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FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Lun Nov 06, 2017 5:44 am

Esteee, me quede algo asi como "y entonces"
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Lun Nov 06, 2017 6:13 pm

Hola morra....

Ya quedó todo claro el duende en su madriguera....
Quiero el vínculo de san con. Su..
Muy buena primera cita a pesar del horno jajaja

Nos vemos!!
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Lun Nov 06, 2017 9:12 pm

monica.santander escribió:Por que quedo ahi????



Hola, mmm la vrdd o una metirita jajajajajaja. No tenia termianda la otra parte del cap o ai quedo....Saludos =D




micky morales escribió:Esteee, me quede algo asi como "y entonces"




Hola, jajajaajajaj pero aquí dejo más para saber de eso "y entonces" jajajaja. Saludos =D





3:) escribió:Hola morra....

Ya quedó todo claro el duende en su madriguera....
Quiero el vínculo de san con. Su..
Muy buena primera cita a pesar del horno jajaja

Nos vemos!!




Hola lu, jajaajajaj xD ajajajajaj si, que se busque su mitad noma jajaja. Ay yo tmbn...esperemos y sea bueno xD jajajaa o sino q no llegue noma. xD Si que si... jajajaja esk como no Xd jajajaja. Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Cap 9 - P II

Mensaje por 23l1 el Lun Nov 06, 2017 9:14 pm

Capitulo 9 - Parte II



Brittany no podía recordar haber estado tan nerviosa en una cita.

Esto se debe a que no es una cita con cualquier mujer. Es una cita con Santana López.

La mujer por la que sientes algo tan profundo y tratabas de fingir que no estaba sucediendo.

Una mujer que te ha hecho finalmente darte cuenta de lo mucho que te habías perdido de ti misma.


La realización casi succionó el aliento de Brittany.

Deliberadamente no había pensado mucho o darle el crédito a la influencia de Santana en ella desde que había dejado Kandahar.

No había querido admitir lo mucho que su tiempo con Santana la había obligado a mirar su vida y buscar cambios.

Sólo ser capaz de hablar con la morena como lo había hecho, para expresar los sentimientos que había sofocado tan expertamente en los últimos años-le había hecho comprender que necesitaba recuperarse.

Puede que haya estado en un nivel subconsciente en KAF, pero ahora sabía que con Santana no sólo podía ser verdaderamente ella misma, sino también ser apreciada por ser ella misma.


Le dio a Santana una larga mirada escrutadora mientras se sentaba en el otro extremo del sofá, contemplativamente sorbiendo su café.

Era difícil de imaginar lo que estaba pasando en su cabeza la mayor parte del tiempo.

A Santana le gustaba mantener sus pensamientos y sentimientos cerca-a veces demasiado cerca-y eso dejaba a Brittany jugando un juego de adivinanzas.

—¿Qué estás pensando ahora mismo?—Brittany aventuró valientemente.

Santana se veía tan seria, su boca fija, los ojos más oscuro que de costumbre, y por un instante, parecía tal vez que la cita era una mala idea.

Pero su voz salió suave y delicada, y Brittany sabía que había sido lo correcto para preguntar.

—Dijiste que dejar a Rachel y salir por tu cuenta fue lo más difícil que has hecho. ¿Cómo te sientes ahora?

Santana era tan dulce con su preocupación, tan sincera, que hizo que quisiera confesarlo todo.

—Me siento mejor, como si estuviera regresando a la persona que soy y estaba destinada a ser. Como si estuviera aprendiendo a amarme de nuevo. Dios, sin embargo, me sentía como un fracaso por un tiempo. Todavía lo hago, hasta cierto punto.

—¿Por qué?

—Dejar una relación, especialmente con un niño pequeño, me hizo sentir, no sé, como si hubiera tomado malas decisiones todo el tiempo y todo el mundo me juzgaría. Como si hubiera metido la pata y todavía estuviera metiendo la pata.

—¿Tus padres o amigos te dieron ese tipo de dolor?

—No, no lo han hecho. He sido afortunada de esa manera. Mis padres realmente han sido un apoyo, y Artie siempre está ahí para mí, sin importar qué. Supongo que era más como me veía a mí misma, eso es todo. Es decir, cuando piensas en mi éxito desde una perspectiva profesional... a no ser capaz de copiar eso en mi vida personal me hizo sentir como un fracaso.

—Pero ahora sabes que eso no es cierto, ¿verdad?

—Sí—rodó los ojos—En su mayoría—probablemente nunca se sentiría libre de culpa de todas las decisiones que había tomado, pero lo importante era aceptar el pasado y seguir adelante—Mi vida con Rachel simplemente fue lo que era. No puedo cambiarlo.

Tajantemente, Santana preguntó:

—¿Te sientes lista para seguir adelante?

Ella había seguido adelante al dejar a Rachel, ¿o no? Y sin embargo, eso no parecía ser lo que Santana estaba preguntando.

Seguro que se había alejado de Rachel, pero realmente no había seguido hacía delante todavía.

Se mantenía ocupada haciendo fotografía independiente local, pero sobre todo sólo estaba pasando por sus días hasta que se apilaban como fichas de póquer.

—Realmente me gustaría intentarlo. Eso es todo lo que puedo hacer.

Santana dejó la taza de café sobre la mesa delante de ellas, sus movimientos muy deliberados. Se volvió hacía ella, acercándose, y mientras lo hacía, algo cambió en sus ojos.

Estaban bailando de repente.

Hubo alegría en ellos.

Y algo un poco misterioso.

El corazón de Brittany se agitó, y los sentimientos encendidos por el beso tierno, suave que habían compartido en su diminuto catre en la base aérea se precipitaron de nuevo.

Se sentía de nuevo como si sus entrañas fueran ardiente lava, caliente y fluida e impredecible.

Sólo que esta vez, se permitió absorber la emoción de ello, aceptarla como adecuada y merecedora.

Lo deseaba con cada molécula de su cuerpo.

Bésame, Santana. Por favor, bésame.

La morena se acercó aún más y apoyó una cálida mano en la rodilla de Brittany, sus rostros sólo a pulgadas de distancia.

Pero no la besó.

En cambio, con los labios a un solo suspiro de la oreja de Brittany, susurró:

—Me gustaría mucho besarte, Britt. ¿Estaría bien?

Su corazón dio un vuelco en anticipación. Fue un milagro que encontrara su voz.

—Estaría más que bien.

La boca de Santana era suave como una mariposa sobre la de ella. Las sensaciones que desencadenó recorrieron en pequeñas ondas de choque, haciendo que sus ojos se cerraran y dejando todas las terminaciones nerviosas pinchando dulcemente.

Los labios de Santana exploraron los suyos, con ternura y luego más firmemente, y Brittany se presionó atrás, indicando su deseo.

El beso fue puro deleite.

Era mejor que el de Kandahar, si eso fuera posible, porque Brittany no sólo lo quería, sino que lo aceptaba plenamente y lo anhelaba.

No había ninguna culpa, o vergüenza.

Simplemente lo quería.

Santana movió su boca, tan suave y cálida, a la parte inferior de la mandíbula de Brittany, sus labios acariciando su piel con el más ínfimo de los besos.

Oh, Dios mío, Brittany pensó, sus entrañas fundiéndose.

Los besos de otra mujer nunca la habían hecho sentir así.

Nunca.

Esto era a la vez dulce y deliciosamente eléctrificante, convirtiendo su cuerpo en una masa temblorosa de necesidad apenas controlada.

Necesitaba el toque de esta mujer.

Ella lo había necesitado toda su vida.

Presionó a Santana, necesitando más de ese cuerpo fuerte y hermoso contra el de ella.

—Oh—Brittany gimió suavemente.

Volvió la cabeza hacia Santana, atrapando su boca para un beso largo y abrasador.

Por mucho que no quería que terminara, era... demasiado.

Se apartó bruscamente, necesitando un momento para recomponerse.

—¿Quieres bailar una canción conmigo?—preguntó.

—Sí. Me encantaría.

Brittany encontró la lista de reproducción de jazz en su iPod, que estaba listo para ir en su soporte. Pulsó el botón de reproducción. Joss Stone y Al Green cantaron los primeros compases de ‘¿Cómo puedes reparar un corazón roto?’

Sí, eso es perfecto. Brittany empezó a balancearse con la música. Torció su dedo, invitando a Santana a unirse a ella.

La sonrisa de la morena era evidente incluso en la penumbra de la sala de estar.

Tomó las dos manos de Brittany en las suyas y comenzó a balancearse con ella. Sus ojos seguían fijos la una en la otra.

El tiempo se suspendió.

Nada más importaba excepto este momento, la música y la maravilla de sus cuerpos, moviéndose al ritmo, a sólo pulgadas de distancia.

Brittany entró en los brazos de Santana. Sus cuerpos moldeándose naturalmente entre sí, se movían en perfecta sincronización lenta.

Cerró los ojos y se acurrucó en el hombro de Santana, dejando que la música y el cuerpo guiaran el suyo.

No podía recordar haberse sentido más feliz.

Había sabido en lo más profundo que iba a ser así bailar con Santana tan íntimamente, pero al mismo tiempo, fue increíblemente mejor de lo que podría haber imaginado.

Era como si hubieran hecho esto toda su vida, y sin embargo había la magia y la maravilla del descubrimiento.

Brittany levantó la cabeza, pidiendo de repente ser besada de nuevo, necesitando los labios de Santana una vez más.

Ella era como una flor abriéndose y extendiéndose para los besos del sol, por la ondulación de una cálida brisa.

Sin palabras, Santana cumplió.

El resultado fue tan chisporroteante como los que habían sido en el sofá. Dejaron de moverse a la música. El beso se hizo más profundo. Las lenguas comenzaron a explorar los labios, y luego a danzar provocativamente dentro.

El deseo por Santana se intensificó aún más. El sudor empezó a picarle en la frente. Las mariposas en su estómago se intensificaron, y la humedad entre sus piernas destelló caliente.

Oh, Dios, te deseo, Santana López.

No estaba segura de qué hacer con su deseo.

No quería pensar en el sexo en este momento, porque honestamente no sabía si estaba preparada para eso.

No pienses, Brittany, su cuerpo traidor ordenó. Simplemente siente.

Las manos de Santana habían caído, ahuecando las caderas. Brittany podía sentir su calor a través de sus pantalones. Ella siguió besándola, silenciosamente dando la bienvenida a los pequeños círculos acariciantes que los dedos de la morena trazaban.

Brittany sintió que sus pezones se endurecían. Apretó los brazos que había envuelto alrededor del cuello de Santana y empujó hacia adelante, ansiando algún tipo de alivio.

Como si lo ordenara, las manos de Santana serpenteaban por los costados de Brittany, suaves contra su blusa de seda, deslizándose hacia su necesidad.

Los labios de Santana se movieron hacia la garganta, enviando ardientes pulsaciones a través de ella.

Gimió suavemente.

Quería el toque de Santana tanto...

—Britt, eres tan hermosa—susurró—Eres la mujer más hermosa que he visto.

Brittany rebosaba de felicidad.

Nunca se había sentido tan deseable como lo hizo esta noche.

—Gracias, San—dijo con voz entrecortada una vez que encontró su voz—Me haces sentir hermosa.

