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Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
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atercio
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Pao Up
kamilittaz
Nickollbagui
9 participantes
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Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Holaaa. bueno he pensado que es tiempo de una nueva oleada de brittana, ya qe se acerca la temporada 6 y eso me emociona hasta el punto de correr por mis calles gritando brittana. Espero que les guste con la adaptación de birttana.
Anotación
Llenas de rabia, frustración y celos infundados, Brittany y Santana permitieron que las circunstancias las rebasaran, y decidieron seguir caminos separadas. Las dos se esconden tras la engañosa seguridad de los secretos, la muralla enorme que han construído para mantenerse alejadas de sus más terribles demonios personales, de sus miedos y su pasado. El muro empezará a desmoronarse cuando los sentimientos que las invaden demuestren que son mas poderosos que el orgullo y los malos entendidos. Sólo es cuestión de tiempo para que todas las cosas no dichas rueden al borde de la revelación, deberán hacer frente a las mentiras seguras y dulcificadas, y volverse a la sombra de las verdades amargas, a sus más profundos y estremecedores temores. Una inadvertida travesía por los Estados Unidos, no sólo los invitará a desnudar sus cuerpos, sino sus almas.
Publicare capitulo de acuerdo a los comentarios tengo el primero ya en mi computadora pero mejor espero sus comentarios. son 7:33 aqui en mi casa a las 7:40 volvere a entrar. besos besos
Anotación
Llenas de rabia, frustración y celos infundados, Brittany y Santana permitieron que las circunstancias las rebasaran, y decidieron seguir caminos separadas. Las dos se esconden tras la engañosa seguridad de los secretos, la muralla enorme que han construído para mantenerse alejadas de sus más terribles demonios personales, de sus miedos y su pasado. El muro empezará a desmoronarse cuando los sentimientos que las invaden demuestren que son mas poderosos que el orgullo y los malos entendidos. Sólo es cuestión de tiempo para que todas las cosas no dichas rueden al borde de la revelación, deberán hacer frente a las mentiras seguras y dulcificadas, y volverse a la sombra de las verdades amargas, a sus más profundos y estremecedores temores. Una inadvertida travesía por los Estados Unidos, no sólo los invitará a desnudar sus cuerpos, sino sus almas.
Publicare capitulo de acuerdo a los comentarios tengo el primero ya en mi computadora pero mejor espero sus comentarios. son 7:33 aqui en mi casa a las 7:40 volvere a entrar. besos besos
Nickollbagui* - Mensajes : 19
Fecha de inscripción : 15/08/2013
Edad : 29
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Sigule se ve bueno
kamilittaz***** - Mensajes : 257
Fecha de inscripción : 08/05/2014
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Oh cielos....! Porque hacernos eso? esperar....bueno ojala la publiques :)
Pao Up- ---
- Mensajes : 515
Fecha de inscripción : 22/01/2014
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Bienvenida se ve interesante cuales seran esas dulces mentiras y amargas verdades
Heya Morrivera********- - Mensajes : 633
Fecha de inscripción : 07/05/2014
Edad : 35
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
se muy interesante espero la actualizacion
atercio********- - Mensajes : 650
Fecha de inscripción : 02/04/2012
Edad : 32
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Hola:.........esta interesante
Saludos y queremos cap
Saludos y queremos cap
Jane0_o- - Mensajes : 1160
Fecha de inscripción : 16/08/2013
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Vena que esperaré el primer capítulo, se ve interesante la historia! :D
Saludos. By. Nathie ^^
Saludos. By. Nathie ^^
Nathie_B4E****** - Mensajes : 315
Fecha de inscripción : 06/07/2014
Edad : 30
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
mmmmmmmmmmmm vamos por favor danos el primer capitulo por que nos haces esperar?
marcy3395***** - Mensajes : 255
Fecha de inscripción : 21/06/2013
DULCES MENTIRAS, AMARGAS VERDADES: Capitulo 1 (BRITTANA)
Hola chicas os pido una disculpa que bueno que les guste aquí va la segunda anotación y el primer capitulo. una pregunta como hago para responder sus mensajes, me gustaría hablar con ustedes. DISFRUTEN MIS LECTORAS.
Anotación
La directora de una prestigiosa firma de abogados y exitosa fiscal del distrito de Manhattan Brittany Pierce , vive sin restricciones, experimentado, aventurera, apasionada e intensa. No le gustan los compromisos y se verá envuelta en una explosión de sentimientos, cuando conozca accidentalmente a la enigmática diseñadora Santana Lopez. Lo que no sospecha es que ella traerá consigo a la mujer que odia y por el cual está dispuesta a conocer el lado ilícito de la ley. Santana es inteligente, segura de sí misma, con una belleza extraordinaria, la cual utiliza para manipular a los hombres y mujeres, obtener beneficios y mantener a flote sueño, ambiciona darse a conocer internacionalmente. También tiene sus propios demonios, no confía en el género masculino, en sus planes el amor no tiene cabida, para ella no es más que un sentimiento que esclaviza. Brittany y Santana se verán atrapadas en un vórtice, de orgullo, odio y amor ¿Podrán vencer los demonios? ¿Aprenderán a confiar? ¿Cuáles son los secretos que los atormentan?
Capítulo 1
Entre el desierto y el mar se encuentra Dubái, el país más grande en todos los aspectos del mundo, uno de los siete emirates que conforman la unión de los emiratos árabes y que en este preciso instante está haciendo historia con la inauguración del Burj Khalifa, el coloso de cemento, acero y vidrio, llevándose el record por ser la estructura más alta creada por el hombre y fue el lugar más apropiado para celebrar la graduación con honores de Brittany Pierce, egresada de la universidad Rheinische Friedrich-Wilhelms de Alemania.
La impresionante ceremonia de apertura fue en medio de un espectáculo de luces que hacían titilar la majestuosa edificación, seguido de la fuente danzante, que dejaba a más de uno con la boca abierta ante la sincronía y altura que alcanzaban las propulsiones de agua, amenizada por la voz de un músico Turco.
—Ya me tienen cansado con tantos músicos turcos...esperaba al menos algo medianamente electrónico, se supone que hay turistas. — acotó puck haciendo un puchero de desagrado.
Puck compórtate, te he dicho mil veces que estudies un poco más las religiones de los países que visitas, los musulmanes no permiten a Tiesto en estos eventos, ni en ningún otro. ese tipo de música estridente que te gusta, aquí no es admitida. —le hizo saber, Carlos regañándolo levemente.
—Ni a nosotros nos pasan mucho y aquí estamos, todo sea por los ingresos que les proporciona el turismo, por eso la próxima semana me voy a Ibiza, no puedo perderme el festival electrónico, así que apenas llegues a Brasil nos envías el jet, para desintoxicarme un poco de esto. —expuso moviendo su cuerpo al ritmo del trance, ganándose las miradas de varias personas.
—¿Regresa a Brasil tío? —preguntó brittany desconcertado, dirigiéndose a Carlos. — pensé que nos acompañaría al rally de mañana en el desierto.
—No Britt, no puedo quedarme deben continuar la travesía solos, tengo asuntos importantes que atender en Río.
—Como donarle alguna cantidad exorbitante a otra famosa, para fundaciones ficticias. —intervino Puck con una sonrisa cómplice.
—No es tú problema lo que le doy a mis amigas, entendido jovencito. —el padre evidenciaba reproche en la voz, mientras que Kevin y Brittany rieron ante el regaño a puck —Deja de burlarte Kevin—
La voz del músico se opacó en medio de los aplausos del público proveniente de todas partes del mundo para presenciar el evento más esperado del 2014, el hombre agradeció con una reverencia.
Jalifa Bin Zayed Al Nahayan, se puso de pie y se acercó a una capta huella posó su mano y empezaron a proyectarse imágenes de los pisos que poesía la estructura y del desierto, un despliegue de luces y pirotecnia nunca antes vista cobraba vida ante los presentes, iluminando gran parte de la ciudad, ya que salían de los edificios cercanos, creían que eso era extraordinario hasta que los juegos artificiales empezaron a vestir al Burj Khalifa haciendo palidecer a los de los últimos juegos olímpicos.
Los gritos de euforia y aplausos no se hicieron esperar entre los miles de asistentes al magno evento y que aún no creían en lo que sus ojos presenciaban, a un lado las fuentes impresionando con sus danzas, hacia el otro la pirotecnia de los edificios cercanos y frente a todos y casi tocando el cielo el Burj Khalifa parecía incendiarse, expidiendo luces de colores con una rapidez sorprendente.
Entrada la madrugada el evento término y los 3 hombres y Brittany se encaminaban a los autos de alquiler, escuchando y siendo parte de las impresiones de las personas ante la majestuosa inauguración.
—Padre, ¿Pensé que nos habíamos hospedado en el edificio más alto del mundo? —inquirió uno de los chicos.
—Si vas a limpiar te puedes quedar Puck. mientras que Britt, Kevin y yo nos vamos al Burj Al Arab. —le dijo sonriendo, pasando uno de sus brazos por encima de los hombros del chico castaño acercándolo a él.
—Padre eres un genio. no quedaremos en el único hotel siete estrellas del mundo, por eso me gusta andar contigo. —pasando su brazo por la cintura del hombre en un gesto cariñoso.
—Soy empresario, tal vez si fuese genio no tendría tanto, chicos propongo una competencia hasta la isla, el que llegue primero se quedara con la suite principal. —les hizo saber, todos rieron y aceptaron la carrera.
Carlos Pierce, era un hombre de cabellos castaño claro y ojos celestes, descendiente de Irlandeses, nacido en Brasil y presidente del grupo EMX, el cual estaba formado por tres compañías cotizadas en el mercado bursátil, las empresas que formaban el grupo eran BEX dedicada a petróleo y gas. MAX energía y logística, MIN minería e industria naval.
Aunque nació en Brasil, su juventud la pasó entre Suiza, Bélgica e Irlanda, donde estudió ingeniería metalúrgica y aprendió seis idiomas. Portugués, alemán, inglés, francés, italiano y español, de regresó a Brasil, empezó a trabajar en una joyería para garantizar sus ingresos personales y mantenerse de forma independiente, ya que no le gustaba ser una carga para sus padres, cuando cumplió veinte años y con las ganancias adquiridas emprendió su primer negocio dedicándose al comercio de oro y diamantes, a los veintidós años ya contaba con una pequeña fortuna valorada en seis millones de dólares, la cual aumentaba desmesuradamente con los años, con cincuenta y tres años, era el hombre más importante de Brasil y el segundo en Latinoamérica, con dos hijos Kevin y Puck, además de su sobrina Brittany, su estado civil. Divorciado, lo que lo convertía en uno de los hombres más cotizados del continente, se le relacionaba de manera continua con mujeres del medio artístico, sin embargo se encontraba renuente a casarse una vez más, un hombre aventurero que le apasionaban los deportes extremos, los cuales llevaba a cabo sin que su edad fuese un impedimento.
Pierce subió a un Mustang gris del año, dispuesto a ganar la carrera, sin importarle que sus competidores fuesen menores, sus hijos y sobrina, eran más que sus herederos, eran sus amigos y cómplices, aún se sentía joven y su apariencia le ayudaba considerablemente, dando la impresión de ser más bien el hermano mayor de los chicos.
Kevin Pierce, era de cabello castaño oscuro y ojos miel, como los de su madre, de una estatura intimidante aunque fuese un hombre serio, tenía cierto fetiche con los tatuajes por lo que tenía uno por cada año de vida, con veintisiete años poseía su propio imperio el cual llevaba por nombre Ardent y estaba asociada con Embraer una empresa dedicada a la aeronáutica, fabricación de aviones comerciales, militares y ejecutivos, la cual fundó con la ayuda de su padre, su sede principal se encontraba en Brasil, pero Ardent poseía delegaciones comerciales y de mantenimiento en los Estados Unidos, así como oficinas comerciales en Francia, Singapur y China.
Su adrenalina llegaba al límite mientras piloteaba un EMB-145H, en las pistas de controles de vuelos, no estaba casado, pero si a pocos meses de hacerlo y al igual que todos, dominaba seis idiomas ya que para Pierce, era primordial la comunicación y la mejor manera, era hacerlo sin la ayuda de traductores, valerse por sí mismos era de hombres seguros e independientes. La elección de Kevin fue el Ferrari rojo, le gustaba este tipo de autos por su tamaño pequeño, haciendo al vehículo más liviano y rápido.
Puck Pierce, castaño de ojos azules y su altar; un gimnasio, con tantas citas amorosas como músculos, inteligente pero estancado en la adolescencia, se había graduado el año pasado en la universidad de Oxford y con vientres años, no se dignaba a enseriarse y aceptar uno de los puestos que su padre le ofrecía dentro del grupo EMX, prefería ser la bitácora de los festivales electrónicos alrededor del mundo. Su carro por preferencia y su padre ya lo sabía era un Veilside, en color amarillo, por lo que no perdió tiempo en subir a su nena, como cariñosamente le llamaba a los autos.
Brittany Pierce, tenía la misma edad de Puck y más que primos, eran hermanos, así como Carlos había sido un padre para ella desde que tenía ocho años, edad con la cual llegó a Brasil y encontró un hogar, cuando creía que todo estaba perdido.
