¿Tú qué crees?—Rachel se rió temblorosamente, agarrando con una mano el pelo rubio. Estaba jadeante y temblorosa otra vez. Lloriqueaba suavemente—Vas a hacer que me corra otra vez.

—Bien, porque quiero que nos corramos de nuevo—gimiendo, Quinn bombeó una vez más y se corrió.

Cuando minutos después abrió los ojos, yacía de lado con Rachel afrontándola. Sus características suaves mostraban su total satisfacción.




—Pienso que actuando como hombre son un tipo inútil—Quinn masculló—¿Me quedé dormida, verdad?—sus ojos se ampliaron y de pronto recordó—Oh mierda, la reunión.

—Tranquila, cariño—le dijo inmediatamente—Sólo te has dormido unos minutos. Y casi no has descansado nada.

—Sí. Eso es porque según he llegado a casa me he tirado encima tuyo, cuando todavía estabas dormida.

—¿No te ha gustado?—le acarició la cara—Me ha parecido que era algo que necesitabas.

Quinn sonrió abiertamente.

—¿Te gustó a ti?

Se encogió de hombros.

—Desde luego, novata.

—Te ha gusto más que cuando yo…

La ojiverde dejó la frase sin terminar al notar la lengua de su novia, dentro de su boca, besándola profundamente. Luego se echó para atrás y arrastró sus dedos bajo el centro de la detective, hasta detenerse sobre el pene, sujetado por el arnés, dentro de los pantalones vaqueros. Le dio una sacudida cortés.

—Me ha gustado. Me ha gustado sentirte dentro de mí, de ese modo, cuando me he corrido—deslizando su mano bajo el cuero, la siguió tocando—Te quiero.

Quinn pensó que sus ojos se le iban a salir de las órbitas. Su clítoris brotó buscando atención, y cada nervio, desde los sus dedos del pie hasta la parte superior de su cabeza vibraron.

—Si no te detienes ahora, me vas a volver loca y tenemos que ir a la reunión.

—¿Qué está ocurriendo?—le preguntó, mientras cuidadosamente la movió y empezó a soltar las hebillas del arnés.

—Creo que podría tener algo—Quinn contestó mientras se levantaba—Deberíamos darnos una ducha y vestirnos.

—¿Por qué me necesitas ahí?

—Tenemos que repasar algunos videos, y es posible que conozcas a alguna de las chicas.

—Tendré que volver a mirar cómo algunas chicas hacen su trabajo—Rachel cedió con cierta aversión—Genial.

La más alta negó con la cabeza.

—No creo que te lleve mucho tiempo. Solo necesito saber si puedes reconocer a alguna de ellas.

—¿Está relacionado con algo que ha pasado esta noche en Ziggie, verdad?

—Tal vez. Espero que sí. Por eso hemos organizado esta reunión.

—Entonces tendremos que arreglarnos e ir a la reunión—movió una pierna sobre el cuerpo de la ojiverde y se puso encima suyo—Porque quiero volver aquí en cuanto acabemos.

La rubia se puso derecha y abrigó su brazos alrededor del cuerpo de la castaña, respondiéndole con un beso, teniendo la sensación de que pasarían muchas horas antes de que pudieran estar así de nuevo.





******


—Será mejor que esto esté bueno—bromeó Mike gruñendo, mientras se servía una taza grande de café—Llevo toda la noche de vigilancia congelando mis pelotas. Y la jefa no me ha dejado ni fumar.

—Déjala tranquila—Rachel le respondió mientras cogía algo del frigorífico. Viendo a Quinn que la miraba con sorpresa le preguntó—¿Qué? Es como si fuera mi hora de cenar.

—¿Qué has estado haciendo?—Mike preguntó.

—Cualquier cosa mejor que estar aquí—le respondió cambiando la cerveza por una soda.

Mike vio que Rachel miraba a Quinn, que se sonrojó furiosamente, y luego, lentamente mostró una sonrisa.

—Ya veo que Quincy fue afortunado.

La ojiverde metió sus manos dentro de los bolsillos de los pantalones vaqueros

—Si.

El más alto le golpeó ruidosamente el hombro.

—Espero que no te cargues el caso—le soltó bromeando.

Antes de que la rubia pudiera protestar, Santana entró en la sala de reuniones seguida de Kitty y Kurt. Inmediatamente, todo el mundo se cayó y se sentaron en sus lugares habituales en la mesa.

—De acuerdo, Quinn—Santana empezó la región—Cuéntanos.

