Image hosted by servimg.com

Image hosted by servimg.com
Image hosted by servimg.com
Estreno Glee 5x17
"Opening Night" en:
Image hosted by servimg.com
Últimos temas
» FanFic Brittana: Medianoche V (Adaptada) Cap 10
Ayer a las 7:01 pm por 23l1

» FanFic Brittana: Justicia IV (Adaptada) Cap 18
Ayer a las 6:58 pm por 23l1

» BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26
Dom Nov 11, 2018 6:38 am por micky morales

» (FIC-Klaine) "Escenas borradas" Glee «I have a Blaine in my life»
Sáb Nov 10, 2018 7:54 am por Klainefan

» Brittana: "La Laguna Azul" G!P (Adaptación) Capitulo 20 (08/10/17)
Jue Nov 01, 2018 7:11 pm por micky morales

» Brittana: Destino o Accidente (GP Santana) Actualizado 17-07-2017
Sáb Oct 27, 2018 4:38 pm por Tati.94

» BRITTANA Las Abandonadas
Sáb Oct 27, 2018 4:23 pm por Tati.94

» Continuación de ''Eres lo mejor que me ha pasado'' Capitulo Final.
Vie Oct 26, 2018 10:13 pm por Tati.94

» BRITTNA Tatuaje para dos capitulo 10 y 11 fin
Mar Oct 09, 2018 6:31 am por micky morales

» FanFic Brittana: Contrato (Adaptada) Epílogo
Jue Ago 30, 2018 6:53 pm por 23l1

» [Resuelto]FanFic Brittana: De Noche (Adaptada) Epílogo
Jue Ago 30, 2018 6:50 pm por 23l1

» FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo
Lun Ago 27, 2018 7:13 pm por 23l1

» FIC Brittana -Decisiones - Capitulo 97º
Lun Ago 27, 2018 7:11 pm por 23l1

» [Resuelto]FanFic Brittana: Por Ti (Adaptada) Epílogo
Lun Ago 27, 2018 7:05 pm por 23l1

» [Resuelto]FanFic Brittana: Tal Vez (Adaptada) Epílogo
Lun Ago 27, 2018 7:03 pm por 23l1

» Comprar Pasaportes,licencia de Conducir,DNI,TOEFL,IELTS
Lun Ago 27, 2018 8:57 am por SbQ_04

» BUSCO FANFIC BRITTANA
Vie Ago 10, 2018 1:00 am por Keniaortiz

» BUSCO FANFIC BRITTANA
Vie Jul 27, 2018 9:17 pm por Sanny25

» [Resuelto]Brittana: (Adaptación) El Oscuro Juego de SATANÁS... (Gp Santana) Cap. 7 Cont. Cap. 8
Sáb Jun 16, 2018 12:24 pm por Tati.94

» Fanfic: "One Shots Brittana"
Lun Jun 11, 2018 7:45 pm por 23l1

Sondeo

Musical Favorito Glee 5x15 Bash

11% 11% [ 4 ]
19% 19% [ 7 ]
11% 11% [ 4 ]
24% 24% [ 9 ]
27% 27% [ 10 ]
8% 8% [ 3 ]

Votos Totales : 37

Image hosted by servimg.com
Los posteadores más activos de la semana
23l1
 

Disclaimer
Image hosted by servimg.com
·Nombre: Gleek Latino
·Creación: 13 Nov 2009
·Host: Foroactivo
·Versión: GS5
Glee
Image hosted by servimg.com

BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Oct 14, 2018 4:20 am

[siz
e=24]CAPITULO 22

BRITTANY[/size]


La música sonaba en algún lugar a lo lejos y yo giraba en círculos, buscándola. Antes de caerme dando volteretas por un acantilado y precipitarme a una muerte segura, abrí los ojos. Miré al techo. Ahora la música sonaba mucho más alto. Colbie Caillat me estaba avisando de que me llamaban. Con un gruñido, alargué la mano para coger el teléfono que tenía sobre la almohada de al lado. Me había ido a dormir con la esperanza de recibir un mensaje de San, pero el mensaje no llegó.

¿Por qué me estaba llamando mi madre a las siete y media de la mañana?

—¿Mamá?

—Hola, cielo. Siento despertarte, pero quería hablar contigo antes de que lo hiciese el imbécil de tu padre. Tienes que enterarte de esto por mí, no por él. No siente ni una gota de compasión por los demás. Va por el mundo hiriendo a la gente y haciendo lo que le da la gana. Es un egoísta. No te ha llamado, ¿verdad? Porque si ya te ha llamado, voy a subirme al primer avión con destino a Nueva York y le daré...

—Mamá, ¿puedes decirme qué pasa, por favor? —me incorporé en la cama mientras ella seguía despotricando sobre mi padre. Era su pasatiempo favorito: inventar nuevos insultos para el que un día fue su marido.

—Lo siento. Me he dejado llevar. Tu padre se va casar, Britt con esa putilla nueva suya —dijo con un suspiro.

Me había preparado para algo así, quizá no tan pronto, pero sabía que se había mudado para estar más cerca de una mujer a la que había conocido durante n viaje de negocios. Pensaba visitarle una semana durante el verano, si él tenía iempo. Era patético que tuviese que esforzarse en buscar tiempo para pasarlo onmigo, pero al fin y al cabo era mi padre. Hasta el año pasado, habíamos vivido n la misma casa. Aunque al principio le odiaba, con el tiempo quise recuperar mi elación con él.

—Vale... —empecé, intentando filtrar mis palabras con cuidado para hablar con mi madre. Se volvía loca si le defendía. A mí tampoco me gustaba que me recordase que también me había abandonado. Sabía lo que había hecho. El día que firmaron los papeles me dijo que se había quedado con ella hasta que fui mayor.

Planeaba dejarla en cuanto yo fuese a la universidad, pero a causa de algunos imprevistos tuvo que marcharse un poco antes. Dijo que nada de eso era culpa mía. Que me quería y que estaba orgulloso de mí. Necesitaba creerlo. Me aferré a ello esa noche, tumbada en la cama oyendo llorar y gritar a mi madre mientras lanzaba cosas a la otra punta de la habitación.