De fisionomía deslumbrante, su cabello rubio contrastaba enigmáticamente con su piel blanca y ojos azules, despejados de cualquier veta que apagasen ese color que casi llegaba al azul metálico, logrando cautivar e intimidar si se les miraba por varios segundos, ya que parecían llamas que amenazaban con destruir todo a su paso, con el poder de cautivar a las mariposas que se sentían atraídas por la luz artificial de manera suicida, esas que volaban en círculos alrededor y se golpeaban una y otra vez contra la fuente luminosa hasta morir y poco les importaba; Por eso tenía muchas mariposas cayendo rendidas a sus pies, ante la mirada seductora, ardiente, cautivante y misteriosa, esa manera penetrante de mirar que lograba acelerar corazones a su paso. Sin embargo las pupilas escondían inocencia, odio y dolor que se habían quedado pausados en el tiempo, nadie había logrado escarbar en su alma, nadie conocía el secreto que guardaba, porque Brittany no les permitía llegar.
Nariz recta, labios atrayentes, incitadores y carnosos, tan masculinos como su mandíbula cuadrada, casi siempre con su collar de la buena suerte algunas veces la llevaba en su pantalón y otras solo la dejaba en el coche
Brittany o Pantera azul como le llamaban sus primos, era amante de la capoeira arte brasileño que combinan artes marciales, deporte y música, además de expresión corporal, este deporte había sido el único causante de los pocos dolores de cabeza que le había dado a su tío, ya que mientras se encontrase en Brasil se escapaba a los barrios, siempre en compañía de sus primos, a las rodas de capoeira callejera, para ella, los hombres de los barrios eran los mejores contrincantes, aunque también peligrosos, sin embargo dentro de ella latía silenciosamente una furia que muy pocas veces explotaba y las veces que la había sacado a relucir, fueron en medio de peleas callejeras, ganándose el respeto de muchos, esos que le habían dado el sobrenombre.
Debido al deporte que practicaba, se había creado un cuerpo perfecto, moldeado, con cada músculo que tiene el ser humano bien marcado. Sin embargo se ayudaba con máquinas, imposible no ejercitarse cuando Puck tenía gimnasio hasta en el jet, aunque esto no rompía su religiosa rutina de practicar capoeira todas las mañanas por dos horas y una hora de muay thai, mejor conocido como el boxeo Tailandés.
Pantera azul era un enigma que hasta el momento nadie había logrado descifrar, ya que muchas veces era alegre, extrovertida, acompañado por Puck y algunos amigos eran el alma de las fiestas sobre todo cuando le ponían vida a las reuniones con sus danzas brasileñas y enloquecían a todas las mujeres a su paso, aún más, en el continente Europeo o Asiático, que no poseían la misma destreza para mover el cuerpo, con la rudeza, agilidad y sensualidad que a los latinos les sobraba, mucho menos con el erotismo que desplegaban los brasileños.
Pero había momentos en que se encerraba en sí misma y llegaba a ser dominante, obstinada, exigente y a juzgar duramente como si se tratase de un inquisidor de la edad media, el tiempo y sus demonios, los habían enseñado solo a eso, a juzgar, nunca a absolver. Sabía que había cosas que no dependían de nadie más y tenía que hacerlas ella misma, era su destino, por eso estudio derecho, para culpar.
Era intensa, con una energía emocional única, a simple vista una joven tranquila, pero escondía magnetismo y agresión afables, de un carácter con grandes beneficios o enormes riesgos, temple y fuerza de voluntad insuperables sin embargo era sensible y podía ser fácilmente herida, pero con la fortaleza para no demostrarlo y prepararse para ser destructiva. No sabía perdonar, no podía hacerlo, muestra de ello era que contaba con pocos amigos, porque cuando se enemistaba con alguien era para toda la vida, su orgullo no le permitía unir lazos nuevamente.
En el momento era la brittany al cual se podía llegar fácilmente, alegre y dispuesta a disfrutar, estaba celebrando su graduación, más que eso, ansiosa porque en menos de dos meses ejercería su profesión con la firma Pierce y su tío estaba preparando todo para que fuese reconocido desde el mismo instante en que pisara su despacho en Nueva York, ya contaba con una cartera de catorce clientes y con tres abogados sumamente reconocidos que trabajarían para ella, ofreciéndole los mejores honorarios, Carlos siempre les ofrecía la plataforma de despegue, para que se crearan futuros prometedores.
Brittany le regaló una sonrisa a Carlos quien hacia rugir el motor del Mustang gris, mientras que ella opacaba el de su tío con el motor de más de 600 caballos de fuerza del Lamborghini Reventón Roadster en color negro, era idéntico al que tenía en Alemania, solo cambiaba el color, ya que el de él era gris plomo, su tío se lo había regalado para su cumpleaños, el pasado mes de octubre, uno de los veinte que habían fabricado y como siempre cumplía cada capricho de ellos, porque sabía que le gustaba este tipo de autos poderosos, era como agarrar a un toro por los cuernos, no en vano el logo que lo representaba era el animal.
Sin perder tiempo arrancaron y en el primer minuto, alcanzaban los ciento veinte kilómetros por hora y en aumento, Carlos no les daba tregua a que lo adelantaran, por lo que les bloqueaba el camino, mientras reía como un joven al verlos por el retrovisor el intentar rebasarlo, algo que les fue imposible, ya que al llegar al Burj Al Arab, el único victorioso fue el hombre de cincuenta y tres años.
—Solo te dejamos ganar padre. —expuso kevin con una sonrisa, bajando del Ferrari rojo.
—Siempre nos has enseñado que hay que darle prioridad a los mayores. —acoto puck recargándose contra el Veilside amarillo.
—No vamos a quitarte la suite principal. — le hizo saber Brittany mientras la puerta del Lamborghini se elevaba.
—Sí, den sus mejores excusas perdedores, sin embargo tenemos dos suite dobles y una para la jovencita —dijo encaminándose a la entrada principal del hotel siendo seguido por sus hijos y sobrina quienes se miraron sorprendidos ante la astucia de Carlos y entregando las llaves de los autos.
Carlos Pierce:http://3.bp.blogspot.com/-BvrUt7XomZU/USuRMZPowhI/AAAAAAAAThU/fpqHj1vMGw0/s640/OSCAR+GEORGE+CLOONEY.jpg
Coche:http://mustangsdaily.com/blog/wp-content/uploads/2013/12/2015-mustang-ingot-silver.jpg
Kevin Pierce:http://c6.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/o8b15de62/15985245_r8t9P.jpeg
Coche:http://automovilistas.net/wp-content/uploads/2010/10/Ferrari-612GTO-1.jpg
Puck Pierce:http://images.lainformacion.com/cms/cris-hemsworth/2013_4_27_image-895094bda9be2f5fcca5dbb67c362135-1367080315-5.jpeg?width=995&height=650&type=height&id=OVOLeik9lOuzUsoljOsCZ6&time=1367080532&project=lainformacion
Coche:http://img.motorpasion.com/2011/02/nbgpack1-m_650.jpg
Brittany Pierce: http://img3.wikia.nocookie.net/__cb20120501055844/es-glee/es/images/f/ff/Heather-Morris-7.jpg
Coche: http://images.forwallpaper.com/files/thumbs/preview/70/708185__lamborghini-aventador-wallpaper-beautiful-black-wallpapers_p.jpg
Santana Lopez: http://www.shopstyleceleb.com/wp-content/uploads/2014/06/nr1.jpg
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Anotación
La directora de una prestigiosa firma de abogados y exitosa fiscal del distrito de Manhattan Brittany Pierce , vive sin restricciones, experimentado, aventurera, apasionada e intensa. No le gustan los compromisos y se verá envuelta en una explosión de sentimientos, cuando conozca accidentalmente a la enigmática diseñadora Santana Lopez. Lo que no sospecha es que ella traerá consigo a la mujer que odia y por el cual está dispuesta a conocer el lado ilícito de la ley. Santana es inteligente, segura de sí misma, con una belleza extraordinaria, la cual utiliza para manipular a los hombres y mujeres, obtener beneficios y mantener a flote sueño, ambiciona darse a conocer internacionalmente. También tiene sus propios demonios, no confía en el género masculino, en sus planes el amor no tiene cabida, para ella no es más que un sentimiento que esclaviza. Brittany y Santana se verán atrapadas en un vórtice, de orgullo, odio y amor ¿Podrán vencer los demonios? ¿Aprenderán a confiar? ¿Cuáles son los secretos que los atormentan?
Capítulo 1
Entre el desierto y el mar se encuentra Dubái, el país más grande en todos los aspectos del mundo, uno de los siete emirates que conforman la unión de los emiratos árabes y que en este preciso instante está haciendo historia con la inauguración del Burj Khalifa, el coloso de cemento, acero y vidrio, llevándose el record por ser la estructura más alta creada por el hombre y fue el lugar más apropiado para celebrar la graduación con honores de Brittany Pierce, egresada de la universidad Rheinische Friedrich-Wilhelms de Alemania.
La impresionante ceremonia de apertura fue en medio de un espectáculo de luces que hacían titilar la majestuosa edificación, seguido de la fuente danzante, que dejaba a más de uno con la boca abierta ante la sincronía y altura que alcanzaban las propulsiones de agua, amenizada por la voz de un músico Turco.
—Ya me tienen cansado con tantos músicos turcos...esperaba al menos algo medianamente electrónico, se supone que hay turistas. — acotó puck haciendo un puchero de desagrado.
Puck compórtate, te he dicho mil veces que estudies un poco más las religiones de los países que visitas, los musulmanes no permiten a Tiesto en estos eventos, ni en ningún otro. ese tipo de música estridente que te gusta, aquí no es admitida. —le hizo saber, Carlos regañándolo levemente.
—Ni a nosotros nos pasan mucho y aquí estamos, todo sea por los ingresos que les proporciona el turismo, por eso la próxima semana me voy a Ibiza, no puedo perderme el festival electrónico, así que apenas llegues a Brasil nos envías el jet, para desintoxicarme un poco de esto. —expuso moviendo su cuerpo al ritmo del trance, ganándose las miradas de varias personas.
—¿Regresa a Brasil tío? —preguntó brittany desconcertado, dirigiéndose a Carlos. — pensé que nos acompañaría al rally de mañana en el desierto.
—No Britt, no puedo quedarme deben continuar la travesía solos, tengo asuntos importantes que atender en Río.
—Como donarle alguna cantidad exorbitante a otra famosa, para fundaciones ficticias. —intervino Puck con una sonrisa cómplice.
—No es tú problema lo que le doy a mis amigas, entendido jovencito. —el padre evidenciaba reproche en la voz, mientras que Kevin y Brittany rieron ante el regaño a puck —Deja de burlarte Kevin—
La voz del músico se opacó en medio de los aplausos del público proveniente de todas partes del mundo para presenciar el evento más esperado del 2014, el hombre agradeció con una reverencia.
Jalifa Bin Zayed Al Nahayan, se puso de pie y se acercó a una capta huella posó su mano y empezaron a proyectarse imágenes de los pisos que poesía la estructura y del desierto, un despliegue de luces y pirotecnia nunca antes vista cobraba vida ante los presentes, iluminando gran parte de la ciudad, ya que salían de los edificios cercanos, creían que eso era extraordinario hasta que los juegos artificiales empezaron a vestir al Burj Khalifa haciendo palidecer a los de los últimos juegos olímpicos.
Los gritos de euforia y aplausos no se hicieron esperar entre los miles de asistentes al magno evento y que aún no creían en lo que sus ojos presenciaban, a un lado las fuentes impresionando con sus danzas, hacia el otro la pirotecnia de los edificios cercanos y frente a todos y casi tocando el cielo el Burj Khalifa parecía incendiarse, expidiendo luces de colores con una rapidez sorprendente.
Entrada la madrugada el evento término y los 3 hombres y Brittany se encaminaban a los autos de alquiler, escuchando y siendo parte de las impresiones de las personas ante la majestuosa inauguración.
—Padre, ¿Pensé que nos habíamos hospedado en el edificio más alto del mundo? —inquirió uno de los chicos.
—Si vas a limpiar te puedes quedar Puck. mientras que Britt, Kevin y yo nos vamos al Burj Al Arab. —le dijo sonriendo, pasando uno de sus brazos por encima de los hombros del chico castaño acercándolo a él.
—Padre eres un genio. no quedaremos en el único hotel siete estrellas del mundo, por eso me gusta andar contigo. —pasando su brazo por la cintura del hombre en un gesto cariñoso.
—Soy empresario, tal vez si fuese genio no tendría tanto, chicos propongo una competencia hasta la isla, el que llegue primero se quedara con la suite principal. —les hizo saber, todos rieron y aceptaron la carrera.
Carlos Pierce, era un hombre de cabellos castaño claro y ojos celestes, descendiente de Irlandeses, nacido en Brasil y presidente del grupo EMX, el cual estaba formado por tres compañías cotizadas en el mercado bursátil, las empresas que formaban el grupo eran BEX dedicada a petróleo y gas. MAX energía y logística, MIN minería e industria naval.
Aunque nació en Brasil, su juventud la pasó entre Suiza, Bélgica e Irlanda, donde estudió ingeniería metalúrgica y aprendió seis idiomas. Portugués, alemán, inglés, francés, italiano y español, de regresó a Brasil, empezó a trabajar en una joyería para garantizar sus ingresos personales y mantenerse de forma independiente, ya que no le gustaba ser una carga para sus padres, cuando cumplió veinte años y con las ganancias adquiridas emprendió su primer negocio dedicándose al comercio de oro y diamantes, a los veintidós años ya contaba con una pequeña fortuna valorada en seis millones de dólares, la cual aumentaba desmesuradamente con los años, con cincuenta y tres años, era el hombre más importante de Brasil y el segundo en Latinoamérica, con dos hijos Kevin y Puck, además de su sobrina Brittany, su estado civil. Divorciado, lo que lo convertía en uno de los hombres más cotizados del continente, se le relacionaba de manera continua con mujeres del medio artístico, sin embargo se encontraba renuente a casarse una vez más, un hombre aventurero que le apasionaban los deportes extremos, los cuales llevaba a cabo sin que su edad fuese un impedimento.