—Creo que Kurt y Rachel deberían revisar las imágenes que descargamos correspondientes a las fechas en que las amigas de Rachel grabaron los videos.

La morena frunció el ceño.

—Bien hacerlo. Los quiero pegados a la pantalla, revisando imágenes de los últimos meses.

La ojiverde más alta negó con la cabeza.

—No. Creo que podemos estrenar el margen hasta hace unos días.

La atención de todos cayó sobre ella sintió que empezaba a sudar. Si estaba equivocada quedaría como una idiota.

Peor decepcionaría a Santana y eso era lo último que quería hacer.

Después de Rachel, Santana era la única persona cuya opinión más le importaba.

Mantuvo las manos debajo de sus muslos para que nadie pudiera ver su nerviosismo. De reojo, percibió la sonrisa de su castaña. Y aquello le dio ánimo para continuar con lo que tenía que decir.

—Creo que deberíamos mirar los videos que corresponden a las fechas en que Jimmy Hogan estará investigando la llegada de esos barcos, en la Autoridad Portuaria.

Hubo un momento de silencio, y luego todo el mundo comenzó a hablar de inmediato.







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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES.



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Mensaje por micky morales el Sáb Dic 08, 2018 6:52 am

Muy bien Quinn, ahora a ver que sale de esta investigacion, donde estara Brittany????Me encanta cuando ella tambien se integra con el grupo!!!!!
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Mensaje por 23l1 el Lun Dic 10, 2018 7:54 pm

micky morales escribió:Muy bien Quinn, ahora a ver que sale de esta investigacion, donde estara Brittany????Me encanta cuando ella tambien se integra con el grupo!!!!!





Hola, sii...esperemos y bn, no¿? xD Interesante pregunta ¬¬ espero y en este cap salga ¬¬ A mi tmbn! ya es parte, asi como marley! Saludos =D




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Activo FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 28

Mensaje por 23l1 el Lun Dic 10, 2018 7:56 pm

Capitulo 28




Domingo, Medio Día…



—Espera un momento.

—¿Por qué crees eso?

—¿Quién podría…?

—¿Cómo lo harían?

—Todo el mundo en silencio—en cuanto la voz de Santana sonó todos dejaron de inmediato de hablar. Le hizo señales a Quinn—Adelante. Dinos lo que necesitas que hagamos, Detective.

La ojiverde se aclaró la voz.

—Deberíamos empezar por el principio, o por lo menos, lo que pienso que es el principio de todo esto.

—Tómate tu tiempo—Mike dijo en un tono sorprendentemente tranquilo—Nosotros no tenemos prisa. Mi desayuno todavía está caliente.

—Creo que todo empezó con Puckerman—Quinn dijo.

Kitty soltó un juramento.

—Lo que quiero decir, es que creo que todo empezó con el departamento de Justicia y Jimmy Hogan. Los federales estaban lo suficientemente interesados en algo como para poner a un federal a trabajar en cubierto. Miró hacia Santana, que le dio una inclinación de cabeza apenas perceptible. Creo que el tema de la pornografía en internet o la prostitución no son lo suficientemente importantes para el departamento de justicia. Sé que suelen poner a agentes a trabajar en esa clase de investigaciones, pero no son su prioridad. Y ellos no escatiman en utilizar a sus agentes secretos. Así que creo que estaban investigando algo mucho más grande.

—Los federales siempre ha investigado la pornografía—Kitty añadió—Odio decirlo, pero Puckerman podría haber organizado una operación interestatal más amplia, especialmente considerando el ángulo de Internet. Así como él dijo.

—Cierto—Santana la secundó—, Pero eso no explica por qué Jimmy Hogan estaba actuando de forma clandestina. Puckerman no fue del todo franco con nosotros. Nos dijo que los federales estaban interesados en la operación de la pornografía. Pero lo que no nos dijo era que también lo había estado investigando a través de otros canales—devolvió su atención de regreso a la rubia más alta—Sigue contándonos tu teoría.

—Con Jimmy trabajando de forma clandestina, como detective de narcóticos, Puckerman tendría acceso a cualquier información que pudiera llegar a través del departamento de policía. Estaría en todo momento alerta sobre cualquier clase de actividad en la que pudiera estar interesado. Al mismo tiempo, él fue asignado para hacer exactamente lo que él vino a hacer aquí, investigar organizaciones criminales. Él trabajaba desde todos los ángulos y probablemente informando de todo a Puckerman. Los demás en la mesa inclinaron la cabeza a modo de conformidad.

