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BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

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Finalizado BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Jue Mar 16, 2017 12:07 pm

Sinopsis



Brittany siempre se esforzó por la perfección casi todos sus dieciocho años de existencia, pero nunca había sido suficientemente buena.

Mientras se encontraba contando los días hasta que oficialmente estuviese libre de las riendas de sus padres, su padrastro le da un billete de avión explicando que debe asistir al Campamento de Reinicio
en la naturaleza en Alaska.



Una vez que aterriza el avión en medio de ninguna parte, se da cuenta de que el campamento no es como imaginaba, y quiere marcharse de inmediato. Eso es hasta que conoce a Santana. El campamento está lleno de adolescentes con oscuros pasados, pero se encuentra traída por la habilidad que tiene Santana de ver quien es ella realmente y quien quiere ser. Mientras Santana y Brittana están comenzando a ajustarse en un lugar en el que tampoco quiere estar,
espantosos acontecimientos comienzan a desarrollarse. Cuando las personas comienzan a desaparecer, se hace evidente que solo pueden confiar el uno en el otro mientras luchan por sobrevivir.

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Mensaje por Tati.94 el Jue Mar 16, 2017 1:33 pm

Esta buena..Se ve algo diferente. La sigo.
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Mensaje por 3:) el Jue Mar 16, 2017 7:54 pm

andale,..
primer cap ya!!!!
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por micky morales el Jue Mar 16, 2017 8:24 pm

super interesante, aqui esperando!!!!!
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Mensaje por JVM el Jue Mar 16, 2017 10:20 pm

:o al menos mientras ocurre todo esto estarán juntas.... Haber que sucede!
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Mensaje por monica.santander el Vie Mar 17, 2017 11:09 pm

Interesante!!!!
Vas a actualizar pronto???
Saludos
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Mar 18, 2017 7:48 am

Capítulo 1


El motor Cessna 180 retumbó a través de la pequeña cabina del avión de seis-plazas, pero por desgracia, hizo poco para bloquear las palabras de los demás pasajeros. Miré la espalda del capitán quien era
bastante afortunado al estar usando un auricular.

—Me encantaría ver lo que hay debajo de su chaqueta —Escuché decir al chico detrás de mí a nadie en particular.

—Lo secundo, y estoy seguro de que vamos a tener la oportunidad — Dijo otro.

El roer de mi estómago sólo creció con cada minuto que pasaba, pero no había nada que pudiera hacer.

Quedé atrapada en un avión donde, literalmente, podía tocar al piloto. No tenía la necesidad de empezar
algo que no podría terminar y terminar en un accidente de avión porque no podía manejar un poco de exclamaciones.

Miré por la pequeña ventana oval presionando mi cabeza contra el vidrio cubierto de gotas de agua. Realmente no podía ver nada porque el tiempo era muy malo. Era como si estuviéramos atrapados en una nube de lluvia continua que fue enviada por los dioses para meterse conmigo Cansada de ver nada más que ominoso gris. Miré hacia abajo al folleto, con la esperanza de cambiaría mágicamente, pero no era tan
afortunada. Mis dedos temblaban mientras leía en silencio la información general, una vez más.

El programa de Re-inicio es un campamento para delincuentes juveniles intermedios que aún no se han convertido en delincuentes establecidos. La juventud a mediados del final de la adolescencia a menudo es sensible a este tipo de programas que incluye la formación ocupacional y la rehabilitación. Hemos encontrado que los delincuentes potenciales en nuestro campo de trabajo para el sector forestal y de
conservación en el sudeste de Alaska, nunca se convierten en
delincuentes reincidentes. Por lo general, sólo se aceptan delincuentes menos peligrosos, pero todos los casos están sujetos a revisión.


Me encantó la parte ―aún no se han convertido en delincuentes establecidos‖, como si la primera vez no cuenta realmente para estos inadaptados. Así que no pertenezco aquí. No era como que tenía que
recordar que mis compañeros recién descubiertos no eran personajes sabrosos. Todo lo que tenía que hacer era dar la vuelta en mi pequeño asiento de avión para ver sus depredadores ojos llevándome.

No podía creer que mi mamá dejara que esto me suceda! No hay manera en que podría haber sido engañada con el pensamiento de que era un campo de conservación forestal…Aunque yo fui engañada. En
realidad, pensé que mi padrastro estaba tratando de hacer algo bueno por mí, por una vez.

¡Dios! Odiaba a mi padrastro, y él obviamente me odiaba. Esta fue su última despedida antes de ir a la universidad, y fue inusual. Como si vivir con él después de la muerte de mi padre no fuera suficientemente horrible. Él sólo quería una forma más de pegarse a mí.

La lata en la que estaba montada repentinamente tuvo una caída, y todos los instrumentos se volvieron locos. Jadeos y gemidos llenaban el aire mientras los agudos pitidos de advertencia sonaban a través de
nuestra diminuta cápsula. Mis manos inmediatamente se pusieron frías y húmedas cuando mi corazón se aceleró. No había forma de calmarse en una situación como esta. Sobre todo cuando una persona nacía
nerviosa como yo. Mis dedos agarraron el apoyabrazos con tanta fuerza que mis uñas se dañaron, y tomé una respiración profunda y exhalé lentamente.

—Esta bien, todo el mundo. Sólo un poco de turbulencia —Nos dijo el piloto cuando los sonidos se silenciaron, pero la respiración pesada de todo el mundo continuo después de su anuncio.

Tuve la tentación de dar la vuelta en mi asiento y regodearme en todos los tipos que eran grandes y duros hace solo unos minutos y de repente se convirtieron en maricas, pero el Cessna dio otro chapuzón,
sonando las campanas y los silbatos de nuevo. ¡Hombre!. Odiaba los aviones pequeños. En realidad, ni siquiera creo que esto se califique como avión pequeño, era más como un coche que podía volar.

Mientras las gotas de agua continuaban rodando por la pequeña ventana, me dí cuenta de que habíamos empezado nuestro descenso.

¡Por fin!

—Vamos a estar aterrizando en unos quince minutos. —Dijo el piloto mientras seguía ajustando los controles.

Las cosas estaban mejorando. La humedad de mis manos comenzó a evaporarse y miré por la ventana ya que nuestro avión volaba apenas por encima de la copa de los árboles. Las coníferas parecían una masiva
colcha verde brillante debajo de nosotros. Girando mi cabeza en cualquier dirección, dio lugar a un paisaje completamente diferente.

Junto a los profundos bosques verdes, había picos rocosos y monstruosos acantilados que los árboles evitaban llamar a casa. Si no estuviera asustada a muerte, podría ser capaz de apreciar la belleza de
todo.

Maniobré mi cabeza por lo que pude ver por la ventana del piloto.

Justo en frente de nosotros había un campo de hierba con pequeños estanques que lo rodeaban, o por lo menos creo que eran pequeños estanques. Estiré el cuello en la medida de lo posible buscando el
aeropuerto. No sólo no veía ningún edificio, no veía ningún tipo de pista de aterrizaje.

Pero logré atrapar un gran oso. Estoy segura de que era un oso. No había nada más grande que caminara en cuatro patas.

—Whoa, mira eso. —Dijo uno de los chicos detrás de mí.

—Esa cosa es enorme —dijo el chico a su lado—, podría bajarlo totalmente.

No podía soportarlo más.

—¿Por qué no? Me encantaría verlo —Me burlé sin mirar atrás. No había manera de que me deshaga de mi cinturón de seguridad en un trasporte como éste, incluso si eso significaba que no podía dar mi
mejor cara de pocos amigos.

—Ella habla— Respondió el con sarcasmo.

Apretando mis dientes, vi cuando pasamos al oso pardo con el avión descendiendo a lo que parecía velocidad record.

—Por favor, asegúrense de que sus cinturones de seguridad están abrochados. Voy a hacer que el aterrizaje sea lo más agradable posible. —Nos dijo el piloto.

¿Qué? ¿Aterrizaje? ¡No hay pista!

Esto no puede ser posible. Tengo a un oso como una bienvenida oficial y el avión estaba aterrizando en grava, o tierra, o algo. Lo único que se salvaba de esta observación era que mantuvo a los otros
pasajeros tan silenciosos como yo en el avión.

Continué mirando al piloto, tirando y empujando cosas, y me dí cuenta que realmente no quería ver el poco control que tenía sobre la situación. Estoy segura de que él sentía que lo manejaba. Pero desde
este punto de vista era absolutamente aterrador. Apreté mis ojos, justo a tiempo para sentir que el avión se estremecía cuando las ruedas comenzaron a aterrizar.

No había nada suave acerca de como nuestro avión saludó brevemente la grava antes de hacerlo retroceder. Sólo para encontrarse de nuevo con rapidez con la superficie debajo. Se sentía como una
montaña rusa que no tenía pistas y ninguna intención de parar.

Nuestro avión continuó saltando su camino por la pista inexistente.

Poco a poco abrir un ojo y vi como nos azotaba rápidamente por la hierba alta y el agua, llegando finalmente a una parada lenta.

Los alaridos de celebración de los chicos eran ensordecedores. Ellos comenzaron a salirse del cinturón de seguridad, pero yo me negaba a moverme. El piloto se dio la vuelta y quería abrazarlo, pero me contuve.

En cambio me asomé por la ventana en el desierto preguntándome si sobreviviría.

—Voy a estar alrededor para abrir la puerta y los CLs deben estar aquí para saludarlos en cualquier momento. Es mejor si no se desvían —Instruyó el piloto.

—¿CLs? —Pregunté, volviendo mi atención a él.

—Lideres de campamento—Respondió él, sus ojos conectando con los míos. Abrió la puerta y salió del avión.

—Novata. Tenemos una novata en nuestras manos —Gritó el tipo sentado detrás de mí, golpeando mi asiento ¿Qué tenían, doce?

—¿Me pregunto si eso la hace una novata en todos los ámbitos? No puedo esperar para saberlo. —Continuó.

¡Esto era todo! Mi cinturón de seguridad salió volando, y me apoyé en el respaldo de mi asiento, agarrando la camisa del tipo, sorprendiéndolo a él y a mí. Estaba agarrando la tela con tanta fuerza que lo levanté un poco de su asiento. Parecía tener un año o así más joven que yo, con el pelo rubio que estaba engrasado atrás. Su ropa era diez veces más grande que él, pero todavía era más grande que yo.

—Si siquiera mires en mi dirección mientras estamos en este campamento…— Empecé a decir, pero el piloto abrió la puerta lateral interrumpiéndome. Lo empuje de nuevo en el asiento y me dí la vuelta
en el mío.

—Por Dios, relájate —Murmuró en voz baja.

—Todavía vas a conseguir alguna, Puck —Oí a alguien susurrar.

Todos en el avión eran tan Sórdidos, con excepción del pobre piloto.

Ni siquiera quería imaginar lo que serían todos los demás en el campamento.

Fui la última en saltar del avión, mientras miraba alrededor de la tierra vacía de civilización. No podía creer que mi mamá se redujo a permitir que mi padrastro me enviara aquí.

—¿Brittany Pierce? —Preguntó una chica.

Me di la vuelta y alivió se extendió a través de mí al instante. La chica parecía ser un par de años mayor que yo, así que probablemente veinteañera. Y parecía normal. Su cabello castaño oscuro estaba agarrado en una cola de caballo, estaba vestida con pantalones de color verde, una camiseta y botas de caucho negras. Su sonrisa era amable, y sabía que estaría pegada a su alrededor tanto como fuera posible.

—Soy Rechel —Dijo ella, sonriendo mientras sacaba la mano para un apretón—. Una se las CLs aquí.

¡Wow! Eso es formal. Sacudí su mano rápidamente.

—Encantada de conocerte —Agarré mi bolsa de viaje y la mochila.

—¿Tienes todo? —Preguntó. Asentí con la cabeza, y ella saludó al piloto que ya estaba preparando el avión para el despegue. —Nos vemos en una semana —Le gritó.

¡Una semana! Voy a tener dieciocho en una semana y luego puedo salir de aquí.

—Estamos en territorio de oso aquí— Comenzó ella mientras nuestro grupo la seguía a ella y a los otros CLs, a través de la hierba alta.

—Vi uno en el camino de entrar— Ajusté la gran correa en mí hombro, esperando que no estuviéramos en senderismo tanto tiempo.

—Todo es parte de estar en el campo —Contestó ella—. Vamos a repasar todo cuando lleguemos al campamento, no es nada enredado.

Un explorador desapareció hace una semana en la isla Baranof, y acaban de encontrar sus restos.
Un escalofrío me recorrió la espina dorsal.

—Y la isla Baranof no tiene casi tantos osos pardos como nosotros tenemos—. Otro CLs respondió desde atrás.

No era lo que yo quería oír.

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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Mar 18, 2017 9:19 am

[b]
Capítulo 2
[/b]



Llegamos al borde del campamento rápidamente. Creo que sólo habíamos estado haciendo senderismo quince minutos, y para entonces me di cuenta de que cada CLs estaba cargando un rifle. ¡Cierto!

¡Territorio de osos!

Olí humo de leña y luego vi una gran variedad de tiendas de campaña colocadas por todas partes. Algunas eran grandes y estaban equipadas con una cubierta. Estaba segura de que había un nombre para esa clase de tiendas, pero no tenía idea cuál era. Otras lucían como si sólo una persona pudiera caber dentro. Deseé que no me tocara una de esas.

—Está bien, entonces lo primero que hay que hacer es levantar sus tiendas —dictaminó el CLs junto a Rechel—. Y mi nombre es Danny si necesitan ayuda en esa tarea. El equipo se extiende alrededor de la
zona, así que encuentren un lugar donde deseen ubicarse y pónganse en marcha. Las instrucciones están sobre la pila.

¡Tenías que estar bromeando! Shockeada, dejé caer mi bolso al piso de madera con un golpe y todos me miraron. ¡Ups!

—Lo siento —dije en voz alta, levantándolo.

—Todos los CLs usan un brazalete verde. Solo pregunten si necesitan algo —Danny alzó las muñecas y estuve bastante segura de que tenía el mismo brazalete que Rechel

—Es inusual para nosotros tener tantas mujeres. Solo somos Cuatro — susurró Rechel—. Así que tal vez sea mejor que escojas una tienda cerca de nosotras. —La vi apuntar a la parte norte de los terrenos y estuve de acuerdo de todo corazón. Después de la experiencia en el aeroplano, ¡los números fuertes sonaban bien para mí!

A medida que mis ojos recorrieron toda la línea de tiendas, mi visión se hizo una copia de seguridad y reversa cuando vi una mujer golpeando una estaca de la tienda. Sus dedos agarraban la estaca tan
firmemente que era imposible pasar por alto lo musculoso que tenía el brazo, pero no tenía un brazalete verde. Sus hombros eran anchos, y solo si élla mirara hacia arriba podría ver el resto de él. Ciertamente no estaba en el vuelo hacia aquí, pero estaba aquí, y eso no era algo bueno.

Si lo hubiera conocido digamos en un Starbucks, me sentiría mucho mejor con eso, pero esto no era lo ideal. ¡Definitivamente no lo era!

Sin embargo, sería gracioso llevar a una tipa de esos para que conozca a mi padrastro.

—¿Brittany? —Me pinchó Rechel, dándome golpecitos en el hombro y sacándome de mi niebla—. Por aquí.
Aparte la mirada de la chica caliente-totalmente-fuera-de-los-límites y seguí a Rechel mientras el resto de los recién llegados iba afortunadamente hacia otra dirección.

—Ese es el puesto de los CLs —señaló ella a una de las tiendas que tenía una superficie a su alrededor—. Si necesitas algo, enfila hacia allí. Es como nuestro lugar de descanso. Allí también entregan las
medicinas.

Yo asentí y la seguí a través del grupo de carpas. —¿Cuánta gente hay aquí? —pregunté yo.

—Hay cinco CLs y trece campistas.

—Es una bonita forma de ponerlo —murmuré yo.

—¿Qué es una bonita forma de ponerlo? –preguntó ella, volviéndose hacia mí.

—Campistas. —repliqué yo.

—Tratamos de darles a todos una oportunidad aquí me sonrió amablemente, y yo me sentí culpable antes de recordar a Puck en el aeroplano.

Nos detuvimos frente a una pila de nylon, estacas y poleas y mi suspiro interno accidentalmente escapó, haciendo reír a Rechel. Dejé caer mi mochila de lona y cogí las instrucciones.

—Tenemos un archivo de cada campista, y tú no tienes uno —dijo Rechel quedamente.

—¿Te refieres a un archivo criminal? —pregunté yo, arqueando una ceja. Ella asintió.

—Usualmente conseguimos cosas con las que necesitamos trabajar, evaluaciones psicológicas, mandatos de las cortes… —su voz se apagó.

—No vengo con ninguna de esas cosas —sonreí yo con una mueca—. Por eso no los tienes. No tomo medicamentos tampoco, pero tal vez lo haga al final del día.

Me agaché y cogí las instrucciones de la tienda cuando oí una voz profunda que venía de atrás. —¿Puedo ayudarlas en algo?

Me di la vuelta y la vi. Élla era incluso más hermosa de cerca, ¡y esta vez tenía un rostro! Miré a Rechel que estaba haciendo un terrible trabajo ocultando su diversión mientras yo asentía violentamente y le di
pie a entrar. Una sensación cálida recorrió mi cuerpo mientras mis ojos conectaban con lo de élla. Esto llevaba la idea de salir con una chica mala a un nuevo nivel.

—Esto usualmente va contra las reglas —le confió Rechel—, pero lo dejaré pasar.

—Gracias —murmuré yo, mi mirada deslizándose hacia mi mochila.

¡Wow! No esperaba que élla se viera tan bien de cerca.

—¿Has hecho esto antes? —preguntó con una voz retumbante, sus frescos dedos tocando los míos mientras tomaba las instrucciones.

Mi cintura baja se contrajo, y completamente quise reprimirme de hacer todo el asunto de la lujuria a primera vista, pero había algo realmente fuerte con esta chica. Parecía tan... capaz. Miré hacia arriba a
través de mis pestañas y los más increíbles ojos color caramelo se fijaron en los míos, esperando mi respuesta.

