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Brittana Voyeur (ADACTADA) G,P 16,17,18,19 FIN

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Finalizado Re: Brittana Voyeur (ADACTADA) G,P 16,17,18,19 FIN

Mensaje por ana_bys_26 el Vie Nov 25, 2016 9:55 am

Capítulo Diecisiete


El calor subió a las mejillas de Brittany, así como a otras partes fundamentales de su cuerpo. Se detuvo a través de la habitación frente a élla, poco a poco desató el cordón de sus pantalones, y luego movió sus caderas un poco para ayudarlos a caer.

Cayeron suavemente sobre sus caderas hasta sus tobillos, permitiéndole dar un paso libre de ellos. Ella podría haber jurado que vio los ojos de Santana brillar de lujuria a la vista de su diminuta tanga roja.

—Bonito, nena— élla murmuró profundamente, y el sonido de su voz hizo que su coño se hinchara dentro del ajustado encaje.

A continuación ella levantó su mano para bajar un tirante de su camisola, luego el otro. Cuando el algodón blanco quedó tendido sobre su pecho, lo alcanzó con ambas manos para desprenderlo lentamente hacia abajo. Requirió un esfuerzo y más movimiento de cadera para ayudarlo el resto del camino hasta que finalmente estuvo delante de él en su sujetador y tanga de encaje rojo. Como
siempre con Santana, disfrutó de ser el objeto de su posesiva mirada.

— Ven a mí, querida— élla dijo, y ella vagabundeó a través de la alfombra hacia donde élla se estaba, bien musculoso y desnudo. Ella se arrodilló a su lado en la manta, y élla le entregó una copa de vino blanco, tomando la otra para sí.

— Por mantener las luces encendidas— élla dijo, levantando su copa en un brindis, —para que pueda ver cada hermosa pulgada tuya.

Ella soltó una pequeña sonrisa, reflexiva y levantó su propia copa.

—Por mi sexy voyeur, quien me hizo ver muchas cosas nuevas.

Bebieron el vino, pero rápidamente pusieron las copas a un lado. Brittany encontró dificultoso sentarse tan cerca de su completa erección sin tocarla. Tan pronto como sus manos estuvieron libres, ella se estiró para acariciarla, envolviendo su puño en torno a su longitud, amando sentirlo como seda sobre
acero, amando la manera en que lo hizo gemir. Se mordió el labio, estudiando su perfecta polla, memorizando cada larga y bonita pulgada, mirando el pre semen que llenaba la punta, y sólo eventualmente recordó estar sorprendida de que examinarlo con tanta audacia ya no la hiciera sentirse avergonzada.

Santana contuvo su respiración mientras ella lo apretaba y acariciaba, y élla no pudo resistir deslizar su palma de la mano desde su cadera hasta la curva de su pecho. Se veían hermosos esta noche, capturados en el apretado encaje rojo, su escote profundo y redondo. Maldita sea, élla iba a extrañar este calor, esta conexión que compartía con ella. Infiernos tenía más que su cuota justa de mujeres calientes y aventuras excitantes, pero nunca había sentido tal confianza de una mujer y no podía dejar de pensar en que Brittany era la primera chica que alguna vez había verdadera y auténticamente seducido en el sentido más puro de la palabra.

Su pequeña mano bombeaba su polla con lenta y dolorosa precisión, la suficiente dulce sensación que un hombre egoísta se habría contentado con tumbarse y dejar que ella lo trabajara de esa manera durante toda la noche. Peroesta era su última noche con Brittany, un hecho del que era muy dolorosamente consciente, por lo que sintió la necesidad de tomar el control, para asegurarse de que élla tuviera todo lo que pudiera de ella antes que hubieran terminado.

Sentándose, élla deslizó sus pulgares en los tirantes de su sostén rojo y los retiró de sus hombros. Su ingle se endureció aún más a la vista del encaje cayendo justo por debajo de sus exuberantes pezones rosados, duros y puntiagudos. El sujetador todavía ahuecaba la parte inferior de sus pechos, subrayándolos con el encaje. Élla simplemente les vio por un momento, luego acarició sus pulgares a través de los impertinentes picos. Ella contuvo el aliento, un suave y brillante sonido y élla se encontró a si mismo ajustando las puntas de color rosa, haciendo girar los tensos brotes entre sus dedos hasta que su respiración se hizo más y más difícil.

Élla se inclinó para besarla y la sensación corrió completamente a través de ella elevando su reacción por sus continuas caricias entre sus piernas.

— Me gusta cuando me tocas— ella dijo en un susurro irregular.

Las palabras encendieron un nuevo fuego en su interior.

—Me encanta oírte decir eso. Cuando nos conocimos, nunca hubieras dicho
algo como eso.

Sus ojos parecían vidriosos, y su pecho agitado, con respiraciones
laboriosas.

—Me cambiaste.

Élla se encontró con su mirada y tenía que tener más de ella.

Capturando sus muñecas en sus manos, élla la empujó sobre su espalda en la colcha, cambiando para cernirse sobre ella, dejando que su cuerpo rozara las pendientes del suyo. Su erección rozando suavemente su vientre.

—Te deseo condenadamente mucho— élla soltó a través de sus apretados dientes antes de que presionara su hambrienta boca sobre la de ella. Sus dedos tiraban a través de su pelo y sus muslos se abrieron debajo de ella para que pudiera anidar su dura longitud donde ella estaba más suave.

Rompiendo el beso, élla dejó caer su boca sobre su pecho, chupando primero uno y luego el otro, su polla volviéndose más dura cada vez que ella gemía. Élla sostuvo el exterior de las curvas de sus pechos con ambas manos mientras cambió de ida y vuelta entre ellos, succionando suave y dulce, usando su lengua para lamer, luego, tirando más fuerte, esperando tomarlos más profundo, con ganas de sentir sus pezones alargarse aún más entre sus labios. Ella gimió debajo de élla, levantando su entrepierna contra él, amaba ponerla tan salvaje, llevándose su control. Eso es lo que él había anhelado desde el principio, hacer que Brittany dejara caer ese tímido escudo de protección y alejar todas sus inhibiciones. Y ahora lo tenía, la dulce Brittany retorciéndose y temblando debajo de él, en respuesta a cada toque suyo.

— Tengo que probar tu coño— jadeo, luego besó hacia abajo por su liso vientre, escuchándola contener su respiración con cada pulgada que élla descendía.

— Sí— susurró ella antes de que élla estuviera allí. —Sí, nena, por favor.

Un rayo de satisfacción masculina tiro a través de élla, extendiéndose hacia el exterior cuando él bajó un beso en el frente de su bonita ropa interior. Su respiración todavía era pesada cuando metió sus pulgares por el elástico en ambas caderas y procedió a rodarla lentamente hacia abajo. Su sangre corrió más caliente en el segundo en que sus ojos se posaron en ese hermoso coño hermoso que ella había descubierto sólo para élla.

Lanzando la tanga con rapidez hacia un lado, élle le separó las piernas de nuevo, ampliamente, y se arrodilló para besar sus húmedos pliegues rosados. Ella suspiró, y élla utilizó los dos pulgares para jugar con los delicados pliegues de carne caliente mientras bajaba otro beso sobre su dilatado y húmedo clítoris. Esta vez, ella gimió.

Élla besó el caliente nudo otra vez tanto con la lengua como con los labios mientras ella se levantaba contra su boca a un ritmo lento, sensual que lo ponía salvaje. Sumergiéndose más, élla lamió profundamente en ella, bebiendo de ella, queriendo tomar sus jugos dentro de élla, queriendo sentir su humedad de bienvenida en su boca, sobre su boca, en su rostro. Si alguna vez hubo un lugar en el que un hombre quisiera ahogarse... Dios, élla necesitaba aún más de ella, necesitaba tenerla de otras maneras.

Siempre trató de ser un amante generoso con Brittany sobre todo y darle placer le provocaba más placer del que élla podía comprender con facilidad, pero en este momento tenía que tomar, sólo un poco. Su polla dolía por ella.

Elevándose sobre ella, miro hacia abajo hacia sus dulces y apasionados ojos

—Necesito follarte, nena.

Ella suspiró con vehemencia en respuesta y el dulce deseo sobre su cara lo atrajo, haciéndolo centrarse en su boca perfecta, haciéndolo pensar en lo increíble que se veía chupándolo. Élla pasó la punta de su dedo índice en un círculo alrededor del borde de sus labios entreabiertos:

—Necesito follarte... aquí— susurró, y luego dejó su dedo sumergirse dentro. Ella lo chupó húmedamente cuando él lo retiraba, entonces dio un salto hacia arriba de manera que sus rodillas descansaban a ambos lados de su cabeza, y usó una mano para facilitar lentamente la punta de su polla entre sus labios.