—¿Dónde encaja Jeff en todo esto?—Santana preguntó solemnemente.

—Creo que mientras Jimmy investigaba para Puckerman, no tenía demasiado tiempo para investigar si algo ilegal se había cometido, por lo que seguramente pidió ayuda a Cruz.

Quinn se encogió de hombros.

—Después de todo, él era policía.

—Él nos puso sobre la pista de la prostitución infantil, el año pasado—Santana dijo.

—Todo debía ir bien hasta que alguien se acercó demasiado y alguien se enteró—su cara se volvió fría y dura—Los mataron por estar en el lugar y momento equivocado.

La más alta inclinó la cabeza.

—Sí, señora. Eso es lo que pienso.

El asiático se movió en su asiento.

—Estoy de acuerdo. Tiene sentido.

—¿En lo qué diablos estaba interesado Hogan?

—Haciendo contrabando—Mike comentó

—Eso no es un tema policial—Kurt comentó neutralmente.

—Tampoco de Justicia.

—Lo sé—Quinn dijo enfáticamente—, Y es por eso por lo que no pensé en ello al principio. Porque nadie de nosotros pensó en ello.

—Crees que Hogan descubrió algún tipo de mercancía importante que llegaban por barco al puerto, ¿verdad?—Mike se recostó en su asiento, tamborileando sus dedos sobre la mesa—Por eso estaba tratando de seguir el cargamento.

—Cierto, creo que estaba rastreando el origen y la llegada del cargamento, y una vez aquí a dónde lo llevaban.

—He estado mirando los manifiestos de diferentes cargamentos—Mike sacudió la cabeza—Pero no he visto nada fuera de lo normal.

—Eso es porque no estábamos buscando bien. Normalmente buscamos otro tipo de cargamento de contrabando, como sacos de cocaína dentro de barriles de café, diamantes y objetos de valor cosido en forros de ropa, pero no era nada de eso—Quinn negó con la cabeza—Todos los barcos que Hogan estuvo investigando venían de la misma zona del mundo.

—Sí, pero eso podría ser solo una coincidencia.

—No lo creo. Vinieron de la misma región porque llevaban siempre el mismo tipo de cargamento.

—¿Qué?—Mike preguntó impacientemente.

—Chicas. Los barcos traían a las chicas.

Durante unos segundo se hizo un total silencio. Finalmente el más alto dijo:

—Mierda.

—Ese es el denominador común entre los videos sexuales, los clubes y la prostitución.

La morena dijo.

—Las chicas. Nada de eso se puede hacer sin ellas.

—Y…—Kitty empezó a filosofar—Sin esas chicas no hay negocio. Es más, alguien que trabajara dentro de la DA podría enterarse de cualquier investigación local que se pudiera iniciar. Alguien como Beecher.

—Sin mencionar…—Kurt continuó—, Que lo utilizaban para infiltrarse a través de la red del sistema policial. Tenían todas las bases cubiertas—se movió en su asiento, mirando a Kitty—¿Qué te apuestas a que el sistema de la autoridad portuaria también está comprometido? Esta organización es muy sofisticada, lo tienen todo atado. Si pueden tener en su nómina a un fiscal auxiliar, fácilmente pueden tener a alguien de influencia en el puerto.

La ojiverde más baja inclinó la cabeza, sus ojos brillando.

—Bueno, tendremos que mirar en su sistema.

—El problema con eso—Santana interrumpió—, Es que si ahora pedimos algún tipo de autorización Puckerman se meterá por medio.

—Será hijo de puta—Mike farfulló—Ya nos la jugó la otra vez.

—Entonces deberemos ir por otro lado—Santana dijo, con tono serio. Miró a la más alta—¿Cómo hizo Jimmy para localizar esos barcos? Mike no ha podido hacer una conexión. Diferentes capitanes, diferentes tripulaciones, diferentes cargamentos.

—La oportunidad del momento—Quinn dijo.

—De ninguna manera—Mike objetó—Lo revisé con el capitán Howell. Los días de la semana diferentes, las semanas diferentes del mes. Ahí no había ningún patrón a seguir.

—¿Pero estaban eran en los mismos intervalos de tiempo, verdad?—Quinn sabía que todo se reducía a eso, y el sudor empezaba a deslizarse por la parte de atrás de su cuello.

Ella sabía que tenía razón, pero no tenía nada concreto para probarlo. Solo era un presentimiento.

Debo estar chiflada. Tomó aire:

—¿Cada dos o tres meses?

—Sí, eso es correcto—Mike dijo prevenidamente, como si se acabara de dar cuenta de ello.