Pierce subió a un Mustang gris del año, dispuesto a ganar la carrera, sin importarle que sus competidores fuesen menores, sus hijos y sobrina, eran más que sus herederos, eran sus amigos y cómplices, aún se sentía joven y su apariencia le ayudaba considerablemente, dando la impresión de ser más bien el hermano mayor de los chicos.
Kevin Pierce, era de cabello castaño oscuro y ojos miel, como los de su madre, de una estatura intimidante aunque fuese un hombre serio, tenía cierto fetiche con los tatuajes por lo que tenía uno por cada año de vida, con veintisiete años poseía su propio imperio el cual llevaba por nombre Ardent y estaba asociada con Embraer una empresa dedicada a la aeronáutica, fabricación de aviones comerciales, militares y ejecutivos, la cual fundó con la ayuda de su padre, su sede principal se encontraba en Brasil, pero Ardent poseía delegaciones comerciales y de mantenimiento en los Estados Unidos, así como oficinas comerciales en Francia, Singapur y China.
Su adrenalina llegaba al límite mientras piloteaba un EMB-145H, en las pistas de controles de vuelos, no estaba casado, pero si a pocos meses de hacerlo y al igual que todos, dominaba seis idiomas ya que para Pierce, era primordial la comunicación y la mejor manera, era hacerlo sin la ayuda de traductores, valerse por sí mismos era de hombres seguros e independientes. La elección de Kevin fue el Ferrari rojo, le gustaba este tipo de autos por su tamaño pequeño, haciendo al vehículo más liviano y rápido.
Puck Pierce, castaño de ojos azules y su altar; un gimnasio, con tantas citas amorosas como músculos, inteligente pero estancado en la adolescencia, se había graduado el año pasado en la universidad de Oxford y con vientres años, no se dignaba a enseriarse y aceptar uno de los puestos que su padre le ofrecía dentro del grupo EMX, prefería ser la bitácora de los festivales electrónicos alrededor del mundo. Su carro por preferencia y su padre ya lo sabía era un Veilside, en color amarillo, por lo que no perdió tiempo en subir a su nena, como cariñosamente le llamaba a los autos.
Brittany Pierce, tenía la misma edad de Puck y más que primos, eran hermanos, así como Carlos había sido un padre para ella desde que tenía ocho años, edad con la cual llegó a Brasil y encontró un hogar, cuando creía que todo estaba perdido.
De fisionomía deslumbrante, su cabello rubio contrastaba enigmáticamente con su piel blanca y ojos azules, despejados de cualquier veta que apagasen ese color que casi llegaba al azul metálico, logrando cautivar e intimidar si se les miraba por varios segundos, ya que parecían llamas que amenazaban con destruir todo a su paso, con el poder de cautivar a las mariposas que se sentían atraídas por la luz artificial de manera suicida, esas que volaban en círculos alrededor y se golpeaban una y otra vez contra la fuente luminosa hasta morir y poco les importaba; Por eso tenía muchas mariposas cayendo rendidas a sus pies, ante la mirada seductora, ardiente, cautivante y misteriosa, esa manera penetrante de mirar que lograba acelerar corazones a su paso. Sin embargo las pupilas escondían inocencia, odio y dolor que se habían quedado pausados en el tiempo, nadie había logrado escarbar en su alma, nadie conocía el secreto que guardaba, porque Brittany no les permitía llegar.
Nariz recta, labios atrayentes, incitadores y carnosos, tan masculinos como su mandíbula cuadrada, casi siempre con su collar de la buena suerte algunas veces la llevaba en su pantalón y otras solo la dejaba en el coche
Brittany o Pantera azul como le llamaban sus primos, era amante de la capoeira arte brasileño que combinan artes marciales, deporte y música, además de expresión corporal, este deporte había sido el único causante de los pocos dolores de cabeza que le había dado a su tío, ya que mientras se encontrase en Brasil se escapaba a los barrios, siempre en compañía de sus primos, a las rodas de capoeira callejera, para ella, los hombres de los barrios eran los mejores contrincantes, aunque también peligrosos, sin embargo dentro de ella latía silenciosamente una furia que muy pocas veces explotaba y las veces que la había sacado a relucir, fueron en medio de peleas callejeras, ganándose el respeto de muchos, esos que le habían dado el sobrenombre.
Debido al deporte que practicaba, se había creado un cuerpo perfecto, moldeado, con cada músculo que tiene el ser humano bien marcado. Sin embargo se ayudaba con máquinas, imposible no ejercitarse cuando Puck tenía gimnasio hasta en el jet, aunque esto no rompía su religiosa rutina de practicar capoeira todas las mañanas por dos horas y una hora de muay thai, mejor conocido como el boxeo Tailandés.
Pantera azul era un enigma que hasta el momento nadie había logrado descifrar, ya que muchas veces era alegre, extrovertida, acompañado por Puck y algunos amigos eran el alma de las fiestas sobre todo cuando le ponían vida a las reuniones con sus danzas brasileñas y enloquecían a todas las mujeres a su paso, aún más, en el continente Europeo o Asiático, que no poseían la misma destreza para mover el cuerpo, con la rudeza, agilidad y sensualidad que a los latinos les sobraba, mucho menos con el erotismo que desplegaban los brasileños.
Pero había momentos en que se encerraba en sí misma y llegaba a ser dominante, obstinada, exigente y a juzgar duramente como si se tratase de un inquisidor de la edad media, el tiempo y sus demonios, los habían enseñado solo a eso, a juzgar, nunca a absolver. Sabía que había cosas que no dependían de nadie más y tenía que hacerlas ella misma, era su destino, por eso estudio derecho, para culpar.
Era intensa, con una energía emocional única, a simple vista una joven tranquila, pero escondía magnetismo y agresión afables, de un carácter con grandes beneficios o enormes riesgos, temple y fuerza de voluntad insuperables sin embargo era sensible y podía ser fácilmente herida, pero con la fortaleza para no demostrarlo y prepararse para ser destructiva. No sabía perdonar, no podía hacerlo, muestra de ello era que contaba con pocos amigos, porque cuando se enemistaba con alguien era para toda la vida, su orgullo no le permitía unir lazos nuevamente.
En el momento era la brittany al cual se podía llegar fácilmente, alegre y dispuesta a disfrutar, estaba celebrando su graduación, más que eso, ansiosa porque en menos de dos meses ejercería su profesión con la firma Pierce y su tío estaba preparando todo para que fuese reconocido desde el mismo instante en que pisara su despacho en Nueva York, ya contaba con una cartera de catorce clientes y con tres abogados sumamente reconocidos que trabajarían para ella, ofreciéndole los mejores honorarios, Carlos siempre les ofrecía la plataforma de despegue, para que se crearan futuros prometedores.
Brittany le regaló una sonrisa a Carlos quien hacia rugir el motor del Mustang gris, mientras que ella opacaba el de su tío con el motor de más de 600 caballos de fuerza del Lamborghini Reventón Roadster en color negro, era idéntico al que tenía en Alemania, solo cambiaba el color, ya que el de él era gris plomo, su tío se lo había regalado para su cumpleaños, el pasado mes de octubre, uno de los veinte que habían fabricado y como siempre cumplía cada capricho de ellos, porque sabía que le gustaba este tipo de autos poderosos, era como agarrar a un toro por los cuernos, no en vano el logo que lo representaba era el animal.
Sin perder tiempo arrancaron y en el primer minuto, alcanzaban los ciento veinte kilómetros por hora y en aumento, Carlos no les daba tregua a que lo adelantaran, por lo que les bloqueaba el camino, mientras reía como un joven al verlos por el retrovisor el intentar rebasarlo, algo que les fue imposible, ya que al llegar al Burj Al Arab, el único victorioso fue el hombre de cincuenta y tres años.
—Solo te dejamos ganar padre. —expuso kevin con una sonrisa, bajando del Ferrari rojo.
—Siempre nos has enseñado que hay que darle prioridad a los mayores. —acoto puck recargándose contra el Veilside amarillo.
—No vamos a quitarte la suite principal. — le hizo saber Brittany mientras la puerta del Lamborghini se elevaba.
—Sí, den sus mejores excusas perdedores, sin embargo tenemos dos suite dobles y una para la jovencita —dijo encaminándose a la entrada principal del hotel siendo seguido por sus hijos y sobrina quienes se miraron sorprendidos ante la astucia de Carlos y entregando las llaves de los autos.
Carlos Pierce:http://3.bp.blogspot.com/-BvrUt7XomZU/USuRMZPowhI/AAAAAAAAThU/fpqHj1vMGw0/s640/OSCAR+GEORGE+CLOONEY.jpg
Coche:http://mustangsdaily.com/blog/wp-content/uploads/2013/12/2015-mustang-ingot-silver.jpg
Kevin Pierce:http://c6.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/o8b15de62/15985245_r8t9P.jpeg
Coche:http://automovilistas.net/wp-content/uploads/2010/10/Ferrari-612GTO-1.jpg
Puck Pierce:http://images.lainformacion.com/cms/cris-hemsworth/2013_4_27_image-895094bda9be2f5fcca5dbb67c362135-1367080315-5.jpeg?width=995&height=650&type=height&id=OVOLeik9lOuzUsoljOsCZ6&time=1367080532&project=lainformacion
Coche:http://img.motorpasion.com/2011/02/nbgpack1-m_650.jpg
Brittany Pierce: http://img3.wikia.nocookie.net/__cb20120501055844/es-glee/es/images/f/ff/Heather-Morris-7.jpg
Coche: http://images.forwallpaper.com/files/thumbs/preview/70/708185__lamborghini-aventador-wallpaper-beautiful-black-wallpapers_p.jpg
Santana Lopez: http://www.shopstyleceleb.com/wp-content/uploads/2014/06/nr1.jpg
https://fbcdn-sphotos-h-a.akamaihd.net/hphotos-ak-xpf1/v/t34.0-12/10576378_771115256267742_1310393779_n.jpg?oh=87069ba3f426506f4a1b135d68f2272c&oe=542BF503&__gda__=1412167379_46231c3dccab4bd5f5d160f03dd9e8a6
nikigarcianiki** - Mensajes : 97
Fecha de inscripción : 01/03/2014
ACTUALIZACIÓN CAPITULO 2
CAPÍTULO 2
Aun en contra de todos los prejuicios ese había sido su hogar, un lugar dónde encontró comprensión y cariño cuando llego a este con quince años, colmándose de calor humano de personas a las cuales constantemente juzgaban y señalaban sin ningún criterio, solo se dejaban llevar por las apariencias, el mayor ejemplo, ella, quien más de una vez había sido señalada y rebajada, pero nunca le había interesado lo que la gente pensara o dijera, si no les debía nada, ni siquiera un plato de comida, aprendió a ganárselo sin necesidad de humillarse ante nadie.
Gracias al sostén que le brindaron logró cumplir su más anhelado sueño, graduarse de diseñadora de modas. Desde que tenía uso de razón ambicionaba el poder hacerlo, a sus muñecas les creaba vestidos con retazos de tela, aun sin graduarse diseñaba el vestuario de ella y sus amigas, quienes siempre elogiaron su trabajo y el don único que tenía para innovar, también había hecho algunos cursos de verano en diseño de interiores.
En cinco años logró sacar su carrera, sin darse un descanso y actualmente contaba con los conocimientos necesarios, el dinero suficiente en su cuenta bancaria y en su maleta los bocetos para emprender su propio negocio, inaugurar su propia tienda de ropa, sabía que no sería fácil, pero ya encontraría la manera de obtener ayuda, de que alguien la apoyara para poder comprar el local y dar a conocer sus diseños, también tenía en mente encontrar algunos contratos para decorar algunos espacios y así obtener mayores ingresos, pero sabía que, Las Vegas no era el lugar más recomendado, necesitaba un lugar donde se moviera con mayor auge la elite, por lo que partía a Nueva York.
Para Santana López, decir adiós no era una simple palabra, implicaba abandonar una parte de su vida para empezar una nueva, no era solo dejar a las personas de las cuales se despedía atrás, sino obligarse a no extrañarlas tanto y arriesgarse por sus ilusiones.
—Sabes que aquí siempre serás bienvenida y que si no funciona lo intentaremos hasta que logres ser una diseñadora reconocida, que seas famosa. —le decía Marley, abrazándola.
—Gracias Marley , pero tengo fe que podré cumplir mis sueños, ya veras, serás mi asistente. —le hizo saber colocándole un mechón de cabello detrás de la oreja, para después darle un abrazo a la chica castaña.
—Ya sabes Santana, si alguien llega a propasarte contigo o mirarte de mas, solo me llamas y estaré allí para partirle la cara. —le dijo Óscar, que era un afroamericano de ojos grises, con casi dos metros de estatura y que siempre la había defendido y sido ese padre que siempre anheló.
—Claro que te llamaré. —exclamó tratando de retener las lágrimas en sus ojos al igual que el hombre, se acercó y lo abrazó para después darle un beso. —Los voy a extrañar tanto, pero llamaré todos los días. debo subir al autobús si no me quitaran el puesto de la ventana y quiero admirar el camino, saber por dónde voy.
Te quiero mucho mi mariposa, mi hermosa mariposa negra. —le mencionó el hombre dándole un beso en la frente. —Ahora si sube. — le instó y ella se encaminó al bus, se detuvo en los escalones y se volvió para mirarlos.