De cerca tenía rasgos cincelados, y sus labios lucían tan llenos y suaves complementándose mutuamente de forma agradable. La fuerte línea de su mandíbula solo acentuaba lo bien proporcionadas que
estaban sus facciones.

Su pelo estaba lo suficientemente revuelto por el viento que creaba una apariencia despeinada en élla que me gustaba.

La esquina de su boca empezó a curvarse suavemente, y caí en la cuenta de que era porque lo estaba mirando obnubilada e incapaz de hablar. ¡Genial! la chica cree que estoy colada por élla… excepto que se
veía demasiado vieja para serlo.

—¿Estás bien? —preguntó élla, con una chispa en sus ojos que solo podía significar una cosa. Élla sabía perfectamente lo que me estaba haciendo. Yo me iba a asegurar de que eso se detuviera.

—Por supuesto que estoy bien —solté yo.

-—Porque te perdí por un segundo —su voz, suave ahora, me recubrió de afuera hacia adentro—. ¿Has armado una tienda antes?

—Solía ayudar a mi papá cuando salíamos de campamento —asentí yo—. Pero por lo general solo le alcanzaba lo que necesitaba. Yo tenía doce.

Mi mente rápidamente voló a nuestro último viaje de campamento juntos. Eso fue justo antes de que a mi papá lo diagnosticaran. Nos divertimos tanto. Nunca supe cuánto iba a atesorar esos momentos.

—Parece que lo tienen todo controlado. Voy a revisar al resto del grupo. Emily está durmiendo en su tienda, pero las presentaré una vez que se despierte —dijo Rechel.

—Está bien —le hice un ademán mientras se iba, y volví la mirada a la misteriosa campista que estaba mirando las instrucciones, pero sabía con seguridad que no las necesitaba.

—No te estás perdiendo nada. —Murmuró élla.

—¿Disculpa? —pregunté yo, ladeando un poco la cabeza.

—Quiero decir con Emily. No es una persona muy sociable —élla se mordió el labio mientras esperaba mi reacción, y todo lo que pude hacer fue centrarme en sus labios.

—Me siento como si pudiera decir eso por todo este lugar —gruñí.

—Sin mi compañía, espero —rió élla.

Yo evité su mirada y apoyé mis manos en las caderas. —No estoy muy segura de eso —resoplé yo.

—Ouch.

—Así que, ¿qué hacemos primero? —pregunté, manteniendo la distancia.

—¿Qué tal con los nombres? —preguntó élal, dejando las instrucciones en el suelo y mirándome de nuevo.

—Brittany… ¿El tuyo?

Sus brillantes ojos se clavaron en los míos y una sonrisa bailó en sus labios. —Te ves exactamente como una Brittany.

Me pregunté qué quería decir con eso. ¿Me veía como una Brittany?

Siempre creí que me veía como una Sarah.

Cuanto más me quedaba allí esperando por su nombre, más ancha se hacía su sonrisa, creando un hoyuelo en su mejilla izquierda. Justo cuando pensé que no podría aguantarlo más, élla miró hacia abajo, hacia las sogas y las estacas en el piso, y mi mirada notó lo bien que le calzaban sus vaqueros. ¡Dios! ¿Qué me estaba pasando? ¡Debía ser el ambiente! Esto era ridículo, especialmente considerando dónde estaba.

Quise reírme pero en su lugar para evitar seguir mirándolo.

—Soy Santatna —reveló él finalmente.

—Te queda —repliqué yo, tratando de sonar casual mientas tiraba de la base de la tienda hacia mí.

—Parece que recuerdas lo básico —dijo San, mientras yo tiraba en las esquinas de los bucles. —¿Ustedes ya no acampan?

Se me cortó la respiración mientras el familiar dolor en mi cuerpo salía a la superficie cada vez que mi padre surgía en la conversación.

Me dijeron que su muerte sería más fácil a medida que pasara el tiempo. Me di cuenta de que no es que la muerte se haga más fácil, sino que la gente deja de preguntar.

—Uh… no. Le perdimos el gusto últimamente. —repliqué yo.

Este no era el grupo de gente en que quisiera confiar. Además, nunca quise arrastrar a nadie a este tipo de cosas, mis cosas. Élla sólo hizo una inocente pregunta de campista. No necesitaba llevarlo a mi mundo –el mundo en que los padres mueren y dejan a unos ineptos en su lugar.

—Tal vez esta experiencia te haga volver a salir con él cuando regreses a casa. —Élla alineó las sogas junto a las aberturas de nylon, y focalicé mi concentración en las tareas a mano para forzar a la tristeza
a irse.

—Nunca se sabe. —dije con mi mejor voz alegre.

Yo miré mientras élla iba asegurando las poleas, y caí en la cuenta de que no estaba haciendo mucho de nada.

—Espero que no te tomes esto a mal, pero realmente no parece que pertenecieras aquí —dijo élla en tono suave mientras golpeaba una de las estacas con el martillo.

—¡Mi Dios! ¿Cómo podría tomar eso a mal? Me enojaría si creyeras que sí lo hago —me reí—. He estado pensando lo mismo desde que el piloto me abrochó el cinturón.

—¿El piloto te abrochó el cinturón? —preguntó élla, dejando caer el martillo en el polvo. Sus cejas se fruncieron mientras trataba de decodificar lo poco que yo le dije. Yo asentí, recogiendo el martillo y
golpeando la estaca en el lazo que había estado sosteniendo —¿El trabajador social no te dijo? —preguntó luego de un largo momento.

—Uh… No, no tengo uno o… -exhalé ruidosamente. Estaba sin palabras—. Es complicado.

La tienda estaba completamente armada, y lo seguí al frente donde élla abrió el cierre. Él agarró la lona y la mochila y los arrojó dentro de la tienda.

—Me gustaría oír sobre eso alguna vez. —dijo élla suavemente. Sus ojos volaron a los míos y cargaban una amabilidad que yo no había visto desde lo de mi padre. Ahora estaba segura de haber perdido la
cabeza. Yo me moví incómoda y bajé la mirada—. No era mi intención entrometerme —dijo élla—. Iré a conseguirte un saco de dormir y una almohada.

—Gracias. —dije yo. Mis labios se apretaron en una escueta sonrisa, y quise meterme en mi tienda en busca de un momento para recomponerme. ¿Quién era esta chica? No se parecía en nada a los tipos
con los que vine en el avión.

—No hay problema. Creo que harán una orientación en unos minutos —gritó élla por sobre el hombro, yendo hacia una de las tiendas grandes.

Abrí la bolsa de lona y cogí una sudadera. Era mediodía y más frío de lo que yo estaba acostumbrada para un día de junio, pero recordé que estaba en Alaska.

Escuché a una pareja de tipos, yendo por detrás de mi tienda, y yo me tensé. Su conversación era inofensiva, pero todavía no me gustó el malestar que continuamente quería abrirse paso a través de mí.
Necesitaba saber qué tipo de gente había aquí.

Una campana sonó por el aire, seguida de la llamada de un Cl para que nos reuniéramos alrededor del fuego. No tenía intención de unirme a ninguna actividad que tuvieran planeada, pero sí estaba de acuerdo
en acercarme a la fuente de calor. Cerré mi bolso y la tienda. Escaneé al pequeño grupo que se estaba reuniendo y no vi a Santana, pero sí a Rechel.

Ella hablaba un poco acaloradamente con una chica. Debía ser Chelsea. La descripción de Santana de que no era una persona muy sociable parecía irle en el momento en que sus ojos oscuros se clavaron
en los míos. Emily tenía piel pálida que chocaba con su oscuro cabello negro, al menos en las partes que no estaban afeitadas en parches, y las puntas eran de un color púrpura desvanecido. Estaba vestida con leggings turquesa, con pantalón corto negro y un top rojo.

Ella definitivamente era de esas que no querían que las miraran, pero que hacían todo lo posible para que lo hagas.

Rechel me vio e hizo un gesto y cortó cualquier conversación que tuviera con Emily Me puse la capucha y avancé con dificultad hacia donde estaban ellas, esperando que una sonrisa se dibujara en los labios de Emily. No hubo suerte.

—Ey, Britt. Esta es Emily.

Rechel dio un par de pasos hacia el costado. Aparentemente ella quería que me pusiera junto a Emily.

¡Genial! Emily lucía de quince, pero era difícil de asegurar con todo el maquillaje que tenía.

—Gusto en conocerte —mentí yo, esperando que mi sonrisa lo hiciera pasar por real.

—Estoy segura de que lo es —Emily se volvió hacia mí, y puedo asegurar que la mirada que me dedico era peor que cualquier cosa que pudieran hacer los chicos que vinieron conmigo en el avión. —¿Cuántos
años tienes?

—Tendré dieciocho en una semana —Metí las manos en los bolsillos con capucha y me encontré buscando a San en el grupo.

—¿Buscas a alguien? —preguntó Rechel.

—Nop. —hice una mueca mientras ella ponía los ojos en blanco.

Rehel probablemente solo tenía un par de años más que yo, y si nos hubiéramos conocido en la universidad, en lugar de aquí, estoy segura de que nos hubiéramos hecho amigas rápido.

—Me voy. No necesito salir para esto —gruñó Emily.

—De hecho sí —Steph apoyó la mano en el hombro de Emily—. Lo siento, esas son las reglas.

Emily tiró de las mangas de la camisa por encima de sus manos, pero no antes de que pudiera ver un puñado de feas cicatrices. Alejé mi mirada rápidamente una vez que me di cuenta de lo que significaban
los cortes en su piel. De repente me sentí mal por la chica oculta detrás de su aspecto rudo.

Vi a un tronco y decidí que prefería sentarme a estar de pie. Me dejé caer en el extremo y por desgracia me hice un objetivo muy fácil. Tres chicos se dirigieron derecho a mí y compartieron una confidencia
conmigo.

—Hemos oído de ti —dijo uno de ellos—. Alguien tiene un plan para ti.

—¿Cuál es tu nombre? —pregunté yo.

—noel —susurró él.

Lentamente deslizó su mano por mi espalda y apoyó los dedos entre mi cintura y la piel. Mi piel chispeó con el contacto. Lo miré tranquilamente. Llevaba una sudadera negra desgarrada que parecía más vieja de lo que era. Él se veía muy inquieto y nervioso. Sus dedos comenzaron deslizarse, y yo me volví rápidamente hacia él, alejando sus manos de mi espalda.

—¿Y qué has oído? —Entrecerré los ojos hacia él. Parecía tener dieciséis años, tal vez diecisiete. Era muy difícil de decir. Él era mucho más grande que yo, incluso sentado. Su cabello rubio oscuro estaba afeitado corto, y sus ojos eran tan pálidos como el hielo. No había nada bueno detrás de ellos.

—Gracias a todos por acompañarnos—empezó Kurt, interrumpiendo nuestra conversación.

—Como si tuviera elección —oí a Emily a murmurar tras de mí.

—Esto es todo —continuó él—. Miren alrededor porque esta es la gente con la que pasarán el verano. El último grupo de campistas llegó esta tarde así que démosle la bienvenida a Brittany, Pùck, Noel y Finn.
La mayoría de ustedes han estado aquí una semana, han hecho amistades, pero por favor asegúrense de dar a todos la bienvenida. Estas son las personas en las que van a aprender a confiar. En el bosque se encontrarán en muchas situaciones en las que necesitarán un compañero. Estos vínculos cruciales se construyen y nunca se deshacen. Me gustaría pensar que no vamos a encontrar situaciones de vida y la muerte, pero debemos estar preparados —Miré a Kurt y supe que esta no era la forma severa en que actuaba en sus horas libres.

Había algo realmente despreocupado en esos ojos. Su cabello era tan largo como el de Rechel, y él se veía como si perteneciera a una tabla de surf, no aquí.

—Caleb les explicará las reglas —le dijo Kurt a una multitud llena de gemidos—. Será un buen recordatorio para todos. Y a juzgar por lo que pasó ayer, aparentemente algunos de nosotros necesitan
recordatorios.

¿Qué? ¿Qué pasó ayer? Miré a los chicos junto a mí, y parecían bastante ajenos a eso; pero mis ojos se posaron en un chico al que parecía que le dieron una paliza bastante mala. Tenía el labio cortado y
la piel a su alrededor estaba hinchada. Exploré al resto del grupo preguntándome quién podría haber golpeado al pobre chico, y encontré a algunos desgraciados que se veían incluso peor. Ugh. Siete días y
puedo salir de aquí. Pudo pasar siete días.

Caleb entregó una pila de papel rojo para que circulara a través del grupo. Cuando conseguí mi copia miré hacia abajo y comencé a leer la lista.

Reglas de reiniciación:

1-No actividades ilegales.

2-NUNCA dejar comida o basura fuera.

3-No pelear. Ser respetuoso de otros y de la naturaleza.

4-Nunca abandonar a tu compañero.

5-Viajar en grupos, mínimo, en parejas.

6-No abandonar la zona de acampada de noche.

7-Nunca ir al bosque o las áreas de pastos altos a solas. Asegurarse de que hay un CLs contigo todo el tiempo si debes ir allí.

8-Reportar una mala conducta a un CLs inmediatamente.

9-Cuando se hagan actividades forestales, siempre obedecer al CLs a cargo.


Caleb leyó la lista en voz alta, y me quedé línea por línea a su paso a través de las reglas. Un escalofrío me recorrió cuando noté que alguien me miraba. Sentí la mirada de la persona recorrer mi cuerpo y me
congelé. No sabía si era mejor hacerle caso o ignorarla. Doblé la lista y la guardé en mi bolsillo. Caleb siguió hablando, pero no lo oí. Mi sangre corría tan rápido que solo oía un pitido en los oídos. Todo lo demás estaba acallado. Finalmente levante la cabeza para ver a Puck mirándome, lamiéndose los labios. Sus manos estaban enterradas en sus bolsillos y juro que vi movimiento, lo que solo contrajo más mi
estómago.
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Mensaje por micky morales el Sáb Mar 18, 2017 1:02 pm

que lugarcito!!!!!! pero se ve bastante interesante la historia, y eso es lo que cuenta!!!!!
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Mensaje por 3:) el Sáb Mar 18, 2017 9:57 pm

interesante lugarsito para pasar de campamento!!!
britt ya le hecho el ojo a san jajaja
a ver como siguen las cosas???
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Mensaje por ana_bys_26 el Vie Mar 31, 2017 5:32 am

Capítulo 3



La mayor parte del grupo se disolvió, pero yo permanecí en el registro preguntándome si había alguna posibilidad de salir de aquí cuanto antes. Todo el mundo se había presentado a sí mismos y sus
nombres salieron de sus bocas, también lo hicieron su antecedentes penales. Estaba Shane quien fue arrestado por robo y asalto. Luego estaba Puck, quien disfrutaba provocar incendios, algo que me gustaría que sucediera un incendio provocado. Y se metió en una breve discusión con Jake, que aparentemente compartían la misma pasión. El LC intervino para mover la conversación hacia
adelante. Todos allí tenían un pasado. No me importaba. El viento estaba realmente empezando azotar, y me pregunté si debía regresa y poner la lona sobre mi tienda antes de que empezara a llover.

—Hey, niña bonita—. La voz de puck se sintió detrás de mí.

Puso su mano sobre mi hombro mientras subía en el registro que se sentara a mi lado.

—¿Qué quieres?— Le espeté, volviendo la cara para mirarlo de frente.

—Pensé que había dejado las cosas muy claras en el avión.

puck se acercó más a mí y mi estómago se hizo añicos. Puso su mano sobre mi rodilla y comenzó a deslizarla hacia arriba hacia el muslo. Apreté mi mano sobre la suya y la retiré.

Había unos pocos de los chicos cerca, pero no hicieron otra cosa más que mirarnos. ¿Por qué no me sorprendía?


—No me toques—, le dije con los dientes apretados.

—Vamos, nena—. Acercándose hacia a mí, —dame una oportunidad.


Me puse de pie rápidamente, pero no antes de que él me tomara or la muñeca y me tirara hacia él, me ancló en su regazo. Comenzó apretándose contra mí, sosteniéndome con fuerza. Sus labios
rozaron lentamente mi cuello, aterrizando cerca de mi oreja.

Su boca se abrió. —Me estás volviendo loco. ¿Sabes lo que podría hacerte cuando regreses a casa?

El temor se arremolinaba en mi cuerpo creando una explosión de adrenalina, rápidamente le lancé una palmada directo a su nariz, lo suficiente como para que pudiera liberarme.

—Oh. Nunca deberías haber hecho eso— puck se puso de pie y tomó mi mano.

—¿Y por qué fue eso?— La voz de Santana retumbó en el aire al saltar sobre el registro y aterrizó en puck, tirándolo al suelo.

Sólo tomó un golpe del puño de Santana ypuck estaba completamente fuera. Yo nunca había visto a alguien dar un golpe con esa increíble fuerza. Yo había oído hablar de éxitos como ese, pero nunca había visto uno de cerca.

Santana saltó de puck y corrió hacia mí.

—¿Estás bien?— Sus ojos todavía estaban ardiendo por tirar al suelo a puck y mi ritmo cardíaco estaba por las nubes.

No, no estaba bien. No estaría bien hasta que llegué a la universidad y lejos de cualquier cosa que tenga que ver con mi padrastro, incluyendo este. Él fue el que me puso aquí. Él había lo que era el lugar. Pero luego me di cuenta de que ir a casa sería tanhorrible como estar aquí. No tenía ni idea de qué hacer.

Me puse de pie y miré a Santana suavizó cuando él me llevó dentro.

—Tenemos que hablar con Rachel y sacarte de aqui—. Élla miró por encima del hombro a puck que todavía estaba aturdido y luego su mirada aterrizó de nuevo en mí.

—No es seguro. Los chicos que habían estado alrededor embobados desaparecieron por completo.

Negué con la cabeza y tomé su mano. —Estoy bien—. Su ceja izquierda se alzó y ella me miraba con atención.—No. En serio. Estoy bien. Iba a rociarlo con gas pimienta—, le confesé.

Una sonrisa afloró a lo largo de los labios de Santana . —¿En serio?

—Sí, en serio—, le contesté, sintiéndome un poco menos agitada.