Ella abrió con impaciencia, gimiendo su placer. Dios, era hermosa tomando su polla en esa bonita boca, dejándolo moverse dentro y fuera, dentro y fuera, tan bueno, demasiado bueno. Cuando ella se estiró para tomar sus bolas, élla se estremeció y se deslizó un poco más profundo.

Pero se obligó a extraer lentamente su húmeda longitud de esos dulces y
mojados labios, retrocediendo su cuerpo lo suficiente para que esta se posara entre sus suaves pechos.

—Y necesito follarte aquí— élla susurró, utilizando sus manos para presionar los dos suaves montículos alrededor de su erección mientras se deslizaba húmedamente de ida y vuelta en el valle medio.

— Oh...— ella susurró, caliente y excitada, le encantaba que disfrutara esto tanto como élla lo hacía. Sus ojos se cerraron en un verdadero placer, y la folló lento y profundo de esa forma, el encaje del sujetador debajo provocando una ligera abrasión en su piel, burlándose de sus bolas.

Finalmente, él soltó sus pechos y se dirigió al sur, una vez más hasta que se puso de rodillas entre sus piernas, empujando su polla en su coño perfectamente separado.

—Y necesito follarte aquí— le dijo, luego se condujo dentro de su cálido y apretado paso, sorprendido por la facilidad con que su cuerpo lo aceptaba ahora. Ella sollozó acaloradamente, levantándose para tomarlo más profundo, y mientras élla se conducía más lejos en la bienvenida de su túnel, ella dejó escapar un largo gemido de placer.

—Amo cuando estas dentro de mí, San. Amo cuán grande estás en mí.

Todavía arrodillado, en posición vertical, con los muslos de ella abrazando sus caderas, apoyó sus manos en el culo y tiró de ella hacia élla, una y otra vez, escuchando sus pequeños gritos de calor por cada profunda embestida.

— ¿Quieres montarme, mi niña traviesa?

— Mmm— susurró ella, viéndose perdida en la embriagadora pasión. —Sí,
cariño. Sí.

Inclinándose sobre ella, deslizó sus brazos por detrás de su espalda y le dijo — Envuélvete alrededor mío— Así lo hizo, con los dos brazos y las piernas, permitiéndole arrastrarla hasta su pecho sin desconectar sus cuerpos.

— ¡Oh!— ella gritó ante el impacto más profundo de sentarse sobre su polla. Élla vio cómo ella se mordía el labio y absorbía el caliente placer que la posición le provocaba.

—Me encanta que la sientas más profundo de esta manera— le dijo. Y también amaba follarla con sus rostros tan cerca, sus pezones rozando su pecho, sus extremidades entrelazadas. Le encantaba todo lo relacionado con esta mujer, y quería que esa pequeña cabalgata la llevara al cielo.

Brittany comenzó a moverse sobre élla, su cuerpo respondiendo instintivamente. Su erección se sentía como si se extendería por siempre dentro de ella, como si debiera estar ampliando las profundidades de su coño con cada impulso. Ella se aferró a sus fuertes hombros y empezó a moler contra élla, frotando su clítoris contra la carne por encima de su eje.

Élla se apoyó contra la ventana, al parecer para relajarse un poco mientras ella recuperaba el control. Se besaron, sus lenguas tocándose, labios persistentes, y las seguras manos de Santana acariciando sus senos por encima del sujetador.

— Chúpalos— dijo ella, mirando con valentía a sus ojos.

— Ah, carajo— élla gimió, su voz llena del calor habitual, y cuando se inclinó para tomar uno de sus necesitados pezones en su boca, esto la empujó más cerca del orgasmo construyéndose en su interior.

— Oh Dios, nena, sí— ella murmuró en medio del placer que la devoraba.

Ella le montó duro, concentrándose en su dura polla dentro suyo y en la forma en que su clítoris rozaba contra élla con cada ondulación de sus caderas; concentrándose en el caliente tirón de su boca en su pecho, en el sonido de su respiración. Élla levantó su cabeza y ella miró en sus oscuros ojos, vio su hermoso rostro, y vio en la periferia la multitud de estrellas alrededor de élla, lo uficientemente cerca como para tocarlas a pesar de que estaban a millones de kilómetros de distancia.

—Voy a hacer que te corras ahora— élla prometió, y ella se preguntó cómo era posible que dijera tal cosa con tanta confianza, pero al mismo tiempo le creía por completo.

Con sus manos en su trasero, élla apretó la punta de un dedo en la fisura de su culo y la envió con una explosión al espacio. El placer se extendió desde la cabeza a los pies, el alucinante orgasmo casi tragándola, de alguna manera todo parecía más envolvente por la visión del cosmos que se veía en la ventana a su espalda.

Cuando las intensas y convulsionantes sensaciones por fin pasaron, se encontró a si misma agotada, apoyándose con la frente sobre su hombro. Ella casi podía sentir su sonrisa cuando dijo — ¿Crees que te recuperarás?

— No sé— ella dijo sin aliento. —A veces contigo, la forma en que yo me corro... es tan poderosa. Me haces enloquecer — levantó la cabeza para ver su sonrisa desplegándose más allá.

— Me di cuenta. ¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?

Ella inclinó su cabeza. —Um... ¿un masaje en la espalda, tal vez?

Élla se echó a reír. — ¿Estás bromeando?

Ella sacudió su cabeza. —Si quieres que sea capaz de seguir adelante, vas a tener a relajarme un poco para recuperar mi energía.

Élla le dio a su cabeza una inclinación reprobadora. —Tienes que saber, pequeña señorita copo de nieve, que yo no suelo parar a mitad de una follada par dar un masaje en la espalda— Sin embargo, mientras lo decía, élla la estaba levantando de élla, girándola sobre la colcha, entonces se sentó a caballo de sus caderas para empezar a masajear lentamente sus hombros.

— Entonces debo ser especial.

Élla le dio un beso rápido entre sus omóplatos y dijo cerca de su oído

—Sí, debes serlo. ¿Cómo se siente?

— Mmm— suspiró. —Agradable.

— Yo apunto a complacer.

— Tú apuntas bastante bien, especialmente con esa gran herramienta tuya.

El comentario obtuvo una risa de élla mientras seguía con el masaje.

—¿Quién hubiera pensado que resultarías ser una chica mala?

— Tú, al parecer— ella le recordó. —Has trabajado muy duro para convertirme en una.

Élla suavemente desabrochó su sujetador para continuar frotando, pero al poco tiempo se estiró alrededor por debajo de ella, buscando sus senos. Ella se encontró elevándose, para darle acceso, gimiendo mientras sus manos se cerraban de nuevo sobre la suave carne, capturando los pezones gentilmente entre sus dedos.

—Tienes razón, yo lo hice. Y ahora que eres una niña mala, voy a tener que azotarte.

Ella miró por encima de su hombro, mordiendo su labio. Su polla descansaba en el valle de su culo.

—Dijiste que íbamos a llegar a eso, pero lo había olvidado.

La voz de élla se convirtió en un susurro. —Tienes que ser castigada.

La verdad era que Brittany no tenía idea de que escandalosas eran las nalgadas, pero creía que si alguien podía mostrárselo, era Santana.

—Disciplíname— ella dijo.

Santana se quitó de encima, ella se encontró abriendo sus piernas para que él pudiera arrodillarse entre medio, inclinado sobre ella. La punta de su dura polla todavía sobresalía un poco en su culo, haciéndola sentir el vago deseo de movers, así caería en el medio. Ella lo hizo, y ambos suspiraron, justo antes de que la palma de su mano golpeara su parte trasera.

— ¡Oh!— ella exclamó, retrocediendo.

Apenas se había recuperado cuando élla bajó su palma de nuevo. Esta vez, ella contuvo su grito, pero emitió más un gruñido, apretando sus dientes.

En el momento en que el tercer golpe llegó, se dio cuenta que el pequeño choque enviaba a través de su ya despertado cuerpo mayores sensaciones, por todas partes.

Y mientras su azote continuaba, mientras le decía una vez más que traviesa y juguetona ella había sido, los golpes comenzaron a reverberar a través de su culo hacia abajo en su coño, haciéndolo latir acaloradamente y arder por más estimulación. Se dio cuenta de que sus gritos ahora se parecían mucho más a gemidos, y que ansiaba ser follada de nuevo. Se encontró elevando su culo en el
aire, más alto en busca de su azote caliente, cuando élla dijo

— ¿Ha sido suficiente castigo ya? ¿O necesitas más?