—Esos son los mismos intervalos de tiempo, cada vez que llegan nuevas chicas de fuera. Cada vez que hacían los vídeos sexuales. Cuando Trudy participó en ellos. Trudy sabía esas fechas. Sabía las fechas exactas.

—Y si llegamos a esas fechas—Santana dijo pensativamente—, Podremos dar con la llegada de los barcos. Eso pudo haber preocupado a alguien, lo suficiente, como para eliminar a Trudy, especialmente con ella en medio de lo ocurrido la semana pasada.

No hacía falta decir que a raíz de las detenciones de la semana pasada, habían puesto a Trudy en peligro.

Santana había previsto el riesgo para Trudy, pero no creía que las cosas pudieran acabar de aquella manera. Ahora se daba cuenta que Trudy había muerto por su culpa. momento.

Se tragó la bilis amarga de auto-recriminación, esforzándose a enfocar en lo que estaban haciendo.

—Necesitamos clavar esas fechas.

—Todo lo que tenemos que hacer es comprobar los videos alrededor de las veces en que llegaron los barcos, y ver si reconocemos a alguien en ellos—Kurt dijo, mirando a Rachel—Reconocerías a alguna de las amigas de Trudy, ¿verdad?

La castaña negó con la cabeza.

—No estoy segura de poder reconocer a esas chicas.

Kitty miró hacia arriba, sobre su cuaderno, donde había estado tomando notas, y se movió en dirección a Quinn.

—Según tu teoría, ¿algunas de las chicas que trajeron de contrabando aparen en los videos sexuales verdad?

—Sí. Y probablemente bailan en los clubes, practican sexo en fiestas, o las acaban prostituyendo como esclavas—el tono de Quinn fue de repulsión.

Los bastardos.

—¿Qué explicación tienes para que siempre hubiera chicas disponibles, más o menos en la época en que los barcos venían y la grabación de los vídeos sexuales?

La morena intervino antes de que la rubia más alta pudiera contestar.

—Porque estaban siendo rotadas. Las chicas nuevas llegaban, y las viajes eran llevadas, posiblemente a otras ciudades. Probablemente haya una red por todo el país, comerciando con las chicas. Y las chicas nuevas necesitarían ser domesticados antes de que poder utilizarlas para los vídeos.

—Es lógico—Mike dijo con una mirada aprobatoria hacia la más alta—Agradable.

—Bien. Tenemos que rellenar los espacios vacíos—Santana se levantó abruptamente y caminó con pasos largos y lentos—Kurt, ¿hasta dónde has llegado con los vídeos descargados?

—Tengo todo lo guardado por los tipos arrestado. Como mínimo un año, puede que algo más.

—Rachel—Santana dijo, dando vueltas en su dirección—Trabajas con Kurt. Quiero un mapa de líneas cronológicas. Quiero todas las fechas donde aparezcan las chicas.

—De acuerdo—respondió la joven, sin ningún indicio de su aversión previa a la tarea encomendada.

—Mike necesito que te reúnas con el capitán Howell tan pronto como Rachel y Kurt acoten esas fechas. Trata de aislar esos barcos. Tenemos que encontrar la conexión. Seguramente procedan de los mismos puertos de salida. Necesitamos tenerlo todo bien amarrado—frunció el ceño, miró alrededor de la mesa—¿Qué sino?

—Probablemente las chicas vienen encerradas en contendores—Kitty dijo—Alguien tiene que saber en qué barcos, en qué contenedores, de dónde salen y a dónde llegan. De otra manera sería imposible liberar a las chicas, una vez en el puerto.

—A menos que los contenedores se carguen directamente en camiones y los saquen del puerto—Mike insinuó.

—Puede ser—Kitty dijo—Si es así necesitarán por lo menos furgonetas para llevarlas a las casas donde las tienen alojadas. Eso es mucho más fácil que utilizar cualquier otro medio de transporte. Así pueden moverse sin llamar la atención.

El más alto inclinó la cabeza compatiblemente.

—Y ahí es donde debemos buscar. Tiene que tener a una o dos personas en el puerto para organizar la llegada y salida de esta mujeres. Debemos rastrear todos esos contendores. ¿Se puede hacer por ordenado o algo así?

La rubia más abaja sonrió abiertamente.

—Sí. No hay problema. Dame algunas fechas, y te diré qué contenedores llegan.