—Todavía creo que tenemos que hablar con Rachel Está en la sala de descanso—, dijo, señalando a la tienda de campaña que ella me había mostrado antes.

Asentí con la cabeza y seguí entrelazando mis dedos con los suyos mientras nos dirigíamos al refugio de los LC.

La puerta se abrió lentamente, y Rachel salió a la terraza y nos atrapó a Rachel y a mí caminado hacia ella.

—¿Qué pasa?— Preguntó, su mirada cayendo directo a nuestras manos. Nos detuvimos en la entrada de pie frente a ella.

—Tuve una situación de la cual tenía que encargarme, puck fue tras ella—, el tono de puck era fuerte pero tranquilo. Rachel con sus ojos bien abiertos y negó con la cabeza y nos llevó rápidamente a la tienda de campaña.

—¿Hay alguna forma de que podamos sacarla de la isla?— élla espetó. —El siguiente avión vendrá dentro de una semana, pero voy a llamar y explicar la situación. A ver si podemos conseguir que se
vaya más rápido. ¿Estás de acuerdo con esto?—, me preguntó.

—Sí. Estaba planeando salir tan pronto como el avión regresara, le dije.

—¿Cumples dieciocho años esta semana?— Santana interrumpió.

- ¿Por qué alguien le envió aquí durante un corto periodo de tiempo?

—Es complicado—, le contesté, sabiendo que era la misma respuesta que le había dado antes.

—Suena como que si—, confirmó Rachel .

Miré hacia ella rápidamente dándome cuenta de que estaba ratando a Santana como un igual y me sentí un poco más segura en divulgar un poco de información.

—Es mi padrastro. La versión sencilla es que me odia. Engañó a mi madre y a mí haciendo pensar de que se trataba de un campo de reserva forestal, porque eso es lo que quiero estudiar cuando llegue
a OSU en el otoño—, le expliqué. —Y realmente me gusta.

—Así Kroy es tu padrastro?— Preguntó.

Asentí con la cabeza.

—Él es el que completó su admisión, problemas con la autoridad, pero eso es todo—, Rachel confirmó a Santana.

—Brutal—, dijo Santana , pero vi un atisbo de algo detrás de sus ojos, y yo quería saber más.

Rachel alcanzó un artilugio de teléfono que parecía que era de los años ochenta.

—¿Qué es eso?— Le pregunté.

—Teléfono satelital—, contestó Santana . —Es todo lo que tenemos en zonas remotas por aquí. Es un lujo.¿Así que si cuando sale?

—Entonces estamos jodidos,— murmuró.

Rachel estaba hablando con alguien por teléfono, y comenzó a sentirse ya mejor.

—Donde acampábamos siempre nos proporcionaban el servicio celular—, le dije, metiendo mi mirada al suelo. —Esto es muy diferente a cualquier cosa que he experimentado jamás.

—Lo es para la mayoría de la gente—, estuvo de acuerdo.

—Crecí aquí, así que…

—¿Son de aquí?

Élla asintió con la cabeza. —Bueno, no aquí, aquí. Crecí en un pueblo de la isla, aunque. Al menos tenemos electricidad—Bromeó.

Rachel colgó el teléfono y giró hacia nosotros.

—Tengo malas noticias—. Ella hizo una mueca. —Una tormenta está en camino. No serían capaces de llegar a por ti por lo menos durante dos días, y que aún así no es una garantía.

Mi corazón se desplomó. Tenía una manera de salir de la isla y después una tormenta se avecina. ¿Por qué me sentía como si se tratara de un patrón en mi vida?

—Si los llamaré cuando la tormenta haya terminado, van a ver si pueden intentarlo más temprano. Realmente estamos a merced del clima.

Santana miró a Rachel. —No creo que ella deba quedarse sola en su tienda.

—Apuesto a que no lo hará—, se rió Rachel

Santana echó la cabeza hacia atrás y se echó a reír. Parecían muy cómodos alrededor del uno del otro, como si se conocieran de siempre. Un poco de celos me tiñó, pero lo aparté. ¿Qué importaba
de todos modos?

—Voy a pasar mi tienda de campaña junto a la de ella—, afirmó.

—Y si una tormenta está en camino, es mejor que lo haga rápido.

Son terribles las tormentas.

Rachel estuvo de acuerdo y Santana me siguió fuera de la tienda.

Definitivamente no estaba con ganas de tormentas. Olvida el hecho de que ningún avión pueda llegar a nosotros, voy a estar atrapada en una tienda de campaña en el centro de Alaska, con lluvias y el
viento azotando. Las cosas seguían mejorando.

Salimos a la terraza, y me di cuenta de que un grupo se formó donde habíamos dejado a puck. Mike, que era una de los LC, miró a Santana y asintió. Debe haber descubierto que era un digno KO.

—¿Por qué no te quedas en el interior con Rachel mientras voy a mover mi tienda? Voy a poner tu lona arriba también. Creo que es un sistema repugnante, sea lo que sea.

—Sí. Hace mucho frío. —Asentí con la cabeza y fui hacia el interior de la tienda de campaña.

—¿Estás bien?— Preguntó Rachel

—He estado mejor—. Me senté en una silla de campaña mientras ella lidiaba con la estufa.

—Me puedo imaginar... ¿quieres hablar de ello?

Me sentí mal. En realidad, yo no quería hablar de ello. Nunca parecía haber mucho que decir. Estaba concentrada en escapar.

—Sólo quería llegar a la universidad y poner fin a todo esto—, le dije por fin.

—Entiendo perfectamente eso—, ella estuvo de acuerdo, tomando asiento junto a mí.

—¿Qué hiciste para inscribirte para esto?—, Le pregunté.

—El voluntariado con Re-inicio?— Hizo una pausa. —Bueno, estoy estudiando Psicología, y pensé que sería una exposición interesante. Santana escuchó que estaban buscando a una mujer líder
del campamento debido a Emily y lo que aplica. Parecerá bueno para la escuela de posgrado, supongo. ¿Así que vives aquí también?— Le pregunté.

—No, Yo soy de los 48 inferiores. Acabo de visitar Santana durante el verano—. Sus ojos sonrieron mientras miraba como si estuviera recordando algunos buenos momentos. Reconocí el aspecto de
cuando yo pensaba en mi padre.

Ella comenzó a calentar lentamente sus piernas.

— San dijo que este iba a ser su último año aquí, así que si quería hacerlo, ahora era mi oportunidad. No hay manera de que m dejara estar aquí si él no estaba cerca.

- Él es muy protector a su manera—. Ella se echó a reír y se volvió hacia mí. —Pero creo que eso ya lo sabes.

Así que ella y Santana tenían que haber salido en algún momento otal vez aún lo hacen. Un poco de decepción crecía en su interior.

Rachel debe haber captado la mirada en mis ojos porque ella se echó a reír.

—Somos primos, Britt—. Y ella se reía. —Reconozco es mirada en cualquier lugar.

—¿Qué mirada?— Me pregunté, sintiendo mi cara sonrojarse.

Rachel observó mientras yo jugueteaba en mi silla y finalmente me rendí. Fui atrapada.

—No es así—, insistí.

—Además, la vida criminal no es lo mío.

Rachel estaba completamente muerta de la risa, y me sentí cada vez más frustrada y avergonzada.

—Bueno,San se sentirá decepcionado al oírte decir eso—, ella dijo finalmente al calmarse un poco.

—En ese sentido, creo que es hora de ir a cenar. Dan estaba asando salmón y algunas verduras
fue lo último que vi. Cuanto más rápido comamos, más pronto podremos refugiarnos antes de que llegue la tormenta. Sólo he pasado por algunas tormentas de verano, y nunca fueron agradables.

Siguiendo su ejemplo y me dirigí hacia la puerta, sin darme cuenta de que mi vida nunca sería la misma después de esta noche.
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Mensaje por 3:) el Vie Mar 31, 2017 10:21 am

En serio punk se paso... Pero san ya lo ubico jajaja
A ver como van las cosas en esta noche jaja
Bendita sea la tormenta!!!
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Mensaje por micky morales el Vie Mar 31, 2017 7:51 pm

Que rapida san, menos mal que ya se hizo la protectora de britt, a ver que pasa despues de esta noche en la que britt dice que su vida no sera igual!!!!
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Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Abr 08, 2017 5:03 am

Capítulo 4


Para cuando había terminado de cenar, el viento estaba soplando con fuerza tan violenta que todos rápidamente se dispersaron para volver a sus tiendas de campaña sin decir una palabra. Santana me pidió que esperase para que él pudiera ayudar a los LC a ordenar todo. Élla quería caminar conmigo hasta las tiendas de campaña, así que acepté. Ellos estaban guardando todo en contenedores a prueba de osos (si había cosas como esa) con tanta rapidez que sabía que el tiempo los tenía preocupados. Ellos
también tenían que arrastrarlas hacia arriba en el aire, alojándolas en las plataformas altas a prueba de osos en los árboles.

Una rama se rompió, cayendo con un ruido sordo al suelo. Casi salto fuera de mi piel. Miré a mí alrededor rápidamente, intentando evaluar si los árboles de los alrededores de mi tienda de campaña podían catapultar extremidades hacia mí durante mi sueño, y, desafortunadamente, la respuesta a la que llegué era: por supuesto que podían. Las ramas continuaron bailando y agitándose con cada nueva ráfaga de viento. Una niebla empezó a llenar el aire, y puse mis brazos alrededor de mí apretadamente deseando que simplemente pudiese correr a mi tienda de campaña ahora, antes de empaparme completamente.

–Todo hecho –le gritó Santana a Caleb, tirando de la tapa de una última y gigante caja donde estaban las cacerolas para cocinar.

–Fantástico, gracias –gritó Caleb, junto con algo más que no pude escuchar por el chorro en mi oreja.

La lluvia empezó a caer mientras veía a Santana caminando arduamente hacia mí.

–¿Lista? –preguntó Santana , tendiendo su mano.

–Ésta va a ser una larga noche –grité, esperando que pudiera oírme por encima del viento.

Santana asintió y ayudó a dirigirnos hacia nuestras tiendas de campaña.

De vez en cuando, un tenue resplandor desde una tienda de campaña ayudaba a ir por el camino.

–¿Esto pasa a menudo? –pregunté.

–No exactamente así... pero sí. Tenemos tiempo tormentoso en verano.

Se me estaba poniendo más y más difícil avanzar a través de la tierra que ya estaba saturada por el intenso chaparrón. Cada paso que daba tenía como resultado mi bota siendo succionada de vuelta en el suelo, y cuanto más tardaba en intentar sacar mi pie del barro, peor se ponía para ambas.

–Lo tienes –dijo Santana , ayudándome a pasar por el barro–. Tienes que girar tu pie cuando tomas el siguiente paso para que puedas detener el lodo para...

Y luego pasó. Mi pie finalmente se liberó y justo cuando estaba a punto de tomar otro paso, una gigante ráfaga de viento me voló y caí de cara en el lodo.

–Mierda –murmuró Santana

Intenté mover mis brazos, pero la succión sólo empeoró cada vez que me movía. Las fuertes manos de Santana agarraron mis antebrazos rápidamente y me levantó del lodo con un sonido de succión y de sorbo mientras mi cara y pecho se despegaban del caos de debajo.

–Gracias –dije, pero entonces me arrepentí cuando la arenilla entró en mi boca.

Santana sonrió ampliamente y me levantó en sus brazos.

–Me debes una –murmuró cerca de mi oreja, haciendo que miestómago revoloteara–. Ésta era mi camiseta favorita.

Élla nos llevó hasta nuestras tiendas de campaña y me puso en el suelo. No pude evitar reírme en voz alta cuando me di cuenta de lo cerca que había puesto la entrada de su tienda de campaña a la entrada de la
mía. Había un pequeño pasillo entre las dos y eso era todo.

Santana estiró el brazo y abrió la cremallera mi puerta.

–Pensé que sería mejor si mantenía un ojo sobre las cosas –su usualmente arrogante actitud se convirtió en una mueca. Sus ojos se oscurecieron, pero cuando me encontró mirando, casi detecté una leve
cantidad de vergüenza mientras yo miraba fijamente al estrecho espacio.

Gracias –repliqué, entrando en mi tienda de campaña. Había una linterna colgando que encendí. Santana debió de haberla colgado cuando dejó el saco de dormir y las almohadas. Fue amable por su parte.

Lo escuché abrir la cremallera de la puerta de su propia tienda de campaña y dejé escapar un suspiro. ¿Por dónde empezar?

Me giré en mi tienda de campaña y la soledad caló en lo profundo de mi interior. Mi saco de dormir estaba desenrollado encima de una delgada colchoneta de acampada a lo largo del lado izquierdo. Las dos almohadas estaban puestas sobre un esponjoso saco rojo. Además de varias linternas, mi petate y mochila eran las únicas otras cosas dentro de la tienda. Me había traído varios libros, incluyendo mi colección favorita de Edgar Allen Poe, pero dudaba de que durasen mucho tiempo. Probablemente inhalaría los libros en cuestión de días. Pero estaba tan sucia que ni siquiera quería abrir el petate. Arruinaría todo lo que mis dedos tocasen. El lodo estaba pegado en mi cara y a mi cabello. Ni siquiera tenía idea de cómo empezar a
limpiarme a mí misma. Estaba en una tienda de campaña sin agua corriente.

Los lados de mi tienda ondeaban con cada ráfaga de viento, y la lona se agitaba contra ella. Vi la linterna de Santana encenderse y me sentí raramente reconfortada por eso.

Abrí la cremallera de mi sudadera y me la saqué. Usándola del revés como un trapo, me froté las capas de barro de mi cara. Ya se había empezado a secar, así que mucho se cayó en el gris suelo de la tienda de
campaña. Constantemente estaba escupiendo cabello mojado y barro que invadía mi boca mientras intentaba mantener la suciedad fuera de mi camiseta más o menos limpia. Me limpié las manos con la sudadera y la lancé en una esquina lejana. Me quité los jeans y los pateé hacia el mismo lugar que mi sudadera cuando vi una gran figura cerniéndose fuera de mi puerta.

El miedo se me subió al cuerpo, mientras me quedé de pie completamente vulnerable en una camisa corta y mis favoritos shorts de hombre de Victoria's Secret. Cada paso que tomaba producía un sonido arrugado contra el suelo de la tienda de campaña, pero dudaba que alguien pudiera oírlo, incluyendo a la persona fuera de la tienda de campaña, pero estoy segura de que podían ver mi sombra.

Lentamente estiré mi brazo para agarrar mi petate y abrí su cremallera, agarrando un par de pantalones de gimnasio, que rápidamente me puse. Vi como un brazo se extendió hacia arriba y se detuvo.

Él está extendiéndose hacia la cremallera!

Mi corazón palpitaba. Grité, pero nada salió, excepto un gruñido ronco. La figura del brazo se detuvo por un segundo como si él estuviera evaluando mi respuesta.

Una enorme ráfaga de viento golpeó el costado de mi tienda de campaña, ondeando la tela y mi respiración se atoró.

Los dedos empezaron a tirar de la cremallera una vez más.

– Santana –grité, finalmente encontrando mi voz.

La sombra se movió rápidamente por el estrecho espacio entre nuestras tiendas de campaña, escapando. Santana estaba instantáneamente fuera de su tienda de campaña, pero luego luchó con la cremallera de
entrada a mi tienda.

Abriendo la puerta de tela, los ojos de Santana estaban ardiendo, oscuros.

–¿Qué pasó? –preguntó con brusquedad.

–Alguien intentó entrar a mi tienda de campaña.

–¿Por qué camino se fue? –Él asomó la cabeza fuera de la puerta–. No importa. Veo las huellas. Volveré. Usa los cordones de los zapatos y ata las cremalleras.

–¡Espera! ¿A dónde vas? –pregunté, empezando a perder los papeles otra vez.
Se fue sin contestar.

Yo rápidamente subí la cremallera de mi tienda y agarré una de mis botas. La desaté y tejí el cordón por las cremalleras de la puerta, atándola con varios nudos. Eso podría, al menos, ralentizar a alguien.

Caí al suelo y me arrastré hacia atrás hasta estar contra la pared más lejana de la tienda. Mi piel hormigueaba con cada silbido del viento.

Empecé a sentirme mareada y cerré con fuerza mis ojos. Sólo son unos días más como mucho. Yo estaba mojada, sucia, mentalmente exhausta y atrapada en una tienda de campaña, pero tenía que pasar por eso.

Un ruido sordo fuera de la tienda de campaña interrumpió mis pensamientos. Mis ojos se abrieron abruptamente para revelar una tienda vacía. No había sombras bailando fuera. Quizá sólo era el viento

levantando algo de fuera y lanzándolo por los alrededores. Ahora sólo estaba siendo excesivamente asustadiza. En todo caso, quizá era Santana .

Antes de que pudiera tomar el control de mi respiración, algo golpeó contra la pared derecha de la tienda de campaña. Me levanté inmediatamente y agarré una linterna para alumbrar la pared de la tienda.

No podía ver a nadie fuera, pero otro golpe en la tienda confirmó que había alguien fuera.

–Vete –grité, apagando la linterna, pero manteniéndola en mis manos.

Una voz grave de hombre gruñó con el viento y mis venas se llenaron de terror. Ése definitivamente no era Santana . Un dedo empezó a rasgar la tela de la tienda dibujando una línea recta mientras la figura caminaba a lo largo de la tienda, burlándose de mí.

–Te estaré vigilando –murmuró la voz.

Dos manos se presionaron sobre la tela de la tienda tan firmemente que podía ver la punta de cada dedo.

El pulso se me aceleró, y mis manos temblaron cuando encendí la linterna directamente contra las huellas de la mano. Las ráfagas de viento no eran nada comparadas con los sonidos de mi propia respiración.

Metí mis piernas debajo de mí, bajé la linterna y extendí mi brazo hacia el spray de pimienta con mis manos temblorosas. También agarré el spray para osos. Si funcionaba con un oso, quizá lisiaría a quien sea que
estuviera del otro lado de la tienda de campaña.

–Puedo ver que te mueves, agarrando cosas inútiles para aferrarte allí –él se rió con malicia–. Pero nada de lo que tengas funcionará contra mí.