Santana movió a un lado la blusa lo suficiente para que sus labios pudieran besar los omóplatos de Brittany.

Se estremeció con cada caricia exquisita.

Cuando finalmente Santana deslizó una mano sobre su pecho, rozando suavemente el pezón, Brittany casi explotó.

Ella estaba cerca, tan cerca.

Era lo único que podía hacer para no quitarse la blusa y empujar su pecho desnudo contra la palma de la mano de Santana.

Se oyó gemir desde algún lugar profundo en su garganta.

—San, yo…

Santana se puso rígida en su contra. Ella se retiró sólo una fracción, y luego otra.

—Britt, espera.

—No.

—Sí—dijo, el aliento atrapado en la garganta. Dejó caer las manos a la cintura de Brittany, al instante amortiguando la intimidad entre ellas.

—¿Qué?—Brittany preguntó temblando.

Santana parecía nerviosa, como si quisiera escaparse.

—No estoy segura de poder hacer esto contigo en este momento.

¿Qué demonios? Brittany tragó saliva, su orgullo dolorosamente magullado.

¿No era lo suficientemente atractiva?

¿Acaso estaba la mercancía dañada en la mente de Santana?

¿Estaba Santana resentida porque no la había contactado después de dejar Afganistán?

¿O era porque era una madre soltera?

Santana presionó suavemente el dedo en los labios de Brittany.

—No es por ti, Britt. No has hecho nada malo, y disfruté cada minuto de esta noche—se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta.

Brittany sintió que sus ojos se abrieron con desconcierto.

Sabría que no habría ninguna explicación adicional, lo sabía.

Esta era la forma en que Santana estaba programada. Mantendría sus pensamientos para sí misma hasta que llegara el momento adecuado, hasta que estuviera lista.

!Maldita sea, Santana López! ¡Eres una mujer exasperante a veces!

Santana le dio una última mirada de disculpa.

—¿Te veré de nuevo?—Brittany exigió, temerosa de la respuesta.

Parecían horas antes de que Santana respondiera.

—Nos veremos de nuevo, Britt—cerró la puerta silenciosamente tras ella.






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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Mar Nov 07, 2017 9:34 am

Hola morra...

San si que sabe dejar con ganas a britt jaja eso es maldad pura...!!!
Pero ancias para la próxima...

Nos vemos,!!
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Mar Nov 07, 2017 6:51 pm

Vaya Santana dejo prendida la estufa jajajajajajaja
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Mar Nov 07, 2017 9:17 pm

3:) escribió:Hola morra...

San si que sabe dejar con ganas a britt jaja eso es maldad pura...!!!
Pero ancias  para la próxima...

Nos vemos,!!



Hola lu, jaajajajaj axD ajjaajaj es una loquilla esa morena ajajajaj xD ajajajajajajajajaja. Mmm lo q se espera es mejor¿? jajajja. Saludos =D






micky morales escribió:Vaya Santana dejo prendida la estufa jajajajajajaja




Hola, ajajajajja si q si... más q eso! ajajajajaja. SAludos =D


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Finalizado FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Cap 10 - P I

Mensaje por 23l1 el Mar Nov 07, 2017 9:19 pm

Capitulo 10 - Parte I


Santana recogió su bagel y queso crema en la cafetería del hospital.

Su apetito era casi inexistente, pero no su auto flagelación, que era irritantemente abundante.

No debería haber sólo dejado a Brittany de pie ahí la otra noche, pareciendo tan desconcertada y abatida.

Si ella estaba la mitad de excitada como yo... Dios, debe estar lista para matarme. O describirme como demente. Fui una tonta, rechazándola.

Emily asintió severamente entre bocados voraces de su burrito de desayuno mientras Santana le contaba lo que había sucedido.

Nada se interpuso entre Emily y su apetito.

—¿No podías hacerlo con ella? ¿Qué quieres exactamente decir con eso?

Santana se encogió de hombros.

—Dormir con ella, supongo.

—¿Y por qué no? Ustedes dos se sienten ridículamente atraídas la una a la otra. Dios mío, San. En nuestra casa hace dos semanas, pude prácticamente probar cuanto que las dos querían saltar entre sí—le alzó una ceja acusadora—No te preocupa que no hay suficiente lujuria entre ustedes, ¿verdad?

—No. Definitivamente hay lujuria ahí.

Emily clavó el tenedor para otro bocado.

—Bueno. Por un minuto pensé que tal vez habías perdido la cabeza. O tu tarjeta de membresía de lesbiana.

Santana puso los ojos en blanco.

—No te preocupes, todavía soy un miembro cuerdo, portando la tarjera.

Bueno, sobre todo cuerdo.

—Bueno. Estoy segura de que hay un par de docenas de mujeres en este hospital solteras que estarían encantadas de escuchar eso. No es que alguna vez les prestas atención.

—Tierra a Emily. Estamos hablando de Brittany aquí y no esas mujeres imaginarias que siempre afirmas que me están mirando.

—Ahí vas de nuevo, no tienes ni idea de cuantas mujeres te encuentran atractiva. Sin embargo—agitó su tenedor en el aire—Estás fuera del gancho porque Brittany Pierce parece una gran captura por ejemplo. Y ella está loca por ti.

El ánimo de Santana cayó otra muesca.

—Más como enojada conmigo que por mí.

Explicó cómo abandonó abruptamente a Brittany después de una sesión de besos calientes.

Mierda.

Probablemente piensa que no estoy interesada en ella como algo más que una amiga, y no puedo exactamente culparla
.

—¿Entonces por qué te fuiste? ¿Por qué no la llevaste al dormitorio más cercano y se lo hiciste de la manera que sabes que quieres?

Si la vida fuera tan simple como Emily la hacía ser.

—Es demasiado rápido, Em. Es decir, ¡fue la primera cita!

—¿Demasiado rápido?—su boca estaba abierta—Jesús, Santana, es 2009 La mayoría de las lesbianas tienen relaciones sexuales en la primera cita o al menos algunos juegos previos muy significativos. No es como una primera cita, de todos modos. Se conocen desde casi casi un año y medio, y, además, no le estás pidiendo que se case contigo, por el amor de Dios.

Santana suspiró.

—Casi no la he visto en ese año y medio, y por supuesto que no le estoy pidiendo que se case conmigo. ¡Jesús, Emily!

—Lo que sea. El punto es que ustedes dos están locas la una por la otra y están atraídas entre sí y las dos están solteras. Entonces, ¿qué diablos estás
esperando?

—No lo sé—tuvo que admitir que realmente no tenía ni idea cuando se trataba de mujeres.

No desde la ruptura con Dani.

Cualquiera que sea la habilidad o perla de conocimiento que había aprendido acerca de las relaciones y citas se había evaporado después de eso, y eso estaba muy bien con ella.

Hasta ahora.

Ahora quería tener una pista, porque no quería arruinar las cosas con Brittany.

Simplemente no sabía cómo no hacerlo.

—Mira, San—puso una mano en su brazo en compañerismo fraternal—No pierdas a esta mujer por tu orgullo o tus miedos o lo que sea, ¿de acuerdo? Habla con ella. O por lo menos háblame de lo que estás sintiendo. Y luego habla con ella.

Hizo una pausa durante unos minutos. Ella no era como Emily, o Brittany para el caso. Parecían capaces de aprovechar sus sentimientos con tanta facilidad como sacar un libro de una estantería.

—No quiero apurarla, Emily. Ella acaba de salir de una relación a largo plazo.

—Tal vez deberías dejar que ella sea quién juzgue eso—los ojos de Emily se clavaron en ella, como lo hacían cuando estaba a punto de darle un santo infierno por algo—Creo que no quieres precipitarte tú misma, por la razón que sea.

Confía Emily en darme un cambio de opinión. Ella nunca se ha contenido de detenerse solamente por no dar una opinión.

Ahora, sin embargo, Santana sólo quería irse y meditar, para averiguar si Emily tenía razón.

Le tomaba un tiempo a veces para ahondar en ese profundo caldero de sentimientos agitándose dentro de ella y clasificarlos.

No tenía miedo de mucho.

No tenía miedo de la sangre y la violencia, el trauma, la miseria de la gente, las zonas de guerra, las figuras de autoridad.

Las relaciones la asustaban de muerte, sin embargo.

No quería hacerlo estallar con Brittany, pero tampoco quería hacerse daño.

No de la forma en que había sido herida por Dani.

Santana se levantó bruscamente.

—Tengo que volver al trabajo—echó un vistazo a su reloj. Eran las ocho y media—Va a ser una locura pronto, si no es ya. Hablo contigo más tarde.

Emily se puso de pie también, y tocó la manga de la camisa de Santana.

—¿Vas a llamar por lo menos a Brittany pronto? Es decir, debe estar preguntándose qué demonios está pasando contigo.

—Sí, voy a llamarla—murmuró.

Ella no estaba segura de cuándo.





Las mañanas de los lunes en la sala de emergencias eran uno de los momentos más ocupados de la semana en la experiencia de Santana.

Tropeles de gente enferma comenzarían a amontonarse alrededor de las nueve. La gente del vecindario que apenas había despertado después de un largo fin de semana duro de beber o consumir drogas y se sentían como la mierda.

Aquellos con los resfriados molestos que vendrían antes del trabajo porque los resfriados no iban a desaparecer y qué demonios, les sacaba del trabajo por un par de horas.

Había aquellos quienes no tenían un médico familiar y que podrían venir en
cualquier momento del día o de la noche, pero sólo les gusta iniciar su semana de descanso con una visita a la sala de emergencias.

Era mundano, pero era un trabajo, y en este momento el trabajo era algo bueno. Mantenía su mente lejos de Brittany, mantenía su mente lejos de Afganistán y las tribulaciones cotidianas que seguramente estaban pasando en su ausencia.

Había mucho que decir para no tener que preocuparse de conseguir una bala en su culo o su cabeza arrancada por un proyectil.

Sonrió mientras observaba la inofensiva carnicería a su alrededor.

Su rutina comenzó bastante bien.

Ella y los otros dos médicos de urgencias estaban moviendo a los pacientes dentro y fuera como si estuvieran en una línea de montaje. Pronto, sin embargo, los casos complicados que requerían mucho más que una receta y una conferencia comenzaron a obstruir las cosas, y la gente empezó a ponerse de mal humor.

Santana los escuchó acercándose hasta el escritorio y preguntando con voz quejumbrosa cuánto tiempo más sería.

Si la línea se extendía alrededor del mundo, estarías en Siberia, pensó con sarcasmo.

Cuando las sillas comenzaron a escasear, la gente comenzó a pararse contra la pared, y los niños inquietos comenzaron a correr. La seguridad del hospital fue llamada para tratar con un borracho que se estaba saliendo de control.

Una enfermera estaba mimicando y lentamente pronunciando palabras para alguien que no podía hablar Inglés.

Un viajero frecuente entró por la puerta justo en ese momento. Uno de los asiduos, probablemente se había quedado sin sus medicamentos para el dolor.

Oh, Dios, Santana pensó. Las zonas de guerra son más eficientes que esto.

Un equipo de ambulancia pasó corriendo con una persona de 96 años de edad que habían entubado.

Sí, seguro, vamos a ver si podemos conseguir otros dos años para la pobre anciana.

