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BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Jul 22, 2018 4:47 am


capitulo 12

Britttany



—¿Britt? —la voz de Hanna interrumpió mi debate interno sobre si debería quedarme o rendirme y volver a casa.

—Sí —respondí, deseando poder fingir que dormía.

Hanna abrió la puerta de la habitación de invitados en la que mi tía había insistido que me instalase, en lugar de hacerlo en el colchón extra en el suelo del cuarto de Hanna, que era donde dormía habitualmente. Me incorporé y la observé mientras entraba, retorciéndose las manos. Aquel pequeño gesto nervioso me indicó que quería hablar de San. No era precisamente el tema que me apetecía tratar, al menos esta noche.

—Mmm..., ¿te gusta Santana?

¿Cómo podía estar tan ciega? Hanna no tenía ni idea de lo que pasaba a su alrededor. Vivía en una pequeña burbuja y sólo se preocupaba por lo que le afectaba a ella, por nada más. Ahora yo estaba invadiendo su burbuja y empezaba a notar cosas en las que se tendría que haber fijado hacía años.

—Sí, un poco.

Sus hombros perfectamente bronceados se alzaron con un pequeño suspiro, y asintió.

—Eso pensaba.

Se sentó con cuidado en el borde de la cama. Estudié su expresión y me pregunté si su preocupación era por mí o por ella o, posiblemente, por el que había sido su novia durante años.

—San no ha sido élla misma esta noche. Ya lo sabes.

Levantó los ojos para encontrarse con los míos y en ellos solamente vi tristeza, ni celos, ni ansiedad. Sólo estaba triste.

—Lo sé. Ni siquiera me he dado cuenta de que estaba borracha. Pensaba que ése era el estilo de Em.

—Normalmente no bebe. Esta noche he visto una parte de San que no conocía. Se parecía mucho a..., bueno, a Em. O, al menos, a la Em de antes.

Sus palabras hicieron que todo encajara. El puzle que Santana había creado esta noche estaba resuelto. Se había comportado como Emily, cuando Emily quería a Hanna y no la tenía. Sentí una pequeña opresión en el pecho que, por desgracia, me resultaba muy familiar. Era el mismo dolor que notaba cada vez que veía las miradas tiernas y llenas de devoción que San dispensaba a Hanna a cada
momento.

—No tiene sentido —musité, más para mí misma que para ella.

En vez de preguntar a qué me refería, asintió y se quedó mirando con impotencia la pared azul del otro lado de la habitación. Al menos lo comprendía y no tenía que explicárselo. San lidiaba con la pérdida de Hann bebiendo y comportándose como un idiota. Habían pasado seis meses, por Dios bendito.

¿Cuánto tiempo iba a necesitar?

—Me ha enviado un mensaje.

—¿Quién? —supuse que se refería a San, pero con Hanna nunca sabías a cuál de las dos chicas Lopez se refería.

—San. Me ha preguntado por ti. Me ha pedido que te dijese que lo sentía.

Mi estúpido corazón se aceleró y me esforcé por mantener una expresión neutra. Me recordé a mí misma que seguramente estaba más preocupado por los sentimientos de Ashton que por los míos.

—Ah —fue la única respuesta que fui capaz de dar.

—No sé cuáles son sus intenciones, Britt. Quiero decir que eres preciosa y élla es una chica. Comprendo perfectamente que esté interesado en ti...

—Pero también te preocupa que me esté utilizando para provocarte —acabé la frase por ella.

Hanna se mordió el labio e hizo una mueca. Sí, sonaba mal al decirlo en voz alta. Pero era la verdad.

—la San que conozco, la chica a la que amaba no es cruel ni calculadora.

Pero la San que yo conocía tampoco se hubiese emborrachado en una fiesta, ni se hubiese enrollado con una chica en público. Vaya, estoy casi segura de que tú hiciste más con élla en ese sofá que yo en los tres años que salimos. —Hanna soltó una risita fría—. Básicamente tenía que suplicarle que hiciésemos algo más que darnos unos simples besos castos. Se controlaba mucho. Y esta noche, al bajar las escaleras y veros a los dos, tenía las manos... —Su voz se fue apagando.

Sabía perfectamente dónde habían estado sus manos y recordarlo hizo me
ardiesen las mejillas.

—Supongo que lo que intento decirte es que vayas con cuidado. No sé qué planea y no quiero pensar que puede intentar vengarse de mí a través de ti. No creo que sea capaz de eso. Sinceramente, si San y tú os convertís en pareja, me alegraré por los dos. Es una chica fantástica. Sólo que no era la chica para mí, ¿sabes?

No supe qué decirle. Me sorprendía que le pareciese tan bien que San pasara página. Beau estaba como un tren, pero si San hubiese sido maí, me destrozaría verla seguir adelante.

—Quiere tu número de teléfono. No se lo he dado. No estaba segura de si querías que lo hiciese.

—Dáselo —respondí al instante.

Hanna rió y asintió antes de ponerse de pie.

—Muy bien, pues. Me alegro de saber cómo están las cosas. —El tono burlón de su voz era un alivio. Le parecía bien.


—Lo de este verano.... La idea de venir aquí... no era sólo para pasar tiempo contigo antes de ir a la universidad.

Hanna sonrió y arqueó las cejas.

—No puedo creer que una chia Lopez, y no yo, te haya traído hasta Grove, Alabama.

Me encogí de hombros y le devolví la sonrisa.

—Es difícil resistirse a ellos.

—¿Qué me vas a contar?

Estaba de pie delante de la ventana, viendo a Hanna echarse en los brazos de Em y besarle toda la cara como si no le hubiese visto la noche anterior. Era un poco asqueroso. Élla iba descamisado y estaba todo sudado. Alargó el brazo y se puso la sucia gorra de la Universidad de Alabama del revés antes de cogerle la cara y ocuparse de sus ansiosos labios. Sacudí la cabeza y le di la espalda a la excesiva muestra de afecto que esos dos estaban compartiendo en plena calle. Hanna había salido de casa limpia y ahora tenía toda la ropa llena del sudor de Emily Lopez, por no mencionar los trozos de hierba que se le habían pegado al cuerpo. Más valía que su padre no decidiese venir a comer a casa temprano, o las cosas no acabarían bien.

El breve sonido de Tell Him de Colbie Callita me alertó de que me había llegado un mensaje. Fui corriendo a la cómoda y cogí el móvil; el corazón me palpitaba incluso antes de leerlo.

San: Soy San. Siento lo de anoche. Deja que te compense. Te voy a llevar a navegar. Ven conmigo, por favor.

Ni siquiera me di tiempo a pensar, me puse a escribir en seguida.

Yo:Vale. ¿Cuándo?


Quizá hacerme la dura hubiese sido la mejor forma de asegurarme de que le gustaba. Pero no lo tenía claro. Si para élla sólo era un arma que usar en contra de Hanna, lucharía por cambiarlo. Tenía que conseguir que me viese a mí.


San Estarás lista dentro de una hora?

Yo: Sí.


San: Ponte bañador. Preferiblemente el biquini de anoche :)


Respiré hondo para calmarme y releí varias veces su petición antes de responder.

Yo:OK.
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Jul 22, 2018 4:51 am

capitulo 13

Santana



Britt abrió la puerta justo cuando llegué a casa de Hanna. Tenía que solucionar el desastre que había provocado la noche anterior, así que en lugar de disfrutar del espectáculo de sus largas piernas embutidas en unos pantalones rojos diminutos, bajé de la furgoneta y me dispuse a ayudarla a subir.

Sonreía tímidamente cuando me reuní con ella al otro lado de la furgoneta. Sí, aún había esperanza. Incluso después de la escena que había provocado la noche anterior, mi presencia aún la alteraba. Sentí el peso de la culpa en el estómago al ver sus ojos llenos de confianza.

—Hola. —Su acento de Georgia no estaba nada mal. Nunca me había fijado en que Britt tenía una voz sexy.

—Me alegro de que me hayas perdonado y quieras venir conmigo.

Se encogió de hombros. Tenía unos hombros pequeños y unas cuantas pecas adornaban la delicada piel que el top sin mangas dejaba a la vista. La noche anterior no las había visto y el impulso de besarlas todas y cada una de ellas me dejó de piedra.