–No estés tan seguro –siseé, secándome la transpiración que estaba ahora goteando por mi frente, incluso cuando hacía mucho frío fuera.

Sus dedos liberaron la tienda, y yo apagué la linterna. Me giré lentamente mientras me sentaba, buscando alguna señal de dónde podría estar. Las paredes de la tienda de campaña se sentían como si se estuvieran cerrando sobre mí mientras mi cabeza latía por el miedo.

Incapaz de ver alguna sombra acechando fuera, saqué las piernas de debajo y me apreté a mí misma en una bola, descansando mi cabeza sobre mis rodillas. Escaneaba continuamente las cuatro paredes a mi
alrededor en busca de algún signo. Mi mente empezó a acelerarse con pensamientos horribles, sabiendo que Santana estaba fuera intentando de seguir a esta persona y aquí estaba él, de vuelta en la tienda.

r aquí –se burló la voz de mí desde detrás, antes de correr rápidamente hacia otra sección–. No, por aquí.

No pude ponerle rostro a la voz de este chico. No sonaba como ninguno de los LC ni de los campistas. La furia comenzó a reemplazar al miedo mientras escuchaba más pistas de este intruso, pero sabía que
necesitaba quedarme dentro de esas cuatro paredes, por más transparentes que parecieran. Había una parte de mí, sin embargo, que quería abrir abruptamente la puerta y rociarlo con todos los sprays que
tenía y verlo retorcerse de dolor.

–Eres patético –repliqué.

–No soy yo el que es patético. Tú eres la que necesitó ayuda anteriormente esta noche, más de una si bien recuerdo. Deberías estar preocupada. Aterrorizada, especialmente una vez que me deshaga de Santana –él se rió mientras hablaba y de repente golpeó la pared de la tienda a mi derecha. Me obligué a mí misma a ponerme rígida en vez de saltar, pero mi cabeza estaba palpitando dolorosamente intentando controlar todo.

–Estás en inferioridad numérica. ―Era de noche, y la lluvia caía; y cayendo, era lluvia, pero habiendo caído, era sangre” –gimió, recitando a Edgar Allen Poe.

Mi médula ósea se congeló cuando me di cuenta de que quien sea que fuera, había hurgando entre mis cosas, sabiendo que yo reconocería esa cita del poeta.

"Era de noche, y la lluvia caía; y cayendo, era lluvia, pero habiendo caído, era sangre" susurró él una vez más, golpeando en la pared de la tienda–. Buenas noches por ahora.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Sáb Abr 08, 2017 5:37 am

[center]Capítulo 5 [/center]


—Buenas y malas noticias,— la voz de Santana me golpeó desde fuera de la entrada.

—Estuvo aquí de nuevo,— le susurré a Santana, tratando desesperadamente de desatar el cordón que tenía anudado entre las cremalleras. Liberé el cierre y encendí la linterna de nuevo.

—¿Qué?—, preguntó, agitando la puerta y entrando.

Estaba completamente empapada. Tenía el pelo pegado a la cabeza, con la camisa pegada a sus pechos y respiraba con dificultad. Gotas bajaban por su rostro, y le lancé una camisa para que se limpiara. Me di cuenta de mis manos estaban temblando y élla también lo notó. No había forma de ocultado. Pero tenerla a élla aquí me hizo sentir un millón de veces más segura.

—¿Puedo tener primero las buenas noticias?— Le pregunté, mirándola frotar la camiseta por encima de su cabello rápidamente.

—La buena noticia es que probablemente no hay nadie en el campamento.

Tiró la camisa encima de dónde se apilaban las demás.

—Y esa es también la mala noticia, ¿no?— Élla asintió con la cabeza.

Me senté en el saco de dormir y levanté las rodillas hacia mí. —No hay casas a los alrededores. Este lugar es accesible solo por avión o barco. El pueblo más cercano definitivamente no es accesible a pie.— Sacudió la cabeza y se sentó frente a mí.

—Es extraño.

—Bueno, quien quiera que fuese en realidad no ha salido de la zona.

Élla estuvo presionando sus manos contra la tienda, tratando de asustarme, supongo.— Eché un vistazo hacia dónde había visto las huellas de las manos la última vez. —Élla también revisó entre mis cosas.

—¿Qué? ¿Por qué no me dijiste eso primero?

Me encogí de hombros. —Recitó el verso de El Silencio, de Poe. Una fabula. Me dijo que volvería.— Mis palabras eran inestables y esperaba conseguir poner en control mis nervios.

—Mierda—, murmuró Santana más para sí mismo que para mí.

Bajé los ojos al suelo. —Lo creas o no mi exterior de tranquilidad no es más que una fachada. Estoy entrando en pánico en mi interior.— ella sonrió y movió su mirada hacia la puerta. El viento parecía estar
disminuyendo porque en realidad podía escuchar a Santana sin esfuerzo.

—Sí. Tú me has engañado completamente.— Esbozó una sonrisa que hizo que se calentaran por completo mis entrañas. —Pero voy a poner fin a esto.

—Me dijo que se ocuparía de ti—, le dije.

—No va a pasar.— La confianza de Santana era tranquilizadora y algo que necesitaba.

—Me pregunto por qué yo,— le susurré en voz baja.

—Tal vez sea simplemente porque tu tienda de campaña está más cerca de los bosques.

Asentí con la cabeza. —Creeré eso.

—Vamos a resolverlo—, prometió y extendió su mano para tocar la mía. Una chispa corrió a través de mí cuando traté de luchar con la reacción que su toqué me trajo, pero mi piel lo recibió. Mi cara se sonrojó y
élla se alejó.

—Eso espero,— murmuré.

Por alguna extraña razón, le creí. No es que yo creyera que él tenía los poderes de Superman o algo así, pero estaba tan seguro de sí mismo que no podía dejar de estar de acuerdo. Cualquier persona que se haya criado aquí estaba a un nivel completamente diferente.

—Por las mañanas, las cosas serán de otra forma y te garantizo que lo que esté pasando se detendrá.— Sus ojos se endurecieron y se paso las manos por el pelo húmedo. —Probablemente sea una broma o algo así.

—No es muy gracioso.— Asentí con la cabeza y dejé escapar un profundo suspiro mientras ponía una almohada sobre mi regazo.

Santana se echó hacia atrás y se apoyó en sus codos. Me di cuenta del gran mango negro que sobresalía de la cintura de sus pantalones. El mango era de al menos seis pulgadas de largo. No me podía imaginar cuanto podía medir la hoja. Me sorprendió mirando y sonrió.

—Las cosas deben ser diferente en Alaska.— Levanté mi frente.

—Mucho.

—Me hace sentir mejor sabiendo que no estabas en la oscuridad y dependiendo sólo de tus puños.— Sonreí y me di cuenta de los atractivos hoyuelos que se formaban en sus mejillas, mientras su sonrisa se hacía más amplia. —No es que no haya visto el daño que pueden causar.

La idea de estar sola en la tienda de campaña durante la noche envió escalofríos a través de mí, y estaba agradecida que élla no se hubiera marchado aun.

—Así que no tenías ni idea de que este campamento fuera así,— preguntó, cogiéndome con la guardia baja.

—No hasta que atravesé el charco. Debería haberlo sabido, sin embargo. No es como si mi padrastro hubiera hecho cualquier cosa por la bondad de su corazón. Ni siquiera estoy segura de que tenga uno.— Santana se rió y se sentó de nuevo.

—Es así, ¿uh? ¿Qué tal con tu verdadero padre? Con él sueles acampar, ¿no?

Mi estómago se convirtió en nudos, y sentí un bulto en la parte posterior de mi garganta que secuestró mi voz. ¿Cómo podría aún estar así si había pasado tanto tiempo? Rápidamente miré hacia abajo a la
almohada que estaba machacando a muerte.

—Lo siento, no quise decir…

—No. Está bien,— le interrumpí, mirándolo a través de mis pestañas cuando las lágrimas empaparon de nuevo de donde vinieron. —Tengo que mejorar en eso de hablar las cosas sobre él.

—Si no estás lista, lo entenderé.— Sus ojos tenían la calidez que yo había visto tantas veces en los ojos de mi padre, o tal vez era sólo yo queriendo verlo en Santana, pero independientemente me sentí bien al
abrirme a élla.

—Murió hace un año, pero estuvo enfermo durante varios más. Los médicos le dieron menos de un año, pero sé que él aguantó sólo por mí. Me mató verlo sufrir por mí.

—¿Cáncer?— suavizó su voz.

—Sí. Linfoma

—Lo siento.

—Gracias. Yo nunca hablo de él. Me di cuenta que cada vez que lo sacaba, mis amigos de inmediato se alejaban. Me sentía como una aguafiestas para ellos.

—Ellos no suenan como los mejores amigos,— dijo en voz baja.

—Tal vez no, pero no es su culpa. Me refiero a que son jóvenes y no quieren ser abrumados por todas esas cosas.

—Pero tú también lo eres. Y no son cosas. Es tú padre; tú vida.

La miré y élla me estaba estudiando de cerca. Un escalofrío recorrió a través de mi cuando vi algo en sus ojos. ¿Deseo, tal vez? No. Eso sería una locura.

Forcé una sonrisa. Élla no lo entendía pero estaba bien. Las amistades eran complicadas. Prefiero empujar a un lado mis problemas y mantener mis amigos que divulgarlos y no tener ninguno.

—Cuando mi madre murió.

Di un grito ahogado. —¿Tu madre?

Élla asintió con la cabeza. —Yo tenía trece años. No fue como lo que tú has pasado. Fue repentino. No estoy seguro de qué es mejor o peor. Todo es una mierda, supongo.

La vi hablar de ella y el incidente con tanta facilidad y me pregunté si alguna vez yo lo conseguiría.

—Murió de un ataque al corazón y no es como si viviéramos donde hay la mejor atención médica.— Se
detuvo y bajo sus ojos antes de volver a conectarlos con los míos. —Yo fui el que la encontró.
Llevé mi mano a la suya y la apreté sin dejarla ir.

—Lo siento mucho—, le susurré.

—Te enseña el ciclo de la vida muy rápido. También pone las cosas en perspectiva —, dijo, mordiéndose el labio. Una gran ráfaga de viento empujó la pared de la tienda detrás de mí y di un vuelco.

—Adivina, estoy un poco nervioso todavía.— Me reí.

Abrió mucho los ojos y sonrió.

—Yo también lo estaría si yo fuera una chica de la ciudad.— Hubo un momento de silencio entre nosotros.

Todavía me sostenía la mano, y yo no quería dejarla ir. Sus ojos buscaron los míos como si estuviera buscando algo más, y su sonrisa se desvaneció ligeramente.

—Mis padres se divorciaron cuando yo era joven. Mi madre engañó a mi padre. Yo no lo supe en ese momento, pero lo descubrí a medida que crecía. Se casó con el tipo con el que lo había engañado. Mi padre consiguió mi custodia completa.— dije.

—¿No es raro que el padre consiga la custodia completa?

—No lo es cuando tu madre no la quiere. Creo que habría estado bien si no hubieran visitas allí en absoluto, para ser honesta —, le contesté, sintiendo la ira empezar a hervir. —No estoy segura de por qué se convirtió en madre. Creo que fue un accidente. De todos modos, yo estaba programada para estar con ella dos fines de semana al mes. Eso fue todo y la mayoría del tiempo eso ni siquiera sucede. Estaba agradecida de que no tenía que ir allí porque pasaría más tiempo con mi papá, pero eso me envió un mensaje fuerte y claro.

—Me lo puedo imaginar.— Sacudió lentamente la cabeza mientras su sonrisa se desvanecía en un ceño fruncido. —Nadie merece eso,especialmente tú.

—Mi padre era un buen hombre. Él era mi mejor amigo. Cuando enfermó, incluso cuando no se sentía bien, trató muy duro hacer mi vida más fácil. Él era absolutamente increíble. Vendió su compañía cuando
descubrió que estaba enfermo para pasar mucho más tiempo conmigo.

Creo que en el fondo sabía que él no lo iba a conseguir.— Fue imposible ocultar la humedad en mis ojos y por alguna razón, no me importaba. Se sentía bien, muy bien.

Santana se acercó y sacó mi almohada y me llevó hacia él. Me abrazó herméticamente. Por primera vez en mucho tiempo, me di cuenta de que las lágrimas que lloré esa noche no eran tristes. Eran alegres, porque me permití recordar el padre había querido y lo que siempre había atesorado de élla, no lo que me estaba perdiendo. Estar lejos de mi madre y mi padrastro era mucho más terapéutico de lo que daba cuenta.

—Gracias—, susurré.

Los dedos de Santana recorrían de arriba y abajo mi brazo mientras me sostenía. Mis ojos se cerraron cuando sentí los latidos de su corazón, lentos y constantes. Cuanto más tiempo estaba en sus brazos, más difícil era negar la atracción. Pero eso no sería bueno para mí. Tomé una respiración profunda, disfrutando de lo embriagador que olía y exhalé lentamente. El calor y la emoción corrió entre nosotros, y yo necesitaba separarme.

Su aliento me hizo cosquillas en el cuero cabelludo mientras me abrazaba con fuerza, y yo no quería salir de sus abrazos, pero sabía que tenía que hacerlo. Era lo correcto. Retrocedí y quede libre de sus brazos.

La energía que corría entre nosotros había cambiado rápidamente de confidente a algo más, y élla se dio cuenta también cuando vi su sonrisa arrogante crecer más amplio.

—Eso es lo que hacen los amigos,— dijo, guiñándome un ojo.

Sonreí y me acurruqué de nuevo en el saco de dormir, preguntándome si era del todo cierto. ¿Era eso lo que hacían los amigos el uno por el otro o era algo más? Ese tipo de conexión se sentía honrada, real. Pero yo solo iba a estar aquí por un par de días más así que ¿qué eso importaba de todos modos?

Se apoyó en los codos de nuevo, pero esta vez mis ojos saltaron del cuchillo haciendo bulto y a sus abdominales. !Maldita sea! Dudo que haya conseguido eso en un gimnasio. El desierto realmente es bueno para la gente.

Me pilló mirando y empezó a reír, lo que sólo sacó mi lado decidido.

—Escucha, aprecio todo lo que has hecho por mí. Quiero decir, realmente lo hago, pero no me siento cómoda con...— Me detuve incapaz de seguir con la expresión en su rostro. Era una mezcla entre diversión y gratificación y algo más.

—No quiero darte la impresión equivocada,— murmuré. —Eres una persona increíble, y estoy segura de que no eres tan malo, pero no puedo involucrarme con alguien con ese tipo de equipaje. Ya tengo los suficientes problemas por los dos.

Surgieron unos minutos de silencio aturdidos y sus ojos brillaron como caramelo con desconcierto. Sus labios se abrieron lentamente.

—¿Crees que soy uno de los campistas?—, preguntó inclinando la cabeza.

Sus labios se convirtieron en una sonrisa más amplia y sus ojos se oscurecieron un tono antes de que élla se echara a reír.

—¿No lo eres?— pregunté, completamente confundida.

—De ninguna manera. Mi padre totalmente me daría una patada en el culo,— dijo sin dejar de reír.

—Entonces, ¿por qué estás aquí?— Estaba segura de que tenía la cara completamente roja, pero no lo dejaría pasar.

—Soy algo así como el personal de mantenimiento, y conozco la región como la palma de mi mano. Es dinero fácil y bien ganado. Lo hice un par de años mientras estaba en secundaría y este es mi primer año desde que estoy en la universidad. De hecho, me pago los créditos con esto. El campo cambió de propietarios este año y no estoy realmente encantado con los cambios por lo que este será mi último verano aquí.

—Oh.

—¿Todo lo que consigo es un ―Oh‖? — Sonríe, sacudiendo la cabeza.

—Todo tiene más sentido ahora.— Sonreí y mi corazón se suavizó un poco más.

—Entonces ¿cuáles son esos cambios que te tienen lo suficientemente cabreado para que este sea tu último año aquí?— pregunté, tratando de desviar la vergüenza y el deseo que empezaba a correr a través de mi otra vez.

—Para empezar, las tiendas de campaña. Teníamos pequeñas cabañas. Eran probablemente más como cobertizos, pero aún así ... no eran tiendas de campaña. Un oso podía llegar fácilmente a través de ellas,
pero eran un elemento más de disuasión —.

—¿Así que las tiendas son una nueva característica? Genial! He estado convenciéndome a mí misma de dormir en ellas, porque pensé que ya habían estado aquí durante años sin problemas. He visto Discovery
Channel lo suficiente como para saber que debo tener miedo a la muerte.

—Vas a estar bien.— Me aseguró. —Yo no estaría aquí si no lo creyera. En este momento, no parece que son de los osos que tenemos que preocuparse de todos modos.

—No es gracioso.— Fruncí el ceño.

—Así que algo me dice que no vas a conseguir dormir si me voy. ¿Verdad? —Sus ojos se suavizaron mientras esperaba mi respuesta.

Asentí con la cabeza. —Verdad.

—Puedo coger mi bolsa de dormir y ponerme al otro lado de la tienda, si quieres.— Dejé escapar un gran suspiro y antes de que pudiera detenerme, me lancé sobre élla, envolviendo mis brazos alrededor de su
cuello.

—Gracias. No estaba pensando en dejarte salir de mi vista por más de treinta segundos —, murmuré, soltándome rápidamente.

—No hay problema. Ya regreso .

Me metí en el saco de dormir y lo escuché cerrando la cremallera de la tienda y vi como volvía a entrar a la mía, con la bolsa y la almohada en la mano. Élla los dejó en el suelo y ató las cremalleras, creando un bloqueo más impresionante que mis cordones.

Mi corazón empezó a correr cuando él desenrolló su saco de dormir al otro lado de la tienda. Había algo tan adictivo en él. Su antebrazo se flexionó mientras ajustaba todo, y sentí un conjunto totalmente nuevo de sensaciones pasar a través de mí, sabiendo que no era uno de los campistas. Se volvió hacia la pared de la tienda y se sacó la camisa por la cabeza. De repente me sentí sonrojar cuando lo vi abrir la bolsa.