— Yo… no estoy segura— Se asomó por encima de su hombro de nuevo.

—Pero definitivamente necesito más de algo.

Su maliciosa sonrisa decía que élla podía leer su estado de fuerte excitación claramente. Poco a poco, éla enganchó un brazo por su cintura, cálido y firme, y se inclinó sobre su espalda, presionando su pecho ahí, para susurrar lenta y profundamente en su oído, con toda seriedad.

— ¿Hay algo más que pueda hacer por ti, nena? ¿Cualquier cosa que no hayamos hecho que no hayamos probado; algún juego que no hayamos jugado que tú quieras jugar? ¿Cualquier placer que pueda brindarte que no te haya dado ya?

Su dura longitud se había deslizado completamente en el pliegue de su culo de nuevo y se encontró deseando más sensación allí, ella miró aturdida por encima de su hombro hacia su cara, pero no dijo nada.

Élla se frotó suavemente contra ella y ella gimió.

La siguiente vez que ella miró atrás hacia élla, sus ojos brillaban oscuramente.

—Quieres que joda tu pequeño y apretado culo — Una declaración, no una pregunta.

Ella se estremeció y respondió con honestidad.

—En realidad, tengo miedo de ello. Miedo de que duela y arruine la noche.


Su rostro estaba sólo a una pulgada del suyo cuando dijo:

—Yo nunca dejaría que eso suceda— Y sin esperar su respuesta, élla la levantó con el brazo que la envolvía poniéndola sobre sus manos y rodillas y sumergió dos dedos de su mano libre en la carne húmeda entre sus muslos.

—Oh Dios— ella dijo ante el inesperado toque, sorprendiéndose cuando los empujó profundo, todo el camino dentro de su coño. Ella respondió, presionando hacia atrás en contra de ellos, tomándolos hasta la empuñadura. Dejó escapar calientes respiraciones con cada golpe, consciente de que podía oírlos moverse en su humedad.

Entonces élla los sacó.

Ella echó un vistazo por encima de su hombro, lista para protestar, cuando élla deslizó un dedo mojado suavemente en su ano.

— ¡Oh!— ella gritó, tanto sorprendida como debilitada. Nunca había sentido nada igual. Una nueva, fresca y excitante sensación en una apertura totalmente diferente.

Al igual que con su coño, élla empezó a deslizar su dedo dentro y fuera, y ella siguió su instinto, comenzando a moverse con cautela en su contra. Su rostro enrojecido por el calor mientras trataba de acostumbrarse a esta nueva clase de follada, y sus brazos comenzaron a sentirse débiles. Pero su cuerpo continuó moviéndose, capturando, aceptando, esperando más.

— ¿Cómo está eso, nena?— le preguntó. — ¿Se siente bien?

No lo podía negar, aunque un "mmm", fue la única respuesta que pudo
manejar.

—Así es— élla dijo en voz baja. —Folla mis dedos. Folla mis dedos con tu pequeño y dulce culo.

Ella estaba a punto de pensar, ¿dedos? ¿Más de uno? Cuando sintió entrar un segundo.

—Oh Dios, San.

— ¿Bueno?

— Sí— suspiró ella.

Pronto, élla empujó más fuerte, más duro, y ella oyó sus calientes gemidos, pero apenas era consciente de hacer esos sonidos. Ella se estaba perdiendo en la extraña sensación, sintiendo su cuerpo lleno con el calor, y consciente de que quería más.

— ¿Quieres mi polla allí, nena?— élla se inclinó cerca de su oreja para preguntar.

Ella sabía que era una pregunta retórica, sabía que élla tenía la intención de dársela fuera o no lo suficientemente valiente como para pedírselo. Sin embargo, un sentido de auto preservación la hizo pronunciar una palabra en medio de su intensa excitación.

—Miedo.

Élla redujo la velocidad de las embestidas de sus dedos y le habló con dulzura.

—No hay nada que temer, cariño, te lo prometo. Relájate. Y disfruta. Piensa en lo bien que se siente tu culo en estos momentos. Piensa en cómo quieres más, cómo quieres mi polla dentro de ti ahí. — Entonces su voz se convirtió en un susurro sensual. —Tengo que hacerlo, Britt. Tengo que ser la mujer que tome esa última pequeña pizca de virginidad de ti. Lo sabes, ¿verdad?

Ella comprendió lo que éllastaba diciendo, tenía sentido. Si ella lo quería, élla era el hombre indicado para dárselo. Y tenía que ser ahora, esta noche. Y si ella dejaba esto sin experimentarlo, siempre lo lamentaría, siempre se preguntaría cómo se habría sentido.

— Sí— dijo ella finalmente en voz baja pero segura.

Éllaimió ante su aquiescencia, entonces cambió la forma en que utilizaba sus dedos. Su orificio anal estaba mojado con sus propios jugos, y él comenzó a dar vuelta sus dedos en movimientos circulares, como si tratara de ampliarla, poniéndola aún más lista.

—Dios... oh Dios— ella se oyó gemir.

Cuando sus dedos la dejaron, tomó una respiración profunda.

— Relájate para mí, nena— él dijo. —Relájate y quiéreme.

Sí, lo hago. Demasiado. Ella estaba demasiado agotada y excitada para decirlo, pero quería darle esa última pieza de su virginidad, ahora, más de lo que quería respirar.

La punta de su polla se sentía dura y todavía húmeda en su contra, y ella conoció un profundo y primordial anhelo por aceptarlo allí, en esa abertura imposiblemente pequeña. Élla empujó, y ella supo cuando la cabeza empezó a entrar. Ella oyó un "Unh" escapársele.

Detrás de ella, su pesada respiración creció, sus manos apretando sobre su cintura.

Se mordió el labio inferior mientras élla pronunciaba otro suave empuje, luego comenzó a mecerse rítmicamente en su contra. Ella se echó hacia atrás, tratando de reunirse con élla tomándolo, la sensible fisura de su ano hambrienta de a apertura se extendía, y una ráfaga suave de dolor vino con ello. Ella gritó, pero entonces se dio cuenta con la misma rapidez que él había encontrado la entrada y su polla se estaba deslizando poco a poco en su culo.

— Oh, Dios mío— se oyó susurrar cuando el más extraño sentido de plenitud que jamás había experimentado la asaltó. Era como si ella hubiera encontrado una nueva parte de su cuerpo que nunca había imaginado.

— Tan apretado— él dijo, pero su voz sonaba débil ahora, demasiado, tan débil como ella se sentía. —Y tú eres tan asombrosa, nena. Tan jodidamente increíble.

— No puedo creer que... estés dentro de mí ahí.

Sus manos frotaron sus caderas y las mejillas de su culo.

—Lo estoy, cariño. Oh Dios, lo estoy.

Y entonces empezó a moverse, lentos, pequeños y ligeros empujes, claramente diseñados para no hacerle daño. Ella se reunió con ellos, arqueándose más alto, ojos cerrados, perdida en un mundo completamente nuevo de extraño y embriagador placer que se extendía a través de cada centímetro de su cuerpo de pies a cabeza, completamente consumida.

Y ella creía que había absorbido casi tanta sensación como podía cuando algo fresco presionó entre sus muslos por delante, y cuando esto empezó a zumbar se dio cuenta que era el vibrador. Ella ni siquiera lo había visto en la colcha con ellos dadas las mínimas condiciones de luz, pero al parecer Santana
había pensado que ellos lo querrían y ahora estaba llegando alrededor para deslizar el juguete de ida y vuelta en su coño, mientras que él follaba su culo.

El arco del placer no se hizo esperar, el orgasmo llegó sólo unos segundos después, irrumpiendo a través de ella con todo el poder de una estrella en explosión.

—Oh Dios, Oh Dios, ¡Oh Dios!— Se oyó casi aullar con la intensidad de este, sintiéndose casi desconectada de su cuerpo. En algún momento, se dio cuenta que ya no se apoyaba sobre sus manos, sino que se había derrumbado, cayendo hacia el frente, apoyando su cabeza sobre la colcha.

Tras ella, Santana todavía follaba su culo, pero cada golpe llegaba con un apretado y caliente gemido masculino, hasta que dijo

—Voy a correrme en tu culo, querida— y luego dejó escapar un gemido enorme, mientras se hundía más profundamente, más lejos, una y otra vez, hasta que se deshizo encima de ella, agotado.