—Los llamaré dentro de un rato. —les hizo saber y ellos asintieron en silencio, mientras retenían las lágrimas que hacían estragos en la garganta.
Santana subió al autobús y cómo siempre, era el centro de miradas de la mayoría de los hombres, poseía una belleza natural que enloquecía al género masculino y femenino, con veinte años había rechazado a docenas que le habían ofrecido el cielo, tierra y algunos exagerados hasta el paraíso, pero sabía que siempre prometían, algunos cumplían y después terminaban creyendo que era de su propiedad y hasta para respirar debía pedir permiso, si no lo hacía podría terminar como su madre, resignada y ultrajada, hasta el día de hoy no podía superar ese rechazo que sentía hacia ellos y solo los utilizaba para encontrar propósitos, nada más.
Al llegar al puesto que le habían asignado dejó libre un suspiro al ver que un hombre de unos treinta años estaba sentado, pero para su suerte no ocupaba el asiento de la ventana, sin embargo se quedó observándola de arriba abajo.
—¿Podría darme permiso? —le preguntó mirándolo y evidenciando molestia ante el descaro del hombre.
—Si claro. —respondió con media sonrisa.
Pero, no se levantó solo le hizo espacio, era evidente que deseaba que la chica le ofreciera una vista generosa ante su escote, sin embargo le estropeo los planes al darse vuelta y pasar de espalda, tratando de alejarse lo más posible, dedicándole una mirada de reojo, percatándose que le dejaba la baba en el trasero.
Sanaran no pudo evitar molestarse por lo que hizo un movimiento brusco con el bolso, volteándole la cara y se mordió un grito de júbilo al escuchar que el tipo se quejaba, ante el golpe.
—Lo siento. disculpe. —le dijo fingiendo inocencia, mientras tomaba asiento, observando como el tipo trataba de sobrellevar el dolor al presionarse la nariz con una de las manos.
—No. no es nada, no te preocupes. ¿Y viajas sola? —preguntó con la mirada en el escote de la chica, lo cual no pasó desapercibido para ella.
No es tu problema cerdo asqueroso. -se imaginó dándole esa respuesta, pero prefirió pensarla mejor.
—Sí. —respondió secamente al tiempo que se colocaba una chaqueta de cuero y le subía el cierre hasta el cuello, lo menos que quería era mantener una conversación con un hombre que en su mente solo la imaginaba desnuda, mientras le proporcionaba sexo oral.
Decidió ignóralo totalmente, por lo que buscó en su bolso de mano, el ipod táctil y le colocó los audífonos, subiéndole el volumen al máximo, tanto como le gustaba, en ese instante la voz de Pink inundó los oídos de la castaña con Lonely girl. —Ya sé lo que quiero ser, no me vengas con pendejadas Pink. -se dijo mentalmente y pasó a la siguiente, que era Katy Perry con Thinking of you —¡Vaya mierda que tengo aquí! Seguramente cuando cargue esta lista de reproducción estaba deprimida o algo por el estilo, no puedo imaginarme estando con una chica mientras pienso en otra. —seguía manteniendo su monologó interno y no pudo evitar sonreír mientras negaba en silencio al recordar que nunca había estado con un chica y no porque no lo hubiese encontrado, sino porque no le había dado la gana, admitiendo que era bastante desconfiada y la vida le había dado razones para seguirlo siendo.
Esta canción es casi un clásico pero me encanta. -se decía mientras disfrutaba de la voz de John Bon Jovi entonándole, It's my life —Si mi vida es ahora y voy a vivirla.
El hombre al lado de Santana terminó por quedarse dormido al ver que ella lo ignoraba sumida en su música, mientras la chica admiraba el oscuro paisaje.
Santana López, de cabellera negra y ojos enigmáticos, con un color extraordinario que no lograba definirse fácilmente, era una chica sarcástica, la mayoría del tiempo, desconfiada y cerrada en muchos aspectos, muy pocos conocían el pasado que quería borrar, era debido a eso que no confiaba en las mientes, aunque le había tocado analizarlos para poder obtener lo que deseaba y prevalecer, sabía exactamente como dominarlas, a más de una hizo poner de rodillas y que le suplicara al menos pasar una noche con ella, pero su rechazó era más fuerte que cualquier suplica.
Se le veía llorar muy pocas veces y esta ninguna fue a consecuencia del género femenino, algunas por impotencia, otras por melancolía o por dificultades para cumplir sus sueños, pero nunca más lo haría por una mujer, la última vez que lo hizo fue antes de caminar por varios días y llegar a Las Vegas.
Aunque si lloró más de una vez por hombres, lo hizo por Brad cuando muere en P.S. I Love You o por Toreto mientras intentaba recuperar a su amor en The Notebook, también con Samuel en Autumn in New York, aunque no anhelaba casarse, ni tener una relación, como toda mujer le gustaban las historia de amor, se emocionaba y sufría con ellas, pero no para vivirlas en carne propia.
Aun en contra de todos los prejuicios ese había sido su hogar, un lugar dónde encontró comprensión y cariño cuando llego a este con quince años, colmándose de calor humano de personas a las cuales constantemente juzgaban y señalaban sin ningún criterio, solo se dejaban llevar por las apariencias, el mayor ejemplo, ella, quien más de una vez había sido señalada y rebajada, pero nunca le había interesado lo que la gente pensara o dijera, si no les debía nada, ni siquiera un plato de comida, aprendió a ganárselo sin necesidad de humillarse ante nadie.
Gracias al sostén que le brindaron logró cumplir su más anhelado sueño, graduarse de diseñadora de modas. Desde que tenía uso de razón ambicionaba el poder hacerlo, a sus muñecas les creaba vestidos con retazos de tela, aun sin graduarse diseñaba el vestuario de ella y sus amigas, quienes siempre elogiaron su trabajo y el don único que tenía para innovar, también había hecho algunos cursos de verano en diseño de interiores.
En cinco años logró sacar su carrera, sin darse un descanso y actualmente contaba con los conocimientos necesarios, el dinero suficiente en su cuenta bancaria y en su maleta los bocetos para emprender su propio negocio, inaugurar su propia tienda de ropa, sabía que no sería fácil, pero ya encontraría la manera de obtener ayuda, de que alguien la apoyara para poder comprar el local y dar a conocer sus diseños, también tenía en mente encontrar algunos contratos para decorar algunos espacios y así obtener mayores ingresos, pero sabía que, Las Vegas no era el lugar más recomendado, necesitaba un lugar donde se moviera con mayor auge la elite, por lo que partía a Nueva York.
Para Santana López, decir adiós no era una simple palabra, implicaba abandonar una parte de su vida para empezar una nueva, no era solo dejar a las personas de las cuales se despedía atrás, sino obligarse a no extrañarlas tanto y arriesgarse por sus ilusiones.
—Sabes que aquí siempre serás bienvenida y que si no funciona lo intentaremos hasta que logres ser una diseñadora reconocida, que seas famosa. —le decía Marley, abrazándola.
—Gracias Marley , pero tengo fe que podré cumplir mis sueños, ya veras, serás mi asistente. —le hizo saber colocándole un mechón de cabello detrás de la oreja, para después darle un abrazo a la chica castaña.
—Ya sabes Santana, si alguien llega a propasarte contigo o mirarte de mas, solo me llamas y estaré allí para partirle la cara. —le dijo Óscar, que era un afroamericano de ojos grises, con casi dos metros de estatura y que siempre la había defendido y sido ese padre que siempre anheló.
—Claro que te llamaré. —exclamó tratando de retener las lágrimas en sus ojos al igual que el hombre, se acercó y lo abrazó para después darle un beso. —Los voy a extrañar tanto, pero llamaré todos los días. debo subir al autobús si no me quitaran el puesto de la ventana y quiero admirar el camino, saber por dónde voy.
Te quiero mucho mi mariposa, mi hermosa mariposa negra. —le mencionó el hombre dándole un beso en la frente. —Ahora si sube. — le instó y ella se encaminó al bus, se detuvo en los escalones y se volvió para mirarlos.
—Los llamaré dentro de un rato. —les hizo saber y ellos asintieron en silencio, mientras retenían las lágrimas que hacían estragos en la garganta.
Santana subió al autobús y cómo siempre, era el centro de miradas de la mayoría de los hombres, poseía una belleza natural que enloquecía al género masculino y femenino, con veinte años había rechazado a docenas que le habían ofrecido el cielo, tierra y algunos exagerados hasta el paraíso, pero sabía que siempre prometían, algunos cumplían y después terminaban creyendo que era de su propiedad y hasta para respirar debía pedir permiso, si no lo hacía podría terminar como su madre, resignada y ultrajada, hasta el día de hoy no podía superar ese rechazo que sentía hacia ellos y solo los utilizaba para encontrar propósitos, nada más.
Al llegar al puesto que le habían asignado dejó libre un suspiro al ver que un hombre de unos treinta años estaba sentado, pero para su suerte no ocupaba el asiento de la ventana, sin embargo se quedó observándola de arriba abajo.
—¿Podría darme permiso? —le preguntó mirándolo y evidenciando molestia ante el descaro del hombre.
—Si claro. —respondió con media sonrisa.
Pero, no se levantó solo le hizo espacio, era evidente que deseaba que la chica le ofreciera una vista generosa ante su escote, sin embargo le estropeo los planes al darse vuelta y pasar de espalda, tratando de alejarse lo más posible, dedicándole una mirada de reojo, percatándose que le dejaba la baba en el trasero.
Sanaran no pudo evitar molestarse por lo que hizo un movimiento brusco con el bolso, volteándole la cara y se mordió un grito de júbilo al escuchar que el tipo se quejaba, ante el golpe.
—Lo siento. disculpe. —le dijo fingiendo inocencia, mientras tomaba asiento, observando como el tipo trataba de sobrellevar el dolor al presionarse la nariz con una de las manos.
—No. no es nada, no te preocupes. ¿Y viajas sola? —preguntó con la mirada en el escote de la chica, lo cual no pasó desapercibido para ella.
No es tu problema cerdo asqueroso. -se imaginó dándole esa respuesta, pero prefirió pensarla mejor.
—Sí. —respondió secamente al tiempo que se colocaba una chaqueta de cuero y le subía el cierre hasta el cuello, lo menos que quería era mantener una conversación con un hombre que en su mente solo la imaginaba desnuda, mientras le proporcionaba sexo oral.
Decidió ignóralo totalmente, por lo que buscó en su bolso de mano, el ipod táctil y le colocó los audífonos, subiéndole el volumen al máximo, tanto como le gustaba, en ese instante la voz de Pink inundó los oídos de la castaña con Lonely girl. —Ya sé lo que quiero ser, no me vengas con pendejadas Pink. -se dijo mentalmente y pasó a la siguiente, que era Katy Perry con Thinking of you —¡Vaya mierda que tengo aquí! Seguramente cuando cargue esta lista de reproducción estaba deprimida o algo por el estilo, no puedo imaginarme estando con una chica mientras pienso en otra. —seguía manteniendo su monologó interno y no pudo evitar sonreír mientras negaba en silencio al recordar que nunca había estado con un chica y no porque no lo hubiese encontrado, sino porque no le había dado la gana, admitiendo que era bastante desconfiada y la vida le había dado razones para seguirlo siendo.
Esta canción es casi un clásico pero me encanta. -se decía mientras disfrutaba de la voz de John Bon Jovi entonándole, It's my life —Si mi vida es ahora y voy a vivirla.
El hombre al lado de Santana terminó por quedarse dormido al ver que ella lo ignoraba sumida en su música, mientras la chica admiraba el oscuro paisaje.
Santana López, de cabellera negra y ojos enigmáticos, con un color extraordinario que no lograba definirse fácilmente, era una chica sarcástica, la mayoría del tiempo, desconfiada y cerrada en muchos aspectos, muy pocos conocían el pasado que quería borrar, era debido a eso que no confiaba en las mientes, aunque le había tocado analizarlos para poder obtener lo que deseaba y prevalecer, sabía exactamente como dominarlas, a más de una hizo poner de rodillas y que le suplicara al menos pasar una noche con ella, pero su rechazó era más fuerte que cualquier suplica.
Se le veía llorar muy pocas veces y esta ninguna fue a consecuencia del género femenino, algunas por impotencia, otras por melancolía o por dificultades para cumplir sus sueños, pero nunca más lo haría por una mujer, la última vez que lo hizo fue antes de caminar por varios días y llegar a Las Vegas.
Aunque si lloró más de una vez por hombres, lo hizo por Brad cuando muere en P.S. I Love You o por Toreto mientras intentaba recuperar a su amor en The Notebook, también con Samuel en Autumn in New York, aunque no anhelaba casarse, ni tener una relación, como toda mujer le gustaban las historia de amor, se emocionaba y sufría con ellas, pero no para vivirlas en carne propia.
nikigarcianiki** - Mensajes : 97
Fecha de inscripción : 01/03/2014
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
Nadie comenta, que triste.
nikigarcianiki** - Mensajes : 97
Fecha de inscripción : 01/03/2014
Re: Dulces Mentiras, Amargas Verdades: Revelaciones (Brittana)
no no digas eso, yo casi no comento pero soy fiel lectora de fics, por favor no dejes este, son muchos los que ya no actualizan y el tuyo me agrada bastante, espero realmente que tengas mas comentarios para que no abandones esta historia saludos
marcy3395***** - Mensajes : 255
Fecha de inscripción : 21/06/2013
ACTUALIZACIÓN CAPITULO 3
Disfruten.