Sus hombros y músculos de la espalda estaban tan bien definidos que no podía incluso comprender como sería estar presionada contra él. Se arrastró en su bolsa, y yo apreté los ojos cerrados para que no me sorprendiera mirando.

—Espero que tengas un buen sueño, Brittany Gracias por compartir un poco de esas cosas conmigo. Sé que no fue fácil.

El corazón me dio un vuelco cuando sus palabras flotaron hacia mí.

—Es increíble lo que el miedo hace que una persona confiese,— susurré.

—O encontrar a la persona adecuada para confesar.

Una gran ráfaga de viento rompió una rama en el exterior, y tomé una respiración profunda con la esperanza de conciliar el sueño rápidamente.

Pero todo lo que podía pensar era en los ojos marrón caramelo de Santana mientras escuchaba de mi padre y la calidez de su abrazo. Iba a ser una noche difícil.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por micky morales el Sáb Abr 08, 2017 7:42 am

tiene que ser el imbecil de puck asustando a britt, espero no pda acercarse y si lo hace que santana lo vuele de una patada a la punta de un arbol!!!!
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Mensaje por 3:) el Sáb Abr 08, 2017 11:26 am

Si es punk el que quiere asustar a britt... Es un idiota!!!
Lo dijo britt el miedo te hace confiar en quien menos lo esperes!
A ver como termina la noche??
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Lun Mayo 01, 2017 4:39 am

Capítulo 6



Me desperté con el sonido de los otros campistas deambulando afuera, evaluando los daños de la tormenta de la noche anterior. Me di la vuelta para ver a Santana, pero su saco de dormir no estaba.

Era como si nunca hubiera estado allí. Mi corazón decayó un poco, lo cual era ridículo.

No estoy segura de lo que esperaba. Me obligué a ponerme de espaldas y tiré del saco de dormir hasta mi barbilla. Hacía tanto frío fuera de mi resguardo que quería quedarme acurrucada en mi bolsa durante todo el día, pero sabía que tenía que salir y ver si había algo en lo que podía ayudar. Y quería una ducha y no tenía idea de cómo iba a resultar. ¡La situación del baño era bastante precaria!

Me senté, me recogí el pelo en una cola de caballo y me puse las botas, poniendo los cordones de nuevo por la noche anterior. Abrí la cremallera de la puerta y fui inmediatamente recibida por la tienda
naranja de Santana y me reí al ver lo cerca que estaba, sobre todo en la luz del día. Me sentí eufórica mientras pensaba encontrarme con élla y después la compresión de lo que probablemente parecía se me pasó por la mente al mismo tiempo. Saliendo de la tienda, me acerqué a la tienda de Rachel y ella estaba dentro, su puerta con la cremallera abierta.

Con suerte ella podría dirigirme en la dirección de lucir decente y sentirme limpia.

—Oye —la llamé. Ella se dio la vuelta para saludarme, luciendo preocupada.

—¿Cómo estás después de todo? San me dijo lo que pasó. Dijo que nada de eso ha pasado aquí antes. —Ella parecía tan nerviosa como me sentí la noche anterior. De alguna manera la luz del día hizo que la
noche anterior pareciera surrealista para mí. Casi no creía nada de lo que sucedió.

Negué con la cabeza y sonreí.

—No con muchas ganas de la segunda noche.

—Seguro. Creo que vamos a reorganizar el campamento y todo — dijo—. No fuiste sólo tú quien fue molestada. Algunas de las otras tiendas de campaña fueron atacadas durante toda la noche.

—¿En serio? —le pregunté, sintiéndome en parte mejor de que no era sólo yo quien fue el objetivo.

Ella asintió con la cabeza.

—Entonces, ¿hay como una ducha o algo así, de alguna manera, por favor...? —mi voz se apagó, esperando su respuesta.

Ella asintió con la cabeza.

—No es lo ideal, pero tenemos una. Vas a aprender cómo tomar las duchas más rápidas de tu vida porque serán las duchas más frías de tu vida —respondió ella, riendo—. Y siempre llamame antes de decidirte a tomar una ducha para que pueda montar guardia.

—¡Grandioso! Voy a buscar mi jabón y una toalla y prepararme para el frío. —Rodé mis ojos y caminé con dificultad de regreso a mi tienda de campaña ya que el terreno era todavía muy blando y me quité las
botas antes de entrar de nuevo en mi tienda. Quería preguntarle acerca de Santana , pero no quería parecer demasiado ansiosa, sobre todo desde que estaban relacionados. Estaba segura de que nada de lo que dije iría directo a élla.

Cogí el champú, acondicionador y jabón de mi bolso y noté el libro de Edgar Allen Poe que parecía completamente sin tocar desde que hice las maletas en casa. Cavé más profundo en el bolso y cogí una toalla.

—¿Lista? —preguntó Rachel mirando en mi tienda.

—Síp.

Tomó las cosas de mí mientras deslizaba mis pies en mis botas, tratando de no caer. No estaba exactamente en mi mejor forma por las mañanas, lo que sólo hizo mi coordinación aún peor. Recordando de nuevo a la noche anterior, cuando me caí de cabeza en el barro, tuve que reprimir una sonrisa. Tal vez nunca estaba tan coordina.

—Esto no va a ser tu experiencia de baño más agradable. Te lo prometo —suspiró—. Es increíble que las aventuras como éstas puedan parecer una buena idea desde la comodidad de tu casa.

—No es broma —estuve de acuerdo—. Entonces, ¿dónde vives?

—En Colorado, pero antes mi familia vivía en Arizona.

La seguí a una hilera de tiendas altas y estrechas y dejé escapar un suspiro. Tres de ellas eran de un verde oscuro y dos eran de color azul brillante.

—Así que la situación del baño...

—He estado comiendo y bebiendo muy poco sólo para evitarlo —la interrumpí, negando con la cabeza.
Ella se echó a reír y señaló a las estructuras.

—Completamente entendido.

—También tenemos lavadoras portátiles, pero he tenido mejor suerte simplemente lavando la ropa en el río.

Había una estación de lavado de manos improvisada junto a las estructuras con una manguera de color rojo que conducía a otro lado.

—¿Esa es la dirección del río del que estás hablando? —Señalé a la manguera.

—Sí. —Abrió la cremallera de una estructura de color verde oscuro y colocó mis botellas en el suelo de la ducha. Equilibré mi barra de jabón en la parte superior de las botellas—. Te engaña haciéndote pensar que se trata de una ducha normal con todas las perillas, pero no caigas en la trampa—. Ella sonrió.

—Todavía estoy traumatizada.

—Mis dos duchas al día suenan como que van a transformarse rápidamente en una. —Me reí, entrando en la estructura. Doblé mis sudaderas y la camisa y las puse en la esquina porque que pensaba en
ponérmelas de nuevo antes de que regresara a mi tienda para ponerme algo limpio.

Me paré al lado de la ducha para que pudiera prepararme mentalmente una vez que abriera el grifo.

—No escucho nada —bromeó Rachel

—Aquí voy —le grité, abriendo el grifo.

Las gotas que salpicaban desde el suelo hasta mi tobillo estaban heladas. Eché un vistazo a mi botella de champú y rápidamente me acerqué poco a poco. Tomé la barra de jabón y levanté la botella de
champú, abriendo la tapa y dejando caer el gel en la palma de mi mano, que también tenía la barra de jabón.

¡Tenía que haber una manera más fácil!

Tomé una respiración profunda y me apresuré bajo el agua rociada, jadeando, mientras bajaba por mi espalda. Una vez que mi pelo estaba mojado masajeé el champú por el pelo lo más rápido posible,
deteniéndome sólo un momento para deslizar la barra de jabón por todo el cuerpo.

Mi cuerpo empezó a adaptarse a las gélidas temperaturas, sólo marginalmente, mientras dejaba el champú salir de mi pelo. Se sentía increíble sacar el barro seco de mi pelo. Hoy sin duda no va a ser un día para usar acondicionador. Me lavé toda la espuma de mi cuerpo y cerré el grifo.

—Whoa —grité, tratando de alcanzar la toalla—. Eso completamente apestó.

Me sequé lo más rápido que pude y me puse mi ropa, envolviendo mi pelo en la toalla. Abrí la cremallera de la puerta de la ducha y cogí todo, notando que Rachel se paseaba. Se volvió hacia mí y me sonrió.

—Por lo menos te lo advertí.

—Es cierto —le dije.

Uno de los chicos de ayer estaba en la estación de lavado de manos y me di cuenta de algo diferente en la energía que corría entre nosotros.

Él me miró, sonriendo cortésmente, antes de concentrarse de nuevo en sus manos. Estaba empezando a sentirme menos como un pedazo de carne y más como un ciudadano del mundo nuevo.

—¿Quién es ese tipo, una vez más? —le pregunté.

—Es Erik.

—¿Y dónde está San ? —le pregunté, incapaz de ocultar mi curiosidad por más tiempo.

—Tomó un par de chicos y salió de seguimiento —su voz estaba bordeada por la preocupación y mi corazón cayó.

—¿Seguimiento? —le pregunté—. ¿Seguimiento de qué? No tiene que ver con la noche anterior, ¿cierto?

Ella asintió con la cabeza, apretando los labios.

—¿Hablas en serio? ¿Por qué haría eso? El tiempo todavía esta horrible y…

—Le dije lo mismo, pero no quiso escucharme. Estaba decidido a encontrar al tipo que hizo eso.

Mi corazón empezó a correr y empecé a sentirme mareada. Esto no era lo que yo quería oír. Si algo le sucediera a Santana por mí, nunca me perdonaría. Por no hablar de la idea de estar en el campamento sin él era aterradora.

—¿Cuándo se fue? —le pregunté, llegando a mi tienda y abriendo el cierre de la puerta.

—Hace unas horas, en realidad.

—¿A quién se llevó con él?

Hizo una pausa, sin responder mientras me seguía a mi tienda.

—¿Quién? —le pregunté de nuevo.


Dejó escapar un gran suspiro y yo sabía exactamente quién era al que Santana arrastró con él.
¿Por qué haría eso? ¿Por qué se llevaría a puck ? Me sentí enferma. ¿Cómo o por qué confiaría en un chico que había golpeado el día anterior? puck estaba probablemente buscando cualquier oportunidad para vengarse de Santana

—Y a un LC, ¿cierto? —Mordí mi labio, esperando la respuesta. Dos contra uno siempre era mejor.

Ella asintió.

- Kurt y puck

—No lo puedo creer.

—No hay nada de qué preocuparse.

—¿Entonces por qué lo estás tú? —arquee mis cejas y cruce mis brazos delante de mí.

Estire mi brazo hasta mi bolso y saque un par de jeans y otra sudadera, esta vez verde azulada. Me quité mi pantalón de gimnasia y sudadera y me puse mis braguitas nuevas, mi sujetador y mi ropa.

Desenvolví la toalla de mi cabello y levanté un cepillo para pasármelo.

—Ni siquiera puedo concentrarme —le dije, intentando pelear con mi cabello sin acondicionador.

—Lo sé. Estaba reorganizando mi tienda por tercera vez antes de que entrases esta mañana. Escucha, no sé si esto te hará sentir mejor o lo que Liam te ha dicho sobre su crianza, pero él está acostumbrado a cuidar de sí mismo. Sabe cómo manejar las cosas, y tiene mucha práctica usando sus puños para resolver problemas porque... —ella se detuvo, dándose cuenta de que dijo demasiado.

—¿Por qué, qué? —pinché.

Ella negó con la cabeza.


—No me corresponde a mí decirlo. Ni siquiera debí haber sacado el tema —ella estaba dando marcha atrás completamente ahora—. Si no te lo ha dicho, yo tampoco debería.

—¿Tiene que ver con la muerte de su madre?

—En parte —su expresión se suavizo—. Su padre estaba consternado después de que su mamá muriera, y Santana tuvo que valerse por sí mismo y aprender a defenderse, no sólo en el pueblo en el que creció, si es que no te ha contado a cerca de su mamá también, estoy segura de que te contará todo lo demás. Sencillamente no me siento cómoda...

—Lo entiendo —susurré. Todos nosotros teníamos secretos. Mi estómago dio un vuelco al pensar en lo egoísta que había sido al asumir que yo era la única que necesitaba consuelo. Mi mente empezó a correr, pensando en lo que podía haberle pasado a Santana .

Élla sólo me había mostrado una lado tan maravillosamente amable y suave que era difícil imaginarlo como algo más que eso. Aunque, sí que se ocupó de puck con bastante rapidez.

Mi cepillo seguía encontrándose con gruñidos y nudos, y yo, de todos modos me pasé el cepillo, el dolor desgarrando a mi cuero cabelludo.


—Realmente debí haber usado el acondicionador —me quejé.

—Déjame hacerlo. Encontré la técnica para los rizos.

Ella me agarró el cepillo y empezó a separar mi cabello, de abajo hacia arriba, superando suavemente los enredos.

—Estoy tan frustrada. No puedo creer que fuera can descuidado como para irse cuando hay algún loco suelto —exhalé con brusquedad y tomé otra respiración profunda.

—Listo —dijo Rachel , tirando el cepillo encima de mi bolso—. Vamos a desayunar algo.

—No tengo hambre.

—Yo tampoco, pero al menos nos tomará algo de tiempo. Nada es simple en el bosque, y necesitas comer cuando puedas. —salimos de la tienda y le volvimos a subir la cremallera.

—¿Dónde está Emily y ? —pregunté.

—Está recolectando con Mark, unos de los LC que conociste ayer.

—Hola, Brittany . — noel me saludo con la mano, dando un paso atrás respetuosamente. Ése era el chico que pensó que sus dedos tenían un pase acceso-a-todo a mí anoche, interesante.

Le fruncí el ceño a Rachel con confusión.

—¿Por qué están siendo amables tan de repente?

Rachel sonrió ampliamente.

—Corrió la voz acerca de Santana. Aparentemente sólo toma un ejemplo para que todos sean correctos, y puck fue el afortunado. Espera a que lo veas. Él es el constante recordatorio de lo que podría pasar si alguien siquiera te mira de mala forma.

Una ternura se levantó por todo mi cuerpo. No quería pensar que era una chica damisela-en-peligro, pero era bastante dulce tener a una chica que te cuide lo suficiente para manejar un problema si uno surge, especialmente así. El recuerdo de Santana saltando sobre el banco y aterrizando sobre puck
calentaba mi corazón.

—Estás sonrojándote —bromeó Rachel.

—Lo que sea —le di un golpe.

Estábamos al pie de uno de los abetos, y ella empezó a trepar hacia la plataforma donde las cámaras a prueba de osos y los contenedores estaban. Mis manos se pusieron pegajosas de sólo pensar en tener que subir por esas pequeñas piezas de madera que ella escaló.

Ella llegó a la plataforma y abrió uno de los contenedores. —Barras de cereal viniendo —gritó—. ¿Alguien necesita algo más?

—Barras de muesli, por favor —dijo un chico detrás de mí. Me giré para ver quién era y me di cuenta de las pocas personas que conocía aquí.

Él levantó su cabeza con un asentimiento cómplice. —Hola, soy Sam.

— Brittany —repliqué, volviendo mi atención hacia Rachel mientras se las arreglaba para bajar con una mano. Dios, eso parecía peligroso.

—La próxima vez es tu turno —ella sonrió, caminando hacia mí.

—De ninguna manera —negué con la cabeza y agarré la barra de cereales, mientras ella le tendía a Sam la barra de muesli—. Pero siempre estaré aquí abajo esperando por ti.

El viento empezó a soplar otra vez, y me di cuenta que sería imposible comer en una de las mesas que estaban junto a nosotras, incluso cuando sólo sea una repugnante barra de cereales.

—Las cosas no son como son normalmente con la tormenta y todo — dijo Rachel mientras volvíamos caminando hacia nuestras tiendas.

—¿Cómo es eso?

—Usualmente todo está muy estructurado... levantarse a cierta hora, comer y luego irse a hacer las tareas o servicios en el campo. Iré a agarrar mi bolsa y te encontraré en tu tienda de campaña, si no te
importa.

—Suena genial.

Hice mi camino por el estrecho espacio entre mi tienda y la de Santana y luché contra la preocupación que se arrastraba por mí. ¿Por qué tenía que ir a hacerse el héroe y por qué no me lo ha dicho?

Me senté en mi saco de dormir y devoré mi barra de cereal, acabándola antes de que siquiera Rachel
llegase. Abrí la bolsa de residuos a prueba de osos, metí dentro el envoltorio y volví a cerrarlo.

Eso iba a ser realmente molesto en los próximos días.

Finalmente llegó Santana y arrojó su saco de dormir y una almohada dentro de la tienda justo cuando un enorme aguacero empezó.

—Estoy realmente preocupada por élla —confesé, mirando a Rachel.

Ajuzgar por la expresión de sus ojos, ella también lo estaba.

—Creo firmemente en la habilidad de mi prima —dijo, pero era más como si ella estuviera solidificando ese pensamiento en su propia mente recitándolo.

—¿Está armado? —pregunté, pensando en todas las precauciones para los osos que yo estaba tomando sólo con un envoltorio de comida.

—Definitivamente.

Ambas nos acurrucamos dentro de nuestros respectivos sacos de dormir y escuchamos la lluvia golpear en la lona fuera mientras hablábamos incesantemente sobre lo estúpido que fue que él se fuera antes de que ambas cayéramos dormidas.

Los gritos de fuera de la tienda de campaña me sacaron de mi saco de dormir. Miré a Rachel, que apenas estaba despertándose. La sacudí ara acelerar el proceso. Parecía estar bastante oscuro fuera, pero creo que sólo eran las nubes de la tormenta las que producían ese efecto.

Los gritos se estaban haciendo más fuertes y se estaban acercando.

Sonaba como si el grupo entero estaba en la parte opuesta del claro de dónde estaba mi tienda.

—¿Qué está pasando? —preguntó ella, lanzando fuera su saco.

—No lo sé, pero lo voy a averiguar —me puse las botas y salí de la tienda de campaña, apenas esperando a que Rachel me alcanzara.

Corrí a través del laberinto de tiendas de campaña. Las voces se hacían cada vez más fuertes mientras iba, hasta que finalmente llegué al centro de donde teníamos nuestra reunión de campo.