Después de quedarse dormidos en la colcha por un tiempo, Brittany sintió a Santana empujarla para despertarla, tomó su mano y la llevó a la ducha. Ellas se limpiaron, y luego cayeron desnudos en la cama, donde sin decir una palabra hicieron el amor de nuevo, Brittany arriba por un tiempo, luego Santana levantando sus tobillos hasta sus hombros mientras se conducía sin descanso en su acogedor coño.

Tres veces más a través de la noche follaron, hasta que llegó la mañana y se dieron cuenta de que apenas habían dormido.

—Dormirás en el avión— ella dijo suavemente, besando su frente.

Después de un rápido desayuno de bagels y café, volvieron arriba así Brittany podría vestirse y terminar de empacar. Santana se acercó por detrás para meter el Después de un rápido desayuno de bagels y café, volvieron arriba así Brittany podría vestirse y terminar de empacar. Santana se acercó por detrás para meter el vibrador en forma de pene en su maleta. Ella lo miró, sorprendida.

— ¿ suponeque debo enviar esto a través de la máquina de rayos X del aeropuerto?— Era un equipaje de mano.

Élla sonrió, con un guiño.

—Estoy seguro de que no es la primera vez que ellos lo ven. Sé valiente, copo de nieve— Y así fácilmente, ella decidió que lo sería. Se trataba de un vibrador, no un machete, podía viajar con él a través del aeropuerto si se le diera la eal gana.

—Y quiero que lo uses— élla dijo, acercándose —y pienses en mí.

— Lo haré— ella dijo en un susurro, sin dudarlo.

— Bien. Eso me da algunas fantasías agradables.

Se quedaron en la habitación, mirando a los ojos del otro, y Bittany sentía como que había mucho más que decir, pero no tenía idea de qué.

Finalmente, ella habló en voz baja. —Anoche fue... bien, no hay palabras. Me alegro de que tomaras esa última pequeña parte de mí.

— Me alegro de que me la dieras.

Ella suspiró y dijo —Bueno... debería irme— y se estiró para cerrar su bolsa.

Pero élla agarró sus muñecas para que ella lo mirara.

—No sólo anoche, todo este tiempo, Britt, ha sido... inolvidable.

Ella asintió con la cabeza, y sabía que tenía que salir rápidamente antes de que ella se echara a llorar y le pidiera que la amara para siempre y entonces tuviera su corazón hecho pedazos cuando él la mirara horrorizado.

—Yo debería irme— dijo ella otra vez.

Santana rodó su maleta por las escaleras y luego la llevó hasta el vestíbulo.

Llevaba pantalones de franela, calcetines gruesos, y un suéter térmico gris, pero dijo

—Llevaré esto fuera por ti.

Ella se estaba poniendo el abrigo y miró hacia arriba para responder.

—No, yo puedes hacerlo. Ni siquiera tienes los zapatos— Cuando élla empezó a protestar, ella aligeró el estado de ánimo.

—Tengo que acostumbrarme a llevar conmigo el vibrador sin ti, ¿no?

Las esquinas de su boca se torcieron un poco, sus ojos sonrieron.

—Sí— dijo élla en voz baja, —supongo que lo tienes que hacer.

Ellos salieron al porche y élla levantó sus manos hacia su cara. Ella lo miró mientras el aire frío la congelaba y se enamoró de nuevo con sus profundos y expresivos ojos y la oscura barba sobre sus mejillas. Élla la besó, lento y suave dejando a su boca quedarse sobre la de ella. Esto envió brincos de placer a través de ella, tanto como el primer beso que él le había dado hace casi una semana atrás.

— Adiós, copo de nieve.

— Adiós— dijo y esperaba como el infierno que él no se diera cuenta que estaba a punto de llorar. Rápidamente rodó su bolso por el camino sobre una cubierta de nieve recién caída y lo metió la parte trasera de su camioneta alquilada.

— Conduce con cuidado— le gritó mientras abría la puerta para trepar en el
interior.

Ella sólo saludó. Cerró la puerta. Encendió el motor. Y retrocedió por el camino largo, consciente de que él todavía estaba en el porche mirándola partir.

Y cuando puso el coche en la ruta, una lágrima en su mejilla descendió cuando la cruda realidad la golpeó.

Todo había terminado. Así como así. No más besos. No más sexo. No más caricias y gemidos, o desayunar con élla, o cenar. No más copo de nieve.

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Finalizado Re: Brittana Voyeur (ADACTADA) G,P 16,17,18,19 FIN

Mensaje por ana_bys_26 el Vie Nov 25, 2016 12:49 pm



Capítulo Dieciocho

Brittany se sentó en su escritorio en su apartamento en Seattle dándole los toques finales al libro. Edna había sido acusada de asesinato e intento de incendio, y numerosos cargos de robo. Y Sloane se estaba preparando para partir de regreso a su negocio de investigación privada en Los Ángeles, pero no antes de que él fuera alabado por resolver por sí mismo un asesinato y al mismo tiempo apagar un incendio. Por supuesto, Riley no recibió ningún crédito por su trabajo en el caso, el jefe de policía local no le dio más que un poco de reconocimiento a medias por "detener a los culpables bajo las instrucciones de Sloane Bennett".

Pero por una vez, Riley no estaba molesta por la falta de respeto con sus habilidades de detective. No sólo estaba acostumbrada a ello, sino que su corazón ya estaba ocupado con otro dolor, tener que decir adiós a su amante, Sloane.

Riley levantó la vista cuando sonó el timbre. Tal vez era un periodista viniendo a entrevistarla acerca de su participación en la aprensión de Edna. Pero no, la Gazette ya había gastado toda su cobertura en Sloane, haciendo alarde de él como "el misterioso investigador privado de California, que resolvió un asesinato local completamente por su cuenta". O tal vez, ella pensó, manteniendo la esperanza de algo bueno, era su jefe, el Sr. Kelsey, viniendo a decirle que ella finalmente estaba lista para la promoción de
secretaria a detective privado.

Sin embargo, una vez más, nada había sucedido para cambiar la pobre opinión sobre las habilidades de investigación de Kelsey.


Ah bien, ella había sido frustrada una vez más, pero habría otros misterios que resolver, y uno de estos días, Riley obtendría el reconocimiento, y el trabajo que se merecía.

Suspirando, se puso de pie y abrió la puerta, una sacudida eléctrica la golpeó al encontrar a Sloane de pie al otro lado viéndose tan oscuro y guapo como siempre. Él le tendió una rosa de color rojo.

Ella se mordió el labio, tocada porque él se había acordado del día en el jardín cuando ella mencionó que era su flor favorita. Estirándose para aceptar la rosa, ella la elevó a su nariz para respirar la dulce fragancia, luego sonrió hacia sus ojos.

— Es cortada del jardín secreto— él dijo.


— Es hermosa. Gracias.

Sloane tomó su mano libre en la suya, levantándola hacia su boca para un gentil y suave beso. —Sé que el jardín no resultó ser sólo nuestro, Riley, pero cuando estuvimos allí, se sintió como si hubiera sido creado sólo para nosotros.

Ella asintió con la cabeza, un poco aturdida y tratando de no llorar. Ella sabía lo que era eso, él se estaba yendo, lo sabía incluso antes de que él se inclinara para besarla en la frente, luego en sus labios, y dijera —Adiós, Riley Wainscott. No te olvidaré.

Riley se quedó en la puerta, mirando fijamente hacia el camino de piedra y al exuberante césped verde mucho tiempo después de que Sloane se hubiera alejado. Ella se ciñó a lo que la tía Mimsey le había enseñado: Todos tenemos deseos que no podemos alejar, pero la vida sigue.


Sloane había abierto a Riley a partes de sí misma que ella nunca había conocido. Y él la hizo un mejor detective, también. Su corazón estaba un poco roto


justo ahora, pero la vida seguiría. Y ella sería una persona más feliz, más completa por haberlo conocido.

Brittany suspiró, después de hacer escrito las últimas palabras del libro, había decidido llamarlo Pequeños Secretos Sucios. El título la había golpeado en el avión, y le pareció perfecto. El libro estaba lleno de secretos de la tía Mimsey, de Edna, suyos con Sloane e incluso los Dorchester tenían su jardín secreto.

También parecía el título perfecto para resumir sus recuerdos de lo que había sucedido en la montaña. Ella le había dicho a Rechel que se había acostado con su primo, pero ella no le había dado nada a su amiga de los detalles traviesos, nada sobre la cámara web o acerca de Quinn, nada sobre todas las otras nuevas experiencias que Santana había abierto a ella y ella nunca lo haría. Esos secretos
pertenecerían solo a Brittany. Bueno y a Braden también por supuesto.