—No hay mucho que perdonar. Te comportaste como una imbécil, pero estabas borracha. Tendría que haberme dado cuenta.

No pude reprimir la risa. Brittany Pierce acababa de llamarme imbécil.

—Es muy considerado por tu parte —respondí.

—Mmm..., puede que sí.

Abrí la puerta de la furgoneta y le di la mano para ayudarla a subir. Los pantalones cortos se le subieron aún más y mi mirada apreciativa detectó una peca increíblemente cerca de la curva de su trasero en forma de corazón. Se me aceleró el pulso y tuve que obligarme a dejar de mirarle la retaguardia.

No estaba segura de si mi voz iba a traicionarme, así que no dije nada más al cerrar la puerta y sentarme al volante.

De camino al embarcadero, miré a Britt por el rabillo del ojo.

—Todavía te acuerdas de hacer esquí acuático, ¿no?

Había pasado horas enseñándole un verano, de pequeños, mientras Hann y Em le daban la vara desde el bote.

Hann y Em. Por una vez había sentido que contaba con alguien más en mi equipo. Siempre era yo el que tenía que frenar a esos dos, pero aquel día había tenido una compañera. Aunque claro, yo quería a Hann de compañera. Fue el verano antes de que todo cambiara, el verano antes de que me convirtiese en quarterback y consiguiese salir con Hanna.

—Sí, supongo. ¿No es como montar en bici? ¿Ya sabes, que cuando aprendes ya nunca lo olvidas?

Los chicos iban a disfrutar demasiado con esto. Si no hubiese necesitado un observador y un piloto de repuesto, lo hubiésemos hecho solos. Pero el esquí acuático con sólo dos personas no es seguro. Alguien tiene que vigilar al esquiador así que, si yo quería esquiar (y quería, especialmente con Britt ), necesitaba a otro piloto.

—Mmm..., puede que un poco. Pero seguramente necesitarás unos cuantos intentos, si estás oxidada —respondí.

Britt hizo un sonido de protesta y tuve que reprimir la risa. Le costó mucho aprender a ponerse de pie sobre los esquís y la experiencia casi acaba con ella.

Aunque siempre había admirado su determinación. Nunca se rindió.

—Si vamos a practicar esquí acuático, habrá más gente, ¿no?

Asentí, no sin captar el tono de decepción en su voz. Me quería a solas. Eso me gustaba... mucho.

—¿Estará Rechel?

Mi breve instante de placer se evaporó.

—¿Rechel? Eh, seguramente.

Mierda, había olvidado su pequeño momento de conexión en Wings.

Anoche, Rechel no estaba en la fiesta, así que no había presenciado nuestra muestra pública de afecto. No, espera, probablemente ya lo sabía. Era una noticia digna de cotilleo. Seguro que alguien se lo había contado.

—Ah, bien. Al menos tendré a otro amigo allí.

Oh, no. Iba a tener que hablar a solas con Rechel sin que ella se diese cuenta y asegurarme de que comprendía que Britt era intocable. Volví a notar el peso de la culpa, pero la dejé a un lado. Sí, tal vez Rechel era sincera en su interés por Britt, pero ella sólo estaba aquí para pasar el verano. Después, todos nos iríamos a la universidad. Si alguien iba a tener un rollo de verano con ella, iba a ser yo. Fin de la historia. No tenía que sentirme culpable. Era un medio para obtener un fin.

Además, miré de reojo a Britt; tampoco es que no disfrutase de su compañía. Era preciosa, lista y divertida. Y Hanna se tiraría de los pelos, quizá incluso volvería corriendo a mis brazos... Ahí estaba la puñetera culpa otra vez.

Necesitaba una cerveza. Eso siempre ayuda a ahogar la conciencia.
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Mensaje por micky morales el Dom Jul 22, 2018 7:54 am

Estupida Santana, Hanna no va a volver corriendo a ninguna parte contigo!!!! que parte de ya no te quiere no entiendes??????
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por Tati.94 el Dom Jul 22, 2018 4:30 pm

Que cagada la de Santana por pensar asi, usando a Britt. Ojalá cambie de parecer rapidamente y vea que si tiene una atracción verdadera, antes de que Brittany se engancha más, que es lo más probable que pase jajajaj
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Mensaje por 3:) el Lun Jul 23, 2018 9:13 pm

hanna le dio en visto bueno,...por cuanto????
san quier jugar y a ver si no mata dos pájaros de un tiro,... pero para matar la culpa se refugia en el alcohol???? no se si con esas acciones la va a cagar!!
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por SbQ_04 el Vie Jul 27, 2018 2:33 pm

vuelve plis no abandones ??
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Ago 19, 2018 3:36 am

cpitulo 14

BRITTANY


Sonó mi teléfono, y me lo saqué rápidamente del bolsillo. Era Hanna. Le
había enviado un mensaje diciéndole que salía a navegar con San. Debió
pensar que eso justificaba una llamada en vez de un mensaje de texto.

—Hola —dije, intentando no mirar a San. Estaba conduciendo, pero
sentía sus ojos sobre mí.

—¿Vais solas? Porque no es seguro. Em y yo también podemos venir.

Ni en broma quería a Hanna cerca de San. Necesitaba toda su atención y
cuando mi prima estaba allí, élla no pensaba en nada más.

—No, vamos a hacer esquí acuático. Viene más gente. Está todo controlado.

—Si es Hann, dile que ella y Em también están invitados —terció San.

Vaya. Se lo dije, y Hanna rechazó la oferta.

—Dale las gracias —dijo—, pero si hay otras personas seguro que os
divertiréis más sin nosotros...

—Vale, se lo diré.

—Esta noche, Em y yo vamos a la playa a comer cangrejo y después al
concierto de Little Big Town en el Wharf. Rechel también tiene dos entradas y se preguntaba si querrías ir, ya sabes..., con élla.

¿Rechel? Miré a San por el rabillo del ojo. Tenía la vista puesta en la
carretera, pero se notaba que estaba concentrado escuchando mi conversación con Hann. Molesta por las razones que se escondían detrás de su interés, decidí que yo también podía jugar al mismo juego.

—Claro, me encantaría ir. Estoy a punto de ver a Rechel, así que se lo diré yo
misma.

San giró la cabeza con la rapidez de un látigo para mirarme, y le ofrecí
una sonrisa inocente antes de despedirme de Hanna y colgar.
—Hanna y Em tienen otros planes para hoy. Pero dice que gracias por la
invitación.

Si quería enterarse de lo de Rechel, tendría que preguntar.

—¿Qué quería decirle a Rechel?

Abrí la boca para responder automáticamente, pero la volví a cerrar en
seguida. No era asunto suyo. Que me lo preguntase no significaba que tuviese que explicárselo. La antigua Britt hubiese desembuchado todo lo que San deseara saber. Pero no la nueva Britt, no. La nueva Britt no era un cachorrito enamorado...

Vale, quizá sí lo era, pero élla no tenía por qué saberlo.

—Si hubiese querido que supieses todos los detalles de mi conversación,
hubiese activado el altavoz —respondí al fin.

—Vale. Sólo preguntaba.
Tal vez me había pasado de la raya con mi comentario sarcástico. Quería
gustarle a San, y me había invitado a salir con él.

—Lo siento. Es sólo que no tiene que ver contigo. No quería sonar tan
antipática.

San no contestó y la furgoneta se sumió en el silencio.



Cuando aparcó en el embarcadero, había tenido tiempo suficiente para
decidir cómo enfrentarme a su mutismo. Pasar el día con una San molesta no
sonaba muy divertido.

—Lo siento de verdad, he sido grosera. No era nada, en serio.

San apagó el motor y giró la cabeza para mirarme. Me clavó los ojos
durante un momento y al final asintió.

—Vale. No tendría que haber metido las narices en tus asuntos. Creía que
éramos amigas y pregunté sin pensar.

Genial. Me sentía peor que la mugre de la suela de mis zapatos.

—Somos amigas. No sé por qué he saltado de esa manera. Supongo que
estaba un poco avergonzada por el tema.

Lo que era parcialmente cierto.

Frunció el ceño con una expresión increíblemente atractiva.

—¿Por qué te iba a pedir Hanna que le dijeses a Rechel algo de lo que
pudieras avergonzarte?