—Todo eso está muy bien—Santana le recordó al grupo—, Pero de momento no tenemos ninguna prueba—miró a la más alta—Necesitamos a las chicas. Las deben supervisar durante las veinticuatro horas del día. No las dejarán salir fuera. No querrán que hablan con nadie. Si las mueven de un sitio a otro irán siempre acompañadas. Necesitamos saber dónde las tienen.

—Podría haber una forma de averiguarlo.

Al instante todos dejaron de hablar.

Todo se volvió silencioso.

—Hay una mujer en Ziggie. Su nombre es Irina—Quinn se dio cuenta de la mirada de su novia—Creo que es algún tipo de guardián o cuidadora de las chicas. Tal vez se la que la supervisa.

—Podría ser—Santana dijo—Es más fácil usar a una mujer para adoctrinar a las demás chicas que un hombre. Estas supervisoras les enseñan cómo deben comportarse. Enseñarles diferentes trucos. Y sobre todo hacerles saber que si intentan irse, será atrapadas y deportadas.

—¿Y crees que esta Irina te dirá donde las tienen?—Mike le pregunto incrédulo.

—No—Quinn dijo quedamente—Pero creo que podría llevarme ahí.

—¿Por qué?

Quinn intentó mantener su expresión neutral y su voz plana, sin poder mirar a Rachel.

—Hemos hablado varias veces. Sé que le gustas Quincy.

Mike se quedó con la mirada fija, pero no dijo nada.

—Las chicas en Ziggie siempre han sido amistosas con el grupo—Kurt dijo, metiéndose en la brecha.

—¿Cuándo la verás de nuevo?—Santana intervino serenamente.

—Tal vez esta noche—contestó.

—No tenemos mucho tiempo—Santana recorrió con la mirada a Mike—Consigue dos coches, y ponle un cable a Quinn.

El detective gruñó diciendo:

—Vamos a necesitar más ayuda. Eso quiere decir a Puckerman, porque en el momento en que vayamos con esto a Schuester, querrá cubrirse y llamar a los federales.

—Puedo hacer de respaldo con Santana y puedo monitorear el alambre—Kitty dijo rápidamente.

—Yo estaré dentro de Ziggie con Quincy—Kurt dijo—Si se marcha con Irina, me puede hacer una señal y le seguiremos—miro al moreno—Puedo ir en el coche contigo.

—Me encantará dar un paseo con Jazmín vestida de fiesta. ¿Traerás tus zapatos?—bromeó el detective.

El ojiauzl sonrió, una sonrisa suave, sensual y le respondió:

—Si recuerdo que te gustaron mis zapatos.

El asiático se sonrojó y le gruño:

—Vete a la mierda.

—Bien, eso suena como que podemos coordinarlo todo nosotros—Kitty afirmó.

La morena negó con la cabeza.

—Un momento. Necesitamos tenerlo todo bien atado antes de meter a Quinn en la operación. Quiero toda la información que podamos conseguir antes de hacer nada. Necesito lo suficiente para poder hacer arrestos. Eso quiere decir la línea cronológica, los barcos, analizaron el sistema de red de la Autoridad Portuaria, identificar los contenedores donde traen a las chicas. Necesitamos videograbar la vigilancia en los muelles. Necesitamos unos pocos días más—miró a la ojiverde más alta—Tendrás que engañarla.

Ésta inclinó la cabeza.

—Creo que requerirá de algo más para obligarla a que me lleve a la casa, de todas maneras—vaciló—Esta no es la forma en que esa gente hace las cosas.

—¿Cómo qué?—Kitty preguntó.

—Lo que ella quiere decir—Rachel intervino triste—Es que normalmente suelen follar con los clientes en alguna parte trasera oscura del local—se movió en su asiento para mirar directamente a la cara—Ellas no suelen salir del local para hacer su trabajo, a menos que estén esperando algo especial.

La rubia más alta no sabía qué decir delante de todos los demás.

—Irina esperará algo de Quincy. Como mínimo esperará follar con él, y Quinn no podrá evitarlo para no descubrir su tapadera. Ellas saben muy bien cómo hacer que un hombre haga lo que ellas quieren—el sonido de la voz de Rachel era furioso, mientras la miraba duramente a los ojos.

Quinn sabía que estaba en problemas.

Recordando la boca de Irina, sus curvas llenas, y exuberantes, el toque de su mano, se dio cuenta del problema en que había metido a Quincy.









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Mensaje por micky morales el Miér Dic 12, 2018 7:05 am

Ahora si se subio la gata a la batea, que hara Quinn para no follar a Irina, y si se ve obligada a hacerlo, que pasara con la furia de Rachel?????
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