Había una multitud congregándose y gritando, lanzando sus puños en el aire y mi cuerpo empezó a llenarse de terror con cada paso que tomaba. ¿Algo le pasó a Santana y todos ellos estaban felices por eso?

Me detuve de repente cuando el miedo pasó a través de mí, y Rachel puso una mano sobre mi hombro, paralizada con el mismo miedo. Los desorganizados gritos se convirtieron en un cántico rítmico, y me di cuenta de que ahora estaban cantando el nombre de Santana. Corrí através de la multitud, empujando a todos a un lado mientras llegaba al frente y lo que vi me conmocionó increíblemente.

Había un chico ligado y atado a uno de los troncos que habíamos usado como banco el día anterior. Santana estaba completamente empapado y embarrado, sentado junto al chico. Su cabeza estaba en
sus manos mientras bajaba la vista hacia el suelo, respirando con dificultad. Busqué con la mirada a puck y a Kur, pero no pude encontrar a ninguno de ellos.

—¿ San? —lo llamé en voz baja al principio, pero los cantos de los chicos ahogaban mi voz así que seguí caminando, llamándolo.

—¿ Brittany? — Santana levantó su cabeza, sus ojos marrones conectando con los míos.

Élla se levantó con rapidez, sonriéndome. Había algo diferente en élla, sus ojos. Era más primitivos, viriles de lo que solía ver mientras élla me escaneaba rápidamente de arriba a abajo, antes de extender sus brazos.

Corrí rodeando el fuego y directamente hacia sus brazos. Élla me abrazó fuertemente, bajando su cabeza hacia la mía. Sus suaves labios tocando mi oreja mientras élla me sujetaba.

—Te dije que me encargaría del problema —susurró, enviando escalofríos por mi espina dorsal. Yo le devolví el abrazo mientras asimilaba sus palabras.

—Gracias —susurré.

—No dejaré que nada te pase, nunca.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por micky morales el Lun Mayo 01, 2017 9:13 am

tanto que me gusta esta historia y pensar que tengo que esperar una semana para la actualizacion!!!!!
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Mensaje por 3:) el Lun Mayo 01, 2017 7:27 pm

me gusta como van las cosas,..
san va a "matar"a quien se le ponga a hacer algo a britt!!
a ver que pasa ahora!!!
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 07, 2017 5:03 am

Capítulo 7


—Oye, quiero mostrarte algo —dijo Santana, agarrando mi mano, tirando de mí a través del campamento.

—Ok… —dije sorprendida, mirando detrás de mí a Rachel. Saludé con la mano antes de que Santana
me llevara con élla.

Caminamos a través de la zona acampada y un sendero de unos quince metros cuando vi algo raro en los árboles.

—¿Qué es eso? —le pregunté —¿Es ahí donde vamos?

Élla no dijo nada, pero siguió arrastrándome por el sendero. El suelo estaba todavía húmedo, y yo realmente no quería una repetición de la noche anterior, así que estaba agradecida que él se aferraba a mí.

A medida que nos acercábamos vi un edificio que parecía antiguo, con maderas oscuras para las paredes, pero vi que había un gran problema con la estructura. Faltaba una pared en el costado. Las
coníferas se alzaban sobre el edificio, pero la estructura todavía se veía bastante considerable. El techo estaba completamente cubierto de musgo verde, que probablemente ayudó a mantener el agua en ese punto.

—¿Qué era este lugar? —le pregunté, mirando hacia el edificio.

Había unas cuantas mesas de madera que parecían tan antiguas como el edificio, y algunas grandes cadenas y ganchos colgando del techo, pero nada más en el interior.

—Es un ahumadero —respondió, dejando ir mi mano mientras me indicó que lo siguiera a lo largo del edificio.

El vidrio en las ventanas se ondulaba mostrando su edad, pero todos estaban intactos, lo cual me pareció bastante sorprendente por aquí. Sobre el terreno, vi, lo que era probable la pared que faltaba en el edificio. La vegetación la había tragado completamente, con solo las esquinas gastadas sobresaliendo.

—¿Cuántos años tiene? —le pregunté, mirando las cadenas que colgaban hacia abajo. Eso era, sin dudas, espeluznante.

—Es de la década de 1940. Esa pared era, en realidad, una puerta corredera. Estoy mostrándote esto porque no he estado cómodo con el nuevo diseño del campamento desde que llegué aquí, y a pesar de que me las arreglé para encontrar al gilipollas que te hizo eso, todavía tenemos el problema de los osos pardos… —Su voz se fue apagando.

Sus ojos se oscurecieron al mirar detrás del edificio. Había algo más que lo preocupaba.

—Yo no estoy de acuerdo con la nueva gestión de este lugar. He vivido aquí. Conozco los peligros, ellos no. No importa lo mucho que me digo a mi mismo que las personas van a acampar en la isla y nada va a pasar. La verdad es, que hacemos llegar los ataques de los osos. Y es por lo general sólo a los turistas que van de camping, no los locales.

Hay una razón para eso.

—Huh —interrumpí, sin saber que decir. Tenía la esperanza de hacerlo un par de días antes de irme.

—Todavía nos queda otra yurta que podríamos poner. Así tendríamos dos, y entonces podríamos reconstruir esta sección y usar este para dentro de la casa también.

—¿Crees que podrías conseguir a los chicos para ayudarte a reconstruirlo?—pregunté.

—Eso es para lo que están aquí. Hemos tenido un par de días extraños por el mal tiempo. Pero por lo general todo lo que hacemos es hacerlos trabajar, darles responsabilidades y habilidades para que se
lleven con ellos cuando se vayan.

Negué con la cabeza y crucé los brazos delante de mí. El frío en el aire se volvía más frío por momentos. —Con toda honestidad, me siento mejor, en cualquier yurta o esto, en comparación a mi inútil tienda.

—Eso pensé. Rachel también lo haría. Voy a coordinar con los LC y, con suerte consiga que los chicos trabajen en ella tan pronto como el tiempo lo permita.

—Espero que lo haga. Me gustaría ver un poco más de la isla antes de volver a casa —le sonreí y le tendí mi mano—. ¿Hay más lugares como este? Esto, en realidad, es un poco escalofriante.

La idea de volver a casa realmente no era atractiva. Tener que lidiar con las burlas de mi padrastro, o cualquier otra cosa que evocaba parecía horrible.

Élla asintió con la cabeza —Hay cabañas de caza abandonadas y todo tipo de cosas raras por aquí. Sería muy bueno que te muestre todo. Y algunas cosas son mucho más escalofriantes.

Éllla empezó a caminar hacia mí, tomó mi mano y nos llevó de regreso por la colina.

—¿Cómo lo encontraste a él?— Le pregunté. Su agarre se apretó.

—No fue tan difícil, pero no estaba en su campamento cuando lo localizamos, así que tuvimos que sentarnos y esperar un poco—dijo élla.

—Me pregunto dónde estaba mientras ustedes estaban esperando.

Santana se encogió de hombros, mientras estábamos de nuevo en el campamento. Todavía estaba bastante vacío porque la mayoría de la gente elegía acurrucarse en sus tiendas para mantenerse calientes y secos. La lluvia llegaría de repente y en el momento en que cualquier persona volviera a la tienda estarían empapados. Pero me gustaba estar al aire libre, sobre todo porque me traía más tiempo con Santana.

Iba a hacerse de noche pronto. Y yo esperaba que Santana todavía estuviera dispuesto a permanecer en mi tienda de campaña durante la noche, a pesar de que el hombre fue capturado.

—¿Sabías quién era o porque estaba haciendo lo que estaba haciendo?—pregunté.

Nos sentamos en un banco de picnic de madera, juntos y Santana se volvió hacia mí.

—Agarré su identificación y Kurt llamó. Las autoridades pudieron ser capaces de rastrar en que vuelo entró y todo eso. —Me dí cuenta de que estaba ocultando algo. —Cuando ellos vengan por ti, una vez que la tormenta termine, él va a ser puesto en un avión.

—¿En el mismo avión que yo?— Mi voz tembló de forma inesperada.

Tendría sentido, pero creo que no lo pensé por adelantado.

—Él va a estar restringido. No habrá ningún problema —ofreció Santana, entrecerrando los ojos mientras observaba mi reacción. El proteccionismo continuó construyéndose detrás de sus ojos caramelo, y tocó suavemente mi brazo que estaba temblando ligeramente. Ni siquiera me había dado cuenta de ella hasta que su dedo tocó mi muñeca.

Negué con la cabeza. —Eso no suena atractivo. Quiero decir aquellos son pequeños-culos de aviones. Y fue bastante malo volar con estos chicos. —Hice un gesto alrededor del campamento. —Y ellos parecen inofensivos en comparación.

—Lo sé. Realmente no quiero tocar el tema, pero pensé que sería lo mejor.

Dejé escapar un profundo suspiro. Mi vida se hacía cada vez mejor y mejor.

—¿Qué pasa con esa mirada? —preguntó, un fantasma de sonrisa tocando sus labios.

—Sigo esperando que mi vida cambie pronto —murmuré.

Se acercó y tomo mi barbilla en su mano —Lo hará. Te lo prometo.

Una vez que llegues a la universidad, ya verás lo rápido que pueden cambiar las cosas. No voy a pretender entender el tipo de mierda por lo que has tenido que hacer frente en tu casa, pero va a mejorar una vez que puedas distanciarte.

—¿Sucedió eso para ti? —le pregunté, disfrutando de la ternura de sus caricias por mi mandíbula.

Élla asintió con la cabeza. —En realidad no iba a volver a la isla en absoluto si no fuera por este trabajo. Tras este verano, ni siquiera sécuánto tiempo pasará antes de que vuelva, si alguna vez lo hago.

Wow ¿Qué le está rondando cuando vuelve a casa?

Su mano cayó de mi cara y se dio la vuelta, mirando hacia el camping.

—¿Quieres sentarte frente al fuego? —preguntó, poniéndose de pie—. Parece que te estas congelando.

—Me gustaría mucho. —Salté y lo seguí. Escuchando a mis botas haciendo el sonido suave de aplastar con cada paso. Pero esta vez estaba retorciendo y levantando con cada paso para asegurarme que lo lograría sin conseguir un tratamiento de Spa en Alaska.

—¿Así que realmente crees que las cosas mejoraran una vez que llegue a la Universidad? —le pregunté, sentándome en uno de los troncos cerca de las llamas.

Santana estaba poniendo más leña al fuego, y las chispas se levantaron con cada crepitar.

—Lo hago. —Comenzó a sonreír con una sonrisa demasiado engreída, y el deseo comenzó a agitarse dentro de mí. Pero luego, de forma inesperada, hubo un poco de celos.

Me di cuenta de esa expresión en sus ojos. Deseo carnal parpadeó detrás del color caramelo, y me sonrojé al darme cuenta de que debe de haber estado pensando acerca de sus conquistas durante el año. Por supuesto, dejar a un chico para ir allí en primer lugar. No es de extrañar que élla ame la universidad. Quiero decir, no podría culparla. Tan apuesta como estaba, no podía ni imaginar el número de chicas que caen a sus pies, pero quería imaginarme a mí misma como una de ellas, posiblemente la única. Sabiendo que tenía que poner mis pensamientos en otra cosa menos absurda, me dejé caer la capucha sobre la cabeza y metí los mechones de mi pelo, que se habían caído de mi cola de caballo, detrás de las orejas.

—Entonces ¿A qué universidad vas, de todos modos? —le pregunté.

Se acercó a mí, la sexy confianza llenando cada paso, y no pude, por lo que más quise, hacerme una idea de lo que lo llevó a esta abundancia de femininidad de repente. Tal vez lo golpeó lo enamorada que estaba de élla, o que se las arregló para capturar a alguien casi sin ayuda y élla estaba muy orgullosa de sí misma.

Se sentó junto a mí, la energía irradiando mi cuerpo. La calidez de su fama se extendió a través de mí a un ritmo inesperado. Era difícil recordar la pregunta que le había hecho mientras veía el círculo de sus labios comenzar a separarse. No podía apartar mi mirada lejos mientras su boca se movía lentamente. Realmente estaba haciendo un trabajo terrible en ocultar todo. Esta definitivamente no era la Brittany de casa.

Aparté la mirada rápidamente y me quedé mirando el fuego crepitante.

Tuve que mantener el control de mí misma.

—OSU —respondió tranquilamente. Me quedé alucinada y no lo estaba ocultando. Mi mandíbula cayó y no pude recogerla de vuelta.

No tuve que volverme hacia élla para ver la sonrisa extendiéndose sobre sus labios mientras esperaba pacientemente a que yo use mis palabras.

—¿Así que tú has sabido, todo este tiempo que estaríamos en la misma Universidad? —Fingí estar molesta, pero no había manera de que fuera la expresión que estaba teniendo. Le pinché el brazo y resoplé, pero él se acercó más a mí. Su pierna se frotó contra la mía mientras su
costado se presionaba en mí.

—Eso definitivamente me da algo que espero con impaciencia — bromeé, consiguiendo orientarme.

—Sin duda alguna, estaré vigilándote —advirtió, sus ojos oscureciéndose.

Una parte de mí se sentía decepcionada. ¿Se lo estaba tomando como un hermana mayor conmigo?

—Estoy segura de que tienes un montón de actividades para mantenerte ocupada, además de preocuparte por mí. Aparte, yo puedo cuidar de mí misma por completo. Es sólo que vivir en un territorio de osos es un poco molesto y saca lo mejor de mí. Estaré bien en un campus en Oregón —puse los ojos en blanco—. Créeme.

—No me cabe duda de que estarás bien en el campus. Sólo quiero estar segurs de que estas más que bien —murmuró, acercando sus labios a los míos.

Está bien, quizás no era una cosa de hermana mayor. ¡Gracias a Dios!

—Creo que me puede gustar eso —susurré sin aliento. Sin preparación para mi reacción hacia éla.

Tratando de detener mis ingenios, me alejé de élla ligeramente.

—Entonces, ¿Vives en el campus? —pregunté, mirando las llamas.

—Estaba en la residencia de estudiantes el año pasado, pero este año estoy viviendo fuera del campus con un grupo de chicas.

—Suena como una casa de fiestas.

—Probablemente. Pero yo no estoy realmente en ello. Tengo que mantener mi GPA para las becas en las que estoy. Pero el dinero de aquí va a pagar mi parte de la vivienda por el año.

—Eso está bien. Puedo ver porque lo hiciste.

—¿Qué hay de ti?

—Estoy en una residencia de estudiantes.

—Sí. Es divertido para los primero meses, pero al final del año querrás irte.

Reí, y me encontré arrastrándome más cerca de él otra vez.

Los LC estaban comenzando los preparativos para la cena y la mayoría de los chicos, incluyendo a puck, estaban dejándome completamente sola y era realmente agradable ahora que interactuaba
con ellos. Me di cuenta que no esta tan malo el lugar para estar, ahora que el chico estaba detenido.

—Así que recuérdame una vez más los nombres de los LC.

— Kurt, Caleb, Ezra.y Rachel. —Señaló a cada uno de ellos y llamó la atención de Rachel. Ella le devolvió el gesto con una reverencia y siguió condimentando algo que estaba en papel de aluminio.

—Y es el turno de Marty para vigilar al chico que capturamos por lo que no está aquí.

—Oh— Me aplastó un pequeño temblor de miedo queriendo emerger.

—¿Qué tal si, si se aclara un poco mañana, te llevo a un lugar especial? —preguntó.

No había manera de que quisiera decir que no a esa oferta, y su amplia sonrisa de expectación era suficiente para derretir mi interior.

—Eso suena grandioso ¿Qué tienes planeado?

—Hay un gran mirador en la colina detrás de nosotros. Pensé que estaría bien que te muestre lo que te estás perdiendo antes de irte. —Su boca se convirtió en una sonrisa tentadora.

—¿Eso es cierto?

— Rachel podría venir también —ofreció.

Me repantigué en el banquillo, sin darme cuenta de lo que señaló mi reacción, y élla rio bastante fuerte como para provocar que unas cuantas cabeza giren a la vez.

—O no. Ella no tiene que venir. No la invité todavía.

—No me hubiera gustado totalmente si hubiera venido —le dije, medio-mentira.

—Vamos a orar para que aclare un poco y entonces es una cita.

—Así que me estabas mostrando el edificio que hay allí fuera para convencerme de quedarme más tiempo, porque estoy bastante segura de que no puedes tenerlo todo terminado dentro de uno o dos días.

Élla envolvió su brazo alrededor mío y me llevó con élla, y mi corazón, literalmente, se detuvo cuando me dio un beso rápido en la cabeza.

—Sólo es una opción —susurró, su aliento haciéndome cosquillas en la piel.

Y no es completamente absurdo, considerando lo que me esperaba de vuelta en casa de mamá.

—Sin duda te aseguraste de que los campistas se estén comportando. —Me reí, escaneando a todos mientras vagaban por el campamento. —Eso sin duda ayuda.

— Rachel tiene la documentación en la que incluso puedes transformarla en OSU para la directiva de prácticas por crédito, posiblemente. Esta tarde ella lo llenó para ti y lo firmó.

—Ustedes están pensando en todo tipo de cosas ¿no es así? —lo miré disimuladamente.

Incliné mi cabeza para chequearlo y sus hoyuelos surgieron otra vez, enviándome al abismo. No sabía exactamente lo que era, pero había algo que me empujaba hacia élla. Las palabras anteriores de Rachel me perseguían al pensar en lo que podría estar escondido en el pasado de Santana, pero había una parte de mí que necesitaba averiguarlo.

—Vamos a ver —tarareé, poniéndome de pie—. Voy a ayudar con la cena.

Caminé unos metros antes de detenerme y girar para mirarlo. Yo sabía que el estaba viéndome alejarme y mis sospechas se confirmaron cuando sus ojos se encontraron con los míos.

—Acerca de tu preocupación por los oso, esperaba que…

—Puedes contar con eso. —Me interrumpió, respondiendo a mi pregunta no formulada de pasar la noche en mi tienda.