Perfecto. Me había arrinconado a mí misma. Y ahora no podía volver a excluirlo. No quería que se pusiera en plan gruñón otra vez. Lo mejor sería mentir.

—Nunca he tenido una cita. Rechel me ha invitado a acompañarle al
concierto de esta noche. O más bien, le ha pedido a Hanna que me lo pida en su lugar.

O podía soltar toda la verdad directamente y sonar como una idiota.
¡Mecachis! Necesitaba aprender a mentir, no tenía ni idea. Había abierto la boca con la idea de soltarle una trola y en su lugar me había salido la verdad. Tuve que obligarme a no poner una mueca y alargué el brazo para abrir la puerta. La expresión de sorpresa en los ojos de San me resultaba humillante. Tenía dieciocho años y nunca había tenido una cita. Era muy triste. Y ahora San sabía lo patética que era.

—Espera. —Me asió el brazo para detenerme antes de que pudiese bajar de
un salto de la furgoneta.

Solté un suspiro y me di la vuelta para mirarle a unos ojos que suponía
llenos de simpatía y asombro, pero me encontré con que no estaban en absoluto llenos de simpatía y asombro. En su lugar, parecían... frustrados.

Vaya, qué interesante.

—¿Te gusta Rechel?

Sí, me gustaba Rechel. Era agradable, atento, divertido, considerado y encima
se sentía atraído por mí. No había ninguna ex novia de la que estuviese colgado que se interpusiera en mi camino. Pero no era San.

Asentí, pero no dije nada más. Me dispuse a esperar.

Élla abrió la boca para decir algo, pero se interrumpió y cerró los ojos con
fuerza antes de sacudir la cabeza y soltarme el brazo.

—Olvídalo. Venga, vamos.

Abrió la puerta y salió de la furgoneta. Hubiese dado cualquier cosa por
saber qué iba a decir. Pero la conversación se había acabado. Ya no quería saber nada más, y yo tenía todo un día por delante para recriminarme que seguramente había matado cualquier oportunidad de estar con élla. Rechel era su amigo, y después de la historia con Em dudaba mucho que San estuviese dispuesto a salir con una chica que le gustaba a su amigo.


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sinto la de mora pero esque en tanpoco tienpo e perdido ados de mis perros y estado liada liisiento
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Ago 19, 2018 3:43 am

[s
ize=18]capitulo 15[/size]
San



Si Rechel le susurraba al oído una vez más, lo tiraría por la borda. Si seguía en el barco era porque Britt no parecía muy contenta con sus intentos de coqueteo.

No se reía con élla como había hecho en el restaurante. Más bien parecía estar tensa.

¿Había decidido que a la luz del día Rechel no era tan interesante? Dios mío, esperaba que sí. No la deseaba por las razones correctas, y eso me hacía extremadamente difícil ser egoísta y calculador.Britt era muy dulce y no quería herirla. Si Rechel la hacía feliz, no estaba segura de querer interponerme en su camino sólo para molestar a Han.

—¿Quieres que avise a Rech para que se aparte? —la voz de Sam irrumpió en mis pensamientos y aparté la vista de Britt y Rechel para concentrarme en la conducción.

—¿Para que se aparte de qué? —pregunté en tono aburrido.

Sam resopló.

—De la mirada asesina que le estás lanzando.

¿Desde cuándo Sam prestaba atención al resto del mundo? Sacudí la cabeza y me volví para comprobar cómo les iba a Ketty y marley.

Habían estado intentando superarse mutuamente durante más de veinte minutos.

Si no daba un buen giro imprevisto, los dos seguirían veinte minutos más. Necesitaba distraerme.

—Mirad, ¡voy a sorprenderlos con un salto! —dije en voz alta. Mis ojos se encontraron con los de Britt inmediatamente: se aferraba a un lado del barco mientras miraba a Ketty y a Marley con el cejo fruncido.

Tiré del timón con fuerza hacia la izquierda y Ketty y Marly salieron volando por los aires. Oí que Ketty chillaba y Marly gritaba algo parecido a:

—¡Cabr...!

Eso fue antes de que golpearan el agua con fuerza.

—¡Dios mío! ¿Están bien? —preguntó Britt, con la boca abierta de par en par y una expresión horrorizada.

Estaban perfectamente. Sabía cómo hacerlo. Lo habíamos practicado desde niños y Ketty y Marly sabían cómo caer después de un salto.

Señalé el agua, donde la pareja había aterrizado. Britt se dio la vuelta en su asiento para verlos reaparecer. Ketty sujetaba sus esquís y Marley la besaba mientras ella se reía.

Los hombros de Britt se relajaron.

—Así es como San indica a alguien que se le ha acabado el tiempo —dijo Rechel, sonriéndole con una expresión boba en la cara. Le haría un favor al chaval si se la quitaba. Se estaba poniendo en ridículo.

Britt se giró para mirarme con esos grandes ojos azules . Tuve que aclararme la garganta. Se parecían tanto a los de Hanna.

—Creo que no quiero probar.

Riendo entre dientes, di un codazo a Sam.

—Toma el relevo. Yo no conduciré. Saldré ahí contigo —le expliqué a Britt .

Ella miró a Sam, que estaba al timón. Confiaba tan poco en él como en mí.

—Mmm, no sé. Puede... Puede que si conduce Rechel —sugirió.

El aludido cambió la mueca de frustración de su rostro (porque iba a salir yo con Britt) por una sonrisa satisfecha. La chica confiaba en élla y eso le gustaba, claro que sí.

—Como quieras —dijo Sam cogiendo su bebida y dejándose caer en el banco donde había estado tumbado antes.

Rechel tomó el timón y paró el motor para que Marley y Ketty pudiesen subir a1 bordo.

Alargué la mano y cogí la tabla que mi amiga me tendía.

—Podrías habernos avisado para que nos soltáramos —gruñó Marly mientras ayudaba a Ketty a subir.

—Pero es que ha sido muy divertido —respondí, cogiendo uno de los chalecos salvavidas y dándoselo a Britt.

—Éste es el único que te sentará bien. Los demás son demasiado grandes.

Ella lo cogió y tembló un poco cuando el agua fría se deslizó por su piel cálida.

—En realidad no es cierto. Tiene otro salvavidas mejor escondido debajo de los asientos, pero es el de Hann. Se lo regaló una vez por su cumpleaños, con una tabla que va genial, al menos para las chicas. Pero no deja que nadie más lo utilice, aunque...

—No sigas, cariño —la interrumpió Marley mientras la guiaba con delicadeza a la parte trasera del barco.

No me atrevía a mirar a Britt. Hubiese preferido que no supiese lo de las cosas de Hanna. Seguía teniendo el chaleco guardado debajo del banco. No estaba listo para dejar que nadie más lo utilizase. Ver a otra chica con ese salvavidas sería cerrar otra puerta. Esto era algo que Hann y yo hacíamos juntos, y había estado tan entusiasmada cuando le regalé la tabla nueva... Esa noche, estuvimos un buen rato en el agua, flotando sobre la tabla mientras ella me besaba por toda la cara y me decía lo maravillosa que era. Cuando aún estaba conmigo.

—Ten, tu chaleco —dijo Sam tirándome uno seco. Lo atrapé antes de que me diera en el pecho, me lo puse y solté la plancha en el agua.

—Lo siento, no me acuerdo demasiado bien. ¿Salto directamente? — preguntó Britt, mirándome con una mueca de preocupación. Nadé hasta ella.

—Siéntate —le dije. Lo hizo rápido, sin apartar la vista de mí. La cogí de la cintura y la ayudé a bajar al agua.

—¡Ah, qué fría! —chilló, y me apretó los brazos con las manos. El labio inferior le temblaba un poco y no pude evitar besarla. La había obligado a ponerse un chaleco salvavidas frío y húmedo porque era una niñata incapaz de sacar el de Hanna de su escondite. Lo menos que podía hacer era calentarle los labios.

Se puso tensa, pero sólo un momento, cuando mi boca tocó la suya. Sus manos se deslizaron por mis brazos y mi pelo mientras yo la sujetaba por la cintura y la arrimaba más a mí. Darle besos inocentes en la comisura de los labios sólo despertó mi apetito. Probé su labio inferior y cuando abrió la boca con un pequeño quejido, me lancé. Necesitaba sentir la suave presión de sus labios contra los míos.