CAPÍTULO 3
Asesino de Diane Smith condenado a 45 años de cárcel. Titular del New York times, del día 12 de Marzo de 2013.
Hace un mes Charles Wolfgang aceptó en audiencia pública su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado, tortura y acceso carnal violento, lo que le generó una rebaja en su sentencia.
La jueza segunda penal condenó a 45 años de prisión a Charles Wolfgang por su responsabilidad en a violación y asesinato de Diane Smith en hechos registrados el 24 de Diciembre de 2016, en el parque central de Nueva york.
Char es Wolfgang aceptó su responsabilidad en la violación, tortura y muerte de su víctima de 28 años, tras escuchar el relato de los hechos en l os que asesinó a su excompañera de trabajo; no obstante, se tapó los oídos, mi entras el fiscal 320° leía la acusación.
El hombre pidió perdón al país, pero los familiares de Diane Smith no creyeron en su acto de contrición. Su abogado defensor pidió una rebaja de una tercera parte, es decir que se le condene a 35 años de prisión. La defensa de Wolfgang presentó apelación por considerar que la pena fue muy alta y un "error" de la juez, pues no tuvo en cuenta la aceptación de cargos...
—Pantera azul deja de lado tantas noticias que te vas a poner vieja... relax, en la ola prima. —se dejó escuchar la voz de Puck que entraba a una de las divisiones exclusivas del restaurant y le arrancaba el diario, su mirada celeste se posó en el titular. —¿Otro? —preguntó dejándose caer sentado.
—Si el caso del violador hijo de puta está cerrado, sin embargo están apelando para que rebajen la sentencia, que bolas tiene ese abogado de mierda. —le hizo saber Brittany sintiéndose molesta, por la poca profesionalidad que demostraba su colega, si es que a eso se le podía llamar profesional.
Pero 45 años de cárcel son suficientes. —expuso el rubio lanzando el diario sobre la mesa. —Estoy seguro que le van a dar su calurosa bienvenida. —soltando media carcajada.
—No Puck, 45 años no son nada con lo que se merece, espero que le den duro a ese pendejo, sé que no debo tomarme tan a pecho los casos, pero siento impotencia porque estoy peleando por la sentencia a muerte, es lo mínimo que merece, tienen que hacer cumplir la ley. Porque las sentencias deben ajustarse a la ley según el grado del delito y se hacen los locos, o están vendidos, creo que es más lo segundo.
—Brittany, prima si ya la jueza tomó una decisión respétala y deja de estar queriendo ser la salvadora, no eres Dios, no te busques problemas, ese hombre puede tomar represalias en tu contra.
—Definitivamente no soy Dios, porque si lo fuese esos parásitos no existiesen y no le tengo miedo, ni a él ni a nadie... ya estas como mi tío, deja la paranoia. —le hizo saber mientras agarraba el menú.
—No es paranoia, en tres años te has obsesionado por mandar a prisión a veintidós tipos, no descansas hasta lograrlo es arriesgado lo que haces, deberías dejar de lado la fiscalía y solo trabajar como asesor, así no te involucras tanto.
—Es mi trabajo y me gusta lo que hago. ¿Qué vas a pedir? — preguntó desviando la mirada a la carta.
—Pide lo que sea. estoy hambriento, tengo que regresar a la oficina, estoy loco por unas vacaciones, te juro que mi padre aprovechó que estaba en medio de la reacción del porro para que aceptara el puesto. —acotó con voz cansada. —Por cierto ahora que has cerrado este caso deberíamos irnos a finales de mes a Ámsterdam, solo será por un fin de semana, Guetta tiene show en The Sand.
—No lo creo Puck, es pesado ese viaje de ocho horas, para regresar al día siguiente, vamos a llegar más cansados, no. Desisto.
—Pantera azul, si no tienes trabajo, aún hay tiempo, dejaré todo preparado y nos vamos una semana, habrán fiestas rainbows. —le hizo saber con picardía y levantando una ceja.
—En el caso que nos tomemos una semana, me parece una excelente idea necesito distraerme un poco. —le dijo sonriendo cambiando completamente el semblante de mujer sin escrúpulos que tenía un par de minutos atrás.
—Como te gusta que te la mamen. —dijo soltando una carcajada.
—Para liberar tensión primo... y verme pintado de colores. —espetó, sonriendo con supremacía.
En otro de los compartimientos exclusivos del restaurante Adour, se encontraba Santana López, almorzando con Sam Hiller, presidente de Elite, la agencia publicitaria más exclusiva del continente americano, lo había conocido en una reunión la semana pasada, por lo que no dudo en pescarlo, era esa plataforma indispensable y exclusiva para promocionar sus diseños, si lograba que ese hombre con su compañía patrocinaran su tienda, tendría el doble del éxito que había obtenido hasta el momento.
—Santana, no trabajamos como una agencia de publicidad común, contamos con métodos y un estilo propio, eso nos hace diferentes, incluso utilizamos nuestro propio servicio, explotamos la asistencia en nuestras divisiones de negocios, lo que nos hace conocer verdaderamente lo que funciona y lo que no, con números reales, ya que vemos de primera mano el impacto de cada acción que llevamos a cabo. —hablaba Sam con seguridad, mirándola a los ojos, hizo una pausa para beber un poco de su vino.
La chica lo imitó tomando su copa, mientras se embriagaba con el olor dulce del vino, le dedicó una mirada seductora, de esas que nunca fallaban, su propósito era que Sam Hiller le hiciese la publicidad, ya que al ser una pequeña empresaria y contar con el respaldo de Elite, aseguraría el éxito, era un hombre interesante, apuesto, elegante, inteligente, aun cuando se mostraba seguro, se percató del sutil nerviosismo que causo en él con la mirada, además de la marca de la alianza de bodas, evidenciando que se lo había quitado, como si nadie supiese que estaba casado y vivía con su mujer e hija.
Tal vez te hace sentir más seguro y crees que puedes engañarme, juguemos tu juego Sam. -cavilaba mientras saboreaba el vino.
—Nos enfocamos principalmente a publico A, doble A y triple A, preferentemente orientándonos a clientes que optan por calidad sobre cualquier otro factor, es por ello que limitamos la visión de clientes. —departía cuando ella intervino.
—Cómo en mi caso señor Hiller, ofrezco calidad, pero al ser poco reconocida, tengo que luchar para que tomen en cuenta mis diseños, ustedes eligen a los clientes con años de trayectoria, no creo que sea mi caso
—le hizo saber tomando sutilmente su cabello y acomodando la cola hacia un lado, movimiento que el hombre siguió con la mirada, anclándola por varios segundos en la negra y lisa cabellera, la cual le llegaba a la cintura, pero al tenerla en una cola de caballo alta y colocarla de lado, reposó sobre uno de los senos.
—Sin embargo Santana, no descartamos, ni limitamos. creo que todo es posible ¿No crees? —preguntó fijando la mirada en la de la chica, la cual le regaló una sonrisa.
—Creo en que usted puede hacerlo posible señor Hiller. —le hizo saber levantando su copa a modo de brindis.
—Todo depende señorita Lopez. —al ver que la chica elevaba una ceja con esto haciendo obvia su pregunta. —De cuanta calidad posee, creo que primero debemos comprobar. —dejando en el aire la doble intensión de sus palabras, sin embargo continúo. —Cómo comprenderá, la misión de Elite es ofrecer calidad, si sus diseños son exclusivos, puede contar con nosotros, como agencia publicitaria.
—¿Y que podría ofrecerme señor Hiller? —preguntó anclando su mirada en los labios del hombre, tratando de ser lo más evidente posible. —¿Que medios servirían para promocionar mis diseños, o mejor dicho mi tienda?
—A López Boutique, el grupo Elite le ofrecería, principalmente publicidad en internet y eso incluye diseño de la página web, un par de blogs, posicionamiento en buscadores, publicidad en redes sociales, revista virtual, también a través de medios masivos, como lo es la televisión, pocos segundos al aire, pueden definir el éxito rotundo o por medio de volantes, vallas y medio textil como ofrecer bordados, claro todo esto son gastos millonarios y que para una pequeña empresa, muchas veces no resulta.
—Evidentemente señor, pero quiero correr el riesgo, siempre me ha gustado asumir retos, claro necesitaría que alguien me ayudase a financiar las promociones.
—Hagamos una cosas Santana, yo podría ayudarte. hacer algunas publicidades y después discutimos lo del pago. si quieres y estas disponible el viernes de la próxima semana podríamos reunirnos para cenar y te mostraré algunas propuestas, debo reunirme con el diseñador gráfico primero.¿Estas dispuesta a aceptar mi propuesta? —preguntó y fijó su mirada en ella, mientras se pasaba la lengua por los labios para humedecerlos y al final morderse el inferior levemente, con esto provocando a la chica.
—Por supuesto señor hiller, no sabe cuánto le agradezco. quisiera quedarme un poco más, pero tengo una entrega pendiente. —le hizo saber y el hombre se puso de pie, se encaminó y se detuvo detrás de ella que se levantaba y él jalaba la silla.
—No te preocupes, has la entrega. después podrás agradecerme. — le dijo acercándosele al cuello. —Te llevaré. —le informó, alejándose un poco.
—No señor, no hace falta, Oscar me está esperando, puede terminar su almuerzo. —le dijo con inocencia y se encaminó.
Oscar esperaba a Rachell en el estacionamiento, ella había cumplido su promesa de mandarlo a buscar apenas logrará establecer su negocio y aunque este apenas tuviese tres años, ella con su empeño había conseguido posicionarlo en un nivel importante, sin embargo anhelaba más, su meta era ser reconocida en Europa, él seguía fungiendo el papel de ser su protector y la ayudaba a alcanzar algunos propósitos, por lo que esperaba que bajará y le hiciera la seña acordada, la vio en las escaleras y esta le indicó con un gesto que marcará a su teléfono.
Sam Hiller aun pensaba en lo seductora y hermosa que era Santana, cuando escuchó el repique de un teléfono móvil, desvió la mirada y este se encontraba en el suelo, al lado de la silla de la joven, por lo que se puso de pie y lo agarró, sabía que podía alcanzarla en el estacionamiento y entregárselo, sin siquiera pensarlo salió a buscarla
El Lamborghini Aventador J en color escarlata y único en el mundo, el que todos creían que el dueño seria algún jeque, ese que era el centro de miradas por su impactante e innovador diseño, al no poseer cubierta, ni vidrios, ni siquiera el delantero, limitando al dueño a usarlo solo en días apropiados. La majestuosa joya pertenecía a Brittany Pierce, un regalo de su tío Carlos en el mes de febrero, dándole la mayor de las sorpresas, su juguete lo esperaba en el estacionamiento del Adour.
—Esta noche nos vemos en el Webster Hall. —le hizo saber Puck, subiendo al Lexus LF-A Concept plateado con un elegante y atrayente interior blanco. —Me cambiaré en la oficina. —le comentó al tiempo que encendía el auto.
—Bien, nos vemos, cualquier cambio de planes me llamas. —acotó La rubia de ojos azules brincando sobre la puerta del Lamborghini.
—Si Carlos te ve se muere. —dijo soltando una carcajada y arrancando al ver cómo su primo brincaba dentro del carro de casi tres millones de euros, siendo seguido por una camioneta GMC Denali Terrain, con dos hombres a bordo, era normal ya que muchas personas salían del restaurante.
Brittany encendió el vehículo y el motor rugió fuertemente haciendo eco en el estacionamiento, en el comando del volante, le dio vida al reproductor y las notas del rock alternativo de la banda inglesa Muse, ensordecieron el ambiente cuando la voz de Matthew Bellamy entonaba.
“You won'tget much closer, till you sacrifice it all, you won'tget to taste it, withyourface against the wall, get up and commit, show the power trapped within, do just what you want to, and now stand up and begin”
Santana caminaba lentamente, dándole tiempo a sam para que la alcanzará y acercándose cada vez más hacia su auto donde la esperaba Oscar, escuchó la música que retumbaba en el lugar, además del molesto sonido del motor del auto deportivo, pero no se preocupó por mirar hacia los lados, ya que era un estacionamiento y debían manejar con precaución, en fracción de segundos su corazón se detuvo y ninguno de sus reflejos reaccionó, al ver que el deportivo rojo se le venía encima, solo pudo cerrar los ojos y esperar el golpe.
Todo pasó muy rápido, el sonido de los cauchos al frenar bruscamente, el grito de Oscar opacado por Panic station de Muse, mientras su corazón retomaba los latidos y estos palpitaban al ritmo de la batería del rock, abrió los ojos y se encontró con una mujer impasible, enfundada en unos lentes Ray Ban aviador polarizados, que no mostraba ningún tipo de nerviosismo, lo único que mostraba era la mandíbula tensada, mientras Mathew Bellamy le gritaba.
'fire's in your eyes
When it's came your sacrifice imagination. Ooo 5, 6, 7, minus 9 lives You've arrived atpanic station Doubts will try to breakyou Unleash your heart and soul... "
La música fue pausada y el auto dejó de ronronear, creando un silencio ensordecedor.
Oscar se había quedado petrificado y ella aunque quisiese no podía moverse, estaba anclada al lugar a consecuencia de los nervios, mientras temblaba íntegramente, solo podía mirar a la mujer frente a ella y algo dentro muy dentro, donde nunca anteriormente había sentido nada, empezó a latir, se sentía ahogada, asfixiada y solo quería romper el hechizo que esa mujer había creado, nunca la habían hecho desestabilizar de esa manera y era algo hermoso y contradictorio.