Puramente para la protección, por su puesto.
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 07, 2017 8:04 am


[
center]Capítulo 8
[/center]


Me desperté aliviada de que la tienda no estaba sacudida, y el agua no estaba goteando. El sol no había salido completamente aún, pero había suficiente luz como para permitirme ver el interior de la
tienda sin una linterna. Poco a poco me di la vuelta en mi saco de dormir, tratando de no hacer ruido en el suelo de la tienda mientras me movía, para echar un vistazo a Santana durmiendo. Se veía tan tranquila y hermosa. Llegué hasta mi cabello y lo sentí enredado. Era demasiado temprano para despertar a Rachel para una ducha, y yo ni siquiera podría imaginar el frío que iba a ser, pero yo quería cierta ventaja antes de que Santana despertara.

Me froté los ojos y me volví de espaldas, mirando el techo de la tienda inspeccionando el material de la tela. Si el tiempo realmente esta despejándose había una buena probabilidad de que el avión llegara mañana, y yo sería capaz de irme. Desde el momento en que fui abandonada en este lugar olvidado de Dios he querido irme. He estado contando los segundos hasta que el próximo avión llegara, y ahora que era una posibilidad las cosas no estaban tan seguras. Santana había advertido a todos los demás en el campamento que les pasaría si alguno de ellos me tocaba, y que posiblemente me gustaría quedarme aquí más que regresar a casa. Había una parte de estar en el bosque que me
recordaba a mi padre, y ese recuerdo me traía felicidad. Pero si las cosas no funcionan con Liam entonces estaría atrapada aquí durante semanas hasta que el siguiente avión llegara.

Accidentalmente deje escapar un gran suspiro que hizo que Santana se moviera, y me quedé inmóvil en mi lugar cerrando los ojos. Su respiración se estabilizó como si estuviera dormido, una vez más, y en silencio rodé para ver cómo estaba, sólo para verlo mirando al techo.

Me eché a reír y se giró para mirarme.

No es justo que te veas tan bien en la mañana , le dije, arrugando la cara hacia élla

--No lo sé. La vista se ve muy linda desde aquí . - élla sonrió, apoyando la cabeza en su codo. El saco de dormir se escabulló hacia abajo un poco, y me di cuenta de que debió haberse quitado su camisa quedandode en sujetador en algún momento durante la noche.

--Creo que podría decir lo mismo . Me reí, bajando la mirada hacia sus pechos antes verle a los ojos de nuevo.

--Podríamos tener mucha suerte , -dijo, sentándose. élla agarró su camisa.

Mi respiración se detuvo, mientras mis ojos cayeron en su piel desnuda, dándome cuenta de todo lo que me imaginaba de élla ni siquiera se acercaría. El calor comenzó a rodar por mi cuello, y
rápidamente me moví de nuevo en mi saco de dormir, tirando de ella por encima de mi cabeza.

--Eres demasiado . Gemí.

--Sólo trato de ejercitar todo lo que puedo . Su voz se había acercado y me bajó lentamente la bolsa de dormir para que lo viera.

Quiero que te quedes.

--Bueno, sólo podría trabajar . Murmuré, mirándola a sólo unos pasos.

--¿Siempre te levantas tan temprano? , se preguntó, estirando.

élla realmente se había ejercitado. Sus shorts bajaban, abrazando sus caderas, dejando al descubierto su abdomen en V. Mi corazón casi se detuvo.

En lugar de darle la satisfacción de tenerme viendo sus abdominales, la miré fijamente a la cara. Me mataba no echarle otra mirada, pero me mantuve fuerte. Bueno, no del todo fuerte. Mis ojos se
sumergieron más de una vez.

--Por lo general no. Es algo acerca de acampar. Siempre me levanto temprano, probablemente sea porque me estoy congelando .

--El clima podría cooperar para los dos .- élla sonrió y alzó sus cejas hacia mí.

--Voy a la ducha. ¿Quieres venir? - Sus ojos brillaron con picardía.

--Hardy-har-har- Rodé los ojos.

Eso es muy presuntuoso de tu parte . Me guiñó un ojo.

Cogí la almohada y la tiré y élla la esquivo al instante.

--Muy maduro .- Se rió. -Si no piensas darte una ducha, tal vez puedas buscar algo de ropa para hacer senderismo y estar lista para cuando yo vuelva .

--¡No! Definitivamente quiero ducharme ,- le dije, saltando rápidamente. Me siento asquerosa . Corrí a mi bolso y saqué todas las cosas para la ducha, y sentí la mirada de Santana en mí.

--Después de ti, -murmuró, bajando la mirada.

Llegamos a las duchas y el campo parecía muerto. Nosotras éramos las únicas lo suficientemente locas para estar levantados.

--Te digo un secreto , -susurró, levantando mi cabello de mi oreja, enviando escalofríos violentos por mi columna vertebral-La primera ducha, a veces la segunda, tiene el agua más cálida .

Lo miré fijamente, con los ojos enormes, mientras sonreía de oreja a oreja.

--¿En serio?

élla asintió con la cabeza. Y porque soy un buen tipo, voy a dejarte tomar la primera. Eso sí, no desperdicies el agua .

--Increíble ,- pronuncié, ya empezando a tener flashbacks del día de ayer.

-- Hay un generador allí, pero sólo calienta un tanque muy pequeño y se necesita toda una noche para llenarse de nuevo .

--Tu secreto está seguro conmigo -, dije, sintiéndome un poco culpable por Rachel, pero no lo suficiente como para arruinar mis posibilidades de una ducha caliente de vez en cuando. Qué horrible
persona era.

Abrí la cremallera de la ducha, tiré todo en el suelo y me desnudé rápidamente. Me giré en el agua y me puse directamente en la regadera, sintiendo el agua helada rodando por mi carne. Yo estaba aterrorizada de perder una gota cálida y estaba dispuesta a congelarme antes de calentarme. Mejor que no me hayas mentido Santana antes de que tuviera tiempo para empezar a preocuparme, mi plan funcionó a la perfección.

El agua caliente corrió contra mi piel y mi cabello ya estaba húmedo y jabonoso. Rápidamente me lavé el cabello y rocié el acondicionador y luego pasé mis dedos por mi cabello para enjuagarlo.

Apagué el agua, me sequé, me vestí y envolví la toalla alrededor de la cabeza, capturando el calor que quedaba de mi cuero cabelludo.

Abrí la cremallera de la ducha para ver a Santana de pie, con los brazos cruzados esperando una respuesta.

--¿Cálida? - Se preguntó.

--Mucho, Ahora date prisa y en utilizar el resto antes de que se vaya , ordené.

--Hay una solución a este problema, lo sabes . Su sonrisa era adorable mientras se dirigía a la ducha.

--¿Y cuál es esa? - Le pregunté, levantando una ceja.

--Duchas en parejas .

Mi corazón cayó a mis pies y mi sonrisa era imposible de ocultar.

--Te crees muy lista -- , bromeé, pero la atracción era innegable y estaba viajando a través de mi cuerpo a un ritmo acelerado.

élla subió la cremallera de la ducha mientras negaba con la cabeza, y me quedé mirando a la carpa de la ducha tratando de imaginar lo que era exactamente había al otro lado de la pared. Mi pulso se estaba acelerado, y me sentí caliente por todas partes mientras pensaba en élla enjabonándose el cuerpo. Me encontré dando unos pasos más cerca de la ducha cuando su voz me interrumpió.

--El agua ya no sale caliente. Te lo dije... mi idea era perfecta .

Me eché a reír y el cerró la llave del agua, y rápidamente di unos pasos hacia atrás, para que no pensara que me quería lanzar hacia élla .

Mientras élla salía de la ducha con una toalla envuelta alrededor de su cintura, pensé, está bien. Me las arreglé para ejercer un poco de control.

Abrió la cremallera de la ducha y me miró, mostrando una sonrisa. Estaba completamente vestido.

¡Mierda!

--¿Lista? ,- se preguntó, caminando hacia mí. -¿Estás sonrojada?

--¡Nooo! No estoy ruborizada ,-- dije, pisando fuera de mi tienda.

--Bueno, fue muy amable al hacer guardia mientras yo estaba en la ducha.

Miré hacia élla y fruncí el ceño, pero se echó a reír.

--Te veré en la tienda de acampar .- Voy a tomar algunas provisiones para la caminata. Kurt y Caleb están de guardia, así que quiero asegurarme de que ese hombre no les haya dado ningún problema.

--Está bien , -asentí con la cabeza.

--Y si el clima no nos detiene, estaremos de vuelta .

--¿Viene Rachel ? ,- Le pregunté.

Negó con la cabeza. - ¿Quieres que la despierte?

--No, está bien , le dije con demasiada rapidez.

Me lanzó una sonrisa dudosa y se fue hacia la tienda de acampar principal.

Terminé de alistarme y me sequé el cabello con la toalla tanto como fue posible antes de sujetarlo en un moño. Me acodé y me puse unos calcetines de lana y un impermeable. No es que sea agradable,
pero no era un día cálido, aunque simplemente no había habido uno desde que llegué.

Santana estaba de vuelta en mi puerta y me ayudó a salir. Mis ojos se quedaron mirando el rifle que sobresalía por encima del hombro.

--Es un Winchester 0.308 ,-respondió a mi pregunta no formulada.

Fue un poco alarmante ver a alguien tan fuerte armado sólo para una excursión de senderismo, pero entonces, yo estaba en Alaska. Traté de ignorar el hecho de que estaba atado a su hombro, el equilibrio a lo largo de la espalda y agarré la mochila que me entregó.

--Dudo que la usemos . -élla me guiñó un ojo.

- Bien pensado

Comenzamos a caminar y hablar, discutir de todo tipo de cosas.

De vez en cuando me señalaba una flor fresca o baya. Arándanos silvestres estaban mezclados en medio de la vegetación nativa y me gustaba comerme uno cada vez que podía.

Estuve a punto se agarrar un par de los más gruesos y oscuros cuando Santana me tocó la mano y empezó a susurrar.

--Tienes que estar alerta. Los osos adoran esas cosas .

En vez de meterlos en mi boca, con el ceño fruncido le arrojé un puñado sobre élla vi que le rebotaban como si fuera una estatua de piedra. ¡Es lógico!

--Que bien . -Sacudió su cabeza y siguió caminando por el sendero que no era sendero. Yo estaba un poco sin aliento, pero no quería que se fijara en eso.

--¿Qué es ese ruido? , -Le pregunté, al oír una corriente constante.

--Ese es el río que quiero mostrarte. Nos estamos acercando al mirador .

--Entonces, ¿A cuántas chicas has traído aquí? Bromeé.
Se detuvo y me sonrió. --Ninguna. Lo creas o no, solo a ti, tiendo a usar estándares para las chicas que me gustan. Los antecedentes penales no son en realidad algo positivo .

Me puse a reír, pensando en todas las cosas locas que pasaban por mi mente acerca de Liam. Realmente podrían avergonzarme si pronunciara cualquiera de ellas.

Caminamos un poco más, y pude ver de lo que élla estaba hablando.

La vista era espectacular, incluso más que cuando bajé del avión.

El río fluía rápidamente, y la vegetación era hermosa como cubierta sobre la corriente de agua entre las grandes y redondas rocas.

--Tenemos que estar alerta porque los osos suelen visitar estos lugares .

--Tú sí que sabes cómo arruinar un momento . -Me reí, sintiendo un escalofrío que recorría mi espalda.

El viento comenzó a azotar un poco, pero el cielo seguía azul con sólo una o dos nubes.

-- Rachel le habló a la compañía aérea ayer en la noche . -Se detuvoy miró hacia atrás hacia los acantilados rocosos.

--¿Y?- , Le pregunté, tomando un profundo aliento.

--Ellos volarán en el mañana y se llevaran a un chico. Habrá una escolta policial, y dejarán el resto de los suministros por lo que no harán el viaje que tenían programado hasta la próxima semana .

--Así que ahora hay que esperar durante varias semanas , dije.

Un dolor repentino e inesperado surgido a lo largo de mi cuerpo.

Santana me miró y me agarró la mano. Sus ojos me dieron un tipo de respuesta que no estaba segura de sí quería me diera todavía. Si todo continuaba de esta forma, me gustaría quedarme, pero me asustaba la idea de no poder salir de la isla durante semanas si no subía a esa avioneta. Sin embargo, tener que lidiar con mi padrastro me aterraba más.

--Dices que hay mucho que explorar por aquí... Mi voz se apagó.

Sus ojos se iluminaron mientras su sonrisa se convirtió en una profunda y cálida sonrisa.

--Demasiadas. Mañana por la tarde, si el clima se mantiene, haremos un ejercicio de escalada en roca con algunos de los chicos. Podrías divertirte .

Mis manos comenzaron a ponerse pegajosas inmediatamente ante la mención de alturas y rocas escarpadas, pero miré a los ojos castaños de Santana y sabía que si me quedaba, sin duda estaría escalando en roca.

--Tendrías que enseñarme. Nunca lo he hecho .

--¿Así que te quedas? Su voz se rompió.

--No lo sé todavía.- No quiero quedarme aquí, en caso....

--Nadie se te acercará , me interrumpió.

--Ya veo hacia dónde va esto , -hice una pausa, sopesando mis opciones. Me estremecí cuando me acordé de mi padrastro, y Santana interpretó mis dudas, pero de la forma equivocada.

--Si no estás cómoda quedándote, no quiero que lo hagas , Dio un paso más cerca de mí y me agarró la mano.

--Realmente no hay nada que me espere en casa. Probablemente tendría el tiempo suficiente para empacar y averiguar en dónde quedarme en Oregon. La idea de ver a mi padrastro me hace… Miré a
lo lejos, tragando la sequedad que se acumuló en mi garganta. No tengo escalofríos de solo pensar en quedarme aquí si eso te dice algo .

--Entonces, ¿por qué volver? ,- preguntó, su mirada tierna.

--Ni siquiera estoy segura. Es como un ridículo pedazo de esperanza que tengo en que de repente mi madre tendrá su sentido maternal y me amará .

--Estoy seguro de que te ama . Sus ojos se endurecieron.

--Yo no lo creo realmente, pero sigo esperando que lo haga. Mi padre prácticamente les pagó para que me llevaran después de su muerte .

--¿Qué? - Un destello de ira brilló detrás los ojos castaños de Santana

Asentí con la cabeza y apreté los labios. Si . Santana se acercó a una gran roca y se sentó, tratando de asimilar lo que le estaba diciendo.

--Mi padre era un hombre muy dinámico. Era bueno con todo lo que hacía. Cuando decidió vender su compañía me dijo que estaría bien económicamente por el resto de mi vida. Nunca supe la suma de dinero de la que él estaba hablando. Tenía asesores financieros dispuestos a poner en marcha y hacerle frente a eso. No me importaba. Sólo quería que él viviera. Puso el dinero en un fideicomiso al que en mi decimoctavo cumpleaños podré tener acceso. --Me encogí de hombros .

Pero yo lo daría todo sólo para estar un día con élla

Me senté junto a Santana y cerró sus dedos entre los míos.

--De todos modos, mi madre y mi padrastro aceptaron ser mis tutores si mi padre les apoyaba, en cierto modo. Les dejó dos millones de dólares cuando murió .

Los ojos de Santana se abrieron y miró hacia otro lado.

--Y lo peor es, que se quejaron de la cantidad. Ellos pensaban que deberían haber recibido más . --Mi estómago se retorció en nudos al revivir todo. --Nunca he hablado de esto con nadie Santana envolvió con sus brazos alrededor de mí y me llevó a su pecho. Traté de abrazarlo de nuevo, pero mis manos se encontraron con las correas que sujetaban el arma y lo pensé mejor.

--Ellos suenan realmente malvados , susurró.

Lentamente reaccioné y dije: Eso no es lo peor de todo. La verdad es que no me estoy muriendo de ganas por volver allí, aunque sea por poco tiempo, es decir poco .

Reconocí el brillo familiar sobreprotector en los ojos de Santana y sabía que mi decisión había sido tomada. Yo quería quedarme aquí con él. No podría decírselo todavía. ¿Tal vez podría aprender todo
de lo que esperaba recibir de este viaje sobre el sector forestal y de la conservación si me quedado? ¿Hacer de cuenta que esto no es un campamento para delincuentes juveniles? Me reí, ocultando los
sentimientos de tristeza que surgieron por pensar en mi padre.

--Me gustaría ayudarte en todo lo que quieras . élla sonrió, besándome rápidamente en la frente.

-Gracias , -le susurré tratando de recuperarme de la carga que sus labios produjeron.

-¿Eso significa que te quedarás? -Me preguntó, con sus ojos quemándome por dentro.

-No estoy cien por ciento segura, pero me siento mejor al respecto con cada minuto que pasa .

Continuamos con el senderismo a lo largo del río durante horas y sólo paramos para comer un par de barras de proteína. El terreno era hermos, y yo no podría imaginar lo afortunada que sería vivir en esta
belleza de lugar. Tenía la esperanza de que algún día mi título me lo permitiera. Estábamos en nuestro camino de regreso al campamento cuando escuchamos los gritos.

--Vienen del campamento -gritó. -Sígueme, ahora .

Se echó a correr y lo seguí inmediatamente. Redujo la velocidad para dejarme pasar para que nada se me acercara por detrás, y yo corrí tan rápido como pude, los gritos me impulsan hacia adelante.

Nos encontramos en el centro del campamento, donde se había formado un grupo grande. Vi a Dan y varios de los campistas llevar a Emily a la fogata.

Estaba jadeando tan fuerte tratando de recuperar el aliento que no escuché a Rachel detrás de nosotros hasta que ella habló.

--No se ve bien , -susurró, haciéndome saltar del susto.

Miré como ponían a Emily en el suelo. Rachel y yo corrimos hacia ella. Su pierna derecha estaba completamente torcida. Tenía que estar rota. Chelsea lloraba en voz baja y me arrodillé junto a su cabeza,tocando sus mejillas suavemente.

--Vas a estar bien , le dije.

Ella mantenía los ojos cerrados, dejando escapar sollozos mezclados con gritos completamente carnales que enviaban escalofríos a través de mí.

--Ninguno de nosotros va a estar bien , -ella gritó, mostrando los ojos abiertos, revelando la expresión más aterrorizada que jamás haya visto.

Sus ojos estaban muy abiertos horrorizados y sus labios se mantenían temblando. Ella comenzó a temblar violentamente la cabeza adelante y atrás, arqueando la espalda.