El bipolar Ben estaba siendo dejado caer por sus padres, que pedían no tan tranquilamente si sólo pudieran dejarlo y volver en un día o dos.

Era como un huracán, soplando fuerte y sin señal de calma.

Tomó algunas respiraciones profundas y se sumergió de nuevo en su trabajo.

Era temprano por la tarde cuando una niña de trece años de edad, entró con sus padres. Ella estaba mostrando signos clásicos de una infección del tracto
urinario, o al menos eso fue lo que pensó Santana al principio.

Pero una semilla de duda la molestaba.

La niña, Malina, dijo que estaba teniendo problemas para orinar en lugar de la sensación de ardor más común.

Había estado en una sala de emergencia diferente en la ciudad hace tres días y había sido diagnosticada con una infección urinaria, pero no estaba mejorando con los antibióticos.

De hecho, las cosas estaban empeorando.

Malina estaba cansada y débil, apenas orinando en absoluto, explicó la madre de la chica.

Cuando Santana le pidió a la chica que le diera una muestra de orina para el análisis, apenas podía producir más de unas cuantas gotas. La infección puede haberse propagado a los riñones, pensó Santana, lo que explicaría el malestar de la niña.

Dirigió a una enfermera a sondar a Malina, pensando que el procedimiento podría ayudar a las cosas, así como producir una muestra para ellos.




Veinte minutos más tarde, la enfermera buscó a Santana y le dijo que había más de un litro de orina en la vejiga de la chica.

—Wow—Santana murmuró apenas en voz baja.

Dejó el historial que había estado mirando.

Esa cantidad de orina era rara, un volumen generalmente reservado para los ancianos con próstatas gigantescas que estaban en peligro grave. Pero esta chica no se veía en peligro en absoluto.

—Está bien, voy a echarle otra mirada.

Tanto por una simple infección del tracto urinario, pensó, su preocupación cada vez mayor.

Ella examinó a la niña de nuevo y observó que apenas podía pararse, y mucho menos caminar, aunque la parte superior del cuerpo era normal.

No tenía reflejos en las rodillas o los tobillos y poca sensibilidad en sus piernas.

Los padres de la niña estaban claramente preocupados también, y Santana trató de tranquilizarlos de que llegaría al fondo del mismo.

¿Podría ser una hernia de disco o alguna otra cosa comprimiendo los nervios?

Fuera lo que fuese, decidió, no podía diagnosticarlo por su cuenta.

Envío a la chica arriba para una resonancia magnética, llamó a Emily para ayudar a guiar el caso. A su gemela le encantaba conseguir una grieta en casos interesantes, y este sin duda calificaba.





Era cerca de la hora de la cena y el final del turno de Santana cuando fue llamada para ver los resultados del MRI (Resonancia magnética) de Malina.

Se sorprendió al ver una masa en la zona lumbar media de su médula espinal.

—De acuerdo—exhaló de manera constante. Al menos tenían una pista ahora—Probablemente benigno a su edad—le dijo a Emily.

La boca de Emily se retorció en la preocupación.

—Voy a arreglar para más pruebas y llamar a cirugía para una mirada. Es posible que quieran hacer una biopsia.

—Puedo arreglarlo. ¿Por qué no vas a casa con Hanna y Ezra?

—Ya casi has terminado, también, San. Podrías ir a casa y darle a esa novia
tuya una llamada.

Frunció el ceño a su hermana.

—Buen intento. En serio, vete a casa y empezaré las cosas aquí.

Emily le lanzó una sonrisa cínica.

—Sé que es una táctica de evasión, pero está bien. No te quedes hasta tarde, ¿de acuerdo? Van a ingresar a Malina y comenzaran las pruebas mañana. No tiene sentido que te quedes aquí la mitad de la noche.




Santana consiguió que Malina se instalara, convenció a sus padres de irse a casa, y ordenó las pruebas y una consulta de cirugía.

Había poco más que podía hacer, y era frustrante como el infierno.

En el hospital de la base en KAF, los diagnósticos y las cirugías ocurrían muy rápidamente, y lo que no podían manejar lo mandaban de inmediato a Alemania.

Estaba acostumbrada a la acción rápida, a la inmediatez de la guerra, y no el paso de tortuga de la medicina civil.

Condujo su Vette a su casa a través de las calles oscureciéndose lentamente, puso algo de Kanye West y trató de sacudir el trabajo y su preocupación por la chica de su mente.

Fue un error comparar este tipo de medicina con su tiempo en KAF.

Lo sabía, pero no pudo evitarlo.

Por mucho que odiaba admitirlo, parte de ella todavía seguía ahí, como un fantasma, luchando contra esa maldita guerra.

Sus pensamientos se dirigieron naturalmente a Brittany, que estaba conectada siempre a su tiempo en Afganistán.

Al menos la rubia entendía un poco de lo que era ahí, de lo que todos ellos pasaban día tras día.

Emily tenía razón.

Debería llamar a Brittany. Sólo que no tenía ni idea de qué decir.

—Hola, Brittany. Siento no haberme quedado y hacer el amor contigo o al menos salir contigo más tiempo. Realmente estaba excitada, de verdad. Sé que fue una manera divertida de demostrarlo.

O qué tal:

—Hola, Brittany, lo siento soy una idiota, huyendo de ti de esa manera y no llamarte antes. Realmente, no tengo ninguna excusa.

O bien, podría simplemente intentar la verdad.

—Lo siento, Brittany. Estoy asustada y confundida, ¿de acuerdo? No quiero herirte, y tampoco quiero hacerme daño, y no sé cómo hacer esto.

Consideró las posibilidades, cada vez más pesimista con cada milla.

No importaba lo que le dijera a Brittany, sus acciones habían hablado más fuerte que cualquier palabra pudiera.

La rubia probablemente pensó que era alguna loca del trabajo o al menos alguien con una gran cantidad de equipaje emocional. Demasiado para una mujer en la situación de Brittany querer tratar con eso ahora mismo.



En casa, mezclo un jugo de naranja y vodka y se sentó en la oscuridad hasta que estaba demasiado cansada para incluso sentarse con la espalda recta.

En menos de veinticuatro horas tenía que volver al trabajo para otro turno de doce horas.

Podría pensar más tarde.





Cuando Emily la localizó en el trabajo la noche siguiente, Santana pudo decir
inmediatamente que tenía malas noticias.

—¿Malina, el caso de ayer?—Emily pronunció.

—Como si pudiera olvidarlo—Santana murmuró.

Casos desafiantes como los de Malina no llegaban todos los días. Ella disfrutaba de un buen misterio y quería ver éste resuelto. Malina no era sólo un problema matemático o un experimento científico, sin embargo.

Era una chica con toda su vida por delante.

Santana trató de no olvidar nunca la gente detrás de los casos.

—¿Qué pasa?

—No es bueno.

Santana apagó sus emociones. Ella podía hacer eso cuando lo necesitaba, que era a menudo en su línea de trabajo. Tenía que hacerlo con el fin de ser capaz de funcionar.

Los hechos fríos y duros, eso es lo que necesitaba ahora.

—Martínez se hizo cargo del caso—Emily continuó.

El oncólogo. ¡Maldita sea!

—Él piensa que es Glioblastoma Multiforme de la médula espinal. Y estoy de acuerdo.

—¿Qué?—Santana cerró los ojos contra la noticia, tratando de mantener la calma, aunque su estómago estaba agitado.

Era el peor tumor cerebral que había y uno que era generalmente mortal en cuestión de meses.

—Maldita sea, Emily—salió apenas audible.

—Lo sé.

—Cristo, ni siquiera sabía que podría ocurrir en la médula espinal. Y a su edad.

—Es muy poco frecuente en la médula espinal y muy poco común para su edad, también. Por lo general ocurre a las personas en sus cincuenta años y más a los hombres que en las mujeres.

—¿La familia lo sabe?

Emily asintió solemnemente. Santana se alegró de no había tenido que dar la noticia.

Habría sido casi más de lo que podía soportar.

—Martínez y yo hablamos con ellos hace un par de horas. Se lo tomaron muy duro, como te puedes imaginar.

No, Santana realmente no podía imaginarlo. Recordó el miedo y la preocupación en la cara de Brittany cuando había llevado a Susan al hospital.

Lo había visto y sentido lo suficiente, pero en realidad no sabía lo que era temer por el bienestar de un niño. Querer hacer todo bien, saber la sensación de haber fallado en protegerlos.

¿Cómo diablos encuentras la fuerza para cuidar de un niño moribundo?

¿Cómo demonios aprendes a vivir con tu propia inutilidad y fracaso?


Por el resto de la noche, Santana acabo de pasar por los movimientos, trabajando en piloto automático.

Ella no estaba dedicando el cien por ciento al trabajo, lo sabía.

Difícil.

Algunos cambios que simplemente no tenía que dar. No muy a menudo, pero de vez en cuando, tenía que contener algo para sí misma.

Esta fue una de esas veces.

Necesitaba distanciarse, retirarse dentro, no sentir nada durante unas horas o incluso un día entero.

Mantener las cosas a raya de esta manera mantenía su funcionamiento, la mantenía bien en su trabajo, la hizo ajustarse para volver y hacerlo todo de nuevo al día siguiente.

Brittany probablemente le diría, como Emily siempre lo hacía, que se estaba haciendo daño a sí misma cada vez que se cerraba de esta manera, cuando se amurallaba a sí misma.

No.

Ellas estaban equivocadas.

Se estaba protegiendo a sí misma, simple y llanamente. Era lo que funcionaba para ella.

Le había permitido funcionar en KAF por dos recorridos sangrientos e incluso antes de eso.

Seguiría haciéndolo.

Tendría que hacerlo.






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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por monica.santander el Miér Nov 08, 2017 12:23 am

Que tonta es Santana por favor!!!!
Basta!!!
Saludos
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por micky morales el Miér Nov 08, 2017 7:05 am

Hay no esta Santana es demasiado tonta para mi gusto!!!!
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Miér Nov 08, 2017 9:39 am

Hola morra...

Santana esta especulando y siendo extremadamente meticulosa y sacando suposiciones sola... Definitivamente tienen que hablar...

Nos vemos!!
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 23l1 el Miér Nov 08, 2017 8:58 pm

monica.santander escribió:Que tonta  es Santana por favor!!!!
Basta!!!
Saludos



Hola, jajajaja si ¬¬ Eso mismo! :@ Saludos =D




micky morales escribió:Hay no esta Santana es demasiado tonta para mi gusto!!!!



Hola, jajajajaja un poco si xD jaajaj ojala cambie! Saludos =D




3:) escribió:Hola morra...

Santana esta especulando y siendo extremadamente meticulosa y sacando suposiciones sola... Definitivamente tienen que hablar...

Nos vemos!!




Hola lu, sii!! osea ya tuvo tiempo perdido... y lo kiere seguir perdiendo¿? ¬¬ SI que si! ¬¬ Saludos =D


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Finalizado FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Cap 10 - P II

Mensaje por 23l1 el Miér Nov 08, 2017 9:00 pm

Capitulo 10 - Parte II


Brittany y Artie se mantenían al margen, viendo a Susan y una docena de otros niños correr alrededor de la cancha de fútbol.

Era cómico, ya que corrían alrededor con poca consideración por el balón.

Era en realidad sólo ejercicio y socialización, en su mayoría juegos de perseguir y mantenerse alejado.