—Sabíamos que iba en serio cuando se mudó allí para estar con ella. ¿Cuándo planea casarse?

—¡Te aseguro que yo no esperaba que tu padre, con cuarenta y siete años, se casara con una zorra de veintitrés! ¿Qué pensará todo el mundo? Destrozará nuestra reputación. La gente lo descubrirá y hablará. No podrás poner un pie en la ciudad sin que susurren a tus espaldas. Esto nos arruinará, Britt. ¡Nos arruinará!

—¿Veintitrés? —me encogí un poco al oírlo. ¿Qué hacía mi padre prometido con una chica sólo cinco años mayor que yo? Era simplemente... repugnante. Mi madre siguió despotricando e insultando a mi padre mientras yo permanecía sentada mirando al frente. El mensaje «El hogar está donde reside el corazón» estaba enmarcado y colgaba de la pared azul, burlándose de mí. ¿Hogar? ¿Qué hogar? ¿La casa de mi madre, donde nunca había paz? ¿El apartamento de mi padre en Manhattan? Medía unos ciento cincuenta metros cuadrados y se iba a mudar con su nueva esposa, de edad universitaria. Empecé a llorar cuando noté el olor a café que venía del pasillo. Oía a mi tía y mi tío charlando alegremente y también sentí el aroma del beicon friéndose. Éste era mi hogar. El hogar que nunca —¿Me has oído, Britt?

Me sacudí de encima el sentimiento de autocompasión que empezaba a invadirme y me aclaré la garganta.

—Lo siento, mamá, ¿qué decías?

—Quiere que vayas a Nueva York para la boda. ¿Te lo puedes creer? Mi niña en Nueva York. Le dije que no. Que no ibas a querer asistir a esa ridícula boda, pero él insistió en que quería hablar contigo. Prepárate para su llamada. La pequeña ramera quiere que seas dama de honor. ¡Pero si ni siquiera la conoces!

—Vale, mamá. Gracias por avisarme. Tengo que colgar. Te llamo luego.

Hanna me está esperando para salir a correr.

Mi madre se tragó la mentira y yo me dejé caer otra vez sobre la almohada. ¿Podían empeorar las cosas? El teléfono fijo sonó y oí contestar a mi tía. No tuve que escuchar para saber que era mi madre contándoselo todo. Sabía que mi tía me cubriría las espaldas si mi madre mencionaba lo de salir a correr con Hann.

Ella me entendía. Siempre lo había hecho. Me acurruqué otra vez bajo las sábanas y cerré los ojos. Por ahora, podía fingir que éste era mi hogar, que estaba en un lugar seguro y feliz.




Al entrar en la cocina varias horas después, el vago aroma del beicon seguía en el aire. Hanna estaba de pie en pijama junto a la encimera, con el pelo revuelto, sirviéndose una taza de café.

—Buenos días —dije, deteniéndome junto al armario para coger otra taza para mí.

—Oh, pero si es mi compañera de deporte. —Su tono de voz burlón me hizo reír.

—Ah, sí. Perdona. Necesitaba una excusa para colgar.

Ella rió y me pasó el café.

—No pasa nada. Según lo que ha escrito mi madre, te ha encubierto respondió, señalando la nota que estaba encima de la barra. Alargué la mano y la cogí.

Buenos días, chicas:

Espero que hayáis disfrutado de vuestro ejercicio matinal. Tengo que confesar que cuando Caroline llamó esta mañana y dijo que habíais salido a correr, me sorprendí un poco. Hubiese jurado que las puertas de vuestras habitaciones estaban bien cerradas, y vosotras dentro. Pero no os preocupéis, no he compartido esa información con mi hermana. Está convencida de que habéis disfrutado de una buena carrera antes de volver a casa para comer el beicon y los huevos que os he preparado.


Con cariño, Mamá


Sonreí para mí misma y volví a dejar la nota.

—¿Cómo lo hace tu madre para ser tan genial cuando la mía es una psicópata trastornada? —pregunté, tomando un sorbo de mi café solo.

Mi prima no se molestó en negar la locura de mi madre. Me ofreció una mueca triste y se encogió de hombros.

—¿Por qué te ha llamado tan temprano?

Dejé la taza en la mesa. La verdad es que no quería hablar del tema, pero sabía que comentarlo con alguien que no fuese mi madre me ayudaría a tomar una decisión.

—Mi padre se va a casar.

A Hanna se le abrieron los ojos como platos y apoyó los dos codos en la encimera, mirándome fijamente durante un momento. Intentaba evaluar mi reacción a semejante noticia.

—¿Ya te lo esperabas, no? —preguntó vacilante.

—Sí, pero no tan pronto y menos con una chica sólo cinco años mayor que yo.

Se quedó con la boca abierta. —¿El tío Nolan está prometido con una chica de veintitrés?

Sonaba ridículo, en voz alta. Mi padre no era un hombre atractivo. Sí, le quería, pero era viejo y se estaba quedando calvo. Por no mencionar la tripa que tenía.

—Es de locos, ¿eh?

—Sí, es increíble... ¿Estás bien? ¿Te va a llamar?

No estaba segura de haber estado bien nunca, incluso cuando mis padres vivían en casa. Se peleaban continuamente. Casi todos mis recuerdos incluían escenas en las que mi madre gritaba a mi padre.

—Estoy bien. Se supone que me llamará hoy. Su prometida... quiere que sea dama de honor. Ni siquiera la conozco. Creo que le preguntaré si puedo ser su padrino, o su madrina. Creo que un esmoquin me sentaría bien.

Hanna soltó un suspiro y rodeó la barra para ponerse a mi lado. Me envolvió la cintura con un brazo y apretó.

—Cuando quieras hablar, despotricar o llorar, estaré aquí.