Parecía que estaba poseída.

--Tenemos que salir de aquí. Tú no entiendes lo que está ahí fuera , gritaba una y otra vez.

--Ella está en shock , dijo Kurt desde atrás. Se arrodilló a mi lado con el kit de primeros auxilios.

élcomenzó a trabajar en su pierna cuando Rachel aplicó el medicamento para el dolor. Miré a Santana que estudiaba a Emily con la misma curiosidad que yo.

Rachel abrió una botella de agua, pero Emily se puso en posición vertical, golpeando el agua en el suelo. Sus gritos sorprendieron a todos otra vez, y yo sabía entonces que esos no eran gritos de dolor. Estaba aterrorizada de algo.

--Sácame de aquí. Vienen a por nosotros . Los ojos de Emily e bailaban con un salvajismo que sólo podía causar la locura, pero ¿qué lo causó?

--Estamos aquí. Estarás bien . -Rachel intentó consolarla. Vamos a sacarte de aquí en el avión mañana

--¿Crees que puedes parar esto? - Los gritos de Emily se convirtieron en una risa maníaca, y se me helo la sangre cuando se giró para mirarme. -Ninguno de nosotros saldrá con vida .
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Mensaje por micky morales el Dom Mayo 07, 2017 8:50 am

por Dios que es lo hay ahi????? ahora que Brittany casi acepto quedarse
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Mensaje por 3:) el Dom Mayo 07, 2017 7:36 pm

no jodas echarse atrás ya no puede san después de lo que dijo,...
ya todo el pueblo en plena iglesia se entero si se niega san es para matar la,..
oh que valla al ejercito,... "alucino a que en una semana no importa si la matan o no???"
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Finalizado Re: BRITTANA The Camp capitulo 17,18,19 y Epílogo fiN

Mensaje por ana_bys_26 el Dom Mayo 14, 2017 5:24 am

Capítulo 9


―¿De qué demonios está hablando ella? ― Santana estaba con Kurt estaban detrás de unas tiendas de campaña, pero aun podían escuchar los gritos de Emily y sus llantos.

―Creo que ella está en estado de shock.

―Bien, ¿Dónde estaba ella cuando tú la encontraste? ―La voz de Santana se acallo considerablemente y podía oír su tensión creciente.

―Estaba justo detrás de las casetas de la ducha. Un par de nosotros escucho un grito ensordecedor y corrió rápidamente a buscarla. Brady fue el primero en verla. Esperaba encontrarme un oso pardo o algo
parecido, pero no había nada sino que solamente estaba Emily en el suelo gritando. No había ni rastro de que nada ni nadie hubiese estado alrededor de ella, pero su pierna estaba visiblemente dañada. Ni siquiera sé lo que podría haberle ocurrido a ella.

―Quiero ir a comprobar el lugar ― Santana dijo.

Me moví sigilosamente por detrás de las tiendas de campaña donde hablaban y me pare junto a Santana. Deslizó su brazo alrededor de mi cintura, y me gustó cómo de natural se sintió ello.

―Iré contigo ―dije―.Rachel fue a llamar y averiguar si el avión puede venir pronto para llevársela.

―De acuerdo. Sí. Ve por ello, San . A ver si encuentras algo, porque te aseguro que no ― Kurt respondió, sacudiendo su cabeza.

Santana envolvió sus dedos alrededor de mi mano y la apretó suavemente. Era la primera hora de la noche, próxima a la cena, y ni siquiera me importaba. Este último suceso me dio algo realmente sobre
pensar en quedarme o no en la isla.

―Si esto no te convence para marcharte mañana no sé qué lo hará ― élla hizo una mueca, viendo mi reacción. ―Justo cuando estaba haciendo progresos.

Otro grito que hiela la sangre sonó a través del aire, y me estremecí ante la idea de lo que la estaba atormentando.

―No creo que seamos capaces de conciliar el sueño esta noche, y mucho menos la pobre Emily. Ella está afectada de un modo que creo que no es el normal, hasta con una pierna rota… ―susurre.

―Lo sé. ¿Has visto la mirada en sus ojos? ―preguntó, conectando su mirada fija a la mía.

―Sí, creo que me perseguirá mucho tiempo. ¿Realmente crees que ella podría estar entrando en estado de shock y eso es lo que está causando todo?

―Es la explicación más lógica. ―Su voz era insegura. ―Pero no tengo ni idea.

Caminamos hacia la hilera de casetas de la ducha y comenzamos a examinar el suelo detrás de ellas. Nada parecía fuera de lo normal.

Había una gran sangría en el suelo fangoso, probablemente donde ella estaba sentada, pero las únicas pisadas llevaban al campamento. No había nada que conducía de vuelta al bosque. Alzamos la vista hacia los árboles, parecía que ella había intentado subirse a los árboles y luego se cayó.

― Kurt dijo que estaba demasiado lejos de ello para contarle a él lo que sucedió ―Él dijo, comprobando la hilera de árboles antes de volver ponerse a mi lado.

―Esto es tan extraño. Rachel dijo que no había nada en su expediente que nos pudiera dar pistas del estado mental ―dije.

Los gritos de Emily se habían convertido en quejidos cuando regresamos a la fogata, y Rachel estaba sentado junto a ella, sosteniendo su mano.

―Creo que los medicamentos para el dolor están comenzando a trabajar ―confirmó Rachel .

Brady estaba sentado en la gran banca de madera, sosteniendo su cabeza en sus manos. Realmente no había hablado con él, o con cualquiera, desde que llegue aquí y por eso fui a sentarme a su lado.

―¿Estás bien? ―pregunte.

Brady alzo la vista hacia mí y meneo la cabeza. ―No, lo cierto es que no. Entre el tipo que nosotros entregamos a la policía y esto, estoy listo para volver a casa. Estuve aquí el año pasado y ni una sola persona recibió un rasguño. Creí que esto era una manera sencilla de llevar a cabo lo que el juez quería de mí.

Tanto por intentar actuar como todos tenían las mismas razones para estar aquí.

―Estoy segura de que después de mañana todo comenzará a mejorar ―le dije, esperando creérmelo también.

―He oído que te vas en el vuelo de salida ―dijo Brady.

Me encogí de hombros, manteniendo las palmas en el aire. ―Aún no lo he decidido.

―¿Qué es lo que hay que decidir? ―pregunto, sus aburridos ojos avellana en los míos ―. Si me pudiera ir, estaría en el siguiente vuelo fuera de aquí.

―¿Dónde vives? ―pregunte.

―En Arizona en un lugar de acogida. Cuando regrese probablemente no volveré al que dejé. He estado como en nueve en los últimos dos años. Esto es lo que conseguí por no ser un lindo bebé ―Él murmuro,
tratando de contraponer el dolor.

Yo sabía exactamente lo que era sentirse no deseado, y ninguna cantidad de bromas o desviando la atención del problema, jamás hizo que esto se sintiese mejor. Sentí los ojos de Santana mirándome mientras hablaba con Brady y una embestida circulo por mí.

―Oye, soy Parker ―Un chico se acerco para estrechar mi mano. Qué diferencia hace un día, o Santana . Todos son tan civilizados. Trate de no reírme.

―Encantada de conocerte ―conteste.

―Bastante extraño, ¿eh? ―Movió su cabeza y silbo. ―No sabía ni siquiera que las piernas pudieran hacer eso.

―Ellas no pueden hacerlo. Ese es el problema ―contesto Brady, dando una palmada a Parker en la espalda.

―Verdad. ¿Así, que vas a abandonar este pedacito de paraíso? ―Parker pasó sus dedos por su cabello rubio, sonriéndome.

―Aún no estoy segura.

―¿Puedes creerlo? ―Brady respondió, observando a Parker. ―A mí me gustaría ser el primero en la cola para salir de aquí.

Parker agitó sus manos en un estado de indiferencia y levanto la mirada hacia Emily .

―Así que, ¿por qué estás aquí de nuevo si te puedes ir cuando quieras? ―Brady pregunto, estrechando sus ojos hacia mí.

―Voy a cumplir dieciocho en unos pocos días. No es una orden de alguien o algo por lo que estoy aquí. Solo se trata de un cruel padrastro que me envió aquí. Y, si no lo recuerdas, un par de vosotros trato de
saltar sobre mí, de modo que me compraron una salida bastante rápida, si la quisiera ―Arrugué mi ceja hacia ellos y me di cuenta que Rachel hablaba con Santana ; élla aún me estaba mirando fijamente.

―No me agrupes con esos tíos ―Se quejó Parker. ―Puede ser que no siempre elija el camino correcto, pero nunca tocaría a alguien que no lo quisiese. Si hubiese estado allí, yo hubiera hecho lo que Santana hizo, sin duda.

No tenía ni idea de si eso era cierto o no, y ya que varios de los chicos estaban allí y no hicieron nada, me pareció dudoso, pero lo que sea.

Alce la vista hacia Santana, Kurt, Ezra y Caleb mientras ellos maniobraban con Emily a bordo para llevarla a la yurt. No estaba segura de que iban a hacer ellos con el hombre que actualmente estaba
colocado allí, pero estaba segura de que saldrían con algo hasta que el avión llegase.

―¿Qué fue todo ese griterío? ―Justin pregunto. Estaba deambulando con Toby , y mi pulso se aceleró mientras mi estómago se rebeló contra las barras de proteínas de antes. Justin fue amable conmigo más
temprano, pero yo sabía lo que era capaz de hacer, o de lo que sus dedos eran capaces. Santana todavía estaba caminando hacia el yurt con Emily por lo que su espalda se giró hacia mí. Si todavía seguía
preocupada de estar sola, tal vez debería dejar la isla mañana.

Justin me dio una breve sonrisa y se sentó junto a Parker. Justin
parecía haber estado durmiendo.

― Emily rompió su pierna o algo ―respondió Brady. Sin duda era hablador.

Tobby, se acercó y se paró enfrente de mí. Me había topado con él la noche anterior durante la cena. Él parecía realmente tímido y su carácter no parecía encajar con el de los demás. No había bravuconería,
y era difícil para mí imaginarlo haciendo algo indebido, pero las apariencias engañan supongo. Rachel camino hacia nosotros y parecía ligeramente aliviada.

―Hablé con la compañía aérea, y van a estar aquí mañana alrededor de las diez de la mañana. Ellos lo aceleraron unas pocas horas para dar cabida a Emily como mejor pudiesen. No quisieron intentarlo con el
final de la tormenta que se marcha esta noche. Supongo que truenos y relámpagos están en el programa de nuevo para nosotros ―Ella me sonrió y abrió más su ojos agobiada.

―Genial ―Me acerque para ver como estaba, le di un rápido abrazo, y comenzamos a caminar hacia la yurt cuando vi a Santana escoltar al hombre del yurt. Mi ritmo cardiaco se aceleró viendo a Santana ejerciendo el mando sobre alguien, y baje mi mirada. No podía creer algunos de los pensamientos que aparecían en mi mente aquí.

―¿Me pregunto a donde lo lleva? ―le pregunte a Rache. Kurt seguía estrechamente a Santana mientras el hombre caminaba lento arrastrando los pies para donde Santana lo conducía.

―Probablemente a una tienda de campaña mayor. Kurt tiene una bastante grande ―ella dijo―. Las cosas de seguro han ido a peor. ―La mire, y podría decir que comenzaba a preocuparse por estar aquí.

Los últimos días habían hecho estragos en todos y aquí estaba yo considerando si quedarme o no.

―¿Vas a partir mañana? ―Ella pregunto.

―No lo sé ―Suspire―. Le dije a Liam que si regresaba era solo para agarrar mis cosas. Pero aparecer incluso un par de días antes de tener dieciocho me tiene preocupada.

―¿Es tan malo, eh? ―Ella aprieta sus labios y mueve la cabeza. ―Siento que tengas que enfrentarte con esa basura.

―Todos tenemos nuestras cosas y estar aquí me recuerda que mi situación podría ser mucho peor. Odio admitirlo.

―Definitivamente me estás dando una perspectiva diferente sobre el campo de la psicología. ―Su frente arrugada mientras observaba a Santana y Kurt meter al intruso en la tienda. ―Me sorprende como de reservado está siendo Santana hacia ese tipo.

―Es probablemente debido a que la policía estará aquí pronto ―dije, riendo.

―Llegaste a conocer su estilo bastante rápido ―Ella sonrió. ―Si alguna vez necesitas hablar con alguien acerca de tu situación, sabes que siempre puedes venir a mí.

―Gracias.

Santana caminó hacia nosotras y me dio un abrazo.

―¿ Rachel te ha elegido para el vuelo en el avión? ―Su expresión afligida.

―Ella lo hizo ―Suspire―. Pero todavía no estoy segura.

―Lo entiendo completamente, y no es como si no volviera a verte alrededor del campus.

La naturalidad de su declaración punzó, y estoy segura de que no lo quiso decir para eso. No quería simplemente saludarlo entre clases.

―Has enrojecido ― Rachel se burló.

―Solo estoy preocupada ―mentí

Vi a Brady,Toby, Justin y Parker caminar hacia nosotros y mi estomago se apretó. ¿Qué pasaba con mis nervios? Esto no era saludable.

―¿Nosotros aún escalaremos mañana? ―Justin pregunto.

―Lo haremos ―Confirmo Santana ―. El tiempo debería aclarar por la mañana. Nos moveremos rápido para empezar al mediodía después de que se terminen las tareas y el avión se vaya. Se trata de un lugar
bastante asequible así que deberíamos tener mucho tiempo. ―Sentí que los ojos de Santana me exploraban buscando una reacción, sin duda esperando conseguir algún tipo de pista en cuanto a si podría estar alrededor para asistir.

Marty, uno de los CLs, fue bajando desde la plataforma de árbol con lo que parecía ser la cena y mi estómago no respondió positivamente en absoluto. Lo que parecía bien para deslizarme en mi saco de dormir y comenzar de nuevo mañana.

―Un mero sándwich de mantequilla de cacahuete y gelatina esta noche ―grito al grupo―. Estamos un poco retrasados con todo de lo cual hemos tenido que ocuparnos.

Rachel y el grupo de los chicos se dirigieron hacia Marty, y Santana suavemente tiro del dobladillo de mi camisa.

―Tengo algo que decirte ―murmuró. Sus ojos conectando con los míos. No se puede negar la atracción que sentimos mutuamente

Incluso el toque más leve está lleno de una carga que nunca había experimentado antes con nadie más. Di un paso hacia élla, y élla envolvió sus brazos alrededor de mis caderas. Contuve la respiración, al ir a
cogerlo, y la atracción entre nosotros continúo creciendo mientras élla me sujetaba.

―Tengo turno esta noche ―No respondí. El pensamiento me atemoriza.

―Tengo que ver a Tom ―Repitió. Sus ojos oscureciéndose mientras traía sus labios cerca de los míos.

―¿Tom? ―pregunte, sabiendo muy bien a quien se estaba refiriendo a pesar aunque nunca hubiese escuchado su nombre. Solo quería tiempo para pensar en algo que decir que no me hiciese parecer una
lunática necesitada.

―Has sido tan amable de aflojar el turno de vigilancia ―respondí, sonriéndole.

Sus labios esbozaron una sonrisa, obviamente aliviado por mi respuesta.

― Rachel dormirá contigo esta noche, sin embargo ― élla hizo una propuesta.

―Esto será estupendo, probablemente incluso mejor que la.

Frunció el ceño brevemente antes de atraerme y darme un beso rápido en mi pelo.

―Eres una actriz terrible ―dijo, liberándome.

Hice una reverencia exagerada y le hice una seña hacia la mesa donde todos los sándwiches estaban siendo preparados.

Después de acabar la cena, mire a Santana deslizarse hacia la tienda donde se cambió el turno con Kurt para vigilar al prisionero. Mi humor se echó a perder una vez abandone la zona.

―Qué conjunto de extrañas circunstancias ―murmure a Rachel

―Háblame sobre ello.

―Tengo una confesión. Estaría totalmente de acuerdo con irme a dormir ahora. Sé que todavía no está de noche, pero estoy agotada.

Tengo que apagar mi cerebro ―sugerí.

Su mano acaricio mi brazo, frotándolo con rapidez. ―Estoy contigo en este punto.

Echamos nuestra basura en el soporte de los basureros del que otros CLs se ocuparían para irnos deprisa a mi tienda.

Desabroche la cremallera de la tienda e inmediatamente note un cuervo esculpido de madera colocado en mi almohada. Me quedé helada y Rachel tropezó sobre mi espalda, empujándome dentro de la tienda de
campaña.

―Por Dios, nadie te ha enseñado un protocolo apropiado ―bromeó, ayudándome a apoyarme.

―Lo siento, yo…

―¿Qué está mal? ―interrumpió, mirando alrededor de la tienda de campaña cuando sus ojos aterrizaron en el cuervo.

Solo era del tamaño de mi palma, pero no tenía ni idea de lo que estaba haciendo allí.

―No sé por qué alguien habrá puesto esto aquí ―susurré.

Ella se inclinó y lo recogió, analizándolo con detenimiento. ―Parece que alguien lo talló recientemente. Apuesto que Santana lo hizo para ti.

El escalofrió que estaba recorriendo mis venas inmediatamente se volvió una espectacular calidez.

élla debía haber recordado lo que le había dicho sobre que mi padre me ensañaba a tallar.

―¿Alguna idea de por qué eligió un cuervo? ―pregunte. Sé que no le dije que esto era una de mis piezas Poe favoritas.

―Los cuervos tienen mucho poder en las leyendas de por aquí ―respondió, colocándolo en mi mano.

Mis dedos recorrieron arriba y abajo los surcos de la madera mientras admire la molestia que Santana pasó para crear esto para mí. Era muy considerado.

Me puse la sudadera y los pantalones y me deslice dentro de mi saco de dormir ofreciendo cualquiera de los libros que tenía a Rachel Ella había traído un par que tenia, y yo me decidí por un romance desde que
estaba ya en el séptimo cielo con el cuervo tallado bajo mi almohada. Ya no podía esperar más para decirle mi respuesta a Santana mañana por la mañana antes de que llegara el avión.
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