—No puedo esperar hasta que tenga la edad suficiente para jugar al hockey—Artie entusiasmado, radiante orgullo de su hija biológica.

Hace mucho tiempo atrás había firmado la cesión de ningún derecho legal, pero Brittany le había dado su palabra de que ella quería que él fuera siempre una parte de la vida de Susan.

Algún día, cuando Susan fuera mayor, le dirían que él era su donante de esperma.

Por ahora, sin embargo, Artie era el tío divertido, adorador.

—No tengo ningún problema con ella jugando al hockey, siempre y cuando tú seas el que este sentado en las frías pistas durante horas, escuchando a los otros padres cabrones quejarse de los entrenadores que no dan a su hijo el tiempo suficiente en el hielo o suficiente atención.

—¿Cómo sabes que no seré uno de esos padres?

Brittany le dio a Artie una fría mirada una vez más.

—Lo haces y te voy a dar una patada en donde cuenta.

—Ouch—Artie hizo una mueca y apretó las piernas cerradas—¡No es necesario ser desagradable!

—No es necesario ser uno de esos padres deportivos cabeza de pito, tampoco.

—Estaría en mi mejor comportamiento, lo prometo. Demonios, tal vez incluso entrene a los pequeños chiquillos algún día.

Artie había sorprendido gratamente a Brittany con su paciencia alrededor de Susan, aunque no estaba sorprendida por ser juguetón con ella ya que el mismo era un niño grande.

—A Susan le encantaría si la entrenaras.

Artie estiró las piernas delante de él. Se sentaron en un banco al margen, saludando y gritando ánimo a los niños, luego disfrutando de unos minutos de silencio amigable.

—¿Qué?—Brittany notó la sonrisa en la cara de Artie.

Él estaba tramando algo.

Él se encogió de hombros evasivamente.

—No me vengas con eso, estás pensando en algo—la sonrisa era un poco maligna, incluso para él—Entonces, ¿quién es la mujer misteriosa?

El corazón de Brittany dio un vuelco.

—¿Cual mujer misteriosa?

Artie la miró como si tuviera la combinación secreta de un cofre del tesoro.

—La noche del sábado pasado.

Mierda, ¿cómo sabe él eso?

La boca de Brittany se secó.

Ella no había querido decirle a nadie acerca de la cita de antemano, y desde luego no quería hablar de eso ahora.

No sólo había terminado de manera tan abrupta y sin explicación, sino que Santana no había llamado, haciéndolo mucho peor.

Estaba confundida, herida y más molesta por el día.

¿Era demasiado pedirle a Santana que hablara simplemente con ella y explicarle sus sentimientos?

Si se estaban moviendo demasiado rápido para Santana, había una solución más fácil que simplemente salir.

Trató de hacerse la tonta.

—¿Quieres decirme de que estás hablando o se supone que tengo que adivinar?

—Tu cita del sábado por la noche! No me digas que ya la has olvidado. Por Dios, la misteriosa mujer no debe haber sido mucho para atrapar, ¿eh?—le dio un codazo juguetonamente, pero Brittany no estaba de humor para bromear al respecto.

—¿Qué te hace pensar que fui a una cita el sábado por la noche?

Artie siguió mirando con aire satisfecho.

—Mi amigo Jake y su esposa estaban en Azzura cenando y te vieron ahí.

Mierda. Jodida mierda.

—Muy bien, así que estaba en una cita. Gran cosa.

—¡Es una gran cosa!—parecía herido de repente—Tu primera cita desde Rachel, ¿y no me ibas a decir?

Se encogió de hombros y volvió sus ojos de nuevo a la cancha de fútbol.

Artie tenía razón, era una gran cosa. No había estado en una cita con nadie
desde su ruptura con Rachel.

Ella no era del tipo de citas casualmente, y Artie también lo sabía.

—Está bien, lo siento.

Lo decía en serio.

Le debería haber dicho porque era su mejor amigo.

—¿No te fue bien? ¿Es por eso que no me querías decir?

Brittany miró a Artie otra vez. La decepción cayó sobre sus hombros y aplastó su voz.

Ella nunca había sido buena en ocultar sus sentimientos.

—Todo salió bien.

—Entonces, ¿cómo es que no te ves más feliz?

—Simplemente no terminó de la manera que quería.

—¿Eso quiere decir que no tuviste suerte?

—Cállate.

—Bien, bien. ¿Vas a volver a ver a esta mujer o qué?

Brittany respiró profundamente y se dejó caer.

Qué demonios, bien podría saber toda la verdad.

—Estaba con Santana López, Artie.

Artie casi se cae de la banca. De hecho, estaba sin habla por un momento.

!Primera vez para todo!

—¿Santana López? ¿Cómo… no importa—la estudió durante un largo rato,
moviendo lentamente la cabeza y pareciendo desconcertado—¿Por qué no me dijiste que estaba de vuelta en tu vida?

—Tú y ella no eran precisamente los mejores amigos en Kandahar. Supuse que simplemente iba a tratar de convencerme de que no la viera.

—Bueno, estás equivocada, Britt. Me gusta Santana. Mucho.

—¿En serio?

Era su turno de estar sorprendida.

Las relaciones sin duda se habían descongelado un poco entre ellos cuando se habían ido de la base el año pasado, pero nunca habría esperado que Artie fuera un defensor de Santana.

—Ella es una buena mujer, Britt. Podrías hacerlo mucho peor, ya sabes.

—¿Como con Rachel?

La mandíbula de Artie se endureció predeciblemente.

No era un secreto que nunca había sido un gran fan de su pareja, pero en realidad nunca lo había discutido antes.

—Bueno. Nunca me importó mucho Rachel. Ya que estamos siendo honestos.

—Sé eso. Supuse que no te importaría quien fuera que elegí.

—¿Por qué, porque soy una especie de lunático celoso o algo así? Por favor. Dame más crédito que eso.

—Bueno. Entonces dime por qué nunca te gustó.

Artie apartó la mirada.

No era propio de él considerar sus palabras antes de hablar, pero ahora lo hizo.

—Nunca pensé que ella era lo suficientemente buena para ti.

Brittany sintió que su estado de ánimo se hacía más oscuro, si eso fuera posible.

—Podrías haberme hablado honestamente sobre ella todos estos años en lugar de decir todas esas pequeñas cosas con doble intención de ella en cambio.

—Tienes razón. Era un bastardo, ¿de acuerdo? No quería perder tu amistad
diciéndote la verdad.

Brittany dejó escapar un suspiro de exasperación.

—Podrías haberme dado más crédito que eso, ya sabes.

—Tal vez. Pero por lo general el amigo pierde si interviene entre una pareja.

Brittany lo consideró.

—Tienes razón, supongo. No te habría escuchado acerca de Rachel. ¿Pero ahora me estás diciendo que apruebas a Santana?

Artie le sonrió, su respuesta más que evidente en su rostro.

—Vi cómo estaban juntas, Britt. Creo que podría ser lo mejor que te haya pasado. Al lado de Susan y de mí, es decir.

Brittany sonrió, su estado de ánimo levantándose como una cometa tomando vuelo.

Artie la sorprendía a veces con su perspicacia y sensibilidad. Se inclinó y le besó su mejilla.

—¿Por qué es eso?

—Por ser un buen tipo.

—De acuerdo, lo tomaré. Sólo recuerda lo que dijiste la próxima vez que te enfades conmigo.

Brittany frunció el ceño.

—Lo cual será probablemente mañana.

—Entonces, ¿no vas a preguntarle por otra cita?

—Le pregunté la primera vez. La siguiente depende de ella.

Artie rió.

—Está bien, entiendo, haciendo lo de la igualdad, ¿eh? Es posible que desees decirle de esta regla del cincuenta y cincuenta, sin embargo, en caso de que ella esté esperando que tú llames.

Los ojos de Brittany cayeron al suelo.

No iba a llamar a Santana.

Santana es la que se fue, la que dijo que no podía hacerlo con ella, lo que fuera.

No.

Había hecho todo el trabajo hasta ahora. Le correspondía a Santana dar un paso adelante, decirle lo que quería o no quería.




*****


Santana daba vueltas en la cama, su cuerpo húmedo por el sudor.

Las sábanas estaban enredadas alrededor de sus piernas. Su camiseta estaba húmeda por el sudor.

Así como su pelo.

Joder.

Ella dijo que la palabra una y otra para sí misma, en silencio, y luego en voz alta.

El sueño era tan vívido, era como si estuviera de nuevo en Afganistán. De vuelta en el hospital de la base.

Le tomó un momento para determinar si había sido un recuerdo o una invención.

Víctimas habían estado llegando. Tantos que no podían manejarlos a todos.

Estaban llegando por docenas, estos cuerpos mutilados, algunos apenas con vida, otros destrozados y quemados más allá del reconocimiento como formas humanas.

Quinn estaba ahí, al igual que algunos otros médicos y enfermeras con los que había trabajado.

Ellos estaban tratando con todas sus fuerzas para hacer lo que fuera posible.

Estaban frenéticos, gritando órdenes, diciendo en voz alta las respuestas.

Santana puso un tubo torácico en un paciente, corrió a otro para realizar una traqueotomía de emergencia. Palpó el corazón de otro.

¡Cristo!

Era de nunca acabar, esta montaña de soldados maltratados era interminable, y ella los estaba perdiendo.

Perder a todos porque había demasiados y no había suficiente personal médico.

Era frustrante e inútil, y por último el despertar, Santana dejó que la frustración corriera a través de sus venas y golpeara en cada latido de su corazón.

A veces, simplemente no era suficiente.

Sin importar lo que hiciera, sin importar cuánto conocimiento y experiencia tuviera, sin importar quién estaba ayudándola, simplemente no era suficiente.


No podía salvar a todos los que tocaba. Ella lo sabía.

Le había ocurrido suficientes veces para que el mensaje más penetrara, pero nunca fue fácil.

Nunca se hizo cómodo para vivir.

Santana se quedó mirando el techo, apenas perceptible en la oscuridad, excepto por el débil resplandor de la farola.

—No puedes salvarlos a todos.

Fue una de las primeras cosas que sus profesores de la escuela de medicina le habían enseñado a sus ansiosos jóvenes cargos.

Santana había archivado la información lejos, sin saber entonces, por supuesto, lo que sería vivir con ese conocimiento.

Malina, la chica con el tumor de la médula espinal, era una de aquellos a los que no podía salvar.

Saberlo y sentirlo eran dos cosas totalmente diferentes e incompatibles. Y ahora, Santana admitió, el conocimiento era cada vez más difícil de vivir.

Tal vez porque cuanto más avanzaba en su propio viaje, más se daba cuenta de cuánto había en la vida que perder.

Y lo poco que uno tenía que decir en ello.

Santana pasó las piernas a un lado de la cama y se sentó.

Estaba temblando.

Estaba asustada.

Quería llorar, pero no se lo permitiría.

Necesitaba refugio.

Necesarios amantes brazos a su alrededor, palabras tranquilizadoras para decirle que todo iba a estar bien.

Había vivido gran parte de su vida sin esas cosas, y estaba cansada de eso.

Tan cansada.

Miró el reloj. 5:15. Demasiado pronto para llamar a Brittany.

Se recostó, calmando su respiración mientras lo hacía.

.