Los ojos se me llenaron de lágrimas y me tragué el nudo que tenía en la garganta. No me gustaba que la gente pensara que era débil. No estaba acostumbrada a compartir mis sentimientos; me los guardaba dentro y me enfrentaba a ellos a solas. Pero saber que tenía a alguien al lado que se preocupaba por mí significaba mucho, más incluso de lo que podría imaginarse. Apoyé la cabeza contra la suya y contemplamos el patio trasero juntas, en silencio. No había mucho que decir. El simple hecho de tener a alguien junto a mí hacía las cosas mucho más fáciles.


avatar
ana_bys_26
---
---

Mensajes : 549
Fecha de inscripción : 21/11/2015
El mundo de Brittany

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Oct 14, 2018 4:28 am

Santana

CAPITULO 23
[b]
[font=Arial Black]EMILI:¿Qué días tienes que estar en Florida para entrenar?

Yo: Tres días a la semana a partir de julio.

EMILY: En Alabama igual. Sólo queda el mes de julio para ir de acampada.

Yo: Podemos ir cuando quieras.

EM: ¿Has hablado con Britt

Yo: Hoy no. Acabo de volver de entrenar.

EM:Hann pasará la mañana con ella. Tiene problemas con sus padres.[/b]

Me quedé mirando el último mensaje de mi hermana. Me inquietaba que Britt estuviese disgustada. No estaba segura de que me gustara enfrentarme a ese sentimiento. Sólo tenía tiempo para una aventura de verano.

[b]Yo: La llamaré luego. Gracias.

EM: Ten cuidado con ella.[/b]


No respondí. No era asunto suyo. Al final de mi relación con Hanna, Em se había involucrado más de lo que debía, pero lo dejé pasar porque Hann también formaba parte de su vida. Pero Britt.. Britt no era cosa suya. Solté el teléfono sobre la cama y fui a la ducha. Ya había planeado el día: pensaba tener a Britt para mí solo. La inspiración me había llegado entrenando, mientras subía y bajaba las graderías cien veces.

—¿Adónde vas, cielo? —dijo mi madre desde su despacho cuando pasé por delante en dirección al garaje. Quería escabullirme sin tener que responder a sus preguntas. Mi ruptura con Hanna la afectó mucho; y todavía más cuando descubrió que me había sustituido por Em . Habíamos pasado mucho tiempo en terapia lidiando con la traición de mi padre y buscando una forma de afrontar la verdad sin destrozar nuestra familia. Yo seguía queriendo que mi padre le tendiese la mano a Em , pero sabía que no lo haría. Y era imposible que mi hermano diese el primer paso. En lo concerniente a mi padre, Beau guardaba un más que merecido resentimiento en su interior.

—Voy a recoger a Britt, ¿te acuerdas de la prima de Hanna, la de Georgia? Vamos a comprar material de acampada y a ver una peli o algo.

Mi madre ladeó la cabeza y frunció el ceño.

—¿No es la hija de la hermana loca de Sarah?

No sabía mucho sobre la madre de Britt, excepto que Hanna no era ninguna fan. Me encogí de hombros y metí las manos en los bolsillos.

—Britt no está loca. Eso es lo único que importa.

—Mmm... No te encariñes demasiado. De tal palo, tal astilla.

Sentí el eco de la voz de Honey dentro de mi cabeza, cuando pocos meses antes había dicho lo mismo sobre mi padre y Em.

—Sí, me di cuenta de ello cuando descubrí que papá fue infiel y mintió sobre el tema a las personas a las que se suponía que quería —gruñí.

A mi madre se le puso la espalda recta como un palo. No soportaba la expresión de dolor que le había puesto en los ojos. No se merecía mi ira. Ella también había sido una víctima.

—Lo siento, mamá....

—No debería haberme metido en tus asuntos. Tienes razón. Ve a divertirte.

Disfruta del verano. Todo cambiará en otoño. Ahí fuera hay un gran mar lleno de peces y ahora que tú y Hanna habéis pasado página, es hora de que empieces a probar el muestrario.

Mi madre quería a Hanna. Creo que incluso había escogido el diseño de nuestra vajilla de porcelana. Que dijese que debía «probar el muestrario» era un gran paso para ella. Crucé la habitación y me agaché para darle un beso en la cabeza.

—Te quiero —dije antes de darme la vuelta para marcharme.

—Yo también, cielo —respondió.

—¿Sabes algo de Cade y Catherine? Esta semana no he recibido ningún mensaje.

Mi hermano pequeño siempre había estado muy apegado a mí, pero había —¿Sabes algo de Cade y Catherine? Esta semana no he recibido ningún mensaje.

Mi hermano pequeño siempre había estado muy apegado a mí, pero había cumplido los trece este año y ya no me necesitaba tanto. Mi hermana era diferente: la niña de los ojos de su madre. De ella no esperaba que me llamase ni que me escribiese.

—He hablado con Catherine esta mañana. Lo están pasando bien. Cade ha trabado amistad con la hija de los vecinos. Catherine dice que ella y Gaga van mucho de compras.

Gaga era la madre de mi madre. Se le daban mucho mejor las chicas que los chicos. Me aclaré la garganta y apoyé la cadera en el escritorio.

—¿Eres consciente de que los chicos de trece años no «traban amistad» con niñas? Deben de estar saliendo. Yo me fijaba mucho en las chicas cuando tenía trece años. Fueron los años que pasé con Nicole, ¿te acuerdas?

Mi madre se encogió un poco.

—Lo había olvidado. Quizá debería llamar a Gaga y hablar con ella. Sigo pensando que es mi niño, pero ya es un adolescente, ¿verdad?

Me erguí riendo entre dientes y le di una palmadita en las manos, que había empezado a retorcerse.

—Sí, mamá. Es todo un adolescente y apuesto lo que quieras a que no se pasa todo ese tiempo libre jugando al Monopoly con la vecina.

—Dios mío, voy a llamar a Gaga ahora mismo —anunció, alargando la mano para coger el teléfono.