¿Dije mujer?—pensó la morena
—¡Santana! ¿Qué ha pasado? —preguntó sam quien llegaba en ese momento, sacándola de la burbuja de pánico y excitación en la que se encontraba.
—Nada solo que esta imbécil casi me atropella. —exclamó liberándose del poder que esa tipa ejercía sobre ella, al tiempo que golpeaba con la mano abierta en la capota del Lamborghini, queriendo con esto erradicar esa nueva sensación, por lo que sentía rabia en contra de ella misma y quería descargarla a como diese lugar, para su sorpresa ella siguió sin inmutarse, solo la vio apretar fuertemente el volante, sin saber siquiera si ella en ese momento era el objeto de la mirada porque los lentes polarizados no le permitían ver los ojos de la mujer, en ese momento una vez más Muse se dejaba escuchar en el estacionamiento y el motor del auto rugió.
—¿Pero qué te crees estúpida? ¿Ni siquiera vas a disculparte? —inquirió aún más molesta y ella solo le hizo un ademán para que se quitara del camino, mas no habló.
—¿Y si no me quito, qué? ¿Me pasarás por encima? — reprochó sulfurada.
—Santana, tranquilízate un poco, ya pasó, deja las cosas así, es evidente que no es más que una estúpida mocosa que se malgasta la fortuna de los padres. —le hizo saber sam tomándola por un brazo, pero ella se encontraba renuente y la retaba con la mirada, ante esto solo logró que la joven la acosará con el vehículo, por lo que dio dos pasos hacia atrás.
—¿Esta que se cree? —se preguntó Oscar acercándose hasta donde se encontraba la mujer dentro del carro y estaba por sacarlo por el brazo cuando dos camionetas negras GMC Denali Terrain salieron prácticamente de la nada y se estacionaron bruscamente detrás del Lamborghini Aventador J y se bajaron dos hombres, uno de cada una y dentro esperaban dos más, con esto deteniendo las intenciones del moreno.
—Está bien vamos Oscar. —le pidió Santana jalándolo por uno de los brazos. —No le demos importancia. —tratando de encaminarlo al auto, porque sabía que podría ser peligroso.
Sam la tomó por la muñeca reteniéndola y acercándose a ella.
—¿Seguro que estas bien Santana? — preguntó acariciándole la mejilla.
En ese momento el Lamborghini arrancó a una velocidad no permitida dentro del estacionamiento, dejando en el ambiente la vibración del motor y el rock alternativo. La chica no pudo evitar seguirla con la mirada, esa mujer la había magnetizado, tanto que desde ese instante empezó a desconocerse, porque había sido ella quien casi le causaba daño y no ella como era su costumbre.
CAPÍTULO 3
Asesino de Diane Smith condenado a 45 años de cárcel. Titular del New York times, del día 12 de Marzo de 2013.
Hace un mes Charles Wolfgang aceptó en audiencia pública su responsabilidad en los delitos de homicidio agravado, tortura y acceso carnal violento, lo que le generó una rebaja en su sentencia.
La jueza segunda penal condenó a 45 años de prisión a Charles Wolfgang por su responsabilidad en a violación y asesinato de Diane Smith en hechos registrados el 24 de Diciembre de 2016, en el parque central de Nueva york.
Char es Wolfgang aceptó su responsabilidad en la violación, tortura y muerte de su víctima de 28 años, tras escuchar el relato de los hechos en l os que asesinó a su excompañera de trabajo; no obstante, se tapó los oídos, mi entras el fiscal 320° leía la acusación.
El hombre pidió perdón al país, pero los familiares de Diane Smith no creyeron en su acto de contrición. Su abogado defensor pidió una rebaja de una tercera parte, es decir que se le condene a 35 años de prisión. La defensa de Wolfgang presentó apelación por considerar que la pena fue muy alta y un "error" de la juez, pues no tuvo en cuenta la aceptación de cargos...
—Pantera azul deja de lado tantas noticias que te vas a poner vieja... relax, en la ola prima. —se dejó escuchar la voz de Puck que entraba a una de las divisiones exclusivas del restaurant y le arrancaba el diario, su mirada celeste se posó en el titular. —¿Otro? —preguntó dejándose caer sentado.
—Si el caso del violador hijo de puta está cerrado, sin embargo están apelando para que rebajen la sentencia, que bolas tiene ese abogado de mierda. —le hizo saber Brittany sintiéndose molesta, por la poca profesionalidad que demostraba su colega, si es que a eso se le podía llamar profesional.
Pero 45 años de cárcel son suficientes. —expuso el rubio lanzando el diario sobre la mesa. —Estoy seguro que le van a dar su calurosa bienvenida. —soltando media carcajada.
—No Puck, 45 años no son nada con lo que se merece, espero que le den duro a ese pendejo, sé que no debo tomarme tan a pecho los casos, pero siento impotencia porque estoy peleando por la sentencia a muerte, es lo mínimo que merece, tienen que hacer cumplir la ley. Porque las sentencias deben ajustarse a la ley según el grado del delito y se hacen los locos, o están vendidos, creo que es más lo segundo.
—Brittany, prima si ya la jueza tomó una decisión respétala y deja de estar queriendo ser la salvadora, no eres Dios, no te busques problemas, ese hombre puede tomar represalias en tu contra.
—Definitivamente no soy Dios, porque si lo fuese esos parásitos no existiesen y no le tengo miedo, ni a él ni a nadie... ya estas como mi tío, deja la paranoia. —le hizo saber mientras agarraba el menú.
—No es paranoia, en tres años te has obsesionado por mandar a prisión a veintidós tipos, no descansas hasta lograrlo es arriesgado lo que haces, deberías dejar de lado la fiscalía y solo trabajar como asesor, así no te involucras tanto.
—Es mi trabajo y me gusta lo que hago. ¿Qué vas a pedir? — preguntó desviando la mirada a la carta.
—Pide lo que sea. estoy hambriento, tengo que regresar a la oficina, estoy loco por unas vacaciones, te juro que mi padre aprovechó que estaba en medio de la reacción del porro para que aceptara el puesto. —acotó con voz cansada. —Por cierto ahora que has cerrado este caso deberíamos irnos a finales de mes a Ámsterdam, solo será por un fin de semana, Guetta tiene show en The Sand.
—No lo creo Puck, es pesado ese viaje de ocho horas, para regresar al día siguiente, vamos a llegar más cansados, no. Desisto.
—Pantera azul, si no tienes trabajo, aún hay tiempo, dejaré todo preparado y nos vamos una semana, habrán fiestas rainbows. —le hizo saber con picardía y levantando una ceja.
—En el caso que nos tomemos una semana, me parece una excelente idea necesito distraerme un poco. —le dijo sonriendo cambiando completamente el semblante de mujer sin escrúpulos que tenía un par de minutos atrás.
—Como te gusta que te la mamen. —dijo soltando una carcajada.
—Para liberar tensión primo... y verme pintado de colores. —espetó, sonriendo con supremacía.
En otro de los compartimientos exclusivos del restaurante Adour, se encontraba Santana López, almorzando con Sam Hiller, presidente de Elite, la agencia publicitaria más exclusiva del continente americano, lo había conocido en una reunión la semana pasada, por lo que no dudo en pescarlo, era esa plataforma indispensable y exclusiva para promocionar sus diseños, si lograba que ese hombre con su compañía patrocinaran su tienda, tendría el doble del éxito que había obtenido hasta el momento.
—Santana, no trabajamos como una agencia de publicidad común, contamos con métodos y un estilo propio, eso nos hace diferentes, incluso utilizamos nuestro propio servicio, explotamos la asistencia en nuestras divisiones de negocios, lo que nos hace conocer verdaderamente lo que funciona y lo que no, con números reales, ya que vemos de primera mano el impacto de cada acción que llevamos a cabo. —hablaba Sam con seguridad, mirándola a los ojos, hizo una pausa para beber un poco de su vino.
La chica lo imitó tomando su copa, mientras se embriagaba con el olor dulce del vino, le dedicó una mirada seductora, de esas que nunca fallaban, su propósito era que Sam Hiller le hiciese la publicidad, ya que al ser una pequeña empresaria y contar con el respaldo de Elite, aseguraría el éxito, era un hombre interesante, apuesto, elegante, inteligente, aun cuando se mostraba seguro, se percató del sutil nerviosismo que causo en él con la mirada, además de la marca de la alianza de bodas, evidenciando que se lo había quitado, como si nadie supiese que estaba casado y vivía con su mujer e hija.
Tal vez te hace sentir más seguro y crees que puedes engañarme, juguemos tu juego Sam. -cavilaba mientras saboreaba el vino.
—Nos enfocamos principalmente a publico A, doble A y triple A, preferentemente orientándonos a clientes que optan por calidad sobre cualquier otro factor, es por ello que limitamos la visión de clientes. —departía cuando ella intervino.
—Cómo en mi caso señor Hiller, ofrezco calidad, pero al ser poco reconocida, tengo que luchar para que tomen en cuenta mis diseños, ustedes eligen a los clientes con años de trayectoria, no creo que sea mi caso
—le hizo saber tomando sutilmente su cabello y acomodando la cola hacia un lado, movimiento que el hombre siguió con la mirada, anclándola por varios segundos en la negra y lisa cabellera, la cual le llegaba a la cintura, pero al tenerla en una cola de caballo alta y colocarla de lado, reposó sobre uno de los senos.
—Sin embargo Santana, no descartamos, ni limitamos. creo que todo es posible ¿No crees? —preguntó fijando la mirada en la de la chica, la cual le regaló una sonrisa.
—Creo en que usted puede hacerlo posible señor Hiller. —le hizo saber levantando su copa a modo de brindis.
—Todo depende señorita Lopez. —al ver que la chica elevaba una ceja con esto haciendo obvia su pregunta. —De cuanta calidad posee, creo que primero debemos comprobar. —dejando en el aire la doble intensión de sus palabras, sin embargo continúo. —Cómo comprenderá, la misión de Elite es ofrecer calidad, si sus diseños son exclusivos, puede contar con nosotros, como agencia publicitaria.
—¿Y que podría ofrecerme señor Hiller? —preguntó anclando su mirada en los labios del hombre, tratando de ser lo más evidente posible. —¿Que medios servirían para promocionar mis diseños, o mejor dicho mi tienda?
—A López Boutique, el grupo Elite le ofrecería, principalmente publicidad en internet y eso incluye diseño de la página web, un par de blogs, posicionamiento en buscadores, publicidad en redes sociales, revista virtual, también a través de medios masivos, como lo es la televisión, pocos segundos al aire, pueden definir el éxito rotundo o por medio de volantes, vallas y medio textil como ofrecer bordados, claro todo esto son gastos millonarios y que para una pequeña empresa, muchas veces no resulta.
—Evidentemente señor, pero quiero correr el riesgo, siempre me ha gustado asumir retos, claro necesitaría que alguien me ayudase a financiar las promociones.
—Hagamos una cosas Santana, yo podría ayudarte. hacer algunas publicidades y después discutimos lo del pago. si quieres y estas disponible el viernes de la próxima semana podríamos reunirnos para cenar y te mostraré algunas propuestas, debo reunirme con el diseñador gráfico primero.¿Estas dispuesta a aceptar mi propuesta? —preguntó y fijó su mirada en ella, mientras se pasaba la lengua por los labios para humedecerlos y al final morderse el inferior levemente, con esto provocando a la chica.
—Por supuesto señor hiller, no sabe cuánto le agradezco. quisiera quedarme un poco más, pero tengo una entrega pendiente. —le hizo saber y el hombre se puso de pie, se encaminó y se detuvo detrás de ella que se levantaba y él jalaba la silla.
—No te preocupes, has la entrega. después podrás agradecerme. — le dijo acercándosele al cuello. —Te llevaré. —le informó, alejándose un poco.
—No señor, no hace falta, Oscar me está esperando, puede terminar su almuerzo. —le dijo con inocencia y se encaminó.
Oscar esperaba a Rachell en el estacionamiento, ella había cumplido su promesa de mandarlo a buscar apenas logrará establecer su negocio y aunque este apenas tuviese tres años, ella con su empeño había conseguido posicionarlo en un nivel importante, sin embargo anhelaba más, su meta era ser reconocida en Europa, él seguía fungiendo el papel de ser su protector y la ayudaba a alcanzar algunos propósitos, por lo que esperaba que bajará y le hiciera la seña acordada, la vio en las escaleras y esta le indicó con un gesto que marcará a su teléfono.
Sam Hiller aun pensaba en lo seductora y hermosa que era Santana, cuando escuchó el repique de un teléfono móvil, desvió la mirada y este se encontraba en el suelo, al lado de la silla de la joven, por lo que se puso de pie y lo agarró, sabía que podía alcanzarla en el estacionamiento y entregárselo, sin siquiera pensarlo salió a buscarla
El Lamborghini Aventador J en color escarlata y único en el mundo, el que todos creían que el dueño seria algún jeque, ese que era el centro de miradas por su impactante e innovador diseño, al no poseer cubierta, ni vidrios, ni siquiera el delantero, limitando al dueño a usarlo solo en días apropiados. La majestuosa joya pertenecía a Brittany Pierce, un regalo de su tío Carlos en el mes de febrero, dándole la mayor de las sorpresas, su juguete lo esperaba en el estacionamiento del Adour.
—Esta noche nos vemos en el Webster Hall. —le hizo saber Puck, subiendo al Lexus LF-A Concept plateado con un elegante y atrayente interior blanco. —Me cambiaré en la oficina. —le comentó al tiempo que encendía el auto.
—Bien, nos vemos, cualquier cambio de planes me llamas. —acotó La rubia de ojos azules brincando sobre la puerta del Lamborghini.