Llamaría a Brittany en unas pocas horas.

Necesitaba llamar a Brittany.

Ya no podía negarlo por más tiempo.

Necesitaba a Brittany Pierce en su vida, porque si había alguna posibilidad de que volviera a sentirse completa de nuevo y calmada y amada, estaba segura de que sería con Brittany.




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Mensaje por Isabella28 el Miér Nov 08, 2017 11:44 pm

Volvi!!! No estaba muerta andaba de parranda...naaa mentira tengo niños que cuidar.
Yo eso no se lo perdono a santana, como se le ocurre dejar asi de prendida a britt y para mas remate no la llama.
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Mensaje por micky morales el Jue Nov 09, 2017 8:02 am

vaya, por fin Santana muevete a llamar a Brittany!!!!!
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Mensaje por 23l1 el Jue Nov 09, 2017 7:18 pm

Isabella28 escribió:Volvi!!! No estaba muerta andaba de parranda...naaa mentira tengo niños que cuidar.
Yo eso no se lo perdono a santana, como se le ocurre dejar asi de prendida a britt y para mas remate no la llama.




Hola, jajajaaj y yo que ya iba a decir "perdida" pero no fue así no¿? jajajaja. Ufff y eso si q es importante... y lleva tiempo xD Jajajajjajajajajj xD jajajajajajajaj xD jajaj es ese momento fue una loquilla, no¿?... ya después pfff tenía miedo quizás¿? Saludos =D




micky morales escribió:vaya, por fin Santana muevete a llamar a Brittany!!!!!




Hola, jajajaajajaj si q si.... ya era mas q tiempo ¬¬ SAludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Cap 11 - P I

Mensaje por 23l1 el Jue Nov 09, 2017 7:21 pm

Capitulo 11 - Parte I



Brittany dejó que su GPS la guiara hacia el estacionamiento del condominio de Santana.

Sintió que su sonrisa se profundizaba al ver a Santana parada junto a su Corvette, recostada contra él, observándola.

Para el observador casual, Santana parecía completamente relajada, como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. Pero Brittany observó la leve rigidez de sus hombros, la forma en que sus ojos estaban ocupados escudriñando los coches que se aproximaban aunque su cabeza apenas se movía.

Santana no se perdía mucho. Siempre estaba en guardia.

Sin lugar a dudas los dos viajes a Afganistán habían moldeado esa parte de su personalidad, porque era una cuestión de supervivencia ahí.

Brittany se acercó a su lado y salió, sin saber cómo iban a saludarse. Realmente no sabía qué esperar. La llamada telefónica de Santana esta mañana pidiendo volver a verla había sido incómoda, dada la abrupta manera en que su primera y única cita había terminado.

No sabía muy bien qué hacer con todo, pero estaba eufórica de que Santana la había llamado y ella hubiera hecho un mal trabajo ocultándolo.

Debería haber sido un poco más distante, dejando que Santana supiera que estaba enojada con ella.

Pero, demonios. La vida era demasiado corta para juegos idiotas.

Santana finalmente había llamado y se estaban viendo otra vez, y eso era todo lo que realmente importaba.

El resto se resolvería por sí solo.

—Hola—Santana dijo, sonriente.

No pudo evitar devolverle la sonrisa.

—Hola tú misma.

Santana la besó en la mejilla.

—Te ves genial. Gracias por venir.

—Gracias por invitarme.

Tendrían que hablar de su cita de la semana pasada y lo que había salido mal, pero no en este instante. Quería disfrutar de este cálido y soleado día de verano, y por el momento al menos, no quería ningún tipo de complicación.

Susan estaba con Rachel, y Brittany no tenía otras responsabilidades para el día.

—¿Te importaría entrar?—Santana hizo un gesto hacia el asiento del pasajero.

—Por supuesto. ¿A dónde vamos?

—A uno de mis lugares preferidos por aquí. ¿Te importa si hacemos una cena de picnic?

Brittany se asomó y vio una cesta de picnic en la parte posterior del Vette. No sabía que Santana era una romántica, pero entonces, nunca había tenido la oportunidad de mostrar ese lado de sí misma.

—Bonito. Pero ¿no vas a darme una pista?

—No—Santana dio la vuelta al coche y abrió la puerta del pasajero para ella—Impaciente, ¿verdad?

Brittany entró, riendo.

—Nunca.

Santana, sonriendo, se metió en el asiento del conductor y arrancó el coche, el potente motor ruidoso e intimidante. Había identificado a Santana como una conductora cuidadosa, metódica, y no estaba equivocada.

Manejó el coche expertamente a través de la ciudad, cambiando suavemente, girando sobre una carretera que las llevó al suroeste y hacia el
campo.

Hicieron una pequeña charla mientras Alicia Keys y Annie Lennox cantaron en voz alta en el estéreo. Ya habría tiempo para una conversación sentimental más tarde.

Por ahora, estaba feliz con sólo estar con Santana en este coche de suspensión baja. Era como una cabina en el interior, y con el techo descapotable, el cálido viento le revolvía el pelo.

—Ella no es mucho para las curvas.

La mente de Brittany tomó un desvío ante la mención de las curvas.

¿Le gustaban a Santana sus curvas?

Recordó que los dedos morenos rozaron el exterior de sus pechos cuando bailaban, y la forma en que su mano se había apoyado sobre la suave curva de su cadera.

Pero esas no eran las curvas a las que probablemente se referiría.

—¿Disculpa?

Santana dio unas palmaditas en el volante.

—Este bebé. A ella le gustan las rectas mejor.

Era obvio lo mucho que Santana amaba a su Corvette, al punto de casi producir una punzada de celos en Brittany.

—¿Cuánto hace que lo tienes?

—Lo compré en Marzo.

—¿Siempre quisiste un coche como éste?

Santana se encogió de hombros, pero había alegría en su voz cuando habló sobre el coche.

—Siempre me han gustado los viejos Vettes. Me encanta casi cualquier cosa de los años setenta, supongo.

Brittany se rió cuando Stevie Wonder vino a la radio, cantando ‘Firmado, Sellado Entregado, Soy Tuyo.’ Cuán apropiado.

—Puedo ver eso.

—Lo siento.

—No lo estés. Me encanta la música de los años setenta, también. Incluso los coches. Bueno, de acuerdo, no los Gremlins y los Pacers. O aquellos que
estallaban como si fueran golpeados por detrás.

Santana se rió largo y duro.

—Buen punto. No todo lo que salió de los años setenta fue bueno.

—La década nos produjo, ¿no es así? Eso fue bastante bueno.

Santana la miró, sus ojos brillaban con algo que hizo que su corazón se sacudiera con nerviosa emoción.

—Sí, eso fue bastante bueno.

Santana se metió en una cafetería Tim Hortons y en el carril de conducción.

—Ah, capuchinos helados—Brittany anunció, recordando la cremosa bebida helada de café en KAF.

—Recuerdo que te gustaron—le dio un guiño que casi la derritió, luego ordenó dos de las bebidas.

El recuerdo de ellas bebiendo los capuchinos helados en la base fue inundando de nuevo a Brittany mientras bebía en su pajita. Santana obviamente lo recordaba, también, a juzgar por la expresión de su cara.

Había sido la primera vez que habían comenzado a sentirse cómodas juntas a solas.

La primera vez que habían hablado a solas, la primera vez que Brittany empezó a ver a la verdadera Santana López detrás de la máscara médico / soldado.

—¿Qué?—Santana la miró, sonriendo.

—Sólo pensando en el momento en que estábamos bebiendo éstos en el paseo entablado en KAF.

—Yo también. Estaba tratando tan duro de entenderte entonces.

—¿Lo estabas?

Eso fue una sorpresa.

Santana era tan seria cuando hablaba de la misión, por lo menos cuando hablaban de crecer a pocas decenas de millas de distancia. Pero no tenía ni idea de que la morena estaba tratando de entenderla.

—¿En qué manera?

Santana dio la vuelta al Vette en una calle estrecha, pesadamente sombreada. Se dirigían hacia el agua, al Río Detroit.

—Tratando de averiguar si estabas casada, debido al anillo en tu dedo. Tratando de averiguar si eras el tipo de periodista buitre o crítico de la misión o un amistoso. Sólo ... tratando de averiguar cómo una mujer tan hermosa podría estar sentada ahí en ese feo lugar. Conmigo.

—Bueno, supongo que encontraste las respuestas a tus preguntas, ¿eh?

—Algunas de ellas—Santana respondió evasivamente.

—¿Así que hay más?

—Oh, muchas más—lo dijo con una sonrisa que penetró hasta la raíz del pelo de Brittany.

Cuando Santana la miraba así, como si fuera la única persona en el mundo que le importaba, era como si todo se detuviera por un momento breve, deslumbrante.

—Bien—Brittany respondió después de estabilizar su voz—Porque tengo unas cuantas yo misma.

Se detuvieron en un estacionamiento que anunciaba que estaban en el Fort Malden.

—¿Qué es este lugar, Santana? Es decir, además de lo obvio.

—Los británicos lo construyeron a finales del siglo XIX. Fue uno de los puntos focales en la guerra de 1812. Mucha acción sucedió aquí.

—Ah, cierto, la única vez que nuestros dos países lucharon.

Santana recuperó la cesta de picnic, y Brittany se puso a caminar a su lado,
deseando sostener su mano pero resistiendo.

Santana había estado asustada en su primera cita y no quería asustarla ahora.

Conociendo a la morena, probablemente le había costado mucho llamarla esta mañana.

—Bueno—Brittany dijo a la ligera—Me alegro de que nuestros países se besaron y se arreglaron, por así decirlo.

—Sí. No creo que podamos patearles el culo de nuevo.

Brittany se carcajeó ruidosamente.

—¡Discúlpame! Fue oficialmente un empate

—Muy bien—concedió con un fingido suspiro que estaba destinado a molestar—Lo fue. Ambos tuvimos nuestras victorias y nuestras pérdidas.

Caminaron a lo largo del sendero curvo, el río a su derecha, las laderas cubiertas de hierba de los terraplenes a su izquierda, cañones posados encima y apuntando hacia el río y los enemigos imaginarios. Se sentaron en un banco, la cesta de picnic sin abrir a sus pies.

—¿Has leído algo sobre la guerra?—Brittany preguntó.

—Me encanta la historia, especialmente la historia militar. ¿Sabías que esta
fortaleza fue prácticamente destruida en el otoño de 1813 cuando los estadounidenses persiguieron a los británicos? Los británicos la quemaron justo antes de que la abandonaran. La reconstruyeron después de la guerra.

—Es muy tranquilo aquí—su mirada se posó en el río, calmado como si fuera temprano por la mañana y no por la tarde.

Un carguero avanzó lentamente mientras que las gaviotas en la distancia descendieron en picada hacia el agua, graznando, haciendo el único sonido.

—Increíble, ¿verdad? Y pensar que una vez se dispararon cañones desde aquí, y acorazados, justo aquí frente a nosotros, atacándose el uno al otro.

—Sí. Es asombroso que la paz pueda venir de tal brutalidad. ¿Crees que Afganistán alguna vez será pacífico?

Santana sacudió la cabeza con tristeza.

—No lo sé, Brittany. Sinceramente, no lo sé.