Ya había cumplido con mi deber de hermana mayor. Era la hora de ir a ver a Britt
avatar
ana_bys_26
---
---

Mensajes : 549
Fecha de inscripción : 21/11/2015
El mundo de Brittany

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por micky morales el Dom Oct 14, 2018 6:28 am

Me molesta mucho ese eterno pensamiento de Santana de que Britt es solo para el verano, que se abra creido?????
avatar
micky morales
-*-*-*-*
-*-*-*-*

Femenino Mensajes : 7117
Fecha de inscripción : 03/04/2013
Edad : 51
Club Brittana

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por 3:) el Mar Oct 16, 2018 11:06 am

Santana aferrándose a ese eterno verano,... o tratando de no querer ver que ya eso pasó!!!
A ver cómo le va con britt
avatar
3:)
-*-*-*
-*-*-*

Femenino Mensajes : 5713
Fecha de inscripción : 06/11/2013
Edad : 27
Club Naya/Santana

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por Tati.94 el Sáb Oct 27, 2018 4:27 pm

Ya quiero el otro cap!! A ver que hace san jajaja
avatar
Tati.94
*******
*******

Femenino Mensajes : 415
Fecha de inscripción : 08/12/2016
Edad : 24
Club Brittana

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Oct 28, 2018 5:40 am

CAPITULO24

BRITTANY


—No, papá. No es que no quiera ir. De verdad. Es que nunca he estado en Nueva York y ni siquiera conozco a Shandra. Me sentiría más cómoda si pudiese acompañarme alguien —expliqué.

—Puedes venir con quien quieras menos con tu madre —dijo mi padre—. No quiero tener que tratar con ella. Intenta buscar tiempo para pasarlo con Shandra, por favor. Tiene muchas ganas de conocerte. Tenemos unas noticias muy especiales para ti.

—¿Noticias?

Mi padre se aclaró la garganta, tapó el micrófono con la mano y habló en voz baja con alguien. ¿Qué otras noticias podía tener? Ya me había soltado la bomba de su nuevo matrimonio. Suponía que no iban a mudarse a nuestra ciudad, porque sería desastroso. Mi madre no se atrevería a salir de casa sin sospechar que cotilleaban sobre ella o que la compadecían.

—Shandra dice que te lo cuente. Así estarás preparada, cuando llegues.

—Vale... —respondí, sintiendo un nudo en el estómago.

—Estás a punto de convertirte en hermana mayor —respondió. Su entusiasmo era evidente.

—¿Qué? ¿Cómo? ¿Shandra tiene un hijo?

No tenía sentido. ¿Por qué iba a emocionarme por tener un hermanastro al que apenas conocería?

—No, Shandra no tiene ningún hijo... todavía. Ya sabes cómo va esto. Tienes dieciocho años, Britt. Tienes idea de cómo se hacen los bebés, ¿no? Pensaba que tu madre te lo había explicado.

—Ya sé cómo se hacen los bebés, papá. Lo que no comprendo es... Espera... ¿Está embarazada? —pregunté horrorizada. Mi padre había dejado embarazada a alguien. ¡Tenía casi cincuenta años! ¡Puaj! Iba a ser como el abuelo del niño.

Mi padre rió al teléfono.

—Sí, Shandra está embarazada. Habíamos planeado casarnos en Navidad. Le encanta la Navidad en Nueva York, pero, bueno, el bebé ya estará aquí para entonces, así que en vez de esperar, decidimos seguir adelante y casarnos en verano.

Me había quedado muda. ¿Cómo podía responder a una noticia de ese calibre? Me hundí en los escalones de la casa de mis tíos y apoyé la cabeza en las rodillas.

Mi padre siguió charlando sobre los planes de boda y el bebé. Pensaban mudarse de Manhattan a Nueva Jersey para poder permitirse una casa. Yo no tendría habitación, pero podría compartir la del bebé cuando fuese de visita. Me dijo que podía ir siempre que quisiera.

—¿Britt? —la voz de San fue una distracción más que bienvenida.

Levanté la cabeza y me quedé mirándola; estaba de pie delante de mí con una expresión preocupada. Me pregunté cuánto rato llevaría escuchado.

—Papá, tengo que irme. Mi, mmm, mi amiga acaba de llegar y tenemos planes. Te llamo luego, cuando haya decidido lo que haré.

—Pero vendrás...

—No estoy segura, papá. Ahora tengo que irme. Te llamaré cuando lo sepa. —Colgué el teléfono antes de que pudiese decir algo más. Aún no me sentía capaz de levantarme. Necesitaba un momento.

—¿Estás bien? —preguntó San, agachándose para sentarse a mi lado al ver que no me movía.

Iba a asentir, pero acabé haciendo un gesto de negación con la cabeza.

Me pasó el brazo por el hombro y me estrechó junto a élla. La pequeña muestra de consuelo hizo que los ojos se me llenaran de lágrimas. Enterré la cabeza en la curva de su brazo y me esforcé en mitigar los gimoteos que no podía controlar.

San no intentó animarme ni me ofreció palabras vacías. Sólo me abrazó con más fuerza y me besó en el pelo, la sien y la frente mientras yo sollozaba en sus brazos. Nunca había llorado en brazos de nadie. Abrirme y compartir mis sentimientos era una experiencia completamente nueva. La parte de mí que estaba estupefacta por el comportamiento de mi padre quedó a un lado, y absorbí todo el consuelo posible. Iba a ser fugaz, pero pensaba aprovecharlo mientras lo tuviese.

Después de unos minutos conseguí controlar mis lágrimas y me sequé la cara con las manos. Por suerte, mi padre había llamado antes de que me maquillase. Hubiese sido humillante si hubiese manchado de rímel del polo lanco de San.

—¿Quieres hablar del tema?

Compartir con élla la noticia de que mi padre había dejado embarazada su novia de veintitrés años no era algo que estuviese dispuesta a hacer. Era mucho que asimilar. No quería ver la compasión en sus ojos, cuando me mirase. Prefería la lujuria o la atracción. Si se compadecía de mí, no sería capaz de soportarlo.

—No —respondí, y me incorporé para ver si le había mojado la camiseta.

—Me secaré —dijo con una sonrisa. Me miraba atentamente, con cara de preocupación. Una pequeña parte de mí quería contárselo, pero en realidad sabía que nunca volvería a verme igual si se enteraba de lo patética que era mi vida.

—Gracias.

San se inclinó y me besó con delicadeza la comisura de los labios antes de cubrir mi boca con la suya.

No intentó que me abriese a élla. Mantuvo el beso tierno y delicado.

—Mmm... He estado pensando en estos labios dulces toda la mañana — susurró pegado a mí.