Ella había manejado su adiós como una profesional, unos pocos besos tiernos en la puerta, y ella se había transformado en una nueva mujer valiente, lista para enfrentar el mundo ahora cambiado y envalentonado por su culpa. Y se había mantenido fuerte desde entonces, pero también un poco rota por dentro, si era sincera consigo misma.

Una sensual exaltación aún resonaba a través de ella cuando recordaba las cosas que había compartido con él, Braden le había dado su última emoción, y no la había juzgado por sus decisiones, sino que realmente había querido sólo darle placer. Ella sabía que iba a apreciar los recuerdos que ellos habían creado juntos en la casa de la montaña por el resto de su vida, incluso si estos estaban tan fuera de su mundo normal que casi parecían de ensueño e irreales ahora.

Pero al mismo tiempo, ella no podía negar la tristeza que todavía se escondía en su interior por perderlo. Perder la intimidad que habían compartido, e incluso sólo su compañía. Ella temía que nunca experimentaría esa intimidad con un hombre de nuevo. Ningún otro tío nunca podía abrirla de esa manera, llegando a esas partes de ella, haciéndola sentir tan cómoda con las cosas que habían
comenzado a parecer tan prohibidas. ¿Cómo en el mundo hacía una chica para sólo decir adiós a ese tipo de confianza y ese tipo de intercambio?

Difícil de creer, ella pensó, sin dejar de mirar la pantalla de su ordenador, que todo había comenzado con una cámara secreta, y el hombre detrás de ésta. Un pequeño secreto sucio más, ella pensó con un suspiro melancólico.

Dos semanas después de presentar el libro, Brittany se sentó en su computadora en su pijama de franela impreso con copos de nieve, y bajó la taza de café de montaña sobre su escritorio. Después de una breve mirada por la ventana hacia la tranquila mañana en su vecindario del Capitolio Hill, ella pulsó el botón para recuperar su correo. Hizo clic para abrir uno de su editora, Karen, viendo la línea del asunto: ¡PEQUEÑOS SECRETOS SUCIOS DE VERDAD!

¡Me encanta! ¡Amo a Sloane! ¡Ya era hora de que Riley tuviera una verdadera vida amorosa! Me siento como si hubieras destapado una nueva parte de la personalidad de Riley. ¿Veremos de nuevo a Sloane en el próximo libro?

Karen


Brittany se sentó delante de su ordenador, aturdida. Ella no podía haber estado más contenta con la respuesta de sus editores a un libro del que ella realmente se había enamorado mientras lo había escrito, ¿pero su editora quería a Sloane de nuevo en la vida de Riley? Ella ni siquiera había considerado tal medida. Y aunque ella comprendió de inmediato el atractivo de esta idea, estaba más que un poco renuente a darle a Sloane un papel recurrente en las historias de Riley. abía previsto al oscuro desconocido como alguien a quien Riley simplemente recordaría con cariño y nostalgia. Y la verdad era que, dado que Braden había sido la inspiración del personaje, Brittany temía que solo sería
doloroso seguir escribiendo sobre él.

Tomando una profunda respiración, ella golpeó para responder.

Karen, ¡agradezco que te guste el libro! Estoy realmente orgullosa de este y, como tú, siento que conozco a Riley incluso mejor de que lo hacía antes de escribirlo. Acerca de Sloane, no estoy segura. Yo había imaginado a Riley siendo cambiada por su relación, tal vez más salidora, más confiada sexualmente, y más decidida que nunca a probarse a sí misma, pero no había considerado traerlo de
regreso en el futuro. Permíteme reflexionar sobre ello. Brittany


Ella suspiró por haber sido obligada a pensar en Santana tan temprano en la mañana. Ni siquiera eran las 8 am, y allí estaba él, en su mente, donde probablemente estaría todo el día ahora. A veces ella creía que él ocupaba sus pensamientos tanto como lo había hecho cuando ella había estado en la casa de Vail. La única diferencia era que en vez de ser capaz de follarlo por la noche, ella sólo se acostaría en su cama y recordaría. Cada toque. Cada penetración. Cada electrizante, conmovedor beso.


El siguiente e—mail que ella abrió era de Rechel.

¿Y bien? ¿Vas a salir con el tío de Starbucks?

Brittany en verdad se estremeció. Un lindo tío que se colgó en el Starbucks a pocas cuadras le había pedido salir la semana pasada, y ella no le había dado una respuesta, incluso cuando Recehl la había estado codeando y diciéndole al hombre cuánto le gustaba a Brittany la comida mexicana.

Un par de meses atrás, ella habría sin duda aceptado la invitación. Él era guapo, tenía una gran sonrisa, y lo que sea que él hiciera para ganarse la vida, requería usar un traje de buen corte y corbata. Pero por alguna razón ella no había sido capaz de contestar que sí, ella dudó, diciéndole que le respondería.

Ahora, después de haber pensado en ello, podía poner su dedo sobre cuál era el problema, ella no se sentía especialmente cómoda con la idea de que alguien la tocara, excepto Santana. Y desde que citarse habitualmente llevaba a tocar, esto parecía una mala idea.


Ella respondió el e—mail de Rechel.

No lo creo.

Lo siguiente que supo, una ventana de mensajería instantánea de su amiga apareció.

SEXYPSIQUIATRA: ¿Estás fuera de tu jodida mente? Él es un bombón total.

RILEY: Sólo estoy… no saliendo con nadie ahora mismo.



SEXYPSIQUIATRA: Oh Dios. Por favor no me digas que estás colgada de mi prima.

Brittany suspiró. Luego mintió.

RILEY: No es eso. Es sólo que necesito un descanso de los chicos. Primero fue David. Entonces San. No estoy lista para otra gran cosa todavía.



SEXYPSIQUIATRA: Hmm, veamos. Habías roto con David por lo menos un mes antes de que Braden llegara. Y han pasado un par de semanas desde que llegaste de la casa de Vail. Y no estoy segura de que una cita califica como una "gran cosa".

Mientras que Brittany normalmente sólo seguiría argumentando, en su lugar ella se detuvo a considerar las palabras de Recehl. Ella había esperado que su relación con Santana la hubiera hecho más audaz, más salidora, no menos. Y, sin embargo, ella estaba descartando al Sr. Starbucks sin una buena razón. Y Rechel tenía razón, era un bombón. No tan caliente como Braden, sin duda, pero aún así era un hombre muy guapo. Y a diferencia de Braden, ella quería casarse algún día, y por todo lo que sabía, el Sr. Starbucks podía llegar a ser su alma gemela.

RILEY: Muy bien, me convenciste.

La pantalla quedó en blanco durante más tiempo de lo habitual antes de que una respuesta de Mónica apareciera.

SEXYPSIQUIATRA: Bien, ahora tengo miedo. ¿Desde cuándo entras en razón?

RILEY: A partir de ahora. La próxima vez que vea al bombón del café, le diré que sí.


SEXYPSIQUIATRA: ¡Wow! Esa es mi chica.


Todavía no tenía ganas de decirle que sí, en el fondo. Pero dudaba que Santana estuviera sentado alrededor suspirando por ella, así que tal vez era el momento de ser realmente Riley. Riley no iba a permitir que la partida de Sloane la mantuviera atrás, ella dejaría que su aventura la cambiara para mejor. Brittany sintió una nueva determinación por hacer lo mismo, su corazón sería condenado.

*************************************************************************************

Santana abrió sus ojos frescos por un buen y travieso sueño y se dio la vuelta en la cama esperando encontrar a Brittany a su lado.

Pero el espacio a su lado estaba vacío. Mierda, él no estaba ya en Colorado. No lo había estado por semanas de hecho. Más allá de la ventana de su dormitorio alcanzó a ver la terraza que daba al Pacífico luego escuchó el llamado de una gaviota.

No podía creer que todavía la echara de menos. Había estado seguro de que se desvanecería después de que él llegara a casa en Los Ángeles. Y luego había estado seguro de que desaparecería una vez que él se viese envuelto de nuevo en su trabajo. Concentrarse se había vuelto difícil desde sus calientes vacaciones con Brittany en la montaña.

No te alteres por ello hombre. Cuando él miró esto lógicamente, había razones. Laura era la única mujer con la que él alguna vez había hecho cosas tan extremas. Y la única mujer con la que alguna vez había pasado más tiempo que un fin de semana. Así que tenía sentido que se hubiera acostumbrado a ver su cara a su lado en la cama. Tenía sentido que echara de menos su cuerpo. Tenía sentido que echara de menos su sonrisa.