Sabía que se había metido en territorio potencialmente peligroso con Santana. Sólo esperaba como el infierno que no fuera a pisar una mina terrestre.

—¿Te sientes como si hicieras una diferencia ahí, Santana?

Fue un largo tiempo antes de que contestara, y cuando la miró, sus ojos eran duros y desolados.

—A veces creo que sí, otras veces no.

Deslizó su mano en la de Santana y la sostuvo con suavidad.

—Salvaste vidas, Santana. Ayudaste a la gente. ¿Cómo podría eso no hacer una diferencia?

Santana se encogió de hombros.

—Todo lo que sé es que la guerra aún continúa por allá, y sin indicios de que termine. Se siente como que el trabajo nunca termina.

Respiró hondo, convenciéndose para hacer la pregunta que quería hacer. Tenía miedo de la respuesta, pero necesitaba oírla.

—¿Deseas que aún estuvieras ahí?

Santana la miró pensativamente.

—Hice lo que pude. Creo que estoy más allá de pensar que mi presencia ahí podría hacer una diferencia real.

De acuerdo, Brittany pensó. Realmente no contestaste la pregunta, pero no creo que pudiera soportarla si quisieras volver a ese lugar.

—¿Puedo preguntarte algo más?

—Por supuesto. Dentro de lo razonable, quiero decir—Santana sonrió nerviosamente.

—No te preocupes. No voy a pedirte que reveles tus números de tarjetas bancarias ni nada.

—¡Uf! Por un momento me preocupé de que estuvieras detrás de mi dinero.

—Está bien, voy a recordar ese comentario. Sólo piensas que te has salido con la tuya.

Los ojos de Santana se iluminaron considerablemente, y su sonrisa fue traviesa.

—No puedo esperar por mi castigo.

Abrió la boca sorprendida.

—Creo que voy a ignorar eso, Santana López.

—Oh, realmente debo estar en problemas para que uses mi nombre completo

Negó con la cabeza, amando el sentido del humor de Santana. La miró abrir la cesta de picnic y mirar a su alrededor rápidamente para asegurarse de que estaban realmente solas antes de sacar dos vasos de plástico y una botella de Chablis con una práctica taparosca. Sirvió los vasos para ambas y le entregó uno.

Santana, aficionada a las reglas, estaba indudablemente preocupada por ser atrapada bebiendo licor en público.

—Entonces—Santana dijo después de un momento—Tenías una pregunta para mí.

Tomó un sorbo de su vino pacientemente. Otra respuesta a la que casi temía.

—¿Por qué de repente me llamaste esta mañana, después de más de una
semana de no saber de ti?

—Lo siento por eso, Britt.

—No estaba buscando una disculpa, pero gracias. Estaba más interesada en la explicación.

Interesada era un eufemismo. Ella merecía una explicación.

Santana parecía adecuadamente castigada, lo que hizo que Brittany se sintiera mejor al instante.

—Tenía miedo, Brittany.

—¿De mí?

Bueno, no esperaba eso.

—Sí, pero más miedo de mí.

—¿Te estaba dando señales mixtas o algo así? Porque no pensé…

—No, no. No estabas. Yo sólo... no estaba segura de lo que iba a ocurrir a continuación y lo que quería.

La molestia de Brittany se alzó lentamente en ella como la inundación de la marea alta.

—Podríamos haber hablado de ello, San. Huyendo como lo hiciste no resuelve nada.

—Sé eso. Es simplemente difícil para mí a veces hablar de lo que está pasando dentro de mí.

Oh, chico, eso es cierto.

Tomó un momento de contemplar el agua tranquila para que dominara sus emociones.

—De acuerdo, ¿qué es exactamente lo que está pasando contigo, Santana?

Santana se compró más tiempo, jugueteando con la cesta de picnic y sacando dos sándwiches envueltos en celofán.

—Lo siento, mis habilidades culinarias no son las mejores. ¿Sándwich de pollo está bien contigo?

Tomó el suyo, contenta de dejar que Santana se tomara su tiempo.

—Sí, gracias.

En realidad parecía hecho en casa, con mostaza y lechuga y el queso suizo y mayonesa. Sabía muy bien, también, y el hecho de que Santana los hubiera hecho con sus propias manos hizo que se riera un poco.

Santana finalmente respondió una vez que sus sándwiches en su mayoría habían desaparecido.

—Tenía miedo de que te quisiera asustar. Que me estaba moviendo demasiado rápido para ti.

—Sabes, podrías dejarme decidir si me estaba asustando o si pensaba que te estabas moviendo demasiado rápido.

—Lo sé. Dios, sé que necesito ser más confiada. Dejar ir y no controlar todo.

—Es difícil, ¿verdad?

Santana parecía como si estuviera parpadeando para contener las lágrimas.

—No sé cómo hacerlo.

Tiró lo último de su sándwich hacia una gaviota que se cernía y agarró la mano de Santana con las suyas.

—Puedes intentar. Conmigo.

Santana no respondió durante mucho tiempo. Era como si ni siquiera había oído la última parte.

Maldición.

Esta era una mujer dura para entrar, tan gruesas eran las paredes que había construido a su alrededor. Pero de alguna manera, sabía que el esfuerzo valdría la pena.

No iba a renunciar a Santana López.

—San—empujó suavemente—¿Me dirás quién te ha roto el corazón?

El sol estaba poniéndose, cintas de color rosa y oro bailando en el agua. Sus
miradas fijas en la vista cautivadora, las mujeres se sentaron en silencio, sus manos sin apretar, sin prisa por nada.

Sabía que Santana le hablaría de su pasado cuando estuviera lista.

Ella no era una mujer que se apresurara a compartir las cosas que guardaba con tanta fuerza. Obligarla a hacerlo sería solamente apartarla.

Siempre había sido capaz de percibir el dolor en Santana; sabía que estaba al acecho en silencio pero potentemente justo debajo de la superficie de su calma y control. Era una especie de dolor que frecuentaba, uno que quería ver eliminado para siempre del corazón de Santana.

—Su nombre era Dani—Santana habló en voz tan baja que tuvo que esforzarse para escuchar—Fue hace mucho tiempo—dio una mirada de disculpa—De verdad. Ya no significa nada.

Eso podía no ser cierto.

Puede haber sido hace mucho tiempo, pero todavía había grilletes invisibles ahí, impidiéndole a Santana dejar entrar al amor en su corazón de nuevo, impidiéndole tomar una oportunidad con una mujer de nuevo.

Y era una maldita vergüenza.

—Adelante. Me gustaría que me lo dijeras de todos modos.

—Brittany, fue sólo…

—No, San. Deja de disculparte por tus sentimientos, por lo que te hizo, y sólo dime, ¿de acuerdo?

Santana dejó escapar un largo suspiro, irregular.

—Nos conocimos mientras todavía estábamos en la escuela. Ella era una estudiante graduada. Yo estaba en la escuela de medicina. Fue más o menos amor a primera vista, mi primera relación significativa. Estaba loca por ella.

—¿Estaba ella loca por ti, también?

—Sí. Podría mentir y decir que no tengo idea. Pero es verdad, estábamos locas la una por la otra. Nos mudamos juntas después de unos meses.

—¿Cómo era tu relación?

—Buena al principio. Genial, quiero decir. Éramos jóvenes, totalmente enamoradas. Podríamos hablar de cualquier cosa y de todo, ¿sabes? Pensé que estábamos hechas la una para la otra.

Lo sabía, porque se había sentido de esa manera con Rachel al principio, antes de que las pequeñas dudas insignificantes que le molestaban comenzaran a crecer, finalmente explotaron después de Afganistán.

A veces eso era sólo la forma en que era, las dudas tan diminutas e infrecuentes que eran fáciles de ignorar, hasta que finalmente un día de repente se cernían lo suficientemente grandes como para tragarte entera.

—¿Cuándo las cosas salieron mal?

—No sabía que las tuviéramos, en realidad. Fueron unos tres años más tarde. Ambas estábamos ocupadas en nuestras vidas, haciendo nuestras cosas. Yo estaba haciendo una residencia, estaba contratada para enseñar en la universidad, esperando conseguir la plaza titular—los ojos de Santana se desviaron hacia el río otra vez, y cuando habló, su voz era áspera por la
emoción—Nunca vi las señales, ¿sabes? No tenía ni idea de que estaba teniendo una aventura con una compañera profesora. Cristo, y ni siquiera con una mujer.

Brittany se oyó jadear.

—Lo siento mucho, San.

—Ella me echó la culpa, por supuesto.

—¿Qué, por hacerla engañar de repente?

Santana se rió con amargura.

—No. Por empujarla hacia los brazos de otra persona porque yo no estaba mucho.

—Pero ella no estaba mucho tampoco, ¿verdad?

Santana se encogió de hombros.

—Ahora ya no importa. En algún momento ella perdió el interés en mí, obviamente. Ni siquiera tuvo la decencia de decírmelo. Sólo me dejó encontrarla en la cama con ese tipo.

—Oh, Dios—no podía imaginar que golpe en el estómago debe haber sido para Santana.

Podía imaginar a la morena entrando, ajena de estar a punto de tener su corazón roto.

Casi hizo que se enfermara.

—Realmente no te culpaste, ¿verdad?

Si Santana había estado llevando ese lastre alrededor de su cuello durante todos estos años, era una vergüenza.

Y un desperdicio.

Santana sacudió la cabeza.

—No. Supongo que lo creí por un tiempo, pero no. Estar ocupada con mi residencia fue una excusa para ella para tener la aventura, para evitar enfrentarse al hecho de que ya no me amaba. Duele, sin embargo, porque yo todavía estaba enamorada de ella. Pensé que todo estaba bien, ¿sabes?

Apretó la mano de Santana.

—¿Es Dani la razón por la que no te has enamorado de alguien más? Porque, quiero decir... —contuvo la respiración por un momento antes de dar el paso—Eso es realmente de lo que tienes miedo, ¿verdad? ¿De enamorarte?

Santana se veía tan frágil, tan vulnerable que quería tomarla en sus brazos y abrazarla, calmar todas las heridas del pasado.

Pero Santana era una niña grande ahora. Tenía que pararse en sus propios pies, asumir sus propios temores.

—Suena patético, ¿no es así?

—¿Qué, tener miedo de ser herida de nuevo?

—Sí, eso es parte de ello—contempló el agua que se oscurecía rápidamente. Las luces de los barcos brillaban a lo lejos—La parte más difícil es no querer volver a fallar. Fallé, Brittany.

Ah, eso tenía sentido.

Santana era una perfeccionista. Su relación con Dani había sido un fracaso en su mente.

Un fracaso que no podía perdonarse. Sabía algo de eso.

—Oh, San. No has fracasado. Fracasó. La relación fracasó por probablemente un centenar de razones. Dios. ¿No crees que he estado luchando con lo mismo durante los últimos meses?

Santana le apretó la mano a cambio.

—Tienes razón, lo siento. Estoy tan ocupada hablando acerca de mí misma, no pienso en lo que has estado pasando.

—No, San. No lo hagas. Estamos hablando de ti en este momento. Sólo quiero que sepas que lo entiendo, ¿de acuerdo? Las dos somos mujeres impulsadas, consumadas que no les gusta cuando las cosas no salen bien. Sólo pienso que tenemos que encontrar una manera de superar eso si queremos ser verdaderamente libres para seguir adelante en nuestras vidas, ¿sabes?