Derretirme en sus brazos era sencillo e inevitable. Yo siempre tenía hambre de San, cada vez más. Se separó de mí mucho antes de lo que hubiese deseado y me acarició el pelo con la mano antes de enredarse unos cuantos rizos en un dedo.

—¿Por qué no terminas de arreglarte? Tengo ganas de tenerte para mí sola todo el día.

De repente, las piernas me volvieron a funcionar. Me puse de pie y le sonreí.

—Dame diez minutos.

San también se levantó y se dispuso a seguirme antes de detenerse de golpe.

—Mmm, sí, creo que esperaré en la furgoneta, si te parece bien.

Hana no estaba en casa. Se había marchado con Em una hora antes, pero sabía que ésa no era la razón por la que no quería entrar. Tenía que haber muchos recuerdos ahí dentro, y élla aún no estaba lista para revivirlos.

—Bien, no tardaré mucho —le aseguré.


avatar
ana_bys_26
---
---

Mensajes : 549
Fecha de inscripción : 21/11/2015
El mundo de Brittany

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por micky morales el Lun Oct 29, 2018 5:41 am

Bueno, a ver como les va en su cita y hasta cuando Santana sigue aferrada al recuerdo de Hanna!!!!!
avatar
micky morales
-*-*-*-*
-*-*-*-*

Femenino Mensajes : 7117
Fecha de inscripción : 03/04/2013
Edad : 51
Club Brittana

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por Tati.94 el Lun Oct 29, 2018 3:56 pm

Por qué tan cortico?? Quiero ver algun avance de San. Que ya vaya olvidando a hanna.
avatar
Tati.94
*******
*******

Femenino Mensajes : 415
Fecha de inscripción : 08/12/2016
Edad : 24
Club Brittana

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Nov 11, 2018 4:48 am

CAPITULO25

SANTANA



Entrar en el camino de tierra que conducía al prado no me parecía una buena idea. Acababa de pasar el día con Britt, las dos solas. Compramos un saco de dormir, una mochila y otros bártulos para la acampada. Después, en lugar de ir a ver una película, me convenció para que jugáramos los dieciocho hoyos del mini golf. Me había parecido una idea ridícula, pero escuchar la risa de Britt y verla pavonearse por el campo cuando consiguió un hoyo a la primera había sido mucho más entretenido que cualquier película.

—No venía aquí desde que... —Se interrumpió, mordisqueándose el labio inferior.

En la última fiesta en el prado a la que Britt había asistido, había encubierto a Emily y a Hanna. Cuando comprendí que estaba al corriente de que mi novia y mi prima me habían estado engañando a mis espaldas y no me lo había contado, me enfadé. Siempre había creído que estaba de mi lado. Pero no era culpa suya.

Había progresado lo suficiente como para verlo con claridad. Alargué el brazo y le di la mano.

—La última vez fue cuando Em y Hanna me traicionaron. Aunque les encubriste, no fue culpa tuya. No te preocupes, ¿vale?

Dejó de mordisquearse el labio; lo tenía rojo y un poco hinchado. Bueno, qué demonios, era demasiado tentador. Le solté la mano, deslicé la mía entre sus piernas y tiré de ella.

—Mucho mejor así. Estabas demasiado lejos —susurré antes de inclinar la cabeza para tomar su labio inferior entre los míos y succionarlo con delicadeza. El pequeño grito de sorpresa que soltó hizo que la estrechase más contra mí. Dejé resbalar la mano un poco más entre sus piernas y presioné la suave piel de su muslo.

Britt apretó su pecho contra el mío y articuló una especie de ruego. Le levanté la pierna y la coloqué encima de mi rodilla, y deslicé la mano un poco más arriba de su muslo. Su respiración se volvió entrecortada y me di cuenta de que el corazón me latía más deprisa cuanto más me acercaba a su ropa interior.

—No, no sigas —dijo casi sin aliento y me empujó con suavidad para interrumpir el beso. Se sentó bien en su asiento y cerró las piernas. Había estado a punto de hacer algo que sólo había hecho una sola vez en toda mi vida, cuando tenía trece años y me había mostrado confuso, sin entender por qué quería Nicole que la tocase.

—Lo siento —dije, apoyando la cabeza en el respaldo y concentrándome en los árboles que tenía en frente, en lugar de comprobar si estaba enfadada conmigo, o peor, asustada. Tenía que controlar el galope de mi corazón.

Había estado tan cerca.

—No te disculpes. Es que... nunca había hecho nada así y me he puesto un poco nerviosa. No sé si estoy preparada para eso.

Me cubrió la mano con la suya y abrí el puño que tenía apretado.

—Yo tampoco —respondí, volviéndome para mirarla a los ojos.

Se le pusieron como platos.

—Tú tampoco... ¿qué?

Solté una risa ahogada y giré la mano para que nuestras palmas se tocasen.

Después entrelacé mis dedos con los suyos.

—Nunca había hecho nada así. A menos que cuentes la vez que Nicole me encerró con ella en el armario de Marley y me dijo que si no le tocaba las braguitas le diría a toda la escuela que tenía miedo de besarla.

A Britt se le escapó una carcajada, y se tapó la boca con la mano que tenía libre para reprimirla. Sonreí y estreché sus dedos. Era una historia graciosa.

—Deja que te diga que lo que hemos estado a punto de hacer le da mil vueltas a ese recuerdo extraño y perturbador.

Esta vez las carcajadas eran demasiado fuertes para contenerlas con la mano, así que alargué el brazo y se la aparté de la boca.

—No lo hagas. Me gusta oírte reír. Y es una historia divertidísima. Así que es normal reírse.

—No puedo creer que Nicole te amenazara —dijo entre carcajadas.

—¿De verdad? ¿Conoces a Nicole? Estaba decidida a perder la virginidad antes de llegar al instituto. Creo que Em la ayudó a cumplir su objetivo a los catorce años.

—Vaya. —Su risa se fue atenuando y una expresión seria la sustituyó.

—¿En qué estás pensando?

Una sonrisa forzada le apareció en los labios.

—En nada, perdona —dijo mirando la hoguera que ardía en la distancia entre los nogales—. ¿Listo para salir?