Así que había pasado un mes y élla se encontraba en la misma rutina en la que Quinn había estado antes en Vail. Había hablado con Quinn ayer y su amiga sonaba bien ahora él estaba saliendo de nuevo. "Una linda chica de una ciudad más arriba de Avon que trabaja para Christie Lodge, y maldita sea amiga, ella luce caliente en sus pequeños pantalones de esquí rosa", élla había dicho y se había
apresurado en explicar que no era nada serio, pero creía que había terminado con lo de una sola noche. "Estoy poniéndome demasiado vieja para ello, supongo".

Santana no se había preguntado qué significaba eso, pero ahora se preguntaba si esta era la primera señal de un hombre a punto de establecerse, una idea que hacía que su estómago pinchara. No es que él envidiara la felicidad de su amigs, pero si Quinn se casaba en algún momento, podría cambiar las cosas, francamente, sería un poco menos probable que Santana tratara de alejarse a Vail varias veces al año. Nunca había pensado en la casa de Vail tan sola, pero después de la partida de Laura le había parecido de esa manera. Si él ni siquiera tenía a Quinn para pasar el rato cuando quisiera sin duda se sentiría solitario.

De cualquier manera sin embargo, él había estado contento de escuchar a su compañera sonar feliz.

Solo deseaba sonar así también.

El hecho era que élla no se había acostado con nadie desde Brittany.

Élla lo había intentado. Incluso una vez había llegado tan lejos como para traer a una chica a casa con él. Pero por alguna razón, al final no lo había hecho.

Tal vez Brittany le había hecho comprender que lo que Quinn había dicho cuando habían estado discutiendo sobre Marianne era cierto, tal vez Santana, también quería una chica con alguna sustancia. Aunque fuera sólo para perder el tiempo de repente él no se sentía satisfecho por las mismas chicas superficiales de siempre.



Sólo que él tenía la extraña sensación que aunque encontrara una chica menos que brillante paseando por la playa en este momento élla probablemente no querría perder el tiempo con ella, tampoco. Sólo seguía pensando en Brittany.

********************************************************************


Seis meses más tarde, el otoño había llegado Pequeños Secretos Sucios acababa de ser listado en el USA Today y la vida de Laura se había convertido en una rutina aburrida.

Ella había intentado citarse con el Sr. Starbucks en la primavera y ellos habían tenido una comida bastante agradable en El Camino su restaurante mexicano favorito en la moderna y artística Fremont. Pero cuando él le había dicho ir a su casa ella dijo que estaba cansada y cuando él había tratado de darle un beso en su puerta, ella en realidad se había alejado. Ella había lamentado ambas cosas,
actuando como una especie de monstruo y la despedida había sido absolutamente torpe.

Desde entonces ella ni siquiera había pensado en tratar de salir con alguien.

Recehl había pasado la mayor parte de su tiempo juntas estudiándola, por lo que incluso su "tiempo de chicas" había sido menos que atractivo últimamente. Ella había tenido muchos días de pantalones de jogging y alquiler de películas tristes. Ni siquiera podía recordar la última vez que en realidad se había puesto un par de verdaderos pantalones.

Y si eso no fuera suficientemente malo, cuando ella se había sentado para empezar su siguiente novela de misterio de Riley Wainscott esta mañana, se había encontrado con su viejo Némesis, el bloqueo de escritor. En realidad, ella lo había estado encontrando todas las mañanas durante los últimos meses, pero por el momento, se sentía peor que de costumbre, eclipsando el éxito de su libro actual.

— Dios, Riley— ella murmuró con frustración hacia la pantalla del ordenador, —Se supone eres una mujer nueva en esta ocasión, lista para nuevas aventuras, nuevas relaciones y nuevos comienzos de todo tipo. Entonces, ¿cuáles son?

Todo lo que ella podía hacer era imaginar a Riley y a la tía Mimsey tomando el té, o visitando los Dorchester. O tal vez Riley vagando nostálgica y solitaria a través del jardín secreto. Wow, qué gancho pegadizo para una historia: una aspirante a detective tomando caminatas.

Hace un tiempo, Recehl había estado segura de que el bloqueo de escritor de Brittany había sido causado por la falta de sexo. Y los resultados de su visita a Colorado parecían apoyar la teoría. Dios, esperaba que no fuera cierto, dado que ella no parecía querer tener relaciones sexuales con nadie más que con Santana Lopez.

Ella estaba a punto de preguntarse, por primera vez, si tal vez todas las historias de Riley habían sido dichas, si todas sus aventuras ya habían sido vividas, cuando un mensaje instantáneo apareció en su pantalla. Ella se estremeció cuando vio de quién era.

AVIADORA1: ¿Estás ahí, copo de nieve?


Su corazón amenazó con estallar a través de su pecho. De pronto él se sintió tan cerca, aunque también muy lejos.

RILEY: Sí, estoy aquí. Hola.

AVIADORA1: ¿Cómo estás?


Qué pregunta capciosa. Ella mintió, por supuesto.

RILEY: Muy bien, gracias. ¿Y tú? ¿Ocupado comprando empresas desprevenidas?



AVIADORA1: Ya te dije, yo no soy despiadado e intrigante en el negocio. Sólo despiadado.

RILEY: Eres muy cruel en la cama, también, si mal no recuerdo.

AVIADORA1: Digamos que sé cómo conseguir lo que quiero. ¿Tuviste alguna queja?



RILEY: Ninguna.

AVIADORA1: Acabo de terminar de leer Pequeños Secretos Sucios ayer por la noche.

Maldita sea, ella ni siquiera había pensado en él buscando su libro. Su pobre, acelerado corazón latía incluso más rápido por las noticias.

RILEY: ¿Y?

AVIADORA1: Quiero saber dónde están parados Riley y Bennett Sloane.





El mismo discurrir que su editora tenía ¿porque era una atractiva línea para una historia? ¿O era que había más en su pregunta? ¿Cuán obvio era que ella había formado libremente a Sloane en base a él? casi no podía respirar.

RILEY: Bueno, como leíste, Sloane tuvo que regresar a su negocio. Así que ellos… terminaron, supongo.

AVIADORA1: Creo que es una mala idea.

RILEY: ¿Eh?

AVIADOR1: Creo que te estás perdiendo una oportunidad. Estaban bien
juntos. De hecho, creo que Riley debería conectar con el oscuro desconocido otra
vez.

Brittany consideró su respuesta, todavía insegura sobre qué estaban hablando en realidad. Por lo menos durante medio segundo, ella consideró seriamente escribir Te amo en el cuadro. Pero luego volvió en sí y se acordó de cuán herida estaría cuando él no supiera qué decir a eso, y cuando se hiciera evidente acabaría humillada. Respiró hondo y trató de redactar una respuesta.

RILEY: No estoy segura de cómo sucedería eso. Ellos viven a tres mil kilómetros de distancia. Parece poco probable que fueran a coincidir entre sí una vez más accidentalmente.

Tomó un poco de tiempo su respuesta.


AVIADORA1: ¿Te sorprendería saber que todavía te echo de menos, copo de nieve?


La garganta de Brittany se obstruyó por la emoción, consideró las cosas que podría decir.


Te echo de menos cada día. Todas las noches.

Entonces pensó en el Braden que había llegado a conocer y amar en la casa de la montaña, y en cambio le dijo algo que sabía que él estaría encantado de escuchar.

RILEY: A veces uso el vibrador que me diste, y pienso en ti.

AVIADORA1: Dios, cariño, eso es bueno. Acabas de endurecerme.

Deseo caliente revoloteó a través de ella.

RILEY: Se siente como en los viejos tiempos.

AVIADORA1: Me gusta pensar en ti jodiéndote a ti misma, moviéndolo dentro y fuera de tu pequeño y perfecto coño. ¿Lo mantienes afeitado?

Brittany contuvo su respiración. La verdad era que no, no tenía razón para hacerlo. Pero ella no quería estropear la fantasía, no quería que él pensara que no había seguido siendo la más audaz, más sensual mujer que él había hecho de ella.

RILEY: A veces.

AVIADORA1: ¿Alguna vez piensas en instalar una webcam en tu terminal?


El simple hecho de comunicarse con Santana, incluso solo por el ordenador, estaba haciendo a Laura sentirse viva de una forma en que no se había sentido en meses. Mantener las bromas, los jugueteos traviesos, ella misma comandándose. Además de ser excitante y divertido, y una manera de mantenerlo en su vida, tal vez algo de cibersexo sería suficiente para revivir su creatividad de nuevo.