—Sí. Lo sé. Es sólo tan difícil.

—Sé que lo es. Créeme, lo sé. No hay una fórmula secreta, eso es seguro.

—Se está haciendo de noche. Más oscuro y no vamos a ser capaces de ver nuestro camino de vuelta al coche—se levantó, protectoramente agarrando su mano—¿Estás bien si empacamos y volvemos?

Le dio un rápido beso en la mejilla.

—Sí. Vamos.

No quería que la noche terminara, pero no podían permanecer allí afuera en la oscuridad durante toda la noche.





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Hola, como se dieron cuenta si cambio el nombre del foro xD pero no pasa nada, solo es el nombre SIGAN! publicando, leyendo y comentando. Solo cambien "gleeklatino.com" por "gleelatino.forosactivos.net"

Pero, como les digo SIGAN! comentando, publicando y leyendo! Saludos =D

Pd: Se sacan las historias del foro y las publican en otras partes. Por MI parte y MIS adaptaciones, cópienlas si quieren, pero al menos NOMBREN AL FORO! Minino en agradecimiento a las personas del foro. SI NO NOMBRAN AL FORO, AL MENOS, VOY A ELIMINAR MIS ADAPTACIONES!


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Mensaje por monica.santander el Vie Nov 10, 2017 1:40 am

Bien ahi por San abriendose a Britt,!!!
Veremos como termina la noche
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Mensaje por Isabella28 el Vie Nov 10, 2017 4:21 am

San tiene que hablar para sanar, no todas somos unas perras como dani!!.

Pd: señorita usted es chilena?
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Mensaje por micky morales el Vie Nov 10, 2017 7:12 am

Bueno ahora si las cosas van bien encaminadas!!!!!
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Mensaje por 3:) el Vie Nov 10, 2017 5:53 pm

Hola morra....

Es bueno que san ya haya ablado con britt de por que es así!!!
A ver como termina la noche??

Nos vemos!!
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Mensaje por 23l1 el Vie Nov 10, 2017 7:18 pm

monica.santander escribió:Bien ahi por San abriendose a Britt,!!!
Veremos como termina la noche



Hola, jajaaj si que si! esta haciendo bn las cosas! jaajajajaj. Esperemos que más q bn, no¿? jajajaja. Saludos =D





Isabella28 escribió:San tiene que hablar para sanar, no todas somos unas perras como dani!!.

Pd: señorita usted es chilena?



Hola, si que si! hablando se solucionan las cosas, no¿? OBVIO NO! solo tuvo mala suerte ¬¬..., pero ya mejora, no¿? jajaja.

Pd: señorita¿? =S soy un hombre, pelo en el pecho... Nah, broma jajajaajaja sip...sospechas¿?





micky morales escribió:Bueno ahora si las cosas van bien encaminadas!!!!!



Hola, si que si! Y ya era hora la vrdd, no¿? jajajaajja...esperemos y sigan siendo así jajajajaaj. Saludos =D





3:) escribió:Hola morra....

Es bueno que san ya haya ablado con britt de por que es así!!!
A ver como termina la noche??

Nos vemos!!



Hola lu...perdida lu, si que lo es...esperemos y lo siga haciendo la vrdd =/ Aquí dejo otro cap para saberlo! Saludos =D



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Finalizado FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Cap 11 - P II

Mensaje por 23l1 el Vie Nov 10, 2017 7:21 pm

Capitulo 11 - Parte II



Santana tiró de la palanca de las luces delanteras y observó como las luces del Corvette emergían del capó.

Siempre soltaba un suspiro de alivio cuando el mecanismo funcionaba. Las piezas para el automóvil de 31 años, eran un dolor en el trasero de encontrar.

El viaje de regreso a la ciudad estuvo en silencio, las palabras de Brittany todavía resonaban en la mente de Santana.

Tenemos que encontrar una manera de superar eso si queremos ser verdaderamente libres para seguir adelante en nuestras vidas.

Era cierto, hacía mucho tiempo se había culpado por Dani, pero el fracaso dejó un mal sabor en la boca.

Por eso casi la mató por dentro cada vez que perdía un paciente. Todas esas pérdidas se sentían como fracasos.

No puedes salvarlos a todos.

Era un gran lema, un increíble consejo, sobre todo en su profesión. Ella no era Dios, no podía salvar a todos, pero a veces era tan condenadamente difícil pasar al siguiente.

Su trabajo lo exigía, sin embargo. Siempre habría más enfermos y heridos que necesitaban sus servicios.

Sin embargo nunca olvidó a los que no podía salvar. Y nunca se perdonó por no ser perfecta ni capaz de hacer lo imposible.

Era su naturaleza y supuso que no cambiaría ahora, pero Brittany tenía un buen punto.

Culparse a sí misma la mantuvo atascada, le impidió realmente seguir adelante.


Santana puso su mano derecha ligeramente sobre la palanca de cambios.

Deseaba tanto colarse en el muslo de Brittany o simplemente tomarle la mano.

Tomadas de la mano en el banco del fuerte le había dado una paz que no había conocido en un tiempo tan largo.

Brittany le hizo eso.

La hacía sentirse de alguna manera completa, intacta, casi perfecta. Quería darle a Brittany esas cosas, también.

Dios.

Cómo quería darle a Brittany cosas que nunca había dado totalmente a otra mujer.

Ni siquiera a Dani.

Jesús, Santana. No empieces a comparar.

Pero no podía evitarlo. Las dos no eran iguales.

En retrospectiva, pudo ver que Dani había sido egoísta, absorta en sí misma.

Se había preocupado por cosas que Santana no, como asistir a las fiestas adecuadas, tener las mejores ropas, ser vista con ciertas personas. Todo ello eran parte de lo que Dani afirmaba que era necesario para obtener la plaza permanente, para obtener la aprobación que necesitaba, pero no estaba de acuerdo.

La calidad de su trabajo era lo que importaba, no esa otra mierda superficial.

Brittany dejó que la calidad de su trabajo hablara por sí misma. Y verdaderamente se preocupaba por los demás y se preocupaba por hacer lo correcto.

El respeto era realmente un ingrediente importante en una relación, decidió, y respetaba a Brittany de una manera que nunca había respetado a Dani.

Tembló por dentro un poco.

¿Es eso lo que era con Brittany, una relación?

Los nuevos temores comenzaron a meterse, sutil y sin dolor pero igual de tóxicos.

¿Brittany incluso quería una relación?

¿Ella quería una, con todas sus responsabilidades y desconocimientos?

Miró a Brittany, su cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados, el más pequeño indicio de una sonrisa en los labios.

Se preocupaba por esta mujer.

Deseaba a esta mujer.

Quería hablar con ella, tocarla, mirarla a los ojos, simplemente estar a su lado.

No quería dejarla ir de nuevo, de eso estaba segura.


Los ojos de Brittany se abrieron tan pronto como entró en su estacionamiento.

—¿Cansada?—preguntó.

Brittany negó con la cabeza ligeramente.

—No. ¿Tú?

—De ningún modo. Um...—tragó dudosa—¿Te gustaría venir a tomar una copa?

Los ojos de Brittany no dieron nada mientras examinaba los de ella, entonces
sonrió ampliamente, y su corazón se derritió.

Sí. Por favor, di que sí.

—Me encantaría—Brittany respondió.

Estaba infinitamente contenta cuando Brittany la tomó del brazo y permitió que la condujera hacia el edificio de treinta pisos.

El departamento de dos dormitorios de Santana estaba en el piso 19- suficiente alto para ofrecer una gran vista del río y del horizonte de Detroit, que se veía espectacular por la noche.

El lugar no era particularmente acogedor, algo de lo que era muy consciente de como Brittany tomó en su entorno.

Había un par de fotos enmarcadas de su familia en el mantel de la chimenea de gas, y libros y revistas médicas llenaron una estantería contra la pared.

El mobiliario era de cuero y genérico, la mesa de café y mesas de los extremos eran contemporánea y también carecían de personalidad.

Había tenido la intención de quedarse sólo unos meses y luego empezar a buscar una casa para comprar, pero el tiempo se alejaba de ella.

Todavía no había buscado seriamente una casa.

Brittany se trasladó a las ventanas del piso al techo, de espaldas a ella.

—Wow, San. ¡Esta es una vista increíble!

Las luces de la Renaissance Center, la Torre Cadillac y los otros rascacielos
proporcionaron un deslumbrante espectáculo de luces.

Era fácil quedar hipnotizado por las luces, y había pasado muchas noches simplemente viéndolas en la oscuridad mientras tomaba una copa de vino o un refresco.

—Podría sentarme aquí toda la noche y mirar esta vista—Brittany entusiasmó.

—Siéntete libre. Puedo traerte una manta y una almohada—no estaba del todo bromeando—En serio, si estás demasiado cansada para conducir de vuelta esta noche, eres bienvenida a quedarte.

Brittany se volvió para mirarla, tal vez midiendo si su oferta contenía alguna agenda oculta.

—Estaré bien. Todavía es temprano.

—¿Puedo traerte una copa de vino o algo más?

—Un copa de vino sería genial. Sólo una, sin embargo, si voy a conducir de vuelta—le hizo un guiño—No quiero que los guardias fronterizos me detengan.

—Viniendo—no quería que Brittany se fuera.

Le encantaría despertar y encontrar a la rubia todavía en su departamento.

¿Demonios, a quién estaba engañando?

Le encantaría despertar y encontrar a Brittany acostada junto a ella.

Sólo para, Santana. Te estás moviendo demasiado rápido, tanto por su bien y el tuyo.

Trajo dos copas de vino y las puso sobre la mesa de café, sus manos temblando un poco. Brittany se unió a ella en el sofá, parecía mucho más relajada de lo que se sentía.

Dios, tengo que relajarme.

Tomó un rápido sorbo de su vino.

—¿Sabes que nunca he tenido una mujer aquí antes—Santana dijo a modo de disculpar su nerviosismo.

—Me alegro de que sea la primera—tomó un sorbo de vino, contemplándola sobre su copa—¿Te pone nerviosa tener una mujer aquí?

—No eres una mujer cualquiera, Brittany—se obligó a acercarse más.

Si dejaba que sus nervios se apoderaran de ella, acabaría como una colegiala, toda estúpida y tartamudeando y sintiéndose más y más tonta a cada minuto.

Mucho mejor tratar de ser valiente.

—Me alegra que estés aquí.

—Yo también. Y todavía no me has contestado. ¿Qué hizo que me llamaras esta mañana?

Tenía que decirle a Brittany. Ella no iba a dejar que se saliera con la suya.

Era desalentador, revelándose a sí misma así. Emily conocía la mayoría, pero no todas, sus zonas vulnerables. Su amiga Quinn en KAF había visto algunas de ellas, también, pero Brittany-sus ojos afilados parecían verlas todas.

No había escondite.

Y no estaba segura de querer ocultarse, lo cual era notable en sí mismo.

—Lo pasé mal en el trabajo el otro día. Malas noticias sobre un paciente.

Brittany tomó un sorbo de vino.

—Continúa.

—Un tumor fatal para una joven. Fue impactante porque era tan raro e inesperado. Su familia está devastada, por supuesto. Yo sólo... a veces el
resultado de estas cosas es difícil de vivir.