Enredé mi lengua con la suya y ella se apretó contra mí, pasando las manos por mis rizos húmedos. Sí, eso estaba bien. Estaba muy bien. Deslicé la mano por su cadera y le levanté la pierna para envolverla en torno a mi cintura. Se le escapó un jadeo cuando comprobó que yo estaba disfrutando casi demasiado. Pero, qué demonios, estaba mejor que bien.

—¿Te importaría dejar de sobarla en público? —la voz irritada de Sam me recordó que estábamos a la vista de un montón de gente. Me aparté, y el gruñido frustrado de Britt me hizo pensar que me importaba un bledo quién nos estuviese viendo. Pero recuperó la compostura y miró por encima de mi hombro, en dirección a nuestra audiencia.

Bajó la cabeza, con las mejillas completamente rojas. Se le habían escapado algunos rizos del recogido que se había hecho al subir al barco. Tragó saliva, nerviosa, los músculos de la garganta moviéndose bajo la suave piel pálida de su cuello.


—Quiero besar ese punto..., justo ahí —murmuré, acariciando con el pulgar el sitio exacto donde el pulso le latía con fuerza. Era tan sexy como delicado.

—Ah —respondió entrecortadamente.

—¿Vais a montar o no? —gritó Marley desde detrás. Hice una mueca al grupo de entrometidos que había traído con nosotros.

Su pregunta no merecía respuesta. Cogí la tabla que había echado al agua y a puse al lado de Britt.

—¿Te acuerdas de cómo va?

Ella asintió respirando profundamente y desenroscó las piernas de mi cintura, haciéndome gruñir. Había disfrutado de ese calor prohibido. El destello de sorpresa en sus ojos hizo que me costara no volver a abrazarla.

—Sí, creo que sí —respondió. Me di la vuelta para coger mi tabla y vi que Rechel me estaba mirando
furiosa.

Me encogí de hombros en señal de disculpa y me aseguré de que Britt estaba bien sujeta a la tabla antes de que arrancase el motor.

—Parece enfadada —dijo Britt, observando a Rechel mientras me acercaba nadando para comprobar su posición.

—Sí.

—¿Crees que nos hará saltar?

Negué con la cabeza. Recehel estaba cabreado, pero no era estúpido. Britt había confiado en él. No lo iba a echar a perder.

Además, le daría una paliza si la asustaba. Estaba bastante seguro de que también lo sabía.

—¿Está bien apretado? ¿Te notas bien sujeta?

Asintió y me ofreció una sonrisa nerviosa.

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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por micky morales el Dom Ago 19, 2018 7:11 am

Vaya, aun Santana no se da cuenta de que Brittany es quien pde curar su estupida obsecion por alguien que es obvio que ya no la quiere, fue una putada lo que le hicieron Emily y Hanna pero es absurdo que las siga frecuentando como si nada!!!!! y Rachel para Britt???? por Dios, para nada!!!!!
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Mensaje por SbQ_04 el Lun Ago 20, 2018 5:14 pm

solo espero que con ese beso le quede claro a rachel que brit quiere es a san
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Mensaje por 3:) el Lun Ago 20, 2018 9:39 pm

si para darle celos a hanna,... le esta funcionando mas para rachel que para el resto jajaja
lo de san,.. es mas irracional que bien pensado lo maneja por instinto!!!
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Ago 26, 2018 4:23 am

capitulo 16


Brittany




¿Qué demonios acababa de ocurrir? Aún sentía un hormigueo por todo el cuerpo y prefería no pensar en las sensaciones que había experimentado. Dios mío, había estado a punto de devorar a Santana ahí mismo en el agua, delante de todo el mundo.

—¿Lista? —preguntó élla a mi lado. Asentí esperando estarlo. Había pasado una temporada, pero sabía qué se sentía cuando se tiraba de la cuerda en el momento justo. El motor arrancó con un rugido y Rechel le dio un acelerón, como era de esperar. Durante el turno de keitty y marley, me había asegurado de prestar atención a todo lo que hacían. No pensaba imitar los saltos por el aire que daba esa chica, pero me fijé todo lo que pude.

Una vez estuve en marcha y sin peligro de caer de cabeza al agua, me arriesgué a mirar a Santana de reojo. Tenía una sonrisa aprobadora y sentí una punzada en el pecho. Era tan atractivo. Santana salvó la distancia que nos separaba y me concentré en no perder el equilibrio, intentando recordar que élla sabía lo que hacía. Yo sólo tenía que concentrarme en moverme hacia la izquierda o hacia la derecha.

—Lo tienes controlado —dijo Santana sonriendo, y desapareció. Observé cómo se columpiaba y saltaba con la plancha, incluso más alto que Marley.

Sonrió como un niña pequeña cuando el grupo del barco empezó a animarle y a gritar. Yo ni siquiera me incliné hacia la derecha; estaba segura de que si lo intentaba me caería. Miré de reojo a Santana mientras seguía haciendo piruetas en su lado del barco.

Me ardían los brazos y cada vez me costaba más sujetarme. Me mordí el labio intentando soportar el dolor.

—¿Te duelen los brazos? —me preguntó poniéndose a mi lado.

Asentí. No soportaba que por mi culpa se acabase la diversión.

—Suelta la cuerda a la de tres —respondió y empezó a contar.

Las dos soltamos nuestras cuerdas cuando dijo tres y me hundí en el agua.

—¡Suelta la plancha! —gritó Santana desde donde estaba. Iba a intentarlo otra vez sin mí. Ya no me sentía tan mal por haber necesitado parar.

El barco llegó justo cuando acababa de soltarme la tabla de los pies.

—Dásela a Keitty y ven aquí —ordenó Santana, e hice lo que me mandaba.

Quizá quería que le ayudara con algo.

—¿Otra vez? —preguntó Sam desde el barco.

Santana asintió.

—Sí, le dolían los brazos.

Keitty me cogió la tabla de las manos y cuando la tuvo a bordo, nadé hasta Santana



—Siéntate en mi falda, con una pierna a cada lado. Ponme las piernas alrededor de la cintura y sujétate muy fuerte —me dijo con un brillo perverso en los ojos.

—¿Qué? ¿Por qué? —balbuceé, confundida. Sujetó la cuerda con una sola mano y me hizo una señal para que me acercase.

—Venga, Brittany. Pon las piernas aquí. No dejaré que te hagas daño. Te lo prometo.

Me distrajo oír un chillido y un aplauso, me di la vuelta para ver el barco.

Marley parecía muy contenta.

—¡Hazlo, Brittany! ¡He visto a Santana hacerlo con Hann un montón de veces! — me explicó.

Me volví para mirar a Santana
.

—Pero Hann sabe hacer piruetas. Yo no.

—Sólo tienes que sujetarte fuerte a mí. Ponme las piernas en la cintura y yo me ocupo del resto.

Accedí, debatiéndome entre el miedo y la excitación, le rodeé la cintura con las piernas y me abracé bien fuerte a su cuello.

—Mmmm..., qué bien —susurró San en mi cuello. El corazón me empezó a latir a toda prisa por una razón que no tenía nada que ver con que el barco hubiese arrancado. Me sujeté fuerte y enterré la cara en su pecho. Una risa ahogada y sexy le vibró en el pecho.

Antes de que pudiese pensar en otra cosa, ya estábamos volando. Mis piernas le oprimían la cintura con tanta fuerza que notaba que estaba excitada.

—Oh, hostia —me susurró al oído y se movió un poco, me pregunté si pesaba demasiado o si me estaba agarrando demasiado fuerte.

—Por favor, Britt, no te muevas. No me puedo concentrar cuando haces eso.

Tomé aire y me incliné un poco hacia atrás para mirarle. El fuego que ardía en su mirada provocó que mi cuerpo entrase en un cálido frenesí.

—¿Te hago daño? —grazné.

San negó con la cabeza y me dio un beso en la frente.

—No como tú crees. Agárrate. Te voy a llevar de paseo.

Me apreté contra élla de nuevo y me obligué a mantener los ojos abiertos mientras nos inclinábamos a la derecha. Cuando saltamos, solté un grito ahogado de placer. Era tan liberador. Volvíamos a estar sobre el agua con tanta naturalidad que no daba nada de miedo. —¿Te ha gustado? —me preguntó, la boca cerca del oído para no tener que gritar.