Sin embargo, para su sorpresa, algo dentro de ella poco a poco comenzó a hundirse. Ella quería despertarlo, quería volver a encender todo ese placer prohibido que primeramente los había unido, pero no podía.

Saber lo que habían hecho juntos, cara a cara, cuerpo a cuerpo, y saber cuán cercana a él se había sentido, cuán confiada, cuán apegada…sabía que el cyberchat sucio no iba a reemplazar lo que le faltaba. Esto ya se sentía vacío. Como retroceder. No podía hacerlo, escribió su respuesta entristecida.

RILEY: No.

AVIADORA1: ¿Lo harías?



RILEY: No otra vez.

AVIADORA1: ¿Acabo de hacer algo accidentalmente para que te enojes
conmigo?

RILEY: No.

AVIADORA1: Entonces, ¿algo está mal?

RILEY: Si.

AVIADORA1: ¿Qué?

RILEY: Te amo.


Lo envió sin darse a sí misma la oportunidad para siquiera considerarlo. Estaba hecho, y no podía ser borrado. Se sentía enferma, su estómago se revolvió, cada terminación nerviosa de su cuerpo cosquilleaba tan intensamente que era doloroso.


Cuando élla no respondió, ella temía que vomitaría.

Y entonces apareció un mensaje.

AVIADORA1: Yo no sabía eso, cariño.

Muy lejos de Te amo, también. Oh Dios, ella había cometido un terrible error.

RILEY: No debería haber dicho eso. No puedo creer que lo hiciera. Olvídate de eso, ¿de acuerdo?

AVIADORA1: No sé cómo olvidar algo por el estilo.


Brittany tomó una estresante decisión, borrar lejos el corazón de la cuestión. Ella tenía que hacerlo, nada más tendría algún sentido.

RILEY: Bueno, ya que estoy bastante segura que tú no te sientes de la misma manera, quiero que por lo menos INTENTES olvidarlo, ¿de acuerdo? Quiero que me recuerdes con cariño, no como la idiota que sólo escupió algo sin pensar en ello.

AVIADORA1: Yo nunca dije que no me sentía de la misma manera
.

Le dolía el pecho por los golpes intensos de su corazón.

RILEY: Pero no dijiste que lo hacías tampoco.

Una larga, dolorosa vacilación de su parte que formó lágrimas en sus ojos.

AVIADORA1: Yo ni siquiera sé realmente qué es el amor, Brittany. Esa clase de amor. Nunca he estado en ello. Tú me conoces soltero para siempre y todo eso. Lo siento.

Bueno, eso era todo lo que ella necesitaba saber, todavía tenía la capacidad para excitarlo, pero él no la amaba. Y él era un tipo bastante agradable que estaba tratando de botarla fácilmente. La persona al otro lado de la situación, sin embargo, nunca pareció entender que no podía haber nada fácil al respecto.

Tomando una respiración profunda, tratando de contener las lágrimas lo suficiente para escribir, construyó una respuesta.

RILEY: Entiendo. Gracias por leer mi libro y hacérmelo saber. Me tengo que ir ahora.



Y cerró su programa de mensajería instantánea y la conexión a Internet tan rápido como pudo, antes de que él pudiera responder, incluso apagó completamente el ordenador.

Metódicamente, cambió su pantalón de jogging por un par de jeans, dejó el apartamento, y empezó a caminar hacia Starbucks, aun a riesgo de ver al tipo que se había negado a besar, porque simplemente tenía que salir de la casa por un tiempo.

No podía creer que le había dicho a Braden que lo amaba.

Podías haber tenido un montón de diversión enviándole mensajes instantáneos. Podías haber tenido una pequeña aventura cibernética secreta durante semanas, meses, años. Pero pensar en "años" trajo de vuelta el problema original que había descubierto durante el intercambio: eso no era suficiente, y no
podría sobrevivir con eso. Al principio cuando había llegado a la casa de Vail, se había cuestionado si siquiera sabía lo que era estar enamorada, pero ahora definitivamente lo sabía. Ella se había enamorado de Santana, y nada menos que élla amándola iba a hacerla feliz.


Lo que probablemente significaba que estaba destinada a una larga vida de ropas sucias, películas tristes, y bloqueo de escritor.



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Finalizado Re: Brittana Voyeur (ADACTADA) G,P 16,17,18,19 FIN

Mensaje por ana_bys_26 el Vie Nov 25, 2016 12:50 pm

Capítulo Diecinueve


Parte de Santana no podía creer que estuviera en un taxi de Seattle dirigiéndose a toda velocidad hacia la dirección que había recibido de su prima, Rechel. Pero otra parte de élla no podía creer que había conseguido esperar tanto tiempo.

Había pasado una semana desde que Brittany la había dicho que lo amaba. Una semana desde que ella se había borrado precipitadamente del ordenador e ignorado todos sus mensajes instantáneos desde entonces.

Tal vez era mejor así, porque élla ni siquiera había estado seguro de lo que quería decir, sólo que había odiado la sensación de que le había hecho daño, y odiaba la idea de que nunca pudieran entrar en contacto el uno con la otra de nuevo. Cuanto más se lo imaginaba, más increíble se había vuelto eso.

Élla todavía no sabía con certeza sobre el amor. Nunca se había dejado a sí misma ser una tipa emocional. Su trabajo exigía que bloqueara las emociones, y siempre había sido fácil para élla, de hecho, ahora que lo pensaba, probablemente era el por qué era tan bueno en lo que hacía. Tal vez se debía al divorcio de sus padres, élla nunca había creído mucho en la monogamia después de ello, eso podía funcionar, o tal vez que eso era incluso natural. Parejas felices parecían pocas y distantes entre sí en su vida.

Pero la ternura de Brittany y la forma genuina en la que ella se había abierto a élla y puesto a sí misma en riesgo lo afectaba de una manera que no podía seguir ignorando. Desde tocarse en la webcam para élla… a experimentar un trío... a decirle que la amaba. Élla nunca había tenido a nadie que confiara tanto en élla, y cada vez que se movía algo profundo en su interior, hacia a su corazón sentirse como si
hubiera sido doblado, estirado, en su pecho.

—Calle Woodview y treinta y cuatro— dijo el conductor del taxi, arrimándose a la acera en frente de un pequeño, pintoresco y-un-poco-funky edificio de apartamentos de otra época. Santana miró hacia la puerta principal y, con las palmas sudorosas, el corazón acelerado, se dio cuenta de que estaba
realmente nervioso, una emoción con la que no estaba muy familiarizado.

Le pagó al conductor, recogió la rosa apoyada suavemente en el asiento de al lado y salió caminando con valentía hacia la puerta y entró. Entonces encontró el número de apartamento que Rechel también le había proporcionado, y sin vacilar, llamó con firmeza, haciendo caso omiso del timbre.

Cuando Brittany abrió la puerta, él temía que ella fuera a desmayarse. Su boca se abrió y élla nunca había visto sus ojos tan abiertos.

— ¿Qué estás haciendo aquí?

Buena pregunta. Todavía no estaba segura.

—Simplemente no podía dejar las cosas como estaban, copo de nieve— Luego le extendió la flor, una rosa de color roja comenzando a abrirse.

Sus ojos se posaron en el capullo de rosa y ella dejó escapar un pesado suspiro.

— ¿Cómo sabías que esta es mi flor favorita?

Élla se encogió de hombros. —Es la favorita de Riley, así que hice una apuesta.


Ahora temblando, ella la aceptó de élla, se quedó de pie con su cabello cayendo alborotado alrededor de su cara, usando un top con tirantes amarillo pálido, jeans abajo. Sus pezones sobresalían suavemente a través de la tela. Maldita sea, era tan hermosa como la recordaba, tal vez más, y sólo entonces, en ese momento, se dio cuenta de cuán estúpido había sido.

Tendría que haber venido el día después de que ella había dejado Vail, el día en que se dio cuenta que la extrañaba tanto. Él sólo no lo había sabido entonces, o a la semana siguiente, o la semana después... élla no lo supo a ciencia cierta hasta justo en este momento. Élla la amaba. Él la amaba jodidamente demasiado. Estar sin ella lo lastimaba físicamente. Por primera vez desde febrero, se sentía feliz.

— Tengo un plan para Riley— dijo élla. —Creo que debería mudarse.

Brittany parpadeó.

— ¿Huh?