—Si Carlos te ve se muere. —dijo soltando una carcajada y arrancando al ver cómo su primo brincaba dentro del carro de casi tres millones de euros, siendo seguido por una camioneta GMC Denali Terrain, con dos hombres a bordo, era normal ya que muchas personas salían del restaurante.
Brittany encendió el vehículo y el motor rugió fuertemente haciendo eco en el estacionamiento, en el comando del volante, le dio vida al reproductor y las notas del rock alternativo de la banda inglesa Muse, ensordecieron el ambiente cuando la voz de Matthew Bellamy entonaba.
“You won'tget much closer, till you sacrifice it all, you won'tget to taste it, withyourface against the wall, get up and commit, show the power trapped within, do just what you want to, and now stand up and begin”
Santana caminaba lentamente, dándole tiempo a sam para que la alcanzará y acercándose cada vez más hacia su auto donde la esperaba Oscar, escuchó la música que retumbaba en el lugar, además del molesto sonido del motor del auto deportivo, pero no se preocupó por mirar hacia los lados, ya que era un estacionamiento y debían manejar con precaución, en fracción de segundos su corazón se detuvo y ninguno de sus reflejos reaccionó, al ver que el deportivo rojo se le venía encima, solo pudo cerrar los ojos y esperar el golpe.
Todo pasó muy rápido, el sonido de los cauchos al frenar bruscamente, el grito de Oscar opacado por Panic station de Muse, mientras su corazón retomaba los latidos y estos palpitaban al ritmo de la batería del rock, abrió los ojos y se encontró con una mujer impasible, enfundada en unos lentes Ray Ban aviador polarizados, que no mostraba ningún tipo de nerviosismo, lo único que mostraba era la mandíbula tensada, mientras Mathew Bellamy le gritaba.
'fire's in your eyes
When it's came your sacrifice imagination. Ooo 5, 6, 7, minus 9 lives You've arrived atpanic station Doubts will try to breakyou Unleash your heart and soul... "
La música fue pausada y el auto dejó de ronronear, creando un silencio ensordecedor.
Oscar se había quedado petrificado y ella aunque quisiese no podía moverse, estaba anclada al lugar a consecuencia de los nervios, mientras temblaba íntegramente, solo podía mirar a la mujer frente a ella y algo dentro muy dentro, donde nunca anteriormente había sentido nada, empezó a latir, se sentía ahogada, asfixiada y solo quería romper el hechizo que esa mujer había creado, nunca la habían hecho desestabilizar de esa manera y era algo hermoso y contradictorio.
¿Dije mujer?—pensó la morena
—¡Santana! ¿Qué ha pasado? —preguntó sam quien llegaba en ese momento, sacándola de la burbuja de pánico y excitación en la que se encontraba.
—Nada solo que esta imbécil casi me atropella. —exclamó liberándose del poder que esa tipa ejercía sobre ella, al tiempo que golpeaba con la mano abierta en la capota del Lamborghini, queriendo con esto erradicar esa nueva sensación, por lo que sentía rabia en contra de ella misma y quería descargarla a como diese lugar, para su sorpresa ella siguió sin inmutarse, solo la vio apretar fuertemente el volante, sin saber siquiera si ella en ese momento era el objeto de la mirada porque los lentes polarizados no le permitían ver los ojos de la mujer, en ese momento una vez más Muse se dejaba escuchar en el estacionamiento y el motor del auto rugió.
—¿Pero qué te crees estúpida? ¿Ni siquiera vas a disculparte? —inquirió aún más molesta y ella solo le hizo un ademán para que se quitara del camino, mas no habló.
—¿Y si no me quito, qué? ¿Me pasarás por encima? — reprochó sulfurada.
—Santana, tranquilízate un poco, ya pasó, deja las cosas así, es evidente que no es más que una estúpida mocosa que se malgasta la fortuna de los padres. —le hizo saber sam tomándola por un brazo, pero ella se encontraba renuente y la retaba con la mirada, ante esto solo logró que la joven la acosará con el vehículo, por lo que dio dos pasos hacia atrás.
—¿Esta que se cree? —se preguntó Oscar acercándose hasta donde se encontraba la mujer dentro del carro y estaba por sacarlo por el brazo cuando dos camionetas negras GMC Denali Terrain salieron prácticamente de la nada y se estacionaron bruscamente detrás del Lamborghini Aventador J y se bajaron dos hombres, uno de cada una y dentro esperaban dos más, con esto deteniendo las intenciones del moreno.
—Está bien vamos Oscar. —le pidió Santana jalándolo por uno de los brazos. —No le demos importancia. —tratando de encaminarlo al auto, porque sabía que podría ser peligroso.
Sam la tomó por la muñeca reteniéndola y acercándose a ella.
—¿Seguro que estas bien Santana? — preguntó acariciándole la mejilla.
En ese momento el Lamborghini arrancó a una velocidad no permitida dentro del estacionamiento, dejando en el ambiente la vibración del motor y el rock alternativo. La chica no pudo evitar seguirla con la mirada, esa mujer la había magnetizado, tanto que desde ese instante empezó a desconocerse, porque había sido ella quien casi le causaba daño y no ella como era su costumbre.
nikigarcianiki** - Mensajes : 97
Fecha de inscripción : 01/03/2014
ACTUALIZACIÓN CAPITULO 4
CAPÍTULO 4.
Brittany tomó la quinta avenida y se dirigió al Este, mientras sentía la sangre correr violentamente en sus venas, por más que respiraba profundamente, para tratar de canalizar la ira, no podía, se le hacía imposible y se repetía mentalmente que debía ser profesional, actuar con inteligencia, la luz verde en el tablero de al lado titilaba indicándole una llamada entrante y quien era no desistía porque ya llevaba varios minutos, por lo que presionó el botón para atenderla.
—Señora debería bajar la velocidad, si no lo hace terminaran multándola. —al escuchar la voz miró por el retrovisor y vio a las camionetas seguirlos, sin dar ninguna respuesta finalizó la llamada y se orilló bruscamente, el lamborghini apenas se detenía cuando la puerta del lado del chofer empezó a elevarse.
Brittany bajó del auto y se encaminó hacia donde habían estacionado las camionetas, llegó hasta una de ella y observó a los dos hombres dentro de esta.
—¿Desde cuándo son mis niñeras? — preguntó, cuando uno de ellos descendió. —Le he dejado claro a Carlos que no necesito, así que se largan.-le dijo soltando esa rabia que lo torturaba.
—Señorita no es su decisión, no aceptamos sus órdenes, trabajamos para el señor Pierce, no para usted y las órdenes precisas del señor son custodiarlo a usted y al joven Puck.
—Pues dígale a mi tío que no quiero, si llegase a necesitar, yo misma contrato mis guardaespaldas ¿Esta claro? —preguntó sin que en ella mermará la molestia, que no podía controlar, se había estado preparando durante casi toda su vida, para no sentir como el volcán estallaba dentro de ella cuando se diera el anhelado encuentro, pero no pudo controlarlo y ahora la lava corría por sus venas.
—No podemos hacer eso jovencita deberá usted misma hablar con su tío y que después él no los comunique, mientras tanto seguiremos llevando a cabo nuestro trabajo.
—¡Bien! se largan ahora mismo o mañana entablo una demanda por persecución. —les amenazó.
—No lo perseguimos, solo lo protegemos. —aclaró el hombre, que ya estaba preparado para eso, porque Carlos los había puesto sobre aviso. —Es nuestro deber y eso está claro, no hay demanda que nos afecte, al menos que quiera demandar a su tío
—No quiero que me jodan la vida. andaré en los lugares que quiera, saldré con quien quiera, no acepto sugerencias, ni consejos, ni nada que se le parezca soy una mujer de veintitrés años, dueña de mis actos y decisiones, y responsabilidades su deber es solo intervenir si yo se los pido, si no se mantienen al margen, estaba esperando que ese hombre me tocará, para sacarle a pasear la madre y llegan ustedes en plan de James Bond, no quiero que se metan en mi vida, si van a hacer su trabajo que sea a metros de distancia, no quiero estar viéndolos. — advirtió y se encaminó al Lamborghini, sintiéndose molesta y derrotada porque sabía que no podía ir en contra de su tío y ya esta era la quinta vez que le descubría los guardaespaldas que les asignaba
Santana después de que esa mujer se fuese y ella una vez más retomará el control de sus emociones, fue consiente del dolor en su mano, sin poder retener el jadeo ante el dolor en esta, Sam al percatarse se ofreció a llevarla a una clínica para que la revisaran pensé en negarse, pero si lo hacía temía alejar al hombre que le promocionaría la boutique, en cambio sí se mostraba débil y desvalida, ganaría puntos a su favor por lo que se lo permitió, era evidente que había logrado un gran efecto en él, debería sentirse afortunada, porque Sam Hiller de cincuenta años era un hombre realmente atractivo, con mujeres a montón, sabía que la vida que llevaba su esposa no debía ser fácil al compartirlo de tal manera, pero seguramente ya estaría resignada, llevaban veintisiete años juntos, se formalizaron muy jóvenes, pero habían sabido sobrellevar la relación.
Ella no le exigirá ser la señora Hiller, se conformaba con que la representase y le brindase apoyo, tal vez en un par de años le diría adiós de la misma manera que lo hizo con Richard Sturgess, quien le regaló el local de dos pisos en la quinta avenida entre las calles 50 y 60 rodeada por las tiendas más lujosas y exclusivas de Nueva york, cómo lo son Bulgari, Armani, Gucci, Louis Vouiton, Cartier, Versace, Tiffany's y por supuesto Winstead, Richard también le colocó a su nombre el apartamento donde vivía, en la calle 42.
El Británico, fue un hombre excepcional, quien la hizo mujer y con quien la pasaba muy bien, la relación de casi dos años llegó a su fin cuando él le propuso matrimonio y ella no estaba dispuesta a unirse definitivamente a ningún hombre, ni mucho menos permitirle que decidiera por ella, él tenía su orgullo y se cansó de esperar, una mañana la llamó desde el aeropuerto despidiéndose definitivamente de ella y después de muchos años de no haber llorado por un hombre, lo hizo. Richard le hizo derramar lágrimas, pero ella tampoco lo detuvo, se encerró una semana en su apartamento, viviendo de recuerdos, lo lloró, lloró y lloró.
Ni siquiera quiso que Marley la viese tan débil, ni mucho menos Oscar, porque a ellos y sobre todo a ella misma se había prometido no sufrir nunca por un hombre, por lo que a la semana siguiente regresó a su trabajo, valiéndose de la inspiración que en ese momento despertó la situación por la que estaba pasando, creo la colección otoño — invierno, logrando que algunos de sus diseños fuesen exhibidos en una serie juvenil, sin embargo no obtuvo el reconocimiento esperado.
Después de dos meses Richard Sturgess no era más que un bonito recuerdo, del cual no se arrepentía, pues gracias a esa relación logró cumplir una de sus mayores metas en la cual trabajaba arduamente desde hacía tres años, sin compañía masculina desde hacía un año, en cuanto a Sam Hiller sabía que papel jugaría en su vida, ella movería los hilos del hombre a su antojo.
Oscar no se separó de ella un solo instante y aunque Sam le pidió hacerse cargo, él no lo permitió, el doctor de turno le diagnosticó una tendinitis, por lo que se precisó la utilización de una férula por dos semanas, además de antiinflamatorios y analgésicos cada ocho horas.
—¿Santana por Dios que te ha pasado? — preguntó Marley saliendo detrás del mostrador de la boutique al verla entrar con la férula, en compañía del señor Hiller y Oscar.
—Nada, un pequeño accidente, pero no es nada grave Marley. —le dijo al tiempo que la morena agarraba su cartera Prada y la colocaba sobre una de las butacas.
—¿Segura no es nada grave? Deberíamos ir a un hospital. —le hizo saber evidenciando su preocupación.
—Vengo de uno. — respondió sentándose, siendo ayudada por Sam que ya le estaba hartando con tanta atención.
¡Por Dios! No soy de cristal. -Caviló con ganas de sacudirse del agarré y sintiendo rabia al recordar al hombre culpable del incidente y por extraño que parezca los latidos de su corazón se aceleraron, dejó libre un suspiro y desvió la mirada a sam.
—Señor Hiller, muchas gracias por todo, es usted muy amable, pero no quiero seguir robándole su valioso tiempo.
—Descuida Santana, no te preocupes, aquí lo importante eres tú. — contestó mirándola a los ojos.
—De nuevo muchas gracias, la verdad me gustaría descansar un poco.
—Si quieres puedo llevarte a tu casa. — replicó él, buscando la manera de acercarse más a la chica y ganarse no solo su admiración si no también su deseo.
—No. no hace falta señor, descansaré en el diván de mi oficina, solo serán unos minutos, recuerde que tengo una entrega pendiente. — objetó armándose de paciencia.
—Está bien como prefieras, yo regreso al trabajo, cualquier cosas me llamas y yo estaré aquí ¿Tienes mi numero? —preguntó y ella asintió en silencio. —Descansa, yo te llamaré para convenir lo de la cena del viernes de la próxima semana. —le recordó y pedirle permiso le depositó un beso en la mejilla.
—Muchas gracias señor Hiller es usted muy amable. —musitó anclando su mirada en la del hombre, valiéndose de sus encantos, pues ya lo tenía comiendo en la palma de la mano, solo un poco más y caería en su red.
Sam salió de la boutique y ella se encaminó a su oficina dejándose caer sentada en el diván, para después acostarse completamente, cerró los ojos y en su mente retumbaba Panic Station de Muse.