—Ha sido divertido —le aseguré.

—Bien, porque esta vez iremos más arriba —respondió, y volamos por el aire tan deprisa que noté un aleteo en el estómago.

—Vaya —dije sin aliento al aterrizar.

—Es genial, ¿no?

Entonces empezamos a frenar y a hundirnos en el agua.

—Gracias por confiar en mí —dijo mientras esperábamos a que el barco nos recogiese.

—Gracias por el paseo.
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Mensaje por micky morales el Dom Ago 26, 2018 6:52 pm

vaya, que emocionante!!!! y las otras cositas que ambas sintieron!!!! jajajajajajajaja
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Mensaje por 3:) el Lun Ago 27, 2018 9:43 pm

muy interesante jajaja
pobre san!!! para el juego que quiere san le va a salir mal
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Mensaje por ana_bys_26 el Dom Sep 02, 2018 4:32 am

capitulo 17



Santana



En cuanto Brittany cerró la puerta de casa de Hanna, saqué el móvil del bolsillo
y marqué el número de Emily.

—Sí —contestó después del tercer tono.

—Necesito una entrada para el concierto de esta noche. Vengo con vosotros.

Emily no contestó en seguida, pero luego soltó un suspiro.

—La pequeña Brittany te está afectando, ¿verdad?

Me inundó el recuerdo de sus piernas en mi cintura y tuve que aclararme la garganta.

—La verdad es que sí.

—Hannale ha preparado una cita con par Rechel a esta noche. ¿Lo sabes, no?

Me hervía la sangre. Sí, lo sabía y pensaba ponerle fin. Rechel ería a Brittany sólo para el verano. En otoño, él se iría a la Universidad de Texas y Brittany a..., bueno, no sabía a qué universidad iría ella, pero también iría a alguna. Sí, quería poner celosa a Ash, pero la idea de estar con Lana cada vez me resultaba más atractiva, aunque sólo fuese porque me hacía olvidar. Con ella, no pensaba en
Hanna.

—Hoy ha estado conmigo. Me lo debes, Em. Y mucho. Tengo que estar ahí esta noche.

—Hanna se pondrá furiosa. No se fía de tus intenciones, y yo tampoco estoy muy seguro.

—Ya has visto a Britt. ¿Cómo no me va a gustar? ¿Por qué no iba a querer estar con ella si está como un tren y además disponible? Necesito una distracción, creo que será bueno para todos.

Emily se quedó en silencio por un momento.

—Creo que las entradas están agotadas, pero Hanna compró dos para Leann, que iba a venir con un amigo. Pero en el último momento la ha plantado y busca a alguien que la acompañe. Quizá no quiera regalarte la entrada, pero estoy casi seguro de que te la venderá.

—Todavía tengo su número. La llamaré. Gracias —no esperé a que respondiese, colgué y me puse a buscar el nombre de Leann entre mis contactos.



**********************


En un principio, Hannanos pidió que fuésemos en vehículos separados porque Emily y yo conducíamos una furgoneta y Rechel un Jeep. No me gustaba el plan, porque me dejaba a solas con Leann y a Brittany con Rechel. No era la combinación que quería. Así que tomé prestado el Mercedes de mi madre. Nadie podía discutirme que era una idea mejor, excepto quizá Rechel, que no conocía los detalles. Yo lo hablé con Emilyy él convenció a Hanna.

Iba a pedirle a mi hermano que se sentará detrás, para que Brittany y Rechel estuviesen más cerca de mí, pero la imagen de Emily escondido de todo el mundo junto Hann hizo que me doliese el pecho. Así que no dije nada cuando Rechel se sentó detrás, dándole la mano a Brittany. El dolor que me producía pensar en Hannay Emilyquedó sustituido por unos celos abrasadores.

Los ojos de Rechel estaban puestos sobre el pequeño trasero de Brittany, que apenas lo tapaba con un vestido de tirantes. —Creo que acabas de gruñir —susurró Leann al pasar a mi lado para abrir

la puerta del copiloto. Arranqué los ojos de Rechel y me dispuse a entrar. Este viaje de treinta minutos iba a ser interminable.

—Sigues frunciendo el ceño —se burló Leann. Le lancé una mirada furiosa con la que sólo conseguí hacerla reír—. Estaba convencida de que no superarías lo de hann. Me sorprende —dijo entre dientes, y movió un poco el espejo para mirar a hurtadillas a Brittany y a Rechel.

—Si te sirve de ayuda, no creo que esté interesada —comentó y cerró el espejo.

—Decide qué quieres escuchar —fue mi única respuesta a sus comentarios indiscretos.

Leann chasqueó la lengua y sonrió antes de ponerse a buscar una emisora.

—Rechel es un buen chico, sabes. No tiene segundas intenciones.

Negué con la cabeza apretando los dientes y le eché una mirada de advertencia.

—Antes eras tan educado y amable, Santana Lopez. Has cambiado mucho.

Ajusté el retrovisor para tener a Brittany a la vista. Me estaba mirando. Mi rabia y mi frustración se derritieron cuando me ofreció una tímida sonrisa. Le guiñé un ojo y devolví la mirada a la carretera, decidido a que el coche fuera el único lugar donde Rechel pudiera apartarla de mí. Más le valía disfrutarlo.

—¿Estás mirando a Hannao a Britt? —preguntó Leann.

Me di cuenta de que me había olvidado de Hanna. Se me hizo un nudo en el estómago. ¿Qué estaba pensando? Tenía a Ash justo detrás, sentada al lado de Emily . Alargué la mano y ajusté el espejo a tiempo para verla reír y apoyar la cabeza en el hombro de mi hermano. El dolor de siempre reapareció. Ella levantó los ojos y me miró. La alegría que los había hecho brillar se desvaneció, sustituida por la tristeza y la preocupación. Echaba de menos cuando sus ojos reían para mí.

Apreté con más fuerza el volante y me concentré en la carretera para dejar de pensar en la chica a la que siempre querría y en su prima, que conseguía que me invadiese una bruma de lujuria cada vez que se me acercaba.

—Quizá quieras ajustar el espejo —la advertencia de Emily me llegó desde atrás. Si al menos pudiese odiarle. Porque lo deseaba. Lo deseaba tanto.

Alargué la mano y moví el espejo para no ver a ninguna de las chicas y subí el volumen de la canción que Leann había elegido: Break Your Little Heart de All Time Low. Muy apropiada.

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Mensaje por micky morales el Dom Sep 02, 2018 5:50 am

Vaya un capitulo muy corto en verdad para leer una vez a la semana, pero supongo que es mejor que nada!!!! Hasta cuando Santana con esa estupidez con Hanna, ya cansa!!!!
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Mensaje por 3:) el Lun Sep 03, 2018 9:39 pm

ya esta,... santana ya cayo por britt ahora que "intente" creer que es para joder a hanna ,.. ni ella se lo va a creer!!!
a ver como va la noche???
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Mensaje por ana_bys_26 el Dom Sep 09, 2018 4:14 am

capitulo 18

Brittany

—Me alegro de que hayas venido conmigo esta noche —dijo Rechel inclinándose ligeramente hacia mí. Aparté la vista de la nuca de Santana.

—Gracias por invitarme —respondí con la esperanza que no notara demasiado mi decepción.

Cuando Hanna me dijo que Santana había comprado la entrada extra de Leann y lo había organizado para que fuésemos todos juntos en el coche, esperaba que fuese por mí. Después se metió en el Mercedes y movió el retrovisor para verme, y el corazón me saltó en el pecho. Pero al cabo de un segundo, lo ajustó para ver a Hanna. No me miraba a mí cuando guiñó el ojo, miraba a mi prima.

Emily también se había dado cuenta.

Rechel levantó la vista y suspiró mirando a Santana.

—No sé por qué lo hace —susurró—. Lo siento, pero parece que esta noche tendremos que presenciar otro de los dramas de los chicas Lopez. Santana nunca será capaz de olvidar a Ashton, aunque está claro que ella sí ha podido.

La sensación de náusea que me provocaron esas palabras no me sorprendió.