— Creo que Riley debe empacar y mudarse a Los Ángeles con Sloane. Creo que deberían mantener la resolución de nuevos misterios juntos. Y creo que deberían encontrar su propio jardín secreto. Si no pueden encontrar uno, deben hacer uno.

Ella volvió a parpadear.

—Sant...— ella comenzó con incertidumbre, sus ojos alcanzándolo plenamente, necesitados.

Y élla entendió. Lo que justamente tenía que decir. Porque ella tenía que oírlo. Y élla tenía que decirle. Ni siquiera sabía cómo decir cosas así, pero tenía que aprender, justo ahora.


—Ven a Los Ángeles conmigo, Britt. Déjame hacerte el amor todas las noches durante el resto de nuestras vidas. Ya sé que esto parece repentino, probablemente arriesgado, pero te amo.

Las rodillas de Brittany casi se doblaron por debajo de ella, y se estiró para presionar su mano contra la pared para sostenerse. Quería hacerle el amor. Élla la amaba. En realidad la amaba.

—Yo… pensé que no sabías qué era el amor.

— Sólo lo imaginaba, copo de nieve. Estoy en ello. Contigo. Y lo he estado desde que nos conocimos. Solo que no lo sabía, porque...

Ella inclinó su cabeza, tratando de entender.

— ¿Porque eres... virgen?— ella sugirió. — ¿Cuando se trata del amor?

Élla asintió con la cabeza, las comisuras de su boca curvándose suavemente hacia arriba.

—Creo que es una forma precisa de decirlo— Luego dio un paso más cerca y deslizó suavemente sus brazos alrededor de su cintura, y todo su cuerpo dolía por más. —Y quiero dártelo a ti, la última pequeña parte de mi virginidad, de la misma manera que tú me diste la última pequeña parte de la tuya.

Oh Dios. Era demasiado increíble, demasiado perfecto.

—San— dijo ella, casi sin aliento. —Por favor, bésame.

Su boca bajó sobre la suya un caliente choque, y ella pudo sentir cuánto élla había anhelado la conexión, también. El beso resonó a través de todo su cuerpo mientras sus lenguas empujaban juntas. Élla dejó caer sus manos a su culo, haciendo vibrar su coño.


— No puedo creer que me ames— ella murmuró cuando el beso terminó.

Élla se retiró hacia atrás para mirarla con esos oscuros y posesivos ojos.

—Lo hago, nena. Te amo condenadamente mucho. No puedo vivir sin ti.

Ella casi no podía respirar, demasiado abrumada por la emoción.

—No puedo vivir sin ti, tampoco.

— Entonces ¿vendrás? ¿A Los Ángeles?

Ella ni siquiera lo dudó. Echaría de menos a Recehl y a su madre, pero es para eso que se hicieron los aviones, asintió enfáticamente.

—¡Dios, sí!

— Gracias a Dios— élla susurró, tirando de ella otra vez hacia un abrazo profundo.

Mmm, se sentía tan bien, pero ella aún necesitaba más de él, todo de él.

—Fóllame, San— susurró.

Un gemido salió de élla, y después de eso, no hubo más palabras.

Se lanzaron frenéticamente, tirando uno al otro de sus ropas. Ella lo arrastró hasta el sofá, desabrochando sus pantalones para que su polla estallo libre gimió a la vista de lo tan grande y dura que era. Nunca había necesitado algo tan desesperadamente.

Desechando sus jeans y sus bragas, se sentó a horcajadas en sus muslos y se bajó a si misma sobre su dura y hermosa erección, con un débil grito que brotó desde sus entrañas. Santana gimió, también, y se miraron profundamente a los ojos cuando ella comenzó a moverse sobre élla.

—Tanto tiempo— murmuró ella golpeando en su contra, —He necesitado esto durante tanto, tanto tiempo.

— No ha habido nadie desde ti, cariño— élla le dijo. —Este dulce cuerpo es el único que yo quería. Este dulce coño envolviéndose alrededor de mi polla es la única cosa que podía hacerme feliz.

Ella se deslizó húmedamente, amando cuando élla empujaba profundo, más profundo.

— Dios, sí— ronroneó. —Fóllame, San. Fóllame duro.

Sus dedos excavaron en su culo mientras se sumergía en ella con ásperos empujes que llegaban a su centro.

— Ah, sí, tan bueno— Ella sólo necesitaba sentirlo llenándola.

Encontró su ritmo contra los duros envites y sabía que no tardaría mucho en correrse, ya que élla era mucho mejor que su vibrador.

—Pronto, amor— le dijo, ahí fue cuando élla presionó la punta de uno de sus dedos firmemente contra su ano y ella estalló en puro éxtasis.

— ¡Dios, nena!— exclamó. — ¡Dios, sí! ¡Me estoy corriendo!— no se detuvo allí, y agregó: — ¡Te amo! ¡Te amo tanto, San!— Porque podía decirlo ahora.

Porque ella no tenía que ocultarlo más.


— Ah, nena— gruñó sobre un gemido, y ella sabía que élla se estaba corriendo también, empujando profundo, sus ojos cerrándose, y vio su hermoso rostro, observó la forma en que sus labios se separaron suavemente, la forma en que sus características se suavizaron cuando el orgasmo disminuyó gradualmente.

Ella sonrió después, tan contenta de que élla le hubiera enseñado lo bonito que podía ser testigo del placer de tu amante.

— Lo que dijiste me hizo correrme— élla le susurró cuando sus ojos se abrieron de nuevo.

— ¿Te amo?— ella preguntó, enarcando las cejas.

Élla asintió con la cabeza, y luego sonrió.

—Creo que eso me gusta.

— Entonces lo diré de nuevo— Su voz profunda. —Te amo.

Élla sonrió hacia sus ojos. —Te amo, también, copo de nieve.

Unos besos más tarde, sin embargo, el nuevo, un poco más suave lado de Santana que ella estaba viendo se desvaneció de regreso en la conducta femenina a la que estaba más acostumbrada.

—Una regla, sin embargo, acerca de mí amándote.

Todavía en su regazo, todavía disfrutando de la plenitud de tenerlo dentro preguntó — ¿Cuál es?— Para el momento, ella creía que estaría de acuerdo con cualquier cosa.

— No habrá otros chicos o chicas involucrados. Es una experiencia que quería que tuvieras y me alegro de que lo hiciéramos, pero he dejado de compartir.

El corazón de Brittany se hinchó, secretamente encantada de que ahora incluso poseía la capacidad de ser celoso.

—Puedo vivir con eso.

—Por supuesto, podría permitir un vibrador o dos. Y todavía lo estaremos haciendo con las luces encendidas. Delante de los espejos. Y puede que incluso ocasionalmente en la ventana.

Si cualquier otra mujer le hubiera dicho tales cosas, ella había tenido un ataque. Pero como siempre con Santana, ella no podía negarle nada, e imaginando los placeres sexuales que él le mostraría en su nuevo hogar en Malibú prácticamente la tenía derritiéndose en torno a él una vez más lista.

—Tus deseos son mis órdenes.

Élla sonrió.

—Creo que me va a gustar esta cosa de estar enamorado— Entonces añadió: —Dios, he echado de menos tus besos, copo de nieve.

Y mientras su boca se presionaba una vez más contra la suya, ella se deleitó en el conocimiento de que tanto ella como Riley se dirigían a Los Ángeles para estar con sus misteriosos extraños, para resolver nuevos casos, para descubrir nuevos jardines, y para dar a sus amantes cada nuevo placer que pudieran encontrar.


Fin

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Mensaje por micky morales el Vie Nov 25, 2016 8:03 pm

excelente aunque bastante confuso cuando llamabas braden a santana y mencionabas el todo el tiempo, pero del resto perfecto, gracias por terminarlo!!!!!

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Finalizado Re: Brittana Voyeur (ADACTADA) G,P 16,17,18,19 FIN

Mensaje por 3:) el Vie Nov 25, 2016 11:41 pm

Que bueno.que termnaras la historia...
Iva a ser imposible que terminaran separadas despues de lo que pasaron... La monogamia se hizo presente para san jajaja
Me gusto mucho la historia....

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Finalizado Re: Brittana Voyeur (ADACTADA) G,P 16,17,18,19 FIN

Mensaje por JVM el Sáb Nov 26, 2016 10:48 am

Pues difícil la separación, y tardaron en ponerse en contacto.
Pero que bueno que San se dio cuenta de lo que sentía por Britt y que fue por ella. Y ahora a vivir mil aventuras juntas!
Gracias por volver!

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