Se encerraba mucho en sí misma. Cuanto menos quería explicarme algo, más deseaba conocerla.

Su móvil empezó a sonar con una canción romanticona y ella lo sacó del bolso. En vez de contestar, lo apagó en seguida y lo guardó en el bolsillo de su bolso.

—¿Nadie importante? —pregunté, deseando que compartiese algo, lo que fuera, conmigo.

Negó la cabeza y buscó el tirador de la puerta.

—No. Ya llamaré luego.

Observé cómo bajaba de la furgoneta de un salto antes de decidirme a salir.

Brittany Pierce se lo guardaba todo dentro. Me pregunté si alguna vez llegaría a descubrir qué pensaba en realidad.


**************

Sentado en la plataforma trasera de la furgoneta de Jake, con Britt sentada entré mis piernas, me sentía satisfecho. Hanna estaba acurrucada en la falda de Em, pero ni siquiera aparecía en mi radar. Había conseguido hablar con todo el mundo, Em incluido. Charlamos de fútbol, de la universidad y de nuestra acampada, sin discusiones. Era agradable. Britt era agradable. No, era más que agradable.

Tenerla entre mis brazos lo hacía todo soportable.

—Atención. Puck y Nic acaban de llegar —dijo Rechel antes de tomar otro trago de cerveza. Nicole no se había dejado ver mucho desde que Em y Hanna empezaron a salir. Me había intentado tirar los tejos varias veces. En una ocasión, incluso me había sentido tentado de llevarla a mi furgoneta y hacer algo con ella.

Acabar con esa historia. Pero no pude hacerlo. No quería que mi primera vez fuese con Nicole en la parte trasera de una furgoneta en una fiesta. Había esperado todo este tiempo, podía esperar un poco más. Se suponía que Hanna iba a ser la única para mí. Pero ese plan había terminado. Llegué a la conclusión de que algún día aparecería la chica correcta y, cuando ocurriese, el lugar no importaría, siempre y cuando estuviese con la única persona sin la que no podía vivir.

—Viene hacia aquí —dijo Keitty con suficiencia. Le gustaba el melodrama. Y con Nicole cerca, habría de sobras.

—¿Quieres que nos vayamos, cariño? —preguntó Em a Hanna,0 haciendo ademán de levantarse.

—No. Nicole no me asusta. ¿Qué me va a hacer? —Em rió por lo bajo y le dio un beso en la nariz. Sentí una pequeña opresión en el pecho al verlo, pero nada que ver con lo de antes, cuando no podía respirar cada vez que la besaba.

—Mira quién hay aquí, las chicas Lopez. Llevándose bien. Las dos acurrucados con sus chicas sin intentar pegarse. Parece que San ha pasado página, Hanna —dijo Nicole arrastrando las palabras y guiñándome un ojo mientras se paseaba a ritmo tranquilo hasta detenerse delante de Britt.

—Como has superado tu depresión por Hanna, ¿por qué no salimos tú y yo a divertirnos un rato?

Britt se puso rígida en mis brazos. El instinto de protegerla me recorrió todo el cuerpo y la abracé con más fuerza, apoyando las manos en sus caderas.

—Tendré que pasar, Nic. Ya he encontrado a alguien con quien compartir el verano.

Nicole hizo una mueca mientras examinaba a Britt con la mirada, como si no la impresionase en absoluto.

—Podrías aspirar a algo mejor.

—No estoy de acuerdo.

—Necesitas a alguien con experiencia, después de perder todos esos años con la chica buena del pueblo.

Oí a Hanna ordenando a Em que se calmara e ignorase a Nicole.

—No me interesa la mercancía de segunda mano. Tengo unos mínimos, ¿sabes?

La risa sorprendida de Britt me hizo sonreír como una boba. Me encantaba hacerla reír. Se relajó y se recostó en mi pecho. Saber que la hacía sentir a salvo resultaba increíble.

—Antes las chicas Lopez eran lo más de por aquí. No habéis dado la talla. Sois un par de aburridas. Algún día desearéis la excitación que os habéis perdido —rugió Nicole, antes de echarse el pelo castaño a la espalda y acercarse a Puck, que se había mantenido de pie en silencio mientras observaba cómo intentaba seducirme. »Venga, Puck, ya me he cansado de este sitio.

Se fue a grandes pasos y Puck me lanzó una mirada de disculpa antes de seguirla.

—¿Por qué la aguanta? —preguntó Hanna mientras se alejaban.

—Porque es un polvo fácil —respondió Jake.

—A veces no vale la pena —intervino Ketty.

No podía estar más de acuerdo. Nic venía acompañada de un montón de problemas.

—Con el tiempo, Puck se hartará —apunté. Britt se contoneó entre mis piernas hasta que tuvo el trasero apretado contra mí. Por agradable que fuese, podía acabar en una situación embarazosa. Moví las manos a sus caderas y bajé la cabeza para susurrarle al oído:

—Si sigues contoneando el culito de esa forma, tendremos un problema.

Britt se pudo rígida otra vez y ladeó la cabeza para mirarme.

—¿Qué quieres decir? —preguntó en voz baja.

Con una sonrisa de oreja a oreja, enterré la cabeza en su pelo para que nadie
me pudiese leer los labios. Aunque no me preocupaba que me oyesen, sabía que a ella sí, y no quería avergonzarla.

—Me estás excitando demasiado. Me encantaría volver a la furgoneta y retomar lo que estábamos haciendo antes. Me está costando olvidar cuánto me gustas, pero no puedo. Soy una mujer y tú eres supersexy. Mi cuerpo está reaccionando.

—Ah —murmuró.

Respiré hondo, inhalando la fragancia de sus cabellos. Era un aroma ligero, inocente y dulce que no debería excitarme tanto, pero lo hacía. Lo único en lo que podía pensar era si en todas partes olía igual de bien. Deseaba mucho descubrirlo.

Pero mucho...

—Deberíamos quedarnos aquí —susurró y se le cortó un poco la voz cuando presioné la inevitable reacción de mi cuerpo contra la suave curva de su trasero.