Yo había estado pensando lo mismo, pero oírlo de otra persona era difícil. Estaba tan segura de que Santana se había fijado en mí, hoy. Pude notar la atracción que sentía por mí. ¿Pero qué sabía yo de chicas y de sexo? Nada de nada. Si un muchacho se apretaba contra una chica, seguro que se excitaba. Por lo que sabía de las mujeres, no podían evitarlo.

Me arrellané en mi asiento con un suspiro y crucé las piernas. Mis esperanzas para esta noche se habían desvanecido. Rechel se merecía algo mejor que tenerme toda la noche pendiente de Santana.

Al fin y al cabo, era Rechel el que iba a pagarme la entrada y la cena....

—Nunca he estado en un concierto —comenté, intentando cambiar de tema.

A Rechel se le iluminaron los ojos.

—¿De verdad? Así que soy tu primera vez —dijo moviendo las cejas medio en broma.

—Supongo que sí —repliqué en un tono coqueto que había practicado a solas en mi habitación, pero que nunca había usado todavía.

Se le abrieron los ojos de par en par durante un segundo, salvó la pequeña distancia que nos separaba y me deslizó la mano por la pierna para coger la mía. Y se lo permití. ¿Por qué no iba a hacerlo?


****

Cuando llegamos al restaurante de la playa, ya había tenido tiempo de superar mi decepción y de divertirme... un poco. Si tenía que soportar a Santana mirando absorto a mi prima toda la noche, acabaría vomitando en el baño.

Pero ahora mismo me sentía bien.

—Te encantará este sitio. Tienen las mejores ostras fritas del mundo —me explicó Rechel mientras subíamos los escalones del restaurante.

—También puedes comerlas crudas. —La voz de Santana estaba tan cerca de mi oído que di un respingo. Aparté los ojos del lugar al que nos dirigíamos y me volví para mirarle. Le tenía a mi lado, lanzándome una sonrisita sexy.

—Compartiré una docena contigo.

—¿Una docena? —pregunté, deslumbrada por el perfume tentador de su colonia y el tacto de sus dedos acariciando los míos.

—Ostras crudas —respondió arrastrando las palabras.

—Ah, nunca las he probado. No estoy segura de que me apetezcan —la voz me salió entrecortada. Cuando se trataba de Santana, era débil.

—Te enseñaré cómo hay que hacerlo para que entren con suavidad. —Su voz se había vuelto grave. Sentí la necesidad de abanicarme: de repente hacía mucho, mucho calor. La brisa marítima no conseguía refrescarme.

—Ah —fue lo único que pude contestar.

—Si quiere ostras, ya se las pediré yo —respondió Rechel en tono irritado, recordándome que élla también estaba ahí.

—Sólo me ofrecía a compartir RechelNo hace falta que te enfades —contestó Santana, sin quitarme los ojos de encima. Sus dedos se enredaron con los míos y me dibujaron una caricia en la palma de la mano. Tuve que apretar los dientes para no soltar un sonido embarazoso provocado por la sensación adictiva de su tacto.

Rechel abrió la puerta y me arrimó más a él, y luego me puso la mano en la cintura para guiarme por el interior del restaurante. Se estaba interponiendo entre Santana y yo, y eso hizo que me sintiera culpable. Me estaba derritiendo a los pies de Santana durante mi cita con Rechel.

—Tengo que ir al baño. Ven conmigo, Brittany —dijo Leann, agarrándome del brazo y guiándome hasta el baño, lejos del grupo. En cuanto se cerró la puerta a mi espalda, Leann se dio la vuelta enérgicamente.

—Vaya, chica. ¿Necesitas echarte un poco de agua fría en la cara? Después de ver lo que acaba de pasar, creo que yo sí voy a refrescarme un poco.

Solté un quejido y me tapé la cara con las manos. Genial, todo el mundo lo había visto. ¿Por qué me hacía esto Santana? Me tenía a sus pies. Era ridículo. Me utilizaba para poner celosa a Ashton y yo se lo estaba permitiendo.

—Lo siento —dije al fin.

Leann soltó una risita ahogada.

—¿Por qué? No has hecho nada. Santana Lopez está buena, Brittany. Y yo nunca, y digo nunca, había visto que se comportara así con nadie. Ni siquiera con Hanna. No puedo creer lo que acaba de pasar. Antes era tan educado y respetuoso. Nunca había sido sexy. No creía que fuese capaz. Pero demonios, te prometo que necesito meterme un poco de hielo debajo de la camiseta. Siempre me ha parecido guapo, pero no podía competir con Emily en cuanto a atractiva sexual porque era tan..., tan bueno. Pero vaya, hace un momento rezumaba sensualidad.

Me hubiese echado en sus brazos si me lo hubiese hecho a mí, y eso que tengo novio.

Bajé las manos, con las que me había tapado la boca, absorbiendo las palabras de Leann.

—Piénsalo bien. ¿Le has visto alguna vez tocar o mirar a Hanna de modo que diese a entender que deseaba estar con ella a solas? No. Porque nunca ha pasado. Se comportaban como si Hanna fuese una monja y él un sacerdote. Pero contigo... —Leann me señaló con un dedo y sonrió con picardía—. Estaba que echaba humo.

—¿De verdad? —pregunté incrédula.

—¡Pues claro! La cuestión es: ¿qué estás haciendo con Rechel ? Porque es una buen chica No quiero que lo pase mal, y parece que le gustas de verdad.

—No lo sé, creo que no me gusta de la misma manera. Es agradable y parece interesado en mí y pensé... —No supe cómo continuar. Rechel era su amiga, y tal vez no fuera una buena idea contarle los verdaderos motivos por los que había accedido a salir con élla.

—Pensabas que San se pondría celosa. Lo imaginaba. Somos mujeres, Brittany. Eso es lo que pasa cuando un dios como San Lopez da rienda suelta a sus poderes con nosotras. Tendrás que decírselo a Rechel, pero con delicadeza. No le hagas daño, ¿vale? Asentí y levanté la vista para mirarme al espejo. ¿Quién era la chica que me devolvía la mirada? ¿La conocía siquiera? No sólo tenía un aspecto distinto, también se comportaba de una manera completamente desconocida.

—No le haré daño. Me aseguraré de que lo entienda, y tampoco dejaré de hacerle caso esta noche sólo porque esté San .

—Bien —dijo Leann, asintiendo con la cabeza.

Se abrió la puerta detrás de mí y entró Ashton, mordisqueándose los labios y mirándonos alternativamente a Leann y a mí.

—He tenido que intervenir, pero creo que ya está todo claro —informó Leann cuando mi prima dio un paso vacilante al interior del baño.

—Ah, vale. —Me miró fijamente un momento—. ¿Te encuentras bien?

—Sí, muy bien, no te preocupes.

—San es diferente con ella, Hanna—dijo Leann sin rodeos.

—Lo sé. Me he dado cuenta.

—Creo ni él mismo es consciente de cuánto.

Hanna miró a Leann y una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

—¿Tú crees?

Leann asintió.

—Sí.

Hanname dio la mano y la apretó.

—Venga. Volvamos antes de que alguien diga una palabra de más y se líen las cosas.
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Mensaje por micky morales el Lun Sep 10, 2018 7:26 pm

Excelente ahora saquen a Rachel de la ecuacion!!!!!
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Mensaje por 3:) el Lun Sep 10, 2018 10:05 pm

ahora con sutileza hay que hacer desaparecer a rachel,...
a ver como termina la noche???
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Mensaje por ana_bys_26 el Dom Oct 07, 2018 5:38 am



CAPITULO 19


Santana




—¿Qué narices ha sido eso? —preguntó Rechel en cuanto desapareció Hanna.

—Hanna yendo al baño —respondí en tono hastiado.

Rechel se dispuso a levantarse, soltando una especie de rugido.

—Siéntate —bramó Emily , y la chaval se dejó caer otra vez en la silla—. Has entendido perfectamente a qué se refiere, Santana.

—Sabe que me gusta Britt. Pero si hasta nos ha visto hoy en el barco. Estaba conmigo. Conmigo. Quiere estar conmigo. Se le ve en la cara. No es culpa mía que la invitase a salir y ella fuese demasiado educada para rechazarlo.

Rechel soltó un suspiro frustrada. Sabía que tenía razón.

—Tú sigues colgado de Hanna—Se interrumpió al ver la mirada furiosa de Emily .