—Has tenido mucho de eso en tu vida, ¿verdad?

—Sí—tomó un sorbo de vino, disfrutando del sabor fresco del mismo. Le sorprendió lo fácil que era hablar con Brittany de este modo—Sé que solo soy humana, sé que sólo puedo hacer mucho. Créeme, lo sé. Pero sigue siendo tan condenadamente frustrante a veces y simplemente triste. Y me di cuenta cuando me desperté esta mañana que realmente necesitaba hablar contigo. Estar contigo.

Brittany se acercó y le acarició la mano, y lo sintió hasta el fondo de su vientre y por sus piernas. Era como pequeñas descargas eléctricas en su piel y un cosquilleo muy agradable en el interior.

Amaba la forma en que se sentía cuando Brittany la tocaba. Y quería más, mucho más.

—Estoy aquí para ti, San. En cualquier momento que me necesites.

Le encantaba cuando le decía “San”, y no podía soportar la distancia que las separaba más.

Puso sus brazos alrededor de Brittany y enterró la cara en su hombro. Cerró los ojos y olió el aroma único de la ojiazul-su piel, jabón y champú, sudor.

Necesitaba a esta mujer como nunca había necesitado a nadie antes.

Ni siquiera cerca.

Brittany la hizo querer atender a todas esas viejas heridas, restablecerse y luego tomar el mundo otra vez.

—Oh, San—estaba ligeramente sin aliento, su pecho agitado un poco del contacto íntimo.

Sus brazos la encerraron firmemente.

Oh, sí, esto es lo que se siente ser sostenida por la mujer que amas.

Basada en la práctica anterior sabía, debería estar temblando de miedo en este punto-o huir de estos sentimientos abrumadores. En lugar de eso solo quería abrazarlos, para explorarlos más profundamente.

Estaba a salvo con Brittany.

Era muy amada por Brittany.

Y en este momento, eso significaba todo.

Las palabras salieron antes de que incluso las pensara.

—Te necesito, Brittany.

—Oh, cariño—susurró, moviendo los labios ligeramente a lo largo de su sien—Estoy aquí.

Acarició el cuello de Brittany, disfrutando de los besos, deseando más. Besó su cuello, la parte inferior de la mandíbula.

Quería que sus besos le dijeran a la rubia exactamente cuánto la quería y la necesitaba, porque las palabras ciertamente no eran suficientes para esa tarea.

Sus labios encontraron los de Brittany, suavemente, casi vacilante. Era suficiente por ahora, por el momento.

O lo era hasta que la rubia empezó a besarla, sus labios presionando firmemente de nuevo contra los de ella, luego separándose, luego chupando su labio inferior.

Oh, Dios.

Esto era casi demasiado, era tan condenadamente bueno.

Su clítoris estaba duro y en llamas, cada músculo de su cuerpo estaba tenso y listo para ser tocado.

Quería a esta mujer en ella, debajo de ella, dentro de ella.

Gimió de lo más profundo de su garganta. Su lengua exploró los labios y la boca de Brittany, se abrió camino en el interior, participó en un baile juguetón con la lengua de la rubia.

Su mano derecha se movió hacia arriba del costado de Brittany, acariciando con diminutos e insistentes círculos.

No podía dejar de tocarla ahora, no podía dejar de hacer las cosas que había querido hacerle en su primera cita, cuando bailaban juntas.

Sí, había querido tocar a Brittany entonces y de todas las maneras que dos mujeres atraídas la una a la otra necesitaban tocar.

Tomó el pecho de la ojiazul y fue sólo un momento antes de que su pulgar encontrara el pezón tieso y erecto. Lo deslizo suavemente hasta que Brittany grito contra su boca. Respirando con dificultad, expuso su cuello que captó la indirecta y empezó a chupar la suave piel ahí.

—Oh, Dios, San. No puedo... creer... lo que... me haces.

Sí puedo, porque me haces lo mismo.

La boca de Santana se movió más abajo, hasta la expuesta V del pecho de Brittany, donde plantó más besos. Ahuecó sus pechos con ambas manos, sintiendo su peso, midiendo su suavidad.

Eran un poco más que un puñado. Eran redondos y perfectos.

—Necesito tocarte—instó, sin aliento ahora—Necesito sentir tu piel.

Brittany alcanzó con su dedo, inclinando la barbilla de Santana para que pudiera mirarla.

—Cuando llegue el momento de que me toques así, Santana, no hay vuelta
atrás. Esto significa algo para mí. Significa todo."

—Para mí, también, Brittany. Eres muy especial para mi. Te quiero tanto.

Tanto, que duele.

—Te quiero, también, San, pero tenías razón antes cuando estabas preocupada por moverte demasiado rápido. Yo no... —sus ojos se humedecieron, y apartó la mirada por un momento—Tengo que confiar en ti. Que no vas a tener miedo de fallar y de fiarte de mí. Si te conviertes en una parte de mi vida y de Susan y...—parecía asustada, un poco triste, también—No puedo tenerte por un día y luego no al siguiente.

Tragó saliva.

—Entiendo eso, Brittany.

Tenía que recomponerse a sí misma, para averiguar exactamente qué era lo que Brittany le estaba pidiendo.

Por mucho que se preocupaba por la rubia, la amaba incluso, la deseaba, no estaba lista para hacer el tipo de compromiso que Brittany podría estar pidiendo.

—Tienes razón, no debemos movernos demasiado rápido.

Se tomaría su tiempo, se prometió.

Le demostraría a Brittany que permanecería, se demostraría a sí misma que podía hacer esta cosa de la relación.

Brittany estaba en lo cierto. Tomaría algún tiempo.

La rubia se enderezó y empujó suavemente hacia atrás a Santana unas pocas pulgadas.

—Entonces—una lenta sonrisa se extendió por su cara—Reglas de compromiso. ¿No crees que deberíamos dejarlas fuera?

La mandíbula de Santana se aflojó. Luego sonrió, sabiendo que podría disfrutar de este pequeño juego.

—Bueno. ¿Quieres reglas, ¿verdad?

La duda estaba en los ojos de Brittany. Pero fue demasiado tarde. Se había atrapado a sí misma, y quería verla retorcerse.

—Claro—Brittany dijo ligeramente, teniendo que aclararse la garganta.

Estaba tratando de actuar de manera fría acerca de esto, pero era claramente un acto.

—Las reglas son buenas, sólo para que no vayamos demasiado lejos.

—Muy bien. El beso está definitivamente permitido, ¿verdad?

—Por supuesto.

—Algunos toques, también, porque no puedo no tocarte cuando te beso, Brittany.

Maldición, esto iba a ser difícil.

—Sí. Tocar está definitivamente permitido. Encima de la ropa, sin embargo.

Maldición.

La decepción se apoderó de ella. Bajo la ropa habría sido el cielo. Pero eso estaba bien.

Iba a conseguir que Brittany le pidiera más eventualmente. Pidiendo que dichas reglas sean tiradas por la ventana.

¡Oh si!

—Así que besar y tocar todo lo que queramos por tanto tiempo siempre y cuando sea por encima de la ropa.

Brittany hizo una pausa por un momento, y temió que quisiera definir aún más la regla de tocar-confinarla justo por encima de la cintura o algo así.

Porque eso seguro que no va a funcionar.

Necesitaba tocar a Brittany por todas partes, aunque fuera a través de una barrera de tela.

—Muy bien—Brittany estuvo de acuerdo, no pareciendo tan segura ahora.

—Bueno, entonces, ¿dónde estábamos?




*****


Fue una hora más tarde antes de que Brittany dolorosamente se desprendiera de brazos Santana, insistiendo en que era tarde y necesitaba llegar a su casa.

Mierda.

Era mucho más difícil, estas malditas estúpidas reglas, de lo que pensaba que iba a ser.

Era divino estar en los brazos de Santana, besarla, ser besada por ella, teniendo la boca y las manos de la morena viajando a sus pechos, trabajándolos, amándolos, dándole una probada de lo que podría ser.

Sus pezones dolorosamente tensos por el deseo, habían gritado por misericordia.

Casi se había desmayado con el mareo cuando el dedo de Santana trazó una línea invisible hasta la costura del pantalón, deteniéndose apenas una pulgada o menos de su goteante centro caliente.

Durante unos minutos que parecieron horas, Santana había acariciado el interior de sus muslos, hasta que pensó que iba a explotar. Estaba tan húmeda, tan dura, tan palpitante de deseo que casi se había empujado a sí misma en la mano de la morena y le hubiera exigido que la hiciera venirse.

Santana había parecido sorprendida, conmocionada incluso, cuando de pronto la apartó y se puso de pie, insistiendo en que era hora de irse.

Brittany le dio una sonrisa burlona.


Flashback


—Pensaste que me quebrarías, ¿eh?

El cuerpo entero de Santana flaqueaba mientras se levantaba, pero consiguió una sonrisa cansada.

—La próxima vez.

Se lanzó a los brazos de Santana por un largo abrazo.

—Gracias por una cita maravillosa, San. He disfrutado cada minuto. Incluso la sesión de tortura en el sofá.

Santana se rió.

—De nada, creo—sus ojos vagaron por ella, una pregunta en ellos—No vas a imitar mi estilo y no llamarme por una semana, ¿verdad?

Brittany entrecerró los ojos juguetonamente.

—Probablemente debería, pero no. ¿Tienes una noche libre en la semana en la que podrías unirte con Susan y conmigo para cenar?

—Me encantaría. Estoy libre el jueves por la noche.

—Bien, es una cita—besó a Santana en los labios-un beso suave, lento y tentador—Ahora no tienes que preocuparte acerca de si voy a llamarte para una cita. Todo está listo.

Santana volvió hacia ella por otro beso abrasador.

—Estaré ahí.


Fin Flashback


Todavía podía sentir la humedad en su ropa interior en el camino a su casa.

Todavía estaba apretada y excitada, recordando cada toque, cada caricia, cada beso.

Había tanta promesa en el toque de Santana y en sus besos.

Tanto amor.

Pero Brittany no estaba segura de si podía confiar en lo que había ahí.

Necesitaba tiempo.

Necesitaba aprender cómo hacer esto.

Necesitaba ver si Santana estaba preparada para esto, también.



Las luces anaranjadas de la pared del túnel Detroit-Windsor brillaron pasando a su lado mientras conducía, el tráfico era bastante ligero.

Recordaba haber pasando por el túnel cuando era niña, y la fantasía aterradora pero intrigante que solía tener entonces de agua que brotaba de repentinas grietas en las paredes.

Sus temores nunca se habían hecho realidad.

Por favor, no permitas que se hagan realidad con Santana.






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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por 3:) el Vie Nov 10, 2017 10:54 pm

hola morra,..

eh vuelto,... (culpa del trabajo)!!!
es imposible que aguanten mucho sin llegar a eso jaja
a ver como va san con su??

nos vemos!!!
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Finalizado Re: FanFic Brittana: Sin Compromiso (Adaptada) Epílogo

Mensaje por Isabella28 el Vie Nov 10, 2017 11:55 pm

No creo que respeten las reglas mucho tiempo.

Pd: jajajaja me asustaste pense que eras un señorito de verdad, algo sospechaba.
Pd2: de que parte de esta hermosa y movida faja de tierra eres?
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