—Seguramente, pero eso no me libra de pensar en ello —respondí en voz baja mientras le acariciaba con los labios la delicada piel de detrás de la oreja. Se estremeció en mis brazos y mi abrazo se intensificó. Saboreé la piel que me estaba fascinando con un pequeño lametazo. Sí, era dulce.

—A la mierda los dos. Parecéis dos perros en celo. No queremos verlo. ¿Cuántas veces tengo que decirlo? —bufó Jake en un tono divertido que nos hizo bajar de las nubes. Estábamos a punto de enrollarnos delante de todo el mundo.

Me había olvidado de que estaban aquí. El aroma de Brit me enturbiaba el cerebro y hacía que sólo pensase en una cosa.

La risita que se le escapó a Britt me sorprendió. Bajé la cabeza para mirarla y el brillo de sus ojos hizo que se me hinchiera el pecho de orgullo. No estaba avergonzada. La verdad es que no la conocía en absoluto.
avatar
ana_bys_26
---
---

Mensajes : 549
Fecha de inscripción : 21/11/2015
El mundo de Brittany

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Nov 11, 2018 4:59 am

capitulo 26

BRITTANAY

—Si tú duermes con Em, ¿quién dormirá conmigo? —pregunté—. No quiero dormir sola en la tienda. En las Montañas Cheaha hay osos. Lo sé con seguridad porque lo busqué en Internet.

Hanna me devolvió una sonrisa traviesa por encima del hombro.

—Bueno, estoy segura de que podrías compartir tienda con San. No dudo que preferirá estar contigo antes que con Jake.

Me dejé caer en la cama y solté un gruñido de frustración. Compartir tienda con San iba a ser complicado. Habíamos tenido dos citas desde la fiesta y no habíamos hecho más que besarnos. Después de que le parara los pies cuando empezó a tocarme el muslo, había mantenido las manos apartadas de mi cuerpo.

—No se ha ofrecido y no se lo voy a pedir. ¿Puedo poner un candado en la tienda de campaña?

Hanna rió y arrojó otro par de pantalones cortos sobre la cama para meterlos en la mochila.

—Los osos no saben bajar la cremallera de las tiendas, Britt.

—Bueno, pero los psicópatas con sierras mecánicas que merodean por el bosque en busca de chicas jóvenes sí que saben —respondí.

—¡No hay psicópatas con sierras mecánicas! No puedo creer que nunca hayas ido de acampada. Es seguro, Britt. Te lo prometo.

—Tú estarás acurrucada en brazos de Emily Lopez. Así cualquiera. Estoy convencida de que podría hasta co1n un oso —musité.

Hanna sacó una gran mochila roja del armario, bastante parecida a la azul que San me había ayudado a escoger. Su entusiasmo por la acampada hacía que desease compartir su alegría. Pero cada vez que pensaba en el tema, imágenes de osos, serpientes y sierras mecánicas invadían mis pensamientos.

—No pongas esa cara. Todo irá bien. Alguien compartirá la tienda contigo.
No estarás sola.

Extendí el brazo para coger el biquini diminuto que mi prima había dejado sobre la cama, lo levanté y arqueé una ceja en señal de sorpresa.

—Déjame adivinar: tu madre no lo ha visto.

Hanna puso los ojos en blanco y me lo arrebató antes de echar un vistazo a la puerta para asegurarse de que seguía cerrada.

—No, no lo ha visto. No lo compré para este viaje.

—Seguro que sí —dije en tono burlón.

Frunció el entrecejo.

—Shh... ¿No te acuerdas de lo mucho que tuve que suplicar para que me dejasen ir? Sólo me dieron permiso porque Sam también iba a estar allí, y porque creen que tú y yo dormiremos juntas. Y es posible que no mencionase el hecho de que Em también va.

—¡HANNA! ¡No puede ser! ¿Y si hablan con su madre? —pregunté, horrorizada.

—Eso no pasará. Mis padres y Honey Lopez no son precisamente amigos.

—Vale, si tú lo dices —respondí justó cuando mi móvil me alertó de que tenía un nuevo mensaje de texto.

San: ¿Qué haces?

Yo: Miro a Hannamientras prepara su bolsa.

San: ¿Por qué no estás preparando la tuya?

]color=#0099ff]Yo: Pq estoy estresada por los osos que me van a comer mientras duermo.
[/color]
San:¡Ja! No te comerá ningún oso. No les gustan las pelirrojas. Estás a salvo.

Yo:Muy graciosa. Sé a ciencia cierta que no son maniáticos y que hay de sobras en
Cheaha.


San: No, nunca he visto ninguno allí.

Yo: Bueno, pues hay. Búscalo en Internet.

San: Yo te protegeré.

Yo: Puede que de día, pero de noche, cuando esté sola en mi tienda, vendrán a por mí.

San: ¿Sola en tu tienda? No. Estás en mi tienda.


Levanté la vista y me encontré con Hanna observándome mientras intercambiaba mensajes con Sawyer. Estaba de lo más entretenida.

—Bueno, ¿y qué dice?

—Que compartiremos tienda.

Arqueó las cejas.

—Te lo dije.

Yo:¿Estás segura?

San: Claro que sí. ¿Por qué crees que voy de acampada?

Yo: Mmm..., porque te gusta dormir en el suelo y que te persigan los osos?

San: Qué graciosa. Lleva el culito hasta tu habitación y ponte a preparar la bolsa.

Yo: Sí, señora.


—Mujer de poca fe —canturreó Hanna al ponerme de pie y guardarme el móvil en el bolsillo.

—Sí, sí, lo sabes todo.

—¿Vas a preparar la mochila?

—Sí, supongo que tendré que empezar. ¿De verdad hay que salir tan temprano?

—Me temo que sí. Es un viaje de cinco horas y tendremos que caminar para llegar al lugar de la acampada y montar las tiendas antes de que anochezca.





*****


Aún estaba oscuro cuando llegó Santana en el Suburban de su padre. Tenía capacidad para ocho personas. Así podíamos viajar todos juntos.

Había guardado toda la ropa que pude en la mochila. Hanna me aseguró que habría duchas cerca del campamento y que podríamos usarlas sin problema.

No pensaba lavarme en el río, que estaría infestado de serpientes.