—No, no estoy colgado de Hanna Ella ha pasado página y yo intento hacer lo mismo. Pero tú te estás entrometiendo.

—¿Hace falta que coquetees con ella durante mi cita? ¿No puedes dejar que disfrute de la noche con Britt?

Negué con la cabeza, levantando la bebida que la camarera me había dejado delante.

—¿Y que ella piense que no me importa que esté contigo? Imposible. Tiene que saber lo que quiero.

Emily se aclaró la garganta y se puso de pie.

—Eh, cielo.

Retiró la silla que tenía al lado para que Ashton se sentase.

Giré la cabeza para observar a Brittanymientras se nos acercaba, y ella apartó la vista de mí y miró a Rechel. Yo había escogido el sitio al final de la mesa estratégicamente, dejando el asiento contiguo vacío para Brittany.

—Supongo que esta silla no es para mí —dijo Leann entre dientes, en tono socarrón, al pasar de largo para sentarse al lado de Hanna.

Brittany retiró la silla y se sentó, colocándose en un punto equidistante entre Rechel y yo. Deslicé un poco mi asiento, disminuyendo la distancia entre los dos hasta que nuestros muslos se tocaron.

—Hola —dije en voz baja mientras me miraba a través de su cabello.

Alargué la mano y le coloqué detrás de la oreja los sedosos rizos que me impedían verla bien—. Así. Mucho mejor.

Su postura denotaba tensión.

—¿Te comerás las ostras conmigo? —pregunté, inclinándome para mirar su menú en lugar de abrir el mío.

—Ah, y, yo, mmm... —balbuceó, y Leann resopló.

—Reduce un poco el tono, ¿vale? La chica está tan nerviosa que no puede ni hablar.

Sin dejar de observar a ,Brittany le pregunté:

—¿Te pongo nerviosa?

Ella levantó la mirada y nuestros ojos se encontraron. Una pequeña sonrisa de disculpa apareció en su rostro. El brillo de labios rosa pálido que se había puesto hacía que pareciesen más carnosos de lo habitual.

Me incliné un poco más y olí el aroma de frambuesa. —Un poco —respondió en voz baja.

Estaba en plena cita con Rechel y yo me dedicaba a hacerla sentir incómoda.

El sentimiento de culpa que acompañaba a esa certeza fue lo único que evitó que diese un mordisquito a sus labios sabor frambuesa.

—Lo siento. Ya paro —susurré sólo para ella. Oí la voz de Hannade fondo mientras hablaba con los demás, intentando centrar la atención del grupo en ella.

—Gracias —respondió, y se concentró en el menú. Deslicé la silla hasta la distancia correcta y evité mirarla cuando pedí mi plato y mientras conversaba con los demás. Me esforcé para que mi mirada no se detuviese en ella, y en no bajar la voz cuando le hablaba directamente. Incluso me las arreglé para acabar de comer mientras contemplaba cómo Emily besaba a Hanna en la mano, en el hombro desnudo y en la frente a la menor oportunidad.

—Éste es el Santana que conozco. Empezaba a preguntarme dónde te habías Metido —susurró Leann, que caminaba a mi lado por el Wharf. Hanna y Emily iban delante y Rechel y Britt nos seguían detrás. No me volví para espiarlos. Si les pillaba tocándose de alguna forma, no estaba seguro de poder soportarlo.

—¿A qué te refieres? —pregunté, sólo porque necesitaba distraerme.

—El San caliente y agitado es completamente nuevo. Nunca te había visto tratar a una chica como si fueses a devorarla a la primera de cambio. Ha sido... interesante.

—¿Crees que Brittme «pone»?

Leann soltó una carcajada.

—Te «pone» mucho. A una señal de ella, te tendría encima de ella en un segundo.

Disminuí el paso y miré a Leann.

—¿Cómo?

—No finjas que no sabes de qué hablo. La deseas. La dulce y remilgada Britt se ha vuelto un cañón y te tiene trastornado. Nunca habías sido así con HannaNo te vi mirarla ni una vez como si la desearas. Era un trofeo o una propiedad y estabas orgulloso de tu novia, pero con ella no te hervía la sangre.

Apreté los dientes y fulminé a Leann con la mirada.

—No tienes ni idea de lo que estás diciendo. Quería a Hanna con locura. Era mi mundo. Planeé mi futuro en torno a ella. Nunca fue un trofeo ni una propiedad.

Sólo porque no la tratase como a un pedazo de carne, no significa que no lo fuese todo para mí. La respetaba. Siempre la traté como se merecía. No corro peligro de enamorarme de alguien como Brittany. Es una distracción. Claro que me comporto de manera distinta; ella es distinta, pero sólo quiero divertirme.

La expresión atónita de Leann mirando a derecha e izquierda me alertó de que me había detenido y había levantado la voz. Giré la cabeza y vi a Hanna y Emily mirándome. La expresión de mi hermana indicaba que no estaba nada contento y Hanna parecía a punto de llorar. Oh, no, Brittany.

Miré al otro lado y vi que me observaba fijamente con sus grandes ojos verdes llenos de lágrimas sin derramar. Recheltambién me miraba, con odio.

—Britt—di un paso hacia ella, pero sacudió la cabeza y salió corriendo. Quería ir a buscarla, pero Rechel se interpuso.

—No. No dejaré que le hagas esto. Pensaba que tal vez eras sincero y estaba dispuesto a echarme atrás y dejar que te la quedaras. Pero tus intenciones no eran buenas. Si lo fueran, no hubieses podido soltar lo que acabas de decir a voz en grito, sin importarte que ella pudiera oírte.

—Apártate, Rechel—iba a empujarle, pero una mano me agarró el hombro.

—Deja que vaya con ella. Ya has hecho suficiente. —Emily no iba a soltarme.

Tendría que pelearme con élla y acabaríamos los dos en el calabozo.

Derrotado, me di la vuelta y caminé hasta el coche a grandes pasos.

Esperaría a que empezase el concierto, y cuando Emily estuviese distraído, la encontraría. Tenía que hacerlo. El desconsuelo que vi en sus ojos era más doloroso de lo que nunca hubiese imaginado.


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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Oct 07, 2018 5:43 am

CAPITULO 20



BRITTANY


—¡Britt, espera! —gritó Rechel a mi espalda. Por mucho que no quisiera que me viese llorando por San, no podía seguir huyendo de élla. Aquella noche, era mi pareja. Me detuve y me apoyé en la pared de ladrillo, junto a los servicios.

Rechel se paró delante de mí con una expresión preocupada en la cara que me hizo sentir peor.

—Britt, lo siento.

—¿Por qué? No has hecho nada, excepto cometer el error de invitarme a salir.

Alargó la mano y me acarició la cara, secándome las lágrimas con el dedo.

—Invitarte a salir no ha sido ningún error.

Solté una risa triste.

—Sí, claro.

—Lo digo en serio. —Soltó un suspiro y me cogió de la mano—. Hoy, en el barco, me he dado cuenta de que te gusta San. Excepto Hanna, el resto de la población femenina de Grove le va detrás, así que no es nada nuevo. Pero no esperaba que élla encontrase la manera de apuntarse al concierto.

Había sido una idiota al creer que había venido por mí. Era triste lo ingenua que podía llegar a ser.

—Soy una estúpida —susurré a través del nudo que tenía en la garganta.

—No, eres inteligente, guapa y divertida.

Le sonreí y me enjugué el resto de las lágrimas.

—Gracias.

—¿Estarás bien?

—Sí, sólo necesito estar un momento a solas. Si te parece bien.

Rechel asintió.

—Desde luego, nos vemos en los asientos.

—De acuerdo.


Me lavé la cara con agua fría y me sequé con un poco de papel. El maquillaje había desaparecido, y las pecas que tanto me había esforzado en ocultar destacaban sobre mi piel enrojecida como un cartel de neón. Llevaba polvos y colorete en el bolso, pero me lo había dejado en el coche. Seguramente, San lo
habría cerrado, aunque también era cierto que la gente del sur de Alabama no acostumbraba a cerrar sus vehículos con llave. Al menos podía comprobarlo y devolver mi cara a su tono pálido natural.

Busqué el Mercedes en el que habíamos venido en la fila D del aparcamiento.