Situado en la mitad de la isla de Manhattan, entre el Central Park y el East River se encontraba el barrio Upper East Side, uno de los más exclusivos de Nueva York, donde Brittany y Puck compartían un apartamento de dos pisos.
Puck llegó entrada las cuatro de la madrugada, con una amiga, cómo era de esperarse, jamás se molestaría o evitaría su noche de fiesta en el Webster Hall, solo porque brittany, cambió de planes a última hora.
El rubio entró en el apartamento el cual se encontraba iluminado tenuemente por las luces indirectas de la sala y el bar, lo demás era a consecuencias de algunas luces del exterior que se apreciaban a través de la pared de cristal.
Puck se encontraba en medio de besos y prácticamente arrancándole la ropa a la mujer, cuando se percató de la presencia de su primo en el balcón.
—Prepara el jacuzzi, estás en tu casa. —le hizo saber dándole la vuelta y propinándole una nalgada. —Primera habitación del pasillo.
La joven castaña le regaló una sonrisa y se encaminó al corredor, mientras lo miraba a segundos seductoramente, él le guiño un ojo y se dirigió hacia el balcón, corrió la puerta de cristal y el olor a marihuana inundó sus fosas nasales.
—Pensé que no vendrías a dormir. —se dejó escuchar la voz pausada de Brittany por los efectos del narcótico.
—En realidad no vengo a dormir. ¡Uy! ¡Uy! algo bueno no paso, mira nada más, si te has fumado un blanco y negro, llevabas un mes ya sé, te salió otro caso ¿Otro violador de mierda? —preguntó dejándose caer sentado en un puff de cuero negro.
—No, estoy sin trabajo, pero dentro de poco podré llevar a cabo mi misión. — respondió con la mirada pérdida en los edificios del frente.
—¿Cuantos llevas? —preguntó soltando una carcajada. —Que ya te crees Ethan Hunt, ojalá y no se te dé por escalar el edificio. —sin parar de reír y Brittany lo acompañó de buena manera.
—Siento haberte dejado embarcado a último momento, pero la verdad no estaba de ánimos. —le hizo saber.
—No te preocupes igual lo pase muy bien, ni falta hiciste por cierto me traje a una amiga levántate y vamos a compartirla. —le pidió poniéndose de pie.
—No, cógetela solo, aun no estoy de ánimos. —respondió sonriendo y demostrando que se obligaba a hacerlo.
—Está bien me llevaré esto. —Puck agarró los dos porros que aun reposaban sobre la mesa y percatándose del estado de su prima. —No vaya a ser que con tu desanimo quieras entrarle a otro. —deslizó la puerta y entró dejándolo solo en el balcón.
Brittany tomó la quinta avenida y se dirigió al Este, mientras sentía la sangre correr violentamente en sus venas, por más que respiraba profundamente, para tratar de canalizar la ira, no podía, se le hacía imposible y se repetía mentalmente que debía ser profesional, actuar con inteligencia, la luz verde en el tablero de al lado titilaba indicándole una llamada entrante y quien era no desistía porque ya llevaba varios minutos, por lo que presionó el botón para atenderla.
—Señora debería bajar la velocidad, si no lo hace terminaran multándola. —al escuchar la voz miró por el retrovisor y vio a las camionetas seguirlos, sin dar ninguna respuesta finalizó la llamada y se orilló bruscamente, el lamborghini apenas se detenía cuando la puerta del lado del chofer empezó a elevarse.
Brittany bajó del auto y se encaminó hacia donde habían estacionado las camionetas, llegó hasta una de ella y observó a los dos hombres dentro de esta.
—¿Desde cuándo son mis niñeras? — preguntó, cuando uno de ellos descendió. —Le he dejado claro a Carlos que no necesito, así que se largan.-le dijo soltando esa rabia que lo torturaba.
—Señorita no es su decisión, no aceptamos sus órdenes, trabajamos para el señor Pierce, no para usted y las órdenes precisas del señor son custodiarlo a usted y al joven Puck.
—Pues dígale a mi tío que no quiero, si llegase a necesitar, yo misma contrato mis guardaespaldas ¿Esta claro? —preguntó sin que en ella mermará la molestia, que no podía controlar, se había estado preparando durante casi toda su vida, para no sentir como el volcán estallaba dentro de ella cuando se diera el anhelado encuentro, pero no pudo controlarlo y ahora la lava corría por sus venas.
—No podemos hacer eso jovencita deberá usted misma hablar con su tío y que después él no los comunique, mientras tanto seguiremos llevando a cabo nuestro trabajo.
—¡Bien! se largan ahora mismo o mañana entablo una demanda por persecución. —les amenazó.
—No lo perseguimos, solo lo protegemos. —aclaró el hombre, que ya estaba preparado para eso, porque Carlos los había puesto sobre aviso. —Es nuestro deber y eso está claro, no hay demanda que nos afecte, al menos que quiera demandar a su tío
—No quiero que me jodan la vida. andaré en los lugares que quiera, saldré con quien quiera, no acepto sugerencias, ni consejos, ni nada que se le parezca soy una mujer de veintitrés años, dueña de mis actos y decisiones, y responsabilidades su deber es solo intervenir si yo se los pido, si no se mantienen al margen, estaba esperando que ese hombre me tocará, para sacarle a pasear la madre y llegan ustedes en plan de James Bond, no quiero que se metan en mi vida, si van a hacer su trabajo que sea a metros de distancia, no quiero estar viéndolos. — advirtió y se encaminó al Lamborghini, sintiéndose molesta y derrotada porque sabía que no podía ir en contra de su tío y ya esta era la quinta vez que le descubría los guardaespaldas que les asignaba
Santana después de que esa mujer se fuese y ella una vez más retomará el control de sus emociones, fue consiente del dolor en su mano, sin poder retener el jadeo ante el dolor en esta, Sam al percatarse se ofreció a llevarla a una clínica para que la revisaran pensé en negarse, pero si lo hacía temía alejar al hombre que le promocionaría la boutique, en cambio sí se mostraba débil y desvalida, ganaría puntos a su favor por lo que se lo permitió, era evidente que había logrado un gran efecto en él, debería sentirse afortunada, porque Sam Hiller de cincuenta años era un hombre realmente atractivo, con mujeres a montón, sabía que la vida que llevaba su esposa no debía ser fácil al compartirlo de tal manera, pero seguramente ya estaría resignada, llevaban veintisiete años juntos, se formalizaron muy jóvenes, pero habían sabido sobrellevar la relación.
Ella no le exigirá ser la señora Hiller, se conformaba con que la representase y le brindase apoyo, tal vez en un par de años le diría adiós de la misma manera que lo hizo con Richard Sturgess, quien le regaló el local de dos pisos en la quinta avenida entre las calles 50 y 60 rodeada por las tiendas más lujosas y exclusivas de Nueva york, cómo lo son Bulgari, Armani, Gucci, Louis Vouiton, Cartier, Versace, Tiffany's y por supuesto Winstead, Richard también le colocó a su nombre el apartamento donde vivía, en la calle 42.
El Británico, fue un hombre excepcional, quien la hizo mujer y con quien la pasaba muy bien, la relación de casi dos años llegó a su fin cuando él le propuso matrimonio y ella no estaba dispuesta a unirse definitivamente a ningún hombre, ni mucho menos permitirle que decidiera por ella, él tenía su orgullo y se cansó de esperar, una mañana la llamó desde el aeropuerto despidiéndose definitivamente de ella y después de muchos años de no haber llorado por un hombre, lo hizo. Richard le hizo derramar lágrimas, pero ella tampoco lo detuvo, se encerró una semana en su apartamento, viviendo de recuerdos, lo lloró, lloró y lloró.
Ni siquiera quiso que Marley la viese tan débil, ni mucho menos Oscar, porque a ellos y sobre todo a ella misma se había prometido no sufrir nunca por un hombre, por lo que a la semana siguiente regresó a su trabajo, valiéndose de la inspiración que en ese momento despertó la situación por la que estaba pasando, creo la colección otoño — invierno, logrando que algunos de sus diseños fuesen exhibidos en una serie juvenil, sin embargo no obtuvo el reconocimiento esperado.
Después de dos meses Richard Sturgess no era más que un bonito recuerdo, del cual no se arrepentía, pues gracias a esa relación logró cumplir una de sus mayores metas en la cual trabajaba arduamente desde hacía tres años, sin compañía masculina desde hacía un año, en cuanto a Sam Hiller sabía que papel jugaría en su vida, ella movería los hilos del hombre a su antojo.
Oscar no se separó de ella un solo instante y aunque Sam le pidió hacerse cargo, él no lo permitió, el doctor de turno le diagnosticó una tendinitis, por lo que se precisó la utilización de una férula por dos semanas, además de antiinflamatorios y analgésicos cada ocho horas.
—¿Santana por Dios que te ha pasado? — preguntó Marley saliendo detrás del mostrador de la boutique al verla entrar con la férula, en compañía del señor Hiller y Oscar.
—Nada, un pequeño accidente, pero no es nada grave Marley. —le dijo al tiempo que la morena agarraba su cartera Prada y la colocaba sobre una de las butacas.
—¿Segura no es nada grave? Deberíamos ir a un hospital. —le hizo saber evidenciando su preocupación.
—Vengo de uno. — respondió sentándose, siendo ayudada por Sam que ya le estaba hartando con tanta atención.
¡Por Dios! No soy de cristal. -Caviló con ganas de sacudirse del agarré y sintiendo rabia al recordar al hombre culpable del incidente y por extraño que parezca los latidos de su corazón se aceleraron, dejó libre un suspiro y desvió la mirada a sam.
—Señor Hiller, muchas gracias por todo, es usted muy amable, pero no quiero seguir robándole su valioso tiempo.
—Descuida Santana, no te preocupes, aquí lo importante eres tú. — contestó mirándola a los ojos.
—De nuevo muchas gracias, la verdad me gustaría descansar un poco.
—Si quieres puedo llevarte a tu casa. — replicó él, buscando la manera de acercarse más a la chica y ganarse no solo su admiración si no también su deseo.
—No. no hace falta señor, descansaré en el diván de mi oficina, solo serán unos minutos, recuerde que tengo una entrega pendiente. — objetó armándose de paciencia.
—Está bien como prefieras, yo regreso al trabajo, cualquier cosas me llamas y yo estaré aquí ¿Tienes mi numero? —preguntó y ella asintió en silencio. —Descansa, yo te llamaré para convenir lo de la cena del viernes de la próxima semana. —le recordó y pedirle permiso le depositó un beso en la mejilla.
—Muchas gracias señor Hiller es usted muy amable. —musitó anclando su mirada en la del hombre, valiéndose de sus encantos, pues ya lo tenía comiendo en la palma de la mano, solo un poco más y caería en su red.
Sam salió de la boutique y ella se encaminó a su oficina dejándose caer sentada en el diván, para después acostarse completamente, cerró los ojos y en su mente retumbaba Panic Station de Muse.
Situado en la mitad de la isla de Manhattan, entre el Central Park y el East River se encontraba el barrio Upper East Side, uno de los más exclusivos de Nueva York, donde Brittany y Puck compartían un apartamento de dos pisos.
Puck llegó entrada las cuatro de la madrugada, con una amiga, cómo era de esperarse, jamás se molestaría o evitaría su noche de fiesta en el Webster Hall, solo porque brittany, cambió de planes a última hora.
El rubio entró en el apartamento el cual se encontraba iluminado tenuemente por las luces indirectas de la sala y el bar, lo demás era a consecuencias de algunas luces del exterior que se apreciaban a través de la pared de cristal.
Puck se encontraba en medio de besos y prácticamente arrancándole la ropa a la mujer, cuando se percató de la presencia de su primo en el balcón.
—Prepara el jacuzzi, estás en tu casa. —le hizo saber dándole la vuelta y propinándole una nalgada. —Primera habitación del pasillo.
La joven castaña le regaló una sonrisa y se encaminó al corredor, mientras lo miraba a segundos seductoramente, él le guiño un ojo y se dirigió hacia el balcón, corrió la puerta de cristal y el olor a marihuana inundó sus fosas nasales.
—Pensé que no vendrías a dormir. —se dejó escuchar la voz pausada de Brittany por los efectos del narcótico.
—En realidad no vengo a dormir. ¡Uy! ¡Uy! algo bueno no paso, mira nada más, si te has fumado un blanco y negro, llevabas un mes ya sé, te salió otro caso ¿Otro violador de mierda? —preguntó dejándose caer sentado en un puff de cuero negro.
—No, estoy sin trabajo, pero dentro de poco podré llevar a cabo mi misión. — respondió con la mirada pérdida en los edificios del frente.
—¿Cuantos llevas? —preguntó soltando una carcajada. —Que ya te crees Ethan Hunt, ojalá y no se te dé por escalar el edificio. —sin parar de reír y Brittany lo acompañó de buena manera.
—Siento haberte dejado embarcado a último momento, pero la verdad no estaba de ánimos. —le hizo saber.
—No te preocupes igual lo pase muy bien, ni falta hiciste por cierto me traje a una amiga levántate y vamos a compartirla. —le pidió poniéndose de pie.
—No, cógetela solo, aun no estoy de ánimos. —respondió sonriendo y demostrando que se obligaba a hacerlo.
—Está bien me llevaré esto. —Puck agarró los dos porros que aun reposaban sobre la mesa y percatándose del estado de su prima. —No vaya a ser que con tu desanimo quieras entrarle a otro. —deslizó la puerta y entró dejándolo solo en el balcón.
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