—Buenos días, preciosa —dijo San cuando salí trastabillando por la puerta. Nos habíamos quedado dormidas y no tuvimos tiempo de preparar café.

Mis ojos se fijaron en el vaso de plástico que San me ofrecía.

—¿Lo tomas solo, no?

—Ven aquí —dije, agarrándole de la camiseta negra para besarla. Antes de abalanzarme sobre el café, le planté un sonoro beso en la boca.

—Eres mi héroina.

—Si vas a recibirme así, creo que apareceré por aquí cada mañana con una cafetera—dijo San arrastrando las palabras en tono sexy mientras me pasaba la mano por la cintura.

—Tenemos que cargar el coche. Apártate de la chica, cupido, y ayuda un poco —gruñó Jake agarrando mi mochila y mi saco de dormir.

San rió entre dientes y levantó la bolsa de deporte en la que Hann y yo habíamos guardado las cosas que no habían cabido en las mochilas. Me miró arqueando una ceja.

—Es que no cabía... Además, no es todo mío. Hanna y yo necesitábamos algunas cosas más —expliqué.

—Estás rompiendo una de las reglas de las acampadas, pero como estás tan guapa, lo dejaré pasar.

Me puse el café en los labios para esconder la sonrisa boba que tenía en la cara. ¿Quién hubiese pensado que al bueno de las Lopez se le daba tan bien coquetear?

—¿Y esa bolsa? —inquirió Ketty cuando San se la arrojó para que la atase encima del vehículo.

—A las chicas no les cabían todas las cosas en las mochilas. Cállate y átala -respondió Sawyer y se dio la vuelta para mirarme con expresión arrogante.

—Marley también tenía una bolsa extra y la obligué a dejarla en casa —se quejó Kitty.

—No es culpa nuestra que seas una novia de pena, chaval. Ahora, átala ya — dijo Emily en tono irritado al aparecer junto al Suburban.

Me dispuse a subir, pero me detuve porque no sabía si iba viajar delante, junto a San. Examiné el jardín en busca de Hanna, pero todavía estaba oscuro y la luz del porche sólo iluminaba parte del patio.

—¿Así que tú eres la nueva chica de San? —preguntó una voz desconocida a mi espalda. Me di la vuelta y encontré a una rubia menuda, con unos rizos desordenados que le salían disparados en todas direcciones. Tenía los ojos de un azul radiante, tan deslumbrante que sólo podía deberse a un par lentes de contacto. Su bronceado no encajaba con el color pálido de su pelo. Pero era muy guapa.

—Mmm, sí. Bueno, no. Sólo somos amigas —respondí.

—No sois sólo amigos. San no besa a sus amigos. Si lo hiciese, yo estaría en la cola esperando mi turno. He sido amiga suya desde la guardería y no me ha besado ni una vez —contestó ella, poniendo los ojos en blanco.

—Ah —fue la única respuesta que pude ofrecerle. Era muy temprano y aún no me había terminado el café. Mi competencia verbal no estaba a la altura.

—Me llamo Heidi. Marley es una de mis mejores amigas. Fuimos animadoras durante los cuatro años de instituto. Jake y yo estamos juntos, bueno, a ratos. Ahora mismo, somos pareja. —Me guiñó el ojo y tomó un sorbo de su termo.

—¿Subes o qué? Creo que Jake y yo iremos detrás —hizo una pausa y miró a su alrededor—. A menos que prefieran ir Em y Hanna allí. No estoy de humor para soportar una maratón romántica de Emily Lopez durante todo el trayecto.

—¿Cuatro detrás? ¿No estaremos muy apretados?

Heidi frunció el ceño como si se le acabase de ocurrir.

—Ah, supongo que podemos sentarnos por parejas.

Seguía sin estar segura de dónde sentarme. San apareció a mi lado y abrió la puerta del copiloto.

—Tú te sientas conmigo. Si voy a conducir durante todo el viaje, al menos merezco tenerte cerca para que me distraigas.

Eso respondía a mi pregunta.

Heidi levantó la cabeza para ver a Ketty y a Jake, que estaban atando el equipaje al techo del Suburban.

—¿Cómo nos sentamos? Iba a entrar, pero no sé dónde me toca. Imagino que tendremos que ponernos de tres en tres.

—Hanna y yo vamos detrás, y alguien más tendrá que sentarse con nosotros — le informó Em mientras abría la puerta y ayudaba a su chica a subir.

—Jake, tú vas detrás, con Em. Heidi puede sentarse con Marley y yo en medio —intervino Ketty.

—¿Por qué tengo que quedarme con Em? ¿Por qué no vas tú? —le espetó Jake.

—Porque Marley es mi novia, y Heidi es una amiga con derechos —respondió Ketty bajando de un salto y comprobando las correas una última vez antes de darles un buen tirón.

—¡Eh! ¡No me llames eso! —chilló Heidi.

Ketty se encogió de hombros.

—Lo siento, Heidi, digo lo que veo. Si algún día os volvéis exclusivos, te aseguro que cambiaré de opinión.

—No puedo creer lo que has dicho —comentó Jake con una sonrisa de suficiencia, mientras daba la vuelta al coche hacia nosotros.

San se inclinó y me susurró al oído:

—Van a seguir discutiendo sobre el tema un rato más. Más vale que subas.

Me dio la mano y me ayudó a subir. Me encantaba la forma que tenía de hacerme sentir especial con esos pequeños detalles.

—Me pararé en Starbucks para conseguirte un poco más de café en cuanto salgamos de Grove —prometió antes de cerrar la puerta.



avatar
ana_bys_26
---
---

Mensajes : 549
Fecha de inscripción : 21/11/2015
El mundo de Brittany

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por micky morales el Dom Nov 11, 2018 6:38 am

Tengo la esperanza que la tonta de San se de cuenta que una novia como Britt es lo mejor para ella!!!!
avatar
micky morales
-*-*-*-*
-*-*-*-*

Femenino Mensajes : 7117
Fecha de inscripción : 03/04/2013
Edad : 51
Club Brittana

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Activo Re: BRITTANA Si fueras mía capitulo 25 y 26

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.