No me di cuenta de que la puerta estaba abierta hasta que tuve a San justo delante de mí.

—Britt—dijo sorprendido.

Reculé un poco y me dispuse a huir otra vez al baño para llorar un poco más, porque era tan perfecto que dolía mirarla.

—Britt por favor, no te vayas. Tengo que hablar contigo.

—Ya has dicho más que suficiente.

—Britt. —Me agarró del brazo y me sujetó la cara entre las manos, acariciándome suavemente las mejillas con los pulgares.

—Soy una imbécil —dijo, y tuve que reprimir el impulso de asentir con la cabeza—. Lo que he dicho suena peor de lo que es. No me estaba refiriendo a ti, ni a cómo me siento contigo.

—¿De verdad? Porque eso es justamente lo que parecía —le espeté.

—Leann me estaba acusando de no haber amado nunca a Hanna. Me decía que para mí era un trofeo o una propiedad. Y he explotado. —San cerró los y soltó un suspiro frustrado—. Contigo las cosas son diferentes, no estoy segura de qué es, pero cuando estás cerca de mí siento algo que nunca había sentido. Te deseo. Y mucho. Me asombra y también me aterroriza. Seguramente no te merezco. Puede que lo que siento esté mal. Porque yo quería a Hanna, la quería de verdad. Ella era todo lo que necesitaba... pero nunca sentí el deseo incontrolable de poseerla. Nunca inventé razones para que enrollara las piernas en mi cintura y así poder sentirla apretada contra mí. Nunca —dijo tragando saliva—. Nunca pensé en hacerle el amor.

La estaba mirando tan fijamente que me olvidé de respirar. San parecía debatirse entre el miedo y el anhelo. la chica encantador del que me había enamorado hacía años estaba allí, escondido debajo de la otra mujer en el que se estaba convirtiendo lentamente.

—No soy digna de ti. No sé por qué te deseo tanto. Estaba enfadada conmigo mismo cuando dije todo eso, porque te deseo como nunca había deseado nada. Antes sólo quería sobresalir en el fútbol americano y sacar buenas notas en la escuela. Quería que mis padres estuviesen orgullosos de mí. Pero ahora también quiero otras cosas. Me afectas de una manera que no soy capaz de entender.

Me puse de puntillas y le hice callar poniendo mis labios sobre los suyos, pero antes de que pudiese abrazarme di un paso atrás e interrumpí el beso.

—Gracias por explicármelo —respondí, mientras élla me observaba intentando comprender el por qué del beso y de su súbita interrupción—. Sé que querías, o quieres, a Hanna. Te vi crecer adorándola. Es sólo que... No sé si puedo soportar que coquetees conmigo un momento y al siguiente estés de mal humor o te entren ataques de ira por culpa de Hanna y Emily.

—Lo entiendo —dijo San alargando el brazo para enlazar sus dedos con los míos—. No estoy lista para una relación, pero me gustaría disfrutar del verano. Antes de que llegases, no estaba segura de si me iba a quedar hasta el mes de agosto. Pero ahora que estás aquí ya no quiero marcharme. Me gustaría disfrutar de este último verano sin preocupaciones a tu lado.

Eso no era exactamente lo que deseaba cuando decidí venir aquí, pero era mucho más de lo que esperaba. Quizá San encontraría la forma de seguir adelante. Además, necesitábamos tiempo para conocernos sin Hanna entre las dos.

—A mí también me gustaría. Pero no quiero juegos. No los entiendo. —No podría soportar que me tratase como antes y a la primera de cambio se pusiera como una furia por culpa de hanna. Mi corazón tenía un límite.

—Nada de juegos —dijo apoyando la mano en mi cadera y arrimándome a élla. Bajó la cabeza y empezó a besarme la nariz, las mejillas y la frente.

Me estremecí al sentir su cálido aliento haciéndome cosquillas sobre la piel.

—Tus pecas son una monada —susurró, acariciándome el pómulo con el pulgar.

—Las odio —respondí, obligándome a separarme de élla. Si seguía así, acabaría dejándola que hiciese lo que quisiera. No necesitaba un beso apasionado apoyada contra su coche. Tenía que superar el dolor de saber que para élla nunca pasaría de ser una simple distracción veraniega.
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Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 31

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Oct 07, 2018 5:47 am

CAPITULO 21

SANTANA


A Hanna se le abrieron los ojos de par en par cuando nos vio a Britt y a mí llegar juntos. Estaba de pie delante de Emily que la envolvía en sus brazos en actitud protectora. Me obligué a apartar la atención de Hanna y a dejar de esforzarme en interpretar sus gestos faciales. Tenía que acabar con eso. Emily giró la cabeza para ver qué estaba mirando su chica, después arqueó una ceja y sacudió la cabeza una sola vez antes de devolver la vista al escenario, donde Little Big Town estaba tocando Boondocks.

—He venido con Rechel —dijo Lana.

—Lo sé —aunque eso no significaba que me gustara.

Su pequeña mano cogió la mía y la apretó con fuerza antes de soltarla y caminar hasta Rechel, quien por fin se había dado cuenta de que había regresado.

Su mueca de preocupación pasó de estar dirigida a Britt para recaer en mí, y no se me escapó la mirada asesina que me lanzó. No le gustaba que hubiese vuelto conmigo. No se lo recriminaba. No soportaba ver la cara hinchada y enrojecida de Britt por culpa de las lágrimas. La había acompañado al servició después de recoger su bolso del coche y había cubierto con maquillaje buena parte de esas adorables pecas.

No la seguí. Era la pareja de Rechel; la única cita que tendría con ella. Así que pasaría el resto de la noche charlando con Leann y disfrutando de la música, pordos motivos: Rechel era mi amiga y yo necesitaba un poco de distancia después de la conversación que había mantenido con Britt en el coche.

Leann me examinó atentamente mientras me abría paso para ponerme a su lado. Antes de que pudiese abrir la boca y hacer veinte preguntas cuyas respuestas no era asunto suyo, decidí advertirla.

—No quiero hablar del tema.

Cerró la boca y me echó una mirada de odio antes de volver a escuchar lo que fuese que Rechel le estaba contando a Britt. No me permití mirarlos de reojo ni una sola vez.

—Espero que te dé puerta. No tengo ni idea de qué te ha pasado, San, pero tengo que decirte que ahora mismo no me gustas demasiado. La buena persona que eras ha desaparecido completamente.

Mierda, ¿y a ella qué le importaba? Leann ya no era la mejor amiga de mi novia.

—He cometido un error. Tengo derecho a cagarla. Todos me acusáis de tener a Hanna en un pedestal. Bueno, tal vez sois vosotros los que me tenéis a mí en uno. No te metas.

Ya me sentía lo bastante culpable por haber hecho sufrir a Britt. No necesitaba que Leann lo empeorase. Sobre todo teniendo en cuenta que cada vez me resultaba más difícil controlar la necesidad de girarme y comprobar que los labios de Rechel no se acercaban a la cara de Britt. Tenía que dejar que disfrutasen de esta cita. Después, me aseguraría de que todo el mundo supiese que Britt, este verano, era mía. Y me ocuparía de que Britt no volviese a llorar por mi culpa.

—Sé que eres humano, San. Lo que no sabía es que fueses una cabróna insensible. Eso es lo único que digo —dijo Leann antes volver a concentrarse en el escenario.

Pontoon, el último éxito de Little Big Town, empezó a sonar, y Hanna chilló detrás de mí.

—¡Ah! ¡Me encanta esta canción! Súbeme a caballito para ver mejor.

No pensaba mirar cómo Emily se subía a Hanna sobre los hombros, tal y como había hecho yo en el último concierto al que la había llevado. Si no fuese por todos los recuerdos, resultaría mucho más sencillo quitarme a Hann de la cabeza.

Pero olvidar era tan difícil.
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Mensaje por 3:) el Lun Oct 08, 2018 9:37 pm

son situaciones recientes de san y hanna,...
pero ya esta en otro eje britt y san!!!
vamos!!!,... dejen a san una luz de esperanza!!
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Mensaje por micky morales el Mar Oct 09, 2018 6:19 am

Muy interesante, san la c... pero luego reacciona, solo espero que de verdad se de cuenta que no quiere a Britt solo para el verano y se quite esa estupida obsecion con Hanna!!!!!!!
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